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Lutero: V centenario de la Reforma Protestante (y III)

Viernes, 3 de noviembre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaDesde el cisma hacia la unidad cristiana

“Tenaz en su carácter y obsesivo en sus ideas, Lutero las vivió apasionadamente”

(Saturnino Rodríguez).- Martín Lutero es una figura crucial de la Edad Moderna en Europa, la influencia del conjunto de sus teorías y doctrinas (que suele denominarse luteranismo) se extendió, más allá de la religión, a la política, la economía, la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios de la cultura. Martin Lutero obtuvo gran popularidad entre el pueblo, y también su considerable influencia en el clero. La contribución de Lutero a la civilización occidental se consideran más allá del ámbito religioso. Sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción y el desarrollo de la lengua.

La obra escrita

Las obras escritas por Lutero desde 1517 a 1530 suman 50, siendo más abundantes de 1524 a 1528. Algunas de las cuales fueron al menos esbozadas por algunos de sus amigos, como Melanchthon. Lutero también escribió sobre la administración civil y eclesiástica y sobre el hogar cristiano. El estilo literario de Lutero era polémico, llegando incluso a insultar a sus oponentes cuando el tema le apasionaba. Al igual que otros reformadores era muy intolerante con otras creencias y con los puntos de vista opuestos al suyo, lo cual pudo contribuir a exacerbar la Reforma protestante en Alemania.

Las obras más destacadas

Por su traducción de la Biblia, Lutero es considerado además uno de los fundadores de la literatura en alemán. Hasta la publicación definitiva de la Biblia completa traducida en 1534 Lutero iba trabajando en ello, escribiendo y publicando partes dela misma desde el año 1521 que comenzó en su destierro del castillo de Warbuirg hasta 1530. Tanto la Reforma protestante como la consecuente reacción católica, la Contrarreforma, supusieron un importante desarrollo intelectual en Europa, por ejemplo: mediante el pensamiento escolástico de los jesuitas en el caso del catolicismo.

Martín Lutero articuló su doctrina básica en sus primeros escritos: “De la libertad cristiana “(1519), “A la nobleza cristiana de la nación alemana” (1520), “El cautiverio babilónico de la Iglesia” (1520), “De la esclavitud del arbitrio” (1525)- y sus publicaciones más conocidas y populares “Catecismo Mayor” “Pequeño catecismo” (1529) donde expone la teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas: los Diez andamientos, el Credo Apostólico, el Padrenuestro, el Bautismo y la Eucaristía.

Las secuelas de la doctrina de la Reforma protestante tendría sus secuelas inmediatas en Alemania y en los países europeos donde se extendió. En los territorios luteranos disminuyó grandemente el poder absoluto de los reyes. Católicos y protestantes sostuvieron entre sí terribles guerras religiosas. Un siglo después de las “protestas” de Lutero, una revuelta en Bohemia provocó la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto entre católicos y protestantes que arrasó gran parte de Alemania e implicó a CASI TODA Europa hasta la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos.

Lutero fue la primera persona que imprimió un libro: la Biblia alemana, traduciendo de un manuscrito sagrado a la lengua materna de Alemania. Cuando la mayoría de la sociedad era analfabeta y adquiría sus conocimientos a través de la transmisión oral, la memorización y la repetición de los textos bíblicos, la Iglesia tenía el control del conocimiento y sus miembros eran estudiosos y educados. Lutero hizo posible el acceso al conocimiento, la información y la educación, desmitificando la Biblia con el fin de lograr la búsqueda de la verdad.

Cabe destacar que Lutero, personalmente, no fundó la iglesia luterana como institución, ni planeaba llegar a una nueva “denominación cristiana”. Por el contrario, expresó que eso no ocurriera: “Ruego por que dejen mi nombre en paz. No se llamen así mismos ‘luteranos’, sino Cristianos. ¿Quién es Lutero?, mi doctrina no es mía. Yo no he sido crucificado por nadie…Dejen, mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de partidos y distinciones; fuera a todos ellos, y dejen que nos llamemos a nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra doctrina viene”.

A pesar de ello, en la historicidad de la reforma protestante, se fue designando el apelativo “luterano” y “luteranismo” para referirse a la doctrina interpretativa y enseñanzas que Lutero hizo acerca del cristianismo.

Lutero es reconocido en el calendario litúrgico de la Iglesia Luterana que celebra la festividad de la Reforma el 31 de octubre (fecha en que clavó las 95 tesis). La iglesia Episcopal de Estados Unidos celebra la fiesta el 18 de febrero como su día litúrgico.

La “justificación” tema clave en la obra de Lutero

Dicho en cuatro palabras la doctrina de la “justificación” ( o” justicia de Dios”) supondría, conforme confesaba la Iglesia, que el hombre se hiciera justo. Pero ese supuesto – pensaba Lutero- era imposible porque al hombre le separa un abismo infinito de Dios que también con infinito amor le “justifica” a través de Jesucristo, con lo que el hombre no necesita para ello de las “mediaciones” de la Iglesia. Y es en este punto central en el que se ha dado un acercamiento casi total entre la iglesia católica y la reformada en el camino del ecumenismo, como veremos en la 4ª parte de esta serie al hablar sobre el camino del Ecumenismo. Buena parte de las otras “diferencias” derivan de ésta fundamental.

Desligado de la obediencia romana, Martín Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la que dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina de la “justificación” (inspirada en escritos de San Pablo y de San Agustín de Hipona) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas de indulgencias que vendía la Iglesia no sólo eran inmorales, sino también inútiles e incluso la mediación y poder jerárquicos de la Iglesia.

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Cuadro de Lucas Cranach explicando la doctrina clave de Lutero de “la justificación por la fe”

Este retablo del pintor Lucas Carnach- el gran pintor de Lutero refleja el pensamiento de Lutero de que la salvación sólo se adquiere con la fe personal y la lectura directa de la Sagradas Escrituras.Las imágenes llevan un número que aclaramos aquí:

1. Lutero con una Biblia en la mano señalando un pasaje de la II epístola de San Juan “La sangre de su hijo Jesús nos purifica de todo pecado”

2. Un chorro de sangre de Jesús crucificado cae sobre la figura del pintor Lucas Cranach padre

3. Personificación de los verdaderos creyentes que reciben sin ningunas mediación por parte de la jerarquía católica

4. A su lado San Juan Bautista señalando a Cristo, y al pie de la Cruz vemos a Jesús como el “cordero de Dios” que quita el pecado del mundo

5. A la izda. de la Cruz aparece Cristo resucitado…

6. Clavando el asta de su bandera al demonio. Al fondo, a la izquierda muestra la escena de la expulsión del hombre del Paraíso…

7. Fuente del pecado original y a su derecha Moisés maldice a los que no cumplen los mandamientos

Como consecuencia de esta primera fundamentación Lutero negaría otras prácticas asumidas por la Iglesia católica a lo largo de la Edad Media, como la existencia del Purgatorio o la necesidad de que los clérigos permanecieran célibes y para dar ejemplo él mismo contrajo matrimonio con una antigua monja con la que tuve cuatro hijos. De los sacramentos católicos, Lutero sólo consideró válidos los dos que halló reflejados en los Evangelios: En su obra “Sobre el Cautiverio Babilonico de la Iglesia” (1520), rechaza el “sacramentalismo de la Iglesia”, diciendo que en las Sagradas Escrituras solo se distinguen dos sacramentos: ll Bautismo y la Eucaristia (la “cena del Señor”), rechazando los demás como tales “sacramentos”. Leer más…

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El Vaticano saca un sello con Lutero y Melanchthon al pie de la cruz

Miércoles, 1 de noviembre de 2017

sellovaticanolutero_560x280Representa a los reformadores sosteniendo copias de la Biblia y de la Confesión de Augsburgo

Emite otro de San Francisco de Sales

Ayer, día del V Centenario de la Reforma protestante, el Vaticano anunció que emitirá un sello postal especial representando a los reformadores Martín Lutero y Felipe Melanchthon al pie de la Cruz.

El sello, de valor de un euro y expedido por la Oficina Filatélica de la Santa Sede, muestra en primer plano a Jesús crucificado, y al fondo “una vista dorada y atemporal de la ciudad de Wittenberg”, según la descripción facilitada por el Vaticano.

Dicha descripción continúa: “Con una disposición penitencial, arrodillándose respectivamente a la izquierda y derecha de la cruz, Martín Lutero tiene la Biblia, fuente y destino de su doctrina, mientras que Felipe Melanchthon, teólogo y amigo de Martín Lutero, y uno de los principales protagonistas de la reforma, sostiene en la mano la Confesión de Augsburgo (Confessio Augustana), la primera presentación pública oficial de los principios del protestantismo escritos por él”.

sello-del-vaticano-de-san-francisco-de-salesEn el mismo comunicado, la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que también emitirá un sello especial más valioso por valor de 2,55 euros para marcar el 450 aniversario del nacimiento de San Francisco de Sales.

“Nacido en el pueblo fronterizo francés de Thorens-Glières el 21 de agosto de 1567 de una larga ascendencia nobiliaria, a una edad temprana Francisco de Sales mostró interés en la teología durante sus años formativos de estudio que pronto le llevó a una vocación al sacerdocio. Él llevó a cabo su ministerio con un firme deseo de salvaguardar a la Iglesia de Roma de la Reforma de Calvino“, explica el Vaticano.

“San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia, es uno de los padres de la espiritualidad moderna e influenció a las figuras más importantes de la Europa del siglo VII. Trajo de vuelta a muchos fieles separados de la Iglesia católica al hablar sobre el amor de Dios”, concluye la descripción.

Ambos sellos estarán disponibles a partir del 23 de noviembre próximo.

Fuente Religión Digital/Agencias

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V Centenario de la Reforma

Martes, 31 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaHoy día 31 de octubre se conmemora el V centenario de la Reforma impulsada por Martin Lutero. Queremos compartir hoy con vosotros la carta que al respecto ha publicado la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA) a la cual pertenecemos algunos de los miembros de esta comunidad de Cristianos Gays:

En este 2017 se cumplen 500 años de un hecho que cambió la historia de la humanidad: el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colgaba en Wittemberg sus 95 tesis de denuncia contra la corrupción religiosa y moral de su tiempo; eso fue el inicio de un profundo movimiento de liberación cuyas consecuencias siguen vivas en nuestros días.

Ante la celebración de este Centenario este 31 de octubre de 2017 la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas se une a esta acción de gracias al Señor mostrando la cercanía y unidad de espíritu, deseando que sea un año de gracia que nos acerque más a Dios nuestro Padre.

Fruto de esto creemos que la unidad en el sentido de la comunión plena no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad y diversidad en la unidad. Dentro de la única Iglesia, comunidad de bautizados, hay lugar para una diversidad legítima de mentalidades, de tradiciones, de ritos, de reglas canónicas, de teologías y de espiritualidades. Podemos decir también que la esencia de la unidad, concebida como comunión, es la catolicidad en su significado originario, que no es confesional sino cualitativo; indica la realización de todos los dones que pueden aportar las Iglesias particulares y confesionales.

En definitiva, la unidad es una aventura del Espíritu. Por eso, concluimos tomando prestadas las palabras del apóstol: “La esperanza no quedará defraudada, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5, 5)

Fuente: Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas

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Lutero: V centario de la Reforma protestante (II)

Viernes, 27 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaSu biografía y las dietas de Carlos V

“Lutero no fundó la iglesia luterana como una institución, ni planeaba una nueva denominación cristiana”

(Saturnino Rodríguez).- Continuamos con la figura de Lutero y la Reforma protestante cuyo V Centenario (31 octubre 1517) celebran por primera vez unidas las iglesias cristianas Católica, Ortodoxa y Reformada (Evangélica o protestante), en esta 2ª parte continuando la 1ª parte de la Biografía las “Dietas” del emperador Carlos V y un breve Resúmen de la Teología y pensamiento de Lutero,que seguirá en la 3ª parte para acabar con una 4ª sobre “Ecumenismo camino de la Unión”.

El Edicto de Worms -del que hablamos- no respetaba el acuerdo del salvoconducto entregado a Lutero para acudir a la Dieta de Worms garantizándole un regreso seguro sino que en contra de ello ordenaba que Lutero fuese “prestamente arrestado y condenado”. Por ello y con el fin de protegerle, el príncipe Federico de Sajonia III “el Sabio” – que era un “humanista” católico aunque fuese su protector – organizó un secuestro simulado cuando Lutero regresaba a Wittemberg en el camino a casa y le escondió en el castillo de Wartburg en Eisenach. En su «desierto» o «Patmos» del castillo de Wartburg (como le llamaba Lutero en sus cartas), perteneciente al príncipe Federico III de Sajonia, Martin Lutero estuvo recluído cerca de 10 meses. Fue el comienzo de un periodo constructivo de su carrera como reformador durante el cual comenzó con el Nuevo Testamento la traducción de la Biblia al alemán que sería publicada en 1522. La Biblia completa sería impresa en 1534.

La argumentación de Martín Lutero en su escrito “La libertad cristiana” (1520) encontrarían eco en Ulrico Zuinglio en Zúrich (Suiza) y Thomas Müntzer en Allstedt (Sajonia, Alemania) que difundieron las tesis de que todos los hombres podían encontrar, sin necesidad de intermediarios el camino hacia Dios y lograr la salvación de sus almas. Y con ello el movimiento luterano se iba extendiendo por Alemania y también en el exterior.

En 1522 aparecía en Zurich y se extendía por toda Suiza una nueva corriente reformadora liderada por el clérigo, doctor en teología y profesor alemán Ulrico Zuinglio (1484-1531) aque fundaría la Iglesia Reformada Suiza, de la cual se desprendía a su vez otra corriente más radical como lo era laanabaptista fundada por el también clérigo y teólogo alemán Thomas Müntzer. (Allsted, Sajonia, en Alemania).

El fundador del anabaptismo, escisión del luteranismo Tomás Munzer, (1489-1525) también clérigo y teólogo alemán, fue contemporáneo de Lutero e inicialmente su seguidor. Mantuvo con él una extremada polémica política y teológica, aunque basaba sus demandas en los escritos de Lutero que aunque apoyaba sus aspiraciones políticas consideraba falsos sus argumentos teológicos. Fue el líder revolucionario de la “Guerra de los campesinos alemanes” que se propuso lograr el advenimiento del “Reino de Dios” impulsando una vigorosa reforma social como veremos.

Erasmo de Roterdam no conoció personalmente a Martín Lutero, ni se adhirió a la Reforma protestante, sin embargo, Lutero dijo en muchas ocasiones que una de sus fuentes de inspiración era la traducción que Erasmo había hecho del Nuevo Testamento. Erasmo pasó los últimos años de su vida acosado por católicos y reformadores que querían hacerle militar de su parte, cosa que él nunca admitió. El protector de Lutero Federico III elector de Sajonia conocido como “El sabio”, era también católico y un destacado “humanista” que había fundado en 1502 la Universidad de Witemberg hoy Univ. Martin Lutero donde estudió y fue profesor y decano Martín Lutero.

Merece una atención especial por su tesón en la “causa ecuménica” Philipp Melanchthon (1497-1560) reformador religioso, humanista y erudito alemán. Cursó estudios en las universidades de Heidelberg y Tubinga y catedrático en Witemberg.

Filósofo, teólogo, astrónomo, gran humanista y hombre pacífico y piadosos es el primer teólogo que sistematizó las ideas de Lutero, las defendió en público y las convirtió en la base de la teología luterana de quien era su gran amigo.

Su discurso de ingreso en la cátedra de griego en Witemberg llamó la atención de Lutero que ya era catedrático de Teología Bíblica desde 1512 y le remplazó como líder de esta causa en Wittenberg cuando su mentor fue confinado en el castillo de Wartburg. Participó, con otros 27 delegados, en la unificación de las constituciones de las iglesias reformadas de Alemania.

Fue myu destacada su participación en la Liga de Espira en 1529 en que acompañó al príncipe Juan de Sajonia siendo uno de los principales firmantes de la “Protesta de Espira”.

Philipp Mellanchthon. En 1530 presentó las “Confesiones de Augsburgo”, 28 artículos de fe redactados en colaboración con Lutero. El tono de este credo era tan conciliador, que sorprendió incluso a los católicos. Debido a su intención de lograr un entendimiento entre protestantes y católicos o, al menos, entre las distintas facciones protestantes, los seguidores más estrictos del luteranismo consideraron heréticas sus opiniones. Murió orando por la unión de las Iglesias “en Cristo” y quejándose por “la rabia de los teólogos” de su propio campo. Su nombre figura entre las celebraciones del Calendario de Santos Luterano. Su carácter “humanista” fue muy criticado por los teólogos luteranos ortodoxos, veteranos de las primeras batallas. Así y todo, logró reunir gran cantidad de discípulos que mantuvieron, propagaron e incluso perfeccionaron sus propuestas.

Otro personaje importante y muy cercano a Lutero, aunque menos conocido popularmente, es Johannes Bugenhagen (1485-1558), a quien Lutero llamaba Dr. Pomeranus porque introdujo la reforma en Pomerania, Dinamarca.

Fue un sacerdote católico que tras conocer a Lutero se convirtió en su consejero. Fue un teólogo luterano alemán profesor de Teología de la Universidad de Witenberg, en 1539. Como magnífico organizador que era fue nombrado superintendente de la Iglesia de Sajonia. Después de la muerte de Lutero, se hizo cargo de la viuda y sus hijos. Su nombre figura en el Calendario de Santos Luterano.

Felipe I de Hesse, apodado “El Magnánimo”, que creó la Universidad de Marburg fue uno de los Príncipes más destacados del Renacimiento prestando su apoyo a la Reforma luterana. Convocó con fines políticos personales junto a en 1531 la Liga de Esmalcalda contra Carlos V que ordenó apresarle pasando cuatro años en la cárcel. Las consecuencias socio-políticas de la teología reformada irían conduciendo a las “Guerras de Religión”.

Así como el luteranismo era una escisión del catolicismo romano, a su vez se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el protestantismo a otros países europeos aparecieron reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas como en Suiza Ulrico Zuinglio (1484-1531), en Francia Juan Calvino (1509-1564) o en Inglaterra Enrique VIII(1509-1547).

El 5 de mayo de 1525 muere Federico de Sajonia . El 13 de junio de ese mismo año 1525 Lutero se casa con Catalina von Bora, una exreligiosa proveniente de la nobleza alemana que se convierte en su colaboradora en la reforma. Lutero tuvo con ella tres hijas y tres hijos nacidos en Witemberg entre 1526 y 1534.

En Alemania, el enfrentamiento entre príncipes católicos y protestantes terminó en un conflicto militar abierto: la Guerra de Esmalcalda; mientras que previamente habían estallado movimientos sociales como la “Guerra de los campesinos alemanes” o los anabaptistas, perseguidos sangrientamente por ambos bandos, con la aceptación expresa tanto del Papa como de Lutero.

Aunque la nueva idea de Iglesia que proponía la Reforma opuesta a la Iglesia jerárquica y mundanizada de Roma era una iglesia espiritual compuesta por todos los integrantes de la verdadera fe, sin intermediarios ni vicarios, con una relación directa entre los hombres y Dios, las consecuencias también fueros otras eran otras.

Las proposiciones derivadas de la doctrina de Lutero resultaban atractivas tanto a los príncipes y nobles como a los burgueses, porque ponía en sus manos el destino y la administración del país, sin intervenciones foráneas de la Iglesia. Proposiciones por tanto encontradas con la idea de “cristiandad” perseguidas por el Emperador del Sacro Imperio Carlos V.

La extensión de la doctrina luterana y especialmente de sus derivaciones sectarias daría lugar a la «Guerra de los campesinos alemanes” o “Revolución del hombre común” (en alemán) que enfrentaron a católicos y protestantes entre los años 1524 y 1525. Guerras en las que si bien es cierto que las que diferencias eran religiosas también fueron el pretexto para canalizar luchas de poder entre los Príncipes y los intereses políticos, económicos y estratégicos que impedían la unidad del Sacro Imperio como deseaba y buscaba el Emperador Carlos V.

La “libertad cristiana” escrito por Lutero en 1522 , que es un hito en el paso de la Edad Media a la Moderna, plantea una revolución en la tradicional relación entre religión y libertad que tuvo repercusión en la “Guerra de los campesinos alemanes” porque lo que Lutero empleaba en lenguaje teológico era entendido por los campesinos como su liberación del vasallaje y rechazo de los privilegios que aducían los Príncipes como decían en postularon en la publicación “Los 12 artículos”. También es cierto que Lutero se distanciaría de las revueltas campesinas con su escrito de 1525 titulado “Contra las hordas ladronas y asesinas de los campesinos”.

El empeño de Lutero por reformar el cristianismo, desafiando al papado y al Imperio, no perseguía en absoluto lo mismo que sus seguidores más radicales alimentando la revolución social. Lutero no sólo no lo admitió sino que lo reprobó tajantemente en sus prédicas y en sus escritos. La “Guerra de los campesinos” recordaba la “Guerra de los Husitas” un siglo antes en Bohemia de las ” (1420-1434), movimiento creado por Juan Huss, sacerdote, teólogo y filósofo checo, rector de la Universidad Carolina de Praga.

Los desórdenes provocados en Wittenberg por los seguidores radicales de Lutero le obligaron a volver a la ciudad en marzo de 1521. Lutero sin pretenderlo se vio implicado en la “Guerra de los campesinos” desatadas en el Sacro Imperio Romano Germánico en los años 1524 y 1525 alentada por teólogos y predicadores luteranos radicales y anabaptistas.

Guerras que desencadenaron sangrientas revueltas tanto económicas como religiosas que se han considerado como la mayor revolución hasta la Revolución Francesa en 1789. Guerra que fue duramente reprimida con el resultado de decenas de miles de muertos.

No confundir las “Guerras de los campesinos alemanes” -que aunque también de alguna forma eran religiosas – eran distintas de las Guerras de religión de Francia que fueron una serie de enfrentamientos civiles que se desarrollaron entre los años 1652-1598 (hasta ocho guerras), si bien la violencia fue constante durante todo el período. El detonante de las Guerras de Religión fueron las disputas religiosas entre católicos protestantes calvinistas, conocidos como hugonotes. Juan Calvino (1509-1564) teólogo francés, hombre muy religioso, considerado como uno de los padres de la Reforma Protestante, la rama “calvinista”.

Las Dietas del Sacro Imperio Romano Germánico – El Emperador Carlos V ante el luteranismo

Inspirado en Hutten, caballero y humanista- imbuído de una especie de protonacionalismo alemán, Martín Lutero escribe el “Manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana” (1520), donde se incita a la rebeldía de la nación contra el papado expoliador. Convierte de esta forma a los príncipes, el poder y la fuerza políticos, en defensores de la “libertad cristiana”. También afirmaba que todos los cristianos eran el estado eclesiástico, que las diferencias solo son de función, y que el bautismo hace a todos los cristianos sacerdotes.

El Águila Quaternio es una de las composiciones heráldicas del Sacro Imperio más conocidas creación de David de Negker en Augsburgo hacia 1510. Sobre las alas del águila bicéfala se muestran 56 blasones de Estados imperiales, rodeando la figura de Cristo crucificado. En la primera fila figuran los escudos de los siete príncipes electores. Los blasones de los principados eclesiásticos – Tréveris, Colonia y Maguncia – están situados en la derecha (la izquierda para el espectador y los seculares – Bohemia, Palatinado, Sajonia y Brandeburgo – en la izquierda

La Dieta y “La Protesta de Espira” (1529)

El Sacro Imperio Romano Germánico se veía amenazado por el Imperio Otomano, dirigido por Suleiman Kanuni, que había conquistado Hungría y se preparaba para atacar Austria (octubre 1529), le llevó al emperador Carlos V a abandonar temporalmente el conflicto religioso interno. Leer más…

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Lutero: V centenario de la Reforma protestante (I)

Jueves, 26 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaBIOGRAFÍA Y PENSAMIENTO TEOLÓGICO”

Su contribución a la civilización occidental se considera más allá del ámbito religioso

“No quiero ni puedo retractarme, porque es penoso y peligroso ir contra la conciencia. ¡Dios me ayude! Amén”

(Saturnino Rodríguez).-Este año por primera vez las iglesias católicas, ortodoxas y protestantes, como fruto de los esfuerzos ecuménicos por alcanzar la Unidad de las iglesias cristianas, celebran conjuntamente el V Centenario de la “Reforma” protestanteque nació tras el 31 de octubre de 1517 en que el sacerdote agustino Martín Luteroclavaba en la Iglesia de Todos los Santos del castillo de Witemberg las 95 tesis contra “las indulgencias” decretadas por el papa León X a favor de quienes contribuyesen con sus donativos a la construcción de la basílica de San Pedro en Roma.

El V centenario del nacimiento de Lutero se celebró ya el año 1983. En esta presentación comenzamos con la biografía y pensamiento teológico de Lutero para continuar en otras dos más con lo que fue la Reforma protestante y la llamada “contrareforma” de la Iglesia católica y Avances del Ecumenismo cara a la unidad con lo que fue la “reforma” así como en los avances del movimiento ecuménico de las iglesias católica, ortodoxa y protestante o “reformada”.

Biografía de Martín Lutero

Martín Lutero, o Martin Luder, después cambiado a Martin Luther, como es conocido en alemán, nació en Eisleben, (Turingia,,Alemania) el 10 de noviembre de 1483 y falleció en la misma localidad el 18 de febrero de 1546. Fue un teólogo y monje católico agustino que lideró una reforma religiosa en Alemania, y en cuyas enseñanzas se inspiró la Reforma Protestante en general y la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo de la que derivarían otras denominaciones “protestantes”.

Sus padres Hans y Margarita preocupados por su formación intelectual le llevaron a las escuelas den Mansfeld en 1484, Magdeburgo en 1497 y Eisenach en 1498. En 1501, a los 18 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt licenciándose el 7 de enero 1501. Quiso estudiar Derecho, como su padre deseaba, pero en el verano de 1505 abandonó de pronto sus estudios e ingresó en el Monasterio de los Agustinos de Erfurt el 17 julio 1505 contrariando a sus padres.

En 1506 profesa sus votos y el 3 de abril de 1507 es ordenado sacerdote agustino conciliándose con su padre. En 1508 estudia Teología y Biblia y da clases de Biblia y en el curso siguiente en el convento de Erfurt.

La vida de Lutero era de un cumplimiento conventual estricto, de oración y de reflexión profunda, lo que le llevó al Vicario General de los agustinos von Stanpitz a destinarle a una vida más activa y también a un formación académica superior comenzando en 1510 a estudiar en la Universidad de Wittenberg (fundada en 1502 por Federico III der Sajonia en 1502, que sería su protector).

En 1511 regresa a Witemberg y en octubre de 1512 se doctora en Teología y asumiendo la cátedra de Teología Bíblica siendo recibido como miembro del Senado de la Facultad de Teología que conservaría hasta su muerte. En 1515 fue nombrado por un trienio Vicario de su orden agustiniana quedando a su cargo once monasterios y Decano de la Facultad de Teología, explicando las Cartas de san Pablo a los romanos y a los gálatas.

En noviembre de 1510 para resolver una disputa monástica surgida en la orden agustiniana entre uno corriente más “observante” y reformista y otra más “conventual” y conservadora liderada por Johannes von Staupitz el prior de Erfurt, el Vicario General de la Orden de los Agustinos le encargo la misión de viajar a Roma en representación de siete monasterios agustinos y como hombre piadoso y cumplidor como lo era de sus deberes religiosos, invitase al Prior General de la orden agustiniana, Egidio de Viterbo para que anulara las reformas.

En su viaje a Roma en 1510 Lutero quedó impactado por la “mundanidad” en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas como se sabe por sus escritos a su regreso de Roma) y aunque su fe católica se mantuvo inquebrantable, fue este aspecto el que en realidad le llevó a Lutero a sus críticas decisiones posteriores cuyo detonante sería especialmente que se concretarían en el conocido asunto de la bula de las Indulgencias que vamos a detallar.

De la mano de los escritos de san Agustín de Hipona y de san Pablo en la Epístola a los Romanos encontró respuesta a sus angustias sobre la salvación en esta doctrina de la “justificación por la fe” enseñando que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. Y ese salvación gratuita no necesita las mediaciones del poder eclesiástico, que pasó a constituir el eje fundamental de su teología y enseñanzas.

Las ansias de obtener la verdad le llevaron a Martín Lutero a estudiar las Sagradas Escrituras en profundidad. Por otro lado su vocación humanista de “ir a las fuentes”, le sumergieron en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva llegando a la convicción de que la Iglesia había perdido la visión de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras, siendo una de las más importantes de ellas la doctrina de “la justificación por la fe” .

Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica. En 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando a su cargo once monasterios. El año 1516, se convirtió en párroco de la Iglesia de Wittenberg, destacando como predicador popular, oponiéndose a la venta de las Indulgencias sobre lo que hablaremos a continuación.

La venta de “indulgencias” fue el detonante

El Papa había convertido al Príncipe Alberto de Brandeburgo, de 23 años de edad en arzobispo de Magdeburgo y administrador de la diócesis de Halberstadt y nombrándole después arzobispo de Maguncia y primado de Alemania, lo que llevaba anejos unos beneficios políticos y económicos extraordinarios. Para obtener las dispensas necesarias para tal acumulación de cargos, debió pagar al Papa la elevada suma de 24 000 ducados que le fue adelantada por la banca Fugger. Para facilitarle el pago de la deuda, el Papa le autorizó la venta de indulgencias en sus territorios, tarea que el Príncipe encomendó al fraile dominico Johann Tetzel.

Estas bulas eclesiásticas eran una concesión del Papa que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos y que se convirtieron en objeto de un tráfico puramente mercantil. Donativos que iban con destino a la construcción de la Basílica de S. Pedro en el Vaticano, obra de los papas Julio II y León X. Con esa venta de indulgencias el príncipe Alberto de Maguncia devolvía al Papa los 24.000 ducados adelantados por la banca Fugger por la concesión de los nombramientos que había recibido. Esto provocó la indignación de Martín Lutero, que publicó a raíz de estos sucesos las 95 tesis que iniciaron la llamada “reforma” protestante.

Johann Tetzel fue el fraile dominico a quien Alberto de Branderburg arzobispo de Maguncia subcomisario para la venta de indulgencias en la provincia eclesiástica de Magdeburgo. Su actuación se cuenta entre los factores que decidieron a Martín Lutero para iniciar su “Reforma”. Con el dinero obtenido por dicho medio, se esperaba financiar la edificación de la basílica de San Pedro en Roma, Italia, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.

Todo ello confirmaba al fraile agustino Martín Lutero en la idea de que la Iglesia había abandonado sus principios hasta el extremo de que el 31 oxtubre 1517, víspera de la fiesta de Todos los Santos, clavó 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Tesis enviadas antes al arzobispo Albertio de Maguncia y que se divulgaron rápidamente por Alemania y Europa gracias a la imprenta recién descubierta y que pronto serían impresas bajo el título “Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias” convirtiéndose en el inicio de la llamada Reforma protestante.

Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wycliffe (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV).

Las 95 tesis de Lutero causaron una gran conmoción y que traducidas al alemán lograron una amplísima difusión. La prédica de indulgencias fue denunciada ya anteriormente por el teólogo inglés John Wiclef (1320-1384) y también por el teólogo y filósofo checo Jan Hus (1369-1415) que cuestionaron los abusos que su práctica originaba.

El conocido humanista, filósofo, filólogo y (1466-1536) próximo a la “Devotio moderna” y ordenado sacerdote de los Canónigos Regulares de San Agustín en 1490 envió una carta a Lutero en la que le decía, entre otras cosas: “No puedo describir la emoción, la verdadera y dramática sensación que provocan”.

Y cuando, un poco más tarde el elector de Sajonia Federico le preguntó a Erasmo su opinión sobre Lutero, le respondió con una sonrisa: “Nada me extraña que haya causado tanto ruido, porque ha cometido dos faltas imperdonables: haber atacado la tiara del papa y el vientre de los frailes“.

Católicos y luteranos intentaron traer a su causa al humanista Erasmo de Rotterdam pero él no cayó nunca en la trampa. La Iglesia lo acusó con una frase célebre: “Usted puso el huevo y Lutero lo empolló”, a lo que el teólogo respondió con la no menos conocida ironía: “Sí, pero yo esperaba un pollo de otra clase”. Los seguidores de Erasmo pretendían renovar la vida espiritual ejercieron notable influencia en la primera mitad del siglo XVI. En España concretamente el avance del erasmismo se frenó cuando la Inquisición interrogó en 1533 a Juan de Vergara, amigo personal de Erasmo y experto en lenguas clásicas.

Aún en la misma Roma las tesis de Lutero no fueron recibidas tan mal como pudiera pensarse. Cuando el censor del Vaticano, Silvestre Prierias, aconsejó al papa León X (1513 a 1521) que le declarase un hereje, el Papa replicó: “Este hermano, Martín Lutero, tiene un grande ingenio, y todo lo que se dice contra él no es más que envidia de frailes”.

21 a 26 abril 1518. Así las cosas, el Papa León X envió una carta a Gabriel de la Volta, general de los Agustinos en Alemania, pidiéndole que pusiese fin a esta controversia y que reprendiese a Lutero. Se propuso entonces una reunión en la Universidad de Heildelberg (la más antigua de Alemania). Allí se le dio la oportunidad de presentar una defensa de sus tesis, para cuyo fin Lutero preparó 28 propuestas que llamó “Paradojas”, apoyándose en la Biblia y en las enseñanzas de Agustín de Hipona. En vez de condenar a Lutero, la impresión que causó en Heidelberg fue muy favorable.

Martin Bucer, representante de la Orden de los Dominicos (OP), escribió: “Lutero posee una gracia muy especial para responder a las preguntas que se le hacen, y también una inalterable paciencia para escuchar… y como ya dijo Erasmo, habla con libertad y sin pretenciones”. revoltoso. Bucer era un teólogo dominico que tras conocer a Martín Lutero en 1518 anuló sus votos monásticos y comenzó a trabajar en favor de la Reforma siendo excomulgado. Poco a poco Lutero fue ganando simpatizantes que vieron en él un estudioso de las Escrituras y no simplemente un rebelde.

Pero sería Silvester Mazzolini dominico italiano confesor del Papa, el primer teólogo “campeón” del Romano Pontífice que en sus escritos atacó públicamente las doctrinas de Martín Lutero, apoyando la condena de Joham Maier Eck contra el monje agustino. Lutero respondió a los argumentos de Mazzolini y ambos publicaron réplicas manteniendo una controversia regular entre ellos. Leer más…

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“La Reforma y las reformas: Aportes inter-contextuales desde América Latina”

Lunes, 27 de marzo de 2017

lutero-y-roma_560x280Cátedra de Teología Latinoamericana en Costa Rica

Elsa Tamez y Luis Rivera Pagán, conferenciantes principales en el evento

(Hanzel Zúñiga).- La Universidad Bíblica Latinoamericana asume el 500 aniversario de la Reforma Luterana, como una oportunidad para reflexionar sobre la forma en que este movimiento de reforma religiosa se relaciona con otros procesos de cambio social en distintos contextos.

Nos interesa la Reforma protestante y las reformas paralelas de la Iglesia Católica Romana en tanto que movimientos de reapropiación de la fe cristiana en contextos cambiantes, tanto a nivel popular como en círculos intelectuales que elaboraron nuevas teologías.

Examinar la Reforma del siglo XVI como un proceso religioso y social complejo, nos lleva a preguntarnos sobre otras reformas religiosas en diversos contextos históricos y sus implicaciones para el cambio social. Nos interesa en particular, explorar relaciones inter-contextuales desde América Latina y el Caribe que abran nuevos horizontes de comprensión del pasado y del presente.

En el contexto del siglo XVI, nos preguntamos por un marco histórico que permita ver las conexiones entre los procesos de cambio religioso en Europa y la conquista de las Américas por los poderes ibéricos. La incorporación forzada de pueblos africanos y de Abya-Yala en la dinámica socio-política europea representa una primera experiencia de mundialización, cuyos resultados implicaron entre otros, el genocidio y la esclavitud para los pueblos subyugados.

Asumimos el reto de esta reflexión en memoria de las víctimas, tanto de las luchas religiosas en Europa como de los procesos de conquista, con el fin de contribuir a la descolonización de la fe cristiana y a las luchas en favor de la vida en América y otros continentes.

33532063776-c8547b5fdb-z32758362883-8d31c48cf4-zLa Cátedra de Teología Latinoamericana se celebra cada tres años y honra a personas que han hecho aportes significativos a la teología latinoamericana. La Cátedra 2017 se celebrará en la memoria del teólogo presbiteriano Juan Alexander Mackay (1889-1973), quien llegó como misionero a Perú hace cien años. En sus escritos, Mackay no solamente interpretó la religiosidad latinoamericana, sino que ofreció también una interpretación de la fe reformada como apoyo a la vida de las iglesias en América Latina.

Mackay insistía en que la teología debe hacerse desde el camino, en el camino. Nuestra Cátedra ha tenido la participación de teólogos y teólogas reconocidos por su aporte a la teología latinoamericana, crítica y contextual como Xabier Pikaza, Juan José Tamayo, Leonardo Boff, Elisabeth Schüssler Fiorenza, entre otros.

Además de las treinta y cinco ponencias que se presentarán en distintas mesas de diálogo, se tendrá espacio para la presentación de proyectos y experiencias de investigación y las dos conferencias centrales estarán a cargo de la Dra. Elsa Tamez, profesora emérita y exrectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, con su ponencia “Justicia de Dios y Gracia sin desquite. Nuevos aportes a la justificación por la fe” y del Dr. Luis Rivera Pagán, profesor emérito de Princeton Theological Seminary, con su ponencia “Iglesia, coloniaje y voz profética: Bartolomé de las Casas a la sombra de la muerte”.

Cada una de las ponencias y muchos de los eventos serán transmitidos en vivo por la página de Facebook “Universidad Bíblica Latinoamericana” así como pueden encontrar toda la información en www.ubl.ac.cr o realizar sus consultas y comentarios al correo: catedra2017@ubl.ac.cr

Para más información acerca del evento, pincha aquí:

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Para leer la Reforma protestante: Recomendaciones en su V centenario

Martes, 21 de marzo de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemania“La historia no es la búsqueda de orígenes sino el estudio de las mediaciones”

(Manfred Svensson*).- En El dios que no nació, una lúcida guía para entender la relación entre religión y política en el Occidente moderno, Mark Lilla escribía que hoy hemos progresado de un modo que nos lleva de regreso al siglo XVI, con sus preguntas “sobre revelación y razón, pureza dogmática y tolerancia, inspiración y consentimiento, deber divino y simple decencia”.

No cabe mucha duda de que este retorno de la religión es al menos un factor en las patentes dificultades de la élite contemporánea para comprender el mundo que pretende dirigir: hemos vuelto a discusiones que apenas conocemos.

Lo confesaba hace poco un director ejecutivo del New York Times: “No captamos la religión, no entendemos su papel en la vida de la gente”. El año 2017, con su quinto centenario de la Reforma protestante, nos puede tal vez servir de ocasión para al menos intentar entender esta parte del cristianismo moderno. Para el que quiera embarcarse en esa tarea, vayan las siguientes recomendaciones.

Fuentes

Todo tipo de factores políticos, sociales y económicos confluyen en la Reforma, y hay interminable disputa sobre el peso de cada uno de éstos. Pero quien quiera tomar en serio el modo en que los actores del proceso se entendieron a sí mismos, tiene que dar a la controversia teológica un lugar preeminente.

Pero los reformadores protestantes nos hacen relativamente fácil dicha tarea: cualquiera que tenga un mínimo de alfabetismo teológico ­-o que pacientemente quiera armarse de él- puede leer sus obras. Su estilo suele ser llano, y desde el siglo XVI han sido traducidos a nuestra lengua: el mismo Cipriano de Valera que tradujera la Biblia al español, publicó a fines de dicho siglo una traducción de la Institución de Calvino.

El último esfuerzo titánico de traducción está constituido por las obras de Lutero en diez volúmenes, que durante recientes décadas publicaron las editoriales Paidós y Aurora. Pero también entre los textos breves hay algunos sumamente significativos.

La mejor versión condensada de las polémicas del siglo XVI es la Carta al cardenal Sadoleto, de Juan Calvino. De Lutero suelen gustar las frases escandalosas y el aparente rupturismo; quien, en cambio, quiere verlo escribir con sencillez y sabiduría, probablemente no puede hacer nada mejor que leer La libertad cristiana (que ya en 1542 podía encontrarse en español en la traducción de Francisco de Enzinas).

Historias generales de la Reforma

reformadoresEn castellano puede encontrarse de James Atkinson Lutero y el nacimiento del protestantismo o, más recientemente, La Reforma protestante, de Patrick Collinson. Algo superiores son Carter Lindberg, The European Reformations, y Diarmaid MacCulloch, The Reformation, la más reciente narración magistral sobre el periodo.

La cualidad que estas últimas dos obras notoriamente comparten es su habilidad para tejer una narración atenta a la multiplicidad de factores culturales y políticos que se cruzan en este tumultuoso periodo, sin por eso perder de vista la primacía de los conflictos teológicos. No se trata de introducciones al pensamiento de los reformadores, pero la dimensión doctrinal de los conflictos recibe la atención debida y es explicada de un modo que cualquier lector interesado logra seguir.

Como salta a la vista, la obra de Lindberg pone ya en el título su énfasis en la pluralidad de reformas del periodo. Dicho plural no obedece a que esté imponiendo una sensibilidad postmoderna sobre su objeto de estudio. Se trata, simplemente, de captar la multitud de fenómenos de reforma (tanto protestantes como católicas, magisteriales como radicales) que con cierta independencia se desarrollan en el siglo XVI.

Dicho énfasis se ha vuelto una de las notas características del estudio reciente de la Reforma, como puede verse también en la más reciente de las historias generales escritas por un católico, Reformations: Early Modern Europe, 1450-1660, de Carlos Eire. Se trata de un énfasis pertinente, aunque desde luego hay también un riesgo de sobrecorrección. Para equilibrarlo no es mala idea atender a Scott Hendrix, Recultivating the Vineyard. The Reformation Agendas of Christianization. Si bien Hendrix reconoce una multitud de “agendas”, pone un énfasis más fuerte en el común propósito de cristianización que atravesaría a todos estos movimientos. Para la temprana “globalización” del protestantismo, en tanto, cabe recomendar Protestants: A History from Wittenberg to Pennsylvania 1517-1740, de Scott Dixon.

Tradiciones específicas

De la multiplicidad de reformas se desprende que enfrentar cada una de ellas como un proyecto relativamente independiente, en lugar de reducirlas a versiones mejoradas o desmejoradas de otras, es una tarea elemental para entender el periodo. Philip Benedict ha escrito la mejor de esas introducciones en lo que a la tradición calvinista se refiere: Christ’s Churches Purely Reformed: A Social History of Calvinism. No hay, en mi opinión, una obra equivalente para estudiar la fortuna del luteranismo como movimiento global (una ausencia que contrasta con la obsesiva preocupación por Lutero entre los historiadores del temprano siglo XVI). Pero sí la hay para la reforma radical. La reforma radical, de George H. Williams, sigue siendo la mejor introducción al variado número de fenómenos que suele agruparse como ala izquierda de la Reforma.

La conexión evangélica

El lector bien puede preguntarse cuánto de esto le ayudará a comprender el mundo evangélico contemporáneo. No es ningún misterio que éste guarda relación con la Reforma, pero dicha relación no parece consistir en un continua línea de sucesión.

Efectivamente, en el siglo XVIII irrumpe en escena algo distinto. Es el evangelicalismo con un núcleo algo más reducido de intereses doctrinales, con una concentración muy fuerte en la conversión personal y el activismo social, y es esta comprensión del cristianismo la que expandió el protestantismo por el mundo. Para comprender su surgimiento tal vez lo mejor sea The Rise of Evangelicalism, de Mark Noll (junto a George Marsden es también de los mejores historiadores para comprender la historia evangélica más reciente).

En cualquier caso, comprender los primeros doscientos años del protestantismo parece requerir de nosotros habilidades opuestas a las requeridas para asomarnos a su historia subsiguiente. Si en el comienzo reina la oposición entre reforma magisterial y radical, desde el siglo XVIII en adelante es casi norma su “contaminación” recíproca. No puede comprenderse este protestantismo actual mediante una simple búsqueda de “raíces” en el siglo XVI, pero tampoco puede prescindirse de éstas. Como en tantos otros campos, aquí hay que recordar que la historia no es la búsqueda de los orígenes sino el estudio de las mediaciones.

Biografías

No sin razón, muchos lectores preferirán aproximarse al periodo leyendo biografías de sus grandes actores. El quinto centenario de Calvino el año 2009 naturalmente trajo consigo una buena cantidad de obras sobre éste. En lo biográfico lo más destacado es el Calvin de Bruce Gordon. De figuras titánicas como Lutero hay biografías en buen número, y entre las traducidas al castellano cabe ante todo nombrar la clásica Lutero, de Ronald Bainton. Entre las más recientes que cuenten con traducción, hay que mencionar la de Heiko Oberman, Lutero: un hombre entre Dios y el diablo. Pero el lector interesado deberá estar atento a dos grandes historiadores de la Reforma que publicarán sus biografías de Lutero este año: Herman Selderhuis y Scott Hendrix.

Interpretación

En su cruce de controversias religiosas y políticas, el siglo XVI nos resulta tanto lejano como familiar; es un mundo atravesado por el conflicto, pero en el que aún hay un lenguaje en común para disputar. Por lo mismo, una buena parte de la discusión sobre la Reforma ha girado en torno a su lugar en la historia de la cultura: en qué medida se trata de un último capítulo del mundo medieval, en qué medida de una primera revolución moderna.

En El protestantismo y el mundo moderno, de Ernst Troeltsch, el lector interesado encontrará una de las más clásicas exposiciones de este problema. Entre las publicaciones más recientes, Protestantism After 500 Years, editado por Mark Noll y Thomas Howard, incluye contribuciones sobre su lugar en grandes tópicos desde la historia del derecho a la historia de la universidad. El lector interesado encontrará en estas obras no la añeja tesis sobre los orígenes protestantes de la modernidad, pero sí una infinidad de preguntas sobre los modos en que nuestro mundo se relaciona con este acontecimiento iniciado en 1517.

Finalmente, un reciente libro del mismo Howard, Remembering the Reformation, ofrece una lúcida presentación de los modos en que el evento ha sido conmemorado en cada centenario. Coincidente esta vez con el primer centenario de la revolución bolchevique, el quinto centenario de la Reforma nos invita a profunda reflexión sobre las tensiones entre reforma y revolución, sobre los usos y abusos del pasado, sobre los modos en que tanto el pasado cercano como el remoto siguen configurando nuestro mundo.

*Manfred Svensson es profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes, Chile, y autor de Reforma protestante y tradición intelectual cristiana (Barcelona, 2016).

Fuente Religión Digital

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La Santa Sede reconoce a Lutero como “un testigo del Evangelio”

Martes, 10 de enero de 2017

cartel-de-la-semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianosEl Vaticano y el Consejo Mundial de Iglesias elaboran un texto común para el V Centenario de la Reforma

Los obispos españoles piden “dejar atrás la mutua desconfianza y las lecturas parciales y tendenciosas de la historia”

(Jesús Bastante).- “Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma, los católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a los desafíos de Lutero para la Iglesia de hoy, reconociéndole como un ‘testigo del Evangelio’. Y así, después de siglos de mutuas condenas y vilipendios, los católicos y los luteranos en 2017 conmemorarán por primera vez juntos el comienzo de la Reforma”.

Este es el texto consensuado por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias de cara a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra del 18 al 25 de enero próximo y que, este año, tiene como marco el V Centenario de la Reforma luterana.

En el mismo, tanto la Santa Sede como el CMI animan abuscar la unidad durante todo el año, y ofrecen una serie de reflexiones conjuntas para la semana de unidad “y para todo el año” 2017. Un año cargado de esperanzas en el camino ecuménico.

Así, en la introducción al tema se destaca cómo en 1517 “Martín Lutero levantó preocupaciones acerca de lo que él consideraba abusos en la Iglesia de su tiempo haciendo públicas sus 95 tesis. 2017 es el 500 aniversario de este acontecimiento crucial en el movimiento de la Reforma que ha marcado la vida de la Iglesia occidental a lo largo de muchos siglos”.

Un acontecimiento que, reconoce el texto, “ha sido un tema controvertido en la historia de las relaciones intereclesiales en Alemania también en los últimos años”. Después de “extensos y a veces difíciles debates” sobre la conveniencia de “celebrar” una ruptura, se ha llegado a la conclusión que “si se pone el énfasis en Jesucristo y en su obra reconciliadora como centro de la fe cristiana, los interlocutores ecuménicos de la EKD (católicos romanos, ortodoxos, baptistas, metodistas, menonitas y otros) podrían participar en las celebraciones del aniversario”.

“Si se tiene en cuenta que la historia de la Reforma se ha caracterizado por una dolorosa división, este es un logro muy considerable”, constata el documento, que apunta al documento “Del conflicto a la comunión, elaborado por la Comisión Luterano-Católico Romana sobre la Unidad como crucial para entender el trabajo en pos de la unidad y para “llegar a un entendimiento compartido de la conmemoración”. Así, “después de siglos de mutuas condenas y vilipendios, los católicos y los luteranos en 2017 conmemorarán por primera vez juntos el comienzo de la Reforma.

En este contexto del aniversario, el Consejo de las Iglesias de Alemania (ACK), invitado por el Consejo Mundial de las Iglesias, asumió la tarea de elaborar los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de este año. El comité, compuesto por una decena de miembros de distintas confesiones cristianas, asumió la tarea de conmemorar la Reforma luterana y abogar por la unidad, con dos énfasis: “por un lado, debería haber una celebración de la gracia y el amor de Dios, la «justificación de la humanidad a través de la sola gracia», reflejando la preocupación principal de las Iglesias marcadas por la Reforma de Martín Lutero. Por otro lado, también se debería reconocer el dolor por las profundas divisiones subsiguientes que afligieron a la Iglesia, hablar claramente de culpa y ofrecer una oportunidad para dar pasos hacia la reconciliación”.

Finalmente, fue la Exhortación Apostólica del papa Francisco de 2013 Evangelii Gaudium («La alegría del Evangelio») la que aportó el tema de este año, al utilizar la cita: «El amor de Cristo nos apremia».

En el documento, las confesiones cristianas abogan por “ir más allá de nuestras oraciones por la unidad entre los cristianos“, instando a un “testimonio común“. “El mundo necesita embajadores de reconciliación que rompan barreras, construyan puentes, hagan la paz, abran puertas a nuevas formas de vida en el nombre de aquel que nos reconcilió con Dios, Jesucristo. Su Espíritu Santo nos conduce por el camino de la reconciliación en su nombre”, se afirma.

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Mientras se preparaba este texto (2015), “muchas personas e Iglesias en Alemania practicaban la reconciliación ofreciendo hospitalidad a los numerosos refugiados que llegaban de Siria, Afganistán, Eritrea y de países de los Balcanes occidentales, buscando protección y una nueva vida. La ayuda concreta y las importantes acciones que se llevaron a cabo contra el odio al extranjero fueron un claro testimonio de reconciliación para la población alemana. Como embajadores de reconciliación, las Iglesias ayudaron activamente a los refugiados a encontrar nuevas viviendas y, al mismo tiempo, intentaban mejorar las condiciones de vida en sus países de origen. Actos concretos de ayuda son tan necesarios como orar juntos por la reconciliación y la paz si queremos que aquellos que están escapando de situaciones terribles puedan tener algo de esperanza y de consuelo”.

“¡Que la fuente de la gracia reconciliadora de Dios pueda manar en la Semana de Oración de este año, de modo que muchas personas puedan encontrar paz y se puedan construir puentes! ¡Que muchas personas e Iglesias sean apremiadas por el amor de Cristo a vivir vidas reconciliadas y a derribar los muros que dividen!, concluye el documento, llamado a proseguir un camino cuyo primer gran paso fue dado por Francisco en Lund, suscribiendo un documento conjunto con el presidente de la Federación Luterana Mundial.

Por su parte, en su mensaje para esta jornada, los obispos españoles subrayan esta celebración, destacando que “una de las notas más destacables de este centenario es que tiene lugar por primera vez en una época ecuménica, después de años de diálogo y de varios acuerdos teológicos alcanzados en temas importantes, habiéndose hecho un importante esfuerzo por dejar atrás la mutua desconfianza y las lecturas parciales y tendenciosas de la historia.

Para la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la CEE, los viajes del Papa a Lesbos, junto al patriarca Bartolomé, su encuentro con Kirill en La Habana, la firma de un documento conjunto con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, el Concilio Panortodoxo de Creta o el encuentro interreligioso celebrado en septiembre en Asís “nos impulsan a comprometernos con más fuerza en los diálogos ecuménicos en sus distintos niveles para llegar pronto a un mutuo reconocimiento de la validez de los sacramentos y del ministerio eclesial”.

Fuente Religión Digital

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Hermano Alois: “Cada uno de nosotros puede ser constructor de la paz”

Miércoles, 4 de enero de 2017

hermano-alois-11-g-200x300Taizé organizará oraciones ecuménicas en Wittemberg y Ginebra por el V Centenario de la Reforma

“Los pobres de este mundo están, a veces sin saberlo, muy cerca de Jesús”, afirma el sucesor del hermano Roger

“Si estamos unidos en Cristo, podemos ser un signo de paz en una humanidad desgarrada. Sí, nuestra fraternidad, nuestra comunión, puede preparar la paz”

(Jesús Bastante).- “Los pobres de este mundo están, a veces sin saberlo, muy cerca de Jesús, que era pobre entre los pobres. Cuando abrimos nuestro corazón a aquellos que son heridos por la vida, nos acercamos a Jesús”. Diez mil jóvenes de distintas denominaciones cristianas se encontraron en la capital de Letonia, Riga, para despedir en año en torno al espíritu de Taizé.

El 39 Encuentro Ecuménico del movimiento fundado por el hermano Roger sigue siendo un soplo de aire fresco para miles de chicos y chicas de todo el mundo. Al concluir el mismo, además, se anunció la próxima etapa de la “peregrinación de confianza” del movimiento, que tendrá lugar del 8 al 12 de agosto de 2018 en Hong Kong.

A lo largo de tres días, el superior de Taizé, el hermano Alois, presentó una serie de meditaciones a los asistentes, en las que animó a “atravesar las oscuridades que podrían desanimarnos” con la luz de Jesús, y donde anima a los jóvenes a “orar por todos aquellos que sufren la violencia, la injusticia o la pobreza.

“De vuelta a casa, cada uno de nosotros puede ser constructor de paz, cada uno puede inscribir la no violencia en su vida cotidiana”, pide en su mensaje de despedida, en el que recuerda que “cuando vamos muy sencillamente hacia aquellos que son más pobres que nosotros, hacemos un descubrimiento: nos dan algo, nos ayudan a aceptar nuestras propias debilidades y nuestra vulnerabilidad, nos enseñan el valor inestimable de la bondad humana”.

“Somos plenamente conscientes de la gravedad de las situaciones políticas y económicas que se dan en Europa y en el mundo”, señala el hermano Alois, quien quiso ofrecer “un mensaje para Europa: optamos por una fraternidad europea respetuosa con las particularidades locales, donde la voz de cada pueblo cuenta. Y nos comprometemos a construir lazos de amistad en Europa y también más allá de las fronteras de nuestros países europeos”.

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El sucesor del hermano Roger también recordó que 2017 es el V Centenario de la Reforma, que “aportó una profunda inspiración a la Iglesia. Pero desgraciadamente también condujo a una profunda división”.

“Vosotros, los jóvenes que estáis aquí, protestantes, ortodoxos, católicos, dais testimonio, con vuestra presencia, de vuestro deseo de unidad”, clamó Alois, quien incidió en que “es al caminar juntos cuando la esperanza que nos viene de Cristo se manifiesta con claridad. Ha vencido a la muerte y al odio, nos reúne hoy en una sola comunión de todos los bautizados”. De hecho, Taizé organizará sendas oraciones ecuménicas en Wittemberg, la ciudad de Lutero, y Ginebra, cuna de Calvino.

“Si estamos unidos en Cristo, podemos ser un signo de paz en una humanidad desgarrada. Sí, nuestra fraternidad, nuestra comunión, puede preparar la paz”, confirmó el religioso, quien hace unos meses quiso dar ejemplo de acogida y, desde hace un año, vive junto a dos familias de Siria e Iraq. “Les digo continuamente: Dios os ha enviado a nosotros”.

Todos los años, el encuentro ecuménico concluye con la Operación Esperanza“, la colecta de Taizé, que en esta ocasión sirvió para apoyar a las comunidades cristianas en Mosul.

Agradeciendo la acogida recibida por las gentes de Riga, el hermano Alois apeló a “una hospitalidad del corazón, yendo hacia los pobres “a diario en nuestras vidas”. En este punto, recordó el sufrimiento de los refugiados. “Por supuesto, la llegada de tantos refugiados que quieren entrar en Europa plantea cuestiones complejas y nadie tiene soluciones fáciles. Pero estoy convencido de que, sin contactos personales, no encontraremos una solución. Sin estos contactos, corremos el riesgo de que el miedo, que es comprensible, lleve las de ganar”.

“Hoy en día, las tensiones y los cambios profundos de nuestras sociedades son tales que, para no sucumbir al desánimo, todos debemos adoptar con fuerza una decisión interior. ¿Qué decisión?”. Para Alois, está clara, “ahondar nuestras raíces aún más profundamente en Cristo Jesús. La fe, la confianza en Dios, no puede ser para nosotros una realidad al margen. Se trata ni más ni menos que de poner siempre de nuevo a Cristo en el centro de nuestras vidas”.

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V Centenario de la Reforma

Lunes, 31 de octubre de 2016

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaHoy día 31 de octubre comienzan los actos conmemorativos del V centenario de la Reforma impulsada por Martin Lutero. Queremos compartir hoy con vosotros la carta que al respecto ha publicado la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA) a la cual pertenecemos algunos de los miembros de esta comunidad de Cristianos Gays:

En el año 2017 se cumplirán 500 años de un hecho que cambió la historia de la humanidad: el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colgaba en Wittemberg sus 95 tesis de denuncia contra la corrupción religiosa y moral de su tiempo; eso fue el inicio de un profundo movimiento de liberación cuyas consecuencias siguen vivas en nuestros días.

Ante el comienzo de la celebración de este Centenario el próximo 31 de octubre de 2016 la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas se une a esta acción de gracias al Señor mostrando la cercanía y unidad de espíritu, deseando que sea un año de gracia que nos acerque más a Dios nuestro Padre.

Fruto de esto creemos que la unidad en el sentido de la comunión plena no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad y diversidad en la unidad. Dentro de la única Iglesia, comunidad de bautizados, hay lugar para una diversidad legítima de mentalidades, de tradiciones, de ritos, de reglas canónicas, de teologías y de espiritualidades. Podemos decir también que la esencia de la unidad, concebida como comunión, es la catolicidad en su significado originario, que no es confesional sino cualitativo; indica la realización de todos los dones que pueden aportar las Iglesias particulares y confesionales.

En definitiva, la unidad es una aventura del Espíritu. Por eso, concluimos tomando prestadas las palabras del apóstol: “La esperanza no quedará defraudada, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5, 5)

Fuente: Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas

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V Centenario de la Reforma de Lutero. ¡De rabiosa actualidad!

Jueves, 13 de octubre de 2016

img_2160Interesante Editorial de Redes Cristianas:

El año próximo hará 500 años que, en un 31 de octubre, según dice la leyenda, Lutero clavó su escrito sobre las indulgencias en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Se considera el inicio de la Reforma protestante, hecho trascendental para la historia europea y mundial. Lutero planteaba, una vez más, la necesaria Reforma de la Iglesia católica. Desde la Baja la Edad Media y hasta bien entrado el Renacimiento habían sido muchos los movimientos con propuestas de Reforma, la mayoría movidos por un espíritu sincero, pero habían fracasado.

Inicialmente el movimiento de Lutero fue un fenómeno religioso, pero con implicaciones y consecuencias en muchos otros órdenes. Era el resultado de las profundas fisuras que desde finales de XIII aparecen en la monumental unidad entre Pontificado e Imperio sobre la que se asentó el feudalismo: nacimiento de la conciencia individual, la tendencia a la secularización, la formación de los nacionalismos y de los Estados, el incipiente capitalismo, la democratización de la sociedad, el nominalismo en filosofía, la importancia del método empírico como fuente de conocimiento, el rechazo de un modelo de iglesia muy vinculado a intereses temporales, etc.

San Bernardo y San Francisco figuran entre los primeros “Reformadores”. El primero, en el siglo XI, con la renovación del monacato hacia una mayor austeridad que dio lugar al Císter; y el segundo, a comienzos del XIII, con el inicio de las “órdenes mendicantes”, como un nuevo modelo de iglesia pobre en medio de la ciudad y de imitación evangélica de Jesús.

Paralelamente aparecen una cadena de movimientos disidentes, en permanente conflicto tanto con la iglesia como con el imperio y perseguidos por ambos. Así los valdenses, los cátaros, Wicleff en Gran Bretaña, Huss en Bohemia y tantos otros, todos ellos precursores del protestantismo y todos duramente perseguidos.

Fue un momento de grandes cambios políticos. Aparecen tratados defendiendo la separación entre Iglesia e Imperio, la teoría del estado laico, la soberanía del pueblo para elegir Emperador y en consecuencia la innecesaria consagración de este por el Papa, y la sumisión del Papa al Concilio general. El escándalo del Cisma de Occidente y la lucha de las investiduras tuvieron un peso determinante en el crecimiento de estas doctrinas, todas ellas condenadas. Incluso doscientos años después, Maquiavelo, en “El Príncipe”, a raíz de la presencia de los Estados Pontificios en Italia, defiende las mismas tesis, que volverán a ser condenadas,

Es también una nueva visión de la espiritualidad y la teología, basadas más en la experiencia personal y la mística que en la razón. La “verdad” se expresa sobre todo con los hechos, la experiencia es más importante que la inteligencia. El hecho de dar valor casi exclusivamente a las certezas que vienen de la experiencia lleva al descrédito de las verdades de fe (imposible demostrarlas racionalmente) y de conceptos como justificación, salvación, gracia, perdón, de los que no sabemos si pueden significar algo. Y, en consecuencia, el papado, la jerarquía, los sacramentos, la iglesia, son considerados invenciones humanas al servicio de estas palabras sin contenido.

Este profundo cambio en las mentalidades es lo que expresan Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro, contemporáneos de Lutero. No quieren romper nada, pero son conscientes de que esa unidad política, de conceptos y de modelo social, se había acabado. Paradójicamente sus textos son de una rabiosa actualidad, de manera que parece que estén hablando del mundo de hoy.

En la Reforma de Lutero está la suma de todas estas transformaciones. La ruptura, por decirlo de alguna manera, ya se había hecho. Para la época, se expresaba en términos religiosos, de fe y de la nueva manera de relacionarse con Dios. La experiencia de la relación directa con Dios que pide Lutero supone el cuestionamiento de todas las mediaciones y una vivencia muy personal de las escrituras. La iglesia es sobre todo la iglesia espiritual de la comunidad de los seguidores de Jesús y la “comunidad” vive el espíritu de Jesús de manera muy horizontal, con la participación de la mujer.

Fue una crisis espiritual, pero de graves derivaciones sociales, políticas y económicas. El conflicto puso de manifiesto la existencia en Europa de dos culturas, dos modelos de relaciones sociales, dos maneras de entender la política y el poder, incluso dos modelos económicos que, de hecho, aún hoy perviven entre Europa del Norte y la Europa mediterránea.

Desafortunadamente la “Contrarreforma” católica suponía no entender el substrato del profundo cambio de mentalidades que se había producido, del cual la Reforma no era más que una expresión. Haciendo prevalecer el peso de la institución y de las mediaciones, la Iglesia católica se cerraba sobre sí misma y se ponía de espaldas al mundo.

Los grandes debates entre los métodos racional o empírico, el poder temporal de la iglesia y la pobreza, la fe y la religión, platonismo y aristotelismo, laicidad y conservadurismo, representan las dudas de una sociedad decadente y a la vez consciente de que llevaba los gérmenes de una sociedad nueva que no acababa de nacer. Muchos de aquellos debates, que configuraron el inicio del Renacimiento, vuelven a ser los grandes debates de hoy, en una sociedad tan perpleja como la de entonces.

Han pasado 500 años. Afortunadamente ya no hay anatemas. En cuanto a la dimensión de la fe, hoy el problema fundamental que protestantes y católicos tenemos por delante es el de la secularización de la cultura contemporánea. Dios ya no es un ser necesario para el mundo de hoy. Por eso el “diálogo” siempre necesario ya no se plantea como diálogo entre confesiones religiosas sino como un diálogo entre culturas. Hoy católicos y protestantes podemos celebrar conjuntamente aquel episodio trascendental tratando de encontrar lo que nos une y nos ayuda, a unos y a otros, a dar una respuesta a los nuevos retos del mundo de hoy: la globalización, un modelo económico que empobrece a las mayorías, la violencia y la guerra.

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El Papa anuncia que luteranos y católicos conmemorarán juntos, en 2017, el V Centenario de la Reforma

Domingo, 21 de diciembre de 2014

luteranos_560x280En el año 2017 se cumplen 500 años de la Reforma Protestante. La Comisión Internacional Luterano-Católica para la Unidad espera que ambas confesiones se acerquen para aquel entonces. Y el Papa les apoya.

“Recorremos juntos el camino de la amistad, del respeto mutuo y de la investigación teológica”

Ambas confesiones pedirán “perdón al Señor Jesucristo por las culpas recíprocas”

(VIS).- El diálogo oficial entre luteranos y católicos está en marcha desde hace casi cincuenta años y los progresos logrados en este medio siglo ”constituyen un sólido fundamento para de amistad sincera vivida en la fe y en la espiritualidad, constató el Papa Francisco recibiendo esta mañana a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, en visita ecuménica a Roma.

A pesar de las diferencias teológicas que persisten en diversas cuestiones de fe, la colaboración y la convivencia fraterna caracterizan la vida de las Iglesias y comunidades eclesiales católicas y luteranas, comprometidas en un camino ecuménico común, y textos conjuntos como laDeclaración Común sobre la Doctrina de la Justificación entre la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, firmada oficialmente hace quince años en Augsburg, ”son -dijo el Pontífice- piedras angulares, que permiten seguir con confianza el camino emprendido”.

Y aunque el objetivo común de la unidad plena y visible de los cristianos a veces parezca alejarse a causa de diferentes interpretaciones sobre lo que es la Iglesia y su unidad, es necesario no ceder a la resignación sino concentrarse en el próximo paso posible. ‘

‘No olvidemos -recalcó el Papa- que recorremos juntos el camino de la amistad, del respeto mutuo y de la investigación teológica; un camino que nos hace mirar con esperanza al futuro. Por eso el pasado 21 de noviembre las campanas de todas las catedrales de Alemania tocaron para invitar a todos los hermanos cristianos a un servicio litúrgico común por el quincuagésimo aniversario de la promulgación del Decreto Unitatis Redintegratio del Vaticano II”.

 

El Santo Padre manifestó su complacencia porque la Comisión de diálogo bilateral entre la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania están a punto de terminar un trabajo dedicado a “Dios y la dignidad del hombre, y subrayó la gran actualidad de ”los temas relacionados con la dignidad de la persona humana en el principio y el final de su vida, así como las relacionadas con la familia, el matrimonio y la sexualidad, que no pueden ser excluidos o dejados de lado solo porque no se quiere poner en peligro el consenso ecuménico alcanzado hasta el momento. Sería una pena que, en temas tan importantes relacionados con la existencia humana, hubiera nuevas diferencias confesionales.

”El diálogo ecuménico ya no puede separarse hoy de la realidad y de la vida de nuestras iglesias. En 2017 los cristianos luteranos y católicos conmemorarán conjuntamente el quinto centenario de la Reforma. En esa ocasión ambos tendrán, por primera vez, la oportunidad de compartir la misma conmemoración ecuménica en todo el mundo, no como una celebración triunfalista, sino como una profesión de nuestra fe común en el Dios uno y trino. El fulcro de este evento serán, por tanto, la oración en común y la petición de perdón al Señor Jesucristo por las culpas recíprocas, junto con la alegría de compartir y recorrer juntos un camino ecuménico. De este hecho es muestra significativa el documento elaborado por la Comisión luterano-católica para la Unidad y publicado el año pasado “Del conflicto a la comunión. La conmemoración conjunta luterano-católico de la Reforma en 2017 “. ¡Que esta conmemoración -finalizó el Papa- nos lleve a todos a dar, con la ayuda de Dios y el apoyo de su Espíritu, nuevos pasos hacia la unidad y a no limitarnos sólo a lo que ya hemos logrado!”.

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