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Jesús Martínez Gordo: “Ante estos dramas, es normal que se asista al derrumbe del imaginario de un Dios todopoderoso”

Martes, 7 de abril de 2020

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“Tenemos, nos guste o no, fecha de caducidad”  

 “La muerte, prematura e injusta, y la que se ceba en los más débiles, nos afecta a todos: seamos deístas y teístas, ateos o agnósticos-ateos”

“Es más sensato reconocer que el cristianismo, no teniendo la respuesta racional a este problema, habilita, sin embargo, para afrontarlo de manera coherente y lúcida”

“Por qué lo hemos mirado como algo ajeno a nosotros mientras campaba por China y otros países y por qué es capaz de sacar lo mejor y lo peor de nosotros”

“Ahora que nos hemos dado cuenta de que Dios y rezar no sirven para nada, sería la ocasión para dar el presupuesto de la Iglesia a la sanidad”. Así se leía en uno de los whatsapps que he recibido estos días. Más allá de que siempre haya quien, aprovechando que San José era carpintero, quiera hablar de la confesión, me interesa reflexionar en voz alta sobre una vieja cuestión que, formulada hace más de dos milenios por Epicuro, reaparece en estos tiempos con particular fuerza y que se puede reformular en estos términos: “¿Quiere Dios evitar el coronavirus, pero no puede? Entonces es impotente. ¿Puede, pero no quiere? Entonces es malévolo. ¿Sí puede y quiere? Entonces, ¿por qué existe el coronavirus?”.

Cuando hay que enfrentarse con semejante drama (y con la contradicción –existencial y racional– que funda), es normal que se asista no solo al derrumbe del imaginario de un Dios todopoderoso e incluso bondadoso, sino también a la defensa de la mayor consistencia racional del ateísmo o del agnosticismo-ateo frente a las explicaciones deístas o teístas. Uno de los ejemplos, probablemente el que me ha resultado más llamativo estos últimos años, es el testimonio del pastor estadounidense Bart D. Ehrman sobre su tránsito de la fe cristiana a la increencia por no haber podido soportar esta contradicción entre un Dios omnipotente y bueno con la existencia, en su caso, del mal, en general.

 Pero tengo que recordar, como necesario e ineludible contrapunto, no solo la existencia de personas (en el caso de Etty Hillesum) que descubrieron la fe en plena Shoah o exterminio nazi, sino que tampoco faltan en nuestros días las que sostienen que éste -el problema del mal o del Coronavirus y Dios- ha de afrontarse en términos estrictamente racionales. Y así ha de ser porque la muerte, prematura e injusta, y la que se ceba en los más débiles, nos afecta a todos: seamos deístas y teístas, ateos o agnósticos-ateos e incluso antiteístas e indiferentes. Ya no vale, apuntan, criticando a estos últimos, creer haber alcanzado una explicación racional más consistente que la teísta negando la existencia de Dios y quedarse, según los casos, plácida, tranquila o angustiosamente sumidos en el silencio o en el mutismo. Semejante respuesta o ensayo de explicación alternativa –que no acaba de eludir la perplejidad que atenaza a todos, teístas o ateos– no es, cuando se dé, una explicación racionalmente más firme que la creyente. De ninguna manera.

Quizá, por ello, en los últimos años los teólogos han seguido reflexionando sobre la cuestión. En concreto, he encontrado tres ensayos de explicación que merecen la pena ser tenidos en cuenta estos días. Me tomo la libertad de indicar lo que considero más sustancial de sus respectivas aportaciones en estas circunstancias: la de J. A. Estrada; la de J.-B. Metz y la de A. Torres Queiruga.

Juan Antonio Estrada declara “imposible” el intento de armonizar racionalmente el mal con un Dios bueno y omnipotente. No se puede exculpar a Dios. Cuando se intenta, se acaba favoreciendo el imaginario de un ser malvado a costa del sacrificio de las personas. Es más sensato reconocer que el cristianismo, no teniendo la respuesta racional a este problema, habilita, sin embargo, para afrontarlo de manera coherente y lúcida, muy lejos de la indiferencia o la desesperanza: quien, como es su caso, se autocomprende como un cristiano, sabe que el problema le sobrepasa racionalmente pero, a la vez, que también tiene motivos más que sobrados para combatir el mal, en particular, el injusto y antes de tiempo, como lo hizo Jesús de Nazaret, estando al lado de los que lo padecen, curando, acompañando, alentando.

Sin dejar de reconocer el silencio (racional) en el que habitualmente nos adentra la petición de una respuesta congruente por parte de Epicuro, no hay que descuidar los gritos y las demandas de justicia que, a pesar de todo, siguen dirigiendo a Dios las víctimas. He aquí el punto de partida de la explicación ofrecida por J.-B. Metz. La atención a tales demandas le lleva a erigir dichos gritos y lamentos en el principio cognoscitivo de todo y, a la par, a entender la fe cristiana como “memoria de la pasión”, es decir, como memoria de un Crucificado cuyo drama se actualiza en el clamor de todas las víctimas. En nuestro caso, en primer lugar, como principio cognoscitivo: preguntarse por qué irrumpe el Coronavirus; por qué se ceba en los más débiles del mundo y de nuestra sociedad; porqué lo hemos mirado como algo ajeno a nosotros mientras campaba por China y otros países y por qué es capaz de sacar lo mejor y lo peor de nosotros. Y, en segundo lugar, como actualización en el tiempo presente de la tragedia acontecida hace dos mil años en el Calvario y, por ello, en quienes, como así sucede estas últimas semanas, mueren, porque son ancianos, enfermos, débiles o profesionales de la medicina o trabajadores en servicios imprescindibles para la ciudadanía; y, además, sin poder despedirse de sus seres queridos.

“Entender la fe cristiana como “memoria de la pasión”, es decir, como memoria de un Crucificado cuyo drama se actualiza en el clamor de todas las víctimas”

Andrés Torres Queiruga, prolongando la vía abierta en su día por G. Leibniz, sale críticamente al paso de las explicaciones que subrayan la oscuridad, el silencio o el retraimiento –el “zimzum”– de Dios y sitúa la clave explicativa del mal en la fragilidad en cuanto tal; por tanto, no en Dios mismo: tenemos, nos guste o no, fecha de caducidad, habida cuenta de nuestra constitutiva finitud. Nos somos dioses. La suya es una propuesta dispuesta a mostrar la articulación existente, y sin estridencias de ninguna clase, entre la insuperable idoneidad del amor divino –que caracteriza no tanto como el todopoderoso, sino como el Antimal– y el mal (en nuestro caso, el Coronavirus) que se aloja en la constituyente limitación de lo finito y, sobre todo, en el perecimiento prematuro e injusto. Éste, recuerda, es un problema, ante todo y, sobre todo, racional, propio de la condición humana en cuanto tal; no solo de los creyentes. Por eso, nos atañe a todos y requiere una explicación por parte de todos, más allá de nuestra fe o ausencia de ella, aunque los creyentes tengamos sobrados motivos y razones para no desesperar e implicarnos en su erradicación.

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Finalmente, creo que no está de más traer a colación lo sostenido por Paolo Flores d’Arcais en su debate con J. Ratzinger el año 2008, pocos meses antes de que fuera elegido papa: En lo que toca al “apoyo a los marginados, a los últimos, respecto al deber de la solidaridad”, los creyentes –sostuvo– sacaban a los no creyentes bastantes puntos de ventaja. Y, probablemente, carecer de fe hacía “mucho más difícil la capacidad de renunciar al egoísmo, de sacrificarse por los demás”.

Eso no quería decir, matizó, que lo hiciera imposible. Evidentemente, prosiguió, también se daba entrega y generosidad entre los ateos e increyentes; sobre todo en los momentos más trágicos de la historia de la humanidad. Pero era una entrega que, sin saber muy bien por qué, se mostraba intermitente cuando había que afrontar el compromiso –discreto y paciente– del día a día: “Ni qué decir tiene –indicó– que un ateo puede sacrificar su vida. No obstante –balbució–, tengo la impresión de que resulta más fácil…, o sea, más fácil…, menos difícil, sacrificarla en momentos excepcionales que hacer sacrificios menores, pero cotidianos (para quien no cree que para quien cree o, por lo menos, que para algunos que no creen)”. En síntesis, concluyó, “la piedra donde tropezar es para el ateo la incapacidad de caridad”.

Se agradece poder escuchar (y recordar) un testimonio como el reseñado. Y más, en estos tiempos en los que creyentes e increyentes compartimos la tarea de erradicar algo de tanta desolación en este tiempo de coronavirus; resabios anticlericalistas al margen.

Fuente Religión Digital

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Espiritualidad franciscana

Viernes, 3 de abril de 2020

Del blog Nova Bella:

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“Poco a poco San Francisco fue descubriendo una realidad que aún no se había atrevido a mirar cara a cara: la del hombre naturalmente frágil, limitado y necesitado de solidaridad, especialmente en el sufrimiento, la enfermedad, la marginación y la pobreza. Comenzó de inmediato a prodigar sus cuidados a los leprosos y a convivir con ellos, aun a costa de sufrir la incomprensión y persecución familiar y el rechazo de sus conciudadanos…

*

Julio Herranz Miguelañez, ofm

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Espiritualidad benedictina

Martes, 31 de marzo de 2020

Del blog Nova Bella:

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Hay que intentar afrontar la enfermedad y la muerte como dos necesidades integradas en la propia vida, no tanto como una excepción que no debería haber ocurrido, ni mucho menos como un castigo o un destino fatalista. Se trata de vivirlas como una oportunidad única para profundizar en la configuración con Cristo.

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Ignasi Fossas, osb

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Curación

Miércoles, 18 de marzo de 2020

Del blog Nova Bella:

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El comienzo de la curación comienza en el momento mismo en que uno acepta el hecho de la enfermedad

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San Agustín,
Sermón 80, 4

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José María Castillo: “La salud es lo primero y todo lo demás pasa a un segundo término”

Martes, 17 de marzo de 2020

Suegra-pedro-Meister_des_Hitda-Evangeliars_002-708x350@2xDe su blog Teología sin censura:

“Lo primero, para Jesús, fue siempre aliviar y remediar el sufrimiento de los enfermos”

“El personaje, que más se interesó por la salud de la gente y más se dedicó a curar enfermos, fue Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta el Evangelio”

“Jesús nos vino a enseñar que lo primero y lo más importante, que tiene que hacer la religión, es resolver el problema que más nos preocupa a todos, el problema de la salud”

“Dios está donde se remedia el sufrimiento de lo enfermos y el hambre de los indigentes”

Si algo nos está enseñando la pandemia del coronavirus, que estamos soportando, es que lo más importante, para todos los seres humanos, es la salud. Es lo que más nos preocupa y más nos interesa a todos en este momento. La salud es lo primero. Todo lo demás, pasa a un segundo término y se supedita al problema de la salud. Incluso el dinero, la política, la diversión, todo, todo.

Pues bien, esto supuesto, y viendo la realidad desde este punto de vista, es indudable que, si algo hay claro y que no admite duda, es que el personaje, que más se interesó por la salud de la gente y más se dedicó a curar enfermos, fue Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta el Evangelio. Teniendo en cuenta que Jesús no fue un médico. Jesús fue un “hombre religioso”. Pero entendió la religión de tal manera que, para él, lo primero y lo más urgente fue remediar el sufrimiento de toda clase enfermos. Con lo cual Jesús nos vino a enseñar que lo primero y lo más importante, que tiene que hacer la religión, es resolver el problema que más nos preocupa a todos, el problema de la salud.

Para entender mejor lo que acabo de decir, es indispensable tener presente que el Evangelio es un mensaje religioso. Pero Jesús entendió y practicó la religión de tal manera que lo primero y lo más importante, para él, no fue nunca cumplir con exactitud los rituales y normas de la religión. Tampoco fue lo primero, para Jesús, someterse a los sacerdotes.

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Lo primero, para Jesús, fue siempre aliviar y remediar el sufrimiento de los enfermos, de los pobres, de los más desamparados de este mundo. Aunque eso se tuviera que hacer quebrantando las normas de los dirigentes religiosos o dejando de lado cumplir las normas y obligaciones que imponía el clero de entonces.

Por eso, lo que interesa, en los cuatro evangelios, no es la “historicidad” de esos relatos, sino la “significatividad” de lo que hizo y dijo Jesús. ¿Qué significa cada relato? Esto es lo que importa. Por supuesto, Jesús vino a decirnos que él es el Hijo de Dios. Jesús es Dios. Pero, en el fondo, ¿qué significa esto? Significa que Dios está donde se remedia el sufrimiento de lo enfermos y el hambre de los indigentes.

Por eso, Jesús desconcertó a todo el mundo. Hasta Juan Bautista se quedó desconcertado. Por eso mandó que unos discípulos a preguntarle a Jesús: “¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otros?” (Mt 11, 3). La respuesta de Jesús fue muy clara: “Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres reciben la buena noticia” (Mt 11, 4-5; Is 26, 19).

En el fondo, esto es lo que dice el papa Francisco. Y esto es lo que tendrían que decir nuestros obispos y nuestros curas. Por eso, y ante este extraño silencio de nuestra Iglesia con lo que está pasando, ¿qué significa? ¿Qué es lo que les preocupa a los dirigentes del clero? ¿el sufrimiento de los más desamparados? ¿será que tienen otros intereses y otras preocupaciones que son las que verdad les importan? Y conste que, si digo esto, es porque quiero a nuestra Iglesia con toda mi alma. Pero la quiero menos preocupada por sus privilegios. Y más interesada por vivir el Evangelio.

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Bendita Enfermedad.

Jueves, 5 de diciembre de 2019

450_1000“Bendita enfermedad” era el título de la conferencia de Conchi, una mujer de 43 años, psicóloga, esposa y madre de un niño de 5 años con ELA: esclerosis lateral amiotrófica, y me llamó tan poderosamente la atención que me dije: ¡no me la pierdo!

¿Qué razones puede tener una persona para llamar bendita a una enfermedad que va paralizando los músculos de su cuerpo, hasta producirle la muerte?

Mi único propósito, nos dijo al principio del relato de su experiencia, es que, después de oír lo que os tengo que contar, valoréis vuestra vida, a pesar de las circunstancias adversas que podáis estar viviendo en este momento, porque vuestra vida es una, es única, es preciosa y merece la pena vivirla con toda la intensidad posible.

¿Qué es valorar la vida? La vida, así como la entendemos hoy, es una red inmensa de la que formamos parte, y que nos une con una interdependencia difícil de imaginar, a millones de seres que han vivido, que viven y que vivirán.

Esta manera de verla es bastante reciente, pero la ciencia nos ha abierto los ojos. Por una parte, nos hace sentirnos tremendamente pequeños y, por otra, inmensamente afortunados de podernos situar así en el Universo.

Hoy, volvemos a hablar de comunidad entre las personas, los animales, las plantas… sabemos que todas nuestras decisiones afectan al planeta, a nuestra casa común, eso ya lo sabían nuestros antepasados. De ahí la necesidad de hacer un cambio de “conciencia”, de no dejar que pase la vida y que las circunstancias nos atrapen, sino de tomar la vida en nuestras manos y ser protagonista de qué hago con mis estudios, mis talentos, mi tiempo… Más que usar la expresión “tengo una vida” diría que soy parte de la vida, y en mí ha tomado esta forma.

Conchi está aprendiendo que lo esencial en la vida es “mirar y escuchar”. Ese mirar con atención, nos lleva a desentrañar lo esencial: el milagro del amanecer de cada día, el crecimiento de nuestros hij@s, y como decía ella la maravilla de poder ir en silla de ruedas a ¡“comprar el pan”! Ese gran frenazo que la vida le ha proporcionado le permite observar el “correr” de la gente y sentir pena por quienes pasan por la vida sin vivir de verdad.

La mente nos engaña, los pensamientos nos hunden, los miedos se apoderan de nosotr@s y nos paralizan. La mente no nos permite vivir el momento presente.

Para Conchi, como para tant@s otr@s desde todos los ámbitos de la sociedad, la meditación, se está convirtiendo en la clave para vivir con más consciencia. Nos ayuda a vivir desde otro plano, como si nos observáramos a nosotros mismos, dejando que el silencio, sobre todo el silencio de nuestra mente nos transforme.

Sólo vivimos ahora, ni el pasado ni el futuro existen, y vivimos donde estamos, disfrutando de lo que podemos hacer, contemplando, poniendo todo lo que somos y tenemos en juego. Esa es la mejor manera de valorar la vida.

“Mira, hoy pongo delante de ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas… Elige la vida y viviréis tú y tu descendencia”. Dt 30: 15-16, 19b

Al poner atención escucharás y eso que escuchas te abrirá un nuevo panorama que nunca antes habías imaginado. ¿Cómo saber que no te engañas a ti mism@? Si te abre nuevos horizontes, si te implica en la vida de los demás, si te llama a comprometerte en la red de la vida, estás sintonizando con la felicidad.

Mirar y escuchar los dos verbos esenciales para una vida plena. Se te pueden acabar muchas cosas como a Conchi: la salud, el trabajo, la independencia, los planes a futuro…Mirándonos fijamente nos dijo: Me da pena ver a tanta gente que corre, persigue proyectos, se frustra porque no consigue lo que quiere y no entiende que eso no es vivir. Ver y oír: ese es el verdadero tesoro.

Elegir la vida es elegir cómo quiero vivir, más allá de las circunstancias, más allá de todo y de todos, incluso de mí misma.

No desperdicies tu vida: es una, es única y es ahora.

Carmen Notario

Fuente Fe Adulta

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Chile: Discapacidad, enfermedad, orientación sexual e identidad de género y opinión política concentran el mayor número de sentencias por Ley Antidiscriminación

Jueves, 19 de julio de 2018

discriminacionA seis años de la entrada en vigencia de la Ley Antidiscriminación se han presentado más de 300 demandas, de las cuales 90 han tenido sentencia, siendo las presentadas por discapacidad, enfermedad, orientación sexual e identidad de género, además de opinión política, las que más fallos han conseguido.

Un análisis realizado por Fundación Iguales, a partir de cifras obtenidas desde el Poder Judicial, muestran que a seis años desde la entrada en vigencia, 90 de las 319 demandas que han ingresado, tienen sentencia y que, a diferencia de lo que sostenían grupos conservadores que se oponían a la iniciativa, la mayoría de éstas no tienen relación con la diversidad sexual, sino con causas relacionadas a discapacidad.

Es así como, de las 90 sentencias emitidas entre 2012 y el 31 de de diciembre de 2017, 24 (27%) se refieren a discapacidad, 15 (17%) a enfermedad, 11 (12%) a diversidad sexual —6 de ellas a orientación sexual y 5 a identidad de género—, 10 a ideología u opinión política y 30 (33%) se dividen en temas variados como nacionalidad (1), situación socioeconómica (1), sexo (2), estado civil (1) y apariencia (3), entre otras.

Respecto del bajo número de sentencias, en relación a las demandas presentadas, el presidente ejecutivo de Iguales, Juan Enrique Pi, explicó que “si bien esta ley es una herramienta para todos los grupos vulnerables de ser discriminados, encontramos que la aplicación que ha tenido ha sido muy baja” y agregó que “en ese sentido, es importante hacer un llamado en dos sentidos: a las autoridades a modificar esta norma, para que además de tener una acción para reaccionar también se preocupe de prevenir la discriminación; y a las personas a hacer uso de esta herramienta cada vez que sean víctimas de un acto discriminatorio”.

Fuente Fundación Iguales

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Un periódico australiano afirma que la homosexualidad es un problema de salud

Lunes, 17 de julio de 2017

a6iebqdlEn un artículo sobre los hábitos poco saludables de los jóvenes australianos, a alguien en el Daily Telegraph se le ocurrió añadir una estadística sobre el número de homosexuales y bisexuales.

El editor ha tenido que explicar que se ha “malinterpretado” el gráfico. 

El Daily Telegraph australiano decidió hace unos días publicar un reportaje sobre los problemas de salud de la juventud. En realidad era una historia sobre hábitos y conductas de los jóvenes del país que no necesariamente eran malos para la salud. Pero alguien metió la pata.

El reportaje, que se abría con el titular: “Pocas probabilidades de ser sanos: los jóvenes australianos sólo pueden culparse a si mismos“, pretendía analizar las estadísticas que el Servicio de Salud Juvenil del gobierno Asutraliano había proyectado para el período de 2017 a 2024. Pero lo hicieron tan mal que metieron en el mismo gráfico datos que no tenían nada de insalubres.

 Así, por ejemplo, en un lado explican que un 37% de los chicos y un 21% de las chicas de entre 16 y 24 años tienen sobrepeso o son obesos, que un 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años han consumido drogas en los últimos 12 meses, que un tercio de los jóvenes australianos vive en Nueva Gales del Sur y que un 16,8% de los estudiantes de secundaria son gais o bisexuales.

Evidentemente ni vivir en Nueva Gales del Sur ni ser homosexual o bisexual es un problema de salud. Pero parece que nadie se dio cuenta de la tremenda burrada que estaban diciendo al meter esos dos datos entre un montón de problemas de salud.

O no, ésa es la explicación que han dado desde el diario, asegurando que no pretendían decir que la homosexualidad o la bisexualidad sean malas para la salud, sino que la historia se ha interpretado mal: “El titular claramente se refería al problema sanitario que es la obesidad, así como la historia que le acompañaba que se centró en las dietas. El gráfico cogía datos estadísticos del gobierno del Servicio de Salud Juvenil del gobierno de Nueva Gales del Sur, capturando una imagen muy amplia de la vida de nuestros jóvenes. Es una imagen estadística de la vida de los jóvenes, desde dónde vivan hasta cómo viven. Desgraciadamente la presentación de la historia se ha malinterpretado. De ninguna manera sugerimos ni intentamos sugerir que las relaciones entre personas del mismo sexo no sean saludables.

Fuente | Instinct Magazine , vía EstoyBailando

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La homosexualidad es una enfermedad para 2 de cada 5 universitarios de Bombay

Viernes, 7 de octubre de 2016

gandhi6Oye… pues se les ve muy sanos, ¿n0?

Una encuesta publicada en una revista del ITT Bombay revela altos índices de homofobia entre estudiantes universitarios de Bombay que consideran la homosexualdiad como una enfermedad que se puede curar y que no se sentirían cómodos teniendo que compartir habitación con una persona de la comunidad LGBT.

Un informe del Indian Institute of Technology Bombay (ITT Bombay), realizado con cerca de 600 alumnos del campus universitario, revela un elevado índice de homofobia al constatar que un considerable número de estudiantes tienen miedo a compartir habitación con alguna persona del colectivo LGTB al considerar que la homosexualidad es una enfermedad, una consideración insólita si tenemos en cuenta que no estamos hablando de personas ignorantes, sino de estudiantes universitarios.

«Incluso en las instituciones de ciencia y tecnología, la gente —aunque no muchos— todavía cree en esa teoría de la medicación», asegura este informe que revela que 2 de cada cinco personas, el 38 % de los encuestados, piensa que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar. Mientras que el 23 % de los estudiantes creen que algunos miembros de la comunidad LGBT se aprovechan de su sexualidad para hacerse famosos y el 37 % considera que la homosexualidad está en contra de la religión.

La mayoría de los estudiantes creen que las personas homosexuales, bisexuales y transexuales deben luchar por sus derechos, sin embargo, son pocos los que están dispuestos a ayudar en la lucha contra la homofobia. Casi la mitad de los encuestados declaran que se sentirían «muy incómodos» de tener a algún miembro de la comunidad LGBT como compañeros de habitación. «Mientras que la mayoría de nosotros creamos una clara empatía con el movimiento LGBT y los individuos en general, todavía no estamos tan cómodos con el concepto de que podemos compartir una habitación con una persona de una orientación sexual diferente», asegura el informe que se compelta con las siguientes consideraciones:

— 79% de estudiantes dijeron que se sienten cómodos con una cultura abierta a la comunidad LGBT

— 93% de los encuestados no les importa lo que los miembros de la comunidad LGBT hace en la intimidad de sus habitaciones

— 71% de los encuestados consideran que las personas LGBT pueden ser buenos padres

— 52% dijo que las personas LGBT pueden afectar la sexualidad de un niño

— 39% no quieren que sus hijos tengan maestros homosexuales

— 38% de los encuestados aconsejaría a las personas LGBT que busquen un “remedio” para su sexualidad

— 48% están de acuerdo en que la comunidad LGBTQ necesita apoyo para luchar contra las dificultades a las que se enfrentan

— 21% de los encuestados no les importaría tener como compañero de piso a una personas de la comunidad LGBT

Fuente Universogay

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Críticas al filósofo Richard Swinburne por decir que la homosexualidad es una discapacidad

Miércoles, 5 de octubre de 2016

swinburne-headshot-03_people_profileEl filósofo Richard Swinburne ha sido fuertemente criticado después de dar una conferencia en la que sostiene que la homosexualidad es una «discapacidad» y una «enfermedad incurable».

Profesor emérito de filosofía en la Universidad de Oxford, Richard Swinburne, fue invitado a dar la ponencia principal en una conferencia de la Sociedad de Filósofos Cristianos (SCP en sus siglas en inglés), el 23 de septiembre, en Springfiled (Illinois), con el título «Moral cristiana en el sexo, la familia y la vida», en la que se refiere a la homosexualidad como una discapacidad.

El filósofo argumenta que las relaciones homosexuales estaban «prohibidas» en la ética cristiana, lamentando que en la cultura contemporánea, el comportamiento homosexual se «presenta como una opción para los jóvenes» con los mismos valores que las relaciones heterosexuales. Según explica, tener una orientación homosexual es una discapacidad, porque «un homosexual no puede engendrar hijos a través de un acto de amor con una persona a la que se han comprometido para toda la vida (…). Sin embargo, si los homosexuales incurables de edad avanzada se abstuvieran de realizar actos homosexuales, tendrían una gran influencia en los jóvenes y con posibilidad de curarse; y los mayores estarían haciendo un gran servicio a los demás, un tipo de ayuda que contribuiría para que hacerlos santos a ellos mismos».

Pocas horas después de la ponencia de Swinburne, el presidente de la SCP, Michael Rea, publicaba una disculpa formal diciendo que quiere «expresar mi pesar por el daño causado por la reciente [conferencia] (…). Las opiniones expresadas en la ponencia del profesor Swinburne no son las de la propia SCP», agregando que «hemos estado a la altura» de los valores de la SCP sobre «la diversidad y la inclusión». Este enfrentamiento público ha causado un cierto revuelo en las redes sociales creando una gran confusión tanto por los puntos de vista de Swinburne como por la disculpa del director de la entidad que le había invitado a expresarse libremente.

«¿Invitar a uno de los filósofos más destacados en el mundo para hablar y luego desautorizar públicamente su defensa de la moral cristiana después, como si fuera malo o inapropiado que Richard Swinburne defienda la moral cristiana en una reunión de la Sociedad de Filósofos Cristianos es la política de la SCP?», publicaba un usuario, Christopher M.P. Tomaszewski, mientras que Christina Van Dyke, directora ejecutiva de la SCP y filósofo del Calvin College, defiende la disculpa diciendo que «nadie está tratando de quitarle a nadie la libertad de expresión o la libertad de expresar sus ideas en abierto», añadiendo que hablar de «tratar» o «curar» la homosexualidad ha causado «un daño incalculable a un gran número de personas que están en desventaja», queriendo decir que hablar en contra de ellos desde una posición privilegiada favorecía esa daño.

Otro filósofo, Edward J. Hackett, profesor de filosofía en la Universidad de Akron, manifesta que se siente ofendido al escuchar a Swinburne, quien también aclaró que, para él, la homosexualidad no es intrínsecamente mala de la misma manera que el adulterio es incorrecto. Según Hackett, su colega «trata sanitariamente ser gay de la misma forma que la frenología trata sanitariamente el racismo».

Rea también ha explicado que Swinburne le ha expresado que «no tenía la intención de criticarme por decir lo que hice, sino que simplemente ha lamentado que ciertas personas se hayan sentido heridas», añadiendo que sus puntos de vista sobre el tema eran sobradamente conocidos de antemano, ya que estaban publicados en la segunda edición de Revelation, un libro publicado en 2007. «Los temas que he discutido son muy importantes para los cristianos contemporáneos, y es importante que las opiniones de pensadores de ambos lados de los debates sean escuchados en un ambiente académico agradable, donde estamos abiertos a los argumentos de los demás (…). Es triste si esto no siempre es posible».

Fuente Universogay

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La mitad de los médicos europeos creen que ser gay es una enfermedad

Miércoles, 30 de marzo de 2016

26well-gaydoctor-tmagArticleAgencia-de-Derechos-Fundamentales-de-la-UE-FRA-300x169Preocupante informe el que ha elaborado la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, según el cual numerosos profesionales sanitarios de los países miembros, especialmente de países como Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Italia, Letonia, Polonia, o Rumanía, siguen considerando la homosexualidad una enfermedad y la transexualidad un trastorno mental. En el caso rumano, de hecho, la proporción alcanza el 50% de los entrevistados. Actitudes “erróneas y desfasadas” que este organismo considera ponen en peligro derechos fundamentales del colectivo LGTB.

Un estudio realizado por la Agencia europea de los derechos fundamentales (FRA) ha concluído tras una encuesta realizada a profesionales de la medicina en los 19 estados miembros de la Unión Europea que aproximadamente el 50% de los doctores en Europa aun creen que ser gay es una enfermedad, si bien es cierto que los resultados difieren bastante de unos países a otros, por ejemplo el informe detalla que en países como Bulgaria, Hungría, Italia, Letonia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia, los médicos aun hablan de “tratar” la homosexualidad. Igualmente importante es que la mayoría de esos profesionales no conocen la problemática específica de la comunidad LGBTI.

Este informe complementa la encuesta que en 2013 la FRA hizo a 93.000 personas en los 28 países de la Unión Europea, la mayor sobre la materia realizada hasta esa fecha, y que de forma global encontró que un 47% de las personas LGTB del continente se sintieron discriminadas o acosadas durante el año precedente a la realización de la encuesta. Las cifras se disparaban cuando de recordar sus experiencias durante el periodo escolar se trataba (puedes consultar más datos en la entrada que por entonces le dedicamos). En esta ocasión, lo que la FRA ha hecho es sondear las opiniones de los funcionarios públicos, personal sanitario, profesores y agentes de policía, los grupos profesionales mejor situados para aplicar sobre el terreno las políticas en materia de derechos LGTBdetectar tanto los obstáculos como los factores impulsores de la aplicación de políticas de protección y defensa de los derechos de las personas LGTB. En concreto, se ha entrevistado a más de 1.000 profesionales de 19 países.

Y el panorama que ha encontrado es preocupante. Muchos de estos profesionales siguen teniendo una visión negativa respecto a las personas LGTB, lo que en para la FRA obstaculiza claramente los esfuerzos por frenar la discriminación y contrarrestar los delitos motivados por los prejuicios. Otro aspecto muy a tener en cuenta es que las personas encuestadas también indicaron que la falta de información y de formación profesional respecto a las necesidades del colectivo LGTB les impide contribuir a contrarrestar la discriminación a la que se enfrenta. En palabras del director de la FRA, Michael O’Flaherty, “los resultados apuntan a que la Unión Europea y los estados miembros subestiman la necesidad de capacitar a los funcionarios públicos para actuar de acuerdo con la obligación de proporcionar un servicio de alta calidad y de ayudar a poner fin al sufrimiento que experimentan muchas personas del colectivo LGBT”.

Entre las principales conclusiones que la propia FRA extrae del informe, según el comunicado en el que lo ha dado a conocer, se encuentran:

  • Parte de la sociedad mantiene actitudes hostiles respecto al colectivo LGBT y algunos profesionales siguen albergando prejuicios tales como la creencia de que la homosexualidad es una enfermedad que puede transmitirse. Por tanto, es necesario realizar campañas de sensibilización más positivas a escala nacional y de la UE, como las que figuran en la lista de acciones de la UE con el fin de mejorar el respeto a las personas del colectivo LGBT y sus derechos.
  • Todos los grupos profesionales presentan bajos niveles de sensibilización y de conocimiento en relación a las necesidades del colectivo LGBT. Esto subraya la importancia de la formación profesional, y de que la sociedad civil se organice en asociaciones y coopere a fin de contrarrestar los prejuicios, especialmente en relación con las personas transexuales en el campo de la atención sanitaria, y para garantizar el mismo nivel de servicios del que disfruta la mayoría de la población.
  • La falta de información objetiva, especialmente en los centros de enseñanza, puede dar lugar a acoso y prejuicios en una etapa vital posterior, así como obligar a los jóvenes LGBT a ocultar su orientación sexual o su identidad de género. Los Estados miembros deberían cooperar con las autoridades encargadas de la educación y los centros de enseñanza a fin de diseñar campañas destinadas a ayudar a que los colegios sean lugares más seguros y acogedores para con las personas LGBT.
  • A menudo los delitos motivados por prejuicios contra las personas LGBT no se reconocen, no se denuncian y no se registran. Los Estados miembros deberán redoblar esfuerzos con el fin de garantizar la correcta aplicación de las leyes que protegen contra los delitos motivados por prejuicios y deberán incrementar esfuerzos con el fin de mejorar la denuncia de delitos motivados por prejuicios que deberían registrarse.

Un capítulo que ha llamado especialmente la atención, quizá por lo inesperado, es el referente al colectivo sanitario. “Los resultados revelan que algunos médicos siguen considerando erróneamente que la homosexualidad constituye una enfermedad”, ha destacado Michael O’Flaherty. Algo que destaca especialmente en los casos de Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Italia, Letonia, Polonia y Rumanía. En este último caso,  Rumanía, es donde se obtiene uno de los resultados más homófobos e incluso un enfermero se refiere a la homosexualidad como una plaga generada como resultado de hechos infelices sucedidos durante la infancia que necesitan manifestarse de otra forma(sic).la proporción de profesionales entrevistados que siguen considerando la homosexualidad una enfermedad alcanza el 50%.  Incluso sin llegar a este grado de prejuicio, resulta llamativo el peso del estereotipo y la falta de conocimiento de la realidad LGTB. En este sentido, nos ha llamado la atención el comentario de un ginecólogo lituano, según el cual hay que ser más cuidadoso cuando se atiende a personas homosexuales porque, por ejemplo, “se desmayan más fácilmente” al extraerles sangre…

El director de la FRA señala con los resultados en la mano la importancia del trabajo que debe realizarse en educación y entrenamiento profesional para contrarrestar la discriminación

El colectivo LGBT tiene el mismo derecho a la educación, sanidad y a ser tratados como iguales. Ellos también tienen derecho a vivir su vida con dignidad y sin miedo ni discriminación. El estudio revela cómo algunos doctores aun creen erróneamente que la homosexualidad e una enfermedad. Ellos subestiman la necesidad de Europa y sus estados miembros de empoderar oficialmente al colectivo gay y suministrarle servicios de calidad, ayudándoles y evitando el sufrimiento

Una consecuencia directa de las creencias de cierto sector médico es que muchos ataques homófobos contra el colectivo LGBT a menudo no son reportados ni añadidos a las estadísticas de forma adecuada, tanto por los sanitarios como por la policía.

Os invitamos a conocer en su integridad el informe, titulado Professionally speaking: challenges to achieving equality for LGBT people (tiene 100 páginas y está cargado de información de gran interés, no solo en el ámbito sanitario, también en el educativo o en el policial). Puedes descargarlo pinchando aquí.

Fuente PinkNews, vía AmbienteG/Dosmanzanas

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Obispos enfermos

Lunes, 4 de enero de 2016

obispo-munilla_560x280El diagnóstico de monseñor Munilla

“Se detectan graves dolencias dentro de la propia Iglesia”

(Antonio Aradillas).- Mi opinión personal es la de que una buena parte del episcopado español se tomó al pie de la letra aquello de que “doctores tiene la Iglesia”, confundiendo el término “doctor”, con el popular de “médico“, y tal y como recientemente se hizo noticia en la diócesis vasca de San Sebastián, cuando su obispo decidió diagnosticar por su cuenta y riesgo “que la sociedad está enferma” aduciendo como prueba la proliferación de partidos políticos y su proporcionalidad nacida, y celebrada, el día de las pasadas elecciones..

Si tal convencimiento hubiera correspondido al evangélico “¡médice, cura te ipsum ¡”– es decir, “médico, comienza por curarte a ti mismo-, estas reflexiones resultarán más congruentes, siempre comprensivas y misericordiosas.

Pretender ejercer de esculapio o galeno de los demás precisamente cuando tantas y tan graves dolencias se detectan en la propia casa de la Iglesia, tan sagrada por naturaleza, no parece lógico ni consecuente. Aún más, a muchos les resultaría improcedente, lesivo y como una invención más hipócrita y detestable para exculparse a sí mismos, diluyendo la responsabilidad entre propios y extraños.

Exculpas de este calado no han lugar en diagnósticos que comprometen a la salud espiritual y ético-moral de individuos y de colectivos, con escalofriante mención para los inspirados y reconocidos como piadosos, y aún religiosos.

Ah, ¿pero la pluralidad pregonada y definida por la voz del pueblo expresada democráticamente, y con plena garantías, en las urnas, es una enfermedad? ¿No lo habrá sido, y lo seguirá siendo, según pretenden muchos, como el referido obispo, una enfermedad grave, con pre-acta de defunción ya redactada, el “ordeno y mando” dictatorial vigente en instituciones, también eclesiásticas, con inclusión de las diocesanas, inspiradas e indulgenciadas con mitras, báculos, píxide, acetres y navetas para albergar generosas dosis de incienso?

¡Es acaso la pluralidad una enfermedad en la Iglesia, o es signo- sacramento de religión y de vida cabalmente cristiana? ¿Acaso la pluralidad es sistema de gobierno-servicio-ministerio a la colectividad, o lo es de autoritario desgobierno, dado que controla e impide que la voluntad de los “mitrados” sea presentada y ejercida además “en el nombre de Dios”, paganizada con todas sus detestables consecuencias, de algunas de las cuales, por fin, y gracias sean dadas al papa Francisco, se hacen públicas sin ningún otro fin que el de su corrección y arrepentimiento penitencial de sus fautores y cómplices?

Por cierto que, mentando al papa Francisco, exactamente a propósito de enfermedades tan graves como las diagnosticadas hoy en la Iglesia, hasta en sus eminentísimas cumbres curiales, como “anillo al dedo” -no episcopal, sino pastoral-pastoral-, se hacen presentes palabras tan elocuentes y doloridas como estas: “Se precisan grandes dosis de antibióticos para limpiar las cloacas y barrer el polvo del poder en la Iglesia”. “Su corte,- la pontificia y con mención personificada para su Curia-, está exageradamente centralizada y es prepotente, inquisitorial y autoritaria. Sus miembros son mayoritariamente funcionarios, sedientos de poder y de dinero…”.

(Por extrañas e irreverentes que a algunos les parezcan estas citas pontificias, les refiero que están literalmente copiadas, que de su traducción nadie ha dudado -algunas escritas y pronunciadas en castellano argentinizado-, y que son tantas y tan repetidas, que su sola referencia alargaría desproporcionada e imprudentemente nuestro texto).

Es ya hora de que, iniciando la tarea-ministerio por los propios obispos, y más por los que hacen méritos diarios para ser y aparecer como noticias, siempre en idénticas dirección conservadora y procaz, se presten y apresten a ser examinados por otros “doctores” médicos, teólogos, pastoralistas y confesores- , para ajustar sus palabras, doctrinas y comportamientos a los proclamados y vividos ejemplarmente por el papa Francisco.

Con obispos mayoritariamente “enfermos” como los que siguen al frente de las diócesis, sean o no ya jubilables, la reforma-refundación de la Iglesia está todavía distante de ser reforma y además franciscana, es decir, evangélica. Los medios de comunicación se encargan de testificarlo todos los días, sin que sensatamente a nadie, a estas alturas, se le ocurra dudar de la veracidad e imprudencia de las informaciones.

Además de “rezar por los enfermos”, hay que sugerirles, impulsarles e instarles a acceder a las correspondientes intervenciones quirúrgicas o, en su caso, al retiro y a la jubilación, aunque espantara y escandalizara a espíritus quebradizos e infantiles, con olvido de que “en última instancia es preferible pecar por exceso, que hacerlo por defecto”, como también acaba de diagnosticar el papa Francisco.

Fuente Religión Digital

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“Si quieres puedes curarme”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Miércoles, 8 de julio de 2015

5df7Optimized-leproso336xcDe su blog Nihil Obstat:

“Si quieres, puedes limpiarme” son las palabras que un leproso le dirige a Jesús (Mc 1,40). Según el relato evangélico, Jesús curó al leproso. Recuerdo el comentario que me hizo una buena amiga, con serios problemas de salud, después de escuchar este relato en la liturgia dominical. Ella contaba que una vez había estado en Lourdes. Y en la gruta, delante de la imagen de la Virgen, tuvo la tentación de repetir las palabras del leproso del evangelio: “si quieres, puedes curarme”. Pero no lo hizo. Lo que ella pidió fue algo posiblemente más difícil: “ayúdame a sobrellevar mi enfermedad”.

Lo fácil es decir que Dios es bueno cuando las cosas van bien. Lo difícil es creer en Dios en toda circunstancia, en los momentos buenos y en los malos. Ahora bien, yo sospecho que cuando las cosas van bien, algunas personas, en vez de dar gracias a Dios y reconocer que todo lo bueno viene de él, lo que hacen es apelar a la buena suerte o, incluso, a los propios méritos. Cuando las cosas van mal, entonces algunos se acuerdan de Dios, pero no para alabarle, sino para culparle: “¿qué habré hecho yo, Señor, para merecer esto?”. El justo es el que bendice al Señor en todo momento, consciente de que Dios no es un criado, que encima tiene poderes mágicos, y que está ahí para satisfacer nuestros caprichos. La oración es otra cosa: es dar gracias a Dios por haberle conocido y por gustar la alegría de su presencia amiga en todas las circunstancias de la vida, sabiendo que en la vida hay buenos y malos momentos, alegrías y tristezas, porque esto es lo propio de la condición humana.

Un Dios milagrero, un dios que soluciona los problemas con sólo pedírselo, ese no es el Dios de Jesús. Ese es el dios de los que crucificaron a Jesús. En efecto, los enemigos de Jesús, al pié de la cruz, le instaban a qué bajase de la cruz. Esa bajada hubiera sido para los enemigos de Jesús la gran prueba de que Dios estaba con él. Y, añadían con ironía, que si eso ocurría creerían en él. Es dudoso que así fuera: en el fondo, cuando odias a alguien, cualquier cosa buena que le ocurra la interpretas de mala manera. Y cuando amas, aún en los momentos malos, sabes reconocer la maravilla del amor.

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Disidentes sexuales en el franquismo: “duele que la iglesia vuelva al discurso de la enfermedad” .

Martes, 4 de marzo de 2014

Antonio-Gutierrez-Dorado-Sevilla-Serrano_EDIIMA20140228_0308_5Antonio Gutiérrez Dorado, frente a la antigua cárcel de Sevilla. / Foto: Luis Serrano.

Leemos en El Diario:

Arranca el proyecto de investigación La represión de la disidencia sexual en Andalucía durante el franquismo y la transición, coordinado desde la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

La homosexualidad sufrió persecución política y social durante décadas e, incluso, la aplicación de supuestos criterios médicos para facilitar su cura.

Testimonios traen un contexto marcado por la moral impuesta desde la iglesia católica, teorías nazis y condenas a prisión, torturas, violaciones, prostitución, electroshock, lobotomías… con nombres propios como Vallejo-Nájera, López Ibor y Carrero Blanco.

Detenciones, torturas, condenas a prisión, violaciones, trabajos forzados… La homosexualidad sumida en la discriminación política y social impulsada por el Estado. La memoria histórica de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB) tiene cicatrices que van de la violencia física al intento de cura de una supuesta enfermedad. Para recuperar la lucha y el padecimiento de la comunidad homosexual, arranca el proyecto de investigación La represión de la disidencia sexual en Andalucía durante el franquismo y la transición.

“A la mariquita se la detenía, se la humillaba, era un pogromo franquista”. Antonio Gutiérrez Dorado, vicepresidente de la asociación de Expresos Sociales, y José Antonio Campillo, presidente de la asociación Adriano Antinoo, aportan vivencias personales y el relato represivo. Historias de vida y entrevistas son la base de un estudio que coordinan los profesores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla María Marco y Rafael Cáceres y analizará documentación registrada en informes policiales, carcelarios y de centros psiquiátricos.

Ahí surgen, de manera recurrente, nombres asociados a siniestros estudios fundamentados en teorías médicas de carácter nazi: Juan José López Ibor y Antonio Vallejo-Nájera. Fundadores de la Sociedad Española de Psiquiatría, pretendían demostrar la degeneración de la “raza española” a resultas de la República y la tara mental que suponía el marxismo. Al más puro estilo de Heinrich Himmler y el nacionalsocialismo alemán.

“La normalización de la homosexualidad está lejos”

El proyecto, financiado por la dirección general de Memoria Democrática de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, cuenta con un equipo integrado por investigadores del ámbito de la psicología, la antropología, el trabajo social y la sociología de las universidades de Sevilla y Barcelona, además de la UPO. Colabora, además, el Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA) de CGT.

Es, según María Marco, un estudio necesario que busca “voces para dignificar la memoria de quienes no están en muchos procesos de investigación ni de reparación”. Habrá, para ello, “revisión de los textos de López Ibor y Vallejo-Nájera y de todo lo que encontremos, que no será todo lo que debe haber”. Interesan, explica Rafael Cáceres de su parte, informes de “psiquiátricos o cuarteles, que eran lugares donde la virilidad se enfrentaba a comportamientos que se consideraban inmorales”. También el archivo de la cárcel de Huelva que, como la prisión de Badajoz (Extremadura), “se especializó en la recuperación de homosexuales”.

Presentacion-proyecto-Foto-Luis-Serrano_EDIIMA20140228_0309_6Presentación del proyecto. / Foto: Luis Serrano.

Un análisis, en suma, del contexto socio histórico de una represión –la ley de vagos y maleantes de 1933 fue modificada para incluir la homosexualidad en 1954 y se derogó en 1970– que continuó “tras la muerte de Franco”. “La normalización de la homosexualidad está muy lejos de llegar”, entiende Cáceres, que percibe una homofobia “fuertemente arraigada“. Aunque en 2014 se cumplen 35 años de la despenalización de la homosexualidad, como recuerda Gutiérrez Dorado, activista del movimiento LGTB desde los años 70 y que habla de la aplicación durante el franquismo de “una ideología justificadora del odio al homosexual” relacionada con el “control moral de la sociedad” impuesto por la iglesia.

“La iglesia católica tiene contraída una deuda con los colectivos homosexuales por su implicación directa en la represión”, por eso, prosigue, “nos duele que la iglesia vuelva ahora al discurso de la enfermedad”. La asociación de expresos no descarta, en este sentido, acudir “al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, como le estamos exponiendo al nuncio (representante del Vaticano en España)”, el italiano Renzo Fratini.

“La maricona mayor del reino”

Su testimonio trae escenas en que, “en los años 40 y 50, a los homosexuales se les rapaba, les daban aceite de ricino y los paseaban por el pueblo en carro”. No se detuvo ahí el castigo: “15 días de calabozo sólo por detenerte, condenas a trabajos forzados, torturas y violaciones en comisarías, terapias agresivas como electroshock, redes de prostitución, se hicieron lobotomías en Carabanchel…“. Relatos crudos y nombre propio de la ignominia a partir de los 60: Luis Carrero Blanco y la ley de Peligrosidad Social.

Usaban “conceptos seudocientíficos, nazis”. Clasificaban al homosexual en activos, pasivos, congénitos y no congénitos. Un peligro que no ha pasado. “Vemos el caso de Rusia, con ataques e incluso muertes, y cómo en Ucrania esto está pasando ahora también“. La homofobia no conoce fronteras, aunque en 2011 la Organización de las Naciones Unidas instó a la comunidad internacional a la despenalización de la homosexualidad y la Organización Mundial de la Salud la desclasificó como enfermedad en 1990.

Dice Dorado que España vive “una contrarreforma contra la libertad sexual” que casa luchas conjuntas: “la de LGTB y la de la mujer”. “Intentamos desmontar una sociedad patriarcal que quiere una mujer bajo el amparo del macho y que el homosexual vuelva al armario“. Es, en palabras de José Antonio Campillo, “la batalla por la igualdad y la no discriminación, por visualizar esta historia” y la “represión atroz” desde la infancia.

Narra Campillo cómo en su pueblo “había tres maricones oficiales, Manolito el del Carbón, un transexual que pintaba las fachadas con cal y una mujer que le decían Lola la Loca”. La exclusión social los marcó de por vida, una estigmatización que al propio presidente de Antinoo le llevó en un momento dado a buscar una solución: “Fui a ver a un cura que decían curaba con telepatía y le conté mi problema, que era un enfermo. Se levantó, me puso las manos en la cabeza, sudó, jadeó y al rato me dijo que me fuera, que ya estaba curado”. No fue así. Decidió proclamarse “la maricona mayor del reino” Juan Carlos de Borbón había sido coronado como rey de España. Poco después montó un bar de ambiente en la sevillana Alameda de Hércules que sufrió “denuncias y acoso de los fachas y de la policía“. Aún hoy sigue abierto.

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