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El «feminismo» que excluye a las trans llegó a Guatemala

Sábado, 7 de septiembre de 2019

cuerpo2-2486x1243Interesantísimo artículo:

Por Pilar Salazar 

Ilustración: Florencia Capella 

Hace unos días un conocido medio de comunicación digital en Guatemala publicó un artículo haciendo apología del “antifeminismo”. Es un escrito poco atinado, haciendo ver al feminismo (que tampoco es monolito) como un dogma, tan violento como el Islam o Judeo-Cristianismo. Mientras tanto, un grupo secreto “sororo” de mujeres al que fui invitada por una amiga, estaba poniendo reglas de membresía y durante ese proceso pusieron a votación y opinión de las integrantes (entre ellas yo, trans) si era bueno incluir a las mujeres trans. Lo que cuestionaba era si éramos o no mujeres. Me sentí molesta porque había un pensamiento en el ambiente que percibía a las mujeres trans como una amenaza.

Mi intención al escribir no es dividir ni atacar el movimiento feminista, sino visibilizar de qué manera estamos respondiendo a estos ataques en paralelo a nuestras acciones cotidianas. También vamos a coordinarnos colectivamente para no pasarnos llevando a otras compañeras de las que desconocemos (por decisión) sus luchas y que en lugar de sumar al movimiento pueden restar o dividir.

Cuesta entender que también las mujeres trans andamos en las luchas feministas, nos interesan muchas de las mismas luchas que se intersectan con las de las mujeres cisgénero.

Las radicales trans excluyentes no son feministas

Viv Smyth las llamó TERFs en referencia al “feminismo radical trans excluyente” que se refiere a las mujeres cisgénero “feministas” que piensan que las mujeres trans no son mujeres y que la lucha feminista no les pertenece. Pero voy a ser rebelde y contradecir esta conceptualización, pues en mi opinión y en la de muchas feministas, ser “trans radical excluyente” no es una característica de los feminismos sino una postura que lleva implícito el dispositivo biologicista (basarse en la genitalidad para categorizar una identidad de género).

Tiene un bagaje de lógicas cisexuales que mantienen una venda para no ver los privilegios que le dan cancha a la cis-normatividad femenina de “decidir” violentamente si las mujeres trans podemos ser mujeres y estar en los mismos espacios o no.

Es una necedad paternalista y al mismo tiempo de exclusión porque no hay espacio ni capacidad de entender que las mujeres somos diversas y que en general a esta parte de la diversidad transfemenina nos matan antes de cumplir 35 años en América Latina. Creo que justificar el desconocimiento de la lucha que llevan las mujeres trans por parte de movimientos «feministas» cisgénero ya no es un argumento válido para desentenderse y violentar. Muchas mujeres y varones trans apañamos las mismas luchas porque también nos atraviesa el aborto, acoso sexual callejero y más.

¿Quiénes son lxs sujetxs politicxs del feminismo?

Abrirse al diálogo y aceptar que no nos ha importado o que tenemos aristas que discutir es el primer paso para evitar la confrontación y división que, como lo he dicho, en algunos espacios es una posibilidad que está llegando a Centroamérica. Son las pocas ganas de hacer, por ejemplo, una pregunta tan básica como la propuesta por Paul Preciado: ¿quiénes son lxs sujetxs politicxs del feminismo?

Ya no basta con decir que para subirse al barco contra la lucha del sistema patriarcal y desarme de las opresiones hay que tener una vulva. Propongo que hablemos de interseccionalidades y nos preguntemos ¿a quiénes ataca el sistema patriarcal? Aquí hablo de cuerpos oprimidos feminizados.

El axioma de que una vulva es igual a una mujer y un pene es igual a un hombre se rompe con la transexualidad o transgenerismo, pero también al producirse la intersexualidad, por ejemplo. Y el poder disciplinatorio de la medicina occidental da la muerte a una ficción y nacimiento a otra.

Teresa de Lauretis dijo que, como la sexualidad, el género no es una propiedad de los cuerpos o algo originalmente existente en los seres humanos, sino el conjunto de efectos producidos en los cuerpos, los comportamientos y las relaciones sociales. En palabras de Michel Foucault, es el despliegue de una tecnología política compleja.

¿Tiene sentido seguir hablando de feminismo o de feminismos?

Parafreaseando a Preciado: sí, siempre que sea una forma de combatir los mecanismos específicos del control, producción de las subjetividades sexuales, raciales, estéticas, etc.

La matriz heterosexual[1] intenta reducir la multiplicidad de los cuerpos a la masculinidad y la feminidad desde la política genital, sin tomar en cuenta que los sistemas de opresión llegan hasta las periferias de los cuerpos subalternos[2]. En este punto debo decirlo, que me parece poco ético y nada sororo despotricar contra las mujeres trans al momento de defender el feminismo de los machos violentos, argumentando desde la lógica biologicista. Es importante y contracorriente de estas aristas la apertura al diálogo y a la resolución de dudas para fortalecer y no dividir lo que tanto ha costado para las feministas.

[1] Judith Butler, El género en dipusta, 1990. Estados Unidos

[2] Saurabh Dube, Sujetos subalternos, 2001

Fuente Agencia Presentes

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Lanzan una campaña para promover protección contra VIH en la Eurocopa 2016

Sábado, 2 de julio de 2016

Una ONG francesa lanza una campaña para para la protección contra el VIH durante la Eurocopa a través de la que trata de evitar también la violencia, la homofobia y la xenofobia. Haz el amor, no la guerra es el lema de la campaña que ha lanzado AIDES, que ha aprovechado el contexto de la Eurocopa que se desarrolla actualmente en Francia para concienciar sobre la protección frente al VIH. Consiste en cuatro piezas publicitarias en las que muestran a diferentes parejas maquilladas con los colores de las banderas de los distintos países participantes en la competición europea, entre los que hay lugar para las parejas interraciales y entre las que hay también una pareja homosexual.

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Matt et Björn #ColorsOfLove – Foto: Uso permitido

Con el pretexto de que miles de personas se dan cita en estos días en Francia con motivo de la Eurocopa, además de animar a su equipo y conocer las ciudades francesas, muchos aficionados aprovechan para intercambiar fluidos. Al menos es lo que piensan desde AIDES, una organización sin ánimo de lucro fundada en 1984 por Daniel Defert tras el fallecimiento de su pareja, Michel Foucault. El nombre de la ONG no es más que un juego de palabras que utiliza el acrónimo del síndrome de inmunodeficiencia adquirida en inglés, AIDS, y el plural en francés del sustantivo ‘ayuda’, aides. Su propósito es la lucha por la integración de las personas y familias que viven con el VIH, así como contra otras enfermedades de transmisión sexual.

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Paola et Igor #ColorsOfLove – Foto: Uso permitido

“Vladimir anima al equipo de Rusia desde su infancia. Para él, la Eurocopa 2016 es alegría. La alegría y el placer de estar juntos. Encontró en Alison, aficionada inglesa, la persona con quien compartir su visión del fútbol y de la vida. Como Vlad y Alison, haz el amor, no la guerra” con el hashtag #ColorsOfLove, AIDES publicaba el 21 de junio una imagen de un ruso y una inglesa en actitud completamente opuesta a la que hemos visto en todos los medios de comunicación de la manera en la que la afición rusa busca a la inglesa y a cualquier otra.

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Olga et Siegfried #ColorsOfLove – Foto: Uso permitido

Desarrollada por la agencia TBWA, desconozco hasta que punto la campaña es una respuesta contra la violencia en el fútbol, poco probable aunque está lanzada cuando la Eurocopa ya había comenzado, pero lo cierto es que no es un propósito que resta, sino que suma, siendo perfectamente apropiada y oportuna al luchar también contra la evidente xenofobia y homofobia que parece haber brotado en los últimos meses en toda Europa.

Fuente Universogay

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“Desafío permanente: cuidar de sí mismo”, por Leonardo Boff

Sábado, 29 de agosto de 2015

a_11Leído en Adital:

Al asumir la categoría “cuidado” en nuestra relación con la Madre Tierra y con todos los seres, el Papa Francisco reforzó no sólo una virtud sino un verdadero paradigma que representa una alternativa al paradigma de la modernidad, que es el de la voluntad de poder que tantos daños ha producido.

Debemos cuidar de todo, también de nosotros mismos, pues somos el más próximo de nuestros próximos y, al mismo tiempo, el más complejo y más indescifrable de los seres.

¿Sabemos quiénes somos? ¿Para qué existimos? ¿Hacia dónde vamos? Reflexionando sobre estas preguntas ineludibles vale recordar la consideración de Blas Pascal (+1662) tal vez la más verdadera.

¿Qué es el ser humano en la naturaleza? Una nada delante del infinito, y un todo delante de la nada, un eslabón entre la nada y el todo, pero incapaz de ver la nada de donde proviene y el infinito hacia donde va (Pensées § 72).

Verdaderamente, no sabemos quiénes somos. Solamente desconfiamos, como diría Guimarães Rosa. En la medida en que vamos viviendo y sufriendo, vamos descubriendo lentamente quien somos. En último término somos expresiones de aquella Energía de fondo (¿imagen de Dios?) que sustenta todo y dirige todo.

Junto con lo que de realmente somos, existe también aquello que potencialmente podemos ser. Lo potencial pertenece también a lo real, tal vez, a nuestra mejor parte. A partir de este trasfondo, cabe elaborar claves de lectura que nos orienten en la búsqueda de aquello que queremos y podemos ser.

En esta búsqueda el cuidado de sí mismo desempeña una función decisiva. No se trata, primeramente, de un mirar narcisista sobre el propio yo, que lleva generalmente a no conocerse a sí mismo sino a identificarse con una imagen proyectada de sí mismo y, por eso, falsa y alienante.

Michel Foucault con su minuciosa investigación Hermenéutica del sujeto (2004) intentó rescatar la tradición occidental del cuidado del sujeto, especialmente en los sabios del siglo II/III como Séneca, Marco Aurelio, Epicteto y otros. El gran motto era el famoso ghôti seautón, conócete a ti mismo. Ese conocimiento no es algo abstracto sino muy concreto: reconócete en aquello que eres, procura profundizar en ti mismo para descubrir tus potencialidades; intenta realizar aquello que realmente puedes.

En este contexto se abordaban las distintas virtudes, tan bien discutidas por Sócrates. Él advertía evitar el peor de los vicios, que para nosotros se ha vuelto común: la hybris. Hybris es sobrepasar los límites y buscar ser especial, por encima de los otros. Tal vez el mayor impasse de la cultura occidental, de la cultura cristiana, especialmente de la cultura estadounidense con su imaginado Destino Manifiesto (sentirse el nuevo pueblo elegido por Dios) sea la hybris: el sentimiento de superioridad y de excepcionalidad, imponiendo a los otros nuestros valores, sancionados por Dios.

Lo primero que hay que afirmar es que el ser humano es un sujeto y no una cosa. No es una sustancia, constituida de una vez por todas, sino un nudo de relaciones siempre activo que mediante la cadena de relaciones está construyéndose continuamente, como lo hace el universo. Todos los seres del universo, según la nueva cosmología, son portadores de cierta subjetividad porque tienen historia, viven en interacción e interdependencia de todos con todos, aprenden intercambiando y acumulando informaciones. Este es un principio cosmológico universal. Pero el ser humano realiza una modalidad propia de este principio que es el hecho de ser un sujeto consciente y reflejo. Sabe que sabe y sabe que no sabe y, para ser completos, no sabe que no sabe.

Este nudo de relaciones se articula a partir de un Centro alrededor del cual organiza las relaciones con todos los demás. Ese yo profundo nunca está sólo. Su soledad es para la comunión. Reclama un tú. O mejor, según Martin Buber, es a partir del tú que el yo despierta y se forma. Del yo y del tú nace el nosotros.

El cuidado de sí mimo implica, en primerísimo lugar, acogerse a uno mismo, tal como se es con sus aptitudes y sus límites. No con amargura, como quien quiere modificar su situación existencial, sino con jovialidad. Acoger el propio rostro, cabello, piernas, senos, la apariencia y modo de estar en el mundo, en fin su cuerpo (Vea Corbin y otros, O corpo, 3 vol. 2008). Cuanto más nos aceptemos menos clínicas de cirugías plásticas existirán. Con las características físicas que tenemos, debemos elaborar nuestro modo de ser en el mundo.

Nada más ridículo que la construcción artificial de una belleza moldeada en disonancia con la belleza interior. Es el intento vano de hacer un “photoshop” de la propia imagen.

El cuidado de sí mismo exige saber combinar las aptitudes con las motivaciones. No basta tener aptitud para la música si no sentimos motivación para ser músico. De la misma forma, no nos ayudan las motivaciones para ser músico si no tenemos aptitud para ello. Desperdiciamos energías y recogemos frustraciones. Quedamos siendo mediocres, lo que no engrandece.

Otro componente del cuidado para consigo mismo es saber y aprender a convivir con la dimensión de sombra que acompaña a la dimensión de luz. Amamos y odiamos. Estamos hechos con esas contradicciones. Antropológicamente se dice que somos al mismo tiempo sapiens y demens, gente de inteligencia y junto con ello gente de rudeza. Somos el encuentro de esas oposiciones.

Cuidar de sí mismo es poder crear una síntesis donde las contradicciones no se anulan, pero predomina el lado luminoso.

Cuidar de sí mismo es amarse, acogerse, reconocer nuestra vulnerabilidad, poder llorar, saber perdonarse y desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de dar la vuelta por encima y aprender de los errores y contradicciones. Entonces escribimos derecho a pesar de las líneas torcidas.

columnista del Jornal do Brasil y filósofo

Traducción de Mª José Gavito Milano

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Michel Foucault, 30 años de la muerte de un genio gay

Martes, 19 de agosto de 2014

p16nabgbqp6dl1bo5eog1ejrue20_58280Filósofo homosexual y revolucionario en las formas de entender el poder, el saber y las relaciones humanas. Fue defensor de la libertad sexual y una de las primeras víctimas del sida en Francia.

José Luis Villalobos. 05 Julio 2014

Historiador, teórico social y filósofo, Michel Foucault nació en Poitiers (Francia) en 1926. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses como catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento. Su trabajo ha ejercido una influencia muy notable en las Ciencias Sociales y Humanidades.

Ya desde su juventud se interesó especialmente por la Historia, Filosofía, Psicología, Sociología y otras ciencias, centrando su carrera académica en estas disciplinas. Sus ámbitos de estudio fueron estudios críticos sobre instituciones sociales (como medicina, ciencias humanas o sistema de prisiones), siendo el más popular su Historia de la sexualidad humana.

Durante su estancia en la École Normale Supérieure sufrió una depresión a causa de la angustia por su homosexualidad, e incluso intentó suicidarse varias veces. Esto le llevó a su adicción alcohólica, que mantendría a lo largo de su vida. Por ello fue llevado a un psiquiatra, quien le ayudó a evitar los pensamientos suicidas. Foucault quedó fascinado por la psicología y acabó estudiando esta licenciatura poco después, al mismo tiempo que sus estudios de Filosofía e Historia.

Su pensamiento estuvo asociado al estructuralismo, rechazando las ideas posestructuralistas y postmodernistas, siendo influido, tal como él mismo señalaba, por Nietzsche y Heidegger. Mientras que, por otra parte, hizo crítica del pensamiento de Kant, Marx o Sigmund Freud, por poner algunos ejemplos.

En 1953 comenzó a impartir clases en la Universidad de Lille, pero tras un curso académico decidió abandonar Francia. Suecia, Polonia y Alemania fueron algunos de sus destinos. Estas estancias en el extranjero le ayudaron a expandir sus ideas y conocimientos.

En 1960 volvió a Francia para finalizar su doctorado y posteriormente asumió la docencia de Filosofía en la Universidad de Clermont-Ferrand. Fue aquí donde conoció al filósofo Daniel Defert, quien sería su pareja durante veinte años. De hecho, en 1965, cuando Defert fue enviado a Túnez (aún colonia francesa) para realizar el servicio militar, Foucault solicitó un puesto en la Universidad de Túnez.

Tras las revueltas estudiantiles de mayo del 68 fue el primer jefe del Departamento de Filosofía de la recién formada universidad experimental París VIII, en Vicennes. Fue formada por un gran número de jóvenes universitarios de izquierdas que recibieron críticas del gobierno por su ideario marxista.

Su permanencia aquí fue breve ya que en 1970 fue elegido para formar parte del cuerpo académico más prestigioso: el Colegio de Francia, ocupando la cátedra de Historia de los sistemas de pensamiento. Escribió Vigilar y castigar (1975) donde se preguntaba si el encarcelamiento es un castigo más humano que la tortura. La influencia de Foucault dentro de los intelectuales de izquierda es sumamente notable.

También emprendió su proyecto más ambicioso, comenzando a escribir los seis volúmenes sobre La historia de la sexualidad, que no pudo completar, sorprendiendo a gran parte de los académicos y lectores del mundo.

Es en esta década cuando Foucault comienza a pasar más tiempo en Estados Unidos, en especial en la Universidad de California en Berkeley. Aquí estableció contacto con la comunidad LGTB de california y donde, parece ser, contrajo el VIH. Como anécdota decir que fue aquí donde comenzó a tomar LSD, algo que más tarde afirmaría que fue la mejor experiencia de su vida.

Su pareja también contrajo esta enfermedad. Por ello, tras la muerte de Foucault, Defert comenzó a trabajar para concienciar sobre esta enfermedad. Actualmente es un histórico activista y presidente de AIDES, organización de sensibilización sobre el sida en Francia.

Conforme menguaba su salud en los últimos años de vida de Foucault, comenzaron a surgir muchas voces críticas hacia su pensamiento y las ideas que había establecido, acusándole de caer en contradicciones, algo a lo que el mismo Foucault respondió en una entrevista: “Cuando la gente dice, ‘Bueno, usted pensaba esto hace unos años y ahora dice otra cosa,’ mi respuesta es… [risas] ‘Bueno, ¿crees que he trabajado duro todos estos años para decir lo mismo y no ser cambiado?’“.

Foucault murió en la ciudad de París en 1984 a causa del sida. Fue la primera personalidad francesa popularmente conocida que fallecía a causa de esta enfermedad, que aún era desconocida para la mayor parte del público.

Fue un firme defensor de la sexualidad, más allá de la división homosexual-heterosexual. Foucault escribe, en el Uso de los Placeres, que los griegos no oponían, como dos elecciones diferentes, el deseo homosexual al deseo heterosexual. Era más importante, a la hora de juzgar la fortaleza moral de un hombre, si era temperante y dueño de sí mismo tanto con hombres como con mujeres: “Tener costumbres relajadas -explica Foucault- era no saber resistirse a las mujeres ni a los muchachos, sin que lo uno fuera más grave que lo otro”. Lo que hacía que un hombre deseara a una mujer o a un hombre era la atracción que la naturaleza le había implantado en su corazón hacia todo lo que fuera bello.

Afirmó que siempre ha habido homosexuales a lo largo de la Historia y se le atribuye la frase: “Debemos empeñarnos en devenir homosexuales y no obstinarnos en reconocer que lo somos“.

Fuente Cáscara Amarga

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