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Padre ¡Me diste la vida para soñar! ¡Cómo te ama Dios! (Con Francisco de Asis y los pobres de la tierra.

viernes, 5 de septiembre de 2025
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Del blog de Alfonso J.Olaz El Rincón del Peregrino:

| Alfonso Olaz OFS

Clamor de tierra y cielo, 
¡Me diste la vida para soñar!

Soñé que te amaba en sueño profundo, 
como el agua que se escapa entre los dedos,
como el pájaro que vuela entre las manos,
libre y frágil a la vez.

Soñé que pintaba tu rostro 
mientras tú me cantabas
la canción antigua de los humildes.

Soñé que sonreías,
que tu alegría era un río desbordado,
y que escuchabas mi grito ahogado:
«¿Por qué el hombre prefiere el odio y se destruye
en guerras que no son tuyas,
en fronteras que tú no dibujaste?».

Y tú me respondiste con voz de quietud y de tormenta: 

«Ya saben lo que tienen que hacer. 
Que sean sencillos. Que sean agua que da vida,
pájaro que canta sin dueño.

Que sean hombres y mujeres
que pinten cada día el arcoíris
sobre el lodo de la historia.
Que no esperen recompensa: 
que sean artesanos de la paz, 
tejedores del bien
en este mundo desgarrado».

Y al despertar,
para que el sueño no se lo llevara el viento de lo cotidiano,
lo eché a andar.
Lo encarné.
Hice del camino tu respuesta.
Y cuando me preguntaron de ti, 
no hablé de doctrinas ni de templos: 
hablé de este sueño urgente. 

Y supe, por fin,
Que tú estás conmigo
que no se trata de soñar solo,
sino de vivir despierto.

Y que la vida 
—esta vida, herida y sagrada— 
es el único lienzo 
donde pintamos, 
con huesos y con esperanza, 
el arcoíris.

***

(II)

¡Cómo te ama Dios!

No a fondo perdido,
sino hasta el fondo, encarnándose en tu camino,
haciéndose uno contigo en el gozo y en la prueba,
en la alegría radiante y en el lamento humilde de tu pobreza.

Cuando eras pequeño,
Él te sostenía con ternura para que no tropezaras.
¡Hoy, con humildad que conmueve el cielo,
te pide que tú lo sostengas en cada hermano que sufre,

para que su Reino no se caiga!

Cuando marchabas por sendas oscuras,
y con misericordia te sacó del callejón de la muerte.

Abre los ojos y contempla: muchos han caído y yacen en el camino.
Pero tú, cuando has caído, con Él te has levantado.
¡Esa es su Gracia!
¡Es la mano fiel que nunca abandona!

¡Si tan solo pudieras sentir cuánto nos ama!

Estuvo ahí, celebrando tu vida:
en el milagro de tu nacimiento,
en el temblor de tu primer amor,
en la promesa de tu matrimonio,
en el regalo puro del nacimiento de tus hijos.
Estuvo en el beso a tu padre
y en el silencio que no entendía a tu madre.
¡En todo estaba Él!

¡Oh, Señor!
Te pido la fuerza de la cruz, toda tu fuerza,
para amar sin medidas, hasta el fondo;
para que, si caigo mil veces,
mil veces me levante con gozo, confiando en tu perdón;
para que, vaciándome de todo egoísmo,
Tú seas en mí fuente de paz;
para salir al encuentro de mi hermano pobre,
y servirte con gozo en su rostro.

Señor, solo te pido una cosa:
Que tu sueño de amor se cumpla en mí ahora,
para que yo también pueda amar la obra que Tú tanto amas.

¡Amén!
¡Alabado sea mi Señor!

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Oración al Cristo que habita en mí. – La Humildad que es solo grito de tierra.

miércoles, 3 de septiembre de 2025
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

| Alfonso Olaz OFS

Oh, Señor mío!

Que sienta en mi corazón…
y en mi cuerpo…
el fuego de tu amor,
tal como Tú lo sufriste por nosotros. ( S.Francisco de Asis)

Te ruego, Señor…
por dos gracias: presencia y entrega.

¿Por qué te busco en los templos…
si habitas dentro de mí?

Y si te hallo en la calle…

¿Por qué me hago ausente,
sin reconocerte en mi propio corazón?

Hermano mío…

¿Qué guardas en tu interior?

Acudes al templo con prisa…
como quien corre tras un minuto perdido…
como quien enciende luces sin fuego…
como quien da amor sin alma.

¡Y dentro de ti… no me reconoces!

¡Y en la calle… no existo para ti!

Día tras día…

Año tras año…
tu corazón soporta lo que le das…
y lo que le quitas.

¿A qué Cristo dices que buscas…
si ni en la calle ni en el templo lo hallas?

Te pide beber…
y le das vinagre.

Te pide comer…
y le dejas vacío.

Al pobre que se llama Jesús…
que mora en lo más íntimo de ti…
no lo atiendes…
y solo una vez al año le das pan.

Señor…
ayúdame a conocer al pobre que habita en mi interior.

Que pueda mirarlo…
y aceptarlo sin temor.

Para que, amando al pobre que soy…
pueda amar al pobre de Jesús.

Si no amo al pobre dentro de mí…
no podré amar al que no veo.

¿Cómo amar a Dios…
al que no veo…
si antes no amo al pobre que habita en mi alma?

No me dejes engañarme, Señor…

No puedo decir que creo en Jesús…
si no creo en el pobre que mora en mí.

No podemos amar al Jesús de los templos…
si ignoramos al Jesús vivo dentro de nosotros.

Hermano mío…

¿En qué Jesús crees?

¿En el que ignoras?

¿En el que rehúsas buscar con sincero corazón?

¿En el pobre que vive dentro de ti…
o en el que yace crucificado ante ti?

La sombra de la cruz…
nos alcanza más que la cruz misma…

¡Él está!

Y en Él…
¡cuánto mal vivimos cada día!

En nuestro trabajo…
en la familia…
en la vida pública…
en el descanso…
y en el ocio.

Señor…

Enséñame a amar con corazón…
a dar de beber al sediento que habita conmigo
a alimentar al hambriento…
a vestir al desnudo…
pero sobre todo…
a atender primero a Jesús, pobre de mi pobreza.

Dale de beber…

Dale de comer…

Cúbrelo con mi mejor vestido…

Y después de esto, Señor…

Hazme tu amigo…
para seguirte fielmente…
convertido y humilde.

Del Evangelio a la vida…
de la vida al Evangelio.

***

La Humildad que es solo grito de Tierra
Francisco no tenía nada. Y por eso lo tenía todo.

Se hizo pequeño, más pequeño que los granos de arena
que el viento barre sin que nadie los nombre.

Se hizo silencio en medio del ruido de los mercaderes,
grieta en los muros de la vanidad,
sombra que se borra al mediodía.

¿Tú? ¿Sigues contando tus méritos como monedas?
¿Sigues midiendo tu santidad con varas de prestigio?

El Poverello se desnudó.
No solo de ropas,
sino de títulos, de seguridades, de ese «yo»
que pesa tanto y vale tan poco.

Se despojó hasta quedar en pura necesidad,
en puro grito de tierra sedienta.
Porque solo el vacío es habitación para el Infinito.

Se inclinó ante los leprosos,
no por virtud,
sino porque sabía
que en los últimos estaban las llaves del Reino.

Besó las manos deformes,
lavó los pies sucios, se sentó en el polvo con los que el mundo escupe.

¿Y tú? ¿Aún temes mancharte?

La humildad
no es una virtud de santorales bien pintados.

Es revolución.

Es subversión del ego.

Es derribar los altares que nos hemos construido-
y dejar que Dios crezca en nuestras ruinas.

Francisco no pidió seguidores.

Quiso hermanos.

No quiso poder, sino servicio.

No quiso ser visto, sino ser puente.

¿Entiendes ahora por qué la verdadera humildad quema tanto?

El humilde no dice «soy nada».

Dice «Dios es todo».

Y se desvanece, como el rocío al amanecer.

¿Te atreves a evaporarte?

***

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(l-ll) Predica el Evangelio con el ejemplo, y cuando te pregunten, háblales de Dios. (San Francisco de Asís) ¡Bienaventuranzas de los que caminan de tu mano!

miércoles, 27 de agosto de 2025
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Del blog de Alfonso J Olaz El Rincón del Peregrino:

05.08.2025 | Alfonso Olaz OFS

(I) Se anuncio de la mirada de Cristo
Peregrino de sus ojos, y verás en tus hermanos
los claroscuros en sus corazones.

Paso firme, tranquilo,
como el hermano de la confianza

Predicar sin nada, sin ambición, ni objetivos, ni metas, ni resultados.

Porque nada esperas, aprendiste a agradar a Dios.
Anunciando desde tu pobreza,
Dando gracias a Jesús por todo
que esto le agrada mucho.

Desde la confianza de ser, criatura muy amada,
Para que conozcan el rostro del Amado.

Predicar como vives; si no, no vivas para predicar el Evangelio que no tienes.

Primero ama
Ama a los hermanos
A los más próximos
A los de casa
A los que duelen cerca

Y así podrás amar a Cristo, el cercano
Porque sin los hermanos
No hay Cristo resucitado
sin el Cristo roto
que gime en el pobre
crucificado.

Porque Dios está cerca
pero no más que ellos.

Predica como si estuvieras con el mismo Jesús: Escuchando sin juzgar,
Mirando sin actuar, Consolando sin esperar ser consolado,
Amando sin esperar amor, Perdonando sin esperar perdón.

Porque es Él, el más pobre, el que perdona.
Ya que el que escucha sin juzgar, no será juzgado por su obrar,
Ni dejado de ser consolado, porque ha amado
Siendo su mirada sin fronteras, y así será perdonado con la desmesura de su Amor.

Porque ya lo has recibido todo,
Y así creerán en Dios, te tomarán por testigo,
imaginarán que lo viste con Tus propios ojos.

Del Evangelio a la vida,
de la vida al Evangelio.

***

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“Y… Clara escribió”, por Magda Bennásar Oliver, sfcc

martes, 26 de agosto de 2025
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Santa Clara de Asís Vatican Media


«Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres»

Vamos a manifestaciones, pertenecemos a partidos políticos reformadores, estamos en grupos que empoderan a las mujeres…y ¿nosotras? ¿hay algo que no tenga para salir de este anomimato autoimpuesto, solamente porque nos cuesta escribir?

Reconozco que es más fácil irse de la institución que recuperar nuestro legado y nuestro derecho. Nuestro espacio. Y aquí invito a las más jóvenes, a no quedarse tanto en “si no hay jóvenes no me va”, porque si las mujeres potentes de la historia no hubiesen pasado de si no hay mujeres no voy, hoy estaríamos todavía bajo la oscura sombra del machismo patriarcalizado

| Magda Bennásar Oliver, sfcc

(Espiritualidad integradora cristiana).- En este momento apasionante de la historia, donde podemos ver la botella medio llena o medio vacía, es muy importante revisar nuestros estereotipos, sobre todo de mujeres, que como eran mujeres, no dejaron huella más allá de estar casi siempre a la sombra de un varón importante.

Posiblemente si hablamos de Clara de Asís, nos viene a la mente el gran Francisco de Asís, y una monjita, rubita en su juventud, que adoptó una vida de pobreza radical, siempre arropada y guiada por Francisco.

En España decimos, “pues va a ser que no”. Claro que Clara fue guiada por Francisco y que tomó un voto de pobreza radical, y que ese fue su carisma junto con la contemplación. Pero Clara escribió, y lo que escribió ha pasado a la historia, porque fue decisivo.

Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres. Y dicen los comentaristas a los que sigo, que no la copió o se dejó guiar por otras reglas ya existentes, sino que en su estructura y contenido se aleja de las tradicionales reglas vigentes en su momento histórico.

El estereotipo de Clara atendiendo a los pobres viene ampliado en gran medida por el modelo de una mujer que nació en 1194, que dejó su vida acomodada por una llamada interior inspirada por la predicación de Francisco, y que siendo la primera mujer del grupo de Frailes Menores, tiene la capacidad de descubrir su lugar, y su tarea.

Dos de sus hermanas, a los pocos días de ella huir del hogar de la nobleza al que pertenecía, hacen lo mismo y se unen a su grupo y poco después su propia madre. ¡Genial Clara! como María de Nazaret, que irá haciéndose discípula de Jesús, así tu propia madre y hermanas, te apoyan y son las primeras clarisas de la historia. Seguirían amigas, conocidas, y miles y miles de mujeres en el mundo que siguen su carisma, a las que desde este rincón hacemos un guiño de agradecimiento y ánimo.

Tenemos que recuperar a estas mujeres inspiradoras, a las que conocemos, no tanto porque atendieron a los pobres, que lo hace muchísima gente buena, sino porque ¡ESCRIBIERON!

Unos años antes en 1098, nace la que será Hildegarda de Bingen: compositora, escritora, médica, científica, naturalista…

Por aquellos años también emergen las Beguinas, (más sobre ellas en otro texto) que además de atender las necesidades del momento: educación de niñas, pobres, enfermos, también escriben y componen…

Caminando por la ría de Bilbao, hace unos días, me encontré con la foto que preside esta reflexión, y un texto en Euskera: Zutik emakumeak: ¡Mujeres en pie! (*)

Y ese es mi reto y el de todas, ponernos en pie en aquellos aspectos en que estamos sentadas. El escribir desde dentro, más allá de resumir… es un trabajo de la Ruah en nosotras, lento pero imprescindible.

Sabemos de las personas porque escribieron, estamos intentando salir del anonimato autoimpuesto, no para hacernos el centro, sino para responder a la llamada interior a usar todos nuestros dones, empezando por activar los que están sin batería.

La batería es el amor, el amor a una misma, el respeto a nuestra propia dignidad ya que el valor que Dios me da, no lo puedo minimizar con mis “chocheces”. Y hay tantas excusas, que caemos en la incongruencia. Si queremos que las cosas cambien, empecemos por nosotras.

Vamos a manifestaciones, pertenecemos a partidos políticos reformadores, estamos en grupos que empoderan a las mujeres…y ¿nosotras? ¿hay algo que no tenga para salir de este anomimato autoimpuesto, solamente porque nos cuesta escribir?

Y escribir es un esfuerzo, yo misma, me estaba poniendo excusas para no escribir estas líneas; pero cuando veo hasta donde llegan, me encojo por dentro diciéndole al Espíritu-Ruah “tú sabrás”.

En nuestra Comunidad de Magdala tratamos de empoderarnos mutuamente no dejando que nadie, ni mujer ni varón, se salga por la tangente de “no escribir” porque es un don, un regalo del Espíritu a la humanidad a través de las mujeres predicadoras, como María de Magdala y las discípulas, y mujeres escritoras o que escriben para que otrxs conozcamos sus vivencias y reflexiones que enterradas no se publican, y hoy estamos a tiempo.

Las mujeres decididas de los siglos XI y XII, en Europa, lo hicieron y cambiaron la historia, su historia y la nuestra, gracias a su fidelidad a escribir. Gracias a ello hoy y toda la historia por venir, sabemos de ellas y de su trabajo maravilloso, de experiencia de Dios mientras los varones y la iglesia hacían guerras y Cruzadas y luchas por el poder y por el placer… ellas, como siempre, estaban metidas en educación, en diálogo con Dios, en medicina alternativa, en reflexiones y reglas de vida religiosa escritas por ellas, no por ellos (según a ellos les parecía que ellas debían ser y vivir).

Reconozco que es más fácil irse de la institución que recuperar nuestro legado y nuestro derecho. Nuestro espacio. Y aquí invito a las más jóvenes, a no quedarse tanto en “si no hay jóvenes no me va”, porque si las mujeres potentes de la historia no hubiesen pasado de si no hay mujeres no voy, hoy estaríamos todavía bajo la oscura sombra del machismo patriarcalizado.

Y eso sigue en muchos países. Hoy una oración para que las Claras, y Teresas, y tantas salgamos de la pereza para poder colaborar con nuestras hermanas en países sumamente sometidos. Un abrazo liberador para ellas y con coherencia me pregunto ¿qué pienso hacer para colaborar? ¿yo? seguir escribiendo, aunque me de pereza y un poco de apuro.

Buen verano, tiempo genial para escribir…

(*) (Las sirgueras, homenaje a la figura de las mujeres que remolcaban embarcaciones por la Ría de Bilbao con la única ayuda de una sirga y su propia fuerza física. Foto nuestra)

Fuente Espiritualidad integradora cristiana

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica , , ,

( l-ll) Que poco necesito y lo poco que necesito, lo necesito poco. ¡El Amor no es amado! S. Francisco de Asís (Francisco lo gritó… y sigue doliendo)

sábado, 16 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en ( l-ll) Que poco necesito y lo poco que necesito, lo necesito poco. ¡El Amor no es amado! S. Francisco de Asís (Francisco lo gritó… y sigue doliendo)

Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

29.07.2025 | Alfonso Olaz OFS

( l-ll) Que poco necesito y lo poco que necesito, lo necesito poco.

¡Que poco necesito para ser Feliz, Señor!

Saberme que estoy en tus manos
Que me haces TÚ pobre, para consolar a mis hermanos pobres
Que con nuestro egoismo asi los hemos hecho.

Cuan pobre barro soy
y con tu soplo de fuego
me das la vida, para ser tu criatura que abrase-
y anuncie con su ejemplo, la esperanza para todos, todos.

Desde tu infinito me has cuidado
y ahora con tu espiritu me has traído a tu tierra buena,
para hacer tu voluntad.
Y proclamar la buena nueva a mis hermanos pobres de tu tierra mojada.

Carezco de todo, que todo es tuyo, y nada merezco, porque soy muy poca cosa.

¡De que me preocupo Señor, Si nada me falta y todo contigo lo tengo!

Dejarse llevar en el soplo de tu espíritu es sencillo y difícil.
Y encajar todo en mi vida, para hacerla Tuya

Sencillo como las avecillas,
Humilde como el gusano
Fuerte como el hermano Sol
Luminoso como las hermanas estrellas.

Siendo tu río para saciar al que tiene sed
Esencia de tu mar para despejar todas las dudas del incredulo
Naturaleza de tu montaña para mostrarte a todos, que tu eres presencia viva

***

 (ll) ¡El Amor no es amado!
(Francisco lo gritó… y sigue doliendo)

¡Hermano, no tengas miedo de amar!
¡Ten miedo, sí… de no hacerlo!
De dejar pasar la vida como un tren vacío, sin ternura, sin rostro, sin compromiso.

Qué larga es la condena de una vida sin amor.
Qué dura la pena del que pasó por el mundo sin dejar huellas ni abrazos-

Pero qué corta —
¡y qué hermosa!— es la vida cuando se vive amando,
como la rosa que se abre sin ruido, como el ruiseñor que canta sin testigos.

¡Hermano, todavía estás a tiempo!
Aunque no hayas amado, aunque no hayas sabido, aunque no hayas podido.
Cree. Y ama.
Porque ya no amas solo. Ahora Él ama contigo.
Y tú con Él.

No tengas miedo.
El miedo no viene del Amor.
El miedo encierra.
El Amor, no.
El Amor libera.
Y el Amado se deja amar, con manos torpes, con corazón herido, con historia quebrada.-

Ahora ama y Confía.
Que amarás como Él sueña. Amando, amando mucho, sin medida, sin defensa.-

Para que el Amor, sea por fin amado. Y ya no olvidado.
Y para que el Amado —Cristo pobre y hermano—
ame también en ti a tu hermano, al caído, al último de todos.-

Porque ahí es donde Él vive. Y donde tú has de vivir.
Como vive el amor entre la rosa y el ruiseñor: silencioso, fiel, gratuito.

Del Evangelio a la vida… De la vida al Evangelio…

***

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Clara de Asís, la Dama pobre…

lunes, 11 de agosto de 2025
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Hacemos hoy memoria de Clara de Asís, mujer fuerte, fundadora de las Damas Pobres (Clarisas), espejo en el que Francisco de Asís se reflejaba como un igual… Que nos acompañe hoy en su fiesta y nos enseñe a vivir  siendo más humanos, con una mirada compasiva abierta al hermano sufriente…

(Helena Bonham Carter en la película Francesco, de Liliana Cavani)

***

Clara nació en Asís el año 1193 (o 1194). Hija de noble familia, fue educada por su madre en la fe cristiana, pero al escuchar y ver a su conciudadano Francisco en la nueva vida evangélica que éste había emprendido  comprendió que quería llevar la misma forma de seguimiento de Jesús. Con su hermana, que la seguirá quince días después de su huida del palacio, vive en el monasterio de San Damián, situado fuera de los muros de Asís, «según la forma del santo Evangelio», obteniendo de los papas el singular «privilegio de la pobreza». Fueron muchas las compañeras que la imitaron. Juntas constituyeron la primera comunidad de «Hermanas pobres», para las cuales, y ya en sus últimos años, escribió Clara -primera mujer que lo hizo en la historia de la Iglesia- una Regla. Esta fue aprobada por Inocencio IV en 1254, pocos días antes de la muerte de Clara. Se conserva el Proceso de su canonización, que tuvo lugar en 1255. Es un documento de excepcional valor para conocer la experiencia de la «plantita de Francisco».

*

***

Tanto para Clara como para Francisco, el primado se lo lleva el señorío de Dios sobre toda la vida y todas las cosas; la centralidad de toda la vida, la voluntad y la acción está constituida por Cristo; la dinámica de la vida de penitencia o de conversión sólo la da y sólo hemos de buscarla en el Espíritu Santo; pero esto es más que suficiente para definir la contemplación auténticamente cristiana […].

Clara no hace coincidir nunca contemplación y clausura, la contemplación como conocimiento amoroso de Cristo y un hecho material como la clausura. Tanto para Clara como para Francisco (es cierto, no obstante, que los acentos de Clara son femeninos), la contemplación es asiduidad con la palabra leída en las sagradas Escrituras, aunque también escuchada y recibida por los hermanos como comida y alimento de la fe y del alma; la contemplación es oración continua atendiendo al Señor y a todas las criaturas.

Es propio y específico de Clara haber dado a la contemplación una dimensión propiamente evangélica: no era para ella una actividad extraordinaria, reservada a una élite, a los privilegiados de la cultura, sino una actitud cotidiana en el ámbito de la humilde realidad de las cosas, de las labores cotidianas. La contemplación, para Clara, es vida en Cristo, es sacrificio vivo y espiritual ofrecido al Señor. Es significativo que la única referencia que hace Clara a la página del encuentro de Jesús con María y Marta [cf. Lc 10,38-42], que se había convertido en su tiempo en un lugar clásico para afirmar el primado de la vida contemplativa sobre la activa, determina lo único necesario de este culto de la vida a Dios [cf. Rom 12,1] y no entrevé ninguna oposición entre acción y contemplación.

La contemplación, por tanto, para Clara y Francisco, no es sólo conocer a Dios, sino también ver a los hombres y a las criaturas como los ve Dios. Clara llama a Inés «alegría de los ángeles »[Carta tercera 3, 11 ]y registra de un modo nuevo las cosas de Dios, las criaturas de las que siempre ve brotar una alabanza, una acción de gracias al Dios altísimo y creador

*

E. Bianchi,
La contemplación en Francisco y Clara de Asís,
Magnano 1995

***

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«La unión de la ecología interior con la exterior: El Cántico al Hermano Sol, de Francisco de Asís», por Leonardo Boff

miércoles, 2 de julio de 2025
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De su blog La fuerza de los pequeños:

«Estamos celebrando sus 800 años en un contexto tan lamentable como el actual»

San Francisco, por su ternura y hermandad ilimitada, se volvió un hombre universal. Realiza plenamente el proyecto humano de armonía con toda la creación, sintiéndose parte de ella como un hermano. Él suscita en nosotros la esperanza de que podemos convivir en paz con la Madre Tierra

 

En 1967, en un artículo ampliamente divulgado Las Raíces Históricas de Nuestra Crisis Ecológica, el historiador Lynn White Jr. acusó al judeocristianismo, debido a su antropocentrismo visceral, de ser el principal factor de la crisis que ahora se ha vuelto un clamor. Reconoció también que ese mismo cristianismo tenía un antídoto en el misticismo cósmico de San Francisco de Asís.

Para reforzar esa idea, sugirió proclamarlo “patrono de los ambientalistas”, cosa que hizo el Papa Juan Pablo II el 29 de noviembre de 1979. De hecho, todos sus biógrafos, como Tomás de Celano, San Buenaventura, la Leyenda Perugina (una de las fuentes más antiguas) y otras fuentes contemporáneas, atestiguan “la unión amigable que Francisco establecía con todas las criaturas…”. Les daba a todas el dulce nombre de hermanos y hermanas, a las aves del cielo, a las flores del campo, incluso al feroz lobo de Gubbio.

Estableció fraternidad con los más discriminados, como los leprosos, y con todo tipo de personas, como el sultán musulmán Melek el-Kamel, en Egipto, con quien mantuvo largos diálogos. Rezaban juntos. San Francisco hizo suyo el título más elevado que los musulmanes dan a Alá: “Altísimo. El Cántico de las Criaturas comienza con “Altísimo”.

En el hombre de Asís todo está rodeado de cuidado, simpatía y ternura. El filósofo Max Scheler, profesor de Martin Heidegger, en su conocido estudio La Esencia y las Formas de la Simpatía (1926) dedica páginas brillantes y profundas a Francisco de Asís. Él afirma:

«Nunca en la historia de Occidente ha surgido una figura con tamaña fuerza de simpatía y emoción universal como la que encontramos en San Francisco». «Nunca más como en San Francisco ha sido posible preservar la unidad y la integridad de todos los elementos en las esferas de la religión, del erotismo, de la acción social, del arte y del conocimiento» (1926, p. 110). Tal vez sea por eso que Dante Alighieri lo llamó “el sol de Asís (Paraíso XI, 50).

Esta experiencia cósmica tomó forma brillante en su “Cántico al Hermano Sol” o “Cántico de las Criaturas”. En él encontramos una síntesis completa entre ecología interior (los impulsos de la psique) y ecología exterior, la relación amigable y fraterna con todas las criaturas. Estamos celebrando los 800 años del Cántico al Hermano Sol en un contexto tan lamentable como el actual. Aunque pueda parecer extraño, tiene sentido porque en medio de un dolor físico y espiritual insuperable, Francisco de Asís tuvo un momento de iluminación y creó y cantó con sus hermanos este himno, que está repleto de lo que más necesitamos: la unión del cielo con la Tierra, el significado sacramental del Hermano Sol, de la luna, del agua, del fuego, del aire, del viento y de la Madre Tierra, vistas como señales del Creador y, finalmente, la paz y la alegría de vivir y coexistir en medio de las tribulaciones que estaba vivenciando y que también nos asolan a nosotros.

Consideremos primero el contexto en el que surgió el himno. La Leyenda Perusina contiene un relato detallado. Dos años después de la estigmatización en el Monte Alverna, Francisco fue invadido por un gran amor que, en el lenguaje de Buenaventura, significaba una muerte sin muerte. Francisco estaba casi ciego. Él no conseguía ver este sol. Sufrimientos internos y externos lo afligían repetidamente. La orden fundada se estaba convirtiendo en una institución y ya no en un movimiento de seguimiento estricto del Evangelio. Esto le hacía sufrir mucho.

Era la primavera de 1225. El local era la pequeña capilla de San Damián, donde vivían Clara y sus hermanas. Lleno de dolor, no conseguía encontrar paz. Pasó cincuenta días en una celda oscura, sin conseguir ver la luz del día o el fuego de la noche. El dolor de los ojos le impedía dormir o descansar. Casi desesperadamente, él oró: “Ayúdame, Señor, en mi enfermedad, para que pueda soportarla pacientemente”. No pedía librarse de ella sino soportarla.

Francisco se llenó de una alegría increíble. En la noche oscura, amaneció el día. Se sintió transportado al reino de Dios

Mientras oraba, observa su biógrafo Tomás de Celano, Francisco entró en agonía. En medio de esa situación, oyó una voz dentro de sí: Feliz, hermano, feliz en medio de tus aflicciones y enfermedades. En el futuro podrás sentirte tan seguro como quien está en mi reino”.

Francisco se llenó de una alegría increíble. En la noche oscura, amaneció el día. Se sintió transportado al reino de Dios, símbolo de la reconciliación ilimitada de la creación decaída con el designio del Creador.

Entonces Francisco se levantó, murmuró algunas palabras y cantó el himno a todas las cosas: “Altissimu, onnipotente, bon Signore”. Llama a sus hermanos y canta con ellos el cántico que acababa de componer:

                  Altísimo, Omnipotente, Buen Señor, A Ti la alabanza, la gloria, el honor y toda bendición. Sólo a Ti, Altísimo, pertenecen, y ningún hombre es digno de mencionarte. Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente por el Señor Hermano Sol, que es día y por eso nos da su luz. Es bello y radiante con gran esplendor. Y de Ti, Altísimo, es un signo. Alabado seas, mi Señor, por la hermana Luna y las estrellas. Las formaste en el cielo brillantes, preciosas y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano Viento y por el aire, y la nube y el cielo sereno y por todo tiempo, a través del cual sostienes a tus criaturas. Alabado seas, mi Señor, por la hermana Agua. Que es tan útil, humilde, preciosa y casta. Alabado seas, mi Señor, por el hermano Fuego, que ilumina la noche, y es bello, alegre, robusto y fuerte. Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la Madre Tierra, que nos sustenta y gobierna, y produce muchos frutos, árboles y flores de colores. Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor y soportan enfermedades y tribulaciones. Bienaventurados los que las soportan en paz pues por ti, Altísimo, serán coronados. Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún ser vivo puede escapar… Alabad y bendecid a mi Señor, dadle gracias y servidle con gran humildad.

Como demostró el franciscano Eloi Leclerc (1977), superviviente de los campos de exterminio nazi, para Francisco los elementos externos como el sol, la tierra, el fuego, el agua, el viento y otros no eran solo realidades objetivas, sino realidades simbólicas, emocionales, verdaderos arquetipos que energizan la psique en el sentido de una síntesis entre el exterior y el interior y una experiencia de unidad con el Todo. Francisco canta al sol, a la luna, a las estrellas y a otros seres, incapaz de verlos porque al final de su vida estaba prácticamente ciego. Él incluye en su elogio lo que es más difícil de integrar: la muerte. En la biografía de Celano, la muerte es huésped de Francisco. Él dice jovialmente: “Bienvenida mi hermana Muerte”.

San Francisco, por su ternura y hermandad ilimitada, se volvió un hombre universal. Realiza plenamente el proyecto humano de armonía con toda la creación, sintiéndose parte de ella como un hermano. Él suscita en nosotros la esperanza de que podemos convivir en paz con la Madre Tierra.

*Leonardo Boff ha escrito Francisco de Asís: ternura y vigor, Sal Terrae 2009 (8ª ed.)

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“Dinero y cristianismo”, por Gabriel María Otalora

sábado, 1 de febrero de 2025
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Faith without works is dead (Lat. Fides sine operibus mortua est). Crucifixion of Jesus Christ against money coins background. Concept of charity, resources and opportunities for material assistance.

De su blog Punto de Encuentro:

Adam Smith (s. XVIII) pretendía explicar la realidad sin juicios de valor, lo cual parece imposible. A la vez, consideraba que la economía es un campo autónomo, al margen de otras esferas de la sociedad y de las aportaciones de la ética. Y esto es todavía menos posible. Para otros, como el profesor Duncan K. Foley, la economía más bien parece una teoría que una ciencia deductiva e inductiva. El gran problema, me parece, es que no hay una regla consensuada sobre los dogmas de la economía para todos, cuyas consecuencias afectan también a todos.

Así las cosas, vemos las dificultades para que lo económico pueda alcanzar un resultado socialmente beneficioso de la mano de la política, que es donde la búsqueda del interés humano es moralmente problemática porque debe ser compartida con otros fines e intereses. Es lo que ocurre cuando se produce la separación entre el ámbito económico y la política, el conflicto social y los valores éticos, y que es el objetivo de la actual estrategia neoliberal globalizada. De esta manera, se desliga la obligación de sopesar lo bueno y lo perjudicial, haciendo superflua la valoración moral de las decisiones económico financieras.

Lo que subyace aquí es la sacralización del libre mercado, junto a las ganas que tienen algunos de frenar como sea la intervención del Estado en los impuestos y regulaciones y en el control de precios, buscando revertir la provisión pública de los servicios solidarios asociados al Estado del Bienestar.

Parece evidente que hay caminos mejores para transitar entre el colectivismo sin fisuras y el modelo ultra liberal, cada vez más extendido. La socialdemocracia demuestra que se puede convivir en el libre mercado salvaguardando derechos fundamentales individuales y colectivos. Algunos economistas cristianos ya han intentando incluir en el pensamiento económico consideraciones éticas que dan un paso más hacia valores como la dignidad humana, la fraternidad, la reciprocidad, el compromiso con los pobres, etc. Esto sería un estilo que ya aparece en las primeras comunidades cristianas. El teólogo Alejandro de Hales y después san Buenaventura reflexionaron sobre los principios del cristianismo desde la visión económica solidaria -fraternal- de la tradición franciscana en el Medioevo. Ambos son considerados fundadores de la Escuela franciscana de la Universidad de París.

Además, franciscanos como Bernardino de Siena -entre otros- negaron que el valor de una mercancía sea el precio por el que se puede vender por lo que supone de poder sobre quienes sufren necesidades básicas careciendo de recursos. Por su parte, Francisco de Asís entendía el trabajo así: “Los que no saben, que aprendan, no por la codicia de recibir el precio del trabajo, sino por el ejemplo y para rechazar la ociosidad”. Por último, Antonio Genovesi (s. XVIII), a partir de la tradición franciscana, consideraba el mercado como una institución que ha de enmarcarse en la promoción del bien del otro y la confianza (philia y fides).

Por no repetir lo que el propio Jesús de Nazaret dijo sobre el mal uso del dinero, bien diferente a la noción de Adam Smith y la de quienes le han superado ampliamente por la derecha, llegando mucho más lejos del “beneficio mutuo” o gano-ganas individual típico de Smith. Lo específicamente cristiano es ofertable porque va más allá de lo que exige el enfoque ético de mínimos, por encima de la lógica de la utilidad se superpone la solidaridad fraterna en el ámbito económico, articulando lo personal y lo comunitario en las relaciones.

Se comprende, pues, la pretensión de los poderes económicos y financieros de minimizar lo que entienden como intromisiones morales al acaparamiento codicioso, cada vez más indisimulado, que abusa de los instrumentos económicos en beneficio de una minoría. Se busca maximizar el bienestar individual sin ninguna discusión ética previa, como si el campo económico financiero no tuviese una vertiente moral y social. Es una pena lo desapercibida que ha pasado la encíclica Cáritas in veritate, de Benedicto XVI, verdadero aldabonazo a la injusticia económica estructural que además aboga por la responsabilidad social de las empresas.

Lo cierto es que vamos en dirección contraria desde la perspectiva del bien común y la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Cuando las finanzas suponen un 60% frente al 40% de la economía productiva mundial, intuimos el problema de la primacía de los mercados especulativos. En la práctica no es sencillo el diálogo entre el poder del dinero y el cristianismo, ni siquiera en el terreno institucional eclesial tanto católico como protestante. Incluso algunos han leído al revés el Evangelio al afirmar que no existe una perspectiva propiamente cristiana de la economía. Ni siquiera se acuerdan de la Doctrina Social de la Iglesia (católica) a la hora de formular propuestas concretas.

Recuerdo la crisis de 2008 como especialmente durísima. Fue la crisis financiera mundial provocada por las hipotecas llamadas subprime que contagió a todo el sistema financiero estadounidense y después a todo el Planeta. Los analistas coinciden en que fue la mayor recesión económica desde la Gran Depresión de 1929. Entonces se destinó enormes cantidades de dinero público para salvar a las entidades financieras por sus comportamientos irresponsables, dignos del Código Penal.

Tal fue la sumisión a los mercados financieros a base de mentiras que un pequeño grupo de prestigiosos economistas franceses sacaron en 2010 un manifiesto ético denunciando algunas mentiras que titularon “Manifiesto de economistas aterrados”. A este breve texto con gran éxito editorial se adhirieron pronto otros tres mil profesionales denunciando las soluciones que proponían las políticas neoliberales demostrando con datos la falacia lo que proponían como solución a la crisis.

La vía comunista del colectivismo ha fracasado en todos los países en los que dicha ortodoxia ha sido puesta en marcha con graves consecuencias para la libertad y el bienestar de las personas. La vía neoliberal tampoco puede mantenerse en sus postulados teóricos de máximos cuando decide socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Ni siquiera es un modelo capaz de lograr el bienestar de todos sus administrados; no hay más que ver las bolsas de marginación en los países del Primer Mundo y las desigualdades que provoca el neocolonialismo en el Tercer y Cuarto Mundo. Por algo será que el Papa Francisco se ha atrevido a afirmar alto y claro que esta economía capitalista, mata (sic).

La socialdemocracia fue la “tercera vía” que hubiera podido equilibrar la realidad, pero el modelo imperante neoliberal se la comió con patatas fritas como modelo global a seguir. Es Francisco quien más pistas sensatas de convivencia justa está aportando al mundo. Pero le faltan seguidores, incluso entre sus propias filas…

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Espiritualidad Inclusiva , , , , , , , , , , , , , , ,

“Nuevo Cántico de las Criaturas”, por Miguel Ángel Mesa.

jueves, 30 de enero de 2025
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De su blog Otro mundo es posible:

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El 11 de enero de 2025 se inauguró oficialmente el VIII Centenario del Cántico de las Criaturas, en el santuario de San Damián en Asís. Estuvieron presentes los Ministros generales de la 1a Orden, el de la Tercera Orden Regular y de la Orden Franciscana Seglar, junto a la Presidente de la Conferencia de las Hermanas Franciscanas.

Para conmemorar este hecho tan significativo, querría contribuir humildemente con este texto, que es una paráfrasis del sublime Cántico de Francisco, que se hizo uno con toda la Creación y con las personas más empobrecidas y excluidas de su sociedad. Con enorme agradecimiento al buen hermano menor, por lo mucho que nos enseñado e iluminado con su vida.

Nuevo cántico de las criaturas

Oh Profundidad, Fragilidad del Amor, infinita Ternura y Bondad,

por ti vivimos, en ti adquiere consistencia toda la realidad,

bendecirte es concretar en el día a día tu misericordia y tu presencia,

siendo la sencillez lo que ofrece valor y dignidad a nuestra existencia.

Que te alabe todo lo creado en el universo por amor y,

en nuestra galaxia, quien nos da luz y vigor, el hermano Sol,

pues nos despierta al alba y nos invita a gozar del asombro y la belleza,

llevando a la cotidianidad la buena noticia de tu constante gentileza.

También por la que protege nuestros sueños, la hermana Luna y su halo,

y por las nebulosas, los planetas, las estrellas que has creado,

que nos invitan al asombro y la contemplación, brillando

aunque ya hayan desaparecido en su última y definitiva explosión.

Por la hermana agua que forma las tres cuartas partes de nuestro cuerpo,

que es imprescindible para la vida, que nos salta desde dentro,

y por el hermano fuego, por su lumbre, sus brasas y su llama,

imagen de la luz, de la hoguera que arde dentro de quien ama.

Por la hermana Tierra, de la que formamos parte, nuestro hogar,

la Madre Tierra que nos enseña a alabar, dar gracias, cuidar,

pues nos regala el agua, el oxígeno, el alimento para sobrevivir,

y por las montañas, los mares, las flores y sus colores, que nos hacen sentir.

Por todas las personas que se dan a los demás sin despertar la admiración,

quienes sufren persecución por la justicia y responden con el perdón,

¡felices quienes han descubierto la verdadera alegría de ser pleno y veraz

antes que poseer; de sanar, de liberar, porque recibirán consuelo y paz!

No damos gracias por la muerte temprana, injusta, dolorosa, homicida,

a la que hay que combatir hasta llegar a dar incluso la propia vida.

Nos sentimos en armonía, cuando nos llega la hermana muerte a reclamar,

si sabemos que la vida sigue y que, sin saber bien cómo, vivimos para resucitar.

Felices las personas para quienes la voluntad de Dios no es estar sometidas,

sino ser felices y en ello se empeñan sanando a los demás de tantas heridas,

siendo sencillos y alegres, danzando al son del universo y su canción,

agradecidos y alabando cada momento que vivimos con ternura y pasión.

Todos estamos invitados a respirar pura alabanza junto a toda la creación,

y a derramar lágrimas de alegría ante tanta belleza, con humildad de corazón,

porque el universo es inmenso, hermoso, y el buen Dios nos hace una propuesta:

bendecirle siempre en cada criatura, para acudir todos como hermanos a su fiesta.

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Michael Moore: «Francisco de Asís, desnudo»

miércoles, 22 de enero de 2025
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De su blog Creer pensando:

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«Nudus Nudum Christum Sequi«

Todo había cristalizado unos veinte años antes, con el mismo gesto, desnudándose ante el obispo y ante su padre, entre sus amigos, detrás de su vergüenza, delante de Dios. Así, dejó caer todos sus ropas y sus disfraces. Y se fue, desnudo y desnudándose. Durante veinte años.

Desnudándose de tradiciones que asfixian y anclan para andar ligero, rechazó las formas de vida religiosa –reglas– que desde dentro y desde fuera le aconsejaban para que “acomodara” su propuesta sin propuesta.

Francisco, desnudo al comienzo y desnudo al final…

Hace casi 800 años atrás, al atardecer del tres de octubre de 1226, Francisco de Asís se desnudaba para, recostado en la Hermana Madre Tierra, celebrar su tránsito hacia las manos del Misterio. Todo había cristalizado unos veinte años antes, con el mismo gesto, desnudándose ante el obispo y ante su padre, entre sus amigos, detrás de su vergüenza, delante de Dios. Así lo narra su primer hagiógrafo, Tomás de Celano: «Desde ahora diré con libertad: `Padre nuestro, que estas en los cielos’, y no padre Pedro Bernardone, a quien no sólo devuelvo este dinero, sino que dejo también todos los vestidos. Y me iré desnudo al Señor» (2 C VII,12). Así, dejó caer todos sus ropas y sus disfraces. Y se fue, desnudo y desnudándose. Durante veinte años.

Desnudándose de sus ambiciones prometeicas, ilusoriamente fundadas en la violencia militar o en el lucro burgués, arrancó su aventura. Quería ascender socialmente, hasta que descubrió que para “subir” ese era un camino equivocado. Entonces, comenzó a “descender” hasta la humanidad negada de los leprosos. Y, curando, comenzó a ser curado. Lo amargo, comenzó a parecerle dulce. Y viceversa (cf. Tes 1-3).

Desnudándose del instinto de dominación, se hizo hermano y menor. Hermano de todos y de todo, porque experimentó visceralmente la Paternidad universal de Dios. Menor, porque descubrió que ese Padre se había acercado definitivamente a su creación en la carne de su Hijo, desde abajo y desde al costado, para lavar los pies de sus hermanos (cf. Adm 4).

Desnudándose de la soberbia mesiánica y sectaria de vivir el evangelio sine glosa como puros elegidos, fue con sus hermanos a Roma, una y otra vez, a escuchar y obedecer –sin transigir en lo esencial– el encuadre institucional de su intuición carismática que le señalaba la iglesia. Pero recordando que, si resulta difícil un carisma sin institución, imposible será una institución sin carisma.

Desnudándose de tradiciones que asfixian y anclan para andar ligero, rechazó las formas de vida religiosa –reglas– que desde dentro y desde fuera le aconsejaban para que “acomodara” su propuesta sin propuesta. Porque lo único que quería, decía, era volver a la frescura de la Buena Nueva sin concesiones: “La regla y vida de los hermanos menores es ésta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad” (2R 1,1).

Desnudándose de la convicción de ostentar la única verdad sobre el único Dios, sin más armas que el gesto no violento y la palabra sin gritos, visitó cortésmente al sultán Melek-el-Kamel, en una contra-cruzada eclesial, desde abajo, en voz baja y por afuera. Sin medir el éxito ni el fracaso. Por pura gratuidad (cf. 1C XX, 57).

Desnudándose de la pretensión de apropiarse lo que el Señor mismo le había revelado (cf. Tes 14), aprendió del fatigoso andar sinodalmente avant la lettre –sin fingimientos y sin coartadas–, dialogando, confrontando, renunciando y volviendo a apostar.

Desnudándose de la concupiscencia de la seguridad, supo afrontar la espesa noche oscura que lo atormentó durante los últimos años de su vida con las amenazas del sin-sentido, con la duda vocacional profunda, por el sentir estar demás: “Tú eres un simple y un inculto. Ya no vienes con nosotros. Nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos”. (VerAl, 11).

Desnudándose de la angustia que lo asfixiaba, exorcizó los demonios de la desesperanza y la desesperación y los convirtió en canto, para cantar con las creaturas todas al Altísimo que, aún en medio de la noche, brillaba tenuemente, despuntando amanecer como el Sumo Bien (cf. Cánt, 1). Las manos alzadas, llagadas por la historia, se comenzaban a abrir hacia el infinito. Y le daban la bienvenida a la Hermana muerte.

Así narra sus últimas horas el celanense: “Aun a la muerte misma, terrible y antipática para todos, exhortaba a la alabanza, y, saliendo con gozo a su encuentro, la invitaba a hospedarse en su casa: «Bienvenida sea -decía- mi hermana muerte«. Y al médico: «Ten valor para pronosticar que está vecina la muerte, que va a ser para mí la puerta de la vida«. Y a los hermanos: «Cuando me veáis a punto de expirar, ponedme desnudo sobre la tierra -como me visteis anteayer-, y dejadme yacer así, muerto ya, el tiempo necesario para andar despacio una milla«. Llegó por fin la hora, y, cumplidos en él todos los misterios de Cristo, voló felizmente a Dios” (2 C CLXIII, 217).

Francisco, desnudo al comienzo y desnudo al final. “Nada de ustedes retengan para ustedes mismos, a fin de que entero los reciba el que todo entero se les da”, había aconsejado a sus hermanos, unos años atrás (CtaO, 29). Hoy, ochocientos años después, me descubro escribiendo estas líneas, vestido y sepultado, instalado y retenido, y entonces me pregunto por qué me sigue conmoviendo el creer –firmemente– que todavía hoy “va Francisco, / desnudo a todas horas / como Dios mismo!” (J.L. Cortés, Francisco, el Buenagente, Madrid, San Pablo 198, 57).

S.Francesco'StripBenedetto

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(Puedes ampliar la imagen pinchando sobre ella)

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“ El Octavo Centenario del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís”, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF.

miércoles, 15 de enero de 2025
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IMG_8936De su blog Beste aldera joan zen Jesus / Jesús se fue a la otra orilla:

Asís, inauguran celebraciones de los 800 años del Cántico de las Criaturas

Y el pequeño exclamó: “¡Mira, papá, el sol! …que bueno es…”.

Bendición de la mirada de los niños sobre las cosas ofrecidas y regaladas; bendición del alma de los niños que se sienten a sí mismos dentro del surgimiento de la creación. En el vínculo mutuo: reconocimiento de la danza del destino de todo, gratitud por la ofrenda de las partes al diseño y ritmo de la vida: la bondad que es la belleza.

La creación no es sólo mecanismo sublime y terrible, es bondad de equilibrio, generosidad y reconocimiento. Y danza fraternal y sororal de declinación y hospitalidad. Cuando el canto fraterno de las cosas nos abraza y nos invita, es entonces cuando nace la mirada: allí, cerca del origen. Una mirada de comienzo, «ingenua», «inocente» y pobre: nos hace sentir que vivimos. Nos hace encontrarnos en la vida, en la alegría de vivir que sentimos en las cosas, que nos alcanza en su tacto. Cada elemento se ofrece, en una proximidad fraternal y sororal, de belleza y de bondad. Cada vida creatural es diferente, única, tiene como un ‘aura’.

Sí, la fraternidad creatural es exigente porque cada elemento aparece y se repliega en su propia ulterioridad, en una precedencia; simple misterio de alteridad. Cada realidad creada vino de la luz exigiendo respeto y reverencia. Cada vida fue surgida de la oscuridad. Volver a ver el «aura» de cada cosa es la urgencia de un tiempo sin respeto y con poca capacidad de atención y de cuidado. Y para toda mujer y todo hombre es mantener abierto un manantial que le hace a uno ser, que le hace a uno encontrarse a sí mismo después de nacer. Y que, entonces, hace que uno sea capaz de dar retirándose respetuosamente para contemplar y admirar, de ser una presencia que hace lugar, de captar y cultivar las múltiples formas de la posibilidad de la vida. Toda ella, vida divina.

La creación es amada; las criaturas son amantes, fraternales y sororales. El Creador no ejerce un poder absoluto, es paternal y maternal: hace ser, llama, da posibilidad, inicia y deja que todo exista y fluya. Todo fruto del amor encuentra equilibrio, recuerda, reconoce; y se ofrece, precisamente, en fraternidad o sororidad. Incluso en la posibilidad de la herida, y de la reconciliación.

Cántico de la entrada en la danza, en el jardín, en el diálogo fraterno y sororal con la creación. Por supuesto, todo hombre y toda mujer pueden también retirarse a las sombras, y replegarse sobre sí mismos, haciendo fracasar la relación fraterna. Sustraerse a la gratitud y a la gracia, en un intento (desesperado) de nacer de sí mismo. En el cántico de la creación, sólo al hombre le es posible esto. Sólo al hombre y a la mujer, hijos del reconocimiento en fraternidad/sororidad, es posible su traición.

Hermano, hermana: de la diferencia inalcanzable, y también, del encuentro; de lo otro, de lo diferente, de lo opuesto, y también de lo que falta, de lo esperado, de lo disfrutado. En eso esperado y eso que aún falta, el asombro, la llamada de otra parte, la frontera del deseo, la maravilla. Las cosas, vivas, se devuelven la llamada, y llaman a cada mujer y a cada hombre, como cuando «nos damos la voz»: nos reconocemos y nos damos reconocimiento.

Cántico de fiesta, libre, sanador: espacio abierto de la nueva posibilidad, del continuo y nuevo florecer de las formas. Fiesta del jardín, fiesta de la fraternidad reconciliada, danza de la creación. Hay que vivirla, y sentirla en los días; entonces uno se siente y se dibuja en el camino de la fraternidad y de la sororidad.

La fiesta es necesaria: es libertad y juego, también tensión y unión. Es suspensión y redescubrimiento del origen, es lucha y paz: un juego abierto donde las cosas y los encuentros se buscan y se dan, de nuevo, como un regalo. Como al principio de todo.

Finalmente, incluso la consumación de los cuerpos no será desaparición, sino entrega, legado, siembra. Somos sentidos y reconocidos en cuerpos de hijas e hijos, en cuidados amorosos, en manos y entre cosas buenas, para nosotros.

Nacimos, y fue la primera semana del mundo otra vez. Y nosotros maravillados, llamados al juego, a la confianza y al respeto. No a la posesión, sino a la pobreza: más allá del uso, el dominio. La pobreza conoce la necesidad y la misericordia. Sabe de la ofrenda y, poco a poco, hace que uno sea capaz de ofrecerse a sí mismo. Mujeres y hombres buenos y justos, hermanos y hermanas del cielo y de la tierra.

Hermano, y hermana, por el don; origen y redescubrimiento de la relación y de la generación; incluso en la ruptura el redescubrimiento es posible el perdón. Y si, entonces, por unos instantes uno se encuentra donde debe y puede estar, entonces es alegría, «alegría perfecta».

La humildad es el precio y la ganancia del amor fraterno: es un expolio, una forma de vida. No es un juego de conceptos, ni una doctrina. Humildad no es hacer que las cosas salgan a la luz, sino dejar que vengan a nosotros pidiendo a nuestra mirada que se haga pobre. Por tanto, recoger en ellas el «aura» de la luz que nos las ofrece.

Encontrarse en fraternidad es experimentar la condición que permite conservar el propio lado vital, reconciliado con la propia fragilidad esencial: la que permite situarse ante puertas por las que cuesta pasar, pero por las que pasan fácilmente todos.

Cuando la oscuridad de la nada se clava en el corazón y en la mente, el encuentro con el fondo de todo, como de una atención (¿paternal? ¿maternal? ¿divina?) consigue tal vez transmutar esa nada en apertura. Misterio de ulterioridad, en el que intentar confiarse, como en el abandono a un abrazo. No abandono a la oscuridad de la nada que todo lo engulle, sino confianza en la luz que todo lo dibuja y revela en la danza desde la oscuridad.

La fraternidad es conversión de la «posesión» de las cosas, y de los hombres; conversión a la vida común, a la generosidad, al compartir. La fraternidad es de mujeres y hombres pobres, que sienten el despliegue de las cosas y del mundo ante ellos. La apertura de lo que les precede y les acoge, el florecer de los futuros en posibilidades. La contemplación y la reverencia ante el Creador delante de todo su creado.

Aquí son conducidos fuera de toda relación de utilidad, o de conveniencia, por las jerarquías. Tal vez quede una jerarquía, invertida, la de la gratitud y el cuidado, la de la atención y el respeto. Hermanas y hermanos formados por la pobreza, no nos apretamos a las cosas y a los demás. Las cosas dadas nos hacen encontrarnos en fraternidades desafiantes: de armonías reconciliadas y de tensiones, de carencias sufridas y de dones cuidados. Regalos esperados, regalos por esperar.

La fe cristiana no es la renuncia a las cosas, sacrificada y heroica, sino su abrazo puro y desinteresado. Un universo inocente. Un universo reconciliado y reconciliador en el que hombres y mujeres fraternos alcanzan su verdad. Y tras el camino, la fatiga de la consumación y de la prueba, alcanzan el esclarecimiento esencial, luego la alabanza.

Entonces de hermano a hermana, de hermana a hermano, sólo queda vivir la práctica de la solicitud, como una madre a sus hijos. Así hermanos y hermanas. Así todo en esta casa paterna y hogar fraterno… como la palma cóncava de las manos.

En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños” (Mt 11, 25).

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

(Remitido por el autor)

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“¿Cómo hacer de nuestro corazón un pesebre?”, por Carmiña Navia.

lunes, 23 de diciembre de 2024
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IMG_9065ADVIENTO. CUARTA SEMANA.

Si Cristo naciera mil veces en Belén y
no en ti, quedaría perdido para siempre.
Angelus Silesius (Siglo XVII)

Nos acercamos al momento del nacimiento… a la “noche santa”… ¿Cómo podemos revivir esa noche entre nosotras y nosotros hoy de manera que realmente el mundo vea una LUZ como los pastores y los sabios? Es importante tomar conciencia que al releer a Lucas, a Mateo y a algunos de los apócrifos, nos estamos moviendo en el terreno de lo simbólico. Es claro que no tenemos una crónica ni remotamente histórica de las oscuridades, angustias y desvelos del nacimiento de Jesús. Tenemos una narrativa poética de cómo vivieron las comunidades cercanas a Jesús, el nacimiento del Mesías.

¿Qué nos dicen entonces los símbolos que ellas escogieron para transmitirnos su fe? El pesebre nos habla de acogida y calor. Sitio para comer, para abrevar… pero también refugio en las noches heladas y sin luna. La estrella que anuncia la llegada de un niño, nos abre a la esperanza, señala caminos y senderos diversos. ¿Cómo nos hacemos pesebre desde la entraña misma de nuestros corazones? ¿Cómo expandir la luz hacia estas sociedades tan enfermas y ciegas, tan heladas por dentro?

Es complejo y tal vez imposible traducir este bello lenguaje metafórico a un texto racional que invite y quiera convencer… la poesía debe permanecer en el universo poético… Busquemos ser acogida en un mundo que excluye, convirtámonos en calor en medio de consumos helados, ofrezcamos albergue y alimento es situaciones tantas de miseria, de hambre, de despojo… Seamos la voz de las y los migrantes atrapados entre poderes que los sitúan de frente hacia la muerte. Hagámonos pesebre para que en nuestro corazón nazca el Mesías, de nuevo cada día, cada semana, cada mes. Un Mesías que nos lleve a la luz de las estrellas cuando tantos y tantas apuestan por llenarnos de tinieblas.

Llenemos nuestro mundo de nichos de ágape que cubran de calor nuestras entrañas. Termino mi invitación a hacer de nuestras familias, comunidades y círculos espacios de calor y de acogida… compartiéndoles mis deseos en un poema:

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SER UN PESEBRE:

Un corazón que albergue
la Luz que nace y viaja por el mundo
la Luz que alumbra deseos remotos
la Luz que trae amaneceres nuevos.
Ser un pesebre
un corazón que sane
heridas hondas y fulgores nuevos
y en el camino lave al pie cansado.
Ser un pesebre
donde abreven todos
niños y bueyes en la ronda hermana
girando juntos hacia un mundo nuevo.
Ser un pesebre
que nos grite a todos
la sencillez en medio de los globos.
Un pesebre de amor
que resucite manos entrelazadas.
Un corazón en cuya entraña nazca
el  Ser que trae la Energía Sagrada.

Carmiña Navia Velasco

Cuarta semana de Adviento 2024

Foto: Pexels/Geralt

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( l-II ) ¡El amor no es amado…! (San Francisco de Asís).

martes, 17 de diciembre de 2024
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Del blog de Alfonso J Olaz El Rincón del Peregrino:

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| Alfonso Olaz OFS

Como el amor de la rosa

 y el ruiseñor!

Amando, amando, mucho, mucho

Amando tanto, tanto, tanto

¡Y nada más pudiendo ya hacer…!

¡Que confía, confía y déjate hacer…!

Déjate hacer en la absoluta pobreza para ser humildad absoluta

 Como aquel galileo que lo fue

como el hermano Francisco, que lo quiso tanto.

Pues si amas tanto, pasarás por lo mucho que pasó él

Sin entender nada con la razón

para purificarte y formar parte de los artesanos del amor.

Amando mucho, y tanto, tanto.

Como el artesano Francisco

Sin los sentidos de la razón

Con los dardos del amor que,

haciendo diana, dejan heridos a los que muy cerca están

Con el vértigo del amor

Que luego va abrasando todo tu interior

Ya solo queda confiar, confiar

Y soltar las manos

de los altos muros de nuestro ego

Para dejarse llevar

Dejándose hacer todo, todo

Para no haciendo nada

¡Haciendo todo…!

Haciendo lo que él quiere

Como él lo quiere

Del Evangelio a la Vida

De la Vida al Evangelio

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El pesebre”, por Carmiña Navia

lunes, 16 de diciembre de 2024
Comentarios desactivados en El pesebre”, por Carmiña Navia

 

IMG_9009IMG_9003Al menos desde que Francisco de Asís lo hizo por primera vez -dice la tradición- en muchos ámbitos cristianos se celebra la fiesta de navidad alrededor de la representación de un pesebre. Tantas veces se ha replicado esta pequeña imagen a lo largo de siglos, que fácilmente pierde su significado y vaciamos su sentido. Entre las imágenes modernas de María y José en algunas los visten a ellos de tules y lentejuelas y los ponen como absolutos reyes… ni medio parecido a lo que fueron ni a lo que intentamos representar con un pesebre.

Si pensamos hasta el fondo qué porta este símbolo, se nos conmueven los cimientos de nuestra vida y nuestra fe. El pesebre es el lugar en el que comen los animales… no suele ser este el sitio ideal para un recién nacido. En algunos países de Europa, en el campo, la estancia baja de la casa corresponde a los animales y en las noches frías de invierno, ellos pueden ayudar a calentar a los humanos y al ambiente. Por supuesto no nos estamos moviendo en el nivel de los hechos históricos, las narraciones de Lucas, Mateo y otros evangelios apócrifos, se desarrollan en el ámbito de las parábolas y la simbología y en este sentido tienen mucho que plantearnos.

Una lectura ecológica de las narraciones de la infancia de Jesús, resulta reveladora para nuestras realidades actuales tan llenas de retos en este terreno. Las narraciones nos hablan del cielo en la noche, de la presencia importante de estrellas, del portal de los animales, de ovejas y un burro que rodean al niño recién nacido… Posteriormente y retomando sobre todo a Isaías, esta enumeración se enriquece con la figura del buey. La noche es descrita repetidamente como una noche en paz, en la que la armonía sintoniza la vida de todos los seres vivos: humanos, animales y cosmos. La insistencia en esa paz, se refuerza en el mundo occidental con la resonancia del hermoso villancico compuesto en 1816 por Joseph Mohr y Franz Xaver Gruber. Una noche en la que la LUZ intensa irrumpe con su alegría.

Hay varios tonos que quiero destacar en el pesebre:

Primero: ese niño que nace no es otro que el Mesías, nos dicen los relatos. El Mesías anunciado por siglos que traerá al pueblo la salvación necesitada y esperada. Y ese Mesías nace, en medio de la oscuridad, en un lugar tan humilde y lejano de las riquezas y expectativas de este  mundo como es un portal-refugio de animales. Drewermann en su bello texto: Tu nombre es como el sabor de la vida, nos dice que si el  mesías nace en mitad de la noche está capacitado para entender todas las oscuridades y llevarlas a la  luz.

Segundo: Ese niño que nace, va a ser calentado en una noche fría por sus hermanos (según Francisco el de Asís) no-humanos. El buey y la mula -dice la tradición popular- velaron sobre el niño y le dieron su protección. El pesebre nos testifica la necesidad de colaboración y apoyo que tenemos todos los seres vivos y nos invita a realizarla.

Tercero: El cosmos entero participa de la alegría y la lleva de un extremo a otro, anunciándola por medio de las estrellas a pastores y sabios.

Esa armonía entre las distintas formas de vida es la que estamos llamados a construir y lograr los amigos del niño cuyo nacimiento conmemoramos cada Diciembre en casi todas partes del mundo. De esa armonía y en esos términos: es decir portal,  comederos de los no-humanos: bueyes, mulas, ovejas… es de lo que  nos habla el pesebre, nos dice que allí está la salvación, no en los palacios ni en los reyes. Tenemos que mirar el pesebre con ojos de asombro, con ojos nuevos… no desde una rutina que se repite porque entonces termina por no decirnos nada.

Cuando empieza esta tradición, dice Francisco a su amigo Juan:

«Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo hacer memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno». De lo que se trata entonces es de mirar como en un espejo esos símbolos y desentrañar de qué nos hablan. Y sobre todo asumir las consecuencias que ello tiene para nuestro ser de cristianos y cristianas.

Carmiña Navia Velasco

Tercera semana de Adviento 2024

Fuente Fe Adulta

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Francisco de Asís, vestido de Evangelio

viernes, 4 de octubre de 2024
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En la fiesta del cristiano por excelencia, Francisco, el Poverello de Asís… Siguiendo su ejemplo, se nos invita a despojarnos  de todo lo superfluo y revestirnos con la desnudez del Evangelio:

S.Francesco'StripBenedetto

Francisco, hijo de un rico comerciante de Asís, nació en 1181 (o 1182). Disuadido de sus ideales de gloria caballeresca a raíz de las experiencias decisivas de su encuentro con los leprosos y de la oración ante el crucifijo en la iglesia de San Damián, Francisco abandonó su familia y comenzó una vida evangélica de penitencia. Con los numerosos compañeros que muy pronto se unieron a él, comprendió que estaba llamado a vivir el Evangelio sine glossa, como fraternidad de menores a ejemplo de Jesús y de sus discípulos. Al año siguiente a la aprobación de la Regla y vida de los hermanos menores en  1223 por el papa Honorio III, Francisco recibió los estigmas del Crucificado, sello de la conformidad con su único Señor y Maestro. Cuando murió, en 1226, Francisco era un hombre extenuado por la fatiga y por las enfermedades y, al mismo tiempo, un hombre reconciliado con el sufrimiento, consigo mismo y con toda criatura. Fue canonizado en 1228 y es patrono de Italia y de los ecologistas.

***

“Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua,
la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad…”

*

San Francisco de Asís.
Cántico de las Criaturas

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***

Su vida estuvo enteramente caracterizada -hasta el momento de la conversión- por la búsqueda de un modelo que pudiera educar y plasmar su natural propensión al canto.

Lo encontró de repente en el Señor Jesús, en la belleza de su vida narrada por el Evangelio y, en particular, en el luminoso canto nuevo de su muerte en la cruz.

Dejó que la pasión marcara cada uno de sus pasos y afinara de manera progresiva todas las fibras de su persona con la humanidad del Hijo de Dios, que se entregó por completo a sí mismo por nosotros.

Francisco oró así: «Te ruego, oh Señor, que la ardiente y dulce fuerza de tu amor arrebate mi mente de todas las cosas que hay bajo el cielo, para que muera yo de amor por tu amor, como tú te dignaste morir por amor a mi amor» (oración Absorbeat).

Su camino estuvo siempre acompañado por confirmaciones y consuelos. Su predicación y su ministerio tocaron el corazón de las personas y suscitaron decisiones de conversión y de reconciliación.

Su manera de seguir radicalmente al Señor se volvió, cada vez más, casa hospitalaria para otros muchos hermanos y hermanas, que encontraron en su itinerario personal una modalidad radical y actual de interpretar y vivir el Evangelio de la nueva estación histórica que avanzaba. Sin embargo, en el tiempo del monte Alverna, parece apagarse el canto fluente.

En esta estación encuentra Francisco la prueba más terrible: las fatigas originadas por un movimiento que se institucionaliza -que pierde en intensidad evangélica y llega incluso a dudar sobre la posibilidad de que sea integralmente practicable su estilo de vida- repercuten en su misma fe.

La pregunta sobre la verdad de sus intuiciones más profundas y la duda sobre el origen divino de su proyecto de vida resuenan en un silencio opresor en el que Dios no parece hablarle ya, a pesar de haberlo buscado con tanta tenacidad.

Francisco experimenta el abandono de Dios y se retira de los hermanos para no mostrar su semblante, que ha perdido la serenidad habitual. El canto nuevo, por consiguiente, no le fue dado en un momento de paz y consolación, sino en un momento en el que -como dice el salmista- «fallan los cimientos» (Sal 11,3) y todas las seguridades parecen hundidas

*

C. M. Martini – R. Cantalamessa,
La cruz como raíz de la perfecta alegría,
Verbo Divino, Estella 2002, pp. 15-16).

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Leer también: Francisco de Asís, signo del futuro”, por José Arregi.

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“Francisco de Asís, en quien el ser humano resultó bien”, por Leonardo Boff

viernes, 4 de octubre de 2024
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san-francisco-de-asc3ads-y-el-hermano-leproso6Considerando el panorama mundial, la violencia bélica en varias naciones con terribles matanzas de seres humanos, o la violencia de estudiantes que, enardecidos, invaden una escuela y abaten a tiros a decenas de compañeros, por no hablar de las torturas y de los abusos que se cometen contra inocentes, nos surge espontánea la pregunta: ¿el ser humano ha resultado bien? ¿No somos una excrecencia del proceso evolutivo?

Nos cuesta identificar figuras ejemplares que nos desmientan esta tétrica impresión. Pero gracias a Dios existen, como un Don Helder Câmara, una Hermana Dulce, la Hermana Teresa de Calcuta, un Chico Mendes, un José Mujica, ex-presidente de Uruguay, un Gandhi, un Dalai Lama y un Papa Francisco, entre otras.

Pero quiero detenerme en una figura seminal en la que la humanidad resultó bien de un modo convincente: San Francisco de Asís. Uno de los legados más fecundos del “Sol de Asís” como lo llama Dante, actualizado hoy por Francisco de Roma, es la predicación de la paz, tan urgente en los días actuales. El primer saludo que dirigía a los que encontraba por los caminos era “Paz y Bien”,que corresponde al Shalom bíblico. La paz que ansiaba no se restringía a las relaciones interpersonales y sociales. Buscaba una paz perenne con todos los elementos de la naturaleza, tratándolos con el tierno nombre de hermanos y hermanas.

Su primer biógrafo Tomás de Celano testimonia maravillosamente el sentimiento fraterno que lo invadía:

«Se llenaba de inefable gozo todas las veces que miraba el sol, contemplaba la luna y dirigía su vista hacia las estrellas y el firmamento. Cuando se encontraba con las flores, les predicaba como si estuviesen dotadas de inteligencia y las invitaba a alabar a Dios. Lo hacía con tiernísima y conmovedora candidez: exhortaba a la gratitud a los trigales y los viñedos, a las corrientes de los ríos, a la belleza de las huertas, a la tierra, al fuego, al aire y al viento».

Esta actitud de reverencia y de ternura lo llevaba a recoger las babosas de los caminos para que no las pisasen. Durante el invierno daba miel a las abejas para que no muriesen de escasez y de frío. Pedía a los hermanos que no cortasen los árboles por la raíz con la esperanza de que pudiesen rebrotar. Hasta las malas hierbas debían tener un lugar reservado en los huertos, para que pudiesen sobrevivir, pues «ellas también anuncian al hermosísimo Padre de todos los seres».

Sólo puede vivir esta intimidad con todas las cosas quien ha escuchado su resonancia simbólica dentro del alma, uniendo la ecología ambiental con la ecología profunda. Jamás se situaba por encima de las cosas sino a su mismo nivel como quien convive verdaderamente como hermano y hermana, descubriendo los lazos de parentesco que unen a todos.

El universo franciscano y ecológico nunca es inerte. Todas las cosas están animadas y personalizadas. Descubrió por intuición lo que sabemos actualmente por vía científica (a través de Crick y Dawson, que descifraron el ADN): que todos los vivientes somos parientes, primos, hermanos y hermanas, pues todos tenemos el mismo código genético de base.

De esta actitud nació una paz imperturbable, sin miedos y sin amenazas. San Francisco realizó plenamente la espléndida definición que la Carta de la Tierra encontró para la paz: «Es la plenitud creada por relaciones correctas consigo mismo, con las demás personas, con otras culturas, otras vidas, con la Tierra y con el Todo mayor del cual somos parte» (n.16 f).

El Papa Francisco parece estar realizando las condiciones para la paz, fundada en la compasión por los que sufren, por la valiente denuncia del sistema que produce miseria y hambre, y por la permanente búsqueda de la justicia social que deja atrás la filantropía para dar lugar a los cambios estructurales.

La suprema expresión de la paz, hecha de convivencia fraterna y cálida acogida de todas las personas y cosas está simbolizada por el conocido relato de la perfecta alegría, donde, a través de un artificio de la imaginación, Francisco presenta todo tipo de injurias y violencias contra dos cofrades, uno de ellos él mismo. Aunque habían sido reconocidos como cofrades, fueron vilipendiados moralmente y rechazados como gente de mala fama.

En este relato de la perfecta alegría, que encuentra paralelos en la tradición budista, Francisco va paso a paso, desmontando los mecanismos que generan la cultura de la violencia.

La verdadera alegría no está en la autoestima, ni en la necesidad de reconocimiento, ni en hacer milagros y hablar lenguas. En su lugar coloca los fundamentos de la cultura de la paz: el amor, la capacidad de soportar las contradicciones, el perdón y la reconciliación más allá de cualquier reclamación, retribución o exigencia previa. Vivida esta actitud irrumpe la paz, la paz del corazón, inalterable, capaz de convivir jovialmente con las más duras oposiciones, paz como fruto de un completo despojamiento. ¿No son estas las primicias de un Reino de justicia, de paz y de amor que tanto deseamos?

Esta visión de la paz de San Francisco representa otro modo de estar-en-el-mundo junto con las cosas, una alternativa al modo de ser de la modernidad y de la posmodernidad, asentado sobre el estar-sobre-las-cosas, dominándolas y usándolas de forma irrespetuosa para el enriquecimiento y el disfrute sin el menor sentido de sobriedad.

El descubrimiento de la hermandad cósmica nos infundirá un espíritu de respeto y nos devolverá la claridad y la inocencia infantil de la edad adulta, importantes para que salgamos bien de la crisis.

Leonardo Boff escribió Francisco de Asís: ternura y vigor, 6ª edición, Sal Terrae, 1995.

Traducción de MJ Gavito MiIano

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“Dos estilos de ser Iglesia”, por Gabriel María Otalora.

miércoles, 18 de septiembre de 2024
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IMG_7133De su blog Punto de Encuentro:

Con el sínodo de la sinodalidad cada vez más cerca, se acentúan dos maneras de vivir la fe. No es cosa nueva, ya que ocurrió también en la institución eclesial que vivió Jesús de Nazaret. Ya entonces, aquella Iglesia judía se afanaba en preservar la institución como un elemento fundamental en torno al Templo y a todas las normas que identificaban a la comunidad (AT). Lo que vino a expresar Jesús con sus obras de amor y denuncia profética es que las instituciones estaban al servicio de la comunidad, y no al revés. Había que volver a lo esencial del Mensaje -el amor- y expresarlo cada uno en la comunidad para irradiarlo después como Buena Noticia a los demás, sin exclusiones ni excepciones.

Las resistencias fuero tales, que el Amor acabó en la Cruz. Las primeras comunidades eclesiales trabajaron con tesón para que el incipiente Mensaje transformador fuese el catalizador de un renovado y universal Pueblo de Dios. Se afanaron en mantener la vivencia personal y comunitaria como el siglo radical de vida en la fe y de evangelización.

Lo ideal sería adecuar la institución eclesial al ritmo novedoso de la experiencia de fe, pero está claro que somos vasijas de barro que a veces no nos gustan las manos del Alfarero. El problema grave llega con la desproporción y el encastillamiento de la institución eclesial como si fuera el epicentro de la Iglesia. Aquella organización religiosa estaba esclerotizada y pagada de sí misma. Tomaron un camino que les llevó a que su Templo idolatrado quedase arrasado por los romanos pocas décadas después.

Hoy vivimos un tiempo difícil, con una nueva era que se abre sin cerrarse del todo la anterior. Algunos han interpretado que hay que resistir “como sea” sin autocrítica alguna. Con el Papa Francisco se agudizan las dos maneras de entender la fe que señalaba al comienzo de esta reflexión. Frente a su apuesta sinodal de calado transformador, crecen las resistencias, y lo que puede ser peor, el “silencio de los buenos” que ya denunciara Martin Luther King.

No creo que nadie se extrañe si escribo que sobran razones para un cisma en este desabrido tiempo eclesial en el que vivir el Evangelio de verdad puede considerarse un desbarre peligroso en no pocos lugares eclesiales. ¿Peligroso para quién? Pues para los que anteponen a la fidelidad del Mensaje una religiosidad enferma en su formas de poder, vanagloria y hasta dinero, que no celebra lo que deberían mientras tratan de mantener la institución eclesial sin cambios ni autocrítica alguna, pensando en que fuera está el problema y que los malos son los otros. En definitiva, que la sinodalidad es un peligro como fermento de una actitud para recuperar la primacía del Mensaje y de la vivencia en clave de Pueblo de Dios.

Estamos viendo la pasividad sinodal, comenzando por la actitud de muchos obispos que no recuerdan el mandato del Papa en este interregno hasta el sínodo de octubre, de alentar y vivir ese caminar juntos entre diferentes ya, sin esperar a los cambios necesarios que surgirán de la comunidad toda para que todo no siga igual, y la Iglesia -Pueblo e Institución- vuelva a ser el referente del amor cristiano que el Maestro nos enseñó. Quizá les parezca a algunos que escribo “pájaros y flores”. Pues no hay nada mejor que un buen ejemplo que visualice el abismo que existe entre quienes proyectan renovar una Iglesia cristiana de verdad, y quienes se han hecho fuertes entre sus muros, como le pasó a Jesús con buena parte de aquellas autoridades religiosas y civiles que hicieron una religión a su medida:

Me parece un buen ejemplo el contraste entre dos personajes que han influido en la historia de la Iglesia, para bien y para mal. El primero acabó siendo un gran santo, el segundo llegó a ser elegido Papa, pero pronto fue olvidado. Uno llevó un estilo de vida humilde y sencilla, siendo de familia adinerada; llegó a ser un referente universal por su ejemplo y las enseñanzas que nos legó. El otro, de su misma época histórica, educado en la nobleza, se convirtió en un belicoso personaje. El primero era Francisco de Asís.El segundo se llamaba Lotario, convertido en el Papa Inocencio III. Uno se recreaba en el amor de Dios para con todas sus criaturas (Cántico de las criaturas  y alabanzas de Dios mismo), y el otro llegó a ser el Papa más poderoso del Medioevo que soñaba con salvar la Iglesia desde la realeza papal a base de rigorismo y violencia (El desprecio del mundo). Para uno todo es belleza, para el otro todo es horrible y necesita la “guerra santa”. Aquél fue un hombre de paz que triunfó y es modelo de vida. El otro personaje, belicoso y violento, no dudó en llevar a la hoguera a quienes no estaban de acuerdo con él.

Las cosas hoy tienen otros modales, pero los corazones arden de igual manera que en aquél  tiempo: unos de amor y otros de soberbia o indiferencia.  Dos estilos de ser Iglesia. Lo más triste de todo es que los escándalos, la falta de perdón y reparación a tiempo, y la imposible autocrítica, perjudican a las personas que buscan de corazón y no encuentran la Buena Noticia entre nosotros. Al Papa y a quienes luchan de corazón por abrir la institución al amor de Dios se les recordará por sus frutos. Los que buscan su fracaso en beneficio propio, están en su pírrico momento de gloria.

 

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Clara de Asís, la Dama pobre…

sábado, 10 de agosto de 2024
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Al ser mañana domingo, adelantamos la memoria de Clara de Asís, mujer fuerte, fundadora de las Damas Pobres (Clarisas), espejo en el que Francisco de Asís se reflejaba como un igual… Que nos acompañe hoy en su fiesta y nos enseñe a vivir  siendo más humanos, con una mirada compasiva abierta al hermano sufriente…

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(Helena Bonham Carter en la película Francesco, de Liliana Cavani)

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Clara nació en Asís el año 1193 (o 1194). Hija de noble familia, fue educada por su madre en la fe cristiana, pero al escuchar y ver a su conciudadano Francisco en la nueva vida evangélica que éste había emprendido  comprendió que quería llevar la misma forma de seguimiento de Jesús. Con su hermana, que la seguirá quince días después de su huida del palacio, vive en el monasterio de San Damián, situado fuera de los muros de Asís, «según la forma del santo Evangelio», obteniendo de los papas el singular «privilegio de la pobreza». Fueron muchas las compañeras que la imitaron. Juntas constituyeron la primera comunidad de «Hermanas pobres», para las cuales, y ya en sus últimos años, escribió Clara -primera mujer que lo hizo en la historia de la Iglesia- una Regla. Esta fue aprobada por Inocencio IV en 1254, pocos días antes de la muerte de Clara. Se conserva el Proceso de su canonización, que tuvo lugar en 1255. Es un documento de excepcional valor para conocer la experiencia de la «plantita de Francisco».

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Tanto para Clara como para Francisco, el primado se lo lleva el señorío de Dios sobre toda la vida y todas las cosas; la centralidad de toda la vida, la voluntad y la acción está constituida por Cristo; la dinámica de la vida de penitencia o de conversión sólo la da y sólo hemos de buscarla en el Espíritu Santo; pero esto es más que suficiente para definir la contemplación auténticamente cristiana […].

Clara no hace coincidir nunca contemplación y clausura, la contemplación como conocimiento amoroso de Cristo y un hecho material como la clausura. Tanto para Clara como para Francisco (es cierto, no obstante, que los acentos de Clara son femeninos), la contemplación es asiduidad con la palabra leída en las sagradas Escrituras, aunque también escuchada y recibida por los hermanos como comida y alimento de la fe y del alma; la contemplación es oración continua atendiendo al Señor y a todas las criaturas.

Es propio y específico de Clara haber dado a la contemplación una dimensión propiamente evangélica: no era para ella una actividad extraordinaria, reservada a una élite, a los privilegiados de la cultura, sino una actitud cotidiana en el ámbito de la humilde realidad de las cosas, de las labores cotidianas. La contemplación, para Clara, es vida en Cristo, es sacrificio vivo y espiritual ofrecido al Señor. Es significativo que la única referencia que hace Clara a la página del encuentro de Jesús con María y Marta [cf. Lc 10,38-42], que se había convertido en su tiempo en un lugar clásico para afirmar el primado de la vida contemplativa sobre la activa, determina lo único necesario de este culto de la vida a Dios [cf. Rom 12,1] y no entrevé ninguna oposición entre acción y contemplación.

La contemplación, por tanto, para Clara y Francisco, no es sólo conocer a Dios, sino también ver a los hombres y a las criaturas como los ve Dios. Clara llama a Inés «alegría de los ángeles »[Carta tercera 3, 11 ]y registra de un modo nuevo las cosas de Dios, las criaturas de las que siempre ve brotar una alabanza, una acción de gracias al Dios altísimo y creador

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E. Bianchi,
La contenplazione in Francesco e Chiara d’Assisi,
Magnano 1995

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‘Gente Humilde’: un homenaje y una reflexión, por Leonardo Boff.

martes, 16 de julio de 2024
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Leído en su blog La fuerza de los pequeños:

Chico Buarque, humano, amante de la justicia y cantor del amor

‘Gente humilde’ es una canción de Chico Buarque hecha en colaboración con otros. De su vasta y compleja obra, esta canción es para mí la más hermosa y significativa

«Habla de los anhelos que animan a la teología de la liberación que da centralidad a la ‘gente humilde’ y reconoce en ellos una fuerza histórica, poco valorada por los analistas sociales»

«En mi oficio de teólogo, andando desde hace 50 años con un pie en la academia y el otro en los medios pobres, considero que esta obra de Chico es la más conmovedora y perfecta. Ella traduce de maravilla dos realidades·

«Quiero hacerle un homenaje por sus 80 años con una pequeña reflexión a partir de esta canción. En ella todo es verdadero»

Gente humilde es una canción de Chico Buarque hecha en colaboración con otros. De su vasta y compleja obra, esta canción es para mí la más hermosa y significativa. Ella habla de los anhelos que animan a la teología de la liberación que da centralidad a la “gente humilde y reconoce en ellos una fuerza histórica, poco valorada por los analistas IMG_5974sociales. Quiero hacerle un homenaje por sus 80 años con una pequeña reflexión a partir de esta canción. En ella todo es verdadero.

Las cosas verdaderas e identificadoras de las personas se realizan más allá de la conciencia refleja. Son fuerzas que actúan a partir de lo profundo de la vida y del universo, del inconsciente abismal y de arquetipos ancestrales que asoman a la conciencia de las personas y a través de ellas se anuncian y emergen en la historia. Digo esto para superar cierta interpretación que da valor absoluto al sujeto y al sentido consciente que él pretende conferir a su obra.

El sentido de la producción de Chico Buarque va más allá del sentido que él mismo haya querido tal vez darle. Seguramente él no pretende tener el monopolio del sentido de la realidad por él cantada y descrita. Hay múltiples facetas de sentido que pueden ser captadas por los oyentes y lectores, que entonces se hacen co-autores de la obra.

La letra de la canción dice así:

Hay ciertos días en que pienso en mi gente
Y siento así todo mi pecho apretado
Y es que sucede que me viene de repente
Como un deseo de vivir sin ser notado

Igual a ellos cuando voy por los suburbios
Y yo muy bien llegado en tren de algún lugar
Y ahí me da como una envidia de esa gente
Que va adelante sin tener con quien contar

Casas sencillas con sillas en las aceras
Y en la fachada escrito encima que es un hogar
En el balcón flores tristes y baldías
Como alegría que no tiene donde asentar

Y ahí me viene una tristeza en el pecho
Me siento inútil por no tener cómo luchar
Y yo que no creo, le pido a Dios por mi gente
Es gente humilde, ay qué ganas de llorar”

En mi oficio de teólogo, andando desde hace 50 años con un pie en la academia y el otro en los medios pobres, considero que esta obra de Chico es la más conmovedora y perfecta. Ella traduce de maravilla dos realidades.

La primera, la “de la gente humilde, su completo desamparo social. Nadie está de su parte. Van adelante con sus pocas fuerzas, sin poder contar con nadie, ni con el Estado, ni con la sociedad cerrada en sus intereses excluyentes de clase, a veces ni con las iglesias, aunque una parte de la Iglesia Católica hizo una opción por los pobres, contra su pobreza y por su liberación. Pero por lo general sólo cuentan con Dios y con ellos mismos. Las casas, cuando las tienen, son sencillas, con sillas en las aceras desde donde ven el mundo y comparten amistades. Tienen un elevado sentido ético y un sentido sagrado de familia. La casa es pobre, pero es “un hogar”. Flores tristes, raquíticas, semejantes a ellos, adornan la casa, pero reina una discreta alegría y serenidad.

La segunda realidad, que la canción traduce con fina percepción ética y psicológica, esla reacción de quien no es “gente simple” pero es sensible, humano y solidario con esta condition humaine, en este caso, Chico, Vinicius de Morais y Garoto, co-autores de la letra y de la música. El compositor piensa “en mi gente”, o sea, para Chico esa gente existe y está ahí, cuando para tantos no solo es invisible, sino que no existe o es vergonzosamente despreciada. Percibe la diferencia de estatuto social: él viene muy bien en tren; ellos, seguramente a pie, caminando mucho. Su “pecho se aprieta”, le gustaría vivir como ellos, anónimo, sin ser notado. Mas aún, tiene “envidia de esa gente” por su valor de enfrentar la vida sola, luchar y sobrevivir sin nadie que la ayude.

Y ahí irrumpe la solidaridad y la compasión en el sentido noble del término: ¿cómo ayudar y estar junto a ellos? Surge el sentimiento de impotencia, “la tristeza en el pecho […] por no tener cómo luchar”.

IMG_5976La Teología de la Liberación, que envuelve todavía a miles de cristianos en los distintos continentes, comenzó al enfrentarse con esta situación relatada por Chico. Esos cristianos asumieron un compromiso liberador, confiando en la “gente humilde” y en su fuerza histórica. Pero la llaga es demasiado grande. Tal vez ni nuestra generación ni la próxima consigan cerrarla. Nos asola un sentimiento de impotencia pero sin perder nunca la esperanza de que otro mundo es posible y necesario.

Entonces es cuando recurrimos a la Última referencia. Debe haber Alguien, señor del mundo y del curso de las cosas, que dé respuesta a esa humillación. Incluso alguien que no cree, pero que no ha perdido su sentido de humanidad, percibe el sentido liberador de la categoría “Dios”. Y ahí, con emoción incontenida, canta el poeta: “Y yo que no creo, le pido a Dios por mi gente/es gente humilde, ay qué ganas de llorar”.

«Incluso alguien que no cree, pero que no ha perdido su sentido de humanidad, percibe el sentido liberador de la categoría ‘Dios'»

La impotencia es superada porque triunfa la conmoción del corazón. Dios es invocado, desesperadamente, como última fuente de sentido. Delante de la gente humilde, sufrida, anónima, toda descreencia sería cinismo, toda indiferencia, inhumanidad. El efecto final es justamente ese:tengo ganas de llorar. Y lloramos o enjugamos discretamente lágrimas de conmoción, de indignación y de compasión.

Siempre que escucho esta canción me vienen lágrimas a los ojos, pues la verdad es tanta y el sentimiento tan verdadero que la única reacción digna son las lágrimas que, según san Pablo, son un don del Espíritu Santo. Esto es puro humanismo, testimoniado también por Jesús de Nazaret que se conmovió delante de su pueblo abandonado como ovejas sin pastor.

Y aquí cabe una reflexión de teólogo sobre “la no creencia” de Chico, mencionada en esta canción. Tenemos que discernir bien y rescatar la creencia verdadera de la falsa. Eso aparece claro cuando tomamos conciencia del sentido verdadero de “Dios” y dónde Él se deja encontrar bajo otros nombres.

Están los que dicen que no creen, pero se preocupan de la “gente sencilla, son sensibles a la justicia y se niegan a aceptar el mundo perverso que encuentran. Y están los que creen en Dios pero no ven a la “gente sencilla, son insensibles a la injusticia social y se introducen tranquilamente en el mundo perverso en el que se encuentran.

¿Dónde está Dios? ¿De qué lado se encuentra? De todo lo que aprendimos de los profetas y de la reflexión cristiana, Dios está infaliblemente del lado de quien se acerca a la “gente sencilla”, se compromete con la justicia y se llena de iracundia sagrada contra ese mundo perverso. Esto es porque el verdadero nombre de Dios es justicia, es solidaridad y es amor.

«Chico se situó, sin pretenderlo, al lado del Dios vivo y verdadero porque se puso al lado de la ‘gente humilde'»

Quien tiene a Dios continuamente en sus labios y Lo profesa en sus palabras pero se distancia de la “gente humilde”, se hace mudo a los reclamos de la justicia y se desentiende de la solidaridad, está lejos de Dios y falto de su gracia. El Dios en que cree no deja de ser un ídolo porque no hay amor, solidaridad ni justicia.

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Chico se situó, sin pretenderlo, al lado del Dios vivo y verdadero porque se puso al lado de la “gente humilde”. Su compromiso lo sitúa infaliblemente del lado de Dios y en el corazón de su proyecto de un Reino de amor, de justicia y de paz.

Más aún. En el atardecer de la vida, cuando se va a decidir todo, el criterio según Jesús (véase el evangelio de san Mateo 25, 41-46) será cuán sensibles hayamos sido a la “gente humilde”, a los hambrientos, a los sedientos, a los pobres y castigados de nuestra historia. Los que así lo hicieron, oirán las palabras de infinita bienaventuranza: “a mí me lo hicisteis”; “venid, pues, benditos de mi Padre y tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

Para mí, bastaría “Gente humilde” para eternizar a Chico en el corazón de todos los que no pasan de largo ante los caídos en el camino, se detienen como samaritanos, sufren y lloran junto a ellos. Chico vivió la misma experiencia de su patrono Francisco de Asís. Esa experiencia lo convirtió de hijo de un rico comerciante en amigo y compañero de los más pobres de los pobres, los leprosos (hansenianos). Él hablaba de ellos como su “gente poverella”, gente humilde de la Toscana. De burgués y miembro de la “jeunesse dorée” que era, dejó todo y se hizo un pobrecillo como ellos. Era llamado sencillamente “el poverello de Asís”.

«Para mí, bastaría ‘Gente humilde’ para eternizar a Chico en el corazón de todos los que no pasan de largo ante los caídos en el camino»

Y ahora digo como teólogo: detrás de esta “gente humilde”, de todos los “poverellos” se esconde el Hijo de Dios. Dignificar a la “gente humilde”, como lo hizo Chico, es rescatar lo mejor de la herencia humanista de nuestra historia y del Jesús histórico que vio en los pobres los primeros herederos de su sueño. Siempre estuvo al lado del ciego, del cojo, del psicológicamente afectado (poseído, en el lenguaje de la época), y él se hizo también un pobre.

«Detrás de esta ‘gente humilde’ se esconde el Hijo de Dios. Dignificar a la “gente humilde”, como lo hizo Chico, es rescatar lo mejor de la herencia humanista de nuestra historia y del Jesús histórico … Para vivir esta dimensión no es necesario ser religioso ni creer en Dios»

Para vivir esta dimensión no es necesario ser religioso ni creer en Dios. Lógicamente quien es religioso y cree en Dios se ve reforzado, pero no es indispensable. Basta ser humano, amante de la justicia y cantor del amor. En eso se realiza la religión auténtica y ahí se encuentra el verdadero Dios.

Traducción de Mª José Gavito Milano

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

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(l-ll) ! Un verdadero compañero, Amigo, de nombre Jesús de Nazaret ; y muy amigo de mi hermano, Francisco de Asís!

jueves, 20 de junio de 2024
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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(l-ll) ! Un verdadero compañero, Amigo, de nombre Jesús de Nazaret; y muy amigo de mi hermano, Francisco de Asis

¡Cerrar las puertas, pronto!

Abrir ya todas las ventanas
Y Dejar pasar presto, la luz eterna de este día suyo muy amado!¡Dejar pasar toda su luz! Toda su Luz
por entre todos los rincones, de tu pobre casa.Y hasta los hermanos ratones, se alegran en tu presencia.Jesús. ¿Quién eres, extraño y gran hombre?!Que a mi casita has venido y no hay sitio para ti!

Por ser Tú, peregrino bueno, de mirada muy profunda y serena hermosura.

Y yo bandido andariego   que ando sin medida,
Y Amo sin saber que es el Amor…

¿Por qué hoy has entrado a mi casa, de este pobre pecador?

! ¡Bienvenido Jesús, a mi pobre casita!

!No hay más de lo que ves

Y de lo qué no ves, nada más tengo !

¡Jesús, amigo fuerte!

¡ Y a pesar de tanto, tanto tiempo pasado, no han podido contigo!

¡Jesús!

! Aunque quieran ponerte de rodillas y darte su fusil!
!Tu no abandonas a los pobres de tu aldea!
Ni te vendes por ser su Reyezuelo.

¡ Tú solo te rindes, cuando ves a tus hermanos!
¡Que se aman entre sí!

¡Tu ser, todo el vibra!

¡Cuando ves el amor, entre todos, todos tus hermanos!

 

(II) ! Un verdadero compañero, Amigo, de nombre Jesús de Nazaret; y muy amigo de mi hermano, Francisco de Asís!

! ¡Bendito eres hermano! ¡De Tierra, Sol y Estrellas!
Bendito seas

!Bendito, Pobre eres! Entre todos los pobres.
Y de S.Francisco
Y de todos los que hacen su voluntad,
Son hermanos tuyos
Y Predilectos son!

¡Desde tu riqueza,

elegiste a la hermana pobreza, la dama más hermosa!

! Desde tu poder divino

elegiste al hermano servicio, para ser el último y para todos!

!En tu servicio, te hiciste Rey de la Humildad!
De todos, todos los humildes.

¡Con la humildad te ganaste a todos, a todos!

Con tu presencia predicabas la buena noticia.

Y en la sonora soledad de la muerte: ¡Hermana, la hiciste!
Para no asustarnos, para ser nuestra.

¡Por qué la muerte no es tuya!
Que buenas noticias.

Jesús Tú nos dices,
» Ven a la Vida»
  Yo soy la Vida. ( S.Juan 11: 25-26)

! Jesús, !
¡Creemos en ti!
Que por la hermana Resurrección,
Ya nos pareceremos totalmente a ti.

¡No perdiste la hombría de ser justo!
Ni la inocencia del hombre bueno la olvidaste.

Mas te vestiste, como el hijo del Dios bueno
Del campesino feliz con sombrero de paja, y corazón muy ardiente.

!Y resplandeciste tanto, tanto, con el hermano Sol

l! Que todas las criaturas a tu lado, te alaban Señor.

!Mi muy querida hermana tierra!

Siempre a tu lado está
Y sus frutos y sus flores te alaban Señor.

¡El gran hermano Árbol! te protege en el calor del ardiente estío;
Y en el invierno muy frío te aguarda en su interior, de corazón divino!

¡Hermano polvo y Hermano barro!
Que poco conocidos y nada sois reconocidos:
Ya que ni el hombre mira a sus pies, porque perdió su mirada.

!Y el hermano viento !ah! Hermano Viento!
Soplo del verdadero espíritu del bien.

¡Y el hermano aire! ¡Siempre te bendice!
Para que no mueras sin alabarle y respires con él.

¡La hermana agua!
Te saciaba por ser fuente pura y cristalina;
que viene de las corrientes divinas y hace siempre tu voluntad!

¡Bendito, los hermanos pajarillos que te alegraban

y daban de su música a su maestro!
!¡Qué buenos alumnos fueron!!¡Y en la noche!
Las altas estrellas te bendecian.¡Ellas te daban de su luz y hermosura,
! Mientras tu vivías en muy profunda comunión con tu Padre!!Jesús!
¡En tu Misericordia perdonabas a todos!Tú fuiste el primero en ser Perdón
!Y nos hiciste ver, querido Jesús, que tu sueño era posible,
Por imposible que siempre es; quitarnos siempre el sombrero en tu presencia,
para no perder la cabeza en nuestra insolencia.

Y así poder recitar junto con Jesús y Francisco; «Que amar es ser el último sin ser perdedor,
para vibrar con todos los sentidos
para ser primero, siendo el último»
Como el lo quiere.

¡Tu Jesús, así lo has
hecho posible!

¡Cuando somos hombres; nos dejamos dormir en tu amor cómo hombres!

! Sin olvidar que habiendo sido niños, soñamos a ser Hombres CONTIGO!

¡Y ahora Todo, Todo es posible CONTIGO! 

*

Alfonso Olaz
24.05.2024

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