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Entradas Etiquetadas ‘Silencio’

Déjame

Jueves, 16 de junio de 2022

Del blog Nova Bella:

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Déjame que me calle

con el silencio tuyo

déjame que te hable

también con tu silencio”

*

Pablo Neruda

***

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Perdí el timón

Sábado, 28 de mayo de 2022

Del blog de José Arregi Umbrales de Luz:

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Edelfelt, Albert (1854-1905) -1896
Marinero de Uusmaalainen (Emil Aaaltosen Museum)

*

Pierdo la montaña
en el carbón sediento que clama a la nube.

Pierdo el Timón
al usar mi brújula en busca de atajos.
Amenazada de Ausencia
ante el cruce de caminos,
mi Luz titubea.

Tiemblo en el vaivén repentino
de cada emoción,
cuando de ella se apodera el “yo”.
Entre el fango quedo atrapada,
como ranita bermeja
deseando subir a superficie,
como niebla que borra mi Sendero.

Se hace difícil sentirse Uno con el Universo
y no encuentro la Paz que necesito.

Cuando recobro el Silencio profundo
y sin esfuerzo me abandono,
de nuevo aparece la saeta hacia el vacío
disparando a lo Infinito.
La Atención se posa en la Atención.

¿Por qué… si mis palabas son tan fáciles
y mi apariencia tan sagrada,
por qué… siendo Esencia, Timón, Aurora,
no viene la diana a mi Casa
y pierdo mi Grandeza?

Simplemente… me olvidé de Ser.

*

Nora,
en www.www.espiritualidadpamplona-irunea.org

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***

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Diviniza

Jueves, 26 de mayo de 2022

Del blog Nova Bella:

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  Todo se alcanza calladamente

y se diviniza con el silencio

*

Søren Kierkegaard

***

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Sábado Santo… en silencio ante el Señor.

Sábado, 16 de abril de 2022
© Carmelo Blazquez 2013

© Carmelo Blazquez 2013

(Fotografía de Carmelo Blazquez)

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte hasta que con su resurrección se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales.

Hombre en Soledad

 Contigo vengo, Dios, porque estás solo
en soledad de soledades prieta.
Conmigo vengo a Ti, porque estoy solo,
sintiendo por el pecho un mar de pena.
Qué tristeza me das, Dios, Dios, sin nadie
que te descanse, Dios, de tu grandeza,
que te descanse de ser Dios, sin nada
que te pueda inquietar o te comprenda.
Qué tristeza me doy, perdido en todo,
y todo mudo, tan lejano y cerca,
cada vez más presente ante mis ojos
en un mutismo que no se revela,
con el corazón loco por saberte,
preguntando en la noche que se adensa.
Con voz de espadas clamo por mi sangre,
rebusco con mis manos en la tierra
y escarbo en mi cerebro con mis ansias.
Y silencio, silencio, mudez tensa.
Dios, pobre mío, todo lo conoces.
Para Ti todo ha sido: nada esperas.
Hasta lo que me duele y no me encuentro
Tú lo conoces ya, porque en mí piensas.
Yo no conozco nada, Dios, y tengo
socavones de amor llenos de inquietas,
oscuras criaturas que me gritan
palabras, no sé dónde, que me queman,
preguntas que me tuercen y retuercen,
sábana viva chorreando estrellas.
Qué compasión me tengo, Dios, pequeño
llamando siempre a la inmutable puerta
con las palmas sangrando, a la intemperie
de mis luces y dudas y tormentas.
Qué compasión te tengo, Dios, tan solo,
siempre despierto, siempre Dios, alerta,
sin un pecho bastante, Dios, Dios mío,
que ofrezca su descanso a tu cabeza.
Cómo me dueles, Dios. Cómo me dueles,
herido por la angustia que te llena,
sin poder descansarte, sin caberte
en mis entrañas ni aun en mis ideas.
No puedo más Contigo, que me rompes
creciendo por mi dentro y por mi fuera,
cercándome, estrechándome, ahogándome,
dejando, sin saberlo, en mí tu huella.
Y soy hombre, Señor. Soy todo caspa
de angustiosa esperanza contrapuesta,
arcilla informe de reseco olvido,
quizá, capricho de tu indiferencia.
Señor, qué solo estás. Cómo estoy solo,
yo con mi carga insoportable a cuestas.
Tú, con todo y sin nada —(¡todo, nada! —
más que Tú, Dios perdido en tu grandeza,
muerto de sed de amor de algo supremo,
Dios, algo que te alegre y que te encienda.
Sin nada superior a Ti creado,
mi voz alzada al límite no llega
a rumor que resbale por tus sienes,
a brisa en tus oídos, que se secan
de no oír desde nunca una palabra
que antes de estar en hombre no supieras,
pobre Creador, Dios mío sin sosiego,
preso en tu creación, en diferencia.
A Ti vengo, Señor, porque estoy solo,
a veces aun sin mí. Pero no temas,
Señor que has puesto en mí necesidades
sin darme el modo de satisfacerlas.
Perplejo, recomido de inquietudes,
de Ti tengo dolor; de mí, conciencia
de ser como no quiero: ser inútil,
vana palabra, humana ventolera
con sabor de cenizas y de ortigas
clavándome alfileres en la lengua,
y un huracán de vida por la carne
que no ha encontrado carne que florezca.
Versos, versos, mas versos, siempre versos,
¿y para qué, Dios mío? Dentro queda
una fuente de llanto sofocado
minándome la hirviente calavera,
sin encontrar salida a la congoja
cada vez más patente. Y todo niebla.
Contigo vengo, Dios, porque estoy solo;
me huyes cada vez, más te me alejas.
¿No tienes qué decirme, Dios, qué darme?
¿No ves, Señor, no ves, Dios, cómo tiembla
este vaho que se alza de mi vida,
hierbecilla perdida que se hiela?
Encallece mi alma, Dios. Haz dura
la mano y la mirada: hazme de piedra.
Quítame el sentimiento que me escuece.
Borra, Señor, con sol, mi inteligencia.
Déjame en paz, en flor, en roca, en árbol,
en muda, resignada, dulce bestia
caminante con ritmo y sin sentido
por un mundo de instintos e inocencia,
o dame con la luz aquel sosiego
original del prado que apacientas

*

Ramón de Garciasol
Hombre en soledad,

***

 

La tierra está extenuada. Todo duerme y espera. También reposa el cuerpo de Jesús. Como en el caso de Lázaro, la muerte de Jesús no es más que un sueño. Mientras su alma descendía a llevar la victoria a lo más hondo de los infiernos, su cuerpo duerme pacíficamente en la tumba, esperando las maravillas de Dios.

Y es que este Gran Sábado no es como otros. Algo ha cambiado radicalmente. El velo del Templo se rasgó hace poco, brutalmente, dejando al descubierto al Santo de los Santos. El Templo ya no está en su lugar. El sábado ya no está en el sábado. Ni la pascua en la pascua.

Todo está en otro sitio. Todo está aquí cerca, cerca del cuerpo que duerme en la tumba. Todo es espera, ahora debe suceder todo. La Iglesia, esposa de Jesús, no se desorienta. Sigue ¡unto a la tumba que encierra el cuerpo amado. El amor no flaquea, no se desespera. El amor todo lo puede, todo lo espera. Sabe ser mas fuerte que la muerte.

¿Qué no habría hecho en aquella hora de tinieblas el amor de algunos, entre ellos el de la Virgen María, para que Jesús fuera arrancado de la muerte? Sólo Dios lo sabe. ¿Alguno ha presentido la densidad de vida que colma este cadáver y esta tumba, como jardín en primavera, donde incluso la noche es un crujido de vida y de savia que fluye? Nosotros no lo sabemos. Sólo sabemos que José de Arimatea hizo rodar una gran piedra hasta la boca de la tumba antes de irse, mientras María Magdalena y la otra María estaban allí, firmes junto a la tumba. Seguramente, no saben nada todavía, pero perseveran en el amor. El vacío que se ha creado de repente entre ellas es tan grande que sólo Dios puede llenarlo. Con ellas, toda la Iglesia espera en el amor.

*
A. Louf,

Solo l’amore v¡ bastera. Commento spirituale al Vangelo di tuca,
Cásale Monf. 1985, 63s.

***

 

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La soledad es una madre severa

Sábado, 12 de marzo de 2022

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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 “Cada vez veo más claramente que con la soledad no se juega: es extremadamente seria. Y pese a lo mucho que la he deseado, no he sido lo bastante serio. No basta con que “guste la soledad“, ni siquiera con amarla. Incluso aunque te “guste“, puede destrozarte, creo yo, si la deseas únicamente por tu propio bien. De manera que sigo adelante… pero con miedo y temblando, y frecuentemente con una sensación de estar perdido, y tratando de tener cuidado con lo que hago, porque estoy empezando a darme cuenta de que cada paso en falso se paga muy caro. Por ello vuelvo a la oración, o intento hacerlo. Sin embargo, no importa, porque hay gran belleza y paz en esta vida de silencio y vacío. Pero perder el tiempo tontamente provoca una terrible desolación. Cuando se pierde el tiempo, incluso la belleza de la vida solitaria se vuelve implacable. La soledad es una madre severa que no tolera tonterías. Surge esta pregunta: ¿estoy tan lleno de tonterías como para que me arroje fuera? Ruego que no, y creo que ello va a necesitar mucha oración”.

*

Thomas Merton,
Diarios

(26 de febrero de 1965)

***

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El silencio

Sábado, 19 de febrero de 2022

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        No se le reconoce ya al silencio su relación esencial con la Palabra, el humilde enmudecer del individuo ante la Palabra de Dios. Callamos antes de escuchar la Palabra porque nuestros pensamientos están dirigidos ya hacia la Palabra, como calla un nińo cuando entra en la habitación de su padre. Callamos después de escuchar la Palabra porque ésta nos habla todavía, vive y mora en nosotros. Callamos pronto por la mańana porque Dios debe tener la primera palabra, y callamos antes de acostarnos porque la última palabra pertenece a Dios. Callamos sólo por amor a la Palabra, es decir, precisamente para no deshonrarla, sino honrarla y recibirla como es debido. Callar, por último, no significa otra cosa que esperar la Palabra de Dios y salir, después de haberla escuchado, con su bendición.

        Cada uno de nosotros sabe por propia experiencia que se trata precisamente de aprender a callar en un tiempo en el que predomina el hablar; y que se trata justamente de aprender a callar de verdad, a hacer silencio en nuestro propio interior, a detener de una vez nuestra propia lengua: no es otra cosa que la natural y sencilla consecuencia del silencio espiritual. Ahora bien, el saber callar frente a la Palabra ejercerá su influjo en nosotros a lo largo de toda la jornada. Si hemos aprendido a callar frente a la Palabra, aprenderemos también a usar rectamente el silencio y las palabras a lo largo del día. Hay un modo de callar prohibido, complaciente consigo mismo, soberbio, ofensivo. A partir de aquí vemos ya que no es posible pensar nunca en un silencio en sí. El silencio del cristiano es un silencio tendente a escuchar, un silencio humilde, que, por amor a la humildad, puede ser interrumpido también en cualquier momento.

        Es el silencio vinculado a la Palabra. En eso pensaba Tomás de Kempis cuando decía: ‘Nadie habla con más certeza que quien calla por propia voluntad’. En el silencio se encuentra un maravilloso poder de clarificación, de purificación, de concentración en las cosas esenciales. Es también, de hecho, un dato profano. Ahora bien, el silencio antes de escuchar la Palabra conduce a saber escuchar de verdad, y por eso la Palabra nos hablará también en el momento oportuno.

***

Dietrich Bonhoeffer,
Vida en comunidad,
Ediciones Sígueme, Salamanca 1997

***

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Navidad

Miércoles, 5 de enero de 2022

Del blog Nova Bella:

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En el cielo la algarabía de los ángeles
las chirimías de los pastores en la tierra

mientras busco el silencio para adorarte
el mejor regalo

adorarte y mirarte asombrado
con tu misma mirada que me mira

mirándome me veo en ti

en la carne nacida de tu amor
en tu carne desnuda despojada
carne callada carne abajada
carne humana de tu ser Dios

ungirte con óleo de ternura yo quisiera

me acerco a ti
a la carne de la humanidad
vulnerada silenciosa descartada
y no acierto a comprender tu misterio encarnado
aunque sé que estás

me aprendes un nuevo lenguaje
para amarte en la fragilidad herida
sin palabras sin decires
un no saber que queda balbuciendo
tartamudo de ternura tierna

y así, este año, en Belén
quedo en silencio ante tu Palabra
hecha carne
para acariciarte
para adorarte
sin palabras.

***

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La Pederastia en España es todavía un cáncer existencial en muchos seres humanos

Sábado, 20 de noviembre de 2021

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371Del blog de José Luis Ferrando Asomado a la ventana:

¡Qué envidia me da la Iglesia francesa, tan vituperada muchas veces por el clero de nuestro país! A pesar de sus muchos defectos, esta iglesia históricamente siempre ha intuido que coger el toro por los cuernos es el mejor camino para que aflore la verdad que nos reconcilia con la existencia real.  Por eso la decisión de los obispos galos, por la que está pagando un alto precio a muchos niveles, de investigar a fondo el tema de la pederastia es absolutamente loable.

En este portal han aparecido algunos artículos insinuando la posibilidad de que un estudio similar, a nivel global, se hiciera en la Iglesia española. De entrada, con los mimbres episcopales actuales, esto es cuanto menos una utopía.

¿A qué tiene miedo los obispos españoles? A la verdad. En estos tiempos complicados para la Iglesia Española prefieren dedicarse a otros menesteres menos problemáticos. Así de claro. Tienen tantos frentes abiertos que les da miedo enfrentarse al problema de la pederastia

Un sacerdote de Cleveland, condenado a cadena perpetua por explotación sexual de menores

El Supremo confirma la pena de 12 años de cárcel a un fraile que abusó de dos personas con discapacidad

¡Qué envidia me da la Iglesia francesa, tan vituperada muchas veces por el clero de nuestro país! A pesar de sus muchos defectos, esta iglesia históricamente siempre ha intuido que coger el toro por los cuernos es el mejor camino para que aflore la verdad que nos reconcilia con la existencia real.  Por eso la decisión de los obispos galos, por la que está pagando un alto precio a muchos niveles, de investigar a fondo el tema de la pederastia es absolutamente loable. Enfrentarse a la verdad e huir del autoengaño es una sabia decisión. Sin duda el sufrimiento, en este caso de la Iglesia y de los cristianos de buena voluntad es inmenso. Pero una auténtica vida cristiana se construye desde la claridad y la transparencia absolutas.

En este portal han aparecido algunos artículos insinuando la posibilidad de que un estudio similar, a nivel global, se hiciera en la Iglesia española. De entrada, con los mimbres episcopales actuales, esto es cuanto menos una utopía. Sin duda, estoy convencido que un grupo de obispos desearía la realización de una investigación a fondo del tema de la pederastia, pero la mayoría están en la posición de la “prudencia”, aquello de que ya escampará. No meneemos mucho el tema, no sea que tengamos más problemas de los que tenemos. Así definiría la posición del Episcopado autóctono. Eso no significa que no sean sensibles al tema de la pederastia. No tiene más remedio, y se andan con pies de plomo para que no salten liebres de manera innecesaria.  Y si alguna orden religiosa se ha tomado en serio el tema se han inhibido totalmente. Y en el fondo consideran que los franceses y alemanes, por ejemplo,  no tenían que haber ido tan lejos…

Estoy convencido que si se hiciera esa investigación desde los años 50 nos podríamos espantar y los pelos de la piel de toro se podrían “erizar” de una manera muy evidente. Una investigación a fondo de los seminarios menores de las Diócesis y de las órdenes religiosas, los internados nos arrojaría datos escalofriantes. y, por supuesto, también en muchas parroquias y aledaños. Sin olvidar el contexto histórico de la Iglesia Española en pleno nacionalcatolicismo, en el que el buen nombre de aquellos que tenían que cuidar de esos niños y niñas, era más importante que una simple acusación infundada. Y que el señalamiento de ese posible delito podía significar el ostracismo, la ruina o algo peor para una familia que lo denunciara. O, en todo caso, si el caso podía ser real, lo importante era evitar el escándalo. El traslado del implicado en cuestión con un simple aviso, y a lo mejor seguimiento, era la solución habitual. Y a la víctima se le imponía silencio. Y, después de tantos años volver a recordar todo aquellos les puede a mucha víctimas. Y todo eso teñido de vergüenza.

¿Y qué hay del sufrimiento de las víctimas? Probablemente, muchas víctimas y verdugos, se habrán encontrado en algún lugar…Pero a muchos niños y niñas nadie les ha librado de una existencia repleta de secuelas, a nivel humano y de fe, de ese comportamiento despreciable. A nivel humano, las historias que se narran en el informe francés son de pronóstico reservado. Y en el ámbito de la Fe, sin duda como creer en una Dios, cuyo instrumento de transmisión desde la temprana edad me ha triturado. La responsabilidad de la pérdida de la fe de muchas víctimas se  debe sin duda a esos depredadores. Y, sobre todo, por otro lado generalmente eran sacerdotes bien vistos por la gente y de los que nadie se esperaría un comportamiento tan nefasto. Daba miedo pronunciar sus nombres seguramente.

¿A qué tiene miedo los obispos españoles? A la verdad. En estos tiempos complicados para la Iglesia Española prefieren dedicarse a otros menesteres menos problemáticos. Así de claro. Tienen tantos frentes abiertos que les da miedo enfrentarse al problema de la pederastia. La posible evaluación del impacto de un informe parecido al francés les lleva a prever un volcán sin fecha de caducidad. El miedo a la reacción de la sociedad española y de los cristianos de buena voluntad les agarrota. Y, por otro lado no ven la necesidad de meterse en un berenjenal de imprevisibles consecuencias. Por eso, al final, nada de nada. La cesta episcopal actual es bastante floja, y la que se está entretejiendo con muchas dificultades ya se verá. Esta asignatura pendiente no se abordará globalmente…a lo mejor alguna orden religiosa más que tenga indicios se lanzará, pero “rien de rien”. Una vez más, “Spain es diferente!”

Fuente Religión Digital

General, Iglesia Católica , , , ,

Silencio apretando su mano.

Martes, 27 de julio de 2021

silencio-apretando-manoZaragonés: Arte, eszaragoza.eu

El tema del silencio está de moda en nuestros círculos. Y hay tantas comprensiones de lo que es el silencio como personas que intentamos hacerlo.

Por ello, desde ahora, mis respetos a cada uno de los silencios. A mí, hoy, por dentro me hablan de este que:

Viene precedido por el recuerdo de una escultura de un crucificado que me encontré hace años, visitando una iglesia. Al salir en un lateral vi un crucificado tamaño natural que me encogió por dentro al ver la interpretación, que la autora, una mujer, había plasmado: uno de sus brazos estaba crucificado y el otro tenía la mano extendida y abierta hacia quien se le acercaba.

Cuánta vida y comunicación silenciosa en ese gesto. Fue para mí, y es, cuando lo recuerdo, un grito de amor silencioso y lleno de comunicación.

Aquella mano me llamaba a depositar la mía en la suya y estar así, en silencio, un tiempo largo. Así lo hice y así lo hago, muchas veces, visualizando la escultura y volviendo a aquel silencio que derrite las más duras entrañas.

¿Qué transmite esa imagen? No necesitas palabras, ni rituales, es un gesto que te conecta, como cordón umbilical, al Dios crucificado que nos muestra así el camino: cómo vivir nuestro día a día; cómo usar nuestros recursos; cómo conectar con el corazón de Dios y del planeta y de la humanidad.

Siento todavía hoy, que esa mano me llama y me envía. Primero me llama a agarrarla y sostenerla. Algo así como, acércate y quédate conmigo que necesito abrirte mi corazón: reconozco que como en la conversión de Pablo, en un contacto así, se te caen las escamas de los ojos que producen ceguera para las categorías del amor: “siente mi latido y ve y comunícalo”.

Y todo ocurre en silencio. Un silencio que te llena de vida, de pasión compartida: compasión de solidaridad…

Tal vez la respiración se altera cuando entras en ese silencio, diferente del de la meditación de silenciamiento. Pero es, este otro silencio, la prueba de crisol, de aquellos que porque hacemos silencio podemos creer que ya vivimos el evangelio.

El silencio puede ser un arma de doble o triple filo. Muchas veces puede incluso ser una herramienta para ratificar lo que yo quiero o creo que es bueno. Por eso, ese día de un modo especial, aprendí que el fondo del silencio es ese encuentro con la mano abierta y tibia del moribundo que nos ama y que es el rostro del Dios vivo y hecho carne entre nosotros.

Hoy, de un modo especial me decía, “cuida del planeta” y yo en silencio le indicaba que lo intento, pero qué me sugería hoy, y me pareció comprender, desde ese silencio hondo, que me invitaba a trabajar más y mejor por la concienciación de la realidad: educar en un estilo de vida donde el minimalismo y el compartir inteligencia, recursos y bienes sea un objetivo claro, sin el que cada vez será más difícil la supervivencia de los hábitats y como consecuencia la muerte y desaparición de especies y de personas en sus largas y penosas peregrinaciones por el mar, por tierras desertizadas, por fronteras envalladas…

Ese joven no huiría de su tierra si fuese fecunda y tuviese trabajo. Viene porque quiere vivir y compartir con los suyos. Esa mujer embarazada quiere que su hijo o hija nazca en suelo occidental para que tenga derechos que allá no les conceden, y por ello arriesga su vida y la de su hijx.

La mano cálida del crucificado es la mano de mi hermana y de mi Tierra violada y abusada por “el ánimo de lucro” de una minoría aterradora.

Se me antoja que educar en esa línea puede ser apoyar al máximo que los jóvenes y menos jóvenes nos embarquemos en estudiar temas de medio ambiente, de ecología y energías renovables, de permacultura y espiritualidad de la tierra.

El mundo está cambiando, tenemos que adaptarnos a nuevos paradigmas que, al no escogerlos voluntariamente, se nos imponen desde la realidad.

El silencio puede ser pues, también y además, escucha a corazón abierto de la realidad mientras apretamos la mano que nos comunica el latido y el amor del crucificado.

Ese silencio me dignifica porque me vacuna contra otros silencios cobardes o autocentrados.

Te invito a probar ese silencio. El verano se presta a ello.

Magda Bennásar Oliver, sfc

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Espiritualidad

El grito del silencio

Martes, 20 de julio de 2021

Jesús-y-sus-discípulos-A propósito de Mc 6, 30-34
Bernardo Baldeón
Madrid.

ECLESALIA, 19/07/21.- Érase una vez un reino que era muy ruidoso; el chirrido de las máquinas, el estruendo de los cuernos y los gritos de las gentes lo llenaban todo y el ruido llegaba hasta los confines del mismo.

Un año, el joven príncipe que había crecido en medio del ruido, declaró que el día de su cumpleaños quería oír el ruido más grande del mundo. Publicó un edicto diciendo que el día de su cumpleaños, a mediodía, todos los ciudadanos de su reino se reunirían delante del balcón del palacio y durante un minuto gritarían con toda la fuerza de sus pulmones.

En un rincón lejano del reino una mujer encontró el edicto ridículo y preocupante y dijo a su marido que mientras los otros gritaran, ella abriría simplemente la boca y haría como que gritaba. Se lo contó también a su mejor amiga y esta a otra y aquella a otra…

Cuando llegó la hora señalada, el reino, por primera vez en su historia, se calló. Y el joven príncipe escuchó, por primera vez en su vida, el canto de los pájaros, el murmullo del agua de los arroyos y el susurro del viento entre las hojas de los árboles… El príncipe lloró de alegría.

Nosotros también vivimos en el reino del ruido. Ruido en las calles, en las casas, en los coches y en los corazones.¿Cuándo es la última vez que experimentaste la alegría de un profundo silencio? Cuanto más civilizados creemos ser más ruidos experimentamos.

Dicen que el silencio es precioso, pero ¿quién lo necesita? Hacemos cosas por dinero, por placer y otras muchas para matar el tiempo. Dicen que cuando Adán se aburría con la pacífica compañía de Dios, Dios dio cuerda al primer reloj. Desde ese momento, el reloj se ha convertido en nuestro tirano y marca el ritmo de nuestras vidas.

Jesús, en el evangelio del domingo pasado (Mc 6, 30-34), invita a sus discípulos a un sitio tranquilo para descansar con Él. Este aparte, este tiempo de paz y oración, de quietud y descanso, es tan necesario como el respirar. Sin él podemos perder el centro. Donde está tu tesoro allí está tu centro. Y Dios es nuestro origen y nuestro destino. Nosotros, como los apóstoles, necesitamos un lugar y un tiempo para descansar, orar, escuchar y aprender de Jesús.

Cuando queremos conocer a alguien le preguntamos cómo se gana la vida. Soy maestro, bombero, oficinista, abogado… Y así pensamos que conocemos ya toda su vida. La mejor manera de conocer una persona es saber lo que hace en su tiempo libre. Más importante que lo que uno hace es saber quién eres cuando no haces nada.

Nada de lo que nosotros podemos hacer nos hace más valiosos de lo que Dios ya nos ha hecho a cada uno.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad ,

Silencioso y ardiente

Miércoles, 9 de junio de 2021

Del blog de José Arregi Umbrales de luz:

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En la estrella más alejada del universo,
en el brote de hierba más frágil,
en la sonrisa, en el beso y el abrazo,
en lo más íntimo del corazón,
en las cimas más altas
y en las simas más profundas,
habita silencioso y ardiente el amor.

*

No permitas que escape ese aliento vital
que habita tu interior,
y que te invita sutilmente a sumergirte
en tu hondón personal,
hasta alcanzar la paz.

*

A pesar de todos los pesares,
de todas las ausencias,
de todas las heridas,
sigue brotando,
latiendo,
sorprendiéndonos,
la inevitable y contagiosa
explosión de la vida.

*

Miguel Ángel Mesa Bouzas

***

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Magda Bennásar: “El silencio de pentecostés.”

Lunes, 24 de mayo de 2021

Mente-en-silencio.2“Si no tienes nada importante que decir, quédate callado”. Este dicho oriental me impacta y conduce a mi centro.

Esa es la actitud, la que el Shalom del Espíritu –la paz íntegra en todo tu ser– nos trae en este tiempo de Pentecostés. Este Shalom conduce al silencio interior, como al remanso de aguas tranquilas donde hay tanta Vida que merece la pena desear el viaje.

El silencio es bueno o menos bueno, según lo vivamos. El silencio cobarde no es silencio, es ausencia de palabra/gesto o presencia.

El silencio perezoso-el somnoliento, propio de un espíritu anémico, no es el silencio del Espíritu. El que deja que otros hablen y espera escabullirse en cuanto sea posible no es de la Ruah.

¡Cuántos silencios culpables en la historia y también en nuestra historia!

Discernir los silencios en nuestra vida a la luz de la Ruah que estos días celebramos puede ser una invitación desde dentro, importante.

Hay un silencio particularmente peligroso y muy común: el que pospone tomar decisiones, el que evita definirse…

¿Cuál es el silencio del Espíritu?

Tú lo sabes y si no, es que todavía no lo has escuchado.

Es un silencio callado, callado de ideas y de dogmas… es un silencio que cuando lo experimentas te callas, te silencias, te inclinas por dentro ante la presencia que te sobrecoge, y permaneces ahí porque sabes que estás conectando.

Es el silencio de Elías que logró escuchar a Dios, después de buscarlo en el trueno y en el fuego y en el viento. Pero el Señor no estaba ahí. De pronto un suave susurro le sobrecogió tanto que se tapó el rostro, se puso de pie y salió de la cueva: Era él. El invisible siempre presente que le estaba envolviendo, abrazando, aquietando, hablando… y en este encuentro silencioso el Señor recondujo sus pasos. (1Reyes 19,11-14)

“Si no tienes nada importante que decir quédate callado” porque Dios nos espera; espera que terminemos nuestro tiempo de duelo por una institución que nos ha fallado. Espera que terminemos nuestro discurso por la justicia, que de tanto que nos coge, podemos apropiarnos de la necesidad que tenemos de servir (para algo). Espera que terminemos de dar lecciones a otros o de quejarnos porque no nos tienen en cuenta…

El Señor espera, aguarda el momento en que al fin saldremos de la cueva para, en silencio, asomarnos al infinito, a la luz, al silencio de la Vida que como nuestra sangre, recorre, en silencio todo nuestro ser. Así es el silencio de Dios.

¿Y el nuestro? Te invito a que vayamos entrando en la cueva de la interioridad para acallar los terremotos y los incendios… y cuando sea el momento, salir atraídos para siempre por el “susurro de Dios”.

No te lo pierdas. La vida es breve y ese regalo nos espera en la cueva, donde despacito nos vamos acallando. A diario, con empeño, sin buscar resultados, con fidelidad… y el Señor al fin será oído y escuchado. Y habrá Shemá en nuestra vida.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

espiritualidadintegradoracristiana.es

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Jaume Patuel Puig: La interioridad del ser humano.

Sábado, 24 de abril de 2021

silencio-es-sinonimo-500x334Interior del ser humano. Si seguimos los tres términos. Primero: ser. Nos dicen los diccionarios tiene más de 14 significaciones. Parto de lo que existe y es fruto de evolución inorgánica como orgánica en el microcosmos y macrocosmos. El segundo: humano. Tiene pocas. Considero que a un ser vivo lo caracteriza el habla. El tercero: interior. Tiene más de doce significaciones. Parto de lo más adentro e íntimo o lo que se siente en profundidad.

Así pues, este “ser humano que es hablando” se da cuenta, gracias a la palabra, que tiene un doble acceso a la realidad. Además tiene la capacidad de silenciar uno para contemplar el otro y este lo lleva en su interior silencioso, a lo más íntimo del más íntimo. Sólo se realizará y madurará integralmente si tiene en cuenta estas dos dimensiones. Lo que acabo de decir en palabras, creo que con una metáfora puedo hacerlo más comprensivo. Imaginemos en una rama de un árbol que hay dos pájaros. Uno picotea  para comer y juega; el otro contempla la belleza de la naturaleza. En este cuadro lo vemos por partes, pero es un todo. Es decir, que ambos son necesarios, imprescindibles para la totalidad. Así es el ser humano, gracias a la palabra. La capacidad de hablar es un dato biológico; es dada, pertenece a la naturaleza. Y el contexto produce el idioma o lengua, este es cultural, producto del ser humano. Esta realidad de todo ser humano en ser consciente, según las etapas de la vida, le ayuda a ver que no todo es comer, dormir, trabajar, divertirse, hacer el amor y otros asuntos humanos, sino que hay también contemplar el exterior y el interior silenciosamente, sin preocupaciones y prisas. Y por esta indagación profunda del ser humano vivo constata que tiene una intimidad u hondura. Y se encuentra en ella, lo envuelve, lo abraza. Es un silencio hablando: Una cualidad que le hace vivir la Totalidad.

Podemos ver que la interioridad del ser humano es una dimensión de la existencia que hay que cultivar para desarrollar el proceso de crecimiento en camino de un ser humano maduro, completo, integral. Pero encanta y atrae más el pájaro que picotea,  come y juega, que es necesario, pero a la vez, está el otro, el  que contempla silenciosamente, aunque tan necesario como el otro. O también son las dos alas imprescindibles  para que el pájaro pueda volar.

Ahora bien, al escribir estas líneas soy muy consciente de que la dinámica enloquecida de la sociedad occidental, que es la nuestra, sólo tiene la preocupación de que el pájaro que pica y come pueda encontrar siempre de todo y más, si bien no es necesario. Le pone a su entorno tanto ruido: publicidad, miedos por la pandemia, informaciones tóxicas, limitaciones de movimiento mental y físico, como otros aspectos, que no quiere que se dé cuenta que tiene otra dimensión tan necesaria, además aparentemente inútil (por tanto, no rentable económicamente) a la que le tiene miedo. Ya que nace una visión diferente de la realidad que no favorece el consumismo ni la obediencia pasiva y es camino de autonomía.

Intentamos dar un paso más. No en vano, un libro matriz de la cultura occidental, la Biblia, dispone que el séptimo día sea para reposar. En ese momento, no había vacaciones ni de invierno o Navidad ni primavera o Semana Santa ni verano o de agosto. El ser humano, que tiene la palabra para hacer silencio, precisa  “reposo y calma”. Encontrarse consigo mismo. Tomar otro nivel de conciencia: Ser consciente de que es más profundo, de más interioridad o intimidad como el pájaro que contempla lo que es gratuidad, pero tan necesario como el pájaro que busca la comida.

Si el pájaro que consume sabe escaparse con sus circunloquios, hay, desgraciadamente, un fuerte autoengaño, además convencido de que es la totalidad o maduro; el otro que contempla se da cuenta de que sólo con el silencio, esté donde esté (montaña arriba, o caminar por las calles de las grandes ciudades), es el camino. Y me atrevo a indicar que la pandemia o sindèmia ha facilitado para muchos seres humanos el descubrir este pájaro contemplativo. Es cierto que el solo camino para vivirlo es el silencio. Una humanista de Barcelona (Catalunya), Teresa Guardans (1956), profesora e indagadora en el Centro de Estudios de Tradiciones de Sabiduría en Barcelona, nos da una herramienta. Acaba de publicar: SILENCIO (Ed. San Pablo, 2021). Un librito válido y  valiente para hacer Silencio en plena ciudad. Un auténtico desafío que vale la pena emprender.

La interioridad del ser humano es esta realidad tan imprescindible que lleva a evitar muchas molestias y disfunciones psíquicas o ciertos malestares emocionales. Un aspecto del C.19 ha hecho emerger a la población, según estadísticas oficiales, un 45% de cuadros de ansiedad como de depresiones. Malestar físico, ciertamente sí, pero ocasionado por un mundo emocional alterado y falta de interioridad, ciertamente también.

El artículo se publica cuando nos encontramos en Semana Santa. ¿Qué significa este bullicio y ruido cultural? El nuevo paradigma global nos afirma que la interioridad es una dimensión intrínseca de todo ser humano. Gratuita, sí y afortunadamente, pero necesaria a la vez. Es dada si se busca: Son los buscadores de la profundidad. ¿Lo eres?

Jaume Patuel Puig (1935)

Pedapsicogogo.

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad , ,

Sábado Santo… en silencio ante el Señor.

Sábado, 3 de abril de 2021

© Carmelo Blazquez 2013

 

(Fotografía de Carmelo Blazquez)

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte hasta que con su resurrección se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales.

Hombre en Soledad

 Contigo vengo, Dios, porque estás solo
en soledad de soledades prieta.
Conmigo vengo a Ti, porque estoy solo,
sintiendo por el pecho un mar de pena.
Qué tristeza me das, Dios, Dios, sin nadie
que te descanse, Dios, de tu grandeza,
que te descanse de ser Dios, sin nada
que te pueda inquietar o te comprenda.
Qué tristeza me doy, perdido en todo,
y todo mudo, tan lejano y cerca,
cada vez más presente ante mis ojos
en un mutismo que no se revela,
con el corazón loco por saberte,
preguntando en la noche que se adensa.
Con voz de espadas clamo por mi sangre,
rebusco con mis manos en la tierra
y escarbo en mi cerebro con mis ansias.
Y silencio, silencio, mudez tensa.
Dios, pobre mío, todo lo conoces.
Para Ti todo ha sido: nada esperas.
Hasta lo que me duele y no me encuentro
Tú lo conoces ya, porque en mí piensas.
Yo no conozco nada, Dios, y tengo
socavones de amor llenos de inquietas,
oscuras criaturas que me gritan
palabras, no sé dónde, que me queman,
preguntas que me tuercen y retuercen,
sábana viva chorreando estrellas.
Qué compasión me tengo, Dios, pequeño
llamando siempre a la inmutable puerta
con las palmas sangrando, a la intemperie
de mis luces y dudas y tormentas.
Qué compasión te tengo, Dios, tan solo,
siempre despierto, siempre Dios, alerta,
sin un pecho bastante, Dios, Dios mío,
que ofrezca su descanso a tu cabeza.
Cómo me dueles, Dios. Cómo me dueles,
herido por la angustia que te llena,
sin poder descansarte, sin caberte
en mis entrañas ni aun en mis ideas.
No puedo más Contigo, que me rompes
creciendo por mi dentro y por mi fuera,
cercándome, estrechándome, ahogándome,
dejando, sin saberlo, en mí tu huella.
Y soy hombre, Señor. Soy todo caspa
de angustiosa esperanza contrapuesta,
arcilla informe de reseco olvido,
quizá, capricho de tu indiferencia.
Señor, qué solo estás. Cómo estoy solo,
yo con mi carga insoportable a cuestas.
Tú, con todo y sin nada —(¡todo, nada! —
más que Tú, Dios perdido en tu grandeza,
muerto de sed de amor de algo supremo,
Dios, algo que te alegre y que te encienda.
Sin nada superior a Ti creado,
mi voz alzada al límite no llega
a rumor que resbale por tus sienes,
a brisa en tus oídos, que se secan
de no oír desde nunca una palabra
que antes de estar en hombre no supieras,
pobre Creador, Dios mío sin sosiego,
preso en tu creación, en diferencia.
A Ti vengo, Señor, porque estoy solo,
a veces aun sin mí. Pero no temas,
Señor que has puesto en mí necesidades
sin darme el modo de satisfacerlas.
Perplejo, recomido de inquietudes,
de Ti tengo dolor; de mí, conciencia
de ser como no quiero: ser inútil,
vana palabra, humana ventolera
con sabor de cenizas y de ortigas
clavándome alfileres en la lengua,
y un huracán de vida por la carne
que no ha encontrado carne que florezca.
Versos, versos, mas versos, siempre versos,
¿y para qué, Dios mío? Dentro queda
una fuente de llanto sofocado
minándome la hirviente calavera,
sin encontrar salida a la congoja
cada vez más patente. Y todo niebla.
Contigo vengo, Dios, porque estoy solo;
me huyes cada vez, más te me alejas.
¿No tienes qué decirme, Dios, qué darme?
¿No ves, Señor, no ves, Dios, cómo tiembla
este vaho que se alza de mi vida,
hierbecilla perdida que se hiela?
Encallece mi alma, Dios. Haz dura
la mano y la mirada: hazme de piedra.
Quítame el sentimiento que me escuece.
Borra, Señor, con sol, mi inteligencia.
Déjame en paz, en flor, en roca, en árbol,
en muda, resignada, dulce bestia
caminante con ritmo y sin sentido
por un mundo de instintos e inocencia,
o dame con la luz aquel sosiego
original del prado que apacientas

*

Ramón de Garciasol,
Hombre en soledad,

***

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La tierra está extenuada. Todo duerme y espera. También reposa el cuerpo de Jesús. Como en el caso de Lázaro, la muerte de Jesús no es más que un sueño. Mientras su alma descendía a llevar la victoria a lo más hondo de los infiernos, su cuerpo duerme pacíficamente en la tumba, esperando las maravillas de Dios.

Y es que este Gran Sábado no es como otros. Algo ha cambiado radicalmente. El velo del Templo se rasgó hace poco, brutalmente, dejando al descubierto al Santo de los Santos. El Templo ya no está en su lugar. El sábado ya no está en el sábado. Ni la pascua en la pascua.

Todo está en otro sitio. Todo está aquí cerca, cerca del cuerpo que duerme en la tumba. Todo es espera, ahora debe suceder todo. La Iglesia, esposa de Jesús, no se desorienta. Sigue ¡unto a la tumba que encierra el cuerpo amado. El amor no flaquea, no se desespera. El amor todo lo puede, todo lo espera. Sabe ser mas fuerte que la muerte.

¿Qué no habría hecho en aquella hora de tinieblas el amor de algunos, entre ellos el de la Virgen María, para que Jesús fuera arrancado de la muerte? Sólo Dios lo sabe. ¿Alguno ha presentido la densidad de vida que colma este cadáver y esta tumba, como jardín en primavera, donde incluso la noche es un crujido de vida y de savia que fluye? Nosotros no lo sabemos. Sólo sabemos que José de Arimatea hizo rodar una gran piedra hasta la boca de la tumba antes de irse, mientras María Magdalena y la otra María estaban allí, firmes junto a la tumba. Seguramente, no saben nada todavía, pero perseveran en el amor. El vacío que se ha creado de repente entre ellas es tan grande que sólo Dios puede llenarlo. Con ellas, toda la Iglesia espera en el amor.

*

André Louf,
Solo l’amore vi bastera.
Commento spirituale al Vangelo di Luca
,
Cásale Monf. 1985, 63s).

***

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Callar es… estar atento.

Martes, 23 de marzo de 2021

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Callarse no significa estar mudo, como tampoco hablar equivale a locuacidad. El mutismo no crea soledad, como tampoco la locuacidad crea comunión. “El silencio es el exceso, la embriaguez y el sacrificio de la palabra. El mutismo, en cambio, es malsano, como algo que sólo fue mutilado y no sacrificado” (Ernest Helio).

Del mismo modo que existen en la jornada del cristiano determinadas horas para la Palabra, especialmente las horas de meditación y de oración en común, deben existir también ciertos momentos de silencio a partir de la Palabra. Serán sobre todo los momentos que preceden y siguen a la escucha de la Palabra. Ésta no se manifiesta a personas charlatanas, sino en el recogimiento y silencio.

Callamos antes de escuchar la Palabra, para que nuestros pensamientos se dirijan a la Palabra, igual que calla un niño cuando entra en la habitación de su Padre. Callamos después de haber oído la Palabra, porque todavía resuena, vive y quiere permanecer en nosotros. Callamos al comenzar el día, porque es Dios quien debe decir la primera palabra; callamos al caer la noche, porque a Dios corresponde la última palabra. Callamos sólo por amor a la Palabra. Callar, en definitiva, no significa otra cosa que estar atento» a la Palabra de Dios para poder caminar con su bendición.

*

Dietrich Bonhoeffer,
Vida en Comunidad,
Salamanca 1983, 61

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¡Basta ya de silenciamiento de las Mujeres-Iglesia!

Lunes, 8 de marzo de 2021

basta-ya-del-silenciamientoConvocatoria de Tras las Huellas de Sophía para preparar el camino hacia el 8M

Andrea González y maría Noriega
Ciudad de México (MÉXICO).

ECLESALIA, 05/03/21.- En Tras las Huellas de Sophía hemos tomado la iniciativa de preparar el camino hacia el 8M uniéndonos al grito de tantas mujeres laicas, teólogas, congregaciones religiosas, asociaciones y colectivos feministas que claman al unísono por la inclusión real de las mujeres en la Iglesia Católica.

Desde la conclusión del Concilio Vaticano II en 1965, las mujeres tomaron conciencia de los roles subalternos que venían desempeñando al interior de la Iglesia. Surgieron fuertes cuestionamientos sobre el significado de su dignidad y equidad en la institución eclesial, y sobre la imago dei de las mujeres.

De esta concientización muchas, decidieron salir de sus congregaciones, otras empezaron a formarse en estudios superiores de teología, otras se articularon sororalmente en comunidades eclesiales de base y otras tantas han optado por ordenarse como ministras y a una gran cantidad les hemos perdido por el camino pues prefirieron abandonar la Iglesia.

A partir de ello ha habido avances; en ocasiones poco perceptibles ya que la jerarquía eclesial a pesar de que aparenta hacer cambios; sigue sosteniendo el discurso y postura patriarcal tanto en las homilías, en sus actitudes, acciones, sínodos yencíclicas aún en las más recientes. Baste mencionar el Sínodo de la Amazonía en el que a las mujeres delegadas no se les permitió votar, o el título de la última Encíclica, “Fratelli tutti”, en la que, a pesar de las cartas enviadas para solicitar un nombre inclusivo para la misma, estas fueron rechazadas.

La Convocatoria de Tras las Huellas de Sophía, rumbo al #8M invita a las mujeres a tomarse una foto con el cartel ¡Basta ya de silenciamiento de las mujeres-Iglesia! Esta foto se enviará al correo traslahuelladesophia@gmail.com y será publicada en Redes Sociales. Con todo el material recibido, se hará un vídeo.

Lo que pedimos es que se haga realidad.

Ya son muchos años de resistencia e insistencia si en algo nos ha favorecido esta tremenda pandemia es que se han eliminado fronteras, hemos estrechado lazos y vínculos y nos hemos cohesionado y articulado de tal manera que de forma conjunta y casi global estamos convencidas de que ya llegó el momento y gritamos a la vez y a una sola voz: ¡Basta ya de silenciamiento de las Mujeres-Iglesia!

 (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Es el silencio

Martes, 26 de enero de 2021

Del blog Nova Bella:

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No es el canto del mirlo: 

es el silencio

que nos deja, un silencio

que es algo diferente del silencio

porque en él suena aún

el recuerdo del canto 

del mirlo. Ni silencio

ni canto: lo que ocurre

cuando el canto

ya ha acabado

y aún no ha empezado el silencio.

Puedes llamarlo el alma.

*

Miguel D’Ors

silencio

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Pederastas, ¿uno de los nuestros?

Lunes, 7 de diciembre de 2020

macielsinteirWojtyla frenó en 1999 la investigación iniciada contra el depredador Sexual Marcial Maciel desde Doctrina de la Fe

“Sus silencios y sus mentiras tienen ya fecha de caducidad” 

“Negacionismo, ninguneo, ataques a la credibilidad, minimización del daño causado y de la propia víctima, descalificaciones, humillaciones e insultos públicos, cuando no presiones o amenazas”

“Es necesario que sepan, quienes prostituyen la verdad, quienes pretender criminalizar a las víctimas y convertir a sus verdugos en víctimas que ya somos legión, que cada minuto que pasa sin que reconozcan y reparen a sus víctimas, logran cristalizar más apoyos sociales y restan puntos de su credibilidad como institución”

El cardenal Marx crea una fundación para ayudar a las víctimas de la pederastia en la Iglesia: “El sistema eclesiástico es culpable en su conjunto

En 1990 el director cinematográfico Martin Scorsese estrenó Goodfellas que por azar de la traducción, en nuestro país obtuvo el título de Uno de los Nuestros, uno de los lemas paradigma de la mafia. Uno de los nuestros, más allá de su significado superficial encierra la cortesía cooperativista, la defensa abnegada y hasta irracional que un grupo organizado realiza de sus individuales sea cual sea la falta o delito que cometan.

Uno de los nuestros es una llamada en clave para que cualquier delincuente, sea cual fuere su afrenta, agresión o culpa frente a la sociedad en donde habita, sea defendido sin rubor ni escrúpulos frente a las denuncias que pudieran hacerse contra el victimario miembro de esa organización, de ese grupo.

Algo que también más allá de la presunta simplificación de la expresión se lleva tiempo ejerciendo por algunas instituciones, organizaciones, asociaciones cuando uno de sus miembros cometen auténticas tropelías en el ámbito de la violencia sexual, contra mujeres y menores de edad.

Si tenemos en cuenta que en lo que se refiere a violencia sexual contra la infancia y adolescencia no se denuncian todos los delitos, debo recordar una vez más que las víctimas y supervivientes no expresan su testimonio cuando quieren hacerlo sino cuando pueden, y que en el ámbito eclesiástico estos silencios forzosos no son una excepción, más allá del ámbito emocional inestable, incapacitado e invalidado de la víctima existe un shock postraumático y un sentimiento de culpabilidad común a todas ellas.

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Pero estos delitos, que suponen un mazazo contra los menores en pleno proceso de forjado de su personalidad, además de una cuestión de salud pública y un ataque contra los derechos humanos, los de la infancia y la adolescencia, se topan en su denuncia con un uno de los nuestros en mayúsculas, una llamada a la defensa corrosiva del victimario y a la doble victimización del denunciante, que se lleva a cabo sin rubor por diferentes vías y en diferentes escalas.

Negacionismo, ninguneo, ataques a la credibilidad, minimización del daño causado y de la propia víctima, descalificaciones, humillaciones e insultos públicos, cuando no presiones o amenazas. Uno de los nuestros, tanto desde el altavoz de determinados miembros de la jerarquía eclesiástica, obispos, arzobispos y cardenalesprincipalmente, como desde representantes de ciertas organizaciones políticas y sociales que con lenguas de trapo hablan de la pederastia cuanto el victimario lo merece según sus propias apreciaciones y sus líneas editoriales, y guardan silencio en función de quien sea el delincuente y a que dedique su vida laboral o su afán espiritual.

Uno de los nuestros, porque es mejor no reconocer que se comparten filas con un abusador o agresor sexual. Pues bien, ese doble rasero, ese afán por colocarse una venda en los ojos y colocárnosla también a los demás, mientras que con una mano rezan y la otra machacan, es una intensa forma de proyectar el dolor, de por sí inmenso, contra las víctimas, como si ya no hubieran sufrido bastante.

A veces cuando escribo de estos terribles temas, de estas historias inyectadas de dolor humano, pienso que escribo para un desierto, el mismo en el que muchas víctimas directas e indirectas de estos delitos hemos tenido y seguimos teniendo que caminar, sin fecha de caducidad. Ese uno de los nuestros, esas sorderas y cegueras premeditadas, son por su perseverancia pecado, haciendo buena una máxima de Fernando de Rojas. Pero para desgracia de ellos y de todos sus nuestros, muchas veces por encima del pecado, en un Estado de Derecho, está también el coincidente delito, ese que ellos siguen anulando basándose en cortos plazos de prescripción.

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Ese que nunca debe afectarles y condenarles, porque los delincuentes son uno de los nuestros. Pues bien, sabido es que denuncias públicas y denuncias privadas existen y existirán, que muchas víctimas y supervivientes no pueden denunciar estos crímenes contra la integridad de infantes y adolescentes, que las cifras que rellenan informes y tesis sobre el particular ni son reales ni merecen análisis comparativos con otras tipologías delictivas.

Las víctimas y supervivientes somos uno, nadamos en la misma dirección y tenemos al mayor de los aliados, la verdad

Pero es necesario que sepan, quienes prostituyen la verdad, quienes pretender criminalizar a las víctimas y convertir a sus verdugos en víctimas que ya somos legión, que cada minuto que pasa sin que reconozcan y reparen a sus víctimas, logran cristalizar más apoyos sociales y restan puntos de su credibilidad como institución. La conciencia es testigo, juez y fiscal al mismo tiempo. La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio, como bien dijo Cicerón. Sus silencios y sus mentiras tienen ya fecha de caducidad.

Pero ellos aún no lo saben o prefieren seguir rezando, mientras ese diablo que tanto dicen temer, danza a su alrededor  como un poseso en un sombrío ceremonial, riéndose de sus oraciones y conjurando al buco instrumental, cornudo y bobalicón, tal como lo plasmó el genial Francisco de Goya. Se les fue el tiempo por el Camino, perdieron el Norte hace tiempo y antes que admitir los errores, prefieren seguir negándolos, conculcando así el principio máximo de sabiduría.

Fuente Religión Digital

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Me habitas

Viernes, 30 de octubre de 2020

Del blog Nova Bella:

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Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida
esta ceremonia demasiado pura.

*

Alejandra Pizarnik

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Vida personal

Martes, 29 de septiembre de 2020

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La vida personal empieza con la capacidad de romper los contactos con el medio, con la capacidad de recuperarse, de volver a poseerse a sí mismo para dirigirse a un centro y alcanzar la propia unidad. Sobre esta experiencia vital se fundamenta la validez del silencio y de la vida retirada, que hoy es oportuno recordar. Las distracciones que esta civilización nuestra nos ofrece corrompen el sentido de la quietud, el gusto del tiempo que transcurre, la paciencia de la obra que madura, y hacen vanas las voces interiores que muy pronto sólo el poeta y el religioso sabrán escuchar.

Nuestro primer enemigo, dice G. Marcel, es lo que nos parece «completamente natural», lo que cae por su propio peso, según el instinto o la costumbre: la persona no es ingenuidad.

Sin embargo, también el movimiento de la reflexión es asimismo un movimiento de simplificación, no de complicación o de sutilezas psicológicas: va al centro, y nos va directo, y no tiene nada que ver con la interpretación morbosa. Con un acto se compromete, con un acto se concluye .

*

J. Conieh,
Emmanuel Mounier,
Roma 1976, pp. 113ss

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Recordatorio

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