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Librería rusa allanada y enfrenta proceso penal por «propaganda LGBT»

martes, 29 de julio de 2025
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La librería Podpisnye Izdaniya, San Petersburgo.
Foto: redes sociales


Se le ordenó a la librería retirar libros de Susan Sontag y otros escritores que se declararon abiertamente homosexuales.

Alex Bollinger (Él)
19 de julio de 2025

Una librería en San Petersburgo, Rusia, está siendo acusada por segunda vez por el gobierno de difundir «propaganda LGBT«, según informa el sitio web ruso Bumaga, según Novaya Gazeta.

La librería, Podpisnye Izdaniya (que significa «publicaciones por suscripción» en español), fue allanada en abril y se incautaron como prueba decenas de libros LGBTQ+ y feministas. La fiscalía afirmó que muchos de los libros presentaban «indicios de ideología LGBT«.

Las autoridades entregaron a la librería una lista de títulos que se les pidió que dejaran de exhibir o vender, incluyendo el libro «Sobre las mujeres«, de la escritora Susan Sontag, una colección de ensayos y entrevistas sobre feminismo, sexualidad y fascismo.

«Nuestros libros suelen aparecer en diversas listas absurdas«, declaró Mijaíl Kotomin, director de la editorial Ad Marginem. «A menudo se trata de elecciones inusuales, como «Calle de sentido único» de Walter Benjamin o «Vigilar y castigar» de Michel Foucault«.

Foucault fue un teórico francés homosexual de mediados del siglo XX que falleció a principios de la crisis del SIDA, conocido por analizar la relación entre el poder y el conocimiento. Benjamin fue un ensayista judío-alemán asociado con la Escuela de Frankfurt que murió en Francia mientras escapaba del Tercer Reich.

En mayo, la librería fue condenada por promover propaganda LGBT y multada con 800.000 rublos (unos 10.000 dólares).

Yelena Orlova, gerente de la librería, también fue condenada por dirigir una «organización indeseable» por vender un ejemplar del libro «De camino a Magadán«, un libro sobre el encarcelamiento del autor anarquista bielorruso Ihar Alinevich. Orlova fue multada con 20.000 rublos (256 dólares).

La librería fue acusada de un segundo cargo por promover propaganda LGBT y debía celebrar otra audiencia la semana pasada, pero Navoya Gazeta informa que el caso se desestimó después de esa audiencia debido a que el plazo de prescripción era de 90 días. Suscríbete al boletín informativo de LGBTQ Nation y sé el primero en enterarte de los últimos titulares que impactan a las comunidades LGBTQ+ en todo el mundo.

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Alex Bollinger, veterano reportero digital, ha cubierto noticias LGBTQ+ desde la administración Bush. Actualmente es editor jefe de LGBTQ Nation. Tiene una maestría en Teoría Económica y Econometría de la Escuela de Economía de París. Reside en París.
Conecta con Alex Bollinger (Él):

Fuente LGBTQNation

La situación legal del colectivo LGTBI en Rusia

Con el inestimable apoyo de la Iglesia ortodoxa, el presidente ruso, Vladimir Putin, firmó por primera vez una ley que prohíbe la llamada “propaganda gay” en Rusia en junio de 2013: la llamada ley contra la «propaganda homosexual ante menores». La ley buscaba aparentemente “proteger a los niños de cualquierpropaganda de relaciones sexuales no tradicionales, como se establece en el texto de la ley. La nueva ley extiende las restricciones no solo a los niños sino también a los rusos de todas las edades. Desde entonces, la legislación rusa ha seguido empeorando respecto a la situación de las personas LGTBI. La ley se ha utilizado principalmente para silenciar a organizaciones activistas, eventos, sitios web y medios de comunicaciónLGBTQ+, así como para separar familias y acosar a maestros. También ha sido rotundamente condenado por el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, los grupos de derechos humanos Amnistía Internacional y Human Rights Watch, así como activistas de derechos civiles en todo el mundo.

El objetivo siempre ha sido invisibilizar la lucha por los derechos LGTBI y la mera existencia del colectivo. Cualquier información positiva sobre las orientaciones sexuales “no tradicionales” o de las distintas identidades de género quedaron marcadas como ilegales, se reprimieron y se castigaron con fuertes multas económicas. La marcha  del Orgullo quedó prohibida, las banderas arcoíris o trans fueron vedadas en público y sus portadores fueron detenidos, sancionados e incluso temporalmente encarcelados.

Los observadores de derechos humanos dicen que la ley, que también prohíbe que las personas compartan “ideas distorsionadas sobre el valor social igual de las relaciones sexuales tradicionales y no tradicionales”, se ha utilizado para reprimir la libertad de expresión de las personas LGBT +, y alimentó un aumento en retórica homofóbica en el país.

En 2017, Putin afirmó que es su “deber” evitar que las personas homosexuales se casen para que las personas normales tengan más bebés. En ese mismo 2017, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que la ley es discriminatoria. Los jueces escribieron: “Al adoptar tales leyes, las autoridades reforzaron el estigma y los prejuicios y alentaron la homofobia, que era incompatible con los valores de una sociedad democrática”.

El mismo tribunal también determinó que Rusia estaba violando los derechos humanos de las personas LGBT + por la prohibición de los eventos de Orgullo en 2018 y por las acciones para bloquear el registro de grupos LGBT + en 2019.

En 2018, un informe de la Human Rights Watch confirmaba que la ley contra la “propaganda gay” de Rusia es un peligro.

Pero todo empeoró en diciembre de 2022, cuando Putin firmó una ley que amplía la prohibición del país de la “propaganda” LGBTQ+. La ley recién firmada prohíbe efectivamente cualquier expresión pública de la vida LGBTQ+ en Rusia al prohibir “cualquier acción o difusión de cualquier información que se considere un intento de promover la homosexualidad en público, en línea o en películas, libros o publicidad”, informó Reuters.

La ley fue  aprobada por unanimidad en las dos cámaras del Parlamento ruso. Se eliminaba el requisito de que la “propaganda” fuera realizada ante menores y, de ese modo, se prohibió cualquier manifestación, información o creación que mostrase “relaciones no tradicionales” de manera no derogatoria, así como la información sobre las identidades de género a menores. Cualquier libro, película, espectáculo, canción, obra de arte, muestra de afecto, afirmación de la propia orientación sexual ante testigos, información positiva de la homosexualidad, bisexualidad o condición trans fueron castigados con fuertes sanciones. De hecho, la reforma de la ley supuso la total invisibilización y el enmudecimiento social de las personas LGTBI, a quienes desde medios o instituciones gubernamentales se consideraron “agentes extranjeros” o traidores a la patria, en una situación de guerra tras la brutal invasión de Ucrania.

El siguiente ataque a los derechos LGTBI fue dirigido específicamente y con absoluta crueldad contra el colectivo más vulnerable: las personas trans. El 31 de mayo de 2023, fue presentado un proyecto de ley en la Duma (la cámara baja del Parlamento ruso) en el que se establecía la prohibición de cualquier tratamiento médico, tanto farmacológico como quirúrgico, para la reasignación de género. El proyecto de ley fue aprobado en la cámara el 19 de julio, tras las tres lecturas pertinentes, por unanimidad de los representantes, dejando patente una vez más que el supuesto pluripartidismo del régimen autocrático ruso es una mera pantomima. Ese mismo día, se sometió a votación en el Consejo de la Federación (la cámara alta del Parlamento). Se habían introducido varias enmiendas al texto inicial, que incluían la anulación de los matrimonios en los que uno de los cónyuges hubiera cambiado su sexo registral, así como la prohibición de que estas personas pudieran adoptar o acoger a niños. Tan solo unos días después, el 24 de julio, la ley era promulgada por el presidente Vladimir Putin. Desde esa fecha, las personas trans rusas dejaban de existir legalmente.

Finalmente, el 30 de noviembre de 2023, en una sesión a puerta cerrada, el Tribunal Supremo ruso falló a favor de la demanda del Ministerio de Justicia que acusaba al “movimiento LGTBI” de incitar a la discordia social y religiosa. La sentencia del alto tribunal calificaba al “movimiento LGTBI internacional” como “organización extremista”, poniendo en peligro cualquier forma de activismo o visibilidad de las personas LGTBI rusas. La legislación penal rusa castiga con hasta 12 años de cárcel el hecho de participar en una organización declarada como extremista, así como su financiación. Cualquier persona que exhiba símbolos de tales grupos se enfrenta a hasta 15 días de detención en la primera ocasión y hasta cuatro años de prisión si es reincidente. Existe una «lista de extremistas» en la que las autoridades incluyen a las personas sospechosas de estar implicadas en ese tipo de organización. Sus cuentas bancarias pueden ser congeladas y se les prohíbe presentarse a cargos públicos.

Como el supuesto “movimiento LGTBI internacional” no existe en realidad como organización, las corruptas autoridades judiciales podrán procesar arbitrariamente a cualquier persona por cualquier actividad relacionada con los derechos LGTBI. Si la ley contra la “propaganda homosexual” establecía fuertes sanciones administrativas a la visibilidad LGTBI, la sentencia del Tribunal Supremo la convirtió en un delito grave penado con dureza.

En esta coyuntura, no podemos olvidar el papel fundamental que está ejerciendo la Iglesia Ortodoxa Rusa. Y ponemos dos ejemplos:

Recientemente, el patriarca Kirill llamaba a Rusia a luchar contra Occidente, al que calificaba como  el “Anticristo”: la ideología de género, la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo y la “propaganda a favor del cambio de sexo”,

El patriarca Moscú, Kirill I, ha llamado a Rusia a luchar contra el “mal” de Occidente. “Es muy importante que nuestro país sea capaz de liderar la resistencia contra -diré ahora una palabra increíble- el Anticristo“, afirmó el líder de la Iglesia ortodoxa rusa en la cámara alta del Parlamento, el Consejo de la Federación. Hay que defenderse de la llegada del “mal”, aseveró quien se ha convertido en uno de los principales aliados del presidente Vladimir Putin.

Según Kirill, las élites de los países occidentales se basan en valores anticristianos y están embarcados en lo que considera un proceso para disolver la herencia cristiana. “Hoy en día, las élites occidentales están librando una guerra contra la institución de la familia tradicional, por supuesto con el pretexto del respeto a los derechos humanos y la libre elección”, afirmó el jerarca, criticando, como ya ha hecho en otras ocasiones, la ideología de género, la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo y la “propaganda a favor del cambio de sexo”, según informa Katholisch.

“La casa europea, para decirlo con palabras del Evangelio, se parece cada vez más a un ataúd pintado, que se ve hermoso por fuera, pero por dentro está lleno de huesos de un hombre muerto y todo tipo de suciedad“, abundó en su descripción del declive de Occidente, en su opinión. El edificio impresiona por su lujo, “pero los cimientos son irremediablemente débiles y los muros de carga están al borde del colapso”.

En febrero de 2023 la Iglesia Ortodoxa Rusa rompía con las «iglesias» que aceptan el matrimonio o la bendición de parejas homosexuales. La Iglesia Ortodoxa Rusa ha cortado los lazos con las iglesias occidentales que han aprobado el matrimonio o la bendición de parejas homosexuales. Entre ellas figura la Iglesia de Inglaterra, de donde nació la comunión anglicana. comunidades de las iglesias luteranas de Suecia, Noruega y la Iglesia Episcopal de EE.UU., de base anglicana.

Obispos católicos de Rusia

Tampoco la Iglesia Católica se queda atrás en s7 homofobia… como respuesta a la declaración vaticana Fiducia Supplicanslos obispos católicos de Rusia respondieron considerando inaceptable la bendición de cualquier pareja en situación “irregular”… Los obispos católicos de Rusia manifestaron su rechazo absoluto a cualquier bendición de una pareja que viva en una situación “irregular”. En un comunicado publicado tras la reunión plenaria de su Conferencia Episcopal (CCER) del pasado marzo, los prelados salían al paso de los supuestos malentendidos provocados por la declaraciónFiducia Supplicans, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.  Los obispos católicos de Rusia no difieren respecto a los ortodoxos sobre la bendición de parejas que, según ellos,  vivan en pecado y rechazan el contenido de Fiducia Supplicans.

Dios los cría…

Fuente Cristianos Gays

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , ,

“Thomas Müntzer: 1525-2025”, por Michael Löwy

sábado, 26 de julio de 2025
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I.

Este año, los revolucionarios de todo el mundo celebran la memoria de Thomas Müntzer (1490-1525), ejecutado en Mühlhausen el 27 de mayo de 1525. Predicador anabaptista y uno de los líderes religiosos de la guerra de los campesinos en el Sacro Imperio Romano Germánico en el siglo XVI, fue un auténtico líder revolucionario.

Nacido en el seno de una familia de artesanos pobres, estudió teología y fue ordenado sacerdote, pero en 1519 se unió a Lutero. Poco después, en 1521, redactó el Manifiesto de Praga, que era un llamamiento a la revuelta contra «la ramera de Babilonia», como se denominaba a la Iglesia de Roma. Sin embargo, pronto criticó a Lutero por su connivencia con los poderosos. En 1524 pronunció el Sermón a los príncipes, en el que atacó con virulencia la autoridad de la Iglesia y del Imperio. Se unió al movimiento campesino anabaptista y predicó el restablecimiento de la Iglesia apostólica, por la fuerza si era necesario, para preparar lo antes posible el reino de Cristo. Thomas Müntzer y su grupo tomaron el poder en febrero de 1525 en Mühlhausen, Turingia, donde instauraron una especie de poder revolucionario radical e igualitario, aliado a la revuelta campesina.

Místico y milenarista, inspirado en la doctrina medieval de la «Tercera Edad» de Joaquín de Fiore, Müntzer era también un revolucionario que denunciaba el poder de los ricos y la complicidad de Lutero con los príncipes. Al igual que los anabaptistas, exigía a sus seguidores que practicaran el bautismo de adultos. En la tradición apocalíptica, anunciaba la inminencia del fin de los tiempos y del juicio final. En sus sermones de Wittenberg (1523) intentó levantar a los artesanos y campesinos contra los príncipes reinantes y los poderes eclesiásticos.

Decidido a unir su destino a la revuelta campesina, Thomas Müntzer se puso al frente en mayo de 1525 de un ejército de siete mil soldados campesinos que se preparaba para combatir a los príncipes en Frankenhausen. La batalla tuvo lugar el 15 de mayo: mal equipados e inexpertos, los campesinos fueron masacrados por los ejércitos principescos, compuestos por mercenarios profesionales fuertemente armados y provistos de cañones. Herido, Müntzer fue capturado en una casa de Frankenhausen, donde se había refugiado. Tras ser torturado, fue decapitado en Mühlhausen (Turingia) ante una multitud de representantes de la alta nobleza. Para que lo viera el buen pueblo, su cabeza empalada fue expuesta en las murallas de la ciudad.

Una inscripción mural en la ciudad de Heldrungen lo estigmatiza como archifanaticus patronus et capitane us seditiosorum rusticorum: un homenaje involuntario…

II.

Los socialistas alemanes, desde el siglo XIX, encontraron en la guerra de los campesinos del siglo XVI y en la figura de Thomas Müntzer una fuente de inspiración y un precedente histórico capital.

Este es el caso, en particular, de Friedrich Engels, que les dedicó uno de sus principales —si no el más importante— estudios históricos: el libro La guerra de los campesinos en Alemania (1850). Su interés, su fascinación incluso, proviene probablemente del hecho de que este levantamiento fue el único movimiento verdaderamente revolucionario en la historia alemana antes de 1848. El libro comienza, por cierto, con esta frase: «El pueblo alemán también tiene sus tradiciones revolucionarias» [1].

Analizando la Reforma protestante y la crisis religiosa de principios de siglo en Alemania en términos de lucha de clases, Engels distingue tres bandos que se enfrentan en un campo de batalla político-religioso: el bando conservador católico, compuesto por el poder del Imperio, los prelados y una parte de los príncipes, la nobleza rica y el patriciado de las ciudades; el partido de la Reforma luterana burguesa moderada, que agrupaba a los elementos poseedores de la oposición, la masa de la pequeña nobleza, la burguesía e incluso una parte de los príncipes, que esperaban enriquecerse con la confiscación de los bienes de la Iglesia. Por último, los campesinos y los plebeyos constituían un partido revolucionario, «cuyas reivindicaciones y doctrinas fueron expresadas con mayor claridad por Thomas Müntzer» [2].

Este análisis de los enfrentamientos religiosos a través del prisma de las clases sociales antagónicas es notable, aunque Engels parece, de forma reduccionista, considerar la religión solo como una «máscara» o «tapadera» detrás de la cual se esconden «los intereses, las necesidades y las reivindicaciones de las diferentes clases». En el caso de Müntzer, afirma que «ocultaba» sus convicciones revolucionarias bajo una «fraseología cristiana» o bajo una «máscara bíblica»; si se dirigía al pueblo «en el lenguaje del profetismo religioso» era porque era «el único que era capaz de entender en aquella época» [3].

Al mismo tiempo, no oculta su admiración por la figura del profeta milenarista, cuyas ideas describe como «cuasi comunistas» y «religiosas revolucionarias»:

Su doctrina política se correspondía exactamente con esta concepción religiosa revolucionaria y superaba tanto las relaciones sociales y políticas existentes como su teología superaba las concepciones religiosas de la época. […] Este programa, que era menos una síntesis de las reivindicaciones de los plebeyos de la época que una anticipación genial de las condiciones de emancipación de los elementos proletarios que germinaban entre esos plebeyos, exigía la instauración inmediata en la tierra del Reino de Dios, del reino milenario de los profetas, mediante el retorno de la Iglesia a sus orígenes y la supresión de todas las instituciones que contradecían a esta Iglesia, supuestamente primitiva, pero en realidad completamente nueva. Para Muntzer, el reino de Dios no era otra cosa que una sociedad en la que no habría diferencias de clase, ni propiedad privada, ni poder estatal extranjero, autónomo, opuesto a los miembros de la sociedad [4].

Lo que se sugiere en este sorprendente párrafo es no solo la función protestataria e incluso revolucionaria de un movimiento religioso, sino también su dimensión anticipadora, su función utópica. Estamos aquí en las antípodas de la teoría del «reflejo»: lejos de ser una simple «expresión» de las condiciones existentes, la doctrina político-religiosa de Müntzer aparece como una «anticipación genial» de las aspiraciones comunistas del futuro. En este texto se encuentra una nueva pista, que no es explorada por Engels, pero que más tarde será profundamente trabajada por Ernst Bloch, especialmente en su ensayo juvenil sobre Thomas Müntzer.

III.

Casi un siglo más tarde, en 1921, el joven Ernst Bloch publicará su Thomas Müntzer, theologien de la revolution, un homenaje entusiasta, por parte de un marxista libertario, al líder de los anabaptistas, y un análisis detallado de sus proclamas. En una introducción, revisa la bibliografía sobre Müntzer y menciona positivamente el libro de Engels sobre la guerra de los campesinos, aunque lo presenta únicamente como «un estudio económico y sociológico, con referencias laterales a los acontecimientos de 1848»: una descripción que no hace justicia a la riqueza de esta obra. También menciona, como un acercamiento simpático, el capítulo que le dedica Karl Kautsky en su libro sobre los precursores del socialismo. Sin embargo, a pesar de sus cualidades, Kautsky, por su apego a la filosofía de la Ilustración, manifiesta, en su opinión, una «total incapacidad para comprender los hechos religiosos» y, en particular, la mística apocalíptica del teólogo revolucionario [5].

En Ernst Bloch, por el contrario, esta dimensión apocalíptica del discurso de Müntzer se destaca con admiración:

Aquí no se luchaba por tiempos mejores, sino por el fin de todos los tiempos: en sentido estricto, en una propaganda apocalíptica de la acción. No para vencer las dificultades terrenales en una civilización eudemonista, sino para […] la irrupción del Reino [6].

Analizando el primer gran documento de Müntzer, el Llamamiento de Praga (1521) –Intimatio ThomaeMuntzeri […] contra Papistas–, que reproduce íntegramente, Bloch ve en este texto inaugural «suceder y confundirse, de manera casi inmediata, el odio a los señores, el odio a los sacerdotes, la reforma de la Iglesia y el misticismo mesiánico» [7].

Sin embargo, muy rápidamente, las prédicas de Müntzer se radicalizan. En una interpretación de tono anarquista, Bloch percibe su doctrina y la de los anabaptistas como una negación de la autoridad del Estado y de toda ley impuesta desde fuera, «adelantándose casi a Bakunin». Müntzer predicaba «una república mística y universal» e incluso «algo aún más profundo: una completa comunidad de bienes, el retorno a los orígenes cristianos, el rechazo de toda autoridad pública» [8].

Para ilustrar la radicalidad de Müntzer, Bloch cita largos pasajes de la Apología de Núremberg (1524), donde el teólogo anabaptista denuncia a los señores y príncipes (con abundantes citas de los profetas del Antiguo Testamento) con argumentos que tienen una sorprendente actualidad en 2025:

Se apropian de todas las criaturas; los peces en el agua, los pájaros en el aire, la vegetación en la tierra, todo debe pertenecerles, Isaías 5 […]. Ahora los vemos oprimir a todos los hombres, al pobre labrador, al pobre artesano, desollar y despojar a todo lo que vive, Miqueas 3 [9].

Para Bloch, el reformador Müntzer se sitúa en las antípodas de la divinización luterana del Estado y del «capitalismo como religión» de Calvino. Describe su llamamiento de 1525 a los mineros como una «declaración de guerra a las casas de Baal», e incluso como «el más apasionado, el más furioso manifiesto revolucionario de todos los tiempos». Por desgracia, sin gran resultado [10].

Poco después, en Frankenhausen, el «ejército revolucionario y mesiánico» de los campesinos, mal armados —sin artillería ni pólvora— y sin un estado mayor experimentado, inspirado pero no comandado por Müntzer, fue exterminado por los señores feudales.

Ernst Bloch percibe a Thomas Müntzer como un momento crucial de la historia subterránea de la revolución, que va desde los cátaros, los valdenses y los albigenses hasta Rousseau, Weitling y Tolstói: una inmensa tradición que quiere «acabar con el miedo, con el Estado, con todo poder inhumano» [11].

¿Quiénes serían hoy los herederos de Thomas Müntzer y de esta historia clandestina? Ernst Bloch evoca a Karl Liebknecht y, en la conclusión de su ensayo, hace un llamamiento a una alianza «entre el marxismo y el sueño de lo incondicionado […], en el mismo plano de campaña». El ensayo de Bloch fue escrito en un momento, 1921, en el que la revolución en Alemania aún parecía posible. De ahí la sorprendente conclusión del libro: «Erguido sobre los escombros de una civilización arruinada, se alza el espíritu de la utopía indestructible […]» [12].

IV.

¿Sigue siendo actual esta historia, cinco siglos después? ¿Sigue hablando a nuestro espíritu el personaje de Thomas Müntzer? Así lo creen los redactores de la revista Negatif y del Grupo Surrealista de París, que publicaron, el 1 de mayo de 2025, un magnífico panfleto en homenaje al 500 aniversario de la Guerra de los Campesinos. En él se cita el siguiente fragmento del libro de Ernst Bloch: «Espera que se escuche su voz, esta historia subterránea de la revolución».

Así se refieren los autores al predicador decapitado por los señores en mayo de 1525:

A la vanguardia de este movimiento, la figura del predicador Thomas Müntzer aparece como la voz más radical del momento. Thomas Müntzer […] la voz más alta que llamaba a la revuelta más amplia; él, el martillo vengador dispuesto a todas las luchas contra los hambrientos, los explotadores y los hipócritas religiosos de su tiempo; él, que hizo temblar a los poderosos; […] él, que no abandonó a los rebeldes cuando los ejércitos de los príncipes, fuertes por el apoyo ideológico del siniestro Lutero, se unieron para masacrar salvajemente a quienes se habían atrevido a levantarse contra su orden; él, Thomas Müntzer, que sucumbió en la batalla, nos sigue dando, quinientos años después de su muerte, el ejemplo de la inflexibilidad de nuestras exigencias milenarias, más radicales aún que cualquier milenarismo anticuado. En este 1 de mayo de 2025, gloria a ti, Thomas Müntzer, cuya sombra incendiaria seguirá desgarrando la noche de nuestra época, que no es menos oscura y oscurantista que la tuya.

El folleto se distribuyó durante las manifestaciones callejeras del 1 de mayo de 2025.

En su prefacio a la reedición de la traducción francesa de La guerra de los campesinos en Alemania, de Engels, Eric Vuillard observa: «Esta guerra de los campesinos no pertenece al pasado, no es […] una revuelta anticuada para los libros de historia. […] Esta historia no ha terminado» [13]. Esto es especialmente cierto en América Latina, que ha vivido numerosas «guerras campesinas», desde Túpac Amaru hasta Emiliano Zapata, y desde Augusto César Sandino hasta el EZLN de Chiapas. Es una lucha que continúa hoy en día, bajo la dirección de la gran confederación Vía Campesina, para imponer una verdadera reforma agraria y romper con la lógica ecocida del agronegocio capitalista.

Walter Benjamin estaba convencido de que la memoria de los antepasados martirizados es la fuente más poderosa de las revueltas de los oprimidos. Esto es válido, más que nunca, para los campesinos insurgentes de 1525 y su teólogo revolucionario, Thomas Müntzer.

[1] Friedrich Engels, La guerra de los campesinos en Alemania (1850), París, Ed. Sociales, trad. Emile Bottigelli, Prefacio de Eric Vuillard, Introducción de Racher Renault, p. 69.

[2] Ibid. p. 101.

[3]Ibid. p. 95.

[4]Ibid. p. 113.

[5]E. Bloch, Thomas Müntzer, theologien de la révolution (1921), París, Julliard, trad. Maurice de Gandillac, 1975, p. 21.

[6]E. Bloch, Thomas Müntzer, teologías de la revolución, p. 91.

[7]Ibid. pp. 32-33.

[8]Ibid. pp. 119, 137.

[9]Ibid. pp. 66-67

[10]Ibid. pp. 182-183, 96-98.

[11]Ibid. p. 305

[12]Ibid. pp. 154, 306

[13]Eric Vuillard, «Prefacio», en Engels, La guerra de los campesinos en Alemania, pp. 9-10.

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[Imagen de Christoph van Sichem, Dominio Público, via Wikimedia Commons]

[Artículo publicado el 24/06/2025 en Jacobinlat].

Fuente Cristianismo y Justicia

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El tiempo, tribunal de la Historia

sábado, 3 de marzo de 2018
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9788498797299Del blog de José Mª Castillo Teología sin censura:

El libro más reciente de Reyes Mate
José M. Castillo

Editado con el garantizado nivel y distinción, que le caracteriza, Edit. Trotta ha publicado el excelente estudio del profesor de investigación emérito del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Manuel Reyes Mate, El Tiempo, Tribunal de la Historia.

Un libro que da que pensar. Y que obliga a pensar. Cuando la Informática nos está maleducando a casi todos, a “copiar” y “pegar”, liberándonos así de la incómoda tarea de “pensar” y “producir”, desde la propia originalidad y creatividad, Reyes Mate nos enfrenta, una vez más, al problema de la víctimas, al que no podemos ni mirar desde lejos, si es que nos empeñamos en mantenernos impasibles, firmes siempre en la más segura ortodoxia dogmática, que lleva derechamente a “la teología fascinada por la intemporalidad” (Johann B. Metz). Sin darnos cuenta nunca que así podemos quedar anclados en la verdad más incuestionable. Pero una verdad que, a fin de cuentas, no cambia nada, ni a nadie, en este mundo tan desbocado como canalla.

Tan no ha cambiado nada y tan intocable verdad dogmática se mantiene tan inamovible, que una clase magistral de teología o un sencillo sermón de aldea pueden ser, en su contenido, exactamente iguales si se enseñaron o predicaron en el siglo XIX que si se enseñan o predican en el siglo XXI. La ortodoxia se mantiene tan intacta, como ausente se mantiene el interés de los oyentes por poner en práctica lo que pacientemente están escuchando. Lo que importa es la verdad, el dogma, la norma. Lo que le haya pasado a la gente o lo estén soportando los más desgraciados de este mundo, eso no afecta a la ortodoxia o al dogma. Lo que fue verdad en el concilio de Nicea, sigue siendo verdad (la misma verdad) en este momento. Lo demás, pasa a un segundo plano. El “Tribunal de la Historia” no tiene nada que decir. Podemos estar tranquilos.

Con razón, Reyes Mate nos hace caer en la cuenta de que hemos conseguido institucionalizar la memoria del Holocausto, hay museos que lo conservan, monumentos que lo eternizan, películas y obras de teatro que lo tematizan. Y hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene fijado un día, el 27 de enero de cada año, para conmemorar a las víctimas del Holocausto. Está en el calendario y en los libros de historia, pero no ha conformado nuestro tiempo. Seguimos viviendo como si nada hubiera ocurrido porque no se nos pasa por la imaginación que aquello sea una línea divisoria, ni que haya un antes y un después. A nadie se le ocurre decir que habría que leer hoy a Aristóteles o Kant de una manera diferente a como se les leía antes. Es verdad que algo de eso dijeron en el campo de muerte algunos, como Tadeusz Borowski o Etty Hillesum, pero eran exageraciones debido a lo excepcional de su experiencia. Para que eso hubiera sido posible, tendríamos que haber tomado en serio el nuevo imperativo categórico, a saber, pensar de otra forma todo lo que nos constituye como sujetos y como comunidad; pensar de otra manera la política, la ética, el derecho, la religión, el arte… ¿Es eso posible? Siendo los mismos ¿podemos pensar diferente?”

El tiempo que ha ido transcurriendo, desde los primeros escritos del apóstol Pablo, en los años 40 del siglo primero, hasta los documentos y predicaciones del actual papa Francisco, ya en pleno siglo XXI, han transcurrido casi dos mil años. Demasiados años, marcados por demasiadas crueldades inhumanas. Después de tantos sufrimientos y de tantas víctimas, en gran medida y efectivamente seguimos “siendo los mismos”. Pero, siendo los mismos, “¿podemos pensar diferente?”. Que es tanto como preguntarse ¿podemos ser distintos?

Si realmente “el tiempo” es el “tribunal de la historia”, no cabe duda que los pensadores más cualificados de casi dos mil años han sido componentes determinantes de esta larga historia. Tiene razón Reyes Mate cuando nos informa de la importante aportación de pensadores decisivos, como han sido los testigos cualificados del más primitivo “tiempo apocalíptico”, pasando por las marcas, que dejaron en la historia de Occidente, quienes contagiaron nuestra cultura con las inconfundibles señales del “tiempo gnóstico”, esté o no esté presente en las cartas de Pablo (o quizá desde Marción). Con la marca decisiva que dejó san Agustín, en el libro de Reyes Mate llamada queda destacada la aportación que dejó a la modernidad, más que la Ilustración como tal, el pensamiento fuerte de algunos de los representantes más cualificados de la llamada escuela de Frankfurt, desde Walter Benjamin hasta Habermas.

Esto supuesto, cabe preguntarse ¿tenemos con lo dicho el veredicto del “tribunal de la historia” que el tiempo pasado nos ha dejado, para hacernos una idea de lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo? El libro que estoy presentando nos recuerda, al final, lo que el viejo revolucionario, Herbert Marcuse, en el lecho de muerte, le susurró al joven Habermas: “¿Sabes? Ya sé dónde se originan nuestros juicios de valor más básicos: en la compasión, en nuestro sentido del sufrimiento de los demás”. No le faltaba razón a Bonhoeffer “para quien solo viviendo a fondo esta vida, podemos asomarnos al más allá de la muerte”. El “tiempo”, el “tribunal de la historia”, “dixit”.

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El Capitalismo como religión

domingo, 4 de septiembre de 2016
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dinero-3No había leído nunca una obra completa de Walter Benjamin. Y sin embargo de tanto en tanto me llegaban ecos de su pensamiento, fragmentos de sus obras, citas de sus escritos. Siempre me iluminan.

Hace poco he leído sobre uno de sus libros tempranos, El capitalismo como religión y algunas de las reflexiones que me han suscitado son las que siguen.

Al comienzo de la obra Benjamin afirma: “En el capitalismo se puede contemplar una religión, es decir, el capitalismo se utiliza esencialmente para sosegar las mismas preocupaciones, tormentos, inquietudes, a las que anteriormente dieron respuesta las llamadas religiones. La prueba de esta estructura religiosa del capitalismo no sólo, como pensó Weber, como una entidad condicionada por lo religioso sino como un fenómeno esencialmente religioso, llevaría hoy a la divagación de una masiva polémica universal”.

El filósofo alemán desarrolla tres rasgos de esa religión. Puesto que consiste en producir y consumir, es una religión estrictamente cultual. Carece de una teología o una dogmática, es esencialmente un culto y un culto permanente, en el que todos los días son festivos. Finalmente, es una religión que no reconcilia sino que culpabiliza.

Puesto que en la última frase nuestro autor juega con el doble sentido de la palabra Schuld (culpa y deuda) ya no es fácil seguirle en castellano, aunque se podría recordar el uso de la palabra deudas en la antigua traducción del padrenuestro. Hasta aquí Benjamin.

Al hilo de su propuesta quiero añadir ahora algunas reflexiones. Parece cierto que el papel tradicional de las religiones era dar cuenta de toda la realidad, desde la autoridad, legitimada por la gracia de Dios, hasta el hecho de engendrar hijos, todo ello enmarcado en una promesa de salvación. Pues bien, ciertamente el capitalismo ha heredado gran parte de esas funciones.

No es ya la gracia de Dios quien da legitimidad a la autoridad sino la anuencia del capitalismo. Si alguna de suficiente relieve quiere oponerse a él perderá la partida y presumiblemente también la vida. Y si antes había que tener los hijos que Dios quisiera, ahora sólo los que quiera la situación económica.

Pero sobre todo se trata de salvación. Quien desee salvarse debe participar en el culto capitalista porque, como antaño ocurría con la Iglesia, fuera del capitalismo no hay salvación. En él encontramos los templos de Zara o de H&M, los santos Armani o Lagerfeld, los ritos de vestir tal o tal marca o comer bajo una o varias estrellas Michelin.

Por muy abierta y acogedora que sea esta religión, quien no puede, no sabe o no quiere entrar en ella será condenado a las tinieblas exterioires, donde habrá llanto y crujir de dientes. Para el capitalismo los pobres no son hermanos desgraciados sino verdaderos culpables. Si el mercado y las oportunidades están abiertas a todos, quien no las aprovecha es el único responsable de su destino.

El rico, en cambio, merece todo elogio, mayor cuanto más rico sea. Lo expresaba diáfanamente Leon Bloy con su acostumbrada acidez: “Se quiere a toda costa que el evangelio hable de un mal rico, como si pudiera haberlos buenos. El texto es sin embargo es bien claro: homo dives, un rico, sin epíteto. Un mal rico, si se quiere relacionar esas dos palabras, es como un mal funcionario o un mal obrero, Un individuo que no sabe su oficio o es infiel a su función: un mal rico es el que da y, a fuerza de dar, se convierte en un pobre”.

Como en las antiguas religiones, oportet haereses esse, conviene que haya herejes. Su función es poner más de manifiesto la gloria del verdadero camino. Sin duda que en el capitalismo habrá herejes pero su marginalidad o su desaparición dejará bien a las claras dónde está la verdadera senda. Si los amys o los de la Christiania danesa fabrican su mermelada y cuecen su propio pan, se trata sólo de un fenómeno pintoresco, Ellos se pierden la gloria y el fasto del reino del consumo, no pueden llegar a la creatividad, la belleza y la diversidad que se ofrecen en los grandes almacenes. Eso en el caso de que logren sobrevivir porque, como en una frase antigua, “al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.

Por todo esto, el autor de quien tomo la referencia de Bernjamin sostiene que el cristianismo debe dejar de ser una religión, un tema de alcance demasiado largo.

En vez de comenzar con él, se me ocurre traer una cita de Thomas Merton: “Voy a decir algo antes de que la lluvia sea un servicio público que ellos nos puedan planificar y distribuir por dinero. Con ´ellos` me refiero a los incapaces de entender que la lluvia es un festival, gente que no aprecia su gratuidad, pensando que lo que no tiene precio carece de valor y que lo que no puede venderse no es real, de tal modo que para que algo sea verdadero resulte preciso colocarlo en el mercado (Paz personal. Paz social)». Son palabras de un monje contemplativo que, a mi modo de ver, aporta algunas claves desde las que empezar.

Carlos F. Barberá

Fuente: Atrio 

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«El dinero como Dios», por Jose Ignacio González Faus sj.

miércoles, 11 de febrero de 2015
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money_560x280Leído en su blog Miradas Cristianas:

«Todas las funciones que antaño desempeñaba Dios las desempeña hoy el dinero»

«El capitalismo es una religión sólo de culto: sin dogmas ni moral»

«Nuestro sistema es incapaz de crear empleo y reparte injustamente la riqueza y los ingresos»

«Según Lutero, la comunidad cristiana debería ser un ámbito donde no rigen las leyes de la economía monetaria»

Hace casi cien años, Walter Benjamin redactó una nota titulada “Capitalismo como religión”: el capitalismo funge religiosamente porque se presenta como “experiencia de la totalidad”. Pero es una religión sólo de culto: sin dogmas ni moral. Ese culto se lleva a cabo mediante el consumo, empalmando con la tesis marxiana de la mercancía convertida en fetiche mientras al trabajador se le convierte en mercancía. Es además una religión de culto continuo en la que todos los días son “de precepto”. Y de un culto culpabilizador (en alemán Schuld significa a la vez deuda y culpa: por eso, según Benjamin, vivir con una deuda equivale a vivir con una culpa. Curiosamente en el arameo de Jesús sucedía algo parecido: la palabra schabq significa a la vez el perdón de los pecados y la remisión de las deudas).

dios-dinero2.- Toda religión tiene un dios. Hacia 1936, Keynes, en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, habló del dinero como dios: todas las funciones que antaño desempeñaba Dios las desempeña hoy el dinero. Keynes subraya que no habla simplemente de la riqueza sino del dinero contante y sonante (la liquidez), que permite la disponibilidad inmediata y la especulación. Ese dinero: a) da seguridad y garantiza el futuro: valen de él aquellas palabras del salmista: “te amo, Señor, tú eres mi roca, mi fortaleza”. b) Da seguridad porque es todopoderoso y omnipresente: no hay nada que no pueda conseguirse sin él Finalmente c) el dinero es fecundo: en el capitalismo financiero el dinero ya no se usa como medio para crear riqueza sino que él mismo produce más dinero: “especular resulta entonces más lucrativo que invertir” (por eso los Bancos ya no dan créditos). A todo ello podríamos añadir d) que hoy que el dinero también es invisible, como Dios, a pesar de su poder y su omnipresencia. Resumiendo: si el dinero es el último punto de referencia, bien se puede hablar de él como “el ser necesario” (clásico término metafísico para designar a Dios).

Walter BenjaminWalter Benjamin

3.- Todo eso pone de relieve la no-neutralidad del dinero que ya no es un mero instrumento práctico de intercambio, como pretenden los teóricos neoliberales. Plantea además una pregunta muy seria sobre la legitimidad del préstamo a interés, cuya historia tiene tres etapas: a) Tanto en la Biblia como en el mundo grecolatino era considerado inmoral: Aristóteles calificaba la usura como el más bajo de los vicios, comparándola al proxenetismo que aprovecha la necesidad del otro para el enriquecimiento propio. Si pido prestado un kilo de patatas no es lícito que me obliguen a devolver kilo y medio. ¿Por qué habría de ser lícito si pido dinero en vez de patatas?

b) En los albores del capitalismo, el dinero se convierte en una ocasión para crear riqueza: si te presto un dinero evito comprarme con él un campo que podría cultivar, o montar una pequeña industria. En ese sentido el préstamo me priva de un beneficio y parece legítimo que, al devolverlo, se me dé alguna compensación por esa ganancia perdida.

John-Maynard-Keynes-007John Maynard Keynes

c) Con la economía especulativa financiera, la cosa vuelve a cambiar: el dinero ya no es una oportunidad para que yo cree riqueza, sino que él mismo es fecundo: con menos riesgos y con porcentajes de ganancia más altos. Eso será una gran mentira, pero “funciona” hasta que estalle la crisis. Pues bien: así como, en los comienzos del primer capitalismo no se vio que el préstamo a interés cambiaba de significado y siguieron prohibiendo, así ahora tampoco se ve que, en el capitalismo financiero, el interés vuelve a cambiar de significado, y se lo sigue permitiendo. Según la tesis de Benjamin del capitalismo como religión de culpa, ahora el interés viene a ser respecto del préstamo lo que es la penitencia respecto de la culpa.

Dejemos ese problema para el futuro y volvamos a Keynes. De lo antedicho deduce él que nuestro sistema tiene dos grandes defectos: es incapaz de crear empleo y reparte injustamente la riqueza y los ingresos. ¿Dos defectos o dos desautorizaciones totales?.

3.Lucas Granach. Retrato de Martin Lutero.10cmLucas Granach. Retrato de Martin Lutero.

4.- Todo lo antedicho nadie lo percibió con tanta claridad como Lutero, cuando ya iba amaneciendo el capitalismo. Creer en Dios es confiar en Él, pero nosotros hemos sustituido la confianza por el culto: confiamos nuestro futuro al dinero, y a Dios le hacemos procesiones y templos que “no llegan hasta el cielo”. Por eso, en su Gran Catecismo, Lutero trata del dinero al comentar no el séptimo mandamiento sino el primero: porque el dinero es “el ídolo más común en la tierra”. Según Lutero, la comunidad cristiana debería ser un ámbito donde no rigen las leyes de la economía monetaria. Los cristianos deberían manifestar al Dios verdadero con su conducta en cuestiones económicas. Por eso añade: “siempre he dicho que los cristianos somos gente rara en la tierra”. Pero esa rareza permite comprender que la frase de Jesús (“no podéis servir a Dios y al dinero”) tiene una traducción laica bien clara: no podéis servir al hombre y al dinero.

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