Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Democracia’

Democracia

Lunes, 10 de diciembre de 2018

En tiempos convulsos, en los que todos y todas corremos serio peligro ante el Fascismo que vuelve a renacer, conviene tener las cosas claras…

 

israel-levanta-el-primer-monumento-a-los-gays

“La libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo – la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo, o de cualquier otro que controle el poder privado.”

*

Franklin D. Roosevelt
(sobre el Fascismo)

27th February 1933: Portrait of United States President-elect Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) with his wife Eleanor Roosevelt (1884-1962) shortly before he took office, Hyde Park, New York. (Photo by New York Times Co./Getty Images)

Franklin D. Roosevelt  y su esposa, la gran Eleanor

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Monseñor Leonardo Steiner, sobre Bolsonaro: “No existen salvadores de la patria”

Martes, 16 de octubre de 2018

jair-bolsonaro-racistaleonardo-steinerUn enemigo de la democracia, populista de ultraderecha, posible presidente de Brasil.

“Pedimos que el elector católico observe si los candidatos predican más o menos democracia”

Tras recibir a Haddad, Leonardo Steiner muestra la postura episcopal sobre las elecciones

Bolsonaro, un Mesías que no trae salvación para quien más la necesita

El vencedor en la primera vuelta electoral para ocupar la presidencia de la república fue el candidato Jair Bolsonaro, quien se impuso con el 46% de los votos contra 29% de su más cercano rival. Este exmilitar es conocido por su discurso racista, misógino y lgbtfóbico.

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- La campaña política en Brasil ha entrado en la segunda vuelta con un panorama sombrío, consecuencia de un resultado que vislumbra como posibilidad cada vez más cercana la llegada al Palacio del Planalto de un enemigo de la democracia, el populista de ultraderecha Jair Mesias Bolsonaro.

Durante la primera vuelta, diferentes obispos y regionales de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, se posicionaron públicamente contra los discursos de odio y violencia, en clara referencia al candidato del Partido Social Liberal – PSL. La Conferencia Episcopal, como entidad, no se pronunció oficialmente antes de la primera vuelta de la elección.

Un día después de la votación, el Secretario General de la entidad, Monseñor Leonardo Steiner, en declaraciones al Portal UOL, ha insistido en la necesidad de que los católicos voten en candidatos que ayuden a preservar, y no a destruir, sistemas democráticos. De hecho, insiste en que esos temas puedan ser abordados por los sacerdotes en las misas de estas próximas semanas. El Secretario General de la CNBB señala que “los sacerdotes no pueden, por ley, defender uno u otro candidato, pero pueden hablar sobre la importancia de la preservación de la democracia.

En sus palabras, Monseñor Steiner, resaltaba que “tenemos dos candidaturas a la Presidencia, pero somos a favor de la democracia. Lo que pedimos es que el elector católico observe si los candidatos predican más o menos democracia, si buscan la convivencia fraterna con base en la educación, en el respeto y en la justicia social, o no”.

Brasil se ha convertido un país cada vez más polarizado, lo que se refleja en episodios lamentables, como es el hecho de que en la noche de la elección un hombre fue asesinado en Salvador de Bahia, por un seguidor de Bolsonaro, por el hecho de decir que había votado en el Partido de los Trabajadores. Del mismo modo, una periodista, a quienes ese candidato define como uno de sus grandes enemigos, fue cortada con una navaja cuando salía de votar en Recife, simplemente por su condición de informadora, por dos hombres que se identificaron como votantes del mismo candidato.

los-brasilenos-se-movilizan-contra-bolsonaro_560x280

Ante esta realidad, Monseñor Steiner declaraba que no podemos votar con el corazón lleno de odio, ni pensando que vamos a cambiar Brasil de una hora para otra: no existen salvadores de la patria, sino una democracia que necesita ser permanentemente construida. En ese sentido, el prelado afirmaba que “como cristianos, somos siempre personas de esperanza, y la persona de esperanza va construyendo la democracia”.

Las reacciones en las redes sociales no se han hecho esperar después del posicionamiento del Secretario General de la CNBB, repartiéndose los apoyos con los ataques, en algunos casos furibundos, inclusive de gente que se identifica como católicos. Son los mismos que atacan al Papa Francisco o a todo aquel que contradice sus posiciones, siempre tenidas como las únicas verdaderas y que quieren imponer a todo mundo y a cualquier precio.

Al hablar de las redes sociales, que ha sido el gran instrumento del candidato de la ultraderecha a lo largo de la campaña y donde se han difundido constantemente fake news, Monseñor Steiner insistía en la necesidad de “menos noticias falsas y más noticias verdaderas”, así como en la necesidad de “un debate más maduro“, del que hasta ahora ha huido el candidato del Partido Social Liberal.

Es extraño que se critique a la Iglesia católica por sus declaraciones, en cuanto muchas Iglesias neopentecostales, encabezadas por la Universal de Edir Macedo y su cadena de televisión RECORD, exigen a sus miembros el voto a Jair Bolsonaro, infringiendo las leyes brasileñas. No podemos olvidar que durante el último debate entre los candidatos, emitido por la Red Globo, no estuvo presente el candidato de la ultraderecha, presentando un atestado médico. Sin embargo, en el mismo horario, la Cadena RECORD emitió una entrevista en la que mostraba las bondades de un candidato que muchos consideran un lobo con piel de cordero.

Fuente Religión Digital

General, Iglesia Católica, Iglesias Evangélicas, Iglesias Pentecostales , , , , , , , , , ,

Cárcel Ortí: “La prensa del régimen (de Franco) pintó a Pablo VI como un enemigo de España”

Sábado, 13 de octubre de 2018

francopablo_560x280Y sin embargo, la Iglesia católica española no termina de reconocer que Franco no puede estar ni en el valle de los caídos ni el La Almudena. ¿se imagina alguien a Hitler o a Mussolini, que despreciaron y no escucharon a Pío XII, enterrados en una catedral?

El proceso de canonización de Montini incluyó un apartado sobre su relación con Franco

“Era un demócrata, contrario a cualquier tipo de totalitarismo. Quería una transición pacífica en España”

Pablo VI: “Un nuevo humanismo

Ginés García Beltrán: “Pablo VI, santo; sí, un santo de la Iglesia y para la Iglesia”

Cardenal Omella: “Tanto para el papa Francisco como para Pablo VI es prioritaria una Iglesia de diálogo”

Pablo VI, sobre Lefebvre: “Es la primera verdadera cruz de mi pontificado”

La tumba de Franco: el problema es de Osoro, la solución… del Gobierno

El PSOE recomienda a Osoro que “dé una vuelta” al posible entierro de Franco en La Almudena

Carmen Calvo: “La decisión de exhumar a Franco la ha tomado el Gobierno, no la Iglesia Católica”

Gil Tamayo, sobre Franco: “Los muertos no tienen carnet político”

Las CCP de Andalucía piden a Osoro que “no acceda a la inhumación” de los restos de Franco en la cripta

A pocos días de que Pablo VI sea proclamado santo, el historiador y sacerdote español Vicente Cárcel Ortí relata a EFE que durante el proceso de canonización se le pidió un informe especial para explicar la relación del papa con el dictador Francisco Franco.

Cárcel Ortí, uno de los máximos expertos sobre Pablo VI y la Historia de la Iglesia durante el franquismo, quien reside en Roma desde hace años, explica en una entrevista que el estudio “se hizo necesario para aclarar algunas cosas que aparecían confusas en las relaciones con España porque se mezclaba lo que había hecho como cardenal y lo que hizo después como papa”.

El relator (una especie de juez instructor) de la causa de Pablo VI, Guido Mazzotta, en un encuentro con periodistas a pocos días de la canonización del papa Giovanni Battista Montini, que será el próximo domingo, reveló que se tuvo que pedir este estudio para incluirlo en la documentación del proceso.

Montini, cuando era arzobispo de Milán, envió un telegrama a Franco pidiendo el indulto para el dirigente comunista Julian Grimau, que finalmente no se escuchó y acabó fusilado. Dos meses más tarde, el 21 de junio, fue elegido papa.

“Por ello, tras su elección, en la prensa española, afín al régimen, sacaron el telegrama famoso y se montó una campaña de desprestigio sobre Pablo VI y comenzó una época muy confusa que en la Congregación para la Causa de los Santos quisieron aclarar y me encargaron un estudio”, revela Cárcel Ortí.

El historiador español, de 78 años, explica que elaboró un amplio estudio para aclarar tres puntos principales para el proceso de canonización.

“Fue un estudio muy amplio donde se demostró que Pablo VI siempre condenó el terrorismo viniera de donde viniera, pero al mismo tiempo se manifestó contra la pena de muerte y siempre pidió clemencia, indultos y perdón para los condenados”, resume.

El sacerdote destaca que el papa Montini nunca tuvo problema de resaltar en sus discursos “que el Gobierno español no le hacía caso en estas peticiones, y el más clamoroso fue el de la solicitud de clemencia para las once condenas (de miembros de ETA y del FRAP) en 1975, dos meses antes de la muerte de Franco“.

 

Cárcel Ortí se encontraba en Roma con el cardenal Vicente Enrique y Tarancón cuando se le informó de que el papa llamaría por teléfono esa noche a Franco para pedir el indulto de todos, “pero esa llamada no se la pasaron nunca”.

Pablo VI en su audiencia general del día siguiente reveló que por tres veces habían pedido clemencia y también durante la noche, “para que se optase en vez de por el camino de la mortífera represión, el de la magnanimidad y el de la clemencia”, y añadió el famoso: “Por desgracia no hemos sido escuchados”.

Cuenta Cárcel Ortí que Tarancón en sus memorias siempre dijo que Franco no supo nada de esta llamada porque no se la pasaron y que sí hubiera hablado con el papa “les habría indultado“.

Para este historiador, a Pablo VI la prensa del régimen le pintó como “el enemigo de España”, pero el papa “en verdad quería mucho a España y lo demostró proclamando a Santa Teresa de Ávila doctora de la Iglesia”.

Fue muy crítico con el régimen“, añade, porque venía de una familia de antifascistas que había luchado con la resistencia, pero “demostró mucho cariño y afecto y tuvo muchas manifestaciones de amor” por España.

El historiador valenciano cuenta además la preocupación de Pablo VI para facilitar la transición en el país y que desde que lo eligieron “empezó a prepararla cambiando a los obispos lentamente por más jóvenes y de otra generación y dándoles instrucciones para que fueran preparando el ambiente de la sociedad y la Iglesia”.

pablo-vi-con-don-juan-carlos-y-dona-sofia

 

“Era un demócrata, llevaba la democracia en la sangre y era contrario a cualquier tipo de totalitarismo. Quería una transición pacífica en España y lo único que pudo hacer fue intervenir con los obispos”, explica.

El sacerdote cuenta también que Pablo VI pidió en varias ocasiones derogar la potestad que tenía España de participar en la elección de los obispos, pero Franco siempre se negó.

Ante la canonización del domingo, el historiador afirma que Pablo VI ha sido “el gran pontífice del Siglo XX y revela que durante un encuentro con Francisco le regaló su libro sobre Montini y que el argentino lo agarró con cariño y dijo: “Pablo VI es mi gran papa”.

FuenteEfe/Religión Digital

General, Iglesia Católica , , , , ,

Juan José Tamayo: La democracia española es rehén de la jerarquía católica.

Miércoles, 6 de diciembre de 2017

Rajoy-saluda-Rouco-Varela-presencia-principes“Puedes ponerlo, fui condiscípulo riguroso del cardenal Cañizares, nuestras tesis doctorales fueron dirigidas por el mismo profesor de Teología. Él nos decía que no había dirigido dos tesis con posiciones más contrarias”.

La tesis de Juan José Tamayo (Palencia, 1946) versó sobre la Juventud Obrera Cristiana, mientras que la del cardenal Antonio Cañizares, sobre la vida, obra y milagros de un santo valenciano. Tamayo continuó sus estudios hasta convertirse en uno de los más reconocidos teólogos de la liberación. Ideología que, cuentan, inspiró el giro que el papa Francisco quiso dar a la Iglesia católica.

Justo cuando se cumplen cuatro años de papado de Jorge Bergoglio, cuando la Conferencia Episcopal ha elegido a Cañizares vicepresidente, y cuando el laicismo del Estado español vuelve a ser foco de debate, Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III, carga duramente contra el alto clero español y el papel de la Iglesia en la democracia.

P: ¿Ha logrado la democracia española independizarse de la Iglesia católica?

R: La democracia española, después de la muerte de Franco, desde la Transición hasta nuestros días, es rehén de la Iglesia católica. O mejor, de la jerarquía católica. Desde la Transición lo que han hecho los diferentes partidos que han estado en el Gobierno ha sido dotar a la Iglesia de cada vez más privilegios esperando una rentabilidad en apoyo político.

No estamos en una democracia laica, sino en un Estado que dudo que sea siquiera no confesional, sino que tiene una confesionalidad que no disimula. Primero en los textos, ya que la Constitución reconoce el estatuto especial de la Iglesia católica, y segundo en la práctica política, ya que le concede todo tipo de privilegios: educativos, económicos, fiscales e incluso militares, ya que el Ejército español cuenta con un arzobispo con sacerdotes a su servicio, y que van ascendiendo en graduación al mismo nivel que el resto de los militares.

Estas prebendas no solamente no se han reducido con el paso del tiempo y con los partidos de izquierda en el gobierno, sino que se han incrementado todavía más. El ejemplo más claro es la casilla de la declaración de la renta, que le supone un ingreso de 250 millones que concedido por el Estado generosa y gratuitamente, sin que haya una justificación para esa aportación.

El trato que se da a la Iglesia católica en este tema es del mismo nivel que el trato que se le da a los asuntos sociales. Eso es una hipoteca gravísima y un ejemplo claro de que seguimos en un Estado confesional.

¿Y la moral del Estado? ¿Cree que también está demasiado influida por la Iglesia católica?

Claro. La moral del Estado es una moral católica, pero además de los sectores más conservadores. Lo que está pasando es que afortunadamente la ciudadanía éticamente es mayor de edad, se rige por su propia conciencia, los derechos humanos y los principios de una ética cívica, y para nada tiene en cuenta ese trasvase desde la moral católica hacia la moral del Estado. El mejor antídoto frente a esa dependencia está en esa madurez y mayoría de edad de ciudadanos y ciudadanas españolas, que en muy poco tiempo han conseguido liberarse de la moralina represiva de la Iglesia católica.

Buena parte de las leyes que se han elaborado en estos 40 años, que han rozado los principios doctrinales de la Iglesia católica, han tenido que salir con forceps. Y además con unas enormes limitaciones, porque la Iglesia católica se ha encargado de identificar pecado con delito, calificando de delitos aquellos comportamientos que en el interior de la Iglesia católica son pecado, cuando tenían que estar clara y netamente separados. Un ejemplo de esta falta de separación está en los juicios de personas que han expresado libremente una serie de actitudes en espacios religiosos que se consideran profanación dentro de la Iglesia católica y el Código Penal los traduce en culpabilidad penal.

Yo creo que todavía la moral del Estado está hipotecada por la moral cristiana… Tradicional. Porque hay una ética del Evangelio, que es la ética de la Liberación, de la justicia, de la solidaridad, la ética de la opción por los excluidos, que no practican los jerarcas, no la ponen en práctica y tampoco se ha traspasado al Estado.

Pero a la hora de identificar sus propios delitos…

No se ha producido ninguna colaboración de la Iglesia católica en casos claramente delictivos de sacerdotes, de profesores de colegios, pederastas, que no han sido entregados a la justicia, ni tan siquiera han recibido un castigo dentro de la propia comunidad cristiana.

La jerarquía católica, la Conferencia Episcopal, no se ha pronunciado ante el autobús de Hazte Oír. Tenía que haberlo hecho, porque es un mensaje totalmente homófobo, pero sin embargo ha preferido callarse. ¿Por qué? Porque en el fondo está de acuerdo con esos mensajes ultraconservadores que fomentan el odio.

Una Conferencia Episcopal que acaba de elegir como vicepresidente al cardenal Cañizares, conocido por sus declaraciones homófobas

Cañizares es un cardenal que en sus declaraciones demuestra odio a todo lo que tenga que ver con las relaciones que no son heterosexuales. Que está en contra de la teoría de género, a la que desprecia llamándola ideología de género y diciendo que es una de las ideologías más funestas de la humanidad. Además, con motivo del fenómeno de la inmigración dijo que había que tener mucho cuidado con los inmigrantes porque podían ser como el caballo de Troya.

Eligen por mayoría absoluta a un cardenal que es homófobo, que es xenófobo, que es machista, patriarcal y sexista. ¿No es esto un ejemplo claro de cómo está posicionada la Conferencia Episcopal? No es un obispo sin más, es que este obispo con estas declaraciones ha sido ratificado por mayoría absoluta como vicepresidente de la Conferencia Episcopal. ¿No es esto grave?

¿Es esto una prueba de la progresiva radicalización del discurso de la Conferencia Episcopal?

En la medida en que avanzan las leyes críticas con la violencia de género, defensoras de la Igualdad entre hombres y mujeres, respetuosas con las diferentes identidades sexuales, ellos radicalizan todavía más sus posiciones reaccionarias e integristas. Se consideran los guardianes de la moral.

Yo nunca he hecho declaraciones contra Cañizares, fue mi condiscípulo y fuimos buenos amigos. Él era un hombre… Nunca progresista, pero tampoco tan integrista como ahora, sino más centrista, del Vaticano II, de planteamientos más moderados. Nunca sacó los pies del estribo como lo está haciendo ahora.

Que haga esas declaraciones me parece muy mal, aún cuando nunca le he criticado públicamente, las repruebo radicalmente. Pero que a esta persona la hayan nombrado vicepresidente de la Conferencia Episcopal me parece la mejor prueba, la verificación empírica de la deriva inmovilista que está siguiendo la jerarquía católica.

¿Podría estar Cañizares radicalizando su discurso precisamente para ascender en la jerarquía eclesiástica?

Precisamente ahora con [el papa] Francisco, hacer esas declaraciones tan generadoras de odio debería generar todo lo contrario. Pero claro, la reforma de Francisco no ha pasado los Pirineos. Y por eso Cañizares, que se posiciona de manera clara y directa y sin ningún tipo de reparo contra las orientaciones renovadoras del papa, puede ascender. Si realmente los obispos españoles caminaran en la dirección del papa, a Cañizares nunca le habrían podido elegir vicepresidente.

Se ha impuesto la continuidad integrista y conservadora en contra de la orientación reformadora. Estas elecciones han sido una bofetada en contra del proyecto del papa Francisco.

¿Se ha quedado la Iglesia española anclada en el pasado?

A la Conferencia Episcopal le falta sentido profético, están demasiados instalados en el sistema eclesiástico, son demasiado complacientes con el poder político del que reciben muchas prebendas, y en agradecimiento no demuestran esa crítica que por ejemplo hace Francisco al capitalismo por ser injusto de raíz. Estos obispos, a lo largo de la crisis no han hecho apenas declaraciones contra la responsabilidad que tiene el neoliberalismo al provocar todavía más desigualdad.

Es ingente la cantidad de documentos que han publicado los obispos españoles en estos últimos 40 años contra el divorcio, contra el aborto, contra la píldora del día después, contra las relaciones prematrimoniales, contra la fecundación in vitro, contra la ordenación de las mujeres, contra el matrimonio de los sacerdotes, contra y contra y contra todo aquello que supone una apertura en la sexualidad, en las relaciones de pareja, en los modelos de familia, etc. Yo he recogido hasta 14 noes de los obispos. Sin embargo muy pocas veces, y de manera encubierta, han condenado la violencia de género. Condenan la teoría de género descalificándola como ideología, incluso algunos obispos consideran que esta ideología de género es la responsable de que las mujeres se rebelen y luego los hombres ejerzan la violencia contra ellas. Es escandaloso.

Tantos documentos contra la ideología de género y ni una sola manifestación, ni una solo documento público contra la violencia de género que se lleva por delante mujeres. ¿No es eso una falta de piedad, de misericordia, de sensibilidad hacia la violencia contra las mujeres? ¿No está también legitimando, al menos indirectamente, esa violencia?

¿Y no va eso contra su propio interés? ¿Cómo logrará la Iglesia llegar a la gente si adopta una postura tan reaccionaria?

Son los peores propagandistas de su propio producto. Ellos mismos se están haciendo el harakiri. Con estas posiciones cada vez es mayor el número de apóstatas explícitos que abandonan la Iglesia porque no pueden compartir estos planteamientos que no tienen ninguna sensibilidad hacia los sectores que sufren.

Ellos van a decir que la causa de la falta de fe es de la secularización, de la pornografía, del libertinaje… Pero en el fondo la responsabilidad en la crisis que está sufriendo la Iglesia hoy es interior, están eligiendo el peor camino para poder defender la autenticidad y la verdad del mensaje que dicen anunciar.

Entrevista a Juan José Tamayo

Carlos del Castillo

Fuente Público, vía Fe Adulta

Espiritualidad, General, Iglesia Católica , ,

“El aprendizaje democrático de las religiones”, por José Ignacio Calleja

Lunes, 16 de octubre de 2017

20131031_011553_1103lipcolCada vez que un atentado yihadista golpea a la vieja Europa, las religiones vuelven a estar en la picota, suscitándose un debate interminable. En absoluto creo que la solución es fácil, pero hay conceptos que, una vez asimilados, ayudan mucho a aclarar la diferencia entre lo legítimo en libertad para cada uno y lo abusivo en particularismos de grupo.

Está de más decir que en el terrorismo yihadista la religión juega un papel subordinado a una estrategia de lucha por el poder político y económico, en el inmenso mundo árabe y musulmán y en el mundo capitalista en cuanto tal. El cruce de intereses geoestratégicos y económicos en la zona es proverbial; las guerras de Afganistán, Irak, Siria, Yemen y, a su modo, Libia y Egipto lo ponen bien a las claras.

Por eso digo que el reclamo sobre la religión, y el muy complejo Islam en particular, juega un papel tan destacado en el imaginario popular como subordinado en la realidad. A mi juicio –y creo mucho en el condicionamiento de las creencias e ideales sobre las reacciones humanas–, la religión desempeña en este caso un papel instrumentalizado por factores materiales mucho más determinantes.

Dicho esto, vuelvo a la vieja y benéfica idea de que hay conceptos éticos y políticos que ayudan a encarar con garantía el lugar de las religiones en las culturas particulares y, a la vez, globalizadas. Tales son los de secularización del mundo y laicidad de la política. Son de origen occidental, es cierto, pero equivocarlos con un nuevo modo de colonialismo de la cultura grecolatina sobre todas las demás, y en particular, sobre la musulmana, es un inmenso error.

Cualquier sistema de creencias religiosas y cualquier cosmovisión no religiosa tienen que confrontarse con esta doble idea. La secularización reconoce que el mundo en todas sus expresiones es mayor de edad y goza de autonomía propia. La ciencia, la política, las artes y la ética, participan de esa mayoría de edad y tienen autonomía. No están sometidas a la tutela de autoridades ajenas que les dictan desde fuera lo que es verdad, lo que es bello, lo que es justo y bueno. No hay religiones que se encarguen por revelación divina de conocer para el mundo de los creyentes o no creyentes, de manera universal, todo eso que llamamos verdad, bondad y belleza. Nadie puede reclamar que –en su cultura–, una religión o una nación definen para todos lo que hemos de saber, lo que hemos de creer, lo que hemos de valorar. El mundo es mayor de edad y autónomo, y lo es a la medida de los humanos. No somos dioses.

Una autonomía que no es absoluta, sino relativa, pero relativa a la dignidad humana que entre todos vamos desvelando en su significado, y así la vamos haciendo ley común. Es el marco de los derechos humanos, cuya interpretación es discutida en no pocos casos, pero de esa discusión sólo se sale por la argumentación filosófica, experiencial y religiosa, por la democracia y, a veces, la objeción de conciencia. Evidentemente, una religión puede pedir de los suyos esta o aquella exigencia más precisa sobre el pensar, el votar o el obrar moral, pero eso, para los suyos, por causa de su fe. A los demás, se lo propone. Alguna vez, la contradicción reclamará la objeción de conciencia, pero nunca el terror y la violencia para imponer el bien según una concepción religiosa o nacional. Ni en la propia cultura ni en la ajena, la religión puede ignorar este proceder. Y si desde dentro de ella, esta idea es inaceptable, el problema es de la religión no de la cultura democrática. (Ahora no hablo de los lastres de ésta).

Y lo mismo viene avalado por el otro gran concepto ético en política, la laicidad. La laicidad de la política como condición formal del procedimiento democrático. Por esta condición, el Estado no tiene una religión propia, ni una cosmovisión no religiosa y alternativa a las religiones. No, el Estado tiene una ley común que se atiene a los derechos humanos y que respeta el libre juego de las concepciones culturales de sus ciudadanos, ¡religiosas o no!, exigiendo de todas argumentos, tolerancia y cumplimiento de la ley democrática.

No hace falta que las religiones o las cosmovisiones no religiosas se escondan, para evitar el conflicto. No sería justo con la libertad. Lo que se requiere es gente –religiosa o no, cristiana o musulmana, agnóstica o atea–, que respeta al mundo en su autonomía o mayoría de edad, ¡el mundo de los iguales en derechos y deberes!, convive y debate en el campo de juego de las leyes comunes, y, si es preciso oponerse al fondo moral de alguna de ellas, lo hace en cauces democráticos y con razones éticas que los demás pueden entender.

No se trata, en suma, de arrinconar las religiones en la conciencia de las personas, o en el pueblo de origen de los refugiados y migrantes, sino de reconocer lo dicho: vienes a un mundo donde la religión es particular y, su traducción a la vida pública, un derecho democrático ejercido en igualdad a los demás ciudadanos; y traducido de un modo que respete la mayoría de edad del mundo, la laicidad del Estado y los derechos humanos fundamentales de todos (y todas). La religión, la nación, la cultura propia y cualquier concepción del mundo, ¡ajena o del lugar!, no conservan derechos que puedan quebrar este doble principió que he querido presentar. Con esto, la religión, cualquier religión y concepción de la vida, está pertrechada para caminar en el laos, el pueblo de los iguales en derechos y deberes, y evitar toda tentación de terror y violencia.

José Ignacio Calleja

Fuente El Correo, vía Fe Adulta

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Islam, Judaísmo , , , , ,

“El obstáculo básico en la lucha por los derechos humanos”, por Leonardo Boff, teólogo y escritor

Jueves, 18 de febrero de 2016

381719_242982302435328_1385132152_nLeído en la página web de Redes Cristianas

El tema de los derechos humanos es una constante en todas las agendas. Hay momentos en que se vuelve un clamor universal, como actualmente con la creación del Estado Islámico que comete un genocidio sistemático de las minorías. ¿Por qué no conseguimos hacer valer efectivamente los derechos no sólo humanos sino también los de la naturaleza? ¿Dónde reside el impasse fundamental?

La Carta de la ONU de 1948 confía al Estado la obligación de crear las condiciones concretas para que los derechos puedan ser realizados para todos. Pero ocurre que el tipo de Estado dominante es un Estado clasista. Como tal está atravesado por las desigualdades que las clases sociales originan.

Concretamente, la ideología política de este Estado es el neoliberalismo, que se expresa por la democracia representativa y por la exaltación de los valores del individuo; la economía es capitalista, que operó la “Gran Transformación”, sustituyendo la economía de mercado por la sociedad de mercado, para la cual todo se vuelve mercancía. Por ser capitalista está en vigor la hegemonía de la propiedad privada, el libre mercado y la lógica de la competencia. Ese Estado está controlado por los grandes conglomerados que hegemonizan el poder económico, político e ideológico, que en gran parte está privatizado por ellos. Usan el Estado para garantizar sus privilegios y no los derechos de todos. Atender los derechos sociales de todos sería contradictorio con su lógica interna.

La solución que las clases subalternas encontraron para enfrentarse a esa contradicción fue la de organizarse ellas mismas y crear las condiciones para sus derechos. Así surgieron los distintos movimientos sociales y populares por la tierra, por el techo, por la salud, por la escuela, por los negros, indios y mujeres marginadas, por la igualdad de género, por el respeto a los derechos de las minorías, etc. Es más que una lucha por los derechos; es una lucha política para transformar el tipo de sociedad y el tipo de Estado vigentes porque con ellos sus derechos nunca van a ser reconocidos. Por lo tanto, la alternativa a la democracia reducida es la democracia social, participativa, de abajo hacia arriba, en la cual puedan caber todos. El Estado que representa este tipo de democracia enriquecida tendría una naturaleza nítidamente social y se organizaría para garantizar los derechos sociales de todos. Mientras no ocurra eso, no habrá una verdadera universalización de los derechos humanos. Parte de los discursos oficiales son solamente retóricos.

Las clases subalternas extendieron el concepto de ciudadanía. No se trata de aquella burguesa que coloca al individuo delante del Estado y organiza las relaciones entre ambos. Ahora se trata de ciudadanos que se articulan con otros ciudadanos para enfrentarse juntos al Estado privatizado y a la sociedad desigual de clase. De ahí nace la conciudadanía: ciudadanos que se unen entre sí, sin el Estado y muchas veces contra el Estado, para hacer valer sus derechos y llevar adelante la bandera política de una democracia social real, donde todos puedan sentirse representados.

Esos movimientos han hecho crecer más y más la conciencia de la dignidad humana, la verdadera fuente de todos los derechos. El ser humano no puede ser considerado como mera fuerza de trabajo, descartable, sino como un valor en sí mismo, no susceptible de manipulación por ninguna instancia, ni estatal, ni ideológica, ni religiosa. La dignidad humana remite a la preservación de las condiciones de continuidad del planeta Tierra, de la especie humana y de la vida, sin la cual el discurso de los derechos perdería su base.

Por eso, los dos valores y derechos básicos que deben entrar cada vez más en la conciencia colectiva son: cómo preservar nuestro espléndido planeta azul y blanco, la Tierra, Pachamama y Gaia, y cómo garantizar las condiciones ecológicas para que el experimento homo sapiens/demens pueda continuar, desarrollarse y coevolucionar. Estos dos datos constituyen la base de todo lo demás. En torno a ese núcleo se estructurarán todos los otros derechos, que serán no solo humanos, sino también socio-cósmicos. En otras palabras, la biosfera de la Tierra es patrimonio común de toda vida en su inmensa diversidad, y no solo de la vida humana. Entonces, más que hablar en términos de medio-ambiente, se debe hablar de comunidad de vida, o ambiente entero. El ser humano tiene la función, ya asignada en el Génesis, de ser el tutor o guardián de la vida, el representante legal de la comunidad biótica, sin pretensión de superioridad, sino comprendiéndose como un eslabón de la inmensa cadena de la vida, hermano y hermana de todos. De aquí resulta el sentimiento de responsabilidad y de veneración que facilita la preservación y el cuidado de todo lo creado y de todo lo que vive.

O hacemos ese giro necesario para esa nueva ética, fundada en una nueva óptica, o podremos conocer lo peor, la era de las grandes devastaciones del pasado. La reflexión sobre los derechos humanos de primera generación (individuales), de segunda generación (sociales), de tercera generación (transindividuales, derechos de los pueblos, de las culturas, etc), de cuarta generación (derechos genéticos) y de quinta generación (de la realidad virtual) no pueden desviar nuestra atención de esa nueva radicalidad en la lucha por los derechos, comenzando ahora por los derechos de la Tierra y de las tribus de la Tierra, base para todos los demás.

Hasta hoy todos daban por descontada la continuidad de la naturaleza y de la Tierra. No era necesario ocuparse de ellas. Esta situación se ha modificado totalmente, pues los seres humanos, en las últimas décadas, han elaborado el principio de autodestrucción.

La conciencia de esta nueva situación ha hecho surgir el tema de los derechos humano-socio-cósmicos y la urgencia de que si no nos movilizamos para los cambios, la cuenta regresiva del tiempo irá en contra nuestra y puede sorprendernos un bioecoinfarto de consecuencias devastadoras para todo el sistema de la vida. Tenemos que estar a la altura de esta emergencia.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Espiritualidad, General , , , ,

Ha fallecido Alberto Iniesta, el ‘obispo rojo’ de Vallecas

Lunes, 4 de enero de 2016

Monseñor Alberto Iniesta46704451Es de justicia reconocer a un hombre libre, que dejó migajas de su vida por la Libertad y la Democracia, siempre desde la opción por los pobres porque se creyó, de verdad, el Evangelio… Y frente a aquellos gritos de “Curas rojos a Moscú”… “Curas rojos al Paredón” que resonaban desde la extrema derecha española que quería mantener el Nacional Catolicismo franquista:

Murió en la residencia sacerdotal de Albacete, un día antes de cumplir los 93

Será recordado como el obispo que luchó por la libertad y la democracia

El obispo auxiliar emérito de Madrid, monseñor Alberto Iniesta, ha fallecido la noche de este sábado a domingo en la Residencia Sacerdotal de Albacete, un día antes de su 93 cumpleaños, según ha comunicado la Oficina de Información de la Archidiócesis de Madrid.

El prelado desempeñó el cargo de obispo auxiliar en la capital entre 1972 y 1998, tras pasar por el Seminario Diocesano de la diócesis de Albacete. Tras su renuncia a la sede madrileña, se retiró a Albacete, donde ha fallecido.

El cuerpo del difunto será velado esta tarde en la residencia y será trasladado el lunes a la Colegiata de San Isidro de Madrid, donde se permitirán visitas desde las 12:30 horas para despedirle. El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, presidirá el funeral ‘corpore in sepulto’ a las 17:00 horas y el entierro.

Un obispo que luchó por la libertad y la democracia. Así será recordado Alberto Iniesta, fallecido el 3 de enero, la víspera de su 93 cumpleaños. Un obispo que vivió hechos tan reseñables como el Concilio Vaticano II, el fin de la dictadura franquista, la firma de España al tratado de adhesión a la Comunidad Europea, o la coronación de Juan Carlos I.

Fueron 26 los años que Alberto Iniesta pasó sirviendo a la diócesis de Madrid como obispo auxiliar, acompañando en el gobierno pastoral a los cardenales Tarancón, Suquía y Rouco Varela. Siendo testigo, incluso, de la subdivisión por decisión de Juan Pablo II en 1991 de Madrid en tres diócesis: Getafe, Madrid y Alcalá de Henares.

A lo largo de hoy, domingo 3 de enero, sus restos serán velados en la Casa Sacerdotal de Albacete, lugar donde residía.

Mañana por la mañana (4 de enero) tendrá lugar su traslado hasta la Colegiata de San Isidro de Madrid, donde quedará instalada la capilla ardiente desde el mediodía.

A las cinco de la tarde, el arzobispo de Madrid Carlos Osoro presidirá el funeral de corpore in sepulto en la misma Colegiata. A continuación de la misa funeral tendrá lugar el entierro en el mismo lugar.

Mons. D. Alberto Iniesta nace en Albacete el 4 de enero de 1923. Se licenció en Teología en 1958 en la Universidad Pontificia de Salamanca, y fue ordenado sacerdote el 13 de Julio de 1958.

Ocupó los cargos de Ecónomo de San Pedro en Albacete durante 1958 y superior del Seminario Mayor de Albacete durante los años 1958-1972.

El 22 de octubre de 1972 fue ordenado Obispo como Auxiliar de Madrid-Alcalá. El 5 de abril de 1998 pasó a emérito.

En la CEE ha sido miembro de las Comisión Episcopales de Liturgia (1975-1981) y Migraciones en 1984. Fue presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de 1987 a 1990.

Fuente Religión Digital

General, Iglesia Católica , , , , ,

“¿Dedocracia o democracia en la Iglesia?”, por Pepe Mallo

Domingo, 22 de marzo de 2015

iglesia-puebloGracias una vez más, querido Pepe, por tu reflexión, llena de Evangelio y de sentido común, a veces experiencia, tiene miedo a la comunidad de hermanos.

Sábado 14 de marzo de 2015.

Enviado a la página web de MOCEOP

Los obispos con frecuencia no se fían de los sacerdotes, y éstos siguen su ejemplo no fiándose de sus fieles. “el menos común de los sentidos”, también en la Iglesia.

El clero, lo sabes por Después del Vaticano II muchos obispos empezaron a solicitar a los sacerdotes lo que ahora solicita el arzobispo madrileño: nombres para vicarios y otros cargos (rectores del semanrio, delegados del clero, arciprestes…). Pronto se cansaron. Juan Pablo II, eligiendo obispos a su imagen y semejanza, contribuyó a cercenar cualquier atisbo de participación decisoria en asuntos eclesiales. El poder eclesial se entendió más en términos de dominio y no de búsqueda fraterna de la voluntad de Dios. El principio de tradición evangélica de “tratar y decidir entre todos lo que afecta a todos” (reflejado en He 15,22) ha sido sustituido por “sólo el presidente de la Iglesia trata y decide todo lo que afecta a todos”. Si él quiere puede consultar con quien quiera y como quiera. Es lamentable que la teología del poder eclesial, inspirada en el Evangelio, esté aún por hacer. La institución eclesial en su funcionamiento actual está lejos del Evangelio. Fraternidad es mucho más que democracia: más libre, más participativa, más escuchar a todos, más decidir entre todos, más confiar en todos, más respeto a lo acordado, más sinceridad, más aprecio por las cosas y las personas… En este camino nos introdujo el Evangelio de Jesús. ¡Ojalá tu reflexión, amigo Pepe, nos acerque más al Evangelio!

¿DEDOCRACIA O DEMOCRACIA EN LA IGLESIA?

“Osoro escribe a los curas de Madrid y les pide “nueve o diez nombres” de sacerdotes o religiosos para la Curia.” Con este titular abre la noticia RD el pasado 10 de febrero. Y continúa en subtitulares “El arzobispo trabaja en una reforma en profundidad de la diócesis madrileña.” En el desarrollo del reportaje, se recogen estas declaraciones del Arzobispo: “Quiero contar con todos vosotros. Quiero escucharos. Quiero que entre todos hagamos un plan pastoral pero que esté refrendado con la realidad. Hay que pasar de lo teórico al mundo real.”

Este anuncio de Osoro amplifica el eco de las palabras del papa Francisco: “La desclericalización del poder es muy importante para la Curia Romana y para la administración de las diócesis”. No son secretos reservados los reiterados propósitos de Francisco de reformar la Curia vaticana ni las diligencias que ha llevado a cabo al respecto. En el reciente Consistorio, los cardenales han respaldado la descentralización del poder y la simplificación de la Curia, ratificando las palabras de Francisco: “La reforma de la Curia quiere favorecer la absoluta transparencia y una evangelización más eficaz.”

Una decisión de tal calado lógicamente está provocando intenso revuelo y cuenta, por consiguiente, con enérgicos defensores e inflexibles detractores. ¿Cambio justificado, prudente, razonable o provocación, desafío y desplante? Cada ojo lo verá a través del matiz de su propio cristalino. Sin embargo, mirándolo bien, sin reflejos, a pesar de los desacuerdos, ambas posturas coinciden unánimes en una idéntica interpelación: ¿Democracia en la Iglesia? A partir de este dilema, me surgen varias controvertidas cuestiones:

1.- ¿Acaso ha existido “democracia” en la Iglesia a lo largo de veintiún siglos?

Parece que solo nombrar la palabra “democracia” provoca recelos en algunas mentes suspicaces. Las democracias en política no han sido nunca ejemplo fehaciente de integridad, honestidad y coherencia. Pero insisto, ¿puede haber democracia en una institución jerarquizada como es la Iglesia? Bueno, podríamos hablar de una “democracia orgánica” (término acuñado por alguien que procesionaba bajo palio); régimen que conduce al más estricto autoritarismo eclesial. Sin embargo, ¿valdría enzarzarse sobre la implantación de una “democracia participativa” en la Iglesia? Con frecuencia se argumenta con el criterio de la “sagrada tradición” en la defensa de ciertas normas, comportamientos, ritos y usanzas de la Institución. Personalmente pienso que deberíamos preguntarnos cuándo nacieron esas tradiciones y de dónde proceden. Por ejemplo, en el caso que nos atañe, la institución de la Curia Romana cuenta solo con poco más de cuatro siglos; se inicia en los años que siguieron al Concilio de Trento. Esa centralización administrativa resultaba necesaria entonces, dentro de una concepción absolutista del papado, el cual debía resolver, de un modo directo, prácticamente todos los aspectos de la vida de la Iglesia.

Aquí debo hacer una leve digresión. “Ecclesia” significa asamblea. Los primeros seguidores de Jesús adoptaron este término para definir su identidad, rememorando los entrañables momentos vividos con el Maestro y, principalmente, la Cena del Señor. Pero no era una asamblea cualquiera. Se trataba de una “comunidad”, una vivencia común, la fraternidad. La autoridad de Pedro no significó dominio, dictadura, autoritarismo. Por eso, creo importante recalcar el sentido “comunitario y fraternal” de las primeras iglesias cristianas.

2.- ¿Cuándo nace y de dónde procede la participación de los creyentes en la gestión de la Iglesia?

Meridianamente, desde sus comienzos. Cuando apenas eran unos pocos, Pedro busca el acuerdo de la minúscula comunidad (Iglesia) para presentar candidatos en reemplazo de Judas. (Hch. 1,15-26). Cuando la comunidad crece y los apóstoles no dan abasto en la justa atención a todos los miembros de la Iglesia de Jerusalén, tras la protesta de los helenistas, convocan a toda la comunidad para que elijan al grupo de los “siete” para el servicio (diaconía) de la Iglesia. (Hch. 6, 1-6) Y esta participación no cesa en los siglos posteriores. Todavía en el siglo I, el papa Clemente, tercer obispo de Roma escribe: “Los apóstoles impusieron la norma de que varones probados les sucedieran en el ministerio con el consentimiento de toda la comunidad”. La Didajé o Enseñanzas de los Doce Apóstoles, considerado el primer “catecismo” escrito que conocemos y reconocido con gran estima por los Padres de la Iglesia, dice: “Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados…” (Cap. 15.1) Y el papa san Celestino I (s.IV) insiste: “Nadie sea dado como obispo a quienes no lo quieran. Búsquese el deseo y el consentimiento del clero, del pueblo y de los hombres públicos.” (Carta a los obispos de Vienne). Podríamos añadir un largo etcétera. Esta es la auténtica Tradición eclesial. El afán de poder y el centralismo la invalidaron y aniquilaron, anulando totalmente la intervención de la comunidad. ¿No era esta forma de aportación comunitaria una “democracia participativa”, vale decir la participación del pueblo de Dios en la gestión de la comunidad (Iglesia)? Por tanto, la iniciativa de Osoro entronca irreprochablemente en lo más genuino de la Tradición durante los primeros cinco siglos de la Iglesia.

3.- ¿Reformar o regenerar?

Tras estas reflexiones, me pregunto: ¿Qué se pretende tanto con el proyecto del papa Francisco como con la propuesta del arzobispo Osoro, ¿reformar la curia o regenerarla? Aunque podamos usarlos como sinónimos, los dos términos encierran matices muy diferentes: “reformar” significa dar nueva forma, o sea modificar, variar, retocar. Sin embargo, “regenerar” encierra el significado de restablecer, restaurar, reponer.

La Iglesia jerárquica, desde desafortunados tiempos pretéritos, ha institucionalizado la endogamia. El principio de Juan Palomo ha sido el “guiso” siempre aderezado por los eminentes jerarcas de la Iglesia, secundados por sus mandos intermedios. Parece que la Iglesia la constituye solamente el clero, los demás no pintan nada. Los laicos han quedado postergados y preteridos a lo largo de muchos siglos. ¿Qué se persigue, pues, con estas iniciativas, continuar con la dedocracia jerárquica rediseñando las fórmulas “seudotradicionales” o restablecer y reponer la Tradición de las Comunidades primitivas?

El último Consistorio aboga por la “auténtica sinodalidad y la verdadera colegialidad” en el gobierno de la Iglesia (RD. 13 de febrero de 2015). Como se ve, los términos “sinodalidad y colegialidad” hacen referencia exclusivamente al estamento clerical. Por su parte monseñor Osoro cursa su propuesta solamente a los sacerdotes. No parece, pues, que la participación de los laicos esté muy próxima. Sin embargo, no faltan voces significativas en la Iglesia que buscan este restablecimiento. El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich afirma rotundamente (RD. 11 de febrero de 2015): “Una institución centralizada no es una institución fuerte. Es una institución débil. Hay que estar abiertos a los laicos, hombres y mujeres, pero especialmente mujeres. Yo lo digo y lo repito también en mi diócesis: Por favor, vean cómo podemos incorporar a los laicos, especialmente a las mujeres, en posiciones de responsabilidad en la administración diocesana. ¿Qué impedimentos necesitan superarse? La mentalidad! La mentalidad! Los obispos tienen que decidir. Los obispos y el Santo Padre tienen que comenzar a cambiar.”

Especialmente a las mujeres”, dice el cardenal. Efectivamente, reconoce que es uno de los grupos más marginados de la Iglesia. Reza el proverbio “Cuando la mujer da un paso, todos avanzamos”. (Rubrico. Yo esto lo percibo en mi esposa). Hay mujeres con una preparación similar e incluso superior a muchos eclesiásticos. Otro colectivo relegado y hasta proscrito es el de los curas casados. La Iglesia está desperdiciando y desaprovechando la experiencia y la preparación de estos meritorios sacerdotes que dedicaron ardientemente su vida a la proclamación y vivencia del Evangelio desde su estado sacerdotal y actualmente desde su opción matrimonial.

El cardenal Marx aviva la esperanza del cambio: “No estamos creando una nueva Iglesia, pero hay un aire fresco, un paso hacia adelante”. Esto me hace pensar que ha llegado la hora de que tanto la jerarquía como los laicos, imponiéndose a su propia mentalidad de “clientes del clero”, tomen conciencia de que todos somos “responsables activos” en el funcionamiento y en la marcha de la Iglesia. Sustraerse a esta obligación, equivale a potenciar el “clericalismo”, ya de por sí excesivo y, a veces, abusivo.

Pepe Mallo

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General , , , , ,

“Democracia y derechos humanos en la Iglesia”, por José María Castillo

Lunes, 2 de febrero de 2015

mafalda_derechos_humanosLeído en su blog Teología sin Censura:

Para plantear, desde el primer momento, el tema que intento explicar, empiezo haciendo una pregunta: ¿Qué autoridad moral o qué credibilidad puede tener, ante los ciudadanos de nuestro tiempo, una institución (la Iglesia) que, tal como está pensada y organizada, no puede ser gobernada como una democracia, ni puede suscribir y poner en práctica los derechos humanos? Esta pregunta se nos hace más apasionante, y también más incómoda, si pensamos (al menos, por un instante) que la Iglesia pretende “evangelizar”, es decir, “transmitir el Evangelio”. Pero, ¿cómo va a intentar transmitir “lo más sublime” (el Evangelio de Jesús), si no puede ni cumplir “lo más elemental” (la democracia y los derechos fundamentales)?

Supuesta la pregunta que acabo de hacer, el punto de partida de mi reflexión es éste: la democracia en el gobierno de la Iglesia, así como la puesta en práctica de los derechos humanos en ella, son dos asuntos tan vitales y tan urgentes, que, de la correcta solución que se les dé a estos dos problemas, depende que la Iglesia pueda ser o no ser fiel a sus orígenes (o sea, al Evangelio). Lo mismo que, de la fidelidad a la democracia y a los derechos humanos, depende también que la Iglesia recupere la credibilidad que tanto necesita y pueda cumplir con la misión que tiene asignada en este mundo. Pienso, además, que la Iglesia (en su conjunto) no ha tomado aún conciencia de la importancia apremiante de lo que acabo de apuntar.

Y todavía, una observación, que para mí es vital: en esta conferencia voy a decir (ya las he apuntado) cosas que van a resultar desagradables para algunos. Si hablo de esta manera, no es por resentimiento o alejamiento de la Iglesia. Todo lo contrario. Digo estas cosas porque es mucho lo que me interesa la Iglesia y es muy fuerte el cariño que siento por la Iglesia. La Iglesia que tenemos, no la que yo pueda tener en mi cabeza. Porque en esta Iglesia he nacido. En ella vivo. Y en ella quiero morir. A la Iglesia le debo el conocimiento de Jesús y su Evangelio. Lo que pasa es que con frecuencia veo la distancia y hasta la contradicción, que palpa tanta gente, entre la Iglesia y el Evangelio. Ante esto no me puedo callar. En esto radica el contenido y la intención de lo que voy a decir aquí.

1. Punto de partida

El gran problema, que aquí afrontamos, no es el problema que consiste en precisar si la Iglesia puede o no puede ser democrática; debe o no debe ser democrática. Eso, por supuesto. Pero hay un problema previo al que nunca le hincamos el diente. Me refiero al problema de la estructura misma de la religión. Si hablamos de la relación entre Iglesia y democracia, entre Iglesia y derecho, nos metemos en un callejón sin salida, si previamente no afrontamos el problema de la relación entre la Iglesia y la religión. ¿Por qué? Porque la religión – tal como el hecho religioso nos es conocido y fuera de muy contadas excepciones – no consiste sólo en la “relación con Dios”, sino además de eso, es también “relación mediada”. Es decir, la religión consiste en una relación con Dios que se realiza por medio (relación “mediada”) de mediadores asociados a jerarquías que entrañan un sistema de ritos, rangos y poderes sagrados, que implican dependencia, obediencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles (Cf. Walter Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 146). De ahí que el “sentimiento religioso” específico es el “sentimiento de veneración” y el consiguiente “sometimiento” (Jean Bottéro, La religión más antigua: Mesopotamia, Madrid, Trotta, 2001, 59-65). Sometimiento, no sólo a Dios, sino también sometimiento a los mediadores, que actúan de “puentes” (“pontífices”), entre los seres humanos y el Trascendente. Entre la “inmanencia” y la “trascendencia”.

Ahora bien, en la medida en que la religión se acepta así, se vive así y se mantiene así, es sencillamente contradictorio y, por tanto, imposible establecer una relación, que se pueda justificar y llevar a la práctica, entre religión y democracia, entre religión y derechos humanos. Y por eso también, es imposible una relación normal entre Iglesia y democracia o entre Iglesia y derechos humanos. Esta contradicción no suele ser “argumentada racionalmente” o discursivamente. Pero sí suele ser “vivida emocionalmente” por importantes sectores de la población, especialmente en los países más desarrollados. De ahí la frecuente conflictividad que se suele producir entre los ciudadanos y las jerarquías de la religión. Con frecuencia, esta conflictividad se suele explicar, en el caso de los jerarcas, echando mano de la pérdida de la fe, del relativismo moral, de la degradación de las costumbres… Y en el caso de los ciudadanos, se rechaza a las jerarquías religiosas por motivaciones culturales, sociales, políticas y éticas. En todo eso puede haber, sin duda, algo o mucho de verdad. Pero en nada de eso está la verdadera razón del eterno conflicto entre jerarcas y fieles, entre sacerdotes y laicos.

mafalda

Y es que, cuando nos quedamos en esas rencillas, inevitablemente nos ponemos a dar palos de ciego. Porque, si nos quedamos en esas discusiones y en esos enfrentamientos, verdaderamente unos y otros estamos ciegos. Por eso, los palos que damos son palos de ciego. Porque el ciego, ya sea el obispo, el teólogo o el laico, si se queda en lo superficial y no llega al fondo del asunto, sin más remedio va por la vida como un ciego. A mí, por lo menos, esto justamente es lo que me ha ocurrido demasiadas veces.

2. Libertad e igualdad

Para hablar con propiedad, sobre la democracia y los derechos humanos, hay que empezar, como es lógico, por donde empieza la Declaración Universal: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (Art. 1). Por tanto, la libertad y la igualdad son los dos fundamentos básicos de la democracia y de los derechos fundamentales de los seres humanos. Por consiguiente, donde no hay igualdad y no hay libertad, no hay – ni puede haber – democracia. Porque precisamente la democracia es el sistema de gobierno y de convivencia que acaba con las desigualdades y los sometimientos. Donde hay desigualdades y sometimientos no puede haber democracia.

Ahora bien, lo más opuesto, lo radicalmente opuesto, a los dos principios que acabo de apuntar (la libertad y la igualdad), es la religión. Porque religión es jerarquía y obediencia. Por supuesto, jerarquía y obediencia a Dios. Pero no sólo a Dios. Sino jerarquía y obediencia a Dios a través de los “mediadores”, que son esenciales en la religión. Y que son los que constituyen las jerarquías constitutivas de la religión. Ahora bien, jerarquía es lo mismo que desigualdad (de rangos, dignidades, poderes, categorías…). Y jerarquía es lo mismo que sometimiento. de unos (los que obedecen) a otros (los que mandan). Sometimiento en dogmas, ritos, normas, tradiciones…). Por tanto, donde hay religión no puede haber libertad, ni puede haber igualdad. Lo cual no quiere decir que donde hay relación con Dios no pueda haber libertad, ni pueda haber igualdad. Una cosa es la relación con Dios. Y otra cosa es la relación con la religión de lo sagrado, con sus jerarquías y sus consiguientes desigualdades y sumisiones.

DERECHOS HUMANOS DignidadEnseguida hablo de esto. Pero antes es necesario aclarar otra cuestión importante.

3. Igualdad y diferencia

Una cosa es la desigualdad y otra cosa es la diferencia. La diferencia es un hecho. La igualdad es un derecho. Es un hecho que los hombres son diferentes de las mujeres, los blancos son diferentes de los negros, etc. Pero esto no quiere decir que los hombres tengan derechos que no pueden tener las mujeres. O que los blancos tengan derechos que no pueden tener los negros, etc. La “diferencia es un término descriptivo”. Mientras que la “igualdad es término normativo” (Luigi Ferrajoli, Derechos y garantías. La ley del más débil, Madrid, Trotta, 2001, 79). Las diferencias nunca pueden ser “factores de desigualdad” (o. c., 79-80). Porque cuando las diferencias se erigen en desigualdades, se pasa del ámbito de los “hechos” al ámbito de los “derechos”. Lo cual da pie a que, cuando uno es diferente (por el motivo que sea), ese “hecho” se constituya en un “derecho” o en una fuente de derechos que no están al alcance de los demás.

Este desplazamiento de los hechos a los derechos es mucho más frecuente de lo que imaginamos. Sucede en política, en el mundo empresarial y laboral, en el ámbito de la ciencia y el saber, en la sociedad en general…. Y de un modo muy especial, se produce – y reproduce – en las religiones, concretamente en la Iglesia: los hombres tienen derechos que no tienen las mujeres, los clérigos gozan de derechos que no pueden tener los laicos, etc, etc. Lo cual, para amplios sectores de la población, resulta sencillamente irritante. Especialmente en dos ámbitos de la vida a los que casi todos somos muy sensibles. Me refiero a todo lo relacionado con el dinero y con el sexo. Que la Iglesia es vista como una religión, es un hecho. Que este hecho se ha convertido en una fuente de derechos, que de facto son privilegios, es algo que está a la vista de todos. Esto ya, por sí solo, es indignante. Pero, si a esto se añade la opacidad de lo que se oculta, de lo que no se informa a la opinión pública…, entonces lo “indignante” llega a resultar “irritante”. Nadie sabe exactamente el dinero que ingresa la Iglesia. Nadie sabe de dónde proviene ese dinero. Nadie sabe en qué se invierte tanto dinero. Ni cómo se invierte. Es verdad que hay obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, que son ejemplares y hasta heroicos. Pero también es cierto que, por ejemplo, los privilegios fiscales de la Iglesia son importantes. Pero, ¿qué representa eso? ¿qué consecuencias tiene? Se sabe que esos beneficios eran, al menos los años del gobierno de Zapatero, mayores que los privilegios que tenía la Iglesia en tiempo de Franco (Cf. Julio Jiménez Escobar, Los beneficios fiscales de la Iglesia Católica, Bilbao, Desclée, 2002, 371). Y en cuanto al ámbito del sexo, baste con decir que, hasta el pontificado de Juan Pablo II, era el Vaticano el que prohibía severamente que se supiera nada de lo relacionado con los abusos de menores. Desde los tiempos de Pío XII, yo sabía de tales abusos. Como también sabía de las severas prohibiciones que Roma imponía en este asunto.

4. Jesús y la religión
Por todo lo que acabo de decir, impresiona más lo que representa la originalidad, la genialidad y la actualidad que tiene el Evangelio. Porque – lo digo ya desde ahora – ni el Evangelio es una religión (en el sentido que acabo de explicar), ni la Iglesia puede ser una institución que representa a una religión.

Me explico. Sabemos que Jesús fue perseguido, insultado, amenazado, juzgado, condenado y ejecutado por los representantes jerárquicos y mandatarios de la religión del templo, la religión de lo sagrado, la religión de la ley y de los ritos, la religión que amenaza con castigos y condenas. Los hombres de la religión, en tiempo de Jesús, se dieron cuenta de que lo que ellos representan y lo que representaba Jesús eran dos cosas incompatibles. Leer más…

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Iglesia Católica , , , ,

José María Castillo: “A Francisco le interesa más el Evangelio que la religión”

Domingo, 1 de febrero de 2015

la-foto-1_560x280El teólogo denuncia que “la Iglesia es una institución más religiosa que evangélica”

“Tenemos que insistir no sólo en los deberes de los fieles, sino en los derechos de todos los ciudadanos”

“Para mucha gente, lo importante son los rituales, no Dios. Que haya bodas y procesiones, pero no creen en Dios”

(Jesús Bastante).- Es uno de los teólogos españoles más respetados en España, Latinoamérica y, en los últimos tiempos -coincidiendo con el pontificado de Francisco-, también en Italia. El primero en consseguir un doctorado Honoris Causa por una Universidad Civil. José María Castillo ha intervenido este fin de semana en el Congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII con una ponencia sobre la Iglesia, la democracia y los derechos humanos. Siempre es un lujo poder conversar con él.

“Francisco es considerado un bicho raro por buena parte de la Curia y del clero vaticano, porque a él le interesa más el Evangelio que la religión, constata Castillo, quien se pregunta “¿qué autoridad moral o qué credibilidad puede tener, ante los ciudadanos de nuestro tiempo, una institución que, tal y como está pensada y organizada, no puede ser gobernada como una democracia ni puede suscribir ni poner práctica los derechos humanos?“.

“La Iglesia actual no puede transmitir lo más sublime -el Evangelio-, pues no puede cumplir lo más elemental -la democracia y los derechos fundamentales-. Y lo más grave es que la mayoría del mundo eclesiástico, ni la gente, no se dan cuenta de ello”, sostiene el teólogo, quien en los últimos tiempos se ha visto rehabilitado por una institución que, en su opinión, “olvidó que lo fundamental es transmitir y vivir el Evangelio”.

La Iglesia necesita recuperar la credibilidad que tanto necesita para poder cumplir la misión que tiene asignada, y para ello ha de intentar vivir con fidelidad a la democracia y a los derechos humanos”. En opinión de Castillo, el problema no está tanto en precisar si la Iglesia puede o no ser democrática, sino “afrontar la relación entre la Iglesia y la religión”.

 

Para el teólogo, desde el momento en que la relación con Dios se realiza a traés demediadores asociados a jerarquías que entrañan un sistema de ritos, rangos y poderes sagrados, que implican dependencia, obediencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles”. “Sin eso -añade- no hay religión. Pero con eso, no hay derechos humanos, porque no se admite la igualdad ni la libertad. Lo primero no es Dios, sino los rituales”.

Para mucha gente, lo importante son los rituales, no Dios. Que haya bodas y procesiones, pero no creen en Dios”, denuncia Castillo, quien contrapone religión, “que es jerarquía y obediencia” a Evangelio, que es “vida e igualdad“. “En la Iglesia, los hombres tiene derechos que no tienen las mujeres, los clérigos gozan de derechos que no pueden tener los laicos…, lo cual, para amplios sectores de la población, resulta sencillamente irritante”.

Ni el Evangelio es una religión, ni la Iglesia puede ser una institución que representa a una religión“, añade José María Castillo, quien insiste en que “Jesús fue perseguido, insultado, amenazado, juzgado, condenado y ejecutado por representantes de la religión del templo. Los hombres de la religión, en tiempo de Jesús, se dieron cuenta de que lo que ellos representaban y lo que representaba Jesús eran dos cosas incompatibles”.

“Seamos claros: Jesús no fundó la Iglesia, Jesús no fundó una religión. Más bien, desplazó la religión, la sacó de ‘lo sagrado’ y la puso ‘en la vida'”. Por ello, el Evangelio, “como forma de vida y principio organizativo para la Iglesia, se ha ido marginando”, lo que lleba a que “la Iglesia hoy es una institución más religiosa que evangélica. Por eso la gente sabe que, cuando se habla de cristianismo y de la Iglesia, estamos hablando de ‘religión’, no de ‘Evangelio'”.

Frente a ello, Castillo ofrece cuatro propuestas: “En primer lugar, mantener el papado como lo está intentando el Papa Francisco: ser fundamentalmente el obispo de Roma; en segundo lugar, recuperar el gobierno sinodal, con participación de los laicos, que estuvo vigente en la Iglesia durante el primer milenio; en tercer término, renovar y actualizar la praxis de los sacramentos, para que puedan ser practicados como símbolos de la fe; finalmente, la Iglesia tiene que insistir, no sólo en los deberes de los fieles, sino igualmente en los derechos de todos los ciudadanos. Ojalá así fuera.

Fuente Religion Digital

Espiritualidad, General, Iglesia Católica , , , , , , , ,

Argentina celebra conquistas de la diversidad sexual en democracia

Viernes, 19 de diciembre de 2014

1279178537_0El 15 de julio de 2010, el Senado argentino sancionó la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, haciendo de Argentina el primer país en Latinoamérica y el Caribe -y el decimoquinto del mundo- en otorgar este derecho a las parejas del mismo sexo.

La oportunidad de ver en perspectiva la historia del colectivo LGBT ayuda a comprender el cambio social y cultural que se instaló en Argentina, con más fuerza que nunca, en los últimos 11 años, motivo de orgullo de las organizaciones que trabajan por la diversidad sexual. “Gracias a las leyes argentinas y la ayuda de organizaciones como la CHA, mi hija pasó de tener serios conflictos a querer ir a la escuela, tener amigos y hasta ir al médico con alegría”, dijo a Télam Gabriela Mansilla, mamá de Luana.

La nena, que hoy tiene 7 años, recibió el 9 de octubre de 2013 su DNI con la identidad de género autopercibida y se convirtió en el primer caso en el mundo, por su corta edad, en hacer ese cambio, sin pasar por la justicia. “Está segura y feliz porque ahora la tratan como ella siente y quiere que la traten, y su nombre no sólo figura en el DNI, también está en los cuadernos y en el boletín”, precisó la mamá de la nena conocida como Lulú.

Por su parte desde Río Grande, Tierra del Fuego, Alejandra Portatadino dijo a Télam que “lograr tener el titulo de ingeniera con el nombre que concuerda con su identidad de género le permitió recuperar su historia laboral, y demostrar que la capacidad y la idoneidad no dependen de los genitales que tengas entre las piernas”. Portatadino señaló que “gracias a la Ley de Identidad de Género sancionada en 2012, hoy tener todos los documentos a nombre de tu género autopercibido es cosa de un año y medio; para mí fueron siete años de lucha y tres de juicio”. “Empieza a quedar atrás el destino inevitable, la persecución y la muerte y una expectativa de vida que no alcanzaba a superar los 37 años”, sostuvo la profesional desde el sur del país.

Dos años antes, el 15 de julio de 2010, el Senado había sancionado la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones, haciendo de Argentina el primer país en Latinoamérica y el Caribe -y el decimoquinto del mundo- en otorgar este derecho a las parejas del mismo sexo.

cristinafernandezefe--647x251

Flavia, que vive junto a su compañera desde hace ocho años, confió a Télam que “haber accedido al matrimonio, fue una decisión que tomamos porque habíamos decidido formar una familia y queríamos resguardar a nuestros hijos”.

“La Ley de Reproducción Humana Asistida (26.862) sancionada el 5 de junio de 2013 me permitió a mí intentar el embarazo por fertilización asistida en nueve oportunidades. No pudo ser. Ahora estamos en proceso de tener la guarda de una nena”, explicó Flavia, que es abogada y junto a su pareja integra Las Fulanas, una entidad que forma parte de la Federación Argentina Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT).

Desde esa federación, su presidente Esteban Paulón reivindicó las leyes de la diversidad alcanzadas durante los años de democracia en Argentina y expresó la necesidad de ratificar la Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia y la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y Formas Conexas de Intolerancia.

Las conquistas de la comunidad LGBT tuvieron un hito fundante a poco de recuperarse la democracia, cuando el 16 de abril de 1984 nació la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y, tras muchas denuncias en el país y desde el exterior, sus activistas lograron la personería jurídica ocho años después, en marzo 1992.

“Nuestra primera asamblea fue en la discoteca Contramano, donde concurrieron unas 150 personas. En esta asamblea también se estableció como objetivo primario y de emergencia luchar contra la represión y los edictos policiales heredados de la dictadura militar”, contó el titular de la CHA, César Ciglutti.

A partir de ese momento, la organización consigue el primer antecedente de reconocimiento de las parejas de gays y lesbianas en Latinoamérica y el Caribe: la Ley de Unión Civil, el 12 de diciembre de 2002, aprobada en la Legislatura porteña.

El 4 de octubre de 2006, el Senado aprobó la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, que estableció la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

En tanto, el 18 de agosto de 2008 la Administración Nacional de Servicios Sociales (Anses) aprobó una resolución (671/2008) para que por primera vez se reconozca la pensión por fallecimiento a las parejas del mismo sexo.

Para el titular de la CHA, “hay una deuda importante hacia nuestra comunidad: la modificación de la Ley Antidiscriminatoria para que incluya la orientación sexual, identidad y expresiones de género, y el cambio de la resolución del Ministerio de Salud de la Nación que nos discrimina para donar sangre”.

Fuente Telam

General, Historia LGTB , , , , , , , , , ,

Maura Healey: la primera demócrata lesbiana que consigue ser Primer Fiscal General en EEUU

Viernes, 7 de noviembre de 2014

MTH_HeadshotLa demócrata Maura Healey, original de Massachusetts, ha hecho historia en EEUU al convertirse en la primera persona perteneciente al colectivo LGBT en conseguir el puesto de Primer Fiscal General. Anteriormente ya había ocupado el puesto de asistente del primer fiscal general de Massachusetts Martha Coakley.

La actuación de la nueva fiscal tuvo un éxito rotundo dentro de las primarias del partido demócrata derrotando cómodamente al otro candidato para el puesto, el ex senador estatal demócrata Warren Tolman con un 62,4% frente a un 37,6%.
.
Healy tuvo un papel decisivo en su estado liderando el ataque frente la a corte contra la Ley de Defensa del Matrimonio que prohíbe el reconocimiento federal de las relaciones entre personas del mismo sexo y llevando todos los argumentos de victoria contra la ley.
.
“Estoy muy orgulloso de estar aquí de pie como su próximo Fiscal General. Voy a dar todo lo que tengo cada día, ‘dijo Healey, a raíz de su victoria. Como fiscal general voy a ser el abogado que necesitas, voy a defender tus derechos”, apuntilló Healey.
.
Su victoria ha sido celebrada por el grupo feminista Emily, un comité de acción política que apoya el aborto.
.
Fuente Ragap

General, Historia LGTB , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.