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El miedo se instala en el colectivo LGTB tras la victoria de Bolsonaro en Brasil, un país en el que 445 personas LGTB murieron en 2017 víctimas del odio

Martes, 6 de noviembre de 2018

jair-bolsonaroAunque ya hemos hablado acerca de esta situación, nos parece interesante el análisis que hace Dosmanzanas:

Jair Bolsonaro ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil. Para otros puede haber sido un sorpresa, pero no para esta página, que desde hace años sigue la trayectoria del personaje y que siempre ha alertado de la seria posibilidad de su victoria. Una victoria que abre ahora un escenario terrible para las personas LGTB en Brasil. En el mejor de los casos, habrá una involución en su visibilidad social. Lo más probable es que a ello se le sumen los intentos del poderoso movimiento evangélico, aliado de Bolsonaro, para restringir sus derechos civiles. Todo ello en un clima de profunda hostilidad social por una parte significativa de la población, alimentada por un candidato que para ganar no ha dudado en convertir al colectivo LGTB en uno de sus chivos expiatorios, y que puede ir a más si la situación socioeconómica brasileña se complica.

Una situación de base harto complicada para el colectivo LGTB

La situación social del colectivo LGTB en Brasil es ya de partida complicada, con o sin Bolsonaro. El Grupo Gay de Bahía, colectivo que hace una meritoria labor de monitorización de los delitos de odio en ese país, tuvo conocimiento de 445 muertes violentas de personas LGTB en 2017: 387 asesinatos y 58 suicidios. «Nunca antes en la historia de este país se registraron tantas muertes, en los 38 años que el Grupo Gay de Bahía (GGB) recolecta y difunde estas estadísticas. Un aumento del 30% en relación a 2016, cuando se registraron 343 muertes», comienza su informe 2017. De alguna de estas muertes nos hemos hecho eco en esta misma página, como por ejemplo la de Dandara dos Santos, una mujer trans. Los instantes previos a su brutal asesinato fueron grabados y dieron la vuelta al mundo. Un horror que entonces conocimos gracias a aquellas imágenes (que sirven de portada al último informe anual del GGB), pero que en muchas más ocasiones es solo un número en una estadística.

La tendencia, en este sentido, ha sido creciente a lo largo de los últimos años. De las 130 personas LGTB muertas de forma violenta en el año 2000 (una cifra que se mantuvo prácticamente constante durante la primera década de este siglo) hemos pasado a 445 en 2017, el año con más muertes registradas. Y en contra de lo que podría pensarse desde la distancia, estas muertes no se dan solamente entre los miembros más vulnerables del colectivo, como es el caso de las mujeres trans que ejercen el trabajo sexual. En el año 2017, el grupo con más victimas (194, el 43,6%) fue el de hombres homosexuales, seguido por el de personas trans (192, el 42,9%). Por componente étnico, la mayoría de las víctimas (260, el 66%) fueron blancas, un porcentaje más de 20 puntos superior al de población blanca en Brasil. Vaya por delante nuestra consideración de que todas las víctimas son iguales: simplemente queremos constatar que la violencia por LGTBfobia en Brasil desborda las ideas preconcebidas.

Este año 2018, además, hemos sido testigos de como la LGTBfobia ha escalado hasta alcanzar ámbitos activistas y políticos. El pasado mes de octubre, asesinaron a una mujer trans al grito de “¡Bolsonaro, sí!”. En mayo recogíamos el asesinato en Río de Janeiro de la activista de género no binario Matheusa Passareli. Y en marzo el de la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco, afrodescendiente, abiertamente bisexual, feminista y activista en favor de los derechos humanos. Aunque en este último caso su condición de mujer bisexual quizá no fuese el factor determinante del asesinato, es imposible desligarla del todo. Una escalada a la que también nos hemos referido al recoger tanto el episodio de acoso que sufrió Judith Butler en una visita al país para participar en un debate universitario como la decisión de un juez federal contra la orden del Consejo Federal de Psicología (el organismo que regula el ejercicio de esta actividad profesional en Brasil) que prohibía desde hace años las «terapias» reparadoras de la homosexualidad.

Bolsonaro: un currículum homófobo largamente trabajado… 

Pero si algún político encarna a la perfección esa LGTBfobia en su discurso político, ese es el militar en la reserva Jair Bolsonaro, al que ya en 2011 mencionábamos en esta página cuando acusó al Ministerio de Educación de «fomentar la homosexualidad» por promover un proyecto contra la homofobia. El material del programa iba a ser difundido durante unos cursos sobre derechos humanos y minorías que se iban a impartir en los centros públicos de Secundaria. La campaña que se organizó por parte de los diputados homófobos, que calificaron la iniciativa de «kit gay», llevó al Gobierno de Dilma Rousseff a suspender la iniciativa. Por aquel entonces el ministro de Educación era precisamente Fernando Haddad, rival de Bolsonaro en las elecciones presidenciales: no es de extrañar que aquel episodio fuera resucitado en la reciente campaña electoral por los partidarios de Bolsonaro, que volvieron a utilizar el supuesto «kit gay» contra Haddad en su estrategia de difusión de información difamatoria a través de WhatsApp y redes sociales.

En 2014 volvimos a referirnos a Bolsonaro, que optó entonces a ser presidente del Comité de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Finalmente no lo consiguió, pero su carácter homófobo fue ampliamente subrayado. Basta con acudir de nuevo a la entrevista que por entonces concedió a la edición brasileña de El País. «Los homosexuales quieren hacerse pasar por víctimas, quieren superpoderes. Muere un homosexual en Brasil y los medios ya están diciendo que es homofobia. Muchos son asesinados por sus colegas, en locales de prostitución o por sobredosis. Mueren y los activistas ya dicen que es homofobia. En Brasil mueren cada día diez mujeres asesinadas por sus parejas, eso es mucho más grave. Los crímenes por homofobia deben ser tratados como cualquier otro crimen. ¿Cuántos heterosexuales mueren cada día? Muchos más que homosexuales», afirmaba.

Bolsonaro negaba también que educar en la diversidad sirviese para combatir la homofobia, y acusaba explícitamente a los que así lo defienden de querer «llevar la materia a las escuelas para transformar a niños de seis años en homosexuales. Al punto de que así se facilita la pederastia en Brasil». Y es que para el diputado brasileño, «la inmensa mayoría» de los homosexuales lo son por imitación. «Son las amistades, el consumo de drogas. Apenas una minoría nacen con defecto de fábrica. Aquí en Brasil se tiene la idea de que por ser homosexual vas a tener éxito en la vida. Las novelas muestran siempre a gais que tienen éxito, que trabajan poco y ganan mucho dinero», sostenía.

Bolsonaro acababa la entrevista burlándose del intento de aprobar una ley que castigase la violencia homófoba, a la que quitaba importancia. «¿Solo porque a uno le guste tomar por culo se convierte en un semidios al que no se le puede pegar?», remataba. Bolsonaro ha hecho otras declaraciones homófobas en el pasado (posiblemente las que más eco mediático han tenido son aquellas en las que aseguraba preferir que un hijo suyo muriese en un accidente a que apareciese «con un bigotudo»), pero basta con releer aquella entrevista a El País para ser consciente de la monstruosidad del personaje. Una entrevista, por cierto, en la que además de su desprecio hacia el colectivo LGTB, Bolsonaro se manifestaba ya partidario de la pena de muerte, de que las «personas de bien» puedan ir armadas, de reducir la edad penal para que los adolescentes que cometen delitos sean tratados como adultos o de implantar políticas de «planificación familiar» para «reducir el número de hijos de los más pobres», que según él tenían más hijos para beneficiarse de las ayudas sociales. Iniciativas todas ellas muy en línea con los derechos humanos.

… y un manipulador

220px-dilma_rousseff_-_foto_oficial_2011-01-09Dilma Rousseff

En esa misma entrevista, por cierto, Jair Bolsonaro reconocía abiertamente que su candidatura al Comité de Derechos Humanos no era más que una estratagema política para conseguir que el PP, partido en el que entonces militaba (Partido Progresista, que pese a su nombre es un partido de derecha) se hiciese con la presidencia de la Comisión de Minas y Energía. El PP formaba por entonces parte de la «base aliada», el heterogéneo grupo de formaciones que daban apoyo parlamentario a la entonces presidenta, Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y entre las cuales se repartían ministerios y comisiones parlamentarias. En este contexto, la Comisión de Derechos Humanos y Minorías importaba poco al PT, interesado en relegar al PP brasileño a una comisión considerada menor. Pero con un candidato como Bolsonaro, el PT, presionado por el sector más sensible a los derechos humanos, se veía en la obligación de negociar. Así sucedió, de hecho. El PT se quedó la presidencia del Comité de Derechos Humanos, y aunque no cedió al PP Minas y Energía, la joya de la corona, si lo hizo con Trabajo y Transportes, considerado también importante.

Desgraciadamente no se trataba de la primera vez que el PT despreciaba el papel de la Comisión de Derechos Humanos. En su momento accedió a que el diputado evangélico Marco Feliciano (miembro del Partido Social Cristiano de Brasil, otra formación aliada de Rousseff) se hiciera con la presidencia pese a contar entre sus antecedentes con declaraciones abiertamente racistas y homófobas. Ya en ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir en el país las «terapias» reparadoras de la homosexualidad, que fue retirada cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en ese momento (en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB).

Los años han pasado. El PP, una formación plagada de políticos corruptos (es el partido más afectado por la operación «autolavado») acabó formando parte de los partidos que promovieron la destitución de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer. Bolsonaro abandonó el partido (actualmente lidera el Partido Social Liberal, una formación de derecha extrema) y lanzó su candidatura presidencial, muy respaldada desde el principio por los grupos evangélicos, que agrupan a un quinto de la población brasileña (a los que no importa que Bolsonaro sea católico si defiende sus posiciones en materia de moral).

Poco a poco, gracias a un discurso fuertemente populista contra la delincuencia y la corrupción y al uso masivo (y carente de escrúpulos) de las redes sociales y de los grupos de WhatsApp por parte de sus partidarios, Bolsonaro fue ampliando su base electoral. Sus propuestas económicas más recientes le han valido además el apoyo de la clase dirigente y de los poderes económicos, que hace años recelaban de él. Bolsonaro, de hecho, se encargó de sellar su alianza con «los mercados» al fichar como principal asesor al economista ultraliberal Paulo Guedes. El encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva (una maniobra jurídica más que dudosa) redondeó el proceso: según las encuestas, Lula da Silva era un único político con carisma suficiente para disputar la presidencia a Bolsonaro. Por si esto fuera poco, un intento de atentado contra Bolsonaro en campaña acrecentó su popularidad y le permitió eludir el cuerpo a cuerpo con otros aspirantes a la presidencia. Llegado el momento decisivo Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales, consiguiendo el 55% de los votos en la segunda vuelta frente a un bienintencionado pero impotente Fernando Haddad.

Miedo en el colectivo LGTB

¿Qué puede suponer para el colectivo LGTB la presidencia de Bolsonaro? En el mejor de los escenarios, una profunda regresión social. Aunque la LGTBfobia de Bolsonaro se revelase «solo» como una manipulación de los peores instintos del electorado para conseguir el poder, el daño ya está hecho: basta comprobar la indisimulada homofobia de sus partidarios, desde sus cánticos multitudinarios hasta las más preocupantes amenazas a través de grupos de WhatsApp (de las que dosmanzanas ha tenido ya conocimiento). Un odio que conducirá, inevitablemente, a una mayor invisibilidad del colectivo y a una mayor vulnerabilidad de aquellas personas LGTB que pese a la situación tengan la valentía de mantenerse visibles y reivindicativas. Es esperable, en este sentido, un mayor número de agresiones y episodios de discriminación contra las personas LGTB. Quizá no se reflejará en las estadísticas (cuando el miedo de las personas LGTB al Estado se acrecienta, disminuyen las denuncias por LGTBfobia), pero mucho nos tememos que sucederá.

Pero es iluso pensar que los grupos homófobos se van a conformar con eso y no van a redoblar su presión. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que muchos de los avances en derechos LGTB que ha experimentado Brasil se han producido al margen de los poderes legislativo o ejecutivo: el matrimonio igualitario es una realidad posible gracias a resoluciones judiciales, mientras que la prohibición de las «terapias» reparadoras, sobre la que como mencionamos arriba tiene lugar una batalla en los tribunales, fue una decisión profesional del Consejo Federal de Psicología. La presión de los grupos evangélicos para que desde el poder político se ponga coto e incluso se revierta esta situación puede encontrar en Bolsonaro el aliado ideal, especialmente si pasado un tiempo la situación socioeconómica no mejora y el presidente decide seguir utilizando al colectivo LGTB como chivo expiatorio. En este caso, lo sombrío del escenario se extenderá además al ámbito jurídico y de derechos civiles.

Fuente Dosmanzanas

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Condenan a los asesinos de Dandara dos Santos, la persona transgénero del terrible vídeo de Brasil

Miércoles, 11 de abril de 2018

640x0-noticias-dandara-dos-santosY que nos explique alguna, qué tiene que ver esto con la Gestación Subrogada…

La brutal agresión verbal y física que termina con el asesinato de Dandara dos Santos fue recogida en un vídeo que se vuelve viral cuando es publicado en YouTube. Un juez condena a prisión a cinco individuos por tortura y asesinato, mientras que cuatro menores que participaron en la agresión seguirán un programa de rehabilitación. 

En abril del año Brasil (y otros países), quedaron conmocionados por el asesinato de una persona transgénero a través de un sobrecogedor vídeo que se vuelve viral tras ser publicado en YouTube. La terrible escena había tenido lugar dos meses antes, el 15 de febrero, en la localidad de Frontera, en el estado de Ceará, donde un grupo de varios individuos retienen contra su voluntad a Dandara dos Santos, de 42 años de edad, para después agredirla verbal y físicamente a la vez que la desnudan y le dan una paliza con todo tipo de objetos, desde zapatos hasta tablas de madera, burlándose en todo momento de ella mientras la transportan en una carretilla hasta que finalmente la asesinan de un disparo. La policía detenía a siete sospechosos de haber participado en la agresión dos días después de la publicación del vídeo, y 18 desde su asesinato. Después de que un jurado popular los declarara culpables, este viernes, 6 de abril, un juez de Fortaleza condena a cinco individuos a diferentes penas en función de su implicación con el asesinato de Dandara dos Santos.

Advertimos de que las imágenes son durísimas, pero no podemos ocultar el sufrimiento de tantas personas por el simple “delito” de ser LGTBI

Francisco José Monteiro de Oliveira Jr., la persona que disparó finalmente sobre Dandara dos Santos, es condenado a una pena de 16 años (aunque en algunos medios acreditan 21), misma pena que cumplirán Jean Victor Silva Oliveira, quien le golpeó con un tablón de madera, y Rafael Alves da Silva Paiva y Francisco Gabriel dos Reis, que participaron en la paliza que le dieron a Dandara dos Santos; mientras que un quinto acusado, Isaías da Silva Camurça, quien se limitó a agredirle verbalmente mientras los demás le daban la paliza, ha sido condenado a 14 años y medio de cárcel. Dos de los condenados, han adelantado su intención de apelar la sentencia. Los cargos que se imputan a los condenados incluyen homicidio y tortura, con el agravante de transfobia.

Otras siete personas fueron acusadas de participar en el crimen, de los que cuatro de ellos, siendo menores de edad, han sido internados en un programa de rehabilitación, otros dos son prófugos y el último ha sido puesto en libertad por falta de pruebas. «¿Nadie mató a Dandara? ¿Fue un rayo lo que cayó sobre su cabeza? ¿Una piedra que cayó del edificio?», reclama Marcus Renan Palacio, fiscal del caso, después de que los condenados negaran haber matado a Dos Santos a pesar de haber admitido que la habían atacado.

Francisco José Monteiro de Oliveira Jr., llega a disculparse con los familiares de su víctima en el tribunal, alegando que había sido «engañado», pero que «había aprendido que debemos tener amor en nuestro corazones» tras una revelación que le ha llevado a encontrarse con Jesús. «Este no es el convento de las Carmelitas. Este es el Tribunal de Justicia», le ha respondido el fiscal, argumentando que podía «pedirle al Todopoderoso» que le perdone, pero que el sistema judicial iba a castigarles por sus actos.

Si Brasil es uno de los países más violentos del mundo, con un triste récord de 62.000 homicidios en 2017 en lo que supone un incremento de un 30 % con respecto al año anterior, la violencia contra los miembros del colectivo LGBT es una de las más altas del mundo, produciéndose una media de más de un asesinato al día, siendo además el país que acapara la mitad de los asesinatos de personas transexuales del planeta. En lo que va de año han sido asesinadas 35 personas transexuales en Brasil.

Fuente Universogay

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El brutal asesinato de Dandara dos Santos descubre al mundo y a su propio país la violencia contra las mujeres trans en Brasil

Martes, 14 de marzo de 2017

dandaracapa-490x315Aunque ya contamos la noticia hace unos días, recogemos este análisis de dosmanzanas debido a su importancia, eso sí, seguiremos sin publicar el duro vídeo que quien lo desee puede hacerlo en este enlace. Un video brutal, como brutal es la transfobia que determinados secores religiosos transmiten a diario…

El brutal asesinato de Dandara dos Santos, cuyos instantes previos fueron grabados en un vídeo que ha dado la vuelta al mundo, ha puesto en el primer plano de la actualidad la espantosa realidad de que viven las personas LGTB, y muy singularmente, las mujeres transexuales, en Brasil.

Poco más podemos añadir a la brutalidad de las imágenes que posiblemente el lector haya visto ya. En ellas se puede ver como un grupo de jóvenes propina una brutal paliza a Dandara dos Santos, una mujer trans de 42 años, que permanece indefensa en el suelo, cubierta de polvo y ensangrentada, incapaz casi de moverse: le propinan patadas, la golpean con una tabla… Parece claro, según su estado, que el vídeo comienza a grabarse cuando buena parte de la paliza ha tenido ya lugar. Al final del vídeo sus asesinos la cargan en una carretilla, como si fuera un guiñapo, y se alejan del lugar. Según se ha sabido después, hasta un lugar cercano en el que la remataron a tiros. El asesinato ocurrió el pasado 15 de febrero en Fortaleza, en el estado brasileño de Ceará, al noreste de Brasil.

https://www.youtube.com/watch?v=mQTGSEW1LyE

¿Qué hace distinto este asesinato al de otras tantas mujeres trans que ocurren en el país latinoamericano? El hecho de que un testigo de lo sucedido grabara las imágenes con la cámara de su teléfono móvil y las difundiera a través de YouTube, produciendo una conmoción nacional e internacional.  Medios para los que el asesinato de una mujer trans en las calles de un barrio pobre de América Latina nunca hubiese sido noticia se han hecho eco de la muerte de Dandara y del enorme sufrimiento que lo precedió. Hasta The New York Times dedicaba a Dandara un artículo en el que recogía su historia personal. Y las autoridades brasileñas, que en tantas y tantas ocasiones dejan sin investigar este tipo de crímenes, se han puesto las pilas ante la reacción social y ya han procedido a detener a los autores de la agresión, perfectamente identificables en las imágenes. Por una vez parece que sí se hará justicia.

Insertamos, en este punto, el vídeo en cuestión. Advertimos que las imágenes son muy duras (y por eso no publicamos el video)…

Un caso que por desgracia no es único

Lo recogíamos en enero: según el último informe del Grupo Gay de Bahía, durante el año 2016 se cometieron en Brasil 343 asesinatos de personas LGTB, lo que supone una media de una muerte cada 25 horas. Se trata de la cifra más alta desde hace 37 años, cuando esta organización comenzó a emitir este tipo de informes. 172 eran varones homosexuales (el 50,15 %), 144 mujeres transexuales (41,98 %), 10 lesbianas (2,92 %), 4 personas bisexuales (1,17 %) y 12 heterosexuales (3,50 %). Se han incluido estos últimos porque sus asesinatos se debieron a su relación con personas LGTB, bien por ser sus familiares o parejas.

El Grupo Gay de Bahía (GGB) es una asociación de defensa de los derechos LGTB que trabaja en Brasil desde hace décadas. Anualmente, desde hace 37 años, realiza un informe en el que se detallan los asesinatos de personas LGTB cometidos en el país, según los datos que han podido recopilar a través de los medios de comunicación y denuncias en la red. Esto supone que la cifra real debe ser mayor, puesto que las autoridades policiales no emiten ninguna documentación al respecto. Sirva de ejemplo el caso de Itarbelly Lozano, brutalmente asesinado por su propia madre el pasado mes de diciembre, considerado oficialmente un conflicto familiar. También es posible que la proporción de asesinatos tránsfobos sea mayor: aunque esto está cambiando poco a poco, en Brasil y en otros países de América Latina no es infrecuente que los medios se refieran a mujeres trans como hombres homosexuales.

GGB también denunciaba la práctica impunidad de que disfrutan los asesinos en este tipo de casos. De los 343 asesinatos cometidos en 2016, solamente fueron identificados 60 homicidas, apenas el 17 %, y tan solo un 10 % de los procesos abiertos contra ellos terminaron en condenas.

Un clima político y social conservador y LGTBfobo

Al incremento en el número de episodios reportados de violencia LGTBfoba en Brasil contribuye muy posiblemente la mayor presencia de noticias en medios y redes sociales en los últimos años. Pero, aunque hablamos de un país en el que la homofobía y la transfobia social siempre han estado muy vivas, no debería pasarse por alto el momento que vive el país latinoamericano, en plena ola de de conservadurismo social y político. Una situación a la que no es ajena la pujanza del lobby evangélico, que en 2013 fue capaz, por ejemplo, de reunir a 100.000 personas en Río de Janeiro para mostrar su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país.

La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil, políticamente articulados por encima de los tradicionales límites partidarios, también se hizo evidente el nombramiento en 2013 del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos, posición que ocupó varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad, prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil, que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en la Cámara de Diputados si llegaba a votarse en el pleno bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB. Movilizaciones que sin embargo no acabaron cristalizando en una evolución política y social en sentido progresista, más bien al contrario. Buen ejemplo de ello, al margen del oscuro proceso de destitución como presidenta de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer, ha sido la elección como alcalde de Río de Janeiro del obispo evangélico Marcello Crivella, que en el pasado ha descrito la homosexualidad como una “conducta maligna” y un “mal terrible”.

Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, denunciaba en junio del año pasado, a raíz de la masacre homófoba de Orlando, los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos a los que calificaba de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’”, advirtiendo que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”. Wyllys, recordemos, ha llegado a estar amenazado de muerte y es objeto de frecuentes campañas de desprestigio personal.

Dandara dos Santos, un nombre que ya es historia

No queremos acabar sin rendir homenaje a Dandara dos Santos, la mujer con cuyo asesinato abríamos esta entrada. No tuvo una vida fácil. Mujer transexual, pobre, seropositiva. Sin embargo, y en ello coinciden todos los medios que han podido hablar con quienes la conocían personalmente, era una persona alegre, optimista, siempre dispuesta a ayudar a quien se lo pedía. Su sueño, abrir un salón de belleza y poder comprarse un coche.

Como Matthew Sephard en Estados Unidos, como Daniel Zamudio en Chile, el nombre de Dandara dos Santos ya es historia viva del movimiento LGTB. Su espantoso asesinato ha actuado como revulsivo social y ha dado lugar a una campaña de concienciación sobre la violencia contra las mujeres trans en Brasil (#PelaVidaDasPessoasTrans) pocas veces vista en ese país, que ojalá sirva para dar un fuerte empujón a la lucha contra la transfobia. Ese sería el mejor homenaje a su persona.


Fuente Dosmanzanas

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El obispo evangélico Marcelo Crivella, con historial homófobo, gana y asume la alcaldía de Río de Janeiro

Martes, 3 de enero de 2017

senador-marcelo-crivela-prb-rjLos alcaldes de los 5.568 municipios brasileños elegidos en octubre iniciaron el pasado domingo sus mandatos de cuatro años.

La homosexualidad es una “conducta maligna”, un “mal terrible” y una “condición lamentable”. Es lo que escribía en su libro Evangelizando a África el nuevo alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella. Obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Crivella simboliza la pujanza de los grupos evangélicos en Brasil, portavoces en su mayoría de la LGTBfobia más indisimulada.

El obispo evangélico, cantante de góspel y senador Marcelo Crivella asumió como alcalde de Río de Janeiro, la segunda mayor ciudad de Brasil, con un discurso en el que abundaron las citas a Dios y a los valores de la familia y en el que prometió una profunda austeridad y anunció recortes.

El candidato del conservador Partido Republicano Brasileño (PRB)una organización con once años de trayectoria política. Con el 59% de los votos, Marcello Crivella, se impuso a su rival socialista Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por cerca de veinte puntos porcentuales. La derecha conquista así otro importante bastión de poder tras desalojar a la presidenta Dilma Rousseff el pasado mes de agosto mediante un procedimiento de impeachment.

“La orden es la siguiente: está prohibido gastar”, afirmó en su discurso en la sede del Concejo Municipal el primer líder evangélico en asumir como alcalde de una capital regional en Brasil. “El país está en crisis. Río de Janeiro está en crisis. Es tiempo de cautela”, dijo el alcalde de la ciudad más emblemática de Brasil al referirse a la grave recesión que el país sufre hace dos años y que redujo significativamente la recaudación de todas las ciudades.

La economía de Brasil sufrió una retracción del 3,8 % en 2015, su peor resultado en 25 años, y, según las últimas proyecciones, se retrocedió otro 3,5 % en 2016, con lo que acumuló dos años consecutivos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

Crivella, un ingeniero de 59 años, aseguró que las cuentas de la alcaldía de Río no escaparon a esa crisis, pese a que la ciudad consiguió atenuarla como organizadora de los Juegos Olímpicos de 2016, y que tendrá que esforzarse por impedir la quiebra que amenaza a varios gobiernos regionales y municipales de Brasil.

El obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios y senador por el conservador Partido Republicano Brasileño (PRB), una formación que representa a los evangélicos, dijo que, entre los 78 decretos que publicó este domingo en el Diario Oficial del municipio, varios ya prevén recortes de gastos y medidas para ajustar las finanzas a épocas de vacas flacas.

Entre tales medidas destacó la que crea una comisión que revisará todos los incentivos fiscales concedidos por las últimas administraciones para determinar cuáles se justifican, así como la que analizará todas las prebendas recibidas por funcionarios públicos para eliminar las pagas injustificables. Otra medida redujo de 24 a 12 el número de secretarios de su Gabinete en una demostración de que en tiempos de crisis “es el Gobierno el que tiene que dar ejemplo”. Igualmente determinó que la secretaría de Hacienda presente en 60 días un plan para renegociar la deuda pública con los acreedores y la reducción a la mitad de los actuales cargos de confianza. “También le recomendé a todos los secretarios negociar cada contrato y cada gasto para que podamos garantizar la seguridad económica”, dijo.

Crivella instó a los contratistas de la alcaldía a que colaboren para superar la crisis. “Reconozco el lucro como motor de la actividad económica pero el momento recomienda reducir el margen de ganancias”, afirmó el que fuera entre 2012 y 2014 ministro de Pesca del gobierno de la destituida presidenta Dilma Rousseff.

En el discurso Crivella atribuyó su llegada a la alcaldía de Río a un designio de Dios y agradeció a las iglesias evangélicas por haberse unido para impulsar su candidatura. “Quiero agradecer a mis hermanos evangélicos. Más del 90% de los evangélicos de Río votaron por mí. Eso nunca había ocurrido. Tengo que agradecer mucho a todas las iglesias, incluso a los evangélicos que normalmente se alejan de los procesos electorales por entender la Biblia de otra manera”, dijo.

Además, señaló que su llegada a la alcaldía de Río forma parte de un proyecto político de la Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada por su tío, el obispo Edir Macedo.

Pese al discurso conservador de su campaña y a sus polémicas manifestaciones contra los homosexuales y en favor de la sumisión de las mujeres, Crivella sorprendió al anunciar un Gabinete de figuras variadas, que incluye varias mujeres y hasta un exguerrillero.

Igualmente, pese a que en el pasado llegó a acusar a la Iglesia Católica de “prácticas demoníacas”, agradeció hoy al arzobispo de Río de Janeiro, Joao Orani Tempesta, por haberle permitido acercarse por primera vez a los católicos durante su campaña.

Un historial homófobo…

Al votar en Copacabana, el religioso prometió dedicarse “a cuidar sobre todo de la salud, educación, transporte y seguridad”. Crivella fue obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 por su tío Edir Macedo. El pastor ha subrayado que, más allá de la vida religiosa, tuvo varios oficios antes de convertirse en senador: ingeniero civil, escritor, oficial de reserva del ejército, taxista, profesor universitario y funcionario. Crivella llegó al cargo de senador en 2002 sin haber participado nunca antes en una elección, en gran parte gracias al voto de los fieles. Desde que comenzó a disputarse la alcaldía de Río en 2004, ha prometido constantemente que la Iglesia Universal no influiría en sus decisiones políticas. Sin embargo, sus declaraciones al respecto son vistas con escepticismo tanto por otros líderes religiosos como por analistas políticos.

Y es que el historial de Crivella es muy desalentador para la población LGTB carioca. El alcalde electo, que tomará posesión en enero, es obispo de la evangélica Iglesia de Universal del Reino de Dios. Tras pasar diez años en África como misionero, escribió el libro Evangelizando a África, en el que califica la homosexualidad de “conducta maligna”, “mal terrible” y “condición lamentable” , y que los gays son víctimas de un “terrible mal”. Dijo, además, que la Iglesia católica “predica doctrinas demoníacas”, mientras que el hinduismo y las religiones africanas albergan “espíritus impuros”. Debido a las repercusiones negativas del texto, durante la campaña electoral tuvo que disculparse por las ofensas que publicara “hace décadas”, “cuando era joven”, después de vivir en un ambiente de guerra y superstición.

En las semanas previas a su elección, Crivella se declaró favorable a las uniones civiles pero no al matrimonio entre personas del mismo sexo, que es legal en Brasil desde 2013. Un cambio respecto a sus posiciones previas, en las que se había mostrado contrario a cualquier reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Los antecedentes, sin embargo, no invitan al optimismo.

El pastor Ed René Kivitz, miembro de la Iglesia Bautista del Agua Blanca, dijo a BBC Brasil que la dualidad entre el Crivella religioso y el Crivella político no es más que una “estrategia de campaña”. A pesar de que Crivella intentó desligarse de su papel como miembro de la Iglesia Universal, Kivitz opina que su carrera política se decide “en el horizonte interno de su experiencia religiosa”.

Crivella fue ministro de la Pesca durante el gobierno de Dilma Rousseff y aliado del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (ambos del Partido de los Trabajadores) en varias campañas políticas. No obstante, durante el proceso de impeachment de Rousseff votó “sí” al juicio político de la presidenta.

La elección del pastor evangélico, en una ciudad conocida internacionalmente por sus exuberantes carnavales, ha sido interpretada como otro paso hacia la consolidación del conservadurismo en el país más grande de América Latina. Las preocupaciones apuntan a que su futura gestión agudizará la intolerancia religiosa y dañará la políticas a favor de la equidad de género y los derechos de la comunidad LGTB. Sin embargo, analistas consultados por BBC Brasil creen que algunas alegaciones en cuanto a Crivella son “exageradas”. “Él tuvo que dejar claro que no va a eliminar el Desfile Gay o el carnaval, ni tolerar ningún tipo de persecución hacia las religiones de origen africano”, argumenta Ricardo Ismael, doctor en Ciencias Políticas e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. “Es una exageración ese tipo de acusación. No sería estratégica para él”, opina Ismael.

La pujanza evangélica, seria amenaza para las personas LGTB

Y es que, a pesar de los avances jurídicos, Brasil sigue registrando un elevado índice de LGTBfobia social, lo que cada año causa la muerte violenta de varios cientos de personas. No es precisamente ajeno a este clima de odio la pujanza del lobby evangélico en ese país, al que en diversas ocasiones hemos hecho referencia (conviene recordar que los evangélicos agrupan ya a un quinto de la población brasileña). Aunque Brasil es el país con más personas católicas del mundo, la comunidad evangélica agrupa al 20% de los brasileños. Entre 2000 y 2010, el número de evangélicos en ese país creció un 61%. La Iglesia Universal, principal denominación Pentecostal en Brasil, es la tercera con más fieles en ese país. . Hace un par de años, por ejemplo, cerca de 100.000 personas convocadas por diversos grupos evangélicos mostraban en Río de Janeiro su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país. La convocatoria coincidió con la “Marcha por Jesús”, un evento que anualmente congrega a decenas de miles de fieles evangélicos.

La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil también se hizo evidente el nombramiento del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos en 2013, cargo que ocupó durante varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad (prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil) que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las fuertes movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB.

Pero Feliciano no está solo. Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, denunciaba hace unos meses, a raíz de la masacre homófoba de Orlando, los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos a los que calificaba de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’”, advirtiendo que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”. Wyllys, que ha llegado a estar amenazado de muerte por su defensa de la igualdad y por su propia orientación homosexual, acusaba directamente a Marco Feliciano, al también diputado Pastor Eurico, al pastor Silas Malafaia, a la psicológa Marisa Lobo y a la pastora y cantante Ana Paula Valadão. También mencionaba a Jair Bolsonaro, que es católico pero defiende la agenda conservadora del Frente Parlamentario Evangélico en el Congreso.

Fuente Agencias, vía Religión Digital/ Cristianos Gays/Dosmanzanas

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Marcelo Crivella, polémico obispo evangélico con historial homófobo gana la alcaldía de Río de Janeiro

Viernes, 4 de noviembre de 2016

senador-marcelo-crivela-prb-rjEn una elección turbulenta, rodeada de polémicas, Marcelo Crivella ganó la alcaldía de Río de Janeiro, Brasil.

La homosexualidad es una “conducta maligna”, un “mal terrible” y una “condición lamentable”. Es lo que escribía en su libro Evangelizando a África el alcalde electo de Río de Janeiro, Marcelo Crivella. Obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Crivella simboliza la pujanza de los grupos evangélicos en Brasil, portavoces en su mayoría de la LGTBfobia más indisimulada.

El pasado domingo tuvo lugar la segunda vuelta de las elecciones municipales en Río de Janeiro, la segunda mayor ciudad de Brasil. El candidato del conservador Partido Republicano Brasileño (PRB)una organización con once años de trayectoria política. Con el 59% de los votos, Marcello Crivella, se impuso a su rival socialista Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por cerca de veinte puntos porcentuales. La derecha conquista así otro importante bastión de poder tras desalojar a la presidenta Dilma Rousseff el pasado mes de agosto mediante un procedimiento de impeachment.

Al votar en Copacabana, el religioso prometió dedicarse “a cuidar sobre todo de la salud, educación, transporte y seguridad”. Crivella fue obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 por su tío Edir Macedo. El pastor ha subrayado que, más allá de la vida religiosa, tuvo varios oficios antes de convertirse en senador: ingeniero civil, escritor, oficial de reserva del ejército, taxista, profesor universitario y funcionario. Crivella llegó al cargo de senador en 2002 sin haber participado nunca antes en una elección, en gran parte gracias al voto de los fieles.

Desde que comenzó a disputarse la alcaldía de Río en 2004, ha prometido constantemente que la Iglesia Universal no influiría en sus decisiones políticas. Sin embargo, sus declaraciones al respecto son vistas con escepticismo tanto por otros líderes religiosos como por analistas políticos.

Y es que el historial de Crivella es muy desalentador para la población LGTB carioca. El alcalde electo, que tomará posesión en enero, es obispo de la evangélica Iglesia de Universal del Reino de Dios. Tras pasar diez años en África como misionero, escribió el libro Evangelizando a África, en el que califica la homosexualidad de “conducta maligna”, “mal terrible” y “condición lamentable” , y que los gays son víctimas de un “terrible mal”. Dijo, además, que la Iglesia católica “predica doctrinas demoníacas”, mientras que el hinduismo y las religiones africanas albergan “espíritus impuros”. Debido a las repercusiones negativas del texto, durante la campaña electoral tuvo que disculparse por las ofensas que publicara “hace décadas”, “cuando era joven”, después de vivir en un ambiente de guerra y superstición.

En las semanas previas a su elección, Crivella se declaró favorable a las uniones civiles pero no al matrimonio entre personas del mismo sexo, que es legal en Brasil desde 2013. Un cambio respecto a sus posiciones previas, en las que se había mostrado contrario a cualquier reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Los antecedentes, sin embargo, no invitan al optimismo.

El pastor Ed René Kivitz, miembro de la Iglesia Bautista del Agua Blanca, dijo a BBC Brasil que la dualidad entre el Crivella religioso y el Crivella político no es más que una “estrategia de campaña”. A pesar de que Crivella intentó desligarse de su papel como miembro de la Iglesia Universal, Kivitz opina que su carrera política se decide “en el horizonte interno de su experiencia religiosa”.

Crivella fue ministro de la Pesca durante el gobierno de Dilma Rousseff y aliado del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (ambos del Partido de los Trabajadores) en varias campañas políticas. No obstante, durante el proceso de impeachment de Rousseff votó “sí” al juicio político de la presidenta.

La elección del pastor evangélico, en una ciudad conocida internacionalmente por sus exuberantes carnavales, ha sido interpretada como otro paso hacia la consolidación del conservadurismo en el país más grande de América Latina. Las preocupaciones apuntan a que su futura gestión agudizará la intolerancia religiosa y dañará la políticas a favor de la equidad de género y los derechos de la comunidad LGTB. Sin embargo, analistas consultados por BBC Brasil creen que algunas alegaciones en cuanto a Crivella son “exageradas”. “Él tuvo que dejar claro que no va a eliminar el Desfile Gay o el carnaval, ni tolerar ningún tipo de persecución hacia las religiones de origen africano”, argumenta Ricardo Ismael, doctor en Ciencias Políticas e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. “Es una exageración ese tipo de acusación. No sería estratégica para él”, opina Ismael.

La pujanza evangélica, seria amenaza para las personas LGTB

Y es que, a pesar de los avances jurídicos, Brasil sigue registrando un elevado índice de LGTBfobia social, lo que cada año causa la muerte violenta de varios cientos de personas. No es precisamente ajeno a este clima de odio la pujanza del lobby evangélico en ese país, al que en diversas ocasiones hemos hecho referencia (conviene recordar que los evangélicos agrupan ya a un quinto de la población brasileña). Aunque Brasil es el país con más personas católicas del mundo, la comunidad evangélica agrupa al 20% de los brasileños. Entre 2000 y 2010, el número de evangélicos en ese país creció un 61%. La Iglesia Universal, principal denominación Pentecostal en Brasil, es la tercera con más fieles en ese país. . Hace un par de años, por ejemplo, cerca de 100.000 personas convocadas por diversos grupos evangélicos mostraban en Río de Janeiro su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país. La convocatoria coincidió con la “Marcha por Jesús”, un evento que anualmente congrega a decenas de miles de fieles evangélicos.

La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil también se hizo evidente el nombramiento del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos en 2013, cargo que ocupó durante varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad (prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil) que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las fuertes movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB.

Pero Feliciano no está solo. Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, denunciaba hace unos meses, a raíz de la masacre homófoba de Orlando, los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos a los que calificaba de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’”, advirtiendo que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”. Wyllys, que ha llegado a estar amenazado de muerte por su defensa de la igualdad y por su propia orientación homosexual, acusaba directamente a Marco Feliciano, al también diputado Pastor Eurico, al pastor Silas Malafaia, a la psicológa Marisa Lobo y a la pastora y cantante Ana Paula Valadão. También mencionaba a Jair Bolsonaro, que es católico pero defiende la agenda conservadora del Frente Parlamentario Evangélico en el Congreso.

Fuente Agencias/BBC/Dosmanzanas

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Repunte de homofobia a pocas semanas de la inauguración de los JJ.OO. de Río de Janeiro

Sábado, 9 de julio de 2016

Rio-2016

El activismo brasileño lanza un grito contra la creciente LGTBfobia a menos de un mes del comienzo de las Olimpiadas de Río

Tres crímenes de odio al colectivo LGTB hacen sonar las alarmas de la homofobia en Brasil a pocas semanas de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

El próximo 5 de agosto tendrá lugar la apertura oficial de los Juegos de Río 2016. El estado de las infraestructuras, el descontento social, la corrupción política, el virus del Zika, la contaminación de las aguas… son solo algunos de los temas que viene recogiendo la prensa generalista a colación de las Olimpiadas durante las últimas semanas, sin olvidar las noticias puramente deportivas. Sin embargo, desde dosmanzanas queremos hacernos eco de la llamada de atención del activismo LGTB brasileño, hostigado por la intolerancia, la violencia e incluso la muerte. Prácticamente cada día en Brasil es asesinada una persona trans o un hombre homosexual. Entretanto, políticos y líderes religiosos (sobre todo evangélicos) alientan el odio y la discriminación, obviando la responsabilidad de sus mensajes y acciones…

A pocas semanas del comienzo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro además del temor al virus del Zika, la carencia de infraestructuras y el aumento de la delincuencia en Brasil, tenemos que sumar una oleada de violencia contra homosexuales y transexuales. Se ha informado de tres asesinatos recientes, cuyas víctimas eran gays o transexuales, quienes no fueron víctima de ningún robo, indicando que fueron víctimas de crímenes de odio, para los que la policía tampoco parece haberse molestado en detener a ningún sospechoso.

La realidad de la comunidad LGTB en Brasil es muy preocupante, especialmente entre las facciones más vulnerables y con menos recursos. El país carioca es un ejemplo claro de que la conquista de ciertos derechos reconocidos (como la aprobación del matrimonio igualitario en 2013) no son un sinónimo instantáneo de la igualdad real. Incluso algunos líderes políticos, que mostraron en un principio su abierto apoyo a los derechos LGTB, han ido modulando su discurso para evitar la pérdida de apoyos; recordemos el caso de la candidata socialista Marina Silva.

Lo cierto es que la nación brasileña acumula más de 1600 asesinatos a personas LGTB en los últimos cuatro años y medio. Y esta es solo la punta del iceberg, ya que muchas agresiones o no se denuncian o no se contabilizan como crímenes de odio LGTBfóbico. Varios asesinatos homófobos ocurridos durante las últimas semanas ponen de manifiesto la necesitad de políticas específicas contra el odio y la violencia, como reclaman las asociaciones igualitarias y las organizaciones de derechos humanos.

índiceEdivaldo Silva de Oliveira y Jeovan Bandeira

La misma semana en la que se produjo la masacre homófoba de Orlando, los profesores gais Edivaldo Silva de Oliveira y Jeovan Bandeira eran brutalmente asesinados en Bahía. Los maestros, personas respetadas y queridas por su entorno, fueron encontrados en el maletero del coche de Silva en la carretera BA-120. El vehículo y los cuerpos estaban carbonizados. Gabriel Figuera Lima, de 21 años de edad, apareció en una calle de Amazonia con un cuchillo en el cuello. Unos días antes, en el estado costero de Bahía, los cuerpos de profesores, Edivaldo Silva de Oliveira y Jeovan Bandeira, fueron encontrados carbonizados en el maleteros de un coche en llamas. A finales del mes de junio, Wellington Júlio Mendonça de Castro, de 24 años de edad, era apaleado y apedreado en una carretera al noroeste de Río. El Grupo Gay de Bahía (GGB), la organización brasileña más antigua en la defensa de los derechos LGTB, denuncia que estos crímenes son sólo la punta del iceberg porque, según ellos, cerca de 1600 personas han muerto por ataques motivados por homofobia en los últimos cuatro años en Brasil.

Solo en lo que va de año se han registrado ya 160 casos de muertes violentas de personas LGBT en Brasil, según denuncia el Grupo Gay de Bahía.

PandoraPero detrás de cada víctima hay una historia. Una de las más recientes que se conoce es la de Pandora”, la mujer trans asesinada en el centro de São Sebastião el pasado fin de semana. La víctima salía de un bar cuando recibió varias puñaladas por parte de un hombre desconocido. Por cierto, no ayuda mucho el tratamiento que algunos medios de comunicación generalistas de Brasil dan a la orientación sexual y a la identidad de género. Al documentar el caso de “Pandora” encontramos que varios medios se refieren a ella desde “hombre homosexual” hasta “travesti”, aunque la Red Trans de Brasil sí la reconoce como una víctima transexual.

En Brasil las víctimas de este tipo de crímenes sufren dos tipos de discriminación, la de sus agresores y la de la policía, además de que las cifras ni siquiera son fiables porque muchos crímenes ni siquiera son reportados. A esto añadimos el aumento de la popularidad de los políticos conservadores y evangélicos, que se resisten a una legislación progresiva que fomente la tolerancia y el respeto desde la escuela.

Este repunte de homofobia no deja de ser contradictorio si tenemos en cuenta que Río de Janeiro tiene una larga tradición de ser un destino habitual para la comunidad LGTB en Sudamérica y refugio para personas transexuales que acuden a realizar sus operaciones quirúrgicas. A mediados de los años 90, Brasil fue uno de los primeros países en ofrecer medicación antirretroviral gratuita para personas infectadas con el VIH, y en 2003 se convierte en el primer país latinoamericano en reconocer el matrimonio igualitario. Pero esta ola de violencia homofóbica pone en tela de juicio esta actitud progresista, además de que el país se encuentra en plena recuperación de una recesión, enfrentándose al desempleo y un proceso de destitución contra su presidenta, Dilma Rousseff.

La «violencia homofóbica ha alcanzado niveles de crisis, y es cada vez peor», declara Jandira Queiroz, coordinador de movilización de Amnistía Internacional Brasil, donde la delincuencia callejera se ha incrementado este año hasta un 24 % y los homicidios un 15 %, dejándose sentir con mayor peso en la comunidad LGTB. Al igual que muchos atletas y personalidades se pronunciaron en contra de las políticas homofóbicas de Rusia, durante los Juegos de Invierno de Sochi, en 2014, se espera que se realcen protestas a medida que llegue la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el 5 de agosto.

Precaución a los turistas LGTB que acudan a las Olimpiadas

Ante este panorama, algunos medios LGTB internacionales recomiendan “prudencia” y “precaución” a los turistas y aficionados LGTB que viajen a Río de Janeiro para disfrutar de las Olimpiadas. Aunque se garantice la seguridad en las inmediaciones de los recintos deportivos y se incremente la presencia policial en Ipanema, Copacabana y en las zonas más turísticas, conviene evitar los barrios conflictivos y las áreas más desprotegidas, sobre todo yendo solos.

En todo caso, los Juegos de Río son una oportunidad para poner el foco en los problemas de las personas LGTB de Brasil (como se está haciendo con la violencia en general, con la utilización de los recursos públicos por parte de los gobernantes o con la crisis sanitaria y medioambiental). Al fin y al cabo, cuando pasen los Juegos Olímpicos, por desgracia, los brasileños LGTB tendrán que seguir haciendo frente al estigma, a los discursos de odio y a la violencia LGTBfóbica.

Evangélicos contra la igualdad en Brasil

Los representantes públicos evangélicos se han convertido en uno de los voceros más críticos con la igualdad de las personas LGTB en los últimos años en Brasil. Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, publicaba en su cuenta de Facebook (a raíz de la execrable matanza de Orlando) un post en el que denunciaba los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos, a los que califica de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’” y advertía que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”.

Wyllys, que ha llegado a estar amenazado de muerte por su defensa de la igualdad y por su propia orientación homosexual (como publicaba dosmanzanas en 2011), acusa directamente a los diputados Marco Feliciano, Eurico Pastor, además del pastor Silas Malafaia, Marisa Lobo y a la pastora y cantante Ana Paula Valadão. También mencionaba a Jair Bolsonaro, que es católico pero defiende la agenda conservadora del Frente Parlamentario Evangélico en el Congreso. “El fundamentalismo religioso (islámico en este caso, pero también existente en otras religiones, tal como lo conocemos en Brasil) es fuente de odio contra las personas LGBT”, argumenta el diputado Wyllys.

El recalcitrante homófobo Marco Feliciano, también a través de su cuenta de Facebook, respondía a la acusación alegando que “es lamentable el grado de psicopatía de los seres humanos en este siglo. El Estado Islámico también es responsable de la muerte de más de 150 mil cristianos”. Feliciano, miembro del PSC (Partido Social Cristiano de Brasil), fue nombrado presidente de la comisión de Derechos Humanos en 2013 pese a contar entre sus antecedentes con declaraciones abiertamente racistas y homófobas.

Asimismo, Feliciano también es recordado por ser uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir en Brasil las “terapias” reparadoras de la homosexualidad, que fue retirada cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en ese momento, en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB.

Incluso otros destacados pastores evangélicos, como el profesor universitario Roberlei Panasiewic o el teólogo de la Asamblea de Dios José Gonçalves, se han distanciado de las posturas extremistas de Feliciano y lo han calificado de “fundamentalista”.

La influencia que los grupos evangélicos, en cualquier caso, es cada vez mayor en Brasil (solo hay que recordar que agrupan ya a un quinto de la población). En mayo de 2013, por ejemplo, los evangélicos convocaban a más de 100.000 personas en Río de Janeiro para protestar contra el matrimonio igualitario, reconocido en todo el país por decisión del Consejo Nacional de Justicia. Bien es cierto que pocos días después cientos de miles de personas celebraban con gran éxito la 17ª edición del Orgullo LGTB de São Paulo.

 Fuente Universogay/Dosmanzanas

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Polémica en Brasil por un spot que muestra a parejas del mismo sexo intercambiando regalos por el Día de los Enamorados

Martes, 9 de junio de 2015

Furibunda reacción de los sectores homófobos de Brasil contra un spot de O Boticário, cadena especializada en productos de perfumería y cuidado personal. El spot, de 30 segundos de duración, muestra a cuatro parejas de enamorados, de las cuales dos son del mismo sexo, intercambiando regalos y abrazos con motivo del Día de los Enamorados (que en Brasil se celebra en 12 de junio):

¿A alguien realmente puede parecerle un spot ofensivo? Pues sí, a tenor de la reacción de los sectores homófobos, que han promovido un boicot a O Boticário y una ola de protestas ante el Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria de Brasil (Conar), que ha anunciado que estudiará el caso. Uno de los primeros en reaccionar contra el spot ha sido el influyente pastor evangélico Silas Malafaia, bien conocido por su LGTBfobia.

Una reacción, en cualquier caso, que bien podría tener un efecto contrario al deseado, al haber movilizado a los partidarios de la igualdad LGTB que han iniciado toda una campaña de apoyo a la campaña en redes sociales. En Twitter han comenzado a usarse hastag como #merecerespeito (merece respeto) #euapoio (yo apoyo) #propagandaboticario #demoslikenovideo (demos me gusta al vídeo). En YouTube, por ejemplo, donde el vídeo del spot lleva ya cerca de tres millones de visualizaciones en el momento de redactar esta entrada, hay abierta una frenética competición entre “likes” y “dislikes”, doblando en este momento los votos favorables a los desfavorables.

Brasil: Matrimonio igualitario pero fuerte LGTBfobia social

Cabe recordar que, a pesar de los avances en el reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo, Brasil sigue registrando un elevado índice de LGTBfobia social, lo que cada año causa la muerte violenta de varios cientos de personas. No es precisamente ajeno a este clima de odio la pujanza del lobby evangélico en ese país, al que en diversas ocasiones hemos hecho referencia. Hace un par de años, cerca de 100.000 personas convocadas por diversos grupos evangélicos mostraban en Río de Janeiro su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país. La convocatoria coincidió con la “Marcha por Jesús”, un evento que anualmente congrega a decenas de miles de fieles evangélicos.

La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil también se hizo evidente el nombramiento del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos en 2013, cargo que ocupó durante varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad (prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil) que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las fuertes movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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La evangélica Marina Silva, candidata presidencial, retira de su programa el apoyo al matrimonio homosexual en Brasil

Lunes, 1 de septiembre de 2014

Marina-Silva1La recién elegida candidata socialista, Marina Silva, que releva al desaparecido Eduardo Campos en la carrera presidencial, ha defraudado a la comunidad LGTB de Brasil al retirar de su programa el compromiso de respaldar el matrimonio igualitario apenas unas horas después de publicarlo. Su proximidad con el potente electorado evangélico parece una de las razones más factibles.

Habíamos leído en La Nación que Marina Silva, candidata presidencial brasileña, en el capítulo titulado “Ciudadanía e Identidades” del programa de gobierno lanzado este viernes en Sao Paulo, se planteaba “apoyar propuestas en defensa del casamiento civil igualitario”, así como “eliminar obstáculos a la adopción de niños por parte de parejas homoafectivas“. Miembro de la conservadora iglesia evangélica Asamblea de Dios, Marina Silva no se refirió directamente a este tema cuando pronunció un discurso al ser lanzado el programa.

Pues bien, el comando de campaña de la candidata socialista a la Presidencia de Brasil Marina Silva informó este sábado que fueron retirados del programa de Gobierno, que presentó este viernes, los párrafos en que se manifestaba su apoyo al matrimonio homosexual. Paso en falso, presiones o miedo a perder apoyos. Sea como fuere, lo cierto es que Marina Silva, Silva, ferviente creyente de la religión evangélica, que condena la homosexualidad y candidata socialista a las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, ha retirado de su programa la reivindicación del matrimonio igualitario. Y lo ha hecho tan solo unas horas después de haberlo publicado. La aspirante a medirse con la actual presidenta, Dilma Rousseff, parece más preocupada de no perder el voto evangélico que de defender la igualdad total del colectivo LGTB. Silva, aunque bien posicionada en las encuestas, sustituye a Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo el pasado 13 de agosto. En este sentido, el equipo de Silva demuestra un decepcionante abandono de los compromisos adquiridos por el anterior candidato.

 Pero Silva quiere consolidarse como la candidata de los ciudadanos descontentos con la política actual y que no se identifican con el Partido de los Trabajadores (en el poder hace 12 años) y el opositor socialdemócrata PSDB. Según las últimas encuestas, Silva ganaría en segunda vuelta a la presidenta Dilma Rousseff, que aspira a la reelección en los comicios de octubre. En tercer lugar de las preferencias aparece el candidato Aecio Neves del PSDB.

Su equipo ha querido salir al paso de la polémica difundiendo un comunicado que, sin embargo, no aparece en el apartado de prensa de la web del partido. En la nota, recogida por medios de comunicación internacionales, los socialistas alegan que la redacción del texto ya retirado “no representa fielmente los resultados de la discusión interna”, matizando que “nuestro compromiso es con el Estado laico, con respeto a las libertades individuales y religiosas. El Estado laico es defender los intereses de todos, el que cree y no cree, independientemente de su color, religión u orientación sexual”.

El programa de Gobierno de la abanderada del Partido Socialista Brasileño (PSB) fue presentado en un acto celebrado en Sao Paulo y en uno de sus trechos manifestaba su apoyo al “casamiento civil igualitario” y a la aprobación de leyes que garanticen ese derecho. Sin embargo, según una nota divulgada este sábado por los responsables de su campaña, el texto “no retrataba con fidelidad los resultados del proceso de discusión sobre ese tema en la formulación del programa de Gobierno”. En lugar de los párrafos suprimidos, se ha agregado uno en el que se afirma que “permanece intocable el compromiso irrestricto” de la candidata “con la defensa de los derechos civiles” de los homosexuales y “con la promoción de acciones que eduquen a la población para la convivencia respetuosa con las diferencias”.

El influyente pastor evangélico brasileño Silas Malafia, en cuyas cuentas de Twitter se constata su profunda homofobia y su tenaz obsesión en contra de los derechos LGTB, que él mismo justifica hasta la saciedad en su “derecho democrático” a difundir libremente los postulados cristianos, cargaba contra la versión inclusiva del programa socialista. Según rezaba Malafia en un tuit, “el programa de gobierno de Marina es una defensa vergonzosa de la agenda gay, y lo peor, con datos mentirosos sobre asesinatos gays. Voy a esperar”. El pastor tiraba la piedra y escondía rápidamente la mano, añadiendo en tuits sucesivos que antes de un pronunciamiento rotundo quería comprobar la reacción de la propia Marina Silva. Y una vez esta echaba marcha atrás en sus compromisos electorales LGTB, Malafia no dudaba en transmitir su euforia con las siguientes palabras: “el activismo gay está enojado con Marina. ¡Comenzando a estar satisfecho! Gracias a toda la presión. No estamos aquí para tragarnos la agenda gay”.

Es un hecho  el cúmulo de presiones ejercidas por el lobby evangélico en Brasil en contra de la igualdad de las personas LGTB, así como de sus mensajes de represión y de odio. El año pasado, sin ir más lejos, cerca de 100.000 personas convocadas por diversos grupos evangélicos mostraron en Río de Janeiro su oposición al derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio, reconocido judicialmente en ese país. La convocatoria coincidió con la “Marcha por Jesús”, un evento que anualmente congrega a decenas de miles de fieles evangélicos de todo el país.

La fuerza del evangelismo brasileño consiguió asimismo el esperpéntico nombramiento del diputado Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos, cargo que ocupó hasta finales de 2013. Feliciano es un socialcristiano, marcadamente homófobo y racista, que fue colocado en aras del acuerdo que su formación mantiene con el partido de Rousseff.

En cualquier caso, pese a la obcecación de pastores evangélicos como Malafia o incluso el negacionismo de los crímenes motivados por el odio LGTB, es tristemente cierto que la homofobia está instalada en buena parte de la sociedad brasileña y que a menudo se traduce en violencia, crímenes y suicidios. Y, desde luego, es inegable la responsabilidad del lobby evangélico mediante sus discursos vejatorios, como la interesada y falsa asociación entre homosexualidad y pederastia.

El Grupo Gay de Bahía, el colectivo LGTB más antiguo del país, hacía público un dato que ejemplifica bien la situación: desde 1980 hasta 2009 se produjeron 2.998 asesinatos homófobos. El último caso que recogimos expresamente fue el homicidio de Bruno Borges de Oliveira, un muchacho gay de 18 años que volvía a casa en compañía de dos amigos tras disfrutar de una noche de fiesta. El brutal ataque fue llevado a cabo por 6 jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y los 23 años, que formaban una banda que se había especializado en acudir a una de las zonas de ambiente de São Paulo y allí atacar a víctimas desprevenidas, a las que humillaban, robaban y agredían.

En Brasil no existe ninguna legislación sobre el casamiento entre personas del mismo sexo, pero se permite en los registros civiles en función de una decisión judicial adoptada a mediados del 2013. La justicia brasileña determinó que las oficinas públicas que celebran matrimonios no pueden rechazar a parejas homosexuales que deseen casarse, a pesar de que el Congreso no ha aprobado una ley federal al respecto. El 14 de mayo de 2013, el Consejo Nacional de Justicia de Brasil, órgano de gobierno del poder judicial, decidía por 14 votos contra 1 emitir una orden que obliga a los registros civiles de todo el país a adoptar un único criterio y registrar los matrimonios entre personas del mismo sexo. La orden venía a despejar la situación jurídica existente hasta entonces en Brasil, donde 13 jurisdicciones (12 de los 26 estados y el Distrito Federal) reconocían ya el matrimonio igualitario. Por lo tanto, el matrimonio igualitario es una realidad de facto, a pesar de no contar con una legislación específica.

Con información de La Nación , Dosmanzanas y NTN 24

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Un homófobo recalcitrante, candidato a presidir la Comisión de Derechos Humanos de Brasil.

Jueves, 20 de febrero de 2014

jair-bolsonaro-racistaSu nombre es Jair Bolsonaro, es militar en la reserva y representa al Partido Progresista (PP) en la Cámara de Diputados de Brasil. Pero sobre todo es un orgulloso homófobo que manifiesta sin pudor alguno su desprecio hacia las personas homosexuales. Y si el juego político brasileño no lo remedia, puede convertirse en el próximo presidente del Comité de Derechos Humanos y Minorías de la Cámara. Bolsonaro sucedería en ese puesto a otro político homófobo, el diputado evangélico Marco Feliciano.

El perfil de Jair Bolsonaro es el contrario al que se esperaría de un político interesado en los derechos humanos. Es partidario de la pena de muerte, de que “las personas de bien” puedan ir armadas, de reducir la edad penal para que los adolescentes que cometen delitos sean tratados como adultos, de implantar políticas de “planificación familiar” para “reducir el número de hijos de los más pobres”… Lo explica bien en la entrevista que ha concedido a la edición brasileña del diario El País.

Pero Bolsonaro es sobre todo es un orgulloso homófobo, que niega de forma rotunda que en Brasil las personas homosexuales sufran discriminación, acoso o violencia. “Los homosexuales quieren hacerse pasar por víctimas, quieren superpoderes. Muere un homosexual en Brasil y los medios ya están diciendo que es homofobia. Muchos son asesinados por sus colegas, en locales de prostitución o por sobredosis. Mueren y los activistas ya dicen que es homofobia. En Brasil mueren cada día diez mujeres asesinadas por sus parejas, eso es mucho más grave. Los crímenes por homofobia deben ser tratados como cualquier otro crimen. ¿Cuántos heterosexuales mueren cada día? Muchos más que homosexuales”, afirma en la misma entrevista.

“¿Porque a uno le guste tomar por culo (…) no se le puede pegar?”

Bolsonaro niega también que educar en la diversidad sirva para combatir la homofobia, y acusa explícitamente a los que así lo defienden de querer “llevar la materia a las escuelas para transformar a niños de seis años en homosexuales. Al punto de que así se facilita la pederastia en Brasil”. Y es que para el diputado brasileño, “la inmensa mayoría” de los homosexuales lo son por imitación. “Son las amistades, el consumo de drogas. Apenas una minoría nacen con defecto de fábrica. Aquí en Brasil se tiene la idea de que por ser homosexual vas a tener éxito en la vida. Las novelas muestran siempre a gays que tienen éxito, que rabajan poco y ganan mucho dinero”, sostiene.

Bolsonaro acaba la entrevista burlándose del intento de aprobar una ley que castigue la violencia homófoba, a la que quita importancia. “¿Solo porque a uno le guste tomar por culo se convierte en un semidios al que no se le puede pegar?”, remata.

Un cínico juego político

Lo cierto es que como el propio Jair Bolsonaro reconoce abiertamente en la entrevista, su candidatura a la Comisión de Derechos Humanos no es más que una estratagema política para conseguir que el PP (que pese a su nombre, “Partido Progresista”, es un partido conservador) se haga con la presidencia de la Comisión de Minas y Energía. El PP forma parte de la “base aliada”, el heterogéneo grupo de formaciones que dan apoyo parlamentario a la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y entre las cuales se reparten ministerios y comisiones parlamentarias.

En este contexto, la Comisión de Derechos Humanos y Minorías parece importar poco al PT, mucho más interesado en quedarse con Minas y Energía y relegar al PP brasileño a una comisión considerada menor. Pero con un candidato como Bolsonaro, el PT, presionado por el sector más sensible a los derechos humanos, puede verse en la obligación de negociar.

Posible sucesor de otro político homófobo

Desgraciadamente no se trata de la primera vez que el PT desprecia el papel de la Comisión de Derechos Humanos. En su momento accedió a que el diputado evangélico Marco Feliciano (miembro del Partido Social Cristiano de Brasil, otra formación aliada de Rouseff) se hiciera con la presidencia pese a contar entre sus antecedentes con declaraciones abiertamente racistas y homófobas. Ya en ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir en el país las “terapias” reparadoras de la homosexualidad, que fue retirada cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en ese momento (en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB).

Conviene recordar que los grupos evangélicos, que agrupan a un quinto de la población brasileña, son en su mayoría fuertemente homófobos. En mayo del año pasado, por ejemplo, los evangélicos convocaban a más de 100.000 personas en Río de Janeiro para protestar contra el matrimonio igualitario, reconocido en todo el país por decisión del Consejo Nacional de Justicia. No es de extrañar que Jair Bolsonaro, pese a no formar parte de la poderosa bancada evangélica (el grupo de diputados evangélicos que, pertenecientes a diversos partidos políticos, actúan de forma coordinada en materia de moral) sí cuente con sus simpatías, una vez que parece que ha renunciado a colocar a otro de los suyos como sucesor de Feliciano.

Las personas LGTB en Brasil, un colectivo desprotegido

El escenario descrito resulta especialmente sangrante si se tiene en cuenta la situación de Brasil, un país que pese a sus avances en el reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo registra una importante LGTBfobia social, responsable de la muerte violenta de varios cientos de personas cada año (338 en 2012, según cifras del Grupo Gay de Bahía).

Han pasado poco más de dos semanas desde la última vez que nos hicimos eco de un asesinato homófobo ocurrido en ese país, el de Bruno Borges de Oliveira, un muchacho de 18 años que volvía a casa en compañía de dos amigos tras disfrutar de una noche de fiesta. Desgraciadamente es muy probable que en este intervalo de tiempo más personas hayan muerto como consecuencia de la violencia desencadenada o favorecida por su orientación sexual o identidad de género.

Fuente Dosmanzanas

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