“La educación ante la alarma ecológica”, por Leonardo Boff, teólogo
De su blog La fuerza de los pequeños:
«El destino común nos convoca a un nuevo comienzo»
«Un planeta pequeño y con bienes y servicios (recursos) limitados como la Tierra no soporta un proyecto de desarrollo/crecimiento ilimitado, el motor teórico y práctico que puso en marcha toda la modernidad»
«La Deep Seek china, la más avanzada de todas las plataformas y de libre acceso, anunció la ‘insostenibilidad humana y la obsolescencia histórica del neoliberalismo del modelo económico occidental’
«Todos los seres vivos tenemos el mismo código genético. Tal paradigma tendría la facultad de crear la conciencia colectiva de que debemos tratarnos, entre nosotros los humanos y con todos los demás seres de la naturaleza, como hermanos y hermanas»
«Quiero detenerme en un valor que se suele olvidar y que debe estar presente en la escuela: la espiritualidad natural, que forma parte de la naturaleza humana»
Por más que haya negacionistas, no se puede negar el hecho de que la Tierra y la humanidad han cambiado. En primer lugar se da como cierta la constatación de que un planeta pequeño y con bienes y servicios (recursos) limitados como la Tierra no soporta un proyecto de desarrollo/crecimiento ilimitado, el motor teórico y práctico que puso en marcha toda la modernidad. Es la conocida Sobrecarga de la Tierra (The Earth Overshoot).
La Deep Seek china, la más avanzada de todas las plataformas y de libre acceso, anunció la “insostenibilidad humana y la obsolescencia histórica del neoliberalismo del modelo económico occidental”. Está destinado a desaparecer, por más que prolongue la agonía con violencias, agresiones y guerras. Tal anuncio dejó aterrorizados a los dueños de las grandes plataformas que en un momento perdieron en total un billón de dólares.
En otras palabras: la Tierra, considerada como un superorganismo vivo, sintiéndose agredida sistemáticamente por la forma como los occidentales decidieron relacionarse con ella y con la naturaleza en los últimos tres siglos, explotándola al máximo para conseguir una ilimitada acumulación de riqueza material privada, hecha mediante la competición más feroz, está reaccionando cada vez con más frecuencia. Envía señales tales como una gama enorme de virus, de bacterias, el último más universal, el coronavirus, eventos extremos como severas sequías, inundaciones avasalladoras, erosión de la biodiversidad y, últimamente, con incendios, inaugurando más allá del vigente antropoceno y del necroceno una nueva era geológica, tal vez la más peligrosa, el piroceno (la era del piros en griego, del fuego).
Pero la reacción más sensible y violenta de Gaia es el calentamiento global. No estamos yendo hacia él. Estamos ya dentro de él. El Acuerdo de París de 2015 de disminuir al máximo la emisión de gases de efecto invernadero para que no llegásemos a 1,5C en 2030 no se ha respetado. La fecha se ha anticipado. El año 2024 ha sido el más caliente de la historia conocida, llegando a un aumento de 1,55ºC de media y en algunos lugares hasta de 2ºC o más. Los científicos reconocen que la ciencia ha llegado demasiado tarde. Ya no puede hacer retroceder ese calentamiento. Todo lo más puede advertir de la llegada de eventos extremos y mitigar los daños. Ni siquiera necesitamos la ciencia para hacer esta constatación: por todas partes ocurren eventos extremos, que hacen que nos demos cuenta de que el planeta Tierra ha perdido su equilibrio y está buscando otro. Este, más caliente, puede asolar gran parte de la biosfera y diezmar millones de seres humanos que no conseguirán adaptarse a un clima más caliente.
¿Cómo salir de esta crisis planetaria? No vemos otro camino realista que inaugurar otro paradigma en la relación con la naturaleza y la Tierra viva: buscar vivir aquel valor presente en todas las culturas al cual dediqué dos libros: “la búsqueda de la justa medida”: cuánto extraer de la naturaleza para nuestra subsistencia y cuánto preservarla para que pueda regenerarse y continúe ofreciéndonos lo que necesitamos para vivir.
Si el paradigma dominante era el del dominus, el ser humano amo y señor de la naturaleza, no sintiéndose parte de ella, y nos ha llevado a la crisis sistémica actual, ahora se impone aquello que el sentido común y la propia biología nos han enseñado: el frater (el hermano y la hermana). Todos los seres vivos tenemos el mismo código genético de base como lo demostraron Watson y Crick en los años 50 cuando identificaron la fórmula de cómo se construye la vida, lo que nos hace objetivamente hermanos y hermanas unos de otros. Tal paradigma tendría la facultad de crear la conciencia colectiva de que debemos tratarnos, entre nosotros los humanos y con todos los demás seres de la naturaleza, como hermanos y hermanas.
El cuidado, la cooperación, la solidaridad, la compasión y el amor constituirían las bases de esta nueva forma de habitar el planeta Tierra. Evitaríamos los peligros de autodestrucción y crearíamos las condiciones para la continuidad de nuestra vida sobre este planeta. De lo contrario podríamos conocer el camino recorrido por los dinosaurios, que hace 67 millones de años no consiguieron adaptarse a los cambios de la Tierra y desaparecieron definitivamente.
Dentro de este contexto se hace urgente enriquecer la educación con el valor del cuidado, con la ética de la solidaridad, con el sentimiento de amorosidad hacia todos los seres y la iniciación a la espiritualidad natural. Como afirmaba Hannah Arendt: podemos informarnos durante toda la vida sin educarnos nunca. Hoy tenemos que educarnos de forma adecuada a los cambios que están ocurriendo. No se trata de tener una cabeza llena con todo tipo de información, sino una cabeza bien organizada. Educar no es llenar una vasija vacía sino encender una luz en la mente.
Nos advierte la Carta de la Tierra: “como nunca antes en la historia, el destino común nos convoca a un nuevo comienzo. Esto exige una nueva mente y un nuevo corazón”. Es decir: asumir que la Tierra está viva y es nuestra Gran Madre; rescatar los derechos del corazón: el lazo de amorosidad para con todos los seres y superar el uso utilitarista, pues cada uno posee un valor en sí. Enriquecer la razón intelectual, tan desarrollada en la modernidad, con la sensibilidad del corazón que nos hace sentirnos realmente hermanos y hermanas unos de otros, con el imperativo ético de guardar y cuidar de la herencia sagrada que es la Tierra, nuestra única Casa Común.
Entre otros valores quiero detenerme en uno que se suele olvidar: recuperar la espiritualidad natural. Ella no es una derivación de las religiones, más bien estas beben de esta fuente que es más originaria. La espiritualidad natural es parte de la naturaleza humana como la inteligencia, la voluntad, el poder y la libido. La espiritualidad natural se expresa por el amor que no excluye a nadie, por la solidaridad, por el lazo afectivo con todos los seres, por la compasión con los que sufren. Esta espiritualidad debe estar presente en la escuela, desde la más tierna infancia. Así se formarán no consumidores y usuarios de los medios tecnológicos, sino ciudadanos conscientes, críticos, sensibles, profundamente humanos.
*Leonardo Boff teólogo, filósofo, escritor, ha escrito: La búsqueda de la justa medida: el pescador ambicioso y el pez encantado, Vozes 2022.


La entidad defiende la educación en diversidad como factor clave para una juventud diversa, empoderada y visible
Chaya Raichik
Los videos y dibujos animados “educativos” de PragerU ya se utilizan en al menos cuatro estados. En una animación de un video de PragerU se ve a Cristóbal Colón diciéndoles a los niños: “Ser tomado como esclavo es mejor que ser asesinado”. En otra se ve al abolicionista negro Frederick Douglas dando un pase libre a los Padres Fundadores por no haber prohibido la esclavitud, mientras que otros videos hablan sobre cómo el feminismo daña a las mujeres y cuestionan si el “movimiento LGBTQ” ha “ido demasiado lejos”.

El lema del Orgullo más grande de Europa, el
El responsable del Colectivo LGTBIQ+ de Madrid considera que “
“No podemos bajar la guardia ante los constantes ataques a nuestros derechos como colectivo LGTBI+, en muchos lugares de Europa, en demasiados países del mundo e incluso también aquí en España. No olvidemos que todos y cada uno de los derechos de los que disfrutamos fueron conquistados con mucho esfuerzo. Es el momento de defenderlos ante el panorama gris que se nos avecina, especialmente en esta Europa que gira muy preocupantemente hacia los extremismos y ante la ultraderecha. Defendemos nuestros derechos y los de todas las minorías, porque todos son Derechos Humanos”
Con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual (14 de febrero)

Según el vicepresidente de la Federación, Mané Fernández
Después de 28 años como docente, Carla Rivero es la directora de la Escuela Nº79 “República del Paraguay” de Tiro Suizo, zona sur de Rosario (Santa Fe).
Cuando comenzó en la docencia, a fines de la década del 90, Carla fue noticia.
La docente afirma que, una vez llegada al cargo de directora le resulta imposible no tener una mirada retrospectiva de su carrera. También de la sociedad y sobre todo del ámbito educativo.
Leído en su blog Umbrales de luz:
José Luis Corzo,
Hendrika Mayora Victoria
Padre Vinsensius Darmin Mbula,
El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho,
La junta escolar católica francesa de Ottawa está implementando un «nuevo código de vestimenta inclusivo y neutral en cuanto al género» para los estudiantes, seis meses después de que los estudiantes de una escuela secundaria expresaron su indignación porque los maestros y el personal realizaron un «bombardeo» del código de vestimenta.
John D’Emilio
Hay ideas que maduran en el consciente colectivo, que empiezan a saltar de mente en mente, señal indubitativa de que les ha llegado su hora aguardada. Tal es el caso de conceptos como “espiritualidad ecológica” o “ecología profunda”, que expresan, al fin y al cabo, nuestro anhelo de vivir más insertos en la Creación, su armonía y sus ritmos, más en comunión respetuosa y amorosa con la Tierra, nuestra Madre, y sus Reinos. En el ocaso de una civilización desacralizada y meramente consumista, en los estertores del paradigma individualista-materialistas, en el agotamiento de la sociedad que depreda sin medida agua, cielo y tierra…, conviene abrazar estos pensamientos simiente-esperanza. Conviene también dilucidar cómo los querremos encarnar, aplicar en nuestra vida cotidiana. Todo ideario deberá buscar su compromiso o conexión con la realidad.
Obispo Thomas Daly
Tres escuelas católicas en la Arquidiócesis de Omaha han dejado en claro que no adoptarán nuevas políticas transgénero negativas, cuya implementación ahora se ha retrasado, como informó ayer Bondings 2.0.
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