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Cuando Roger Schutz llegó en bicicleta a la colina de Taizé

Martes, 24 de agosto de 2021

7FA6312A-090B-440E-814C-5C426AF4495BSe cumplen 81 años de la comunidad ecuménica más famosa del mundo

Hace 81 años, en plena Segunda Guerra Mundial, el franco-suizo Roger Schutz, de 25 años, se detuvo en el pueblo de Borgoña y, tras comprar una casa abandonada, comenzó a acoger y esconder a judíos y refugiados con su hermana Geneviève..

Después de intentar ser escritor, Roger se había matriculado en Teología, pero desde hacía años, durante una larga enfermedad, había madurado el deseo de crear una comunidad, en la que pudiera vivir concretamente, en la oración y la reconciliación entre los cristianos propuesta en el Evangelio, acogiendo a los más necesitados

Todavía hoy los Cien Hermanos de Taizé acogen a los refugiados en la colina “y algunos hermanos -recordó el prior- viven en pequeñas fraternidades en lugares especialmente desprotegidos en el mundo actual”

Hace 81 años llegó a Taizé en bicicleta, Roger Schutz, un franco-suizo de 25 años. Taizé, un pequeño y remoto pueblo de Borgoña, en una colina cercana a Cluny. Eran los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Después de intentar ser escritor, Roger se había matriculado en Teología, pero desde hacía años, durante una larga enfermedad, había madurado el deseo de crear una comunidad, en la que pudiera vivir concretamente, en la oración y la reconciliación entre los cristianos propuesta en el Evangelio, acogiendo a los más necesitados.

20 de agosto de 1940: llegada de Roger a Taizé

Aquel 20 de agosto de 1940, buscaba una casa donde empezar a realizar su sueño. Lo que le convenció de que Taizé era el lugar adecuado fue la invitación a comer de una mujer del lugar, Henriette Ponceblanc, que le dijo durante la comida: “Quédate aquí, estamos muy solos”. Al joven Schutz le pareció que era Cristo quien hablaba a través de esta mujer, y decidió instalarse en el pueblo, comprando, con un pequeño préstamo, la casa abandonada de una señora que vivía en Lyon.

23E42451-DE49-4CFE-8892-548C3869835DRoger (a la derecha) con el padre y la hermana Geneviéve (de pie)

Un hogar para judíos y refugiados de guerra

Cuando estalló la guerra, Roger se dio cuenta de que, al igual que su querida abuela materna Marie-Louise había hecho durante la Primera Guerra Mundial, tenía que ayudar a la gente que estaba “pasando por el calvario”. Y Taizé estaba muy cerca de la línea divisoria que partía Francia en dos, por lo que estaba bien situado para acoger a los que huían de la guerra. Así que empezó a acoger y esconder a los fugitivos, especialmente a los judíos, y propuso a su hermana Geneviève que le ayudara a acogerlos. Alertados de que la Gestapo les había descubierto, mientras en noviembre de 1942 Roger acompañaba a los refugiados indocumentados hasta la frontera suiza, decidieron quedarse en Ginebra.

 Los primeros hermanos: Roger, Pierre y Max

Allí se les unieron dos estudiantes de Lyon, Pierre Souvarain y Max Thurian, que habían leído el folleto escrito por el joven suizo “Note explicative”, en el que explicaba su ideal de vida. Fue el primer núcleo de la futura comunidad ecuménica de Taizé: los tres volvieron a Francia en 1944 y obtuvieron el permiso para moverse libremente por el país para ayudar a los más necesitados. Ayudaron a los prisioneros alemanes en dos campos cercanos y a algunos niños huérfanos, de los que Geneviève era responsable.

Semana Santa de 1949 y el compromiso de siete hermanos para toda la vida

frere-roger-1Poco a poco otros jóvenes se unieron a los primeros hermanos y en la Pascua de 1949, en la iglesia de Taizé, habilitada para la oración comunitaria, gracias a la autorización del Nuncio Angelo Giuseppe Roncalli (el futuro Papa Juan XXIII), siete hombres se comprometieron juntos de por vida al celibato, a la vida en común y a una gran sencillez de vida.

Insertar una vida espiritual donde existen las fracturas del mundo

Su sucesor en la guía de la comunidad, hermano Alois Löser de 67 años, y de origen alemana, recordó el año pasado, en ocasión del 80º aniversario de la llegada de frérè Roger a Taizé,  que muchas cosas han cambiado desde entonces, pero la primera intuición de Roger, dijo en una entrevista con L’Osservatore Romano, “sigue siendo profundamente relevante: insertar una vida espiritual, una búsqueda de Dios, donde se encuentran las fracturas del mundo”.

Una Comunidad que se abre a los jóvenes

Todavía hoy los Cien Hermanos de Taizé acogen a los refugiados en la colina “y algunos hermanos -recordó el prior- viven en pequeñas fraternidades en lugares especialmente desprotegidos en el mundo actual”. Pero sobre todo abren las puertas de la Comunidad, cada año, a miles de jóvenes de todos los continentes, y esto “es otro gran avance que todavía hoy nos sorprende”, dijjo el Prior. Jóvenes que no vienen a formar parte de un nuevo movimiento ecuménico, sino que, como quería Roger, vienen “a sacar de las fuentes de la fe”. El hermano Roger murió el 16 de agosto de 2005 a los 90 años, a manos de una mujer trastornada, 

Al final de la oración, los hermanos escuchan a los jóvenes

47217878-234E-4A1E-84FA-01953B431C60Las tres oraciones comunes de la Comunidad, en la Iglesia de la Reconciliación, permanecen siempre en el centro de los encuentros de jóvenes, acompañadas de los cánones conocidos y cantados en las iglesias de todos los continentes. Jóvenes de todo el mundo acuden a la colina de Taizé para vivir una semana especial: encuentro, cantos, oración, silencio, que conducen casi espontáneamente a un redescubrimiento del sentido de la vida. Al final de la oración en la gran iglesia o en las ferias de los encuentros europeos de fin de año, el hermano Roger se encontraba a menudo con los jóvenes.

Frérè Roger (1998): no son padres espirituales, sino hombres de la escucha

“En Taizé escuchamos“, dijo el fundador de la Comunidad, “mis hermanos y yo no somos padres espirituales, pero somos hombres que escuchan, a veces podemos decir algunas palabras, les decimos a los jóvenes que se cuestionen y que busquen en su interior. Buscar y escuchar es ya el principio de la curación. Después los jóvenes vuelven a salir, van a lugares y ambientes tan diferentes. Algunos vuelven a sus familias donde rezan y buscan la fe, otros donde no hay nada, donde no pueden hablar ni ser escuchados. Muchos confían a los hermanos que experimentan “la gran ansiedad del futuro”. Qué tipo de futuro tendré, qué tipo de trabajo, cómo lo encontraré y cómo me ganaré la vida. Es una gran ansiedad en Europa. Les diría que intenten adaptarse y encontrar una libertad interior, que es absolutamente necesaria. La sencillez de la vida es nuestra respuesta. Una vida hecha de poco, casi nada, y luego caminar, construir una familia, construir una comunión“.

Un “invitado especial” en el Sínodo de los Jóvenes

Frérè Alois también habló de la escucha,  lo dijo durante el Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes en octubre de 2018, en el que fue el único “invitado especial”. Desde que entró en la comunidad de la colina de Borgoña, a los veinte años, siempre se encuentra con los jóvenes que suben con sus tiendas, cantan los cánones compuestos por los hermanos y piden hablar con ellos al final de las oraciones.

Una “pastoral de la escucha” en la Iglesia, para consagrados y laicos

E2586350-4C3C-4C1D-A757-DA3E3F1E8E9DLos jóvenes buscan un hogar en la Iglesia, quieren estar en casa, quieren ser acogidos tal y como son”, dijo en el 2018 el hermano Alois, “y cuando hay confianza, los jóvenes también escuchan el mensaje del Evangelio”. Pero lo primero es buscar esta confianza con los jóvenes, y también acogerlos en la oración común. Escuchar juntos la Palabra de Dios, guardar silencio juntos y escuchar a los jóvenes que quieren hablar con alguien personalmente. Buscan en la Iglesia un oído, un corazón, que les acoja con humanidad. Creo que tal vez podamos tener un ministerio de la escucha más fuerte en la Iglesia, un ministerio que no sólo sea ejercido por los sacerdotes, religiosos y religiosas, sino también por los laicos, mujeres y hombres que están en la Iglesia para acoger, escuchar y luego acompañar a los jóvenes“.

Fuente Religión Digital

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Taizé grita junto al Papa por los descartados del coronavirus: “Más que nunca, nos necesitamos unos a otros”

Martes, 5 de enero de 2021

taize_poznan“Evitemos reducir a Dios a nuestros conceptos”, sostiene el hermano Alois

“Sí, en medio de las difíciles realidades del período actual, es posible percibir razones para la esperanza, e incluso a veces para esperar contra toda esperanza”

“Cuando nos acercamos a los más desprovistos: personas sin hogar, ancianas, enfermas, o solas, niños en dificultad, personas con discapacidades, migrantes… Las circunstancias de la vida pueden hacernos a todos vulnerables. Y la pandemia está exponiendo las fragilidades de nuestra humanidad”

“Ante la llegada de tantos migrantes y refugiados, acoger a una persona o a una familia exiliada puede dar un impulso a nuestras parroquias y comunidades”

Vivimos tiempos de muerte, miedos, encierros. El coronavirus ha puesto negro sobre blanco la desnudez del rey-ser humano, nuestra fragilidad. Y, sin embargo, “en medio de las difíciles realidades del período actual, es posible percibir razones para la esperanza, e incluso a veces para esperar contra toda esperanza”. Éste es el mensaje lanzado por la comunidad de Taizé a través de su prior, el hermano Alois, al término de la peregrinación de confianza que este año debía celebrarse en Turín y que la pandemia convirtió en un masivo acto de oración interreligiosa virtual, con un mensaje claro: Más que nunca, nos necesitamos unos a otros”.

En su mensaje, titulado Esperar a tiempo y a destiempo’, el prior de Taizé anima a “estar atentos a los signos de esperanza” frente a “estos tiempos de convulsiones e incertidumbres” en los que avanza la precariedad en todo el mundo.

“Son necesarias decisiones políticas valientes”, reclama el hermano Alois, quien reivindica “la solidaridad y la amistad social” para “salvaguardar nuestra casa común, que es la tierra, “un don que Dios nos confía para que cuidemos de ella”.

Artesanos de la paz

“Nos hemos vuelto más conscientes de las estructuras de injusticia, a menudo heredadas de la historia. Y desafortunadamente, no siempre se ha ejercido el poder para servir al bien de todos. Ante tales abusos, la frustración y la ira son comprensibles. ¿Quién tendrá la audacia de ser artesano de justicia y paz, más allá de las divisiones que socavan nuestras sociedades?”, se pregunta Alois en su mensaje, en el que apuesta por “la transición ecológica” como eje de trabajo en Taizé.

Sí, en medio de las difíciles realidades del período actual, es posible percibir razones para la esperanza, e incluso a veces para esperar contra toda esperanza”, constata el religioso, quien aboga, junto al Papa, a reunirse con “aquellos que han hecho opciones de vida diferentes, con cristianos de otras confesiones, con creyentes de otras religiones, con personas agnósticas o ateas que estén también comprometidas con la fraternidad y el compartir”.

Porque esta es otra de las palabras claves: fraternidad. “Cuando nos acercamos a los más desprovistos: personas sin hogar, ancianas, enfermas, o solas, niños en dificultad, personas con discapacidades, migrantes… Las circunstancias de la vida pueden hacernos a todos vulnerables. Y la pandemia está exponiendo las fragilidades de nuestra humanidad”.

“Más que nunca, nos necesitamos unos a otros, destacó Alois, volviendo a echar mano de ‘Fratelli  para reclamar que “hagamos todo lo posible para pasar de la competición a la cooperación”.

Avanzamos a ciegas

“Evitemos reducir a Dios a nuestros conceptos”, añade el prior de Taizé, que admite que “somos buscadores sedientos de amor y de verdad” pero que, a veces, “todos avanzamos a menudo a ciegas”. Una ceguera que se cura con la fe, “una confianza muy sencilla en Dios”, como solía decir el hermano Roger, fundador de la Comunidad.

Sencilla, pero que obliga a “cambiar la mirada” para “presentir que, secretamente, como por una atracción misteriosa, Cristo continúa hasta el fin de los tiempos reuniendo en el amor de Dios a toda la humanidad y al universo entero. Y nos asocia a su misión”.

Amar a nuestros enemigos

“Nos asocia a ella juntos, en Iglesia. Esto implica que estemos dispuestos a ensanchar nuestra amistad a todos. Cristo nos pide amar incluso a nuestros enemigos; su paz reconcilia incluso naciones enfrentadas”, insiste el religioso, quien ofrece tres sugerencias:

  •  Para humanizar nuestras sociedades, necesitamos una escucha mutua que vaya al encuentro de los antagonismos y nos enseñe a caminar juntos con nuestras diferencias. La Iglesia está llamada a buscar el diálogo, a salir al encuentro de todos. Quienes viven sin referencia a una comunidad cristiana, ¿estarán dispuestos, también ellos y ellas, a entrar en diálogo con la Iglesia?
  • Ante la llegada de tantos migrantes y refugiados, acoger a una persona o a una familia exiliada puede dar un impulso a nuestras parroquias y comunidades. A menudo, personas que no frecuentan la Iglesia están dispuestas a participar en esta acogida. Esta es la experiencia que hemos tenido en Taizé durante los últimos años, al acoger a migrantes de varios países, junto con los habitantes de nuestra región inmediata.
  • Ser un lugar de acogida implica estar a la escucha de las personas más vulnerables. Y en muchos sitios, las Iglesias deben hacer progresos para proteger la integridad de todos. En ocasiones se han desarrollado en su seno estructuras de poder que han causado sufrimientos físicos, psíquicos y espirituales. En Taizé también, continuamos en este tema con nuestro trabajo por la verdad (www.taize.fr/protection).

Dejemos que Cristo renueve nuestra mirada: por él reconocemos más claramente la dignidad de cada ser humano y la belleza de la creación; la esperanza, lejos de ser una confianza ingenua, nace y renace porque está enraizada en Cristo; una alegría serena nos llena y con ella el valor de asumir las responsabilidades que Dios nos confía sobre la tierra”, finaliza.

Fuente Religión Digital

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Carta de Taizé 2020

Jueves, 2 de enero de 2020

hermano-alois-11-g-200x300Publicamos hoy en nuestro blog  la carta anual del Hermano Alois, prior de la Comunidad de Taizé:

Propuestas 2020

Siempre en camino,
nunca desarraigados

En septiembre, hemos vivido una nueva etapa de nuestra “peregrinación de confianza sobre la tierra” en la Ciudad del Cabo. Sudáfrica es un grande y hermoso país, que mostró al mundo, hace 25 años, la fuerza de la protesta contra el apartheid y una transición no violenta, aunque el país sigue marcado todavía hoy por las profundas divisiones entre las comunidades étnicas.

En este contexto, el hecho de que 1000 familias hayan abierto sus puertas para acoger a los jóvenes fue ya todo un signo. Estos jóvenes se han puesto en camino para salir al encuentro de cristianos de otros orígenes étnicos o confesionales. ¡También nosotros, como ellos, podríamos encontrar el valor de ir hacia los demás y acogernos mutuamente, donde sea que vivamos!

¡Ponernos en camino! Esta es una llamada para nuestro hoy. No permitamos que el desánimo nos invada, discernamos en nuestro entorno los múltiples signos de una vida nueva, portadora del futuro. Estemos atentos a las iniciativas inéditas… aunque no estén siempre rigurosamente elaboradas, y a menudo sean provisionales: avanzando encontraremos soluciones.

Con ocasión de nuestro encuentro europeo en Wrocław, he elegido como título de las “Propuestas 2020” una frase inspirada por la vida de una mujer polaca, Urszula Ledochowska – ¡una santa entre los testigos de Cristo y una ciudadana de Europa adelantada a su tiempo! Al hablar de su vida, alguien dijo: “Siempre en camino, nunca desarraigada”.

Hace treinta años, a finales de diciembre de 1989, estuvimos ya en Wrocław: Polonia había acogido el primer encuentro europeo al este del “telón de acero”. Al tiempo que se derrumbaba el muro de Berlín, el entusiasmo de una libertad reencontrada llenaba los espíritus. Desde entonces, el mundo ha cambiado: Tengo mucha confianza en que la generación joven va a abrir para nuestro tiempo otros caminos de libertad y de justicia.

En la vida y en la fe, somos peregrinos, a veces incluso extranjeros en la tierra. Tanto en tiempos de pruebas como de alegría, recordemos que Dios es fiel y nos invita a perseverar en nuestros compromisos, Él que ya prepara un futuro de paz.

Hermano Alois

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1. Siempre en camino…

…preparados para nuevos comienzos

El Señor dijo a Abrán: “Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré” (Génesis 12, 1)

Por la fe, respondemos a una llamada a ponernos en camino, recordando que un nuevo comienzo es siempre posible, ya sea cuando las cosas van bien o cuando enfrentamos dificultades aparentemente insuperables.

En los primeros capítulos de la Biblia, se encuentra el relato de la vocación de un hombre, Abrahán, llamado a dejarlo todo para partir, sin saber a dónde va. Con su mujer Sara, se hicieron peregrinos, animados por la confianza de que Dios los guiaría.

Una vez en el nuevo país que Dios les había dado, Abrahán y Sara habitaron en tiendas, como si estuvieran siempre en camino. Pero finalmente, sus pruebas se transformaron en bendiciones: Abrahán y Sara descubrieron lo que nunca hubieran encontrado si se hubiesen quedado en casa.

La Biblia está marcada por esta dinámica: ponerse en camino hacia un futuro que Dios prepara. El camino puede estar lleno de trampas –cuando el pueblo de Dios salió de Egipto, anduvieron errantes cuarenta años.

Y Dios mismo se hizo peregrino, guiando y acompañando a su pueblo: “Yo estoy contigo; te guardaré donde quiera que vayas” ﴾Génesis 28, 15﴿.

Al guiar a su pueblo a través del desierto, Dios les enseña a escuchar su voz y les abre posibilidades insospechadas.

Leer o releer, solo o junto a otros, algunos relatos bíblicos en los que Dios nos invita a ponernos en camino: Génesis 28, 10‐15; Éxodo 13, 17‐22; Salmo 126; Isaías 43, 1‐2; Mateo 2, 13‐23; Lucas 10, 1‐9; Hechos 11, 19‐26.

2. Siempre en camino…

… plenamente presentes para aquellos que nos rodean

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor (Marcos 6, 34)

Jesús se presenta a sí mismo como un peregrino, que “no tiene donde reclinar la cabeza” ﴾Mateo 8, 20﴿. Se puso en camino para anunciar esta buena noticia: Dios se ha hecho cercano, está actuando para transformar el mundo. Y nos invita a participar en este proyecto de renovación para toda la familia humana.

Por su vida, Cristo Jesús nos ha mostrado por dónde empezar: estando atentos a los pequeños y a los más vulnerables. Jesús pudo tener tal atención hacia los demás, porque estaba profundamente anclado en Dios. A cada momento de su vida, se dejaba guiar por el Espíritu Santo.

Por su venida en el mundo, Cristo ha compartido plenamente nuestra condición humana. Por su muerte en la cruz, ha sufrido hasta el extremo y reveló su absoluta fidelidad a Dios y a nosotros. Por su resurrección, Cristo ha llegado a ser el testigo del nuevo comienzo que Dios, en su amor, ha dado a la humanidad.

Desconcertados por las violencias y las humillaciones, son muchos los que se sienten como extranjeros en la tierra. Al seguir a Cristo, los cristianos ponen su confianza en Dios, lo cual los lleva a no caer en la indiferencia sino a estar en contacto con la realidad, solidarios y comprometidos.

En el siglo II, una carta cuyo autor ignoramos decía de los cristianos “reside cada uno en su propia patria, pero son como extranjeros. Toda tierra extranjera es su patria, y toda patria les es una tierra extranjera” ﴾Carta a Diogneto﴿

Busquemos un compromiso concreto para expresar en nuestras vidas la atención de Cristo por los más pobres.

En colaboración con las iglesias locales, reunámonos periódicamente para una oración común centrada en torno a la cruz y la resurrección de Cristo.

3. Siempre en camino…

… junto con los exilados

“Si un emigrante reside con vosotros en vuestro país, no lo oprimiréis. El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como un miembro más de vuestro pueblo: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto”. (Levítico 19, 33-34)

En todo el mundo, mujeres, hombres y niños son obligados a abandonar su tierra o deciden buscar un futuro en otra parte. Su motivación es más fuerte que todas las barreras que se levantan ante ellos.

Todos deseamos que se preserve la especificidad de nuestras propias culturas, pero ¿no es la acogida de otros uno de los más bellos dones humanos? Ciertamente, la llegada de extranjeros plantea cuestiones complejas. La afluencia de migrantes debe gestionarse apropiadamente; aunque pueda crear dificultades, puede ser también una oportunidad.

También puede suceder que, aun viviendo en una misma ciudad, en un mismo barrio, un mismo pueblo, a veces durante varias generaciones, hay personas que pueden permanecer como extranjeras las unas para las otras. E incluso entre los que comparten las mismas referencias culturales, puede haber profundas incomprensiones. ¿Podríamos entonces buscar encontrarnos con los y las que no tienen las mismas opciones o convicciones que nosotros?

Al ponernos en camino hacia los demás, ya sea que hayan venido de lejos o que vivan cerca de nosotros sin conocernos, sin duda podríamos comprender mejor que piensan de manera diferente que nosotros.

No nos conformemos con informaciones o estadísticas, tomémonos el tiempo de conocer la situación de un migrante, o de una familia venida de otra parte, de escuchar y comprender su historia y su itinerario.

Entre los jóvenes, incluso entre aquellos que materialmente no carecen de nada, los hay que no pertenecen a ningún lugar. Los lazos familiares rotos son causa de grandes soledades, a veces invisibles. Tratemos de estar atentos a ellos, de acompañar a estas personas, a veces muy próximas a nosotros, que sufren un exilio interior.

4. Siempre en camino…

… junto a toda la creación

Se llenan de savia los árboles del Señor, los cedros del Líbano que él plantó: allí anidan los pájaros, en su cima pone casa la cigüeña (…) Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. (Salmo 104)

Ante los enormes peligros que amenazan nuestro maravilloso planeta, muchos jóvenes –y menos jóvenes también– se sienten impotentes o desanimados. Y, en los tiempos venideros, las catástrofes climáticas forzarán más y más gente a abandonar sus hogares.

Sin embargo, la fe nos invita a resistir el fatalismo y la angustia. Al comienzo de la Biblia, se lee: “El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara” ﴾Génesis 2, 15﴿. Con este poético relato, la Biblia subraya que, en la obra creadora de Dios, nosotros recibimos una responsabilidad particular, la de cuidar de la tierra y preservarla. Redescubrir que formamos parte integrante de la Creación hace que nuestra vida sea más humana.

Nuestra tierra es un don precioso del Creador que podemos recibir con agradecimiento y alegría. La tierra es nuestra casa común y Dios nos llama a velar sobre todas las criaturas y por las generaciones que están por venir.

Ante la emergencia climática, vemos eclosionar múltiples iniciativas. Ellas están marcando más y más la conciencia común. Cierto que limitarnos solo al nivel de las prácticas individuales no es suficiente. Pero es una condición indispensable para el cambio.

Cada uno de nosotros es invitado a actuar a su nivel: revisemos nuestros modos de vida, simplifiquemos lo que podamos, prestando atención a la belleza de la creación.

En vistas al cuidado de la Creación, un testimonio común de las diferentes confesiones cristianas es posible. ¿No constituye una tal urgencia una llamada a unirnos en iniciativas ecuménicas? Algunas ya existen: una de ellas es la red de «iglesias verdes», a la que Taizé se adhirió durante el verano de 2019 (ver http://www.taize.fr/eco)

5. Siempre en camino…

…siempre anclados interiormente

Jesús dijo: Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará (Mateo 6, 6)

Como “huéspedes y peregrinos en la tierra” ﴾Hebreos 11, 13﴿, necesitamos encontrar un lugar de anclaje interior en el que podamos ser nosotros mismos. ¿No es en la oración que este anclaje puede tener lugar, en un diálogo de amistad con Cristo?

Es verdad que nuestra confianza en Dios puede ser frágil. Pero ¿no es la Iglesia una comunidad en la que podemos apoyarnos unos a otros, compartir nuestras dudas y preguntas y sostenernos mutuamente en nuestra búsqueda?

Retornar constantemente a esta comunión con Dios da una gran libertad. Por su amor, Dios quiere hacernos salir de nuestras servidumbres, colectivas e individuales, ayudarnos a remover lo que obstaculiza nuestra marcha.

¿Cómo estar siempre en camino sin jamás estar desarraigados? ¿Podría ser dejando que crezca en nosotros la convicción de que el Reino de Dios está ya comenzando a germinar en nosotros y entre nosotros?

Sí, hay un lugar donde reposar nuestro corazón. Como un centro de gravedad interior en el que Jesús nos dice “encontraréis descanso para vuestro entero ser” ﴾Mateo 11, 29﴿

Y el Espíritu Santo, aliento de bondad, nos guiará,
Incluso en nuestras noches…

Un trabajo por la verdad

Nuestra comunidad de Taizé ha vivido, en 2019, un difícil proceso de búsqueda de la verdad sobre las acusaciones de agresiones sexuales que implicaban a nuestros hermanos. Para proseguir en el camino de la confianza, deseamos que se haga toda la luz y que la palabra se libere.

Más información en http://www.taize.fr/protection

FUENTE: https://www.taize.fr/es, vía Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas de Zaragoza

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Evangelizar

Viernes, 17 de marzo de 2017

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¿Sabemos verdaderamente lo que el Nuevo Testamento entiende por «evangelizar»?

En griego, el verbo se utiliza para resumir la expresión «anunciar una buena noticia»: alguien «evangelizado» es, en suma, alguien que ha sido «puesto al corriente». El verbo puede emplearse para anunciar un nacimiento, un armisticio o la llegada de un nuevo dirigente. No tiene, pues, nada de religioso. Sin embargo, esta palabra, casi demasiado superficial, es la que los cristianos eligieron para describir lo más precioso de su fe: el anuncio de la resurrección de Cristo. Lo que resulta interesante es que el verbo ha perdido poco a poco su complemento. Ya no se dice: «poner al corriente a alguien de la resurrección de Cristo», sino simplemente «evangelizar a alguien». Claro, era para ir más rápido. Pero esa falta de complemento tiene también un sentido más profundo.

Anunciar la Buena Noticia de la resurrección no es para los cristianos hablar de una doctrina que hay que aprender de memoria o del contenido de una sabiduría para meditar. Evangelizar es ante todo dar testimonio de una transformación en el interior mismo del ser humano: por la resurrección de Cristo nuestra propia resurrección ya ha comenzado. Por su infinito respeto en relación a quienes encontraba (visible a través de las curaciones contadas en los evangelios), rebajándose para no dejar a nadie más abajo que él (es el sentido de su bautismo), Cristo Jesús ha vuelto a dar valor y dignidad a cada uno. Más todavía: Jesús ha estado con nosotros en la muerte, para que podamos estar cerca de él en su comunión con el Padre. Por este «admirable intercambio» (Liturgia de Pascua), descubrimos que somos aceptados plenamente en Dios, plenamente asumidos por él tal como somos. Los cristianos de los primeros siglos resumieron todo esto diciendo: «Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios».

Evangelizar no es ante todo hablar de Jesús a alguien, sino aún más, es hacerlo más atento al valor que esa persona tiene ante los ojos de Dios. Evangelizar significa transmitir las siguientes palabras de Dios que resuenan cinco siglos antes de Cristo: «Eres precioso a mis ojos y te amo» (Isaías 43,4). Desde la mañana de Pascua sabemos que Dios no vaciló en darlo todo para que nunca olvidemos lo que valemos.

Para leer todo el texto, pincha aquí

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Comunidad de Taizé

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Fuente Texto: www.taize.fr, vía Pays de Zabulon

Fuente Foto : Le monde de Ionath

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Hermano Alois: “Cada uno de nosotros puede ser constructor de la paz”

Miércoles, 4 de enero de 2017

hermano-alois-11-g-200x300Taizé organizará oraciones ecuménicas en Wittemberg y Ginebra por el V Centenario de la Reforma

“Los pobres de este mundo están, a veces sin saberlo, muy cerca de Jesús”, afirma el sucesor del hermano Roger

“Si estamos unidos en Cristo, podemos ser un signo de paz en una humanidad desgarrada. Sí, nuestra fraternidad, nuestra comunión, puede preparar la paz”

(Jesús Bastante).- “Los pobres de este mundo están, a veces sin saberlo, muy cerca de Jesús, que era pobre entre los pobres. Cuando abrimos nuestro corazón a aquellos que son heridos por la vida, nos acercamos a Jesús”. Diez mil jóvenes de distintas denominaciones cristianas se encontraron en la capital de Letonia, Riga, para despedir en año en torno al espíritu de Taizé.

El 39 Encuentro Ecuménico del movimiento fundado por el hermano Roger sigue siendo un soplo de aire fresco para miles de chicos y chicas de todo el mundo. Al concluir el mismo, además, se anunció la próxima etapa de la “peregrinación de confianza” del movimiento, que tendrá lugar del 8 al 12 de agosto de 2018 en Hong Kong.

A lo largo de tres días, el superior de Taizé, el hermano Alois, presentó una serie de meditaciones a los asistentes, en las que animó a “atravesar las oscuridades que podrían desanimarnos” con la luz de Jesús, y donde anima a los jóvenes a “orar por todos aquellos que sufren la violencia, la injusticia o la pobreza.

“De vuelta a casa, cada uno de nosotros puede ser constructor de paz, cada uno puede inscribir la no violencia en su vida cotidiana”, pide en su mensaje de despedida, en el que recuerda que “cuando vamos muy sencillamente hacia aquellos que son más pobres que nosotros, hacemos un descubrimiento: nos dan algo, nos ayudan a aceptar nuestras propias debilidades y nuestra vulnerabilidad, nos enseñan el valor inestimable de la bondad humana”.

“Somos plenamente conscientes de la gravedad de las situaciones políticas y económicas que se dan en Europa y en el mundo”, señala el hermano Alois, quien quiso ofrecer “un mensaje para Europa: optamos por una fraternidad europea respetuosa con las particularidades locales, donde la voz de cada pueblo cuenta. Y nos comprometemos a construir lazos de amistad en Europa y también más allá de las fronteras de nuestros países europeos”.

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El sucesor del hermano Roger también recordó que 2017 es el V Centenario de la Reforma, que “aportó una profunda inspiración a la Iglesia. Pero desgraciadamente también condujo a una profunda división”.

“Vosotros, los jóvenes que estáis aquí, protestantes, ortodoxos, católicos, dais testimonio, con vuestra presencia, de vuestro deseo de unidad”, clamó Alois, quien incidió en que “es al caminar juntos cuando la esperanza que nos viene de Cristo se manifiesta con claridad. Ha vencido a la muerte y al odio, nos reúne hoy en una sola comunión de todos los bautizados”. De hecho, Taizé organizará sendas oraciones ecuménicas en Wittemberg, la ciudad de Lutero, y Ginebra, cuna de Calvino.

“Si estamos unidos en Cristo, podemos ser un signo de paz en una humanidad desgarrada. Sí, nuestra fraternidad, nuestra comunión, puede preparar la paz”, confirmó el religioso, quien hace unos meses quiso dar ejemplo de acogida y, desde hace un año, vive junto a dos familias de Siria e Iraq. “Les digo continuamente: Dios os ha enviado a nosotros”.

Todos los años, el encuentro ecuménico concluye con la Operación Esperanza“, la colecta de Taizé, que en esta ocasión sirvió para apoyar a las comunidades cristianas en Mosul.

Agradeciendo la acogida recibida por las gentes de Riga, el hermano Alois apeló a “una hospitalidad del corazón, yendo hacia los pobres “a diario en nuestras vidas”. En este punto, recordó el sufrimiento de los refugiados. “Por supuesto, la llegada de tantos refugiados que quieren entrar en Europa plantea cuestiones complejas y nadie tiene soluciones fáciles. Pero estoy convencido de que, sin contactos personales, no encontraremos una solución. Sin estos contactos, corremos el riesgo de que el miedo, que es comprensible, lleve las de ganar”.

“Hoy en día, las tensiones y los cambios profundos de nuestras sociedades son tales que, para no sucumbir al desánimo, todos debemos adoptar con fuerza una decisión interior. ¿Qué decisión?”. Para Alois, está clara, “ahondar nuestras raíces aún más profundamente en Cristo Jesús. La fe, la confianza en Dios, no puede ser para nosotros una realidad al margen. Se trata ni más ni menos que de poner siempre de nuevo a Cristo en el centro de nuestras vidas”.

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Fuente Religión Digital

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Francisco pide a los jóvenes de Taizé que demuestren que el mal no tiene la última palabra

Miércoles, 28 de diciembre de 2016

encuentro-europeo-ede-taize-en-riga(José M. Vidal/RV).- Un año más, la Comunidad de Taizé reúne a miles de jóvenes, procedentes de todo el mundo en su 39º Encuentro Ecuménico, que este año se celebra en Riga, la capital de Letonia. Y Francisco, un enamorado del ecumenismo y de los jóvenes no podía faltar a la cita. En su mensaje, el Papa le sinvita a abrir “caminos de esperanza”

Es la primera vez que un Estado Báltico acoge este Encuentro Europeo. En efecto, la ciudad de Riga tiene una larga tradición luterana, mientras Letonia es también un país en el que existen relaciones profundas entre los cristianos de las diversas iglesias. Y, de hecho, los líderes de la Iglesia Católica, junto a la Ortodoxa, Luterana y las Iglesias Bautistas han firmado conjuntamente la carta de invitación a este nuevo Encuentro, en una ciudad en la que viven muchos creyentes ortodoxos.

“Manifestar con las palabras y con las acciones que el mal no tiene la última palabra de nuestra historia”. Es la invitación que el Papa Francisco dirige en un mensaje a los jóvenes de toda Europa que participarán en Riga, en este Encuentro organizado por la Comunidad ecuménica de Taizé. De este modo, miles de chicos y chicas transcurrirán el fin de año en la capital de Letonia rezando y meditando juntos “para abrir caminos de esperanza”.

“En nuestros días – escribe el Papa Bergoglio – muchas personas se sienten asoladas, desanimadas por la violencia, las injusticias, los sufrimientos y las divisiones. Tienen la impresión de que el mal es más fuerte que todo.

Sin embargo, el Santo Padre les repite a los jóvenes lo que él mismo escribió al término del Jubileo Extraordinario, en su Carta Apostólica “Misericordia et Misera”, del 20 de noviembre pasado: “Es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura”.

El Obispo de Roma manifiesta asimismo su especial cercanía a estos jóvenes que han elegido “dejar los divanes para vivir esta peregrinación de la confianza”. Y escribe textualmente: “Jóvenes cristianos, ortodoxos, protestantes y católicos, con estas jornadas vividas bajo el signo de una fraternidad real, ustedes expresan el deseo de ser protagonistas de la historia, de no dejar que sean los demás quienes decidan su futuro.

De aquí el deseo del Papa Francisco que les expresa con estas palabras: “Que estas jornadas los ayuden a no tener miedo de sus límites, sino a crecer en la confianza en Jesús, Cristo y Señor, que cree y espera en ustedes. Que en la sencillez que el hermano Roger ha sabido testimoniar, ustedes puedan construir puentes de fraternidad y hacer visible el amor con el que Dios nos ama.

Comunidad Taizé

La historia de la Comunidad de Taizé comenzó en 1940 cuando, a la edad de veinticinco años, el hermano Roger deja su país natal, Suiza, para ir a vivir a Francia, el país de su madre.

Inmovilizado durante años por una tuberculosis pulmonar. Durante esta enfermedad maduró en él la llamada a crear una comunidad. En el momento en que comienza la Segunda Guerra Mundial, tuvo la certeza de que, al igual que su abuela había hecho durante la Primera Guerra Mundial, tenía que ir sin demora a ayudar a las personas que atravesaban esta dura prueba.

La aldea de Taizé donde se estableció se encontraba muy cerca de la línea de demarcación que dividía a Francia en dos: una buena situación para acoger a refugiados que escapaban de la guerra.

Algunos amigos de Lyón comenzaron a dar la dirección de Taizé a aquellos que necesitaban refugio. En Taizé, gracias a un módico préstamo, el hermano Roger compró una casa abandonada desde hacía años y sus dependencias. Propuso a una de sus hermanas, Geneviève, que viniera a ayudarle en su trabajo de acogida”.

Hoy la comunidad de Taizé reúne a unos cien hermanos, católicos y de diversos orígenes protestantes, procedentes de más de treinta naciones. Por su existencia misma, la comunidad es un signo concreto de reconciliación entre cristianos divididos y pueblos separados. Los hermanos viven de su propio trabajo. No aceptan ningún donativo. Tampoco aceptan para sí mismos sus propias herencias, sino que la comunidad hace donación de ellas a los más pobres.

Fuente Religión Digital

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Hermano Alois: “Restaurar la fraternidad, única manera de preparar un futuro de paz”

Viernes, 1 de enero de 2016

unnamed(AVAN).- El prior de la comunidad ecuménica de Taizé, el hermano Alois, ha asegurado este miércoles en la Carpa A durante la oración de la tarde del encuentro europeo de Taizé que “restaurar la fraternidad entre los seres humanos es la única manera de preparar un futuro de paz”.

Ante miles de jóvenes sentados en el suelo de la Carpa el hermano Alois ha asegurado que “no debemos permitir que el rechazo del otro entre en nuestros corazones, porque es la semilla de la barbarie”.

En este sentido, ha explicado que “nosotros, los cristianos formamos juntos la Iglesia visible, pero creemos que el Evangelio crea una comunión más amplia ya que en el corazón de Dios todos los seres humanos forman una sola familia.

A continuación les ha preguntado a los jóvenes ¿Hemos aceptado plenamente el pluralismo de esta familia humana? Si no, no vamos a ser capaces de reclamar una fraternidad universal”.

GenevaAsimismo, ha recordado su estancia en Siria en Navidad y ha afirmado que “frente a la violencia, donde ocurra, algunos vienen a preguntar: ¿dónde está Dios? Dios está ahí, sufre con las víctimas y esto es para nosotros un testimonio de compasión y misericordia”.

Igualmente, ha asegurado que “a veces nos dejamos hipnotizar por el miedo pero resistir al miedo no significa que tenga que desaparecer si no que no debemos dejarnos paralizar por él”.

Osoro, en Valencia

El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, que fue arzobispo de Valencia del 2009 hasta 2014, se encuentra hoy en Valencia, junto con otros obispos españoles y del resto de Europa, participando en el Encuentro europeo de Taizé, que se desarrolla en la capital valenciana desde el pasado lunes hasta el próximo viernes 1 de enero.

El prelado ha presidido por la mañana una eucaristía en la Basílica de la Virgen de Valencia, ha comido con el cardenal Antonio Cañizares y los sacerdotes valencianos en Roma en la tradicional comida navideña que les ofrece el arzobispo y se ha reunido esta tarde con el prior de la comunidad ecuménica de Taizé, el hermano Alois, antes de participar en la oración de esta tarde a las 19 horas en la Carpa A, según han indicado a la agencia AVAN fuentes de la organización.

La designación de la ciudad de Valencia como sede del encuentro europeo de Taizé de 2015 fue solicitada a la comunidad ecuménica francesa por primera vez en 2011 por monseñor Osoro siendo arzobispo de Valencia. Su sucesor, el cardenal Antonio Cañizares, respaldó y confirmó la misma invitación nada más ser nombrado arzobispo de Valencia. Finalmente, el 31 de enero de 2014, el hermano Alois anunció desde Praga, sede del anterior encuentro, la designación de la capital valenciana.

Riga toma el relevo

oracion-de-taize-en-la-catedral-de-valencia_560x280La ciudad de Riga, capital de Letonia, ha sido elegida por la comunidad ecuménica de Taizé como sede de su próximo Encuentro Europeo, que tendrá lugar del 28 de diciembre de 2016 al 1 de enero de 2017, según ha anunciado el prior de la comunidad, el hermano Alois Loeser, esta tarde desde Valencia, donde se desarrolla el encuentro de este año.

De esta forma, la ciudad de Riga acogerá por primera vez este evento “y también será la primera vez que se celebre en un país que antes pertenecía a la antigua Unión Soviética“, según ha declarado hoy el propio hermano Alois.

El arzobispo católico de Riga, Zbignevs Stankevics, que está en Valencia con la peregrinación de su país, ha precisado que la capital letona “es una ciudad intercultural e interconfesional con muchas influencias, culturas y tradiciones donde existe una buena colaboración ecuménica“.

De igual modo, el arzobispo de la Iglesia Luterana Evangélica de Letonia, Janis Vanags, también en Valencia ha asegurado que “encuentros como el de Taizé ayudan a consolidar la sociedad y curar las heridas del pasado, que fue difícil para nosotros“.

Fuente Religión Digital

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Hermano Alois de Taizé: “Hacia una nueva Solidaridad” y “Peregrinos de confianza”

Lunes, 21 de diciembre de 2015

Dos buenos libros del Hermano Alois de Taizé en el que narra la aventura de Taizé desde sus orígenes, el Hermano Roger, La peregrinación de confianza a través de la tierra… intuiciones profundas acerca de la solidaridad, el compromiso, el papel del laicado y la esperanza, por encima de un mero ecumenismo,  de una Iglesia en la que quepamos todos y todas, con nuestras respectivas tradiciones y diversidad. Una recomendación para este Adviento y Navidad… que preparen un año venidero más inclusivo:

hacia-una-nueva-solidaridadHermano Alois , Marco Roncalli: Hacia una nueva solidaridad. Taizé, hoy. Editorial Sal Terrae

Con su personalidad humilde y discreta, a la vez que atrayente e inspiradora, el hermano Alois se consagra a transmitir el espíritu y las enseñanzas de la comunidad de Taizé, cumpliendo el encargo que le encomendó su fundador, el hermano Roger. Por primera vez, refleja en un libro su trayectoria y refiere cómo actualiza él la herencia que le ha sido legada, en un mundo donde se refuerzan las fronteras de todo tipo y donde la guerra y la miseria obligan a exiliarse a poblaciones enteras.

Si la vida comunitaria de los hermanos de Taizé anticipa la reconciliación entre cristianos, ¿cuál es la contribución de la comunidad hacia el exterior de su recinto? ¿Cómo trabaja en favor de la unidad de la gran familia humana? ¿En qué medida los encuentros de jóvenes que se organizan en Taizé y en todo el mundo contribuyen a hacer realidad el proyecto de solidaridad del hermano Roger? ¿Sigue teniendo sentido transmitir la fe a las jóvenes generaciones?

Hijo de católicos de los Sudetes, exilados en 1945, el hermano Alois nos muestra cómo el ecumenismo no es tanto objeto de estudio cuanto oración y práctica diarias, y cómo el amor y la solidaridad únicamente pueden verificarse en las obras. En términos a la vez sencillos y profundos afirma que la visión de Taizé no es una utopía, sino un compromiso constante.

El HERMANO ALOIS es prior de la comunidad de Taizé desde el fallecimiento del hermano Roger, su fundador, en 2005.

MARCO RONCALLI, periodista y escritor italiano, es autor de varias biografías y libros de conversaciones y entrevistas.

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12274694_534620380029545_2769003945438880163_nLöser ( Hermano Alois ): Peregrinos de confianza. El camino de conunión de Taizé. Editorial PPC ( Colección: Sauce)

Junto con jóvenes de numerosos países, la comunidad de Taizé realiza una peregrinación de confianza por toda la tierra.

Acoge a los jóvenes en la colina de Borgoña o los acompaña en encuentros por todos los continentes.

Les aporta un estímulo para crear la paz y la confianza en la Iglesia y en la sociedad.

Tras recordar la herencia espiritual del Hermano Roger, el fundador de su comunidad, su sucesor, el Hermano Alois, reúne aquí las cartas que ha dirigido a los jóvenes durante los últimos años.

En ellas sienta las bases esenciales para ser testigos del Evangelio en el mundo.

También muestra lo que significa comprometerse para toda la vida en el seguimiento de Cristo.

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El sentido de la presencia del hombre en el universo

Lunes, 4 de mayo de 2015

Del blog Pays de Zabulon:

nature

“Siempre me he maravillado con la naturaleza.

Después de estudios científicos, he continuado buscando procurando comprender mejor cómo funciona la naturaleza interesándome por la cosmología, por la geología, por la biología, por la botánica, por la física de las partículas … Sí, verdaderamente es una maravilla comprender la gran unidad de todo lo que vive, los mismos mecanismos biológicos están trabajando tanto en la planta más pequeña como en nuestro cuerpo.

(…)

El amor incondicional de Dios para cada ser humano revelado por Cristo, la decisión que podemos tomar para confiar en él y responder a su amor da el verdadero sentido a la presencia del hombre en el universo. En la senda de san  Francisco, que lo expresa tan bien en el Cántico de las Criaturas, este intercambio de amor, se extiende a toda la creación.”

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Fr. Hervé, frère de Taizé.

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