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El miedo se instala en el colectivo LGTB tras la victoria de Bolsonaro en Brasil, un país en el que 445 personas LGTB murieron en 2017 víctimas del odio

Martes, 6 de noviembre de 2018

jair-bolsonaroAunque ya hemos hablado acerca de esta situación, nos parece interesante el análisis que hace Dosmanzanas:

Jair Bolsonaro ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil. Para otros puede haber sido un sorpresa, pero no para esta página, que desde hace años sigue la trayectoria del personaje y que siempre ha alertado de la seria posibilidad de su victoria. Una victoria que abre ahora un escenario terrible para las personas LGTB en Brasil. En el mejor de los casos, habrá una involución en su visibilidad social. Lo más probable es que a ello se le sumen los intentos del poderoso movimiento evangélico, aliado de Bolsonaro, para restringir sus derechos civiles. Todo ello en un clima de profunda hostilidad social por una parte significativa de la población, alimentada por un candidato que para ganar no ha dudado en convertir al colectivo LGTB en uno de sus chivos expiatorios, y que puede ir a más si la situación socioeconómica brasileña se complica.

Una situación de base harto complicada para el colectivo LGTB

La situación social del colectivo LGTB en Brasil es ya de partida complicada, con o sin Bolsonaro. El Grupo Gay de Bahía, colectivo que hace una meritoria labor de monitorización de los delitos de odio en ese país, tuvo conocimiento de 445 muertes violentas de personas LGTB en 2017: 387 asesinatos y 58 suicidios. «Nunca antes en la historia de este país se registraron tantas muertes, en los 38 años que el Grupo Gay de Bahía (GGB) recolecta y difunde estas estadísticas. Un aumento del 30% en relación a 2016, cuando se registraron 343 muertes», comienza su informe 2017. De alguna de estas muertes nos hemos hecho eco en esta misma página, como por ejemplo la de Dandara dos Santos, una mujer trans. Los instantes previos a su brutal asesinato fueron grabados y dieron la vuelta al mundo. Un horror que entonces conocimos gracias a aquellas imágenes (que sirven de portada al último informe anual del GGB), pero que en muchas más ocasiones es solo un número en una estadística.

La tendencia, en este sentido, ha sido creciente a lo largo de los últimos años. De las 130 personas LGTB muertas de forma violenta en el año 2000 (una cifra que se mantuvo prácticamente constante durante la primera década de este siglo) hemos pasado a 445 en 2017, el año con más muertes registradas. Y en contra de lo que podría pensarse desde la distancia, estas muertes no se dan solamente entre los miembros más vulnerables del colectivo, como es el caso de las mujeres trans que ejercen el trabajo sexual. En el año 2017, el grupo con más victimas (194, el 43,6%) fue el de hombres homosexuales, seguido por el de personas trans (192, el 42,9%). Por componente étnico, la mayoría de las víctimas (260, el 66%) fueron blancas, un porcentaje más de 20 puntos superior al de población blanca en Brasil. Vaya por delante nuestra consideración de que todas las víctimas son iguales: simplemente queremos constatar que la violencia por LGTBfobia en Brasil desborda las ideas preconcebidas.

Este año 2018, además, hemos sido testigos de como la LGTBfobia ha escalado hasta alcanzar ámbitos activistas y políticos. El pasado mes de octubre, asesinaron a una mujer trans al grito de “¡Bolsonaro, sí!”. En mayo recogíamos el asesinato en Río de Janeiro de la activista de género no binario Matheusa Passareli. Y en marzo el de la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco, afrodescendiente, abiertamente bisexual, feminista y activista en favor de los derechos humanos. Aunque en este último caso su condición de mujer bisexual quizá no fuese el factor determinante del asesinato, es imposible desligarla del todo. Una escalada a la que también nos hemos referido al recoger tanto el episodio de acoso que sufrió Judith Butler en una visita al país para participar en un debate universitario como la decisión de un juez federal contra la orden del Consejo Federal de Psicología (el organismo que regula el ejercicio de esta actividad profesional en Brasil) que prohibía desde hace años las «terapias» reparadoras de la homosexualidad.

Bolsonaro: un currículum homófobo largamente trabajado… 

Pero si algún político encarna a la perfección esa LGTBfobia en su discurso político, ese es el militar en la reserva Jair Bolsonaro, al que ya en 2011 mencionábamos en esta página cuando acusó al Ministerio de Educación de «fomentar la homosexualidad» por promover un proyecto contra la homofobia. El material del programa iba a ser difundido durante unos cursos sobre derechos humanos y minorías que se iban a impartir en los centros públicos de Secundaria. La campaña que se organizó por parte de los diputados homófobos, que calificaron la iniciativa de «kit gay», llevó al Gobierno de Dilma Rousseff a suspender la iniciativa. Por aquel entonces el ministro de Educación era precisamente Fernando Haddad, rival de Bolsonaro en las elecciones presidenciales: no es de extrañar que aquel episodio fuera resucitado en la reciente campaña electoral por los partidarios de Bolsonaro, que volvieron a utilizar el supuesto «kit gay» contra Haddad en su estrategia de difusión de información difamatoria a través de WhatsApp y redes sociales.

En 2014 volvimos a referirnos a Bolsonaro, que optó entonces a ser presidente del Comité de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Finalmente no lo consiguió, pero su carácter homófobo fue ampliamente subrayado. Basta con acudir de nuevo a la entrevista que por entonces concedió a la edición brasileña de El País. «Los homosexuales quieren hacerse pasar por víctimas, quieren superpoderes. Muere un homosexual en Brasil y los medios ya están diciendo que es homofobia. Muchos son asesinados por sus colegas, en locales de prostitución o por sobredosis. Mueren y los activistas ya dicen que es homofobia. En Brasil mueren cada día diez mujeres asesinadas por sus parejas, eso es mucho más grave. Los crímenes por homofobia deben ser tratados como cualquier otro crimen. ¿Cuántos heterosexuales mueren cada día? Muchos más que homosexuales», afirmaba.

Bolsonaro negaba también que educar en la diversidad sirviese para combatir la homofobia, y acusaba explícitamente a los que así lo defienden de querer «llevar la materia a las escuelas para transformar a niños de seis años en homosexuales. Al punto de que así se facilita la pederastia en Brasil». Y es que para el diputado brasileño, «la inmensa mayoría» de los homosexuales lo son por imitación. «Son las amistades, el consumo de drogas. Apenas una minoría nacen con defecto de fábrica. Aquí en Brasil se tiene la idea de que por ser homosexual vas a tener éxito en la vida. Las novelas muestran siempre a gais que tienen éxito, que trabajan poco y ganan mucho dinero», sostenía.

Bolsonaro acababa la entrevista burlándose del intento de aprobar una ley que castigase la violencia homófoba, a la que quitaba importancia. «¿Solo porque a uno le guste tomar por culo se convierte en un semidios al que no se le puede pegar?», remataba. Bolsonaro ha hecho otras declaraciones homófobas en el pasado (posiblemente las que más eco mediático han tenido son aquellas en las que aseguraba preferir que un hijo suyo muriese en un accidente a que apareciese «con un bigotudo»), pero basta con releer aquella entrevista a El País para ser consciente de la monstruosidad del personaje. Una entrevista, por cierto, en la que además de su desprecio hacia el colectivo LGTB, Bolsonaro se manifestaba ya partidario de la pena de muerte, de que las «personas de bien» puedan ir armadas, de reducir la edad penal para que los adolescentes que cometen delitos sean tratados como adultos o de implantar políticas de «planificación familiar» para «reducir el número de hijos de los más pobres», que según él tenían más hijos para beneficiarse de las ayudas sociales. Iniciativas todas ellas muy en línea con los derechos humanos.

… y un manipulador

220px-dilma_rousseff_-_foto_oficial_2011-01-09Dilma Rousseff

En esa misma entrevista, por cierto, Jair Bolsonaro reconocía abiertamente que su candidatura al Comité de Derechos Humanos no era más que una estratagema política para conseguir que el PP, partido en el que entonces militaba (Partido Progresista, que pese a su nombre es un partido de derecha) se hiciese con la presidencia de la Comisión de Minas y Energía. El PP formaba por entonces parte de la «base aliada», el heterogéneo grupo de formaciones que daban apoyo parlamentario a la entonces presidenta, Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y entre las cuales se repartían ministerios y comisiones parlamentarias. En este contexto, la Comisión de Derechos Humanos y Minorías importaba poco al PT, interesado en relegar al PP brasileño a una comisión considerada menor. Pero con un candidato como Bolsonaro, el PT, presionado por el sector más sensible a los derechos humanos, se veía en la obligación de negociar. Así sucedió, de hecho. El PT se quedó la presidencia del Comité de Derechos Humanos, y aunque no cedió al PP Minas y Energía, la joya de la corona, si lo hizo con Trabajo y Transportes, considerado también importante.

Desgraciadamente no se trataba de la primera vez que el PT despreciaba el papel de la Comisión de Derechos Humanos. En su momento accedió a que el diputado evangélico Marco Feliciano (miembro del Partido Social Cristiano de Brasil, otra formación aliada de Rousseff) se hiciera con la presidencia pese a contar entre sus antecedentes con declaraciones abiertamente racistas y homófobas. Ya en ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir en el país las «terapias» reparadoras de la homosexualidad, que fue retirada cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en ese momento (en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB).

Los años han pasado. El PP, una formación plagada de políticos corruptos (es el partido más afectado por la operación «autolavado») acabó formando parte de los partidos que promovieron la destitución de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer. Bolsonaro abandonó el partido (actualmente lidera el Partido Social Liberal, una formación de derecha extrema) y lanzó su candidatura presidencial, muy respaldada desde el principio por los grupos evangélicos, que agrupan a un quinto de la población brasileña (a los que no importa que Bolsonaro sea católico si defiende sus posiciones en materia de moral).

Poco a poco, gracias a un discurso fuertemente populista contra la delincuencia y la corrupción y al uso masivo (y carente de escrúpulos) de las redes sociales y de los grupos de WhatsApp por parte de sus partidarios, Bolsonaro fue ampliando su base electoral. Sus propuestas económicas más recientes le han valido además el apoyo de la clase dirigente y de los poderes económicos, que hace años recelaban de él. Bolsonaro, de hecho, se encargó de sellar su alianza con «los mercados» al fichar como principal asesor al economista ultraliberal Paulo Guedes. El encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva (una maniobra jurídica más que dudosa) redondeó el proceso: según las encuestas, Lula da Silva era un único político con carisma suficiente para disputar la presidencia a Bolsonaro. Por si esto fuera poco, un intento de atentado contra Bolsonaro en campaña acrecentó su popularidad y le permitió eludir el cuerpo a cuerpo con otros aspirantes a la presidencia. Llegado el momento decisivo Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales, consiguiendo el 55% de los votos en la segunda vuelta frente a un bienintencionado pero impotente Fernando Haddad.

Miedo en el colectivo LGTB

¿Qué puede suponer para el colectivo LGTB la presidencia de Bolsonaro? En el mejor de los escenarios, una profunda regresión social. Aunque la LGTBfobia de Bolsonaro se revelase «solo» como una manipulación de los peores instintos del electorado para conseguir el poder, el daño ya está hecho: basta comprobar la indisimulada homofobia de sus partidarios, desde sus cánticos multitudinarios hasta las más preocupantes amenazas a través de grupos de WhatsApp (de las que dosmanzanas ha tenido ya conocimiento). Un odio que conducirá, inevitablemente, a una mayor invisibilidad del colectivo y a una mayor vulnerabilidad de aquellas personas LGTB que pese a la situación tengan la valentía de mantenerse visibles y reivindicativas. Es esperable, en este sentido, un mayor número de agresiones y episodios de discriminación contra las personas LGTB. Quizá no se reflejará en las estadísticas (cuando el miedo de las personas LGTB al Estado se acrecienta, disminuyen las denuncias por LGTBfobia), pero mucho nos tememos que sucederá.

Pero es iluso pensar que los grupos homófobos se van a conformar con eso y no van a redoblar su presión. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que muchos de los avances en derechos LGTB que ha experimentado Brasil se han producido al margen de los poderes legislativo o ejecutivo: el matrimonio igualitario es una realidad posible gracias a resoluciones judiciales, mientras que la prohibición de las «terapias» reparadoras, sobre la que como mencionamos arriba tiene lugar una batalla en los tribunales, fue una decisión profesional del Consejo Federal de Psicología. La presión de los grupos evangélicos para que desde el poder político se ponga coto e incluso se revierta esta situación puede encontrar en Bolsonaro el aliado ideal, especialmente si pasado un tiempo la situación socioeconómica no mejora y el presidente decide seguir utilizando al colectivo LGTB como chivo expiatorio. En este caso, lo sombrío del escenario se extenderá además al ámbito jurídico y de derechos civiles.

Fuente Dosmanzanas

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Bolsonaro, nuevo presidente de Brasil: “Hay que sacar a palos al gay que hay en tu hijo”

Martes, 30 de octubre de 2018

_filephotojairbolso30361285_b8dd3f78El hombre que ha dicho que prefiere “un hijo muerto antes que gay” se impuso este domingo con más del 55% de los votos en la elección presidencial del país latinoamericano. 

Abrumados por la contundente victoria de este personaje, vamos a recordar su talante homófobo… Gracias a AmbienteG y Universo gay por recordarlo.

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En Brasil, con Bolsonaro, ganó la economía que mata

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Brasil ha dado un giro hacia la ultraderecha al elegir como presidente al candidato del Partido Social Liberal (PSL), Jair Messias Bolsonaro, de 63 años, un exmilitar y parlamentario.  Con un contundente 55% de los votos, el mayor país de Sudamérica da un peligroso volantazo a la derecha que hace temblar al mundo. Como Trump, Bolsonaro es uno de esos tipos que se jacta de “decir las cosas como son” aunque suenen políticamente incorrectas, razón por la que en su campaña electoral no ha escatimado en amenazas ni ha ocultado que añoraba la dictadura. Malos tiempos para la libertad y la diversidad.

 El hoy presidente electo del gigante suramericano se ha mostrado a lo largo de su carrera política en contra de la igualdad de género y de los derechos de las personas LGBTIQ+, afrodescendiente, indígenas y hasta ha marcado distancia con la protección del medio ambiente.

“Vamos juntos a cambiar el destino de Brasil, sabíamos para donde estábamos yendo, ahora sabemos para dónde queremos ir, mi querido pueblo brasileño, muchas gracias por la confianza”, fueron las primeras palabras de este nostálgico por la dictadura militar al ser electo presidente del quinto país más grande del mundo.

Bolsonaro ganó con 55,42% de los votos válidos, frente a 44,58% que obtuvo Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), con 97,53% de las mesas escrutadas.

Ya en 2011, cuando Bolsonaro todavía era diputado, advertía que su hijo jamás sería gay. Así es como se las gasta Bolsonaro con el colectivo LGTB.

Entre las lindezas del programa electoral de Bolsonaro se encuentra la xenofobia, la pena de muerte y una máxima muy clara y contundente: “Prefiero que mi hijo muriese a que fuera gay”. ¿Qué podemos esperar de Bolsonaro? El nuevo presidente de Brasil ha hecho uso de Facebook para comentar su victoria, en la que ya ha hablado de “cambiar el destino de Brasil”, prometiendo “dejar de coquetear con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”, asegurando que la suya es “una misión De Dios” (sic).

Aun es pronto para saber medidas concretas, pero es momento para recordar aquella entrevista que con toda la frialdad e intencionalidad del mundo le realizase Ellen Page en su serie de documentalesGaycation, emitida en National Geographic.

La actriz canadiense le pregunta sin pelos en la lengua: “Leí una cita de usted que decía que las personas deben sacar a golpes al gay que hay en sus hijos. Yo soy gay y le pregunto: ¿Debí de ser golpeada de niña para que no fuera gay?

Bolsonaro responde y sus palabras destilan homofobia, machismo y paternalismo en un vomitivo combinado:

“No voy a mirarla y pensar: Creo que es gay. Usted es linda. Si fuera un cadete de la academia militar y la viera en la calle, le silbaría”(…) Me llaman homófobo y se equivocan. Mi lucha siempre fue y será contra la distribución de material LGTBI+ en las escuelas para niños mayores de 6 años. Cuando era joven, había pocos gays. Con el tiempo, debido a las libertades, a las drogas y con las mujeres trabajando, aumentó bastante el número de homosexuales.(…) Cuando un hijo es muy violento, si usted lo corrige, dejará de ser violento. Si los alienta siendo niños diciendo que esto y aquello es normal, sea cual sea la normalidad, el niño hará eso.”

Sin palabras. Admirable cómo Ellen Page aguanta el tipo y le mira fijamente, sin pestañear: había retratado perfectamente su naturaleza violenta y peligrosa. Una advertencia al mundo que parece no haber servido de mucho. Malos tiempos para la libertad y la diversidad en los que la ultraderecha sigue ganando adeptos.

Algunas de sus ya “célebres” frases:

Sobre los homosexuales

“Los homosexuales lo son por consumo de drogas, solo una pequeña parte lo es por defecto de fábrica”.

“¿Sólo porque a alguien le guste poner el culo ya tiene que ser un semidiós y no puede llevarse una paliza?”.

— “No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar”.

“Sería incapaz de amar a un hijo homosexual. No voy a responder como un hipócrita, ante eso, prefiero que un hijo mío muera en un accidente”.

Sobre las mujeres

“Ella no merece ser violada, porque ella es muy mala, porque ella es muy fea, no es de mi gusto, jamás la violaría”, dijo esto en referencia a una diputada del Partido de los Trabajadores durante una discusión en el Congreso.

“No es una cuestión de colocar cuotas de mujeres porque sí. Tenemos que colocar gente capacitada. Si colocan mujeres porque sí, voy a tener que contratar negros también“.

“Tengo cinco hijos, fueron cuatro hombres, ahí en el quinto me dio una debilidad y vino una mujer”

Sobre su ideología

— “El error de la dictadura fue torturar y no matar”.

“Si soy presidente, salgo de la ONU. No sirve para nada esa institución, es un lugar de reunión de comunistas”.

“Hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen. Si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire”.

Racismo

“No corro el riesgo de que uno de mis hijos se enamore de una mujer negra porque fueron muy bien educados”.

— “No hacen nada (las comunides negras). Más de mil millones de dólares al año estamos gastando en ellos. No sirven ni para procrear.

Fuente AmbienteG/Universogay

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Monseñor André de Witte: “La victoria de Bolsonaro sería ‘desastrosa’ para Brasil y para el mundo”

Lunes, 29 de octubre de 2018

_filephotojairbolso30361285_b8dd3f78bispo-dom-andre-de-witte-considera-que-bolsonaro-e-um-perigo-realY ha ocurrido: El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro ha resultado elegido con más del 55% de los votos… Que Dios se apiade de Brasil… pronto se arrepentirán de esta barbaridad.

El obispo ha sido amenazado de muerte en las redes sociales “por partidarios de Bolsonaro”

“Tiene esa actitud machista, racista y homofóbica, y realmente preocupa”

La victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro en las presidenciales del domingo sería “desastrosa” para Brasil y para el mundo, según dijo en una entrevista con Efe el presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), el obispo André de Witte, quien ha sido amenazado por su postura.

“Si Bolsonaro vence, nosotros esperamos que no, pero si él vence, va tener una repercusión drástica y desastrosa para muchas cosas, para las personas y para la sociedad como un todo y para la sociedad en el mundo”, afirmó De Witte, obispo de Ruy Barbosa, ciudad en el estado de Bahía, situado en el empobrecido nordeste de Brasil.

El líder católico, de 73 años, nació en un pueblo cerca de Gante (Bélgica), pero vive en Brasil desde 1976, cuando arribó en plena dictadura militar (1964-1985), la misma que tiene como modelo y que añora Bolsonaro.

“La posición de Bolsonaro sería realmente desastrosa” porque va a abrir las puertas “para el agronegocio, para la industria extractiva”, con lo que “el valor de la naturaleza preservada va a ser totalmente perjudicado”, advierte el líder de la CPT, una comisión del Episcopado brasileño, según la cual De Witte ha sido amenazado de muerte en las redes sociales “por partidarios de Bolsonaro”.

El obispo, firme defensor de los derechos humanos, viajó la semana pasada a Ginebra y expuso ante la ONU sus temores sobre la realidad brasileña ya que, para él, la elección no es “simplemente entre dos candidatos, es entre dos sistemas”.

“(Bolsonaro) Amenaza con acabar con todo tipo de activismo, entonces todos aquellos que están del lado de las personas vulnerables están ya con esa preocupación”, comenta y cita en ese grupo a los indígenas, los descendientes de los esclavos africanos, los Sin Tierra y los nordestinos.

“Tiene esa actitud machista, racista y homofóbica, y realmente preocupa”, añade sobre el candidato del Partido Social Liberal (PSL).

El obispo, que considera que la llegada del ultraderechista al poder puede tener consecuencias mundiales, estableció un paralelismo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Trump fue elegido y dejó del Acuerdo de París. Son consecuencias realmente que envuelven no solo a Estados Unidos, sino al mundo y la manera en que Bolsonaro se presenta parece peor que Trump”, indica.

El polémico capitán en la reserva del Ejército ha suavizado su discurso en las últimas semanas negando ahora que quiera dejar el Acuerdo de París y prometiendo que mantendrá los programas sociales que sirven de soporte para muchas familias en el agreste nordeste.

No obstante, este jueves dijo del pacto internacional contra el cambio climático que pone en riesgo la soberanía de Brasil y también que pretende acabar con el discurso de “pobrecitos” de los nordestinos.

“Para la Amazonía ya dijo que no iba a regularizar ningún centímetro de áreas indígenas”, denuncia De Witte, quien invita a la reflexión parafraseando al papa Francisco: “hay dos opciones o colocamos al ser humano en el centro o al dinero, el lucro y el mercado”.

Al obispo también le preocupa “la forma de hablar sobre las armas” del capitán, quien pretende flexibilizar sus ventas para la población civil.

“En un vídeo le vi mostrando una pistola diciendo que era para las personas de bien y después una ametralladora diciendo que esa era la tarjeta de visita de los latifundistas para recibir a los Sin Tierra. Es un llamado a la violencia“, expresa.

violencia

La Comisión Pastoral de la Tierra, creada también en plena dictadura militar como respuesta a la grave situación de explotación de los trabajadores rurales, especialmente en la Amazonía, viene denunciando últimamente un crecimiento de la violencia en el campo.

En 2017, Brasil registró 70 muertes en conflictos por la tierra, un 15 % más con respecto al año anterior (61) y el mayor en los últimos 14 años, según el reporte de la CPT.

De Witte lamenta los episodios violentos que ya se han registrado en los últimos días en medio del crispado clima electoral, como el que vivió un colaborador de la comisión quien, volviendo de un programa de radio, fue abordado por cuatro personas que le dijeron que “iban a acabar con todos los locutores comunistas”.

En vísperas de la segunda vuelta electoral para elegir nuevo presidente, la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB) exhortó a la ciudadanía a elegir, con “libertad de conciencia”, por un proyecto que promueva un país “democrático” y busque la “paz social”.

El domingo, los brasileños acudirán a las urnas para elegir quien será el primer mandatario del país, entre el últraconservador Jair Bolsonaro, quien ganó la primera vuelta electoral el pasado 7 de octubre, y el progresista Fernando Haddad.

Al referirse al clima de confrontación que caracterizó la campaña electoral, los obispos brasileños instaron en el comunicado a que “se depongan las armas del odio y la venganza, que han generado un clima de violencia estimulado por noticias falsas, discursos y posturas radicales, que ponen en riesgo las bases democráticas de la sociedad”.

Asimismo, consideraron necesario que “toda actitud que incite a la división, la discriminación, la intolerancia y la violencia debe ser superada”, a fin de que la sociedad retome “el camino de la paz”.

“Las elecciones son una ocasión para el ejercicio de la democracia, que requiere de los candidatos proyectos y propuestas que apunten a la construcción de una sociedad en la que reinen la justicia y la paz social”, sostuvieron.

El Episcopado brasileño recordó a los electores que le “cabe a la población juzgar, con libertad de conciencia, el proyecto que mejor responda a los principios del bien común, de la dignidad, el combate a la corrupción, el respeto a las instituciones del Estado democrático y de la Constitución nacional”.

“No podemos callarnos cuando la vida es amenazada, cuando los derechos no son respetados, cuando la justicia es corrompida y la violencia se instaura“, sostuvo.

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Brasil: un país con una fortísima LGTBfobia social

El hecho de que Tinta Bruta y Bixa Travesty se hayan hecho con los dos principales galardones de los Teddy es significativo, especialmente si se tiene en cuenta que las películas proceden de un país, Brasil, con un altísimo grado de LGTBfobia social, que además va en aumento. Según datos del Grupo Gay de Bahía, entre enero y septiembre de 2017 un total de 277 personas LGTB fueron víctimas de homicidio en ese país, la cifra más alta desde que este colectivo comenzó hace ya más de tres décadas a hacer este recuento.

Un deterioro al que también nos hemos referido en fechas recientes al recoger tanto el episodio de acoso que sufrió Judith Butler en una visita al país para participar en un debate universitario como la decisión de un juez federal contra la orden del Consejo Federal de Psicología (el organismo que regula el ejercicio de esta actividad profesional en Brasil) que prohibía desde hace años las “terapias” reparadoras de la homosexualidad.

No debe perderse de vista el papel que la pujanza de los grupos evangélicos está jugando. A finales de 2016 Marcelo Crivella, un obispo evangélico con historial homófobo, se hacía con la alcaldía de Río de Janeiro. Y en estos momentos Jair Bolsonaroun homófobo recalcitrante que pese a ser católico defiende sin tapujos la agenda conservadora del frente parlamentario evangélico (transversal a diversos partidos políticos) ha conseguido ganar en la primera vuelta para hacerse con la presidencia del país en las elecciones celebradas recientemente, con un 46%. Unas elecciones que tienen lugar, recordemos, después de un periodo de profunda regresión política tras la polémica destitución de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer y el encarcelamiento y fraudulenta inhabilitación del candidato que iba primero en las encuestas, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva .

Fuente Agencias/Vía Religión Digital/Cristianos Gays

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José Ricardo Wendling: “La Iglesia tiene que denunciar a una candidatura que recuerda al nazismo”

Viernes, 19 de octubre de 2018

jose-ricardo“Brasil está viviendo una situación que nadie esperaba”, dice el diputado federal de Amazonas

“Un cristiano no puede votar a Bolsonaro porque predica violencia, un proyecto de poder”

Bolsonaro, sobre los obispos brasileños: “Son la parte podrida de la Iglesia”

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- José Ricardo Wendling, ha sido el diputado federal más votado en el estado de Amazonas, con más de 197.000 votos, en la elección del pasado 7 de octubre. Él se declara cristiano, y a lo largo de su vida siempre participó y prestó diferentes servicios en la Archidiócesis de Manaos. De él podríamos decir que es un católico alineado con las propuestas del Papa Francisco, que es la propuesta de Jesucristo, estar del lado de los más pobres.

“Brasil está viviendo una situación que nadie esperaba”, según el diputado federal recien elegido, “con un discurso efectivamente absurdo para nuestra realidad brasileña”, pudiendo decir, en su opinión, que “estamos viviendo una situación sorprendente y ante un cuadro que preocupa a mucha gente la gente”. Por eso, como católico, José Ricardo Wendling, dice que la Iglesia tiene que “denunciar que hay una candidatura fascista, una candidatura que recuerda al nazismo, una candidatura que no tiene ninguna propuesta y ella estimula la violencia de sus adeptos”, defendiendo que la Iglesia católica tiene que ser más explícita en su postura en este momento de particular importancia que Brasil está viviendo.

Él llega a afirmar que un cristiano no puede votar en Jair Bolsonaro, “porque predica violencia, totalmente fuera de lo que el cristiano”, dejando claro que Jesús “denunciaba la explotación de los líderes religiosos y políticos contra los más pobres”. Por su parte, el diputado afirma que “ese tiene que ser el criterio de la política, ya que ella un servicio para la sociedad”. Por eso, critica a “las Iglesias evangélicas, principalmente esas neopentecostales y otras, ellos tienen un proyecto de poder. Por eso ellos hacen cualquier negocio para elegir a sus miembros … desde que puedan defender sus intereses “. Junto con eso, denuncia a los sacerdotes que apoyan a ese candidato, “para mí es una decepción … debería entregar su sacerdocio y salir de la Iglesia católica, porque ella no predica eso”.

Ante el resultado de la primera vuelta, ¿qué espera del curso de la elección hasta el día 28?

Estamos viendo en esta elección una situación que nadie esperaba, de tener una candidatura que representa a las fuerzas de izquierda del país, que es el Haddad, que representa un poco el legado de lo que fue el gobierno de Lula y de Dilma, con la defensa de los programas sociales implantados en Brasil que hicieron la diferencia, en el sentido de mejorar la calidad de vida de la población, una candidatura que continúa defendiendo inversiones prioritarias en el área de educación.

En el otro lado, una candidatura de extrema derecha, que los otros partidos de derecha o centro derecha no esperaban, que son los partidos que patrocinaron el golpe en el país de 2016. Ellos se imaginaban que después iban a tener la hegemonía de la política en Brasil. PMDB , PSDB y otros diez partidos que participaron de ese golpe, no esperaban que de todo eso iba a emerger un candidato de extrema derecha, con un discurso efectivamente absurdo para nuestra realidad brasileña y que de forma sorprendente creció en la opinión pública, sin mucha discusión, sin ningún gran debate sobre las cuestiones nacionales, principalmente sin tener debate de propuestas para solucionar los problemas.

Estamos viviendo una situación sorprendente y ante un cuadro que preocupa a mucha gente. Ante la elección mucha gente está queriendo movilizarse para trabajar la conciencia de la población, de los electores, con vistas a analizar bien si vale la pena embarcarse en una propuesta que predica violencia, que predica prácticamente persecuciones a minorías y a sectores de la sociedad, como son los negros , homosexuales y otros, o un proyecto que habla de educación, de empleo, de esperanza, y por tanto, de perspectivas de un futuro mejor.

¿Dónde podríamos encontrar las causas de ese giro político en Brasil, un país donde la extrema derecha nunca apareció de una manera tan clara y hoy vemos que, en la primera vuelta, un 46% de la población eligió esa opción política?

Los estudiosos deben examinar para poder entender la causa de ese cuadro. Tal vez un país donde falta una profundización de la reflexión sobre las cuestiones profundas, un país que viene de 350 años de esclavitud negra y después que fueron liberados los esclavos se quedaron sin derechos. Estamos hablando de la mayoría de la población, que era negra en la época, como continúa todavía hoy.

Un cuadro histórico de discriminaciones, de exclusiones, y que fue minimizado en los 12 años del gobierno del Partido de los Trabajadores. Pero los grupos de las oligarquías, los grupos más ricos de la sociedad, representados incluso por los medios de comunicación, nunca aceptaron un cuadro como ese, y ahora han logrado y están consiguiendo quitar gobiernos de izquierda o progresistas y apoyar situaciones extremas como esa candidatura. Tal vez la historia de Brasil pueda ayudar a entender lo que tenemos latente en la sociedad.

En un clima anti-petista y en un estado donde el candidato Bolsonaro fue el más votado en la primera vuelta para presidente, ¿qué representa para usted el hecho de haber sido el diputado federal más votado en el estado de Amazonas? Incluso sabiendo que los políticos deben estar al servicio del conjunto de la población, ¿quién piensa que debe ser prioridad en su mandato como diputado federal?

Yo veo que los medios de comunicación, los grandes medios, intentan criminalizar a los partidos políticos. Por eso, los candidatos, en general, acaban apareciendo más como individuos y no como parte de un colectivo, de un partido. El PT fue duramente atacado y continúa hasta hoy, y se quedó en el imaginario de la población como sinónimo unido a la corrupción. Aunque de los 35 partidos en Brasil, casi todos tienen gente involucrada en corrupción, el trabajo fuerte de los medios fue encima de un partido sólo, que es el PT, que asocian a una cosa mala.

Como el individualismo está siendo la razón de la elección, entonces escogen personas. Creo que en mi caos, a pesar de ser del PT, donde estoy hace 23 años, el hecho de tener una actitud de fiscalización, de reclamar y también de prestar cuentas, la gente quiere políticos que tengan determinadas conductas, algunos por el discurso, otros por la práctica, un discurso que va a combatir la corrupción o la práctica de rendir cuentas, creo que fue eso. Yo tuve votos de personas que votaron en el candidato de la extrema derecha y votaron en mí, viendo en mí un diputado, un político que está allí presente, está siempre en el día a día.

Por tanto, no una mirada partidista, sino una mirada del individuo, él como político, porque creo que en la sociedad hay un sentimiento así, la gente quiere un salvador de la patria, quieren alguien perfecto, quieren a alguien que resuelva los problemas, se queda en esa ilusión . Por mi parte, entiendo que es un mandato que va a representar muchos anhelos, pero yo pretendo continuar en la misma línea de siempre, tener una voz para cuestionar, cobrar las políticas para la población más pobre, cobrar las políticas de inclusión social, como siempre lo hice.

Diferentes medios de comunicación, sobre todo extranjeros, están insistiendo en la importancia de los evangélicos en esta elección. ¿Cuál es el papel que las Iglesias evangélicas están teniendo en la elección de 2018 en Brasil?

Las Iglesias evangélicas, principalmente esas neo pentecostales y otras, tienen un proyecto de poder. Por eso, ellos hacen cualquier negocio para elegir a sus miembros para los parlamentos y hacen cualquier alianza, no importa quien sea el candidato, siempre que pueda defender sus intereses, que es el proyecto de poder gradualmente, buscando cada vez más espacio en los parlamentos y, en la medida de lo posible, tener candidaturas mayoritarias para poder ocupar espacio también en el poder ejecutivo.

Entonces, ellos tienen ese poder, ellos no analizan la corrupción, la ética, los líderes principales no están preocupados si el candidato está involucrado en corrupción o tiene conductas inmorales o todo lo demás. Ellos tienen un proyecto de poder, que no tiene nada que ver con la religión. Ellos usan la religión, desde mi punto de vista, en busca de ese proyecto de poder.

Usted es católico, participa de la vida de la Iglesia católica y ya prestó, y continúa prestando, diversos servicios en la Archidiócesis de Manaos. La Iglesia católica oficialmente dice que no defiende ningún partido, pero esta semana, tanto en la entrevista con el Portal UOL como en una nota pública tras el encuentro con el candidato Fernando Haddad, el Secretario General de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, Mons. Leonardo Ulrich Steiner, ofreció algunas pautas que defienden que los católicos no deben votar en candidatos que predican la violencia y están en contra de la democracia. ¿Usted cree que la postura de la Iglesia católica está siendo suficientemente firme, profética?

La Iglesia en los documentos, en las conversaciones, en las orientaciones, siempre ha sido profética, al menos en estos últimos años en Brasil. En todos los documentos, y reforzado ahora más con las palabras del Papa, ella quiere ser una voz profética. La cuestión es que cuando involucra nombres, acaba de restringirse, no especifica nombres. Tal vez muchos fieles necesitarían oír eso también. En una situación más extrema, y creo que estamos ante una situación más extrema, ahí creo que tendría que dar un paso más. En este momento ya no cabe sólo el anuncio, tiene que ser la denuncia como profeta, denunciar que hay una candidatura fascista, una candidatura que recuerda al nazismo, una candidatura que no tiene propuesta ninguna y ella estimula la violencia de sus adeptos.

Por tanto, en ese momento, ahora más extremo, desde mi punto de vista, ella tiene que dar nombres, ella tiene que decir claramente de qué lado está. Una cosa son las elecciones, el trabajo de toma de conciencia, todos los documentos de la Iglesia están en esa línea, estoy totalmente de acuerdo. Ahora, que estamos muy cerca, es el momento de hablar con más contundencia, porque después de la elección, después del día 28, ahí sólo cabe trabajar el resultado, y sobre fascismo nadie argumenta, se enfrenta, se combate, eso en todo el mundo.

En el tiempo de la campaña, el Arzobispo de Manaos, Mons. Sergio Castriani, le presentó a usted como una referencia entre otras de político católico, alguien comprometido con las causas de los más pobres y con el bien de la sociedad. ¿Por qué no aparecen esas declaraciones implícitas de parte de muchos obispos, en referencia a políticos católicos, comprometidos con la Iglesia y con las causas sociales, y esa es una actitud cada vez más presente en las Iglesias evangélicas?

Es interesante que veo que muchas comunidades, parroquias, en la época de la elección, el sacerdote presenta varias opciones para sus fieles. En su comunidad hay candidatos y allí promueve encuentros para que el candidato se presente, hable, y a veces el sacerdote recomiende, están aquí estos nombres y ustedes son libres para escoger el nombre en ese universo que se presentó, que tienen un buen perfil, que hay sintonía con lo que la Iglesia predica.

Eso ya he visto mucho, ya he participado en algunos encuentros, eso ha habido. Creo que eso tiene que ser ampliado, porque ahí se deja la libertad de elección para el fiel, pero se presentan algunas opciones, se da espacio para que algunas opciones puedan tener la oportunidad de presentarse, exponer sus propuestas. Creo que es un paso importante. Eso, en mi evaluación, vale para los líderes más grandes también. Recomendar algunos nombres, y no imponer, es importante.

Ahora, en el caso de la segunda vuelta, que sólo hay dos nombres, o es uno o es otro, cada uno representa un proyecto. Desde mi punto de vista, es decir cuál es el proyecto que se apoya, cuál es el proyecto que quisiera que fuera implantado. Es una cuestión más extrema, antes en una primera vuelta, donde tienes muchas opciones, lógicamente, se tiene que decir que hay varias posibilidades, pero ahora no hay varias, sólo hay una u otra.

Más allá de la disputa partidista, ¿por qué un católico, un cristiano, no debería votar por el candidato Jair Bolsonaro?

Porque predica violencia, totalmente fuera de lo que el cristiano, y ahí no es sólo católico sino evangélico también, debería predicar. La pregunta es la siguiente, ¿Jesucristo votaría a quién de los dos? Para quien es seguidor de Cristo, Cristo cuestionaba la violencia. Hasta cuando fue arrestado, Pedro fue a querer defenderle con violencia y espada y Jesús dice que no, no vamos por ese camino, no, ese no es el camino que va a liberar al pueblo, que va a ayudar a crear una vida nueva. Entonces es muy simple, o eres seguidor de Cristo o no lo eres. Si lo eres, su predicación era otra, Él denunciaba la explotación de los líderes religiosos y políticos contra los más pobres y el criterio era éste. Creo que este tiene que ser el criterio de la política, ya que es un servicio para la sociedad, tenemos que trabajar en esa línea.

Independientemente del resultado, vemos que se ha instalado en la sociedad brasileña en los últimos meses y se ha incentivado en las últimas semanas, un clima de violencia física y también en las redes sociales. ¿Piensa que esa realidad va a cambiar, independientemente del resultado, o la elección puede traer una mayor acentuación de la violencia en la sociedad brasileña?

Espero que no se cree, porque ya vivimos un ambiente de extremas injusticias, desigualdades e impunidad. La impunidad es grande y eso favorece la continuidad de la violencia e injusticias porque no hay castigo, sea para los grandes, involucrados en corrupción, en crímenes y otras situaciones, sean los pequeños. Entonces la gente, tal vez se sienta más libre para cometer actos irregulares, de violencia, porque sabe que no va a ser castigado.

Por eso, independientemente del resultado de la elección, tenemos que seguir luchando para mejorar el funcionamiento de las instituciones, por ejemplo el proprio poder judicial, al que nadie controla, es el poder más injusto que hay en la sociedad, es distante del pueblo, es caro. ¿Cuántos jóvenes están esperando juicio en las cárceles? Después el poder judicial no reclama que el ejecutivo cuide de esa juventud. Entonces, es el poder más omiso y él favorece la impunidad, las injusticias y la propia violencia.

En esos días nos hemos sorprendido con unas declaraciones de Marine Le Pen, líder de la ultra derecha francesa, diciendo que lo que el candidato Bolsonaro dice no podría ser dicho en otros países, como Francia, y queriendo mostrar distancia de sus posturas. ¿La elección está degradando la imagen de Brasil en el exterior?

En el exterior, la prensa habla más de Brasil y de lo que está sucediendo que en Brasil mismo. Aquí la gran prensa omite casi todo. Imagínese que una candidatura que la pre-candidatura de Lula, que rodaba Brasil, ellos no escribían una línea. Nuestra gran prensa aquí, ella es anti-izquierda, es una estructura que siempre se ha beneficiado del Estado, y aquí para el pueblo se niega la información verdadera.

En el exterior se tiene una visión mejor, se ve a la gran prensa noticiando la realidad del país, es lamentable aquí. Por eso, una de las grandes propuestas es cambiar las comunicaciones en el país. Como está hoy, el pueblo no recibe la información verdadera. Entonces usted ve que si un líder de derecha en el exterior analiza que el discurso de nuestro candidato no tiene ningún sentido y que sería arrestado por varias cosas que él defiende, aquí lo que no se entiende es que una persona de esas, que ciertamente tiene problemas mentales, cómo tantas personas lo siguen.

He leído uno de los artículos que compara lo que le sucedió a Alemania, donde tanta gente dicha de bien que creyó en el discurso de un loco y llevó al país a una tragedia, a una carnicería, a una guerra y todo lo demás. Por eso, aquí también nos preocupamos con eso. Al final su discurso, que no tiene nexo de nada, tiene adeptos en el país y puede acabar siendo elegido presidente de la república.

Usted habla sobre gente de bien que apoyó a Hitler, incluso parte de los obispos alemanes de la época lo apoyaron cuando fue elegido. En Brasil, ningún obispo manifestó públicamente su apoyo a Bolsonaro, pero muchos sacerdotes, en las homilías y en las redes sociales están de su lado. ¿Cuál es la reacción que le produce?

Para mí es una decepción. Yo conozco sacerdotes así y es la mayor decepción. Ese tipo de gente debe entregar su sacerdocio y salir de la Iglesia católica, porque ella no predica eso. Él debería salir, debería tener respeto a sí mismo, al menos, y decir voy a otra institución, a otra Iglesia, pero no a la Iglesia católica, ya que la Iglesia católica no predica eso, y él está queriendo predicar un mensaje falso para los fieles.

Fuente Religión Digital

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Monseñor Leonardo Steiner, sobre Bolsonaro: “No existen salvadores de la patria”

Martes, 16 de octubre de 2018

jair-bolsonaro-racistaleonardo-steinerUn enemigo de la democracia, populista de ultraderecha, posible presidente de Brasil.

“Pedimos que el elector católico observe si los candidatos predican más o menos democracia”

Tras recibir a Haddad, Leonardo Steiner muestra la postura episcopal sobre las elecciones

Bolsonaro, un Mesías que no trae salvación para quien más la necesita

El vencedor en la primera vuelta electoral para ocupar la presidencia de la república fue el candidato Jair Bolsonaro, quien se impuso con el 46% de los votos contra 29% de su más cercano rival. Este exmilitar es conocido por su discurso racista, misógino y lgbtfóbico.

(Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil).- La campaña política en Brasil ha entrado en la segunda vuelta con un panorama sombrío, consecuencia de un resultado que vislumbra como posibilidad cada vez más cercana la llegada al Palacio del Planalto de un enemigo de la democracia, el populista de ultraderecha Jair Mesias Bolsonaro.

Durante la primera vuelta, diferentes obispos y regionales de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, se posicionaron públicamente contra los discursos de odio y violencia, en clara referencia al candidato del Partido Social Liberal – PSL. La Conferencia Episcopal, como entidad, no se pronunció oficialmente antes de la primera vuelta de la elección.

Un día después de la votación, el Secretario General de la entidad, Monseñor Leonardo Steiner, en declaraciones al Portal UOL, ha insistido en la necesidad de que los católicos voten en candidatos que ayuden a preservar, y no a destruir, sistemas democráticos. De hecho, insiste en que esos temas puedan ser abordados por los sacerdotes en las misas de estas próximas semanas. El Secretario General de la CNBB señala que “los sacerdotes no pueden, por ley, defender uno u otro candidato, pero pueden hablar sobre la importancia de la preservación de la democracia.

En sus palabras, Monseñor Steiner, resaltaba que “tenemos dos candidaturas a la Presidencia, pero somos a favor de la democracia. Lo que pedimos es que el elector católico observe si los candidatos predican más o menos democracia, si buscan la convivencia fraterna con base en la educación, en el respeto y en la justicia social, o no”.

Brasil se ha convertido un país cada vez más polarizado, lo que se refleja en episodios lamentables, como es el hecho de que en la noche de la elección un hombre fue asesinado en Salvador de Bahia, por un seguidor de Bolsonaro, por el hecho de decir que había votado en el Partido de los Trabajadores. Del mismo modo, una periodista, a quienes ese candidato define como uno de sus grandes enemigos, fue cortada con una navaja cuando salía de votar en Recife, simplemente por su condición de informadora, por dos hombres que se identificaron como votantes del mismo candidato.

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Ante esta realidad, Monseñor Steiner declaraba que no podemos votar con el corazón lleno de odio, ni pensando que vamos a cambiar Brasil de una hora para otra: no existen salvadores de la patria, sino una democracia que necesita ser permanentemente construida. En ese sentido, el prelado afirmaba que “como cristianos, somos siempre personas de esperanza, y la persona de esperanza va construyendo la democracia”.

Las reacciones en las redes sociales no se han hecho esperar después del posicionamiento del Secretario General de la CNBB, repartiéndose los apoyos con los ataques, en algunos casos furibundos, inclusive de gente que se identifica como católicos. Son los mismos que atacan al Papa Francisco o a todo aquel que contradice sus posiciones, siempre tenidas como las únicas verdaderas y que quieren imponer a todo mundo y a cualquier precio.

Al hablar de las redes sociales, que ha sido el gran instrumento del candidato de la ultraderecha a lo largo de la campaña y donde se han difundido constantemente fake news, Monseñor Steiner insistía en la necesidad de “menos noticias falsas y más noticias verdaderas”, así como en la necesidad de “un debate más maduro“, del que hasta ahora ha huido el candidato del Partido Social Liberal.

Es extraño que se critique a la Iglesia católica por sus declaraciones, en cuanto muchas Iglesias neopentecostales, encabezadas por la Universal de Edir Macedo y su cadena de televisión RECORD, exigen a sus miembros el voto a Jair Bolsonaro, infringiendo las leyes brasileñas. No podemos olvidar que durante el último debate entre los candidatos, emitido por la Red Globo, no estuvo presente el candidato de la ultraderecha, presentando un atestado médico. Sin embargo, en el mismo horario, la Cadena RECORD emitió una entrevista en la que mostraba las bondades de un candidato que muchos consideran un lobo con piel de cordero.

Fuente Religión Digital

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