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“Muchísima gente habita cuerpos que odia”. Entrevista a Miquel Missé

Jueves, 27 de junio de 2019

MiquelMisseDel blog Homoprotestantes:

El sociólogo y activista trans, Miquel Missé publicó hace unos meses “A la conquista del cuerpo equivocado” (EditorialEgales). Un libro en el que reflexiona críticamente sobre el discurso que afirma que el malestar de las personas trans está en su cuerpo, y que la solución pasa por transformarlo. Su reflexión es pertinente tanto para personas trans como cis[1], cristianas o ateas, ya que nos invita a repensar la relación que tenemos cada un* de nosotr*s con nuestro cuerpo, y cómo incide el entorno para que esa relación sea, o no, conflictiva. Así que agradezco a Miquel Missé que haya accedido a esta entrevista.

¿Cuándo y por qué nace la idea de escribir este libro?

En primer lugar, muchas gracias por tu interés en mi trabajo y por planear estos debates en la comunidad cristiana LGTB. En cuanto al libro, parte de la sensación de que estamos en plena avalancha de referentes trans en los que a veces echo de menos discursos más críticos con la normatividad de género y corporal. El libro quiere abrir debates para enriquecer las políticas trans

En el último párrafo del epílogo dices que el “libro está escrito desde una profunda contradicción, por alguien que no vive su cuerpo como una fiesta sino como una lucha”. No se si sabes que esta frase te la pueden comprar much*s cristian*s que tienen una concepción negativa del cuerpo.

¡Muchos cristian*s y muchos ate*s! Honestamente, creo que sería muy potente establecer alianzas y diálogos entre personas que tenemos tensiones a la hora de habitar nuestros cuerpos, es una cuestión que atraviesa a buena parte de la gente. Pero sí, tal como escribo en el epílogo, en mi vida mi cuerpo no ha sido una fiesta, pero la clave está también en elaborar un relato que nos sirva para gestionar esas tensiones y sobre todo no culpabilizarnos sino pensar colectivamente cuales son las estructuras que alimentan esos estigmas para transformarlas (o erradicarlas).

Hay momentos en el libro en el que se hace patente dicha contradicción, por un lado afirmas: “Siento la extraña sensación de que me han robado el cuerpo”, por otro: “Probablemente, el principal ladrón de mi cuerpo haya sido yo mismo”. ¿Qué hay detrás de ambas afirmaciones?

La sensación de una contradicción que es para mí el núcleo de la política trans. Por un lado, intento señalar que una serie de discursos y marcos han alimentado la idea de que nuestros cuerpos no estaban bien. Y eso es injusto. Pero, por otro lado, queremos que nos dejen modificar el cuerpo con libertad y que no nos pidan todas esas explicaciones, diagnósticos, etc… Las dos cosas son importantes  y se dan al mismo tiempo.

El “robo del cuerpo” ¿Es algo que únicamente tiene que ver con las personas trans? ¿O también afecta a las personas cis? ¿Puedes ponernos algunos ejemplos?

El robo del cuerpo es una metáfora que yo propongo porque a mi me sirve, pero que no está pensada para la gente trans exclusivamente. Es más, muchas personas trans no la comparten. Es una metáfora para compartir con quien le sirva y le proporcione sentido. Algunos otros ejemplos que me vienen a la cabeza tienen que ver con la gordura, la diversidad funcional, los cánones de belleza y todas las presiones estéticas que establecen los límites de la fealdad y la belleza, lo monstruoso y lo humano. En nuestra sociedad muchísima gente habita cuerpos que odia y eso es para mí un problema político de primer orden.

Sorprenden algunas de tus afirmaciones, como por ejemplo cuando dices que “nadie nace transexual”. Muchas entidades cristianas que predican la transfobia se apoyan en mensajes como este. Si no se nace transexual, ¿cómo se llega a serlo?

Me gusta que me hagas esta pregunta. Demasiadas veces el marco de nuestros adversarios políticos acaba configurando el nuestro. Que algunos discursos tránsfobos utilicen ese argumento no me hace cambiar el mío. Básicamente porque el camino para llegar a la idea no tiene nada que ver en cada caso. Yo creo que sentirse hombre o mujer, o sentir el deseo de transitar en el género no se explica por la biología sino por los significados culturales que se atribuyen a cada cuerpo.

Las asociaciones de familias de menores transexuales parece que tienen un discurso diferente. ¿Cómo crees que sería más útil aproximarse a los malestares de género en la infancia y la adolescencia?

Creo que la cuestión de la diversidad de género en la infancia es un reto para muchas familias que están luchando para acompañar a sus hij*s con las herramientas que tienen. A mí lo que me interesa es contribuir precisamente a que haya más herramientas y discursos complejos que vayan a la raíz. En relación a pensar el género en la infancia, creo que no es muy buena idea partir de lógicas esencialistas que señalarían que está muy claro lo que es sentirse niño o niña, y qué expresiones y comportamientos son indicadores de cada cosa. Pienso que la gran oportunidad de la infancia es que es más rica y menos rígida que la adolescencia. Y tenemos que cultivar eso y no trasladar la normatividad adulta a la infancia. Lo difícil es encontrar la manera de hacer eso. Pero la encontraremos 😃.

Dices en tu libro que hay que explicarles a los niños y niñas trans que ser trans tiene cosas maravillosas. Supongo que podrías escribir otro libro para contestarme, pero brevemente, ¿qué cosas maravillosas les explicarías tú?

Ser trans te da una oportunidad única para experimentar cómo funciona el enorme edificio del binarismo de género: descubrir ese engranaje por dentro puede resultar muy doloroso porque un* se siente muy outsider de ese sistema, siente que está fuera. Pero a la vez, es un enorme aprendizaje, sobre uno mismo, sobre la fragilidad de las estructuras sociales que nos rodean, sobre la autoestima y cómo ésta depende también de la mirada del otro, sobre el amor y el deseo. Ser trans es una experiencia de conflicto, pero también es una enorme riqueza. A mí me ha aportado una mirada sobre nuestra realdad social que considero enormemente valiosa.

Eres muy crítico con las nuevas imágenes que los medios de comunicación están dando sobre las personas trans. ¿Dónde está el problema?

En primer lugar, quiero decir que la emergencia de nuevas formas de representar el hecho trans es en sí mismo la prueba de que hemos entrado en un nuevo capítulo de la política trans. En segundo lugar, creo que el trabajo del activismo trans es estar atento a este boom de representaciones y alimentar marcos de pensamiento crítico para leer estos discursos. Es ingenuo pensar que cualquier forma de representación trans es positiva, lo trans como muchas otras minorías, puede ser instrumentalizado al servicio de muchas causas. Es decir que puede haber representación trans conservadora o progresista, esencialista o crítica. Y es importante analizar todo eso.

Hablas mucho de tu familia, de colectivos trans…de alejar la experiencia trans del individualismo y la soledad. Esta entrevista la leerán muchas personas cis que forman parte de iglesias y entidades cristianas que creen también en la importancia de la comunidad, ¿qué cosas crees que pueden hacer para que las personas trans que forman parte de ellas, o que se acercan a ellas, vivan empoderadas y con un concepto positivo de su cuerpo?

Imagino que muchas de estas comunidades ya lo están haciendo, pero básicamente es de sentido común, acompañar a una persona a iniciar una transición tiene que ver con escuchar, con ponerse en el lugar del otro, con asumir la incerteza del proceso y no empujar a la persona trans en direcciones que esta persona necesita meditar con tiempo, y sobre todo expresar que el amor está garantizado pase lo que pase, que la transición y sus ritmos no condicionan el amor de los demás. Pero, sobre todo, me parece que la clave es como la experiencia de la gente trans nos sirve para transformar nuestra forma de pensar el cuerpo, la identidad, el deseo.  O sea, no solo como ir de lo cis a lo trans sino como lo trans llega a lo cis y qué riquezas aporta.

Muchas gracias Miquel por tus respuestas,

Entrevista realizada a Miquel Missé por Carlos Osma

[1] Personas no transexuales.

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Cinco mujeres trans concurren como candidatas en las elecciones generales de Pakistán

Jueves, 26 de julio de 2018

elecciones_pakistan_trans-290x150Las elecciones generales que se celebran en Pakistán este miércoles 25 de julio serán consideradas como históricas por la participación de cinco mujeres trans (la cifra más elevada hasta la fecha). Tres de ellas aspiran a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional y las otras dos se postulan como representantes provinciales. Hasta trece personas trans han intentado presentarse para aspirar por diferentes cargos. Sin embargo, solo cinco de ellas han logrado formalizar sus candidaturas, en parte por la presión social, por la discriminación a la que se han visto sometidas o por la imposibilidad de conseguir fondos para la campaña (alguna, incluso, se ha visto forzada a abandonar el país). La comunidad trans de Pakistán sigue avanzando en la visibilización y en la conquista de derechos; una realidad que, desgraciadamente, convive con los numerosos episodios de violencia tránsfoba: solo en 2017 se registraron 208 casos y entre 2015 y la actualidad se han contabilizado, al menos, 56 asesinatos.

nadeem_kashish-258x300Nadeem Kashish, una mujer trans de 35 años, se presenta como independiente a las elecciones generales de Pakistán de este miércoles. Lo hace por la circunscripción NA-153 de Islamabad. «La gente se entera de mi elección y piensa que es una broma, simplemente comienzan a reírse», explica Kashish, que está realizando una campaña puerta a puerta y comercio a comercio. Esta candidata vive en un hogar grupal de personas trans, en uno de los barrios más pobres de Islamabad. También cuenta con apoyos, que se dejan oír en el programa de radio que presenta semanalmente. Desde las ondas ha elevado numerosas denuncias para mejorar la calidad de vida de la población de la capital del país, como la falta de suministro de agua potable o los cortes constantes de electricidad. «Estoy compitiendo contra grandes nombres como Imran Khan y el ex primer ministro Shahid Abbasi, y no me consideran una amenaza real», confiesa. Nadeem Kashish fue rechazada por su propia familia. Kashish, además, es presidenta de la asocación por los derechos fundamentales «She Male».

nayyab_ali-300x169Nayyab Ali es otra de las aspirantes a la Asamblea Nacional de este país asiático, por la circunscripción NA-142 (Okara). La vida de Ali en Pakistán también ha sido muy dura. A los 13 años su familia la echó de casa y, años después, fue atacada con ácido en su rostro por un hombre celoso (con el que supuestamente había tenido algún tipo de relación). Fue durante uno de los shows que realizaba para ganarse la vida, a pesar de estar en posesión de una licenciatura en Botánica por la Universidad de Punjab. Después de recuperarse de las quemaduras, comenzó a trabajar para mejorar su comunidad y decidió dar el paso a la política activa (también consiguió desempeñarse como profesora).

«Me di cuenta de que sin poder político y sin ser parte de las instituciones del país, no puedes obtener tus derechos», argumenta Ali. Esta mujer trans de 26 años, que se presenta bajo el paraguas de un partido político de Tehreek-e-Insaf Gulalai, defiende que «no solo somos la voz de la comunidad transgénero, también somos la voz de las mujeres y las minorías» por lo que si la gente «quiere un cambio real, vote transexual».

«Se debe formalizar una ley por la cual los padres deben aceptar y mantener a sus hijos transgénero hasta que cumplan 18 años de edad. Ninguna persona tran debe ser forzada a ser parte de la cultura Guru», reivindica Nayyab Ali.

maria_khan-300x230Maria Khan se postula como diputada independiente por la circunscripción PK-31 (Mansehra). Ella tuvo que huir literalmente de su casa tras ser acosada e intimidada por sus vecinos y por sus propios hermanos cuando solo tenía 10 años. «Cuando te vas de casa, los grupos transgénero son el único lugar donde te sientes segura», se lamenta Khan. «Nuestra propia familia contrata gente para asesinarnos», añade esta candidata provincial.

Lubna Lal, también conocida como «Madame Lal», aspira igualmente a un escaño, concretamente por la circunscripción PP-26 (Jehlum). Lubna Lal tenía solo 15 años cuando lubna_lal-300x225tuvo que abandonar su hogar y, al igual que Resham Zahid, se presentó en los comicios de 2013.  Ya entonces prometía «no solo representar a la comunidad transexual, sino a todos los que viven en la pobreza. Quiero ayudar a la gente pobre y mejorar la educación, los servicios de salud y el alcantarillado. La gente pobre de esta área está contenta de que esté en pie». Se presenta por el partido de Tehreek-e-Insaf Gulalai.

Resham Zahid concurre como independiente por la circunscripción NA-105 (Gujrat). Zahid ya cuenta con experiencia en estas lides, puesto que se presentó en las anteriores elecciones generales para «ayudar a los pobres y a los desposeídos», con una sencilla flor como símbolo de su campaña. Bastan los poco más de cinco segundos que dura el siguiente vídeo de YouTube para hacerse una idea de la batalla (no solo política, sino también social) a la que se enfrentan estas valientes mujeres. Zahid aparece saliendo de un edificio público rodeada por un grupo de hombres que se le quedan mirando y se ríen de ella.

Más de 105 millones de personas están llamadas a las urnas en Pakistán este miércoles 25 de julio (la mitad de los habitantes totales del quinto país más poblado del mundo). Las personas trans accedieron al derecho al voto en 2011. Y aunque estas cinco valientes candidatas tienen muy difícil conseguir sus escaños, lo cierto es que solo por la visibilización y el activismo merecen el reconocimiento. De hecho, están planeando crear un partido de cara a las próximas elecciones locales. «Las personas transgénero que se postulan para estas elecciones son líderes de la comunidad», dice Uzma Yaqoob, de Forum of Dignity Initiative. Para Yaqoob, estas candidatas «han dado un gran paso y necesitan aliento y confianza».

Las luces y sombras del colectivo LGTB de Pakistán

La Asamblea Nacional de Pakistán aprobaba el pasado mes de mayo la Ley de Protección de Derechos de las Personas Transgénero. Una norma que reconoce el derecho a decidir sobre la propia identidad de género y prohíbe la discriminación laboral y en otros ámbitos y que fue presentada en la cámara baja del parlamento bicameral pakistaní en agosto de 2017 por la diputada Naeema Kishwar. En el articulado se agrupan bajo el término «persona transgénero» realidades diversas como las personas intersexuales, los eunucos (varones de nacimiento sometidos a castración), los hombres y mujeres transexuales y «cualquier persona cuya identidad o expresión de género difiera de las normas sociales y las expectativas culturales basadas en el sexo que se les asignó al nacer».

A pesar del gran avance de la nueva ley, las condiciones de vida de la comunidad LGTB en Pakistán son muy duras. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales a día de hoy en este país. El Código Penal se remonta a 1860, cuando formaba parte de la India colonial y ambos Estados compartían la ley de sello británico. Tal y como reza el texto en su artículo 377, están perseguidos los «delitos antinaturales», que cometerá «quien voluntariamente tenga relaciones sexuales carnales contra el orden de la naturaleza con cualquier hombre, mujer o animal».

Los condenados por estos «delitos» «serán castigados con pena de prisión de por vida o con pena de prisión de cualquiera de las dos categorías por un término que no podrá ser inferior a dos años ni superior a diez años; también será responsable de multa». La ilegalidad de las relaciones homosexuales ha provocado, aparte de injustas persecuciones motivadas por la orientación sexual, situaciones tan ridículas como la censura de una fotografía de dos hombres besándose en la portada internacional del New York Times distribuida en Pakistán el 29 de enero de 2016.

En cambio, como publicó también dosmanzanas en su momento, ya en julio de 2009 la Corte Suprema de Pakistán daba un paso hacia un cierto reconocimiento oficial de las personas transgénero y a finales de ese mismo año ordenaba que se reconociera oficialmente la existencia de un «tercer sexo». Este mismo año, el senador Babar Awan presentaba en la cámara alta un proyecto de ley similar al aprobado ahora para proteger al colectivo trans y que también contenía disposiciones antidiscriminatorias. En marzo de 2017, una histórica sentencia condenaba a cadena perpetua a los dos asesinos de una mujer trans.

No obstante, la igualdad real de las personas trans también sigue estando muy lejana, ya que todavía son vulnerables a los abusos físicos y verbales, tienen que soportar la actitud humillante de los policías, médicos en los hospitales y funcionarios públicos y los informes de palizas y otras formas de violencia dirigidas contra estas personas son comunes. En abril recogíamos el asesinato de Sheena, una mujer trans de origen afgano, que no pudo recuperarse tras ser víctima de cinco disparos. Shena era en la quincuagésimo sexta persona trans muerta como consecuencia del odio tránsfobo en Pakistán desde 2015. Entre ese año y 2017, además, contabilizaron un mínimo de 1.131 casos de violencia contra este colectivo (208 de los cuales corresponden al año pasado).

Fuente Dosmanzanas

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El Parlamento de Pakistán aprueba una ley de derechos de las personas trans

Sábado, 12 de mayo de 2018

saj-35La Asamblea Nacional de Pakistán aprobó el pasado martes la Ley de Protección de Derechos de las Personas Transgénero. Una norma que reconoce el derecho a decidir sobre la propia identidad de género y prohíbe la discriminación laboral y en otros ámbitos. Para que entre en vigor solo falta la firma del presidente Mamnoon Hussain. Se trata de un gran avance en una región dominada por la LGTBfobia social y de Estado y la discriminación de la realidad hijra y otras expresiones e identidades de género diferentes de las mayoritarias.

En agosto del año pasado recogíamos la noticia: la diputada de la Asamblea Nacional Naeema Kishwar Khan presentaba un proyecto de ley para proteger los derechos y mejorar las condiciones de vida de la población trans en Pakistán. La propuesta reconocía que este colectivo «constituye una de las comunidades más marginalizadas y desfavorecidas del país» y que sufre problemas «desde la exclusión social hasta la discriminación y la falta de protección en la familia, la comunidad y la sociedad».

Para atajar esta situación, la nueva norma consagra el derecho a ver reconocida la propia identidad de género, sin necesidad de mediar intervención médica ni judicial, y a modificar los documentos de identidad a partir de los 18 años para que se ajusten a la misma. También prohíbe la discriminación de las personas trans en el acceso a la educación, el empleo, la salud, la prestación de servicios, el transporte, la vivienda o el ejercicio de un cargo público. La violencia y el acoso de carácter tránsfobo quedan igualmente prohibidos y quien obligue a una persona trans a practicar la mendicidad se enfrentará a una pena de seis meses de prisión y una multa de 50.000 rupias (algo más de 360 euros).

En el articulado se agrupan bajo el término «persona transgénero» realidades diversas como las personas intersexuales, los eunucos (varones de nacimiento sometidos a castración), los hombres y mujeres transexuales y «cualquier persona cuya identidad o expresión de género difiera de las normas sociales y las expectativas culturales basadas en el sexo que se les asignó al nacer». El Gobierno deberá establecer centros específicos para su protección, educación y sanidad, así como instalaciones penitenciarias diferenciadas y medidas para fomentar su integración social y económica.

Se trata de una medida que ha tenido que superar un largo recorrido desde que fue propuesta. Un jalón fundamental fue el visto bueno del Consejo de Ideología Islámica, un órgano consultivo que dictaminó que el texto no contenía provisiones contrarias a la sharía o ley islámica. En marzo de este año, el Senado aprobaba el proyecto de ley. Posteriormente continuó su tramitación en la Asamblea Nacional, donde recibió un apoyo mayoritario el pasado martes. Ahora solo resta la firma del presidente de la república, Mamnoon Hussain. Se desconoce aún cuándo podría entrar en vigor.

La realidad LGTB en Pakistán

A pesar del gran avance que supondrá la nueva ley, las condiciones de vida de la comunidad LGTB en Pakistán son muy duras. Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales a día de hoy en este país. El Código Penal se remonta a 1860, cuando formaba parte de la India colonial y ambos Estados compartían la ley de sello británico. Tal y como reza el texto en su artículo 377, están perseguidos los “delitos antinaturales”, que cometerá “quien voluntariamente tenga relaciones sexuales carnales contra el orden de la naturaleza con cualquier hombre, mujer o animal”.

Los condenados por estos «delitos» «serán castigados con pena de prisión de por vida o con pena de prisión de cualquiera de las dos categorías por un término que no podrá ser inferior a dos años ni superior a diez años; también será responsable de multa». La ilegalidad de las relaciones homosexuales ha provocado, aparte de injustas persecuciones motivadas por la orientación sexual, situaciones tan ridículas como la censura de una fotografía de dos hombres besándose en la portada internacional del New York Times distribuida en Pakistán el 29 de enero de 2016.

En cambio, como publicó también dosmanzanas en su momento, ya en julio de 2009 la Corte Suprema de Pakistán daba un paso hacia un cierto reconocimiento oficial de las personas transgénero y a finales de ese mismo año ordenaba que se reconociera oficialmente la existencia de un «tercer sexo». Este mismo año, el senador Babar Awan presentaba en la cámara alta un proyecto de ley similar al aprobado ahora para proteger al colectivo trans y que también contenía disposiciones antidiscriminatorias. En marzo de 2017, una histórica sentencia condenaba a cadena perpetua a los dos asesinos de una mujer trans.

No obstante, la igualdad real de las personas trans también sigue estando muy lejana, ya que todavía son vulnerables a los abusos físicos y verbales, tienen que soportar la actitud humillante de los policías, médicos en los hospitales y funcionarios públicos y los informes de palizas y otras formas de violencia dirigidas contra estas personas son comunes. Hace solo un par de semanas recogíamos el asesinato de Sheena, una mujer trans de origen afgano, que no pudo recuperarse tras ser víctima de cinco disparos. Shena era en la quincuagésimo sexta persona trans muerta como consecuencia del odio tránsfobo en Pakistán desde 2015. Entre ese año y 2017, además, se han contabilizado un mínimo de 1.131 casos de violencia contra este colectivo (208 de los cuales corresponden al año pasado). Cualquier ley que favorezca a las personas trans y al conjunto de la población LGTB pakistaní es, por tanto, muy necesaria, igual que lo es la urgente despenalización de la homosexualidad.

Fuente Dosmanzanas

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La Fundación del Español Urgente selecciona “trans” como una de sus doce candidatas a palabra del año en 2017

Martes, 26 de diciembre de 2017

fundeuLa Fundación del Español Urgente ha escogido “trans” como una de sus doce candidatas de 2017 a palabra del año. Se trata de una lista de términos que han estado presentes en la actualidad informativa del año en cuestión y manifiestan además algún interés o curiosidad desde el punto de vista lingüístico. 

“Trans”, según la Fundéu, “es un acortamiento válido de los adjetivos transexual y transgénero”. “Aunque en algunos contextos se emplean indistintamente las palabras transgénero y transexual para referirse a las personas cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se les asignó al nacer, en otros la segunda se aplica solo a quienes, además, han iniciado un proceso de reasignación mediante tratamientos como la hormonación o la cirugía. Trans es un acortamiento adecuado desde el punto de vista lingüístico (como foto, tele, hetero o progre) que engloba los dos términos anteriores y es, en general, la forma preferida por las personas de este colectivo”, argumentaba en marzo de 2017 esta entidad.

“Al igual que transexual y transgénero, trans es un adjetivo que se emplea en ocasiones como sustantivo («un/una trans»). La comunidad LGTB rechaza este uso y prefiere que se utilice como adjetivo («una persona trans»). En todo caso, no es preciso destacarlo con cursivas ni comillas”, continuaba la Fundéu. “Para aludir al rechazo a las personas trans se emplea el sustantivo transfobia. El adjetivo preferible es tránsfobo, aunque la forma transfóbico no es incorrecta”, añadía.

Al hilo del término “trans”, la Fundéu hacía también una referenca al término “cis”: “El uso de los términos transexual y transgénero ha dado lugar, en este contexto, a la aparición de sus contrarios, cisexual y cisgénero, con los que se alude a las personas cuya identidad de género coincide con el sexo asignado al nacer. Se usa también, y es válido, el acortamiento cis”.

La Plataforma por los derechos Trans lo celebra

Tras conocer la inclusión del término entre las candidatas, la Plataforma por los Derechos Trans # Nadie Sin Identidad ha mostrado en un comunicado su satisfacción “por la visibilidad que supone para un colectivo que por ignorancia vive en la exclusión social y en una falta de protección jurídica que le garantice el derecho a la libre determinación de la identidad y expresión de género como derecho humano fundamental”, en palabras de su presidenta, Mar Cambrollé.

Para esta plataforma, “aunque desde hace aproximadamente 25 años los colectivos de gais y lesbianas nos incluyeron en el acrónimo LGTB, paradójicamente al tratarse de realidades distintas, orientación e identidad, las políticas LGTB han hecho más hincapié en las demandas y visibilidad de las personas gais y lesbianas”“Lo que no se visibiliza, no existe, y lo que no existe, no tiene derechos, por ello es de suma importancia para nuestra comunidad la visibilidad de la palabra trans, máxime cuando estamos a las puertas de que se registre en el Congreso de los Diputados una proposición de ley integral para las personas trans”,  explica Alejandro Moreno, secretario de organización de la Plataforma.

La Fundéu, cada vez sensible a la terminología LGTB

La Fundación del Español Urgente (también conocida como Fundéu BBVA, o ya simplemente como Fundéu) fue creada en 2005 por un acuerdo entre el banco BBVA y la agencia EFE, y su objetivo es velar por el buen uso del castellano en los medios de comunicación. Cuenta además con el asesoramiento de la Real Academia Española de la Lengua, aunque reacciona de forma mucho más rápida que esta por lo que a las necesidades de nuevas recomendaciones y términos se refiere.

La Fundéu comenzó a escoger “palabra del año” en 2013, con intención de destacar aquellos nuevos términos que han estado presentes en la actualidad informativa del año en cuestión y manifiestan además algún interés o curiosidad desde el punto de vista lingüístico. En las ediciones previas las elegidas fueron escrache (2013), selfi (2014) y refugiado (2015). En 2016 la ganadora fue populismo, aunque una de las doce candidatas finales fue LGTBfobia”, como recogimos en su momento. Y que duda cabe que este 2017, debido sobre todo a la campaña de odio promovida por la organización HazteOír, palabras como “trans” y “transfobia” han estado muy presentes en los medios.

La Fundéu también ha mostrado una capacidad de rectificación digna de agradecer en estos tiempos en los que reconocer errores propios es una rareza; el pasado noviembre retiró la recomendación de utilizar matrimonio homosexual en lugar de matrimonio igualitario tras analizar los argumentos contrarios que desde diferentes ámbitos del movimiento LGTBI se le hicieron llegar.

Fuente Dosmanzanas

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“Biblia e ideología de género”, por Carlos Osma

Miércoles, 18 de octubre de 2017

holi-2460509_960_720De su blog Homoprotestantes:

En la inmensa mayoría de las lecturas que se hacen del texto bíblico encontramos lo que nosotras llamaríamos una ideología heterocentrada. Digo nosotras llamaríamos, porque por mucho que nuestras hermanas y hermanos en la fe estén cada vez más obligadas a definirse como heterosexuales, lo hacen por la presión que realizamos. Si no fuera por nuestra pesadez, no serían hetero nada, ni defenderían ideología alguna, porque lo suyo lo definen como naturaleza, biología, y no sé cuantas absurdeces más. Pero nosotras ponemos al descubierto que hay una ideología tras sus planteamientos que se puede resumir con las dos afirmaciones siguientes: Si una persona nace con un pene, es un hombre, y se siente atraído por las mujeres; y si por el contrario nace con una vulva, es una mujer, y se siente atraída por los hombres. Cierto es que esta ideología no niega que existan otras posibilidades, pero como cualquier otro sistema represivo, quienes no encajan son considerados enfermas, pecadores, pervertidas, peligrosos, y se toman medidas contra ellas.

Creo que el texto bíblico debería leerse desde otras ideologías más liberadoras que no creen víctimas, ya que no entiendo cómo se puede afirmar que la Biblia es un texto liberador, y al mismo tiempo utilizar una ideología opresora para interpretarlo. La ideología es un medio del que por una parte no podemos escapar, ya que siempre reflexionamos desde una de ellas, pero que no limita completamente, ya que podemos cambiar de ideología si esta se revela como opresora y tenemos otras a nuestro alcance que no lo son, o al menos, no lo son tanto.

Mucho se comenta en los entornos cristianos sobre la peligrosísima y diabólica ideología de género, sin embargo, a uno le da un poquito de vergüenza escuchar a sus representantes en entrevistas o artículos hacerse las víctimas y llamando al Armagedón con un discurso que deja claro que no saben de lo que están hablando. Por esa razón he pensado (imagino que lo de haber sido profesor de escuela dominical te marca para toda la vida) que podría hacer una pequeña introducción para que por lo menos cuando nos insulten (eso lo van ha hacer de todas formas), si leen este artículo, lo hagan con el vocabulario adecuado. Así que, para no hacer este artículo interminable, me voy a centrar en los conceptos más básicos que utilizan los estudios de género, y los voy a relacionar también de una manera sencilla con una lectura no heteronormativa del texto bíblico.

Distinguimos cuatro ejes, el primero de ellos sería el sexo biológico y se refiere a nuestras características físicas-biológicas, es decir que tiene que ver con nuestros órganos, hormonas, cromosomas… Así que en cuanto al sexo biológico si por ejemplo el apóstol Pablo nació con pene, y supiésemos con seguridad que sus cromosomas eran XY, podríamos decir que Pablo era macho. Pero si por una de esas casualidades a pesar de tener un pene, sus cromosomas eran XX, estaríamos ante una persona intersexual1 en el Nuevo Testamento. Así que para empezar la única herramienta hermenéutica que justificaría dar por hecho que Pablo era macho, sería un análisis cromosómico, lamentablemente (o afortunadamente) no tenemos sus restos mortales y en el siglo primero no se realizaban estudios cromosómicos. De todas formas, creo que en el caso de que Pablo fuera intersexual (algo que deberíamos dar por hecho quienes apostamos por hacer de la Biblia un lugar liberador para todas, sobre todo para las minorías que padecen discriminación), no creo que añadiese o quitase valor alguno a sus afirmaciones más controvertidas, o a su visión sobre la justificación por la fe, a menos que los análisis cromosómicos se conviertan ahora en legitimadores de teologías (tiempo al tiempo). Reconozco que puede parecer poco verosímil que Pablo naciera con vulva y cromosomas XX, es decir, que fuese una hembra. El entorno judío (y no judío) no era nada propicio en estas situaciones, aunque a quienes nos encanta Barbra Streisand su película Yentl nos haga creer que todo es posible. Quizás Pablo fue una Yentl desde que nació, y sus textos más misóginos tengan un origen en la autonegación. Sé que es una propuesta arriesgada, pero no me negarán que si hubiera sido así, sus palabras en la carta a los Gálatas: “No hay macho ni hembra porque todos sois uno en Cristo Jesús”, alcanzarían todo su sentido. Para quienes en este momento se estén rasgando las vestiduras, les diré que se pregunten si cuando ellas dan por sentado que Pablo era un macho, no introducen en el apóstol ideas y categorías actuales que nada tienen que ver con la autocomprensión del propio Pablo. Al menos en mi reflexión la teología ficción no pretende engañar a nadie, y su única voluntad es muy evangélica: la liberación.

El segundo eje es el género, y tiene que ver con la manera con la que nos sentimos, la forma en la que nuestro cerebro interpreta quienes somos dentro de las propuestas que nos son dadas. Así por ejemplo la reina Esther podía ser una mujer, pero no porque tuviera una vulva, dicho de otra forma, la reina Esther no tenía que pararse a pensar que tenía entre las piernas para saber que era una mujer (imagino que mis lectoras tampoco lo harán), sino que su cerebro se entendía de esa manera. De la misma manera quizás podríamos entender que Ruth era un hombre, pero por haber nacido hembra fue obligado a asumir las obligaciones sociales que le fueron impuestas. ¿Quién puede demostrar que no fue así? ¿Quién necesita que Ruth fuera una mujer para que su historia y su ejemplo puedan considerarse dignos de estar recogidos en el Canon? El texto bíblico, a diferencia de la mayoría de sus intérpretes, no se introduce en el cerebro de Ruth para aclararnos cuál era su género. Pero para nosotros Ruth por él mismo y por su ejemplo, era divino, y si se percibía a sí mismo como un hombre, pues estaría dando voz a tantos y tantos de ellos que a lo largo de la historia han tenido que luchar como él para sobrevivir. Para simplificar las cosas, acabaré este segundo eje explicando que nada nos impide pensar que José, el hijo de Jacob, era genderqueer, es decir, que no se sentía del todo cómodo con los conceptos hombre/mujer que había a su alrededor. Quizás fue esa la razón por la que era capaz de soñar e interpretar imposibles. Quizás por eso despertó la envidia de sus hermanos, que necesitaban que José fuera un hombre como ellos. La túnica de colores con la que se vestía era un reflejo de la diversidad que era capaz de albergar, así lo entendió su padre cuando se la regaló, o el Faraón cuando al nombrarlo gobernador de Egipto, le hizo vestir con ropas de lino fino y puso un collar en su cuello. Ninguno de los hombres que lo rodearon al nacer, era como José, ni tampoco las mujeres. Él fue sin embargo el escogido de Dios, porque Dios no necesita un género determinado para manifestarse.

El tercer eje es la expresión de género y tiene que ver con los roles tradicionales que expresan el género. Según estos roles, nosotras podríamos entender que el Dios de Jesús es femenino, ya que se comporta con los roles que en nuestra sociedad (hoy y a esta hora) se asocian con la feminidad: amor, cuidado, protección, perdón, debilidad, tolerancia, etc. De aquí podríamos inferir que los roles masculinos tan presentes hoy en el cristianismo, quizás no tiene mucho que ver con el Dios Padre de Jesús, y que lo que se demanda de cristianos y cristianas es que nos feminicemos para parecernos más a ese Dios que el Jesús crucificado nos revela. Por otro lado también podríamos decir que Débora, jueza de Israel, era masculina, una líder del pueblo que impartía justicia, que llamaba a la guerra en nombre de Dios, y que tomó a diez mil hombres bajo su mando para luchar y vencer a los cananeos. Personalmente creo que muchas personas, independientemente de si son hombres, mujeres o genderqueer, cuando llegan a lugares de responsabilidad dentro de las comunidades cristianas, lo hacen con una expresión de género masculina. El llamado a la guerra contra las personas lgtbi nace también de esta manera masculina de entender el cristianismo, cuando lo que urge para seguir al Dios de Jesús, es feminizarlo. No tenemos demasiados indicios en los evangelios sobre la expresión de género de María Magdalena, aunque todo el mundo da por hecho que era femenina (incluso los más literalistas), sin embargo nada nos impide pensar al leerlos que fuera una persona andrógina, es decir que se comportaba indistintamente, o según el contexto, de manera masculina o femenina. Y es que al final, cuando de la necesidad se hace virtud, muchas personas son capaces de sentirse cómodas en los roles que supuestamente no les corresponderían. Y el valor que tiene el testimonio de María Magdalena, no reside en si era fiel a la expresión de género que se le imponía, sino en su voluntad de seguimiento de Jesús hasta la cruz. Demostrando valor, empatía, fuerza, o cuidado.

En último lugar, el cuarto eje es la orientación sexual, en este caso todo gira alrededor de las personas por las que sentimos atracción sexual. Si suponemos que el rey David era bisexual (porque nos da la gana y porque lo único que nos diferencia de quienes utilizan las lecturas heteronormativas es que nosotras explicitamos que estamos proyectando nuestra ideología), significaría que se sentía atraído tanto por hombres como por mujeres, lo cual explicaría su amor por Jonathan y su relación con otras mujeres. Tampoco hay nada que nos impida creer que la hospitalaria Lidia que encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles era heterosexual, es decir, que se sentía atraída exclusivamente por hombres. Aunque estaría bien recordar que, si suponemos era mujer, la atracción que ella podía sentir no le importaba a nadie. Como tampoco importaba quien le gustaba a María, la madre de Jesús, una joven obligada a casarse mediante un matrimonio concertado con un hombre mayor que ella. Aunque si hay un lugar en la Biblia donde la vemos reflejando amor y cariño por alguien, es cuando visita a su prima Elisabet. Por eso estamos convencidos que si Jesús saltó en su vientre cuando estas se encontraron, es porque fue capaz de conocer el amor sincero, aunque al parecer oculto, entre ambas. No hay ni una sola palabra en el evangelio que nos impida creer que María era lesbiana, es decir: que se sentía atraída por personas de su mismo sexo. Lo mismo podemos decir de su hijo Jesús, (a quienes entendemos) nos resulta más que evidente que era gay, que le atraían los hombres. De hecho, el Evangelio de Juan repite constantemente que Juan era el discípulo al que Jesús amaba (y de una manera diferente al resto). Por tanto afirmar que María y Jesús necesariamente eran heterosexuales, es dejarse llevar por una ideología heteronormativa que pretende borrar de la historia a mujeres y hombres que amaron y gozaron con personas de su mismo sexo. Me podría extender, pero para no aburrir a nadie, y porque mi única intención es animar a mis lectores y lectoras a abrirse a otras lecturas y a ser más libres a la hora de aproximarse a los textos bíblicos (no hay lecturas o aproximaciones opresivas que puedan liberar a nadie), acabaré diciendo que Abel era asexual, una persona que no sentía atracción sexual por nadie, no sabemos si era una fase, si estaba rodeado de tan poca gente que ninguna le“hacia tilín”, o si simplemente el joven no estaba por la labor. Sin embargo, y eso es lo importante, Dios sentía un aprecio especial por él (algo que no soportó Caín ¿cuál sería su orientación sexual?).

Sé que me he dejado muchas posibilidades, pero lo más relevante de la llamada “ideología de género” es que invita a todas aquellas personas que no encajan del todo en ninguno de sus modelos, a sumarse, a añadir experiencias, no hay nadie excluido, no hay nadie al que se le pueda decir que está enfermo, o perdida, o que es un depravado. Su voluntad es la liberación, y por eso creo que esta ideología es más útil para las personas que seguimos a Jesús, que la ideología heteronormativa. Esa que excluye y que convierte al cristianismo en algo que nada tiene que ver con el Jesús que nos llamó a todas y todos para construir el Reino, para sumar por la liberación, para amar a quienes son como nosotros, y a quienes son distintas. Así que, si no te has sentido reflejado o reflejada del todo en alguno de los cuatro ejes que he expuesto, o incluso si quieres añadir un eje más, no tienes más que compartir aquí mismo tu experiencia. Seguro que más de una te lo agradecerá.

Carlos Osma
Notas:
1El caso que describo es sólo una posibilidad de intersexualidad. El término en general se utiliza para indicar una variedad de situaciones en las que una persona nace con unas características físico-biológicas que no encajan en los conceptos macho/hembra.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“A mi Dios me creó mujer, aunque tardara en darme cuenta de ello”. Entrevista de Carlos Osma aa Marta Siscar.

Lunes, 20 de marzo de 2017

marta-siscarFotografía de Lucia Gamu

Del blog Homoprotestantes:

Estudiaste música en el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, y ahora diriges varios coros como la Coral del Casal de Gent Gran Bac de Roda” o el grupo B-Side A Cappella1”. ¿Qué significa para ti la música? ¿Qué te ha aportado en tu desarrollo personal?
 
Primero que nada, agradecer la entrevista y el interés por el tema: espero aportar mi granito de arena por lo que me ha tocado vivir a quien me pueda leer.
Y pasando a la música, una de las cosas de las que más agradecida estoy a mi madre es que me ofreciera la opción de estudiar música. Al principio no fue sino un “hobby” sin más. Pero en una vida de muchos ‘tumbos’ (muchos) y de probar muchas cosas, al final esa vida ha querido que me terminara dedicando a esto.

La música en sí me ha aportado y me sigue aportando muchas cosas: te puede transportar, relajar o revitalizar. Además, que por lo general, la música no es algo que hagas sola, sobretodo en el mundo coral: he de reconocer que los ensayos con la gente de B-Side, es más, la gente de B-Side me alegran la vida, ellos lo saben pero no quiero dejar de decirlo. Además de la satisfacción de escribir algo (no compongo pero si hago adaptaciones de temas actuales) y que ellos lo interpreten tal y como lo tienes en la cabeza o que te digan lo mucho que les gusta como quedan mis versiones… que todo eso es muy satisfactorio, el ver como se implican en algo en lo que crees, y además que con ello lo pasan, lo pasamos genial y nos reímos mucho.
Y esta unión entre el grupo es, en parte, gracias a la música: ya dicen que se sincronizan hasta los ritmos cardíacos haciendo música juntos. Estoy muy feliz siendo músico y de poder hacer música
Marta formas parte también de la asociación trans* de Barcelona Generem!2. ¿Qué supuso para ti conocer esta asociación? ¿Colaboras de alguna manera en Generem”? ¿Qué te aporta realizar este trabajo?
Generem! poco a poco se está convirtiendo en un referente para las personas trans* en Barcelona y en Catalunya (incluso fuera): a pesar de ser una asociación bastante joven, o quizá por eso, son gente con ganas de cambiar las cosas y de defender los derechos.
Aunque es verdad que mis primeros pasos los di sola, ya estaba en contacto con Generem! desde antes de salir del armario, y tras dar el paso, me quise implicar en esta asociación. Creo que es importante tener cerca gente que te comprenda y te entienda por haber pasado lo mismo que tú, que te puede aconsejar y en cierta manera guiar. Tuve la suerte de conocer gente así en mi previa y si puedo servir para lo mismo, estoy encantada, sea por medio de Generem!, o por leer esta entrevista o por coincidir en cualquier otro momento.
Creo que lo más necesario para la sociedad en general es cubrir la falta de información y visibilización de nuestro colectivo y por eso procuro ayudar en este sentido en Generem!: un ámbito importante en el que trabajamos es con formaciones en diversos ámbitos, charlas, colaboraciones académicas y de todo tipo para mostrar que somos personas normales, que intentamos convivir en sociedad, con nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestros buenos momentos y nuestros problemas, como cualquiera.
Aún así, en pleno siglo XXI las personas trans* seguimos teniendo muchos derechos que se nos son negados sin escusas razonables: un campo que nos afecta enormemente es el campo sanitario y por eso es el que centra la actividad no sólo de Generem!, sino del resto de asociaciones (unidas en la plataforma Trans*forma la Salut). Defendemos un modelo sanitario de acompañamiento y no de juicio ni de patologización que se va implementando poco a poco a través de Trànsit3, el nuevo modelo de referencia en Catalunya. Pero mientras no se cierre definitivamente los modelos como el de la UTIG del Hospital Clínic que nos catalogan de enfermas mentales a quienes diagnosticar y curar y que no nos permitan vivir la diversidad libremente, seguiremos trabajando e impulsando un acompañamiento médico de calidad y un acceso a las cirugías para quien las precise con las medidas que sean oportunas.
En resumen, solo pretendemos que las personas trans* podamos desarrollar una vida plena, sin restricciones, garantizando todos los derechos, y cubriendo tanto las necesidades médicas como la integración social, laborales, y luchando contra cualquier tipo de discriminación. En definitiva, los mismos derechos que cualquier otra persona.
Puedes contarnos cómo fue tu infancia ¿Cómo vivías tu identidad de género? En una ciudad de unos 10.000 habitantes como Pego, ¿fue difícil ser diferente?
La verdad es que yo siempre he sido, y no sé si por todo esto o no, una niña bastante tímida —ya ves que me refiero a mi misma en femenino, incluso hablando del pasado: personalmente creo que nunca he sido un niño, no puedo referirme de otra manera, aunque en algún momento lo pareciera—, con lo que mis “conflictos” con el género han sido siempre un tanto secretos. También he de decir que nunca supuso un problema fingir en ese rol masculino: me he conformado con lo que había y ya está, pero siempre con el sueño o la ilusión, un poco quizá viéndolo como una fantasía, de cambiarlo.
No sé de dónde surgió, pero es algo que ha estado siempre ahí: desde bien pequeña, quizá con 4 o 5 años me recuerdo con faldas, incluso antes de que yo lo recuerde, algunas compañeras de clase me lo han recordado como jugando, mis disfraces siempre eran femeninos… Pero aunque nadie nunca me enseñó que esta tendencia a la feminidad era incorrecta, quizá por temor o vergüenza la mantuve oculta. Es cierto y creo que era evidente que yo me he sentido más cómoda jugando con otras niñas en el recreo y no haciendo deporte con los niños y que siempre he sido una niña tranquila y poco enérgica, lo cual, al no encajar ni en un lugar ni en otro, supongo que hizo que fuera difícil sociabilizar como el resto de niños. Aún así, no por ello me identificaría como víctima de discriminación o bullying, también porque me esforzaba en disimular y no mostrarme diferente al resto (cosa que no sé si conseguía).

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