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Personas Trans y cis tienen igual de claro su género desde la infancia, según un estudio

Martes, 7 de enero de 2020

Amelio-robles-primer-hombre-trans-mexicano1La edad de transicionar de las personas trans – si es que así lo deciden – siempre ha sido un tema polémico. Entre los motivos para retrasarla, al menos hasta la mayoría de edad, se esgrime que durante la infancia y la adolescencia no tenemos la madurez suficiente para tener claro lo que somos (o lo que nos gusta).

Pues bien, un estudio reciente ha concluido que personas trans y cis tienen claro su género desde la infancia.

Este estudio, publicado por el PNAS o Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos y realizado por la Universidad de Washington concluye que la identidad de género en la infancia es igual de fuerte entre cis como entre trans. Además, en este último caso, es indiferente que estos hayan sido tratados con el género que se les haya asignado al nacer como con el que se identifican, ya que su percepción no cambia.

Como resume el autor principal del estudio, el profesor Selin Gülgöz:

Nuestras investigaciones sugieren que la asignación de sexo nada más nacer y la crianza en base a esa asignación no siempre definen con lo que se identifica o expresa el sujeto en cuestión

Los resultados indican que más allá de lo que diga el certificado de nacimiento o lo que tenemos entre las piernas, tenemos claro cuál nuestro género desde una edad muy temprana.

Para llevarlo a cabo, el grupo de doce investigadores ha dedicado más de 4 años para entrevistar a 317 niñas y niños trans de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años con casuísticas muy diferentes, pero en todos los casos sus familias afirmaban la identidad de género con la que se identificaban sus retoños. Asimismo, también se entrevistó a 316 niños y niñas cis.

Este tweet se hace eco del estudio, destacando los gráficos que resumen el informe:

 

 

Otro dato curioso que se puede obtener del estudio es que el grupo de infantes trans mostraban preferencias muy fuertes hacia juguetes y ropas «típicamente» (de acuerdo con los roles sociales) asociados a su identidad de género. Según Gülgöz, esto obedece a que «son receptivos a los mensajes que reciben de la sociedad relativos a los géneros desde temprana edad«.

En cuanto a las limitaciones del estudio, los investigadores explican que los participantes provenían de familias que apoyaban a sus hijos e hijas y que tenían buena situación económica. Además, el 68% de los participantes eran blancos.

Via | Forbes, vía AmbienteG

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Personas mayores trans: detenidas durante el franquismo y sin trabajo ni pensión en la actualidad

Martes, 26 de noviembre de 2019

dia-internacional-de-la-memoria-transDía Internacional de la Memoria Trans (20 de noviembre)

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) celebró el pasado miércoles, con la colaboración del Parlamento de Canarias, un acto, con motivo del Día Internacional de la Memoria Trans, para visibilizar la realidad que vivieron estas personas durante el franquismo y las repercusiones que estas discriminaciones tienen en el presente. Así, durante su intervención, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, ha denunciado que “las personas trans que están llegando a la tercera edad sufrieron durante su juventud constantes detenciones y una brutal discriminación social y laboral que les ha impedido cotizar y, por tanto, acceder en la actualidad a una pensión que les permita mantenerse”.

En este sentido, la coordinadora del grupo de Políticas Trans, Marcos Ventura, ha recordado que, durante la dictadura, ser LGTBI estaba penado por la ley de peligrosidad social del régimen franquista, lo que originó múltiples detenciones y humillaciones al colectivo. Ventura ha puesto de manifiesto que “las personas trans, sobre todo las mujeres, que eran más visibles, eran arrestadas con frecuencia y apartadas de cualquier espacio ya fuera lúdico o laboral”.

“Estas mujeres fueron víctimas de múltiples violencias y, en la mayoría de los casos, solo pudieron recurrir al mundo del espectáculo o al del trabajo sexual para subsistir”, ha denunciado. Pero, tal y como ha evidenciado, “no se trata solo de un tema del pasado, puesto que, en la actualidad, el 80% de las personas trans sigue en situación de desempleo”.

Por este motivo, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, ha reclamado la aprobación urgente de una Ley Estatal LGTBI que permita eliminar la transfobia a través de la educación, promueva medidas concretas para fomentar la inserción laboral de este colectivo y garantice el derecho de autodeterminación para todas las personas, entre otras medidas. Además, ha manifestado que “las personas trans deben ser consideradas un colectivo en riesgo de exclusión ya que sufren elevadas tasas de discriminación y violencia”.

Así, ha recordado que, según estudios de FELGTB, más del 40% de las personas trans ha sido víctima de algún tipo de violencia en el último año y casi el 60% de quienes tienen entre 16 y 24 años ha sufrido transfobia en el ámbito escolar.

Ser trans durante la dictadura y la transición

Durante el encuentro, tres mujeres trans han ofrecido su testimonio para compartir cómo vivieron su adolescencia y su juventud. Así, Montse, que actualmente tiene 61 años, ha contado que se visibilizó como mujer a los 15 y que su juventud fue muy dura ya que, “no podía ni siquiera salir con amigas porque por cualquier cosa nos llevaban a comisaría”. “Nos pegaban y maltrataban y a veces tenía que esconderme en un zaguán para que no me encontraran”, ha explicado.

Sin embargo, según relata, la peor discriminación que sufrió fue la laboral, ya que nadie la contrataba por su condición de persona trans. “Solo he podido cotizar 12 años y medio y ahora no tendré derecho a una pensión por no llegar a un mínimo de 15 años trabajados. No es que no quisiera trabajar, es que nadie me contrataba y al final me vi obligada a recurrir al trabajo sexual”, ha denunciado. “Ahora ya te dejan caminar por la calle, pero nos siguen poniendo etiquetas, siguen sin mirarnos como a personas y siguen sin querer contratarnos”, ha lamentado.

Miryam tiene 60 años y es natural de Zaragoza. Según ha relatado, siempre ha estado expuesta a una doble discriminación por su condición de persona trans y por ser de raza gitana. “Desde que era muy pequeñita era evidente que yo era una niña y siempre he recibido el apoyo de mi familia. Esto me hizo muy fuerte”, explica. Este empoderamiento hizo que, pese al bullying que sufrió durante sus estudios universitarios, a los 17 años, Miryam fuera una de las personas que encabezó la manifestación en favor de los derechos del colectivo en 1977 en Barcelona.

Sin embargo, perdió la cuenta del número de veces que ingresó en comisaría como consecuencia de las redadas en cines o clubs donde se reunía con sus amistades a escondidas porque, según cuenta, “no podíamos estar en ningún sitio”. Una vez llegó a estar 15 días en prisión soportando insultos y vejaciones fruto de la transfobia y la xenofobia. “No te da vergüenza ser gitano y maricón” le decían. Ha podido trabajar como cocinera, pero siempre, en puestos que no impliquen estar de cara al público.

Marcela tenía 20 años cuando murió el dictador y ha recordado con rabia todas las veces que la encarcelaron simplemente por juntarse con sus amigas en un bar. “Me pasaba unos 15 días al mes en prisión, tal vez más. Una vez, incluso me volvieron a detener el mismo día que salí de la cárcel solo por bajar a la plaza donde se reunía mi gente después de pasar por casa”, ha relatado.

Cada vez que la detenían, la norma dictaba que tenía que pasar 72 horas detenida, pero, según ha explicado, había veces que el tiempo se prolongaba porque se alegaba “sospecha” de haber cometido un delito y así, podían retenerla el tiempo que quisieran. Además, según cuenta, era frecuente que acusaran falsamente a las mujeres trans de cometer robos y varias de sus amigas tuvieron que enfrentarse a juicios sin haber cometido delito alguno.

Durante el acto, el experto en memoria histórica LGTBI, Víctor Ramírez, ha explicado que, las disidencias de género, además de ser duramente reprimidas durante la dictadura franquista a través de leyes penales, fueron obviadas en la agenda de la Transición. Además, según el experto, la memoria histórica de las personas trans se enfrenta a la dificultad de trasponer los conceptos identitarios actuales a épocas pasadas. “Las siglas LGTBI son difíciles de aplicar a épocas históricas como la dictadura franquista, para la cual toda disidencia sexual o de género estaba englobada dentro del término de “homosexualidad”, de ahí la importancia de recuperar la memoria a través de los testimonios orales”, ha declarado.

El acto también ha contado con la participación del director general de Igualdad de Trato y Diversidad del Gobierno de España, Ignacio Sola; el presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos y la viceconsejera de Igualdad y Diversidad de Canarias, Silvia Jaén.

Fuente FELGTB

General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , ,

La transición del cristianismo.

Lunes, 14 de enero de 2019

026D4DMGP1_1Dibujo de Jesús Ferrero, Diario Montañés

El pasado 30 de octubre Aragón TV tuvo el acierto de iniciar una serie sobre “la transición en Aragón” con un primer capítulo dedicado a la transición en la Iglesia.  Han pasado más de 40 años y aquella transición de la Iglesia no ha acabado, solamente se ha interrumpido durante dos papados poco renovadores. Pero actualmente parece reiniciarse. En algunos sectores del cristianismo se habla ya de la necesidad de un tercer concilio Vaticano II y una puesta al día de dimensiones muy sustanciales. No es solo el papa Francisco el que está recuperando este espíritu renovador con muchas resistencias y vacilaciones. También más allá de las grandes orientaciones del magisterio eclesial, las perplejidades y las intuiciones de muchas personas que todavía conservan una referencia a Jesús de Nazaret van por otro lado. Y no menos cristiano.

Las Iglesias se van quedando vacías y el cristianismo, no solo la Iglesia católica, va perdiendo presencia en la sociedad y en la cultura actual. Y no hay que buscar las razones tanto en la pérdida de valores, en el ateísmo, o en la competencia de una educación cívica que relega la religión al ámbito de lo privado. Se trata más bien, en la opinión de muchos de estos cristianos en la frontera, de que las tradicionales interpretaciones y formulaciones del evangelio se han quedado desfasadas en la cultura actual. El cristianismo tal como se explica hoy no acaba de responder a los retos de siempre: la necesidad de sentido ante el mal, la muerte y el sacrifico de las víctimas; el anhelo por recuperar el daño infligido o por trascender una existencia limitada; la búsqueda de un fundamento y de una certeza del bien.

Ante el reto de las migraciones, de la desigualdad, del nacionalismo, de la secularización creciente, del pluralismo ético y religioso, de la grandiosa y beneficiosa divulgación científica y ante la exigencia de una conciencia y actuación realmente democráticas, especialmente en la consideración de los derechos y del estatus de la mujer, se hace precisa una segunda y más profunda transición en la Iglesia. Una mutación que tiene que sumar la perspectiva liberadora y el clima posmoderno, secular, laico, de nuestra cultura. Ya no somos gente religiosa o revolucionaria. Ya no hay dioses realistas en los cielos o en la política.  

Es verdad que muchos cristianos están respondiendo a estos retos a través de las organizaciones sociales, las instituciones, los partidos políticos o incluso de las mismas estructuras de la Iglesia: parroquias, Cáritas, colegios, etc. Sin embargo, sus presupuestos creyentes no han cambiado y atraen cada vez menos, envueltos en una sacralidad ostentosa que hoy podría ser más bien hondura de vida y “cualidad humana profunda” (M. Corbi).  Y así, de la misma manera que en la transición democrática evolucionamos desde el nacional catolicismo al compromiso de liberación sociopolítica, a una mayor valoración de la vida y de este mundo y a una mejor interpretación del significado de Jesús de Nazaret, también ahora se pide al cristianismo una renovación o metamorfosis que contribuya más ajustadamente a la encrucijada de nuestro tiempo.

Se nos pide una vuelta a los valores evangélicos no tanto porque constituyan una identidad religiosa superior sino porque esa identidad no es sino la radicalidad en los valores universales que la comunidad humana va dialogando y concertando (J. Habermas). Valores tales como la solicitud recíproca, la custodia del planeta, la convicción democrática profunda, el ánimo para la vida y la apertura de significados en la cotidianidad.

La originalidad del cristianismo no es ser una religión de salvación centrada en el mito o Misterio de la muerte y Resurrección del Hijo de Dios sino la llamada a desbordar las actitudes de proximidad y compasión activa que constituyeron el proyecto original de Jesús antes de ser absorbido por las culturas judaizante y grecoromana de los primeros siglos. Actitudes que animaron la vida completa del Jesús que anduvo en el mar (M. Machado) hasta su muerte violenta. Animo que también se dio y se da en la entrega de tantos otros profetas y personas anónimas. El cristianismo es el movimiento del amor desbordante (P.Ricoeur, J.D. Causse) que se transforma en esperanza, aunque sea incierta. Nada pues de particularismo o exclusivismos, de superioridad, de posesión de la verdad última o de desdoblamientos sobrenaturales.

Estas son algunas de las líneas que señalan y fundamentan este cambio anunciado:

Una lectura no literal sino metafórica, de los textos llamados sagrados, tanto la Biblia como otros escritos y tradiciones religiosas, espirituales o humanísticas. Solo así es posible una conciliación con la ciencia, el pluralismo religioso y cultural y la cooperación con las instituciones y movimientos de carácter sociopolítico y liberador. Un lectura que orilla definitivamente el dogmatismo y se vuelca más que en la verdad, concepto hoy muy manipulado, en el significado de la vida y en la elevación de la moralidad o libertad. La Biblia más que razón o verdad tiene alma, impulso de vida y fraternidad. (“minimalismo bíblico”, véase J. M. Vigil y servicios Koinonía)

La complementariedad entre fe y ciencia basada principalmente en una nueva concepción del conocimiento humano. Una nueva epistemología que no deja de ser empírica pero se muestra más humilde; no habla tanto de verdad cuanto de modelos que poseen poder explicativo; que no da pie a una metafísica dogmática sino incierta (J. Montserrat), alejada de las afirmaciones fuertes y que encuentra su correlato conciliador en el abandono del concepto ingenuo de Revelación religiosa como verdad absoluta dictada por un Ser superior. La nueva epistemología se presenta ahora como un fundamento para el diálogo entre ciencia y fe (L. Sequeiros).

La construcción de una praxis supraética que no se centra tanto en el moralismo cuanto en la trascendencia del amor cívico y personal fundado en la autonomía de la buena y bella voluntad. El potencial simbólico de las creencias mueve hacia el compromiso, la curiosidad científica y la honestidad intelectual.  Darlo todo a cambio de nada, por la ciencia, por los desfavorecidos, por el planeta, requiere una motivación muy especial; no es una propuesta de la prudencia moral, ni para la actuación ordinaria, mucho menos es una exigencia, o deber coactivo, propia de una religión que se tiene por verdadera o con derecho a obligar, sino una inclinación transcendente de la bella y buena razón que es el mejor regalo que hemos podido recibir no sabemos de quien o incluso de Dios. Somos hijos del amor, don.

La confluencia de las religiones y los humanismos (por ej “Islas encendidas”) que, en la acción liberadora, en la contribución a la justicia y al bienestar humano (P. Knitter), es una tarea a caballo de la política institucional, de la crítica antisistema y del cuidado de las personas. Se extiende desde el pequeño óvolo de la viuda hasta las más altas esferas de los organismos internacionales.

Los protagonistas del capítulo de TVA citado, ya mayores, y los que no salieron y son muchos más, no han perdido su referencia cristiana pero no pisan la iglesia, del mismo modo que en el origen del cristianismo la sinagoga cayo en desuso para ellos. Estas personas se desenvuelven en el lugar común de la responsabilidad democrática y de la ecología profunda. Los templos son las personas dolientes, los sacramentos los gestos naturales del cuidado y de la acción comunitaria, sus celebraciones no tienen nada de sacrificio pascual o consagración. La mujer es igual al hombre y no hay sacerdotes; la divinidad de Jesús, la Resurrección y otras grandes verdades de la fe son más bien símbolos del horizonte inmenso de dignidad que nutre a todo ser humano. No son hechos históricos o milagrosos (J. S. Spong, R. Lenaers, J. Hick, etc).

Estas personas participan de la misma incertidumbre e inseguridad que sus compañeros de viaje liberador. Viven de la confianza que les proporciona ese mar de buen querer, el de siete veces siete, que les llega de la memoria de tantos Jesús de Nazaret. Una perspectiva que los sitúa abiertos al diálogo, sin miedo a la pérdida de identidad y dispuestos a la autocrítica y la escucha permanente.

Algunos llaman a este cristianismo la “Internacional de la esperanza” o “de la justicia”, (Jon Sobrino) como nueva metáfora del Reino de Dios, símbolo prioritario del mensaje evangélico junto a la experiencia personal de un “no sé qué” místico, la figura de Padre o el océano inefable del amor.

Muy probablemente muchos digan que esto no es el cristianismo y vean aquí una reducción de los valores sobrenaturales. Pero hoy el cristianismo es plural y la sociedad no entiende la alquimia religiosa y el dominio de un etéreo mundo sobrenatural. Las imágenes y cultos sobrenaturales son una expresión superada de los componentes o existenciales de la condición humana. Lo sobrenatural es un existencial o cualidad universal inserta en la naturaleza humana, (K. Rahner, Luc Ferry, R. Kearney y otros) y no necesita añadidos. Su dios no está afuera, muerto por el ateísmo contemporáneo sino enterrado en el buen amor pujando por dar vida.

Santiago Villamayor

Fuente Fe Adulta

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica ,

Con un emocionante vídeo estos gemelos trans cuentan su transición

Miércoles, 24 de octubre de 2018

jace-jack-grafe-gemelos-transCuando Jace y Jake Grafe, de 23 años nacieron, sus padres les asignaron una identidad femenina, tal como correspondía al sexo biológico con el que vinieron al mundo. Y así comenzaron su vida y su socialización.

Pero estos gemelos realmente eran varones y juntos tuvieron que luchar para hacer pública su verdadera identidad. Pero al principio fue difícil, porque era un secreto que incluso escondían el uno del otro.

En una emotiva entrevista al canal de televisión FOX, los gemelos hablan sobre su proceso de transición. De cómo durante la infancia y la juventud en Gerogia el cuerpo se sentía como una prisión, de como la pubertad fue extremadamente dura. “No me imagino viviendo el resto de mi vida de esta manera”, dice Jake a la cadena norteamericana.

El ambiente en el que crecieron Jace y Jake era muy conservador y religioso, por lo que tardaron 15 años en sincerarse el uno con el otro y confesar que ninguno de ellos era realmente una chica. ¡15 años! Bastante tiempo tomando en cuenta que lo sabían desde pequeños y que tenían una relación muy cercana y muy especial.

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Ambos hermanos creen que el vínculo tan increíble que tienen, el haberse acompañado de una manera que solo saben los gemelos, generó una confianza sólida que les permitió vivir juntos la transición y evitar todos esos pensamientos suicidas, esos miedos e inseguridades que surgían antes de su salida del armario.

Aquí puedes ver el vídeo con la emotiva entrevista:

Fuente Oveja Rosa

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Celtas cortos lanza un videoclip sobre la transición de un chico transexual.

Sábado, 21 de julio de 2018

allan-transexualCeltas Corto lanza nuevo disco. Y nos encanta. Les echábamos de menos.

Y lo mejor es que el videoclip de su primer single,  “Silencio” narra la historia real de la transición de Allan, un chico de 20 años que nació con cuerpo de mujer y que el marzo pasado decidió hacerse una mastectomía. La ilusión, el miedo, el amor. Por fin se acerca a todos los públicos la realidad y complejidad de lo que es una transición de género. De esta forma tan hermosa y valiente los Celtas han querido poner su granito de arena en favor de la comunidad transexual, en colaboración con LAMBDA, colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.

La genuina e inconfundible voz de Jesús Cifuentes no ha perdido fuerza en las últimas dos décadas. Eternamente jóvenes, eternamente nostálgicos, ahora se atreven a usar su música por un bien mayor, el de la tolerancia.

Disfruta del vídeo. Vale la pena:

Fuente Oveja Rosa

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