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José María Castillo: “Es demasiado el miedo que le tenemos a la libertad”

Sábado, 25 de mayo de 2019

Llegaron-elecciones-generales_2116598337_13555152_660x371“Un buen dictador que manda es el gobernante que mucha gente anhela”

“Cuando la libertad reside en un valor supremo, que relativiza todo lo demás, los dictadores de pacotilla y discurso pierden toda su autoridad”

Una de las cosas que se ven con más claridad, cuando hay elecciones, es “el miedo a la libertad”. Todos decimos que queremos ser libres. Y por eso pedimos y exigimos que se nos respete la libertad. Pero no nos damos cuenta que pensamos y decimos esas cosas tan maravillosas, sobre la libertad, precisamente cuando, en lo más profundo de nuestro ser y de nuestra vida, más miedo nos da – y hasta más pánico nos causa – que nos propongan como proyecto y programa, para nuestra existencia entera, precisamente la libertad sin limitación alguna.

Hay demasiada gente en la vida a la que un buen dictador le quita de encima la carga insoportable de la libertad. Un buen dictador, que manda, impone y se impone, por eso mismo, es el gobernante que mucha gente anhela. Y si no, ¿por qué ahora en Europa hay tantos países en los que está creciendo la derecha más totalitaria? ¿No tuvimos bastante con Hitler, Mussolini, Stalin y sus compinches del siglo XX, para quedar satisfechos del “autoritarismo totalitario” que sembraron de muerte y exterminio hasta el último rincón de la Europa que, desde la Ilustración, venía soñando en la libertad?

Pero, ¡por favor!, que nadie se imagine que, al decir estas cosas, estoy haciendo una apología de la democracia, sea del color que sea. Quien se quede en eso, no ha tocado fondo. Ni se ha enterado de lo que quiero decir. Porque el problema de la libertad es mucho más profundo.

Por eso ahora hablo, no como “político”, ni como “religioso”, y menos aún como “clérigo” o como “hombre de Iglesia”. No. Nada de eso. Hablo desde el Evangelio, con sus páginas ardientes en mis manos y su ideal inalcanzable en lo más profundo de mis convicciones. Cuando el Evangelio relata el llamamiento que Jesús les hizo a sus primeros discípulos, lo que se pone en cuestión y se plantea, para que aquellos hombres lo afronten y lo resuelvan, es sólo una palabra: “Sígueme”. Jesús no les propone un programa de vida, ni un objetivo, ni un ideal, ni cosa alguna, fuere la que fuere. Lo que Jesús presenta es el problema de la “seguridad” en la vida. Como escribió genialmente Dietrich Bonhoeffer: “en realidad, se trata de la absoluta seguridad y la firmeza en la vida, siguiendo el proyecto de vida que vivió Jesús”.

La libertad no reside en las ideas y los discursos. La libertad está en los hechos. Cuando la libertad reside en un valor supremo, que relativiza todo lo demás, los dictadores de pacotilla y discurso pierden toda su autoridad, su poder y el valor de sus promesas. De forma que quienes les siguen son los ejemplares más perfectos del miedo a la libertad.

Tocamos así el centro de la política. Pero, sobre todo, el centro mismo, no de la Religión, sino del Evangelio. Es el centro que nunca tocamos. Porque es demasiado el miedo que le tenemos a la libertad. Tenía razón Erich Fromm. Y mucho antes que él, el “proyecto de vida” que es el Evangelio.

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Jornada de reflexión: El voto creyente ante unas elecciones fundamentales

Sábado, 27 de abril de 2019

arnaud-jaegers-253360-unsplash_web-450x300Por Miguel Ángel Vázquez, Lala Franco y David Álvarez

Cuando nos embarcamos en el ciclo electoral con mayor número de citas de nuestra democracia y del que dependerá el rumbo político y social de la próxima década, con una ultraderecha naciente queriendo apropiarse de determinadas esencias católicas, queremos detenernos a reflexionar sobre nuestra responsabilidad frente a las urnas de la mano de Victoria Camps, Pedro José Gómez Serrano y Rafael Díaz-Salazar.

Antes de nada, ¿existe el voto creyente? Y, de ser así, ¿sigue teniendo relevancia la fe de cada uno a la hora de decidir la papeleta que meteremos en la urna? ¿Condicionan nuestras creencias y las indicaciones de la jerarquía católica nuestras decisiones políticas o tienen más peso otras realidades y otros discursos? En un momento en el que las propuestas conservadoras y las nuevas fuerzas de ultraderecha se abanderan de cierta religiosidad cristiana para defender una determinada visión del Estado parece relevante, cuando menos, hacerse estas preguntas. Aún sabiendo que el desarrollo de las mismas, más allá de lo arraigado en una religiosidad tradicional, difícilmente encontrará su respuesta en partidos que defiendan la exclusión o que no tomen como base la radicalidad evangélica de poner a la persona empobrecida en el centro.

Propuestas que saben indefectiblemente a pasado y debates ya cerrados por una sociedad madura como los relacionados con las personas LGTBi+ o los supuestos del aborto vuelven a la palestra de la mano de una derecha que trata de buscar su lugar en el nuevo escenario que lleva creando Europa desde hace algunos años. Lo hacen, además, identificándose como aquello que representa más definidamente al votante cristiano. Sin embargo, otros temas bastante más urgentes y ajustados a nuestro tiempo como el colapso climático o la crisis por la que hacemos pasar a las miles de personas refugiadas que se ahogan en nuestras costas no parecen evocar, en sus discursos, al voto creyente. Todo esto siendo cuestiones en las que el propio Papa Francisco se ha posicionado en numerosas ocasiones y de manera clara.

Parece evidente que el sentimiento religioso volverá a ser trinchera involuntaria en los dos meses cargados de elecciones que tenemos por delante. Por eso, para despejar dudas y profundizar en estos usos que se hace de la fe para despertar determinadas pulsiones electorales, hemos querido acercarnos a las voces de tres personas expertas para saber más. En concreto son las voces de Pedro José Gómez Serrano, Rafael Díaz-Salazar y Victoria Camps.

Pedro José Gómez Serrano es profesor de la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense, especializado en temas de desigualdad y pobreza, Cooperación Internacional y Ecología y consumo responsable. Es miembro del Consejo Científico de la Fundación FOESSA. Aúna su conocimiento de los mecanismos económicos con una reflexión cristiana exigente sobre las aportaciones a realizar desde este campo en el combate contra la desigualdad. Es autor, entre otros, de ‘Teología y Economía’, ‘España en el contexto internacional’ o ‘Nos sobran los motivos, una invitación al cristianismo’.

Rafael Díaz-Salazar es profesor en la facultad de Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y pertenece al Consejo asesor de la Revista Internacional de Sociología. Reconocido como renovador de la Sociología de la religión, ha reflexionado y escrito ampliamente sobre la aportaciones de las religiones a cultura de la Laicidad; defiende la autonomía y, a la vez, la cooperación de las confesiones religiosas con los estados y los movimientos de la sociedad civil. Entre sus libros, ‘España Laica’, ‘Democracia laica, religión pública’ y ‘El factor católico en la política española’.

Por su parte, Victoria Camps es doctora en Filosofía por la Universidad de Barcelona y sirve como Consejera Permanente del Consejo de Estado. En el año 2013 impulsó junto a otras firmas el documento ‘Llamamiento a la Cataluña Federalista y de Izquierdas’, de donde surgió la asociación Federalistes d’Esquerres de la que es vicepresidenta. Aparte del federalismo, entre sus mayores aportaciones realizadas a la teoría política están las relacionadas con el feminismo, la educación y la bioética. Entre sus títulos más destacados se encuentran ‘Virtudes públicas’ y ‘El gobierno de las emociones’.

Sin duda todo un lujo contar con la visión generosa de estas tres personas en las páginas de Alandar.

Influencia de la Iglesia

La primera reflexión a la que les invitábamos trataba de responder a cuestiones acerca de cómo ven la influencia de la Iglesia como colectivo ante los procesos electorales (tanto la más jerárquica como la de base): ¿Sigue movilizando?, ¿Tiene o tendría algo que decir ante los tiempos históricos que vivimos?, ¿Se podría esperar más de ella?, ¿Tendría por el contrario que ser más pasiva?

En opinión de Pedro José Gómez Serrano, “aunque la pérdida de miembros y el proceso de secularización ha reducido la influencia social de la Iglesia, ésta no puede ni debe renunciar a su presencia pública. La acción política de la Iglesia tiene que desarrollarse intensamente en planos distintos que implican posicionamientos diferentes.

La acción más importante de la Iglesia como institución es la de generar entre sus miembros personas comprometidas con el bien común, la participación ciudadana, la defensa de los derechos humanos, la promoción de la justicia y la opción por los pobres o más vulnerables. En un contexto marcado por el individualismo posesivo, esta acción pre-política o educativa resulta crucial. Sin valores compartidos no cabe democracia”.

Desde esta perspectiva, para Gómez Serrano “la jerarquía no debe entrar en cuestiones partidistas, pero sí interpelar a los partidos para que sean atendidos los desafíos sociales más importantes, desde las necesidades de los últimos y del interés general, así como denunciar las violaciones de los derechos ciudadanos o la degradación de la calidad democrática de las instituciones.

Las comunidades cristianas pueden y deben realizar acciones y signos proféticos que denuncien lo que deshumaniza a la sociedad y apunten hacia un futuro integrador y fraternal. Sus acciones simbólicas provocarán y exigirán que los partidos tengan que incluir en su agenda las exigencias de la solidaridad.

Los bautizados, a titulo individual, deberán votar a aquellos partidos que, en general, presenten un programa que integre los principales valores evangélicos. Pero, como estos valores son profundamente alternativos y pueden jerarquizarse y articularse de modos legítimamente diversos -así como las medidas posibles para plasmarlos en la realidad- resulta imposible imaginar que el Evangelio se va a identificar con el programa de cualquier partido. Por ello, cada cristiano está obligado a elegir en conciencia, entre las diversas propuestas, la que le parezca “mejor” o “menos mala”. En mi opinión, siempre será preferible votar a no hacerlo.

Algunos creyentes pueden tener vocación política que debemos fomentar pues, aunque la “caridad política” parezca más abstracta que la interpersonal, es la que más puede hacer para establecer una sociedad justa. Necesitamos personas que se comprometan a practicar la política con fines, medios y estilos evangélicos”.

Sin embargo, en la visión de Victoria Camps, “la Iglesia como tal no debe tener influencia en los procesos electorales. Otra cosa es que un grupo de cristianos quieran expresar su opinión sobre algún tema significativo electoralmente. Eso me parecería adecuado”.

En una línea parecida se posiciona Rafael Díaz-Salazar cuando afirma que “los períodos electorales no son los más apropiados para la intervención de la Iglesia. Su acción se ha de situar en los ciclos entre elecciones. Se vota según la mentalidad y la opinión ante determinados problemas sociales. Estas se configuran en ámbitos no estrictamente políticos, pero que son esenciales para la orientación del voto. El auge de la xenofobia y la aporofobia en las derechas no la pueden desmontar los partidos, sino otras instancias que incidan en la configuración de la personalidad. El gran fracaso de las Iglesias europeas ha sido y sigue siendo su incapacidad para generar una mutación antropológica centrada en una cultura samaritana. Tampoco han alentado una política y una economía que tengan como objetivo que los “últimos sean los primeros” y no las clases medias”.

Incidiendo en esta idea, Díaz-Salazar señala que “la jerarquía debe practicar la abstinencia discursiva en tiempos electorales. Son los laicos quienes han de tener el protagonismo. En el catolicismo existen culturas políticas diversas y antagónicas. En la sociedad civil es muy relevante el sector cristiano que cotidianamente trabaja en tres ámbitos: solidaridad internacional, pobreza y precariedad laboral. Estos problemas no son los prioritarios en la política española. Los partidos se cierran al contacto y a la contaminación con estas contribuciones cristianas y los medios de comunicación social de la progresía las invisibilizan. ¿Qué hacer? Seguir trabajando para ampliar la influencia social y generar creativamente “parábolas” de presencia okupando el espacio público a través de la acción directa. En períodos electorales habrá que dar mítines a los candidatos en actos organizados por estos colectivos cristianos”.

Rezar el voto

Por otro lado también nos interesaba desde Alandar profundizar en la realidad personal del voto creyente. Desde ahí les hacíamos las siguientes preguntas a nuestros tres expertos: ¿Crees que los cristianos abordan las elecciones desde sus creencias y que extraen del Evangelio sus propuestas para un mundo mejor o priman otros valores a la hora de pensar el voto? ¿Se sigue «rezando» el voto? ¿Se debería?

Para Pedro José Gómez Serrano, “la contestación a esta pregunta depende de la intensidad de la experiencia cristiana, de que ésta configure de verdad la globalidad de la vida del creyente y de la teología subyacente a esa experiencia. Si la fe es poco significativa y relevante en la vida personal, incidirá poco en la opción política de los sujetos. En aquellas personas que son verdaderamente creyentes el voto se discierne desde la fe. Otra cosa es que no podemos saber cual será su orientación final dado que en nuestra Iglesia las lecturas del Evangelio y de sus exigencias son sumamente plurales (hay cristianos de todos los colores del espectro político). Lo que sí creo, firmemente, es que la Iglesia debería crear espacios comunitarios para la reflexión, el discernimiento y la oración ante las convocatorias electorales, sin identificarse con ningún partido”.

En línea similar pero con matices interesantes se expresa Victoria Camps, quien supone que “los cristianos abordan las elecciones también, aunque no sólo, desde sus creencias religiosas. Hoy el cristianismo es tan plural que es difícil identificar como cristiano un punto de vista determinado. Lo lamentable es que, casi siempre, son las posturas más ortodoxas, de un catolicismo anacrónico, las que se expresan y se atribuyen a la iglesia o, incluso, a la religión en general (pienso en temas como el aborto, la eutanasia, etc.)”.

Rafael Díaz Salazar baja un nivel más de concreción y señala que “en las encuestas destaca un bloque conservador católico y persiste algo que nunca había existido en España: un bloque católico que apoya a las izquierdas. Salvo en algunos movimientos, no existe la práctica del discernimiento sociopolítico desde el Evangelio y desde las aportaciones de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Una llamada a la acción

La llamada a ejercer ese compromiso político del creyente más allá de los procesos electorales parece clara. Los riesgos, dentro de la pluralidad política de las personas creyentes, de que un determinado espectro del arco de partidos acapare unas creencias concretas, también. El aumento de la xenofobia y el riesgo de que esta se institucionalice y la velocidad con la que el cambio climático puede destrozar el planeta y, con él, nuestras vidas, obligan a tomar acciones urgentes y directas. Acciones frente a lo que no pueden desmontar los partidos y es responsabilidad de la sociedad civil.

Pero, mientras tanto, voten. Voten no sea más que porque no nos podemos permitir perder el tiempo que dura una legislatura ante la dimensión de los retos que la historia nos pone por delante en esta década decisiva. Voten. Y que no les engañen.

Fuente Alandar

Foto: Arnaud Jaegers

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Por primera vez en la historia las personas trans de Ecuador han podido votar situándose en la cola del género con el que se identifican y no con el que les fue asignado.

Sábado, 25 de febrero de 2017

ecuador-trans2-600x338Ecuador es un país bastante conservador y tiene una forma de organizar las elecciones que es un poco rara, siniestra, extraña y oscura. Y es que resulta que hombres y mujeres votan por separado, cada uno tiene su cola  en la que ponerse para pasar por las urnas y emitir su voto.

El pasado domingo se celebraron elecciones presidenciales en el país, elecciones de las que no se sabrá el resultado hasta el miércoles o así porque están contando los votos. Sea como sea, la noticia no es que tarden tanto en contar sino que estas elecciones han implicado, ya en el mismo proceso de votación, una victoria para el colectivo trans.

Te imaginarás que lo de que hombres y mujeres se pongan en colas diferentes para votar provocaba más de un problema a las personas trans, porque como explica la activista LGTB Mariasol Mite, una mujer trans, al presentarse con su género y ser obligada a colocarse en la cola de los hombres (porque en su documento de indentidad aún consta su género asignado) “primero empezaban los cuchicheos y luego las miradas“.

Tras una campaña de concienciación por parte de los colectivos LGTB, el gobierno de Ecuador aprobó el año pasado una ley que permitía a las personas elegir su género en los carnets de identidad, así que este año podían esperar su turno para votar en la cola que realmente les correspondía. Desde que se aprobó la ley, 200 personas han solicitado el cambio de género en sus documentos. “Este año, todo ha sido diferente. Es algo muy importante porque nuestros derechos están siendo reconocidos. No ha sido fácil.“, ha explicado Diane Rodríguez.

 Rodríguez espera, además, convertirse en la primera mujer trans elegida para un cargo político en Ecuador y ha prometido trabajar en una legislación que ponga freno al acoso a los estudiantes transgénero y hacer todo lo posible por conseguir que en el país se apruebe de una vez el matrimonio igualitario.

Fuente: Pink News, vía EstoyBailando

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Las demandas LGTB reaparecen en la carrera presidencial en Perú

Sábado, 30 de enero de 2016

30758_manifestacion-union-civil-lima-peruEl 10 de abril la ciudadanía de Perú está llamada a participar en sus próximas Elecciones Presidenciales, una oportunidad que el activismo LGTB ha aprovechado para concienciar a la sociedad sobre la necesidad de equiparar los derechos del colectivo al del resto de la población.

En los últimos años, la comunidad LGTBI del Perú ha asistido a recurrentes desestimaciones y bloqueos de los proyectos que buscaban conseguir el reconocimiento legal de las parejas homosexuales.

Por esta razón, y debido al creciente apoyo de organismos internacionales, destacadas personalidades y la ciudadanía a la equiparación de los derechos asociados a la unión civil y/o matrimonial en el país andino, en la campaña electoral a la Presidencia comienzan a debatirse las citadas demandas del colectivo.

En un contexto en el que Peruanos Por el Kambio -principal impulsor en el pasado cercano de la Unión Civil No Matrimonial- adolece de un irregular posicionamiento entre sus integrantes en lo que al asunto se refiere y la candidatura de Fuerza Popular, liderada por Keiko Fujimori, está a favor de ”una unón patrimonial pero no matrimonial”, las entidades de activismo comimenzan a ejercer presión para promover un cambio de actitud en la opinción pública.

Ante la escasez -que no inexistencia- de candidaturas que aboguen por los derechos fundamentales del colectivo LGTBI, diversas entidades pro LGTB han iniciado la campaña Voto Por la Igualdad, que tiene como objetivo servir de observatorio de todas las iniciativas y declaraciones que sean vertidas en la campaña electoral que atañen -para bien o para mal- al colectivo.

33146_voto-por-la-igualdad-peruEntre sus actividades también se encuentra la generación y difusión de una agenda de derechos igualitarios y la comparación de las distintas posiciones de los partidos políticos en su aproximación a la diversidad sexual y de identidad de género y acreditar su afinidad y coherencia.

Para dinamizar la viralización de sus demandas, las organizaciones implicadas en la campaña -Promsex, Empodera, No tengo miedo, Sociedad Trans FTM, Red Peruana TLGB, Cherl (Loreto), Centro Ideas (Piura), Raíz Disidencia Sexual, colectivo Matrimonio Igualitario Perú y Opi- han estrenado una pieza audiovisual en la que abordan directamente sus demandas.

Vídeo: Voto por la Igualdad – Por todas laS FamiliaS

Fuente: promsex.org / Redacción chueca

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La FELGTB pide que se vote a partidos que apuesten por la igualdad real de la población LGBT

Sábado, 9 de mayo de 2015

elecciones24m-final-1-03La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, pide a la ciudadanía que en las elecciones del próximo domingo 24 de mayo (en todos los municipios y 13 comunidades autónomas, entre otras) ejerza el voto hacia aquellos partidos que defienden la igualdad real para la población LGTB.

Para facilitar la información sobre cuál es el apoyo de las diferentes opciones políticas a la igualdad real para nuestro colectivo, la FELGTB ha habilitado un espacio en su web www.felgtb.org/temas/elecciones-2015, donde se recogen todos los aspectos de la campaña “Busca el Arco Iris y Vota”: 11 propuestas marco, desarrolladas en 69 acciones y un análisis de los programas marco de los principales partidos políticos de ámbito estatal, así como el desarrollo de la actividad de nuestras organizaciones de cara a las elecciones.

  1. Creación de una Ley Integral de Transexualidad que aborde su problemática desde una perspectiva integral y que elimine completamente la patologización de la condición trans.
  2. Creación de una Ley por la igualdad de las personas Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, y contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género que penalice todos esos tipos de discriminación y desarrolle políticas activas.
  3. Garantización del el derecho de las parejas de mujeres o mujeres solas al pleno acceso a las técnicas de reproducción asistida en la sanidad pública, y a todas las personas LGTB el acceso a la adopción y al acogimiento en plena igualdad y sin discriminación.
  4. Creación de un Plan de Salud Sexual que incluya políticas de prevención del VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual en todos los ámbitos, incluidos el laboral y educativo, así como políticas y legislaciones encaminadas a la no estigmatización de las personas que viven con el VIH.
  5. Desarrollo de planes de educación en los institutos que den acceso a formación e información sobre la diversidad sexual, de género y familiar, así como impulsar protocolos de actuación y de mediación escolar para evitar la violencia, insulto o bullying homo, bi o transfóbico.
  6. Creación de un Servicio de Información y Atención a personas LGTB que desarrolle actuaciones dirigidas de manera específica a las personas y a su entorno familiar y relacional.
  7. Puesta en marcha medidas antidiscriminatorias hacia LGTB y personas que viven con el VIH en el ámbito laboral. Eliminación de las normativas que, sin perjuicio de la salud de terceros y siguiendo las recomendaciones de la OIT y la OMS, impidan el acceso de las personas con VIH a un puesto de trabajo.
  8. Desarrollo de convenios y programas de cooperación internacional para favorecer la no discriminación de LGTB y, por tanto, garantizar sus derechos humanos en países donde las leyes o la sociedad discriminan a este sector de la población.
  9. Formación en prevención de la LGTBfobia a los agentes de la Policía Local y Autonómica con el fin de garantizar la igualdad de trato y la no discriminación por orientación sexual e identidad de género. Acabar con las situaciones de asedio a que son sometidas las personas que ejercen el trabajo sexual, especialmente en el caso de las mujeres transexuales.
  10. Apoyo institucional por parte de los municipios y del gobierno autonómico a la celebración de la fecha reivindicativa del Orgullo lésbico, gay, transexual y bisexual; así como el compromiso de adoptar el 17 de mayo como Día Internacional contra la LGTBfobia.
  11. Apuesta decidida por una Sanidad pública y universal que restituya los derechos sanitarios a todas las personas, independientemente de su situación administrativa. Compromiso con la declaración de Médicos del Mundo de restitución de la sanidad universal.

Según comunica la Federación, estas propuestas sirven también de punto de partida para que los 43 colectivos que forman la FELGTB se acerquen a los partidos políticos que se presentan a las comunidades y ayuntamientos en los que tienen presencia. Así, Lambda ha mandado un cuestionario a políticos valencianos cuyas respuestas irá desvelando; COGAM organizó ayer un debate con representantes de los partidos madrileños que el próximo 21 tendrá réplica en Cataluña; Algarabía, que entregará hoy las propuestas a la candidata socialista al Parlamento de Canarias Patricia Hernández y a Pedro Sánchez, entre otras iniciativas que se irán compartiendo en la web.

Para Jesús Generelo, presidente de la FELGTB, “la importancia de las elecciones del próximo 24 de mayo es crucial para continuar el avance hacia la igualdad real. Las autonomías tienen capacidad legislativa en ámbitos tan importantes como el educativo y el sanitario, y los ayuntamientos realizan políticas sociales de proximidad y atención en casos, por ejemplo, de agresiones. Por eso pedimos a la ciudadanía que elija candidaturas que apuesten por políticas que luchen claramente contra la discriminación que seguimos sufriendo lesbianas, gais, transexuales y bisexuales”.

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“Unidos por la fe, no por el voto”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Viernes, 9 de enero de 2015

ovejas-votandoLeído en su blog Nihil Obstat:

A propósito de un post (ya antiguo) en el que planteaba si un católico podía o debía votar o no a un determinado partido, un buen amigo se mostró de acuerdo en la necesidad de ofrecer criterios a la hora de votar, pero nunca señalar nombres, y añadió: “para que estemos unidos en la misma fe, con independencia del partido al que votemos”. Me parece una reflexión acertada: lo que une a los cristianos, y a los católicos, es la misma fe en Jesucristo, muerto y resucitado, no el mismo voto político. El voto de los cristianos y de los católicos está dirigido a distintos partidos, entre otras cosas porque ningún partido puede identificarse con el Evangelio. Ninguno puede pretender que su programa es un fiel reflejo de las enseñanzas de la Iglesia, porque, además, las enseñanzas de la Iglesia, en muchas cuestiones, no son uniformes y, entre los católicos, hay libertad de pensamiento, de opinión y de acción en asuntos incluso muy serios. Como dice el Vaticano II una misma concepción cristiana de la vida puede conducir a opciones diferentes y a soluciones divergentes sobre un mismo problema.

Esto de estar unidos por la fe va mucho más allá de la posibilidad de pensar de forma diferente en cuestiones políticas o económicas. Dentro de la Iglesia hay muchos modos de vivir la fe. Nos une la fe, no los modos de vivirla. Las distintas Congregaciones religiosas y los distintos grupos cristianos son un buen ejemplo de que la “única fe” puede vivirse de distintos modos. Ninguna de estas Congregaciones o grupos puede pretender tener la exclusiva de lo que es ser católico, ni puede pretender que los demás realizan de forma menor que la suya el ser católico. Como muy bien ha dicho el Papa en la Evangelii Gaudium, “una verdadera novedad suscitada por el Espíritu no necesita arrojar sombras sobre otras espiritualidades y dones para afirmarse a sí misma”. Uno es tanto más auténtico y está tanto más convencido de lo suyo, cuanto con mejores ojos mira a los demás y sabe valorarles en su justa medida. Porque, en el Cuerpo de Cristo, lo que le ocurre a un miembro distinto del mío es también cosa mía.

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Reino Unido prohíbe a las personas transexuales votar si no acreditan su nombre anterior

Lunes, 22 de diciembre de 2014

votaciones_reino_unidoLa aprobación del nuevo sistema de registro electoral ha provocado la indignación entre personas del colectivo LGTB.

La nueva medida significa que cualquier persona transexual deberá dar información de su nombre anterior si quiere poder votar. Este sistema, además, no ofrece ninguna garantía de que sus datos estarán debidamente protegidos por la ley de Reconocimiento de Género aprobada en 2004 que reconoce el derecho a tener un nombre adecuado a la sexualidad autopercibida. A la hora de hacer el registro de votación se pide a las personas transexuales a declarar dónde viven, su nacionalidad y cuando nacieron.

Luego se les pide que den su nombre y tienen que indicar si lo cambiaron alguna vez. Para esto último tienen tres tipos de respuesta. Nunca, en el último año y hace más de un año. En el siguiente paso se les informa que “si cambió de nombre no tiene por qué decírnoslo pero puede que tenga que enviarnos copias de los documentos de identidad si no lo hacen”. Si se quiere dejar en blanco esa respuesta, la pantalla directamente se bloquea.

Muchas personas transexuales han declarado que no aporta ninguna ventaja para este colectivo. Algunos se rinden y no se registran debido a que nunca cambiaron de nombre en toda una década y otros no lo hacen por no ser lo suficiente seguro en cuanto a sus datos personales.

Diversas asociaciones del colectivo LGTB inglés ya han anunciado su disconformidad con la nueva medida ya que supone un paso atrás para los derechos de las personas transexuales de poder vivir su identidad de género completamente acorde a su sexualidad y nombre.

Fuente Cáscara Amarga

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La que faltaba: Munilla se revuelve y advierte de que ningún partido político de ámbito estatal «representa al voto católico»

Domingo, 28 de septiembre de 2014

munilla-cierra-las-puertas¿Hasta ahora era el PP quien representaba el supuesto voto católico? A este paso sólo les va a quedar la Falange y toda esa caterva de grupúsculos de extrema derecha… Por cierto, si él puede decir a sus diocesanos que no voten a tal o cual partido, ¿podrán decirle sus diocesanos que  les resbalan sus palabras?… Y a las pruebas nos remitimos…

El Obispo de San Sebastián pide a los católicos que no voten al partido popular

Un católico no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados

Munilla: “Muchos se irán del PP tras retirar la reforma del aborto”

Lamenta la “deriva” del PP, que ha asumido “la aberración de considerar al aborto como un derecho humano”

El obispo de Donostia-San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha cargado contra el PP tras haber decidido retirar la reforma de la Ley del Aborto y ha asegurado que “muchos se darán de baja”, al igual que “un número significativo de militantes del Partido Nacionalista Vasco se dieron de baja en su militancia política, cuando su partido asumió los postulados abortistas”.

El Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha lamentado que el Partido Popular haya asumido “la aberración de considerar al aborto como un derecho humano” y ha advertido de que en el marco parlamentario actual “no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico”.

En una carta publicada en la web de la Diócesis de Guipúzcoa, tituladaVoz de los sin voz’, Munilla califica de “decisión política” la retirada por parte del Gobierno central del anteproyecto de ley del aborto y advierte de que tiene unas “implicaciones morales muy graves”, ya que el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, “condena a cientos de miles de vidas humanas al más absoluto de los desamparos”.

Tras señalar que cuando lo que está en juego es “el mismo derecho a vivir, no cabe entender que estemos ante una cuestión más”, Munilla critica que “cada día son exterminadas en España más de trescientas vidas humanas a las que se les niega el derecho a vivir“.

Si bien el Partido Popular había manifestado mientras estaba en la oposición su desacuerdo con la ley abortista de Zapatero, finalmente ha terminado por asumir la aberración de considerar al aborto como un derecho humano“, señala en referencia a la retirada del anteproyecto de ley.

En este sentido, afirma que “desgraciadamente no es la primera vez que se produce una deriva semejante en el Partido Popular” y subraya que “los hechos demuestran que la supuesta ‘izquierda’ es la que termina marcando el camino a la supuesta ‘derecha'” y cada vez existen menos diferencias ideológicas “reales” entre los partidos políticos, “dado que han asumido todos ellos los valores del neocapitalismo, el relativismo y la ideología de género”.

“La decisión tomada por el presidente de Gobierno reabre de una forma definitiva el debate ya existente desde hace tiempo en el seno de la Iglesia Católica. ¿Qué tipo de presencia deben de tener los católicos en la vida política? ¿Es coherente que los católicos se integren en partidos políticos que acogen en sus programas propuestas diametralmente contrarias a los valores evangélicos? ¿Pueden los católicos votar a partidos políticos que están en esta situación, basándose en el principio del ‘mal menor’?, se pregunta.

A su juicio, el tiempo ha demostrado que “por el camino del mal menor se termina llegando al mal mayor” y remarca que la opción del mal menor solo puede ser acogida por un cristiano de forma circunstancial y transitoria, sin caer en la tentación de hacer de ella su santo y seña”.

“De forma similar a como me consta que un número significativo de militantes del PNV se dieron de baja en su militancia política, cuando su partido asumió los postulados abortistas, tampoco me cabe duda de que ahora serán también muchos los que hagan lo propio en el Partido Popular“, considera, para añadir que “hay que optar entre situar la ideología por encima de los valores morales o al revés.

Por todo ello, advierte de que los creyentes tienen un “serio problema” porque en el arco parlamentario actual “no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico”.

“Para decirlo claramente, un católico que aspire a ser fiel a los principios de la Doctrina Social Católica, no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados“, insiste.

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Texto íntegro de la carta pastoral de monseñor Munilla

Aborto: Voz de los sin voz

La retirada por parte del Presidente de Gobierno del “Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada”, es una decisión política con unas implicaciones morales muy graves, dado que la medida del sr. Rajoy condena a cientos de miles de vidas humanas al más absoluto de los desamparos.

El derecho a la vida no es un derecho más, sino uno anterior a todos los derechos, y sobre el que se sustentan todos los demás. Obviamente, el juicio moral de las políticas desarrolladas por un gobierno no se circunscribe a la tutela de la vida. La experiencia nos dice que unos partidos suelen ser más sensibles hacia determinados valores éticos, mientras que otros lo son hacia otro tipo de valores morales. Pero cuando lo que está en juego es el mismo derecho a vivir, no cabe entender que estemos ante una cuestión más, entre tantas otras. Se trata probablemente del mayor de los dramas morales de nuestra sociedad. Cada día son exterminadas en España más de trescientas vidas humanas, a las que se les niega el más elemental de los derechos: el derecho a vivir. Y esto se hace bajo el amparo de un ley inicua que reconoce el derecho a abortar, es decir, el derecho a matar.

Si bien el Partido Popular había manifestado mientras estaba en la oposición su desacuerdo con la ley abortista de Zapatero (2010), finalmente, ha terminado por asumir la aberración de considerar al aborto como un derecho humano. (Conviene puntualizar que no existe en el mundo otro estado que considere el aborto como un derecho en su legislación). Desgraciadamente, no es la primera vez que se produce una deriva semejante en el Partido Popular. Los hechos demuestran que la supuesta “izquierda” es la que termina marcando el camino a la supuesta “derecha”. Cada vez existen menos diferencias ideológicas reales entre los partidos políticos, dado que han asumido todos ellos los valores del neocapitalismo, el relativismo y la ideología de género. Alguien dijo que el pensamiento políticamente correcto de nuestros días, se caracteriza por ser teóricamente marxista, prácticamente liberal, y psicológicamente freudiano.

La decisión tomada por el Presidente de Gobierno reabre de una forma definitiva el debate ya existente desde hace tiempo en el seno de la Iglesia Católica: ¿Qué tipo de presencia deben de tener los católicos en la vida política? ¿Es coherente que los católicos se integren en partidos políticos que acogen en sus programas propuestas diametralmente contrarias a los valores evangélicos? ¿Pueden los católicos votar a partidos políticos que están en esta situación, basándose en el principio del “mal menor”? El tiempo ha demostrado que por el camino del “mal menor” se termina llegando al “mal mayor”. La opción del “mal menor” solo puede ser acogida por un cristiano de forma circunstancial y transitoria; sin caer en la tentación de hacer de ella su “santo y seña”. Y es que… Jesucristo nos enseñó a apostar por el bien; no por el mal menor.

De forma similar a como me consta que un número significativo de militantes del Partido Nacionalista Vasco se dieron de baja en su militancia política, cuando su partido asumió los postulados abortistas, tampoco me cabe duda de que ahora serán también muchos los que hagan lo propio en el Partido Popular (aunque los aparatos políticos intenten poner sordina a este hecho). Estamos ante un test importante para medir nuestra jerarquía de valores: ¿La ideología por encima de los valores morales? ¿O los valores morales por encima de la ideología? No caben las componendas; hay que optar.

Los creyentes tienen un serio problema: en el arco parlamentario actual no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico. Para decirlo claramente: un católico que aspire a ser fiel a los principios de la Doctrina Social Católica, no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados.

El quehacer de los obispos es la iluminación moral, y no la conformación de alternativas políticas. He aquí uno de los retos específicos más importantes de los seglares en este momento. La vocación de los laicos católicos, a diferencia de los sacerdotes y obispos, es la de hacerse presentes en la vida pública proponiendo alternativas políticas, capaces de encarnar de forma coherente en la vida pública los principios que inspiran la Doctrina Social Católica.

Ni qué decir tiene que aunque estas reflexiones están referidas prioritariamente a los católicos, son también aplicables a los miembros de otras confesiones religiosas, e incluso a no pocos ciudadanos no creyentes que apuestan por la integridad de los valores morales, incluyendo el de la inviolabilidad de la vida humana en el seno materno.

La cuestión es la siguiente: ¿Quién prestará su voz a los que no tienen voz? ¿Quién está dispuesto a defender el derecho a la vida de cientos de miles de inocentes que todavía no pueden hablar por sí mismos? ¿Y quién ofrecerá a las mujeres embarazadas que están en situaciones difíciles una alternativa a esa trampa mortal llamada “derecho a abortar”?

+ José Ignacio Munilla

Obispo de San Sebastián

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Fuente Religión Digital

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