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Reformular a la iglesia: un camino urgente y necesario

Viernes, 23 de noviembre de 2018

jeans-patch-13202589“Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!” (Mc 2, 21-22).

“¡A vino nuevo, odres nuevos!” (Mc 2, 22)

Stefano Cartabia, Oblato,
Uruguay

ECLESALIA, 08/06/18.- Es este el icono evangélico que, a mi manera de ver, mejor muestra la situación actual de la iglesia y del cristianismo. Por todos lados se pide renovación y desde muchos lugares surgen experiencias renovadoras o intentos de renovación. Es la frescura de la espiritualidad que se abre camino entre los senderos casi desiertos de una religión en agonía: ¡Es el vino nuevo que se hace presente para regalarnos el amor y celebrar la vida! Pero insistimos en poner este vino nuevo en odres viejos. Ese es el drama de la iglesia: aferrada a los odres de la doctrina y sus obsoletas estructuras no sabe aprovechar ni disfrutar del vino nuevo. A menudo no sabe que hacer con este vino nuevo y se desperdicia.

Necesitamos odres nuevos para este vino espumante y gracioso, un vino lleno de vida y de burbujas, un vino de buen cuerpo y robusto. Un vino con tanta fuerza que va rompiendo sin piedad los odres desgastados y rajados. Es el vino nuevo que pide reformular al cristianismo y a la iglesia.

Reformular a la iglesia”: propuesta un tanto atrevida y arriesgada. Fiel a mi sentir y mi conciencia siento también que es un camino necesario, urgente e imprescindible. También porque, por un lado, ya se está dando. Se está dando naturalmente, a partir de la base, de la gente común, de los laicos. Y también por algunos que otros gestos del Papa Francisco. Pero, en general, la jerarquía parece “no saber” o hacer la vista gorda. Así, también, la teología “oficial” y el magisterio.

Acompaño a muchas personas y grupos que ya no se sienten reflejados en esta iglesia. Muchos se alejan paulatinamente buscando otras fuentes de agua viva y no cisternas agrietadas (Jer 2, 13). Otros resisten e intentan el cambio desde dentro.

En fin: algo se mueve y se está moviendo, que la jerarquía lo sepa o no, lo quiera o no. Quiero dar mi aporte en este sentido. ¿Por qué reformular? Me pareció el termino más correcto: respetuoso del pasado y audaz con el futuro. Hubiera podido usar “renovar”: pero hablar de renovación en muchos casos no tiene toda la profundidad necesaria. A menudo el “renovar” se esfuma y diluye como una simple mano de pintura sobre un revoque en ruina. Reformular es más contundente: mantiene la esencia y a la vez permite enterrar definitivamente algunos aspectos y dar cabida a otros.

Unas premisas que me parecen importantes:

  • Escribo desde el amor a la iglesia. La iglesia me dio vida y me ayudó a crecer y a madurar. En la historia de la iglesia y del cristianismo hay una riqueza infinita que también contribuyó a alimentar grandes valores humanos: arte, literatura, poesía, educación, espiritualidad, arquitectura… Estoy muy agradecido por todo eso. Eso mismo me empuja a ser transparente, directo, incisivo en mis apuntes y mi compartir. Mis “criticas” (en realidad no quieres ser tales) – a veces contundentes – están formuladas con la intención de construir y aportar para que la iglesia sea realmente signo e instrumento del Reino de Dios en el mundo de hoy y vehículo de autentica espiritualidad.
  • Uno de los ejes de mis criticas será la jerarquía y el nivel institucional de la iglesia. No tengo nada personal con ningún representante oficial de la jerarquía, más allá de no compartir a menudo posturas y modelos de iglesia; y a veces no puedo evitar esbozar una sonrisa frente a evidentes signos de búsqueda de poder y privilegios, incoherencias y apariencias. Nada personal con nadie, más allá de sentirme marginado y excluido no raras veces. Más aún: hacia la gran mayoría de sacerdotes y obispos que conozco tengo un profundo afecto y estima. Todas personas entregadas a sus ministerios, generosas, autenticas. El blanco de mis criticas es el “sistema” jerárquico e institucional. “Sistema” – dígase lo mismo por la sociedad civil – tanto más difícil de descifrar y desmantelar cuanto más invisible, oculto e impersonal es. “Sistema” difícil de quebrar cuanto más se ampara en una supuesta autoridad divina: nada más peligroso que el fanatismo religioso. La historia enseñó y enseña. Cada “sistema” está obviamente hecho y sostenido por personas concretas, pero va también más allá y se pierde en algo indefinido e intocable. Es la experiencia común cuando para un tramite civil te derivan de ventanilla en ventanilla sin que nadie pueda dar con un responsable y un rostro concreto. Experiencia común cuando en la iglesia te dicen “que siempre se hizo así” y nadie sabe fundamentar y dar respuestas coherentes.
  • Este compartir no deja de ser una reflexión abierta, sin ninguna pretensión ni intentos polémicos. Estoy feliz con mi silencio, feliz con mi gente amada y amante. Feliz con el Dios de la Vida que me sonríe en cada cosa. Sereno y en paz desde el Silencio que me habita. No busco aprobación ni aplausos. Simple y sencillamente comparto desde el Amor que es y que somos. Me gustaría que mi escrito fuera tomado así y que se pudiera leer sin prejuicios. Sin duda habrá varias cosas que a muchos les rechinarán: no hay problema. Solo invito a una simple operación, que vale por este escrito, como por todo: no tiren todo por uno o más puntos que no comparten. Sepan rescatar lo que si comparten. Tal vez empiecen por ahí, con actitud positiva y abierta. Anoten con humildad y sencillez los puntos que comparten y los que no.
  • Tal vez a algunos pueda surgir impetuosa la rebelde pregunta: ¿quién es este que se atreve a “reformular a la iglesia”? Pregunta lícita, tal vez. Respondo: nadie. Por eso me atrevo a hacerlo. Es la suprema libertad de la nada.

Mi propuesta para reformular a la iglesia pasa por siete caminos. Siete. Número no casual. Número de la plenitud que ya somos y a las cual estamos llamados.

  • Camino jurídico-institucional
  • Camino teológico-doctrinal
  • Camino interior-espiritual
  • Camino artístico-poético
  • Camino realista-antropológico
  • Camino ecuménico-dialógico
  • Camino pastoral-misionero

Camino jurídico-institucional

La iglesia institución es uno de los grandes obstáculos para el hombre moderno y, a menudo, también para el creyente. Las instituciones en general están en crisis y están mal vistas. Muchas veces con razón: toda institución con el pasar del tiempo pierde el espíritu originario que la suscitó y se enreda en una sinfín de incoherencias: “hacer carrera”, corrupción, fanatismo, exterioridad, legalismo. No es necesario poner ejemplos para la iglesia, me parece.

La institución iglesia va repensada y reformulada. Muchas veces se tiene la impresión que la iglesia sigue más el derecho canónico que el evangelio, se preocupa más de cumplir con sus reglas y normas que de atender al Espíritu, defender doctrinas que acompañar al ser humano en su búsqueda y dolor.

Con todo esto no se quiere negar que cierto nivel institucional y jurídico sea necesario, al contrario. Lo necesitamos por nuestra existencia concreta y frágil, marcada muchas veces por el egoísmo. Pero no podemos permitir que lo institucional sofoque al genuino Espíritu –hecho muy recurrente lamentablemente–.

Repensar lo jurídico-institucional en la iglesia significa reformular sus propios fundamentos a partir de la evolución de la humanidad y de los logros de estos siglos en el campo de los derechos humanos, la antropología, la psicología, la sociología, la espiritualidad.

La iglesia institución funciona casi como una monarquía. El Papa, amparado por el derecho, puede hacer prácticamente cualquier cosa. Así los obispos en sus diócesis. Todo organismo eclesial es simplemente “consultivo”. En un mundo que, después de tanto sufrir, logró en su mayoría el modelo democrático y participativo, una visión de iglesia monárquica o casi es inaceptable. Y esto, más allá de las fallas de los sistemas democráticos y su – sin duda – posible y necesaria mejoría.

Obviamente en la iglesia se habla de comunión. Hasta existe una propia eclesiología de comunión. Hay experiencias muy lindas y positivas en este sentido: pero casi siempre a partir de la base. Comunión sí, pero si decide la jerarquía y como decide: ¡Qué extraña comunión!

¿Dónde fundamenta la iglesia esta proceder muy poco evangélico?

En una lectura parcial, interesada y superficial de los evangelios y en un criterio tautológico, es decir, que se explica en sí mismo.

Simplificando, el razonamiento es el siguiente: la iglesia afirma que su autoridad le viene de la Palabra de Dios. ¿Y quién afirma lo que es Palabra de Dios y la interpreta? La iglesia.

Algo así no es transparente y no resiste a la critica de la razón y a la autonomía del ser humano que es uno de los grandes logros de la modernidad. No reconocer la autonomía del ser humano y de las leyes del universo supondría relegar a “Dios” en un cuarto aislado e inaccesible y quedarse en un oscurantismo, esclavos de creencias.

Hay aún más: muchas leyes eclesiásticas se fundamentan en interpretaciones de pasajes evangélicos. En dichas interpretaciones muchas veces no hay coherencia ni igual criterio.

Las doctrinas del Papado, del pecado original y de la indisolubilidad del matrimonio por ejemplo se fundamentan en muy pocos versículos e interpretados literalmente o casi.

Las preguntas se hacen solas: ¿Por qué algunos versículos se toman al pie de la letra o se interpretan rígidamente y otros no? ¿El criterio de interpretar el mensaje evangélico en su conjunto no vale para estos versículos? Parece que hay distintos criterios de interpretación, según convengan o menos al poder establecido o a la necesidad o menos de confirmar tesis teológicas y doctrinales. Un camino hacia una mayor coherencia y autenticidad es necesario.

La iglesia, si quiere ofrecer al mundo una palabra autentica, debe poder abrirse a un dialogo a 360 grados con sus críticos y con todo el mundo. Tiene que poder ofrecer argumentos validos anclados en la experiencia y en la razón, no en una supuesta autoridad recibida de Dios (fideísmo) y de la cual es imposible un comprobante.

Otros ejemplos pueden esclarecer: la elección del Papa y los obispos y el magisterio. La elección del Papa es sumamente anti-democrática y no tiene en cuenta la eclesialidad. El Papa elige los cardenales que, a su vez, elegirán al Papa sucesivo. No hay ninguna forma de participación del pueblo. Y ni que decir, que los cardenales son todos varones. Obviamente se fundamenta todo esto bíblicamente. Fundamento que no existe por supuesto y que se intenta crear estirando y manipulando los textos.

La elección de los obispos es sumamente autoritaria y falta total de transparencia. El rol de los nuncios es fundamental y muchas veces el Nuncio de turno no conoce fehacientemente la realidad. Las consultas son parciales y envueltas en un oscuro misterio. Los informes que llegan a Roma no se conocen y también están rodeados de misterio. Por no decir que también acá juegan simpatías, acuerdos, etcétera…

El pueblo cristiano, la enorme mayoría de los cristianos, prácticamente no tiene ninguna voz en la elección de sus pastores. Lo mismo se puede decir, tal vez matizando un poco, de los párrocos.

El magisterio está también envuelto en una sacralidad que no tiene. Con Francisco – sus palabras, gestos y pedidos de perdón– quedó claro, por ejemplo, que la doctrina de la infalibilidad papal no se puede sostener. La jerarquía exige obediencia al magisterio: no se puede pensar ni opinar distinto. Por lo menos “oficialmente”. Se crea así una brecha hipócrita terrible. Varios obispos y sacerdotes (y , mucho más, catequistas y laicos) no concuerdan con las posturas “oficiales” de la iglesia pero no se atreven a expresarlo y,  menos, a ponerlas arriba del tapete. Sería muchos más honesto, humanizador y evangélico que el magisterio pierda su carácter absoluto y dogmático para volverse abierto, dialogante y orientativo.

En la práctica concreta en definitiva, lo que se vive en la iglesia, es autoritarismo y no autoridad. La autoridad, bien lo sabemos, no se impone, sino que se reconoce. Y la jerarquía sigue exigiendo obediencia y fidelidad en detrimento de la libertad de conciencia. El evangelio es también testigo clarividente de todo eso, pero la jerarquía hace oídos sordos. A Jesús se le reconoce autoridad, él no la exige en ningún momento. La gente misma le reconoce a Jesús cierta autoridad por su coherencia de vida. El “principio autoridad” de la iglesia tiene que dejar lugar al “principio autenticidad”, como afirma el teólogo italiano Vito Mancuso.

La autenticidad de una vida es reconocida por la gente sin necesidad de imponer ningún tipo de autoridad. Todo esto conduce al respeto de la conciencia, cosa afirmada por el catecismo pero muy poco practicada por la jerarquía. “La conciencia es el nucleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (1795. El texto reenvía al documento conciliar Gaudium et Spes 16). Sigue –de manera menos violenta pero más oculta y perniciosa– cierta inquisición: la libertad de pensamiento que también la iglesia reconoce en sus documentos, en la práctica no es reconocida. Roma controla los obispos, los obispos se sienten controlados y controlan a los sacerdotes, los sacerdotes se sienten controlados y controlan a los laicos… ¡terrible circulo vicioso y tan poco evangélico!

¿Se puede ser cristiano así? Ya di mi respuesta, como podrán imaginar. Obviamente todo este planteamiento – supongo – no le gustará mucho a la jerarquía: su poder está amenazado. Y siempre buscarán respaldo en la tradición y en la subjetiva suposición de que su autoridad viene de Dios. Hasta que se escudan en este argumento todo sincero dialogo es imposible. También porque este “dios” del cual vendría su autoridad, ha muerto. O, tal vez, nunca ha existido. Todo esto está profundamente unido al segundo camino.

Camino teológico-doctrinal

Desde la teología surge la doctrina y desde la doctrina se exigen maneras de vivir, de entender la vida, de comportarse. Después de los primeros concilios ecuménicos la doctrina fue marcando el camino del cristianismo y la vida concreta de muchas personas.

La teología y la doctrina de la iglesia, después de los primeros siglos de frescura y mística, fueron empapando la vida del cristiano. La iglesia, unida al poder político, fue desarrollando la teología y la doctrina a partir del imperio y se fue estableciendo con las características propias de un imperio/estato: poder legislativo, ejecutivo, judicial. La liturgia misma tiene una importante derivación imperial… ¿y tiene que ver con el evangelio?

Ahora bien: al leer el evangelio uno no se ve apabullado por disquisiciones teológicas ni oprimido por pesadas doctrinas. Al contrario: trasluce en cada pagina libertad y frescura. Notamos a un Jesús amante de la vida, hombre libre, preocupado por hacer el bien y revelar el rostro misericordioso del Padre.

Todo esto obviamente –no soy tan ingenuo– no significa que teología y doctrina no tengan su lugar y no sean también importantes. La teología… ¡hasta me gusta! Significa volver a priorizar la experiencia y la vida por encima de la teología y la doctrina: criterio clave en todo camino espiritual y criterio usado por el mismo Jesús. Sin duda la teología y la doctrina católica marcaron una época y tuvieron sus logros y sus importantes aportes. Leer más…

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“Una Europa transreligiosa”, por Koldo Aldai.

Miércoles, 29 de noviembre de 2017

religiones_560x280No quiere más a Dios quien más Le grita e invoca, quien más se Lo trata de apropiar para sus propios colores políticos, para su exclusivo y cuestionable “consumo”. Una cruz triunfante se pasea de nuevo por estrechas mentes y avenidas. Decenas de miles de ultranacionalistas se han movilizado en Polonia por una Europa católica. Salieron el pasado sábado a las calles de Varsovia bajo el lema “Queremos a Dios”, en un deseo de reivindicar la importancia del catolicismo en la identidad europea. Se escucharon lemas tan “amables” como: “Polonia pura, Polonia blanca” o “Largaos con los refugiados”. Uno de los oradores que animaba la concentración afirmó que “la cultura cristiana es superior a la cultura islámica”.

Hay muchas formas de “querer” a Dios, por ejemplo recelando de los refugiados, impidiendo su entrada o echándolos fuera, por ejemplo afirmándonos como sus hijos privilegiados. Hay muchas formas de “querer” a Dios, por ejemplo amarrándoLO a una cruz y colocándola a la cabeza de poco trascendentales intereses. Construimos dioses y religiones a nuestra imagen y semejanza, mientras que el verdadero Origen y Fuente lo que seguramente aguarda es que Lo dejemos de utilizar, de servirnos de El-Ella para tan tristes finalidades. Construimos dioses y religiones a voluntad y los estrellamos contra otros dioses, porque no es suficiente enfrentarnos los humanos, también han de hacerlo nuestros Cielos y Olimpos.

En Varsovia suenan las últimas cornetas. Son las últimas reservas ultracatólicas que llaman a la batalla. Llega ya la hora de alumbrar algún Dios que no se arroje sobre otros. Llega la hora de cobijarnos bajo un Cielo que no deje a nadie fuera. Más allá de dogmas y doctrinas que nos separan, es ya el momento de refugiarnos en valores que compartirnos. Ahora ya toca dar vida a un Dios integrador que lo último que desee sea bendecir supremacías, sea ser coreado en las calles, menos aún para ser enfrentado contra otros dioses, contra otras humanidades.

Hay que respetar lo mucho que aún permanece de la Europa católica, hay que honrar los pasos piadosos que avanzan cada domingo a la Iglesia del pueblo o del barrio. Hay que valorar una tradición católica que ha sorteado los tiempos y que sigue llenando tantas almas. Sin embargo una Europa uniformemente católica sería un fracaso, lo mismo que lo sería una Europa musulmana o una budista… Ya no necesitamos apellidos que nos alejen de otras humanidades.

Siempre agradecidos con quienes nos precedieron. Europa acierta al reconocer su pasado católico, su legado, la forma como hasta el presente ha estado vinculada al más allá. Acierta al honrar los altares donde se postraron nuestras generaciones anteriores, al mantener vivas las festividades tradicionales. Europa acierta al balbucear sus oraciones, al llenar su alma con sus rituales, con sus antiguas fórmulas y cantos religiosos. Sin embargo una Europa acorazada en un pasado religioso, en un catolicismo rancio, daría la espalda a su cometido actual de auspiciar, por encima de todo, integración y universalidad

En la hora en que se derrumban las fronteras en muchos órdenes, toca crear espacios compartidos en el ámbito de la fe. En la órbita espiritual fomentar igualmente lugares donde los diferentes nos podamos encontrar. Si fuera se derrumban las separaciones, ¿qué sentido tendría mantenerlas por dentro? El principio superior de unidad en la diversidad está llamado a asentarse tanto en las geografías exteriores, como en las interiores.

Somos testigos en nuestros días del despertar de una espiritualidad transreligiosa, ancha abarcante. Esta espiritualidad inclusiva que acerca y no divide, que nos ayuda a reconocernos como hermanos, hijos de un mismo Misterio sin nombre, está ganando corazones. Esta espiritualidad sin centro, ni jerarquía, ni membresía, nos invita a nutrirnos y fecundarnos en lo interno, a dialogar e interactuar los diferentes en la formas, conscientes de nuestra identificación en la esencia. Sobre un espacio europeo laico, neutro, emerge lenta y silenciosamente una espiritualidad cada vez más universal. No precisamente en la cruz que se pasea distante y triunfante, sino en esa espiritualidad sin etiqueta, con inmensa capacidad de acogida, gravita nuestra esperanza.

Koldo Aldai Agirretxe

Fuente Fe Adulta

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Hinduísmo, Islam, Judaísmo , ,

El ‘profeta de calamidades’ Martínez Camino: “La reforma de Lutero fue un fracaso, con consecuencias indeseables”

Viernes, 1 de septiembre de 2017

martinez-camino-en-la-grandaNegar que fray Martín Lutero fuera “testigo del Evangelio”, es sencillamente impresentable e insultante. Una bofetada a Francisco y un escupitajo a nuestras hermanas iglesias nacidas de la Reforma y demuestra la incuria intelectual de este sujeto que para desgracia de sus feligreses sigue siendo obispo…

“Trajo consigo la ruptura de la iglesia y de la realidad sociopolítica de Europa”

El ex portavoz de la CEE no cree, como Francisco, que el agustino fuera “testigo del Evangelio”

(J. Bastante).- Por más que el Papa Francisco haya reconocido a Lutero como “un testigo del Evangelio y “un reformador en un momento difícil, puso la palabra de Dios en manos de los hombres”, cuya intención “era renovar la Iglesia, no dividirla”, muchos continúan utilizando la figura del fraile agustino para arremeter contra los impulsos ecuménicos de este pontificado.

El último de dichos intentos corrió a cargo del obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, quien afirmó que “la reforma de Lutero fue un fracaso, que “trajo consecuencias indeseables”, durante su intervención en la última jornada del curso de clausura de La Granda, dedicado a la Reforma, de cuyo inicio se conmemora este año el V Centenario.

Según informa El Comercio, el ex portavoz de la Conferencia Episcopal  incidió en que “la obra de Lutero tuvo dos graves efectos negativos contrarios a su intención, la ruptura de la unidad de la Iglesia latina, que se consumó con la creación de una aparato eclesiástico enfrentado a la Iglesia Católica, y la configuración progresiva del secularismo, de tal modo que la religión se quedó relegada a la esfera de lo privado”. Estas fueron, en su opinión, las “indeseables e indeseadas consecuencias” de la Reforma.

Martínez Camino, a quien ciertos sectores de la sociedad califican de ‘ultracatólico’, defendió con firmeza la unidad de la Iglesia. “Aunque las circunstancias sean escandalosas, aunque el Papa fuera un hereje, que lo puede ser, no hay razón suficientes para hacer una iglesia al lado de la del Papa”, apuntó.

Para Camino, la libre interpretación de la Biblia “es el asunto que propició el gravísimo paso que dio el reformador, optar por su propia interpretación. La escritura es un objeto, la revelación no”. En su opinión, el error de Lutero “fue pensar que la palabra caía del cielo y que una vez en la tierra funcionaba por sí misma, cuando la realidad es que no hay escritura sin testigo. Y el testigo adecuado de la palabra de Dios es la Iglesia. La revelación no se da por internet”.

“La reforma de Lutero trajo consigo la ruptura de la iglesia y de la realidad sociopolítica de Europa, concluyó el obispo auxiliar.

Fuente Religión Digital

Iglesia Católica, Iglesia Luterana , , , , , ,

“Ensanchar la fe”, por Koldo Aldai.

Sábado, 24 de junio de 2017

espiritualidad-religion¿Suficientes dedos para cubrir el pasmo en Su Rostro? ¿Algo más inconcebible en el Nazareno que el temor a la fresca brisa fronteriza, al aire renovado? Triste liderazgo el del viejo miedo, triste imperio el de la torpe doctrina. ¿Si constreñimos la fe, no estaremos ahogándola? ¿Si limitamos la devoción, no estaremos apagándola?

Las bolas de un “mala” (rosario hindú) no son menos redondas que las de un rosario cristiano. Es el corazón que las acaricia el que les saca brillo. Un sentido rosario es también un noble ejercicio de “bhakti-yoga” o yoga de la devoción. La carta beligerante de los obispos vascos y navarro frente a otras espiritualidades pareciera fechada en edades más oscuras. Cuesta ubicarla en nuestros días de mutua, anhelada, gloriosa fecundación interna. El yoga, el reiki, la meditación… no pierden con sus condenas, pero sí ellos y su Iglesia atrincherada condenándolos. Si confrontamos a causa de los nombres, nos llegó bien poco de la Buena Nueva. ¿Es que Jesús no se retiraba del mundo a meditar, es que no extendía sus manos de otra carne para sanar…?

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Cierto que no es oro todo lo que reluce, pero sí cuanto menos las tradiciones que vienen avaladas por grandes almas y milenios de liberadora práctica a sus espaldas. Si peleamos por conservar la parroquia estamos perdidos, si atacamos por mantener bajo control a la feligresía es que se agotó la fuerza y la gracia fundadoras.

Nuestro mundo urge de almas rendidas, no de fés triunfantes. El triunfo sobre otros nunca tuvo nada que ver con lo divino. Mejor reunir las palmas de nuestras manos y rendirnos en medio de otros espacios sagrados, a la vista de otras referencias primordiales. Mejor más humildad, más receptividad a las sanas aportaciones de la alteridad. Mejor dejarnos permear por las propuestas que nos alcanzan con buena voluntad.

Nuestro mundo necesita más corazones abiertos y menos blindados. Si nos blindamos, nos perdemos la oportunidad de ser fertilizados, nutridos por lo nuevo. Necesitamos otros nutrientes, no sólo los que adquirimos en nuestro templo, de nuestro “proveedor” habitual. La desconfianza no obra nunca por un mundo más fraterno. Los obispos del mayor apóstol de la fraternidad humana de todos los tiempos, harían bien en trabajar por disipar las desconfianzas, no por aumentarlas, sobre todo cuando éstas carecen de razón.

Levantamos fronteras cuando condenamos la práctica del otro sin fundamento. Proclamarnos los portadores de la Verdad tiene a estas alturas un riesgo que no deberíamos correr. Ya hemos levantado todas las barreras que había que levantar entre las diferentes tradiciones y espiritualidades. Toca ya comenzar a tumbarlas, toca ya honrar a las demás tradiciones y movimientos serios, portadores de su parte de verdad, que sirven a la humanidad, que contribuyen a su emancipación. Toca dar la vuelta a la historia, no reforzarla. Ya hemos desenvainado todas las espadas, ya ha corrido toda la sangre que tenía que manar por nuestra mutua e infantil incomprensión, ya nos hemos peleado lo suficiente por llamar al mismo Dios por distintos nombres.

Hace pocos días pululaban en las calles y puentes de Londres vándalos apuñalando a destajo. Clamaban por la cara gloria de un extraño Dios sediento de sangre. Cuando amenazan bárbaras cruzadas a destiempo, cuando lo que eventual y formalmente nos separa puja por adueñarse del futuro…, los obispos podrían dar ejemplo y no marcar absurdas distancias entre los credos. En la hora de la amenaza del choque de civilizaciones, pudieran ser los primeros en correr hacia el abrazo imprescindible de esas civilizaciones. ¡Así sea y nosotros lo veamos!

 

Koldo Aldai Agirretxe

Fuente Fe Adulta

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Pastor José Marcos da Silva: “Para llegar a la unidad falta sacar al cristianismo de los Templos”

Viernes, 9 de junio de 2017

pa98sudp9apsda_560x280“El ecumenismo teórico no junta a las personas, sino a los teóricos”

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“El gran mal de la Iglesia es que está aprisionada en los ritos, está separada del pueblo”

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El ecumenismo de pensamiento, de teoría, provoca encuentros, libros, textos, pero no provoca acción”

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- El ecumenismo es algo que no puede quedarse en el plano teórico, tiene que ser instrumento que una ante el dolor común. José Marcos da Silva, pastor desde hace 15 años de la Iglesia Bautista de Coqueiral, un barrio en la periferia de Recife, es alguien que muestra elementos prácticos que pueden ayudar en el camino de la unidad, aspecto que está siendo reflexionado y celebrado en Brasil durante estos días, en que se conmemora la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Define a su Iglesia como una Iglesia Bautista Helderiana, en referencia a Don Helder Cámara, el gran arzobispo de Recife, que durante más de veinte años se convirtió en el gran acompañante de la vida de los pobres de las periferias de Recife y de Brasil.

De hecho, la influencia de la figura de Don Helder es tan presente en esta Iglesia que un grupo de católicos italianos que querían conocer su legado y preguntaron dónde podrían llevar a cabo su propósito, siendo encaminados, por un obispo católico, a convivir durante diez días con la comunidad bautista del barrio del Coqueiral, lo que resultó una experiencia de gran riqueza para católicos y bautistas.

En sus respuestas se percibe cómo ha conseguido descubrir la esencia del cristianismo en el hecho de encarnarse en la vida real y acompañar el sufrimiento de la gente. Por eso, no duda en afirmar que la unidad se conseguirá más fácilmente en la medida en que saquemos al cristianismo de los templos.

Al mismo tiempo reconoce la importancia del Papa Francisco como un gran regalo de Dios para la historia, mostrando una actitud de agradecimiento para con alguien que, sin embargo, no siempre es respetado dentro de la propia Iglesia Católica.

¿Qué significa hoy evangelizar las periferias?

Evangelizar las periferias significa sobre todo vivir una fe encarnada. Las periferias, especialmente en una ciudad como Recife, traen consigo desafíos demasiado complejos. Existe una pobreza generalizada, financiera, estructural, lo que es válido para cualquier periferia de cualquier gran ciudad, donde se produce un desmonte de cualquier estructura en los barrios, calles, familia y de la propia persona.

Pero también, por otro lado, es una riqueza muy bonita, pues en las periferias todavía se encuentra unidad en torno al sufrimiento. Por tanto, evangelizar la periferia es algo que va mucho más allá del culto o de la misa y del espacio del templo, yendo para la misma vida real.

O te encarnas en la vida real de las personas, y la Iglesia necesita hacer realidad esa gran Eucaristía del Cuerpo de Cristo fraccionado para la gente, o pasas a ser un ente a más, presente en la periferia, como tantos otros, como puede ser un bar o un local de diversión, pero sin marcar ninguna diferencia. Leer más…

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Religión, Política y Ecumenismo

Viernes, 2 de diciembre de 2016

ecumenical-blackGabriel Mª Otalora
Bilbao (Vizcaya).

ECLESALIA, 14/11/16.- La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos entre los seguidores de Cristo, católicos o no, que lo entienden de manera diferente. Quizá lo que deberíamos matizar de entrada es el concepto “política”, ya que una cosa es la política partidista como ejercicio necesario para la gobernabilidad de un país, y otra muy diferente la llamada denuncia profética de las injusticias ante las que un seguidor de Cristo no puede quedarse indiferente, o lo que sería peor, directamente cómplice.

Jesús de Nazaret entró de lleno en esta segunda categoría de política hasta el punto de que lo mataron porque llegó demasiado lejos con su ejemplo. Y sus seguidores más directos hicieron exactamente lo mismo. Ninguno entendía nada de la política convencional de alianzas estratégicas ni de espacios de poder o estaban capacitados para administrar el funcionamiento del día a día en lo que los romanos llamaban res publica. Pero no dejaron de incomodar a las autoridades judías por sus graves inconsecuencias hasta convertirse en una molestia peligrosa para los dirigentes romanos. Su fruto enorme se basó en que su coherencia estuvo a la altura de sus convicciones llegando a convertirse en el referente para todas las generaciones posteriores.

La iglesia de Cristo se ha metido en política en ambas direcciones. Muchos profetas y comunidades enteras han mantenido su coherencia en la fe, la esperanza y el amor a pesar de los peores pesares. Las mayores matanzas y persecuciones de la historia a los seguidores de Cristo se están dando ahora mismo, sin que muchos creyentes en la fe de Jesús apenas levantemos la voz en el Primer Mundo. Pero la Iglesia Pueblo de Dios se ha organizado en la Iglesia institución a medida que ha ido creciendo y a partir de ahí hemos llegado a cohabitar espacios de poder en los que nunca debimos estar, propiciando guerras de religiones hasta romper violentamente la unidad de los cristianos amenazando con la cruz a los contrarios: católicos y protestantes son la realidad más significativa de lo que comento, donde la religión y la política han cohabitado en ambos casos con el poder mundano de manera muy poco evangélica.

De repente, el Papa Francisco nos sorprende una vez más con la mejor política posible: el impulso para la reconciliación entre católicos y luteranos. No se habla de unidad de las iglesias sino de reconciliación, que es mucho más importante, estando cerca, al parecer, la rehabilitación de Martín Lutero al que Francisco tilda de “reformador en un tiempo en el que la Iglesia no era un modelo a imitar: había corrupción, mundanismo, el apego a la riqueza y el poder”. Y apostilla que “las intenciones de Martín Lutero no estaban erradas, no fue un hereje y su gesto de la Dieta de Worms fue necesario”. Le faltó decir que hizo política profética dentro de la Iglesia. Pero a aquella pluralidad de carismas y de miserias humanas le faltó humildad y escucha para gestionarlas propiciando una espiral que luego fue imposible de controlar hasta convertir a Dios en un patrimonio excluyente de cada uno de los bandos.

La realidad es que Lutero no quería dividir la Iglesia sino reformarla, aunque él tampoco fuera un ejemplo de diplomacia ante la simonía generalizada y corrupciones varias que nadie trataba siquiera de ocultar. Pero al final, se impuso la peor de las políticas con la peor de las religiones: violencia doctrinal que derivó en la física hasta el punto de que los principales gobiernos europeos se pusieron a guerrear entre ellos por asuntos de religión. Eso sí que fue una pésima política religiosa.

Volviendo al presente, algunos se afanan en que sus oraciones les den fuerzas para trabajar juntos en la gran tarea del Reino para ser profetas de la coherencia amorosa de Cristo con los que necesitan urgentemente de ayuda, en común unión con todos los que participan de esta sensibilidad ante el dolor humano. Otros, en cambio, ante la mera posibilidad de que exista una confesión mutua al mismo Dios sin descartar que la intercomunión pueda hacerse realidad (es decir, la participación común en la eucaristía entre cristianos cuyas iglesias no están en comunión entre sí) amenazan con otro cisma si esto se produce.

De la misma manera que la denuncia profética es la política evangélica a seguir, no es menos cierto que la reconciliación en clave de sanación con la humildad y el reconocimiento mutuo de aciertos y errores es esencial porque son gestos proféticos. Como afirma el cardenal Kasper refiriéndose a Lutero, el Evangelio es la fuente de la doctrina y la caridad es la fuente de la vida moral.

En definitiva, la mejor política evangélica pasa, en el caso del ecumenismo, por un verdadero trabajo en común en lo esencial. Unidad no es necesariamente uniformidad. De lo contrario, todos seríamos de la misma altura, con igual color de piel, el mismo idioma y parejos gustos y sensaciones. La unidad en lo esencial está en el Amor Dios, con todo lo que supone amar de verdad para un cristiano, sea católico, ortodoxo o reformador. Y es aquí donde no podemos despistarnos como Iglesia por más tiempo.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“La unidad entre los cristianos no es absorción, nadie debería renegar de su propia historia de fe”

Domingo, 13 de noviembre de 2016

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El Papa Francisco subraya que el ecumenismo “es una de mis principales preocupaciones”

Bergoglio denuncia el proselitismo, “que aún más es un veneno para el camino ecuménico”

(J. Bastante/RV).- “La unidad se hace caminando unidos a Cristo y en Cristo”. Los gestos del Papa Francisco hacia el ecumenismo real se siguen sucediendo. Tras el histórico viaje a Suecia, Bergoglio ha recibido esta mañana a los miembros de la plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

“¿Cuál es el modelo de comunión plena?”, es el título del encuentro, que muestra la preocupación, y el anhelo, del Papa y de la inmensa mayoría de cristianos. Recordando sus últimos encuentros en Lund, Francisco apunta cómo “he podido constatar que el anhelo de comunión es vivo e intenso”.

“Como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, consciente de la responsabilidad que me ha encomendado el Señor, deseo reiterar que la unidad de los cristianos es una de mis principales preocupaciones y rezo para que la comparta todo bautizado”, señaló.

“La unidad de los cristianos es una exigencia esencial de nuestra fe, exigencia que mana de lo íntimo de nuestro ser creyentes en Jesucristo”, subrayó el Papa, quien incidió en que “invocamos la unidad porque invocamos a Cristo. Queremos vivir la unidad, porque queremos seguir a Cristo, vivir su amor, gozar el misterio de su ser uno con el Padre, que es la esencia del amor divino”.

“No basta con estar concordes en la comprensión del Evangelio, sino que es necesario que todos los creyentes estemos unidos a Cristo y en Cristo, añadió Francisco, recordando la oración de la Eucaristía.

Aun así, el Papa quiso desenmascarar algunos falsos modelos de comunión, que en realidad no llevan a la unidad sino que la contradicen en su verdadera esencia”, pues la auténtica unidad “no es fruto de nuestros esfuerzos humanos o el producto de diplomacias eclesiales, sino es un don que viene de Dios y antes de ser una meta es un camino, que tenemos la tarea de impulsar”.

“Por ello, me gusta repetir que la unidad se hace caminando, para recordar que cuando caminamos juntos, es decir, cuando nos encontramos como hermanos, rezamos juntos, colaboramos juntos en el anuncio del Evangelio y en el servicio a los últimos, ya estamos unidos”, proclamó Bergoglio. En su opinión, “todas las divergencias teológicas y eclesiológicas que aún dividen a los cristianos se podrán superar sólo a lo largo de esta senda, sin que nosotros hoy sepamos cómo ni cuándo, sucederá según lo que el Espíritu Santo quiera sugerir por el bien de la Iglesia”.

Para el Papa “la unidad no es uniformidad”, apuntando que las diferentes tradiciones teológicas, litúrgicas, espirituales y canónicas, desarrolladas en el mundo cristiano, cuando se arraigan genuinamente en la tradición apostólica, que son una riqueza y no una amenaza para la unidad de la Iglesia. “En el curso de la historia ha habido intentos de suprimir la diversidad, con consecuencias que todavía hoy nos hacen sufrir, destacó.

“Pero si nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad no se vuelven nunca conflicto, porque él nos impulsa a vivir la variedad en a comunión de la Iglesia. Es tarea ecuménica respetar las legítimas diversidades y llevar a superar las divergencias inconciliables con la unidad que Dios pide. El permanecer de tales divergencias no nos debe paralizar, sino impulsar a buscar juntos cómo afrontar con éxitos esos obstáculos”.

Francisco concluyó subrayando que la unidad no es absorción. La unidad de los cristianos no conlleva un ecumenismo de ‘marcha atrás’, por el que alguien debería renegar su propia historia de fe”.

Y tampoco tolera el proselitismo, “que aún más es un veneno para el camino ecuménico”, añadió el Papa subrayando que “antes de ver lo que nos separa, hay que percibir de forma existencial la riqueza de lo que nos aúna, como la Sagrada Escritura y los primeros Concilios ecuménicos”. De este modo, “los cristianos podemos reconocernos como hermanos y hermanas que creen en el únicos Señor y Salvador Jesucristo, comprometidos en obedecer hoy a la Palabra de Dios que nos quiere unidos”.

“El ecumenismo es verdadero cuando somos capaces de no centrar la atención en sí mismos, en los propios argumentos y formulaciones, sino en la Palabra de Dios que exige ser escuchada, acogida y testimoniada en el mundo. Por ello, las comunidades cristianas están llamadas a ‘no hacerse competencia’, sino a colaborar. Mi reciente visita a Lund me hizo recordar cuán actual es ese principio ecuménico formulado allí por el Consejo Ecuménico de las Iglesias, ya en 1952, que recomienda a los cristianos hacer juntos todas las cosas, salvo en aquellos casos en los que las profundas dificultades de convicciones impongan actuar separadamente“.

Fuente Religión Digital

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“¿Cómo es su fe cristiana?”, por Rodolfo Cortés Calderón

Viernes, 21 de octubre de 2016

ecumenismo1Leído en  la página web de Redes Cristianas

El cristianismo es una hermosa doctrina cuando se vive según la filosofía y práctica de los Evangelios de JESUCRISTO, un caso: Lucas 17,5-10. Pero, desde mediados del siglo pasado ESTADOS UNIDOS para justificar su hegemonía imperial y detener los procesos de liberación de los pueblos, principalmente de Latinoamérica, creó una serie de iglesias fundamentalistas o sectas que practican otra cosa y que nada tienen que ver con las iglesias cristianas históricas. Esto ha desdibujado el cristianismo.

Estas sectas pentecostales centran su accionar en el diezmo, la alabanza a Dios de manera vertical y la prohibición a sus fieles para participar en actividades comunitarias o proyectos sociales que redunden en beneficio de la sociedad, señalándolas como actividades mundanas (¿?). Son además el sustento del actual neoliberalismo.

Sin embargo, compartiremos más adelante lo que descubrimos y aprendimos en dos momentos de nuestra vida cuando compartimos varias gratificantes experiencias con cristianos europeos en 1985 y estadounidenses en los años 1992 y 1993.

Como sabemos durante los años 80s Centroamérica sufrió los golpes y agresión armada de parte de ESTADOS UNIDOS surgiendo en contraposición varios movimientos promoviendo la paz, tan necesaria en nuestros pueblos agredidos por militares guerreristas e invasores tanto gringos, salvadoreños, de la Contra nicaragüense y hondureños. Fue así que surgieron varios movimientos pacifistas entre ellos COHAPAZ, Mujeres por la Paz VISITACIÓN PADILLA y CRISHPAZ. Nosotros pertenecimos a este último, Cristianos Hondureños por la Paz, movimiento ecuménico inspirado en el testimonio de del obispo salvadoreño monseñor OSCAR ARNULFO ROMERO y otros cristianos asesinados en Centroamérica.

Ya antes el Obispo ROMERO había dicho: “La verdadera persecución se ha dirigido al pueblo pobre, que es hoy el cuerpo de Cristo en la historia. Ellos son el pueblo crucificado, como JESÚS, el pueblo perseguido, como el Siervo de Yahveh”.

En representación de CRISHPAZ viajamos dos personas en 1985 al VI Encuentro Ecuménico MONSEÑOR OSCAR A. ROMERO en Madrid, España, para compartir experiencias de FE sobre la vida, cultura y situación política de Honduras (represión, persecución y asesinatos de líderes campesinos, revolucionarios, obreros y eclesiales). Un hermoso Encuentro de confraternidad y solidaridad que congregó representantes laicos y pastores de varias iglesias: Luterana, Anglicana, Ortodoxa, Católica y hasta algunos políticos “ateos” interesados en la paz en Centroamérica. Además por Mesoamérica íbamos laicos, sacerdotes y religiosos mayas. Toda una conjunción de razas, idiomas, creencias y culturas, pero todas teniendo como fundamento un sólo Señor: el Creador del Universo, de la Vida y de la Naturaleza. Posteriormente, durante más de 2 meses hicimos un recorrido por 6 países de Europa Occidental donde fuimos recibidos como delegación centroamericana por unas 80 comunidades. Durante estos encuentros todo era alegría y una babel que sin prejuicios religiosos, políticos o de raza hablábamos el lenguaje de la paz y del amor. Nadie distinguía quien era de tal o cual iglesia, ni hubo asomos de intolerancia religiosa.

La experiencia en ESTADOS UNIDOS era de otro tipo, pero también eclesial. Mientras viví en Washington como católico asistía los domingos a primeras horas de la mañana a la misa en la Iglesia de Santa María, con cientos de latinos presentes, pero liturgias muy “simplonas” y al mediodía compartía unas hermosas prédicas y reflexiones de una pastora de la Iglesia Luterana Sagrado Corazón, cuyo templo mantiene en el altar, cosa que no es común ni en las Iglesias Católicas, una enorme imagen de monseñor ROMERO.

Cuando viví en Virginia me sucedieron tres experiencias religiosas grandiosas. Una pareja de amigos ex sacerdote y ex religiosa, estadounidenses, casados, donde viví temporalmente, me llevaron a una misa que se celebró, asústese usted, en un acogedor templo protestante (supongo evangélico) ya que la iglesia católica en el lugar no tiene templo. Posteriormente con esta misma familia asistí a un culto de la Iglesia de Los Amigos Quáqueros, AFSC, también histórica, que nunca construyen templos y celebran en cualquier lugar neutro. Su reunión dura casi una hora en absoluto silencio. Los fondos que recogen los destinan a proyectos sociales de países empobrecidos por el Sistema. En Honduras la Red COMAL ha sido una de las más favorecidas.

Otra experiencia aleccionadora que rompió mis mediocres esquemas religiosos católicos fue asistir en BLACKSBURG, VIRGINIA, durante los seis días que dura la Semana Santa a celebraciones que hacen de manera conjunta y alterna todas las iglesias cristianas del signo que sean. Un día de la semana cada iglesia se responsabiliza y prepara y todos, sin excepción, asisten al culto ecuménico religioso celebrado por pastores, reverendas o sacerdotes.

¿Verdad que dentro del “cristianismo” que se practica en Honduras no hay ningún parecido al de las iglesias europeas y estadounidenses? ¿Qué piensa usted de esto? ¿Se estará desvaneciendo nuestra fe o la estaremos mercantilizando?

Estamos a tiempo de unificar nuestras iglesias cristianas sin intereses o prejuicios de ninguna naturaleza. Nos une un mismo regalo: la Palabra y Evangelios de JESÚS.

Pero también para que revisemos nuestra fe y entendamos que los poderes diabólicos de estos gobiernos neoliberales quieren matar nuestra conciencia social y solidaria para que no luchemos y defendamos nuestros derechos y los bienes dados por Dios a toda la humanidad: nuestros mares, aguas dulces, bosques, suelos, territorios, libertad de expresión, de movilización y protesta, o defender la VIDA.

11 de Octubre 2016.

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La recuperación católica de Martín Lutero

Jueves, 1 de septiembre de 2016

lutero_03De su blog El Catalejo del Pepe:

Algo está cambiando

“Hay signos de superación de las tensiones emocionales y doctrinales”

(José Agustín Cabré).- Andaban los funcionarios enviados por el Vaticano (Roma, en ese entonces) vendiendo documentos que aseguraban el cielo a quienes los compraran a buen precio. Se trataba de juntar dinero para los gastos de la corte papal, de las guerras entre los estados del centro de Europa, y para enfrentar a la armada turca. La venta de “indulgencias” era un negocio redondo: aumentaba el ingreso para la jerarquía católica y dejaba a los compradores con el alma más limpia que un recién bautizado.

Observando esa situación, un cura dominico llamado Martín Lutero, se indignó. Escribió pergaminos con 95 proposiciones que señalaban las incongruencias de la predicación católica, las hizo públicas pegándolas en las puertas del templo de Todos los Santos, en la ciudad de Wittenburg, y tuvo que salir huyendo en busca de protección por parte de príncipes y gobernantes peleados con Roma.

Desde ese momento Lutero fue considerado un réprobo por parte de la iglesia católica. Su actuación marcó el inicio de la llamada Reforma Protestante que exigía más biblia que palabrería desde Roma, y más fe que acciones interesadas en “merecer” la salvación. La respuesta católica fue la declaración de guerra, tanto mental, doctrinal como también física: los diversos gobiernos europeos tomaron arcabuces y espadas y se pusieron a pelear entre ellos por asuntos de religión.

Católicos y protestantes diversificados en muchas tradiciones mas o menos parecidas, se consideraron enemigos, aunque ambas corrientes aseguraban fundarse en la persona y el mensaje de Jesús de Nazaret. Se trató de una de las calamidades más tontas en la historia de occidente.

Lutero y sus seguidores fueron marcados como demonios por la parte católica. La iglesia romana fue detestada como la gran prostituta de Babilonia por las tradiciones protestantes. Por 500 años no ha habido entendimiento, aunque desde hace un tiempo las cúpulas pensantes han estado trabajando en un plan común de acercamiento.

Esa tarea no llega aún a las bases que se siguen ignorando y despreciando mutuamente.

Pero algo está cambiando. El reconocimiento que han hecho los obispos católicos de Alemania expresando que Martín Lutero ha sido “un pionero religioso, un testigo del evangelio y un maestro de la fe”, indica que nuevos aires están limpiando el ambiente de ese clima de enfrentamiento que ha durado tanto tiempo. La iglesia católica está recuperando a Martín Lutero al reconocer la razón de su protesta por los abusos que denunciaba, por promover la Sagrada Escritura como centro orientador de toda la vida cristiana, y por proclamar a Jesús, como único mediador entre Dios y la humanidad.

Al cumplirse en el 2017 los 500 años de la Reforma, hay signos de superación de las tensiones emocionales y doctrinales. Se stá trabajando en la “sanación del recuerdo” y en la búsqueda de una unidad más visible y no solamente en una reconciliación de abrazos y promesas.

Fuente Religión Digital

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Los obispo alemanes dicen que Lutero fue “un pionero religioso, testigo del Evangelio y maestro de la fe”

Lunes, 15 de agosto de 2016

500-jahre-reformation-luther-2017La Conferencia Episcopal germana publica “La Reforma en perspectiva ecuménica”

Admitir nuestra culpa y arrepentirnos en ambos lados por los últimos 500 años

“Sostienen que el “desafío teológico y espiritual” del reformador tiene “consecuencias eclesiales y políticas” para el catolicismo de hoy “

El Papa anuncia que luteranos y católicos conmemorarán juntos, en 2017, el V Centenario de la Reforma

Cardenal Marx pide “leer con respeto los textos de Lutero y sacar provecho de sus ideas”

Protestantes alemanes piden que se retire la excomunión a Lutero

Merkel agradece a Lutero el logro de una sociedad “madura y responsable”

(Cameron Doody).- Como parte de los preparativos para el 500 aniversario de la Reforma que se celebrará el año que viene, los obispos católicos de Alemania han publicado esta semana un informe –“La Reforma en perspectiva ecuménica”-, en el que describen a Martín Lutero como “un pionero religioso, testigo del Evangelio y maestro de la fe”, además de invitar a que las diferencias doctrinales que aún persisten entre la Iglesia católica y la luterana no tengan ya “un efecto de división” visible.

El presidente de la Comisión Ecuménica de la Conferencia Episcopal alemana, el obispo Gerhard Feige de Magdeburgo, sostiene en este informe sobre el diálogo católico-luterano que Lutero (autor de las 95 Tesis colgadas en 1517 en la puerta de la Iglesia de Todos Los Santos en Wittenburg que condenaban, entre otras cosas, la venta de indulgencias o la fundación poco bíblica de la autoridad papal) se preocupaba solo por renovar la fuerza teológica del arrepentimiento y de la conversión.

Pero no solo no recibió el reformador, de la Iglesia de aquel entonces, la audiencia y acogida que sus ideas merecían -en opinión de la comisión ecuménica- sino que el “desafío teológico y espiritual” que planteó en su momento tiene “consecuencias eclesiales y políticas para la comprensión de la Iglesia y del Magisterio”.

Como ejemplo de la vigencia continuada de la teología luterana para la Iglesia católica de hoy, los obispos alemanes citan la convicción protestante de que “la Sagrada Escritura es el centro y estándar para toda la vida cristiana”, y, a su vez, la creencia de que “Jesucristo es el centro de la Escritura y el único mediador”.

Tal énfasis en la Biblia y la mediación de un único Salvador más allá de las interferencias de la Iglesia sería perfectamente asumible por la Iglesia católica, según afirma el informe. Es más: la reevaluación de los puntos comunes entre católicos y luteranos ayudarían a ambas Iglesias a “afrontar el reto de hablar con una sola voz como cristianos cuando todos nos vemos desafiados” por los retos del mundo actual, como el ateísmo, laicismo o el islam.

“Mientras que las heridas” de la Reforma protestante “se dejan sentir hasta nuestros días”, afirma el documento de los obispos alemanes, “es gratificante que la teología católica haya tenido éxito, durante este tiempo, en reexaminar con seriedad los acontecimientos del siglo XVI”. Ya no prevalece, a juicio de los prelados germanos, la “luz negativa y despectiva” con la que se valoró tradicionalmente el cisma, y que ha contribuido, en los últimos 500 años, a tensiones familiares, políticas y socioculturales, tanto en Alemania como en el mundo entero.

La nueva declaración de la Conferencia Episcopal alemana viene a ser, por consiguiente, una llamada a que el aniversario de la Reforma en 2017 (aprovechando la “implicación intensiva” que ambas Iglesia han demostrado hasta el momento en la causa del acercamiento) sea ocasión no solo de “la sanación del recuerdo” sino de la “unidad visible”, más allá de una mera “diversidad reconciliada”.

En una entrevista al Catholic News Service esta semana el vicepresidente de la comisión ecuménica germana, el obispo Heinz Algermissen de Fulda, dio voz a tal sentimiento cuando dijo que las conmemoraciones que se acercan no pueden tomarse como una mera efeméride. “También hay que admitir nuestra culpa por los errores del pasado y arrepentirnos en ambos lados por los últimos 500 años”, señaló el prelado al CNS.

Fuente Religión Digital

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Jean-Jacques Pérennès: “El diálogo no es una oportunidad, es una necesidad”

Jueves, 30 de junio de 2016

27589471711-03a29453bb-b_560x280Tras el salvaje atentado del Daesh en Estambul, es necesario recordar y proclamar que ninguna idea religiosa puede basarse en la violencia. Nunca más matar en nombre de Dios…

¿Cuál es el papel de las religiones en el mundo actual? ¿Qué responsabilidades tienen en los conflictos que sacuden la Tierra? ¿Se puede justificar la violencia en nombre de cualquier religión? Musulmanes, cristianos y judíos se lanzaron  a tratar de contestar, sin red, a estas y otras preguntas. Riay Tatary, Baruk Garzón y Jean-Jacques Pérennès respondieron a la llamada de los laicos dominicos para participar en el simposio “Las religiones en el mundo actual”, celebrado en la Fundación Gómez Pardo de Madrid.

En pleno Ramadán, y con la enésima vinculación entre violencia e Islam acaecida tras la masacre de Orlando, el imán de la mezquita de Madrid, Riay Tatary, volvió a condenar la violencia en nombre de una religión, en este caso el Islam, que el asesino “no profesa”. “Era una persona de origen musulmán, no un verdadero musulmán”, matizó el imán, quien lamentó que esa identificación sea aprovechada por líderes como el republicano Donald Trump: “El mensaje de Trump no es adecuado para un líder mediocre, menos aún para una persona candidata a presidir Estados Unidos”, apuntó en declaraciones a los medios.

Francisco José Rodríguez Fasio, asistente del provincial, presentó el acto, en el que apuntó que “muchos pueblos sufren guerras relacionadas, o aparentemente relacionadas, con la religión”, y quiso recordar, “en nuestro corazón, a todas las víctimas”. “El diálogo es la mejor manera de lograr el entendimiento y la convivencia”, señaló el fraile dominico, dando paso a una oración interreligiosa. Seguramente el mejor modo para poder hablar en libertad, después de haber puesto sus intenciones en el mismo Dios del Libro.

“Que Dios todopoderoso, que bendijo a nuestro padre Abraham, nos bendiga también a nosotros”, apuntó Fasio. Por su parte, el rabino Garzón, oró por “ver sentados a los hermanos juntos”. “Oh Dios, tú eres la paz, de ti emana la paz”, fue la oración de Tatary.

Vicente Jara, moderador, de los laicos dominicos, lanzó cerca de un centenar de preguntas, muchas de ellas centradas en tratar de entender el Islam en la sociedad occidental, y la dificultad del diálogo entre distintos. “El diálogo, ¿no es un signo de debilidad?”, se preguntó.

El rabino Baruk Garzón llamó al “diálogo dentro de una acción común, más allá de las palabras y más acá de las teologías”. Lo que une no es el pasado, o el poder, lo que unen son proyectos comunes vueltos hacia el futuro, señaló el líder judío, destacando la importancia del lenguaje. “Guerra y pan tienen la misma raíz. Los religiosos tienen el deber de trascender”.

El dominico francés Jean-Jacques Pérennès, subrayó que “todos buscamos la verdad, pero la verdad es un camino. No tenemos todos la verdad, debemos caminar con los otros creyentes. Vivir con ellos estructura mi fe. El diálogo no es una oportunidad, es una necesidad”.

Tatary abundó en esta cuestión, subrayando que “el diálogo no tiene por qué ser doctrinal, sino para el mutuo conocimiento y para cooperar conjuntamente en temas que nos afectan como humanos, como defender la Tierra”.

Para Baruk Garzón, “la religión es algo consustancial al ser humano. Sin ella, el ser humano se animaliza”. Para Tatary, “éste es el siglo de la fe“, y por ello se esforzó -vanamente- en desterrar las ideas (“errores“) sobre el Islam.

El punto central del debate fue la posibilidad de “matar en nombre de Dios”. El imán fue rotundo: “Islam es la paz, la ausencia de enfrentamiento. Si vamos a aplicar la fe, no podemos matar en nombre de Dios, como han hecho todas las religiones y todas las ideologías“. En su opinión, esta postura “es una usurpación del Islam. Es islam es paz, es misericordia, es clemente. Estamos condenando todos los días, casi no tenemos otro trabajo, pero tampoco admitimos que el mundo occidental nos imponga lo que quiere esta banda que está usurpando la fe musulmana. Ellos alegan ser representantes del islam, pero no lo son”. A quienes aducen que ésa es la imagen que se da, contestó: “También ETA hablaba en nombre de los vascos, pero no engañaban a nadie”.

Pérènnes, quien trabaja desde hace décadas en la Escuela Bíblica de Jerusalén, y ha desarrollado una intensa amistad con judíos y musulmanes, destacó la importancia de “trabajar juntos”, y más aún en una sociedad, al menos la occidental, donde “no todo el mundo practica la religión”. “Se intenta regular la fe en el ámbito privado, al tiempo hay una búsqueda de valores que no se circunscribe en iglesias, sinagogas o mezquitas”, constató, preguntándose si no “habría que pensar cuál es el papel de la religión en este mundo nuevo. Tal vez el testimonio de vida, y una presencia más espiritual que antes. En el pasado nos hemos metido mucho en política”.

“El problema es que no sabemos de qué Dios estamos hablando“, añadió Baruk Garzón. “El diálogo es la convivencia”, apuntó, declarándose judío-árabe (nació y creció en Marruecos). “Nosotros hemos vivido el diálogo en nuestra infancia, es nuestra naturaleza”. Tatary confirmó: “tenemos que apostar por el diálogo que da el conocernos, y querernos. El resto vendrá por añadidura”.

Jesús Bastante

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El “pare nostre” y la muerte de un joven cristiano

Domingo, 21 de febrero de 2016

elivolcarsirUn interesante artículo de José Moreno Losada en su blog Cree en la Universidad:

El “Pare Nostre” de un joven sirio cristiano

Se acaba de formar revuelo con la alusión ofensiva al Padre Nuestro en una expresión poética en un acto oficial catalán. La mejor respuesta a las ofensas sean personales o con respectos a nuestras creencias -incluido nuestro sagrado padrenuestro- es saber rezar el Padrenuestro con amor y sangre, si hace falta, como lo ha hecho Elías, un joven estudiante cristiano de Siria comprometido con la fe y la paz en su pueblo. En su muerte encontramos una llamada a trabajar por la Paz y el perdón en nuestro mundo, frente a toda ofensa.

La muerte de este joven cristiano en esa guerra cruel e injusta, nos recuerda la necesidad de avanzar y trabajar con urgencia en una cuestión universal como es el diálogo interreligioso y el respeto mutuo -también entre creyentes y no creyentes- , a lo cual nos está invitando denonadamente el papa Francisco, tanto en su actitud de cara al ecumenismo, así como ante el diálogo interreligioso.

La realidad cultural de nuestro mundo ha cambiado dada la transformación técnico-económica, política y social que estamos viviendo en el fenómeno de la globalización. La idea de nuestro mundo como aldea, hace que todos seamos vecinos de un modo absolutamente nuevo. En esta vecindad nueva hay muchos elementos a resolver de todo tipo, que en principio se plantean problemáticos: económicos, sociales, políticos, culturales. Y dentro de ellos no es ninguna cuestión baladí la realidad religiosa que se ve mezclada e inculturada en todas las demás dimensiones.

Ahí se plantea un reto de gran calado que la Iglesia católica, animada por el Papa Francisco, lo acoge como misión y compromiso, se trata de favorecer un verdadero y auténtico diálogo interreligioso. Por eso en estos días, en que sabemos que el mundo está convulso en cuestiones muy graves en las que entran la persecución religiosa de los cristianos en Oriente – en que una de las últimas víctimas es Elías, este joven conocido de estudiantes extremeños de la juventud estudiante católica-, pero que a la vez, en nuestra propia sociedad, surgen elementos de contradicción y de desafecto entre creyentes y no creyentes, como ha ocurrido con la referencia poco afortunada a la oración entrañable de los cristianos como es el padre nuestro, nos sentimos llamados a reflexionar sobre algo tan necesario como el diálogo interreligioso y las claves del mismo, para un mundo que pretende ser realmente abierto acogiendo la pluralidad como riqueza.

12744616_961750293912508_239036788819030377_nEl diálogo interreligioso exige dos cosas fundamentales: tener algo propio por comunicar, de la misma manera sostener que también los demás tengan algo bueno por enseñarnos; ambos aspectos deben estar unidos y dirigidos al mutuo entendimiento y enriquecimiento.
Si renunciamos a nuestras convicciones por una malentendida actitud de paz, los demás no podrán sacar nada bueno de su encuentro con nosotros. Pero, por otra parte, si no estamos convencidos de que también los seguidores de otras religiones puedan comunicarnos algo bueno, entonces asumiremos una actitud de autosuficiencia y pretenderemos actuar sólo como maestros, cerrando nuestra alma a las riquezas del encuentro.

Se trata ante todo de un “diálogo de vida”: compartir la vida comunidades de religiones diversas que pueden vivir en paz, una junto a la otra, cada uno practicando con coherencia su fe y testimoniándola a los demás, respetándose y solidarizándose en el bien. Esto es urgente en la actualidad, dada la constante movilidad humana.

El cristiano debe estar convencido de que tiene una gran verdad por anunciar a los demás y que éste es un deber preciso; pero también debe estar convencido de que podrá y deberá aprender mucho de los demás: por ejemplo para no caer en el activismo, en el ajetreo de la vida diaria, los monjes budistas dan testimonio del espíritu de oración; o las tendencias individualistas y antiecológicas reciben correctivo de la solidaridad y armonía con la naturaleza de las poblaciones animistas; es muy conocido el influjo ejercitado por Gandhi sobre los cristianos con la doctrina y la práctica de la no-violencia.

Pero también es posible el “diálogo formal”: personas de religiones diversas que se encuentran para afrontar juntos problemas comunes de carácter social, moral, político, etc; cada uno tomando inspiración de la propia religión y buscando encontrar soluciones aceptables para todos. Por ejemplo cómo afrontar problemas de la familia y la vida humana, de la instrucción, de la emigración, de la paz y de la libertad, particularmente la libertad religiosa.

El camino en el diálogo interreligioso está apenas iniciado, así como entre el mundo de la creencia y la increencia; hay mucho trecho por realizar. Dispuestos y deseosos de compartir las propias riquezas y de respetar y de recibir las riquezas de los demás, se podrá construir una mejor convivencia humana.

Estas claves sencillas para lo interreligioso pueden ser también luces para el encuentro entre las personas de nuestra sociedad y sus ideas y creencias. La falta de atención y respeto que hiere a unos y a otros, entre creyentes y no creyentes, no conduce a la verdadera armonía ni a la paz social que todos deseamos. La respuesta a los desencuentros ha de ir por el camino del verdadero diálogo en el que nos encontraremos y aprenderemos a pensar y a sentir, también desde el otro, sabiendo pasar desde la “contra” – diálogo- a ponernos en el lugar del otro –coloquio- , un diálogo coloquial que nos acerca lo que realmente somos, humanos.

José Moreno Losada.

Nota:

Elias-AbiadElías Abiad era… sigue siendo en las manos del Padre… un joven voluntario de Cáritas Siria asesinado en Alepo por los proyectiles que cayeron el pasado sábado 13 de febrero sobre el barrio de Sulaymaniyah. Elías había llegado a a Siria en septiembre del 2014.

Ha dado la noticia el Secretario General de Caritas Internationalis, Michel Roy, en un mensaje de condolencia a la familia de Elías, en el que subraya que el sacrificio del joven voluntario “nos recuerda la continua tragedia cotidiana de Siria, y la urgente necesidad de que cese el fuego y se llegue a la paz”.

Elías trabajaba en proyectos de asistencia de Cáritas Siria en Alepo desde septiembre de 2014. El domingo 14 de febrero, el obispo Georges Abou Khazen OFM, Vicario apostólico de Alepo para los católicos de rito latino, ha lanzado un llamamiento en el que recuerda también el sacrificio de Alias Abiad: “Os escribo desde Alepo” se lee en el texto, publicado por Ora Pro Siria “donde desde hace unos días, estamos bajo continuos bombardeos contra civiles que están causando muertos, heridos y destrucción por doquier. La noche pasada, en nuestros barrios han muerto cuatro personas y más de quince han resultado heridas, eso sin contar las casas y apartamentos dañados. Estos bombardeos” continúa el obispo franciscano “son realizados por los grupos denominados ‘oposición moderada’ y como tales son defendidos, protegidos y armados, pero en realidad solo se diferencian de los otros yihadistas en el nombre”.

Fuente Agencias

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“¿Podremos dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad?”- No, decimos nosotros, cuando se niega la existencia de la diversidad familiar y se niegan los derechos de las personas LGTBI

Domingo, 14 de febrero de 2016

historBienvenido el encuentro pero… pero ominosa cita en el p.22 acerca de las raíces cristianas de Europa… ¿Y qué hay de las raíces judías, (desde hace dos mil años y masacradas en el Holocausto) nuestros padres en la Fe, e islámicas (más de setecientos años en España, todavía hoy presente en los países balcánicos…)  de Europa?. No basta con respetarles, es necesario reconocer su contribución en la construcción de la cultura y de la sociedad europea…

Vergonzoso olvido, también de la persecución de homosexuales en Rusia y en los llamados países cristianos…

Este encuentro, ¿va a suponer un retroceso ante los avances de una sociedad moderna basada en los Derechos Humanos?… El punto 20 de la declaración es un grave síntoma de este retroceso: La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

Al tiempo… pero, de nada sirve la unidad de las iglesias si se “expulsa” de ellas a los hermanos y hermanas  “diferentes”

Francisco y Kirill: un abrazo histórico, esperado durante mil años

Un abrazo que cambia la Historia

Francisco: “Estoy convencido de que la unidad se podrá realizar, y La Habana será su capital”

“Ambos hemos hablado libremente y se sentía la alegría. Por mi parte y por la suya”

Texto íntegro de la Declaración Conjunta suscrita por Kirill y Francisco

“No somos competidores, sino hermanos”

(Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia).- “Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.
Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.

Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos“.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.

Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.

Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

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16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianas. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10).

La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.

Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.

No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).

Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!

Francisco
Obispo de Roma,
Papa de la Iglesia Católica

Kiril
Patriarca de Moscú
y Toda Rusia

Fuente Religión Digital

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Plegaria ecuménica con Juliana de Norwich

Domingo, 24 de enero de 2016

Lentz, Julian Of NorwichFinalizamos una semana de oración especial poniendo nuestro corazón en el camino de la unidad de los cristianos, el camino ecuménico. Ofrecemos una plegaria para las celebraciones de la Palabra de tinte ecuménico. Está inspirada en la espiritualidad de la mística Juliana de Norwich.

El agradecimiento y la oración van juntos. El dar gracias es la honda certeza interior que nos mueve a volvernos a la obra a la que Tú nos llamas. Oh Dios, a Ti te complace que con la ayuda de tu gracia nos empleemos a fondo en nuestro orar y en nuestro vivir, dirigiéndonos a Ti hasta que en la plenitud del gozo poseamos a Aquel a quien buscamos, Jesús.

(Cantamos todos: Ubi caritas et amor….)

Antes de crearnos nos amabas, y ese amor nunca decayó ni jamás decaerá. Y en este amor hiciste todas tus obras y en este amor nuestra vida es eterna.

Dios Padre, por tu tierno Amor, consuelas a toda la humanidad que está ya redimida diciendo “Pero todo irá bien, y todo irá bien y absolutamente todo saldrá bien” Nos dices, “no os culpabilicéis en exceso, pensando que vuestra turbación y desolación son sólo culpa vuestra. Pues no es voluntad mía que estéis tristes y abatidas. En esta confianza a la que nos invitas, nos unimos a todas las personas que creen en el Amor y con ellos te cantamos:

(Cantamos todos: Ubi caritas et amor….)

Dios, Padre, tú creaste nuestra alma para que sea tu propia ciudad y el lugar de tu descanso. Esto es lo que más te place de toda la creación. Y cuando habíamos caído en el dolor y el sufrimiento, ya no éramos aptos para tan noble oficio. Pero Tú, buen Padre, no te preparaste otro lugar para morar, sino que, en cambio, te sentaste sobre la tierra, esperando a la humanidad, esa misma sacada del barro, hasta que en el tiempo fijado por la gracia, tu amado Hijo devolvió a esta ciudad su noble belleza, a través de su grandiosa obra

Nuestra verdadera madre, Jesús, que es todo amor, nos engendra para la alegría y para vivir eternamente. ¡Bendito sea! Una madre alimenta a su hijo con leche, pero nuestra querida madre, Jesús, se nos da Él mismo en alimento. Con tierna delicadeza nos da el Santísimo Sacramento, el más precioso sustento de vida.

Julian WL by BlanchardPor eso ahora traemos a nuestra mesa común su cuerpo, hecho alimento, el único que nutre nuestra alma.

(Canto que invite a reconocernos en Su Presencia mientras se trae el Pan Consagrado)

Nos unimos ahora a toda la Iglesia universal que eleva su corazón a Ti. Juliana de Norwich escribe “Si me miro a mí misma, nada soy. Pero si nos miro a todos nosotros, tengo esperanza pues veo la unidad del amor de todos mis hermanos cristianos. En esta unidad está nuestra salvación.” Cuida de nuestro hermano Francisco, obispo de Roma, de ——, obispo de nuestra diócesis, de todas las personas que comprometen su vida en tu seguimiento para que seamos coherentes contigo.

Nos acordamos de las personas que han fallecido y que nadie llora o echa de menos, tiéndeles tu mano para llevarlas a la resurrección en tu banquete del cielo.

Y ahora con un solo corazón te aclamamos diciendo:

Por CRISTO……

Fuente: Monjas trinitarias de Suesa

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“Peregrinación ecuménica alentada por el Espíritu”, por Juan Masiá sj

Jueves, 21 de enero de 2016

ecumenismo1De su blog Vivir y Pensar en la Frontera:

Celebramos esta semana, como desde hace ya más de un siglo, el octavario de oración por la unión de las iglesias (entre las fiestas litúrgicas petrina y paulina del 18 y 25 de enero). Pero hoy la vivimos con el talante ecuménico postconciliar de “peregrinar juntos hacia la unidad” (Evangelii gaudium, n. 244), en vez del exclusivismo contrarreformista de la época de Pío X.

Hoy ya no presume la iglesia católica de ser el tronco del árbol en el que únicamente “subsista la iglesia de Jesucristo”, del que se habrían desgajado, según la teología contrarreformista, las “ramas separadas”. Para aquella mentalidad preconciliar, rezar por la unidad significaba pedir que las ramas separadas se reunieran de nuevo y reinsertaran en el tronco.

Cuando el 25 de enero de 1959 anunció el Papa Juan XXIII la convocatoria del Concilio Vaticano II dijo que, con esa ocasión, rogaba por “una amistosa y renovada invitación a nuestros hermanos separados de las Iglesias cristianas a participar con nosotros del banquete de gracia y hermandad, al que aspiran tantas almas en tantos rincones del mundo” (G. Zizola, L’Utopia di Papa Giovanni, p. 322).

Estas palabras del Papa le parecieron sospechosas a los funcionarios de la Curia que las “re-escribieron” en los términos siguientes en el comunicado de prensa oficial dado por el Secretario de Estado, Cardenal Tardini: “invitación a las comunidades separadas para buscar la unidad”. Habían suprimido la calificación de “iglesias” y “hermanos”. También había desaparecido la expresión que invitaba a “participar del banquete de gracia y hermandad”, por miedo a que se viese en ella una invitación a la mesa eucarística (P. Hdebblethwaite, Juan XXIII. El Papa del Concilio, PPC, 2000, p.386-88).

Durante los años siguientes de preparación del Concilio y durante la primera sesión de este, prosiguió la tensión entre la propuesta ecuménica y la oposición contrarreformista. Deo gratias, al fin triunfó el ecumenismo en el Decreto Unitatis redintegratio, de 21 de noviembre de 1964.

Ahora la imagen ya no es la de una reunión de “ellos, las ramas” con “nosotros, el tronco”. Ahora todos somos ramas separadas del tronco: Cristo. No se trata de que “ellos-ellas” vuelvan a “nuestro redil”, sino de que todos “nosotros/nosotras, ellos/ellas, todos ramas” nos renovemos y reformemos continuamente: “todos examinan su fidelidad a la voluntad de Cristo y emprenden la renovación y reforma” (Concilio Vat. II, Unitatis redintegratio, n. 4).

Sin embargo, es conocida la marcha atrás que se fue dando en los últimos años de Juan Pablo II. Después de la publicación por el card. Ratzinger de Dominus Jesus (Congregación para la Doctrina de la Fe, 6-VIII-2000), los escritos teológicos que se referían a las confesionalidades protestantes como “iglesias hermanas” eran amonestados por las correspondientes instancias inquisitoriales.

Por eso resultan tan positivas y esperanzadoras las palabras del Papa Francisco cuando repite que el anuncio de paz de Jesucristo “no es el de una paz negociada, sino la convicción de que la unidad del Espíritu armoniza todas las diversidades(EG 230). Francisco ve la marcha hacia la unidad deseada por Jesús: “que todos sean uno” (Jn 17, 21) como el camino hacia una meta: “siempre somos peregrinos y peregrinamos juntos” (EG 244).

Ocurre con la “unidad de las iglesias” un equívoco semejante al que se produce con la mal llamada (canónicamente) “indisolubilidad del matrimonio”. Ni la una ni la otra son una propiedad o característica ya dada desde el principio, ni un punto de partida, sino una meta a la que se está llamado, se promete caminar y se camina, pero… La unión de las familias, comno la unión de los esposos y la unión de la familia humana, de la que aspiran a ser signo las iglesias son, como la paz, algo que hay que construir; son un don y una tarea, como suele repetir Francisco y ha repetido el Sínodo de los obispos.

No somos nosotros el tronco, con el monopolio de la verdad. Somos todos ramas separadas que peregrinan hacia el tronco de Cristo, sin tener ninguna el monopolio de la meta.

Pero, al mismo tiempo, tenemos también el optimismo esperanzador de saber que, aunque nos desviemos o separemos del tronco de Cristo por el camino, Él no se separa, sino que sigue estando con, en y junto a cada rama y “subsiste”, es decir, está presente, animando y vivificando con su Espíritu, a cada una.

También en la rama que a veces ha presumido de ser tronco, también en ella “susbsiste” la Iglesia de Cristo (C.Vaticano II, Lumen gentium n. 8). Como dirían nuestros hermanos budistas: “hasta los buenos se salvan”. O como diría Jesús: “Hasta los que se creen justos se salvan, porque no he venido por los justos, sino por los pecadores… pero, como pecadores son todos…, pues resulta que por todos he venido para salvarlos a todos” (cf Lc 5, 32 y Mt 9, 13).

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Sábado 19 de Diciembre: Celebración de Navidad de Cristians Inclusius de Barcelona

Jueves, 17 de diciembre de 2015

CARTELLNADAL2015Nos envían esta información desde Protestants Inclusius:

Sábado 19 de Diciembre a las 19 horas la Comunidad Protestantes Inclusivos BCN organiza la celebración ecuménica de Navidad. A la cual todo el mundo miedo asistir.

Si queréis podéis venir una hora antes de empezar la celebración; a las 18 horas tendremos un momento para encontrarnos, charlar y tomar un buen chocolate. Estáis invitadas e invitados!

A la celebración nos acompañará Teresa Forcades que será la encargada de hacer la reflexión bíblica, y también el pastor Víctor Hernández que se encargará de la Santa Cena.

Haremos una colecta por la Fundación Fundació Enllaç, una entidad creada al 2008 por una veintena de personas vinculadas al movimiento LGTBI que trabaja para apoyar en las personas LGTBI que con independencia de las causes -deterioro por envejecimiento, enfermedad, desarraigo o discriminación- se encuentren en situaciones de vulnerabilidad, de dependencia o de incapacitación, permanente o temporal.

Si queréis conocer mejor la fundación podéis visitar su página web:

fundaci_enlla_Dissabte 19 de Desembre a les 19 hores la Comunitat Protestants Inclusius BCN organitza la celebració ecumènica de nadal. A la qual tothom por assistir.

Si voleu podeu venir una hora abans de començar la celebració; a les 18 hores tindrem un moment per trobar-nos, xerrar i prendre una bona xocolata. Esteu convidades i convidats!

A la celebració ens acompanyarà la Teresa Forcades que serà l’encarregada de fer la reflexió bíblica, i també el pastor Víctor Hernández que s’encarregarà del Sant Sopar.
Farem una col·lecta per la Fundació Enllaç, una entitat creada al 2008 per una vintena de persones vinculades al moviment LGTBi que treballa per donar suport a les persones LGTBI que amb independència de les causes -deteriorament per envelliment, malaltia, desarrelament o discriminació- es trobin en situacions de vulnerabilitat, de dependència o d’incapacitació, permanent o temporal.
Si voleu coneixer millor la fundació podeu visitar la seva página web:
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Oikoumene

Jueves, 22 de enero de 2015

Del blog À Corps… À Coeur:

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No hay reconciliación sin renuncias recíprocas.

El día en que se realice entre los cristianos una comunión visible, será necesario morir a lo que más marcó a la familia en la que hemos vivido durante un tiempo, en un lugar.

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Frère Roger de Taizé, en “Dinámica de lo provisional

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“El diálogo une”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Lunes, 19 de enero de 2015

d2Leído en su blog Nihil Obstat:

¿Sería posible dar un paso más allá de la semana de oración por la unidad de los cristianos y hacer todos los años algo parecido a lo que hizo, por dos veces, Juan Pablo II en Asís, invitando a orar a los líderes de las distintas religiones, y que cada año se encargara de convocar un líder distinto? Evidentemente, se supone que a esta reunión anual también asistiría el Obispo de Roma, aunque no la convocase. Es lógico que en Asís, el Papa fuera el “centro” de la reunión. Pero si la reunión la convoca cada año un líder distinto, el centro lo ocupará el anfitrión que la convoque.

Las divisiones son cosa de este mundo. Quizás inevitables, pero de este mundo. ¿Por qué no hacer de los acontecimientos del cielo signos de unidad? Allí eso de la santidad no funciona como aquí. Por eso, sería bueno que nos intercambiásemos los modelos y, que unos y otros, considerásemos dignos de ser imitadas a las grandes figuras de las distintas confesiones y religiones. Proponer esto, si no de forma oficial, al menos de forma oficiosa, sería un signo rompedor, sin duda, pero significativo. No hay que pensar que cualquier reconocimiento de la bondad ajena es una descalificación de la propia bondad. Ponernos en camino es hacer gestos concretos. Hay algunos que, si se hicieran, resultarían tan sorprendentes que uno pensaría que hemos acelerado mucho el paso.

Una cosa más: hay que mantener el diálogo ecuménico e interreligioso a toda costa. Hay que utilizar palabras persuasivas y positivas, que comiencen por reconocer lo bueno que hay en el otro. Y hay que trabajar juntos a favor de la paz y en contra de la violencia; a favor de la dignidad humana y en contra de la pobreza. En ese trabajo podemos ir muy unidos. Cada uno debemos proponernos convencer de la necesidad de este trabajo conjunto a los fieles de otras religiones o confesiones que conozcamos. Muchos líderes musulmanes, en respuesta a los trágicos sucesos ocurridos recientemente en París, han hecho declaraciones públicas y claras contra el terrorismo cometido en nombre de Dios. Por su parte el Papa acaba de decir en Sri Lanka: “Nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra”.

Nosotros, desde el contacto mutuo, que casi obliga a reconocer al otro que no somos peligrosos y que hasta podemos ser amigos, tenemos que proponer acciones positivas que favorezcan la convivencia. La unidad se construye a base de pequeños gestos. Conscientes de que en este mundo la unidad siempre será imperfecta. Se perfeccionará en la Patria.

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“Unidad que quiere ser sin ser”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Domingo, 18 de enero de 2015

20150110_cartel_semana_oracionLeído en su blog Nihil Obstat:

Los gestos del Papa Francisco, sucesor del apóstol Pedro, con el Patriarca de Constantinopla, sucesor del apóstol Andrés, en su viaje a Turquía del pasado mes de noviembre, fueron significativos. Además de los gestos hubo palabras de cercanía y simpatía mutuas. Más aún, palabras que han reconocido lo mucho que une a las Iglesias católica y ortodoxa. Nos une lo fundamental: tenemos la misma Palabra de Dios, el mismo Credo, los mismos sacramentos. Y sin embargo, a pesar del reconocimiento por parte católica del ministerio y los sacramentos de la parte ortodoxa, cuando el Obispo de Roma participó en el culto divino celebrado por el Patriarca de Constantinopla, no recibió la comunión eucarística, aunque allí hubo verdadera eucaristía. La participación en el culto y la no comunión eucarística es el signo más claro de una unidad que quiere ser, pero que todavía no es.

El punto de separación, a mi entender, está en la distinta concepción por unos y otros del ministerio petrino. Decir que el Papa es un “primus inter pares”, el primero entre iguales (como dice la ortodoxia) probablemente es demasiado poco. Pero el modo de ejercer el ministerio petrino, tal como se hace hoy en la Iglesia católica, no es el único posible y probablemente es mejorable. Esto lo reconoció Juan Pablo II cuando solicitó ayuda para ejercer de forma más adecuada y ecuménica, de forma menos separadora, su ministerio. Francisco ha recordado esta petición de su predecesor y la ha hecho suya.

Llevamos tantos años hablando de ecumenismo y de diálogo interreligioso que uno se pregunta si podemos dar pasos nuevos. Desde hace muchísimos años, en enero, hay una semana dedicada a la oración por la unidad de los cristianos, semana impulsada por distintas Iglesias cristianas. La oración es la traducción de la esperanza: el que espera pide, y en función de lo que pide se sabe lo que desea y espera. Pero cuando las peticiones no se logran, uno se cansa de pedir. Cierto, Jesús recomienda que oremos sin desfallecer, pero también es cierto que a uno le gustaría ver algún resultado concreto. Si concebimos la unidad como una “vuelta a Roma” por parte de los que se fueron, me parece que lo tenemos muy difícil. Pero si unidad significa ponernos en camino, sin prejuicios, para ver a dónde llegamos, podemos seguir pidiendo la unidad.

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , ,

Cardenal Marx pide “leer con respeto los textos de Lutero y sacar provecho de sus ideas”

Martes, 6 de enero de 2015

lutero_03En 2017 la Iglesia Evangélica celebra los 500 años de la Reforma

Asegura que los católicos también pueden aprender mucho del reformador Martin Lutero

El cardenal de Münich y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Reinhard Marx, cree que los católicos también pueden aprender mucho del reformador Martin Lutero y que para la Iglesia Católica la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante en 2017 también será algo importante.

Lutero no apuntaba a una escisión de la iglesia sino que quería llamar la atención con sus llamados a la reforma sobre cosas que enturbiaban el mensaje evangélico”, escribe Marx en una columna en el periódico “Politik&Kultur”.

“Después de 50 años de diálogo ecuménico para un cristiano católico también es posible leer con respeto los textos de Lutero y sacar provecho de sus ideas, agrega el cardenal.

Según Marx, los 500 años de la Reforma deben ser aprovechados para poner el foco en la figura de Cristo y para intensificar la cooperación entre las distintas confesiones en medio de una sociedad marcada por la secularización.

El 31 de octubre de 1517 el entonces joven teólogo Martin Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis contra la venta de indulgencias por parte de la iglesia, lo que se considera como el acto que desató la reforma protestante y el cisma de la iglesia.

En 2017 la Iglesia Evangélica alemana, la organización protestante más grande del país, celebrará los 500 años de la Reforma. (RD/Agencias)

Fuente Religión Digital:

General, Iglesia Católica, Iglesia Luterana , , , , , , , ,

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