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El escritor jamaicano Marlon James habla del exorcismo al que se sometió para intentar dejar de ser homosexual

Sábado, 23 de marzo de 2019

marlonjamesEl escritor jamaicano Marlon James ha hablado públicamente sobre el exorcismo al que se sometió en su juventud para intentar dejar de ser homosexual, en una entrevista concedida a BBC Radio. El autor ha revelado como, en su deseo de integrarse en la sociedad jamaicana, trató por todos los medios de alterar su orientación sexual con la ayuda del pastor de una iglesia evangélica a la que acudió durante un tiempo.

Marlon James, de 48 años, ha publicado hasta ahora cuatro novelas. En 2015, se convirtió en el primer jamaicano en obtener el premio Man Booker por su tercera novela Breve historia de 7 asesinatos, inspirada en el intento de asesinato de Bob Marley a mediados de los setenta, y en la que incluyó personajes homosexuales, según sus propias palabras, para reflejar «la hipocresía en Jamaica». Su último libro, Black Leopard, Red Wolf, acaba de ser publicado en Estados Unidos.

Hijo de detectives y abiertamente homosexual, James decidió abandonar su país —uno de los más homófobos del planeta— en 2007 para instalarse en Mineápolis (Estados Unidos), en busca de un lugar menos hostil. «En mi adolescencia, antes de ir a la universidad, pasaba casi todo el tiempo en mi habitación. Pasé tanto tiempo allí que mis vecinos pensaron que hice la escuela secundaria en Estados Unidos. Iba a clase y luego desaparecía. Básicamente, venía a casa para cenar, dormir y dibujar cómics. Tenía pocos amigos», contaba en una entrevista con The Guardian.

Sus años en Jamaica supusieron toda una evolución personal. Se graduó en Lengua y Literatura. A principios de los noventa, encontró trabajo en una agencia de publicidad y, poco después, comenzó a asistir a una iglesia evangélica de Kingston, en busca de respuestas a ciertas preguntas existenciales que se hacía. James, que ya estaba en la treintena, había visto a otros feligreses recibir exorcismos, y pensó que él también necesitaba uno.

«Los libertadores recitaron versículos de la Biblia y rechazaron las mentiras de James en el nombre de Jesús. James, traumatizado, comenzó a vomitar  […] Finalmente, gritó: ‘Veo a dos hombres follando cada vez que cierro los ojos para rezar’. Los libertadores le sacaron el espíritu de la homosexualidad, el de la blasfemia y el del espíritu de incredulidad. Le dijeron que habían oído ocho demonios dentro de él […] Después de un rato, dejó de llorar y ordenó a sus demonios que se fueran. La mujer sostuvo su rostro en sus manos y le dijo que estaba libre». Así describe la periodista Jia Tolentino en un reciente artículo para The New Yorker las sensaciones de James en aquel momento.

Durante unos pocos meses, James se sintió libre de luchas internas. Poco a poco, sin embargo, comenzó de nuevo a consumir pornografía. Afortunadamente, su vida dio un vuelco el día que se sintió liberado de culpa y comprendió que sería más fácil cambiar sus creencias sobre la homosexualidad que reprimir su sexualidad. «Un día, súbitamente, lo pensé: ‘¿y si me deshago de la iglesia?’. Y funcionó de forma radical. Soy demasiado raro para ser un ateo, pero no creo que tenga fe ya», señaló en su entrevista radiofónica. Su asunción como hombre gay, sin embargo, le condenaba en la que posiblemente es una sociedad tan homófoba como la jamaicana. «Ya fuera en avión o en ataúd, sabía que tenía que salir de Jamaica», escribía él mismo en 2015 en The New York Times.

Jamaica, un infierno para las personas LGTB

Que Jamaica es posiblemente la sociedad más homófoba de América no es un secreto, y no solo porque las relaciones homosexuales masculinas sigan siendo delito. En el pasado hemos recogido noticias verdaderamente espantosas sobre la situación social en la que viven las personas LGTB en la isla. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces la organización J-FLAG, había sido previamente amenazado, y en junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gais. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones sexuales en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos otro caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Poco después cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió Dwayne Jones, una joven adolescente transgénero asesinada pocas semanas antes por una turba de personas que descubrieron su condición.

En marzo de 2015 dábamos cuenta del brutal linchamiento a un joven gay, a manos de una turba furiosa, que lo mató a pedradas. En 2016 se producían dos nuevos asesinatos de posible motivación homófoba. Y en septiembre de 2017, el activista Dexter Pottinger era apuñalado hasta la muerte en su domicilio.

Son solo algunos de los casos que trascienden las fronteras de Jamaica. Muchos otros ni siquiera llegamos a conocerlos, entre otras cosas por la falta de confianza y la pasividad de los cuerpos y fuerzas de seguridad ante estos casos. La violencia y el miedo, de hecho, no son episodios aislados sino que forman parte de la vida cotidiana de las personas LGTB jamaicanas, bien reflejados en el completo informe de 86 páginas que en 2014 publicó sobre Jamaica la organización Human Rights Watch.

Ello no impide que incluso en un ambiente tan hostil surjan valientes activistas, que de hecho en 2015 celebraron por primera vez varios actos con motivo del Orgullo LGTB, sin convocar, eso sí, una manifestación como tal. Algo que por supuesto sí pueden hacer los homófobos. Una de estas llamativas muestras públicas de homofobia fue la que recogimos en 2014, cuando cientos de personas, convocados por una coalición de líderes religiosos, salieron a las calles de Kingston coincidiendo con el Orgullo para protestar contra lo que denominaron la «creciente amenaza de la homosexualidad».

Fuente Dosmanzanas

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“No nos borrarán”: Así le protestan a Trump ante la nueva arremetida de su Gobierno contra las personas transgénero

Viernes, 26 de octubre de 2018

transflagEn Estados Unidos se calcula que hay más de 1,4 millones de personas transgénero, quienes se verían afectadas si la administración del presidente Donald Trump lleva a cabo su política de cambio en materia de reconocimiento de género.

Según lo divulgó el diario The New York Times, en un memorando del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) se propone definir legalmente el género de una persona por su sexo biológico al nacer. Este hecho anularía los derechos conquistados por la población trans desde la presidencia del exmandatario Barack Obama. “Sexo significa el estatus de una persona como hombre o mujer en función de rasgos biológicos inmutables identificables durante o antes del nacimiento”, propone el HHS en la nota, según el diario.

“El sexo que figura en el certificado de nacimiento de una persona, tal como se emitió originalmente, constituirá una prueba definitiva del sexo de una persona, a menos que sea refutado por pruebas genéticas confiables”, añade el texto oficial.

Este hecho motivó a que miles de personas protestarán este lunes en Washington ante lo que consideran una nueva arremetida del Gobierno de Trump, que ya ha venido limitado los derechos de las personas trans en ámbitos como la educación y la salud.

“Lucharemos y seremos fuertes, y estaremos aquí después de que esta administración esté en un montón de basura”, aseguró Mara Keisling, directora ejecutiva del Centro Nacional de Derechos Transgénero, de Estados Unidos.

Los activistas de la comunidad LGBT marcharon hacia la Casa Blanca con pancartas que tenía escrito “#Won’tBeErased” (#NoSeremosEliminados) en apoyó a las persona transgénero. Etiqueta que también posicionaron en las redes sociales.

Entretanto, el Departamento de Salud y Servicios Humanos mencionó que no hablarían de “supuestos documentos filtrados”.

El activismo LGBT se mantiene en alerta en Estados Unidos, y aseguran que habrá impugnaciones legales si dicho rumor se concreta, ya que no permitirán que se vulneren los derechos del colectivo trans.

“Si la administración quiere regresar el tiempo al continuar con su propia definición de sexo frívola y científicamente infundada, estaremos ahí para enfrentar el desafío”, aseveró la directora legal de Lambda, Dianna Flynn.

Por su parte, el Centro Nacional para la Igualdad Transgénero describió a través de una cadena de tuits los posibles cambios que se plantea el Gobierno de Trump como una “abominación” y “un ataque imprudente” en las vidas de personas transgénero.

“No nos vamos a ninguna parte. Las personas trans no pueden ser borradas con un memo. Publica una selfie. Llama a un amigo. Asiste a nuestro mitin mañana. Todo para mostrarles que #WeWontBeEreased“, dijo la organización en su cuenta de Twitter.

Asimismo, informaron que a lo largo y ancho de todos los Estados Unidos se están realizando manifestaciones para evitar que esta medida gubernamental se efectúe.

Fuente Universogay

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La administración Trump plantea reformar las leyes federales para suprimir la existencia jurídica de las personas trans

Miércoles, 24 de octubre de 2018

ejercito-trans-contra-trump-696x522La administración presidida por Donald Trump continúa en su denodada persecución de las personas trans. Según ha adelantado The New York Times, el Departamento de Salud está elaborando una reforma de las leyes federales en materia de educación que incluiría una definición del sexo o género que negaría la existencia de las personas trans y, por lo tanto, la posibilidad de que ejerzan algún derecho con su identidad de género real. Según esa definición, «el sexo se refiere a la condición de una persona como hombre o mujer en base a rasgos biológicos inmutables identificables por o antes del nacimiento». La pretensión es que esta descripción sea adoptada también por los Departamentos de Justicia, Salud y Trabajo, por lo que afectaría a las personas trans en todos los aspectos de su vida pública.

El Título IX de la Ley de Derechos Civiles establece la prohibición de discriminar en razón del sexo en los programas de educación que reciban financiación federal. La anterior administración estadounidense, presidida por Barack Obama, estimó que esa disposición también acogía a las personas trans y emitió una directiva en la que ordenaba a las instituciones de enseñanza que respetaran la identidad de género de los alumnos trans en cualquier actividad educativa. Eso amparaba a las personas trans en el uso de los baños públicos, las actividades separadas por género o la asignación de dormitorios, que debían adaptarse a la identidad de género expresada por el alumnado. Los centros que no respetasen esa normativa podían perder la financiación federal. Sin embargo, en cuanto se produjo el cambio de gobierno, la nueva Administración, presidida por Donald Trump, derogó esa directiva y dejó sin protección a los alumnos trans. Pero su pretensión es, al parecer, llegar aún más lejos.

Según un memorándum que ha llegado a manos del diario The New York Times, el Departamento de Salud está elaborando una reforma del mencionado Título IX, en la que se incluiría una definición de lo que es el sexo, con el objetivo de evitar que las personas trans puedan ver reconocida oficialmente su identidad de género. Según el Departamento de Salud, las distintas agencias gubernamentales necesitan adoptar una definición del sexo o género explícita y uniforme como algo determinado «sobre una base biológica clara, fundamentada en la ciencia, objetiva y administrable». Sin embargo, desoyendo las evidencias científicas, pretende que esa definición establezca la existencia de únicamente dos sexos, varón y mujer, inmutables y determinados por los genitales que la persona tuviera al nacer. Además, cualquier disputa administrativa en relación al reconocimiento del sexo o género se dilucidaría con pruebas genéticas.

Específicamente, el memorándum propone que «el sexo se refiera a la condición de una persona como hombre o mujer en base a rasgos biológicos inmutables identificables por o antes del nacimiento. El sexo que figure en el certificado de nacimiento de una persona, tal como se emitió originalmente, constituirá una prueba definitiva del sexo de una persona a menos que sea refutado por evidencia genética confiable».

La propuesta es que esta definición no solo afecte al Departamento de Educación, sino que sirva de guía al resto de las agencias gubernamentales. Significaría negar la existencia de casi un millón y medio de ciudadanos estadounidenses, cuya identidad de género no sería reconocida por la Administración en materia de derechos civiles de ámbito federal. Específicamente sería adoptada por el Departamento de Salud, el Departamento de Justicia, el Departamento de Educación y el Departamento de Trabajo (llamados coloquialmente «los cuatro grandes»), por lo que afectaría a los ciudadanos trans en todos los aspectos de su vida pública.

Según la directora de Human Rights Campaign, Sarah Warbelow, «las personas trans están asustadas. En cada paso en el que la administración ha tenido la opción, han optado por darle la espalda a las personas trans». Por ello, el Centro Nacional por la Igualdad Transgénero ha convocado una manifestación en la ciudad de Washington, que concluirá frente a la Casa Blanca. Su directora, Mara Keisling, describe la propuesta de reforma como «una medida superagresiva, despectiva y peligrosa» que lo que trata es «decir que no existimos».

El empeño en la discriminación de las personas trans

Esta propuesta de reforma es un paso más del actual Gobierno estadounidense en su ensañamiento en socavar los derechos de las personas trans. Conquistada la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016, Donald Trump y Mike Pence (cuya LGTBfobia era ya bien conocida antes de ser invitado por Trump a ser su candidato a vicepresidente) se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son en este momento su objetivo principal. Hay en marcha, por ejemplo, toda una operación para excluirlas del Ejército, que por el momento permanece en suspenso por decisión judicial pero que Trump y Pence parecen decididos a llevar hasta el final y llegar hasta el Tribunal Supremo, cuya actual composición puede serles desdichadamente favorable.

Una de las últimas disposiciones ha sido la retirada de las normas de protección de las personas trans recluidas en las cárceles federales que en su momento instauró la administración Obama. La administración Trump ordenó que sea el «sexo biológico», y no la identidad de género el que determine las instalaciones a las que las personas trans son asignadas. Una norma especialmente cruel hacia las mujeres trans, que han perdido de esta manera la protección de la que gozaban frente a agresiones sexuales a manos de otros reclusos.

Como hemos señalado anteriormente, la administración Trump también retiró la protección al alumnado trans en las escuelas que reciben fondos federales. Y ha prohibido, por mencionar otro ejemplo más, el uso de la palabra «transgénero» en los informes de su principal agencia sanitaria, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés). Y todo ello por no hablar de las medidas dirigidas de forma global contra el colectivo LGTB en su conjunto, como por ejemplo su intención de que el personal sanitario pueda negarse a atender a una persona homosexual, bisexual o transexual si considera que prestarle la asistencia sanitaria que precisa vulnera sus creencias.

Fuente Dosmanzanas

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Condenan a los asesinos de Dandara dos Santos, la persona transgénero del terrible vídeo de Brasil

Miércoles, 11 de abril de 2018

640x0-noticias-dandara-dos-santosY que nos explique alguna, qué tiene que ver esto con la Gestación Subrogada…

La brutal agresión verbal y física que termina con el asesinato de Dandara dos Santos fue recogida en un vídeo que se vuelve viral cuando es publicado en YouTube. Un juez condena a prisión a cinco individuos por tortura y asesinato, mientras que cuatro menores que participaron en la agresión seguirán un programa de rehabilitación. 

En abril del año Brasil (y otros países), quedaron conmocionados por el asesinato de una persona transgénero a través de un sobrecogedor vídeo que se vuelve viral tras ser publicado en YouTube. La terrible escena había tenido lugar dos meses antes, el 15 de febrero, en la localidad de Frontera, en el estado de Ceará, donde un grupo de varios individuos retienen contra su voluntad a Dandara dos Santos, de 42 años de edad, para después agredirla verbal y físicamente a la vez que la desnudan y le dan una paliza con todo tipo de objetos, desde zapatos hasta tablas de madera, burlándose en todo momento de ella mientras la transportan en una carretilla hasta que finalmente la asesinan de un disparo. La policía detenía a siete sospechosos de haber participado en la agresión dos días después de la publicación del vídeo, y 18 desde su asesinato. Después de que un jurado popular los declarara culpables, este viernes, 6 de abril, un juez de Fortaleza condena a cinco individuos a diferentes penas en función de su implicación con el asesinato de Dandara dos Santos.

Advertimos de que las imágenes son durísimas, pero no podemos ocultar el sufrimiento de tantas personas por el simple “delito” de ser LGTBI

Francisco José Monteiro de Oliveira Jr., la persona que disparó finalmente sobre Dandara dos Santos, es condenado a una pena de 16 años (aunque en algunos medios acreditan 21), misma pena que cumplirán Jean Victor Silva Oliveira, quien le golpeó con un tablón de madera, y Rafael Alves da Silva Paiva y Francisco Gabriel dos Reis, que participaron en la paliza que le dieron a Dandara dos Santos; mientras que un quinto acusado, Isaías da Silva Camurça, quien se limitó a agredirle verbalmente mientras los demás le daban la paliza, ha sido condenado a 14 años y medio de cárcel. Dos de los condenados, han adelantado su intención de apelar la sentencia. Los cargos que se imputan a los condenados incluyen homicidio y tortura, con el agravante de transfobia.

Otras siete personas fueron acusadas de participar en el crimen, de los que cuatro de ellos, siendo menores de edad, han sido internados en un programa de rehabilitación, otros dos son prófugos y el último ha sido puesto en libertad por falta de pruebas. «¿Nadie mató a Dandara? ¿Fue un rayo lo que cayó sobre su cabeza? ¿Una piedra que cayó del edificio?», reclama Marcus Renan Palacio, fiscal del caso, después de que los condenados negaran haber matado a Dos Santos a pesar de haber admitido que la habían atacado.

Francisco José Monteiro de Oliveira Jr., llega a disculparse con los familiares de su víctima en el tribunal, alegando que había sido «engañado», pero que «había aprendido que debemos tener amor en nuestro corazones» tras una revelación que le ha llevado a encontrarse con Jesús. «Este no es el convento de las Carmelitas. Este es el Tribunal de Justicia», le ha respondido el fiscal, argumentando que podía «pedirle al Todopoderoso» que le perdone, pero que el sistema judicial iba a castigarles por sus actos.

Si Brasil es uno de los países más violentos del mundo, con un triste récord de 62.000 homicidios en 2017 en lo que supone un incremento de un 30 % con respecto al año anterior, la violencia contra los miembros del colectivo LGBT es una de las más altas del mundo, produciéndose una media de más de un asesinato al día, siendo además el país que acapara la mitad de los asesinatos de personas transexuales del planeta. En lo que va de año han sido asesinadas 35 personas transexuales en Brasil.

Fuente Universogay

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Donald Trump firma la orden que prohíbe a las personas trans servir en el Ejército

Lunes, 28 de agosto de 2017

ejercito-trans-contra-trump-696x522Ya ha pasado. Tras varias semanas de escuchar de todo, Trump firmó ayer el memorándum que impedirá que las personas trans puedan servir en las fuerzas armadas norteamericanas.

La agenda anti-LGTB del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se consolida. Medios estadounidenses de primera línea, como The Wall Street Journal o The New York Times, han adelantado que en próximos días el presidente hará llegar por fin al secretario de Defensa, Jim Mattis, la orden por escrito detallando la prohibición a las personas transexuales de servir en el Ejército de su país. El anuncio, que Trump hizo en Twitter hace varias semanas, había sido recibido con sorpresa tanto por los colectivos LGTB como por buena parte de la clase política estadounidense, legisladores republicanos incluidos, así como por la propia cúpula militar. Pero el presidente está absolutamente dispuesto a implementar la prohibición, que ha sido bienvenida por la derecha religiosa, un sector que se consolida como uno de los apoyos más sólidos de Trump.

Recordemos que no fue hasta 2015 cuando el entonces secretario de Defensa, Ash Carter, anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército estadounidense. “Tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba entonces Carter. El secretario de Defensa de Obama anunció la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. El proceso culminó un año después. Y aunque se desconocía con exactitud a cuántas personas afectaba, algunas estimaciones situaban la cifra de personas trans que servían por entonces en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Es importante destacar que, a diferencia de la derogación del “Don’t ask, don’t tell, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla a votación por el Congreso. Por desgracia, ello supone que el ahora presidente Donald Trump tiene capacidad de revertirla, propósito que anunciaba en Twitter hace ahora un mes:

“Tras consultar con mis generales y con expertos militares, comunico que el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá personas transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la decisiva y arrolladora victoria [Trump no especificaba contra quién ni contra qué] y no pueden asumir la carga que suponen los tremendos costes médicos y la perturbación que la presencia de transgéneros en el Ejército supondría. Gracias”, expresaba el presidente.

Decisión sorprendente… 

La decisión pillaba por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles, que en realidad se estaban preparando para otra batalla. Días antes, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que la batalla política tendría lugar en torno a la financiación de estos gastos, pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

De hecho, no faltaron los políticos republicanos moderados, como John McCain (precisamente el presidente del comité militar del Senado), a los que el anuncio de Trump sorprendió y que se manifestaron abiertamente en contra. El anuncio también fue recibido con indisimulado estupor por la Junta de Jefes del Estado Mayor, que transmitieron públicamente que en tanto no recibieran instrucciones seguirían sin modificar sus políticas de personal. Las reacciones en contra de la transfobia de Trump iban sucediéndose día tras día, no sólo en forma de carta abierta firmada por un numeroso grupo de veteranos que alabaron a las personas trans que formaron parte del ejército sino también la de algunos miembros en activo del ejército, como el almirante de la Guardia Costera, que ha dicho que no aplicará la prohibición.

Trump tiene ahora que justificar un movimiento que sólo puede explicarse como un claro ataque a los derechos de las personas trans, y en una rueda de prensa ofrecida en su club de golf respondió a varias preguntas de los periodistas y dijo esto sobre la prohibición:

Tengo un gran respeto por la comunidad. Creo que he tenido un gran apoyo, o he tenido un gran apoyo por parte de esa comunidad. Tuve muchos votos. Pero los transgénero, los militares están trabajando en eso ahora. Ha sido una situación muy difícil y creo que le estoy haciendo un favor a mucha gente al salir a la palestra y decirlo. Como ya sabéis, ha sido un tema muy complicado para el ejército, ha sido un tema muy confuso para el ejército, y creo que le estoy haciendo al ejército un gran favor.

… pero firme

Pese al escepticismo de algunos ilusos, que pensaban que todo quedaría en un arrebato tuitero, lo cierto es que la orden de Trump estaría ya recibiendo sus últimos retoques y será transmitida al Pentágono en próximos días. Según se ha adelantado, se trata de un memorándum de dos páginas y media que da un plazo de seis meses al secretario de Defensa, el general Jim Mattis, para desarrollar los detalles y armar la implementación. Por un lado, se prohibiría la incorporación de nuevas personas trans al Ejército. Por otro, se interrumpiría la financiación de los tratamientos hormonales de aquellos militares trans que en estos momentos se encuentran en servicio activo, y por último dejaría en manos de Mattis cómo proceder respecto a su reubicación (e incluso expulsión), que se decidiría caso por caso según cada puesto.

Habrá que esperar a conocer tanto el documento como la forma de implementarlo por parte del Pentágono para estimar el alcance real del daño, pero de lo que no cabe ya duda es de que la decisión supone una segunda gran victoria a nivel federal para la ofensiva tránsfoba que viven los Estados Unidos. La primera de ellas tuvo ya lugar a los pocos días de jurar Trump su cargo como presidente, cuando revocó las directrices emitidas en 2016 por el Departamento de Educación de Obama protegiendo a los estudiantes trans y permitía de nuevo a las escuelas que reciben fondos federales prohibirles el uso de las instalaciones que corresponden a su identidad de género.

Pocos dudan de que la ofensiva tránsfoba de Trump, un político que antes de ser elegido presidente no dudó en presentarse como un aliado de las personas LGTB (con ayuda, todo hay que decirlo, de medios de comunicación y de algunos personajes abiertamente LGTB, como el empresario gay Peter Thiel o la celebrity trans Caitlyn Jenner) no es más que una decisión táctica que tiene como objeto consolidar el apoyo de la influyente derecha religiosa, un sector que durante su campaña electoral mantuvo sus reticencias pero que con Trump en la Casa Blanca y tras sus más recientes polémicas se ha convertido en uno de sus más sólidos apoyos. Ello no evita que sea todo un desastre, para las personas trans en particular y para el colectivo LGTB en general.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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El colectivo LGTB consigue una importante victoria al paralizar la aprobación de un proyecto de ley tránsfobo en el estado de Texas

Jueves, 24 de agosto de 2017

gaytexasAmpliamos la noticia que adelantábamos el pasado sábado. El proyecto de ley tránsfobo cuya aprobación perseguían los grupos conservadores en el estado de Texas ha quedado en vía muerta. El temor a los efectos económicos que una legislación así podría tener ha hecho que el sector moderado de los republicanos haya paralizado el proceso, en lo que supone una importante victoria para el colectivo LGTB. La amenaza de que el proyecto se reactive en 2019 sigue de todas formas muy viva. Los conservadores, de hecho, han adelantado que darán la batalla en las elecciones primarias republicanas, en las que gozan de una posición de privilegio, para barrer a los legisladores republicanos que a su juicio han impedido la aprobación del proyecto.

Texas lleva meses discutiendo la aprobación de un proyecto de ley para prohibir a las personas transexuales usar todas aquellas instalaciones públicas que correspondan a su identidad de género, derogando además las disposiciones contra la discriminación de las personas trans que hayan sido aprobadas por entidades locales. Se trata de un proyecto similar al que en su momento aprobó el estado de Carolina del Norte, y que supuso numerosos boicots contra ese estado e importantes pérdidas económicas. De hecho, tras las elecciones de noviembre, en las que el gobernador republicano Pat McCrory perdió por un estrecho margen, el nuevo gobernador de Carolina del Norte, el demócrata Roy Cooper, llegó a un acuerdo con los republicanos (que siguen controlando la legislatura estatal) para que la ley, en su redacción original, fuese derogada a cambio de que se derogasen tambien las ordenanzas antidiscriminatorias locales, y muy singularmente la de la ciudad de Charlotte, cuya aprobación fue precisamente la que animó a los republicanos a sacar adelante la ley discriminatoria. Un “apaño” que no gustó nada a los colectivos LGTB pero que ha supuesto el final del boicot económico al estado.

Lo sucedido en Carolina del Norte, sin embargo, no pareció desmotivar a los republicanos de Texas, que controlan la legislatura del estado y cuyo gobernador, Greg Abbott, se ha mostrado dispuesto a rubricar una ley de este tipo si era aprobada. El principal valedor del texto discriminatorio, conocido también como SB3, ha sido precisamente su vicegobernador, Dan Patrick, un político abiertamente anti-LGTB del que ya hemos hablado en esta página. Por ejemplo, cuando tras el atentado homófobo de Orlando difundió en Twitter una cita bíblica que parecía señalar a las víctimas como merecedoras de un castigo. Y antes, durante el proceso de aprobación del matrimonio igualitario, pidió a los jueces texanos que no casasen a parejas del mismo sexo, contraviniendo el dictamen de la justicia federal. Por desgracia, las personas transexuales también se cuentan entre sus objetivos: en su momento, Dan Patrick fue uno de los promotores de la derogación de la ley antidiscriminatoria de Houston por votación popular, cuya campaña inició el infame “pánico transexual en los baños” que ha alentado leyes anti-LGTB en varios estados. Y también desafió la orden de la administración Obama (ahora derogada por Trump)  de no discriminar a las personas transexuales en los centros de enseñanza que reciben ayudas públicas.

Aún así, hay una cosa con al que Abbott no contaba y fue  la fuerte oposición que se encontró a dicha propuesta por parte de buena parte del tejido económico del estado, así como de organizaciones sociales, deportivas, culturales y religiosas, hizo que la legislatura de Texas finalizara en mayo su periodo regular de sesiones sin haber sido capaz de aprobar el proyecto: Los grupos LGBT movilizaron a una gran parte de la sociedad y de los empresarios que se mostraron totalmente en contra de esa ley. Los jefes de policía de tres de las ciudades más grandes del estado ya dijeron que era una legislación que no ayudaba a nadie y que en lugar de plantear una solución a un problema lo que hacía era crear un problema nuevo. Las grandes petroleras del estado avisaron al senador de que no verían con buenos ojos una legislación discriminatoria y la Asociación de Negocios de Texas calculó que, si se aprobaba, el estado perdería casi seis mil millones de dólares de aquí a 2026.

Sin embargo, cuando parecía que el asunto quedaba aparcado, el gobernador Greg Abbott, haciendo uso de sus prerrogativas, volvía a incluir el asunto en la agenda de una sesión legislativa especial de 3o días a celebrar durante el verano, concebida para cerrar temas urgentes que hubiesen quedado pendientes (la próxima sesión regular ya no tendrá lugar hasta después de las elecciones de noviembre de 2018).

El Senado votó a favor…

El Senado de Texas, presidido precisamente por Dan Patrick, aprobaba de hecho la SB3 por 21 votos a 10 a finales de julio, no sin polémica y tras una debate de más de ocho horas de duración. Votaron a favor los 20 senadores republicanos y uno demócrata (Eddie Lucio Jr.). Lo hicieron en contra los 9 senadores demócratas restantes. La pelota pasaba así a la Cámara de Representantes, en la que el resultado se preveía más ajustado debido a la presencia de un grupo de republicanos moderados.

De hecho, ya el Senado había suavizado algunas disposiciones originales del proyecto tras los varios meses de polémica. Por ejemplo, el texto aprobado permitía a las personas transexuales usar las instalaciones que se correspondiesen con su documento estatal de identidad, y no con su certificado de nacimiento, lo que suponía una mejora para aquellas personas trans que hubiesen conseguido ya un documento de identidad actualizado.

Pero la Cámara de Representantes no llegó a votar

En la Cámara de Representantes, sin embargo, la última palabra seguía siendo la del speaker Joe Straus y el grupo de republicanos moderados (Straus es uno de los pocos moderados que, según describe literalmente The New York Times, aún “mantiene un puesto prominente en un estado cada vez más controlado por la extrema derecha”), que finalmente optaban por finalizar la sesión especial sin haber tramitado el proyecto. Y no precisamente porque durante este periodo no se votasen temas de índole “moral”, ya que la Cámara sí que aprobaba, por ejemplo, limitar aún más el acceso al aborto o facilitar a las agencias de adopción privadas la posibilidad de rechazar a los padres que no consideren adecuados por razones religiosas (por ejemplo, parejas del mismo sexo). En este caso, sin embargo, parece haber pesado más la oposición de los líderes empresariales del estado y el miedo a las pérdidas económicas que los anunciados boicots iban a suponer.

La noticia supone, en la práctica, que el proyecto queda en vía muerta hasta 2019. El sector más conservador de los republicanos, sin embargo, asegura no rendirse. Dan Patrick ha prometido que volverá a ser discutido en la próxima legislatura, mientras que los líderes de organizaciones ultraconservadoras ya han declarado que trabajaran para derrotar a los candidatos moderados en las próximas primarias republicanas (un terreno que les es especialmente favorable, debido a su más que demostrada capacidad de movilización) y conseguir una legislatura completamente afín a sus postulados.

En definitiva, una batalla ganada para los derechos LGTB… pero la guerra continúa.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos gays

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La nueva serie infantil de Netflix protagonizada por Julie Andrews incluye a un personaje de género no binario

Sábado, 8 de abril de 2017

riley-702x530Poco a poco la diversidad sexual y de género va ganando visibilidad. Un bonito ejemplo es el de la nueva serie infantil de Netflix, Julie’s Greenroom (o Julie entre bambalinas, como ha sido titulada en su versión en castellano), protagonizada por Julie Andrews, uno de cuyos personajes principales, Riley, es una niña de género no binario.

Julie entre bambalinas mezcla personajes de carne y hueso y marionetas. Su personaje principal es la maravillosa Julie Andrews, que es también una de las creadoras y productoras de la serie (junto a su hija Emma Walton Hamilton y a Judy Rothman). Andrews encarna a la directora de una academia de artes escénicas, que junto a su ayudante Gus (Giullian Yao Gioiello) y su perro transmite sus enseñanzas a los “greenies” o “bambalineros”, un grupo formado por cinco niños y un pato. Se trata de una clase diversa y heterogénea: hay una niña hispana, un niño negro, otro niño en silla de ruedas…

Una de las niñas es precisamente Riley, que diversos medios LGTB anglosajones (e incluso la propia Wikipedia) presenta como el primer personaje de género no binario en una serie infantil. Todos los alumnos son personajes encarnados por marionetas creadas por la factoría de Jim Henson, de la que salieron también los inolvidables personajes de Barrio Sésamo, el Show de los Teleñecos o Los Fraggle. La serie cuenta, en cada uno de sus episodios, con un invitado especial, que ilustrará a los pequeños sobre algún aspecto de las artes escénicas.

En realidad, la serie no se preocupa de definir explícitamente el género de sus protagonistas. Pero mientras que sus compañeros se ajustan a una estética más estereotipadamente masculina o femenina (tanto por sus cortes de pelo como por su vestimenta o incluso sus voces), Riley tiene una apariencia andrógina. Responde, eso sí, a pronombre femenino (y por eso la denominamos en femenino). Pero su voz es más grave que la de las otras niñas y se interesa por lo que tradicionalmente se consideran “cosas de chicos” (en el primer episodio, por ejemplo, vemos que mientras el resto de chicos sabe el tipo de taller en el que va a participar, a Riley la han matriculado sus padres y acude pensando que va a recibir lecciones de robótica).

En una entrevista publicada hace pocas semanas por The New York Times, que calificaba al grupo de pupilos de la academia de artes escénicas como una auténtica “coalición arcoíris” y a Riley como “de género neutro”, Emma Walton Hamilton precisaba que “si se nos presiona, diríamos que en principio es una chica. Pero que quizá no lo sea siempre”. “Hemos querido ser tan diversos como fuese posible”, añadía.

Muy recomendable y entretenida. Os dejamos con su tráiler oficial:

Fuente Dosmanzanas

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El brutal asesinato de Dandara dos Santos descubre al mundo y a su propio país la violencia contra las mujeres trans en Brasil

Martes, 14 de marzo de 2017

dandaracapa-490x315Aunque ya contamos la noticia hace unos días, recogemos este análisis de dosmanzanas debido a su importancia, eso sí, seguiremos sin publicar el duro vídeo que quien lo desee puede hacerlo en este enlace. Un video brutal, como brutal es la transfobia que determinados secores religiosos transmiten a diario…

El brutal asesinato de Dandara dos Santos, cuyos instantes previos fueron grabados en un vídeo que ha dado la vuelta al mundo, ha puesto en el primer plano de la actualidad la espantosa realidad de que viven las personas LGTB, y muy singularmente, las mujeres transexuales, en Brasil.

Poco más podemos añadir a la brutalidad de las imágenes que posiblemente el lector haya visto ya. En ellas se puede ver como un grupo de jóvenes propina una brutal paliza a Dandara dos Santos, una mujer trans de 42 años, que permanece indefensa en el suelo, cubierta de polvo y ensangrentada, incapaz casi de moverse: le propinan patadas, la golpean con una tabla… Parece claro, según su estado, que el vídeo comienza a grabarse cuando buena parte de la paliza ha tenido ya lugar. Al final del vídeo sus asesinos la cargan en una carretilla, como si fuera un guiñapo, y se alejan del lugar. Según se ha sabido después, hasta un lugar cercano en el que la remataron a tiros. El asesinato ocurrió el pasado 15 de febrero en Fortaleza, en el estado brasileño de Ceará, al noreste de Brasil.

https://www.youtube.com/watch?v=mQTGSEW1LyE

¿Qué hace distinto este asesinato al de otras tantas mujeres trans que ocurren en el país latinoamericano? El hecho de que un testigo de lo sucedido grabara las imágenes con la cámara de su teléfono móvil y las difundiera a través de YouTube, produciendo una conmoción nacional e internacional.  Medios para los que el asesinato de una mujer trans en las calles de un barrio pobre de América Latina nunca hubiese sido noticia se han hecho eco de la muerte de Dandara y del enorme sufrimiento que lo precedió. Hasta The New York Times dedicaba a Dandara un artículo en el que recogía su historia personal. Y las autoridades brasileñas, que en tantas y tantas ocasiones dejan sin investigar este tipo de crímenes, se han puesto las pilas ante la reacción social y ya han procedido a detener a los autores de la agresión, perfectamente identificables en las imágenes. Por una vez parece que sí se hará justicia.

Insertamos, en este punto, el vídeo en cuestión. Advertimos que las imágenes son muy duras (y por eso no publicamos el video)…

Un caso que por desgracia no es único

Lo recogíamos en enero: según el último informe del Grupo Gay de Bahía, durante el año 2016 se cometieron en Brasil 343 asesinatos de personas LGTB, lo que supone una media de una muerte cada 25 horas. Se trata de la cifra más alta desde hace 37 años, cuando esta organización comenzó a emitir este tipo de informes. 172 eran varones homosexuales (el 50,15 %), 144 mujeres transexuales (41,98 %), 10 lesbianas (2,92 %), 4 personas bisexuales (1,17 %) y 12 heterosexuales (3,50 %). Se han incluido estos últimos porque sus asesinatos se debieron a su relación con personas LGTB, bien por ser sus familiares o parejas.

El Grupo Gay de Bahía (GGB) es una asociación de defensa de los derechos LGTB que trabaja en Brasil desde hace décadas. Anualmente, desde hace 37 años, realiza un informe en el que se detallan los asesinatos de personas LGTB cometidos en el país, según los datos que han podido recopilar a través de los medios de comunicación y denuncias en la red. Esto supone que la cifra real debe ser mayor, puesto que las autoridades policiales no emiten ninguna documentación al respecto. Sirva de ejemplo el caso de Itarbelly Lozano, brutalmente asesinado por su propia madre el pasado mes de diciembre, considerado oficialmente un conflicto familiar. También es posible que la proporción de asesinatos tránsfobos sea mayor: aunque esto está cambiando poco a poco, en Brasil y en otros países de América Latina no es infrecuente que los medios se refieran a mujeres trans como hombres homosexuales.

GGB también denunciaba la práctica impunidad de que disfrutan los asesinos en este tipo de casos. De los 343 asesinatos cometidos en 2016, solamente fueron identificados 60 homicidas, apenas el 17 %, y tan solo un 10 % de los procesos abiertos contra ellos terminaron en condenas.

Un clima político y social conservador y LGTBfobo

Al incremento en el número de episodios reportados de violencia LGTBfoba en Brasil contribuye muy posiblemente la mayor presencia de noticias en medios y redes sociales en los últimos años. Pero, aunque hablamos de un país en el que la homofobía y la transfobia social siempre han estado muy vivas, no debería pasarse por alto el momento que vive el país latinoamericano, en plena ola de de conservadurismo social y político. Una situación a la que no es ajena la pujanza del lobby evangélico, que en 2013 fue capaz, por ejemplo, de reunir a 100.000 personas en Río de Janeiro para mostrar su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país.

La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil, políticamente articulados por encima de los tradicionales límites partidarios, también se hizo evidente el nombramiento en 2013 del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos, posición que ocupó varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad, prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil, que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en la Cámara de Diputados si llegaba a votarse en el pleno bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB. Movilizaciones que sin embargo no acabaron cristalizando en una evolución política y social en sentido progresista, más bien al contrario. Buen ejemplo de ello, al margen del oscuro proceso de destitución como presidenta de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer, ha sido la elección como alcalde de Río de Janeiro del obispo evangélico Marcello Crivella, que en el pasado ha descrito la homosexualidad como una “conducta maligna” y un “mal terrible”.

Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, denunciaba en junio del año pasado, a raíz de la masacre homófoba de Orlando, los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos a los que calificaba de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’”, advirtiendo que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”. Wyllys, recordemos, ha llegado a estar amenazado de muerte y es objeto de frecuentes campañas de desprestigio personal.

Dandara dos Santos, un nombre que ya es historia

No queremos acabar sin rendir homenaje a Dandara dos Santos, la mujer con cuyo asesinato abríamos esta entrada. No tuvo una vida fácil. Mujer transexual, pobre, seropositiva. Sin embargo, y en ello coinciden todos los medios que han podido hablar con quienes la conocían personalmente, era una persona alegre, optimista, siempre dispuesta a ayudar a quien se lo pedía. Su sueño, abrir un salón de belleza y poder comprarse un coche.

Como Matthew Sephard en Estados Unidos, como Daniel Zamudio en Chile, el nombre de Dandara dos Santos ya es historia viva del movimiento LGTB. Su espantoso asesinato ha actuado como revulsivo social y ha dado lugar a una campaña de concienciación sobre la violencia contra las mujeres trans en Brasil (#PelaVidaDasPessoasTrans) pocas veces vista en ese país, que ojalá sirva para dar un fuerte empujón a la lucha contra la transfobia. Ese sería el mejor homenaje a su persona.


Fuente Dosmanzanas

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La Corte Suprema del Estado de Washington falla contra una florista que negó sus servicios a una boda entre dos hombres

Miércoles, 22 de febrero de 2017

couple_0Importante sentencia la que ha tenido lugar en Estados Unidos contra una florista que se negó a proveer las flores de una boda entre dos hombres: “Se trata tan poco de tener acceso a flores como los casos de derechos civiles en los sesenta iban de tener acceso a sándwiches”. Así de contundente se ha manifestado el tribunal en una sentencia unánime.

En 2013, Robert Ingersoll y Curt Freed, una pareja de hombres, decidieron contraer matrimonio. Y quisieron que Barronelle Stutzman, dueña de Arlene’s Flowers, les proporcionara flores para su boda. Stutzman le había vendido flores a la pareja desde hacía años. Sin embargo, en esta ocasión se negó. El motivo aducido era que en esta ocasión se trataba de una boda y que el matrimonio entre personas del mismo sexo iba contra su fe cristiana. Ante ello, la pareja decidió demandarla por violación de las normativa contra la discriminación de las personas LGTB vigente en el estado deWashington (un estado de la costa oeste fronterizo con Canadá con un historial especialmente inclusivo) a lo que se añadió el fiscal general del estado de Washington, Bob Ferguson, afirmando que su negativa a prestar sus servicios a la pareja por su orientación sexual es ilegal.

Fue condenada por el juez del condado de Benton Alex Ekstrom y la multó con 1.000 dólares más un dólar de costes judiciales, argumentando que violó las leyes estatales antidiscriminación y de protección de los consumidores. El juez desestimó los argumentos de la florista que apelaba a la libertad de expresión y religión con intención de protegerse frente a las acusaciones. Mientras que las creencias religiosas se encuentran protegidas por la Primera Enmienda, las acciones basadas en esas creencias no están necesariamente justificadas o amparadas. “La Corte ha confirmado el poder de la legislación para prohibir aquellas conductas que sean discriminatorias a pesar de que sus motivaciones se encuentren relacionadas con las creencias religiosas” cuenta Ekstrom.  La pareja exigió también compensaciones por daños y perjuicios y el pago de los honorarios, según los documentos judiciales.

barronelle_stutzmanStutzman rechazó una oferta de acuerdo del fiscal general que habría puesto fin a futuros litigios, afirmando que estaba protegiendo su derecho al libre ejercicio de la religión mientras se  iniciaba una recogida de fondos para Stutzman. “La abuela de 70 años podría perder su negocio, su casa y sus ahorros. Por seguir su fe podría perder todo lo que tiene“, rezaba la campaña, puesta en marcha a través del portal Gofudme.com para ayudar a la anciana a hacer el pago de la multa. La respuesta fue desproporcionada, y acabó recogiendo más de 100.000 dólares.

El núcleo del caso estaba en si la negativa de Stutzman se debía a una legítima expresión de sus creencias religiosas, como argumentaba la florista, o si estábamos ante un caso de discriminación, como alegaban los demandantes. Para justificar su postura, Stutzman aducía que ofrecerse para proporcionar las flores era más que ofrecer un servicio: sus creaciones, decía, eran una expresión artística personal, por lo que la presencia de las mismas en la boda era una expresión de su personalidad, y consiguientemente podía entenderse como una aprobación personal de un matrimonio entre dos personas del mismo sexo, algo que para ella era inaceptable.

Sin embargo, la sentencia unánime de los jueces es inequívoca: “se trata tan poco de tener acceso a flores como los casos de derechos civiles en los 60 iban de tener acceso a sándwiches”. Según la Corte Suprema de Washington, las leyes que regulan servicios públicos hacen más que regular su funcionamiento, y pueden estar orientados a fines sociales legítimos: “no solo garantizan el acceso a bienes o servicios. Antes bien, están al servicio de fines sociales más amplios, erradicando barreras al tratamiento en igualdad para todos los ciudadanos”, señala. Asimismo, rechaza el argumento de que se trataba de una expresión artística que implicaba aprobación, apoyándose además en que la propia demandante contradecía su propia tesis al reconocer que si vendía flores a musulmanes no estaba con ello haciendo un acto de aprobación o adhesión.

La sentencia, como era de esperar, ha sido muy bien recibida por los grupos de defensa de los derechos civiles y de las personas LGTB y muy mal por la florista y quienes defienden su postura en nombre de la libertad de conciencia y libertad religiosa. “La gente no debería usar nunca sus creencias religiosas personales para violar la ley o los derechos civiles básicos de otros”, ha asegurado Sarah Warbelow, de Human Rights Campaign, una de las asociaciones de defensa de los derechos de las personas LGTB más importantes del país. Kristen Waggoner, abogada de la florista, sostiene sin embargo que el tribunal ha errado al interpretar la ley, pues no se rechazó el servicio a la pareja porque fueran gais sino porque era para una ceremonia que Stutzman no podía aprobar en conciencia. Con esta sentencia Waggoner cree que se pone en peligro incluso la creación artística: “Toda expresión profesional artística está en peligro”, declaraba en conversación telefónica a los periodistas The New York Times.

No tiene la misma opinión el fiscal general del Estado, Bob Ferguson: “Arlene’s Flowers no tiene la obligación de vender flores. Sin embargo, se les requiere que las vendan en igualdad si eligen hacerlo”, afirmó, añadiendo que la sentencia enviaba el mensaje de que: “la orientación sexual es una clase protegida, como la raza o la religión”.

Aunque se trata de una sentencia del sistema judicial estatal, únicamente con jurisdicción en el estado de Washington, puede considerarse relevante para otros casos de denegación de servicios a parejas del mismo sexo, especialmente de cara a celebraciones de bodas. Baste recordar el caso de los pasteleros de Oregón, un estado vecino, que fueron multados con 144.000 dólares por negarse a hacer un pastel para una boda de dos mujeres. En cualquier caso, se trata pues de un pronunciamiento de los jueces que resulta esperanzador en los tiempos que corren. Ilustra también lo importante de luchar en favor de las legislaciones contra la discriminación en los estados (y contra las legislaciones a favor de la discriminación) en un momento en que a nivel federal el panorama se vuelve sombrío.

Los abogados de la florista, en cualquier caso, ya han anunciado que apelarán ante la justicia federal. Esto abriría un camino que podría terminar incluso ante Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Veremos qué sucede.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Trailer de la polémica película “I am Michael”, la película en la que James Franco interpreta a un antiguo activista LGTB reconvertido a pastor homófobo

Lunes, 2 de enero de 2017

mag-19friend-t_CA1-popupMichael-and-Rebekah-Glatze-marriedMichael Glatze antes y después de su “curación”… con su novio de diez años y con su mujer..

Por fin hay fecha para el estreno comercial en Estados Unidos de I am Michael, la película protagonizada por James Franco y Zachary Quinto que cuenta la historia de Michael Glatze, un activista a favor de los adolescentes LGTB que tuvo una crisis vital que le llevó a una conversión religiosa y a afirmarse como “ex-gay”.

Por fin se ha liberado el largamente esperado trailer de la película I Am Michael, que versa sobre la polémica vida de Michael Glatze, el editor de la revista Young Gay America que posteriormente “renunció” a su homosexualidad, llegando a casarse con una mujer y erigiéndose como uno de líderes del movimiento antigay. Y todo gracias a abrazar la religión. En I am Michael veremos el proceso desde que un prolífico activista gay va “conociéndose a sí mismo” tras un suceso traumático, dejando a sus amigos, entorno, amantes… en definitiva cambiando radicalmente su vida y centrándose en la religión cristiana, hasta llegar al punto de casarse con una mujer y hacerse pastor de su iglesia. Una controvertida película que asegura basarse en el amor, negación y redención.

I am Michael se basa en una historia real, la de Michael Glatze, activista LGTB que tras sufrir una profunda crisis vital aseguró haber abandonado la homosexualidad, se casó con una mujer y se hizo pastor. Hoy vive un pequeño pueblo de Wyoming y está al frente de una congregación. Una historia que llegó al gran público gracias al periodista Benoît Denizet-Lewis, antiguo amigo del propio Glatze y con el que colaboró en XY, revista dirigida a jóvenes gais. A partir de una visita que le hizo en el año 2011, Denizet-Lewis elaboró una crónica para The New York Times con el título Mi amigo ex-gay”. En ella, daba voz a Michael, pero también a Benjie Nycum, el que fue su pareja durante años. Esta crónica fue la base de la película.

I am Michael está protagonizada por James Franco y cuenta con Charlie Carver y Zachary Quinto interpretando a varios de sus amantes.  Como comentamos en su momento, la película tiene un elenco muy destacable. El papel de Michael está interpretado por James Franco, que ya ha recreado como actor varios personajes gais y que ha dirigido Interior. Leather Bar, un falso documental con referencias a la mítica Cruising. El papel de Benjie (Bennett, en la película) lo interpreta por su parte el actor abiertamente gay Zachary Quinto, mientras que Emma Roberts interpreta a la mujer de Michael. Por su parte, Charlie Carver interpreta a Tyler, que establece una relación con la pareja que forman Michael y Bennett. Su director, Justin Kelly, no escatima elogios al hablar de la interpretación de Franco: “Sinceramente, lo hace estupendamente (…) Es una historia complicada y tiene una gran química con las dos personas con las que está vinculado amorosamente, Zachary Quinto y Emma Roberts”.

El director ha querido, eso sí, tomar distancias respeto a la cuestión de los “ex-gais”. “No es solo una película sobre un ex–gay. Es en realidad una historia muy apta para ser contada sobre el poder de la creencia y el deseo de pertenencia”, explicó en su momento. La película, en este sentido, busca un difícil equilibrio. No busca establecer un juicio sobre Glatze pero tampoco quiere contribuir a dar alas al movimiento “ex-gay”, tal y como señalaron Carver y el director en una entrevista para The Huffington Post. El director, de hecho, apuntó que si se hubiera tratado de la habitual historia relatada por supuestos “ex–gais” no le habría interesado. Lo relevante para él era el peculiar trayecto vital del personaje: cómo la súbita conciencia de que puede morir le lleva a decidir por sí mismo, sin consultar a ningún pastor, leer la Biblia de manera literal y seguir el camino de un cristianismo fundamentalista. Frente a él se encuentra el personaje interpretado por Zachary Quinto, su pareja, que acompaña como mejor puede a su compañero mientras insiste en su identidad como gay y cree que debe mantenerse fiel a la misma. De hecho en la vida real Benjie Nycum está ahora casado con otro hombre y vive en Canadá.

 I am Michael saldrá al circuito comercial de Estados Unidos el próximo 27 de enero. La película llega dos años después de ser estrenada para el festival de Sundance de 2015, tras lo cual prometía convertirse en una de las películas de temática LGTB de referencia ese año. Finalmente ha tardado dos años en ser estrenada comercialmente y con distribución limitada, hecho que quedará compensado por su disponibilidad en streaming.

Michael Glatze: de militante LGTB a pastor de una iglesia fundamentalista

La historia de Glatze es desde luego reseñable, pues se trató de un destacado activista LGTB. Después de trabajar en XY, estuvo entre los fundadores de YGA (Young Gay America) publicación con un enfoque más amplio, que hablaba también de lesbianas, bisexuales, trans y queer. De hecho, YGA se organizó como un equipo que recorría Estados Unidos recogiendo testimonios de adolescentes y jóvenes LGTB. De él formaba parte también su pareja Benjie. Entre sus logros estuvo también la elaboración del primer documental dirigido a prevenir el suicidio en adolescentes LGTB, Jim in Bold, premiado en varios festivales de cine LGTB.

Todo cambió en 2004, cuando una serie de problemas de salud hicieron temer a Glatze que podía sufrir la misma enfermedad cardiaca que acabó con su padre cuando él tenía 13 años. No fue así, pero el impacto de aquella experiencia lo llevó a redescubrir “a Dios” y a “reevaluar” toda su existencia anterior. Tras un año de crisis vital, llegó a la conclusión de que todos sus problemas se debían a su “identidad sexual”, tal y como reveló a Benoît Denizet-Lewis en una conversación mantenida por entonces. En su artículo de The New York Times, el propio Denizet-Lewis cuenta como poco después, el último día que estuvo en la redacción de YGA, Glatze escribió en su ordenador “Soy heterosexual”, luego “Homosexualidad=muerte, elijo la vida” y se marchó. A partir de ese momento, según le dijo luego, su atracción hacia las personas de su mismo sexo comenzó a desaparecer… al tiempo que profundizaba su relación con la faceta más intolerante de la religión.

En una carta publicada en 2007 en una web de ultraderecha, la homofobia de Glatze se revelaba ya en toda su plenitud. Afirmaba haber optado por la homosexualidad siendo adolescente “porque era débil”. Según él, a estas edades la homosexualidad “es por su propia naturaleza pornográfica, destruye sus mentes impresionables [las de los adolescentes] y confunde su desarrollo sexual”. También impide “profundizar en nosotros mismos”, dejándote a merced de la superficialidad y de las relaciones fundamentadas únicamente en la “lujuria”. No perdía tampoco ocasión de elogiar a Polonia por su valentía en oponerse a la “propaganda homosexual” (en referencia a las iniciativas que entonces promovían los gemelos Kaczyński).

En el reportaje de The New York Times, Michael incidía en su historia. Y ello pese a que, a la pregunta de su antiguo compañero sobre si realmente se sintió infeliz durante los años que vivió con Benjie, respondió que “bueno, tú no puedes ver lo oscuro que se está en una cueva cuando estás dentro. Pero no, en esa época no me consideraba infeliz”.

En un plano más anecdótico, no podemos dejar de recordar una escena de sexo en trío protagonizada por James Franco, Zachary Quinto y Charlie Carver, de la que una imagen consiguió hacerse viral. Preguntado a este respecto, Carver respondió de una manera que en inglés se presta al juego de palabras. Al describir cómo fue rodar un trío con Franco y Quinto, afirmó que había sido “hot as hell”, aclarando inmediatamente que se había roto el aire acondicionado. Y es que esta expresión puede entenderse en su sentido literal de “hacía un calor infernal” o con una explícita connotación sexual…

Os dejamos con el nuevo tráiler que se ha difundido con ocasión de su estreno comercial, en el que se refleja el conflicto de Michael con su pareja de entonces, Benjie Nycum.

Fuente Ambiente G/Dosmanzanas

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La victoria de Donald Trump, unida al control republicano del Congreso, augura años oscuros para los derechos LGTB en Estados Unidos

Jueves, 10 de noviembre de 2016

BJC9anECA todos estos que dicen que todos los políticos son iguales y que no votan porque son superfragilisticoespialidosos y purísimos, ahora van a ver lo que es un fascista homófobo, machista y xenófobo en la Casa Blanca…

Malas noticias, sin paliativos. La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses, así como el control republicano de las dos cámaras del Congreso estadounidense, auguran años de parálisis, si no abierto retroceso, por lo que a los derechos de las minorías se refiere. La minoría LGTB no será una excepción. No tanto por la figura de Trump en sí mismo (que nunca ha mostrado un especial interés hacia este colectivo, ni siquiera a la hora de oponerse a sus derechos) como por la de la plataforma ideológica republicana bajo la que se ha presentado (la más anti-LGTB de su historia) y por sus acompañantes de viaje. Su vicepresidente, recordemos, será Mike Pence, una figura que sí destacó por su LGTBfobia durante los años que fue gobernador de Indiana. Otro punto al que habrá que estar atento es a lo que suceda con el equilibrio en el seno del Tribunal Supremo, una institución cuyos miembros, confirmados por el Senado a propuesta del presidente, lo son de forma vitalicia, y que durante estos años quizá le toque renovar a Trump en parte.

Donald Trump ha ganado de forma clara las elecciones presidenciales estadounidenses, al lograr la victoria en una serie de estados clave que se encontraban en disputa. Ello le otorga mayoría en el colegio electoral. Ha ganado en Carolina del Norte, Florida, Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, lo que unido a los estados que ya se daban por seguros para los republicanos le da la victoria final. Hillary Clinton ha retenido los territorios más fuertemente demócratas (como los estados del noreste y de la costa oeste), además de Colorado, Illinois, Nevada, Nuevo México y Hawaii. Virginia, de donde era gobernador su candidato a vicepresidente, ha caído también del lado demócrata. En voto popular (número total de votos recibidos por cada candidato, con independencia del estado de residencia), se registra sin embargo un cuasi empate, aunque este dato aún no está cerrado. De hecho, conforme se acerca el final del escrutinio parece que Clinton obtendrá finalmente más votos que Trump.

En definitiva, un resultado que muestra una doble fractura de la sociedad estadounidense. A la ya tradicional entre estados fuertemente demócratas y estados fuertemente republicanos, se une el apoyo sin precedentes que Trump habría recibido de los votantes blancos de menor nivel educativo, incluso en caladeros considerados tradicionalmente demócratas, según indican los primeros análisis del voto (ver How the Presidential Election Took a U-Turn in 2016 en The New York Times). La movilización masiva de la clase obrera blanca a favor del republicano parece haber sido el factor fundamental a la hora de decantar el resultado. Lo que ello significará en términos de exclusión de las minorías raciales en los próximos años está por ver.

La plataforma republicana, la más anti-LGTB de la historia

partido-republicanoYa en entradas anteriores nos hemos referido al tema, pero no está de más recordar cuál es la declaración de intenciones del Partido Republicano en materia LGTB de acuerdo a la plataforma ideológica que fue aprobada este verano  en la convención republicana:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores“consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero: el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

¿Y qué han manifestado Trump y Pence?

mike-penceSiempre se puede argumentar que las plataformas aprobadas por las convenciones son una mera declaración de intenciones y no obligan necesariamente al presidente, que puede decantarse por una política pragmática (y de esto hay sobrados ejemplos en el pasado). Pero tampoco los mensajes lanzados directamente por Trump y el que será su vicepresidente son tranquilizadores. Trump, por ejemp, sugirió en campaña la posibilidad de revertir la histórica decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del Supremo dispuestos a valorar de nuevo la cuestión. Más adelante, el magnate anunció que no tendría inconveniente en rubricar la FADA, arriba mencionada, en caso de prosperar, lo que habría virtualmente inútiles las regulaciones antidiscriminatorias de los estados en materia LGTB.

Pence, por su parte, anunciaba recientemente que una de las primeras medidas que Trump adoptaría sería anular las órdenes ejecutivas federales que impiden discriminar a las personas LGTB. Obama, recordemos, ha promovido dos importantes órdenes antidiscriminatorias que obligan tanto a las empresas que tengan o que aspiren a firmar contratos con la administración federal (firmada en 2014) como a las escuelas que reciben fondos federales (emitida hace pocos meses, como reacción a la ley LGTBfoba de Carolina del Norte, y que se encuentra en estos momentos sometida a escrutinio judicial).

El único elemento que Trump ha utilizado expresamente para intentar congraciarse con el colectivo LGTB ha sido la islamofobiaComo vuestro presidente, haré todo lo que esté en mi mano para proteger a nuestros ciudadanos LGBTQ de la violencia y la opresión de una ideología extranjera llena de odio, creedme”, expresó Trump en su discurso de aceptación de la nominación republicana. Una frase que de hecho sirvió a a algunos medios de comunicación generalistas (no especialmente preocupados por el detalle cuando de la realidad LGTB se trata) para presentar a Trump como un político sensible a los derechos del colectivo. Activistas LGTB como Michelangelo Signorile alertaron entonces de lo equivocado de esta percepción. Algún tiempo más tarde, Trump propuso que a los inmigrantes que aspirasen a un permiso de residencia en Estados Unidos se les sometiese a un test ideológico que confirmase si comparten o no los valores estadounidenses. Según expresaron entonces miembros de su equipo, entre estos se incluirían los derechos de las personas homosexuales. Nada más se supo de esta propuesta.

Los partidarios LGTB de Trump

Como también hemos venido comentando en entradas anteriores, Donald Trump cuenta pese a todo con seguidores LGTB, como el multimillonario Peter Thiel y muchos de los denominados homocon, una corriente de gais conservadores que comparten el argumentario que sitúa al islam (y no a la derecha religiosa estadounidense) como su principal enemigo. No es casualidad que, coincidiendo con la convención republicana tuviera lugar un evento de apoyo a su candidatura por parte de un grupo (pequeño) de personas LGTB. Los dos principales oradores fueron Milo Yiannopoulos, un columnista conservador abiertamente gay, protagonista de varias polémicas en redes sociales, y la activista antimusulmana Pamela Geller. La intervención de Yiannopoulos, del que son bien conocidas sus opiniones contra el feminismo y el islam, resumió a la perfección el núcleo actual del ideario homocon: el Partido Demócrata no ha hecho nada por los gais, sino que por el contrario ha abierto el país a los musulmanes, enemigos de los derechos LGTB.

Yiannopoulos, por cierto, se ha lanzado en días recientes a una espiral de odio tránsfobo, calificando a las personas trans de “enfermas mentales”, defendiendo las leyes que les impiden usar las instalaciones que corresponden a su identidad de género, convertidas en la punta de lanza del movimiento LGTBfobo estadounidense.

Siendo justos, también hay que recordar que Log Cabin Republicans, el más importante y “serio” de los grupos LGTB afines al Partido Republicano estadounidense, anunció que no apoyaría a Donald Trump en las  presidenciales. Aunque hicieron una encendida defensa del candidato republicano, al que calificaron como “el más pro-LGTB de la historia del Partido Republicano”, aclararon que su decisión fue tomada en consideración al equipo fuertemente LGTBfobo que ha escogido para acompañarle en la carrera presidencial y las medidas que defienden.

Mike Pence, próximo vicepresidente

Pence-rf-bill-signingSin duda alguna la figura de Mike Pence, el próximo vicepresidente, destaca en este sentido. Su momento de mayor protagonismo como gobernador de Indiana vino precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB: en marzo de 2015 sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos ver foto, a la izquierda).

La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que seguramente fue una de las razones que le llevaron a aceptar la propuesta de Trump en lugar de optar a la reelección como gobernador.

El equilibrio del Supremo, amenazado

Otro de los puntos de interés en materia LGTB en los próximos años será lo que suceda con el equilibrio del Tribunal Supremo, cuyos miembros lo son de forma vitalicia. Por lo pronto, hay una vacante sin ocupar, tras el inesperado fallecimiento de Antonin Scalia, el que fuera uno de sus miembros más conservadores. Los republicanos, que controlan el Senado (y lo seguirán haciendo al menos durante dos años más) se ha negado por el momento a ratificar a Merrick Garland, el candidato propuesto por Barack Obama, de perfil centrista. Veremos qué sucede ahora: aunque los analistas apostaban a que la ratificación de Garland se produciría tras las elecciones, en este momento no es descartable que los republicanos prefieran que dicha vacante sea ocupada por un juez fuertemente conservador y contrario a los derechos LGTB.

No está de más recordar, en este sentido, la importancia de Tribunal Supremo como garante del orden constitucional estadounidense por encima de la acción del presidente y del Congreso. Gracias al Supremo, por ejemplo, las leyes de segregación racial quedaron invalidadas en los estados del Sur, y gracias al Supremo hay hoy matrimonio igualitario en todo el territorio de los Estados Unidos. Ese mismo tribunal deberá decidir en los próximos meses, por ejemplo, si es legal o no la discriminación de un adolescente trans al que no le permiten usar el baño de chicos en su instituto.

¿La caída de Pat McCrory, único consuelo?

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239Con esto terminamos el que es nuestro primer análisis del resultado de las elecciones en Estados Unidos en clave LGTB. Tiempo habrá de hilar más fino (este martes, por ejemplo, también se renovaban numerosas legislaturas estatales y se decidían varios gobernadores).

Sí que parece, a falta de la confirmación oficial, que el colectivo LGTB habría conseguido una victoria simbólica: la derrota del gobernador de Carolina del Norte, el republicano Pat McCrory, a manos de su rival demócrata, Roy Cooper. Pese al estrecho margen (menos de 5.000 votos) la derrota de McCory es especialmente significativa, dado que los republicanos han ganado allí con comodidad tanto las elecciones presidenciales como las elecciones a la legislatura del estado. Y es que la elección de gobernador se había convertido en una especie de “plebiscito oficioso” sobre la ley LGTBfoba aprobada en Carolina del Norte, de la que McCrory se había convertido en principal defensor. Un consuelo sin duda magro: los republicanos conservan el poder legislativo en ese estado y es difícil que acepten la derogación de la ley. Sí que puede servir, en cualquier caso, para lanzar un mensaje a otros líderes republicanos que estén pensando en embarcarse en aventuras similares.

Fuente Dosmanzanas

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Trump recurre a la islamofobia para atraer a los votantes LGTB

Jueves, 28 de julio de 2016

BJC9anEC“Como vuestro presidente, haré todo lo que esté en mi mano para proteger a nuestros ciudadanos LGBTQ de la violencia y la opresión de una ideología extranjera llena de odio, creedme”. Fue la única referencia al colectivo LGTB en el discurso de aceptación de la nominación republicana por parte de Donald Trump. Una frase que está sirviendo a algunos medios de comunicación generalistas (no especialmente preocupados por el detalle cuando de la realidad LGTB se trata) para presentar a Trump como un político sensible a los derechos de este colectivo. Activistas LGTB como Michelangelo Signorile ya han alertado de lo equivocado de esta percepción.

La frase de Trump se entiende perfectamente en el contexto de de la campaña del candidato republicano, uno de cuyos ejes es atizar la islamofobia y el miedo al terrorismo de raíz islamista, al que el gobierno de Barack Obama estaría supuestamente dando alas. Si a eso unimos que la corriente homocon de gais conservadores afines al Partido Republicano nunca ha ocultado sus preferencias por Trump como candidato y ha asumido como propio el argumentario que sitúa al islam (y no a la derecha religiosa estadounidense) como principal enemigo de la causa LGTB, tenemos el escenario perfecto.

No es casualidad, de hecho, que coincidiendo con la convención republicana que se desarrolló la pasada semana en Cleveland tuviera lugar un evento de apoyo a la candidatura de Donald Trump por parte de un grupo (ciertamente pequeño) de personas LGTB. Los dos principales oradores fueron Milo Yiannopoulos, un columnista conservador abiertamente gay, protagonista de varias polémicas en redes sociales (la última de ellas, la suspensión de su cuenta de Twitter debido a sus insultos a la actriz Leslie Jones) y la activista antimusulmana Pamela Geller. En el evento, por cierto, estuvo también presente el holandés Geert Wilders, líder del islamófobo Partido por la Libertad (PVV).

La intervención de Yiannopoulos, del que son bien conocidas sus opiniones contra el feminismo y el islam, resumió a la perfección el núcleo actual del ideario homocon: el Partido Demócrata no ha hecho nada por los gais, sino que por el contrario ha abierto el país a los musulmanes, enemigos de los derechos LGTB, y Trump es el candidato más pro-LGTB de la historia estadounidense.

Peter Thiel: “orgulloso de ser gay”, pero…

Peter_Thiel_(2014)El segundo elemento que ha contribuido a que los medios “dulcifiquen” el perfil de Trump a la hora de presentarlo como pro-LGTB fue la intervención como orador en la propia convención republicana del empresario abiertamente gay Peter Thiel. Thiel, conocido sobre todo por ser uno de los confundadores de PayPal y el primer gran inversor en Facebook (compañía de la que es uno de los principales directivos), se define como libertario, pero no ha dudado en apoyar a todos y cada uno de los últimos candidatos republicanos a la Casa Blanca pese a carecer de ese perfil. También lo ha hecho ahora con Donald Trump.

Thiel, justo es reconocerlo, ha sido el primer orador de la historia de las convenciones republicanas que ha proclamado abiertamente su orgullo de ser gay y republicano. Tras esa primera frase, su intervención poco tuvo que ver sin embargo con la defensa de los derechos LGTB, a los que de hecho quitó importancia. “Cuando yo era un niño, el gran debate era sobre cómo derrotar a la Unión Soviética. Y ganamos. Ahora se nos dice que el gran debate es sobre quién usa cada cuarto de baño. Eso es una distracción de nuestros problemas reales. ¿A quién le importa?”, se preguntó, en referencia a la polémica sobre la ley anti-LGTB de Carolina del Norte. Curiosa pregunta, por cierto, teniendo en cuenta que es a su partido al que más parece importarle el tema, hasta el punto de legislar de forma expresa para prohibir a las personas trans usar los baños públicos que corresponden a su identidad de género…

Thiel, por otra parte, no tuvo problema en reconocer que apoya al Partido Republicano pese a que la plataforma política aprobada en la convención de Cleveland es abiertamente anti-LGTB. “No coincido con todos los puntos que recoge nuestra plataforma. Pero las falsas guerras culturales solo nos distraen de nuestro declive económico”, aseguró, volviendo a minimizar la importancia de los derechos LGTB en el debate político.

Michelangelo Signorile: los medios no reflejan bien a Trump

41Ji+60CnFL._UX250_Son diversos los medios LGTB, sobre todo del ámbito anglosajón, que no se dejan engañar por frases llamativas y analizan con profundidad las nefastas propuestas republicanas en esta materia (nosotros lo hacíamos hace pocos días). Pero si un artículo nos ha llamado la atención, en este sentido, es el publicado por el columnista y activista Michelangelo Signorile, editor de Queer Voices (antes Gay Voices, la “sección LGTB” de The Huffington Post). Signorile repasa la cobertura que de la convención republicana han hecho diversos medios (no necesariamente los más conservadores) y critica muy duramente la superficialidad con la que estos han tratado las referencias a la realidad LGTB, presentando a Donald Trump casi como un campeón en esta materia, que ha traído la renovación al Partido Republicano, en lugar de destacar cómo en realidad el candidato se ha plegado a las exigencias de su sector más conservador.

Signorile explica, por mencionar dos ejemplos, que ABC News destacó como “histórico” el uso de Trump del acrónimo “LGBTQ”, poniéndolo como ejemplo de la renovación que Trump suponía, mientras que CNN llegaba a asegurar que las opiniones de Trump en materia LGTB eran en realidad contrarias a las que expresa la plataforma republicana. Signorile explica a continuación que el uso del acrónimo “LGTBQ” no supone en realidad ningún problema para los conservadores, que lo aceptan como una concesión menor. Y pone como ejemplo a Tony Perkins, presidente del homófobo Family Researh Council, que tras el atentado de Orlando se alineó con las tesis de Trump y aseguró ya que ningún americano “LGBT, católico, protestante, e incluso ateo” debería “vivir con miedo” en su país. Perkins, por cierto, participó en la convención republicana y pidió abiertamente a los cristianos conservadores que votaran masivamente por Trump.

Por lo que se refiere a las opiniones de Trump, como bien explicábamos hace pocos días, si bien es cierto que no pueden equipararse en fiereza a las del que fue su principal oponente en las primarias, Ted Cruz, han ido evolucionando hacia una homofobia manifiesta. Trump ha llegado a asegurar que propondrá como candidatos al Tribunal Supremo a jueces dispuestos a revertir la sentencia que extendió el matrimonio igualitario a todo el país.

Signorile, que también explica sus controversias en este terreno con periodistas de The New York Times, acaba su artículo alertando a los medios sobre el peligro de caer en esta forma “irresponsable y superficial de informar” sobre Trump y pasar de largo sobre las políticas concretas que proponen los republicanos en materia LGTB. Solo el tiempo dirá si no es ya demasiado tarde…

Fuente Dosmanzanas

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El Partido Republicano hace de la oposición a los derechos LGTB uno de los elementos centrales de su asalto a la Casa Blanca

Viernes, 22 de julio de 2016

BJC9anECNunca antes las personas LGTB (de Estados Unidos, pero también del resto del mundo) se jugaban tanto en unas elecciones presidenciales. Hasta un medio generalista como The New York Times avisa en su editorial de este martes: el Partido Republicano ha hecho del odio homófobo una pieza central de su campaña para reconquistar la presidencia en noviembre de 2016. A una plataforma más abiertamente anti-LGTB que nunca, el candidato republicano Donald Trump ha unido además la elección de un político marcadamente conservador y contrario a los derechos LGTB, Mike Pence, como su vicepresidente si gana las elecciones. 

El viaje de un candidato no especialmente anti-LGTB…

Pocos podían presagiar, hace solo unos pocos meses, la posición tan marcadamente hostil que el Partido Republicano ha decidido adoptar en materia LGTB.  A diferencia del que fue su principal rival en la carrera por la nominación republicana, Ted Cruz, estrechamente vinculado a la derecha religiosa y ultraconservador en materia moral, Trump nunca se había caracterizado por una feroz oposición a los derechos LGTB. Cuando se produjo el encarcelamiento de Kim Davis, la funcionaria de Kentucky que se negaba a permitir que en su condado se emitiesen licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, Trump llegó a asegurar que el matrimonio igualitario era ya ley, y que si Davis no quería emitir estas licencias debería haber permitido que sus funcionarios lo hicieran. Un posicionamiento pragmático, que contrastaba con las manifestaciones de apoyo incondicional a Davis por parte de sus entonces oponentes, y muy especialmente de Ted Cruz.

Donald Trump también se había manifestado en contra de que las empresas privadas pudiesen despedir a trabajadores por el mero hecho de ser homosexuales, aunque de forma ambigua y sin comprometer un apoyo formal a una posible ley antidiscriminatoria (la Ley de No Discriminación en el Empleo, también conocida como “ENDA” por sus siglas en inglés, lleva más de dos décadas en discusión pero aún no ha podido ser aprobada). Y antes de entrar abiertamente en política Trump había demostrado una “cierta sensibilidad” ante la realidad trans, cuando como propietario de la marca Miss Universo aceptó en 2012 readmitir a Jenna Talackova después de haber sido excluida por ser una mujer transexual. Miss Universo, de hecho, modificó sus reglas para permitir a partir de ese momento la participación de mujeres transexuales en todas sus competiciones.

Las cosas comenzaron a torcerse cuando Trump, en un primer guiño al sector más conservador de los republicanos, sugirió la posibilidad de revertir la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del Supremo dispuestos a valorar de nuevo la cuestión. Declaraciones que causaron cierta sorpresa en el colectivo LGTB estadounidense, que consideraba que en el tema del matrimonio igualitario Trump era partidario de pasar página, y que “compensó” parcialmente semanas después, cuando por sorpresa defendió, al ser preguntado por periodistas sobre la ley anti-LGTB de Carolina del Norte, que las personas transexuales pudiesen hacer uso de los baños que mejor se acomodasen a su identidad de género, al tiempo que se lamentó del daño económico que generan este tipo de leyes, que considera innecesarias. Eso sí, a las pocas horas Trump matizaba su posición, asegurando que debían ser los estados los que decidieran sobre esta materia, para finalmente apoyar abiertamente la posición de los republicanos de Carolina del Norte y de su gobernador, Pat McCrory, firme defensor de la ley discriminatoria.

… hacia posiciones marcadamente homófobas y tránsfobas

En esto, Donald Trump, a pesar de contar con todo el establishment republicano en su contra, se hizo con la nominación republicana gracias a sus sucesivas victorias en las primarias. Llegó la hora de “unificar” a su partido…. y desgraciadamente no hay mejor recurso a la hora de poner de acuerdo a los políticos republicanos (salvo honrosas excepciones en estados marcadamente liberales, como California, Nueva York o los estados de Nueva Inglaterra) que defender políticas contrarias a los derechos LGTB, tan queridas por sus bases más fieles.

En esta línea, los encargados de elaborar la plataforma ideológica que los republicanos acaban de aprobar en la convención que está teniendo lugar en estos momentos en Cleveland (Ohio) se han encargado de incluir diversas propuestas abiertamente homófobas y tránsfobas. Conviene señalar, a este respecto, que las “plataformas” que tanto republicanos como demócratas aprueban en sus respectivas convenciones no son “programas electorales” definidos tal y como clásicamente se entienden en Europa, sino más bien una enumeración de los principios que marcarán las líneas programáticas del partido en los siguientes cuatro años. Su desarrollo efectivo dependerá de los equilibrios de poder entre la Presidencia y el Congreso (que cambian cada dos años), cuyos legisladores cuentan además con una libertad de voto desconocida en Europa (donde la disciplina de partido es la norma). En cualquier caso, supone un indicador de las prioridades de cada partido a la hora de impulsar unas u otras políticas.

Los puntos incluidos en la plataforma son, a este respecto:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores “consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero:el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

La elección de Pence confirma el giro conservador 

Pero sin duda el gesto que de una forma más tajante ha dejado claro el giro conservador de Trump en materia LGTB ha sido la elección como candidato a vicepresidente de Mike Pence, gobernador de Indiana, un político cercano a la derecha religiosa que en las primarias republicanas apoyó sin fisuras a Ted Cruz. Opuesto al aborto, a la investigación con células madre, negacionista del cambio climático y cercano al creacionismo, en el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las “terapias reparadoras” entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual.

No es de extrañar, pues, que su momento de mayor protagonismo como gobernador viniese precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB. En marzo de 2015, Mike Pence sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (también bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos. La fotografía simbolizaba a la perfección el carácter de la ley:

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La norma, sin embargo, provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazaba con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificara los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que quizá haya sido una de las razones que le han llevado a aceptar la propuesta de Trump en lugar de optar a la reelección como gobernador. En cualquier caso, Pence conserva su buena imagen entre el sector más conservador de los republicanos, receloso de Trump.

El magnate, por su parte, espera con este gesto reconciliarse con el “núcleo duro” del electorado republicano y amarrar el próximo noviembre los once votos electorales de Indiana, un estado que tiende a votar republicano en las elecciones presidenciales pero que por ejemplo en 2008 ganó (aunque por estrecho margen) Barack Obama.

¿Conseguirá Trump, con este tipo de maniobras, asegurar el voto tradicional republicano y sumarlo al de los muchos independientes que le han llevado en volandas hacia la nominación? Está por ver, pero lo cierto es que las encuestas señalan que la diferencia de intención de voto entre el candidato republicano y Hillary Clinton está, a día de hoy, muy ajustada. Todo puede pasar. De lo que cada vez caben menos dudas es de que una victoria republicana sería una tragedia para la causa LGTB. Veremos…

Fuente Dosmanzanas

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El papa afirma que la Iglesia debe pedir disculpas a los homosexuales. ¿Nuevo gesto mediático o inicio de un viraje?

Domingo, 17 de julio de 2016

la-iglesia-y-los-gaysAunque dimos ya la noticia en su momento, nos parece muy interesante traer al blog este post de Dosmanzanas con reflexuiones y reacciones…

Ha pasado ya un tiempo desde las últimas declaraciones del papa sobre la necesidad de que la Iglesia católica pida perdón a los gais, que tuvieron importante repercusión en medios generalistas. Merece la pena recuperar sus palabras, relacionadas con otras declaraciones aun más explícitas del cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, considerado uno de sus más estrechos colaboradores. Y es que las palabras de ambos no han dejado de causar reacciones en el seno de la Iglesia. El debate sobre si asistimos a meros gestos mediáticos sin repercusión real o si se trata de una manera paulatina de variar el rumbo bajo la apariencia de que nada cambia vuelve a estar sobre la mesa.

Las declaraciones de Francisco tuvieron lugar a finales de junio, durante el regreso al Vaticano después de su reciente viaje a Armenia. Ante la pregunta de un periodista, el papa reconocía que la Iglesia católica debía pedir perdón a los gais, si bien lo hacía dentro de un contexto más amplio, en el que incluía a diversas realidades: “Creo que la Iglesia no solo debe pedir disculpas… a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas”.

Lo que muchos medios no explicaron, o lo hicieron de forma superficial, es que en realidad estas declaraciones fueron la reacción del papa a otras declaraciones, bastante más explícitas, que días antes había hecho en Irlanda el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga y uno de los más estrechos colaboradores de Francisco. En ellas, Marx reconocía con mayor severidad la necesidad de pedir perdón: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. Pero hubo más, pues el cardenal alemán señaló que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Marx, incluso, llegaba a asegurar que el Estado “debe establecer regulaciones para los homosexuales para que tengan los mismos, o parecidos, derechos… pero el matrimonio ya es otra cosa”. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, en este sentido, se mostraba partidario de reconocer jurídicamente las parejas del mismo sexo, aunque diferenciándolas del matrimonio entre un hombre y una mujer, “personas que están abiertas a dar vida para la siguiente generación”. “Nosotros en la Iglesia no debemos oponernos”, afirmó. Palabras con las que el cardenal Marx sigue la línea de otros obispos de habla alemana que han hecho declaraciones más avanzadas en materia LGTB, como el arzobispo de Berlín, el Cardenal Rainer Maria Woelki, o el cardenal austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena. Aunque el más audaz fue Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, quien llegó a defender la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo.

Reacciones

Como era de esperar, las declaraciones del papa, con origen precisamente en las palabras de Marx, han generado todo un rosario de reacciones, sobre todo en los Estados Unidos, el país donde posiblemente es más visible la realidad LGTB entre los católicos, junto con Alemania. Algunas han sido críticas. Jamie Manson, del National Catholic Reporter, señala por ejemplo en un comentario personal en su perfil de Facebook que “el papa quiere que la Iglesia pida perdón a las personas gais por marginarlas, a la vez que apoya la enseñanza del catecismo sobre la homosexualidad. No puedes pedirle perdón a la gente y a la vez reafirmar la doctrina que les hace daño. Eso es puramente disfuncional, cuando no directamente abusivo”.

Otros las han recibido con mayor comprensión. Michael Sean Winters, también columnista del National Catholic Reporter, ha señalado que lo llamativo es, precisamente, que no incluyan matizaciones: “Los comentarios del papa Francisco contrastan nítidamente con aquellos que ponen toda suerte de matizaciones en su afirmación de la dignidad, incluso la humanidad, de las personas gais (…) Las palabras del papa contrastan con la reticencia de muchos obispos para siquiera pronunciar las palabras ‘gay’ o ‘lesbiana’. Es casi imposible sobreestimar el grado al que la obsesión jansenista con temas sexuales ha distorsionado la predicación del Evangelio (…) Puedes explotar a los trabajadores, puedes degradar el medio ambiente (…) pero mientras te opongas a ‘aquellos que experimentan atracción a los de su mismo sexo’, se te etiqueta de ortodoxo”. Por su parte, el jesuita Thomas Reese, presidente de la comisión estadounidense sobre libertad religiosa en el mundo, señaló en The New York Times que: “hay mucha gente en el Vaticano a la que no le gusta que la Iglesia reconozca que alguna vez hemos hecho algo mal… Con los gais esto es especialmente importante porque siguen siendo perseguidos”.

Mención aparte merecen los colectivos LGTB cristianos. De nuevo, las reacciones más significativas vienen del ámbito anglosajón. Quest, una asociación británica de católicos LGTB con varias sedes en Reino Unido, señala que las declaraciones del papa constituyen un importante cambio de rumbo, pero añade que con todo “las palabras no bastan”. Por su parte Fortunate Families, una red estadounidense de madres y padres católicos de hijos LGTB, emitió un comunicado en el que afirmaba que: “sí, los católicos y otras iglesias cristianas han marginado a nuestros hijos, y merecen una disculpa, pero mucho más merecen un acercamiento a ellos que los haga sentirse bienvenidos en nuestras iglesias. Las palabras ‘objetivamente desordenada’ e ‘intrínsecamente malas’ han dado munición a quienes quieren hacerle daño a nuestros hijos, y cuando son internalizadas generan un insano autodesprecio. Una parte significativa de esta disculpa debería ser la de dejar de usar ese lenguaje. Sentirlo y pedir perdón debe dar como resultado un cambio en la política de la Iglesia”.

¿Mero gesto mediático, otra vez?

Cabe conjeturar, en cualquier caso, si asistimos a nuevos gestos mediáticos que esconden el inmovilismo de siempre, o si habrá algo más. Circula por Roma una broma que dice de alguien que “tienes más peligro que el papa en una rueda de prensa”. Y es que, además de lo imprevisible de algunas de sus intervenciones, estas parecen ir siempre más lejos de lo que luego se confirma en las declaraciones oficiales. Desde luego, la interpretación de estos gestos está abierta a debate, y la desconfianza surge de hecho desde entornos antagónicos: si desde la militancia LGTB (cristiana o secular) se es escéptico sobre el alcance real de estos gestos, desde los entornos conservadores se teme que estas declaraciones “informales” representen el inicio de un viraje que con el paso del tiempo acabe llevando a la Iglesia en una dirección distinta a la que desean.

Lo cierto es que a fecha de hoy no ha habido el más mínimo cambio doctrinal, y las palabras de Francisco bien podrían quedar en el olvido más absoluto con el próximo papa. No en vano, algunos dan por hecho que el periodo de Francisco será solo un paréntesis. El que jerarcas del nivel del cardenal Cañizares en España puedan seguir haciendo declaraciones abiertamente ofensivas hacia la realidad LGTB no es, desde luego, tranquilizador.

Esperemos que tengan razón quienes creen que el viraje, todavía pequeño, es irreversible. En un contexto más amplio que el LGTB, el articulista Pedro Castelao, aprovechando el símil, señalaba que “los cambios en el puente de mando y en cubierta están llegando a la sala de máquinas. Es cierto que hay resistencias en la cadena de transmisión y que muchas de las órdenes que salen del puente se extravían por el camino, pero también lo es que la decisión del capitán ha sido enérgica e inequívoca: ¡la Iglesia debe soltar amarras y navegar en dirección a las tierras periféricas! (…) Cuando miramos atrás —dos años no son nada— aún vemos el puerto que acabamos de abandonar y de él aún nos alcanza cierto olor a agua estancada y pescado podrido. ¡Aún hay tanto que limpiar! Temporales vendrán todavía, pero junto con su furia incontrolable traerán también ese aire puro y limpio que renovará la viciada atmósfera eclesial”. Será el tiempo el que confirme si está en lo cierto.

Fuente Dosmanzanas

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La compleja relación de Omar Mateen con la homosexualidad apuntala la homofobia como motor de la masacre de Orlando

Sábado, 18 de junio de 2016

1465741747_701279_1465748145_miniatura_normalConforme pasan los días, y con la cautela que una barbarie como la de Orlando merece a la hora de interpretar datos aún incompletos, todo apunta a que fue una rabiosa homofobia, combinada con una reciente radicalización religiosa, el motor principal que condujo a Omar Mateen a asesinar a 49 personas que disfrutaban de una noche de diversión en un local de ambiente. De hecho, el FBI ha sido incapaz de encontrar hasta el momento nexos consistentes con el Estado Islámico. Las declaraciones de los propios familiares del asesino y los indicios, cada vez más numerosos, de la complicada relación de Mateen con la homosexualidad apuntalan la idea de que lo sucedido es, por encima de otras consideraciones, un inmenso crimen de odio.

Mateen, de 29 años, era ciudadano estadounidense, nacido en Nueva York y residente en Port Saint Lucie (aproximadamente a mitad de camino entre Orlando y Miami), junto a su segunda esposa y a su hijo. Sin embargo, el hecho de ser hijo de inmigrantes afganos y su condición de musulmán dispararon la hipótesis de que nos encontrábamos ante un atentado de carácter yihadista. Hipótesis que parecía confirmarse cuando se supo de la declaración de pleitesía de Mateen al Estado Islámico mediante una llamada al 911 (el teléfono estadounidense de emergencias) antes de morir. El Estado Islámico, como era fácil de suponer, se apresuraba además a reivindicar el ataque como una acción propia.

Los primeros datos sobre la personalidad del asesino, por otra parte, retrataban a un individuo violento e inestable. Unas declaraciones de Sitora Yusufiy, la que fue su primera esposa entre abril de 2009 y julio de 2011 lo señalaban además como un maltratador que la golpeó en diversas ocasiones. Bien es cierto que nada de esto se contradecía con la hipótesis del atentado yihadista contra los Estados Unidos como castigo por su política en Oriente Medio. El propio FBI le había investigado en el pasado por encontrarse entre los contactos de otro ciudadano americano que cometió un atentado suicida en Siria en mayo de 2014 (ambos habían acudido a la misma mezquita). El FBI no encontró entonces evidencia de que Mateen supusiera una amenaza.

Conforme ha ido pasando el tiempo, sin embargo, esta hipótesis se ha ido debilitando. En todo caso, Mateen habría cometido su acción como un “lobo solitario”, sin conexión orgánica con el Estado Islámico. Al fin y al cabo, trabajaba como vigilante de seguridad en un centro de internamiento de delincuentes juveniles y disponía  por tanto de licencia de armas y acceso sin problemas a armas de fuego (algo que en cualquier caso no es difícil en los Estados Unidos). Informaciones más recientes apuntan a que la segunda esposa de Mateen, Noor Salman, sí que podía conocer todo o parte del plan de su marido. El FBI la está investigando en estos momentos.

Por el contrario, poco a poco han ido emergiendo más datos que confirman, como poco, una relación conflictiva de Omar Mateen con la homosexualidad. Su propio padre, Mir Seddique (el nombre completo de Omar Mateen era Omar Mir Seddique Mateen) declaraba desde un principio a NBC News que el desencadenante de lo sucedido pudo haber sido, en su opinión, un acceso de ira que su hijo tuvo al contemplar a dos hombres besándose en Miami. “Mira eso, delante de mi hijo y hacen eso”, contaba Mir Seddique que se lamentó su hijo.  La primera esposa de Mateen, por otra parte, confirmaba que en diversas ocasiones expresaba ira hacia los homosexuales.

Por otra parte, hay varios testigos que sostienen que Omar Mateen había acudido en ocasiones anteriores como cliente al Pulse, el nightclub atacado en Orlando (visitas en las que se habría comportado de forma huraña y solitaria, llegando a emborracharse solo) y que había hecho uso de aplicaciones de citas entre hombres, como Grindr o Jack’d, aunque a día de hoy ningún perfil de estas aplicaciones ha podido ser identificado como perteneciente a Mateen. Tampoco hay testimonios de usuarios que lo llegaran a conocer en persona. Respecto a sus conocidos, hay testimonios de todo tipo, Mientras un excompañero de instituto de Mateen abiertamente gay ha declarado que nunca pensó de él que pudiera ser homófobo, compañeros de trabajo más recientes confirman que con frecuencia hacía comentarios homófobos.

En definitiva, todo apunta a que Omar Mateen era un virulento homófobo, actitud que pudo agudizarse con un acercamiento a tesis religiosas más radicales. En la base de esa homofobia puede haber existido una homosexualidad no asumida (la homofobia internalizada o endohomofobia es una realidad bien conocida) pero contrariamemente a lo que numerosos medios aseguran las pruebas de ello son endebles (las visitas previas a locales de ambiente y su posible participación en chats gais, no totalmente confirmada, bien pudieron ocurrir mientras Mateen incubaba y planeaba el ataque). Sea como sea, pretender negar o minimizar el carácter homófobo del atentado no es, en resumidas cuentas, más que otra muestra de homofobia.

Bravo por Owen Jones

Desde dosmanzanas secundamos, en este sentido, el magnífico artículo de opinión publicado hoy en eldiario.es por el activista político británico Owen Jones, que llegó a abandonar en directo un programa de televisión ante la insistencia de sus contertulios en rebajar el carácter homófobo de la masacre y presentarla, simplemente, como un “atentado contra seres humanos” que disfrutaban de su tiempo de ocio. “Si un terrorista con un largo registro de expresiones de odio y repugnancia hacia la comunidad judía hubiera entrado en una sinagoga y asesinado a 50 judíos, estaríamos hablando, con razón, de un ataque terrorista y antisemita. Y si después de eso, en un programa de televisión, un invitado judío hubiera intentado hablar del tema en esos términos, nos habría dado vergüenza que le contradijeran y mucho más que le gritaran mientras lo hacían. Esto fue lo que pasó en el programa de Sky News cuando un hombre gay hablaba acerca de la masacre de la comunidad LGBT”, expresa Jones en su artículo.

“Omar Mateen podía haber elegido entre una gran cantidad de clubes con gente riéndose y disfrutando pero eligió un club LGBT. Fue a la vez un acto de homofobia y de terrorismo. No alcanza con condenar la violencia: debemos entender qué es y por qué pasó”, señala Jones, que destaca también como el primer artículo que dedicó The New York Times a la tragedia ni siquiera se molestó en señalar que el objetivo había sido un club de ambiente.

“Las personas de la comunidad LGBT son diversas y tienen experiencias distintas: las experiencias de vida de una joven negra y gay de clase trabajadora son muy distintas a las de un joven blanco y gay que trabaje como ejecutivo y sea multimillonario. Pero todos somos parte de una sociedad que aún nos trata como si fuéramos inferiores. Una y otra vez hemos sido víctimas del maltrato homófobo, hemos sufrido el estrés de declararnos gay, y el miedo a ir de la mano con nuestra pareja en público. Me resulta intolerable pensar en lo que habrán sentido en sus últimos minutos estas personas de la comunidad LGBT, que probablemente hayan sufrido y sido víctimas de prejuicios a lo largo de toda su vida y sólo por ser quienes son, mientras un terrorista homófobo las perseguía”, prosigue Jones, que también critica “a esos que solo se preocupan por los derechos de la comunidad LGBT si están involucrados los musulmanes”. “Como hombre gay, me enorgullece vivir en una ciudad representada por un alcalde musulmán que ha recibido amenazas de muerte por votar para que las personas de la comunidad LGBT tengan los mismos derechos que el resto del mundo. No podemos permitir que los racistas hagan uso de esta atrocidad”, añade.

A continuación, insertamos el momento en que Jones discute con los contertulios de Sky News y acaba por abandonar el estudio:

Fuente Dosmanzanas

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Notable visibilidad LGTB en universidades jesuitas de Estados Unidos

Martes, 24 de mayo de 2016

imagesLa Compañía de Jesús, desde el generalato del Padre Pedro Arrupe , quien fue capaz de actualizar el auténtico carisma ignaciano, ha estado siempre en la frontera… No nos extraña, pues, una actitud así…

En España puede resultar extraño que una universidad católica ofrezca cobertura a actos o a colectivos LGTB. Hasta donde sabemos, de hecho, ninguna universidad católica española cuenta con un grupo LGTB públicamente definido como tal. Sin embargo, si viajamos a los Estados Unidos encontraremos una realidad bastante distinta, incluso sorprendente.

Un vistazo a las universidades católicas regentadas por la Compañía de Jesús en Estados Unidos muestra un llamativo reconocimiento público de la realidad LGTB a través de diferentes iniciativas con respaldo institucional. Entre ellas destacamos en primer lugar IgnatianQ, una “Conferencia Ignaciana de LGTBQ y aliados”. Consiste en un encuentro anual dirigido por estudiantes y abarca el conjunto de las universidades de los jesuitas en Estados Unidos. Su objetivo es centrarse “en las intersecciones entre fe, sexualidad y justicia social en el contexto de un campus jesuita. IgnatianQ espera con ello educar a la persona en su integridad, creando espacios seguros para el diálogo, la reconciliación, la comprensión, el crecimiento y la formación de comunidad. El encuentro anual le ofrece a los estudiantes la oportunidad de construir su red de apoyo con otros estudiantes en instituciones jesuitas en todo el país, mientras prosiguen su trabajo LGTBQ en sus respectivos centros”.

Estas reuniones comenzaron a celebrarse en 2014 en la Universidad de Fordham. El año pasado tuvieron lugar en Georgetown, una conocida universidad de la que hablaremos enseguida —donde estudió el actual rey Felipe VI— y este año en la Seattle University, del 1 al 3 de abril.

El ejemplo de Georgetown

Las reuniones de IgnatianQ no son en absoluto algo aislado. Al contrario, constituyen un paso más en la visibilidad LGTB en las universidades de los jesuitas en Estados Unidos, de la cual un exponente fundamental, en la ya mencionada Universidad de Georgetown, es el LGBTQ Resource Center.

Activo desde 2008, el LGBTQ Resource Center fue el primer centro de este tipo. Dice de sí mismo que está “al servicio de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, queer y en búsqueda”. De acuerdo con su folleto (visible íntegramente aquí), tiene una actividad notable. Alberga varios grupos “informales” que abarcan una llamativa diversidad de su alumnado, incluyendo mujeres LGTBQ y personas trans, bisexuales y asexuales. Entre sus iniciativas se encuentran convivencias, simposios y encuentros. Destaca por ejemplo Journeys, una convivencia para jóvenes LGTB que tiene por objeto “compartir experiencias y reflexionar sobre el individuo y la formación de comunidad. Mediante la reflexión individual y compartida sobre sus experiencias vividas, los estudiantes pueden desarrollar un aprecio y respeto auténticos por lo que son y todo lo que no son”. También puede mencionarse OUTober, una serie de actos de visibilización del estudiantado LGTB y de toma de conciencia sobre su realidad, con un apretado programa de actividades.

Con todo, lo que nos parece aún más significativo es la visibilidad a través de vídeos y campañas públicas. Tenemos así la campaña “I am”, que es parte de los actos del OUTober. Tiene como objetivo que las personas hablen de sí mismas y de las “múltiples identidades” que las definen. Vemos a alumnos hablar y definirse como LGTB. Pero más llamativamente encontramos a miembros del profesorado, incluido uno de los decanos de la School of Foreign Service, Samuel Aronson. Georgetown también ha participado en la campaña It Gets Better con un vídeo donde varios estudiantes se definen como LGTB y animan a aceptarse.

Igualmente, han tenido invitados de talla: Ben Cohen, jugador de rugby que pese a ser heterosexual es bien conocido por su activismo en favor de los derechos LGTB y del que hemos hablado varias veces en esta página; Simon LeVay, uno de los científicos que en su día estudió las posibles bases biológicas de la homosexualidad; Joe Solmonese, que fue presidente de Human Rights Campaign, o James Alison, sacerdote católico abiertamente gay.

También llama la atención el apoyo financiero, pues en 2012 una donación de un millón de dólares de Paul J. Tagliabue y su esposa Chandler permitió la creación de la Tagliabue Initiative for LGBTQ Life: Fostering Formation and Transformation, incluida en el LGBTQ Resource Center: “El centro está inspirado por los principios católicos y jesuitas del respeto a la dignidad de todos y la educación de la persona en su integridad, y tenemos el gran placer de apoyar sus servicios, que proporcionan un ambiente seguro, inclusivo y respetuoso para los estudiantes LGBTQ”, afirman.

Esta transformación de Georgetown en universidad LGTB-friendly llamó por ejemplo la atención de The New York Times, que le dedicó un reportaje en 2013, cuando había sido elegido presidente de los estudiantes Nate Tisa, abiertamente gay. En ese reportaje, se planteaba una pregunta obvia: ¿cómo es posible tal visibilidad en una universidad que se definen como católica y que por tanto debe suscribir la doctrina vigente? No en vano, las protestas de grupos conservadores no han faltado, incluyendo una petición dirigida en su día al propio arzobispo de Washington y que no parece haber tenido efecto. En este sentido, una mirada más atenta muestra cómo se cuida el lenguaje: en ningún momento se cuestiona la doctrina. Se habla de “autenticidad”, de “aceptación de sí mismo”, de hablar de “todo lo que uno es y no es”, y se conecta con la tradición jesuita, que ciertamente tiene mucho de insistir en el autoconocimiento. En este sentido, Todd A. Olson, decano de los estudiantes, ya indicó en el citado reportaje de The New York Times que la atención a las personas LGTB era parte de la cura personalis, arraigada en la tradición ignaciana. El que la conclusión para muchos comporte llegar a un lugar distinto al marcado por la doctrina, es otro asunto, confiado a la conciencia personal, también muy en la tradición ignaciana…

Un ejemplo que ha cundido

Por lo demás, aunque fue la primera, Georgetown no es ya la única universidad de los jesuitas en Estados Unidos con atención explícita a la realidad LGTB. Por ejemplo, la Universidad Loyola de Chicago tiene una sección de “iniciativas LGBTQIA”. También encontramos reconocimiento institucional de la realidad LGTB en la Universidad de Fordham, en Nueva York, ya mencionada como primera anfitriona de las conferencias IgnatianQ; y hay también iniciativas similares en universidades emblemáticas como la Marquette o el Boston College.

En definitiva, si el reconocimiento público de la realidad LGTB en una universidad católica —aspecto institucional incluido— parece muy lejano en España, está claro que algo muy distinto ocurre en otras latitudes ya desde hace años.

Os dejamos para finalizar con el vídeo para la campaña It Gets Better de los alumnos de Georgetown:

Fuente Dosmanzanas

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Asesinato homófobo en Rusia: el periodista Dmitry Tsilikin, apuñalado hasta la muerte por un joven simpatizante de la extrema derecha

Sábado, 16 de abril de 2016

2016-04-russa-eca-tsilikinOtra terrible noticia la que nos llega desde Rusia, convertida desde hace unos pocos años en un infierno para las personas LGTB. Dmitry  Tsilikin, conocido periodista cultural, colaborador de varios medios y crítico teatral, ha sido asesinado en su casa de San Petersburgo. El asesino es el estudiante de 21 años Sergei Kosirev, simpatizante de la extrema derecha.

Dmitry Tsilikin era homosexual, aunque no lo había hecho público. Algo a lo que las personas LGTB rusas están acostumbradas, si no quieren exponerse al ostracismo social, al acoso, a represalias en sus lugares de trabajo e incluso a persecución legal si  se considera que su visibilidad puede ser entendida como “promoción de las relaciones no tradicionales”. Pero incluso limitando su visibilidad a círculos privados, muchos caen en las trampas que les tienden -sobre todo a través de internet- extorsionadores y grupos vinculados a la extrema derecha (Occupy Pedofilyaj y similares), que los someten a terribles vejaciones que con frecuencia graban en vídeo y difunden en redes sociales con el objeto de arruinar sus vidas.

Aunque las primeras informaciones nada decían sobre la posible causa, todo apunta a que el asesinato de Tsikilin se encuadra en este contexto de brutal homofobia. Tsikilin y Sergei Kosirev entablaron contacto a través de internet, concertando un encuentro en casa del periodista. Es difícil saber lo que sucedió allí, pero según la investigación policial el joven le habría chantajeado. Sea como fuese la discusión acabó con el apuñalamiento de Tsikilin, con el que Kosirev se ensañó especialmente: el periodista murió desangrado, tras recibir una docena de cuchilladas. Su cadáver no fue encontrado hasta el 31 de marzo, varios días después de su muerte (que la investigación ha situado después el 27 de marzo). El asesino aprovechó para robarle un ordenador portátil y la cartera antes de abandonar la casa.

La policía dio con Kosirev rastreando las llamadas de teléfono de Tsikilin. Aunque las versiones sobre su testimonio difieren ligeramente, lo que parece claro es que tras su detención el joven, simpatizante de la extrema derecha, admitió haber asesinado a Tsikilin movido por el odio y el afán de “limpieza” social. Tanya Cooper, investigadora en Rusia de la organización Human Rights Watch, sospecha sin embargo que ni aun así se reconocerá el componente homófobo. “Rusia dispone de leyes contra los delitos de odio que podrían aplicarse. Pero tengo razones para ser escéptica: de las varias docenas de ataques antiLGTB que he documentado en años recientes, ninguno fue investigado ni perseguido como delito de odio. Ni siquiera aquellos en los que más descaradamente el odio era la causa”, ha escrito.

Silencio, vergüenza, miedo…

Muy interesante nos ha parecido, en este sentido, el artículo que la periodista ruso-estadounidense Masha Gessen ha publicado en The New York Times, en el que precisamente denuncia el trato que los medios y la propia sociedad rusa dan a asesinatos como el de Tsikilin. Gessen cita el estremecedor testimonio de Alexander Smirnov, un funcionario ruso hoy solicitante de asilo en Estados Unidos, uno de cuyos amigos murió asesinado de la misma forma que Tsikilin, y que sufrió además en sus propias carnes una brutal agresión tras concertar un encuentro online.

“Les rogué que al menos no me mataran. No puedes imaginarte la vergüenza que sentía ante ellos, que eran los que habían entrado en mi hogar y casi me matan. Se llevaron todo lo que tenía, hasta mi teléfono. Ellos eran los delincuentes, pero yo era el que me sentía avergonzado. Temblando, no pude ni llamar a una ambulancia, porque hubiera tenido que explicarles lo que me había pasado. Y por supuesto, no podía decir nada en el trabajo. Pedí a unos amigos que llamaran a la oficina y dijeran que me habían asaltado en una parada de autobús. Y no acudí a la policía. Hubiera resultado muy fácil encontrar a los atacantes, pero no tenía el valor de ponerme delante de un policía en uniforme. Ahora me culpo por haber sido débil, porque aquellos dos han podido matar a otros”, cuenta Smirnov a Gessen.

La periodista, que denuncia el clima de vergüenza, silencio y miedo que rodea a estas agresiones, culpa sobre todo a Vladimir Putin y a su infame política antiLGTB de contribuir a perpetuar estas agresiones.

La absoluta desprotección de la comunidad LGTB rusa

Dosmanzanas realiza habitualmente un seguimiento bastante intensivo de las noticias sobre la terrible realidad LGTB de Rusia. Desde la aprobación de las leyes homófobas de estado, no hemos dejado de tener que trasladar a nuestros lectores informaciones sobre la práctica impunidad con que actúan grupos como Occupy Pedofilyaj y similares, dedicados al acoso, tortura e incluso asesinato de personas LGTB ante la pasividad muda de las autoridades.

De hecho, en lugar de perseguir a quienes agreden y torturan, las autoridades alientan aún más la homofobia con leyes como la aprobada en 2013, que prohíbe informar positivamente de la homosexualidad a menores, a la vez que permite que quienes simplemente enarbolan una bandera arcoíris o reivindican la celebración del Orgullo sean detenidos, sancionados o incluso encarcelados. Y aun así sigue habiendo valientes que se atreven a dar la cara, como el joven Ivan Kravistin, del que hablábamos hace solo unas pocas semanas, que se niega a volver al armario y hacer más discreta su apariencia pese a haber sufrido una grave agresión por parte de un hombre al que no gustó su aspecto de “maricón”. Kravistin sí que denunció, y aunque el agresor fue acusado de “gamberrismo” no hubo la más mínima intención de considerar el ataque un crimen de odio…

Fuente Dosmanzanas

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La edición del “International New York Times” distribuida en Pakistán censura un beso entre dos hombres

Sábado, 6 de febrero de 2016

portada-NYT-Pakistán-censuraLa censura y la homofobia llega al New York Times.

El pasado viernes la portada de la edición internacional del New York Times llegaba a algunos kioscos como puedes ver arriba: con un enorme espacio en blanco en el que debería haber salido la principal foto de esta primera página del periódico, ilustrando la noticia de la columna derecha. Esta noticia hablaba sobre derechos del colectivo LGBT en China, con el caso de Sun Wenlin y Hu Mingliang, una pareja gay que lucha por sus derechos en su país. ¿Por qué esta censura homófoba en la portada de New York Times? Pues por Pakistán, que es el país cuyo gobierno no permite que la edición internacional del periódico llegara con una portada en la que se ve a dos hombres besándose. En el pie de foto del cuadro en blanco el New York Times deja claro que la censura fue cosa del gobierno pakistaní, que ni siquiera se molesta en disimular la censura. Podrían haber escogido perfectamente otra foto menos “ofensiva” para ellos, ¿pero total para qué? ¿Era para tanto la foto? Aquí la tienes, sin censura, como salió en el resto de ediciones.

Viernes, 29 de enero. Portada de la edición internacional de The New York Times tal y como se distribuye en Pakistán. La principal imagen ha desaparecido. En su lugar, un inmenso espacio en blanco: la imagen ha sido censurada… por presentar un beso entre dos hombres.

La edición internacional de The New York Times se distribuye en Pakistán de la mano de The Express Tribune, un periódico local. Pero según el acuerdo entre los dos medios, los editores de The Express Tribune pueden censurar determinados contenidos que consideren sensibles. Así ha sucedido con la imagen que abría la edición del viernes, y que mostraba un inocente beso entre Sun Wenlin y Hu Mingliang, la pareja de hombres que por primera vez han conseguido que un tribunal chino admita a trámite una demanda por no permitirles contraer matrimonio (una noticia de la que nos hicimos eco a principios de enero). El texto del reportaje (a cuya edición digital puedes acceder aquí) sí que fue publicado en su integridad.

La censura no ha pasado desde luego desapercibida, debido a lo llamativo de la imagen: buena parte de la portada, en blanco. Pero sobre todo llama la atención de que sea precisamente The New York Times, un diario estadounidense de tradición liberal, el que admita este tipo de imposiciones contra la libertad de expresión.

No se trata, de hecho, de la primera polémica derivada de este acuerdo de distribución: ya en la edición del pasado 2 de enero desaparecía tanto de la de la portada como de la página 2 un extenso artículo dedicado a la valiente lucha de los blogueros laicos de Bangladesh en su defensa de las libertades civiles frente a la creciente influencia islamista en ese país (independiente de Pakistán desde 1971). Aquella censura, de hecho, provocó numerosas protestas contra The New York Times. Aún así, el redactor jefe de su edición internacional, Richard W. Stevenson, defendió el acuerdo con The Express Tribune argumentando que no es sencillo encontrar una alternativa para conseguir una buena distribución local y que era preferible eliminar directamente un artículo, dejando su hueco para que los lectores fueran conscientes de la censura (y pudieran acceder luego al artículo en su versión digital), que “dulcificarlo” para hacerlo así más fácilmente admisible.

Kamal Siddiqi, redactor jefe de The Express Tribune, ha argumentando por su parte que el acuerdo con The New York Times les faculta para censurar contenidos que pueden resultar problemáticos en su país. “Nunca verá una fotografía de dos hombres besándose en Pakistán. De hecho, nunca verá una fotografía de nadie besándose”, ha declarado. Siddiqi también ha recordado el riesgo que corren los periodistas de medios como el suyo, acusados por los islamistas de favorecer “la agenda occidental”. Tres trabajadores de The Express Tribune, de hecho, fueron asesinados por este motivo en 2014.

En un país como Pakistán la ley castiga la homosexualidad con especial dureza, pero por otro lado encontramos que está en el top 5 de países que más buscan en Google las palabras “porno gay”. Doble moral, amigos.

Fuente Cromosomax/Dosmanzanas

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Hollywood, a la búsqueda de talento entre el colectivo transexual

Jueves, 3 de septiembre de 2015

Tangerine_2015La incipiente producción de series y películas de temática transexual en Hollywood ha provocado la necesidad de encontrar talento transgénero en iniciativas de colectivos LGTB y a través de talleres para los directores de casting.

Nick Adams: “Los directores de casting no entienden mucho sobre la comunidad transgénero”

Laura Maud Dillon nació en Inglaterra en el año 1915. En 1939 se dio cuenta que estaba atrapado en el cuerpo de una mujer y comenzó varios tratamientos hormonales hasta que el cirujano plástico Harold Gillies pudo operarle para convertirle en Michael Dillon, el primer transexual de la Historia. Aunque en ese sentido hay discrepancias sobre quién fue la primera persona transgénero, no ha sido hasta el curso 2014-2015 que Hollywood se ha interesado por esta realidad.

Numerosas series de ficción han copado el mercado audiovisual con la inesperada y agradecida introducción de personajes transexuales interpretados por personas transgénero reales. Ejemplos como Laverne Cox en Organge is the new black o Jamie Clayton en Sense8 han copado portadas y reportajes sobre la importancia de la representación trans y la visibilización del colectivo. En el caso del cine, los esfuerzos han ido dirigidos a contar historias sobre la transición física de un género a otro, contando con un reparto no transexual.

Aunque la razón detrás de narrar estas historias sea puramente creativa, sí es cierto que existen dificultades y desconocimiento por parte de los grandes estudios de Hollywood para encontrar talentos transexuales que protagonicen historias que no solo traten del cambio de sexo en sí. Nick Adams, director de programas para medios transgéneros de la Alianza Gay y Lésbica contra la difamación (GLAAD), apeló a la necesidad urgente de talento transexual: “Los directores de casting no entienden mucho sobre la comunidad transgénero. Hay muchos actores transgénero, pero los directores de casting no saben dónde encontrarlos”. De hecho, el propio Adams comenzará en otoño una serie de talleres relacionados con esta problemática para directores de casting.

Tangerine, un caso especial

Diferente ha sido el caso de la película Tangerine dirigida por Sean Baker y que cuenta la historia de una prostituta que busca en la noche de Navidad al proxeneta que le rompió el corazón. Para realizar esta cinta, Baker no busco a nadie en una agencia tradicional de talentos, sino que acudió a un centro LGTB de Hollywood donde encontró a dos mujeres transexuales, Mya Taylor y Kitana Kiki Rodriguez, que antes trabajaban en el negocio de sexo y que ahora se han convertido en dos musas para el director, haciendo de Tangerine una “película espléndida, hermosamente dirigida y con un reparto perfecto”, según escribió Manohla Dargis en The New York Times.

El interés por evitar utilizar canales “poco ortodoxos” para conseguir un reparto talentosos y transgénero con o sin experencia ya se empieza a traducir en forma de propuestas sólidas como el caso de Trasgender Talent, una iniciativa en forma de página web creada por la artista Ann Thomas, extra cinematográfica, que todavía no ha comenzado a prestar servicios.

Fuente Cáscara Amarga

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Muere a los 82 años el neurólogo y divulgador Oliver Sacks, mses después de salir públicamente del armario

Martes, 1 de septiembre de 2015

oliver_sacks_gayHace tan solo unos días hablábamos de su salida del armario

Este domingo ha fallecido, a los 82 años de edad, Oliver Sacks, quizá el neurólogo más popular de las última décadas. Y es que Sacks es una de esas figuras cuya faceta de divulgador científico, alimentando la curiosidad de las mentes inquietas y despertando vocaciones, arrolla al resto. Una figura aún más engrandecida por un hecho que en muchas crónicas ha pasado desapercibido: Oliver Sacks no quiso desaparecer de este mundo sin visibilizar públicamente su condición homosexual.

Pese a su extrema timidez, obras como MigrañaEl hombre que confundió a su mujer con un sombrero (donde describe diversos síndromes cognitivos de difícil comprensión para el profano) o Despertares (en la que cuenta su experiencia con algunos pacientes de encefalitis letárgica que experimentaron una espectacular –aunque transitoria– mejoría al ser tratados con levodopa) convirtieron a Sacks en una figura conocida, especialmente después de que Robin Williams y Robert de Niro recrearan esta última historia en el cine.

No  se conocía demasiado, sin embargo, de su vida personal. Hasta que escribió On the Move: A Life, su autobiografía recién publicada. ”En diciembre de 2014, completé mis memorias, ‘On the Move’, y entregué el manuscrito a mi editor, sin imaginarme que unos días después me comunicarían que tenía cáncer metastásico, derivado del melanoma que tuve en mi ojo diez años antes. Estoy contento de haber podido completar mis memorias sin saberlo, y de haber podido, por primera vez en mi vida, hacer una declaración completa y honesta de mi sexualidad enfrentándome abiertamente al mundo, sin mantener ya más secretos culpables encerrados dentro de mí”, escribía Oliver Sacks en un artículo publicado en The New York Times hace solo dos semanas.

Aunque acabaria emigrando a los Estados Unidos al terminar su formación académica, Oliver Sacks nació en Londres, en el seno de una familia judía ortodoxa. “Recité la porción de mi Bar Mitzvah en 1946, en una sinagoga relativamente llena, en presencia de docenas de familiares. Fue, para mí, el final de mi práctica judía formal. No adopté las obligaciones rituales del un judío adulto -rezar cada día, colocarme los tefilín antes del rezo de cada mañana- y poco a poco me volví indiferente a las creencias y hábitos de mis padres, aunque no hubo un punto concreto de ruptura hasta que tuve 18. Fue cuando mi padre, preguntándome sobre mis sentimientos sexuales, me obligó a admitir que me gustaban los chicos”, escribía Sacks en ese mismo artículo.

“‘Yo no he hecho nada”, le dije, ‘es solo un sentimiento, pero no se lo digas a mamá, no podría soportarlo’. Sí se lo dijo, y a la mañana siguiente ella vino con una expresión de horror en la cara, y me gritó: ‘eres una abominación. Ojalá nunca hubieras nacido’ (…) El tema no volvió a mencionarse nunca, aunque sus duras palabras me hicieron odiar la capacidad de la religión para la intolerancia y la crueldad”, añadía en ese mismo artículo, en el que establecía un paralelismo entre el fin de la vida, que sabía ya muy próximo, y el Sabbath, día sagrado de los judíos, “cuando uno siente que el trabajo está hecho y puede, con la conciencia tranquila, descansar”.

La vida afectivo-sexual de Sacks estuvo siempre marcada por su extrema timidez. Cuando cumplió 40 años, tras una breve pero muy intensa relación de una semana con un joven estudiante de Harvard, decidió mantenerse célibe durante 35 años, hasta su vejez, cuando inició una relación con el escritor Bill Hayes. Así lo contó en sus memorias: nunca antes hizo pronunciamientos públicos sobre este aspecto de su vida.

“No puedo fingir que no tengo miedo. Pero mi sentimiento predominante es de gratitud. He amado y he sido amado; me han dado mucho, y algo he dado yo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. Me he relacionado con el mundo, esa relación especial de los escritores y los lectores. Sobre todo, he sido un ser que ha sentido, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso en sí mismo ha sido un enorme privilegio y una aventura”. Así terminaba Oliver Sacks la columna que publicaba en febrero en The New York Times, en la que hacía pública su enfermedad terminal. Sacks sabía que solo tenía unos pocos meses de vida por delante, y aún así su actitud fue la de gratitud por haber disfrutado de la vida. No se puede desear un mejor final.

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