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Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren.

Viernes, 9 de agosto de 2019

En la festividad de Santa Teresa Benedicta de la Cruz  (Edith Stein), mártir en Auschwitz, recordemos a las víctimas de tantos genocidios que el ser humano ha sido y sigue siendo capaz de perpetrar… Y que, a pesar de no ver, de no enteder, sigamos siendo instrumentos de Paz y de Misericordia…

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Bendice, Señor
el espíritu quebrantado de los que sufren,
la pesada soledad de los hombres,
de aquél que no encuentra nunca reposo,
el sufrimiento que nunca se le confía a nadie…
Y bendice el cortejo de las gentes
que en la noche no se dejan amedrentar
por el espectro de los caminos desconocidos.
Bendice la miseria de los hombres que están muriendo ahora.
Dales, Señor, un buen fin.
Bendice los corazones, Señor, los corazones llenos de amargura.
Sobre todo, alivia a los enfermos,
concede el olvido a aquellos a quienes has privado
de su bien más querido.
No dejes que nadie en la tierra  viva angustiado
Bendice a los alegres, Señor y protégeles,
A mí nunca me has librado, hasta ahora, de la tristeza.
Y a veces me pesa demasiado;
pero Tú me das fuerza
y así puedo cargar con ella.

*

Edith Stein,
Extracto de La Ciencia de la Cruz.

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***

https://www.youtube.com/watch?v=OqEtID-kArE

*

La séptima Morada, película sobre Edith Dtein, video 1 de 8 en Youtube

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Arranca la asociación PRISMA y se reúne con el ministro Pedro Duque

Lunes, 8 de julio de 2019

F9C9A161-7E90-49DB-A506-234954234F88El objetivo de PRISMA es evitar la discriminación y mejorar la visibilidad LGTBIQA+ en Ciencia, Tecnología e Innovación.

En sus primeros pasos, PRISMA (Asociación para la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación) se ha reunido con el Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque en el día internacional del orgullo LGTB en Ciencia Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. En esta primera toma de contacto, los representantes de PRISMA le han planteado la problemática del colectivo en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI), la discriminación que sufren las personas LGTBIQA+ en su entorno de trabajo, la necesidad de aportar evidencia ante las «pseudo-terapias» de conversión y la falta de vocaciones científicas en el colectivo.

“Esperamos poder colaborar con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para elaborar este código de buenas prácticas, que será un primer paso en el camino que nos lleve a lograr que ninguna persona LGTBIQA+ pueda sentirse discriminada en el ámbito de la CTI. Una ciencia mejor requiere una perspectiva diversa que también incluya al colectivo LGTBIQA+” explicó a la salida de la reunión Roi Villar.

El pasado 6 de abril de 2019, PRISMA empezó su andadura y tiene como objetivo evitar la discriminación, visibilizar y apoyar al colectivo LGBIQA+ en el ámbito de la Ciencia, Tecnología e Innovación.

A lo largo de la historia de la práctica científica, se ha tenido la idea de que lo único que condiciona la elección y el desarrollo de una carrera en las ramas CTI, son las capacidades y méritos de cada persona. Pero amigas, aunque la ciéncia y la tecnología han sido y son espacios de apertura, es del todo demostrable que ni se cumple esa objetividad, ni es real la igualdad de oportunidades para todas las personas que desarrollan su carrera profesional en este ámbito.

Podríamos entrar en ejemplarizar de qué manera se revelan situaciones de discriminación de la comunidad LGTBIQA+, cuantificar la imposición de la heteronormatividad y la dificultad que tienen las personas LGTBIQ para ser visibles en su lugar de trabajo a la vez que remarcamos la gravedad de la situación que sufre el colectivo trans. Pero para ello a partir de ahora tenemos la Asociación PRISMA.

Evitar la discriminación y aumentar la visibilidad tan solo es uno de los objetivos que persigue la Asociación. A parte está el Fomento de las habilidades de formación en la diversidad de lxs profesorxs y formadorxs a todos los niveles educativos y la Promoción del interés por la CTI y las vocaciones científicas y tecnológicas especialmente en los colectivos LGTBIQA+. En definitiva, busca ayudar a construir una comunidad que permita el soporte y apoyo mutuo colaborando con organizaciones, sociedades científicas y estructuras académicas, para así conseguir el mayor impacto en los objetivos anteriormente mencionados.

Fuente HazteQueer

General, Historia LGTB , , , , , , ,

“Neuroespiritualidad y fe “, por Fernando Jiménez.

Lunes, 17 de septiembre de 2018

xel-deseo-en-el-hombre-520x283-jpg-pagespeed-ic-xicgoepccqEs ya frecuente oír hablar de Neuroespiritualidad. El término verbal Neuroespiritualidad quiere dar a entender que nuestro cerebro tiene la capacidad de generar experiencias a nivel de esa otra región de la psique que se llama Espíritu: todas las experiencias de sensaciones, de emociones, de percepciones, de revelaciones que son transcendentes, espirituales, transpersonales, mágicas, numinosas, místicas…, además de las que pueden llamarse divinas y de fe religiosa.

Y desde los estudios neurológicos y neuropsicológicos parece estar demostrado que estas experiencias se producen en coincidencia de causa o efecto con una hiperactivación ciertas estructuras cerebrales que pertenecen a lo que en neurología se llama sistema límbico o cerebro emocional en conexión especial con la agmídala y con el lóbulo prefrontal derecho del neocortex.

Lo he expresado muy resumidamente, pero quiero añadir que, en la actualidad, como resultado de las investigaciones en Neurología, se ha confirmado que las estructuras límbicas del cerebro, cuando se activan, sea por estimulación eléctrica o por estimulación magnética transcraneal, son capaces de producir un tipo de experiencias que podemos llamar transcendentes, espirituales o místicas. Es decir, reacciones, sensaciones y experiencias que se originan, o que se registran, en lo que denominamos Nivel del Espíritu.

Vamos a partir metodológicamente desde esta hipótesis de entrada: Que la materia cerebral puede generar espiritualidad, que nuestro cerebro está capacitado para producir espiritualidad. El poeta Juan Ramón Jiménez ya dijo en uno de sus aforismos: “Doctor Marañón (el Doctor Marañón era a principios del siglo pasado un famoso especialista en endocrinología): yo tengo una glándula que segrega infinito…”. Y esto que escribió Juan Ramón nos lo confirman tantos artistas, poetas, músicos, descubridores… capaces de experimentar y de generar un goce que roza lo sublime: el “placer infinito”, el éxtasis…

Así son también las llamadas visiones: percepciones de realidades “inefables”, que transcienden la percepción habitual de las cosas y de las realidades materiales. A veces estas visiones, estas percepciones extraordinarias, nos las revelan ciertas personas visionarias, o personas que están estimuladas por drogas especiales. Y también nos las trasmiten los artistas a través de sus obras; o los místicos y los santos, como San Juan de la Cruz, según nos dice en una de sus Coplas:

“Entreme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo”.

Porque esta capacidad de nuestro cerebro de generar transcendencia y espiritualidad es lo que explica las posibilidades creativas del arte, así como hace comprensibles los relatos de lo que han experimentado ascetas, contemplativos y místicos, en sus encuentros “con la divinidad” o con “las divinidades”. Pero, incluso más cercanamente y habitualmente todavía, nos hace comprensible lo que tantas personas confiesan experimentar con la sexualidad, dentro ese estado de inter-estimulación neurológica completa que es la relación sexual, y que culmina en el éxtasis del orgasmo: “ha sido una experiencia mágica”, “inefable”, “divina”, “entré en éxtasis”, “no tengo palabras”, “estoy levitando”…, (Por lo menos así se expresan en las películas y en algunas canciones y novelas).

Estas experiencias que son inenarrables con nuestras palabras habituales (por eso abundan en las expresiones líricas), experiencias de climax de goce y de plenitud en el amor, juntas a sentimientos de infinito de integración en el Universo, son testimonio de lo que capacidad de nuestro cerebro de generar experiencias transmateriales que nos sitúan en un ámbito distinto y especial, que es esfera de la Espiritualidad, donde transcendemos sobre nuestro ego individual y habitual y nos fundimos y nos hermanamos con el Amor, la Verdad y la Belleza. “¿Dónde gozar de la visión tan pura / que hace hermanas las almas y las flores?”, dijo Valle-Inclán en uno de sus poemas.

De lo cual se infiere que los humanos tenemos una tendencia innata a la espiritualidad, desde la cual se accede a un nivel superior y supremo de autorrealización personal, y de perfeccionamiento también de la especie humana. Y que estas son también las experiencias sobre las que se construye todo el edificio de las artes creativas, y los pilares humanos sobre los que se han construido las grandes religiones.

Pero quiero insistir en que Espiritualidad es un concepto más amplio que religión: no existe religión sin espiritualidad, pero sí es posible la espiritualidad sin religión, incluso en movimientos y en instituciones espirituales no religiosas, como son el budismo, el jainismo o el taoísmo. Y también en personas normales, en cualquier persona que se sienta a nuestro lado y que experimenta su estar en la vida integrando las dimensiones del espíritu en su ser, su sentir y su actuar, aunque no sean creyentes de ninguna religión.

Y es por lo que concluyo y estoy de acuerdo en que tenemos una tendencia innata a la espiritualidad generada por estructuras cerebrales y una posibilidad de contemplar la vida y de interpretar el mundo con las luces de la Inteligencia Espiritual, en dimensiones a las que no alcanzan los focos de la Inteligencia Racional.

Por todos estos argumentos, quizás se podría afirmar, desde el punto de vista neurocientífico, que el ámbito de lo sobrenatural no es un mundo que exista fuera de nosotros mismos, sino que es un producto, o podríamos decir un “constructo”, de nuestro cerebro… Lo resumo en el pensamiento de Paul Eluard, un poeta francés del siglo pasado, un pensamiento que se convirtió en slogan publicitario: “Hay otros mundos, pero están en este”.

Vamos ahora a aterrizar en nuestra propia experiencia, en el terreno de nuestra subjetividad:   Desde que se conoce y se sabe que el cerebro es productor de espiritualidad, se plantean dos posibilidades optativas, dos opciones fundamentales (se llaman “opciones fundamentales” a aquellos puntos de inflexión que ya le dan una nueva dirección existencial a la persona):

– Una es la de los “creyentes” que piensan poder argumentar que Dios ha colocado en el cerebro humano estructuras que permiten la experiencia espiritual y el contacto con la divinidad.

– Y la postura opuesta, la de los “no-creyentes”, es la que piensa que estas experiencias metafísicas, místicas o espirituales son fruto de la evolución ontogenética y filogenética, como el resto de un organismo, el nuestro, que ha seguido el proceso de selección natural, traspasando el objetivo primario de la supervivencia, hacia el objetivo de una supervivencia en mayor plenitud posibilidades vitales…

Las personas que han desarrollado esta capacidad pueden ser personas espirituales, pero no “sobre-naturales”, ni siquiera tienen que ser auténticamente religiosas. Porque todo lo que le sucede y experimenta es natural, todo es científico, todo es explicable por la neurología.

Si es verdad que las estructuras cerebrales son fruto de la evolución, lo cual parece obvio, todavía queda aquí otra posibilidad para los que defienden la primera opción, para los creyentes: la posibilidad de que desde un diseño divino se hayan formado esas estructuras de nuestro cerebro utilizando los mecanismos y las leyes de la evolución darwiniana (las leyes que Darwin descubrió, pero que estaban diseñadas por designio divino) para llegar, por evolución de especies, hasta el homo sapiens, y para que éste –el hombre, el ser humano, la persona humana- pudiese seguir desarrollándose hacia otras esferas de realización, que son las esferas del Espíritu. Y es por lo que le es posible tener experiencias espirituales, y habitar con su propia mente esa región del Espíritu, donde puede comunicarse también con seres extra-materiales, es decir: espirituales.

Es una opción razonada y razonable. Pero también es posible, también es razonada y razonable la opción intelectual contraria: la de pensar y creer que estas estructuras, por un proceso de evolución natural, son las que han generado las creencias en “seres espirituales y divinos” a través de funciones más especializadas de cerebro, pero sin salir de él.

En este segundo caso (y repito lo que ya he dicho) la espiritualidad resultaría ser una facultad mental como cualquier otra que se ha desarrollado por evolución natural en respuesta a determinadas presiones medioambientales, con el fin de aumentar las probabilidades de supervivencia y de autorrealización más plena del organismo, igual que se ha desarrollado el lenguaje, y la inteligencia, y la capacidad para la música o para la poesía y las artes, y las capacidades descubridoras y creativas. De ahí que haya personas más espirituales que otras, dependiendo de que tengan más o menos desarrollada esta facultad, o en razón de que se lo haya facilitado el entorno, o la sociedad o el medio cultural en el que esa persona se encuentra. Y por esa razón existen, y han existido, individuos con una gran espiritualidad (los artistas, poetas, los intérpretes y los creadores musicales; también los místicos, los santos, los fundadores de religiones). Y también han existido y existen otros individuos, otras personas –homines sapientes también- en las que esa espiritualidad parece estar ausente, y para quienes la inteligencia espiritual no tiene que intervenir necesariamente en su interpretación del mundo. Solo les interesa lo que se puede explicar con los argumentos cognoscitivos de la razón.

*******

Hasta aquí he querido llegar, hasta este límite, hasta esta frontera de la razón, para preguntar (que cada uno y cada una se lo pregunte en su interior, y se responda): ¿Cuándo llego aquí, a este punto, veo algo más allá? ¿Sigo viendo a Dios entre las brumas exteriores, o en los susurros secretos de mi corazón?

Sabemos o pensamos que la Fe no es una demostración, no es una convicción. La Fe es una opción, una decisión libre, y por eso reitero mi pregunta; que cada persona que lee esto se la responda a sí misma: ¿Cuál es mi opción? ¿Cómo elijo configurar mi pensamiento y organizar mi estar en la vida, con la primera opción o con la segunda opción? …

Voy a volver a decirlo: La Fe no es una convicción; la Fe es una opción, una decisión libre, una entrega incondicional, una sin-razón (como el enamoramiento). Eso lo decía una nivela de Julien Green: “No se puede explicar por qué se tiene Fe: se sabe, como cualquier persona sabe cuándo está enamorada”). No es algo a lo que la persona tenga que rendirse por la evidencia de la razón. Como se decía en otra película de Inmar Bergman, tan famosa el sigo pasado, El Séptimo sello: “La Fe es un gran sufrimiento; es como hablar con alguien que está afuera en las tinieblas…”.

Desde la esfera de la razón, la Fe es un sufrimiento, un anhelo frustrado, un fracaso de la racionalidad. “Cuántas veces / te buscaron mis manos, tanteando por las sombras / como un ciego…”, decía un poema antiguo. Las luces de la razón no llegan a iluminar las riberas del Espíritu donde se apacienta la Fe. Para arribar a esas orillas tengo que dar un salto en el vacío de la mente.

La inteligencia de la razón, la Inteligencia Racional, no opera con los mismos procesos que la Inteligencia Espiritual. Ni los argumentos de la razón justifican esos encuentros supremos con la Verdad y con la Belleza y con la Bienaventuranza, que han logrado, a veces, los grandes poetas, los creadores, los grandes descubridores, los místicos y los santos.

En este nivel de la instalación en las regiones del Espíritu, cuando están iluminadas por la Fe, el término “conocimiento” es… transparencia (“La transparencia, Dios, la transparencia”, clamó Juan Ramón Jiménez en su libro Dios deseante y deseado), y el verbo “conocer” adquiere un significado de compenetración o de interpenetración con lo conocido, cuando lo conocido queda abarcado, incorporado o fundido en una experiencia de encuentro, para la que no existe otra palabra sinónima que la palabra Amor.

Como escribí en otro lugar, no encuentro una ejemplificación más explícita de este de este fenómeno de auto-realización humana, que la de unos versos de San Juan de la Cruz, en los que se revela un encuentro donde, metafóricamente, la noche de la inteligencia queda iluminada por la alborada de Fe en la compenetración del amor: “Oh noche que guiaste / oh noche amable más que la alborada, / oh noche que juntaste / amado con amada, / amada en el amado transformada”. Quizás aquí quede descrita la fenomenología de la Fe y la experiencia encuentro-conocimiento-amor que en ella se contiene, en este humano y divino plano del Espíritu.

Y si a quien haya optado por esta opción, la opción en la Fe, alguien la preguntara que es lo que ha descubierto, qué es lo que ahora sabe, quizás sólo podrá responderle con san Juan de la Cruz:

“Entreme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo”

 

Fernando Jiménez Hernández-Pinzón

Fuente Atrio

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Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren.

Jueves, 9 de agosto de 2018

En la festividad de Santa Teresa Benedicta de la Cruz  (Edith Stein), mártir en Auschwitz, recordemos a las víctimas de tantos genocidios que el ser humano ha sido y sigue siendo capaz de perpetrar… Y que, a pesar de no ver, de no enteder, sigamos siendo instrumentos de Paz y de Misericordia…

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Bendice, Señor
el espíritu quebrantado de los que sufren,
la pesada soledad de los hombres,
de aquél que no encuentra nunca reposo,
el sufrimiento que nunca se le confía a nadie…
Y bendice el cortejo de las gentes
que en la noche no se dejan amedrentar
por el espectro de los caminos desconocidos.
Bendice la miseria de los hombres que están muriendo ahora.
Dales, Señor, un buen fin.
Bendice los corazones, Señor, los corazones llenos de amargura.
Sobre todo, alivia a los enfermos,
concede el olvido a aquellos a quienes has privado
de su bien más querido.
No dejes que nadie en la tierra  viva angustiado
Bendice a los alegres, Señor y protégeles,
A mí nunca me has librado, hasta ahora, de la tristeza.
Y a veces me pesa demasiado;
pero Tú me das fuerza
y así puedo cargar con ella.

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Edith Stein,
Extracto de La Ciencia de la Cruz.

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https://www.youtube.com/watch?v=OqEtID-kArE

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La séptima Morada, película sobre Edith Dtein, video 1 de 8 en Youtube

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“Ciencia, filosofía y fe”, por Martín Gelabert, OP.

Lunes, 6 de noviembre de 2017

de-estambul-a-rumania-retratos-del-mundo-fotos-estambul-rumania-bruselas-roma-religion-gayLeído en su blog Nihil Obstat:

Hay personas que piensan que lo que dice la Biblia a propósito de la creación del mundo y del ser humano ha quedado totalmente superado por la ciencia. Si superado quiere decir que la ciencia explica las cosas con una perspectiva y un lenguaje muy distintos al de la Biblia, podemos estar de acuerdo: Dios, evidentemente, no ha creado el mundo en seis días. Pero si superado quiere decir que lo que dice la Biblia ha dejado de ser verdad, entonces no estoy de acuerdo, aunque reconozco que hay que explicar bien esa verdad bíblica. Lo que sí me parece que está superado es la alternativa entre creación y evolución. Tanto las ciencias naturales como la fe, hablan de lo mismo, aunque con perspectivas diferentes, ambas importantes para nosotros.

Las ciencias naturales quieren describir de la manera más exacta los datos y los hechos. Quieren analizar los componentes físicos, químicos, biológicos y neurológicos. Y descubren una serie de conexiones y de leyes que explican los distintos momentos de una evolución, que han conducido a la aparición de la vida y, finalmente, de los seres humanos. Pero con esto no han dicho todo lo que puede decirse sobre el mundo y sobre el hombre. Podemos explicar las funciones químicas del cuerpo humano y de su cerebro, y no por eso hemos comprendido al ser humano.

¿Por qué existe algo y no la nada, por qué hay evolución? ¿Por qué el universo está constituido de esta manera, por qué resulta inteligible? ¿Qué sentido tiene la vida humana? ¿Cómo debemos comportarnos con la naturaleza? ¿Hay algún límite para nuestro comportamiento? Todo ser humano, de un modo u otro, se plantea estas u otras preguntas parecidas. Y cuando trata de responderlas ya no está haciendo ciencia, sino filosofía. Cuando nos planteamos estas preguntas ya no buscamos explicaciones; buscamos comprendernos a nosotros mismos y buscamos comprender cómo debemos relacionarnos con la naturaleza y con los otros seres humanos.

Finalmente, las personas que creen en Dios, además de querer comprender el universo y la vida, se admiran ante tanta maravilla y dan gracias a Dios por su existencia. Porque entienden que, de un modo misterioso, Dios está en el origen de todo lo que existe. Y que la vida es un regalo que Dios nos ha hecho. Las personas que creen en Dios se maravillan ante los portentos que es capaz de realizar el ser humano en el campo del arte y de la técnica, pero también en el campo del amor al prójimo. Las personas religiosas se duelen también ante el sufrimiento que hay en el mundo y el dolor que provocamos los hombres. Este sentimiento de admiración y de gratitud nos abre a la responsabilidad y a la idea de que, detrás de tanta maravilla, está la mano de un Dios que no sólo es poderoso, sino esencialmente bueno.

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“La ciencia es sabiduría; los científicos a veces son dogmáticos (III)”, por Enrique Martínez Lozano

Miércoles, 16 de agosto de 2017

afbeelding1El equilibrio, decía, siempre es delicado. Porque el reconocimiento de la apertura ilimitada de lo real no puede servir de pretexto para la irracionalidad ni de soporte para charlatanes que se aprovechan de la credulidad ajena.

Entre ambos extremos –el dogmatismo científico y la propaganda pseudocientífica e irracional– parece que tendría que moverse la búsqueda desapropiada de la verdad. De hecho, si nos escuchamos con limpieza, tal vez podamos advertir que tanto un extremo como el otro nos chirrían interiormente.

Es lo que me ocurre al leer artículos como el de Javier Sampedro, titulado Ofensiva contra la ciencia ­–en una versión digital del mismo, se hablaba de “un ataque sin precedentes contra la ciencia” (cómo recuerda a los “ataques contra la religión”, de los que se queja periódicamente la jerarquía eclesiástica–, en el diario El País, del 16 de junio pasado[i].

Rescato todas sus valiosas aportaciones, así como su espíritu crítico frente a cualquier tipo de charlatanería pseudocientífica, pero me apena comprobar el reduccionismo estrecho en el que se mueve.

Algo parecido puede decirse sobre la anteriormente citada lista de “terapias pseudocientíficas”, elaborada por la APETP[ii]. También en este caso es de valorar la aproximación crítica a cada una de esas terapias o supuestas terapias. Bienvenido sea todo esfuerzo por someter a crítica cualquier teoría o método que aparezca en el mercado, sobre todo cuando se presentan de manera igualmente “dogmática”. Sin embargo, el error parece estar de nuevo en el dogmatismo de base según el cual no puede ser verdadero sino aquello que previamente –y desde un reductor paradigma cientificista– se ha decidido.

¿Acaso no hay nada verdadero y valioso en cada de las terapias mencionadas? ¿Puede descartarse la ancestral sabiduría china o india con el pretexto de que no se acomoda a los estándares occidentales? ¿Quién negaría hoy que los bloqueos emocionales repercuten en la salud o que las experiencias afectivas de la infancia repercuten decisivamente en el futuro de la persona…?

Sin duda, es preciso estar atentos a todo lo que se nos quiera “vender”, particularmente cuando se presente como remedio mágico o panacea definitiva para resolver nuestros problemas. Pero tal lucidez crítica no tiene nada que ver con el rechazo dogmático, cuando no pueril, de lo que previamente se ha descartado como “no científico”.

El error de base parece fácil de detectar: debido al proceso cultural de Occidente, se llegó a identificar la “ciencia” con el “materialismo (o positivismo) científico”. Pero, mientras la primera es camino de sabiduría, el segundo no pasa de ser una creencia acientífica que, en no pocos casos, se ha llegado a asumir como verdadera y, por tanto, incuestionable. Con ello, se ha caído en una trampa cargada de ironía: se otorga carácter científico a lo que solo es una creencia acientífica (indemostrable).

Para terminar, quiero señalar un detalle que me parece significativo y que viene a confirmar el dicho de que “los extremos se tocan”: tanto este perfil de científicos como los obispos –a los que aquellos acusan de “dogmáticos” y enfrentados a la ciencia– muestran su rechazo a las mismas expresiones. Así, en un documento reciente, los obispos vascos exigían a los colegios católicos que “huyan de las nuevas formas de espiritualidad como el yoga, el reiki o el zen”[iii]. También aquí se hace manifiesta, no solo la descalificación gratuita, sino la ignorancia de quienes llaman “nuevas” a tradiciones milenarias.

¿De dónde puede nacer esa actitud ultradefensiva en unos y otros? Tal vez –aun hallándose en paradigmas completamente diferentes– todos ellos tienen algo en común: la defensa dogmática de sus creencias o posiciones mentales, que consideran como la “única verdad”. Lo curioso es que, mientras se está en esa actitud, no se la reconoce. Es necesario tomar distancia –a veces por el simple paso del tiempo– para comprobar la cerrazón y los peligros que encierra.

Y para contribuir al debate en torno a una cuestión concreta -la homeopatía, que tantas diatribas está provocando–, dejo un resumen escrito sobre lo que fue la I Jornada sobre Evidencias Científicas en Homeopatía, celebrada en San Sebastián, el pasado mes de junio: “Homeopatía: la evidencia científica que necesitan los escépticos”, en:

http://www.saludnutricionbienestar.com/homeopatia-evidencia-cientifica-necesitan-escepticos/

 

Enrique Martínez Lozano

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[i]http://elpais.com/elpais/2017/06/16/ciencia/1497616571_649155.html

[ii] http://www.apetp.com/index.php/lista-de-terapias-pseudocientificas/

[iii]http://www.elizagipuzkoa.org/adjuntos/pastoralobispos2017JUNIO.pdf

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“La ciencia es sabiduría; los científicos a veces son dogmáticos (I y II)”, por Enrique Martínez Lozano.

Lunes, 14 de agosto de 2017

afbeelding1I

El dogmatismo hace referencia a aquella actitud que asume determinadas opiniones como “verdades absolutas” y, por tanto, indiscutibles. De ese modo, se produce un sometimiento acrítico a ciertas creencias, formuladas frecuentemente de una manera simplista, que se suscriben de modo incuestionado.

En este sentido, el dogmatismo es lo opuesto al librepensamiento y, en último término, a la búsqueda honesta de la verdad. Suele hacer pie en necesidades (inconscientes) de la persona, como son la seguridad y la autoafirmación.

Habitualmente se ha relacionado el dogmatismo con la religión. La realidad, sin embargo, es que se presenta en cualquier ámbito de la existencia. Resulta cómodo “descansar” en la ilusión de que las propias creencias –sean las que sean– son verdaderas y, desde ellas, descalificar a quienes las cuestionan.

La ciencia, entendida adecuadamente, es antidogmática. Movida por la búsqueda de la verdad, se define precisamente por su capacidad de apertura a lo real y, en consecuencia, por el cuestionamiento permanente de cualquier afirmación o postulado que se presente como “definitivo”. Cuando es tal, la ciencia se halla en una discusión constante de sus propios resultados. Abierta a la verdad, está dotada de sabiduría y de humildad.

Sin embargo, no ocurre siempre lo mismo con los científicos que, a menudo, suelen identificarse con los descubrimientos adquiridos y aferrarse a ellos de una manera dogmática, a la vez que, paradójicamente, protestan contra el “dogmatismo” de quienes los cuestionan. Al analizar esa postura más de cerca, se advierte que el error se produce cuando los científicos se han identificado con un paradigma determinado, con un “marco de creencias” acerca de la realidad, al que sin darse cuenta han absolutizado. Esto es lo que sucedió en la cultura occidental, a partir del positivismo que desembocó en el cientificismo, según el cual solo es “verdad” aquello que puede ser demostrado en un laboratorio. Parece evidente que tanto el positivismo como el cientificismo son, simple y llanamente, posturas dogmáticas. Otorgan a sus adictos lo mismo que han prometido siempre los dogmas: seguridad en la propia postura, descalificación de lo diferente, sensación de “superioridad” (intelectual o moral), cesación de la búsqueda de una verdad mayor…

El cientificismo aparece enarbolando el estandarte de la verdad, con el que dice encabezar la cruzada contra la irracionalidad, a partir de un postulado (dogmático) de base: todo lo que no es “científico” es irracional. Sin advertir que tal formulación es en sí misma acientífica –nunca podría ser demostrada–, sus seguidores aparecen como adalides de la ciencia y de la verdad, adoptando con frecuencia el tono y las maneras de auténticos “predicadores”. Parecen desconocer que, en el campo de las ideas, la intolerancia es indicio de dogmatismo.

II

El dogmatismo –como la intolerancia– es una actitud que acecha constantemente a los humanos, hambrientos de seguridad. A falta de aquella seguridad que nace de la comprensión de lo que somos, es prácticamente inevitable que se proyecte a las propias “creencias” o ideas, a las que se identifica con “la verdad”.

Tal fenómeno ha sido una constante en las religiones instituidas que, creyéndose en posesión de la verdad, descalificaban a todo disidente. Así nacieron, por ejemplo, en la Iglesia, el “Índice de libros prohibidos” o las listas de herejes cuyas opiniones eran condenadas en su integridad.

Sin embargo, ese “tic” no es exclusivo de las religiones. Aparece en científicos fundamentalistas que hacen de la ciencia una pseudo-religión para, desde ahí, dedicarse a condenar, sin matices, todo aquello que no se corresponde con sus propios presupuestos.

Es lo que puede apreciarse en la lista elaborada por la “Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas” (APETP), en la que se enumeran más de setenta y cinco –así etiquetadas– “terapias pseudocientíficas”, y que según ellos van de la acupuntura a la sonoterapia, incluyendo igualmente al ayurveda o el psicoanálisis, la osteopatía y la psicología transpersonal [i].

Me parece que la salida de la trampa únicamente podrá venir de la mano de una formulación más completa y adecuada, que podría expresarse de este modo: “Todo lo demostrable científicamente es verdadero, pero no todo lo que es verdadero es demostrable científicamente”. O por decirlo de otro modo: aparte de lo “irracional” y lo “racional” –disyuntiva en la que estos científicos se mueven sin cuestionarla–, existe otra dimensión “trans-racional”.

La misma formulación nos hace ver su frágil equilibrio: ¿cómo distinguir lo uno de lo otro? ¿Cómo saber si nos encontramos ante algo verdadero cuando no es científicamente demostrable? ¿Cómo evitar confundir lo que es “irracional” –erróneo y peligroso– con lo que es genuinamente “trans-racional” y, por ello, verdadero?

Aceptar ese interrogante abierto requiere humildad, amor a la verdad y búsqueda honesta de la sabiduría. Es más cómodo desechar cualquier cosa que cuestione los supuestos previos…, pero más dogmático y, a la postre, caduco.

Es lo que ocurre con algunos científicos que, aun sin reconocerlo, se ven desbordados por los nuevos avances científicos, que están dejando obsoletas afirmaciones anteriormente consideradas inmutables. Una vez más, es la misma ciencia la que nos vuelve a la humildad, cuando nos hace ver que apenas si conocemos un 4% de la realidad que sabemos que existe, o cuando nos muestra que las leyes por las que se regía la física clásica saltan por los aires desde la perspectiva de la mecánica cuántica. Si sabemos que, en última instancia, la realidad es energía e información –que el origen de la materia es inmaterial–, ¿cómo se puede seguir manteniendo sin rubor que solo es verdadero lo que hoy es científicamente demostrable?

Enrique Martínez Lozano

[i] http://www.apetp.com/index.php/lista-de-terapias-pseudocientificas/

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Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren.

Miércoles, 9 de agosto de 2017

En la festividad de Santa Teresa Benedicta de la Cruz  (Edith Stein), mártir en Auschwitz, recordemos a las víctimas de tantos genocidios que el ser humano ha sido y sigue siendo capaz de perpetrar… Y que, a pesar de no ver, de no enteder, sigamos siendo instrumentos de Paz y de Misericordia…

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Bendice, Señor
el espíritu quebrantado de los que sufren,
la pesada soledad de los hombres,
de aquél que no encuentra nunca reposo,
el sufrimiento que nunca se le confía a nadie…
Y bendice el cortejo de las gentes
que en la noche no se dejan amedrentar
por el espectro de los caminos desconocidos.
Bendice la miseria de los hombres que están muriendo ahora.
Dales, Señor, un buen fin.
Bendice los corazones, Señor, los corazones llenos de amargura.
Sobre todo, alivia a los enfermos,
concede el olvido a aquellos a quienes has privado
de su bien más querido.
No dejes que nadie en la tierra  viva angustiado
Bendice a los alegres, Señor y protégeles,
A mí nunca me has librado, hasta ahora, de la tristeza.
Y a veces me pesa demasiado;
pero Tú me das fuerza
y así puedo cargar con ella.

*

Edith Stein,
Extracto de La Ciencia de la Cruz.

teresa-benedetta-della-croce-1

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“Fe y ciencia, más allá de la apariencia “, por Martín Gelabert Ballester, OP

Jueves, 29 de septiembre de 2016

1008circuloDe su blog Nihil Obstat:

La fe tiene una pretensión realista, pero no se limita a la apariencia, a aquello que se puede ver y tocar. La fe busca la verdad más allá de la apariencia y descubre en lo real indicios que permiten abrirlo a posibilidades nuevas, que van más allá de lo que aparece. Por este motivo, los creyentes suelen ser objeto de burla por parte de aquellos que piensan que más allá de los datos empíricamente verificables no hay nada. Pero si lo pensamos bien, resulta que también las ciencias avanzan porque buscan más allá de la apariencia. En este sentido el proceder la ciencia no es muy distinto del de la fe.

La percepción sensorial e inmediata, por la que vemos cómo se pone y sale el sol, se mueven los automóviles, o distinguimos distintos colores, es acrítica. Sin duda, este tipo de experiencia es el punto de arranque de todo conocimiento pero, en sí mismo, es superficial e impreciso. Aquí radica también su peligro: en virtud de su certeza inmediata, puede impedir un conocimiento más profundo. “La impresión superficial de una percepción aparentemente inequívoca puede inducir a error cuando se afirma que esta impresión es el conocimiento último y definitivo”, escribió hace ya muchos años un joven teólogo llamado Joseph Ratzinger.

Dicho de otra forma: en el punto de partida de la ciencia se encuentra la idea de que es necesario ir más allá de las impresiones de los sentidos. Si los detractores de Galileo lo hubieran tenido en cuenta, seguramente no le hubieran condenado. Porque la apariencia es que quién se mueve alrededor de la tierra es el sol. Lo que decía Galileo contradecía algo que todo el mundo podía ver con sus propios ojos. Aunque, por otra parte, no es menos cierto que los cardenales que le condenaron no veían nada de tanto mirar al sol. La lección que podemos sacar del “asunto Galileo” es que hay una primacía de la inteligencia sobre la experiencia sensible.

Concluyo con unas palabras del teólogo ya citado: “No se limita al ámbito de la fe, sino que tiene validez general la tesis de que, aunque es cierto que la ‘experiencia empírica’ es el punto de partida necesario de todo conocimiento humano, esta experiencia llevaría a conclusiones falsas si no admitiera ser criticada desde el conocimiento, abriendo así la puerta a nuevas experiencias”. En otras palabras: no es solo la fe la que va más allá de lo sensorial; también la ciencia procede de la misma forma. Criticar la fe en nombre del empirismo es no entender el proceder general del espíritu humano cuando busca la verdad.

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Hallan mutación genética que bloquea una vía de entrada del VIH en organismo

Martes, 16 de agosto de 2016

VIH-SidaLos investigadores consiguieron localizar a 97 personas que tenían la mutación en una de sus dos copias de cromosomas y a dos que la tenían en ambas.

Científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa han identificado por primera vez en personas con Sida una mutación genética que bloquea la entrada del VIH en células del sistema inmunitario, al impedir la producción de una proteína que facilita su penetración en el organismo.

El estudio, que publica la revista Nature Communications, ha permitido demostrar que esta mutación genética impide la producción de la proteína Siglec-1, que facilita la penetración del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en las células mieloides, lo que abre la puerta a desarrollar fármacos complementarios a los actuales que bloqueen esta proteína sin sufrir efectos secundarios.

“El estudio de la genética humana y de las personas que carecen de un receptor de manera natural nos puede dar mucha información sobre futuras terapias a desarrollar”, ha destacado Nuria Izquierdo-Useros, investigadora de IrsiCaixa que colidera el estudio junto con Amalio Telenti, del Instituto Craig Venter en California.

El trabajo ha sido liderado por investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social “la Caixa” y el Departamento de Salut de la Generalitat de Cataluña, y de la Universidad de Lausanne (Suiza), junto con los grupos de estudio de la cohorte suiza SHCS y la norteamericana MACS.

Un mecanismo clave en el proceso de diseminación del VIH en el organismo es la infección de sus células diana, los linfocitos T-CD4, a través de las células del sistema inmunitario denominadas mieloides.

Este proceso, que se conoce como transinfección, ocurre cuando el virus penetra en las células mieloides, se refugia en su interior y desde ahí infecta a los linfocitos T-CD4.

El estudio de los científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa ha identificado ahora por primera vez en personas infectadas por el VIH una variante genética que impide la producción de Siglec-1, el receptor que permite esta entrada del virus en las células mieloides y su subsiguiente transinfección a los linfocitos T-CD4.

Los investigadores del IrsiCaixa han concluido que esta variante confirma la posibilidad de utilizar a Siglec-1 como posible diana terapéutica de nuevos fármacos, ya que su ausencia no tiene ninguna consecuencia clínica aparente en los pacientes.

La presencia de la mutación genética detectada en este estudio es muy poco frecuente, ya que se estima que sólo un 1,3 % de la población europea la tiene en al menos una de sus dos copias de 23 cromosomas, y aproximadamente un 0,05 % la tiene en las dos.

A pesar de esta frecuencia tan baja, el estudio publicado en Nature Communications ha permitido identificar por primera vez que hay pacientes infectados por el VIH que, de manera natural, carecen de esta vía de dispersión viral.

En concreto, los investigadores consiguieron localizar a 97 personas que tenían la mutación en una de sus dos copias de cromosomas y a dos que la tenían en ambas.

Tras estudiar en el laboratorio el efecto de estas alteraciones en células extraídas de los pacientes, los científicos comprobaron que la mutación reduce la capacidad de las células mieloides de capturar el virus y transferirlo a los linfocitos T-CD4.

Además, descubrieron que Siglec-1 se expresa en mayor medida en las personas que no tienen la mutación, en menor proporción en las que sólo tienen una copia con la mutación, y absolutamente nada en las que la tienen en las dos copias.

Como consecuencia, en las personas que presentan la mutación genética en sus dos copias de cromosomas, la ausencia del receptor impide al VIH entrar en las células mieloides e infectar a través de ellas a los linfocitos T-CD4.

El trabajo ha investigado en dos grandes grupos de pacientes con VIH, en Suiza y en EEUU, si la presencia de esta mutación se puede asociar a una determinada evolución de la enfermedad, pero habrá que seguir realizando estudios que identifiquen a más portadores de la mutación genética para poder sacar conclusiones, según los investigadores.

Por ello el objetivo más inmediato ahora es tratar de detectar a más personas infectadas por el VIH y que tengan esta mutación genética.

La ausencia de Siglec-1 no presenta en principio ningún efecto en las personas afectadas por la mutación, lo que lo convierte en un candidato atractivo para la elaboración de nuevos fármacos que lo bloqueen porque se minimiza el riesgo de generar efectos secundarios, según los autores de la investigación.

Fuente Agencias/ Cáscara Amarga

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Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren

Lunes, 16 de noviembre de 2015

Del blog de la Communion Béthanie:

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Bendice, Señor
el espíritu quebrantado de los que sufren,
la pesada soledad de los hombres,
de aquél que no encuentra nunca reposo,
el sufrimiento que nunca se le confía a nadie…
Y bendice el cortejo de las gentes
que en la noche no se dejan amedrentar
por el espectro de los caminos desconocidos.
Bendice la miseria de los hombres que están muriendo ahora.
Dales, Señor, un buen fin.
Bendice los corazones, Señor, los corazones llenos de amargura.
Sobre todo, alivia a los enfermos,
concede el olvido a aquellos a quienes has privado
de su bien más querido.
No dejes que nadie en la tierra  viva angustiado
Bendice a los alegres, Señor y protégeles,
A mí nunca me has librado, hasta ahora, de la tristeza.
Y a veces me pesa demasiado;
pero Tú me das fuerza
y así puedo cargar con ella.

*

Edith Stein,
Extracto de La Ciencia de la Cruz.

Foto-Edith-Stein

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Científicos Africanos en defensa de la Homosexualidad

Lunes, 20 de julio de 2015

homosexuality-world-3-300x200La decisión del Tribunal Supremo de EEUU de aprobar el matrimonio homosexual en todo el país fue una gran noticia para la comunidad gay, y para quienes eso representa convivir en un mundo un poco más libre, justo y ético. Pero todavía falta un largo camino por recorrer. La homosexualidad es ilegal en 38 de los 54 países africanos, y castigada con pena de muerte en 4.

El origen de la homofobia africana es principalmente religioso, pero algunos dirigentes lo han intentado disfrazar con argumentos pseudocientíficos, como supuesto origen no natural, contagioso, proveniente de occidente, o causa de abusos infantiles.

La Academia de Ciencia de Sudáfrica ha dado un paso adelante ejemplar, preparando un meticuloso informe para esclarecer qué dice exactamente la ciencia sobre la homosexualidad. Y las conclusiones son contundentes:

  • En las prácticas tradicionales africanas siempre hubo comportamientos homosexuales. Estaban integrados en sus culturas, y fueron los misioneros quienes lo convirtieron en un problema
  • En la naturaleza la orientación sexual forma parte de un continuo. La homosexualidad forma parte del amplio espectro del comportamiento sexual humano y animal.
  • Sí existe una predisposición biológica a la homosexualidad. No se ha encontrado un gen asociado a ella, pero sí evidencias y posibles mecanismos de que existen factores biológicos. En los encuestas, los homosexules no la consideran una elección
  • De ninguna manera es contagiosa.
  • No está asociada a más abusos infantiles
  • La orientación sexual no se puede cambiar con terapia psicológica
  • La persecución de la homosexualidad genera clandestinidad y mayor riesgo de contagio de SIDA

Además de ser útil en la defensa de los derechos de las comunidades LGBT africanas, el informe es un importante ejemplo del rol que puede tener la ciencia en debates sociales. Es inocente pensar que la ciencia está libre de ideología, pero sí es cierto que cuando un comité científico amplio se junta a recopilar datos y sacar conclusiones, lo hace con un profundo sentido de la objetividad y visión neutral que contiene un gran valor informativo.

La ciencia no juzga, solo informa. Las interpretaciones son más maleables que los datos. El componente ético de la homosexualidad es un gran ejemplo de este cambio. Hace unas décadas la mayoría de personas de países desarrollados tildaban los comportamientos homosexuales de poco éticos. Ahora lo inaceptable éticamente es discriminar la homosexualidad. Un crecimiento cultural y social, en el que la ciencia también ayuda.

pere_icon_150x150Escrito por Pere Estupinyà

Divulgador científico y autor de S=EX²: La Ciencia del Sexo

Fuente S=EX², consultorio sexológico

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5 mitos sobre la homosexualidad derrumbados por la ciencia.

Miércoles, 21 de enero de 2015

Mitos-sobre-la-homosexualidad-960x623Recuperamos este texto que encontramos hace ya algunos meses…

La ciencia lo demuestra: la homosexualidad es natural. Los homosexuales establecen relaciones afectivas sólidas, son buenos padres.

En días pasados, se aprobó en Houston la ley HOPE, que prohíbe la discriminación por orientación sexual, raza, discapacidad y otras condiciones. La comunidad LGBT de esa ciudad está de fiesta (aunque no se haya puesto sobre la mesa el reconocimiento legal del matrimonio gay). Algunos líderes religiosos, sin embargo, mencionan que la iniciativa “sencillamente no está bien”.

¿Por qué podría parecerle a alguien que una ley contra la discriminación sea equivocada? Imaginen el nivel de homofobia. Y ¿en qué supuestos se basa la homofobia? Aquí algunos de ellos, y lo que la ciencia ha demostrado al respecto.

Mito 1: La homosexualidad es “antinatural

En la naturaleza, la homosexualidad es mucho más común de lo que nos imaginamos. Diversas especies animales la practican. De hecho, la conducta tiene que ver con supervivencia, fortalecimiento de lazos sociales, adaptaciones biológicas y evolutivas.

La idea de que lo natural es que las relaciones sexuales deben ocurrir sólo entre hembras y machos, no tiene aplicación en la realidad: ni en animales ni en seres humanos. Además del hombre, la ciencia ha demostrado que existen más de 1,500 especies que buscan parejas del mismo sexo: chimpancés, pingüinos, cisnes, bisontes, jirafas, aves.

Janet Mann, bióloga de la Universidad de Georgetown, explica que no todo acto sexual responde a funciones reproductivas. Por fortuna.

Mito 2: Las relaciones homosexuales no son duraderas

elderly-lesbian-couple-660x650Todos hemos escuchado comentarios estereotipados como “es un ambiente muy frívolo y difícil”, “los gays saltan de una pareja a otra, son muy promiscuos”.

Sin embargo, una serie de estudios a largo plazo, desarrollados por John Gottman (psicólogo y profesor en la Universad de Washington), comprobó que el 80% de las parejas homosexuales, sostienen relaciones que duran más de 12 años.

Lo más interesante: la tasa de separaciones, proyectada a 40 años, resultó menor en comparación con parejas heterosexuales, en un mismo lapso de tiempo.

Mito 3: La mayoría de los pederastas son gays

El crimen de la pederastia es practicado por hombres y mujeres de distintas preferencias sexuales. En 1989, el físico y sexólogo checo-canadiense Kurt Freund, del Instituto de Psiquiatría de Clarke (Canadá), emprendió un estudio para obtener algunas respuestas.

Su equipo mostró fotos de niños y adolescentes de ambos sexos a hombres homosexuales y heterosexuales, mientras medía la excitación sexual de los participantes. Según los resultados, los heterosexuales se excitaban más que los homosexuales, en especial con las niñas.

En 1994, la pediatra Carole Jenny, de la Universidad de Colorado, entrevistó a casi 270 niños que habían sido violados por adultos. En el 82% de los casos, el agresor tenía una pareja heterosexual y pertenecía al ambiente cercano al niño. En sólo 2 de los casos el criminal era homosexual (un gay y una lesbiana).

Mito 4: Para los niños es nocivo crecer con padres homosexuales

south-ethiopia0381“El niño necesita una madre y un padre para convertirse en un adulto sano”, se dice. Las estadísticas demuestran otra cosa.

Recientemente Live Science publicó un estudio en que se examinó a 90 adolescentes. 45 vivían con madres lesbianas, y los otros 45 vivían con parejas heterosexuales. Se analizaron diversos factores de su vida cotidiana y su desempeño social.

Los resultados en ambos grupos fueron casi idénticos, con la diferencia de que los niños del primer grupo registraron calificaciones más altas en la escuela.

Otros estudios similares han señalado que los niños educados por dos padres o dos madres, son menos propensos a la delincuencia y el vandalismo: peleas, robo, invasión de la propiedad privada, etc.

Timothy Biblarz, sociólogo de la Universidad del Sur de California, señala:

La ciencia demuestra que los niños criados por padres homosexuales crecen igual o mejor que los niños criados por padres heterosexuales.

Mito 5: La homosexualidad es una opción y se puede “curar”

Durante siglos la homosexualidad fue catalogada como una enfermedad. A las comunidades religiosas les encanta sostener esa idea de que siguiendo el camino adecuado, “con amor, esta desviación sexual es curable”.

La ciencia, no obstante, señala que no se trata de una opción, sino que existe evidencia de que la atracción homosexual es una cuestión genética, relacionada con una base biológica.

Los investigadores han analizado y comparado a gemelos idénticos (comparten los mismos genes) y a gemelos fraternales (comparten 50% de los genes aproximadamente).

Mientras el primer grupo presenta la misma orientación sexual (homosexual, bisexual o heterosexual), en el segundo esto no se da tanto. Las conclusiones indican que existe un factor genético que determina la preferencia sexual de los seres humanos.

Otros estudios han señalado que la orientación sexual es influida por determinados factores biológicos, desde el útero de la madre. Sandra Witelson, neurocientífica de la Universidad de McMaster, en Ontario, explica:

La ciencia apoya la teoría de que las diferencias en el sistema nervioso central existen entre los individuos homosexuales y heterosexuales, y que están posiblemente relacionadas con factores tempranos en el desarrollo del cerebro.

* * *

Buscarle causas a la homosexualidad siempre me ha parecido ocioso. La homosexualidad existe, es una realidad, ¿a quién se daña con ello? Claro que vale la pena entender cómo funcionan la sexualidad y el comportamiento en el ser humano.

Pero a veces da la impresión de que dichos debates se proponen explicar la orientación sexual como si se tratara de un defecto, socorrido pretexto de la condena.

La ciencia lo demuestra: la homosexualidad es natural, no necesita curarse; los homosexuales pueden establecer relaciones sólidas y ser padres, y lamentablemente en el mundo hay pederastas (en la iglesia católica abundan), independientemente de su orientación sexual.

Fuente Belelu

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Duelo entre Dios y la ciencia en un monasterio. En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies’

Miércoles, 26 de noviembre de 2014

14166927202786El prior Lluc Torcal y el físico Carles Urdina, en el Monasterio de Poblet. RAMÓN ORGA

POLÉMICA HISTÓRICA En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies

ESTHER PANIAGUAPoblet (Tarragona)

Cuando Charles Darwin publicó El origen de las especies el 24 de noviembre de 1859, las reacciones a favor y en contra de su pionera teoría evolucionista no se hicieron esperar. Tan sólo unos meses después, el fiel darwinista Thomas Huxley y el entonces obispo de Oxford Samuel Wilbesforce se batieron en duelo en un debate multitudinario entre ciencia y fe del que la prensa dio como ganadores a los darwinistas frente a los creacionistas.

A falta de una verdad absoluta, la discusión sigue viva a día de hoy. Hace poco más de dos años el evolucionista ateo Richard Dawkins y el obispo de Canterbury Rowan Williams revivieron ese debate entre Huxley y Wilbesforce con la misma vehemencia que los protagonistas originales. La expectación fue tal que tuvieron que habilitar dos espacios adicionales en teatros para dar cabida a todos los asistentes, y la retransmisión online congregó a decenas de miles de personas. Ayer, la historia se repetía de nuevo, coincidiendo con el 155 aniversario de la publicación de la biblia evolutiva de Darwin, que se celebra mañana.

Esta vez el lugar escogido fue el monasterio catalán de Poblet. El propio prior del monasterio, que además es físico y hombre de ciencia, instó este duelo a raíz de una provocación vía e-mail de un físico alarmado por las recientes declaraciones del Papa Francisco, en las que aseguró que el Big Bang no contradice a Dios, sino que lo exige. El prior, Lluc Torcal, respondió en seguida a este mensaje para justificar la postura del Papa y retó al físico -Carles Udina- a defender su postura en cara a cara en suelo sagrado, en el mismísimo monasterio de Poblet.

¿Creación o inicio?

Ante el sí de Udina, menos de un mes después llegaba el día de la batalla dialéctica entre el prior científico y el físico ateo. En este caso contaron con un número reducido de espectadores -aproximadamente 50-, en un encuentro privado reservado solo a miembros de la comunidad IP, presidida por el pionero de internet Andreu Veà y compuesta por expertos de ámbitos muy diversos.

El primer dardo del cara a cara lo lanzaba Torcal, sacando a la palestra desde el primer momento el debate entre Dios y la ciencia: «Estas cosas pasan cuando se meten con el Papa: a uno le tocan la fibra y contesta», comenzaba Torcal con visible excitación. Acto seguido, el prior entraba en materia. En opinión de Torcal, conciliar razón y fe no es una cuestión material sino «de sentido, del porqué de todo esto». Desde su punto de vista «crear significa dar la existencia, y no es lo mismo que dar inicio a las cosas».

Esta existencia -según Torcal- o nos viene dada [punto de vista científico] o es una emanación de algo que está en el origen de todo [punto de vista religioso]. “La segunda concepción implica una unidad de todas las cosas en la que no hay diferencia entre lo que yo soy y el mundo que descubrimos o se nos va dando a conocer, ya que desde el origen estaba todo allí”, explicaba Torcal.

El problema es cómo llamar a ese “todo”. Para la religión, es un Dios con conciencia y entidad propia que se presenta fundido en el maremágnum del universo; para la ciencia es simplemente la realidad. Udina va más allá y lo define como “un nivel de información desconocido para la física, un mecanismo que calcula todas las informaciones”. Según su teoría, “el éter que siempre han buscado los físicos no es material sino información independiente de la materia”.

Udina aseguró que la acción de ese nivel de información inicial -desconocido y anterior a la materialización del universo- es lo que propicia «el mal llamado Big Bang» y esa creación que los religiosos atribuyen a Dios.

Higgs, Hawking y Dawkins

En este punto del duelo, la conocida física y divulgadora científica Sonia Fernández-Vidal, presente entre el público, afirmó que está de acuerdo con la explicación del origen del universo que proporciona el modelo de la física actual y que deposita su confianza en el incansablemente buscado bosón de Higgs. La confirmación en 2012 de la existencia de este bosón con un margen de error del 1% fue «extremadamente excitante», en opinión de la física, debido a que validaba la teoría dada ya por válida por la comunidad científica pero aún sin demostrar.

Tal y como explica Fernández-Vidal, la importancia del descubrimiento de la llamada «partícula de Dios» radica en que confirma la teoría de Higgs que explica por qué unas partículas fundamentales tienen masa y otras no, en función de si interaccionan o no con el denominado «campo de Higgs», un campo cuántico invisible presente en todo el universo.

Al prior del monasterio de Poblet no le hace ninguna gracia la denominación de «partícula de Dios», ya que esta partícula «nada tiene que ver» con el Creador. Coincide en esto con Udina, aunque por motivos diferentes. Este último califica el descubrimiento del bosón de Higgs como «un fraude científico orquestado por el CERN [la Organización Europea para la Investigación Nuclear] para conseguir financiación».

En realidad, Udina y Torcal están de acuerdo en más cosas de las que parece. Incluso Fernández-Vidal opina que ciencia y religión no son incompatibles. Además, los tres coinciden en su desacuerdo con Stephen Hawking y Richard Dawkins, que no creen en una posible concordancia entre razón y fe. «Estos científicos reduccionistas defienden que la única verdad que hay es la experimentable», explica Torcal. El prior concluía el encuentro con su justificación de por qué esto es “insostenible” y “contradictorio”: “La ciencia no puede tener las raíces en sí misma porque no cumpliría las premisas para ser una verdad científica”.

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La ciencia da un paso más en la relación entre homosexualidad y genética: Un estudio concluye que la homosexualidad tiene un componente genético

Viernes, 21 de noviembre de 2014

harrison-twins-absDespués de estudiar el caso de 800 hermanos homosexuales

Por la existencia de parejas de hermanos gemelos idénticos en las que uno es heterosexual y el otro homosexual sabemos que la homosexualidad no recae al 100% en la genética. Algunos estudios sugieren que el ambiente, las hormonas generadas por la madre durante el embarazo, o la epigenética influirían en la orientación sexual del niño. En cualquier caso muchos científicos creen que la base de la homosexualidad tendría un componente genético, aunque nadie busca un gen gay“, sino más bien una combinación de genes.

En concreto se trata del equipo del doctor Alan Sanders, que estudia comportamiento genético en el NorthShore University HealthSystem Research Institute de Illinois. Después de realizar un estudio a casi 800 hermanos homosexuales dicen que sus resultados apoyan evidencia previa que apunta a los genes en el cromosoma X.

El Dr. Alan Sanders de la NorthShore University ha hecho un planteamiento diferente al de la mayoría de científicos para encontrar esta combinación de genes y ha estado haciendo tests genéticos a hermanos que se identifican ambos como gays para comprobar qué genes comparten.

Existen vínculos potenciales con la homosexualidad masculina en una parte del cromosoma X (uno de los dos sexuales del ser humano junto al Y, presente sólo en los varones.) y en el cromosoma 8, así lo aseguran los científicos basándose en análisis de material genético en muestras de sangre o saliva de los participantes. Después de analizar los genes de 908 individuos, el Dr. Alan Sanders ha comprobado que los genes que comparten habitualmente estos hermanos son una sección del cromosoma X, que anteriormente ya había sido vinculado con la homosexualidad masculina, y una región en el cromosoma 8. También encontraron evidencia de influencia por parte de uno o varios genes en otro cromosoma. Sin embargo, el estudio no identifica cuál de los cientos de genes pudiera estar involucrados.

La nueva evidencia “no es una prueba, pero es una muy buena indicación” de que los genes en los dos cromosomas tienen alguna influencia en la orientación sexual, según apuntan los investigadores. Como curiosidad hay que destacar que los alelos que transmitirían la homosexualidad, tanto masculina como femenina, han sido relacionados con los mismos que hacen que las mujeres sean más fértiles.

Pese a que ya han publicado un artículo en la revista Psycologycal Medicine, el Dr. Alan Sanders sigue haciendo tests genéticos a hermanos con la intención extender la muestra e investigar otras posibles variables.

Fuente Ociogay y AmbienteG

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El papa Francisco: “El Big Bang no contradice a Dios, lo exige”

Domingo, 2 de noviembre de 2014

1414526839_541261_1414576075_noticia_fotogramaLeemos en El País:

El papa rechaza que el origen del mundo sea “obra del caos”, sino de “un poder supremo creador del amor

El Papa advierte del peligro de imaginar a Dios “como un mago, con una varita mágica”.

Jorge Mario Bergoglio: “Dios no tiene miedo a las novedades”

Hace tres años, el papa Benedicto XVI advirtió de que, al contrario de lo que sostenía el físico Stephen Hawking en su último libro, El gran diseño, Dios sigue siendo necesario para explicar el origen del universo. “No debemos dejar que nos limiten la mente”, dijo entonces Joseph Ratzinger, “con teorías que siempre llegan solo hasta cierto punto y que, si nos fijamos bien, no están en competencia con la fe, pero no pueden explicar el sentido último de la realidad”. Y ahora ha sido su sucesor, el papa Francisco, quien ha vuelto a insistir sobre aquella tesis: “El Big-Bang –la teoría científica que explica el origen del universo—no se contradice con la intervención creadora divina, al contrario, la exige”.

Jorge Mario Bergoglio pronunció estas palabras durante la inauguración, el lunes, de un busto del papa emérito realizado en bronce y colocado en la Casina Pío IV, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias. Francisco glosó la figura de Ratzinger, quien tras su renuncia vive retirado en un monasterio del Vaticano, haciendo hincapié en su gran formación teológica, filosófica y también científica. “Su amor por la ciencia”, explicó Bergoglio, “se advierte en su preocupación por los científicos, sin distinciones de raza, nacionalidad, civilización, religión; preocupación por la Academia, desde cuando san Juan Pablo II lo nombró miembro. Él supo honrar la Academia con su presencia y con su palabra, y nombró a muchos de sus miembros. Y nunca se podrá decir que el estudio y la ciencia hayan secado su persona y su amor por Dios y por el prójimo, sino al contrario, que la ciencia, la sabiduría y la oración dilataron su corazón y su espíritu”.

En su intervención ante los académicos presentes, el papa Francisco subrayó la responsabilidad de los científicos, “sobre todo de los científicos cristianos”, de interrogarse sobre el porvenir de la humanidad y el mundo: “Ustedes están afrontando el tema altamente complejo de la evolución del concepto de naturaleza. No entraré, y ustedes comprenderán, en la complejidad científica de esta importante y decisiva cuestión. Quiero solamente subrayar que Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza, como afirmó el apóstol Pablo en el discurso en el Aerópago: “En Dios, efectivamente, vivimos, nos movemos y existimos”. Cuando leemos en el Génesis la narración de la Creación podemos caer en el peligro de imaginar que Dios era un mago, con una varita mágica capaz de hacer todas las cosas. Pero no es así. Él creó a todos los seres y los dejó desarrollarse según las leyes internas que Él dio a cada uno para que llegaran a su plenitud”. E insistió: “El principio del universo no es obra del caos, sino que deriva directamente de un poder supremo creador del amor”.

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La tormenta perfecta que originó el sida

Lunes, 6 de octubre de 2014

1412260639_097968_1412269871_noticia_normalUn enfermo de sida en Mbanza-Ngungu (República Democrática del Congo) / C. G.

La pandemia surgió en Kinshasa alrededor de 1920

El crecimiento urbano, el ‘boom’ de los ferrocarriles y el comercio sexual se confabularon para propagar por África y el mundo el VIH

El virus estaba bien establecido en las poblaciones heterosexuales de África central y oriental

El salto del VIH de los primates a los humanos no es un fenómeno tan raro: ha ocurrido al menos 13 veces

El sida que nadie conoce

Más noticias de VIH/SIDA

Documento: ‘The early spread and epidemic ignition of HIV-1 in human populations’

Javier Sampedro

La reciente epidemia de ébola ha vuelto a traer a primer plano a los virus emergentes, agentes secretos llegados de otras especies para hacer una escabechina en la nuestra, aprovechándose de la virginidad del sistema inmune humano contra ellas. El sida, que ya ha infectado a 75 millones de personas, también fue un virus emergente procedente de los chimpancés en los años 20, lo que revela la importancia capital de comprender esos saltos entre especies y los factores que subyacen a su contagio entre los seres humanos. Y eso es exactamente lo que acaba de hacer un equipo dirigido por virólogos de Oxford y Lovania que incluye a científicos españoles.

El detalle histórico que alcanzan las nuevas técnicas matemáticas para reconstruir el pasado a partir de secuencias de ADN es asombroso. Los investigadores han logrado determinar que la pandemia surgió en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, alrededor de 1920, y que su propagación fue el producto de una “tormenta perfecta”, en su propia expresión. El crecimiento de Kinshasa y las demás ciudades congoleñas en esa época, la gran extensión de la red de ferrocarriles bajo la dominación colonial belga, el tráfico de trabajadoras sexuales y –ya en los años 60— la independencia del país se confabularon para propagar primero por África y después por todo el mundo una de las peores pandemias de la historia.

1412260639_097968_1412273848_sumario_normalLos primeros casos de sida que registró la medicina se dieron en Estados Unidos en 1981, y dos años después se descubrió su agente causal, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Pero pronto resultó obvio que la enfermedad llevaba mucho tiempo en África, y no exactamente en un estado latente, pues el virus estaba bien establecido en las poblaciones heterosexuales de África central y oriental. Esa historia profunda de la epidemia, simplemente, había permanecido oculta para la ciencia y sepultada bajo estratos de miseria en la zona más olvidada del planeta.

El estudio, que se publica hoy en Science, ha reconstruido la historia del HIV –en concreto de la cepa M, que es el subtipo que se propagó por toda África y el resto del mundo— con las sofisticadas técnicas matemáticas de la evolución molecular, basadas en la comparación de secuencias de ADN (o ARN, la molécula hermana que utiliza este virus para almacenar información genética). El principio es simple —los virus con secuencias parecidas tienen un origen común reciente, y cuanto menos parecidas más remoto es su parentesco—, pero han alcanzado en los últimos años una gran complejidad matemática. Los métodos estadísticos de este trabajo han sido desarrollados por los propios autores.

El salto del VIH de los primates a los humanos no es un fenómeno tan raro: ha ocurrido al menos 13 veces, que sepan los científicos. Solo uno de esos saltos, sin embargo, ha sido el responsable de la pandemia global, y ese es el virus que el nuevo trabajo ha podido trazar hasta Kinshasa alrededor de 1920. En las décadas siguientes a esa fecha ocurrió la tormenta perfecta.

La dispersión original del VIH ocurrió sobre todo desde Kinshasa hacia otros centros de población. Hacia 1937 se produjeron los primeros contagios en la ciudad vecina de Brazzaville (o más exactamente, los primeros en los que el virus responsable sobrevivió hasta que alguien tomó una muestra en tiempos recientes: esta es la limitación de la evolución molecular). También a finales de los años 30 había llegado a las localidades sureñas de Lubumbashi y Mbuji-Mayi, lo que concuerda con los datos históricos de transporte y con los movimientos de emigrantes desde Kinshasa hacia las otras ciudades. La dispersión siguió a Bwamanda (1946) y Kisangani (1953).

La principal ruta de transmisión fue el ferrocarril, con solo el 5% de los movimientos a través de la red fluvial. Los trenes del antiguo Congo Belga (después Zaire y aún después República Democrática del Congo) movían 300.000 pasajeros al año en 1922, y cerca de un millón en 1948. Las ciudades conectadas con Kinshasa por ferrocarril actuaron después como focos secundarios, desde donde el virus se propagó a los países vecinos.

“Consideramos probable que los cambios sociales asociados a la independencia, en 1960, causaran que el virus se escapara de los pequeños grupos de gente que había infectado típicamente hasta entonces, y pasara a propagarse por la población general africana, y finalmente por todo el planeta”, dice el primer autor del trabajo, Nuno Faria, del departamento de Zoología de la Universidad de Oxford.

La contribución española ha venido del biólogo David Posada, un especialista en recombinación genética de la Universidad de Vigo. “Los datos se tomaron hace cinco años y han estado en un cajón hasta que los investigadores de Oxford han tenido tiempo de organizarlos en este artículo”, explica Posada. Su papel ha sido garantizar que la recombinación genética –un proceso que baraja los genes del virus, similar al que ocurre en nuestras gónadas cada generación— no ha sesgado los análisis estadísticos que trazan el virus a Kinshasa en 1920. “Las conclusiones son robustas”, asegura el biólogo, “aunque, desde luego, no extrapolables al ébola”.

Fuente El País:

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Turing: 60 años de códigos rotos

Miércoles, 30 de julio de 2014

Estatua-Bletchley-Stephen-Ketlle-Richard_EDIIMA20140205_0096_13Alan Turing. Estatua en Bletchley Park

Se cumplen 60 años del suicidio del mayor matemático del siglo XX

Revolucionó los métodos de cifrado y descifrado de comunicaciones

Aún se siguen desclasificando sus investigaciones, consideradas ‘top secret’

Además: La mansión secreta que rompió el código nazi

MARIO VICIOSAMadrid | Milton Keynes (Reino Unido)

Que usted pueda leer estas líneas en su pantalla se lo debe a Alan Turing. A él y a decenas de hombres y mujeres que lo acompañaron o vinieron después. Que Hitler no se hiciera con las riendas de Europa, seguramente también.

El pasado 8 de junio se cumplían 60 años de la aparición del cadáver del matemático más influyente del siglo pasado. Buena parte de sus investigaciones, sin embargo, quedaron sepultadas bajo la etiqueta de ‘secretos de estado’.

Pirata y corsario a la vez, consiguió reventar sistemáticamente los códigos navales de los nazis a base de matemáticas y de imaginarse una máquina, años antes, capaz de computar.

Con los últimos documentos desclasificados, su legado es rescatado ahora en libros y películas, en una prolongada resaca de las celebraciones de su centenario. Ágata Timón y Manuel de León acaban de publicar ‘Rompiendo códigos’ (Catarata). Una aproximación que reivindica el papel de Turing como matemático.

El científico inglés ha sido largamente recordado como padre de la computación por la comunidad informática. Sin embargo,”él aborda temas diversos, siempre desde una perspectiva matemática. Es una persona que estudia problemas complejos”, apunta Timón.

Su triunfal y trágica vida acaba también de ser retratada por Morten Tyldum. El cineasta ha puesto a Benedict Cumberbatch (‘Sherlock’, Julian Assange) en la piel del joven matemático en la película ‘El juego de la imitación’, que se estrenará el próximo otoño.

El título hace referencia al famoso ‘Test de Turing’, que un grupo de investigadores rusos aseguraban haber superado, gracias a un ordenador que pasó por humano en una conversación.

Pero, a falta de robots en nuestra vida diaria, la vigencia de Turing en el día a día está en sus trabajos como criptógrafo. (Casi) cada comunicación que se produce en Internet, cada transacción bancaria, cada chat… cuenta con métodos de cifrado cuyo origen está en los trabajos iniciados en la década de los treinta del siglo XX.

La mansión de los secretos

14064653943080_189x0La mansión de Bletchley Park fue el lugar secreto donde se rompió el código nazi.

La evolución de la seguridad digital (al igual que el concepto de ‘lo digital’ en sí) se la debemos a lo que un grupo de criptógrafos hizo durante la Segunda Guerra Mundial. En particular en Bletchely Park, una mansión secreta de Inglaterra (vea la visita que EL MUNDO ha realizado a este lugar)

Las máquinas Enigma que se apropiaron las nazis, servían para convertir los mensajes en secuencias de letras sin sentido alguno aparente. Nos muestra su funcionamiento Tom Brigg, del actual Museo Bletchley Park situado en aquella instalación semimilitar.

“Es como una máquina de escribir con un teclado luminoso. Cada vez que se pulsa una tecla, se enciende una letra”, explica Así, por ejemplo, si queremos codificar la palabra HELLO, la hache se convierte en una I. Sería muy fácil descifrar el código si a la H siempre le correspondiese una I, pero las correspondencias” cambian constantemente, a cada pulsación, gracias a unos rotores”. Así, entre el mensaje ‘en claro’ y el oculto puede haber millones de millones de combinaciones, según el modelo de Enigma.

“Cada día había que configurar la máquina conforme a los libros de códigos que manejaban los alemanes”. La posición inicial de los rotores y el cableado de la ‘cifradora’ elevaban a millones de millones las posibles combinaciones de letras.

¿Inquebrantable? Eso creían los nazis. Pero hoy sabemos que casi todo se puede ‘hackear’. Siempre hay un fallo de seguridad. Y Bletchley fue la cuna de estos genios.

Los polacos ya habían conseguido ‘hackear’ una Enigma. Sin embargo, cada día se intercambiaban miles de mensajes entre buques. Se habían dado cuenta de que en los partes meteorológicos enemigos se repetían siempre determinadas frases. Eso podía llevar a las posiciones iniciales de los rotores en las ‘enigmas’.

Pero semejante universo de combinaciones hacía necesario algo más que teoría, lápiz y papel. Hacía falta un ‘computador’. Y en ese sentido Turing había dado los pasos clave años antes.

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La ciencia acaba con todos los tópicos sobre la homosexualidad.

Viernes, 7 de febrero de 2014

diego-lopez-alonso-e1391338069280-300x284Leemos en Ociogay que el catedrático de Genética Diego López prepara su tratado “Biología de la Homosexualidad

Los científicos encuentran escasas diferencias a la hora de afrontar el sexo entre hombres hetero y homosexuales

“No hay nada publicado en castellano sobre biología de la homosexualidad, ni siquiera en inglés. Aquí se compilan numerosas fuentes y se aúnan en una visión global del tema”, explica el autor a “La voz de Almería” a la espera de poder publicar su trabajo más ambicioso Biología de la homosexualidad.

El ensayo espera poder acabar con tópicos como los siguientes desde una perspectiva científica:

“No se puede cambiar la orientación sexual, podrás fingir una conducta distinta, pero la orientación sexual se recibe de nacimiento”. Y, por tanto, “no se contagia”.

– “No es verdad que los niños criados por homosexuales sean más propensos a serlo”. “Es algo que también discuto en el texto. Los estudios comenzaron en los años 70, sobre todo con parejas de lesbianas, y la incidencia de homosexualidad en esos casos en los niños no es mayor que en los niños de heterosexuales. No hay un contagio”.

La homosexualidad “es inmodificable”. “Ni veo razón para que tenga que modificarse esta conducta sexual”.

– “No es una enfermedad, no porque lo diga Diego López Alonso, sino porque lo han dicho las autoridades científicas en este terreno; por ejemplo la Asociación Americana de Psiquiatría desde el año 73 ya estableció claramente que no es una enfermedad”.

“Cuantos más hermanos anteriores masculinos ha habido en la familia, más probabilidad tiene el nuevo varón de ser homosexual”. En el caso de la mujer no es así, pero el efecto FBO “está archidemostrado. Desde que en el 96 se publicaron los primeros hallazgos, está absolutamente confirmado”.

– ”Eso no está mediatizado culturalmente, es una respuesta automática; lo otro sí se puede simular y, por las presiones de su entorno,el o la homosexual oculta o reprime sus pulsiones íntimas y su conducta visible puede ser la de un heterosexual”.

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