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Condenan a siete meses de prisión a soldado en Indonesia por homosexualidad

Sábado, 7 de agosto de 2021

thumbs_b2_bbd56fbd6b2f555d2c266e7a6c15c609Foto: difusión

El soldado fue expulsado del Ejército, según la decisión del tribunal con fecha el 15 de julio dada a conocer esta semana.

La homosexualidad es legal en Indonesia, pero el código militar lo considera como un comportamiento que atenta contra la reputación del Ejército.

El tribunal militar de Indonesia condenó a un soldado a siete meses de prisión por mantener relaciones sexuales con otro hombre, actos que, según su código castrense, están prohibidos. “El acusado había sido advertido por sus superiores de que todo comportamiento LGTB estaba prohibido (…), pero persistió”, indica el documento de la sentencia, de 71 páginas.

Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo “se consideran un comportamiento sexual desviado (…) y atentan contra la reputación del Ejército”, se precisa.

El soldado, que estaba en la base de Kalimantán, la parte de la isla de Borneo, también fue expulsado de dicha institución, según la decisión del tribunal con fecha el 15 de julio y dada a conocer esta semana.

La homosexualidad es legal en Indonesia, país que cuenta con la mayor población musulmana del mundo, salvo en la provincia de Aceh, donde rige la sharia (ley que incluye como graves faltas la homosexualidad, la desobediencia de las mujeres hacia la autoridad del padre o el esposo, las relaciones con infieles, entre otros, y las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con azotes.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

En 2018, informábamos de la detención de  diez mujeres, acusadas de «conducta lésbica». Antes, recogíamos, precisamente, la detención de cuatro personas en Banda Aceh, a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentan a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. A principios del 2018 recogíamos el descarnado caso de LGTBfobia de Estado en Indonesia. La policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como«hombres normales». En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, en mayo de 2017 a dos jóvenes de 20 y 23 años. En el mismo mes de octubre de 2015 nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia también votó en 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman un deterioro homófobo que reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativos, o la persecución de webs LGTB, bloqueando aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboralcon el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela y mezquita para personas trans de Indonesia, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

En diciembre de 2017 nos hacíamos eco la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital de este país asiático. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017 en el que la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital y que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

Esta espantosa situación podría agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión. Sin embargo, en diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

En julio de 2020 conocíamos que Indonesia podría aprobar en 2021 los “exorcismos” a personas LGTB+. Y en febrero de este año, una pareja gay era condenada a 154 latigazos por tener relaciones sexuales.

 

La Comunidad LGBTI denuncia un repunte en la vulneración de los derechos humanos

La comunidad LGBT mostró su rechazo hacia las políticas que atentan contra los derechos y la igualdad en diferentes partes del mundo. Uno de los casos por los que protestaron fue la decisión de Vladimir Putin, presidente Rusia, de negar nuevamente el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) exigió a Moscú respetar los derechos de la comunidad LGTBI y recomendó proporcionar un marco legal para las parejas.

Otro de los recientes sucesos ocurrió en Hungría, donde el primer ministro, Viktor Orbán, anunció un referéndum para evaluar el apoyo interno a la polémica ley que afecta a la comunidad LGTB, después de que la Comisión Europea abriera un expediente de infracción contra Budapest y la masiva manifestación en el Día del Orgullo. “Bruselas ha atacado claramente a Hungría en las últimas semanas sobre la ley que prohíbe la promoción de la homosexualidad entre los menores”, afirmó el primer ministro en un video difundido en su página de Facebook, y donde sostenía que “el futuro de los niños está en juego”.

Orbán no ha fijado una fecha para la consulta; sin embargo, pide a los húngaros que respondan “no” a todas las preguntas, que, según él, son exigencias que la Unión Europea quiere imponer en su país.

 

Fuente Agencias

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