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El gobernador de Carolina del Norte aprueba, por fin, una ley de protección LGTB

Sábado, 21 de octubre de 2017

roy-cooperEl gobernador demócrata de Carolina del Norte, Roy Cooper, firma una orden ejecutiva que prohíbe la discriminación en el gobierno estatal y en las empresas que hacen negocios con dinero público.

Además Cooper asegura que se ha llegado a un acuerdo judicial para derogar por fin la HB2 y la HB142, las leyes que prohibían a las personas trans utilizar el baño según su identidad de género.

Hace un tiempo que llevamos hablando de Carolina del Norte,  porque tenían un gobernador LGTBfóbico que había aprobado una de las leyes de los lavabos más infames de todo Estados Unidos.

Para resumir mucho: cuando la ciudad de Charlotte aprobó una ordenanza para proteger a las personas LGTB de la discriminación (que permitía a las personas trans usar el baño del género con el que se identificaban) los republicanos en el senado estatal aprobaron una ley para anular esa protección y prohibir a las personas trans usar esos baños. Pat McCrory, el gobernador, firmó la ley y se las dio de guay… hasta que la mitad de las empresas del estado decidieron irse a otra parte. McCrory tuvo que gastarse una millonada de un fondo contra desastres naturales para defender la ley (la HB2) en los tribunales. Pero sus problemas acabaron cuando, por culpa de la ley, perdió las elecciones frente al demócrata Roy Cooper.

Cuando Cooper llegó a la casa del Gobernador se esperaba que los demócratas tumbaran la HB2. Pero no pudieron porque no tenían mayoría en el senado y aunque los republicanos les hicieron creer que iban a derogarla al final se las ingeniaron para sacarse de la manga la HB142: una ley que, en teoría, servía para derogar la HB2 pero en realidad no lo hacía.

Pues no sé si porque el hombre estaba harto de tonterías o porque las asociaciones LGTB empezaban a cargar ahora contra él, pero finalmente Roy Cooper acaba de firmar una orden ejecutiva que prohíbe a las agencias estatales y a las empresas que hacen negocio con ellas (vamos, que reciben dinero público) discriminar a ninguna persona en base a su raza, color, etnia, sexo, orientación sexual, identidad de género o su estatus como veterano de los cuerpos de seguridad.

Al exigir a las compañías que trabajan con el estado que apliquen esta política anti discriminación el estado puede promover protecciones para más ciudadanos que están fuera del gobierno estatal” ha explicado Cooper. “Hemos trabajado con la comunidad empresarial, activistas y la comunidad LGTB+ y otros ciudadanos que saben que nuestro estado es más fuerte gracias a nuestra diversidad; y seguiré trabajando para que éste sea un estado acogedor e inclusivo.

Además Cooper ha afirmado que demócratas y republicanos están a punto de llegar a un acuerdo en la batalla legal contra la HB2 y la HB142. Según parece todos han acordado que las personas trans que residan en Carolina del Norte puedan acceder a los baños públicos conforme a su identidad de género. No hay muchos detalles al respecto, pero parece una medida un poco absurda porque más te vale no ser trans, pasar por ahí y tener ganas de mear. Además ¿qué van a hacer para comprobarlo? ¿Levantar faldas y bajar pantalones?

Sea como sea ahora un juez federal tiene que aprobar el acuerdo. Y tal vez así, por fin, se acabe toda esta mierda de las leyes de los lavabos.

Fuente | WITN

, vía EstoyBailando

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El colectivo LGTB consigue una importante victoria al paralizar la aprobación de un proyecto de ley tránsfobo en el estado de Texas

Jueves, 24 de agosto de 2017

gaytexasAmpliamos la noticia que adelantábamos el pasado sábado. El proyecto de ley tránsfobo cuya aprobación perseguían los grupos conservadores en el estado de Texas ha quedado en vía muerta. El temor a los efectos económicos que una legislación así podría tener ha hecho que el sector moderado de los republicanos haya paralizado el proceso, en lo que supone una importante victoria para el colectivo LGTB. La amenaza de que el proyecto se reactive en 2019 sigue de todas formas muy viva. Los conservadores, de hecho, han adelantado que darán la batalla en las elecciones primarias republicanas, en las que gozan de una posición de privilegio, para barrer a los legisladores republicanos que a su juicio han impedido la aprobación del proyecto.

Texas lleva meses discutiendo la aprobación de un proyecto de ley para prohibir a las personas transexuales usar todas aquellas instalaciones públicas que correspondan a su identidad de género, derogando además las disposiciones contra la discriminación de las personas trans que hayan sido aprobadas por entidades locales. Se trata de un proyecto similar al que en su momento aprobó el estado de Carolina del Norte, y que supuso numerosos boicots contra ese estado e importantes pérdidas económicas. De hecho, tras las elecciones de noviembre, en las que el gobernador republicano Pat McCrory perdió por un estrecho margen, el nuevo gobernador de Carolina del Norte, el demócrata Roy Cooper, llegó a un acuerdo con los republicanos (que siguen controlando la legislatura estatal) para que la ley, en su redacción original, fuese derogada a cambio de que se derogasen tambien las ordenanzas antidiscriminatorias locales, y muy singularmente la de la ciudad de Charlotte, cuya aprobación fue precisamente la que animó a los republicanos a sacar adelante la ley discriminatoria. Un “apaño” que no gustó nada a los colectivos LGTB pero que ha supuesto el final del boicot económico al estado.

Lo sucedido en Carolina del Norte, sin embargo, no pareció desmotivar a los republicanos de Texas, que controlan la legislatura del estado y cuyo gobernador, Greg Abbott, se ha mostrado dispuesto a rubricar una ley de este tipo si era aprobada. El principal valedor del texto discriminatorio, conocido también como SB3, ha sido precisamente su vicegobernador, Dan Patrick, un político abiertamente anti-LGTB del que ya hemos hablado en esta página. Por ejemplo, cuando tras el atentado homófobo de Orlando difundió en Twitter una cita bíblica que parecía señalar a las víctimas como merecedoras de un castigo. Y antes, durante el proceso de aprobación del matrimonio igualitario, pidió a los jueces texanos que no casasen a parejas del mismo sexo, contraviniendo el dictamen de la justicia federal. Por desgracia, las personas transexuales también se cuentan entre sus objetivos: en su momento, Dan Patrick fue uno de los promotores de la derogación de la ley antidiscriminatoria de Houston por votación popular, cuya campaña inició el infame “pánico transexual en los baños” que ha alentado leyes anti-LGTB en varios estados. Y también desafió la orden de la administración Obama (ahora derogada por Trump)  de no discriminar a las personas transexuales en los centros de enseñanza que reciben ayudas públicas.

Aún así, hay una cosa con al que Abbott no contaba y fue  la fuerte oposición que se encontró a dicha propuesta por parte de buena parte del tejido económico del estado, así como de organizaciones sociales, deportivas, culturales y religiosas, hizo que la legislatura de Texas finalizara en mayo su periodo regular de sesiones sin haber sido capaz de aprobar el proyecto: Los grupos LGBT movilizaron a una gran parte de la sociedad y de los empresarios que se mostraron totalmente en contra de esa ley. Los jefes de policía de tres de las ciudades más grandes del estado ya dijeron que era una legislación que no ayudaba a nadie y que en lugar de plantear una solución a un problema lo que hacía era crear un problema nuevo. Las grandes petroleras del estado avisaron al senador de que no verían con buenos ojos una legislación discriminatoria y la Asociación de Negocios de Texas calculó que, si se aprobaba, el estado perdería casi seis mil millones de dólares de aquí a 2026.

Sin embargo, cuando parecía que el asunto quedaba aparcado, el gobernador Greg Abbott, haciendo uso de sus prerrogativas, volvía a incluir el asunto en la agenda de una sesión legislativa especial de 3o días a celebrar durante el verano, concebida para cerrar temas urgentes que hubiesen quedado pendientes (la próxima sesión regular ya no tendrá lugar hasta después de las elecciones de noviembre de 2018).

El Senado votó a favor…

El Senado de Texas, presidido precisamente por Dan Patrick, aprobaba de hecho la SB3 por 21 votos a 10 a finales de julio, no sin polémica y tras una debate de más de ocho horas de duración. Votaron a favor los 20 senadores republicanos y uno demócrata (Eddie Lucio Jr.). Lo hicieron en contra los 9 senadores demócratas restantes. La pelota pasaba así a la Cámara de Representantes, en la que el resultado se preveía más ajustado debido a la presencia de un grupo de republicanos moderados.

De hecho, ya el Senado había suavizado algunas disposiciones originales del proyecto tras los varios meses de polémica. Por ejemplo, el texto aprobado permitía a las personas transexuales usar las instalaciones que se correspondiesen con su documento estatal de identidad, y no con su certificado de nacimiento, lo que suponía una mejora para aquellas personas trans que hubiesen conseguido ya un documento de identidad actualizado.

Pero la Cámara de Representantes no llegó a votar

En la Cámara de Representantes, sin embargo, la última palabra seguía siendo la del speaker Joe Straus y el grupo de republicanos moderados (Straus es uno de los pocos moderados que, según describe literalmente The New York Times, aún “mantiene un puesto prominente en un estado cada vez más controlado por la extrema derecha”), que finalmente optaban por finalizar la sesión especial sin haber tramitado el proyecto. Y no precisamente porque durante este periodo no se votasen temas de índole “moral”, ya que la Cámara sí que aprobaba, por ejemplo, limitar aún más el acceso al aborto o facilitar a las agencias de adopción privadas la posibilidad de rechazar a los padres que no consideren adecuados por razones religiosas (por ejemplo, parejas del mismo sexo). En este caso, sin embargo, parece haber pesado más la oposición de los líderes empresariales del estado y el miedo a las pérdidas económicas que los anunciados boicots iban a suponer.

La noticia supone, en la práctica, que el proyecto queda en vía muerta hasta 2019. El sector más conservador de los republicanos, sin embargo, asegura no rendirse. Dan Patrick ha prometido que volverá a ser discutido en la próxima legislatura, mientras que los líderes de organizaciones ultraconservadoras ya han declarado que trabajaran para derrotar a los candidatos moderados en las próximas primarias republicanas (un terreno que les es especialmente favorable, debido a su más que demostrada capacidad de movilización) y conseguir una legislatura completamente afín a sus postulados.

En definitiva, una batalla ganada para los derechos LGTB… pero la guerra continúa.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos gays

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Las ONG cargan contra el gobernador demócrata de Carolina del Norte

Martes, 23 de mayo de 2017

roy-cooperRoy Cooper ganó las elecciones al republicano Pat McCrory y prometió derogar la discriminatoria ley HB2, pero en su lugar aprobó la HB142 que era más de lo mismo.

Cooper se defiende asegurando que necesitaba llegar a un “compromiso”, pero las ONG le acusan de ser un chaquetero.

La ciudad de Charlotte aprobó una ordenanza municipal que protegía a las personas trans y permitía que utilizaran el baño del género con el que se identifican. A los republicanos que gobernaban el estado esa ordenanza les pareció fatal, y la atacaron diciendo que eso era competencia del gobierno estatal; así que crearon la HB2: una ley discriminatoria que, entre muchas otras cosas, obligaba a las personas trans a usar el baño del género que había escrito en su DNI.

La ley fue un absoluto desastre. Cientos de empresas se fueron del estado y la imagen de Carolina del Norte quedó muy dañada. Ante unas pérdidas estimadas de 3 billones de dólares si la ley no se derogaba en 5 años, el gobernador republicando Pat McCrory acabó perdiendo las elecciones frente al demócrata Roy Cooper. Una de las primeras cosas que hizo Cooper fue intentar derogar la HB2, pero los republicanos -que seguían controlando la cámara de representantes- le hicieron una jugarreta y lo único que pudo hacer fue aprobar la HB142. Aunque esa ley “anulaba” la HB2, también prohibía a las ciudades aprobar ordenanzas sobre el uso de baños públicos hasta el 2020 diciendo que eso era competencia del estado; lo que implica que la HB2 sigue estando vigente durante 4 años más.

Desde la Human Rights Campaign han denunciado que a pesar de que Cooper quiere vender la HB142 como una victoria (“un acuerdo imperfecto“, lo llama el gobernador), en realidad se trata de “otra versión de la HB2 que oculta un intento desesperado de los legisladores con la esperanza de salvar la economía del estado“. Desde Equality NC su director ejecutivo, Chris Sgro, acusa a Cooper de ser bastante irresponsable con este tema: “El rechazo continuado de Cooper a asumir responsabilidades por las consecuencias negativas de la ley que firmó sobre la comunidad LGTB es descorazonador.

En una conferencia en el Centre for American Progress en Washington, Cooper ha dicho que está preparando una orden ejecutiva para asegurar los derechos de la comunidad LGTB: “Cuando derogamos la HB2 e iniciamos este compromiso dije que necesitábamos tomar medidas adicionales para asegurarnos de proteger a los ciudadanos LGTB. Estamos trabajando en una orden ejecutiva que nos ayude a conseguir esa meta.” Cooper además defendió la HB142 asegurando que “política y emocionalmente habría sido más fácil para mí seguir dando golpes sobre la mesa y no aceptar ese compromiso, pero sabía que no estaba siendo justo con mi estado. No estaba siendo justo con las personas LGTB.

Olivia Alair Dalton, vice-presidenta senior de la Human Rights Campaign (y antigua secretaria de prensa de Michelle Obama) ha declarado que esa afirmación de Cooper es “bastante extraordinaria, teniendo en cuenta que fue él quien firmó la HB142 y convirtió la discriminación en ley.

Más duros se muestran desde la ACLU: “Cooper representa lo más despreciable de la política. No puedes estar en misa y repicando. Nunca tendrás nuestro apoyo o confianza.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando

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Pat McCrory se ríe del colectivo LGTB por no conseguir derogar la HB2

Viernes, 7 de abril de 2017

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239El ex-gobernador de Carolina del Norte se ríe de los demócratas, la HRC y el colectivo LGTB por no conseguir derogar la ley tránsfoba que él aprobó.

McCrory es el ex-gobernador republicano de Carolina del Norte. Este impresentable firmó una ley, la HB2, que prohibía a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican. McCrory perdió las elecciones (en gran parte por el desastre económico y social que supuso esa ley) y su sustituto, el demócrata Roy Cooper, está haciendo todo lo posible por eliminar la HB2. Pero como los republicanos siguen controlando la cámara de representantes, le está costando lo suyo.

Así que McCrory, que hace poco se quejaba de que no consigue encontrar trabajo porque la izquierda le ha vendido como un “intolerante , ahora ha decidido reírse a costa del colectivo LGTB en una entrevista que le ha hecho el homófobo declarado del Family Research Council, Tony Perkins.

Resulta que Roy Cooper, el actual gobernador, por ahora sólo ha conseguido aprobar una nueva ley, la HB142. Esta ley elimina gran parte del contenido de la HB2 pero sigue manteniendo la prohibición de que los municipios instauren sus propias ordenanzas contra la discriminación (todo el lío de la HB2 empezó porque la ciudad de Charlotte aprobó esa ordenanza y a los republicanos no les hizo ninguna gracia). Así que ni demócratas, ni colectivos LGTB, ni la Human Rights Campaign están contentos… Pero al menos reconocen que es el primer paso.

 McCrory, en la citada entrevista, ha dicho lo siguiente al respecto: “La buena noticia es que la HRC ha perdido la batalla. Con todos sus recursos y su poder y su dinero, y sus intentos por sumar a su causa a otras corporaciones que les ayuden en la batalla… El hecho es que no han conseguido derogar por completo la HB2.” Y añadió: “Con suerte volveremos a centrarnos en las prioridades… Necesitamos trabajar en la seguridad ciudadana, tener buenas carreteras y una buena educación.

Curiosamente McCrory no se preocupó por ninguna de esas tres cosas cuando era gobernador. De hecho llegó a sacar dinero de un fondo de ayuda en caso de desastre natural para pagar a los abogados y defender su ley tránsfoba.

Los demócratas han emitido un comunicado diciendo que “Pat McCrory no tiene ninguna credibilidad en este tema teniendo en cuenta que fue la persona que firmó la HB2. El gobernador Cooper ha firmado esta nueva ley para derogar la HB2, y ha dicho que es un paso adelante. Pero sólo un paso. Apoya la protección a nivel estatal de todas las personas LGTB de Carolina del Norte y seguirá trabajando para ellos.

Fuente: Queerty, vía EstoyBailando

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Carolina del Norte deroga la ley HB2 para sustituirla por otra igual de discriminatoria

Martes, 4 de abril de 2017

policia-banos-transexuales-carolina-del-norteEl gobernador demócrata, Roy Cooper, ratifica la derogación de la Ley HB2, sobre el uso de los cuartos de baño a las personas transexuales, tras ser aprobada en el Senado y en la Cámara Baja. Sin embargo, la sustituye por otra ley igualmente criticada porque sigue siendo igual de discriminatoria al no permitir ninguna otra ordenanza al respecto en lo que han visto como una medida que sólo trata de salvar las amenazas de la NCAA.

Un año después de que el gobernador republicano Pat McCrory ratificara la aprobación de la Ley HB2, el nuevo gobernador demócrata, Roy Cooper, consigue la derogación de la ley de los cuartos de baño, que obligaba a las personas transexuales a utilizar el baño que correspondiera a su sexo de nacimiento y no el de su actual identidad de género, tal y como había prometido en campaña.

La derogación de la polémica ley ha sido posible gracias a un acuerdo que alcanzaron los diferentes legisladores el jueves, 30 de marzo, tras un duro y acalorado debate que ha culminado con la votación por la que se aprobaba el nuevo proyecto de ley con 70 votos contra 48, después de haber pasado por el Senado con 32 votos contra 16. El gobernador Cooper tardaba sólo unas horas en ratificar un acuerdo que termina con la «nube oscura colgando de nuestro gran estado (…). Ha manchado nuestra reputación, ha discriminado a nuestra gente y ha causado un gran daño económico en muchas de nuestras comunidades», declara Cooper, quien también reconoce las limitaciones del acuerdo del nuevo proyecto de ley que «no es un trato perfecto y no es mi solución preferida, sino que deja de tener muchas cosas que debemos hacer como un estado».

La National Collegiate Athletic Association había dado de plazo hasta el 18 de abril para la modificación o anulación de la ley si no querían que se llevaran los eventos deportivos a otro estado tras la cancelación del Juego de las Estrellas de la NBA que se habría celebrado en Charlotte, de la misma manera que bandas y artistas como Maroon 5, Nick Jonas y Demi Lovato, el violinista Irzhak Perlman, Pearl Jam, Boston, Against Me, Cirque du Soleil, Ringo Starr o Bruce Springsteen cancelaban sus conciertos en Carolina del Norte como muestra de rechazo ante la ley, revertiendo en considerables pérdidas económicas que un estudio estima que ascienden a los 3,76 billones de dólares.

Una ley mala por otra igual de mala

Rebautizada como Ley HB142, «la nueva ley impide (…) promulgar ningún tipo de protección para las personas transexuales que usan baños o cualquier otra instalación en escuelas o edificios de gobierno [hasta 2020]. También impide a los municipios aprobar protecciones antidiscriminatorias en los lugares de trabajo (…). Esto no es una derogación de la Ley HB2. En su lugar, están reforzando los peores aspectos de la ley (…). Los legisladores de Carolina del Norte deberían avergonzarse de este acuerdo de fondo que continúa jugando a la política con las vidas de los LGBT de Carolina del Norte», declara James Esseks, director del Proyecto LGBT de American Civil Liberties Union.

«Nos negamos a llamar a esta nueva propuesta una derogación. Lo que es realmente, es una farsa, una artimaña. Es más que vergonzosa y peligrosa», declara en una conferencia de prensa el activista transexual Joaquín Carcaño, hablando de lo que considera una «moneda de cambio» para recuperar los eventos deportivos. En la misma línea se manifiesta Simone Bell, directora regional del Sur en Lambda Legal: «Los legisladores han reemplazado una mala ley por otra mala ley. Esta falsa revocación es un intento de callar a las personas LGBT. Es vergonzoso marcar una fecha de inicio en la igualdad. Demandamos una derogación total, y eso incluye la protección integral contra la discriminación».

«El hecho de que ambas partes estén en desacuerdo muestra que es un compromiso razonable», según el republicano Scott Stone, que ha apoyado la nueva medida.

Fuente Universogay

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Pat McCrory, exgobernador de Carolina del Norte, se queja de que no le dan trabajo por haber apoyado la ley LGTBfoba del estado

Jueves, 16 de marzo de 2017

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239El antiguo gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, ha declarado que tiene dificultades para encontrar quien le contrate, debido a que se le identifica como un fanático intolerante por haber promulgado y defendido durante su mandato la ley que permite la discriminación de las personas LGTB en su estado. La conocida como ley HB2 sigue en vigor debido al pertinaz empeño de los representantes del Partido Republicano, que cuentan con la mayoría en las dos cámaras del estado, a pesar de los esfuerzos del nuevo gobernador, el demócrata Roy Cooper, por intentar derogarla.

Tras perder las pasadas elecciones frente al demócrata Roy Cooper, Pat McCrory se dispuso a continuar con su vida laboral como consultor y asesor. Sin embargo, ha declarado que se encuentra con dificultades para conseguir contratos con empresas. Según el exgobernador, el hecho de que promulgara y defendiera hasta la saciedad la LGTBfoba ley HB2 “ha tenido consecuencias hasta el día de hoy, incluso después de dejar el cargo. La gente es reacia a contratarme, porque, ‘oh, Dios mío, es un fanático’, que es lo último que soy”.

También declara que ha intentado conseguir ser contratado por universidades para dar clases a tiempo parcial, pero se ha encontrado también con la negativa de los rectores, “por temor a las protestas de los estudiantes”. Otra de sus opciones es trabajar para la administración Trump, pero no parece haber nada claro al respecto.

Por supuesto, McCrory no se cree en absoluto responsable de la repercusión que han tenido sus decisiones políticas, sino que culpa de todo a los “grupos liberales” por haberlas denunciado. Siguiendo lo que parece ser una costumbre entre quienes defienden la intolerancia y la discriminación, el exgobernador dice que está “siendo purgado por sus opiniones”, y afirma que “si no estás de acuerdo con la Policía del pensamiento políticamente correcto sobre esta nueva definición de género, eres un fanático, eres lo peor. Es casi como si hubieras violado una ley”.

El fanatismo de la ley HB2, promulgada por el gobernador

La conocida ley HB2 de Carolina del Norte, fue promulgada en marzo de 2016, y prohíbe a los ayuntamientos y condados del estado establecer medidas de protección contra la discriminación de las personas LGTB, a la vez que deroga las ya existentes. Una de sus consecuencias es la de impedir que las personas transexuales dispongan de los aseos correspondientes a su identidad de género real en cualquier centro público, incluidos los escolares, siendo esta además la medida que con mayor virulencia se defendió cuando la HB2 fue aprobada, poniendo a las personas transexuales en el punto de mira de los fanáticos.

La medida fue clamorosamente denunciada por activistas y defensores de los derechos civiles, que consiguieron el apoyo de empresas y corporaciones dispuestas incluso a boicotear cualquier actividad en Carolina del Norte mientras la infame ley siguiera en vigor. Figuras del espectáculo como Beyoncé, Bruce Springsteen, Dead & Company, Ringo Starr o Cyndi Lauper cancelaron sus conciertos o donaron su recaudación a colectivos LGTB. Eventos y convenciones trasladaron su sede a otros estados, causando pérdidas cercanas a los 330 millones de dólares. Empresas y corporaciones como PayPal o el Deustche Bank cesaron en sus inversiones. 200 directivos de las principales empresas escribieron una carta solicitando al gobernador la derogación de la ley. Otras 67 apoyaron la demanda de inconstitucionalidad, presentando un documento de apoyo ante el tribunal. La propia liga de baloncesto profesional (NBA) anunció el traslado de la sede del All-Star Game, que debería celebrarse en Charlotte en 2017, si no se eliminaba cualquier discriminación a las personas LGTB de las leyes del estado. Las pérdidas económicas para el estado por esta decisión de la NBA se estimaban en 100 millones de dólares.

A pesar de ello, en los últimos intentos por parte del gobernador demócrata Roy Cooper por llegar a un consenso y derogar la ley, los representantes del Partido Republicano rehusaron finalmente votar por su anulación, a pesar de haber alcanzado acuerdos previos para ello. La ley, por lo tanto, sigue en vigor, sin que por el momento haya visos de un cambio de actitud de los republicanos al respecto.

Fuente Dosmanzanas

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Un legislador republicano quiere proteger por ley la “integridad física” del ex-gobernador McCrory después de que este sufriera un escrache en Washington por sus posturas homófobas.

Viernes, 27 de enero de 2017

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239McCrory perdió las elecciones del pasado noviembre y ya no es gobernador de Carolina del Norte. Él dice que todo es por una campaña organizada por la izquierda para desacreditarle pero lo cierto es que se lo ganó a pulso al firmar la HB2 (la famosa “ley de los lavabos”) y arruinar la economía del estado.

El nombre de McCrory sonó en diciembre como posible miembro del gabinete de Trump, pero por ahora parece que el señor está sin trabajo. Así que el ex-gobernador andaba tranquilamente por Washington cuando un grupo de activistas que protestaban en la ciudad contra el nuevo presidente persiguió a McCrory gritándole cosas tan bonitas como que era un homófobo, que debería estar avergonzado y dejándole claro que sus tonterías LGTBfóbicas no han pasado desapercibidas en el país.

La prensa de derechas no ha tardado en salir a condenar el “ataque” a McCrory. Udai Basavaraj, el activista que subió el vídeo a Facebook, recuerda que la indefensión y vergüenza que sintió McCrory no es ni de lejos comparable a la que tienen que sufrir las personas que son marginadas en Carolina del Norte por las leyes que el gobernador aprobó y defendió.

El portavoz de McCrory durante la campaña de 2016 se lamenta de que la gente insultara a McCrory cuando “deberíamos estar todos escuchando a los demás y buscando la unión como país de una forma respetuosa“; ignorando que la HB2 es la primera gran falta de respeto. Pero la cosa ha ido aún más lejos, y es que un legislador republicando de Carolina del Norte quiere presentar una ley que prohiba molestar a McCrory.

Dan Bishop, el hombre que quiere que se apruebe esa ley, dice estar cansado de callarse y se ha sulfurado un poquito al ver que la gente insulta a su antiguo gobernador: “Cuando la Asamblea General vuelva a Raleigh esta semana, quiero introducir una legislación para hacer que amenazar, intimidar o desquitarse contra un oficial de Carolina del Norte, presente o pasado, sea un crimen; durante o a causa del desempeño de su deber. Y urgiré a mis colegas a tomar los pasos apropiados para garantizar la seguridad personal del Gobernador McCrory por todos los medios necesarios. Se están cruzando las líneas.

Es reconfortante ver que a Bishop le preocupa tanto la seguridad y el bienestar de un hombre blanco heterosexual pero lo poco que le importa a él y a su partido la violencia administrativa que se ejerce cada día en su estado contra las personas LGTB.

Fuente: LGBTQ Nation, vía EstoyBailando

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Los republicanos de Texas quieren su propia ley de lavabos anti-trans

Miércoles, 11 de enero de 2017

613nnnhDan Patrick, teniente de gobernador de Texas

El teniente de gobernador de Texas dice que una ley de lavabos anti-trans es una prioridad de su gobierno, y los empresarios ya piensan en el dinero que van a perder.

Los republicanos de Texas han dicho que quieren tener su propia ley anti-trans. No la llaman así claro, le pondrán algún nombre absurdo con la palabra “libertad” o “defensa“, que son dos cosas que les gusta decir mucho pero aplicar poco. El caso es que quieren una ley que prohíba a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican. Porque a Carolina del Norte le ha ido tan bien que claro, es normal que todos quieran una igual.

Dice el teniente de gobernador, el republicano Dan Patrick, que la creación de esa ley es una prioridad de su gobierno. Y en una nota enviada a la prensa alabando los esfuerzos por los republicanos de Carolina del Norte para evitar la derogación de la HB2  el mismo Patrick ha dicho que es “esencial una legislación que proteja la privacidad de las mujeres y los negocios para asegurar que los depredadores sexuales no puedan entrar libremente en los baños, vestuarios o duchas de las mujeres“.

De nuevo, el partido republicano implicando que las mujeres trans son hombres vestidos de mujer que quieren agredir sexualmente a sus mujeres cisgénero.

Aunque el partido republicano controla todo lo que se puede controlar políticamente en el estado de Texas, no parece que lo de crear una ley como la HB2 vaya a salir adelante porque parece que Dan Patrick es el único que no se ha dado cuenta de que este tipo de leyes (además de ser discriminatorias, aunque eso a los republicanos les da igual) hacen perder mucho dinero.

Forbes estimó que Carolina del Norte perdió unos 600 millones de dólares en seis meses por culpa del empeño de su ya ex-gobernador, Pat McCrory, en mantener la ley transfóbica. Sin contar los 500 millones que McCrory sacó de un fondo de prevención de desastres naturales para pagar los abogados que defendían la ley. Pero es que la Business Association de Texas ya avisó hace un mes de que tenían un “mensaje alto y claro de la comunidad de empresarios de Texas“, dijo su presidente Chris Wallace: una ley como al HB2 podría costarle al estado la pérdida de 100.000 puestos de trabajo y Ocho mil millones de dólares. “Proteger a Texas de la pérdida de miles de millones de dólares es fácil: no aprueben leyes innecesarias que discriminan a los texanos y a nuestros visitantes“, dicen desde la asociación de empresarios.

A todo esto, que Pat McCrory ya no es gobernador de Carolina del Norte. Pero aún así no ha perdido la ocasión de grabar un vídeo despidiéndose de las gentes del estado echándole la culpa de todo a “un problema social manufacturado” por “un grupo de izquierdas en Washington“ que creó un boycott intencionado al aprobar la ordenanza antidiscriminatoria en Charlotte para quitarle del puesto. Hay que tener la cara muy dura y ni una pizca de ética…

Fuente: Pink News, vía EstoyBailando

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La NBA reitera su boicot a Carolina del Norte mientras siga en vigor la ley que discrimina a los ciudadanos LGTB

Jueves, 29 de diciembre de 2016

nba-all-star-charlotte-300x155La NBA y otras asociaciones deportivas han reiterado su rechazo a celebrar sus competiciones en Carolina del Norte hasta que se derogue la ley que discrimina a las personas LGTB del estado, conocida como HB2. El rechazo de los representantes republicanos a invalidar la HB2 en la Asamblea General extraordinaria del pasado miércoles 21 de diciembre ha obligado a los grupos deportivos a tomar esta determinación, que seguirá causando pérdidas millonarias al estado sureño.

La liga profesional de baloncesto estadounidense, conocida mundialmente como NBA, ha confirmado a ESPN que seguirá con su boicot al estado de Carolina del Norte mientras no sea derogada la HB2, la ley que permite la discriminación de las personas LGTB, especialmente del colectivo transexual. La NBA ya trasladó fuera de Charlotte —la ciudad más poblada de Carolina del Norte— la celebración del All-Star Game de 2017, eligiendo como sede a Nueva Orleans, e insiste en que continuará con esa medida hasta que se deroguen todas las normativas discriminatorias en el estado sureño.

ncaa-logo-300x300Por su parte, la NCAA, la asociación más importante del deporte universitario estadounidense, también ha emitido un comunicado por boca de su portavoz, Bob Williams, en el que informaba que “la decisión de la NCAA de evitar la celebración de campeonatos en Carolina del Norte permanece sin cambios”. Esa postura de la NCAA, ahora reiterada, fue comunicada en el mes de septiembre, cuando los dirigentes de la asociación consideraron que la administración de Carolina del Norte había tomado “un cúmulo de acciones respecto a los derechos civiles”, que entraban en confrontación con “la larga tradición de los valores de la NCAA respecto a la inclusión, el bienestar de estudiantes y atletas, y la creación de una cultura de equidad”.

Ambas reiteraciones se producen después de que la Asamblea General de Carolina del Norte, convocada por el gobernador saliente Pat McCrory, rehusara derogar la HB2 tras una maratoniana sesión. La mayoría republicana rompió sin paliativos el acuerdo al que había llegado con el gobernador entrante, el demócrata Roy Cooper, a pesar de que este había cumplido con su compromiso de conseguir que el consejo de la ciudad de Charlotte revocara su legislación antidiscriminatoria. La decisión de la NBA y la NCAA corroboran las palabras de Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign, tras la negativa republicana a cumplir con su compromiso: “hoy, la confianza pública ha sido traicionada una vez más. Los legisladores han enviado el mensaje de que Carolina del Norte sigue cerrada para los negocios”.

Las pérdidas económicas para Carolina del Norte por la decisión de la NBA de trasladar la sede del All-Star Game de 2017 fuera del estado se han estimado en 100 millones de dólares. En cuanto a la NCAA, para dar una idea del poderío económico y la capacidad de convocatoria de la asociación, en 2014 declaró unos ingresos de 1.000 millones de dólares y en disciplinas como el fútbol americano ha llegado a superar los 38 millones de espectadores. Desde su decisión, ya ha reubicado en otros estados más de 10 eventos de distintas disciplinas.

Una ley contra la igualdad LGTB

La conocida HB2, fue promulgada en marzo de este 2016 por Pat McCrory, después de que las cámaras legislativas del estado, controladas por los republicanos, la aprobaran con carácter de urgencia y sin apenas discusión previa en un proceso que fue ampliamente criticado. La ley prohíbe a los ayuntamientos y condados del estado establecer medidas de protección contra la discriminación de las personas LGTB y deroga las ya existentes. En realidad, la ley perseguía acabar con la norma que antes había aprobado Charlotte, la ciudad más poblada del estado, y que precisamente amparaba a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales ante cualquier tipo de discriminación de que fueran objeto en lugares donde se ofrecen servicios, como comercios, restaurantes, hoteles o taxis. Entre esas medidas se hallaba la de permitir a las personas transexuales que dispusieran de los aseos correspondientes a su identidad de género real en cualquier centro público, incluidos los escolares.

Esta última medida fue la que se tomó como excusa para organizar con carácter de urgencia plenos en ambas cámaras del estado para aprobar la ley a rebufo de la ola de histeria que los grupos más conservadores buscan provocar alrededor del “pánico transexual en los baños”, a semejanza de lo que ocurrió el pasado 2015 en Houston (Texas), donde la campaña contra el uso de los baños femeninos por las mujeres transexuales fue feroz y vergonzosa. Una urgencia que impidió además el debate sobre el alcance de las medidas antidiscriminatorias, aprobadas en dos sesiones vertiginosas en la Cámara de Representantes y el Senado estatales. En este último, los senadores del Partido Demócrata, en minoría, abandonaron la sesión como protesta. En ambas cámaras el resultado fue abrumadoramente mayoritario.

Fuente Dosmanzanas

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Carolina del Norte no deroga la tóxica ”ley de los baños”

Viernes, 23 de diciembre de 2016

mccrory_y_coopEl gobernador en funciones de Carolina del Norte, Pat McCrory (izq), y el nuevo gobernador electo, Roy Cooper (dcha)

Los republicanos de Carolina del Norte se sacan de la manga una jugarreta para no eliminar la “ley de los lavabos” durante la sesión que convocaron para eliminar la “ley de los lavabos”.

La discriminatoria ley de Carolina del Norte que limita el acceso a los baños y vestuarios públicos a personas transexuales podía haber sido derogada esta semana después de meses de protestas y boicots económicos. Sin mbrgo, los legisladores del estado de Carolina del Norte han fracasado en su intento de revocar la polémica Ley HB2. Una norma discriminatoria que prohíbe a las personas transgénero usar sanitarios públicos según su identidad de género y las obliga a usar el baño que corresponda a su sexo biológico en edificios públicos. Carolina del Norte ha perdido una gran oportunidad para quitarse la etiqueta de estado más intolerante de EEUU. Tras más de nueve horas de reuniones a puerta cerrada, los legisladores demócratas de Carolina del Norte se marcharon con el ceño fruncido, fruto de la frustración de no haber podido derogar la ley que ha provocado unas perdidas millonarias al estado.

El Instituto Williams de la Escuela de Leyes de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), proyectó que las pérdidas para Carolina del Norte, por la HB2, alcanzarían anualmente los 5.000 millones de dólares.La noticia ha resultado una sorpresa de lo más desagradable. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la ciudad más poblada del estado, Charlotte, ha derogado en su totalidad la ordenanza de no discriminación y el anuncio del nuevo gobernador demócrata que anunció que se había llegado al acuerdo de la eliminación de la HB2, que finalmente no ha sido aprobada por el peso republicano en el parlamento estatal de Carolina del Norte.

La ciudad de Charlotte aprobó hace tiempo una ordenanza municipal que protegía a las personas LGTB de cualquier tipo de discriminación y permitía a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican. Los republicanos, que controlaban el estado de Carolina del Norte, se opusieron y su gobernador tardó muy poco en aprobar la HB2, una ley estatal que permitía a los negocios seguir discriminando a las personas LGTB y obligaba a las personas trans a utilizar el baño del sexo con el que nacieron; porque según ellos es de sentido común que un hombre no tenga acceso al baño de mujeres.

La HB2 ha supuesto un auténtico desastre económico para el estado, con muchos artistas, empresas y eventos largándose a otra parte porque no quieren invertir en un estado que fomenta la discriminación. Aunque el mayor coste ha sido el del puesto del gobernador, Pat McCrory, que perdió las elecciones en noviembre en lo que se entendió era un plebiscito sobre la HB2.

McCrory perdió las elecciones del pasado noviembre frente al demócrata Roy Cooper, que durante la campaña utilizó la derogación de la HB2 como uno de sus puntos fuertes. Y ahora que Cooper ya ha sido declarado vencedor de las elecciones (no sin varios intentos de McCrory por quedarse en el sillón del gobernador) era cuestión de tiempo que pudiéramos decirle adiós a la HB2.

Esta ley, la primera de su tipo, catapultó a Carolina del Norte al centro del debate sobre los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales y fue la causante de cientos de millones de dólares en pérdidas económicas y la exclusión del Estado en la celebración de grandes eventos deportivos como el Partido de las Estrellas de la NBA.

Con McCrory derrotado, la ciudad de Charlotte daba por hecho que se iba a derogar la HB2 y comenzó negociaciones para eliminar su ordenanza municipal, que ahora sería innecesaria. Y antes de salir del gobierno los republicanos anunciaron una sesión especial de los legisladores para eliminar la HB2, excusándose en que esa ley sólo existía por ordenanzas como la de Charlotte y que además todo había sido culpa de “la izquierda radical“. El ayuntamiento de Charlotte, la ciudad más grande del Estado, votó el pasado lunes la eliminación de las medidas locales de no discriminación que provocaron la aprobación de la HB2, pidiendo a su vez la derogación inmediata de la ley estatal. “Ahora que la ordenanza de Charlotte finalmente ha sido derogada, la privacidad en nuestras duchas, baños y vestuarios es restaurada y protegida por la ley estatal anterior”, dijo McCrory en una declaración grabada en video. Así, tras el acuerdo, el pasado lunes el consejo de Charlotte votaba por unanimidad la derogación de los artículos que entraban en conflicto con la HB2. Tan solo dejaban en vigor aquellos que prohibían al ayuntamiento establecer contratos oficiales con empresas que no establecieran medidas antidiscriminatorias para sus trabajadores LGTB. Pero eso no bastó a los republicanos, que querían una derogación sin excepciones, y acusaron a la “enloquecida izquierda” de Charlotte —refiriéndose a los representantes demócratas del municipio— de haberles engañado.

El gobernador electo actual, el demócrata Roy Cooper, dijo que contaba con garantías de que los líderes legislativos republicanos apoyarían la derogación de la “ley de los baños”. “Espero que mantengan su palabra”, dijo Cooper en un comunicado, señalando que la derogación ayudará a recuperar los trabajos y eventos perdidos en el boicot. Por ello, este miércoles siguiente, en un nuevo pleno, el consejo derogaba el articulado restante. Aun así, el gobernador electo Roy Cooper hizo unas declaraciones en las que se lamentaba de que los republicanos hubieran roto el acuerdo, a pesar de los esfuerzos realizados en Charlotte.

Pero no ha resultado muy bien… La sesión para repeler la HB2 ha sido un auténtico desastre. El gobernador saliente, el republicano Pat McCrory, había convocado una Asamblea General de las dos cámaras del estado para este mismo miércoles, con el objeto de votar la derogación de la HB2. Pero los representantes republicanos de la Cámara de Representantes y el Senado pusieron todo tipo de objeciones. Interminables interrupciones y recesos llevaron la sesión hasta altas horas de la madrugada, sin que en la Cámara de Representantes se llegara finalmente a realizar ninguna votación, dando la sesión por concluida sin haber tomado ninguna medida.  Para cancelar la ley los republicanos se inventaron otra, la SB4 (Senate Bill 4) que es, básicamente, una cancelación de la HB2. Pero en el último momento intentaron colar en la misma ley una moratoria de 6 meses durante los cuales ningún municipio podría aprobar ninguna ordenanza concerniente al empleo público o el uso de los baños.

En cuanto al Senado, la proposición de ley republicana que trataba de derogar la HB2 fue enmendada por el mismo partido, cuyos miembros votaron favorablemente añadir a la propuesta el establecimiento de un período de demora de seis meses —luego ampliado a todo el ejercicio de 2017—, durante el cual se prohibía aprobar cualquier medida de protección contra la discriminación de las personas LGTB en el estado. Los representantes demócratas acusaron a sus rivales parlamentarios de haberles engañado, pues esa demora, que suponía de hecho continuar con la misma situación, no había formado de los acuerdos.

Tras largos debates, se acordó finalmente someter a votación dos propuestas, una por la que se derogaba completamente la HB2, y otra que recogía la enmienda que incluía la moratoria. La primera propuesta, que suponía la completa derogación de la HB2, fue rechazada por 32 votos a 16. Tras la votación, la sesión quedó finalmente suspendida. La ley discriminatoria sigue totalmente en vigor en Carolina del Norte, con la anuencia del Partido Republicano, que ha conseguido además la claudicación del consejo de la ciudad de Charlotte.

Evidentemente esto ha enfadado muchísimo a los demócratas y a las organizaciones por los derechos del colectivo LGTB, que denuncian que los republicanos han jugado sucio para asegurarse que se eliminaba la ordenanza de Charlotte pero no la HB2: “Éste no era el trato. Esta ley rompe el acuerdo. Charlotte no habría eliminado su ordenanza si esta nueva ley hubiera sido lo acordado“, ha dicho el Senador demócrata Jeff Jackson.

Por su parte los republicanos se defienden diciendo que todo esto es culpa de los demócratas, que pretendían ceder ante la izquierda radical, que ellos no creen en ningún tipo de discriminación pero van a seguir apoyando la HB2 porque “ninguna presión económica, política o ideológica me va a convencer de que lo que está mal está bien. Y permitir que un hombre tenga acceso a los baños y duchas de las mujeres siempre estará mal“, ha dicho Dan Forest, el teniente de Gobernador.

Durante la sesión en la que los republicanos han engañado a todo el mundo se han podido oir gritos de “¡Vergüenza!” por parte de las personas que acudieron al acto. Mara Keisling, la directora del Centro Nacional por la Igualdad Transgénero ha dicho que esta maniobra es inaceptable y que “las acciones de esta legislatura han demostrado a la gente de Carolina del Norte -particularmente a las personas transgénero- que no pueden tener ninguna fe en unos legisladores sinvergüenzas“.

Para Simone Bell, directora regional de Lambda Legal, “la Asamblea General y el gobernador McCrory están jugando al engaño político, y los ciudadanos de Carolina del Norte siguen perdiendo por ello. Es un ultraje que los legisladores de Carolina del Norte no sigan el mandato de los votantes y deroguen la HB2. Mientras la HB2 esté en vigor, miles de personas LGTB que consideran a Carolina del Norte su hogar, especialmente las personas transgénero, están siendo discriminadas y nunca se sentirán seguras. Ha sido un ejercicio contraproducente, al reafirmar al resto del país que Carolina del Norte quiere permanecer atascada en esta disputa divisiva”.

Por su parte, del director del Proyecto LGBT & VIH de la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles), James Esseks, consideraba que “es una pena que la Asamblea General de Carolina del Norte se haya negado a arreglar el desastre que habían cometido. El apoyo a la comunidad LGBT de líderes políticos, religiosos, empresas y personas de a pie que ha surgido este año no se desvanecerá. Los intentos de expulsar a las personas transgénero de la vida pública no serán tolerados. La legislatura no parece estar dispuesta a deshacer su extralimitación inconstitucional y respetar los derechos de las personas LGBT, así que tendremos que vernos en los tribunales”.

 La Human Rights Campaign también ha protestado por la vergonzosa forma de actuar de los republicanos y desde Lambda Legal y la ACLU acusan al gobernador de jugar al juego de “la gallina política” (ya sabes, a ver quién se atreve a llegar más lejos). “Mientras la HB2 siga en los libros, miles de personas LGTB que llaman hogar a Carolina del Norte, especialmente las personas transgénero, seguirán siendo discriminadas y nunca podrán sentirse seguras. Éste ha sido un ejercicio contraproducente que ha confirmado al resto del país que Carolina del Norte quiere seguir enfrascada en esta disputa divisoria“. Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign, afirmaba con contundencia que “hoy, la confianza pública ha sido traicionada una vez más. Los legisladores han enviado un mensaje claro: Carolina del Norte sigue cerrada para los negocios. Sus vergonzosas acciones y las promesas que han roto someten a los ciudadanos LGTB de Carolina del Norte a una discriminación establecida por el Estado, que contribuye a un ambiente de acoso y violencia, y continuará infligiendo un daño significativo a la reputación y la economía del estado. Hoy ha quedado claro que la crueldad de los líderes republicanos hacia los ciudadanos LGTB, especialmente las personas transexuales, de Carolina del Norte no conoce límites. Por nuestra parte, seguiremos luchando para derogar la HB2 y proteger a los ciudadanos de Carolina del Norte, haciendo lo que sea necesario”.

Por cierto, que desde la NCAA y la NBA han dicho que su negativa a organizar eventos deportivos en el estado sigue vigente mientras no se elimine por completo la HB2.

Durante este año, la NBA y los principales eventos deportivos universitarios excluyeron a Carolina del Norte como sede en sus agendas. Además, artistas como Bruce Springsteen, Maroon 5 y Pearl Jam cancelaron varios conciertos y compañías como PayPal Holdings y Deutsche Bank desecharon planes de inversión para la creación de nuevos puestos de trabajo en el Estado.

Fuente: Gay Star News | Pink News, vía Cáscara Amarga/EstoyBailandoEstoyBailando

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El gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, reconoce finalmente su derrota en las pasadas elecciones

Sábado, 10 de diciembre de 2016

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239A pesar de que Pat McCrory se negaba a reconocer su fracaso electoral, finalmente ha terminado por admitir su derrota frente al demócrata Roy Cooper, quien asume su cargo de gobernador en enero, teniendo como uno de sus objetivos la derogación de la Ley HB2 sobre la restricción del uso del cuarto de baño a las personas transexuales.

De infarto fue el escrutinio de las elecciones que auparon a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, pero no todos los republicanos lo celebraron de la misma manera porque, si bien ha obligado a un recuento de los votos posponiendo el final de su período como gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory perdía frente el demócrata Roy Cooper, de 59 años de edad y natural de Nashville, que firmará el cargo el 1 de enero siendo uno de sus primeros propósitos el de revocar las leyes discriminatorias contra la comunidad LGBT de su predecesor en el cargo.

El gobernador de Carolina del Norte, el republicano Pat McCrory, ha reconocido finalmente su derrota en las pasadas elecciones, tras largos días de recuento de votos en gran parte de los condados del estado. McCrory es conocido por su empecinada LGTBfobia, que le llevó a aprobar y mantener una de las legislaciones más discriminatorias de los Estados Unidos, la conocida HB2. El nuevo gobernador, el demócrata Roy Cooper, ya ha declarado su intención de “acabar el trabajo” que han hecho los electores y derogar la infame ley. No lo tendrá fácil, dado que los republicanos sí han conseguido renovar el control de la legislatura del estado.

Tras pedir recuentos en 52 de los 110 condados que componen el estado de Carolina del Norte, y cuatro semanas después de que se celebraran las elecciones el pasado 8 de noviembre, el ya gobernador cesante Pat McCrory ha reconocido la victoria de su oponente, el hasta hoy fiscal general Ray Cooper, que presentó su candidatura por el Partido Demócrata. Lo ha hecho por medio de este vídeo, en el que declara que “a pesar de las cuestiones que deben tener respuesta respecto al proceso de votación, personalmente creo que la mayoría de nuestros ciudadanos han hablado y ahora debemos hacer todo lo que podamos para apoyar al gobernador número 75 de Carolina del Norte, Roy Cooper. Estoy orgulloso de que nuestro equipo deje este estado en un lugar mucho mejor que cuando llegamos a la oficina”:

Pat McCrory se ha convertido así en el primer gobernador de Carolina del Norte en perder una reelección. Pero lo ha hecho por un estrecho margen de unos 10.000 votos de diferencia de entre los más de 4.700.000 emitidos, a pesar de la polémica que ha rodeado su mandato en los últimos tiempos. La aprobación de la ley HB2, que discriminaba a las personas LGTB y afectaba especialmente a las personas transexuales, puso al gobernador en el ojo del huracán. Una ley infame que McCrory defendió a capa y espada, aun cuando las encuestas reflejaban que el 43 % de los ciudadanos de Carolina del Norte se oponía al texto legal, que tan solo apoyaba un 32 %.

roy-cooperSu aprobación arrastró al estado a grandes pérdidas económicas, debido al boicot de empresas y corporaciones, con la consiguiente repercusión en el empleo. Un estudio del William Insitute de la Universidad de California estimaba que, por cada año que la ley estuviera en vigor, el estado de Carolina del Norte perdería 5.000 millones de dólares. La oposición de los principales directores ejecutivos de empresas, artistas y organizaciones deportivas ha dado un golpe a la imagen comercial de Carolina del Norte, lo que ha llevado a las empresas a retirarse de la expansión en el estado, traducido en un considerable impacto negativo sobre Carolina del Norte, tal y como advertían a los políticos de Texas que habían anunciado su intención de copiar las mismas leyes discriminatorias. Quizás por ello, el ya gobernador electo, Roy Cooper, ha declarado que “con estas elecciones, Carolina del Norte está en en el buen camino para recuperar su reputación. Acabemos el trabajo y revoquemos la HB2”“Creo que la mayoría o todos los legisladores entienden el severo impacto económico de la Ley HB2 que está teniendo sobre nosotros y que necesitamos hacer algo al respecto”, declara Cooper en una entrevista. Un impacto que, a pesar de todo, ha sido discutido por algunos republicanos, que continúan defendiendo la ley alegando que proporciona privacidad a los menores que hacen uso de los cuartos de baño y los vestuarios en los centros de enseñanza.

Su victoria en Carolina del Norte ha sido celebrada por los líderes de Human Rights Campaign y Equality North Carolina que habían centrado sus esfuerzos en derrotar a McCrory con la movilización del colectivo LGBT en lo que se estiman habrían sido hasta 255.000 votantes.

El presidente de Human Rights Campaign, Chad Griffin, expresó en un comunicado que “el reinado de discriminación de Pat McCrory finalmente ha terminado. El apoyo obstinado y temerario de McCrory a la HB2 le ha costado estas elecciones, y su derrota envía una poderosa advertencia a los legisladores de todo el país de que los ataques a las personas LGTB no serán toleradas. Esperamos con interés trabajar con el gobernador electo Roy Cooper y los legisladores imparciales para derogar HB2. Ya es hora de reparar el daño infligido a la gente, la reputación y la economía de Carolina del Norte”.

Está perfectamente claro que la gente de Carolina del Norte quiere que esta legislación desaparezca”, declara Chris Sgro, director ejecutivo de Equality North Carolina, esperando que los políticos trabajen a favor de Cooper y deroguen la ley tan pronto como sea posible.

El empecinamiento en la discriminación

La conocida HB2, fue promulgada en marzo de este 2016 por Pat McCrory, después de que las cámaras legislativas del estado, controladas por los republicanos, la aprobaran con carácter de urgencia y sin apenas discusión previa en un proceso que fue ampliamente criticado. La ley prohíbe a los ayuntamientos y condados del estado establecer medidas de protección contra la discriminación de las personas LGTB y deroga las ya existentes. En realidad, la ley perseguía acabar con la norma que antes había aprobado Charlotte, la ciudad más poblada del estado, y que precisamente amparaba a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales ante cualquier tipo de discriminación de que fueran objeto en lugares donde se ofrecen servicios, como comercios, restaurantes, hoteles o taxis. Entre esas medidas se hallaba la de permitir a las personas transexuales que dispusieran de los aseos correspondientes a su identidad de género real en cualquier centro público, incluidos los escolares.

Esta última medida fue la que se tomó como excusa para organizar con carácter de urgencia plenos en ambas cámaras del estado para aprobar la ley a rebufo de la ola de histeria que los grupos más conservadores buscan provocar alrededor del “pánico transexual en los baños”, a semejanza de lo que ocurrió el pasado 2015 en Houston (Texas), donde la campaña contra el uso de los baños femeninos por las mujeres transexuales fue feroz y vergonzosa. Una urgencia que impidió además el debate sobre el alcance de las medidas antidiscriminatorias, aprobadas en dos sesiones vertiginosas en la Cámara de Representantes y el Senado estatales. En este último, los senadores del Partido Demócrata, en minoría, abandonaron la sesión como protesta. En ambas cámaras el resultado fue abrumadoramente mayoritario.

El gobernador firmó inmediatamente la ley, con lo que las normativas antidiscriminatorias para las personas LGTB existentes en los distintos municipios y condados de Carolina del Norte quedaron derogadas. Muchas de ellas llevaban años en vigor, sin que se haya producido ningún ataque a ningún menor en los baños de los centros escolares por “depredadores disfrazados de mujer”. Sin embargo, para el gobernador, “la expectativa básica de intimidad en el más personal de los lugares, un baño o un vestuario para cada género, ha sido violada por la extralimitación del gobierno y la intrusión del alcalde y el consejo de la ciudad de Charlotte”. Esa fue es la única y mendaz razón dada para no solo derogar una normativa antidiscriminatoria para todo el colectivo LGTB, sino además para impedir que puedan establecerse medidas semejantes en el futuro.

La ACLU, la más importante organización de defensa de los derechos civiles del país, consideró de hecho la ley de Carolina del Norte la más regresiva de todas las aprobadas contra las personas LGTB. El fiscal general de Carolina del Norte y ahora gobernador electo, el demócrata Roy Cooper, dejó claro por su parte que no tenía la menor intención de defender ante los tribunales la constitucionalidad de la ley si esta era denunciada.

La patente discriminación que supone la ley HB2 tuvo consecuencias inmediatas para Carolina del Norte. A parte del All-Star, McCrory también ha visto como importantes figuras del espectáculo como Beyoncé, Bruce Springsteen, Dead & Company,  Itzhak Perlman, Ringo Starr o Cyndi Lauper han cancelado sus conciertos o han donado su recaudación a colectivos LGTB. Eventos y convenciones han trasladado su sede a otros estados, causando pérdidas cercanas a los 330 millones de dólares. Empresas y corporaciones como PayPal o el Deustche Bank han cesado en sus inversiones. 200 directivos de las principales empresas escribieron una carta solicitando al gobernador la derogación de la ley. Otras 67 han apoyado la demanda de inconstitucionalidad, presentando un documento de apoyo ante el tribunal. La propia liga de baloncesto profesional (NBA) anunció el traslado de la sede del All-Star Game, que debería celebrarse en Charlotte en 2017, si no se eliminaba cualquier discriminación a las personas LGTB de las leyes del estado. Las pérdidas económicas para el estado por esta decisión de la NBA se estimaban en 100 millones de dólares.

Pero quizás la mayor pérdida económica sería la retirada de los fondos federales para educación, cifrados en 4.500 millones de dólares. El pasado mes de mayo, el Departamento de Justicia requirió al estado de Carolina del Norte que suspendiera la aplicación de la ley HB2, al considerar que violaba tanto el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación en el empleo por razón de sexo, como el denominado de forma genérica “Título IX”, la ley que prohíbe a toda institución educativa que reciba fondos del Gobierno discriminar por razón de sexo (no confundir con el Título IX de la Ley de Derechos Civiles).

Transcurrido el plazo que el Gobierno estadounidense dio al estado de Carolina del Norte, el gobernador McCrory no solamente se negó a suspender la aplicación de la ley, sino que directamente demandó al Departamento de Justicia ante una Corte federal del estado, por considerar que se extralimitaba en el ejercicio de sus funciones. La respuesta de la administración federal fue rotunda: a través de su fiscal  general, la afroamericana Loretta Lynch (natural, ella misma, de Carolina del Norte) anunciaba la presentación de una demanda federal por violación de los derechos civiles contra Carolina del Norte y su gobernador, Pat McCrory, entre otras instituciones del estado. Lo hacía, además, en un apasionado discurso, en el que situaba directamente esta batalla legal en el campo de los derechos civiles. La fiscal instaba a que “en lugar de ignorar a nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, aprendamos de nuestra historia y evitemos repetir los errores de nuestro pasado. Reflexionemos sobre una obvia, pero a menudo olvidada, lección: que una discriminación sancionada por un estado nunca resiste la mirada retrospectiva”.

Derogar la ley no será fácil

Además de la educación, las energías renovables y la justicia criminal, también la revocación de la ley de la restricción del uso del cuarto de baño a personas transexuales en escuelas y edificios gubernamentales, conocida como Ley HB2, es uno de los objetivos de Roy Cooper, que quizás tendrá que esperar hasta el año que viene. Y e que Roy Cooper no lo tendrá fácil: pese a perder las elecciones a gobernador, los republicanos renovaron en noviembre su mayoría en las dos cámaras legislativas del estado y tendrán mayoría a favor del veto en la Cámara y el Senado en 2017. Y aunque varios legisladores republicanos entre los que con toda probabilidad estará Cecil Brockman, que salía del armario con la intención de concienciar a sus compañeros de partido, han manifestado después de todo lo sucedido que ya no están a favor de la ley HB2, ello no parece suficiente para proceder lisa y llanamente a su derogación. Los activistas LGTB locales, no obstante, se muestran moderadamente esperanzados ante la posibilidad de que se alcance algún tipo de compromiso. Estaremos atentos a lo que sucede.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Advierten a Texas de los peligros de copiar las leyes discriminatorias contra la comunidad LGTB

Sábado, 10 de diciembre de 2016

780x580-noticias-19206-2014-6-1-17159-1El estado de Texas tiene previsto estudiar la ley de los cuarto de baños de Carolina del Norte y la de la libertad religiosa de Indiana con el fin de aplicarlas de la misma manera, aunque han sido advertidos sobre el negativo impacto económico y los peligros de copiar esas medidas discriminatorias contra la comunidad LGBT.

El estado de Texas tiene previsto estudiar la aplicación de leyes discriminatorias contra la comunidad LGBT, como la Ley HB2 de Carolina del Norte, que obliga a las personas transexuales a utilizar el cuarto de baño de su género de nacimiento, y la ley de libertad religiosa, que se aplica en los establecimientos comerciales en Indiana y permite rechazar dar servicio a cualquier persona homosexual, bisexual o transexual amparándose en sus creencias religiosas, pero la Asociación de Empresas de Texas (TAB) les ha advertido sobre las «nefastas» consecuencias económicas para el estado sureño, que podrían suponer pérdidas de hasta 8.500 millones de dólares y más de 100.000 puestos laborales, según un estudio de la Universidad de St. Edwards.

«El mensaje de la comunidad empresarial de Texas es alto y claro (…). Proteger a Texas de miles de millones de dólares en pérdidas es simple: que no se hagan leyes innecesarias que discriminan a los tejanos y a nuestros visitantes» asegura Chris Wallace, presidente de TAB. La lucha por la igualdad de derechos en Texas cobra fuerza en el momento en que la Corte Suprema de los Estados Unidos se pronuncia a favor del matrimonio igualitario y se pone de relieve cuando activistas de Houston contribuyen a la anulación de una ordenanza local que discrimina a los residentes homosexuales y transexuales.

Por mucho que el economista más eminente del gobierno de Pat McCrory haya manifestado que no ha habido ninguna repercusión económica para Carolina del norte, lo cierto es que varias son las empresas que se han mudado a otro estado y los eventos culturales y deportivos que han evadido su jurisdicción. El grupo inmobiliario Co-Star que había planeado llevarse su cuartel general a Charlotte, se decantaba finalmente por Richmond, donde se lleva sus 730 puestos de trabajo y un impacto económico valorado en un cuarto de millón de dólares. Anteriormente era PayPal, la compañía fundada por Peter Thiel, que retiraba una expansión de 400 puestos laborales en Charlotte, así como Deutsche Bank congelaba una expansión de 250 puestos en Cary, todas ellas por su oposición a la discriminatoria ley HB2.

Entre los eventos deportivos que se mudaban a otros lugares está el NBA All-star Game y varios campeonatos de la NCAA y la ACC, así como bandas y artista s como Bruce Springsteen, Ringo Starr, Ani DiFranco, Cirque du Soleil, Pearl Jam, Boston, Maroon 5, Nick Jonas y Demi Lovato o el violinista Irzhak Perlman, cance laban sus respectivos conciertos con la significativa reducción del impacto económico en Carolina del Norte.

Fuente Universogay

 

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La victoria de Donald Trump, unida al control republicano del Congreso, augura años oscuros para los derechos LGTB en Estados Unidos

Jueves, 10 de noviembre de 2016

BJC9anECA todos estos que dicen que todos los políticos son iguales y que no votan porque son superfragilisticoespialidosos y purísimos, ahora van a ver lo que es un fascista homófobo, machista y xenófobo en la Casa Blanca…

Malas noticias, sin paliativos. La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses, así como el control republicano de las dos cámaras del Congreso estadounidense, auguran años de parálisis, si no abierto retroceso, por lo que a los derechos de las minorías se refiere. La minoría LGTB no será una excepción. No tanto por la figura de Trump en sí mismo (que nunca ha mostrado un especial interés hacia este colectivo, ni siquiera a la hora de oponerse a sus derechos) como por la de la plataforma ideológica republicana bajo la que se ha presentado (la más anti-LGTB de su historia) y por sus acompañantes de viaje. Su vicepresidente, recordemos, será Mike Pence, una figura que sí destacó por su LGTBfobia durante los años que fue gobernador de Indiana. Otro punto al que habrá que estar atento es a lo que suceda con el equilibrio en el seno del Tribunal Supremo, una institución cuyos miembros, confirmados por el Senado a propuesta del presidente, lo son de forma vitalicia, y que durante estos años quizá le toque renovar a Trump en parte.

Donald Trump ha ganado de forma clara las elecciones presidenciales estadounidenses, al lograr la victoria en una serie de estados clave que se encontraban en disputa. Ello le otorga mayoría en el colegio electoral. Ha ganado en Carolina del Norte, Florida, Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, lo que unido a los estados que ya se daban por seguros para los republicanos le da la victoria final. Hillary Clinton ha retenido los territorios más fuertemente demócratas (como los estados del noreste y de la costa oeste), además de Colorado, Illinois, Nevada, Nuevo México y Hawaii. Virginia, de donde era gobernador su candidato a vicepresidente, ha caído también del lado demócrata. En voto popular (número total de votos recibidos por cada candidato, con independencia del estado de residencia), se registra sin embargo un cuasi empate, aunque este dato aún no está cerrado. De hecho, conforme se acerca el final del escrutinio parece que Clinton obtendrá finalmente más votos que Trump.

En definitiva, un resultado que muestra una doble fractura de la sociedad estadounidense. A la ya tradicional entre estados fuertemente demócratas y estados fuertemente republicanos, se une el apoyo sin precedentes que Trump habría recibido de los votantes blancos de menor nivel educativo, incluso en caladeros considerados tradicionalmente demócratas, según indican los primeros análisis del voto (ver How the Presidential Election Took a U-Turn in 2016 en The New York Times). La movilización masiva de la clase obrera blanca a favor del republicano parece haber sido el factor fundamental a la hora de decantar el resultado. Lo que ello significará en términos de exclusión de las minorías raciales en los próximos años está por ver.

La plataforma republicana, la más anti-LGTB de la historia

partido-republicanoYa en entradas anteriores nos hemos referido al tema, pero no está de más recordar cuál es la declaración de intenciones del Partido Republicano en materia LGTB de acuerdo a la plataforma ideológica que fue aprobada este verano  en la convención republicana:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores“consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero: el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

¿Y qué han manifestado Trump y Pence?

mike-penceSiempre se puede argumentar que las plataformas aprobadas por las convenciones son una mera declaración de intenciones y no obligan necesariamente al presidente, que puede decantarse por una política pragmática (y de esto hay sobrados ejemplos en el pasado). Pero tampoco los mensajes lanzados directamente por Trump y el que será su vicepresidente son tranquilizadores. Trump, por ejemp, sugirió en campaña la posibilidad de revertir la histórica decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del Supremo dispuestos a valorar de nuevo la cuestión. Más adelante, el magnate anunció que no tendría inconveniente en rubricar la FADA, arriba mencionada, en caso de prosperar, lo que habría virtualmente inútiles las regulaciones antidiscriminatorias de los estados en materia LGTB.

Pence, por su parte, anunciaba recientemente que una de las primeras medidas que Trump adoptaría sería anular las órdenes ejecutivas federales que impiden discriminar a las personas LGTB. Obama, recordemos, ha promovido dos importantes órdenes antidiscriminatorias que obligan tanto a las empresas que tengan o que aspiren a firmar contratos con la administración federal (firmada en 2014) como a las escuelas que reciben fondos federales (emitida hace pocos meses, como reacción a la ley LGTBfoba de Carolina del Norte, y que se encuentra en estos momentos sometida a escrutinio judicial).

El único elemento que Trump ha utilizado expresamente para intentar congraciarse con el colectivo LGTB ha sido la islamofobiaComo vuestro presidente, haré todo lo que esté en mi mano para proteger a nuestros ciudadanos LGBTQ de la violencia y la opresión de una ideología extranjera llena de odio, creedme”, expresó Trump en su discurso de aceptación de la nominación republicana. Una frase que de hecho sirvió a a algunos medios de comunicación generalistas (no especialmente preocupados por el detalle cuando de la realidad LGTB se trata) para presentar a Trump como un político sensible a los derechos del colectivo. Activistas LGTB como Michelangelo Signorile alertaron entonces de lo equivocado de esta percepción. Algún tiempo más tarde, Trump propuso que a los inmigrantes que aspirasen a un permiso de residencia en Estados Unidos se les sometiese a un test ideológico que confirmase si comparten o no los valores estadounidenses. Según expresaron entonces miembros de su equipo, entre estos se incluirían los derechos de las personas homosexuales. Nada más se supo de esta propuesta.

Los partidarios LGTB de Trump

Como también hemos venido comentando en entradas anteriores, Donald Trump cuenta pese a todo con seguidores LGTB, como el multimillonario Peter Thiel y muchos de los denominados homocon, una corriente de gais conservadores que comparten el argumentario que sitúa al islam (y no a la derecha religiosa estadounidense) como su principal enemigo. No es casualidad que, coincidiendo con la convención republicana tuviera lugar un evento de apoyo a su candidatura por parte de un grupo (pequeño) de personas LGTB. Los dos principales oradores fueron Milo Yiannopoulos, un columnista conservador abiertamente gay, protagonista de varias polémicas en redes sociales, y la activista antimusulmana Pamela Geller. La intervención de Yiannopoulos, del que son bien conocidas sus opiniones contra el feminismo y el islam, resumió a la perfección el núcleo actual del ideario homocon: el Partido Demócrata no ha hecho nada por los gais, sino que por el contrario ha abierto el país a los musulmanes, enemigos de los derechos LGTB.

Yiannopoulos, por cierto, se ha lanzado en días recientes a una espiral de odio tránsfobo, calificando a las personas trans de “enfermas mentales”, defendiendo las leyes que les impiden usar las instalaciones que corresponden a su identidad de género, convertidas en la punta de lanza del movimiento LGTBfobo estadounidense.

Siendo justos, también hay que recordar que Log Cabin Republicans, el más importante y “serio” de los grupos LGTB afines al Partido Republicano estadounidense, anunció que no apoyaría a Donald Trump en las  presidenciales. Aunque hicieron una encendida defensa del candidato republicano, al que calificaron como “el más pro-LGTB de la historia del Partido Republicano”, aclararon que su decisión fue tomada en consideración al equipo fuertemente LGTBfobo que ha escogido para acompañarle en la carrera presidencial y las medidas que defienden.

Mike Pence, próximo vicepresidente

Pence-rf-bill-signingSin duda alguna la figura de Mike Pence, el próximo vicepresidente, destaca en este sentido. Su momento de mayor protagonismo como gobernador de Indiana vino precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB: en marzo de 2015 sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos ver foto, a la izquierda).

La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que seguramente fue una de las razones que le llevaron a aceptar la propuesta de Trump en lugar de optar a la reelección como gobernador.

El equilibrio del Supremo, amenazado

Otro de los puntos de interés en materia LGTB en los próximos años será lo que suceda con el equilibrio del Tribunal Supremo, cuyos miembros lo son de forma vitalicia. Por lo pronto, hay una vacante sin ocupar, tras el inesperado fallecimiento de Antonin Scalia, el que fuera uno de sus miembros más conservadores. Los republicanos, que controlan el Senado (y lo seguirán haciendo al menos durante dos años más) se ha negado por el momento a ratificar a Merrick Garland, el candidato propuesto por Barack Obama, de perfil centrista. Veremos qué sucede ahora: aunque los analistas apostaban a que la ratificación de Garland se produciría tras las elecciones, en este momento no es descartable que los republicanos prefieran que dicha vacante sea ocupada por un juez fuertemente conservador y contrario a los derechos LGTB.

No está de más recordar, en este sentido, la importancia de Tribunal Supremo como garante del orden constitucional estadounidense por encima de la acción del presidente y del Congreso. Gracias al Supremo, por ejemplo, las leyes de segregación racial quedaron invalidadas en los estados del Sur, y gracias al Supremo hay hoy matrimonio igualitario en todo el territorio de los Estados Unidos. Ese mismo tribunal deberá decidir en los próximos meses, por ejemplo, si es legal o no la discriminación de un adolescente trans al que no le permiten usar el baño de chicos en su instituto.

¿La caída de Pat McCrory, único consuelo?

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239Con esto terminamos el que es nuestro primer análisis del resultado de las elecciones en Estados Unidos en clave LGTB. Tiempo habrá de hilar más fino (este martes, por ejemplo, también se renovaban numerosas legislaturas estatales y se decidían varios gobernadores).

Sí que parece, a falta de la confirmación oficial, que el colectivo LGTB habría conseguido una victoria simbólica: la derrota del gobernador de Carolina del Norte, el republicano Pat McCrory, a manos de su rival demócrata, Roy Cooper. Pese al estrecho margen (menos de 5.000 votos) la derrota de McCory es especialmente significativa, dado que los republicanos han ganado allí con comodidad tanto las elecciones presidenciales como las elecciones a la legislatura del estado. Y es que la elección de gobernador se había convertido en una especie de “plebiscito oficioso” sobre la ley LGTBfoba aprobada en Carolina del Norte, de la que McCrory se había convertido en principal defensor. Un consuelo sin duda magro: los republicanos conservan el poder legislativo en ese estado y es difícil que acepten la derogación de la ley. Sí que puede servir, en cualquier caso, para lanzar un mensaje a otros líderes republicanos que estén pensando en embarcarse en aventuras similares.

Fuente Dosmanzanas

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Una chica trans elegida reina su instituto en Carolina del Norte

Martes, 8 de noviembre de 2016

selena-milian-queen-520x347La reina, Selena, y el rey, Dayvon. (Foto: Dakota Vickers)

Un instituto de Carolina del Norte, el estado de la “ley de los lavabos”, corona a una chica trans nativo-americana como reina de la promoción.

 La HB2 es la famosa ley de los lavabos que el gobernador aprobó para que las personas trans estén obligadas a utilizar el baño de su género biológico.  La HB2, además de ser una ley pensada para legalizar la discriminación al colectivo LGTB (especialmente al trans), no sólo nos obliga a todos a usar el baño (público) del sexo con el que hemos nacido sino que da amparo a las personas que quieran despedirte o negarte un servicio por ser LGTB. Eso ha hecho que muchas empresas, inversores, eventos y artistas hayan decidido llevarse todo su dinero a otros estados con legislaciones más inclusivas, y tiene al gobierno republicano sumido en una crisis de imagen y económica que puede costarles las elecciones. Pues resulta que aunque el gobernador Pat McCrory se emperre en que la HB2 es una ley muy necesaria  la gente de Carolina del Norte está muy alejada de ese pensamiento.

Selena Milian es una chica trans nativo-americana que ha sido coronada como Reina de su Promoción en el instituto Overhills de Spring Lake, en Carolina del Norte. Selena tiene 18 años y dice que desde que en el instituto la proclamaron reina  no ha sentido otra cosa que no fuera amor y apoyo.

Pero la vida de Selena en el Overhills High School no siempre fue tan bonita. Selena empezó a identificarse como mujer cuando acababa de llegar al instituto y no le permitían llevar vestidos, “tuve que valerme por mí misma cada día y corregir a las personas en cada rincón de mi instituto.” Pero las cosas mejoraron cuando comenzó su proceso de transición: “Estaba muy deprimida y tuve que ir a terapia, pero la transición me dio más confianza y me involucré más en las actividades extra-escolares, como las obras de teatro o el grupo de modelaje en el que estaba.

Pero no sólo lo tuvo complicado en el colegio, digamos que Spring Lake no es un pueblo especialmente fácil para una persona trans: “Éste es un pueblo con una base militar así que no es el más hospitalario con las personas trans, pero eso no me ha detenido a la hora de ser yo misma.”

Aunque Selena ha conseguido alzarse con la corona de reina de su instituto, sigue sufriendo transfobia en su vida diaria. Hace poco tuvo que abandonar su trabajo porque sus compañeros no paraban de decirles a los clientes que era trans y utilizaban constantemente su nombre de nacimiento y el pronombre masculino: “No pude seguir aguantando tanta negatividad.

Lo que tiene claro Selena es que quiere ser un ejemplo para otras personas trans y para eso ha decidido comenzar a subir vídeos a Youtube (aunque lleva tiempo haciéndolo, ahora quiere dirigirse específicamente a la comunidad trans) para hablar sobre su proceso de transición y ayudar a la gente que como ella se apoya en la web de vídeos para conocer más sobre si mismos: “Nunca me había relacionado con personas trans en la vida real así que recibí mucho apoyo y ayuda viendo vídeos de Youtube.

https://www.youtube.com/watch?v=RxWokcfMzgw

Selena espera empezar con la terapia hormonal el próximo año, además de empezar sus estudios para convertirse en maquilladora profesional. “Ser coronada reina en el instituto es sólo el primer paso. Quiero ayudar a mi comunidad y seguir marcando la diferencia.

Por cierto, poco después de que le entregaran la corona un chico de su instituto se acercó a ella para confesarle que también era trans y le agradeció todo lo que estaba haciendo para visibilizar a las personas trans: “Siento que de esto se debería hablar más. Las personas trans existen. Y somos personas. No se nos reconoce lo suficiente. Creen que somos la típica historia de Jerry Springer, piensan cosas negativas. Somos mucho más que esos estereotipos.

Fuente: Trans.Café, vía EstoyBailando

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El multimillonario abiertamente gay Peter Thiel dona 1,25 millones de dólares a la campaña de Donald Trump

Sábado, 22 de octubre de 2016

Peter_Thiel_(2014)Peter Thiel, el multimillonario republicano y abiertamente gay que ya apoyó a Donald Trump en la pasada convención republicana, hará una donación de 1,25 millones de dólares a la campaña del candidato republicano a la Casa Blanca. Poco parece importarle a Thiel el grave retroceso en materia LGTB que una presidencia de Trump puede suponer. Su propio candidato a vicepresidente, Mike Pence, anunciaba hace unos días que una de las medidas que Trump tomará, en caso de ser presidente, será anular las ordenes ejecutivas federales que hacen más difícil discriminar a las personas LGTB.

La intervención de Peter Thiel en la convención republicana, recordemos, fue uno de los elementos que contribuyeron a “dulcificar” el perfil de Trump en materia LGTB. Thiel, conocido sobre todo por ser uno de los confundadores de PayPal y el primer gran inversor en Facebook (compañía de la que es uno de los principales directivos), se define como libertario, pero no ha dudado en apoyar a todos y cada uno de los últimos candidatos republicanos a la Casa Blanca pese a carecer de ese perfil. También lo ha hecho ahora, y con fuerza, con Donald Trump.

Thiel fue, de hecho, el primer orador de la historia de las convenciones republicanas que proclamó abiertamente su orgullo de ser gay y republicano. Tras esa primera frase, su intervención poco tuvo que ver sin embargo con la defensa de los derechos LGTB, a los que de hecho quitó importancia. “Cuando yo era un niño, el gran debate era sobre cómo derrotar a la Unión Soviética. Y ganamos. Ahora se nos dice que el gran debate es sobre quién usa cada cuarto de baño. Eso es una distracción de nuestros problemas reales. ¿A quién le importa?”, se preguntó entonces, en referencia a la polémica sobre la ley anti-LGTB de Carolina del Norte. Como entonces dijimos, al hacernos eco de la noticia, se trata de una pregunta bastante tramposa: es realmente a su partido al que más parece importar el tema, hasta el punto de promover de forma expresa una ley para, entre otras cosas, prohibir a las personas trans usar los baños públicos que corresponden a su identidad de género.

Thiel, por otra parte, no tuvo problema en reconocer que apoya al Partido Republicano pese a que la plataforma política aprobada en la convención de Cleveland es abiertamente anti-LGTB. “No coincido con todos los puntos que recoge nuestra plataforma. Pero las falsas guerras culturales solo nos distraen de nuestro declive económico”, aseguró, volviendo a minimizar la importancia de los derechos LGTB en el debate político.

Trump y Pence: una opción que se prevé nefasta para los derechos LGTB

BJC9anECAunque lo cierto es que Donald Trump partía de posiciones bastante menos LGTBfobas que las que defendía el que fue su principal contendiente en las primarias republicanas, Ted Cruz, lo cierto es que el ahora candidato no ha dudado en abrazar los postulados contrarios a los derechos LGTB para hacerse con el favor de la derecha republicana más conservadora. Un giro que se hizo evidente cuando Trump sugirió la posibilidad de revertir la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del Supremo dispuestos a valorar de nuevo la cuestión. Declaraciones que causaron cierta sorpresa en el colectivo LGTB estadounidense, que consideraba que en el tema del matrimonio igualitario Trump era partidario de pasar página.

Semanas después Trump dio algunas esperanzas al activismo LGTB cuando defendió, al ser preguntado por periodistas sobre la ley anti-LGTB de Carolina del Norte, que las personas transexuales pudiesen hacer uso de los baños que mejor se acomodasen a su identidad de género, al tiempo que se lamentó del daño económico que generan este tipo de leyes, que considera innecesarias. Eso sí, a las pocas horas Trump arrojaba un jarro de agua fría sobre esas mismas esperanzas, al asegurar primero que debían ser los estados los que decidieran sobre esta materia, para finalmente completar el giro al apoyar abiertamente la posición de los republicanos de Carolina del Norte y de su gobernador, Pat McCrory, firme defensor de la ley discriminatoria.

De la misma forma, Trump no ha tenido problema ninguno en asumir la plataforma ideológica que los republicanos aprobarob en la convención de Cleveland, considerada la más abiertamente LGTBfoba de la historia. Los puntos incluidos en la plataforma son, a este respecto:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores“consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero: el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

La elección de Pence confirmó el giro conservador 

Pero sin duda el gesto que de una forma más tajante dejó claro el giro conservador de Trump en materia LGTB fue la elección como candidato a vicepresidente de Mike Pence, gobernador de Indiana, un político cercano a la derecha religiosa que en las primarias republicanas apoyó sin fisuras a Ted Cruz. Opuesto al aborto, a la investigación con células madre, negacionista del cambio climático y cercano al creacionismo, en el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las “terapias reparadoras” entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual.

No es de extrañar, pues, que su momento de mayor protagonismo como gobernador viniese precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB. En marzo de 2015, Mike Pence sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (también bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos.

La norma, sin embargo, provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazaba con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificara los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual.

“No” a las órdenes contra la discriminación

Pence era el encargado, hace pocos días, de anunciar en una entrevista que una de las medidas que Trump adoptaría sería anular las órdenes ejecutivas que impiden discriminar a las personas LGTB, al considerar que suponen una intromisión en la libertad de los estados. Obama, recordemos, ha firmado dos importantes órdenes e  tanto a las empresas que tengan o que aspiren a firmar contratos con la administración federal (firmada en 2014) como a las escuelas que reciben fondos federales (emitida hace pocos meses, como reacción a la ley LGTBfoba de Carolina del Norte, y que se encuentra en estos momentos sometida a escrutinio judicial).

El propio Trump, de hecho, acababa con cualquier esperanza de una presidencia “neutra” en materia LGTB al anunciar en septiembre que no tendría inconveniente en rubricar la FADA, y legalizar de esta forma la discriminación contra las personas LGTB en base a argumentos religiosos, si finalmente resultase aprobada por un Congreso de mayoría republicana.

Los homocon y Trump, alineados contra el islam

Es este contexto, precisamente, en el que personajes como Peter Thiel han anunciado su apoyo incondicional a Trump, el candidato por el que por otra parte la corriente homocon de gais conservadores afines al Partido Republicano siempre ha mostrado sus preferencias, y con el que comparte el argumentario que sitúa al islam (y no a la derecha religiosa estadounidense) como principal enemigo de la causa LGTB.

No es casualidad, de hecho, que coincidiendo con la convención republicana que encumbró a Trump tuviera lugar un evento de apoyo a su candidatura por parte de un grupo (ciertamente pequeño) de personas LGTB. Los dos principales oradores fueron Milo Yiannopoulos, un columnista conservador abiertamente gay, protagonista de varias polémicas en redes sociales, y la activista antimusulmana Pamela Geller. En el evento, por cierto, estuvo también presente el holandés Geert Wilders, líder del islamófobo Partido por la Libertad (PVV).

La intervención de Yiannopoulos, del que son bien conocidas sus opiniones contra el feminismo y el islam, resumió a la perfección el núcleo actual del ideario homocon: el Partido Demócrata no ha hecho nada por los gais, sino que por el contrario ha abierto el país a los musulmanes, enemigos de los derechos LGTB, y Trump es el candidato más pro-LGTB de la historia estadounidense.

pegatina-homofoba-seguidor-trumpTampoco parece importar a esta gente las cada vez menos disimulada homofobia del grueso de los seguidores de Trump, a la que hacíamos alusion hace pocos días, al referirnos a los feroces insultos hacia el periodista abiertamente gay Anderson Cooper, y que también está siendo protagonista estos días en medios LGTB estadounidenses al hacer viral una fotografía de una pegatina homófoba en la parte trasera del coche de un orgulloso seguidor de Trump:

¿Conseguirá Trump llegar a la presidencia con la ayuda de Thiel y de los homocon? ¿Si es así, con qué tipo de medidas “agradecerá” la administración Trump su contribución? El próximo 8 de noviembre comenzaremos a conocer las temidas respuestas…

Fuente Dosmanzanas

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Carolina del Norte celebra el Orgullo protestando contra la transfobia institucional

Martes, 27 de septiembre de 2016

orgullo_durhamMás de 7.000 personas se dieron cita en la Universidad de Duke para disfrutar un evento que incluyó una carrera de 5 kilómetros, conciertos y mesas informativas.

Miles de personas se dieron cita este fin de semana en la ciudad de Durham (EE.UU.) para sumarse a la trigésima segunda edición del festival del Orgullo Gay, el más grande que se celebra en Carolina del Norte y en el que sus participantes rechazaron una ley contraria a los transexuales.

El plato fuerte de la jornada fue el tradicional desfile, que durante más de una hora recorrió los alrededores del campus universitario, con participación de 25 carrozas y delegaciones civiles, universitarias, eclesiásticas y agencias estatales.

“Somos una comunidad visible y como producto de este desfile hay representación no solo americana, sino también latina“, dijo Alex Córdova, coordinador del programa LGBTQ de El Centro Hispano, que participó con una carroza en este desfile.

Los participantes aprovecharon el evento para pedir que se derogue la ley HB 2, firmada por el gobernador Pat McCrory el 23 de marzo de 2016, y que prohíbe que las personas usen baños públicos y vestuarios que no coincidan con el sexo indicado en su certificado de nacimiento. La norma además impide que los municipios locales extiendan protecciones para combatir la discriminación hacia las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales.

“Esta ley es un acto de discriminación que no solo afecta a las chicas transgénero sino a toda la comunidad LGBT“, dijo Gaga D’ La Draga, Miss Hispanidad Latina 2016.

Esta ley ha ocasionado serios reveses a la imagen y economía de Carolina del Norte, al punto que muchos artistas, organizaciones universitarias y hasta la NBA han cancelado eventos o trasladado operaciones a otros estados. Sin embargo, tanto el gobernador estatal, el republicano Pat McCrory, como muchos legisladores locales se han negado a derogarla.

“Este año es especial porque muestra que la HB 2 no es lo que somos en Carolina del Norte”, comentó Chris Sgro, director ejecutivo del grupo Equality North Carolina y legislador demócrata en el estado.

En la misma línea, el senador estatal Mike Woodard expresó que “este es un evento de celebración de la comunidad LGBT que une todos los que viven en el estado”. El senador abogó por revocar la norma, porque es “discriminatoria y daña económicamente a Carolina del Norte”.

Actualmente, la ley HB 2 es objeto de disputa en los tribunales después de que organizaciones civiles y el Gobierno federal entablaran una demanda por discriminación.

Fuente Cáscara Amarga

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Carolina del Norte se queda sin el Partido de las Estrellas de la NBA por su ley transfóbica

Martes, 26 de julio de 2016

charlotte-all-star-game-nbaLa NBA traslada la celebración del All-Star fuera de Carolina del Norte debido a sus leyes LGTBfobas

La NBA ha anunciado que el Partido de las Estrellas de 2017 no se disputará en la ciudad de Charlotte (Carolina del Norte) a raíz de una ley que exige a los transexuales en ese estado que utilicen los baños de acuerdo con el género con el que nacieron y no con el que se identifican.

La liga profesional de baloncesto estadounidense, la mundialmente conocida NBA, ha decidido cancelar la celebración del All-Star Game de 2017 en el estado de Carolina del Norte, debido a sus leyes LGTBfobas. La NBA había solicitado que se eliminase cualquier discriminación a las personas LGTB de la ley conocida como HB2, aprobada el pasado mes de marzo, sin que los representantes del estado hayan hecho nada al respecto. Por ello, la ciudad de Charlotte no será la sede del All-Star, uno de los acontecimientos deportivos más importantes del calendario estadounidense, con la consiguiente pérdida de visitantes e ingresos para la ciudad y el estado. En un comunicado, la NBA explicó que tanto la Liga como los Charlotte Hornets, la franquicia que tiene en Carolina del Norte, han intentado establecer vías de diálogo con las autoridades estatales para negociar “cambios positivos” en la legislación, pero ha sido en vano.

Parece que la cosa se pone muy mal para el gobernador de Carolina del Norte,  Pat McCrory, y empieza a verse acorralado por la ley antiLGTB (especialmente anti T) que aprobó hace unos meses, la HB2. Ya te hemos explicado varias veces por qué esa ley es horrorosa y por qué hay tantísima gente protestando contra ella, incluso hemos ido contando cómo la existencia de la misma está suponiendo un verdadero desastre económico para el estado.

Pero los Republicanos están muy ocupados luciendo su LGTBfobia y todo les daba igual. Plantaron unas pequeñas enmiendas para “contentar” a los que se quejan, pero eso no ha evitado que las demandas por inconstitucionalidad sigan adelante y que muchas empresas estén llevándose sus negocios del estado por la falta de protección al colectivo LGTB que representa la HB2.

El All-Star Game de la NBA no solo es un partido de carácter amistoso entre los mejores jugadores de baloncesto de cada año, sino que incluye toda una larga semana de eventos y concursos, llamada All-Star Weekend, que atrae a miles de visitantes a la ciudad donde se organiza. Para el año 2017, el equipo de los Charlotte Hornets iba a ser el anfitrión, y la ciudad de Charlotte, la más populosa de Carolina del Norte, se beneficiaría de los altos ingresos que produce un acontecimiento deportivo de esa envergadura.

Pero una de las condiciones de la NBA es que el festejo tenga lugar en un entorno inclusivo, y el empecinamiento del gobernador y los legisladores de Carolina del Norte en mantener la discriminación legal de las personas LGTB hace que el estado no cumpla con ese requerimiento.

Una de las amenazas que más preocupaba al gobierno estatal era la que hizo la NBA al avisar de que o eliminaban esa ley yo se llevaban el All Star de 2017 a otro estado. Y como McCrory y los suyos siguen erre que erre defendiendo la ley con argumentos tan maravillosos como que es “de sentido común” o que en realidad tampoco la han pensado demasiado bien… desde la liga de básquet americana han anunciado que se llevan el All Star a otro estado de forma definitiva con un comunicado oficial. Así lo ha hecho saber la NBA por medio del siguiente comunicado:

La NBA ha decidido trasladar el All-Star Game de 2017 de Charlotte, con la esperanza de que se pueda volver a programar para el 2019.

Desde marzo, cuando Carolina del Norte promulgó la HB2 y se hizo notoria la cuestión de la protección legal de la comunidad LGBT en, la NBA y los Charlotte Hornets han trabajado diligentemente para promover un diálogo constructivo y tratar de lograr un cambio positivo. Nuestra guía en estos debates han sido los valores básicos de nuestra liga desde hace muchos años. Estos incluyen no solo la diversidad, la inclusión, la equidad y el respeto a los demás, sino también la disposición a escuchar y considerar los puntos de vista opuestos.

Nuestra pretensión es que los eventos y actividades de más de una semana de duración relacionados con el All-Star sean una celebración mundial del baloncesto, de nuestra liga, y de los valores que defendemos, reuniendo a todos los miembros de la comunidad NBA actuales y a los exjugadores y antiguo personal directivo y técnico, a nuestros socios comerciales y a los aficionados. Si bien reconocemos que la NBA no puede escoger la ley en cada ciudad, estado y país en el que hacemos negocios, no creemos que podamos acoger con éxito la celebración del All-Star en Charlotte con el clima creado por la HB2.

Particularmente, somos conscientes del impacto de esta decisión para los aficionados de Carolina del Norte, que se cuentan entre los más apasionados de nuestra liga. También es importante insistir que la ciudad de Charlotte y la organización de los Hornets han deseado ofrecer un entorno inclusivo y que los Hornets seguirán asegurando que todos los patrocinadores —incluyendo a los miembros de la comunidad LGBT— se sientan bienvenidos cuando acudan a partidos o eventos en su cancha.

Esperamos reiniciar planes para la celebración del All-Star de 2019 en Charlotte, siempre y cuando haya una resolución apropiada para este asunto.

La NBA anunciará la nueva localización del All-Star Game en las próximas semanas.

Ciertamente, tras meses de requerimientos y diálogo, los legisladores de Carolina del Norte tan solo modificaron levemente la ley HB2, permitiendo que pueda ser denunciada la discriminación en el trabajo por razón de orientación sexual, sin que, por otra parte, se establezca ninguna medida protectora al respecto. Con la redacción anterior, ni siquiera se permitía la interposición de denuncia alguna. Una modificación insignificante e insuficiente, como manifiesta la NBA en su comunicado. Tras no lograr cambios en la controvertida norma, que fue aprobada en marzo y que también eliminó los protocolos que protegían de la discriminación a homosexuales, bisexuales y transexuales, la NBA, optó por el cambio de ubicación, aunque previamente ya había avisado de esta posibilidad, sumándose así a varias celebridades que cancelaron conciertos y espectáculos debido a esta discriminatoria ley.

“Aunque entendemos que la NBA no puede imponer las leyes en las ciudades, estados o países en los que hacemos negocio, no creemos que podamos organizar con éxito nuestro All-Star en Charlotte con la coyuntura creada tras la aprobación de la norma”, apuntó la liga.

El All-Star de la NBA no es sólo un partido que se juega en un estadio y ya, es toda una semana de eventos y partidos que mueven muchos millones de dólares y que “unen a todos los miembros de la comunidad de la NBA: jugadores actuales y retirados, oficiales de la liga y de los equipos, empresas colaboradoras y fans“. Es por eso que aunque desde la liga de básquet reconocen que no pueden elegir las leyes de cada ciudad, estado o país en el que hacen negocio, sí pueden elegir dónde hacer negocios y están convencidos de que “no podemos albergar de forma satisfactoria los eventos del All-Star en Charlotte dado el clima creado por la HB2.

Desde los Charlotte Hornets aseguran que han trabajado mano a mano con el ayuntamiento de la ciudad para conseguir crear un ambiente inclusivo que hiciera que todo el mundo -incluida la comunidad LGTB- se sintiera bienvenida en las celebraciones, pero dado que el estado no tiene pensado cambiar la ley han decidido que se largan, aunque no descartan volver a celebrar el evento en Charlotte en 2019 si finalmente la situación legal cambia.

La nueva sede se conocerá en las próximas semanas, aunque ya suenan con fuerza Nueva Orleans (Luisiana) y Orlando (Florida) como posibles reemplazos para el All-Star previsto para el 17, 18 y 19 de febrero.

Pese a todo, la NBA mostró su predisposición a organizar de nuevo el All-Star en Charlotte el año 2019 (en 2018 será en Los Ángeles) si se logran cambios en la legislación estatal.

La NBA también recibió destacados apoyos a su decisión como el del entrenador de los San Antonio Spurs, Gregg Popovich, el de la multinacional Nike o el de la cadena deportiva ESPN. Esta decisión de la NBA llega días después de que algunas de sus estrellas, LeBron James, Chris Paul, Dwyane Wade y Carmelo Anthony, pidieran soluciones para algunos problemas que sufre el país como las armas, el racismo o la violencia policial.

El gobernador ataca a la NBA

Tras conocer la noticia, el gobernador de Carolina del Norte, el republicano Pat McCrory, divulgó un comunicado en el que acusó a la NBA, a la que tildó de “élite empresarial”, de “imponer sus visiones políticas ahí donde hacen negocio, evadiendo así los procesos democráticos”. “Durante meses, las élites deportivas han menospreciado nuestras leyes y demonizado a la gente de Carolina del Norte simplemente porque creemos que los niños y niñas tienen el derecho a utilizar los baños, vestuarios y duchas sin el sexo opuesto presente”, agregó McCrory.

Haciendo historia…el empecinamiento en la discriminación

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239La ley a la que hace referencia la NBA, fue promulgada el pasado mes de marzo por el gobernador de Carolina del Norte, el republicano Pat McCrory, después de que las cámaras legislativas del estado, controladas por los republicanos, la aprobaran con carácter de urgencia y sin apenas discusión previa en un proceso que ha sido ampliamente criticado. La ley prohíbe a los ayuntamientos y condados del estado establecer medidas de protección contra la discriminación de las personas LGTB y deroga las ya existentes. En realidad, la ley perseguía acabar con la norma que antes había aprobado Charlotte, la ciudad más poblada del estado, y que precisamente amparaba a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales ante cualquier tipo de discriminación de que fueran objeto en lugares donde se ofrecen servicios, como comercios, restaurantes, hoteles o taxis. Entre esas medidas se hallaba la de permitir a las personas transexuales que dispusieran de los aseos correspondientes a su identidad de género real en cualquier centro público, incluidos los escolares.

Esta última medida fue la que se tomó como excusa para organizar con carácter de urgencia plenos en ambas cámaras del estado para aprobar la ley a rebufo de la ola de histeria que los grupos más conservadores buscan provocar alrededor del “pánico transexual en los baños”, a semejanza de lo que ocurrió hace unos meses en Houston (Texas), donde la campaña contra el uso de los baños femeninos por las mujeres transexuales fue feroz y vergonzosa. Una urgencia que impidió además el debate sobre el alcance de las medidas antidiscriminatorias, aprobadas en dos sesiones vertiginosas en la Cámara de Representantes y el Senado estatales. En este último, los senadores del Partido Demócrata, en minoría, abandonaron la sesión como protesta. En ambas cámaras el resultado fue abrumadoramente mayoritario.

Enarbolando una vez más el fantasma (inventado) del “depredador sexual disfrazado de mujer”, el gobernador firmó inmediatamente la ley, con lo que las normativas antidiscriminatorias para las personas LGTB existentes en los distintos municipios y condados de Carolina del Norte quedaron derogadas. Muchas de ellas llevaban años en vigor, sin que se haya producido ningún ataque a ningún menor en los baños de los centros escolares por “depredadores disfrazados de mujer”. Sin embargo, para el gobernador, “la expectativa básica de intimidad en el más personal de los lugares, un baño o un vestuario para cada género, ha sido violada por la extralimitación del gobierno y la intrusión del alcalde y el consejo de la ciudad de Charlotte”. Esa fue es la única y mendaz razón dada para no solo derogar una normativa antidiscriminatoria para todo el colectivo LGTB, sino además para impedir que puedan establecerse medidas semejantes en el futuro.

La ACLU, la más importante organización de defensa de los derechos civiles del país, consideró de hecho la ley de Carolina del Norte la más regresiva de todas las aprobadas contra las personas LGTB. El fiscal general de Carolina del Norte, el demócrata Roy Cooper, dejó claro por su parte que no tiene la menor intención de defender ante los tribunales la constitucionalidad de la ley si esta es denunciada.

La patente discriminación que supone la ley HB2 tuvo consecuencias inmediatas para Carolina del Norte. A parte del All-Star, McCrory también ha visto como importantes figuras del espectáculo como Beyoncé, Bruce Springsteen, Dead & Company,  Itzhak Perlman, Ringo Starr o Cyndi Lauper han cancelado sus conciertos o han donado su recaudación a colectivos LGTB. Eventos y convenciones han trasladado su sede a otros estados, causando pérdidas cercanas a los 330 millones de dólares. Empresas y corporaciones como PayPal o el Deustche Bank han cesado en sus inversiones. 200 directivos de las principales empresas escribieron una carta solicitando al gobernador la derogación de la ley. Otras 67 han apoyado la demanda de inconstitucionalidad, presentando un documento de apoyo ante el tribunal.

Pero quizás la mayor pérdida económica sería la retirada de los fondos federales para educación, cifrados en 4.500 millones de dólares. El pasado mes de mayo, el Departamento de Justicia requirió al estado de Carolina del Norte que suspendiera la aplicación de la ley HB2, al considerar que violaba tanto el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación en el empleo por razón de sexo, como el denominado de forma genérica “Título IX”, la ley que prohíbe a toda institución educativa que reciba fondos del Gobierno discriminar por razón de sexo (no confundir con el Título IX de la Ley de Derechos Civiles).

Loretta_Lynch,_official_portraitTranscurrido el plazo que el Gobierno estadounidense  dio al estado de Carolina del Norte, el gobernador McCrory no solamente se negó a suspender la aplicación de la ley, sino que directamente demandó al Departamento de Justicia ante una Corte federal del estado, por considerar que se extralimitaba en el ejercicio de sus funciones.

La respuesta de la administración federal fue rotunda: a través de su fiscal  general, la afroamericana Loretta Lynch (natural, ella misma, de Carolina del Norte) anunciaba la presentación de una demanda federal por violación de los derechos civiles contra Carolina del Norte y su gobernador, Pat McCrory, entre otras instituciones del estado. Lo hacía, además, en un apasionado discurso, en el que situaba directamente esta batalla legal en el campo de los derechos civiles. La fiscal instaba a que “en lugar de ignorar a nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, aprendamos de nuestra historia y evitemos repetir los errores de nuestro pasado. Reflexionemos sobre una obvia, pero a menudo olvidada, lección: que una discriminación sancionada por un estado nunca resiste la mirada retrospectiva”.

Fuente Cáscara amarga/Estoy Bailando/Dosmanzanas

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Carolina del Norte da un paso atrás en su legislación anti-LGTB

Sábado, 23 de julio de 2016

Pat-McCrory-gobernador-de-Carolina-del-Norte-300x239La HB2 (la ley anti-LGTB que el gobernador, Pat McCrory, había aprobado y que además de proteger la “libertad religiosa” prohibía a las personas trans utilizar el baño del género con el que se identifican -entre otras muchas medidas discriminatorias-) puede considerarse oficialmente un desastre económico (que había obligado al gobierno estatal republicano a sacar 500.000$ de un fondo para desastres naturales para sufragar las demandas legales), ahora toca ver cómo poquito a poco la derecha conservadora americana va reculando.

McCrory acaba de firmar una nueva ley con la que pretende contentar a sus críticos y que las empresas no quieran largarse pitando del estado  rebajando un poco el tono LGTBfóbico de la ley. En concreto lo que ha hecho McCrory ha sido restablecer algunos derechos laborales que se había cepillado con la HB2, como el derecho a denunciar a tu jefe por motivo de discriminación sexual basada en orientación sexual.

Sí, eso lo había eliminado con la HB2.

El resto de la infame ley sigue en pie: las personas trans tienen que utilizar el baño de su sexo biológico y los negocios (empresas y caseros) siguen teniendo derecho a no atenderte si eres (o creen que eres) LGTB. Una maravilla.

Aunque como te decía antes este pasito p’atrás es un intento por calmar las aguas, los grupos de activistas siguen en pie de guerra y ya han dicho que no piensan retirar ni una sola de las demandas que han presentado contra el Estado por lo que consideran es una vulneración de los derechos constitucionales: “El Gobernador McCrory se ha dado una palmadita en la espalda a si mismo al tumbar unas medidas que él mismo se vio obligado a admitir en la televisión nacional que se había ideado de forma muy pobre. Nadie aplaude al Gobernador McCrory por deshacer una pequeña parte de este tremendo error de juicio; especialmente porque la ley anti-LGTBQ más despreciable del país sigue en los libros.

Eso ha dicho JoDee Winterhof, de la Human Rights Campaign, que además ha añadido que ni el Gobernador ni el gobierno estatal está haciendo nada realmente para reparar el daño que han hecho con esa ley a todo el colectivo LGTB que “continúa sufriendo daño y hostilidades en sus propias casas, escuelas y comunidades.

Fuente | PinkNews, vía estoy Bailando

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El Partido Republicano hace de la oposición a los derechos LGTB uno de los elementos centrales de su asalto a la Casa Blanca

Viernes, 22 de julio de 2016

BJC9anECNunca antes las personas LGTB (de Estados Unidos, pero también del resto del mundo) se jugaban tanto en unas elecciones presidenciales. Hasta un medio generalista como The New York Times avisa en su editorial de este martes: el Partido Republicano ha hecho del odio homófobo una pieza central de su campaña para reconquistar la presidencia en noviembre de 2016. A una plataforma más abiertamente anti-LGTB que nunca, el candidato republicano Donald Trump ha unido además la elección de un político marcadamente conservador y contrario a los derechos LGTB, Mike Pence, como su vicepresidente si gana las elecciones. 

El viaje de un candidato no especialmente anti-LGTB…

Pocos podían presagiar, hace solo unos pocos meses, la posición tan marcadamente hostil que el Partido Republicano ha decidido adoptar en materia LGTB.  A diferencia del que fue su principal rival en la carrera por la nominación republicana, Ted Cruz, estrechamente vinculado a la derecha religiosa y ultraconservador en materia moral, Trump nunca se había caracterizado por una feroz oposición a los derechos LGTB. Cuando se produjo el encarcelamiento de Kim Davis, la funcionaria de Kentucky que se negaba a permitir que en su condado se emitiesen licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, Trump llegó a asegurar que el matrimonio igualitario era ya ley, y que si Davis no quería emitir estas licencias debería haber permitido que sus funcionarios lo hicieran. Un posicionamiento pragmático, que contrastaba con las manifestaciones de apoyo incondicional a Davis por parte de sus entonces oponentes, y muy especialmente de Ted Cruz.

Donald Trump también se había manifestado en contra de que las empresas privadas pudiesen despedir a trabajadores por el mero hecho de ser homosexuales, aunque de forma ambigua y sin comprometer un apoyo formal a una posible ley antidiscriminatoria (la Ley de No Discriminación en el Empleo, también conocida como “ENDA” por sus siglas en inglés, lleva más de dos décadas en discusión pero aún no ha podido ser aprobada). Y antes de entrar abiertamente en política Trump había demostrado una “cierta sensibilidad” ante la realidad trans, cuando como propietario de la marca Miss Universo aceptó en 2012 readmitir a Jenna Talackova después de haber sido excluida por ser una mujer transexual. Miss Universo, de hecho, modificó sus reglas para permitir a partir de ese momento la participación de mujeres transexuales en todas sus competiciones.

Las cosas comenzaron a torcerse cuando Trump, en un primer guiño al sector más conservador de los republicanos, sugirió la posibilidad de revertir la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del Supremo dispuestos a valorar de nuevo la cuestión. Declaraciones que causaron cierta sorpresa en el colectivo LGTB estadounidense, que consideraba que en el tema del matrimonio igualitario Trump era partidario de pasar página, y que “compensó” parcialmente semanas después, cuando por sorpresa defendió, al ser preguntado por periodistas sobre la ley anti-LGTB de Carolina del Norte, que las personas transexuales pudiesen hacer uso de los baños que mejor se acomodasen a su identidad de género, al tiempo que se lamentó del daño económico que generan este tipo de leyes, que considera innecesarias. Eso sí, a las pocas horas Trump matizaba su posición, asegurando que debían ser los estados los que decidieran sobre esta materia, para finalmente apoyar abiertamente la posición de los republicanos de Carolina del Norte y de su gobernador, Pat McCrory, firme defensor de la ley discriminatoria.

… hacia posiciones marcadamente homófobas y tránsfobas

En esto, Donald Trump, a pesar de contar con todo el establishment republicano en su contra, se hizo con la nominación republicana gracias a sus sucesivas victorias en las primarias. Llegó la hora de “unificar” a su partido…. y desgraciadamente no hay mejor recurso a la hora de poner de acuerdo a los políticos republicanos (salvo honrosas excepciones en estados marcadamente liberales, como California, Nueva York o los estados de Nueva Inglaterra) que defender políticas contrarias a los derechos LGTB, tan queridas por sus bases más fieles.

En esta línea, los encargados de elaborar la plataforma ideológica que los republicanos acaban de aprobar en la convención que está teniendo lugar en estos momentos en Cleveland (Ohio) se han encargado de incluir diversas propuestas abiertamente homófobas y tránsfobas. Conviene señalar, a este respecto, que las “plataformas” que tanto republicanos como demócratas aprueban en sus respectivas convenciones no son “programas electorales” definidos tal y como clásicamente se entienden en Europa, sino más bien una enumeración de los principios que marcarán las líneas programáticas del partido en los siguientes cuatro años. Su desarrollo efectivo dependerá de los equilibrios de poder entre la Presidencia y el Congreso (que cambian cada dos años), cuyos legisladores cuentan además con una libertad de voto desconocida en Europa (donde la disciplina de partido es la norma). En cualquier caso, supone un indicador de las prioridades de cada partido a la hora de impulsar unas u otras políticas.

Los puntos incluidos en la plataforma son, a este respecto:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores “consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero:el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

La elección de Pence confirma el giro conservador 

Pero sin duda el gesto que de una forma más tajante ha dejado claro el giro conservador de Trump en materia LGTB ha sido la elección como candidato a vicepresidente de Mike Pence, gobernador de Indiana, un político cercano a la derecha religiosa que en las primarias republicanas apoyó sin fisuras a Ted Cruz. Opuesto al aborto, a la investigación con células madre, negacionista del cambio climático y cercano al creacionismo, en el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las “terapias reparadoras” entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual.

No es de extrañar, pues, que su momento de mayor protagonismo como gobernador viniese precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB. En marzo de 2015, Mike Pence sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (también bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos. La fotografía simbolizaba a la perfección el carácter de la ley:

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La norma, sin embargo, provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazaba con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificara los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que quizá haya sido una de las razones que le han llevado a aceptar la propuesta de Trump en lugar de optar a la reelección como gobernador. En cualquier caso, Pence conserva su buena imagen entre el sector más conservador de los republicanos, receloso de Trump.

El magnate, por su parte, espera con este gesto reconciliarse con el “núcleo duro” del electorado republicano y amarrar el próximo noviembre los once votos electorales de Indiana, un estado que tiende a votar republicano en las elecciones presidenciales pero que por ejemplo en 2008 ganó (aunque por estrecho margen) Barack Obama.

¿Conseguirá Trump, con este tipo de maniobras, asegurar el voto tradicional republicano y sumarlo al de los muchos independientes que le han llevado en volandas hacia la nominación? Está por ver, pero lo cierto es que las encuestas señalan que la diferencia de intención de voto entre el candidato republicano y Hillary Clinton está, a día de hoy, muy ajustada. Todo puede pasar. De lo que cada vez caben menos dudas es de que una victoria republicana sería una tragedia para la causa LGTB. Veremos…

Fuente Dosmanzanas

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Donald Trump respalda ahora la ley transfóbica de Carolina del Norte

Miércoles, 13 de julio de 2016

BJC9anECLa ley, defendida por el partido republicano, elimina protecciones contra la discriminación LGTBfóbica y también introduce la prohibición de que las personas transexuales puedan usar los aseos públicos correspondientes a su intentidad sexual.

El candidato presidencial republicano Donald Trump, inicialmente se opuso a esta ley alegando a principios de este año que las personas trans deben poder utilizar el baño que quieran. Sin embargo, ahora, en un intento de ganarse a la corriente principal del partido, se ha posicionado apoyando esta ley discriminatoria, la cual dice haber “examinado” y tras lo que afirmó estar de acuerdo con el gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory, que ha defendido la ley: “He hablado con el gobernador, he hablado con un número de diferentes personas, y voy con el estado“.

JoDee Winterhof, de la organización Human Rights Campaign, dijo: “Que quede claro, Donald Trump acaba de respaldar a pleno pulmón una de las peores leyes de la nación para las personas LGBTQ.

Fuente Cáscara Amarga

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