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Así reaccionó Islandia a la homofobia del vicepresidente de Estados Unidos

Jueves, 12 de septiembre de 2019

islandia-mike-penceNos ha encantado esta anécdota, diferente sería nuestra historia, la de los derechos LGTB, si se decidiera plantar cara a los homófobos, a los intolerantes, a los que quieren imponernos su idea de amor, su idea de familia, atentando contra nuestra felicidad y salud mental.

Uno de esos es Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos y en la línea de Trump, famoso por su intolerancia hacia diversos colectivos, como es el LGTB. Católico conservador se ha posicionado muchas veces en contra de que gays y lesbianas se casen, si dependiera de él solo hombres y mujeres podrían gozar de ese derecho, con todo lo que ello conlleva, adopción de niños, filiación, etcétera.

También intenta que las personas homosexuales no puedan ser parte del Ejército, ha votado todas las leyes homófobas y ha participado activamente en la convención Family Research Council`s, lo que podría traducirse en montón de familias heterosexuales que piensan que su familia es la única válida, que quieren atentar contra las familias homoparentales  y monoparentales, que quieren quitar cualquier referencia a la homosexualidad de la televisión, el cine, etcétera. O sea, gente muy agradable como podéis ver.

El homófobo de Pence está de visita oficial en Islandia, específicamente en Reikiavik, y ha sido recibido de una manera muy poco esperada para él: ¡con montón de banderas arcoíris!

Muchas empresas de la ciudad decidieron decirle al señor Pence que la homofobia no va con ellos, y adornaron las calles por las que pasaría la comitiva del vicepresidente con la bandera LGTB. “Simplemente sentimos la necesidad de celebrar la diversidad que hay hoy en el mundo y hemos querido hacerlo cambiando las banderas”, ha explicado el director de una de las compañías a un diario islandés.

El presidente de Islandia, Guðni Jóhannesson, y su esposa, recibieron a Pence con una pulsera con los colores de la bandera arcoíris, este gesto tan significativo para la comunidad LGTB también lo tuvieron con el presidente ruso Vladimir Putin, que ha impuesto un régimen del terror para los ciudadanos homosexuales y transexuales.

 

Fuente Oveja Rosa

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El primer ministro irlandés Leo Varadkar llevó a su novio a reunión con Mike Pence

Jueves, 21 de marzo de 2019

5c8a9a54f73f5c396d2fe314-750-375El primer ministro irlandés, el abiertamente gay Leo Varadkar, ha realizado una visita a los Estados Unidos para acudir a las celebraciones del Día de San Patricio, celebrado multitudinariamente por la abultada comunidad de origen irlandés en ese país. En esta ocasión, en su viaje le ha acompañado su pareja, el cardiólogo Matt Barrett. Al no tratarse de un viaje oficial, ha sido recibido por el vicepresidente Mike Pence, conocido tanto por sus opiniones como sus actuaciones políticas llenas de LGTBfobia, que le ha ofrecido un desayuno protocolario.

Como el pasado año, Leo Varadkar ha visitado Nueva York para unirse a la numerosa comunidad de origen irlandés que vive en aquella ciudad en sus celebraciones del Día de San Patricio. Como novedad en este año, el dirigente irlandés, uno de los pocos mandatarios mundiales abiertamente LGTB de la actualidad, ha decidido realizar el viaje en compañía de quien es su novio desde 2015, el cardiólogo Matt Barrett, quien no suele acompañar al primer ministro en sus viajes oficiales.

Como no se trataba de un viaje de Estado, el protocolo marcaba que fuera agasajado por el vicepresidente estadounidense, el marcadamente LGTBfobo Mike Pence. Al igual que el año anterior, Pence ha ofrecido al visitante, a quien acompañaba evidentemente su pareja, un desayuno protocolario que tuvo lugar este pasado jueves en su residencia oficial, el Observatorio Naval, en el que se intercambiaron los correspondientes discursos de cortesía. El vicepresidente, por su parte, iba acompañado por su hija y no por su esposa, Karen Pence, de quien se conoce que desarrolla su labor docente en una institución educativa que excluye taxativamente la contratación de trabajadores LGTB.

Leo-Varadkar-y-Matt-BarrettSe trata de la primera ocasión en la que el vicepresidente estadounidense recibe oficialmente en su residencia a la pareja del mismo sexo de un mandatario LGTB. Aunque los discursos protocolarios se limitaron a las habituales alabanzas de cortesía y los deseos de fortalecer los lazos diplomáticos, Leo Varadkar sí quiso hacer referencia a su orientación sexual y los cambios experimentados en su país en los últimos tiempos en unas declaraciones dirigidas a la prensa. En ellas, el primer ministro afirmaba que “yo vivía en un país donde, si hubiera intentado ser yo mismo en ese momento, habría terminado por romper las leyes. Pero hoy todo eso ha cambiado. Estoy aquí, como líder de mi país, imperfecto y humano, pero juzgado por mis acciones políticas y no por mi orientación sexual, mi tono de piel, mi género o mis creencias religiosas. Y no creo que mi país sea el único en el mundo donde esta historia es posible. Se encuentra en todos los países donde se aprecia la libertad y la libertad. Después de todo, somos hijos de Dios. Eso también es posible en los Estados Unidos, la tierra y el hogar de los valientes y libres”.

Varadkar, que es uno de los pocos líderes mundiales abiertamente gay, también agradeció a Pence por su “maravillosa hospitalidad”. Tuiteó: “El Vicepresidente Mike Pence nos invitó a mí y a Matt a su casa en el Observatorio Naval esta mañana. Es genial estar de vuelta aquí para una recepción realmente cálida.

Mike Pence tiene un historial “extremo” anti-LGBT

mike-penceLos comentarios del líder irlandés sobre la orientación sexual se producen a pesar de los extensos antecedentes de Pence en contra de los homosexuales, bisexuales y bisexuales. Para valorar la singularidad de estos actos protocolarios, hay que recordar que Mike Pence se dio especialmente a conocer por su oposición a los derechos LGTB durante su etapa como gobernador de Indiana.

Pence, no obstante, ya arrastraba un largo historial LGTBfobo. En el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las «terapias reparadoras» entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual. Pence publicó un manifiesto electoral en el que pedía que la financiación para la prevención del VIH/SIDA se agotara de las “organizaciones que celebran y fomentan los tipos de comportamientos que facilitan la propagación del virus del VIH”, una aparente referencia a los grupos inclusivos LGBT+. En su lugar, Pence pidió que se financiaran “instituciones que presten asistencia a quienes tratan de cambiar su comportamiento sexual”, lo que desde entonces ha dado lugar a acusaciones de que estaba apoyando la terapia de conversión.

Pence fue Gobernador de Indiana de 2013 a 2017, y sus recortes a las pruebas de VIH y la prohibición del intercambio de agujas condujeron al peor brote de VIH/SIDA en la historia del estado, lo que provocó una intervención de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

En 2016 Pence fue nombrado homófobo del año por All Out tras aprobar la ley de libertad religiosa en Indiana que permitía discriminar a las personas LGTB y defender las terapias de conversión. En marzo de 2015, sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (bajo control republicano), cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la «libertad religiosa», eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos. La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual.

En su etapa de congresista votó contra la ley Mattew Shepard y contra la derogación del Don’t ask don’t tell.

Pence tuvo que salir a negar que había apoyado las terapias de conversión así como haberse opuesto a reconocer los derechos civiles del colectivo LGBT. Sin embargo, su esposa, Karen Pence, quedaba en evidencia cuando el Washington Post revelaba que había enviado una carta a los responsables del Indianapolis Star condenando que difundiesen información sobre una línea de ayuda a jóvenes LGBT. No solo se conoce al vicepresidente como «el funcionario elegido a nivel estatal más vociferante y consistentemente anti gay en el país», sino que el presidente Trump ha llegado a bromear en una ocasión sobre su alto grado de homofobia al afirmar que su Pence quería «colgar» a todas las personas homosexuales.

La homofobia del matrimonio es tan notoria que cuando se trasladan a Washington D.C. de cara a firmar su cargo como vicepresidente, sus vecinos le reciben con banderas del orgullo LGBT, reuniéndose cientos de personas en una Queer Dance Tea Party celebrada frente a su domicilio como acto de protesta. Estas navidades, cuando el matrimonio se desplaza a Aspen para pasar la nochevieja, son recibidos de manera similar, al encontrarse una bandera con el lema «haz America gay de nuevo».

Un informe de 2018 alegó que Pence ha jugado un papel fundamental en las acciones anti-LGBT de la administración Trump. El informe de la Campaña de Derechos Humanos analizó en profundidad el historial de Pence sobre los derechos de los LGBT como candidato, como gobernador de Indiana y como vicepresidente, y descubrió que ha demostrado un enfoque “consistente” para desmantelar las protecciones para las personas LGBT+.

Ha destacado su enfrentamiento con Adam Rippon, que se negó a reunirse con él por su pasado homófobo y su reunión a puerta cerrada con el primer ministro irlandés Leo Varadkar, abiertamente homosexual.

Fuente Pink News, vía Cromosomax/Cristianos Gays

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Donald Trump aplaude en el Desayuno Nacional de Oración, a la esposa de su vicepresidente, Karen Pence por trabajar en una escuela homófoba

Miércoles, 13 de febrero de 2019

trump-pencex750El presidente Donald Trump ha aplaudido a la segunda dama Karen Pence por su decisión de volver a enseñar en una escuela anti-LGBT en Virginia.

Trump se dirigió a la audiencia el jueves (7 de febrero) en el Desayuno Nacional de Oración, un evento anual organizado por miembros del Congreso y la organización cristiana The Fellowship Foundation.

El presidente se tomó un momento para saludar al vicepresidente Mike Pence y a su esposa, centrándose particularmente en esta última.

“Por cierto, he llegado a conocer tan bien a Karen”, dijo Trump. “Es una madre del cuerpo de marines, una mujer tremenda, una orgullosa defensora de las familias militares y hace poco volvió a dar clases de arte en una escuela cristiana. Gracias: Gracias, Karen”, continuó el presidente, uniéndose a los aplausos. Después de que los aplausos amainaron, agregó: “Mujer estupenda”, antes de continuar con su discurso, que incluyó un fuerte mensaje antiaborto.

La segunda dama fue duramente criticada por los defensores LGBT+ por su decisión de volver a enseñar arte en la Escuela Cristiana Immanuel, que prohíbe explícitamente a los estudiantes y al personal LGBT+. El sitio web de la escuela afirma que se puede denegar la admisión a los estudiantes que apoyen o participen en “inmoralidad sexual, actividad homosexual o actividad bisexual”.

La política de empleo de la escuela también define la “mala conducta moral” que podría resultar en no ser contratado o despedido: “Actividad sexual homosexual o lesbiana, poligamia, identidad transgénero.”

En respuesta a un tweet del editor de Think Progress LGBT, Zack Ford, quien destacó la declaración de Trump sobre Karen Pence, la organización de medios LGBT+ GLAAD declaró: “Es preocupante que @SecondLady y @realDonaldTrump pongan su sello de aprobación a una institución que discrimina activamente a los estudiantes LGBTQ”.

Mientras que Trump no había comentado anteriormente sobre el trabajo de enseñanza, el vicepresidente había calificado de “profundamente ofensiva” la crítica a la política anti-LGBT de la escuela cristiana. “Ver a las principales organizaciones de noticias atacar la educación cristiana es profundamente ofensivo para nosotros”, dijo Mike Pence a la Eternal Word Television Network (EWTN), una red de cable que se describe a sí misma como la entrega de “noticias desde una perspectiva católica“. “Tenemos una rica tradición en Estados Unidos de educación cristiana y francamente una educación religiosa ampliamente definida”, continuó, ignorando el tema de la discriminación contra las personas LGBT+ y enmarcando el debate en términos de libertad religiosa.

Aunque el entrevistador no le hizo más preguntas al vicepresidente sobre el tema, la artista Lady Gaga lo criticó por asociar la discriminación anti-LGBT con creencias cristianas. “Y a Mike Pence, quien piensa que es aceptable que su esposa trabaje en una escuela que prohíbe a los LGBTQ, estás equivocado”, dijo Gaga mientras actuaba en Las Vegas el 20 de enero. “Usted dice que no debemos discriminar al cristianismo. Eres la peor representación de lo que significa ser cristiano.” Gaga añadió: “Soy una mujer cristiana, y lo que sí sé sobre el cristianismo es que no tenemos prejuicios y todo el mundo es bienvenido. Así que puede llevarse toda esa vergüenza, Sr. Pence, y puede mirarse en el espejo y lo encontrará ahí mismo.”

Fuente Cromosomax

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El Supremo de EE.UU. permite a Trump vetar la entrada de transexuales en el ejército

Viernes, 25 de enero de 2019

ejercito-trans-contra-trump-696x522La mayoría conservadora en el Supremo levanta la suspensión cautelar de la orden de Trump: las personas trans, de nuevo vetadas en el Ejército estadounidense.

Corren malos tiempos para las libertades. En el mundo en general, y en Estados Unidos en particular. Estados Unidos ha dado un nuevo paso atrás en materia de derechos LGBTI tras la alineación del Tribunal Supremo con las tesis tránsfobas de Donald Trump.

Victoria de la administración Trump en su cruzada contra la comunidad trans en Estados Unidos. El Tribunal Supremo ha decidido levantar la suspensión cautelar que pesaba sobre la orden para excluir a las personas trans del Ejército, con lo que a partir de ahora está prohibida su contratación, como ya ocurría antes de 2016. El fallo, que es provisional hasta que se resuelvan las demandas presentadas, refleja la nueva mayoría conservadora del alto tribunal. La entrada en vigor de la norma discriminatoria supondrá también la interrupción de la financiación de los tratamientos de reasignación, salvo los del personal que se encuentre en pleno proceso.

La agenda anti-LGTB de la administración de Donald Trump y su vicepresidente Mike Pence ha puesto desde el primer momento a las personas trans en su punto de mira. En julio de 2017, el presidente anunciaba en la red social Twitter su decisión de excluirlas del Ejército. El mensaje se hacía efectivo pocas semanas después mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior. El documento, al que puedes acceder aquí, vetaba la incorporación de nuevas personas trans al Ejército e interrumpía la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encontrasen en pleno proceso. La administración Trump retomaba la situación previa a junio de 2016, cuando el expresidente Barack Obama abrió las fuerzas armadas a las personas trans, dando inicio a un proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria que debía culminar el mes de enero de 2018.

Como era de esperar, rápidamente comenzaron a interponerse demandas judiciales por parte de personas trans que sirven o quieren servir en el Ejército y de asociaciones de defensa de los derechos civiles. En respuesta a sendas demandas, tres jueces federales decretaron suspensiones cautelares de la orden presidencial, al considerar que la norma atenta contra el derecho a un trato igualitario y a la libertad de expresión. Mientras tanto, la presidencia emitía en marzo de este año un nuevo memorándum en el que se establecen todo tipo de cortapisas a las personas transexuales que quieran vivir de acuerdo con su identidad de género. El Pentágono aclaraba, eso sí, que por el momento los hombres y mujeres trans podían seguir sirviendo o alistándose en las Fuerzas Armadas mientras resuelven los tribunales.

Una situación temporal a la que la administración Trump quiso poner fin cuanto antes. Es por ello que el pasado noviembre, el procurador general Noel Francisco recurría al Tribunal Supremo para pedirle que decida sobre las suspensiones cautelares que están en vigor. La Casa Blanca puenteó a las Cortes de Apelaciones, las instancias que deberían resolver los procesos en marcha, y se dirigió directamente al máximo órgano judicial de Estados Unidos. Con este atajo, Trump pretendía evitar una posible sentencia contraria a la discriminación por parte de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, frecuente objetivo de las críticas del presidente por su presunta tendencia liberal y que debería decidir sobre dos de las demandas.

Un Supremo con una mayoría conservadora, después de la polémica designación de Brett Kavanaugh, decidía este martes por cinco votos a cuatro levantar la paralización de la norma. La petición de puentear a las Cortes de Apelaciones, sin embargo, no fue atendida, y la del Noveno Circuito se pronunciará antes de que el asunto regrese previsiblemente al Supremo para su resolución final. Los activistas se han felicitado por que el caso siga su curso por los tribunales intermedios, pero lamentan que con el fin de la suspensión de la norma tránsfoba, se les complica la vida a los militares trans que sirven en la actualidad. Se enfrentan al despido o a la imposibilidad de acceder a un tratamiento de reasignación, salvo que se encuentren ya en pleno proceso.

Está por ver qué ocurrirá a continuación. Si la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito confirma las suspensiones cautelares sobre las que tiene que pronunciarse aún, la norma tránsfoba podría volver a quedar paralizada. La sentencia final, en cualquier caso, la tomará con toda probabilidad de nuevo el Tribunal Supremo.

Lamentable esta decisión judicial que viene a respaldar las decisiones tránsfobas de Donald Trump, el presidente que quiere borrar del mapa a los 1,4 millones de transexuales que viven en el país con una nueva ley que hará que el sexo sólo pueda ser femenino o masculino y determinado según los genitales de una persona al nacer.

Con noticias como estas, todas las conquistas que hemos ido realizando en los últimos años están en serio peligro con la fuerza que los populismos de derecha y ultraderecha están adquiriendo en Estados Unidos, Brasil, o en varios países europeos.

Fuente AmbienteG/Dosmanzanas

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La administración Trump recurre al Tribunal Supremo para que acelere la implantación del veto a las personas trans en el Ejército

Martes, 27 de noviembre de 2018

ejercito-trans-contra-trump-696x522Cruzada sin descanso de la administración Trump contra los derechos de la comunidad trans en Estados Unidos. El procurador general ha presentado una petición ante el Tribunal Supremo para que tome una decisión sobre su orden para excluir a las personas trans del Ejército. La norma está temporalmente paralizada después de que cuatro tribunales de distrito hayan admitido a trámite otras tantas demandas contra la misma. El Gobierno de Trump pretende acelerar su entrada en vigor, puenteando a los tribunales de apelaciones que debían decidir sobre estos procesos. Acude en su lugar directamente a la más alta instancia judicial, controlada desde octubre por el sector conservador.

La discriminación de las personas trans es, en este momento, el principal objetivo en la agenda anti-LGTB de la administración de Donald Trump y su vicepresidente Mike Pence. En julio de 2017, el presidente anunciaba en la red social Twitter su decisión de excluirlas del Ejército. El mensaje se hacía efectivo pocas semanas después mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior. El documento, al que puedes acceder aquí, ordenaba poner fin al proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria, que debía culminar el mes de enero de 2018, y retomar la situación previa a junio de 2016. Se vetaba la incorporación de nuevas personas trans al Ejército y se interrumpía la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encontrasen en pleno proceso.

Como era de esperar, rápidamente comenzaron a interponerse demandas judiciales por parte de personas trans que sirven o quieren servir en el Ejército y de asociaciones de defensa de los derechos civiles. La primera de ellas, Doe v. Trump, argumenta que la prohibición viola la 5ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a un trato igualitario por la ley y al «debido proceso». Argumento que la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, del distrito de Columbia, no solo estimó pertinente, sino que consideró que es muy probable que otorgue la victoria a los demandantes. Es por ello que a principios de noviembre del año pasado emitió un fallo en el que suspendía cautelarmente la aplicación de la orden de Trump hasta que la justicia se pronunciara de forma definitiva. Kollar-Kotelly, no obstante, no se consideró competente para paralizar la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación a la vista de los argumentos de la demanda.

Sí lo hizo, tres semanas después, el juez federal Marvin J. Garbis, en el estado de Maryland, en respuesta a otra demanda (Stone v. Trump). El juez Garbis ordenó la paralización cautelar de la orden de Trump incluyendo la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación. En diciembre de 2017, una tercera jueza federal, Marsha Pechman, del estado de Washington, se pronunciaba en el mismo sentido en el caso Karnoski v. Trump. En este caso, además, la jueza Pechman consideró que la prohibición de servir en el Ejército no solo violaría la 5ª enmienda, sino también la 1ª enmienda, que garantiza la libertad de expresión, al discriminar a las personas trans que sirven en el Ejército por obligarlas a guardar el secreto para conservar sus puestos de trabajo. Un argumento que hasta el momento no había sido considerado por los otros jueces. Pechman ordenó también la paralización cautelar de la prohibición y la vuelta al statu quo anterior a la orden de Trump.

Casi al mismo tiempo que se conocía la decisión de la jueza Pechman en el estado de Washington, su colega del Distrito de Columbia Colleen Kollar-Kotelly denegaba la solicitud de la administración Trump de retrasar la suspensión cautelar de la orden del presidente que ella misma había ordenado. Una denegación que fue recurrida por la administración federal ante la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, el «escalón intermedio» entre los jueces federales de distrito y el Tribunal Supremo. Mientras tanto, la presidencia emitía en marzo de este año un nuevo memorándum en el que se establecen todo tipo de cortapisas a las personas transexuales que quieran vivir de acuerdo con su identidad de género. El Pentágono aclaró, eso sí, que por el momento los hombres y mujeres trans podrán seguir sirviendo o alistándose en las Fuerzas Armadas mientras resuelven los tribunales.

Una situación temporal a la que la administración Trump quiere poner fin cuanto antes. Es por ello que el viernes pasado, el procurador general Noel Francisco recurrió al Tribunal Supremo para pedirle que decida sobre las suspensiones cautelares que están en vigor. La Casa Blanca puentea a las Cortes de Apelaciones, las instancias que deberían resolver los procesos en marcha, y se dirige directamente al máximo órgano judicial de Estados Unidos. Se trata de la cuarta vez que Trump utiliza este atajo, con el que pretende evitar una posible sentencia contraria a la discriminación por parte de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, frecuente objetivo de las críticas del presidente por su presunta tendencia liberal y que debería decidir sobre tres de las demandas.

Los ataques de Trump al Noveno Circuito han motivado incluso una inusual respuesta del presidente del Tribunal Supremo, el conservador John Roberts, reivindicando la independencia del poder judicial. Un Supremo con una mayoría conservadora. después de la designación de Brett Kavanaugh para cubrir la vacante generada por la jubilación de Anthony Kennedy. La nueva mayoría puede extenderse por lustros y podrá modelar a su antojo la jurisprudencia en sentido restrictivo en materias como el acceso al aborto o el fin de la discriminación legal de la comunidad LGTB. En definitiva, un panorama nada halagüeño para la inclusión de las personas trans en el Ejército en el futuro.

Fuente Dosmanzanas

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“No nos borrarán”: Así le protestan a Trump ante la nueva arremetida de su Gobierno contra las personas transgénero

Viernes, 26 de octubre de 2018

transflagEn Estados Unidos se calcula que hay más de 1,4 millones de personas transgénero, quienes se verían afectadas si la administración del presidente Donald Trump lleva a cabo su política de cambio en materia de reconocimiento de género.

Según lo divulgó el diario The New York Times, en un memorando del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) se propone definir legalmente el género de una persona por su sexo biológico al nacer. Este hecho anularía los derechos conquistados por la población trans desde la presidencia del exmandatario Barack Obama. “Sexo significa el estatus de una persona como hombre o mujer en función de rasgos biológicos inmutables identificables durante o antes del nacimiento”, propone el HHS en la nota, según el diario.

“El sexo que figura en el certificado de nacimiento de una persona, tal como se emitió originalmente, constituirá una prueba definitiva del sexo de una persona, a menos que sea refutado por pruebas genéticas confiables”, añade el texto oficial.

Este hecho motivó a que miles de personas protestarán este lunes en Washington ante lo que consideran una nueva arremetida del Gobierno de Trump, que ya ha venido limitado los derechos de las personas trans en ámbitos como la educación y la salud.

“Lucharemos y seremos fuertes, y estaremos aquí después de que esta administración esté en un montón de basura”, aseguró Mara Keisling, directora ejecutiva del Centro Nacional de Derechos Transgénero, de Estados Unidos.

Los activistas de la comunidad LGBT marcharon hacia la Casa Blanca con pancartas que tenía escrito “#Won’tBeErased” (#NoSeremosEliminados) en apoyó a las persona transgénero. Etiqueta que también posicionaron en las redes sociales.

Entretanto, el Departamento de Salud y Servicios Humanos mencionó que no hablarían de “supuestos documentos filtrados”.

El activismo LGBT se mantiene en alerta en Estados Unidos, y aseguran que habrá impugnaciones legales si dicho rumor se concreta, ya que no permitirán que se vulneren los derechos del colectivo trans.

“Si la administración quiere regresar el tiempo al continuar con su propia definición de sexo frívola y científicamente infundada, estaremos ahí para enfrentar el desafío”, aseveró la directora legal de Lambda, Dianna Flynn.

Por su parte, el Centro Nacional para la Igualdad Transgénero describió a través de una cadena de tuits los posibles cambios que se plantea el Gobierno de Trump como una “abominación” y “un ataque imprudente” en las vidas de personas transgénero.

“No nos vamos a ninguna parte. Las personas trans no pueden ser borradas con un memo. Publica una selfie. Llama a un amigo. Asiste a nuestro mitin mañana. Todo para mostrarles que #WeWontBeEreased“, dijo la organización en su cuenta de Twitter.

Asimismo, informaron que a lo largo y ancho de todos los Estados Unidos se están realizando manifestaciones para evitar que esta medida gubernamental se efectúe.

Fuente Universogay

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La administración Trump plantea reformar las leyes federales para suprimir la existencia jurídica de las personas trans

Miércoles, 24 de octubre de 2018

ejercito-trans-contra-trump-696x522La administración presidida por Donald Trump continúa en su denodada persecución de las personas trans. Según ha adelantado The New York Times, el Departamento de Salud está elaborando una reforma de las leyes federales en materia de educación que incluiría una definición del sexo o género que negaría la existencia de las personas trans y, por lo tanto, la posibilidad de que ejerzan algún derecho con su identidad de género real. Según esa definición, «el sexo se refiere a la condición de una persona como hombre o mujer en base a rasgos biológicos inmutables identificables por o antes del nacimiento». La pretensión es que esta descripción sea adoptada también por los Departamentos de Justicia, Salud y Trabajo, por lo que afectaría a las personas trans en todos los aspectos de su vida pública.

El Título IX de la Ley de Derechos Civiles establece la prohibición de discriminar en razón del sexo en los programas de educación que reciban financiación federal. La anterior administración estadounidense, presidida por Barack Obama, estimó que esa disposición también acogía a las personas trans y emitió una directiva en la que ordenaba a las instituciones de enseñanza que respetaran la identidad de género de los alumnos trans en cualquier actividad educativa. Eso amparaba a las personas trans en el uso de los baños públicos, las actividades separadas por género o la asignación de dormitorios, que debían adaptarse a la identidad de género expresada por el alumnado. Los centros que no respetasen esa normativa podían perder la financiación federal. Sin embargo, en cuanto se produjo el cambio de gobierno, la nueva Administración, presidida por Donald Trump, derogó esa directiva y dejó sin protección a los alumnos trans. Pero su pretensión es, al parecer, llegar aún más lejos.

Según un memorándum que ha llegado a manos del diario The New York Times, el Departamento de Salud está elaborando una reforma del mencionado Título IX, en la que se incluiría una definición de lo que es el sexo, con el objetivo de evitar que las personas trans puedan ver reconocida oficialmente su identidad de género. Según el Departamento de Salud, las distintas agencias gubernamentales necesitan adoptar una definición del sexo o género explícita y uniforme como algo determinado «sobre una base biológica clara, fundamentada en la ciencia, objetiva y administrable». Sin embargo, desoyendo las evidencias científicas, pretende que esa definición establezca la existencia de únicamente dos sexos, varón y mujer, inmutables y determinados por los genitales que la persona tuviera al nacer. Además, cualquier disputa administrativa en relación al reconocimiento del sexo o género se dilucidaría con pruebas genéticas.

Específicamente, el memorándum propone que «el sexo se refiera a la condición de una persona como hombre o mujer en base a rasgos biológicos inmutables identificables por o antes del nacimiento. El sexo que figure en el certificado de nacimiento de una persona, tal como se emitió originalmente, constituirá una prueba definitiva del sexo de una persona a menos que sea refutado por evidencia genética confiable».

La propuesta es que esta definición no solo afecte al Departamento de Educación, sino que sirva de guía al resto de las agencias gubernamentales. Significaría negar la existencia de casi un millón y medio de ciudadanos estadounidenses, cuya identidad de género no sería reconocida por la Administración en materia de derechos civiles de ámbito federal. Específicamente sería adoptada por el Departamento de Salud, el Departamento de Justicia, el Departamento de Educación y el Departamento de Trabajo (llamados coloquialmente «los cuatro grandes»), por lo que afectaría a los ciudadanos trans en todos los aspectos de su vida pública.

Según la directora de Human Rights Campaign, Sarah Warbelow, «las personas trans están asustadas. En cada paso en el que la administración ha tenido la opción, han optado por darle la espalda a las personas trans». Por ello, el Centro Nacional por la Igualdad Transgénero ha convocado una manifestación en la ciudad de Washington, que concluirá frente a la Casa Blanca. Su directora, Mara Keisling, describe la propuesta de reforma como «una medida superagresiva, despectiva y peligrosa» que lo que trata es «decir que no existimos».

El empeño en la discriminación de las personas trans

Esta propuesta de reforma es un paso más del actual Gobierno estadounidense en su ensañamiento en socavar los derechos de las personas trans. Conquistada la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016, Donald Trump y Mike Pence (cuya LGTBfobia era ya bien conocida antes de ser invitado por Trump a ser su candidato a vicepresidente) se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son en este momento su objetivo principal. Hay en marcha, por ejemplo, toda una operación para excluirlas del Ejército, que por el momento permanece en suspenso por decisión judicial pero que Trump y Pence parecen decididos a llevar hasta el final y llegar hasta el Tribunal Supremo, cuya actual composición puede serles desdichadamente favorable.

Una de las últimas disposiciones ha sido la retirada de las normas de protección de las personas trans recluidas en las cárceles federales que en su momento instauró la administración Obama. La administración Trump ordenó que sea el «sexo biológico», y no la identidad de género el que determine las instalaciones a las que las personas trans son asignadas. Una norma especialmente cruel hacia las mujeres trans, que han perdido de esta manera la protección de la que gozaban frente a agresiones sexuales a manos de otros reclusos.

Como hemos señalado anteriormente, la administración Trump también retiró la protección al alumnado trans en las escuelas que reciben fondos federales. Y ha prohibido, por mencionar otro ejemplo más, el uso de la palabra «transgénero» en los informes de su principal agencia sanitaria, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés). Y todo ello por no hablar de las medidas dirigidas de forma global contra el colectivo LGTB en su conjunto, como por ejemplo su intención de que el personal sanitario pueda negarse a atender a una persona homosexual, bisexual o transexual si considera que prestarle la asistencia sanitaria que precisa vulnera sus creencias.

Fuente Dosmanzanas

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La administración Trump revierte la normativa que protegía a las personas trans en las cárceles federales

Lunes, 14 de mayo de 2018

trumpNuevo recorte de derechos del colectivo trans a manos de la administración Trump. En esta ocasión le toca el turno a las normas de protección de las personas trans recluidas en las cárceles federales que en su momento instauró la administración Obama, y que ahora han sufrido una serie de modificaciones que las dejan, en la práctica, revocadas. Para empezar, la administración Trump ordena que sea el «sexo biológico», y no la identidad de género el que determine las instalaciones a las que las personas trans son asignadas. Una norma especialmente cruel hacia las mujeres trans, que pierden de esta manera la protección de la que gozaban frente a agresiones sexuales a manos de otros reclusos.

La normativa instaurada por la administración Obama no era ni mucho menos perfecta, pero suponía un avance importante respecto a la situación anterior. Sin que determinase de forma explícita que todas las personas trans debían ser asignadas a instalaciones correspondientes a su identidad de género, sí que establecía la obligatoriedad de tener esta en cuenta, así como la «vulnerabilidad a la victimización sexual» y sus necesidades médicas y psicológicas. La administración Trump ha decidido sin embargo introducir una serie de cambios. Ahora bien, en lugar de sustituir el documento por otro, lo que hace es interpolar una serie de párrafos en distintos puntos del texto (puedes verlos aquí, señalados en amarillo), de forma que en teoría la normativa sigue vigente, pero en la práctica queda convertida en papel mojado.

Así, por ejemplo, mientras que se mantiene la necesidad de tener en cuenta la identidad de género de la persona reclusa, se introduce la salvedad de que se utilizará el «sexo biológico» como criterio inicial para la asignación. De hecho, el nuevo documento refiere explícitamente que «la designación de una instalación correspondiente a la de la identidad de género del reo se considerará apropiada solo en circunstancias excepcionales» y siempre que en todo caso la persona trans ya haya experimentado una «significativa evolución de su transición» demostrada médica y psicológicamente.

Otro cambio aparentemente mínimo (consiste «solo» en la adición de una palabra) pero que puede tener gran trascendencia es el que atañe al tratamiento médico de las personas trans reclusas. De «El tratamiento hormonal y cualquier otro tratamiento médico podrá ser facilitado después de una evaluación individualizada del reo por el personal médico de la institución» se pasa a «El tratamiento hormonal y cualquier otro tratamiento médico necesario podrá ser facilitado después de una evaluación individualizada…». Un cambio que ha sido interpretado como una forma de facilitar que las cárceles puedan denegar a las personas trans tratamientos que no consideren «necesarios». Resulta obvio el peligro que ello supone: muchas personas trans podrían exponerse a quedar sin tratamientos fundamentales para acomodar sus características físicas a la identidad de género sentida.

Los colectivos de defensa de los derechos civiles de las personas LGTB consideran muy grave la decisión de la administración Trump. «La decisión de no respetar la identidad de género de las personas transgénero es dañina e irrespetuosa. Es una decisión inadmisible que ignora el conocimiento médico y desafía al sentido común. Las personas trans bajo el control de la Agencia [Federal] de Prisiones estarán sometidas a un mayor grado de violencia y discriminación», ha declarado por ejemplo David Stacy, director de Asuntos Gubernamentales de Human Rights Campaign (HRC).

El empeño en la discriminación de las personas transexuales

Conquistada la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016, Donald Trump y Mike Pence (cuya LGTBfobia era ya bien conocida antes de ser invitado por Trump a ser su candidato a vicepresidente) se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son en este momento su objetivo principal. Hay en marcha, por ejemplo, toda una operación para excluirlas del Ejército, que por el momento permanece en suspenso por decisión judicial pero que Trump y Pence parecen decididos a llevar hasta el final.

La administración Trump también retiró la protección al alumnado trans en las escuelas que reciben fondos federales. Y ha prohibido, por mencionar otro ejemplo más, el uso de la palabra «transgénero» en los informes de su principal agencia sanitaria, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés). Y todo ello por no hablar de las medidas dirigidas de forma global contra el colectivo LGTB en su conjunto, como por ejemplo su intención de que el personal sanitario pueda negarse a atender a una persona homosexual, bisexual o transexual si considera que prestarle la asistencia sanitaria que precisa vulnera sus creencias.

Fuente Dosmanzanas

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Un tribunal federal tumba el «nuevo» veto a personas transgénero en el ejército de Donald Trump

Miércoles, 18 de abril de 2018

ejercito-trans-contra-trump-696x522 Un tribunal federal de Seattle tumba el reformulado veto del presidente Trump a que las personas transgénero sirvan en el ejército estadounidense, emitido a mediados de marzo después de que otro tribunal federal anulara el que emitiera el año pasado.

La Administración de Donald Trump no se limita a apelar la decisión de la juez, Collen Kollar-Kotelly, que revoca el veto a las personas transgénero a alistarse en el ejército, sino que a mediados del mes de marzo emiten una nueva ordenanza más concreta, a la que la Asociación Médica Estadounidense responde asegurando que «no existe razón válida desde el punto de vista médico». Exactamente lo mismo que opina una juez federal de Seattle, Marsha Pechman, que este viernes, 13 de abril, rechaza la nueva reformulación del veto a las personas transgénero en el ejército, señalando que «amenaza con las mismas violaciones que llevaron a otros tribunales a rechazar la prohibición en primera instancia».

Según la implementación de Trump, las personas trasngénero que no hayan sido diagnosticadas con disforia de género podrían servir en el ejército, pero sólo siempre que estén «dispuestas y sean capaces de cumplir con todas las normas asociadas con su sexo biológico». Pero para Pechman, exigir que las personas trasngénero desarrollen su actividad de acuerdo a su «sexo biológico» no constituye un servicio «abierto» de ninguna manera significativa, y no puede considerarse razonablemente una «excepción» del veto a las personas transgénero, tal y como el gobierno defiende. Es más obliga a las personas transgénero a suprimir la característica que les define como transgénero.

«Hasta la fecha, los demandados [el gobierno] no han podido identificar ni siquiera a un experto general o militar que haya sido consultado, a pesar de que se les ordenó hacerlo en repetidas ocasiones (…). De hecho, la única evidencia relacionada con la publicación de Twitter [del veto a trans] revela que los oficiales militares desconocían por completo el veto y que el cambio abrupto en la política fue ‘inesperado’. Incluso [el Secretario de Defensa James Mattis] recibió el aviso solo un día antes de la publicación de Twitter del presidente Trump», declara Pechman, quien ya se había pronunciado contra el veto a trans en el ejército el año pasado, cuando se publica por primera vez. Para la juez, las personas trasngénero son un grupo vulnerable al trato injusto y la discriminación únicamente por su identidad de género, por lo que debe ser examinada y considerada cualquier propuesta para excluirles categóricamente del ejército.

«Como ningún acusado ha sido identificado por los acusados, a pesar de las repetidas órdenes judiciales para hacerlo, el tribunal puede concluir que la prohibición fue ideada por el presidente y solo por el presidente», concluye Pechman, al no haber defendido el punto de vista de la Administración ningún miembro del gobierno o del ejército, lo que ratifica los informes de ThinkProgress y Slate de que este veto no se basa en ninguna recomendación militar en absoluto. Todo parece indicar que el vicepresidente, Mike Pence, organizó su propio grupo de trabajo, integrado por prominentes detractores de la comunidad LGBT, que concluyen que lo mejor que pueden hacer por su país y su gobierno es prohibir el acceso al ejército a las personas transgénero.

«El tribunal quiere exponer este veto intolerante por toda su fealdad en el juicio, y nos complace que lo haga. Si se trata de un informe completo lo que la juez quiere, entonces es un informe completo lo que le daremos (…). Esperamos poner a prueba el capricho y la crueldad de este veto discriminatorio contra las personas transgénero, donde puede ser relegado para siempre al basurero de la historia, junto con otras políticas militares viles que discriminan por raza, sexo y orientación sexual», declara Natalie Nardecchia, abogada principal de Lambda Legal, elogiando la decisión del tribunal, que determina que el nuevo veto es tan inaplicable como el primero.

Fuente Universogay

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El homófobo Mike Pence es recibido en Savannah con banderas LGTB

Miércoles, 28 de marzo de 2018

mike-pence-696x522El vicepresidente norteamericano, conocido por sus políticas lgtbfóbicas, es recibido con banderas arcoíris en el desfile de San Patricio.

El vicepresidente norteamericano Mike Pence, como buena mano derecha de Trump, es un homófobo, tránsfobo, lesbófobo y muchas más cosas, así que cuando anunció que iba a ir al desfile de San Patricio en la ciudad de Savannah (Georgia) la gente decidió recibirle con multitud de banderas LGTB.

En 2016 Pence fue nombrado homófobo del año por All Out tras aprobar la ley de libertad religiosa en Indiana que permitía discriminar a las personas LGTB y defender las terapias de conversión. En su etapa de congresista votó contra la ley Mattew Shepard y contra la derogación del Don’t ask don’t tell.

Pence tuvo que salir a negar que había apoyado las terapias de conversión así como haberse opuesto a reconocer los derechos civiles del colectivo LGBT. Sin embargo, su esposa, Karen Pence, quedaba en evidencia cuando el Washington Post revelaba que había enviado una carta a los responsables del Indianapolis Star condenando que difundiesen información sobre una línea de ayuda a jóvenes LGBT. No solo se conoce al vicepresidente como «el funcionario elegido a nivel estatal más vociferante y consistentemente anti gay en el país», sino que el presidente Trump ha llegado a bromear en una ocasión sobre su alto grado de homofobia al afirmar que su Pence quería «colgar» a todas las personas homosexuales.

La homofobia del matrimonio es tan notoria que cuando se trasladan a Washington D.C. de cara a firmar su cargo como vicepresidente, sus vecinos le reciben con banderas del orgullo LGBT, reuniéndose cientos de personas en una Queer Dance Tea Party celebrada frente a su domicilio como acto de protesta. Estas navidades, cuando el matrimonio se desplaza a Aspen para pasar la nochevieja, son recibidos de manera similar, al encontrarse una bandera con el lema «haz America gay de nuevo».

En las últimas semanas ha destacado su enfrentamiento con Adam Rippon, que se negó a reunirse con él por su pasado homófobo y su reunión a puerta cerrada con el primer ministro irlandés Leo Varadkar, abiertamente homosexual.

Fuente | HRC, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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Balance de los Juegos de Pyeongchang en clave LGTB: 16 deportistas visibles, 8 medallas y varias imágenes para la historia

Miércoles, 7 de marzo de 2018

pclogo_402130907Ha pasado ya casi una semana desde que la ceremonia de clausura pusiera fin a los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur). No podemos, sin embargo, dejar pasar la oportunidad de subrayar lo positivo que estos juegos han resultado para la visibilidad LGTB, especialmente tras el recuerdo de lo sucedido en la anterior cita olímpica de invierno, en Sochi (Rusia). Unos juegos que nos han descubierto además a la figura de Adam Rippon, patinador estadounidense cuya defensa sin ambages de la visibilidad y de la pluma lo ha convertido ya en todo un icono gay.

En los juegos de Pyeongchang han competido (según el listado de Wikipedia) 16 deportistas abiertamente LGTB: 12 mujeres y 4 hombres. Nueve más que en Sochi. Con una diferencia apreciable: en Sochi todas ellas eran mujeres. Los de Corea, por tanto, han sido los primeros juegos olímpicos de invierno de la historia en los que participaban deportistas abiertamente gais. Por nacionalidades, tres eran belgas (Jorik Hendrickx, Sophie Vercruyssen y Kim Meylemans), tres estadounidenses (Brittany Bowe, Gus Kenworthy y Adam Rippon), dos canadienses (Brianne Jenner y Eric Radford), otras dos holandesas (Cheryl Maas e Ireen Wüst), una australiana (Belle Brockhoff), una austriaca (Daniela Iraschko-Stolz), una checa (Šárka Pančochová), una eslovena (Barbara Jezeršek),  una sueca (Emilia Ramboldt) y una suiza (Simona Meiler).

Por lo que se refiere al balance de medallas, el “equipo LGTB” ha conseguido (que hayamos podido contabilizar) ocho medallas. De las dos primeras ya informamos en esta misma página: el oro del canadiense Eric Radford en la competición por patinaje por equipos, ejecutando el programa de parejas junto a Meagan Duhamel, y el bronce del estadounidense Adam Rippon en la misma competición (Rippon ejecutó, en concreto, el programa largo masculino). Eric Radford (también junto a Megan Duhamel) consiguió después otro bronce en la competición de parejas.

Más allá del patinaje artístico, la holandesa Ireen Wüst consiguió un oro y dos platas en la competición de 1.500, 3.000 metros y persecución por equipos, respectivamente, de patinaje de velocidad, mientras que la canadiense Brianne Jenner se hizo con la plata como miembro del equipo de hockey sobre hielo. La estadounidense Brittany Bowe, por su parte, consiguió un bronce en la competición de patinaje de velocidad por equipos (junto a tres compañeras). En total, 5 medallistas de 16 participantes, un 31%. Si comparamos esa cifra con la de los últimos juegos olímpicos celebrados (los de verano de 2016 en Río de Janeiro), en los cuales esa cifra ascendió al 47%, la tendencia parece señalar que poco a poco se agrieta el “techo de cristal” de los deportistas LGTB: cada vez resulta menos necesario ser un deportista de los de “opción casi segura” de medalla para ser seleccionado siendo LGTB.

Como ya mencionamos en nuestra entrada anterior, la medalla de Rippon tuvo un especial “valor añadido” en clave LGTB, si se tiene en cuenta que el joven patinador se había significado por sus críticas a que la delegación estadounidense en los Juegos estuviese encabezada por el vicepresidente Mike Pence, bien conocido por su LGTBfobia. Críticas que compartía con su compañero del equipo estadounidense, el esquiador Gus Kenworthy. Ambos, de hecho, lanzaban un mensaje de visibilidad durante la ceremonia de apertura de los Juegos. “Estamos aquí. Somos queer. Acostúmbrate”, tuiteaba Kenworthy, en un indisimulado mensaje a Pence:

Rippon, en cualquier caso, cautivó por su alegría, desparpajo y por su defensa rotunda de la visibilidad y de la pluma, y se ha convertido en un verdadero icono gay, aunque él ha matizado dicha afirmación no sin ironía: “Quiero que la gente se dé cuenta de que no soy un icono gay, de que no soy el amorcito gay de América… Soy un icono y soy el amorcito de América”. Valga como ejemplo de su actitud de no querer disimular su pluma el vídeo incluido en el siguiente tuit, en el que Rippon lee una de las cartas de apoyo que ha recibido:

El otro gran protagonista “visible” de los Juegos ha sido el ya mencionado Gus Kenworthy, pese a no repetir la medalla en la modalidad slopestyle de esquí acrobático que sí consiguió en Sochi, cuando aún no se había visibilizado públicamente como gay (de ahí que no lo hayamos incluido entre las deportistas abiertamente LGTB que participaron en Sochi, todas ellas chicas). Lo hizo en 2015 (ya entonces lo recogimos) y desde entonces Kenworthy no ha dudado en hacer bandera de la visibilidad. Y así lo ha demostrado en estos últimos Juegos. Desde el mensaje que acompañaba a las fotografías con Rippon durante la ceremonia de apertura del que hablábamos arriba, hasta el beso con su novio, Matthew Wilkas, tras finalizar su competición, momento que fue difundido por televisión y que dio la vuelta al mundo:

“Ayer no me di cuenta de que este momento estaba siendo grabado, pero estoy muy feliz de que lo fuese. Nunca jamás hubiera soñado, siendo niño, que podría ver un beso gay en televisión durante los Juegos Olímpicos, pero por primera vez un niño que ahora esté en su casa puede. Amor es amor, es amor”, señalaba el propio Kenworthy en redes sociales para acompañar una imagen que ya es icónica para la visibilidad LGTB en el deporte.

Una imagen y una actitud que también le ha valido a Kenworthy toda una legión de haters, como él mismo denunciaba en Twitter. “Según ellos: ‘es 2018, a nadie le importa que seas gay. La homofobia ya no existe. Supéralo’. Mis notificaciones de YouTube…”, ironizaba, pasando a mostrar algunas de las notificaciones que había recibido en YouTube de mensajes cargados de insultos homófobos:

Kenworthy y Rippon, por cierto, también disfrutaron de lo lindo juntos durante la ceremonia de clausura. Kenworthy llegó a bromear sobre su relación en Twitter: “Hace dos semanas, en la ceremonia de apertura, nos conocimos y allí empezó una amistad. Hoy, en la ceremonia de clausura, se acaba. Adam Rippon, deja de llamarme. Estás empezando a ser muy pesadito y ya no puedo más”, tuiteaba:

Pese a que no faltaron los que malinterpretaron la broma, tiene pinta de que la buena relación entre Kenworthy y Rippon nos proporcionará aún muchos buenos momentos. El propio Kenworthy comentaba en una entrevista su admiración hacia Rippon y su deseo de que su amistad se mantenga durante el resto de sus vidas. El esquiador estadounidense también destacaba la importancia de que haya una comunidad LGTB visible en el mundo del deporte:

Fuente Dosmanzanas

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Adam Rippon, el patinador estrella de los Juegos Olímpicos de Invierno

Sábado, 3 de marzo de 2018

untitled-2Adam Rippon se ha convertido en la gran estrella de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang , en Corea del Sur. “Hace poco me preguntaron cómo era ser un atleta gay. Les dije que es exactamente igual que ser un atleta heterosexual. Mucho trabajo duro, pero normalmente lo hacemos con las cejas más bonitas”, dijo en una entrevista con su habitual sentido del humor. 

¿Por qué Adam Rippon se ha convertido en la gran estrella de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang , en Corea del Sur? Se llevará a casa una medalla de bronce como parte del equipo de patinaje artístico estadounidense, sí, pero muchos medallistas (incluidos sus compañeros de equipo) solo han aparecido en las páginas deportivas. Rippon, sin embargo, excede, y mucho, lo deportivo.

Habría que empezar por aclarar que tampoco es por ser el primer deportista olímpico gay (de esos seguro que había ya en Atenas en el siglo VIII a. C.), pero sí se debe en gran parte a ser el primero abiertamente homosexual que representa a Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Y que tiene, además, algo imprescindible hoy para traspasar la fama meramente deportiva y convertirse en un fenómeno: labia, carisma y espíritu contestatario.

Su imagen también se ha construido sobre una historia llena de reveses que empieza, como resulta ya casi un lugar común en cualquier relato con un protagonista fuera de la norma, con el bullying de sus compañeros de clase. Posteriormente, en 2010 y 2014 (cuando tenía la edad óptima para un deportista de su tipología) se quedó fuera (no se clasificó) de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados respectivamente en Vancouver y en Sochi. En 2013 se mudó desde Pensilvania a California, donde económicamente le iba tan mal que se gastó su poco dinero para apuntarse al gimnasio y así poder seguir entrenando, pero tenía que robar las manzanas que el centro ofrecía a sus alumnos.

Sin embargo, Rippon sabe tomárselo con humor. El atleta no solo es un gay extrovertido, sino que ha usado sus reveses para hacer chistes con ello. Ya se sabe, el humor es igual a tragedia más tiempo. Todo eso ha convertido su cuenta de Twitter (con más 230.000 seguidores, entre ellos Barack Obama) que mezcla mensajes de inspiración, fuertes consignas políticas y tuits llenos de humor.

Este, por ejemplo: “Hace poco me preguntaron en una entrevista cómo era ser un atleta gay. Les dije que es exactamente igual que ser un atleta heterosexual. Mucho trabajo duro, pero normalmente lo hacemos con las cejas más bonitas”. O este (que le respondió la misma Chelsea Clinton, hija de Hillary y Bill): “Para todos aquellos que me escriben tuits diciendo que esperan que fracase, ya he fracasado varias veces en mi vida. Pero lo más importante es que he aprendido de cada golpe, he asumido con orgullo mis errores, crecido con las decepciones y ahora soy una zorra preparada para la pasarela“. “Eres espectacular, Adam”, le respondió Clinton. “Gracias por tu humor (¡y tu glamour!)”.

La oscarizada actriz Reese Witherspoon fue una de las celebridades de Hollywood que lo elevó al estrellato. “Razón número uno para ver los Juegos Olímpicos de Invierno 2018: ADAM RIPPON”, tuiteó el pasado ocho de febrero la protagonista de Walk the Line. Pero también lo han alabado a través de las redes sociales Jessica Chastain, Sarah Michelle Gellar o el mismísimo Elmo, de Plaza Sésamo. “¡Elmo está tan orgulloso de ti!”, le escribió.

Pero su camino hacia los titulares de prensa había empezado ya un mes antes, en enero. Y esa es tal vez la historia más interesante del joven Rippon: su enfrentamiento con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

Cuando Rippon se enteró de que Mike Pence, el número dos de Donald Trump, iba a liderar la delegación estadounidense en los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Corea del Sur, decidió no acudir al habitual encuentro que hay entre deportistas y delegados. Su primer dardo se lo dirigió en una entrevista que el diario USA Today publicó el 17 de enero. “¿Te refieres a Mike Pence, el mismo Mike Pence que financió terapias de conversión para gays? Paso”. También añadió: “Personalmente no tengo nada que decirle a Mike Pence. Si me dan la oportunidad de hablar después de los Juegos Olímpicos, prefería hacerlo con la gente cuyas vidas han sido dañadas por la legislación que él ha llevado a cabo”.

Mike Pence (que se define como cristiano, conservador y republicano) tiene un largo historial de ataques contra el colectivo LGTB. Entre otras cosas, se ha opuesto a la legalización del matrimonio gay desde hace lustros, ha declarado que ser gay o lesbiana es “una elección”, ha luchado para que los grupos que ayudan a las víctimas del SIDA no reciban ayudas públicas, se ha opuesto a una ley que impide la discriminación de personas LGTB en el lugar de trabajo, se ha opuesto también a eliminar la cláusula “don’t ask, don’t tell” en las fuerzas armadas, anuló la norma que permitía a mujeres y hombres transexuales utilizar el cuarto de baño en el que se sintieran más cómodos en los edificios públicos y, sí, efectivamente, pidió en su campaña del año 2000 (cuyo programa aún se puede leer online) que los fondos públicos se destinasen a las terapias de reconversión de gays y lesbianas.

Una práctica que ha dejado auténticas historias de terror que incluyen oración, electrochoques y algo llamado “entrenamiento de comportamiento de género” que se asemeja a aprender a disimular la sexualidad.

Rippon ha ignorado estos comentarios y ha anunciado que boicoteará la reunión de los medallistas con Pence y Trump en la Casa Blanca. Algo que ya ha sido denunciado por Donald Trump Jr, hijo del presidente. En un tuit en el que cita una entrevista de Rippon cuyo titular es “No quiero que mi experiencia en los Juegos Olímpicos se centre en Mike Pence”, el hijo del presidente respondió: “¿En serio? Entonces tal vez no deberías haberte pasado las últimas semanas hablando de él. Yo a él no lo he oído mencionarte ni una sola vez.

Pero Trump Jr. se equivoca. Pence sí intentó lavar su imagen dirigiéndose directamente a Rippon en un tuit. Las mayúsculas son suyas: Quiero que sepas que estamos aquí PARA TI. No dejes que las noticias falsas te distraigan. Estoy orgulloso de ti y de TODOS NUESTROS GRANDES atletas y mi única esperanza para ti y para todo el equipo EE. UU. es que traigas a casa el oro. ¡A por ellos!”.

Puede que Adam sea demasiado mayor para llamarlo promesa del deporte (tiene 28 años), pero sí es una promesa para la esfera del entretenimiento y también para un futuro más igualitario. Al menos, para los que ven en su descarado aplomo y en esa pluma que ha convertido en estandarte una señal de que se abren fronteras en el anquilosado mundo de la alta competición deportiva.

Fuente El Pais

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“Out and proud”: Eric Radford y Adam Rippon, primeras medallas LGTB en Pyeongchang, se fotografian juntos y envían un mensaje de orgullo y visibilidad

Jueves, 15 de febrero de 2018

eric-radford-y-adam-rippon-300x300El canadiense Eric Radford se ha convertido en el primer deportista abiertamente gay en conquistar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Ha sido en la modalidad de patinaje artístico por equipos, competición en la que otro patinador abiertamente gay, el estadounidense Adam Rippon, se ha alzado con el bronce. Conscientes de la circunstancia, ambos han querido posar juntos con sus respectivas medallas en un magnífico ejemplo de orgullo y visibilidad.

Eric Radford participó en la competición por equipos de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang ejecutando el programa de parejas junto a Meagan Duhamel (la competición de patinaje por equipos combina programas individuales, de pareja y de danza). El equipo canadiense se alzó con el oro, con 73 puntos. Rusia, con 66 puntos, se alzó con la plata, mientras que Estados Unidos, con 62 puntos, ganó el bronce. En este enlace puedes ver la brillante actuación de Radford y Duhamel.

Con su oro, Radford se convertía en el primer deportista en conquistar un oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno siendo abiertamente gay. Una circunstancia que él mismo parecía desconocer, a tenor de la reacción de alegría que tuvo en Twitter cuando lo leyó. “Esto es alucinante. Literalmente me siento explotar de orgullo”, tuiteó, frase que acompañó del hashtag #outandproud (“fuera del armario y orgulloso”) y la bandera arcoíris:

Bien es cierto que en redes sociales se ha argumentado que el patinador británico John Curry, ya fallecido, ganó un oro olímpico en 1976, aunque por entonces Curry no había desvelado públicamente su homosexualidad. Algo que Radford hizo en diciembre de 2014 en una entrevista a OutSports. Más allá de esta discusión un tanto bizantina, la de Radford no era la única alegría que nos deparaba la competición, ya que formando parte del equipo estadounidense se encontraba Adam Rippon, también abiertamente gay. Rippon ejecutó, en concreto, el programa largo masculino.

La medalla de bronce de Rippon tiene, además, un “valor añadido” en clave LGTB, si se tiene en cuenta que el joven patinador, como comentamos hace pocos días, se ha significado por sus críticas a que la delegación estadounidense en los Juegos estuviese encabezada por el vicepresidente Mike Pence, bien conocido por su LGTBfobia, llegando incluso a expresar su deseo de no tener contacto alguno con “alguien que no solo no tienen ningún amigo gay, sino que además piensa que soy un enfermo”. Críticas que compartía con otro patinador estadounidense abiertamente gay, Gus Kenworthy. Ambos, de hecho, lanzaban un mensaje de visibilidad durante la ceremonia de apertura de los Juegos. “Estamos aquí. Somos queer. Acostúmbrate”, tuiteaba Kenworthy, en un indisimulado mensaje a Pence:

Un desparpajo activista que por otra parte no es de extrañar en Adam Rippon, un deportista que pertenece a la “nueva hornada” de figuras LGTB del deporte que ya no temen visibilizarse como tales. “Hace poco me preguntaron en una entrevista cómo era eso de ser un deportista gay. Yo respondí que exactamente igual que ser un deportista hetero: mucho trabajo duro, aunque con mejores cejas”, ironizaba en Twitter el pasado diciembre:

El mensaje de Radford y Rippon tras conseguir medalla

Radford y Rippon, oro y bronce, no han querido además dejar pasar la oportunidad de fotografiarse juntos con sus medallas y enviar un mensaje de visibilidad. “Muy orgulloso de que Adam Rippon y yo hayamos ganado estas medallas y demostrado al mundo lo que podemos hacer”, tuiteana el primero, repitiendo el mencionado hashtag #outandproud y la bandera arcoíris:

¡Nuestra enhorabuena a los dos campeones por sus medallas, que consideramos también un poquito nuestras!

Fuente Dosmanzanas

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Atletas estadounidenses abiertamente LGTB lamentan que el vicepresidente Mike Pence, conocido por su LGTBfobia, encabece la delegación del equipo olímpico

Jueves, 1 de febrero de 2018

pclogo_402130907Los dos atletas estadounidenses abiertamente LGTB que competirán en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, en Corea del Sur, han expresado su malestar por que sea el vicepresidente Mike Pence quien encabece la delegación olímpica de los Estados Unidos. El patinador artístico Adam Rippon y el esquiador acrobático Gus Kenworthy han lamentado que les represente alguien que considera que la homosexualidad es una enfermedad y que ha apoyado la tortura de las terapias reparadoras.

Esta será la primera ocasión en que la representación de los Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos de Invierno aporte a deportistas abiertamente LGTB. Se trata del patinador artístico Adam Rippon, que fue campeón de su país en 2016, y el esquiador acrobático Gus Kenworthy, que ya participó en los Juegos Olímpicos de Sochi (donde obtuvo una medalla de plata), aunque por aquel entonces aún no había salido del armario.

Adam Rippon fue el primero en clasificarse para el equipo olímpico estadounidense, al quedar cuarto en los campeonatos nacionales. Cuando le entrevistaron, le dieron a conocer quién encabezaría la delegación de su país, y él mostró su indignación y extrañeza: «¿te refieres a Mike Pence, el mismo Mike Pence que financió las terapias reparadoras para homosexuales?», inquirió al periodista. Más tarde afirmó que no se sentiría cómodo teniendo que saludarle en la audiencia protocolaria, y que preferiría no tener relación contacto alguno con «alguien que no solo no tienen ningún amigo gay, sino que además piensa que soy un enfermo». Rippon también cree que el que haya un atleta gay en el equipo olímpico «es parte del rostro de la América de hoy». El patinador, como han hecho otros atletas, también ha declarado que, en el caso de conseguir alguna medalla, no acudirá al tradicional homenaje a los atletas en la Casa Blanca por invitación del presidente Donald Trump.

Por su parte, Gus Kenworthy también se ha clasificado en la modalidad slopestyle de esquí acrobático, en la que tiene grandes probabilidades de conseguir medalla. Interrogado al respecto, Kenworthy comentó que había sabido de las declaraciones de Adam Rippon, y que «siento lo mismo que él. Creo que no es la persona que hubiera esperado [en referencia a Mike Pence], y creo que envía un mensaje contradictorio, porque esta es la primera vez que vemos atletas olímpicos estadounidenses fuera del armario compitiendo en los Juegos Olímpicos de Invierno, y luego tenemos a alguien que lidera la delegación que no apoya eso, y no solo no apoya a la comunidad LGTB, sino que ha hablado en contra de ella. Creo que no se envía el mensaje correcto. Es desafortunado, pero es lo que hay».

Hay que recordar que Mike Pence se dio especialmente a conocer por su oposición a los derechos LGTB durante su etapa como gobernador de Indiana: en marzo de 2015, sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (bajo control republicano), cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la «libertad religiosa», eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos. La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual.

Pence, no obstante, ya arrastraba un largo historial LGTBfobo. En el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las «terapias reparadoras» entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual.

Fuente Dosmanzanas

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EE.UU. nombra a un homófobo como embajador de la “Libertad religiosa” en el mundo

Miércoles, 31 de enero de 2018

Sam-Brownback-gobernador-de-Kansas-300x245El Senado estadounidense ha nombrado para el cargo de “Embajador General Para la Libertad Religiosa en el Mundo” a Sam Brownback, un político conservador conocido por sus posturas LGTBfóbicas y antiabortistas.

El Senado de EEUU acaba de nombrar a Sam Brownback, el actual gobernador de Kansas, como “Embajador General para la libertad religiosa en el mundo”. La persona que ostenta este cargo, creado hace 20 años por una ley que el propio Brownback contribuyó a que se aprobara, tiene como misión “combatir la persecución que sufren las personas de distintas religiones alrededor del mundo”. Entre otras cosas, es el encargado, por ejemplo, de asegurar que se respeta la libertad religiosa en los países con los que Estados Unidos tiene acuerdos comerciales.

Brownback es ex-senador y también lleva un tiempo siendo gobernador del estado de Kansas, al que algunos ya llaman Brownbackistan. Su principal exitazo, que le ha llevado a ser uno de los gobernadores estatales menos queridos, ha sido revitalizar la economía estatal a base de recortes (o más bien verdaderos hachazos). Ha limitado la inversión pública en prácticamente todo, e incluso se ha negado a aceptar fondos federales para financiar algunas partidas como la de sanidad. Él, por otro lado, vende una cierta recuperación económica tras su gestión como un éxito, aunque otros estados que limitan con el suyo han visto como la economía mejoraba igual sin tener que sufrir su administración.

Nuestro amigo Sam el gobernador se convirtió al catolicismo (de hecho es el primer católico que ocupa el cargo) y en general defiende con el entusiasmo del fanático neoconverso todas sus posturas más retrógradas. Precisamente su línea antiabortista y LGTBfóbica es lo que tiene a la caverna aplaudiendo el nombramiento de un católico pro-vida y pro-familia. En realidad, la única cosa buena que podemos decir de este señor es que en general, salvo casos muy concretos, no está a favor de la pena de muerte porque considera que es contraria a su discurso pro-vida.

La LGTBfobia de Brownback no es ningún secreto y viene de lejos. Considera la homosexualidad una inmoralidad contraria a la doctrina católica a y la ley natural, sin aditivos ni colorantes. Se ha opuesto sistemáticamente a cualquier ley que supusiera un avance para el colectivo LGTB+ y está en contra tanto de las uniones civiles para parejas del mismo sexo como del matrimonio igualitario, del derecho a la identidad de género, de las leyes federales contra los crímenes de odio. A ojos de la mayoría de líderes religiosos esa lista de “convicciones” ha supuesto un enorme mérito para acabar ocupando este cargo. Brownback, además, fue un firme defensor del “Don’t ask, don’t tell” y trabajó activamente con grupos homófobos para intentar prohibir el matrimonio igualitario a nivel federal.

Su nombramiento se realizó después de una votación especialmente ajustada, en la que ganó por 50 votos a favor frente a 49 en contra, y en la que fue definitivo el voto a favor del vicepresidente (y compañero en la LGTBfobia) Mike Pence.

Poco antes de ser elegido grupos LGTB+ como Lambda Legal, que ven en esta elección un intento de internacionalizar la política poco nada LGTBfriendly de Trump y Pence, recordaban lo poco apropiado de una persona como él para el cargo, como dicen en este tuit: “El Gobernador Brownback está a punto de convertirse en embajador internacional de la “libertad religiosa”. Se ha negado a condenar las leyes anti-#LGBTQ, incluso las que suponen una condena de pena de muerte. ‘Preocupante’ es decir poco”.

Durante la sesión de nombramiento Tim Kaine, un senador demócrata, quiso saber sobre su decisión de derogar las leyes que protegían a los empleados LGTB+ contratados por el estado de Kansas contra posibles discriminaciones, y también le señaló que había personas LGTB que eran perseguidas por su identidad y orientación en muchos de esos países en los que Brownback defenderá la libertad religiosa.

En concreto, la pregunta que le hizo al que ya es embajador fue “¿Existe alguna circunstancia en virtud de la cual penalizar, encarcelar o ejecutar a personas basándose en su condición de LGBT podría considerarse aceptable porque alguien afirma que están motivadas por motivos religiosos para hacerlo?

Y no podemos hacer más que aplaudir con las orejas, porque ya sabéis que parte de la tontuna en la que basan la LGTBfobia católica es que dicen estar en contra de cualquier discriminación injusta de las personas LGTB+ (sin dejar claro jamás cuáles son las justas) mientras siguen oponiendose, por ejemplo, a la despenalización de la homosexualidad en todos los países donde exista ese debate.

Todos los senadores demócratas votaron en contra de su nombramiento y varios de ellos no dudaron en justificar su rechazo en base a su historial de discriminación LGTBfóbica. Además recordaron que Brownback tampoco ha sido especialmente tolerante con personas de otras religiones.

Sam Brownback tiene un historial de discriminación contra las comunidades LGTB y musulmana en nuestro país. Es algo preocupante para una persona que se supone ha de luchar por la libertad religiosa por todo el planeta. He votado en contra de esta terrible nominación.

De hecho hay muchos en Estados Unidos que dicen que el nuevo embajador lo va a tener difícil, por decirlo suavemente, para presentarse a defender la libertad religiosa en países como Siria cuando la administración de Trump sigue obsesionada con evitar la entrada de personas de muchos países basándose únicamente en que ellos consideran que son musulmanes.

Fuente | The Washington Post, vía EstoyBailando

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Adam Rippon lamenta que Mike Pence encabece la delegación estadounidense a los Juegos de Invierno

Martes, 23 de enero de 2018

screen-shot-2018-01-19-at-4-18-48-pmEl patinador artístico, Adam Rippon, lamenta que una persona tan notoriamente homofóbica como Mike Pence haya sido escogido para encabezar a la delegación estadounidense en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, afirmando que la actual administración de Donald Trump no representa «los valores que me enseñaron cuando crecí».

Adam Rippon era escogido para competir en representación de los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, Corea del Sur, que comienzan el próximo 9 de febrero, convirtiéndose en el primer deportista abiertamente homosexual que participa en unos juegos de invierno. Si el patinador artístico ya había anunciado que no tenía intención de reunirse con Donald Trump en la habitual invitación de la Casa Blanca tras los juegos, lamenta que Mike Pence haya sido escogido para encabezar la delegación estadounidense, a quien no ha dudado en criticar por ser una persona abiertamente homofóbica.

«¿Te refieres a Mike Pence, el mismo Mike Pence que financió la terapia de conversión gay? No lo puedo creer», responde el patinador artístico cuando le preguntan su opinión acerca de que el vicepresidente de los Estados Unidos encabece la delegación estadounidense. «Si fuera antes de mi evento, no me desviaría de mi camino de ninguna manera para encontrarme con alguien que no solo muestra que no es amigo de una persona gay sino que cree que están enfermos. No saldría de mi camino para conocer a alguien así», responde Rippon, descartando conocerle en el tradicional encuentro entre atletas y directivos, aunque deja la puerta abierta a hacerlo posteriormente, al parecerle más moderado que Trump, resaltando que, en cualquier caso, no cree que «la administración actual represente los valores que me enseñaron cuando crecí».

«Esta acusación es totalmente falsa y no tiene ninguna base», reclama Marc Lotter, portavoz de Pence, sobre que el vicepresidente sea homofóbico. Asimismo, su secretaria de prensa enviaba una declaración explicando que «el vicepresidente se enorgullece de encabezar la delegación estadounidense a los Juegos Olímpicos y apoyar a los increíbles atletas de los Estados Unidos. Esta acusación es totalmente falsa y no tiene ninguna base de hecho. A pesar de estas afirmaciones mal informadas, el apoyara con entusiasmo a todos los atletas estadounidenses que compitan el próximo mes en Pyengchang».

Mal o bien informados, lo cierto es que en marzo del año pasado Pence ya tenía que salir a negar que había apoyado las terapias de conversión así como haberse opuesto a reconocer los derechos civiles del colectivo LGBT. Sin embargo, su esposa, Karen Pence, quedaba en evidencia cuando el Washington Post revelaba que había enviado una carta a los responsables del Indianapolis Star condenando que difundiesen información sobre una línea de ayuda a jóvenes LGBT. No solo se conoce al vicepresidente como «el funcionario elegido a nivel estatal más vociferante y consistentemente anti gay en el país», sino que el presidente Trump ha llegado a bromear en una ocasión sobre su alto grado de homofobia al afirmar que su Pence quería «colgar» a todas las personas homosexuales.

La homofobia del matrimonio es tan notoria que cuando se trasladan a Washington D.C. de cara a firmar su cargo como vicepresidente, sus vecinos le reciben con banderas del orgullo LGBT, reuniéndose cientos de personas en una Queer Dance Tea Party celebrada frente a su domicilio como acto de protesta. Estas navidades, cuando el matrimonio se desplaza a Aspen para pasar la nochevieja, son recibidos de manera similar, al encontrarse una bandera con el lema «haz America gay de nuevo».

Fuente Uiversogay

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El hijo gay del nuevo senador por Alabama protagoniza una foto icónica con el homófobo vicepresidente Mike Pence

Martes, 16 de enero de 2018

dsqbfbgu0aeekzmEntre los reveses que la administración Trump ha recibido, uno de los mayores sin duda ha sido la reciente victoria del demócrata Doug Jones en las elecciones a senador por Alabama. Una victoria especialmente simbólica, al tratarse de uno de los estados más conservadores de la Unión y además contra el ultraconservador y LGTBfobo Roy Moore. Esta derrota encontró poco después una imagen fotográfica verdaderamente icónica: el hijo abiertamente gay del nuevo senador, Carson, asistía al juramento de su padre y dirigía una mirada de soslayo a Mike Pence que dejaba traslucir una profunda satisfacción y una nota de justicia histórica.

 Como ya informamos, el pasado 12 de diciembre los demócratas consiguieron una importante victoria en Alabama contra el senador LGTBfobo Roy Moore. Hoy nos hacemos eco de un giro curioso de esta historia, simpático pero que también tiene su calado simbólico.

La cuestión es que el nuevo senador Doug Jones tiene un hijo abiertamente gay, Carson Jones, quien fue un gran apoyo en su campaña. Tras la victoria de su padre, le acompañó a la toma de posesión de su cargo. En ese acto debía jurar en presencia del vicepresidente Mike Pence, otro político bien conocido por su LGTBfobia. Pence, de hecho, tuvo su momento de mayor protagonismo como gobernador de Indiana de la mano de su oposición a los derechos LGTB: en marzo de 2015 sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio Estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB; un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos.

La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado entonces a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que seguramente fue una de las razones que le llevaron a aceptar la propuesta de Trump (cuando la elección de este parecía poco probable…) en lugar de optar a la reelección como gobernador.

Pues bien, con este trasfondo, en la toma de posesión de su padre como senador, Carson Jones dirigió una mirada muy elocuente al vicepresidente, que fue capturada en foto y que se ha hecho viral. En la foto, el joven mira de lado y de manera penetrante al vicepresidente, y se advierte una clara satisfacción en sus ojos. No sorprende que en las redes se haya tomado esto como un gesto de victoria y de justicia histórica. Al fin y al cabo, el LGTBfobo Pence tuvo que validar con su presencia a un senador demócrata en un feudo republicano como Alabama; y además contempló cómo un estado con un fuerte arraigo del cristianismo fundamentalista evangélico, y cuyo otro aspirante a senador era un virulento LGTBfobo como Roy Moore, elegía en cambio a alguien con un hijo orgullosamente gay. “La foto de la década; Doug Jones jura su cargo mientras su hijo abiertamente gay desintegra en silencio el alma de Mike Pence”, destacaba por ejemplo en Twitter el actor y novelista Derek Milman:

En una entrevista posterior, Carson Jones habló sobre el ambiente en que creció, su proceso de autoaceptación y lo que significaba para las personas LGTB y de otras minorías en Alabama la candidatura de Roy Moore. Aunque fue consciente de su orientación sexual desde el instituto, Carson no salió del armario con su familia hasta hace dos años y medio; lo hizo el mismo día de la histórica sentencia del Tribunal Supremo que hizo extensivo el matrimonio igualitario a todo el territorio de Estados Unidos. Anteriormente, el ambiente muy conservador del vecindario donde vivía (aunque no de su familia) hacía poco propicio ser gay visible. Asimismo, durante la campaña electoral, tanto las personas LGTB como las mujeres y las personas de raza negra vieron claro que estaban verdaderamente amenazadas por una eventual victoria de Moore, quien se destacó por sus acciones homófobas, como el intento de impedir los matrimonios de parejas del mismo sexo, o sus declaraciones acerca de que la mejor época de los Estados Unidos fue el periodo anterior a la abolición de la esclavitud. Durante la campaña, pues, se jugaban mucho y lo sabían: “Cuando Roy Moore ganó en la noche de las primarias [a candidato republicano] creo que sentimos un enorme sentido de responsabilidad. Teníamos miembros del equipo que eran parte de nuestra campaña y que eran LGBTQ, o de diferentes grupos minoritarios, y que estaban llorando. Y creo que esto nos galvanizó de cara a dirigirnos esos grupos, no para obtener sus votos, sino para decirles que nos importaban”, afirma en la entrevista.

Por último, el gesto de Carson Jones ha tenido amplia repercusión por una razón más “frívola”. El hijo del nuevo senador, sin duda un joven atractivo, es muy activo en redes sociales, en particular en Instagram, y numerosos medios LGTB no han dejado de hacerse eco de algunas de sus fotografías. Por si algunos lectores tienen interés, pueden acceder a su perfil público en Instagram, donde el propio Carson se define como “caballero del Sur”, “cuidador de zoo”, “adicto al gimnasio”, “aventurero” y “adicto al sushi”.

Fuente Dosmanzanas

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El Pentágono paga la cirugía de afirmación de género a una militar a pesar de Trump

Lunes, 20 de noviembre de 2017

militares-gays-pentagonoCon la prohibición de que las personas trans sirvan en el ejército norteamericano suspendida por una juez federal, el Pentágono continúa ofreciendo a las tropas transgénero los mismos derechos que siempre.

En febrero de 2018 se espera que se publiquen las nuevas políticas respecto a los y las militares trans, a pesar de la diferencia de opiniones entre la Casa Blanca y los líderes militares. 

A pesar de que Trump anunció vía Twitter que iba a prohibir a las personas trans formar parte del ejército de los Estados Unidos reinstaurando la prohibición de servir en el Ejército, lo que pocas semanas después hacía efectiva mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior (ya que la Guardia Costera, aunque forma parte de las Fuerzas Armadas estaodunidenses, depende de este departamento). El documento, al que puedes acceder aquí, critica expresamente a la administración Obama por su decisión de permitir a las personas trans servir en el Ejército y ordena poner fin al proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria, retomando la situación previa a junio de 2016, vetando la incorporación de nuevas personas trans al Ejército e interrumpiendo la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encuentren en estos momentos en pleno proceso.

Pero en el propio ejército de los Estados Unidos no parece que tengan pensado hacerle demasiado caso al presidente.  Aunque Trump aseguró que lo había consultado con varios expertos militares lo cierto es que por ahora no ha aparecido ni un miembro del ejército que respalde la maniobra tránsfoba del presidente con la que pretende contentar a la extrema derecha más que mejorar las condiciones laborales de sus soldados. Pero además desde el propio Pentágono parecen tener tan pocas ganas de discriminar a las personas trans que siguen financiando operaciones de afirmación de género entre sus filas.

La última ha sido a una soldado de infantería, condecorada en la Operación Anaconda durante la guerra de Afganistán en 2003, que ha sido operada en un hospital civil. Así lo ha confirmado la Vice-almirante Raquel Bono, que también fue la encargada de aprobar la baja médica de la soldado.

La prohibición de que las personas trans accedan al ejército está siendo tremendamente polémica y ha resultado ser otra medida de Trump que acaba suspendida en un tribunal. Mientras la jueza Colleen Kollar-Kotelly revisa la prohibición (y avisa de que tiene todos los números para ser declarada inconstitucional) y mientras el congreso investiga exactamente qué contactos hubo entre la Casa Blanca y el Pentágono para llegar a esta decisión, el secretario de defensa, Jim Mattis, avisó al ejército de que por ahora las políticas respecto a las personas trans que están en activo se mantienen intactas.

Eso significa que, como ha sido este caso, pueden seguir accediendo a los programas de salud que permiten este tipo de cirugía.

Pero Mattis también avisó de que la medida era temporal hasta que el 21 de febrero de 2018 el Pentágono publique la nueva política en base a lo exigido por la Casa Blanca, desde la que Trump ha pedido que no se permite a más personas trans acceder al ejército pero que sea Mattis el que decida qué hacer con las que ya están en activo. Algo que para Sarah McBride, secretaria de prensa de la Human Rights Campaign, es una clara muestra de que “hay una amplia oposición entre el congreso y los líderes militares frente a los ataques discriminatorios de Donald Trump y Mike Pence a las tropas transgénero.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando

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“Quiere colgar a los gais”, La ‘broma’ de Trump sobre su vicepresidente

Lunes, 23 de octubre de 2017

trump-broma-pence-gais-colgar-696x522Un perfil del vicepresidente estadounidense Mike Pence publicado por la revista The New Yorker asegura que Trump bromeó con que su colega quería “colgar” a los homosexuales.

La Casa Blanca y la oficina de Pence niegan la información, pero The New Yorker asegura que tienen más de 60 fuentes que confirman esa conversación.

La revista The New Yorker publicó hace unos días un artículo escrito por la periodista Jane Mayer en el que se realizaba un perfil de la figura de Mike Pence, el vicepresidente de Donald Trump.

Nosotros, que conocemos a Pence desde que era gobernador de Indiana cuando aprobó la Ley de Libertad Religiosa, no tenemos ninguna duda de que se trata de uno de los políticos más LGTBfóbicos dentro del partido republicano. Pero a muchos parece haberles pillado desprevenidos ese hecho viendo las reacciones al artículo titulado “El Peligro de un Presidente Pence“. Desde que Trump asumió el liderazgo de los Estados Unidos no se ha dejado de hablar de su posible “impeachment”, lo que le sacaría de la Casa Blanca para poner en su lugar a su VP, Mike Pence. Y eso sería terrorífico para el colectivo LGTB y para el mundo en general.

En el artículo de Mayer se cita a varias fuentes de la Casa Blanca que explican que hay una gran amistad entre el presidente y el vicepresidente, a pesar de que Trump alguna vez ha hecho bromas sobre el fervor religioso de Pence, preguntándole a los que se reunían con él si les había hecho rezar. Pero hay una broma que ha llamado la atención de los medios:

Durante una reunión con un académico en derecho, Trump menospreció la determinación de Pence de dar la vuelta a la sentencia de Roe vs. Wade. El académico dijo que si el Tribunal Supremo hiciera eso muchos estados legalizarían el aborto por su cuenta. “¿Lo ves?” le preguntó Trump a Pence. “Has perdido todo este tiempo y energía en ello y no vas a acabar con el aborto igualmente.” Cuando la conversación derivó a los derechos gais, Trump se movió hacia Pence y broméo: “No le preguntes a él, ¡quiere colgarlos a todos!”

Como te decía antes que Trump haga esa broma no nos pilla por sorpresa porque sabemos perfectamente que sí, que Pence quiere colgarnos a todos. Recordemos que Pence fue, por ejemplo, el político que retiró fondos de la lucha contra el VIH para derivarlos a fomentar las “terapias de conversión”. Pero, por lo visto, nosotros conocemos mejor al vicepresidente norteamericano que la propia norteamerica.

A raíz de todo esto muchos norteamericanos han comenzado a investigar a su vicepresidente en internet y ha salido a la luz un artículo escrito por Mike Pence en los años 90 en el que animaba a los empresarios a no contratar a personas gais, a las que consideraba víctimas de una “condición patológica:

Los homosexuales no son un grupo físicamente capaz. Son conocidos por sufrir un alto número de enfermedades provocadas por la naturaleza de sus prácticas sexuales y la promiscuidad, que es uno de los sellos distintivos de su estilo de vida.

Desde la Casa Blanca han emitido un comunicado, publicado en la revista Politico, en la que niegan esa información (la del New Yorker, no el artículo homófobo) y aseguran que Trump nunca hizo esa broma: “De principio a fin ese artículo se basa en la ficción más que en los hechos. El Presidente siente el mayor de los respetos por el vicepresidente y sus profundas convicciones religiosas. La sola idea de que hiciera esos comentarios tan indignantes es ofensiva y falsa.” La oficina de Pence también han tirado por tierra el perfil escrito por Jane Mayer asegurando que “artículos como éste son el motivo por el que el pueblo americano ha perdido la fe en la prensa“. Por desgracia para ellos la credibilidad de la Casa Blanca y el gobierno en general está bajo mínimos.

Pero desde la revista New Yorker se mantienen firmes en su publicación y han emitido un comunicado explicando que antes de publicar la historia hablaron con más de sesenta personas (personal de la Casa Blanca, personal de la oficina del VP, miembros del partido e incluso personas que estaban en la sala cuando Trump hizo el comentario) que confirmaron la ‘broma’: “Mantenemos nuestra historia.

Fuente EstoyBailando

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Donald Trump anuncia en Twitter que prohibirá a las personas trans servir en el Ejército… según algunas fuentes, para poder pagar el muro con México

Viernes, 28 de julio de 2017

trumpCoincidiendo con EstoyBailando, queremos  mandar un afectuoso saludo a todos aquellos que apoyaron a Trump, votaron a Trump, pidieron el voto para Trump y a los que dijeron lo de que Hillary no era mucho mejor. Especialmente a los miembros de la comunidad LGTB+ como Caitlyn Jenner, Colby Keller, los del Log Cabin…

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en Twitter que prohibirá que las personas transexuales puedan servir en el Ejército de su país. Trump revierte así las medidas antidiscriminatorias que la administración Obama anunció hace un año, y pone en peligro la carrera de todos aquellos militares trans que ya se habían atrevido a salir del armario, que se enfrentan ahora a su posible expulsión. La sorpresiva decisión de Trump supone un durísimo golpe a los derechos LGTB en Estados Unidos y avivará muy posiblemente la ola de transfobia que vive ese país.

Las personas trans constituyen el grupo más débil y vulnerable del colectivo LGTB. Cuando en diciembre de 2010 el Congreso de Estados Unidos derogó la política de “Don’t ask, don’t tell”(aunque no fue hasta septiembre de 2011 cuando la derogación entró en vigor) las personas transexuales quedaron fuera de la discusión. No fue hasta 2015 cuando el entonces secretario de Defensa anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba. “Tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba entonces Ash Carter. El secretario de Defensa anunció entonces la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. El proceso culminó un año después. Y aunque se desconocía con exactitud a cuántas personas afectaba, algunas estimaciones situaban la cifra de personas trans que servían por entonces en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.  Otros estiman que entre 2.500 y 7.000 personas transgénero sirven en las diversas ramas de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

En junio de 2016, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, anunció en una rueda de prensa desde el Pentágono que “con efecto inmediato” las Fuerzas Armadas quedaban abiertas a las personas trans. Después, el Gobierno del expresidente Barack Obama fijó el 1 de julio de 2017 como la fecha para empezar a reclutar a transexuales para las tropas. Pero el Pentágono anunció apenas unas horas antes, el pasado 30 de junio, un aplazamiento de seis meses, hasta el 1 de enero de 2018, del reclutamiento de transexuales para servir en las Fuerzas Armadas. Durante este periodo iban a revisarse los planes de adhesión de transexuales y el posible “impacto” en la “preparación y poder letal” de las Fuerzas Armadas, según detalló entonces el Pentágono. Ese aplazamiento no afectaba a transexuales que ya se encuentran sirviendo en las Fuerzas Armadas y cuyo futuro es incierto con la decisión anunciada por Trump, que no precisó en sus tuits cuándo y cómo se aplicará su prohibición.

A diferencia del final de “Don’t ask, don’t tell”, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue, por tanto, una decisión administrativa, que la administración Obama pudo tomar sin necesidad de someterla a votación por el Congreso. Por desgracia, ello supone que el ahora presidente Donald Trump tiene capacidad de revertirla. Y así parece que va a ser, según ha anunciado en una serie de tres tuits hechos públicos  anteayer:

“Tras consultar con mis generales y con expertos militares, comunico que el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá personas transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la decisiva y arrolladora victoria [Trump no especifica contra quién ni contra qué] y no pueden asumir la carga que suponen los tremendos costes médicos y la perturbación que la presencia de transgéneros en el Ejército supondría. Gracias”, expresaba el republicano.

La decisión, una sorpresa

La decisión de Donald Trump, acogida con estusiasmo en redes sociales por sus seguidores más acérrimos, pillaba por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles. En los últimos días, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que en etsos momentos el campo de batalla era el alcance de la financiación de estos gastos (que la administración Obama se había comprometido a asumir), pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

Habrá que ver cómo se articula el anuncio en Twitter de Donald Trump, dado que en este momento no se conoce documento alguno implementando la prohibición. La preocupación más inmediata es el destino de todos aquellos militares que a lo largo del último año se han atrevido a salir del armario y han hecho pública su condición de personas trans, y que si el presidente cumple su palabra se exponen a ser expulsadas del Ejército.

La decisión supone además un triunfo para la ofensiva tránsfoba que en estos momentos viven los Estados Unidos, que ya conoció una primera victoria cuando Trump, a los pocos días de jurar su cargo como presidente, revocaba las directrices emitidas en 2016 por el Departamento de Educación protegiendo a los estudiantes trans y permitía de nuevo a las escuelas que reciben fondos federales prohibirles el uso de las instalaciones que corresponden a su identidad de género. Por no hablar de los éxitos que los tránsfobos están cosechando a nivel de los estados, de los que hablaremos en una próxima entrada. En definitiva, una muy mala noticia y un peor presagio.

Durante la campaña electoral de 2016, Trump presumió de ser un “amigo” de la comunidad LGBT. Y en enero pasado, apenas unos días después de llegar a la Casa Blanca, Trump prometió la continuidad de una orden ejecutiva de Obama que prohíbe a las empresas que tengan contratos con el Gobierno federal discriminar a sus empleados LGBT.

Por su parte, Caitlyn Jenner defensora de Trump  se ha mostrado sorprendida por la decisión de prohibir a las personas trans servir en el ejército norteamericano:

Y  a su vez le han contestado en  twitter recordándole, entre otras cosas: Tía cállate. Nunca prometió luchar por ellos, solo escuchaste lo que querías oir. Te engañaste tu sola... Votaste por él. Es culpa tuya… Enhorabuena. Te engañaste a ti misma… Bienvenida a tu partido, Caitlyn. Esta es tu gente. Asúmelo.

Unas horas después escribió otro tweet donde enlazaba a un texto que ha publicado en su web criticando de forma muy suave la decisión de Trump:

A lo que alguno le ha contestado: Has deshonrado al colectivo LGTB al apoyarle. Debería darte vergüenza.

Varias fuentes republicanas confirman que Trump cedió ante el chantaje de varios congresistas republicanos y decidió prohibir a las personas trans en el ejército para asegurar la ley que financiara su muro con México.

El mismo informe que Trump utiliza para justificar el alto coste médico de los tratamientos de personas trans en el ejército revela que el Pentágono gasta 10 veces más en pastillas para la disfunción eréctil.

Donald Trump ha decidido prohibir a las personas trans servir en el ejército estadounidense argumentando que el coste de los tratamientos médicos de este colectivo es demasiado alto para que lo cubra el ejército. Gracias a un artículo publicado por la web Politico, sabemos que en realidad la decisión de Trump se ha tomado para asegurarse la financiación de una de las mayores promesas electorales del presidente: construir el muro con México.

Los congresistas republicanos están preparados para presentar en el Congreso una ley con la que asegurarse la financiación del muro, ley que peligraba porque algunos republicanos más extremistas querían condicionar su voto a esta ley a que el gobierno revirtiera la decisión de Obama y se prohibieran las operaciones de reasignación de sexo financiadas por el Pentágono para las personas trans que formaran parte del ejército. Ante ese problema los líderes republicanos acudieron al presidente, que no dudó en conceder a esos congresistas lo que pedían a cambio de asegurar que su mayor promesa electoral no caía en saco roto. Como explica una fuente del partido a Politico: “Es como si alguien le hubiera pedido a la Casa Blanca que encendieran una vela y la Casa Blanca hubiera prendido fuego a toda la mesa.

Para justificar la decisión de dejar fuera de servicio a 15.000 soldados trans y decir que ninguna persona trans es apta para servir en el ejército la Casa Blanca se ha basado en un informe de la corporación Rand que dictaminó que el coste anual de los tratamientos de las personas trans rondaba los 8,4 millones de dólares. Resulta curioso que Trump justifique ese ahorro diciendo que es un coste enorme para el ejército cuando, como han demostrado desde el New York Times, esos 8,4 millones son una nimiedad (entre un 0,0004% y un 0,017%) entre los los casi cincuenta mil millones de dólares con los que se financia la salud de los militares:


Para que te hagas una idea de lo absurdo que resulta justificar la transfobia de algunos republicanos con el coste de los tratamientos médicos (que en ese gráfico de ahí arriba directamente casi ni se ve), ese mismo informe de Rand señaló que en 2014 el Pentágono se gastó diez veces más dinero en medicamentos para tratar la disfunción eréctil de los soldados: 84 millones de dólares. Sólo en Viagra, uno de los medicamentos que receta el ejército para ese problema de salud, el Pentágono invirtió 41,6 millones de dólares.

Ya sean 8 u 84, está claro que ambos costes son totalmente asumibles en un presupuesto de cincuenta mil millones más que suficiente para garantizar la salud de todos los militares. Así que, con los datos en la mano, está claro que la decisión no se ha tomado en base a un criterio económico sino a la transfobia más evidente.

Fuente | TowleroadPinkNews/ Dosmanzanas/EstoyBailando/Cáscara Amarga

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