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Personas mayores trans: detenidas durante el franquismo y sin trabajo ni pensión en la actualidad

Martes, 26 de noviembre de 2019

dia-internacional-de-la-memoria-transDía Internacional de la Memoria Trans (20 de noviembre)

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) celebró el pasado miércoles, con la colaboración del Parlamento de Canarias, un acto, con motivo del Día Internacional de la Memoria Trans, para visibilizar la realidad que vivieron estas personas durante el franquismo y las repercusiones que estas discriminaciones tienen en el presente. Así, durante su intervención, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, ha denunciado que “las personas trans que están llegando a la tercera edad sufrieron durante su juventud constantes detenciones y una brutal discriminación social y laboral que les ha impedido cotizar y, por tanto, acceder en la actualidad a una pensión que les permita mantenerse”.

En este sentido, la coordinadora del grupo de Políticas Trans, Marcos Ventura, ha recordado que, durante la dictadura, ser LGTBI estaba penado por la ley de peligrosidad social del régimen franquista, lo que originó múltiples detenciones y humillaciones al colectivo. Ventura ha puesto de manifiesto que “las personas trans, sobre todo las mujeres, que eran más visibles, eran arrestadas con frecuencia y apartadas de cualquier espacio ya fuera lúdico o laboral”.

“Estas mujeres fueron víctimas de múltiples violencias y, en la mayoría de los casos, solo pudieron recurrir al mundo del espectáculo o al del trabajo sexual para subsistir”, ha denunciado. Pero, tal y como ha evidenciado, “no se trata solo de un tema del pasado, puesto que, en la actualidad, el 80% de las personas trans sigue en situación de desempleo”.

Por este motivo, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, ha reclamado la aprobación urgente de una Ley Estatal LGTBI que permita eliminar la transfobia a través de la educación, promueva medidas concretas para fomentar la inserción laboral de este colectivo y garantice el derecho de autodeterminación para todas las personas, entre otras medidas. Además, ha manifestado que “las personas trans deben ser consideradas un colectivo en riesgo de exclusión ya que sufren elevadas tasas de discriminación y violencia”.

Así, ha recordado que, según estudios de FELGTB, más del 40% de las personas trans ha sido víctima de algún tipo de violencia en el último año y casi el 60% de quienes tienen entre 16 y 24 años ha sufrido transfobia en el ámbito escolar.

Ser trans durante la dictadura y la transición

Durante el encuentro, tres mujeres trans han ofrecido su testimonio para compartir cómo vivieron su adolescencia y su juventud. Así, Montse, que actualmente tiene 61 años, ha contado que se visibilizó como mujer a los 15 y que su juventud fue muy dura ya que, “no podía ni siquiera salir con amigas porque por cualquier cosa nos llevaban a comisaría”. “Nos pegaban y maltrataban y a veces tenía que esconderme en un zaguán para que no me encontraran”, ha explicado.

Sin embargo, según relata, la peor discriminación que sufrió fue la laboral, ya que nadie la contrataba por su condición de persona trans. “Solo he podido cotizar 12 años y medio y ahora no tendré derecho a una pensión por no llegar a un mínimo de 15 años trabajados. No es que no quisiera trabajar, es que nadie me contrataba y al final me vi obligada a recurrir al trabajo sexual”, ha denunciado. “Ahora ya te dejan caminar por la calle, pero nos siguen poniendo etiquetas, siguen sin mirarnos como a personas y siguen sin querer contratarnos”, ha lamentado.

Miryam tiene 60 años y es natural de Zaragoza. Según ha relatado, siempre ha estado expuesta a una doble discriminación por su condición de persona trans y por ser de raza gitana. “Desde que era muy pequeñita era evidente que yo era una niña y siempre he recibido el apoyo de mi familia. Esto me hizo muy fuerte”, explica. Este empoderamiento hizo que, pese al bullying que sufrió durante sus estudios universitarios, a los 17 años, Miryam fuera una de las personas que encabezó la manifestación en favor de los derechos del colectivo en 1977 en Barcelona.

Sin embargo, perdió la cuenta del número de veces que ingresó en comisaría como consecuencia de las redadas en cines o clubs donde se reunía con sus amistades a escondidas porque, según cuenta, “no podíamos estar en ningún sitio”. Una vez llegó a estar 15 días en prisión soportando insultos y vejaciones fruto de la transfobia y la xenofobia. “No te da vergüenza ser gitano y maricón” le decían. Ha podido trabajar como cocinera, pero siempre, en puestos que no impliquen estar de cara al público.

Marcela tenía 20 años cuando murió el dictador y ha recordado con rabia todas las veces que la encarcelaron simplemente por juntarse con sus amigas en un bar. “Me pasaba unos 15 días al mes en prisión, tal vez más. Una vez, incluso me volvieron a detener el mismo día que salí de la cárcel solo por bajar a la plaza donde se reunía mi gente después de pasar por casa”, ha relatado.

Cada vez que la detenían, la norma dictaba que tenía que pasar 72 horas detenida, pero, según ha explicado, había veces que el tiempo se prolongaba porque se alegaba “sospecha” de haber cometido un delito y así, podían retenerla el tiempo que quisieran. Además, según cuenta, era frecuente que acusaran falsamente a las mujeres trans de cometer robos y varias de sus amigas tuvieron que enfrentarse a juicios sin haber cometido delito alguno.

Durante el acto, el experto en memoria histórica LGTBI, Víctor Ramírez, ha explicado que, las disidencias de género, además de ser duramente reprimidas durante la dictadura franquista a través de leyes penales, fueron obviadas en la agenda de la Transición. Además, según el experto, la memoria histórica de las personas trans se enfrenta a la dificultad de trasponer los conceptos identitarios actuales a épocas pasadas. “Las siglas LGTBI son difíciles de aplicar a épocas históricas como la dictadura franquista, para la cual toda disidencia sexual o de género estaba englobada dentro del término de “homosexualidad”, de ahí la importancia de recuperar la memoria a través de los testimonios orales”, ha declarado.

El acto también ha contado con la participación del director general de Igualdad de Trato y Diversidad del Gobierno de España, Ignacio Sola; el presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos y la viceconsejera de Igualdad y Diversidad de Canarias, Silvia Jaén.

Fuente FELGTB

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Dios los cría, y Franco los junta: ¿qué Iglesia es posible en España tras la exhumación?

Sábado, 26 de octubre de 2019

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Piedad del Valle de los Caídos eldiario.es

Son pocos, muy pocos, los obispos que quieren revertir la actual situación en nuestro país

“Las elecciones a la presidencia de la Conferencia Episcopal marcarán definitivamente si los obispos españoles se quieren quitar el sambenito con el que les bautizó en su día el dictador -el ‘España, Faro de Occidente, martillo de herejes, luz de Trento’- o, por el contrario, prosiguen en la deriva de división y enfrentamiento al Papa, en Roma, y a los valores democráticos, en nuestro país”

“Dios los cría, y Franco los junta”, lamenta, en privado, uno de los pocos obispos que admite que, a lo largo de estos meses, la Iglesia española debería haberse pronunciado claramente, enmendando la plana al prior falangista y colocándose del lado de las víctimas

Ramón Tejero: “Dichoso Ud. mi General que por defender la Fe Católica y el Santo Nombre de Jesucristo ha recibido insultos, calumnias y persecución, en la vida y en la muerte”

Un buen día para recordar al cardenal Tarancón

Lo que la salida de Franco deja pendiente en el Valle de los Caídos

Exhumación de Franco, ¿fin del nacionalcatolicismo?

15719149346062Cuando Franco murió, la Iglesia española había dejado ‘atados y bien atados’ sus privilegios en una sociedad que intentaba avanzar, lentamente, hacia la democracia. En Roma, diez años atrás, había concluido el Concilio Vaticano II, que trató de poner a la Iglesia católica en hora con el mundo, pero los obispos españoles seguían con el reloj parado en 1953, momento en que el Régimen consagró la alianza entre la Cruz y la Espada que hizo posible la ‘Sagrada Cruzada’ (así llamaron los obispos en 1937 a la Guerra Civil).

Hoy, 44 años después, con Franco reinhumado en Mingorrubio, los obispos españoles continúan mirando con dificultad al futuro. Igual que sucediera tras el Concilio, pocos prelados se animan a seguir el impulso del Papa Francisco y acabar con una Iglesia clericalizada, que oculta en un armario los estigmas de los abusos de poder y sexuales, se afana en conservar privilegios anacrónicos y sigue sin darse cuenta de que hoy, en pleno siglo XXI, España ha dejado de ser católica y su influencia en la sociedad resulta prácticamente insignificante.

Acabar con la herencia del dictador

Los obispos no se oponen a la exhumación de Franco, pero sí al fin de las prebendas que les dio el dictador. El nuevo Concordado (ahora llamado Acuerdos Iglesia-Estado), que se negoció a la par que la Constitución y fue aprobado ahora hace 40 años, continúa dotando a la Iglesia de múltiples beneficios fiscales, económicos, jurídicos y de presencia social.

En muy pocos países de nuestro entorno la Iglesia católica (y sólo la Iglesia católica) recibe, sin dar nada a cambio, un porcentaje de los Presupuestos Generales del Estado, cuya finalidad no detalla con precisión.

La enseñanza de la Religión católica es de oferta obligatoria y sus profesores son designados por el obispo del lugar (que puede despedirlos sin dar razón alguna), pero pagados por la Administración. Con el personal religioso en hospitales públicos, el Ejército o las prisiones sucede tres cuartos de lo mismo.

Polémicas inmatriculaciones

La Iglesia está exenta de multitud de impuestos y, por si fuera poco, las administraciones todavía no han dado el paso de exigir el pago de aquellos que sí debería pagar, como el IBI para aquellas actividades que no tengan fin estrictamente pastoral o de culto (garajes, pisos de alquiler, museos, etc…). Pero, además, los obispos han logrado registrar a su nombre, con el único aval de su firma, 35.000 bienes en el período 1998-2015.

prior-Cantera-Franco_2170892892_14030768_667x375El prior Cantera, con los Franco

Unas inmatriculaciones que (al menos la mitad) no tienen que ver con templos, sino con inmuebles o terrenos que, en su día, fueron enajenados por otros intereses oscuros, en buena medida gracias al dictador que, desde hoy, descansa en Mingorrubio.

Osoro y Omella, atrapados

¿Es esta la verdadera función de la Iglesia? Son pocos, muy pocos, los obispos que tratan de revertir esta situación de privilegio. No lo tienen fácil, y el ‘caso Franco’ lo ha demostrado. Los cardenales Osoro y Omella (Madrid y Barcelona), los hombres puestos por el Papa Francisco para cambiar el rostro de la Iglesia de nuestro país, no cuentan con la fuerza suficiente para acometer las reformas que les pide Bergoglio.

Un Bergoglio que, por cierto, no visitará España mientras los obispos sigan “en guerra” entre ellos, como admitió durante un vuelo papal. Las elecciones a la presidencia de la Conferencia Episcopal marcarán definitivamente si los obispos españoles se quieren quitar el sambenito con el que les bautizó en su día el dictador -el ‘España, Faro de Occidente, martillo de herejes, luz de Trento‘- o, por el contrario, prosiguen en la deriva de división y enfrentamiento al Papa, en Roma, y a los valores democráticos, en nuestro país.

Ultracatólicos, sectarios y postfranquistas

La exhumación de Franco, además, ha puesto de manifiesto la existencia de un sector, minoritario pero muy potente, de ultracatólicos que siguen vinculando su fe a la extrema derecha, y consideran la salida del dictador del Valle “una profanación”, y la posición oficial de la Iglesia (cumplir con la legalidad vigente) una traición al hombre que les salvó de la persecución y la desaparición.

patrulla-Policia-Nacional-San-Nicolas_EDIIMA20191024_0403_4Y es que los mismos que pintarrajearon decenas de iglesias de Madrid acusando a Osoro de traidor -en una imagen que recuerda, muy poderosamente, a los gritos de ‘¡Tarancón, al paredón!’, tras la muerte de Carrero Blanco- e invitando a dejar de marcar la ‘X’ en la Renta son los que este jueves salieron a defender la actitud obstruccionista del prior Cantera y la homilía del cura hijo del golpista Tejero en la que faltó poco para ‘canonizar’ a Francisco Franco.

“Dios los cría, y Franco los junta”, lamenta, en privado, uno de los pocos obispos que admite que, a lo largo de estos meses, la Iglesia española debería haberse pronunciado claramente, enmendando la plana al prior falangista y colocándose del lado de las víctimas.

Los ‘católicos de toda la vida’

Grupúsculos como HazteOir o Máslibres, situados en la órbita de Vox y de sectores ultracatólicos como los kikos, el Opus Dei o los Legionarios de Cristo (e incluso más allá, a través de sectas como El Yunque), que lo mismo organizan una sentada para protestar contra la exhumación ante la sede del PSOE, que acosan a las mujeres que van a abortar a las puertas de la clínica Dator.

Vamos, los católicos ‘de toda la vida’, que añoran una España en la que Franco dio todo el poder a la Iglesia, y donde los únicos valores que podían defenderse eran los de la firme ortodoxia, la continencia sexual y las familias numerosas. Los mismos que, en otro tiempo, quemaban mujeres en la plaza pública acusadas de brujas u obligaban a judíos, musulmanes o protestantes a abjurar de su fe si no querían perder la vida.

Los mismos que, tal vez, hace unos años hubieran mandado a Jesucristo a picar piedra en la cantera de Cuelgamuros. A mayor gloria de Francisco Franco, que en Mingorrubio descanse.

Fuente Religión Digital

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Amarga memoria

Sábado, 26 de octubre de 2019

tmp-cam-8766268541042566766Uno de los objetivos de esta página, en la medida en que la vamos conociendo,  es la de guardar la memoria de quienes día a día caen a causa de la LGTBIfobia, o la de los pioneros en la lucha por conseguir los Derechos Civiles para las pertsonas LGTBI, o que fueron lo suficientemente valientes para vivir una vida en libertad a pesar de la LGTBIfobia reinante que, en España, nos recluía en el campo de concentración canario de Tefía, o en la cárcel de Huelva… Con este ánimo, publicamos este post que hemos leído en la página de la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas de Zaragoza.  José Luis falleció el pasado mes de agosto, pero ayer nos enterábamos, casualmente mientras los restos de Franco, que tanto daño nos hizo, era sacada del valle de los Caídos.

Descansa en paz, hermano:

***

Ayer supe, con profundo pesar, que había fallecido José Luis Berdusan Casamayor, conocido como “la Zaragozana“.

Vecino ilustre de este barrio zaragozano de El Gancho y tras su frágil imagen un héroe, con todas las letras, de las libertades en esta ingrata tierra mía.

Para mí era un orgullo verle pasar por las calles de nuestro barrio paseando a sus dos perrillos y ahora pienso que nunca le agradecí bastante que, sin duda, las libertades que hoy disfrutamos el colectivo LGTB los ganó él a base de sufrir los ultrajes de un régimen dictatorial que campaba a sus anchas.

Irónicamente he sabido de su muerte el mismo que día que sacaban, por fin, la momia del dictador de su “pirámide”. Un mausoleo mantenido, para mayor vergüenza, con nuestro dinero y por grupo de hombres que me cuesta creer que sean de Dios y que manifiestan como en España se puede ser católico romano sin ser cristiano.

Aquí te dejo un trabajo que se publico hace unos años, una serie de documentales sobre Aragón bajo el titulo de Amarga memoria. En el puedes ver a José Luis. Es un vídeo testimonio, solo lo he conseguido en partes. Si vas pinchando uno a uno puedes ver el trabajo completo. No te defraudará: https://vimeo.com/56973696

El barrio le ha hecho un sencillo homenaje. Entre las cosas que se dijeron me quedo con estas que la hago oración:

Zaragozana:
quédate en la memoria de nuestro barrio,
quédate allí,
donde cada vez que te busquemos podamos encontrarte.

Hasta siempre José Luis, gracias…

***

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Luis Francisco Marco Benlloch: El infierno de un cura al que la Iglesia del franquismo echó “por rojo”

Viernes, 4 de octubre de 2019

3dicolebin“Denunciado por compañeros de sotana”  

“En su primer destino conoció a gentes sin nada y con mucha hambre que vivían apiñadas penosamente y abandonadas en cuevas junto a las tapias de un convento de frailes”

“Las cartillas de racionamiento, la comida, las escuelas… Impulsó con brío lo más elemental”

“A la hora de formalizar la salida, el Obispo quiso que firmara un papel –ha sido siempre la táctica de la jerarquía- en el que ‘yo reconocía que era un vicioso pecador contra el sexto y noveno mandamientos y pedía a mi madre la Santa Iglesia de Roma, que me perdonara'”

A Luis Francisco Marco Benlloch le mandaron con 24 años a Museros, su primer destino, a reemplazar provisionalmente al cura que se había muerto. El franquismo navegaba a toda máquina y lo controlaba todo, no daba puntada sin hilo. Allí conoció les Coves de Massamagrell, gentes sin nada y con mucha hambre que vivían apiñadas penosamente y abandonadas en cuevas junto a las tapias de un convento de frailes, principalmente gitanos. Aquella realidad le congeló el corazón y también el alma.

Escribió al arzobispo Olaechea dándole cuenta de lo que había visto y pidiendo cura de almas para aquella gente, el prelado, navarro de origen, erigió una parroquia, Nuestra Señora del Rosario, y le nombró párroco fundador a pelo, sin casa abadía ni nada, una simple y ruinosa ermita le serviría de templo parroquial. Se llevó su tienda de campaña de boy scout y durmió la primera noche en la puerta del ermitorio. De madrugada un gitanillo le despertó para que acudiera a atender a unos heridos resultantes de una pelea entre calós a navaja limpia. Poco pudo hacer, estaban en situación irreversible y uno a uno les dio la absolución “en peligro de muerte”.

No había nada en aquel núcleo poblacional y comenzó por lo más básico, lo existencial. Las cartillas de racionamiento, la comida, las escuelas, impulsó con brío lo más elemental para la dignidad humana. Al tiempo, comenzó a formar una comunidad cristiana que fue una iglesia vida, de los pobres, pero viva. Sus prédicas no eran las tópicas de común uso en las iglesias de su tiempo, que suelen seguir siendo las mismas de ahora en muchos lugares.

“Luis Marco se negó a firmar aquella mentira, tomó el papel y lo hizo trizas”

Pronto fue acusado de rojo, de comunista, denunciado por compañeros de sotana y por autoridades. A Olaechea le llegaban las quejas, pero le entendía. El arzobispo solía ir a Jefatura de Policía a sacar detenidos de la brigada política-social y solía enfrentarse a Franco, que le respetaba, incluso quiso congraciarse con él nombrándole Consejero del Reino.

Por el contrario, el obispo auxiliar, González Moralejo, lo atosigaba, perseguía, abroncaba, le hacía la vida imposible, le llamaba a cada queja, y al final logró expulsarle del clero y de la Diócesis. Fue un golpe duro para él. Terminaba con esa acción un periplo por diferentes pueblos en los que cuando llegaba era llamado al cuartelillo de la Guardia Civil donde ya había llegado su ficha policial urgida por su superior y advertido de lo que debía y no hacer entre sus parroquianos.

El obispo auxiliar al final consiguió lo que quería: “Vete a tu casa. No te quiero de cura en esta Diócesis, y no consentiré que vayas a ninguna otra, por bien de la Iglesia”. Fue muy duro aquel momento para él y su familia. El Concilio Vaticano II había concluido. “Espero que al espíritu del Concilio no le pase como a mí y lo tiren de su casa”, pensó. A la hora de formalizar la salida, el Obispo quiso que firmara un papel –ha sido siempre la táctica de la jerarquía- en el que “yo reconocía que era un vicioso pecador contra el sexto y noveno mandamientos y pedía a mi madre la Santa Iglesia de Roma, que me perdonara y fuera comprensiva conmigo y, en consecuencia, me liberara de la obligación del celibato y de la carga del sacerdocio, por bien de mi alma y de la Santa Madre Iglesia”.

Luis Marco se negó a firmar aquella mentira, tomó el papel y lo hizo trizas. Fue desterrado del territorio eclesiástico valenciano. Comenzó a rehacer su vida por lo civil, siempre perseguido por la sombra de Moralejo. Trabajo que encontraba, informe negativo contra él que llegaba y era despedido. Estudios que intentaba hacer, comenzados se le hacía desistir por presiones del Obispo. Se encontró, eso sí, con gente maravillosa que le apoyó, el profesor y sacerdote Agustín Andreu, le pasó trabajos de traducción en los que se necesitaba saber griego, hebrero, francés, inglés, alemán y latín, lenguas que dominaba desde su época de estudiante. Sigue siendo un gran latinista.

 Quiso hacer Magisterio y opositar, y de nuevo la garra de Moralejo cayó sobre él, sólo que le salió una mujer valiente y respondona, republicana y de izquierda, de gran fama internacional como pedagoga, que le plantó cara al Obispo y le dijo que no iba a consentir interfiriera en sus obligaciones y responsabilidades. Así Marco pudo ser Maestro Nacional y ganarse el pan dignamente como un civil, con el suplemento molestoso de que pueblo al que era mandado siempre le tocaba acudir a dar explicaciones al comandante de puesto de la Guardia Civil, que ya había sido alertada.

Casó con María Dulce, enfermera, que fue y es su bálsamo y ángel de la guardia, tuvo cuatro hijos y al final su fe y constancia –nunca ha abandonado la Iglesia- le llevó a un precioso paraíso aquí en la tierra, Marines Nuevo, donde ejerció el magisterio con sus grandes cualidades humanas e intelectuales.

“Nunca he abandonado la Iglesia, la Iglesia ha sido uno de mis grandes amores de toda la vida. Hoy me considero miembro de la Iglesia del silencio. La Iglesia, desgraciadamente instalada en el mundo de los privilegios y el poder no se adapta a ser la Iglesia libre y pobre, cuya única fuerza sea el Espíritu Santo. Necesita el poder económico y social y declara enemigo a quien no piensa así. Para mí, miembro vivo de la Iglesia del silencio todo esto son signos positivos, porque anuncian que todos los poderes de la Iglesia se vienen abajo. Así quedará la Iglesia de los pobres creyentes, que será solidaria con los más débiles del mundo, la que buscará servir a la humanidad y no servirse de ella para dominarla”, escribe en un libro titulado “Don Dico, cura de barrio: La Iglesia de los pobres”, en el que detalla lo más fuerte de lo que le ha ocurrido en su vida a causa del Evangelio, un libro digno de una película, de una obra de teatro o de un novelón. Aparte ha escrito otros cinco libros, variaciones sobre el mismo tema. Igual que su esposa, una delicadísima y brillante poetisa.

Dice Marco que la Iglesia “necesita el poder económico y social y declara enemigo a quien no piensa así

Le conocí en su época de profesor de latín, vigoroso, vitalista, hombre de profunda fe en Dios. Le he visto estos días en su casa de Marines, a la que he llegado sin avisar. Sigue igual, con su mismo nivel intensísimo de fe en Dios, y también en los hombres, y en la radicalidad del Evangelio. Con su gran sentido del humor, signo de su enorme inteligencia, todo ello a pesar de lo que ha sufrido, del infierno que su propia Iglesia le ha montado. Con sus 83 años y los tres ictus que también ha superado. De verdad, una vida digna de ser llevada al cine, que nunca podría reflejar la dureza de su sufridísima experiencia humana, de su amor por la gente pobre y necesitada, desnutrida y sin los mínimos vitales de subsistencia. Un hombre de Dios machacado como lo fueron todos los grandes profetas de la Biblia.

Fuente Religión Digital

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Las ambigüedades de la Iglesia con el Franquismo

Jueves, 24 de enero de 2019

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Del cardenal Segura a la exhumación de Franco y su posible entierro en la catedral de La Almudena

¿Está perdiendo la jerarquía una ocasión de oro para desmarcarse de su vinculación histórica?

“El Gobierno tiene la llave en sus manos, porque los intereses particulares siempre están sometidos a un bien mayor: el común y público, el respeto a las víctimas, la dignidad de la ciudadanía y de la democracia”

(Evaristo Villar).- La exhumación de los restos de Franco ha tocado a la Iglesia católica. La Conferencia Episcopal Española oficialmente sigue guardando silencio y la diócesis de Madrid se ha puesto de perfil.

La pregunta que se hace mucha gente es si la jerarquía católica no está perdiendo una ocasión de oro para desmarcarse de su vinculación histórica con el franquismo y romper con los nostálgicos que pretenden mantenerla “atada y bien atada” a un pasado nada edificante.

I. La Iglesia católica en el franquismo. Sometimiento y utilización mutua

cardenal-gomaUn juicio que da qué pensar. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, refiriéndose al comportamiento de la jerarquía católica con referencia a su pasado franquista, se expresaba, meses atrás, en estos términos: “ha facilitado la beatificación de sus mártires en la Guerra Civil y ha mantenido un terrible silencio acerca de su colaboración con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Así como haber participado y formado parte de una terrible dictadura”. (La Vanguardia 18/03/2018). Esto da qué pensar.

Enfrentamiento con la República. La hostilidad de la jerarquía católica contra la II República es sobradamente conocida. Desde el 14 de abril de 1931, proclamación de la República y abandono del país del rey Alfonso XIII, hasta el 18 de julio de 1936, golpe militar, la jerarquía mantuvo un recio enfrentamiento con la nueva clase política integrada por socialistas y pequeño burgueses que sustituyeron al antiguo régimen.

Alineados al bloque opositor de derechas, -formado por Comunión Tradicionalista (Requetés), Renovación Española (nostálgicos de la monarquía) y Falange Española-, un grupo de obispos, liderados por el cardenal SEGURA, primado de España, e Isidro GOMÁ, -obispo de Tarazona y luego sustituto de Segura en la diócesis primada de Toledo-, mantuvo un duro enfrentamiento con el Gobierno de la República. Discrepando de la misma orientación de Roma, los jerarcas españoles vieron en el Gobierno republicano un decidido empeño por quebrar el vínculo, que ellos consideraban “natural”, entre el pueblo y la religión católica. Y, consiguientemente, se aliaron con el grupo opositor.

carta-colectiva-del-episcopado-espanolTestigo de esta alianza fue la Carta pastoral del 1 de mayo de 1931 del cardenal Segura llamando a la movilización masiva contra el Gobierno republicano. Motivo por el cual perdió la diócesis de Toledo y se ganó la expulsión del país.

Cabe señalar, por lo que supone para alimentación del conflicto, la aprobación por la Cortes Constituyentes, el 9 de diciembre de 1931, de la Constitución de la II República. En este importante documento se establece que “el Estado no tiene religión oficial” (art 3); que “no podrán ser fundamentos de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las religiosas” (art. 25); que “una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del clero” (art. 26); y que “la enseñanza será laica” (art.48).

Fusión con el franquismo. Apenas iniciada la guerra, el 30 de septiembre de 1936, Enrique PLA I DENIEL, obispo de Salamanca, publicó su famosa carta pastoral Las dos ciudades, donde define la guerra como “una cruzada por la religión, por la patria y por la civilización”. Pocos días después “entregó su pectoral, su anillo y un donativo a la suscripción nacional y su palacio episcopal a Franco que lo utilizó de Cuartel General durante su estancia en Salamanca” (José María García de Tuñón Aza, Pla y Deniel el obispo de la cruzada, en el Catoblepas 115:9 (2011).

Por su parte, el cardenal Gomá, con el beneplácito de Franco, organizó en este mismo año 1936, una colecta entre los católicos españoles con el fin de reconstruir los templos y lugares de culto destruidos o saqueados en las zonas liberadas por el ejército nacional. Además de la aportación económica, la colecta suponía para el bando golpista una buena propaganda hacia los católicos europeos que, desde los estragos causados por la Legión Cóndor en Durango y Guernica, no estaban viendo con buenos ojos que se pretendiera cubrir “con una máscara de Guerra santa lo que, en realidad, estaba siendo una guerra de exterminio”.

franco-y-crucifijoPreocupado por esta mala imagen en el exterior, Franco se reunió en Burgos el 10 de mayo de 1937 con el cardenal Gomá para reclamar del episcopado español que pusiera “la verdad en su punto” y se la diera a conocer al episcopado mundial. A los pocos días, el cardenal, junto con el borrador de una carta, pedía a los obispos “leerlo con toda detención” y responder “cuanto antes” para “dar autorizadamente nuestro criterio sobre el movimiento nacional y, especialmente, reprimir y contrarrestar las opiniones y propagandas adversas que, hasta en un gran sector de prensa católica, han contribuido a formar en el extranjero una atmósfera totalmente adversa al mismo”. La carta, apoyada por todo el episcopado español, no fue, sin embargo, firmada por el cardenal de Tarragona, VIDAL I BARRAQUER, ni por el obispo de Vitoria, Mateo MÚGICA. Ambos tuvieron que emprender luego el camino del exilio.

La causa de la guerra, para esta Carta Colectiva, no fue el golpe de Estado. El motivo hay que buscarlo en los legisladores de 1931 y en el poder ejecutivo que “se empeñaron en torcer bruscamente la ruta de nuestra historia en un sentido totalmente contrario a la naturaleza y exigencias del espíritu nacional, y especialmente opuesto al sentido religioso predominante en el país”.

Alfonso ÁLVAREZ BOLADO, reconocido investigador del nacionalcatolicismo, destaca las tres limitaciones mayores que, a su juicio, afloran en este texto del episcopado: su trivialización del conflicto social latente, dada la tradicional vinculación de la jerarquía católica con las derechas políticas; su simplificación del problema vasco y su disimulo de la represión franquista, debido a su complicidad con el bando golpista (Jesús López Sáez, Memoria histórica. ¿Cruzada o locura, p 34).

Desde estos breves datos, resulta difícil no advertir complicidad entre la jerarquía católica y el bando militar franquista. Complicidad que se irá profundizando posteriormente en la gestión de la paz, impuesta con violencia, durante 40 años.
De la fusión a la utilización mutua. La tragedia no acabó con el final de la guerra. Decenas de miles de “rojos”, en virtud de la Causa General, fueron fusilados, presos, desaparecidos o exiliados. Durante casi 30 años -entre el Decreto del 26 de abril de 1940, que persigue “los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja” y el Decreto-Ley 10/1969, que considera ya prescritos los delitos anteriores al 1 de abril de 1939- se sometió a la población vencida al silencio y a trabajos forzados, a la cárcel y la muerte.

franco-y-palioTampoco faltó la comedia, como en la introducción del general bajo palio en la Iglesia. El 20 de mayo de 1939, un día después del desfile de la victoria y en un acto cargado de simbolismo, Franco se acercó a la Iglesia de Santa Bárbara en Madrid para entregar su espada vencedora al Cristo de Lepanto. A la puerta lo recibe el obispo de la capital, Leopoldo EIJO Y GARAY, y le ofrece agua bendita en hisopo de plata. Luego, al son del himno nacional, es introducido en el templo y llevado bajo palio por miembros de su gobierno hasta el presbiterio, donde desenfunda su espada victoriosa y la ofrece al Santo Cristo. Inmediatamente después, cae de rodillas ante el cardenal Gomá, que lo bendice y ambos se funden en un abrazo. ¡Glorioso final para un sainete, si no fuera tan escandalosamente irreverente! La unión del trono y el altar en pocas ocasiones ha brillado con tanta magnificencia.

El abrazo final, con el que se cierra la estrecha colaboración durante la guerra civil, abre la puerta a la restauración típica de la confesionalidad del Estado durante el nacionalcatolicismo.

Así se declara oficialmente en dos documentos, de indudable valor, emanados durante la dictadura. El Foro de los Españoles del 17 de julio de 1945 donde se proclama que “La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado Español, gozará de la protección oficial. Nadie será molestado por sus creencias ni el ejercicio privado de su culto. No se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas que las de la Religión Católica” (art. 6º). Y esto mismo es ratificado posteriormente y de forma más solemne en el apartado II de la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento del 17 de mayo de 1958: “La Nación española considera timbre de honor el acatamiento de la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”. Esto por parte del Estado.

franco-tumbaPor parte de la Iglesia católica desde la clave meramente sociológica se puede concluir, siguiendo a Rafael DÍAZ-SALAZAR, que la fusión entre la cultura política del franquismo y la cultura religiosa del nacionalcatolicismo se apoyaron mutuamente y ambas salieron beneficiadas en sus propósitos. Las relaciones institucionales entre la iglesia y la dictadura, a pesar de los conflictos religiosos deslegitimadores en la década de los setenta, se legitimaron mutuamente; la percepción que un colectivo tenía del otro posibilitó que el régimen se sirviera políticamente de la religión como de “un factor básico” para construir y preservar su orden social, y la iglesia jerárquica para que religiosamente se sirviera de la política franquista como “soporte” de su proyecto de recatolización de España, roto por el proyecto laico de la II República; y estratégicamente, si el régimen franquista utilizó a la institución religiosa “para socializar y someter políticamente al pueblo”, la religión utilizó al poder político para la socialización religiosa del nacionalcatolicismo. (Rafael Díaz-Salazar, Nuevo socialismo y cristianos de izquierda, p.17 y ss.).

II. Desde los datos que iluminan el pasado al problema que oscurece el presente

El conflicto surgido en estos días a propósito de la exhumación de los restos de Franco de Cualgamuros y su inhumación en una sepultura privada en la cripta de la Almudena ha puesto en jaque al Gobierno y a la misma Iglesia. Se ha dicho que es una jugada maestra de la familia del dictador -a la que la sociedad española nada tiene que agradecer-. El Gobierno tiene la llave en sus manos, porque los intereses particulares siempre están sometidos a un bien mayor: el común y público, el respeto a las víctimas, la dignidad de la ciudadanía y de la democracia.

Y la Iglesia católica, ¿nada tiene que ver en este asunto? El cardenal arzobispo de Madrid -máximo responsable de la diócesis y de la catedral de la Almudena donde “hay una propiedad de Franco” y la familia quiere inhumar sus restos- se ha desentendido públicamente como si nada tuviera que ver en este asunto. Ante la reiterada pregunta de los medios, se ha limitado a repetir con pequeñas variantes los mismos argumentos: que “la Iglesia acoge a todas las personas”; que, “como cualquier cristiano (Franco) tiene derecho a enterrarse donde ellos (sus familiares) crean conveniente”; y que, en consecuencia, “no es un problema de la Iglesia, sino del Gobierno y de la familia”.

Con este tipo de evasiones, a mi juicio, se trivializa el problema, se absolutiza la propiedad privada, y se acaba normalizando cristianamente al dictador.

1ª Se trivializa el problema cuando se afirma que en la inhumación del dictador en la Almudena nada tiene que ver la Iglesia. Yo más bien creo que, como propietaria, la iglesia tiene mucho que decir. Y no solo contra la supuesta identidad cristiana de Franco, ni por la división que este asunto está causando ya entre los fieles católicos. De mayor peso es el “escándalo público” que dará al mundo la Iglesia católica al estar custodiando en su recinto los huesos de un sujeto que, además de los crímenes de lesa humanidad de los que es responsable, representa justamente valores contrarios a la democracia y a la reconciliación que ella misma predica. No se puede trivializar de este modo un tema tan grave que cae bajo la fortísima denuncia del escándalo que hacen todas las versiones del Evangelio (Mc 9). Desentenderse de él supone pérdida de memoria, sacrilegio y hasta el desprecio por las víctimas -muchas de ellas católicas: seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas-. La jerarquía católica haría bien en aprovechar este momento para hacer justicia y reconciliarse con la verdad de la historia.

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2ª En segundo lugar, se está absolutizando la propiedad privada contra la Doctrina Social que la Iglesia oficialmente profesa. Una línea bien importante de la argumentación del arzobispo Osoro se apoya tácitamente sobre el carácter absoluto de la propiedad privada. ¿Qué puede decir la Doctrina Social de la Iglesia al respecto?

La respuesta es contundente y clara. Desde los Santos Padres, pasando por Santo Tomás y la escolástica hasta llegar al siglo XX -con la Gaudium et Spes del Vaticano II-, mayoritariamente diría que se trata de una postura desafortunada y en nada acorde con la tradición mantenido durante siglos. Cuando hay litigio entre el interés común y el particular la suerte cae sobre el primero; cuando se trata de la alternativa entre el destino común de los bienes y la propiedad privada la opción es siempre en favor de la primera alternativa.

Una tumba en propiedad en la Almudena es evidente que tiene unos derechos. Pero, por estar enclavada en un espacio público (iglesia con culto público), estos derechos están supeditados a otros de mayor rango, los comunes y universales. Los clásicos, refiriéndose a los derechos que acompañan a la propiedad privada, afirman rotundamente que no son “exigidos por la naturaleza ni por la ley de Dios”, sino que nacen del derecho positivo o “ad gentes” (como los llama Santo Tomás). Y, en consecuencia, serán legítimos siempre que respeten y respondan al destino originario de los bienes “que es común a todos”.

Por si no fuera suficiente, la doctrina Social de la Iglesia, siguiendo a los clásicos, todavía pone en manos del cardenal Osoro otra herramienta importante. Se trata de la “epikeia” o la capacidad hermenéutica que el legislador deja al buen criterio del intérprete para liberarse del dominio de la letra -cuando la gravedad del caso o el interés público lo requieren- y ser más fiel al espíritu de la ley.

3ª Normalización cristiana del dictador. Visto objetivamente, “por sus frutos los conoceréis” (Mt 7,16), Franco no puede ser tratado “como cualquier cristiano”. No se puede normalizar cristianamente la conducta de un general golpista; que desencadenó un guerra fratricida contra la legalidad establecida en la que murieron violentamente cientos de miles de personas; que, finalizada la guerra, siguió con las ejecuciones de los vencidos, las desapariciones y expulsiones; que, fruto del odio, sembró el terror y el genocidio durante 40 años de dictadura. Quien así actuó no fue un cristiano normal, por más que estuviera bautizado, entrara bajo palio en las iglesias, y convirtieran su guerra en un “cruzada”.

La conducta de una figura así es justamente la contraria de la moral cristiana. Los primeros seguidores de Jesús de Nazaret entendieron perfectamente que el mandato que de él habían recibido no era la imposición por la práctica sistemática de la violencia. Muchos de ellos perdieron la vida por negarse a integrar las legiones del Emperador. Entendieron perfectamente que lo de Jesús era justamente lo contrario, el amor convivencial del que son testigos los evangelios: “Os doy un mandato nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también vosotros amaos unos a otros” (Jn 13, 34). Un amor que llega hasta los mismos enemigos: “A vosotros los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian” (Lc 6,27).

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Hilari Raguer: “Hay un franquismo vergonzante enquistado en la sociedad y en la Iglesia españolas”

Miércoles, 24 de octubre de 2018

30308834457_b1599f0dc1_zDesde luego que la caída del caballo del Franquismo al independentismo ha sido que ser durísima… Leído en su blog

“En España hemos tenido casi cuarenta años de escuela franquista, y han dejado huella”

“Menéndez-Reigada y Enrique Herrera exultarían desde sus sepulcros al ver el nuevo trono de Franco”

“Entrerrar a Franco en la Almudena sería cambiar un mausoleo por otro también solemne, oficial y más a domicilio de los fanáticos”

José Arregi ¿Franco en la catedral de La Almudena?

Antonio Aradillas: La ‘exclaustración’ de La Almudena por el ‘caso Franco’

(Hilari Raguer osb historiador).- Es un hecho, nos guste o no, que hay un franquismo vergonzante enquistado en la sociedad española, y de paso en la Iglesia española. Las condenas públicas en la constitución y la legislación no han podido exterminarlo del todo y poner de veras España en la línea de los estados plenamente democráticos que han proscrito el nazismo y el fascismo derrotados en 1945 y prohibido el enaltecimiento de sus caudillos.

Maurice Duverger, que fue mi profesor de ciencias políticas en un curso de doctorado en la Sorbona en 1960-1961 (y cuyas obras hizo editar y comentaba en Barcelona el profesor Manuel Jiménez de Parga, para que sus alumnos supieran cómo funciona una democracia, por si algún día la alcanzábamos), decía que las ideas políticas que difícilmente se cambiarán en el resto de la vida nos las inculcan en la escuela primaria hablando de la historia nacional, porque es entonces cuando se nos dice quiénes son los buenos y quiénes los malos. Esto, en Francia, donde hay una potente escuela republicana y apenas tentaciones fascistoides. En España hemos tenido casi cuarenta años de escuela franquista, y han dejado huella.

catecismo-patrioticoEjemplos contundentes del nacionalcatolicismo que imperaba en la escuela franquista son el Catecismo patriótico español de Menéndez-Reigada (1938, reeditado por Península, Barcelona 2003) y España es mi madre, de Enrique Herrera Oria S.J. (1938, reeditado también por Península, Barcelona 2008; ambos con prólogo mío).

La imposición de semejantes libros de texto iba acompañada de la campaña de depuración de maestros y profesores, iniciada por el ministro de Educación Pedro Sáinz Rodríguez, para borrar la obra educativa de la República. Menéndez-Reigada y Herrera Oria canonizan a Franco en vida e identifican el deber de amar a la patria, enseñanza tradicional de la Iglesia, con el amor a Franco y la obediencia a su régimen dictatorial.

Franco – dice Menéndez-Reigada – es “como la encarnación de la patria y ha recibido de Dios el poder de gobernarnos”. Ambos autores describen una historia de España delirante, que culmina en la cruzada. La obra de Herrera Oria es muy extensa; su libro quinto lleva el título de Mueran los traidores. ¡Arriba España!

espana-es-mi-madreEspaña – dice- es algo muy grande; si algunos extranjeros hablan mal de ella es por envidia. El castellano “habrá de ser la lengua de la civilización del futuro, porque el inglés y el francés, que podrían compartir esta función, son lenguas tan desgastadas que se encuentran al borde de su disolución completa”.

En esta cuestión ambas obras, tan patrioteras y pretendidamente españolísimas, imitan el catecismo de Napoleón, que inculcaba a los niños franceses el amor a Napoleón y la obligación en conciencia de obedecerle, pagar los impuestos y prestar el servicio militar, e imponía la celebración obligatoria de san Napoleón el 15 de agosto, suplantando nada menos que la solemnidad de la Asunción.

La Iglesia española se ha mostrado muy prudente al admitir que Franco sea exhumado del Valle, pero no lo sería tanto si lo deja enterrar en la Almudena, sobre todo si no es en un nicho corriente sino en un monumento. Sería cambiar un mausoleo por otro también solemne, oficial y más a domicilio de los fanáticos. Menéndez-Reigada y Enrique Herrera exultarían desde sus sepulcros al ver el nuevo trono de Franco.

Fuente Religión Digital

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Muere Octavio García, represaliado en Tefía (Fuerteventura) durante el Franquismo por su orientación sexual

Miércoles, 22 de agosto de 2018

8fc09e2d-673a-418e-972b-736de972a5f8Parte de nuestra memoria histórica, historia de persecución y sufrimiento… Una razón más para sacar a Franco de su mausoleo del Valle de los Caídos …

Octavio García nació en 1931 en Las Palmas de Gran Canaria, en el seno de una familia humilde.

En 1953, con 22 años, fue detenido tras una denuncia y, sin juicio alguno, por la Ley de Vagos y Maleantes. Los motivos de su condena: ser homosexual, corruptor de menores y por escándalo en la vía pública.

La apertura de la colonia de Tefía, le convirtió en uno de los primeros presos que cumplió condena en ella. El paso por la prisión lo dejó marcado de por vida. Tras su salida se fue de Canarias y sólo hasta hace unos años fue capaz de contar su historia.

Octavio García llegó en 1954 al actual El Castillo (Antigua) a bordo de El Correíllo. “No había ni muelle”, recordaba en 2012 para una entrevista para el Archivo de la Memoria Histórica, en la que colaboró el colectivo LGTB Gama. En el momento de la grabación habían pasado casi 60 años, pero Octavio se acordaba perfectamente de la “humillación” a la que se sometió a los presos que llegaron desde Gran Canaria a cumplir pena en el campo de concentración majorero de Tefía (Puerto del Rosario), en su caso “única y exclusivamente por maricón” según sus propias palabras.

El campo acogía, así, a “parásitos y sujetos indeseables que torpemente dañan la convivencia humana; rufianes y proxenetas; mendigos profesionales; ebrios y toxicómanos habituales y demás personas que con su irregular o anormal conducta fueren merecedores de esta saludable y enérgica sanción social”, categoría en la que se englobaba a los seis gais que pasaron por la granja.

El ahora acogedor albergue era en plena época franquista un aciago edificio donde se sometía a duros trabajos a los reclusos, picando piedra o trabajando en las gavias, “inhóspitas, improductivas”, privados de cuestiones básicas como el propio alimento. “Allí se entraba con 80 kilos y se salía con 45”, explica Víctor Ramírez, investigador y expresidente de Gama, que ha participado en el proyecto de Memoria Histórica de Canarias.

El centro era dirigido con mano de hierro por un excarmelita que instauró un auténtico régimen de terror, peor que un campo de concentración, en palabras de Octavio García. La crueldad de los administradores, sobre todo en la primera época, con este excarmelita al frente del centro, llegaba a extremos de retener los paquetes de comida que enviaban los familiares y entregarlos cuando los víveres estaban ya podridos.

Su trabajo allí consistía en acarrear agua de un pozo, ya que el centro carecía de agua corriente, picar piedra de una cantera de piedra de cal y levantar gavias y muros, todo ello bajo el sol inclemente de la isla y la rigurosa vigilancia de los funcionarios. Cualquier mínimo motivo era suficiente para recibir una paliza.

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Sin embargo, para Octavio García, que se libró de los trabajos forzados por sus conocimientos de la religión católica al ser él mismo un devoto creyente y fue elegido para instruir al resto de presos, lo más doloroso fue que lo acusaran de corrupción de menores y pederastia pasiva. Una terrible y falsa calumnia que ha pesado sobre él toda su vida. “¡Corruptor de menores y escándalo en la vía pública! ¡No he sido ladrón, ni maleante, ni mala persona! El único motivo para ser detenido era ser maricón”, explicó a Víctor Ramírez, que en su documentado artículo Los homosexuales durante el franquismo: vagos, maleantes y peligrosos indica que Octavio enfatiza el insulto, “la palabra que lo ha definido durante toda su vida, la única con la que, al final, se siente identificado”, asegura el investigador.

Octavio pasó 16 meses en la bautizada como granja agrícola penitenciaria, en cumplimiento de la ley de vagos y maleantes, promulgada durante la II República y donde el Franquismo encontró el hueco para incluir a los homosexuales en un período de 12 años, hasta 1966. Por Tefía pasaron unas 90 personas, la mayoría reclusos comunes que se acogían a la reducción de pena (cada día de estancia contaba por dos).

Estos fueron los meses que le tocó vivir al que hoy se ha convertido en un símbolo del movimiento LGTBI y que volvió al centro en 2004, para recibir un homenaje del colectivo majorero Altihay. “Recuerdo que llegó taciturno, como avergonzado y casi escondido en sus gafas y su bufanda”, dice Ramírez, que participó en el encuentro. “Pero pronto se dio cuenta de que estaba entre amigos, de que todos estábamos allí para escuchar su testimonio y recompensarle de alguna manera”, concluye.

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En el año 2009 el Gobierno español aprobó la concesión de indemnizaciones a las personas homosexuales o transexuales que hubieran sido encarceladas durante el franquismo. Octavio García recibió 12.000 euros por sus dieciséis meses de cautiverio.

La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía cerró por Orden del Ministerio de Justicia de 21 de julio de 1966. La persecución de homosexuales y transexuales se prolongó hasta 1979, cuando se derogó la ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Esta situación impidió que los presos se beneficiaran de las dos amnistías de la transición. Sus historiales policiales tampoco fueron limpiados, por lo que las fichas siguieron reflejando los antecedentes de homosexualidad.

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Ayudó también que el actual albergue no le recordara en nada al lugar en el que él había vivido. “Ahora es un palacio. Antes se dormía con las ventanas abiertas, con aquel viento entrando a todas horas, con una manta picona en aquel colchón, que no era ni colchón”, contaba Octavio en la entrevista para Memoria Histórica. “Los funcionarios creían que humillándonos de esa manera eso se nos iba a quitar. Y eso no se quita, es una cosa nuestra, de nuestro interior”, relata.

Su muerte ha causado un fuerte impacto en la comunidad LGTB canaria y española… Así lo informaba la parlamentaria socialista y también canaria, como Octavio, en su página de Twitter:

Y lo recordaba entrañablemente Uge Sangil, también canaria y presidenta de la FELGTB:

El artista Javi Larrauri quiso contar su historia enTestigos de un tiempo maldito, una muestra con la que pretendía denunciar lo que vivieron, recordar que no sólo por política se sufría en el Franquismo. Dramas como el de Octavio García le conmovieron especialmente. En el documental que elaboró Larrauri con sus testimonios cuenta que algunos de sus compañeros intentaron huir, incapaces de soportar más, en una misión suicida para una isla sitiada. A Octavio García lo detuvieron en Las Palmas y le sometieron al escarnio público que las autoridades había ideado para los que eran como él: tras raparles la cabeza, les subían a un camión y les ‘paseaban’ por los pueblos para que les insultasen sus vecinos.

Ayer le recordaba con cariño:

La disidencia sexual durante el franquismo recibió un crudo castigo. Sin compasión. Una historia invisible, de dolor latente que Octavio García sufrió en primera persona. García se ha convertido en el símbolo tanto para el movimiento de la memoria histórica como para el movimiento LGBT nacional. Desde el colectivo ALTIHAY FUERTEVENTURA han expresado sus condolencias, “Te recordaremos siempre en Tefia aquel día en que lleno de Dignidad, Generosidad y Orgullo te armaste de valor y mencionaste el nombre y los apellidos de todos los que vivieron contigo aquel infierno”. Y el Colectivo Gamá le recordaba con sus propias palabras:

Testigo de un tiempo maldito, Descanse en Paz, Octavio.

Fuente Onda Fuerteventura/Diario de Fuerteventura/Twitter

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La Iglesia celebra al mártir Santiago Gapp, al que la Gestapo localizó en Valencia

Sábado, 18 de agosto de 2018

gappPor si le cabía alguna duda al prior de la Abadía del Valle de los Caídos de  que hay que sacar a Franco, quien permitió atrocidades como esta con su connivencia con el Nazismo…

Fue contundente en su crítica al racismo de Hitler

Tras ser torturado y encarcelado, murió decapitado en Berlín en 1943

(AVAN).- La Iglesia celebró el pasado lunes, la festividad litúrgica del beato Santiago Gapp, sacerdote austriaco de la Compañía de María, que fue decapitado en Berlín en 1943, hace ahora 75 años, tras ser localizado por la Gestapo en Valencia, a donde había huido perseguido por el régimen nazi.

Gapp fue localizado por la policía secreta nazi en 1942 en Valencia, cuando llevaba un año dando clases de latín y alemán en el Colegio de El Pilar, acogido por la comunidad religiosa del centro docente valenciano, de su misma congregación, según señala su biografía Santiago Gapp, pasión por la verdad frente al nazismo, escrita por el sacerdote marianista José María Salaverri, fallecido el pasado mes de febrero.

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Fue entonces cuando dos colaboradores de la Gestapo llegaron a Valencia y se ganaron durante meses la confianza de Gapp, haciéndose pasar por judíos también perseguidos, hasta convencerle mediante engaños para viajar a San Sebastián a recibir a unos supuestos familiares. Así, el 9 de noviembre de 1942 cuando paseaban con el religioso por la costa guipuzcoana entraron en Hendaya, entonces en la Francia ocupada por el régimen nazi, y fue de inmediato arrestado. Tras ser torturado y encarcelado, murió decapitado en Berlín en 1943. El papa San Juan Pablo II lo beatificó en 1996.

Los religiosos marianistas celebraron el pasado lunes misas en su honor en sus comunidades, entre ellas en el colegio del Pilar, de Valencia, donde a todos los alumnos de Bachillerato es presentado “tanto en clases de Historia como en ejercicios espirituales, como modelo de fe”, según han indicado fuentes de la comunidad del colegio del Pilar.

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Modelo de fe

Jakob Gapp (o Santiago Gapp) nació en Wattens (Austria) en 1897 y, tras combatir en la Primera Guerra Mundial en el ejército austríaco, ingresó en la Compañía de María y fue ordenado sacerdote.

Huyó de su país perseguido por la Gestapo en 1939 “por sus contundentes críticas contra el racismo de Hitler, que plasmaba en sus homilías”, según su biografía, y tras pasar por Burdeos llegó a Valencia en 1941.

El caso de Gapp “impresionó al propio Heinrich Himmler, máximo responsable de la Gestapo, que aseguró que ´con un millón de Jakobs Gapp, pero de nuestra ideología, dominaríamos el mundo`”.

En una carta escrita a sus familiares desde la prisión berlinesa de Plötzensee, horas antes de su ejecución, Gapp les decía sus últimas palabras: “me han condenado a muerte el 2 de Julio, fiesta del Sagrado Corazón. Hoy será ejecutada la sentencia. A las 7 de la tarde, iré a casa de mi querido Salvador, a quien siempre amé fervientemente. ¡No os aflijáis por mí! Soy totalmente feliz. Naturalmente he tenido que pasar muchas horas penosas, pero he podido prepararme muy bien a la muerte. Tened ánimo, y soportadlo todo por amor a Dios, para que nos podamos volver a encontrar en el cielo”.

Sus reliquias son veneradas hoy en Innsbruck (Austria)

Fuente Religión Digital

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80 aniversario del fusilamiento del sacerdote mallorquín Jerónimo Alomar Poquet (1894-1937) por el bando nacional

Jueves, 8 de junio de 2017

jeronimo-alomar_260x174En la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, recordamos a quienes fueron fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. entregando su vida hasta la muerte… ¿Será beatificado?

“Murió gritando ‘Viva Cristo Rey’, como los sacerdotes que eran fusilados en el otro bando”

(Por Nicolás Pons, S.J.) – Todos sabemos que en la pasada -pero para muchos no lejana- guerra civil española de 1936-1939, la Iglesia jugó un papel no despreciable en favor de uno de los bandos del atroz conflicto que ensangrentó campos y poblaciones de nuestra patria.

Testigo de ello fue la carta que firmaron los obispos españoles en l937 a favor de los sublevados, y la persecución que sufrieron algunos obispos que no se mostraron tan afectos al nuevo Régimen, como el cardenal Francisco Vidal i Barraquer de Tarragona o el obispo Mateo Múgica de Vitoria. Por razón de creerlos independentistas, 16 curas vascos fueron fusilados por el ejército nacional. Ignoramos si, a lo largo y ancho del territorio español, cayó bajo el fuego de las balas de los insurrectos algún otro sacerdote.

Aquí queremos ocuparnos solamente del asesinato, a sangre fría y bajo el efecto de un juicio sumarísimo, del sacerdote diocesano Jerónimo Alomar Poquet (1894-1937), antiguo párroco de Son Carrió y Esporlas, y vicario, a la sazón, de su pueblo natal que era Llubí, población que encontramos en pleno centro de la isla de Mallorca. Poquet fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1917, hace ahora un siglo, y fue condiscípulo de estudios de un grupo de sacerdotes mallorquines que fueron de gran significación apostólica en los años que siguieron a la guerra, como el canónigo Andrés Caimari; Juan Nicolau, párroco de la Parroquia de Santa Eulalia de Palma; Jaime Sampol, Prefecto de Estudios del Seminario Conciliar; y los profesores de Alomar -más tarde obispos- Joan Perelló (obispo de Vic) y Bartolomé Pasqual (obispo de Menorca).

jeronimo-alomarComenzada la guerra civil española, un grupo escaso del clero mallorquín se mostró poco partidario de los militares sublevados, y esto inquietó a las nuevas fuerzas del llamado Movimiento Nacional en la isla de Mallorca. Al parecer, y después de algunas deliberaciones, se eligió del grupo a Jerónimo Alomar Poquet, que aunque era de familia distinguida en Mallorca, se creyó que su muerte no levantaría mucho revuelo entre el clero y la población.

Así fue que el obispo José Miralles (que anteriormente había sido obispo de Lérida y después lo fue de Barcelona) hizo la vista gorda al respecto, y el General Franco firmó el decreto de dar la pena capital a dicho sacerdote.

Mientras tanto, según creencia de algunos, el obispo Miralles tuvo sus remordimientos y, a las 5 de la mañana del 7 de junio de 1937 -fecha señalada para el fusilamiento de Poquet-, envió de prisa y corriendo a la Comandancia Militar a su secretario particular, el presbítero José Paylaró, a fin de que detuviese esa fatal orden. Pero, al llegar el mensajero, Poquet ya había caído de bruces al efecto de las balas, gritando “Viva Cristo Rey”, como hacían los sacerdotes que eran fusilados en el otro bando.

Los militares o falangistas, que habían señalado a Poquet como víctima escogida para purgar los pecados de todos, hicieron correr entre el pueblo el rumor de que él ayudaba a los rojos mallorquines a poder encontrar una salida segura para salvar su vida y pasar de esta manera a Menorca. Esa isla estaba en manos de los altos militares de Franco, pero sus sargentos arremetieron contra sus propios superiores de grado, y lograron así apoderarse ferozmente de Menorca.

La voz de que el vicario de Llubí había sido asesinado en los muros de la entrada del cementerio de Palma ante un pelotón de diez soldados (dos de los cuales conoció personalmente el autor de estas líneas) corrió como pólvora a través de toda Mallorca. Poquet era muy conocido en ella, pues con los años -llevaba veinte años de sacerdocio- había mostrado unas dotes magníficas para la predicación, y había recorrido pueblos y ciudades, subiendo a los púlpitos de casi todas las Parroquias de Mallorca, exhortando a los fieles a amar al mismo tiempo a Dios y a sus hijos, que eran hermanos nuestros.

El clero de Mallorca, tanto el diocesano como el regular, era a la sazón abundante y selecto, y en general, como en toda España, apoyaban a Franco. Curiosamente, entre los jesuitas de Palma, era entonces superior de Montesión el P. José Marzo, cuyo padre era general del ejército nacional, al igual que un hermano suyo. Fue muy cercano al obispo Miralles, pero radical y afecto a la sublevación militar, y acabó su vida en Zaragoza, saliendo de la Compañía de Jesús e incorporado al clero de su diócesis.

El inesperado asesinato del sacerdote Jerónimo Alomar Poquet fue una repentina bomba, echada a voleo entre el clero y el ambiente católico mallorquín.

Todos quedaron petrificados con la noticia que, por cierto, ocupó grandes espacios en los diarios isleños. Pero nadie movió un dedo ni abrió boca en defensa de quien tan repentinamente cayó en desgracia de los que habían asumido el poder en la isla. La muerte de Poquet más bien resultó decisiva para que cualquier movimiento opositor, que hubiera podido estar escondido en Mallorca, renunciara a levantar cabeza.

Acabó la guerra y el nombre del cura Poquet quedó sepultado bajo tierra al igual que sus restos mortales, como también su vida y su mensaje de paz, fraternidad y unión entre «buenos» y «malos».

No fue hasta haber terminado el siglo XX que, en el episcopado de Teodoro Úbeda y a instancias y escaramuzas de Jaume Santandreu, se determinó celebrar un funeral por todo lo alto en la Iglesia de los Capuchinos, convento que se había convertido en cárcel durante la guerra, y donde había sufrido encarcelamiento durante meses el mismo Poquet.

jLa misa fue muy concurrida, sobre todo por gente de izquierda. El obispo Úbeda pronunció en ella una sentida y hermosa homilía a favor del ajusticiado. También se leyó un comunicado del que fue su abogado defensor en el juicio, el prestigioso arquitecto de Palma Gabriel Alomar. Más tarde el autor de este artículo escribiría una biografía de Poquet, en la que su editor, Lleonard Muntaner, puso todo su tesón e interés.

Sé que en este octogésimo aniversario del fusilamiento de Jerónimo Alomar Poquet el pueblo de Llubí tiene muy abiertos los ojos: ya nadie es capaz de silenciar y obstaculizar la voz y andadura de ese famoso llubiner, silenciado tantos años por sus hermanos en Cristo pero que, al fin, todos ahora reconocen como un hombre de paz, de proximidad al perseguido, y de salvador del que temía el peor de los males, que -como siempre- es la muerte.

Hubo y hay monseñores en Roma que saben del fusilamiento de este sacerdote mallorquín, realizado por el bando nacional de Franco, y que se atreven a decir que Poquet no se puede considerar un mártir como los que hubo, en tan abundante número, en el bando contrario. Exponen que Poquet no puede ser considerado mártir de la Iglesia porque no le mataron debido a su fe, como pasaba en el otro bando -decían-.

Sin embargo, nosotros defendemos que Alomar Poquet fue fusilado ignominiosamente debido a la caridad que su fe infiltró en su alma y que, por esa caridad que le provocó su fe, pudo llevar a término su gran proeza de dar su vida por el prójimo. ¿Acaso no hubo santos como el P. Damián (el leproso de la isla de Molokai), y tantos otros, que dieron su vida porque su fe viva les empujó a la caridad hacia el prójimo, convirtiendo su vida en un amor intenso hacia el que se encontraba abandonado o a punto de morir?

Fuente Religión Digital

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La homosexualidad en el cine y la televisión franquistas

Jueves, 2 de marzo de 2017

cine_gay_francoCartel de ‘Diferente’ en 1961 y en su reestreno en 1978, ya con referencia explícita a la homosexualidad.

Investigadores de las universidades de Salamanca y Complutense de Madrid han analizado las formas de representación de una orientación sexual prohibida y tabú.

Investigadores de la Universidad de Salamanca y de la Universidad Complutense de Madrid han analizado la aparición de la homosexualidad en el cine y la televisión del franquismo. En una época de prohibición y tabú acerca de esta orientación sexual, los expertos han identificado diferentes formas de representación que convivían con la censura. Además, han estudiado cómo las producciones audiovisuales de la actualidad reflejan aquella época de manera más próxima a la sensibilidad contemporánea que a la realidad histórica, según recoge SINC.

La primera forma de representación identificada es la ocultación. “A través de referencias implícitas que no forman parte del discurso se interpreta que un personaje es homosexual”, explica Beatriz González de Garay, profesora de la Universidad de Salamanca. Por ejemplo, en la película Diferente (1961) el protagonista tiene problemas para asumir su condición, “pero no se dice cuál es esta condición, sino que se muestran aspectos que el espectador puede interpretar, como su afición por el baile o los libros de Óscar Wilde, un autor homosexual”, señala.

En televisión ocurre lo mismo. Programas de Televisión Española (TVE) como Historia de la frivolidad “juegan con equívocos para mostrar planos sugerentes entre personajes del mismo sexo”. El objetivo es hacerle llegar un mensaje al espectador, “pero como no pueden hacerlo de una manera explícita, intentan marear al censor”.

Muy diferente es otra de las formas de representación que han encontrado los investigadores: la caricaturización. En este caso, la referencia a la homosexualidad sí es explícita, debido a que el objetivo es ridiculizar esta conducta en línea con el pensamiento más tradicional. En este contexto aparece el hombre feminizado. Sin embargo, nunca ocurre al contrario, “una mujer masculinizada no hace gracia”. Aparecía oculta en mensajes no explícitos, caricaturizada o solo visible a los ojos del espectador que hiciera su propia lectura.

Además, dentro de ese tono cómico la interpretación final puede ser muy conservadora. “En No desearás al vecino del quinto (1970) el personaje que hace de homosexual en realidad está fingiendo para tener un acceso más fácil a las mujeres, es decir, el mensaje para el espectador tradicional es tranquilizador porque al final no se sale de la normalidad heterosexual”, comenta González de Garay.

Finalmente, el estudio encuentra una tercera forma de representación de la homosexualidad que en realidad es involuntaria. “Es lo que llamamos apropiación, porque un argumento da pie a que el espectador pueda hacer una lectura que en realidad no parece que fuera la buscada por los autores”, comenta la experta.

Por ejemplo, en la película A mí la legión (1942) se presenta “una amistad tan exagerada entre dos hombres que un espectador lo puede interpretar como una atracción homosexual, algo que compruebo en clase con mis alumnos”, afirma la investigadora, “pero no parece ser lo que el guión pretende”. Probablemente, también en los melodramas protagonizados por folclóricas, que sufren por amor, el público LGTBIQ puede verse identificado.

Todas estas conclusiones aparecen en el último número de L’Atalante. Revista de estudios cinematográficos, donde además los investigadores indagan sobre la representación de la homosexualidad en el franquismo que se realiza en las producciones audiovisuales contemporáneas.

Series como Amar en tiempos revueltos presentan el conflicto de la homosexualidad “de forma amable, al igual que ocurre con otros problemas, como el machismo, al que se le lava la cara para que sea aceptable por el espectador actual”, indica la experta. Así, los personajes homosexuales tienen una actitud reivindicativa, cuando la realidad es que en aquel tiempo lo más probable es que simplemente ocultaran su condición.

El cine y la televisión de la democracia también se caracterizan por recuperar figuras históricas homosexuales, con Federico García Lorca como gran estandarte. “Curiosamente, casi siempre pertenecen al campo de las letras y las artes, no a la ciencia y la política, probablemente porque en estos ámbitos era más difícil revelar sentimientos personales”, apunta la autora. En esta reivindicación de los homosexuales del pasado tampoco aparece la figura femenina.

Fuente Cáscara amarga

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Una juez argentina acepta investigar la desaparición de García Lorca

Martes, 23 de agosto de 2016

autorretrato_firma_Garcia_LorcaAutorretrato y firma de Lorca

La versión franquista sobre la muerte de Lorca define al poeta como “socialista y masón”, a la vez que le atribuye “prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser vox populi”.

 La juez federal argentina María Romilda Servini de Cubría, quien desde hace años investiga violaciones de derechos humanos durante el Franquismo, ha aceptado la denuncia por la desaparición del poeta Federico García Lorca presentada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

El presidente de este colectivo, Emilio Silva, ha informado este miérccoles de que la juez ha aceptado este caso y de que ya ha enviado un exhorto a España para iniciar diligencias.

El inicio de esta investigación judicial coincide con el 80 aniversario (18 de agosto de 1936) del asesinato del poeta nacido en Fuente Vaqueros (Granada) y tras el hallazgo de unos documentos que la asociación había custodiado.

La denuncia, que fue formalizada el pasado abril, trasladaba a la jueza argentina un relato que acreditaba “de manera fehaciente” las circunstancias de la detención y el asesinato de Federico García Lorca, a partir de un documento de la Jefatura Superior de Policía de Granada fechado el 9 de julio de 1965.

La versión franquista

El referido informe, que mostró por primera vez la versión oficial del régimen franquista sobre la muerte del poeta, señalaba que García Lorca fue fusilado junto a otra persona, y define al poeta como “socialista y masón”, a la vez que le atribuye “prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser vox populi”.

García Lorca se encontraba en Granada, hasta donde había llegado días antes desde Madrid, ciudad en la que residía, explica el documento, que añade que, en el lapso de pocos días, se practicaron dos registros en su domicilio, tras lo cual se refugió en casa de sus amigos, los hermanos Rosales Camacho, falangistas.

Allí permaneció hasta su detención, que el documento sitúa entre los últimos días de julio y los primeros de agosto de 1936 y que se produjo con una orden procedente del Gobierno Civil.

Una vez efectuada la detención, se condujo a García Lorca a los calabozos del Gobierno Civil y se interesaron por él los hermanos Rosales Camacho y el jefe local y el jefe de milicias de Falange quienes, tras entrevistarse con el entonces gobernador civil, no consiguieron la libertad del detenido.

Crímenes contra la Humanidad

La denuncia recoge que García Lorca fue sacado del Gobierno Civil “por fuerzas dependientes del mismo” y conducido en un coche al término municipal de Víznar junto a otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen y que, en las inmediaciones de un lugar conocido como Fuente Grande, “fue pasado por las armas”.

A partir de este relato, la ARMH trasladó a la jueza la importancia de este caso para la configuración del que considera un “contexto de crímenes contra la Humanidad”. También destacó que “resulta indispensable” contar con toda la documentación vinculada a este hecho que pueda encontrarse en los archivos del Ministerio del Interior español.

Como medida de prueba, solicitaron que se remitiera una comisión rogatoria al Juzgado de Instrucción de Madrid que correspondiera por turno para que recabase del Ministerio copias certificadas del expediente de la Jefatura Superior de Policía de Granada de 1965, así como toda documentación que obre en sus archivos relativa a la detención y homicidio de García Lorca.

Fuente Agencias/Cáscara amarga

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La cárcel de homosexuales de Badajoz: cuando el franquismo castigaba a los que amaban libres

Viernes, 8 de julio de 2016

Museo-Extremeno-Arte-Contemporaneo-Madrid_EDIIMA20150903_0188_20Museo Extremeño de Arte Contemporáneo, antigua cárcel de homosexuales EFE

Cerca de un millar de homosexuales pasaron por prisión entre 1970 y 1979 por la ley de Peligrosidad Social

El régimen marcó dos centros, el de Huelva (para los que consideraba “activos”) y Badajoz (para “pasivos”)

Tiene grabado a fuego aquel 5 de junio de 1976. Nada más salir Antoni hacía una parada en una tasca de Badajoz para tomarse un vermú. Un aperitivo con sabor a libertad porque con 18 años recién cumplidos acababa de abandonar la cárcel de homosexuales en la que había estado recluso dos meses.

A Antoni lo encerraron por ser homosexual, tal como quedó constancia en su ficha policial y en la condena que le llevó a recorrer varios penales de presos comunes para acabar en Extremadura.  En 1954 se criminalizó al homosexual incluyéndole en la Ley de Vagos y Maleantes, una norma que fue sustituida en 1970 por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, en vigor hasta bien entrada la democracia. Fue con esta norma con la que se habilitaron cárceles específicas para “rehabilitarlos”. Marcaron  dos centros penitenciarios, el de Huelva (para lo que consideraban homosexuales “activos”) y Badajoz (para “pasivos”).

 Antoni-epoca-recoge-delito-homosexual_EDIIMA20160701_0719_5En la ficha de Antoni de la época se recoge que su delito era ser “homosexual”

Ocurrió en un régimen que, aunque agonizante, seguía reprimiendo las libertades. Esa es la realidad que cientos de españoles vivieron en su piel al final de la dictadura. Aunque muerto el dictador las cosas no fueron mucho mejor, teniendo en cuenta por ejemplo que Antoni salió libre en el 76.

La cárcel es hoy el  Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). Allí el modo de redimirlos consistía en hacerles coser balones. Narra este testigo vivo de la represión que era un lugar vejatorio, donde eran humillados mientras los funcionarios “miraban para otro lado” ante los abusos. Había delincuentes comunes que se declaraban homosexuales pensando que así recibirían un régimen penitenciario más laxo. “La mayoría de los homosexuales nos cuidábamos, teníamos que tener bastante cuidado”. Era bastante desagradable verse rodeado de ladrones o asesinos y el miedo a ser agredidos siempre estaba.

Antoni declaró su homosexualidad a su madre con 17 años y ella, que no lo entendió, pidió ayuda a la familia. Fue una monja cercana la que lo denunció. La policía vino a por él de madrugada y tras un periplo por los penales de Valencia y Carabanchel acabó en Badajoz.

Hace años que creó junto a más víctimas la Asociación Expresos Sociales y comenta con voz segura que aquello forma parte del pasado. “Lo superé porque llevamos años trabajando para devolver la dignidad a los compañeros, desarrollando una labor extraordinaria. Podemos decir que estamos resarcidos económicamente y moralmente”.

Ha regresado cada vez que ha podido a la ciudad que le vio preso porque siente a Badajoz como su segunda casa, ya que también fue la primera que los reconoció como víctimas del franquismo por su orientación sexual.

“Aniquilar lo diferente”

Como sistema represivo que era, el franquismo apostaba por reprimir la diferencia según explica  José María Núñez, presidente de Fundación Triángulo Extremadura. Un régimen que funcionaba mejor desde la estructura tradicional organizada y donde todo lo diferente dificultaba su modelo y era controlado. Una manera de aniquilar lo diferente con grandes dosis de maldad, con violencia y sentencias condenatorias sin  juicio previo.

Ley-Peligrosidad-Social-penas-internamiento_EDIIMA20160701_0721_5La Ley de Peligrosidad Social establecía penas que iban desde multas hasta cinco años de internamiento en cárceles

Una idea parecida traslada Javier Ugarte Pérez, activista doctor en Filosofía, que en sus estudios sobre la represión franquista concluye que cualquier modelo ajeno a la familia numerosa tradicional y católica (donde la pareja se dedicaba a engendrar) no encajaba en el ideal.

De hecho detalla que la detención no era una cuestión metafísica por ser homosexual, sino por tener relaciones homosexuales. Tras la Guerra Civil hay una destrucción económica, demográfica y moral a las que acompaña la llegada de un modelo de ‘nacional catolicismo’, allá por los años 50.

No fueron cifras enormes, si se tiene en cuenta que hubo hasta 50.000 fichados por homosexuales, de los que 4.000 fueron expedientados.

Comenta también  José Manuel Corbacho, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, cómo la legislación franquista permitía medidas “preventivas” contra este colectivo LGTBI y tratamientos de electrochoques para erradicar lo considerado como una enfermedad. Han documentado casos de suicidios y numerosas violaciones.

La ley de Peligrosidad añade en el 70 la novedad de especializar dos cárceles ya existentes, aunque en la Modelo de Barcelona, Valencia y Carabanchel también se habilitaron módulos para recluir a este tipo de presos. Según ha documentado el periodista Fernando Olmeda en ‘El látigo y la pluma’ (2004) cerca de un millar de homosexuales pasaron por prisión entre 1970 y 1979 en virtud de la ley de Peligrosidad Social.

dividian-tendencias-Badajoz-activos-Huelva_EDIIMA20160701_0723_5Los presos se dividían según sus tendencias: los “pasivos”, a Badajoz, y los “activos” a Huelva

El perfil social de los encarcelados 

Un elemento básico de análisis para el experto Javier Ugarte es el perfil social de las personas recluidas. Aunque algunos eran ‘pillados’ in fraganti en una pensión o en unos baños púbicos, hay otros que fueron denunciados como es el caso de Antoni.

En su mayoría eran gente humilde, de las clases más bajas y normalmente solteros (aquellos que no encajaban en el modelo demográfico de familia católica). Gente con poca instrucción y herramientas legales para su defensa, y que además tenían que enfrentarse a un doble estigma: al de la calle y el de dentro de las cárceles.

Porque estos presos, a diferencia de los políticos, no contaban con una red de apoyo y solidaridad fuera, sino que eran repudiados y tratados como inmorales o desvergonzados. En algún caso se les practicó el electroshock, pero tampoco era lo frecuente en las cárceles porque ello requería de un psiquiatra y de medios continuados para tratarles, y el régimen no estaba por la labor.

Estos tratamientos se aplicaban más bien en consultas privadas, donde llegaban los homosexuales por voluntad propia o de la mano de sus familiares. Y eran terapias que no reprimían el deseo sexual, sino que creaban impotencia en quienes lo sufrían, cuenta Ugalde Ugalde.

Puede considerarse que dentro de la escala de presos, los homosexuales pertenecían a uno de los eslabones más bajos, víctimas de violaciones y humillaciones. Además, se quedaban con los antecedentes penales una vez liberados, cuando en la época no era rara la obligación de presentar el certificado de antecedentes para trabajar.

Reconocimientos

En el verano de 1979 aún se podía detener a gente por “travestismo” y “prostitución homosexual“. Paulatinamente los artículos referidos a las personas LTGB se fueron dejando de aplicar gracias a las luchas de los grupos pioneros como el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR) o el Movimiento Español de Liberación Homosexual, según la información que ha recopilado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura.

Hace ya 18 años que Fundación Triángulo pidió con éxito a la Asamblea de Extremadura que instara al Gobierno central a resarcir a las víctimas LGTBI del franquismo, y a la eliminación de la ficha policial de estas personas. José María Núñez, de Triángulo, incide en que su apuesta fue por eliminar las fichas del registro policial, pero que se conservaran como un elemento vivo de la memoria histórica. Algo que generó debate dentro del propio colectivo de gais, lesbiabas, bixesuales y transexuales.

Con la creación de la Asociación de Expresos Sociales, Antoni y el resto de compañeros también lucharon por el reconocimiento moral y económico como víctimas de la represión. “Porque la libertad se conquista luchando, y porque animo a todas las compañeras y compañeros a seguir haciéndolo”, expresa enérgico.

Con el gobierno socialista de Zapatero lograron que se les asignara una indemnización, que han llegado a lograr 165 personas. Aunque el Estado, según critica, no aceptó asignarles una pensión vitalicia con el fondo de cuatro millones asignados para este fin. Finalmente calcula que no han sigo gastados más de 500.000 euros, mientras que hay hoy víctimas de entonces que sobreviven con 400 euros.

Otra de las cuestiones que pone en duda, según las informaciones a las que ha tenido acceso, es que su ficha haya desaparecido de manos de la policía.

Fuente El Diario.es

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Una juez argentina reclama al Vaticano sus archivos sobre el papel de la Iglesia durante el Franquismo

Domingo, 8 de mayo de 2016

francocruz2También se pide información sobre los religiosos perseguidos o torturados por el régimen

La magistrada ha dirigido un exhorto a todos los arzobispados españoles

La jueza argentina María Servini de Cubría ha envaido un exhorto al Estado Vaticano reclamando toda la información disponible en sus archivos sobre el papel de la Iglesia, española y romana, durante el Franquismo.

La juez ha solicitado a la Santa Sede que aporte toda la información “relativa a las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, el período que abarca la investigación de la jueza.

Al Vaticano también se le solicitan explicaciones sobre “los religiosos católicos que fueron objeto de persecución, sanciones, cárcel y torturas durante la dictadura del general Franco (1939-1975).

Ante la imposibilidad de que la justicia española investigara los crímenes del franquismo, familiares de las víctimas presentaron una querella ante tribunales argentinos alegando que esos delitos por ser de lesa humanidad pueden ser perseguidos por cualquier sistema judicial bajo el principio de la jurisdicción universal. La justicia argentina aceptó la querella el 14 de abril de 2010.

La magistrada siguió actuando y emitió los mismos requerimientos hechos al Vaticano a 14 arzobispados españoles, a través de los juzgados correspondientes: Barcelona, Burgos, Granada, Madrid, Badajoz, Oviedo, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Tarragona, Toledo, Valencia, Valladolid y Zaragoza.

En consonancia con los pedidos de la querella, Servini libró exhortos a cuatro juzgados de Barcelona y Tarragona (noroeste del país) para que soliciten al Gobierno provincial de la Generalitat de Cataluña “que haga uso de todos los recursos disponibles para la identificación de los restos ya exhumados de posibles represaliados y cotejen las huellas genéticas obtenidas con los perfiles genéticos de las personas que buscan a sus familiares“.

franco-iglesia-2El dictamen de la jueza se basó en la denuncia de tres testigos sobre “la presencia de restos de seres humanos, presuntamente víctimas de asesinatos, que tuvieron lugar en Cataluña en escenarios diversos de la Guerra Civil Española y posterior dictadura, durante el período comprendido entre 1936 y 1977”.

La querella resalta que “ante los casos de desapariciones forzadas” que han denunciado familiares de las víctimas, la Generalitat “no ha procedido hasta ahora a establecer sistemáticamente la correspondencia entre los vivos y los muertos” aunque “cuenta con plenas competencias” para identificar a los desaparecidos.

Por ello, los abogados sugieren avanzar en la investigación a través del Laboratorio de Genética Forense en la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona, que posee un banco de ADN con material genético de familias que buscan a sus seres queridos.

Los tres querellantes elaboraron un listado sobre los posibles emplazamientos de los restos de sus familiares en Cataluña,principalmente en dependencias diversas bajo la custodia del Gobierno catalán, que incluyen laboratorios de universidades catalanas y “diversas empresas privadas de antropología y arqueología, contratadas por la administración catalana”.

Fuente Religión Digital

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‘Testigos de un tiempo maldito’: El amargo retrato de la represión a LGTB del franquismo

Jueves, 7 de abril de 2016

33705_cartel-testigos-de-un-tiempo-malditoParte de nuestra historia que no podemos olvidar nunca y que los más jóvenes deben de conocer para impedir que vuelva a repetirse… La Historia, con mayúsculas, nos demuestra que los Derechos nunca están seguros… hay que defenderlos a diario…

Tras su exitoso paso por numerosos festivales cinematográficos LGTB, el documental ‘Testigos de un tiempo maldito’ de Javier Larrauri será exhibido y complementado por una exposición de retratos gratuita que acogerá el Centro Cívico Riu de Santa Coloma de Gramenet del 8 al 29 de abril

En 2010 el artista y fotógrafo Javier Larrauri inició una búsqueda por todos los rincones de España para conocer las historias de los y las supervivientes LGTB de las leyes franquistas de Vagos y Maleantes y de Peligrosidad Social.

El documental ‘Testigos de un tiempo maldito’ fue el resultado que dos años más tarde obtuvo de su comprometido y necesario proyecto que recupera la memoria de aquellas personas que fueron represaliadas por el régimen a causa de su orientación o indentidad de género.

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Porque es de merecido recuerdo que hasta diciembre de 1978 ser homosexual era delito en España -a no ser que pertenecieras a alguna familia cercana al poder dictatorial- pues las minorías sexuales y de género que vivían al márgen de las represivas máximas del nacionalcatolicismo eran acusadas de ser partícipes de la insurrección civil.

Estas ”graves faltas” contra la autoridad totalitaria eran duramente castigadas con penas de cárcel o la reclusión en campos de concentración donde realizaban trabajos forzados que les llevaban incluso al suicidio. Algo que incidió de manera repugnantemente específica en las mujeres lesbianas y transexuales.

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Después de girar por numerosos festivales LGTB de todo el mundo y ser reconocido en La Paz, Madrid, Buenos Aires, algunos de ellos, ‘Testigos de un tiempo maldito’ aterriza en el Centro Cívico Riu de Santa Coloma de Gramenet del 8 al 29 de abril donde se podrá visitar de manera gratuita.

A través de una serie de retratos acompañados de pequeños textos biográficos, Javi Larrauri nos invita a conocer el espinado recorrido vital de los protagonistas del documental, poniendo en perspectiva la represión que sufrieron en los años más lamentables y negros de la Historia del España.

Vídeo: Tráiler de ‘Testigos de un tiempo maldito’

‘Testigos de un tiempo maldito’

Dónde: Centro Cívico Riu (c/Lluís Companys, 9. Santa Coloma de Gramenet. Barcelona)

Cuándo: Del 8 al 29 de abril (el documental se exhibe el día 8 y la exposición se inaugura el día 9 a las 19:00 horas)

Horario: De lunes a jueves de 16:00 a 21:00 y viernes de 16:00 a 18:00

Precio: Gratuito

+información: gramenet.catjavilarrauri.com

Fuente: javilarrauri.com / Redacción chueca

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Un monumento en Madrid por las víctimas LGTB de la Historia

Lunes, 1 de febrero de 2016

monumento_lgbt_madridImagen: @arcopoli

La asociación Arcópoli ha organizado una vigilia por las víctimas de la diversidad sexual y de género de la Historia en la plaza Pedro Zerolo de Madrid.

Durante la concentración han descubierto un monumento en su memoria y han recordado al Ayuntamiento de Madrid su compromiso para erigir un Memorial que honre a las víctimas de la discriminación homófoba, bífoba y tránsfoba en esa misma plaza.

Con motivo de la celebración del Día Internacional por las víctimas del Holocausto, la asociación ha querido hacer un ejercicio de Memoria Histórica, “para que no olvidemos nunca nuestro pasado, para poder sembrar un futuro mejor entre todas las personas“.

La diversidad sexual y de género ha sido duramente perseguida a lo largo de la Historia. El desconocimiento ha generado en todos los periodos históricos de manera constante una discriminación sustentada en discursos religiosos, legales y médicos, con la intención de erradicar cualquier divergencia en el sexo y el género. En España es preciso tener presente que la persecución de la Inquisición produjo miles de víctimas, entre ellas muchas que hoy entenderíamos como personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, y cuya única falta fue no amoldarse a la sexualidad normativa”, han señalado.

Por eso, ahora consideran necesario rememorar las víctimas que produjo el Holocausto nazi. Entre ellas, mujeres ‘asociales’, lesbianas y bisexuales eran marcadas con un triángulo negro, en tanto que un triángulo rosa estigmatizaba a hombres homosexuales, bisexuales y mujeres trans.

“Nuevamente miles de personas sucumbieron a la condena de la dictadura fascista en Alemania, recluidas en campos de concentración donde sufrían discriminación tanto por los oficiales del régimen como por sus compañeros reclusos. Y es preciso recordar que una vez liberadas de los campos en muchos casos permanecieron reclusas, según las normas legales discriminatorias de los países aliados”, recuerdan.

Arcópoli tampoco ha querido olvidar a cientos de personas que durante la dictadura franquista “padecieron la cárcel y el internamiento en centros psiquiátricos”. Y es que la Ley de Vagos y Maleantes primero y la Ley de Peligrosidad Social fueron empleadas para reprimir cualquier forma de Diversidad Sexual y de Género y, “aunque derogadas con la llegada de la democracia, aún hoy los presos sociales reclaman un reconocimiento por su persecución“.

“Y aún hoy, en 2016, lesbianas, gais, bisexuales y transexuales seguimos sufriendo en las calles, las escuelas e institutos, en nuestros puestos de trabajo, en todas partes, la discriminación de la homofobia, la bifobia y la transfobia, que es preciso erradicar a través de políticas públicas mucho más allá de los gestos concretos”, señalan.

Por eso, las asociaciones de ayuda y apoyo al colectivo LGBT reclama una reparación “por tantos padecimientos a lo largo de la historia de la Humanidad”. “Las víctimas de la Inquisición, del Holocausto, de la dictadura franquista, de la homofobia, bifobia y transfobia en la actualidad exigimos el reconocimiento público de todo el sufrimiento que hemos soportado a lo largo de la Historia, y seguimos soportando hoy”, han concluido.

Fuente Arcópoli

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Los carlistas piden que hombres y mujeres no vayan juntos a la playa para evitar los pecados de la carne el verano.

Miércoles, 8 de julio de 2015

carlistasLa última reivindicación absurda llega de la mano de la Comunión Carlista de España. El Círculo Tradicionalista Pedro Menéndez de Avilés, Asturias, ha pedido que los hombres y las mujeres no se mezclen en las playas españolas.

El Círculo Tradicionalista Pedro Menéndez de Avilés ha colgado en su página de Facebook las recomendaciones que todo católico debe observar cuando comienza la temporada de baños. El tiempo para los carlistas avilesinos se detuvo en 1958. Sus consejos rescatan unas normas de decencia cristiana redactadas en 1958 por la Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad del Secretariado del Episcopado Español.

¡No acudas a las playas mixtas! Católico, preserva tu decencia también el verano. Es el lema que acompaña la fotografía que el Círculo Tradicionalista de Avilés ha colgado en su Facebook.

Con el título, también muy tradicional de, El Veraneo, estas normas de decencia cristianas rescatadas del olvido, recuerdan que el verano es tiempo en el que el mundo, el demonio y la carne hacen mayor estrago en las almas. “Especial peligro ofrecen para la moralidad los baños públicos en playas, piscinas y orillas del río”.

Las normas comienzan con una llamada a evitar los baños mixtos. Hay motivos. Son casi siempre, dicen, “ocasión próxima de pecado y de escándalo”. Y más en las piscina que en el mar, “por lo reducido del espacio”. “Especial peligro ofrecen para la moralidad los baños públicos en playas, piscinas, orillas de río, etcétera”, dice este texto. “Deben evitarse los baños mixtos (individuos de distintos sexos), que entrañan casi siempre ocasión próxima de pecado y de escándalo, por muchas precauciones que se tomen, y más, si cabe, en las piscinas, donde lo reducido del espacio y la aglomeración de personas hacen más próximo el peligro. Ni se atenúa porque las piscinas sean propiedad particular y aun familiares”, especifican.

Únicamente pueden tolerarse las piscinas mixtas infantiles, pero ¡ojo!, solo para aquellos niños tan pequeños que no hayan llegado aún al uso de razón. Tampoco debe permitirse la entrada de los niños en piscinas de adultos y menos de distinto sexo. “Las imágenes pueden quedarles para el día de mañana”, advierte el círculo.

repositorio_obj_8781_1436175793En las piscinas masculinas solo debe emplearse el simple bañador –esto no queda muy claro—y, eso sí, siempre es más aceptable el tipo Meyba que el Speedo: “En las piscinas para hombres sólo puede tolerarse el simple bañador, y son más aceptables las variedades parecidas a la prenda llamada Meyba”. Como Manuel Fraga en 1966.

En las piscinas femeninas, el traje de baño debe cubrir el tronco e incorporar faldillas para fuera del agua. “Para las mujeres solas el traje debe de ser tal que cubra el tronco, y con faldillas para fuera del agua”. Nada de bikinis, trikinis, bañadores, y muchísimo menos, top less. “Evítese la convivencia en la playa y fuera de ella con estas prendas”, sugieren.

Si no se pueden evitar de ningún modo el acudir a baños mixtos, recomienda el escrito, el traje de hombres y mujeres debe ser más modesto y emplearse solo para el agua. A la salida, conviene cubrirse con un albornoz. “Evítese la convivencia en la playa y fuera de ella con estas prendas”.

Y llegan al colmo de lo absurdo advirtiendo que “En los concursos de natación públicos obsérvese lo dicho en los dos puntos anteriores”.

Los cuidadores de la moral cristiana se detienen también en los baños escolares. “Deben hacerse con separación de sexos, trajes convenientes, por edades afines y bajo la vigilancia de los directores de los centros docentes”.

repositorio_obj_8784_1436176739Curiosamente, estas normas de decencia cristiana no rechazan el desnudo, al menos, no del todo. Así, destacan que los baños de sol no deben ser pretexto para abusar del desnudo, que “ordinariamente” no es necesario. “Y cuando lo es –no lo aclara—debe practicarse lejos de la vista de otras personas”.

El último punto es especialmente importante por los peligros que encierra para el pecado. Los tradicionalistas recomiendan huir de las excursiones campestres, sobre todo, si hay baño mixto en un estanque o río. “A los inconvenientes del baño público en general hay que añadir los que provienen de la frivolidad, ligereza y excesiva libertad de un día de excursión”.

Al no especificar la orientación sexual ni de unos de ni de otras, parece que incitan a que los hombres heterosexuales, homosexuales y bisexuales vayan juntos a quitarse la camiseta y darse un baño sin amigas, esposas o familiares mujeres. Al mismo tiempo, también se pide indirectamente que mujeres lesbianas, bi, y heteros, acudan sin compañeros varones a otras playas.

No quieren hombres y mujeres juntos, y al mismo tiempo, probablemente sin pretenderlo, incitan al acercamiento carnal de hombres heterosexuales entre ellos, así como con homosexuales y bisexuales.

Fuente Asturias24

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Un informe policial de 1965 desvela que Federico García Lorca fue ejecutado por “homosexual”, “socialista” y “masón”

Sábado, 25 de abril de 2015

noticias_file_foto_992271_1429779100Federico García Lorca “lo reunía todo” en el imaginario demoníaco del régimen franquista aunque no desempeñara “actividades conocidas”: era poeta, socialista, masón y además, estaba tildado de “prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser voxpopuli”. Un informe fechado en 1965, casi 30 años después del fallecimiento de Federico García Lorca, cuenta los detalles de la detención y ejecución del poeta. El documento lleva por asunto “Antecedentes del poeta Federico García Lorca”.

Los historiadores y la familia del poeta destacan la trascendencia del informe policial porque reconoce la responsabilidad de las autoridades en la muerte

Por primera vez un documento oficial desvela los detalles de la detención y posterior ejecución del poeta por parte de “fuerzas falangistas“.

Esto contradice la versión oficial del Franquismo, que aseguraba que Lorca murió en las revueltas de Granada.

1429813953_900796_1429814447_noticia_normalUnos documentos inéditos publicados por el diario.es y la cadena SER han desvelado nuevos y reveladores datos sobre la muerte del Federico García Lorca. Se trata de un informe redactado por la Jefatura Superior de Policía de Granada y fechado en 1965, casi 30 años después del fallecimiento del poeta, en el que se detalla por primera vez su detención y posterior ejecución. El documento lleva por asunto “Antecedentes del poeta Federico García Lorca”.

El documento, de dos folios, afirma que Lorca era “un masón perteneciente a la logia Ahambra en la que adoptó el nombre simbólico de Homero, desconociéndose el grado que alcanzó en la misma”.

Además explica que “estaba tildado de prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser voxpopuli, pero lo cierto es que no hay antecedentes de ningún caso concreto”. También fue “conceptuado como socialista” por su vinculación a Fernando de los Ríos y otros “gerifaltes de igual signo político”, intercedieron por él ante el comandante de Intervenciones Militares, que era también gobernador civil de Granada.

El relato mecanografiado el 9 de julio de 1965 en Granada por un policía que no se identifica no deja dudas sobre la responsabilidad política de las fuerzas sublevadas en la detención y asesinato del poeta en 1936: “En el cuartel de Falange, instalado en la calle San Jerónimo, se hallaban el jefe de bandera don Miguel Rosales Camacho cuando en él se presentaron el diputado obrerista por la CEDA, don Ramón Ruiz Alonso, don Juan Trescastro, don Federico Martín Lagos y algún otro que no ha podido precisarse, con una orden de detención dimanante del Gobierno Civil contra FEDERICO GARCÍA LORCA”.

Por ello, fuerzas falangistas procedieron a su detención en la casa de sus amigos, los hermanos Rosales, donde el poeta se había refugiado por miedo tras dos registros en su vivienda. El lugar fue rodeado “con gran aparato por Milicias y Guardias de Asalto”, informa el documento.

Posteriormente, y tras su detención, Lorca “fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Viznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como Fuente Grande, en unión de otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado, según se tiene entendido, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de dicha “Fuente Grande”, en un lugar que se hace muy difícil de localizar.

Estos datos contradicen la versión que mantuvieron los altos mandos del franquismo, quienes defendieron, respecto a la muerte de Lorca: “Los rojos han agitado este nombre como un señuelo de propaganda. Lo cierto es que en los momentos primeros de la revolución en Granada, ese escritor murió mezclado con los revoltosos; son los accidentes naturales de la guerra“.

https://www.youtube.com/watch?v=of9aOwwNTac

La trascendencia del informe policial y las cartas ministeriales difundidas por la Cadena SER reside en el hecho de documentar oficialmente la implicación de las autoridades rebeldes en la detención y muerte del poeta, según Ian Gibson, biógrafo y autor de numerosos libros sobre el autor de Bodas de sangre. “No quiere decir que no hubiera otros, pero no han salido a la luz, este es el primer documento oficial. Da idea además del problema que representa la muerte de Lorca para el régimen desde el mismo momento en que se produce. Si el informe policial se llega a publicar pondría en evidencia que lo que habían afirmado hasta entonces es falso”, explica Gibson.

Laura García Lorca, sobrina del autor de Poeta en Nueva York, fue incluso más contundente: “Desde el punto de vista histórico es importante que exista un documento interno del régimen de Franco reconociendo que fue un crimen político”. La difusión de la documentación interna de la dictadura sobre el crimen de Víznar entierra definitivamente versiones “peregrinas” que circularon sobre el fusilamiento como que obedecía a “rencillas familiares” o “pasiones homosexuales”. “La policía reconoce lo que ya sabíamos: que fue un crimen político motivado porque le consideraban, y por ese orden, socialista, amigo de Fernando de los Ríos, masón y homosexual”.

¿Pero dónde ha estado este documento durante estos 50 años? El hispanista Ian Gibson ha explicado el origen de los archivos. “Bueno, no es un documento, es una carpeta que a mí me entregaron hace un año. Yo no sé quién sacó la fotocopia. Lo que pasó fue que, allá por el año 65, la escritora francesa Marcelle Auclair, que estaba terminando su biografía de Lorca, se puso en contacto con el gobierno de Franco, por supuesto, a través de la embajada española en París. A ella le había llegado el rumor de que allí, en los ministerios, había unos papeles sobre la muerte de Lorca, y ella quería consultarlos”.

Preguntado por las “prácticas de homosexualismo”, también valora. “Sí, amistadas peligrosas con Fernández de los Ríos, con los socialistas, y todo esto era mortal y luego algo que no figura aquí: la envidia”.  Y concluye emocionado. “Yo creo que su obra es magnífica, maravillosa. Cuando pienso en su muerte cada día casi me pongo a llorar”.

Advierten de errores en el informe policial sobre García Lorca

1429735487_172971_1429779791_sumario_normalFederico García Lorca, en la plaza de los Olmos en los años treinta. / Marcelle Auclair

El investigador Miguel Caballero ha dicho que los documentos policiales que prueban el asesinato de Federico García Lorca por homosexual y masón aportan de manera intencionada “confusión” a la muerte del poeta, postura compartida por la Asociación de Memoria Histórica que ve “errores de bulto”.

El autor del libro Las trece últimas horas en la vida de García Lorca ha destacado el “valor histórico relevante” del informe de 1965 de la Jefatura Superior de Policía de Granada, aunque ha advertido de las “imprecisiones y errores”, a su juicio “intencionados”, que contiene la referida documentación.

Caballero ha mostrado su sorpresa por el hecho de que un informe de tipo policial sea tan impreciso en cuanto al lugar exacto y las circunstancias en las que se produjo la muerte del poeta de Fuente Vaqueros, lo que interpreta como un intento para “ocultar” a los autores reales de su asesinato por parte de los agentes de Granada. “Hacen un informe impreciso con la idea de taparse ellos”, ha dicho este investigador, quien cree que el policía Julián Fernández Amigo, que era inspector jefe en 1965, está detrás de la autoría del referido informe.

Según Caballero, el nivel de imprecisión es tal que el que se recoja que García Lorca fue asesinado en un barranco a unos dos kilómetros de Fuente Grande implicaría, desde el punto de vista práctico, que el poeta estaría enterrado “en las propias calles” del municipio de Víznar. Poca credibilidad para un documento “sin firma” El historiador y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Rafael Gil Bracero, ha resaltado por su parte las imprecisiones y “errores de bulto” del documento policial que relata la muerte de García Lorca.

Gil Bracero le ha restado credibilidad a un documento “sin firma ni autoría“, que se refiere a Fernando de los Ríos como Fernández de los Ríos y que no precisa el lugar en el que fueron enterrados los restos del poeta granadino. “Habla de que era homosexual y masón, pero nunca lo fue, porque aunque hay documentación en la que se dice que Homero era Lorca, también hay un informe que apuntó que no había constancia de que fuera un masón activo”, ha detallado Gil Bracero, que comprobó estos archivos en el registro histórico de Salamanca.

El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria ha dudado de la exactitud del documento policial “desde el punto de vista historiográfico” y ha pedido conocer dónde está el informe policial datado en 1965, si forma parte de un expediente más completo y cómo consultarlo. “Sabíamos que existía un expediente en la antigua comisaría de la Policía Nacional y pedimos consultarlo con sosiego, pero la Subdelegación del Gobierno dijo que se había enviado a Madrid”, ha recordado Gil Bracero. Ha relacionado además la publicación de la “versión supuestamente oficial” del asesinato de Lorca con el estado del proyecto de búsqueda de su fosa y ha recalcado que se trata de un documento “sin firma y con intencionalidad”.

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Denuncian a una quincena de diócesis por incumplir la Ley de Memoria Histórica

Lunes, 13 de abril de 2015

51708-san-lorenzo-de-el-escorial-basilica-de-la-santa-cruz-del-valle-de-los-caidosPor consentir el mantenimiento de símbolos de la Guerra Civil y el Franquismo

Pedirán la salida de los restos de Francisco Franco, José Antonio Primo de Rivera y Gonzalo Queipo de Llano

Una quincena de Obispados y Arzobispados de toda España serán denunciados mañana, martes, ante los juzgados de instrucción por consentir el mantenimiento de símbolos de la Guerra Civil y la dictadura franquista en contra de lo estipulado por la Ley de Memoria Histórica y mantener enterrados los restos de Francisco Franco, José Antonio Primo de Rivera o el general Queipo de Llano pese a que el derecho canónico solo permite enterrar en sus territorios cadáveres de pontífices, cardenales u obispos.

6432600701_23f3009b9cAsí lo expone el abogado especializado en Derechos Humanos, Eduardo Ranz, en los escritos que presentará este martes 14 de abril –coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Segunda República– ante los tribunales por un posible delito contra la independencia del Estado del artículo 589 del Código Penal, al entender que los obispos dependen de las instrucciones de la ciudad del Vaticano, la cual está constituida como un Estado Independiente y no cumplen con la legislación española.

Por su parte, los escritos de alegaciones canónicas, a los que ha tenido acceso Europa Press, se presentarán ante los Obispados y Arzobispados de Madrid, Córdoba, Segovia, Cuenca, Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres, Badajoz, Almería, Cartagena, Valencia, Orihuela-Alicante, Sevilla, Sigüenza-Guadalajara, Zaragoza y Oviedo.

En el caso de Madrid, el abogado interpondrá este martes a las 11.00 horas ante el Arzobispado, situado en la calle Bailén, un escrito solicitando la retirada de la simbología de franquista y la salida de los restos de Franco y Primo de Rivera que descansan en la Basílica del Valle de los Caídos. En este sentido, cita también la placa conmemorativa del fundador de la Falange Española en la basílica de la Concepción de Nuestra Señora, situada en el barrio de Salamanca, en Goya, 26.

joseantonio_tumba“Todo ello en manifiesto incumplimiento de la comúnmente denominada Ley de Memoria Histórica, y del canon 1242 del Código de Derecho Canónico, que establece textualmente ‘No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso eméritos, explica el abogado, para añadir que el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica obliga a retirar estos símbolos.

 Por lo tanto, añade, el Arzobispado de Madrid, “con su permisividad o inacción, está vulnerando manifiestamente los cánones, puesto que ni Francisco Franco Bahamonde ni José Antonio Primo de Rivera son, o han sido, al menos de forma pública y notoria, Romano Pontífice, Obispo o Cardenal”.

Ranz, que pide al Arzobispado de Sevilla retirar la tumba del teniente general Gonzalo Queipo de Llano y Sierra de la basílica de La Macarena, cita como precedente un caso de Alicante, donde la basílica de Nuestra Señora del Socorro eliminó una placa que contenía las palabras ‘José Antonio’, en conmemoración al fundador de la Falange.

ptquePor su parte, se ampliarán a 42 consistorios las denuncias penales por mantener estos vestigios. Entre ellos, varias denuncias se presentarán ante el Tribunal Supremo por la condición de aforados de sus regidores, como el de Zaragoza Juan Alberto Belloch; el presidente de la ciudad autónoma de Melilla, Juan José Imbroda; el de Toledo, Emiliano García-Page; el de Teruel, Manuel Blasco; la alcaldesa de Cáceres, María Elena Nevado del Campo o el de Guadalajara, Antonio Román.

“Si en un tiempo prudencial no obtuviera respuesta, acudiré al romano Pontífice y a la Curia Romana, como órgano colegiado”, advierte el abogado respecto a los obispos, para añadir que la Conferencia Episcopal no tiene competencia sobre este asunto en aplicación de los cánones del Código de Derecho Canónico.

Ranz denunció inicialmente en los tribunales el pasado 11 de febrero, coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la Primera República, a 38 alcaldes por un supuesto delito de desobediencia del artículo 410 del Código Penal. Este delito lleva aparejado una multa de tres a doce meses y una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años. De forma subsidiaria, calificaba los hechos como una falta contra el orden público del precepto 634, que prevé el pago de una multa.

El letrado recordaba que el artículo 15 de Ley de Memoria Histórica obliga a las Administraciones Públicas a tomar las medidas oportunas para retirar los escudos, las insignias, las placas y otros objetos o menciones conmemorativas de la “exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura”.

 

 

(RD/Ep)

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Salir del armario a los 60 no es tan sencillo

Viernes, 2 de enero de 2015

Ramon-Jesus-COGAM-besandose_EDIIMA20141226_0527_4Ramón y Jesús, del COGAM, besándose.

Los colectivos LGTB sostienen la necesidad de asumir las libertades conquistadas tras intensos años de opresión

“Hemos seguido llevando una doble vida. Con 60-70 años, ¿quién dice a sus familiares y amigos que es homosexual?“, cuenta el responsable de Mayores de COGAM

La ley contra la homofobia aprobada en el Parlamento catalán, en 6 claves

Cómo puede impulsar las denuncias el protocolo contra los delitos de odio

Mercedes Domenech

26/12/2014 – 20:42h

En el país del mundo donde la homosexualidad está más aceptada –un 88% entiende que los gays “deben estar integrados en la sociedad”, según el estudio que realizó el Pew Research Center–, los homosexuales mayores se sienten “invisibles”. Como ellos describen, “por ser mayores hemos perdido el derecho a vivir la identidad y sexualidad con dignidad”.

Se trata del grupo que tuvo que esconderse y sobrevivir en el contexto de la ley de Vagos y Maleantes que pretendía controlar desde 1933 todos los elementos considerados antisociales y la más tardía pero también franquista ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970. Esos conceptos, legislativamente hablando, se esfumaron el 26 de diciembre de 1978 al modificarse las leyes con la llegada de la Constitución. Una fundación dedicada a los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de cierta edad ha tomado esa fecha para nombrarse. Así que están de aniversario. Uno de sus miembros, Eduardo Mendicutti, explica que “la atención a los mayores LGTB está descuidada” y considera que el colectivo está “totalmente invisibilizado”.

Pintada-Orgullo-Croacia-Tomislav-Ladisic_EDIIMA20130516_0312_15Pintada homófoba en la puerta de la organización Domine, antes de la celebración del Día del Orgullo en Split, Croacia, Junio 2011. Por Tomislav Ladišić

La cuestión generacional está un poco en la base de ese pasar demasiado desapercibido para no incurrir en lo que se consideraba un delito. Se calcula que unos 4.000 homosexuales fueron arrestados legalmente durante la dictadura. “Los mayores no nos expresamos muestras de amor públicamente“, señala Ramón Arreal, responsable del grupo de Mayores de COGAM. No es de extrañar, la mencionada ley de 1970 que venía a aliviar la de maleantes incluía: “Nuevos centros de reeducación para quienes realicen actos de homosexualidad”. Así que “no se siente la necesidad de hacerlo, a no ser que sea por una finalidad militante”, según Rosa Arauzo, voluntaria y socia de la Fundación 26 de Diciembre. Y en el meollo, la herencia cultural y la educación recibida.

Así lo explica Alberto, socio de la Fundación 26D, que recuerda cómo “la gente mayor hemos sufrido la represión. Hemos pasado de correr delante de la policía a decirle: ‘Policía, aunque soy maricón, esa persona me está molestando”. Demasiado contraste para algunos. Aplicando los estudios de Alfred Kinsey a la estadística, la población LGTB mayor de 65 años podría irsa a las 61.600 personas sólo en la Comunidad de Madrid. 18.900, constituyen la franja de edad superior a los 80 años.

El lastre del Franquismo

El lastre que arrastran proviene de esas leyes impuestas en el Franquismo y que han dejado una huella difícil de borrar. “Hemos seguido llevando una doble vida. Con 60-70 años, ¿quién dice a sus familiares y amigos que es homosexual?”, explica Arreal. Porque no es lo mismo ver el ambiente que se respira hoy en barrios como el madrileño de Chueca y tener 18 años que llegar con todo ese bagaje de represión que se acumuló durante décadas. “Salir del armario ahora es difícil“, reitera este militante.

“La paradoja es que actualmente muchos mayores deben armarizarse. Por ejemplo, al entrar en residencias”, subraya Arauzo, que insiste en que el principal objetivo del colectivo debe ser conseguir empoderarse: “Vamos a intentar eliminar el victimismo“. De hecho, lo del centro residencial gay friendly es uno de los recursos prioritarios.

“Somos un colectivo débil, por el sufrimiento que hemos tenido que pasar. A las víctimas no se les ha ayudado, han sido dejadas”, denuncia Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26D. La diputada del Partido Socialista de Madrid en la Asamblea regional madrileña, Carla Antonelli sentencia: “Si te ocultas y callas, socialmente pagas menos. Pero, al final, el coste es mayor. Es el peaje de la libertad”.

Fuente El Diario.es

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“Miradas atrevidas: historias de vida y amor lésbico y gay durante el franquismo y la transición en Euskadi”, un libro y un documental para recuperar la memoria histórica LGTB.

Martes, 30 de diciembre de 2014

miradas-atrevidasEn el año 2013 las organizaciones ALDARTE (Centro de atención a gays, lesbianas y transexuales), y EHGAM (Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua) se pusieron a la tarea de recopilar el testimonio de hombres y mujeres que conocieron y vivieron en el contexto franquista su homosexualidad.

Sin embargo, siendo conscientes y sabedores de que las dinámicas sociales no entienden de períodos históricos cerrados, en este trabajo de recuperación de nuestra Memoria Histórica, no se han limitado los testimonios al período franquista estricto sino que se alargan también a los primeros años de la transición.

Para esta recopilación de historias de vida se ha contado con el testimonio de un grupo de mujeres y hombres con edades, orígenes y acervo cultural más o menos similares, y más o menos dispares. Las entrevistas fueron realizadas entre septiembre de 2013 y enero de 2014 en Bizkaia y en Gipuzkoa.

El resultado ha sido el libro “Miradas atrevidas: historias de vida y amor lésbico y gay durante el franquismo y la transición en Euskadi”, que presenta 13 historias de vida, a través de las cuales conoceremos de primera mano la importancia que tenían las miradas, el uso de apodos, cómo eran las bomboneras o determinados cines, los primeros pasos que se dieron para crear organizaciones…

La versión digital del libro puede descargarse libremente aquí.

Igualmente en Youtube puede accederse a un documental que, con el mismo título, recoge los testimonios de algunas de las personas entrevistadas:

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Y si vives o has vivido en Euskadi y quieres contar tu historia puedes pinchar aquí.

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gasteleraz

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