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“No nos ha salido un papa raro “, por Carlos Osma

Miércoles, 17 de abril de 2019

papaDe su blog Homoprotestantes:

Creo, como el papa Francisco afirmó en el programa Salvados de la Sexta, que las tendencias no son pecado, y por tanto (a partir de aquí es deducción mía) si una persona tiene tendencia a la LGTBIQfobia no está pecando, que el pecado (y disculpar por utilizar una palabra con un pasado tan sangriento) está en la práctica. Es decir, que lo encontramos cuando actuamos, de pensamiento, palabra y obra de una forma LGTBIQfóbica. Quienes hayan escuchado el resto de la entrevista podrán valorar ellas mismas si el papa Francisco está o no cometiendo un pecado con las personas LGTBIQ. Y después, tendrán más herramientas para juzgar si su discurso da, o no, cobertura a las terapias para “curar la homosexualidad” que impartía el obispado de Alcalá de Henares en Madrid y que ha destapado eldiario.es.

La palabra destapar es muy grandilocuente, y queda muy bien en los medios periodísticos, pero cualquier persona medianamente informada sabrá que estas terapias pseudocientíficas, pseudocristianas, y nefastas para la identidad (y la vida) de tantas personas LGTBIQ, son habituales en los entornos cristianos. Digo cristianos, en general, porque los evangélicos también tienen papas que, a su lado, hacen parecer a Francisco un feminista queer de extrema derecha. Y quienes creemos que un Jesús marica salvaría a muchos niños y niñas de la LGTBIQfobia de sus familias, de sus iglesias, y sobre todo de estas terapias demoníacas, sabemos también que únicamente considerar delito la LGTBIQfobia no logrará eliminar el problema (aunque evidentemente deba considerarse así, para que cada cual asuma lo que ha hecho), se necesita urgentemente una ley de educación que incluya la diversidad en los currículos educativos y empodere a los menores. Cualquier solución que no pase por una ley de estas características, es simplemente un brindis al sol, puro marketing político.

No debemos poner a todos en el mismo saco, y hay una parte del cristianismo en cualquiera de sus expresiones, para el que la diversidad sexual y de género es una forma más de la manifestación de una divinidad diversa que nos crea a todas y todos a su imagen y semejanza. Pero también hay que decir que estamos hablando de una minoría, y que mayoritariamente el cristianismo no solo es LGTBIQfóbico, sino que piensa que es la única forma posible de ser del cristianismo. Dentro de este gran grupo, tenemos a uno muy pequeño al que no le importa decir claramente que las personas LGTBIQ hemos de arder en el infierno y que lo mejor que se puede hacer con nosotras es expulsarnos de las iglesias. Pero el grupo más grande de la mayoría homófoba de las iglesias, es lo suficientemente inteligente para saber que este discurso choca con el mensaje de amor cristiano. Ninguno de estos cristianos, ni de estas iglesias quieren llevar colgando el sambenito de LGTBIQfóbicos, y tienen que buscar soluciones más o menos imaginativas a esta evidente contradicción que no les deja en buen lugar. Por poner un ejemplo, ¿te imaginas que eres una responsable de ConMisHijosNoTeMetas en España y tienes un hijo gay? Si eres incapaz de poner a tu hijo por delante de tu homofobia, es decir, si eres incapaz de seguir a Jesús: ¿qué harías para poder seguir considerándote una buena madre y una buena cristiana?

Decía el estribillo de la canción de una prima mía, que la solución está en Jesús. Yo añadiría en un Jesús marica, pero como esto suena muy irrespetuoso para los cristianos LGTBIQfóbicos de bien, parece ser que la solución está en un psicólogo o psicóloga que intente formatear el disco duro de menores “raros”. Las terapias reparativas son la oración de muchas iglesias, padres, madres, hermanos y hermanas, para no tener que enfrentarse a sus contradicciones, a su incapacidad de escuchar al Espíritu diciéndoles que a lo mejor la Biblia no debe interpretarse así, que es posible que las relaciones sexuales de dos personas del mismo sexo también estén abiertas a la vida (al menos a una vida mejor que la de quienes viven torturados en una continua represión), o que Dios nos hizo mujeres y hombres, no nuestros genitales. Son oraciones para hacerlos sentir buenos, oraciones de gente incapaz de conmoverse al ver el sufrimiento que están infringiendo a quienes se supone que más quieren (¿o solo se quieren a ellos mismos?). Es la manera de eludir la responsabilidad, de no dejarse interpelar por aquello que no esperan, es la manera de coger todas sus contradicciones y cobardías y colgárselas a un niño o una niña para que sea el culpable de todo. La responsabilidad del rechazo ya no será de la iglesia, del padre, de la madre, del hermano o de la hermana, la responsabilidad es de la niña que no logrará cambiar quien es con una terapia que le marcará para toda la vida. La niña o el niño “raro” habrán elegido que se les margine, insulte y desprecie… No su familia, ni su iglesia, que le llevaron con amor a la consulta de un “especialista”.

Por todo esto las terapias de reconversión son tan habituales en los entornos cristianos, esa es la razón por la que un señor vestido con una gran falda blanca, les dice con una voz angelical a las familias cristianas en una entrevista de La Sexta que no deben echar de casa a una persona que tenga “tendencia” homosexual, pero que si ven que su hijo es pequeño y muestra “síntomas raros” conviene que le lleven a un psicólogo por si todavía se puede hacer algo. Porque él es bueno, y también los padres y las madres cristianas, ellos no son LGTBIQfóbicos, el problema está en el niño o niña “raro”. Siempre es más fácil culpabilizar a los más débiles. Yo pensaba, quizás por seguir a un Jesús marica, que era haciéndonos como uno de estos niños que podríamos entender el reino. Lamentablemente, no nos ha salido un papa raro. Lamentablemente, tampoco tenemos muchas iglesias evangélicas raras. Sigue siendo todo tristemente normal, olvidando aquello de que: “cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18,5).

Carlos Osma

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“Iglesias, abusos y hashtags absurdos”, por Carlos Osma

Lunes, 1 de abril de 2019

microphone-1209816_1280De su blog Homoprotestantes:

La cumbre vaticana sobre pederastia acababa el pasado 24 de febrero dejando de nuevo una gran decepción entre las víctimas que esperaban algo más que palabras y buenas intenciones. Miguel Hurtado, portavoz español de la Organización Global de Víctimas ECA (Ending Clergy Abuse) afirmó tras conocerse las conclusiones de la cumbre que: “El papa Francisco ha dado un guantazo a todas las víctimas de pederastia que hemos venido de los cinco continentes para pedir explicaciones. Se ha pasado la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia. A nosotros nos abusaron dentro de la Iglesia, eran sacerdotes, monjes, profesores católicos. Esperábamos una respuesta que no nos ha dado”.

Dos días después, un tribunal australiano ordenaba detener al cardenal católico George Pell que había sido declarado culpable de violar a un menor (y por otros cuatro cargos de abusos). George Pell era ni más ni menos que el número tres del Vaticano e incluso estuvo en las quinielas en la última elección papal. Su abogado Robert Richter, en su defensa, comentó que el incidente con el menor había durado pocos minutos y que no fue premeditado, sino producto de un impulso, “un simple caso de penetración sexual convencional en el que el niño no participa voluntaria ni activamente”. Al leer las declaraciones de Robert Richter, yo me pregunto: ¿Quién paga a este abogado? ¿La Iglesia católica? ¿De verdad que el cardenal George piensa que está es la mejor defensa que tiene? ¿Era esta la idea de justicia, de trato con las víctimas, que hubiera promovido si hubiera llegado a ser papa? ¿Esta es la moralidad que se necesita para ser papable? ¿Cuántos George Pell había en la cumbre vaticana sobre pederastia que no llegó a una conclusión que pudiera satisfacer a las víctimas?

El tema de la pederastia dentro de la Iglesia católica es un drama que no tiene que ver únicamente con esta confesión cristiana, ya que es evidente que los controles educativos a instituciones escolares que pagamos toda la población con nuestros impuestos (independientemente de lo que creamos o dejemos de creer) no parece que hayan sido los más adecuados, (como tampoco lo fueron en el caso de bebés robados en centros médicos que pertenecían también a esta iglesia). Actualmente la sociedad está más sensibilizada ante estos dramas y espera algo más que buenas intenciones y palabras huecas, tanto de la Iglesia católica como de los Estados donde se han producido los abusos a menores. ¿Qué hubiera ocurrido si los casos de pederastia a este nivel hubieran ocurrido en otro entorno? Evidentemente la respuesta hubiera sido otra. El tema del silencio en los casos de abusos a menores tiene que ver tanto con el poder del adulto que ejerce sobre un menor, como del poder de la Iglesia católica sobre los Estados. Que en Estados Unidos (un país donde la Iglesia católica no es mayoritaria) haya 7000 sacerdotes acusados de abuso, mientras que en España las cifras se mantienen ocultas, no me parece que sea un dato anecdótico.

El jueves pasado la organización #ConMisHijosNoTeMetas España promovió una campaña en redes sociales. Si como la mayoría del mundo no conoces esta organización, probablemente habrás pensado que, al coincidir con la cumbre vaticana, su campaña pretendía defender la vida de los niños y niñas, la libertad que tiene cualquier menor de poder vivir con seguridad en todos los entornos, (iglesia, centros educativos, familia…), animar a denunciar los abusos y maltratos, pedir trasparencia a la Iglesia católica e implicación al Gobierno español. Pues no, este movimiento tan sensibilizado con la infancia, y con su protección, pretendía que sus seguidoras y seguidores denunciaran en las redes sociales la demoniaca, y por tanto inexistente, ideología de género que están recibiendo sus hijos en los centros educativos. Una de estas acciones consistía en utilizar el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas en las redes, y otra en cambiar la foto del perfil de Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp por una imagen que denunciara al gigante de la Ideología de Género (aquí lo pongo en mayúsculas para que parezca más importante y de algo más de miedo). La verdad es que no consiguieron su propósito, al menos en Twitter, porque no aparece en la lista de los 100 trendings topics de ese día, algo que sí hizo #XavierArzalluz #Stoptonterias o #LeyLGTBIya. Y aunque no tengo ningún dato, creo que tampoco tuvieron mucho éxito con el cambio de la foto del perfil porque, aunque no sirva como prueba, de las personas que conozco en mis redes sociales únicamente una se sumó a la iniciativa en WhatsApp.

Lo sorprendente es que esta mujer que cambió la foto del perfil, y con la que hace tiempo no tengo relación debido a su homofobia, hace más de cuarenta años tuvo que enfrentarse a una situación muy complicada en su familia: su hermano, que era el pastor de una iglesia evangélica, abusó de unas niñas, y no de unas niñas cualquiera, sino de las hijas de otra de sus hermanas. Y tras reunirse varias personas, entre las que se encontraba esta mujer, con el pastor-hermano-abusador, en vez de ponerle un cartel que dijera #ConMisSobrinasNoTeMetas, se decidió que la mejor solución era el silencio. Sacarlo a la luz podría producir males peores, el padre de las niñas podría matar al pastor-abusador, dijeron. Pero la verdadera razón del silencio fue otra, tenían miedo a que el testimonio de la iglesia evangélica de esa ciudad, por la que tanto habían luchado en momentos tan difíciles, quedara desacreditado para siempre. Tenían miedo también a perder la posición que cada uno de ellos y ellas tenía dentro de aquella iglesia que pensaban quedaba amenazada por la Verdad (esta sí en mayúsculas). Así que lo mejor para el evangelio, lo mejor para el pastor-abusador, y lo mejor para la iglesia evangélica, fue el acuerdo de que todas y todos se callarían si el pastor-abusador no volvía a repetir los abusos. Evidentemente ese acuerdo tan satisfactorio para las partes, no lo fue para las víctimas, y todo el mundo prefirió mirar hacia otro lado y no saber si se siguió respetando con esas niñas, o con otras.

En todas las iglesias hay intereses que van más allá de los que nos atrevemos a reconocer, y mucha gente dispuesta a todo por defender el testimonio y la credibilidad de “su iglesia”, así como la silla que ocupan dentro de ella. Tras las denuncias, las portadas de periódicos, o los informativos de televisión, únicamente ven el daño que esto hace a su credibilidad. Y al poner la vista allí, la apartan de las víctimas. Ese es el resumen de todo, al mirar sus intereses, o los de la iglesia de la que forman parte (que suelen ser los mismos), se alejan de lo más básico, de lo más humano, del evangelio mismo. Los abusos se dan en todos los entornos, eso es cierto, pero encubrirlos en nombre de Dios es repugnante, diabólico e indecente. Propongo que las iglesias organicen otro tipo de cumbres para hablar sobre abusos, y que en esas cumbres únicamente hablen las víctimas, que sean ellas las que saquen a la luz la verdad, y propongan las soluciones que consideran justas. Únicamente poniendo en el centro a quienes padecieron los abusos, el silencio y la negación, se resolverá de verdad esta lacra. Lo importante no son las instituciones, ni cómo les afectará que la Verdad salga a la luz, lo esencial, lo decente, lo humano, es responder con celeridad a las demandas de las víctimas.

Carlos Osma

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Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica, Iglesias Evangélicas , , , ,

“Personas LGTBIQ: el nuevo filón evangélico”, por Carlos Osma

Miércoles, 13 de marzo de 2019

man3De su blog Homoprotestantes:

Si no hubiera personas LGTBIQ en las iglesias, habría que inventarlas, o por lo menos convencerlas para que se apuntaran a alguna y se dejaran torturar en nombre de dios. Y es que la historia confirmará que al comienzo de este siglo somos nosotras las que más influencia tenemos en las principales instituciones cristianas. Aunque oficialmente no hay personas LGTBIQ dentro de ellas, porque supuestamente ambas naturalezas son como el agua y el aceite, la realidad es que estamos por todas partes. Si no fuera porque se nos percibe como una amenaza, casi llegaría a afirmar que somos el Espíritu Santo… Nos intuyen, saben que estamos, pero nadie puede (quiere) vernos. La realidad es que a nuestra costa se ha construido un relato de terror, de sospecha, que hace que muchos crean que podemos aparecer en medio de la noche para hacer alguna monstruosidad a algún despistado o a alguna dulce doncella. Somos las brujas del siglo XVI, los masones del XVIII, somos vampiresas y hombres lobo. No existimos (o eso dicen), pero les quitamos el sueño.

Ya sé que con eso de las vampiresas y los hombres lobo se me ha visto demasiado la pluma romántica porque, como decía al principio, en realidad somos un filón inagotable para nuestras iglesias. Se montan foros, aquelarres para decir quién es realmente evangélico y quién no a nuestra costa. La identidad evangélica ya no la define el evangelio, ni siquiera la Biblia, ni la actitud hacia los demás o la implicación por hacer un mundo mejor… La identidad evangélica la definimos nosotras y nosotros con nuestra manera de amar, de contonearnos, de vivir nuestro cuerpo. Y dependiendo de lo que unas personas piensen sobre lo maravillosos o detestables que son nuestros polvos divinos, se puede afirmar si son, o no son, realmente evangélicas. ¡Vamos, que nuestros coitos, efímeros y placenteros, son la prueba del algodón de su identidad! No sé si Lutero y Calvino, o mas cercanos a nosotras, Casiodoro de Reina y Pere Galès, sabían de la importancia que nuestros placeres, identidades y formas de vivir el cuerpo, acabarían por tener en las comunidades evangélicas. Imagino que no, y habría que decir que si lo hubieran previsto el movimiento evangélico en vez de estar dividido en infinitas denominaciones, lo estaría en únicamente dos (o como mucho tres si contamos a los indecisos): los que detestan los lechos ardientes en los que bisexuales, lesbianas, gais y trans practicamos sexo hasta la extenuación, o los que los respetan (o incluso tienen curiosidad). Vamos, que lo más lógico es que ahora en vez de preguntar a los nuevos conversos aquello de: “¿crees en Jesús como tu salvador?”, hay que preguntar otro tipo de cosas: “¿qué es para ti una mujer? ¿y un hombre? ¿qué opinas del sexo anal? ¿son aceptables las relaciones sexuales entre dos mujeres si no hay un dildo de por medio?” Y en vez de educar a las niñas y niños cristianos para que sean ejemplares y se comporten de forma respetuosa en el colegio con sus compañeras y profesores, ahora hay que darles una carta para que entreguen a su tutora en la que diga que si toda la educación que reciben no es heterocentrada, patriarcal, cisgénero y paleolítica, pues las familias super cristinas se reservan el derecho de imponer las correspondientes acciones legales. ¡No me dirán que las personas LGTBIQ no hemos revolucionado la manera en la que los evangélicos damos testimonio público de nuestra fe! Creo que no exagero si afirmo que actualmente somos el verdadero motor de transformación eclesial, y digo más, hacía siglos que un colectivo no había aportado tanto a nuestras iglesias.

Esto último, lo de necesitar abogados que defiendan a las niñas y niños de una educación que supuestamente no respeta la (falta de) educación sexual, y la manera en la que sus familias quieren (intentan obligar) que sus hijas e hijos entiendan su cuerpo, es un nuevo filón que las iglesias han encontrado y que no van a dejar escapar. Y es que aquí entramos en otro elemento determinante que les aportamos, y no es otro que el económico… Seamos sinceros, si solo sirviéramos para proporcionarles identidad, en tres o cuatro días seríamos desbancadas por otras personas mucho más interesantes que nosotras, pero la razón de ser influencers es que producimos riqueza económica. El mercado LGTBIQ es transversal, no solo creamos puestos de trabajo en la discoteca Diana, en la librería Cómplices o en el hotel Axel, sino que también ofrecemos puestos de trabajo a nuestros hermanos y hermanas en la fe. El psicólogo Martínez puede ayudar a una familia a explicarle a su hijo Juan de cinco años que no es una niña porque tiene esa cosita tan pequeñita que le cuelga entre las piernas, por solo 50 euros la sesión (precio amigo porque van a la misma iglesia), mientras la coach García va dando pañuelos de papel a las cristianas llorosas que le cuentan que se han enamorado de la directora del coro de la iglesia y no saben cómo decírselo a su marido, a 60 euros la caja de pañuelos. Y lo bueno de todo esto, es que como la promesa del cambio es una fábula que tanto el psicólogo, como la coach y sus clientes quieren creerse, estas sesiones se repetirán durante mucho tiempo y darán unos ingresos estables. Luego tenemos a los escritores, teólogos mediáticos, opinadoras, charlatanes y demás, que cobrarán sus libros e intervenciones en las iglesias a precios reducidos. Gracias a estos dinerillos no darán más palo al agua en su vida, y se desconectarán del mundo real donde viven el resto de mortales. Lo interesante es que con sus mensajes de odio, con sus facks news sobre nosotras, ayudarán a que psicólogos y coaches cristianos sigan teniendo pacientes. Tampoco podemos obviar, seríamos demasiado ilusas, que los comentarios y las acciones LGTBIQfóbicas dan puntos en el mundillo evangelical, así que con ese currículum se puede optar después a los mejores puestos de representación remunerados en diferentes instituciones cristianas… Esas que luego organizarán o auspicirán foros de reflexión sobre la verdadera identidad evangélica. Y podemos seguir y seguir con las formas de hacer que fluya el dinero dentro de las comunidades cristianas gracias a que nosotras perdemos la cabeza por David en vez de por Abigail. No hay campo que no pueda ser utilizado para este servicio, con un poco de imaginación cualquiera puede sacar tajada de este filón (de nuestro filón, de nosotras y nosotros, que por definición no existimos). ¿Quién nos iba a decir hace unos años que hasta los tristes abogados cristianos se iban a forrar con nosotras? En verdad, en verdad os digo, que somos una mina.

A las personas LGTBIQ que colaboráis más activamente en el sostenimiento del sistema homofóbico evangelical con los dineros que ganáis con el sudor de vuestra frente, os diría que por muy importante que seáis para su sustento, os planteárais si vale la pena seguir haciéndolo. Llevar una iglesia a cuestas de vuestros cuerpos, deseos e identidades puede ser una carga demasiado grande para vosotras solas. Y en realidad, no os preocupéis tanto por vuestras comunidades porque “a rey muerto, rey puesto”, y seguro que después de vosotras, vendrán otros colectivos que se ofrecerán a descender a las galeras de sus barcos para ser encadenados y remar en dirección a la injusticia. Mejor poner vuestro dinero en otros lugares que os ayuden a aceptaros tal y como sois y os proporcionen al menos una alegría de vez en cuando. En vosotros mismos, por una vez, por ejemplo. O en instituciones que ayuden a gente que tiene problemas de verdad, que sufre por cosas reales como el hambre, la enfermedad o la muerte, y no por discursos infantiles de odio de gente reprimida. Y a los cristianos y cristianas LGTBIQfóbicos que os estáis forrando con nosotras, pues sé que no me vais a hacer ni caso, pero yo os recomendaría que os largarais de nuestras comunidades a lugares donde podréis seguir haciendo caja a precios más suculentos, sin necesidad de haceros pasar por cristianos. En España se me ocurre el partido político Vox, si todavía no estáis apuntados, no os limitéis a votarles, subiros a su barco que aquí tenéis mucho dinero que ganar. Y si sois de otro país, pues seguro que habrá partidos de extrema derecha parecidos. Si vuestra vocación es sacar provecho a costa de quien sea, montar vuestros foros en otros espacios que no comprometan al evangelio (y las instituciones cristianas que nos representan a todas) y lo lancen al lodo de vuestra LGTBIQfobia. No seáis tan tontos, el filón económico es más grande fuera del pequeño mundo evangelical, y además no tendréis que estar continuamente comportándoos de esa manera “santurrona”, os podréis quitar la careta, y decir las cosas por su nombre, sin necesidad de menospreciar la Biblia, y crear identidades evangélicas que nada tienen que ver con el evangelio.

Carlos Osma

Tapa 1b
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General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , ,

“Un Jesús en mallas en el lago de los cisnes”, por Carlos Osma.

Lunes, 25 de febrero de 2019

5078F331-360E-47BE-99C0-13DD1D75CAEADe su blog Homoprotestantes:

Hay veces que uno se cansa de escuchar noche y día tantos lamentos, tantos discursos cargados de miedo y de verdades basadas en fantasmas divinos. Y es que uno llega a pensar que el enorme ruido que nos envuelve, y que supuestamente crea la naturaleza para acabar con todos nosotros, no permite pensar a nadie con claridad. Estamos a merced del vaivén de los discursos de odio, a un tris de ser derribados por huracanes de ignorancia, a medio camino entre el desierto y una llanura fértil. Justo en ese momento de la existencia en el que todo parece más oscuro que nunca, y aunque sabemos que no falta mucho para que llegue el amanecer, a nuestro alrededor nadie cree que vayamos a sobrevivir para contarlo. ¿Dónde estás maestro?

Las barcas abarrotadas de discípulas y discípulos como dios manda no parecen ser el lugar más seguro para nosotras, allí el mensaje del evangelio de Jesús no lo encontramos por ningún lado. Así que si nos quedamos donde estamos, al final acabaremos por confundir la buena noticia con un grito de desesperación, de miedo, de temor. Terminaremos por creer que la salvación ha huido lejos de nuestro alcance, más allá de las montañas donde colocamos nuestros dioses, más allá de nuestro día a día, de nuestra realidad, de nuestro mundo, de nuestros deseos y nuestra manera de comprendernos. Más pronto que tarde, si nos quedamos quietas, nos descubriremos siendo arrastrados de aquí para allá por la ignorancia, por la falta de empatía, por la LGTBIQfóbia, por la más absoluta incapacidad crítica, por el sensacionalismo, por el populismo, por el odio y los egos desbordados. Por la convicción demoníaca de que es mejor no dejar espacio en la barca a los diferentes. Y en medio de una tormenta como esta, incluso si se nos apareciese Jesús mismo, será difícil no acabar confundiéndole con un espejismo, con un fantasma, y ponernos después a gritar todavía con más insistencia que necesitamos que alguien venga desde el cielo a salvarnos. ¿Dónde estás maestro?

Estamos decididos a salir de este bucle, de este círculo de muerte que no nos aporta nada más que falsedad, negación y desconfianza. Así que agudizamos nuestro oído todo lo posible para escuchar otras voces que estén fuera de la barca del temor y la desesperación. Y serán nuestras ganas, pero hemos escuchado un claro “ven” que no suena a amenaza, ni a condena, sino que es una llamada sencilla que invita a la apertura, a lo imposible e imprevisible, a hacer cosas extrañas, diferentes, divertidas; cosas necesarias que cambien el mudo y lo dignifiquen. Así que sin duda es la voz del maestro. Quienes nos acompañan, sacan su fe de toda la vida para decirnos que nos hemos vuelto locas, que lo que escuchamos es únicamente el silbido del huracán de nuestros propios deseos que acabarán por destruirnos; pero seguimos escuchando “ven”. Y como la fe de ir tirando, esa que a veces parece evaporarse por encima de lo lógico y lo biológico, se parece tan poco a la fe de toda la vida; nos armamos de valentía y nos ponemos de pie en el borde de la barca. Y al ponernos de puntillas, como si fuéramos la princesa Odette en El lago de los cisnes, escuchamos de nuevo ese “ven”, un “ven” definitivo, que no sabemos si volverá a repetirse, que podemos dejar pasar si tenemos miedo, o al que podemos responder, aunque el vértigo nos haga temblar.  ¿Dónde estás maestro?

Y hacemos un entrechat[1] que nos lleve de la barca hasta el mar, y al ver que no nos hundimos, sentimos que tenemos fe, que vamos a lograr todo lo que deseamos, que dejamos atrás a quienes nos limitaban con sus lamentos y soñaban con una barca en la que solo había lugar para ellos. Realizamos después un cabriolé[2] de noventa grados con las piernas bien extendidas en el aire y volvemos a caer sobre el mar para ver, ahora sí claramente, que quien está delante nuestro es Jesús, nuestro maestro, que lleva unas ajustadísimas mallas. No estamos solas, él nos acompaña, y la emoción nos invade de tal forma que queremos bailar con él y hacer un pax de deux[3], pero saltándonos los pasos previos y haciendo directamente la coda. Justo entonces nos percatamos de que las fuerzas que pretenden hundirnos no tienen su origen en la barca, y que no es únicamente ella quien las padece. Y hacemos un Fouetté en Tournant[4], un giro espectacular, pero nuestra mirada ahora está puesta en la oscuridad y nuestro cuerpo nota que lo golpea un huracán de odio que quiere que el mar del olvido lo trague para siempre. El último paso que intentamos es un balancé[5], porque notamos que el agua ya nos llega hasta la cintura: tenemos miedo. Y entonces gritamos y nos desesperamos como aquellos con los que compartíamos aquella barca tan pequeña. Al final no somos tan distintos, la falta de fe es la razón de nuestra desesperación también, y hemos acabado por creernos que es imposible bailar sobre el mar con Jesús. ¿Dónde estás maestro?

“¡Hombre de poca fe! ,¿por qué dudaste?” Nos dice Jesús mientras extiende su mano y nos sostiene para que el mar embravecido no nos trague. Sería estúpido explicarle todas las experiencias vividas que han acabado por dejar nuestra fe tal y como se la ha encontrado, suerte tenemos de que no se haya esfumado en alguna de las hogueras donde han intentado quemarnos en más de una ocasión. Pero justo cuando su mano está impidiendo que nos ahoguemos, no es el mejor momento para decirle todas estas cosas. Así que nos callamos que dudamos porque pensábamos que no estaba, porque no le percibíamos por ningún lado y porque nos sentíamos solas. Nos lo callamos, pero sabiendo que nos ha leído la mente, y que nos mira de reojo mientras nos lleva hasta la barca donde nos espera toda esa gente con una fe de toda la vida que antes no paraba de gritar y temblar de miedo. Esa gente que prefería el negro de la noche y el blanco de la espuma de las olas que rompían en sus caras, antes que los colores del arcoíris que recorren nuestro cuerpo. Volver a la barca, ¿estás seguro maestro?

Y nos lleva hasta allí, pero no estamos en el mismo sitio, es como si hubiera hecho una nueva barca que avanza firme hacia la ribera donde la vida es abundante. No es la misma barca, no. Si lo fuera, preferiríamos lanzarnos otra vez solas al mar y jugarnos la vida para llegar a tierra firme, antes que la fe de toda la vida se dispusiera a acabar con la nuestra. Pero en esta barca humilde, tosca, que no sabemos si aguantará la próxima ola, ya no hay miedo. La naturaleza no lo determina todo, no hay condenas, y la fe se alimenta también de la diversidad. En ella, uno se siente parte, se atreve incluso a coger un extremo de la red para lanzarla con el resto de discípulos al mar. En esta barca, uno es consciente de que está el maestro. Ya no importa el viento, ni las olas, ya no hay lugar para el miedo, sino para quienes quieran ponerse de rodillas y reconocer que ese Jesús en mallas, que nos acompaña a todas y baila tan bien El lago de los cisnes, verdaderamente es el Hijo de Dios.

Carlos Osma

Notas:

[1] Salto de ballet donde se despega con un pie al frente y se van cruzando las piernas en el aire.

[2] Un paso del allegro en el cual las piernas extendidas se baten en el aire.

[3] Gran danza para dos. Como regla general el grand pas de deux se realiza en cinco partes: entrada (entrée), adage, variación para el bailarín, variación para la bailarina, y la coda, en el cual ambos bailarines bailan juntos.

[4] Espectacular giro donde el pie de trabajo es estirado y recogido durante las vueltas.

[5] Paso oscilante, una alternación de equilibrio, cambiando el peso de un pie al otro.

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“¡Tus hijos, sí importan!”, por Carlos Osma

Lunes, 11 de febrero de 2019

NiñoDe su blog Homoprotestantes:

Supongo que algún grito similar a ¡tus hijos, sí importan! harían los buenos cristianos que en el año 1491, acusaron a varios judíos toledanos de torturar, crucificar, y arrancar el corazón a un niño, para intentar después hacer un rito con su sangre que trajese la desgracia a todo el pueblo. Ante tanto griterío, y porque quién más y quién menos tenía un hijo o un sobrino, nadie se podía oponer a que estos peligrosos judíos (descendientes de quienes crucificaron a Jesús) fueran quemados vivos delante de todo el pueblo, para que no quedara duda alguna de que la amenaza había sido lanzada al infierno. Tras el castigo, y decididos a encontrar los restos de la infantil víctima, parece ser que toda la población se maravilló, tras buscarlo día y noche, de que Dios mismo lo hubiera ascendido a los cielos y lo hubiera hecho descansar en los brazos de la madre de todos los creyentes: la Virgen María.

También debían gritar ¡tus hijos, sí importan!, muchas familias católicas que acabada la guerra civil española tenían que enviar a sus hijos a escuelas a las que, por casualidad y mala fortuna, asistía algún niño de una familia protestante. Hacer compartir pupitre a desvalidos niños, con ignorantes que no sabían rezar ni el rosario, y que lo único que sabían hacer era negar la identidad católica, apostólica y romana de España, suponía una gran amenaza. Así que, más que censurarles, sonreían cuando sus hijos les explicaban que levantaban el dedo acusador, insultaban, tiraban piedras, o golpeaban al hereje. Era simple autodefensa, era ley natural, era lo que dios manda: defenderse del diablo y sus huestes.

En Louisiana, en 1960, la amenazadora niña de seis años Ruby Bridges, además de ¡tus hijos, sí importan!, también escuchó los gritos de las familias cristianas blancas que sostenían un ataúd con una muñeca negra dentro. Era la manera que encontraron para defenderse del peligro que suponía que una perturbadora niña negra se sentara por primera vez al lado de sus hijos e hijas blancas en la escuela. Fue la forma lógica de reaccionar de cualquier familia de bien que quería lo mejor para sus hijos. Por eso le gritaron, a ese peligro de seis años, que la iban a ahorcar o a envenenar… para que se fuera lejos de allí y dejara de molestar y confundir a sus pobres hijos. Era preocupación, amor de padre y de madre, responsabilidad. Era biología, historia y Biblia; era sentido común.

Y ese grito, es un grito que no se detiene, que continua hoy: ¡tus hijos, sí importan!, ¡defiéndelos!, ¡no dejes que nadie les haga daño!, ¡están en peligro! No vaya a ser que les confundan y les hagan creer que el maricón de su compañero, que la bollera de su mejor amiga (nuestras hijas siempre eligen las amistades que detestamos), o el confundido trans de la fila de delante; son personas con el mismo derecho a ser felices que ellos. Nos están atacando, y donde más nos duele, con nuestros hijos, que ahora están a merced de una ideología en la que ya no son “como Dios manda”, sino una posibilidad más, entre otras. Y no solo eso, sino que esa endemoniada ideología que ha llegado a su máxima expresión gracias a una enferma mente judía como la de Judith Butler, lo que quiere hacer en última instancia es hacer de nuestras hijas e hijos seres humanos sin referencias claras. Alejándolos de la verdad, de lo natural y de lo que ha sido toda la vida.

¡Tus hijos, sí importan!, tenemos que organizarnos, crear un grupo de presión para defender nuestra manera de ver el mundo: que una lesbiana es una enferma, que un trans puede ser reconducido a lo que Dios ha determinado en sus genitales, que una bisexual es una viciosa pecadora, y que un maricón es un peligro para todos. Hay que aliarse con los partidos políticos que nos defienden, no importa que sean de extrema derecha, que nieguen derechos básicos, o estén a merced de intereses económicos que detestamos. ¡Tus hijos, sí importan!, la movilización es necesaria antes de que nuestro hijo aparezca un día en casa y nos diga que quiere ponerse pechos, o que nuestra hija nos explique que no está tan mal eso de manosearse con su amiga… El peligro es real, les bombardean con su ideología enferma por la televisión, les machacan con mensajes por Internet, y seguro que pronto les propondrán una actividad obligatoria de autoexploración genital en clase.

¡Tus hijos, sí importan!, gritémoslo en las iglesias, pero no solo allí, salgamos a la calle, demostremos que somos muchas y muchos, quitémonos la careta, no importa que digan de nosotros que somos homófobos, o tránsfobas, o cualquier otra palabra que hayan creado esos pervertidos en sus laboratorios de género. Digamos lo que dios quiere, lo que cae por su propio peso, lo que es evidente. Hagamos que resuene en nuestros parlamentos, en nuestras leyes. No les dejemos espacio alguno que permita que engañen a nuestros hijos, devolvámoslos al lugar que les corresponde, al de la marginación, la injuria, el del chivo expiatorio y la muerte. Apartémoslos de nuestros hijos e hijas, enviémoslos al infierno, es lo que dios quiere.

Estamos perdiendo, como lo hemos hecho siempre, pero no nos resignemos y sigamos gritando: ¡Tus hijos, sí importan! Intentemos aferrarnos a nuestros privilegios, a nuestra supremacía, a nuestro miedo, odio, y a nuestro dios.

Carlos Osma

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Lo “bi” en la Bi-blia, por Carlos Osma

Lunes, 28 de enero de 2019

people-2557410_1920De su blog Homoprotestantes:

La identidad “bi” de Jesús fue un tema que levantó mucha controversia en los primeros siglos del cristianismo. Hubo dos tendencias para intentar explicar cómo era eso de ser “bi” en Jesús representadas por las escuelas de Alejandría y Antioquia. Los alejandrinos ponían en primer plano la divinidad de Jesús, y tendían a minimizar su humanidad, mientras que los antioquenos hacían exactamente al contrario. Pero propuestas había de todo tipo y grado: Cristo era divino pero no tenía un espíritu humano, Cristo era hombre y Dios pero sin mezcla alguna de ambas naturalezas, la naturaleza humana de Cristo fue absorbida por la divina, etc… A primera vista uno puede pensar que estas discusiones ni nos van ni nos vienen, o que a falta de Facebook, Instagram o Twitter, nuestros antecesores cristianos estaban igualmente dispuestos a perder el tiempo en cosas que tenían poco que ver con la realidad. Aun así no os dejo con la duda, y os explico que la propuesta que finalmente tuvo más followers se estableció en el Credo de Calcedonia [1] del año 451 d.C. y afirma que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por dicha unión.

Antes de seguir con mi reflexión, intentaré hacer una última aclaración de lo que he dicho en la introducción para todos aquellos lectores LGTHIQ que se hayan perdido a mitad de párrafo (cambio la b de bisexuales por la h de heterosexuales, porque los “bi” saben mejor que yo lo que voy a decir, y porque hoy me he levantado inclusivo). Tomemos como ejemplo una persona bisexual; algunos pensarán que en realidad es una persona gay que no se acepta, otras que es una heterosexual confundida, los más ecuánimes afirmarán que es 50% homosexual y 50% heterosexual, y los progres que depende del día se levanta gay o hetero. Lo que vendría a decir el Credo LGTBIQ de Calcedonia es que las personas bisexuales son siempre 100% bisexuales, capaces de enamorarse de una persona del mismo sexo sin dejar de sentirse atraídas por las de distinto, o de diferente sin dejar de suspirar por las del mismo. Reconozco que la aclaración tiene sus lagunas, pero aún así espero que haya sido clarificadora. Si no es así, podéis eliminarla de vuestro cerebro y quedaros con el original: Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por dicha unión.

Toda esta larguísima introducción, con aclaración incluida, viene a cuento porque quería hablar de la Bi-blia, o mejor dicho de la manera que tenemos de entenderla, de aproximarnos a ella. Y no estoy mezclando churras con merinas, porque existe una tendencia clara e influyente dentro del cristianismo actual que pretende sustituir a Jesús por la Biblia (o mejor dicho, por una interpretación legalista de ella). Por esta razón, el antiguo problema “bi” de Jesús, se ha trasladado a una problemática similar con la Bi-blia. Hay personas que se encuentran cómodas con afirmaciones como “La Biblia es una reflexión humana que intenta aprehender y comprender lo divino”, mientras que otras, se aferran a la base doctrinal de algunas iglesias que reconocen únicamente “la divina inspiración de la Biblia”. Dicho de otra manera: la Biblia o es una cosa o es otra, pero no puede ser las dos cosas al mismo tiempo. Y aunque muchas de ellas acaben por reconocer a regañadientes esa doble naturaleza, a la hora de reflexionar sobre algún texto bí-blico, lo “bi” no tiene demasiada importancia. Cierto es también que muchos y muchas defensoras de tener en cuenta la doble naturaleza, se pasan la noche y el día determinado qué elementos son humanos y cuáles divinos. Y uno siempre se queda con la duda, de si lo divino es lo que tiene que ver con la ideología que profesan, y lo humano con la que profesa la hereje y pecadora vecina.

Pero mejor me centro y voy a lo mío, porque el problema más grave al que se enfrenta el cristianismo hispano es el de aquellos que pretendiendo quedarse para ellos la Bi-blia, la han divinizado a su imagen y semejanza. Quizás no nos hubiéramos dado cuenta si esa imagen hubiera rebosado amor y empatía, pero sorprendentemente (y esto no les deja en buen lugar) lo que rebosa es miedo, odio y discriminación. Dicho de otra manera, por mucho que han querido situar la Biblia en el cielo de la divinidad, han acabado por enterrarla en su estrecha y aterrorizada humanidad. Así que el ejercicio al que debemos invitarles, y el que nosotros mismos hemos de practicar siempre que abramos la Bi-blia, es el de leerla con unas lentes que no pierdan de vista que es verdadera palabra de Dios y verdadera palabra humana.

Aunque para algunas la revelación haya tenido lugar en una experiencia extracorporal, y sobre todo extracerebral, lo que afirma el cristianismo es que la revelación se da de manera histórica… y eso, querámoslo o no, la condiciona. La Bi-blia no son 1189 wathsapps recibidos del cielo, sino un conjunto de libros escritos por unos seres humanos que vivían en un ambiente cultural, sociopolítico y religioso determinado. La historia ha sido el lugar escogido por Dios para revelarse, y por tanto, quien pretenda estudiar la Bi-blia como si fuera un libro divino que no puede ser analizado con métodos histórico-críticos, o con cualquier otro método científico, está ignorando por alguna razón que la Bi-blia es tan “bi” como mi amigo Luís. Y seamos sinceros, detrás de muchas de esas ignorancias encontramos manipulaciones subjetivas de aquellos y aquellas que utilizan la Bi-blia, o cualquier otra herramienta a su disposición, para decirle al resto del mundo qué deben creer y cómo deben comportarse.

A quienes no les gusta el mundo, porque son unos inadaptados, tienen miedo, o les resulta excesivamente complicado, y han decidido huir de la historia porque no son de este mundo; pues que no se lleven con ellos la Bi-blia, no les servirá de nada. No importa que la enseñen en sus seminarios o en sus iglesias, que la utilicen para decirles a los demás que deben creer que Jesús anduvo sobre el mar, que Dios condena a las personas LGTBIQ, que el Mar Rojo se abrió y se tragó el ejercito del Faraón, que las esposas deben someterse a sus maridos, o que David mató a Goliat. No importa que se autoproclamen defensores de la Palabra de Dios. En realidad niegan su naturaleza, y son sus mayores enemigos. Quienes niegan lo “bi” de la Biblia, quienes divinizan su ignorancia con ella, pueden ser todo lo evangélicos, católicos, u ortodoxos que quieran; pero el cristianismo va de otra cosa. La invitación al suicidio de la razón no puede ser el primer paso para la fe.

Únicamente cuando la Bi-blia se encarna en la realidad de los seres humanos y del resto de la creación, llega a ser Palabra divina que nos interpela. Solo cuando la estudiamos y profundizamos en ella, como lo haríamos con cualquier otra obra humana, para entender cómo, porqué y para qué se escribieron cada uno de sus libros, empezamos a percibir que Dios puede hablarnos a través de ella. Y solo cuando la leemos a partir de las enseñanzas y ejemplo de Jesús, lo hacemos como cristianos. Quienes afirman que Dios ha dado un valor absoluto a los condicionantes que dieron lugar a la aparición de los textos bí-blicos, y creen que estos no pueden ser actualizados, niegan lo “bi” de la Bi-blia, y por esa razón son incapaces de entenderla correctamente.

Carlos Osma

Notas:

[1] https://csalazar.org/2008/12/05/credo-de-calcedonia/

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Navidad en reserva

Miércoles, 9 de enero de 2019

Navidad-en-reserva-ecleSALiaIñigo García Blanco,
Hermano Marista,
Madrid.

ECLESALIA, 07/01/19.- Como en tantas épocas, el anuncio de Navidad sigue siendo necesario, aunque lo solemos tener en reserva y solo ve la luz ciertos y finales días del año transitado.

Dios llega a nuestras vidas de forma (im)pertinente. No anuncia su llegada ni señala el tiempo o el lugar. A la intemperie, fuera de censos, visas o mercadurías. ¡Sencillamente se hace presente: en el misterio de un nacimiento!

Y con su presencia brillan los rostros de la humanidad: pastores (algunos eran y son salteadores de caminos y vidas), sabios o magos de oriente (preocupados por el conocimiento y comprensión de la vida en sus diferentes manifestaciones), sin-techo o refugiados, migrantes o temporeros, mestizos o indígenas, descartados de nuestro tiempo y de nuestra historia… (no salen bien en las instantáneas de primera portada, pero cada vez son más frecuentes sus recordatorios de que este mundo necesita expresarse humanizadora y fraternalmente). Dios, ¡sencillamente se hace presente!

La Navidad de Dios proclama que “las cosas pueden cambiar”. Seguimos anhelando “las tres T” para este tiempo (no solo los décimos de la lotería o los castings de reality tv shows) para esta historia desigual: la Tierra que da sustento, el Techo que da cobijo y el Trabajo que enorgullece. No es azar, ni meros deseos… es derecho que debemos reconquistar para todos y cada uno de nosotros.

Navidad es fundamentalmente el brillo de la humanidad expresado en el rostro de un recién nacido que cambia nuestra mirada porque ¡sencillamente se hace presente! Y desde el comienzo, Dios en Jesús, el Enmanuel (Dios-con/entre-nosotros), comenzó a “oler a pobre”. Sigue siendo Navidad en cada historia, en cada tierra, en cada vida que se abre al Misterio. En cada verbo que se hace eco de las palabras de justicia y de paz. En cada gesto que se suma en la movilización de los derechos sociales, los derechos de la Tierra, los derechos de la Vida.

Sigue siendo Navidad en mi vida, en tu vida, si dejamos que el Evangelio acampe en nuestras estancias (por las que transitamos y nos cruzamos). Porque … ¡sencillamente se hace presente! ¡La humanidad brilla en tu rostro!

Es Misterio, es gozo, es sorpresa, es esperanza, es promesa, es encarnación, es Buena Nueva, es Verbo. Es la Navidad de los pequeños (no solo de tamaño, sino los que así queremos presentarnos), de los nada-poderosos, del Dios-Todo-Niño que se encarna en la historia de nuestra humanidad.

Lo más importante sucede en el silencio,
acontece en el centro de nuestras vidas
y nos invita a mirar más allá de las apariencias.

El Dios-Todo-Niño viene a darle la vuelta a la lógica del mundo. «Algo nuevo está brotando ¿no lo notáis?» (Is 43, 19).

Agradecido, feliz y b(i)endecida Navidad, bienaventurado Año Nuevo 2019.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Cristianos Gays os desea un Feliz Año Nuevo 2019

Martes, 1 de enero de 2019

Mafalda4

“Cuidado hemos de tener, no sea que por confiados
en los auxilios humanos, perdamos algo de
la confianza que debemos tener en Dios.

(San Fco. Javier)

Al comenzar el 2019 queremos felicitaros este año nuevo con la alegría propia de los hijos de Dios.

Tenemos 365 días por delante para llevar a cabo esos propósitos nacidos a la luz de Navidad y que, con el impulso del Espíritu, nos ayudara a madurar en nuestra vida cristiana.

Estamos llamados a llevar la alegría del Evangelio a tantos y tantos hermanos y hermanas nuestros que sienten la soledad espiritual y física de estar escuchando constantemente que la forma de amar que Dios hizo nacer en nuestro corazón, por pura gracia, es pecado abominable. Debemos llevar la alegría de quien se sabe querido por Dios, se sabe hijo de Dios, a todos nuestros rincones cotidianos. No seamos nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca nos dejemos vencer por el desanimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con Él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, ¡y hay tantos!… Sigamos a Jesús en este año nuevo. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que Él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar a todos en este mundo nuestro. Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús.

Ojala los pastores de todas las confesiones, de todas, sean capaces de transmitir esa esperanza y alegría propia de Dios, solo de Dios.

Desde Cristianos Gays os deseamos a todos un feliz año nuevo 2015 lleno de momentos preciosos e íntimos con el Señor.

***

Feliz Año Nuevo, Urte berri on, Bon any nou, Feliz aninovo, Bon añu nuevu, Bon annada

feliz_año_nuevo

***

Felix sit annus novus

Y en casi todos los idiomas del Mundo:

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Arranca el año de la FELGTB para visibilizar a los mayores LGTBI y recuperar la memoria histórica

Lunes, 31 de diciembre de 2018

primera_manifestacion_orgullo_barcelonaCon motivo del 40 aniversario del fin de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social

[26.12.18]. La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) celebra este 26 de diciembre, el 40 aniversario de la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y lo hace con el arranque oficial del año temático “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!”.

Esta ley, que consideraba a los miembros del colectivo LGTBI “enfermos” y “delincuentes”, fue aprobada en 1970 por el régimen franquista para sustituir a la antigua Ley de Vagos y Maleantes que, desde 1933, pretendía controlar a todos los elementos que consideraba antisociales, entre ellos, los miembros de este colectivo.

Así, con motivo del aniversario de su derogación en 1978, la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, da el pistoletazo de salida al nuevo año temático y recuerda que “no podemos olvidar que muchos de nuestros mayores se vieron obligados a vivir durante años metidos en el armario, o fueron invisibilizados, perseguidos y encarcelados por el simple hecho de ser”.

“Su dolor es nuestro dolor, porque como colectivo no podemos olvidar los delitos de odio que se comenten contra todos y cada uno de nosotros”, asegura y añade que “la memoria histórica debe servirnos para no cometer los mismos errores y continuar avanzando en la lucha por la igualdad plena de derechos”.

Porque, tal y como declara Sangil, “no estar considerado un delincuente y tener la igualdad de derechos garantizada no es lo mismo”. En este sentido, afirma que “a día de hoy, sigue existiendo acoso escolar por motivo de LGTBIfóbia, el 85% de las personas trans sigue sin poder acceder a un puesto de trabajo ni, por tanto, a una pensión en edad de jubilación y muchos de nuestros mayores, que vivieron años reprimidos, tienen que volver al armario al llegar a la tercera edad por miedo a la no aceptación en los centros residenciales”.

Por su parte, el coordinador del año temático 2019, Loren González, explica que “para entender cómo la LGTBIfobia se ha instalado en nuestra sociedad, debemos atender a nuestra propia historia”. Por este motivo, y con el objetivo también de sensibilizar, informar y denunciar la situación y las necesidades actuales de las personas mayores LGTBI, que fueron perseguidas en su juventud y que, a día de hoy, siguen siendo discriminadas, la Federación ha proclamado el 2019 como el año de “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!”

Así, González anuncia que “este miércoles comenzamos la andadura de un año temático que recordará a cada uno de nuestros mayores; a las víctimas del nazismo en los campos de concentración; a las mujeres trans racializadas que iniciaron nuestra lucha pública en un pub de Manhattan; a aquellos que nunca podrán ser mayores porque nos los arrebató el SIDA; a aquellos que tuvieron que renunciar a sus vidas, esconderse o migrar; a aquellos que no pudieron tener mujer o marido y formar una familia y a aquellos que tuvieron que traducir su deseos de paternidad cuidando a los hijos de los demás”.

Fuente FELGTB

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FELGTB declara el 2019 como el año de “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!”

Miércoles, 28 de noviembre de 2018

a-1024x7522019 se dedicará a las personas LGTBI Mayores y a la memoria histórica.

El 28 de junio de 1969, un grupo de personas decidió dar un paso hacia delante y enfrentarse a un sistema que perseguía a quien era diferente. Aquella noche, el colectivo LGTBI, encabezado por las mujeres trans racializadas, tuvo la valentía de luchar para comenzar a germinar un cambio social. Durante los casi 50 años que han transcurrido desde aquella revuelta de Stonewall, son muchas las personas que han trabajado por el reconocimiento social y legal de nuestros derechos.

La Ponencia Política de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, FELGTB, aprobada en su último Congreso, establece que la organización debe trabajar por la visibilización y puesta en valor de la lucha realizada por estas activistas que “en tiempos en los que todo jugaba en nuestra contra, decidieron exponerse, alzar su voz y convertirse en referentes, haciendo el camino de las que hemos venido detrás mucho más fácil”.

Loren González, Coordinador del año temático 2019 ha comentado al respecto “qué mejor momento, cuando celebramos el 50 aniversario del surgimiento de nuestro orgulloso movimiento, para rendirles el homenaje que merecen, reconocer todo el trabajo realizado y mantener viva la memoria y la historia del movimiento LGTBI en nuestro Estado”.

El anuncio público se ha enmarcado en la clausura de las IV Jornadas Trans Estatales, que se han celebrado este pasado fin de semana en Tenerife y que han puesto el cierre al año “2018 Liberación Trans: por la autodeterminación del género” con una resolución que exige al Parlamento y al Gobierno que se despatologice la transexualidad y se legisle la autodeterminación de inmediato a través de la reforma de la 3/ 2007 y de la Ley de igualdad LGTBI. En palabras de Uge Sangil, presidenta de FELGTB: “hace un año, hablar de un 2018 para la Liberación Trans podía sonar pretencioso, y en parte lo era, pero en FELGTB pensamos, creemos y trabajamos siempre por la igualdad real, y ésta debe aspirar a la plenitud de derechos. Por este motivo, aquel Consejo Federal de Otoño entendió que 2018 debía ser el año en el que se iniciara un cambio de rumbo en materia de políticas LGTBI, tanto fuera como dentro de la entonces Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales y que ya es, hoy en día, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales”.

2018 ha conllevado un trabajo transformador para la organización, que ha adoptado como principal línea reivindicativa el urgente y necesario reconocimiento de la autodeterminación del género y la despatologización de las identidades trans. “La ley integral trans que contempla la Ley de Igualdad LGTBI promovida por la FELGTB es una línea roja incuestionable en nuestras reivindicaciones, no sólo en el año trans, sino en las políticas federales”, concluye Sangil.

Dignificar el papel de las personas mayores LGTBI que, con su esfuerzo y visibilidad, impulsaron el movimiento por la igualdad de la diversidad sexual, de género y familiar, y construyeron los cimientos de nuestra comunidad; fomentar la conservación y preservación de la historia de nuestra trayectoria en archivos y documentos para conformar un “Museo de la memoria LGTBI” donde se rescate la lucha de nuestro movimiento; exigir justicia y reparación para las personas Trans mayores, nacidas en una época en la que se les discriminó de forma sistemática, sin reconocerles su identidad, excluyéndolas de todos los ámbitos (social, educativo, laboral…) y sin haberse hecho un trabajo real y efectivo para reincorporarlas; o garantizar que los servicios sociales y, concretamente, las residencias para las personas de la tercera edad, tanto públicas como privadas, respeten la orientación sexual, identidad o expresión de género de las personas LGTBI, vivan sola o en pareja, son parte de los objetivos de la organización en este 2019, “Mayores sin armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!

Fuente FELGTB

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