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He venido a traer fuego a la tierra

Domingo, 18 de agosto de 2019

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Creo que la vida no es una aventura que debamos vivir según las modas que corren, sino con un compromiso encaminado a realizar el proyecto que Dios tiene sobre cada uno de nosotros: un proyecto de amor que transforma nuestra existencia.

Creo que la mayor alegría de un hombre es encontrar a Jesucristo, Dios hecho carne. En él, todo -miserias, pecados, historia, esperanza- asume una nueva dimensión y un nuevo significado.

Creo que cada hombre puede renacer a una vida genuina y digna en cualquier momento de su existencia. Cumpliendo hasta el final la voluntad de Dios no sólo puede hacerse libre, sino también derrotar al mal.”

*

Thomas Merton

***

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.”

*

Lucas 12, 49-53

***

*

Los apóstoles, instruidos por la palabra y por el ejemplo de Cristo, siguieron el mismo camino. Desde los primeros días de la Iglesia, los discípulos de Cristo se esforzaron en convertir a los hombres a la fe de Cristo Señor no por acción coercitiva ni por artificios indignos del Evangelio, sino ante todo por la virtud de la Palabra de Dios. Anunciaban a todos resueltamente el designio de Dios Salvador, «que quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2,4), pero, al mismo tiempo, respetaban a los débiles, aunque estuvieran en el error, manifestando de este modo cómo «cada cual dará a Dios cuenta de sí» (Rom 14,12), debiendo obedecer a su conciencia.

Al igual que Cristo, los apóstoles estuvieron siempre empeñados en dar testimonio de la verdad de Dios, atreviéndose a proclamar cada vez con mayor abundancia, ante el pueblo y las autoridades, «la Palabra de Dios con confianza» (Hch 4,31). Pues defendían con toda fidelidad que el Evangelio era verdaderamente la virtud de Dios para la salvación de todo el que cree. Despreciando, pues, todas «las armas de la carne», y siguiendo el ejemplo de la mansedumbre y de la modestia de Cristo, predicaron la Palabra de Dios confiando plenamente en la fuerza divina de esta palabra para destruir los poderes enemigos de Dios y llevar a los hombres a la fe y al acatamiento de Cristo. Los apóstoles, como el Maestro, reconocieron la legítima autoridad civil: «No hay autoridad que no venga de Dios», enseña el apóstol, que, en consecuencia, manda: «Toda persona esté sometida a las potestades superiores…, quien resiste a la autoridad resiste al orden establecido por Dios» (Rom 13,12). Y al mismo tiempo no tuvieron miedo de contradecir al poder público cuando éste se oponía a la santa voluntad de Dios: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5,29). Este camino lo siguieron innumerables mártires y fieles a través de los siglos y en todo el mundo.

La Iglesia, por consiguiente, fiel a la verdad evangélica, sigue el camino de Cristo y de los apóstoles cuando reconoce y promueve la libertad religiosa como conforme a la dignidad humana y a la revelación de Dios. Conservó y enseñó en el decurso de los tiempos la doctrina recibida del Maestro y de los apóstoles.

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Concilio Vaticano II,
Declaración sobre la libertad religiosa Dignitatis humanae, llss.

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“Sin fuego no es posible”. 20 Tiempo ordinario – C (Lucas 12,49-53)

Domingo, 18 de agosto de 2019

20-TO-C-390x247En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: «Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!». ¿De que está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exégetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del «fuego» nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.

El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.

Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de «lo correcto».

Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No podemos defendernos de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.

Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los discípulos de Emaús lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.

¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

José Antonio Pagola

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“No he venido a traer paz, sino división.”. Domingo 16 de agosto de 2019. 20º domingo del Tiempo Ordinario

Domingo, 18 de agosto de 2019

45-ordinarioC20 cerezoLeído en Koinonia:

Jeremías 38, 4-6. 8-10: Me engendraste hombre de pleitos para todo el país.
Salmo responsorial: 39:Señor, date prisa en socorrerme.
Hebreos 12, 1-4: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos.
Lucas 12, 49-53: No he venido a traer paz, sino división.

Estamos en camino con Jesús y sus discípulos en su último viaje a Jerusalén, donde sabe que va a morir, y así se lo va diciendo. Esta subida a Jerusalén se alarga en el evangelio de Lucas como en ningún otro, pues aprovecha para situar ahí la mayor parte del material peculiar, sobre todo los discursos, las parábolas y los relatos que conoce por otro lado distinto a Marcos. Las frases que leemos en este domingo aparecen también en el evangelio de Mateo, pero en distinto orden y contexto. Esto hace que el sentido sea algo diverso, pues el contexto forma parte del significado de las frases; pero indica a la vez que muchos dichos de Jesús, como los de cualquier persona, son polivalentes; tienen alcances diversos y aplicaciones distintas según las circunstancias de los lectores u oyentes de los mismos. Así se nos abre también a nosotros el camino y la posibilidad de leerlos, con la libertad de los hijos de Dios, desde nuestra propia situación y para nuestro propósito. No es una traición, sino una fidelidad al Espíritu que inspiró a Jesús y a los evangelistas; pues ellos también se tomaron su libertad para situarlos diversamente y sacar sentidos distintos.

La liturgia, a su vez, nos pone estas frases en otro contexto diverso, al anteponer un episodio de la vida del profeta Jeremías, que suele llamarse “la pasión de Jeremías”; porque le toca sufrir golpes, burlas, acusaciones y prisión en una cisterna llena de fango por causa de la palabra de Dios que tiene que anunciar. El salmo que se nos propone es una súplica y acción de gracias a Dios, porque libra al pobre de la fosa; y parece así reforzar la situación del profeta, y anticipar una situación semejante para las frases del evangelio. Con ello se da un sentido de anuncio de la pasión, que ciertamente parece tener, sobre todo si lo leemos junto con la frase semejante de Marcos 10, 38; pero que no está muy resaltado en Lucas; apenas en la frase del “bautismo” por el que ha de pasar. El resto apunta a las diversas posturas que los hombres toman ante el mensaje de Jesús, como ya le acontecía a Jeremías y a otros profetas. Pero la segunda lectura, que nos presenta a Jesús como modelo germinal y definitivo de nuestra fe, vuelve a insistir en su pasión y cruz, y en la posibilidad de que también los cristianos nos veamos envueltos en la persecución y muerte; y, en todo caso, en la dura lucha contra el pecado, tanto personal como social.

Parece que Jesús cambia aquí radicalmente su mensaje. La Buena Nueva nos parece tan hermosa, tan atenta a los débiles y pequeños, tan llena de amor y solicitud hasta por los pecadores y enemigos, que su mensaje no puede ser otro que el de una gran paz y armonía entre todos los hombres. Eso es lo que proclamaban ya los ángeles en el momento del Nacimiento (Lc 2, 24) y lo que vuelve a proclamar el Resucitado apenas se deja ver por los discípulos atemorizados (Lc 24,20-21). Aquí, sin embargo, Jesús parece decir todo lo contrario. Su mensaje no viene a producir paz y concordia entre todos, sino que lleva a la división incluso entre los miembros más allegados de la familia, padres e hijos, nueras y suegras. Pero no se trata de cualquier mensaje, de cualquier propuesta, sino de la presencia misma del Reino de Dios en sus palabras y sus gestos, en sus milagros y sus actuaciones. No cabe oír esa Buena Nueva del Reino y permanecer neutral o indiferente; no cabe entusiasmarse con Jesús y seguir en lo mismo de siempre. Por eso hay que optar con pasión, hay que tomar decisiones y actuaciones que implican cambios muy radicales en la vida. Por eso nos van a afectar a todos profundamente, más allá incluso de los vínculos familiares, por muy respetables que estos sean. El que no pone por delante a Jesús, incluso sobre su propia familia, no puede ser su discípulo (Lc 14, 26).

El episodio de Jeremías nos pone un triste ejemplo de este sufrimiento que acarrea al profeta su fidelidad a la palabra de Dios, cuando el pueblo y sus líderes no la quieren escuchar. Él tenía que anunciar la destrucción del templo, de la dinastía davídica y de la ciudad de Jerusalén, por no querer someterse a Babilonia en ese momento. Era como poner punto final a las solemnes promesas hechas por Natán y otros profetas a David y a su ciudad capital, Jerusalén. Además, este descendiente de sacerdotes, debe predecir la ruina del templo salomónico. No le gustaban para nada esas desgracias que le tocaba anunciar, y sufrió enormemente por causa de esa misma palabra dura que debía predicar; pero lo que pretendía era precisamente que eso no ocurriera, porque le hacían caso, se convertían y se evitaban esas catástrofes. No logró esa conversión del pueblo, y menos aún de los líderes religiosos y políticos. Más bien logró esa división entre unos y otros, pues hasta entre el alto liderazgo político encuentra opositores y ayudantes, mientras el rey se deja llevar del viento político que sopla en cada momento. Pero la palabra de Dios y su profeta no es un viento cambiante, sino una palabra firme y segura, que exige darle fe y cambiar de mente y de conducta; que pide una opción radical de parte de los oyentes.

Esto mismo y en grado supremo le acontece al oyente de la Palabra que es Jesús. Por eso, el radicalismo con que se expresa en esta ocasión, pues se trata de la urgencia misma del Reino presente. Mateo dice en el pasaje paralelo: “¿cómo es que no son capaces ustedes de interpretar los signos de los tiempos?” (Mt 16, 3). Ver los signos de la gracia de Dios, de la presencia del Reino en las palabras y gestos humanos, en las acciones y hasta maravillas que acontecen en la vida. También en nuestro duro y doloroso presente, pues no existen tiempos sin gracia de Dios, sin presencia y fuerza de su Espíritu en medio de la historia, por oscura que sea. Ciertamente son los santos los que más perciben esto y donde mejor podemos ver los demás esa presencia, misteriosa pero eficaz, de la gracia de Dios en medio de esta empecatada historia humana; pero no faltan mil pequeños gestos, incluso o tal vez precisamente, en pobres y pequeños, en prostitutas y pecadores, en publicanos y hasta en ricos zaqueos y centuriones extranjeros. Hay gestos de solidaridad y simpatía con los pobres y pequeños, con los marginados y despreciados, que nos muestran esa fuerza del Espíritu de Dios y de Jesús actuando ya ese fuego en la tierra. Leer más…

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18.08.2019 Dom 20 Tiempo ordinario C. “He venido a prender fuego: La familia de Jesús”

Domingo, 18 de agosto de 2019

Nota-6-pentecost20Del blog de Xabier Pikaza:

 Una alternativa de Iglesia y Familia

Domingo 20. Tiempo ordinario. Ciclo c. Lucas 12, 49-53.  Del plano económico de los domingos anteriores, el Evangelio de Lucas al plano social,  ofreciendo una dura (y bellísima) terapia de familia: ha venido a prender fuego, con la espada afilada que corta como bisturí, para operar, con dolor (¡toda operación duele!) y curar con amor,rompiendo las cadenas que tienen presa a la familia.

He tratado del tema en la Historia de Jesús (VD, Estella 2012) y de un modo especial en La Familia en la Biblia (VD, Estella 2015). Es un tema fuerte, un tema esencial del evangelio:

    Estamos rompiendo la familia humana, corremos el riesgo de enterrar el evangelio y destruir la humanidad. Si no creamos una verdadera familia humana, en solidaridad, en esperanza, en comunión de palabra no sólo destruimos a los otros, a quienes no acogemos, sino que nos destruimos a nosotros mismos.

Un movimiento mesiánico

Jesús inició un movimiento de paz, desde los más pobres, superando la lógica de enfrentamiento que regulaba la vida de familias y grupos de su tiempo, en Galilea. Fue una revolución desde abajo, desde aquellos que vivían en el margen de la sociedad establecida, un movimiento de seguidores y amigos, integrado básicamente por personas que habían sido expulsadas del nuevo (des-)orden social que se estaba imponiendo en Galilea, a causa de la trasformación económica y política vinculada al Imperio Romano.

Apoyándose en antiguas tradiciones (como la ley del jubileo: Lev 25) e invirtiendo el modelo dominante de política y economía importada de Roma, partiendo de su fe en Dios/Abba, Jesús no quiso formar grupos de dominio (para así imponer su proyecto en Galilea), sino de creatividad religiosa y de comunicación humana desde los más pobres. Por eso empezó “curando” a los enfermos y haciéndose prójimo de los posesos e impuros a quienes invitaba a formar parte de su nueva familia social (eclesial), entendida a modo de comunión de personas unidas desde el mensaje y camino de Reino. Por eso invitó de un modo especial a los pobres, haciéndoles iniciadores de su proyecto de familia pacificada de hermanos (hijos) de Dios.

Una guerra de familia.

69346985_10157552271508735_7182012641282359296_nEl movimiento de paz de Jesús no empezó con grandes reformas económicas y/o políticas, en sentido global, sino con la creación de grupos familiares pacificados, abiertos desde los pobres (itinerantes) hacia todos los hombres y mujeres, intensificando la comunicación personal. No anunció una paz sólo futura, ni quiso que sus pobres arrebataran la hacienda de los ricos, sino que ellos mismos (los pobres) empezaran a superar el sistema de propiedad particular (violenta), pero no matando o despojando de sus bienes a los ricos, sino ofreciéndoles salud y curación (paz), precisamente a partir de los mismos pobres a quienes ellos habían expulsado y arrebatado los bienes.

Lógicamente, por querer y buscar esa paz (y por hacerlo como lo hacía) tuvo que enfrentarse a los violentos del sistema dominante. El imperio romano, que dominaba en Galilea, se había formado como un “asunto de familia”, una jerarquía descendente, a partir de los niveles superiores, de manera que el gran orden de la sociedad reproducía un modelo de buena familia patronal (¡cosa nostra!), donde los más altos “beneficiaban” a los bajos (y los bajos se apoyaban a los altos, como clientes de un sistema patronal). El Imperio era un sistema de violencia controlada, de manera que su paz era el resultado de la imposición de unos sobre otros. Lógicamente, Dios era el Orden, el Valor de los valiosos, el sistema.

En contra de eso, Jesús quiso crear unas agrupaciones de familias no patriarcalistas, donde hubiera espacio para todos, desde los más pobres. Para eso tuvo que oponerse a los esquemas de familia tradicional, pues era una familia impositiva, centrada en el valor superior de los “patriarcas” (padres de familia, varones), dejando a los demás miembros de la familia en un lugar inferior y expulsando a los huérfanos-viudas-extranjeros (cf. Ex 22, 20-23; Dt 16, 9-15; 24, 17-22), víctimas de un tipo de vida y economía mercantil. Para superar la violencia de la familia establecida (que, por otra parte, era incapaz de mantenerse en la nueva situación), Jesús tuvo que crear un nuevo tipo de familia más extensa, no patriarcalista, donde cupieran todos, no sólo los de dentro, sino los del entorno social, desde los más pobres. Ésta fue su revolución, esta su “guerra”, más difícil y dura que las guerras de Julio César o Augusto.

EuropaPress_2212448_Patera_que_llegó_a_Arguineguín_el_sábado_15_de_junio-1024x549Lógicamente, al buscar lo que buscaba, una familia abierta a todos, para crear lo que él quería crear (grupos de Reino), no pudo empezar reforzando las instituciones existentes (¡más familia patriarcal, más orden, más ley, más templo!), sino que comenzó “creando familia” desde los huérfanos-viudas-extranjeros, es decir, desde aquellos que estaban siendo rechazados por la buena sociedad establecida. No tuvo más remedio que oponerse a un tipo de familia dominante, de carácter jerárquico-impositivo, porque ella iba en contra de su opción de Reino y porque funcionaba con modelos de imposición jerárquica, expulsando a los más pobres (cf. Mt 10, 35-37; Lc 12, 53; 14, 26). Lógicamente, tuvo que decir a sus discípulos que “aborrecieran” a padre-padre, hermanos-hermanas… (Lc 14, 26 Q; cf. EvTom 55, 1-2; 101, 1-3).

Texto

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra (Lc 12, 49-53; cf. Mt 10, 34-36)

Cuando dijo a sus seguidores que debían “aborrecer” a sus familiares (Lc 14, 26), Jesús no quiso negar o criticar unos “lazos de sangre”, de tipo biológico y social, para impulsar un tipo de comunión espiritualista, sin vínculos de tipo “carnal” (como parece querer ya el Evangelio apócrifo de Tomás), sino que rechazó un modelo de familia exclusivista, para crear otro modelo de familia, pero muy concreta (muy de carne y sangre, de amistad y comunión), pero no exclusivista; una familia donde importan los hombres y mujeres, cada uno de ellos y todos en relación concreta, sin imposiciones ni exclusiones, una familia donde cupieran los expulsados de las otras “tribus” y malas familias de su tiempo. Fue una revolución como nunca se ha dado.

La terapia de Jesús: Fuego, bautismo, espada

hqdefaultPara explicar esta huelga total de familia, el Evangelio de Lucas pone en boca de Jesús tres palabras simbólicas de una importancia enorme. Cada una de ellas marca una ruptura, las tres juntas evocan “la ruptura” esencial de Jesús, que así puede presentarse como impulsor de un nuevo Adán/Eva donde caben todos. Para ello recoge explosivas, que pueden aparecer separadas en otro contexto de la tradición evangélica, pero que aquí se unen para indicar la importancia de la “lucha” de familia: fuego, agua, división (espada). Más fuerte no podía haberse dicho.

  1. Fuego. «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!». El tema del fuego mesiánico (del Dios/Fuego) ha sido ya aplicado a Jesús por Juan Bautista, cuando anuncia la llegada de uno más fuerte, que no bautiza en agua, sino con Espíritu Santo y Fuego (cf. Lc 3, 16; Mt 3, 10). El fuego es el poder del juicio de Dios, que purifica o destruye (para recrear). Estamos ante el tema Jesús/Fuego, elaborado en especial por la tradición casi gnóstica del Evangelio de Tomas, que recoge este pasaje de Lucas, vinculando fuego y bautismo (EvTh 16), pero que añade otros impresionantes: «He arrojado fuego sobre el mundo y he aquí que lo estoy vigilando hasta que arda en llamas» (Ev Th 10) «Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos del Reino» (Ev Th 82). Jesús es un fuego espiritual, sin duda, como indica el Evangelio de Tomas (apócrifo). Pero Tomás corre el riesgo de entender ese fuego en línea sólo intimista, como una llama que arde en el corazón de cada hombre o mujer que hace el camino de la santidad. Pues bien, conforme al evangelio de Lucas, ese fuego arde en familia, cambia las relaciones familias.
  2. Bautismo. «Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!». El bautismo no es ya un rito exterior de purificación, sino gesto de inmersión en el “agua de la vida”, gesto de entrega total, para crear la nueva humanidad. Está vinculado también la promesa del Bautista que decía que Jesús “bautizará (agua) con Espíritu y fuego”. Pues bien, el agua de Jesús lleva a crear nuevas relaciones, como las que él dice a los zebedeos cuando les invita a participar en su bautista de servicio para todos, sin jerarquías no poderes impositivos (cf. Mc 10, 38-39)
  3. Espada. « ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división ». Lucas pone división (diamerismón). Mateo conserva quizá el término primitivo de “espada” Majaira (Mt 10, 34). Ésta es la espada de una guerra no militar, que penetra y divide y recrea, como un bisturí de doble filo (Hebr 4, 12), que corta, quita y cura; como espada de la palabra del Jinete del Logos, del logos de Dios (Ap 19, 15), que destruye a los poderes perversos, para crear la familia de los hijos de Dios, las bodas del Cordero. Lucas ha puesto división (no espada) porque todo texto siguiente se centra en las “divisiones” que hay introducir para que venga la nueva familia de las uniones cordiales, del auténtico fuego de amor, del bautismo del agua de la vida compartida.

Explicación.

_20181108152718775-k2kB-U452809640037lbC-992x558@LaVanguardia-WebConsta de dos partes, una negativa y otra positiva.

El evangelio sólo expone la parte negativa: «En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

La parte positiva se supone y hay que crearla: ha de  crearse una familia de uniones nueva, una familia fundada en el fuego de Jesús, en el agua de la vida… Una familia que brota allí donde el bisturí mesiánico de crear nuevas vinculaciones.

Aquí se funda la paz familiar de Jesús, abierta a los que carecían de familia. Por eso, él no creó agrupaciones espiritualistas, de tipo gnóstico, ni quiso separarse del mundo de la vida (engendramiento, trabajo, economía, descanso…), sino trasformar esa vida concreta, las relaciones afectivas y laborales, económicas y políticas de su entorno, creando grupos de paz familiar extensa, iglesias o comunidades formadas por personas capaces de compartir en amor los diversos aspectos de la vida, espacios verdes de paz familiar, abierta a todos los que quisieran integrarse en ella

La familia Pax romana y la familia que surge del modelo sagrado del templo de Jerusalén fundamenta y sacraliza unas relaciones de poder, que separan y condenan a los inútiles, que someten a los distintos, que expulsan a los impuros. En contra de eso, Jesús quiso crear familias amplias (comunidades, iglesias) donde hubiera lugar para todos. Leer más…

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“Este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia”. Domingo 20 ciclo C

Domingo, 18 de agosto de 2019

bautismo_cruz_agua_fuegoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

El título está tomado de la primera lectura. Es lo que dicen de Jeremías las autoridades de Jerusalén. Estamos en el año 587 a.C. La ciudad lleva un año asediada por el ejército de Babilonia, la gente muere de hambre y el profeta anima a rendirse. En opinión de los patriotas nacionalistas, está desanimando al pueblo, busca su desgracia.

            Eso mismo pensarían muchos escuchando lo que dice Jesús en el evangelio. Después de las enseñanzas de los domingos anteriores sobre la oración, la riqueza, la vigilancia, centradas en lo que nosotros debemos hacer, en el evangelio del próximo domingo Jesús habla de sí mismo: de su misión y su destino. Lo hace con un lenguaje tan enigmático que los comentaristas discuten desde los primeros siglos el sentido de estas palabras.

            Para entender este evangelio es preciso tener en cuenta la mentalidad apocalíptica, de la que Jesús participa en cierto modo. Según ella, el mundo malo presente tiene que desaparecer para dar paso al mundo bueno futuro: el Reinado de Dios.

            Lucas va a introducir algunos cambios importantes en esta mentalidad, reuniendo tres frases pronunciadas por Jesús en diversos momentos: la primera y la tercera hablan de la misión de Jesús (prender fuego y traer división); la segunda, de su destino (pasar por un bautismo). Esta forma de organizar el material (misión – destino – misión) es muy típica de los autores bíblicos.

 La misión: prender fuego

            He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

            Lo primero que viene a la mente es un campo ardiendo, o el fenómeno frecuente en la guerra del incendio de campos, frutales, casas, ciudades… Esta idea encaja bien en la mentalidad apocalíptica: hay que poner fin al mundo presente para que surja el Reino de Dios. Esta interpretación me parece más correcta que relacionar el fuego con el Espíritu Santo,

El destino: la muerte

            Tengo que pasar por un bautismo.

            También esta imagen es enigmática, porque “bautizar” significa normalmente “lavar”; por ejemplo, los platos se “bautizan”, es decir, se lavan. Esa idea la aplica Juan (y otros muchos judíos desde el profeta Ezequiel) al pecado: en el bautismo, cuando la persona se sumerge en el río Jordán, se lavan sus pecados; al mismo tiempo, simbólicamente, la persona que entra en el agua muere ahogada y sale una persona nueva.         El bautismo equivale entonces a la muerte y el paso a una nueva vida. Así lo usa Jesús en un texto del evangelio de Marcos, cuando dice a Juan y Santiago: ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo voy a recibir? (Mc 10,38). Jesús ve que su destino es la muerte para resucitar a una nueva vida.

La misión: dividir

            ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

            Estas palabras se podrían interpretar como simple consecuencia de la actividad de Jesús: su persona, su enseñanza y sus obras provocan división entre la gente, como ya había anunciado Simeón a María: este niño “será una bandera discutida”.

            Pero Jesús habla de una división muy concreta, dentro de la familia, y eso favorece otra interpretación: Jesús viene a crear un caos tan tremendo (simbolizado por el caos familiar), que Dios tendrá que venir a destruir este mundo y dar paso al mundo nuevo. Parece una interpretación absurda, pero conviene recordar lo que dice el final del libro de Malaquías: “Yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible: reconciliará a padres con hijos, a hijos con padres, y así no vendré yo a exterminar la tierra” (Mal 3,23-24). De acuerdo con estas palabras, Dios ha pensado exterminar la tierra en un día grande y terrible. Sin embargo, para no tener que hacerlo, decide a enviar al profeta Elías, que restablecerá las buenas relaciones en la familia (padres con hijos, hijos con padres), como símbolo de las buenas relaciones en la sociedad: la situación mejora y Dios no se ve obligado a exterminar la tierra.

            Jesús dice todo lo contrario: hace falta acabar con este mundo, y por ello él ha venido a traer división en el seno de la familia.

La unión de las tres frases

            ¿Qué quiere decirnos Lucas uniendo estas tres frases? Que Jesús anhela y provoca la desaparición de este mundo presente para dar paso al Reinado de Dios, pero que ese cambio está estrechamente relacionado con su muerte.

La comunidad de Lucas, cuando escuchara estas palabras, vería también reflejada en ellas su propia situación. La conversión de algunos de sus miembros había supuesto división en la familia, enfrentamiento de hijos y padres, de hijas y madres. Los miembros no cristianos podrían decir de Jesús lo que se había dicho de Jeremías: «Este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia».

           

¿Tiene sentido todo esto para nosotros?

          Este mensaje apocalíptico resulta lejano al hombre de hoy. De hecho, Lucas lo matiza y modifica en el libro de los Hechos de los Apóstoles: los cristianos no debemos estar esperando el fin del mundo, aunque pidamos todos los días que “venga a nosotros tu reino”; nuestra misión ahora es extender el evangelio por todo el mundo, como hicieron los apóstoles. Y la idea de la segunda venida de Jesús cede el puesto a una distinta: el triunfo de Jesús, glorificado a la derecha de Dios.

Sin embargo, incluso en una sociedad que presume de tolerante, como la nuestra, Jesús puede seguir siendo causa de división. El ejemplo de las primeras comunidades cristianas, que creyeron en él a pesar de todas las dificultades, debe seguir animándonos.

Lectura de la carta a los Hebreos 12, 1-4

            Por una feliz casualidad, la segunda lectura ofrece cierta relación con el evangelio: el destino de Jesús sirve de ejemplo a los cristianos. La imagen de partida ya la uso Pablo, y es especialmente actual en estos días de Olimpiada: un estadio lleno de espectadores que contemplan el espectáculo.

            Jesús, como cualquier atleta, se entrena duramente, en medio de grandes renuncias y sacrificios; sabe, además, que competirá en un ambiente adverso, hostigado y abucheado por los espectadores. Pero no se arredra: renuncia a pasarlo bien, aguanta, soporta, y termina triunfando.

            Ahora nos toca a nosotros coger el relevo. Hay que despojarse de todo lo que estorba, correr la carrera sin cansarse ni perder el ánimo.

Hermanos:
Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

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Domingo XX del Tiempo Ordinario. 16 agosto, 2019

Domingo, 18 de agosto de 2019

He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo ya que arda!”

(Lc 12, 49-59)

El evangelio de hoy nos puede dejar un poco perplejas. Estamos acostumbradas a ver a Jesús curando, predicando y recorriendo aldeas con sus discípulos, ¡y nos encanta verlo así!

En el fondo nos lo imaginamos imperturbable, siempre de buen humor, contento y apacible. Probablemente tuviera mucho de todo esto, pero los evangelios también nos muestran a un Jesús que se enfada, que denuncia, que se entristece.

Jesús no era un “Peter Pan” en un mundo maravilloso, se hizo humano, 100% humano, hasta sentir el cansancio en su cuerpo, la sed en su boca, la tristeza en su alma e incluso el miedo.

Tendemos a pensar que la bondad es neutral y por consiguiente que las personas buenas son las que no molestan. Grave error. La bondad genera conflicto porque se opone a todo lo que deshumaniza. Se opone a esa fuerza real y palpable que atraviesa el mundo: el mal.

El mal, una cierta maldad, nos es más cotidiana de lo que querríamos admitir y ensombrece todas nuestras relaciones… De la misma manera que nuestras casas o nuestra habitación se va llenando de cosas inútiles que se esconden en los armarios. También nuestra casa interior esconde alguna basura, y es con este material con el que Jesús quiere hacer una gran hoguera que arda.

Algunas fiestas populares en torno al fuego tienen su origen en la necesidad de hacer limpieza. La gente de los pueblos y los barrios a provechaba esa fecha para sacar una silla rota o un mueble viejo y con todo eso se hacía una buena hoguera en la que asar unas viandas y disfrutar juntas de la velada.

Hoy podríamos darnos una vuelta por nuestra casa interior y ver qué sobra, qué podemos sacar a la hoguera. Dejemos que Jesús vaya quemando nuestra cizaña.

Oración

Pasa, Trinidad Santa, por el fuego purificador de tu amor nuestras relaciones para que no nos separe ninguna oscuridad.

Amén

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Fuente:  Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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No puede haber verdadera Vida sin lucha evolutiva.

Domingo, 18 de agosto de 2019

Tin-Mung-Lc-12,49-53Lc 12,49-53

Como colofón a la larga instrucción sobre la confianza y la vigilancia, Jesús habla brevemente de sí mismo de una manera enigmática. ¿Qué clase de fuego trae al mundo? ¿Qué significa ese bautismo? ¿De qué paz está hablando? Son frases que no es fácil colocar en un contexto que las hagan significativas para nosotros.

No se trata de un fuego destructor, como el que provocó Elías o como el que anunciaba el Bautista. Se trata del fuego que purifica y da vida. Jesús viene a traer fuego, pero nosotros nos defendemos con uñas y dientes contra todo lo que pueda socavar nuestro yo. El bautismo era signo de pruebas terribles, las aguas caudalosas del AT que destruyen todo lo que encuentran a su paso. Está haciendo clara alusión a su muerte, la gran prueba que demostrará la autenticidad de su ser.

¿Cómo podremos armonizar estas palabras: “no he venido a traer paz, sino división”, con aquellas otras: “La paz os doy, mi paz os dejo?” La primera lectura nos habla de la guerra que le hicieron a Jeremías por ser auténtico. Pablo nos habla de la guerra que debemos hacernos a nosotros mismos. Todo lo que hay de terreno y caduco en nosotros debe ser consumido para que surja lo eterno. Solo de esa manera podemos alcanzar la verdadera consumación a la que estamos llamados.

1.- Tenemos en primer lugar la paz romana, que se consigue con violencia. Los romanos, cuando conquistaban un país, ponían allí sus tropas, y nadie se movía. Es una paz que nace de la injusticia, nunca puede ser auténtica ni duradera. Es una paz injusta. Es una paz que se sigue dando también hoy, a escala internacional y a escala doméstica. Por ejemplo, la paz que existe en muchos matrimonios, porque uno de los miembros está anulado y ya no tiene posibilidad de rechistar.

2.- Existe otra clase de paz que podíamos llamar la paz justa: Es la que se da entre personas o países que dialogan, que defienden posturas distintas, pero que saben atender y respetar los derechos de los demás. Sería un equilibrio de intereses. Es una paz positiva, aunque no se trata de la verdadera paz, porque no es suficiente.

3.- La paz que equivaldría a la ausencia de problemas. ¡Que me dejen en paz! ¡Mucho cuidado! Es una trampa. Es la paz de los cementerios. Es una paz que anula la vida, porque la vida es, por naturaleza lucha, superación de obstáculos. Si llegáramos a conseguir esa paz y en la medida que la consigamos, dejamos de vivir, estamos ya muertos. Incluso la vida biológica es constante lucha.

4.- La paz de Jesús propone es el equilibrio que un ser humano alcanza cuando es lo que tiene que ser. Esta es la autentica paz. Esta es la paz (Shalom) que los judíos se deseaban al saludarse y al despedirse. Esta es la base de la paz verdadera. Esa armonía con uno mismo lleva a estar en armonía con los demás y con Dios. Esta paz es la consecuencia de un descubrimiento de lo trascendente en nuestro ser.

Tenemos paralelamente cuatro clases de guerra que debemos analizar:

1.- La guerra que se hace para someter al otro, para subyugarlos y utilizarlo, para ponerlo a nuestro servicio y anularlo como persona libre. Es la ley de la selva. Es el fruto del egoísmo más refinado. Surge siempre que utilizamos la superioridad biológica, mental o psicológica para machacar al otro. Es la guerra más frecuente y dañina.

2.- La guerra que hace el que está sometido, para salir de su situación. A primera vista, parece lo más natural del mundo, pero hay que tener mucho cuidado de no caer en la misma violencia contra la que se lucha. La Iglesia ha bendecido a través de la historia cañones y bombardas. Y sin embargo, todo el evangelio es un canto a la no-violencia, que supera la opresión sin entrar en su misma dinámica.

3.- La guerra que se hace a otro por ser auténtico. Esta guerra no hay que temerla. Esto no es fácil, porque, la mayoría de las veces, actuamos pensando más en el que dirán que en nuestras convicciones y lo que determina que obremos de una o de otra manera es la respuesta que vamos a obtener de los demás. Si tratamos de no molestar a los demás, antes o después, dejaremos de ser auténticos.

4.- La guerra de la que habla Pablo, la que debemos hacernos a nosotros mismos. Dentro del ser humanos existen fuerzas que le mantienen en tensión. Tenemos que pelear contra aquellas partes de nosotros mismos que nos impiden alcanzar mayor humanidad. Caemos en la trampa de creer que los instintos son malos. Para nada. Solo el ser humano es capaz de tergiversar los instintos y hacerlos malos.

Con todos estos datos, cada uno podrá descubrir qué paz hay que buscar y qué paz hay que evitar; qué guerra debemos evitar a toda costa, y qué “guerra” debemos aceptar como la cosa más natural del mundo. Pero debemos estar muy atentos, porque la diferencia es a veces muy sutil. El falso yo, que creemos ser, puede hacernos creer que estamos luchando por nuestro bien y solo estamos potenciando ese falso ser. Si no tomamos conciencia de la diferencia la guerra está perdida.

Jesús se presenta como la misma causa del conflicto. La actitud de Jesús no es la causa de la división. Jesús no viene a garantizar una paz exterior como esperaban lo judíos de su mesías. La paz o la guerra exterior no afectarán para nada a la interioridad de los que le sigan. Mi paz os doy, pero yo no la doy como la da el mundo, dijo Jesús con toda claridad. La paz de Jesús es otra cosa.

En resumen podíamos decir que en estos versículos se presenta la figura de Jesús como el modelo de ser humano. Debemos afrontar toda nuestra vida como un bautismo, como una inmersión en aguas abismales que en la tradición judía son el signo de lucha y sufrimiento. Pero ese fuego y ese bautismo son deseados porque de ellos surgirá la verdadera paz. Las tensiones e incluso rupturas violentas no las origina Jesús, sino los que deciden rechazarle. 

Meditación

Jesús nos da unas orientaciones valiosísimas.
Solo cuando dentro haya conseguido la paz,
estaré preparado para ganar otras batallas.
Tu verdadero ser es paz, es armonía y es felicidad.
Vete más allá de tu falso ser.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Yo no renuncio a nada.

Domingo, 18 de agosto de 2019

angel-caidoEnciende un fuego,  y déjalo arder en ti (Shakespeare).

18 de agosto 2019

DOMINGO XX DEL TO

Lc 12, 49-53

Vine a traer fuego a la tierra, y ¡qué más quiero si ya ha prendido!

El fuego es un instrumento de juicio: aniquila o purifica. La predicación de Jesús ha encendido ya ese fuego (Is 1, 25)

En Isaías 1,25 dice Yahvé: “Volveré mi mano contra ti para limpiarte de la escoria en el crisol y eliminar todas tus desdichas”.

Zac.13, 9: “Mirad la piedra que presento a Josué: Es una y lleva siete ojos. Tiene una inscripción: En un día removerá la culpa de esta Tierra -Oráculo del Señor Todopoderoso-“

Y San Pablo en Hebreos 12, 1-4: “Corramos con constancia, en la carrera que nos toca”.

Yo creo que Jesús era de otra manera, aunque en una ocasión dijo: “Vine a traer fuego a la tierra y ¡qué más quiero si ya ha prendido! “

Creo que lo dijo para asustarnos, pero dijo también que hay que perder el miedo, y mostrar en qué somos muy valientes.

¿A mi leones?, dijo Don Quijote, y luchó contra salteadores de caminos y molinos de viento.

En el Antiguo Testamento, la guerra es una experiencia corriente en Israel y hecho común.

En 2 Samuel 11, 1 se dice: “Al año siguiente en que los reyes van a la guerra, Dios envió a Joab con sus oficiales y todo Israel a devastar la región de los Amonitas y sitiar a Raba”,  e incluso Dios acude a la batalla cuando Moisés lo ordenaba en Números 11, 35: “Levántate, Señor, que se dispersen tus enemigos, huyan de tu presencia los que te odian”. O se presenta en una teofanía de tormenta: “Desde el cielo combatieron las estrellas, desde sus órbitas combatieron contra Sísara” (Jueces 5, 20).

En el Nuevo, es uno de los signos escatológicos: “Cuando oigáis ruido de guerreros y noticias de ellos, no os alarméis. Todo eso ha de suceder, pero todavía no es el final” (Marcos 13, 7). Y el Apocalipsis contempla una batalla celeste: “Se declaro la guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; el dragón luchaba asistido de sus ángeles  pero no vencieron y perdieron su puesto en el cielo”. Esta derrota contra Satanás, fue conmemorada siglos más tarde con un monumento de Ricardo Bellver en el Parque del Retiro madrileño. La espada y la armadura están presentes.

La paz no podría ser ajena a este combate. Es un concepto que pertenece al orden familiar, social, político y religioso. No solo es ausencia de guerra, si no que incluye de algún modo la prosperidad, plenitud, bendición divina.

Hay una Paz cósmica: “Aquel día haré una alianza con los animales salvajes, con las cosas del cielo y con los reptiles de la Tierra”  (Oseas 2, 20), y una Paz histórica: “Pondré paz en el país y dormiréis sin alarmas, descastaré las fieras y la espada no cruzará vuestro país” (Levítico 26, 8).

En el Evangelio, el saludo hebreo, cristiano y apostólico, es eficaz: “Cuando estéis en una ciudad o aldea preguntad por alguna persona respetable y hospedaos con él hasta que os marchéis, se entra en la casa saludándola con la paz” (Mateo 10, 11-12).

Se canta en la entrada en Jerusalén, y decían: “Bendito sea el rey. paz en el cielo, gloria al Altísimo”. Y también con todos: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios” (Mateo 5, 9).

El `poema de R. Bellver hace referencia a los hechos.

AL ÁNGEL CAIDO

Por su orgullo cae arrojado del cielo
con toda su hueste de ángeles rebeldes
para no volver a él jamás.
Agita en derredor sus miradas,
y blasfemo las fija en el impíreo,
reflejándose en ellas el dolor más hondo,
la consternación más grande,
la soberbia más funesta
y el odio más obstinado.”

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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¿Qué fuego nos consume? ¿Qué paz buscamos?

Domingo, 18 de agosto de 2019

fuego1Lucas 12,49-53

A primera vista este evangelio puede dejarnos un sabor amargo, da la sensación de que Jesús ha venido a traer fuego (un incendio provocado) y división. Lo que sería incoherente con el resto de su vida y su mensaje. Una cosa es el lenguaje y otra el mensaje que tenemos que entender relacionando las imágenes que nos ofrece (fuego, bautismo y paz) con otros textos del evangelio.

También nosotros ahora utilizamos expresiones que no reflejan la realidad, sino que expresan lo que sentimos en ese momento; por ejemplo: “Le haría un monumento” para expresar la gratitud o admiración hacia alguien. O, “Le partiría la cara”  para expresar el odio.

Vayamos al evangelio del domingo anterior para comprender el de hoy, porque no podemos abordar por separado el de este domingo, uno es continuación de otro.  Jesús dijo: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino” En consecuencia, nos decía el evangelio, vended vuestros bienes, dad limosna, estad en vela y sed buenos administradores. “Al que mucho se le dio mucho se le exigirá”

Si hemos comprendido que se nos ha dado el Reino, en consecuencia ¿qué se nos exige?

  1. Ser fuego, reavivar el fuego interior, alumbrar, dar calor…
    Jesús no vino a provocar un incendio destructor. Nos habla de la imagen del fuego como elemento que limpia y purifica, usado tanto por el campesino “limpiará completamente su era; y recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja en fuego inextinguible” (Mt 3, 12), como por el que busca purificar el oro, “que es probado a fuego” (I Pe 1,7) En cualquier caso la imagen del fuego es elocuente para los primeros cristianos, también probados en el fuego de la persecución, que deja al descubierto la pureza y solidez de su fe.
    Juan Bautista habla de Jesús como el que “bautizará con Espíritu Santo y fuego” (Mt 3,11). Y esta promesa se cumple en Pentecostés: “Aparecieron lenguas como de fuego… Todos quedaron llenos de Espíritu Santo” (Hc 2, 3).
    Santa Teresa de Jesús lo entendió bien cuando habla del alma como una mariposilla que se acerca al Fuego, hasta quedar transformada ella misma en fuego.

  1. ¡Pobre bautismo! Qué lejos estamos de lo que suponía para las primeras comunidades. Tras años de preparación podían ser admitidos o no. Una vez bautizados se jugaban la vida, como ocurre hoy en algunos lugares del mundo…
    El bautismo era una toma de postura, una opción totalizante que podía llevar a la división familiar y a la expulsión de los miembros que se bautizaban. Incluso en el santoral, tenemos ejemplos de personas que fueron mandadas ajusticiar por su propia familia pagana o por sus amigos.

  1. Evidentemente las palabras y la vida de Jesús nos muestran que fue portador de Pero no una paz sin conflicto. Muchas veces recuerda que trabajar por el Reino es un proceso transformador que exige pasar por la puerta estrecha, dejarnos rehacer hasta nacer de nuevo… en este caso la paz no es comodidad, no es dejar las cosas como están, sino vivir un proceso de transformación hondo, que suele incluir despojo y sufrimiento.

Ser seguidor de Jesús, nos recuerda el evangelio, es optar, decidir por Jesús y su evangelio, sin trapicheos… y esta opción implica toda nuestra vida, que ya no será más como antes. Y, a veces, compromete incluso la vida y la unidad de nuestra familia. Hasta ahí llega la radicalidad del mensaje de Jesús, hasta ahí lo vivió Él, que terminó despreciado, traicionado y crucificado por los suyos, por su pueblo.

No olvidemos por qué ser fuego, vivir el bautismo y experimentar la paz que trajo Jesús merece la pena: Se nos ha dado el Reino y se nos envía cada día a proclamarlo, compartirlo, sembrarlo y ¡gozarlo!

Mª Guadalupe Labrador Encinas fmmdp.

Fuente Fe Adulta

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El fuego que nos consume.

Domingo, 18 de agosto de 2019

13906842_1730887333830004_5746902168926801899_n-1280x720Domingo XX del Tiempo Ordinario

18 agosto 2019

Lc 12, 49-53

El mundo suele ser habitualmente un lugar de enfrentamientos. Lo cual es fácilmente comprensible si tenemos en cuenta que solemos girar en torno al yo. Y el yo vive de la confrontación, por cuanto necesita marcar las diferencias con los otros para poder autoafirmarse como un ser separado. Por decirlo de un modo simple: la identificación con el yo conduce inexorablemente a la división, en todos los ámbitos en los que nos movemos.

El enfrentamiento tiende a exacerbarse siempre que el yo es cuestionado. En un instintivo mecanismo de defensa, cuando interpreta lo que ocurre como una amenaza, el yo busca protegerse atacando aquello que lo incomoda. No es raro, por tanto, que una persona que vive con fidelidad a sí misma, aun sin pretenderlo, provoque movimientos hostiles a su alrededor.

La fidelidad a uno mismo es una actitud sabia, caracterizada por la coherencia, la libertad interior y la flexibilidad. Porque ser fiel no significa ser tozudo, así como tampoco seguir el impulso del propio capricho, sino responder, de manera desapropiada, a aquello que la Vida pone delante, desde una actitud de profunda alineación con ella.

Sin embargo, la misma libertad que conlleva puede hacer que resulte cuestionadora o incluso provocativa para quienes se hallan instalados en posicionamientos que no están dispuestos a modificar.

Por este motivo, la actitud y el comportamiento de la persona sabia puede ser fuente de tensión, conflicto o división. Y así parecen que han de entenderse las palabras de Jesús.

Pero lo que mueve a la persona sabia no es el conflicto por sí mismo, sino el “fuego” interior que la habita. Un fuego que la convierte en firme y flexible a la vez, en respetuosa al tiempo que apasionada.

Ese “fuego” no es otra cosa que la expresión de la Vida en nosotros. Si no le prestamos atención y nos vivimos al margen de él, queda como apagado e incluso mortecino. Nuestra existencia aparece marcada por la resignación y el conformismo. Cuando, por el contrario, mantenemos la conexión consciente con la Vida que somos, el fuego se despierta hasta consumirnos por completo. A partir de ahí, ya no vive el yo, sino la Vida misma en nosotros.

¿Percibo la fuerza de la Vida en mí?

 

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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La Iglesia de algunos obispos y cardenales ni divierte ni convierte

Domingo, 18 de agosto de 2019

untitledDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. El cristianismo de Jesús es frontal

El evangelio que acabamos de escuchar es un conjunto de sentencias recopiladas por San Lucas desde la memoria de Jesús para los  primeros tiempos de la comunidad cristiana.

Es un evangelio desconcertante, al menos a primera vista. Que Jesús diga que ha venido a traer fuego, que no ha venido a traer la paz, sino la división, etc. nos resulta desconcertante.

  1. Fuego.

En la tradición bíblica fuego puede significar tres realidades:

  1. Crisis, juicio. (Lc 3, 16-17: el juicio que anuncia Juan Bautista).
  2. El Espíritu de Jesús en la Iglesia. (HH 2,1-13: Pentecostés). Es como una fuerza vital que impulsa al ser humano
  3. El fuego de la persecución que el cristianismo iba a desencadenar contra la Iglesia por parte del mundo judío y del mundo romano.

En cualquiera de los tres casos significa que el Espíritu del evangelio de Jesús no es algo anodino, sino que tiene fuerza, provoca un juicio profundo al esquema religioso judío y a todo esquema religioso. Ese juicio profundo, ese poner en tela de juicio los esquemas puede acarrear persecución y un bautismo de sangre, que comenzó ya con Jesús y continúa cuando Ellacuría o los misioneros asesinados en un país de misión -o no misión- por amar y defender la verdad y el evangelio.

Al hilo de esta consideración, da la impresión de que el cristianismo que anunciamos hoy en día en muchas diócesis ya no produce ningún efecto ni reacción. Probablemente nuestro cristianismo está muy aguado si no se ha convertido en una cuestión inmobiliaria. El cristianismo es ya una cuestión doctrinaria, pero no vital.

Entre la nobleza frontal de Cristo y los contenidos y modos en que ha caído la Iglesia, sobre todo la europea e hispana, hay diferencias abismales. No es menos cierto, que en estos momentos las cosas van cambiando, al menos con el papa Francisco, y parece haber una voluntad de ir arrinconando protocolos, de sanear curias, IOR, costumbres y carrerismos

Pero el cristianismo que circula en nuestros ámbitos, al menos diocesanos y de muchas otras diócesis hispanas, ya no causa reacción, no es significativo. Esta Iglesia ni divierte ni convierte. Robinson (obispo anglicano) en su libro Sincero para con Dios, decía que el cristianismo había terminado por ser la “guinda del pastel” que no vale, no es lo más mínimo relevante para nuestras vidas, para nuestra sociedad, los problemas socio.políticos. ¿La Iglesia española, la iglesia vasca “juega” algún papel mínimamente relevante en el momento político actual?: en la crisis, en la pacificación de nuestro pueblo, etc. Nuestra fe está domesticada.  Lo más triste es que la sal se ha vuelto insípida.

El mensaje de Cristo no trae una falsa paz. El cristianismo no es neutro, pues porque no todo da igual, ni se puede vivir en un falso irenismo, una falsa paz.

Incluso pareciera que en la Iglesia ya no tenemos ni criterios. Cuando una persona piensa y desde el evangelio y la verdad defiende noblemente su pensamiento, ese tal es de admirar. Cuando un Obispo, un teólogo es criticado por defender noblemente sus posiciones cristianas, esa es una postura evangélica, aunque no posea la verdad absoluta o incluso tengan aspectos criticables.

Ojalá si el cristianismo, la Iglesia prendiera fuego, causara crisis, cuestionara y removiera los fondos de nuestra antropología racial, de nuestra comodidad capitalista, de una iglesia atrincherada.

  1. Nos hacen falta tres cualidades: lucidez, bondad diálogo.

Lucidez.

Hemos de ser conscientes y lúcidos en la vida. Padres, profesores, catequistas, médicos, psicólogos, políticos, teólogos, personas con responsabilidad en la Iglesia, etc. Hemos de ser conscientes y lúcidos: vivir con las lámparas encendidas.

Esta lucidez no se le puede pedir a una entidad bancaria capitalista, ni a un partido, ni a un funcionario del obispado, pero sí a una mujer y un hombre que amen la verdad para ser penetrantes para ver y analizar los momentos, los problemas, los valores, las situaciones para caminar hacia la verdad.

Diálogo.

La segunda actitud es la de diálogo. El diálogo es siempre difícil y lento, pero es educativo y realizador.

El fanático es un bastión pulsional de “su” verdad, y defiende ese fortín agrediendo a cañonazos a todo el que tenga otra visión de la vida, de la nación, de la economía, de la teología o de la cultura, de la religión o de la parroquia. Todos nos damos cuenta de que  las dictaduras y fanatismos crean más problemas de los que resuelven y, además, hacen daño.

La vida es plural y compleja, no es uniforme. Las personas, los pueblos y las iglesias somos diversos: blancos y negros, de una cultura y otra, hombres y mujeres, con unos valores y otros, diversas tradiciones cristianas y religiosas. En la vida pueden darse muchas opciones plurales, válidas y respetables. Uno se abre a la vida desde su pertenencia a un pueblo, otro desde su pertenencia a una clase social. Y son posturas válidas. Uno puede sentirse centrado en el pensamiento cristiano y otro no. Unos seguimos una tradición cristiana, teológica: el Vaticano II, otros siguen otras tradiciones, pero no nos impongan una, la que ustedes creen que es la verdad absoluta.

Los fascismos ciertamente tienen una mística, ejercen un gran atractivo de orden, disciplina, en las dictaduras hay orden, “no pasada nada, etc…”. Pero los totalitarismos políticos y eclesiásticos crean y dejan más problemas de los que resuelven.

Hace unos días, el viernes 9 de agosto, el papa Francisco decía en una entrevista al periódico italiana La Stampa y refiriéndose a Salvini, ministro del interior de Italia, decía que: Estoy preocupado porque escuchamos discursos que se parecen a los de Hitler en 1934. Y esos discursos se escuchan también en ámbitos eclesiásticos.

La vida es plural y diversa y hemos de saber acogerla y acogernos y dialogar, que no es lo mismo que simplemente hablar. Dialogar significa que fluya la sensatez, el logos, la voluntad de entendimiento. Y en todo caso, hemos de pensar y respetar.

Se trata de ser oteadores del horizonte de la Verdad y de la Esperanza: como el padre del hijo pródigo, salgamos todos los días a las colinas de la verde esperanza por si entre todos vamos haciendo caminos para todos, caminos que nos lleven a una unidad respetuosa y plural.

Bondad

         Hace bien ver y escuchar cómo el actual obispo de Roma, Francisco, en casi todas sus homilías, catequesis del “ángelus”, discursos, hace alusión a la bondad y misericordia de Dios. A la Iglesia católica casi se le había olvidado que Dios es bueno. La perfección de Dios es la misericordia, no la tiranía.

         Una verdad defendida “a palo y tente tieso” hace más daño que bien. No se puede, no es sano restregar la verdad por la cara. Decía Benedicto: Caritas in veritate: caridad y bondad en la verdad. Una verdad utilizada sin bondad es una bofetada

  1. Conclusión

Algo de todo esto es el fuego, la crisis y el Espíritu que Cristo ha venido a poner en la tierra y ojala estuviera ya ardiendo: lucidez, diálogo y bondad.

 

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Acercarse…

Sábado, 17 de agosto de 2019

Del blog Lo que me gusta y no me gusta:

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Acercándonos a otra persona con amor en el corazón,

sin pedir nada sino tan sólo ofreciendo ese amor,

creamos relaciones milagrosas.

*

Wayne Dyer

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Escalera

Sábado, 17 de agosto de 2019

Hombre-subiendo-escaleras-corriendoA una casa de pueblo puedo subir por algún medio extraordinario como por ejemplo una grúa. Pero lo normal es subir por la escalera. Se trata de subir poco a poco, peldaño a peldaño.

Así pasa con la fe cristiana. Partimos muchas veces de pensar que las personas ya son cristianas. Y puede ocurrir que sí, tienen un barniz, unas costumbres religiosas, un lenguaje eclesiástico, unas costumbres piadosas. Pero falta lo fundamental: conocer a Jesús, enamorarse de Él, dejarse poseer por Él; Realizar sus obras, escucharle, conocerle, acogerle; Que el Evangelio nos cautive.

Hay Pablos que viven una conversión de repente al descubrir a Jesús y tienen una experiencia creyente fuerte. Pero lo más normal es ir subiendo poco a poco las escaleras de la fe.

No soy psicólogo ni cosa por el estilo. Pero vivo la experiencia de que hay un Camino que recorrer. Primero es preciso encontrarse con las personas: su vida, sentimientos, alegrías, penas… A la vez, profundizar en la propia vida, vivir en intensidad mi realidad con sus logros, fracasos, miedos… Y preguntarnos muy hondo los porqué de nuestra existencia.

Luego creo que es preciso de alguna forma escuchar la Palabra de Dios. A través de la Biblia, a través de testigos de Dios, a través de acontecimientos religiosos, celebraciones, lecturas…

Un papel muy importante lo desempeñan en este proceso los Testigos: personas que me reflejan a Jesús con sus obras, palabras y testimonios.

Caminamos con el valor muy importante del grupo o comunidad. Entre varios es más fácil captar a Jesús. Las palabras trasmitidas por otras personas calan profundamente en mi interior.

Necesitamos conocer, acoger, el Evangelio: el Mensaje de Jesús; su Persona, su anuncio, su Reino, su vida, su muerte y Resurrección. Dejarme enganchar por Él. No se trata de amarle a Él, sino sobre todo, dejarme amar por Él.

Y no puede faltar la oración. Mejor la contemplación; escuchar, acoger, meditar, vivir la Presencia y la acción de Jesús.

Todo este proceso me lleva a las obras, a realizar el Reino de Dios, a hacer un mundo nuevo en justicia y amor. Un proceso señalado muy por encima pero que es preciso. Muchas veces cuando estoy en una misa dominical, me pregunto cuántas personas han vivido este proceso y cuántas viven el barniz religioso pero sin haberlo profundizado.

Creo que este es el gran problema que tenemos en la comunidad eclesial: personas que participan, algunas muy a menudo, otras circunstancialmente, pero ¿cuántas son capaces de dar razón de su fe? ¿Cuántas viven con una fe personal, consciente, significativa? ¿Hemos dado los pasos? ¿Hemos ido -vamos caminando- por las escaleras de le fe?

La catequesis infantil nos deja con cuatro ideas colgadas de un hilo. Es necesario seguir profundizando, viviendo, creciendo en la comunidad. Pero ¿existe en la realidad esa comunidad de creyentes en Jesús…? Para otro día.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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90 años de José María Castillo, el ‘padre’ de la Teología Popular

Sábado, 17 de agosto de 2019

jose-maria-castilloDesde Cristianos Gays, que seguimos diariamente sus comentarios, nos sumamos a este momento de Gracia. Felicidades José María. Una vida fecunda de seguimiento de Jesús.

“¡Que el Dios del Evangelio de los pobres, al que dedicaste toda la vida, te siga bendiciendo!”

Larga vida y fecunda labor, amigo José María Castillo

“Un teólogo, un profeta, una partera de la primavera y un articulista consumado, que escribe fácil y divulgativo (de los pocos teólogos capaces de hacer algo así) y que, además, tiene vis periodística”

“Que es un gran teólogo, no lo discute nadie. Tiene obra y obra consolidada. Quizás sea uno de los mejores especialistas mundiales en sacramentos”

“Ésa fue siempre la gran virtud de Castillo: saber divulgar. Saber colocar los grandes conceptos teológicos al alcance de la gente sencilla. Todo un don y una virtud que sólo está al alcance de los más sabios y de los más grandes”

“Tuve la oportunidad, además, de estar a su lado el año pasado, cuando el Papa nos recibió en Santa Marta, y ser testigo directo de la rehabilitación en toda regla de su persona y de su obra

Agradecimiento público de un jesuita a José María Castillo en su 90 cumpleaños Enhorabuena, Pepe. Y mil gracias a ti, y a Dios, por ser quien eres, por Esteban Velázquez Guerra S.J

90 años, como 90 soles, los que hoy cumple mi amigo, el teólogo José María Castillo. Un buen momento para reconocer su impagable servicio de tantos años a la reflexión teológica y al ‘santo pueblo de Dios‘.

Como periodista y director de RD he conocido a decenas de teólogos españoles y extranjeros. Pero con pocos he conectado tan en profundidad como con Castillo. Tanto a nivel personal como profesional. Porque Pepe es una persona especial, que llama la atención y que se hace querer.

Un hombre que mezcla sus humildes orígenes en Puebla de Don Fadrique con un brillante recorrido eclesiástico y, sobre todo, teológico, modelado por su ser y hacer jesuítico.

Un recorrido largo y apretado, que le permite ser memoria viva de la Iglesia española del postconcilio, una etapa que vivió a fondo, en la misma Roma, como perito del cardenal Tarancón. Allí se codeó con los grandes teólogos centroeuropeos de la época y ayudó a la jerarquía española más abierta a desmontar su teología preconciliar y acompasar su tarea pastoral a los nuevos vientos conciliares.

Esa misma jerarquía que, en los 80, cuando cambian los aires de Roma y el Concilio se congela por mor de la involución, a Castillo (y a otros muchos, como Juan Antonio Estrada o Benjamín Forcano) le retira la venia docendi y le destituye como profesor de la Facultad de Teología de Granada. Sin juicio, sin posibilidad de defensa, sin que nadie le dijese jamás cuál fue el motivo exacto de su destitución.

Represaliado y marginado oficialmente, Castillo sigue en la brecha teológica. La investigación no se la pueden prohibir y la docencia que le quitan en España se la dan en la Universidad Centroamericana de San Salvador, junto a su amigo y compañero Ignacio Ellacuría, y en contacto con los pobres de Latinoamérica. La Compañía de Jesús, entonces en el punto de mira de la Curia romana, maniobra con su clásica astucia y circunvala la prohibición docente de Castillo en España, trasladándolo a Centroamérica.

Al final, pasados los años, la rectitud moral de Castillo no le permitía seguir jugando a dos aguas. Es consciente de que su Compañía no podía ir más allá en el pulso con Roma y sabedor de que sus libros, charlas, conferencias y entrevistas podían ser utilizadas por los enemigos para atacar a los jesuitas (que, con Arrupe al frente, estaban pasando su particular calvario romano). De hecho, en 1980, Castillo es apartado de la docencia y, en 1981, el Prepósito General, Pedro Arrupe, sufre una trombosis y unos días después Juan Pablo II interviene la Compañía y nombra interventor de la misma al padre Paolo Dezza.

Eran tiempos de invierno eclesiástico y Castillo decide salir de la Compañía físicamente, sin dejar nunca de pertenecer afectiva y realmente a ella. Otro jesuita sin papales, en la estela de José María Díez Alegría.

Jose-Maria-Castillo-Margarita_2149595028_13842449_667x375José María Castillo y Margarita

El teólogo se queda sin el respaldo de su congregación, pero, al fin, vuela totalmente libre, acompañado de sus innumerables seguidores y, además, con la suerte de encontrar a Margarita, la mujer que, a partir de entonces, comparte su vida, le enseña a amar en lo concreto, le cuida y le mima, para que pueda seguir volando.

Que es un gran teólogo, no lo discute nadie. Tiene obra y obra consolidada. Quizás sea uno de los mejores especialistas mundiales en sacramentos. Pero, a mi juicio, su mayor virtud es la de no haberse quedado, como otros muchos de sus compañeros, en ser un mero teólogo de gabinete.

José María Castillo es, desde siempre, el teólogo del pueblo, la referencia de las Comunidades Cristianas Populares, que se alimentaron con sus libros, charlas y conferencias. ¿Quién no utilizó, desde los años 60 en adelante, sus famosos ‘Cuadernos de Teología Popular? Esos cuadernillos, fotocopiados o ciclostilados, en los que en tres o cuatro páginas resumía los conceptos teológicos más complicados? Con unas preguntas finales, que no dejaban indiferente a nadie y aterrizaban en la vida la doctrina teológica, y con unos dibujillos manifiestamente mejorables, pero también interpeladores.

Tengo que preguntarle quién le hacía los dibujos de aquellos cuadernos, que utilizábamos tanto los curas como los laicos y que igual servían para dar clases en la Universidad o para una catequesis parroquial.

9788433026064Porque ésa fue siempre la gran virtud de Castillo: saber divulgar. Saber colocar los grandes conceptos teológicos al alcance de la gente sencilla. Todo un don y una virtud que sólo está al alcance de los más sabios y de los más grandes. De esos pájaros libres, los que saben tanto y vuelan tan libres y tan alto que son capaces de entregar la comida teológica masticada a sus polluelos pequeños o ya creciditos.

Y, a sus 90 años, ahí sigue, sin desviarse un ápice de su trayectoria, escribiendo un artículo semanal por lo menos en su blog de Religión Digital. Cortos, directos, claros y enjundiosos. Desde la vida y para la vida. Y, precisamente por eso, siempre conectados con la actualidad.

Todo un lujo tenerlo con nosotros y alimentarnos semanalmente de su sabiduría enraizada en la vida diaria, en los signos de los tiempos, en las reformas de Francisco y en la cultura actual.

Un teólogo, un profeta, una partera de la primavera y un articulista consumado, que escribe fácil y divulgativo (de los pocos teólogos capaces de hacer algo así) y que, además, tiene vis periodística, para buscar las perchas de actualidad y ceñirse a ellas. Y un cielo de persona. Expulsado a los márgenes durante muchos años, hoy puede presumir (aunque no lo hace) de haber recibido llamadas y cartas del mismísimo Papa. “Te perdí en los ochenta y ahora te vuelvo a encontrar”, le dijo en una ocasión.

Tuve la oportunidad, además, de estar a su lado el año pasado, cuando el Papa nos recibió en Santa Marta, y ser testigo directo de la rehabilitación en toda regla de su persona y de su obra. «Leo con mucho gusto sus libros, que hacen mucho bien a la gente». Con esta frase, Francisco ‘bendijo’ Francisco al teólogo español en el Vaticano, donde hace dos décadas le retiraron la ‘venia docendi’.

Castillo, emocionado hasta las lágrimas, agradecía el gesto del Papa, mientras le entregaba a Francisco dos de sus últimas obras: ‘La humanización de Dios’ y ‘La humanidad de Jesús’ (Trotta).

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Primero asistimos a la misa de Santa Marta. Sencilla, austera, auténtica. Es su misa, la que Francisco celebra con unción e intimismo. Como susurrando. Como un párroco que celebra en su pequeña capilla.

 Eramos una treinta de personas. Un obispo italiano, acompañado de 8 de sus curas, otro par de curas sueltos, entre ellos el párroco de San Esteban de Sevilla, el secretario del Papa, padre Yoannis, y una veintena de fieles de diversos países y procedencias.

Con su habitual capacidad seductora y didáctica, Francisco expuso, en la homilía, un tratado sobre la forma de evangelizar hoy, en no más de cinco minutos. Con la ayuda del Espíritu y tres verbos: levantarse, acercarse y partir de las preguntas de la gente. Tres actitudes necesarias de la evangelización, pero que sin ponerse en manos del Espíritu, tampoco conducen a nada. Tres actitudes que encarnó siempre el teólogo Castillo.

Tras la misa, el Papa se sentó en una silla en medio de la gente y estuvo dando gracias un rato largo. Después, como cualquier párroco, se fue a la salida de la capilla y se puso a saludarnos a los asistentes, uno a uno.

El Papa aprecia mucho a José María Castillo y, de hecho durante estos años de pontificado, primero le mandó una carta y, después, le hizo una llamada telefónica. Aquel 18 de abril del año pasado, se vieron frente a frente, se saludaron efusivamente y el teólogo le dijo: «Santidad, somos dos jesuitas sin papeles”.

El Papa se sonrió y agradeció la ocurrencia. Y, mirándole a los ojos, recibió sus libros y ‘bendijo’ su teología: «Leo con mucho gusto sus libros, que hacen mucho bien a la gente», dijo Francisco a Castillo.

Más tarde, José María explicaba: «De la Compañía se sale por arriba, como en el caso del Papa, o por abajo, como en el mío, pero, en ambos casos somos y seremos siempre jesuitas…ahora sin papeles».

Y el Papa se fue a desayunar, mientras Castillo, su mujer Margarita y yo nos fundíamos en un abrazo, no sin antes darle las gracias al padre Yoannis, que había posibilitado nuestro encuentro con Francisco.

Al salir de Santa Marta, en la explanada que da a la parte trasera de la Basílica de San Pedro, Castillo, todavía emocionado, decía: «Tenemos que disfrutar de este Papa, que es una bendición de Dios para su Iglesia y apoyarlo con todo nuestro ser. Porque, al hacerlo, estamos apoyando la Iglesia del Vaticano II y, lo que es más importante, el Reino De Dios».

Así lo estamos haciendo, maestro. Y lo seguiremos haciendo. Remando juntos con Francisco, son su primavera y, sobre todo, con el Evangelio de los pobres al que has dedicado toda tu vida. Y lo que te queda. ¡Que Dios te bendiga y te guarde, amigo!

Fuente Religión Digital

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Menores criados en un hogar homoparental tienen más probabilidades de graduarse

Sábado, 17 de agosto de 2019

familias-homoparentales-768x384La homoparentalidad es una realidad que ha sembrado dudas en muchas personas, ya que consideran incierto el futuro y la crianza de los menores. Hay varios estándares que ha fijado la sociedad en torno a cómo se debe educar a un niño, y en base a eso, gran parte de la población aún mira con escepticismo que una pareja del mismo sexo -ya sean hombres o mujeres- puedan llevar a cabo tal rol con éxito.

Pues para tranquilidad -o sorpresa- de muchos, tener padres homosexuales no genera desequilibrios a futuro. Incluso, hace poco un estudio de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, señaló que estos niños presentan mejor rendimiento académico en los colegios que aquellos que vienen de parejas heterosexuales. El estudio responde a una serie de evaluaciones en las que estos menores demostraron hasta un 7% más de chances de finalizar exitosamente la educación primaria.

Según el Huffington Post, Sofie Cabus, Deni Mazrekaj y Kristof de Witte fueron quienes llevaron a cabo este estudio en el que usaron información gubernamental de los Países Bajos, tomando como referencia para su investigación a menores que nacieron entre 1995 y 2005. Los participantes fueron mil doscientos hijos de parejas gays y más de un millón de menores criados por parejas del sexo opuesto.

Los científicos expresaron que los resultados de los exámenes estandarizados para niños de educación básica, confirmaban que los menores criados en un hogar homoparental tenían un 6.7% más de probabilidades de graduarse, a comparación de los niños de hogares con padres heterosexuales. “Los resultados indican que los hijos de parejas del mismo sexo superan a los niños de parejas de sexos opuestos en los puntajes de las pruebas”, agregaron los investigadores.

Criterios que se descubrieron en la investigación

Los indicadores más relevantes que se descubrieron en el mencionado estudio y que influencian este rendimiento superior de los niños fueron el nivel académico de los padres, junto a su edad y su riqueza. Mazkeraj manifestó que el alto estatus económico influencia en gran medida en el desempeño escolar positivo de los niños de parejas homoparentales. “Las parejas del mismo sexo tienen complicaciones para tener hijos, por lo que tienen que poseer elevados ingresos económicos”, agregó.

El nivel socioeconómico va de la mano con la educación de calidad que tienen los padres. En este sentido,la relación que existe entre las metodologías de enseñanzas de ellos hacia sus hijos es proporcional.

La crianza estratégica

Para aquellos padres que se pregunten, específicamente, cuáles podrían haber sido los “trucos” que aplicaron las parejas homosexuales para criar hijos más eficientes en el colegio. El portavoz de ZONAPADRES, Julian Riano, indicó que existen ciertos hábitos estratégicos que pueden ayudar a que el niño desarrolle toda su capacidad con mayor facilidad. Todas aquellas acciones que motiven el razonamiento en los niños será de mucha ayuda para su proceso de aprendizaje.

Uno de los puntos a tener en cuenta es leer antes de acudir al jardín de infantes. Los pequeños que habían sido acostumbrados a leer, aunque sea pequeños párrafos o cuentos cortos, ya tenían el gusto por el conocimiento y la compresión, por lo que resultaban más propensos a prestar más atención en las lecciones del colegio. De igual modo, hay que tener en cuenta cómo descubrir las habilidades que presenta nuestro hijo, para no caer en el error de forzarlos a realizar aquello que no quieren hacer, ya que esto es contraproducente al momento de desarrollarse.

No todos los niños son buenos en todo. Los padres  deberán encontrar el propósito de cada hijo y su sentido de actuar. Solo así podrán lograr la realización completa de su menor. Por último, se considera importante destacar que lo más importante es el tiempo y la dedicación que le preste un padre a sus hijos, para no solo formarlo en conocimientos sino también en valores, apoyándolo en su crecimiento y descubriendo juntos sus habilidades, solo así se logrará un desarrollo integral.

Fuente Cromosomax

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El obispo auxiliar de Sevilla ve la ideología de género como “la mayor violencia contra el cuerpo en nuestra cultura”

Sábado, 17 de agosto de 2019

0F05D0E8-A13F-4D95-B8B2-EA00FF2DE547Y siguen la matraca de esa inexistente ideología…

Gómez Sierra ve “desafíos urgentes” para frenar esta orientación sexual.

En su homilía en la Virgen de los Reyes, denunció la trata de personas, “una verdadera forma de esclavitud”

Muchos jóvenes emigrantes que vienen ilusionados con falsas promesas, engañados, que terminan esclavizados, prostituidos”

Monseñor Asenjo estaba enfermo, pero su auxiliar, Santiago Gómez Sierra, ha aprovechado la misa pontifical de la Asunción en Sevilla para cargar en su homilía contra la “ideología de género que afirma que no existen sexos, la diferencia hombre-mujer es sólo cuestión de roles, orientaciones sexuales mudantes, que se pueden cambiar en la vida todas las veces que se quieran“.

Una cuestión que, “llevada a nuestra legislación», plantea «desafíos urgentes para ser afrontados por las familias, en la educación de los hijos, en la defensa de la libertad de los ciudadanos». En su opinión, “hay violencias mayores contra el cuerpo en nuestra cultura, la ideología de género”.

En una homilía de alto contenido social, Gómez Sierra ha denunciado asimismo la trata de personas, «tema que toca de cerca nuestras conciencias, es escabroso, avergüenza, no se quiere hablar de ello porque el final de la «cadena de consumo», los usuarios de los «servicios» que son ofrecidos en la calle o en internet, pueden estar cerca».

«Es una verdadera forma de esclavitud, lamentablemente cada vez más difundida, que atañe a cada país, incluso a los más desarrollados, y que afecta a las personas más vulnerables de la sociedad: las mujeres y las muchachas, los niños y las niñas, los discapacitados, los más pobres, los que provienen de situaciones de disgregación familiar y social».

Es escabroso, avergüenza

Así, ha indicado que la trata humana es un tema que toca de cerca nuestras conciencias, es escabroso, avergüenza” y “no se quiere hablar de ello” porque “el final de la cadena de consumo, los usuarios de los servicios que son ofrecidos en la calle o en Internet, pueden estar cerca”.

Por ello, ha llamado a tener conciencia de este tema y de estas personas, víctimas de la trata, de sus esfuerzos para “superar su drama y reconstruir su vida”, antes de citar como ejemplo a los “muchos jóvenes emigrantes que vienen ilusionados con falsas promesas, engañados, que terminan esclavizados, prostituidos“. En este sentido, ha destacado la labor de las hermanas Adoratrices que, “junto a bastantes otros cristianos comprometidos en este campo“, los conocen y acompañan.

Fuente Religión Digital

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Transfemicidio de Aylín Hernández en Chiapas: estrangulamiento y violencia sexual

Sábado, 17 de agosto de 2019

Aylín--1188x594Por Maru Ludueña y Milena Pafundi desde Ciudad de México 

Aylin Hernández Gómez era una mujer trans de 34 años. La encontraron asesinada junto a la carretera que conduce a la zona conocida como Las Canastas en San Cristóbal de Las Casas (Chiapas). Su cuerpo, que fue hallado envuelto en una sábana, presentaba señales de estrangulamiento y de haber surido violencia sexual. La Fiscalía informó a fuentes vinculadas a la causa que se está investigando como un feminicidio.

“En Chiapas tenemos un protocolo de actuación para feminicidio. Vamos a seguir de cerca este proceso para garantizar que así sea, porque no tenemos protocolos para crímenes por orientación sexual e identidad de género. Y sabemos que en otros asesinatos de mujeres trans no se hicieron en el marco de femicidio”, dijo a Presentes un activista  que pidió reserva de su identidad y forma parte de la Red por la inclusión de la diversidad sexual en Chiapas y del Observatorio ciudadano de los derechos de la población LGBTTTI+, y de Investigación y litigio de los derechos humanos.

Los casos a los que se refiere donde no se aplicaron protocolos de femicidio son los de Itzel Duran, una joven trans de 19 años asesinada en 2016, y Nataly Briyith, asesinada en Tuxtla en 2018. “Nosotros les dimos acompañamiento a estos casos y nunca se reconoció su identidad de género”, dijo el activista.

Aylin era originaria de la zona norte de Chiapas, del municipio llamado Jitotol, a 3 horas de San Cristóbal. Como gran parte de las femeneidades trans, sobrevivía ejerciendo el trabajo sexual, por falta de otras oportunidades laborales. “Las organizaciones de la diversidad sexual creemos que el asesinato se dio en el marco del trabajo sexual. Que su cuerpo estuviera envuelto en una sábana que es del tipo de las que se utilizan en hoteles nos lleva a sospechar eso. Pero la Fiscalía no está viendo que el móvil del crimen esté vinculado a tal situación, lo está viendo como un crimen en el marco de una relación”, dijo la misma fuente.

Sin detenidos 

“Aún no hay nadie detenido, no hay nadie señalado por la muerte de Aylian. Existe una testigo pero ahora mismo por seguridad no mencionamos su nombre y se encuentra aislada”, dijo a Presentes Magno Morales de la colectiva Chuvajetik. Esta organización se dedica exclusivamente a visibilización y defensa de los derechos LGBT+ y trabaja el caso desde un enfoque territorial.

Aylin no vivía en la localidad donde la asesinaron. “Venía cada tanto a San Cristóbal de las Casas. Frecuentaba los sitios donde se reunían las personas trans.  Al igual que varias otras compañeras, ellas vienen a divertirse y a trabajar a la ciudad, para vivir acá su vida trans. Hasta ahora los únicos que hemos estado denunciando somos de los grupos organizados. La familia se encuentra en proceso de duelo” informó Morales. Y contó que “las compañeras trans aún no quieren realizar ningún tipo de acción para manifestarse.  Aún no se sabe qué sucedió. Entonces es importante para proteger el colectivo porque el colectivo mismo nos expresa que se siente muy inconforme pero también están muy temerosas al respecto de lo que está sucediendo”.

Lo que se sabe hasta ahora es que Aylin se encontraba en un bar con otras compañeras. “De un momento a otro la compañera se retiró del espacio, no dio ningún tipo de señal, simplemente se fue. Su teléfono celular lo había perdido un día antes. Entonces al ella irse del lugar se quedaron incomunicadas sin saber lo que había sucedido”, relató una fuente.

Alerta en Chiapas por transfemicidios  

En estos días el estado de Chiapas está en alerta: además del transfemicidio de Aylin, este mes hubo dos muertes de mujeres cis. Una de ellas ayer, asesinada por su pareja después de haber sido violada.

“No parecen ser casos aislados de lo que está sucediendo a nivel local con respecto a la feminidad y la violencia de género. Nos parece que existe una grave violencia, hay una grave impunidad contra todo lo que sea  femenino y lo represente. No es que pasa en Chiapas solamente, no podría señalar estas frontera físicas, me parece que es más como una cuestión cultural, en el momento en el que nos estamos empoderando tanto los grupos feministas, como los grupos de defensa de los derechos de las personas de la diversidad, están respondiendo con violencia”, dijo Morales.

En Chiapas no existe un informe que releve la cantidad de crímenes de odio perpetrados. La Red por la inclusión de la diversidad sexual en Chiapas está trabajando en el primer documento que reportará esos datos.

Esa red acompaña diversos casos de defensa de derechos de mujeres trans. “Hemos tenido casos de violencia contra trans vinculadas a trabajo sexual, que además son extorsionadas por policías municipales y estatales. Como su expresión de género no coincide con su documento, no tienen oportunidades laborales. Y no pueden acceder a un empleo. Algunas acá se dedican al shows o a estilismo”, dijo un integrante de la Red. En Chiapas no es fácil obtener un documento con el cambio de identidad: se trata de un proceso jurídico largo y desgastante, que se puede encarar a nivel jurídico. Pero los legisladores hasta el momento no han posicionado el tema en el Congreso del estado, salvo una presentación de una diputada que no avanzó. “No se quiere legislar el tema” dice el activista.

Violencias como escarnio público

Por su parte, Morales agrega que  se ha comenzado a realizar un observatorio de violencia de género, sobre todo lgbt. “Pero la alerta de violencia de género contra la mujer ya está hace algunos años. Lo que observamos a raíz de todos estos movimientos es que si han existido estas violencias y son cada vez más como escarnio público. Estos asesinatos sucedieron en unos de los municipios donde atacaron con machetes a una compañera del colectivo trans en la plaza pública. Es bastante obvio por estas forma de atacar que se trata de dar a conocer una postura, como enseñarles a los demás que es lo que les va a pasar.

Este año “varios municipios, varias ciudad del Estado de Chiapas por lo menos, han despertado y han comenzado armar sus luchas desde sus trincheras, pero justo eso parece levantar una situación violencia en contra de la comunidad.  Hay otros casos de violencias contra chicos homosexuales, chicas lesbianas y chicas trans. Me parece que es más una respuesta a lo que está sucediendo a nivel social”, dijo Morales.

Fuente Agencia Presentes

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Agresión homófoba en Tenerife, en esta ocasión a un joven que perdió una muela tras recibir un puñetazo

Sábado, 17 de agosto de 2019

cartel-observatorio-canario-lgtbfobiaNueva agresión homófoba en Tenerife. En esta ocasión, un joven gay fue insultado y golpeado brutalmente por dos personas el pasado día 4 de agosto, cuando salía de una cena y se dirigía hacia su coche. Como consecuencia del golpe, el joven perdió una muela. Según datos del Observatorio contra la LGTBIfobia de Canarias, con este son ya seis los casos de agresiones de carácter LGTBfobo ocurridas solo en Tenerife en lo que llevamos de año. 

La agresión tuvo lugar el pasado día 4 de agosto, cuando la víctima —un joven gay tinerfeño— salía de una cena junto y se dirigía hacia su coche para regresar a su domicilio—. «En ese momento, no había nadie en la calle; solo él y los dos agresores que aparecieron y, tras darle un puñetazo en la cara, echaron a correr. Primero le preguntaron ‘¿eres maricón?’ y luego vino el golpe», comenta a Dosmanzanas Charlie Marrero, activista LGTB y pareja de la víctima. Como consecuencia de la agresión, el joven perdió una muela. «Él ahora está bien. No ha querido denunciar. Está prefiriendo olvidar a saber del tema», señala.

El activista —gerente de la asociación Algarabía de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales de Canarias— recuerda que, con este, son ya seis los casos de agresiones LGTBfobas que se han producido sólo en Tenerife en lo que llevamos de año: «A estas debemos sumar la última denuncia de la Asociación Gamá en Gran Canaria, y las denuncias administrativas por denegación de servicios a personas LGBTI o la discriminación laboral, sobre todo, en las personas trans».

Según los datos que maneja actualmente Algarabía, la mayoría de esas agresiones han sido perpetradas contra hombres cis-homosexuales, aunque también se han recogido varios casos de ataques a personas trans. «Desde el Observatorio y Algarabía condenamos estas acciones violentas, exigiendo que las instituciones amparen una Ley de Igualdad LGBTI que nos proteja. No vamos a dar un paso atrás. Es momento de unión ante el colectivo, de lucha y exigencia para sacar la LGBTIfobia de las instituciones e incluir en la educación la diversidad como eje transversal.  Nos tienen de frente, construyendo una barrera que detenga el avance de la agresión. Seguiremos luchando por erradicar la LGBTIfobia», añade el activista.

Algarabía impulsó el pasado año la creación del Observatorio contra la LGTBIfobia de Canarias, haciendo que Canarias se sumara así a los territorios en los que como  MadridCataluñaComunidad Valenciana, Extremadura, Coruña o Melilla,  contaban ya con un Observatorio contra la LGTBfobia. «Es más que necesario que la ciudadanía entienda que el acompañamiento asociativo en vital para poder reconocer los delitos de odio como una lacra social que es necesario erradicar», apostilla Marta Febles, presidenta de Algarabía.

Fuente Dosmanzanas

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Invisible

Viernes, 16 de agosto de 2019

Del blog Nova Bella:

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¿Qué pasa con las cosas que nadie ve?

Crecen.

Todo lo que crece lo hace en lo invisible

y adquiere,

con el tiempo,

más y más fuerza,

más y más espacio.

*

Christian Bobin,
Geai
(las aventuras de una sonrisa)

amisa narrativa contem.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

“Necrocristianismo”, por Carlos Osma

Viernes, 16 de agosto de 2019

ObeliscoLeído en su blog Homoprotestantes:

Hace solo unas horas que he llegado a Buenos Aires, Marcelo me ha recogido en el aeropuerto y me ha llevado hasta el apartamento donde pasaré una semana. Todavía tengo que repasar la presentación de mi libro que haré mañana en la Iglesia Evangélica Rio de la Plata, y además estoy cansado de casi veinte horas de viaje, pero no me resisto y salgo a la calle para conocer la ciudad. Mientras camino, voy escuchando los gritos de gente que ofrece cambiar dólares o euros por pesos argentinos, y observo también personas que viven en la calle y se tapan con mantas y cartones para soportar el frío invernal. Que vivimos en un mundo globalizado en el que nos cuesta diferenciar si estamos paseando por Barcelona o Buenos Aires, no tiene tanto que ver con el hecho de que podamos tomarnos el mismo café, en la misma taza, silla y mesa del Starbuks, sino con que tengamos incluso el mismo indigente que nos abre la puerta del establecimiento mientras nos extiende la mano para que le demos una moneda, y observemos los mismos cartones que sirven de hogar para las mismas personas a las que somos incapaces de poner cara, y mucho menos nombre.

Una señora muy amable se dirige a mí para decirme que en menos de media hora empezará la reunión en su iglesia, y que puedo asistir libremente (la expresión me lleva a preguntarme si hay alguna otra modalidad de asistencia, ¿pueden obligarme?). Le agradezo la invitación y me invento una excusa mientras observo “su iglesia” que es un edificio inmenso más parecido a una sala de multicines o un centro comercial que a cualquiera de las iglesias evangélicas que yo he conocido antes. Tras las enormes puertas de cristal veo pantallas de televisión gigantes que retransmiten celebraciones, mientras intercalan versículos e invitaciones para asistir. Hay que reconocer que en temas publicitarios están al día. Doscientos metros después un joven sonriente me explica que la reunión en la iglesia ya ha comenzado, pero que si me apuro puedo llegar a la predicación. ¿Cómo es posible que a tan poca distancia haya dos iglesias evangélicas de tal magnitud? No se lo voy a preguntar, algo me dice que su cara de incredulidad sería igual a la que puse yo cuando un amigo noruego me preguntó por qué en Barcelona había un bar en cada esquina. Y sin meditarlo demasiado me dejo llevar por la curiosidad, entro en la iglesia, y me siento en un banco.

Hay muchísima gente, cientos de personas, y el predicador está a punto de comenzar su sermón. Ya sé que comenzará diciendo que somos unos pecadores que merecemos el peor de los castigos, después dará la buena noticia de que dios nos ama y que envió a su hijo unigénito a la cruz para salvarnos, y finalmente hará un llamado para que la gente se levante y se acerque hasta donde él está para entregar su vida a Cristo y recibir la salvación (No sé si buscar la salvación en un dios capaz de torturar a su hijo de esa manera es la mejor opción). El evangelista-showman me ha parecido pretencioso, egocéntrico y poco creíble, y la manera tan burda de restregarnos su machismo y homofobia la he encontrado intolerable incluso para estar dentro de una mega iglesia evangélica. He visto vendedores de salvación que podrían hacer lo mismo con cortinas o aspiradoras desde muy joven, así que lo único que me interesaba hoy era ver si la representación-predicación era convincente y si aquí en el Cono Sur han hecho alguna innovación. Lamentablemente tengo que decir como Qohelet que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Sin embargo, cuando ha hecho el llamado se han levantado decenas de personas, la mayoría de ellas mujeres, y con toda probabilidad (la estadística nunca falla) también personas LGTBIQ. Mientras me pregunto por qué tanta gente siente atracción por quienes les maltratan y rechazan, creo ver entre los arrodillados una cara familiar. Agudizo mi vista, y creo reconocerle: es el amable desconocido que me ha abierto la puerta del Starbuks. Me levanto de mi asiento, salgo de la iglesia, y mientras camino por la calle Lavalle no puedo dejar de pensar en la amenaza que suponen para cualquier sociedad los movimientos evangélicos fundamentalistas.

Hay que reconocer que están llegando donde sus Gobiernos son incapaces: a los más desfavorecidos. De hecho, su éxito es una clara denuncia del abandono y la exclusión que padece una parte importante de la población, ya sea en Buenos Aires, en Lima, en Bogotá, o en Barcelona. Pero también es evidente que su labor (me refiero principalmente a la de sus dirigentes) no es gratis, ni altruista, ellos quieren ahora conseguir no solo el dinero de quienes no lo tienen, sino también influencia política para imponer su visión del mundo. A quienes nos parecen patéticas las iniciativas que en este sentido realizan los insignificantes movimientos evangélicos en España, nos resulta preocupante que en otros lugares del mundo estén avanzando claramente para conseguir sus fines. Nunca como hoy dentro de esta iglesia, me había percatado del peligro real que suponen para la convivencia. Su objetivo no es crear una sociedad más libre donde también cristianos y cristianas puedan aportar al bien común, sino imponer a toda la población la sociedad que ellos consideran que dios quiere. Ni educación en la diversidad, ni derechos para las personas LGTBIQ, ni regulación de la natalidad, ni separación Estado e iglesias, ni divorcio, ni feminismo, ni ateísmo, ni seres humanos críticos, ni ciencia que no se alinee con sus convicciones… Únicamente un viaje al pasado más oscuro a ritmo de música celestial. Quienes venimos de entornos evangélicos fundamentalistas sabemos cómo se trata allí la disidencia, la diversidad y el sentido común. Por eso me resulta alarmante que estén imponiendo sus agendas a los Gobiernos de varios países.

Un fundamentalista (o como dice un amigo, un necrocristiano) tiene todo el derecho a serlo, a vivir en el cementerio que considere más adecuado siempre y cuando no haga daño a nadie. Las sociedades plurales y abiertas deberían proteger sus derechos, al igual que el de sus hijos e hijas a recibir una educación inclusiva que les empodere. Pero las sociedades a las que aspiramos, sean estas lo imperfectas que sean, no pueden ser la evangelicocracia que estos grupos proponen. El sectarismo y la exclusión son una fuente económicamente rentable para algunos pocos, pero también un generador de violencia e inestabilidad para la mayoría. Para verificar esto no hace falta más que echar la vista al pasado, que es exactamente hacia donde están decididos a llevarnos. Financiar, aliarse, o dar cobertura al necrocristianismo es una manera de acabar con la libertad de expresión y la democracia (valores que únicamente defienden para ellos, no para toda la sociedad). Y en la denuncia del peligro que supone el movimiento fundamentalista también tiene que participar el resto del cristianismo. Se necesita oír de una manera más clara desde dentro de las iglesias, que la propuesta de estos movimientos no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús, que sin libertad para escoger no hay fe, y por tanto no hay seguimiento ni cristianismo. Obligar a una persona de manera legal a que se comporte de la forma que consideramos cristiana, no es un comportamiento cristiano… La acción de fe, nace siempre, y aquí no hay excepción alguna, de la libertad. Negar el matrimonio a personas del mismo sexo, impedir legalmente el aborto, obligar a niños y niñas a recibir formación religiosa, etc., no hace a una sociedad más cristiana, sino menos libre. Y los cristianos y cristianas que denuncian todo esto no están siendo desleales a otros creyentes que ven el cristianismo de forma diferente a la suya, sino que denuncian su apropiación por parte de unas minorías sectarias que buscan únicamente beneficiarse económica o políticamente de las necesidades de los más desfavorecidos e imponer una agenda retrógrada e injusta.

El fundamentalismo no es cristianismo, es más bien la enfermedad más peligrosa que en este momento lo amenaza. El necrocristianismo tampoco es una propuesta política regeneradora de la sociedad, sino un totalitarismo que puede acabar con ella. Nunca hasta hoy, paseando por las calles de Buenos Aires, había sido tan consciente de esta realidad. Hasta ahora lo había relacionado con una experiencia personal opresiva de la que afortunadamente pude escapar. Pero ahora es más bien una amenaza colectiva a la que urge dar entre todos una respuesta contundente, clara, imaginativa y realmente evangélica.

Carlos Osma

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Recordatorio

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