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El patinador Jorge Luis Martínez hace historia en los Juegos Panamericanos celebrando su medalla con las banderas mexicana y arcoíris

Viernes, 16 de agosto de 2019

018AC475-9649-4F22-8D3F-A7970734DEC4El mexicano Jorge Luis Martínez, que en 2016 se proclamó campeón del mundo de patinaje de velocidad sobre ruedas en la modalidad de 100 metros carril, ha hecho historia en los Juegos Panamericanos que acaban de clausurarse en Lima (Perú). Martínez celebró su medalla de bronce en la modalidad de 300 metros contrarreloj ondeando la bandera arcoíris junto a la bandera de su país. Y es que Martínez acaba de visibilizarse públicamente como gay en una entrevista a la revista GQ.

A sus 31 años, Jorge Luis Martínez cuenta con un destacado palmarés en el mundo del patinaje de velocidad. Además del mencionado campeonato del mundo, el mexicano ha ganado varias medallas. En los recientes Campeonatos del Mundo de Barcelona, por ejemplo, consiguió una plata y un bronce. Pero si nos hacemos eco en esta página de sus logros es por su participación en los Juegos Panamericanos de Lima, clausurados el pasado domingo, en los cuales el patinador mexicano se hizo con dos medallas, un bronce en la modalidad de 300 metros contrarreloj (el viernes 9 de agosto) y una plata en la de 500 metros distancia (al día siguiente).

Fue tras conseguir el bronce cuando se produjo la histórica imagen. Martínez celebró su medalla dando la vuelta a la pista con una bandera mexicana en una mano y una bandera arcoíris en la otra:

Una imagen que no es ni mucho menos casualidad. Y es que ese mismo día Jorge Martínez se visibilizaba públicamente como gay en una entrevista concedida a edición mexicana de la revista GQ. «Soy gay y estoy orgulloso de poder decirlo», es el titular de una entrevista en la que el patinador comenta su trayectoria desde un punto de vista muy personal y explica su salida pública del armario como una forma de compromiso social.

«¿Por qué quieres decir que perteneces a la comunidad LGBT+ y qué te mueve para dar ese mensaje en este momento?», le pregunta de forma expresa el periodista de GQ, Mario Villagrán. «Porque estoy seguro de que hay muchas personas que están pasando por momentos difíciles y si yo me puedo sumar a ese mensaje de igualdad, de equidad, de inclusión y darle a la gente la perspectiva de que cualquier tipo de persona, con cualquier preferencia sexual puede ser una persona exitosa y lograr sus sueños, pues lo voy a hacer cuando tenga la oportunidad y porque me nace hacerlo. En lo personal, es un crecimiento importante para mí… la gente no sabe que a lo mejor un alto ejecutivo de una empresa transnacional es homosexual, por eso me parece importante que la gente lo sepa; que es una persona común y corriente que se supera, que logra sus sueños y que no tiene porqué ser una forma de etiquetar o tacharnos, ni nada eso. Entonces si me puedo sumar y tengo la madurez para poder hacerlo y me siento mucho más cómodo con eso, pues lo voy a hacer. Soy gay y estoy muy orgulloso de poder decirlo», responde Martínez.

«Obviamente no soy el único deportista homosexual en México, pero justamente nadie lo establece o lo hace público. Más bien, yo creo que va a ser un parteaguas y la sociedad lo va a tomar bien, ojalá que sirva de inspiración a muchos que lo quieren hacer y algo los detiene», añade Martínez, cuando el periodista le pregunta si no teme la reacción a la noticia en su país.

Martínez explica que antes de dar el paso avisó a su familia para que estuviera preparada. Y es que el patinador ya era abiertamente gay en su círculo privado. Por lo que se refiere a sus compañeros, el patinador no espera problemas. «He tenido un par de pláticas con algunos de ellos, y la verdad es que están muy contentos, saben que va a traer puras cosas positivas, tanto para el deporte, como para mí y el patinaje, entonces me han apoyado, todos con los que he platicado, sean o no de la comunidad me han apoyado bastante», asegura. Martínez se ve fuerte por otra parte, para enfrentarse a sus posibles haters. «Confío en que van a ser más los buenos; de los malos, la verdad es que me daría risa. Estoy 100% seguro que lo que ellos sienten o digan de mí no tienen nada que ver conmigo, solamente tiene que ver con ellos, con su formación, con sus ideas y con su ignorancia», explica.

Nuestra enhorabuena a Jorge Luis Martínez, al que deseamos una carrera plagada de éxitos. Sin duda, un ejemplo de visibilidad de los que aún hacen mucha falta en el mundo del deporte, y no solo el latinoamericano.

Fuente Dosmanzanas

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Balance de los Juegos de Pyeongchang en clave LGTB: 16 deportistas visibles, 8 medallas y varias imágenes para la historia

Miércoles, 7 de marzo de 2018

pclogo_402130907Ha pasado ya casi una semana desde que la ceremonia de clausura pusiera fin a los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur). No podemos, sin embargo, dejar pasar la oportunidad de subrayar lo positivo que estos juegos han resultado para la visibilidad LGTB, especialmente tras el recuerdo de lo sucedido en la anterior cita olímpica de invierno, en Sochi (Rusia). Unos juegos que nos han descubierto además a la figura de Adam Rippon, patinador estadounidense cuya defensa sin ambages de la visibilidad y de la pluma lo ha convertido ya en todo un icono gay.

En los juegos de Pyeongchang han competido (según el listado de Wikipedia) 16 deportistas abiertamente LGTB: 12 mujeres y 4 hombres. Nueve más que en Sochi. Con una diferencia apreciable: en Sochi todas ellas eran mujeres. Los de Corea, por tanto, han sido los primeros juegos olímpicos de invierno de la historia en los que participaban deportistas abiertamente gais. Por nacionalidades, tres eran belgas (Jorik Hendrickx, Sophie Vercruyssen y Kim Meylemans), tres estadounidenses (Brittany Bowe, Gus Kenworthy y Adam Rippon), dos canadienses (Brianne Jenner y Eric Radford), otras dos holandesas (Cheryl Maas e Ireen Wüst), una australiana (Belle Brockhoff), una austriaca (Daniela Iraschko-Stolz), una checa (Šárka Pančochová), una eslovena (Barbara Jezeršek),  una sueca (Emilia Ramboldt) y una suiza (Simona Meiler).

Por lo que se refiere al balance de medallas, el “equipo LGTB” ha conseguido (que hayamos podido contabilizar) ocho medallas. De las dos primeras ya informamos en esta misma página: el oro del canadiense Eric Radford en la competición por patinaje por equipos, ejecutando el programa de parejas junto a Meagan Duhamel, y el bronce del estadounidense Adam Rippon en la misma competición (Rippon ejecutó, en concreto, el programa largo masculino). Eric Radford (también junto a Megan Duhamel) consiguió después otro bronce en la competición de parejas.

Más allá del patinaje artístico, la holandesa Ireen Wüst consiguió un oro y dos platas en la competición de 1.500, 3.000 metros y persecución por equipos, respectivamente, de patinaje de velocidad, mientras que la canadiense Brianne Jenner se hizo con la plata como miembro del equipo de hockey sobre hielo. La estadounidense Brittany Bowe, por su parte, consiguió un bronce en la competición de patinaje de velocidad por equipos (junto a tres compañeras). En total, 5 medallistas de 16 participantes, un 31%. Si comparamos esa cifra con la de los últimos juegos olímpicos celebrados (los de verano de 2016 en Río de Janeiro), en los cuales esa cifra ascendió al 47%, la tendencia parece señalar que poco a poco se agrieta el “techo de cristal” de los deportistas LGTB: cada vez resulta menos necesario ser un deportista de los de “opción casi segura” de medalla para ser seleccionado siendo LGTB.

Como ya mencionamos en nuestra entrada anterior, la medalla de Rippon tuvo un especial “valor añadido” en clave LGTB, si se tiene en cuenta que el joven patinador se había significado por sus críticas a que la delegación estadounidense en los Juegos estuviese encabezada por el vicepresidente Mike Pence, bien conocido por su LGTBfobia. Críticas que compartía con su compañero del equipo estadounidense, el esquiador Gus Kenworthy. Ambos, de hecho, lanzaban un mensaje de visibilidad durante la ceremonia de apertura de los Juegos. “Estamos aquí. Somos queer. Acostúmbrate”, tuiteaba Kenworthy, en un indisimulado mensaje a Pence:

Rippon, en cualquier caso, cautivó por su alegría, desparpajo y por su defensa rotunda de la visibilidad y de la pluma, y se ha convertido en un verdadero icono gay, aunque él ha matizado dicha afirmación no sin ironía: “Quiero que la gente se dé cuenta de que no soy un icono gay, de que no soy el amorcito gay de América… Soy un icono y soy el amorcito de América”. Valga como ejemplo de su actitud de no querer disimular su pluma el vídeo incluido en el siguiente tuit, en el que Rippon lee una de las cartas de apoyo que ha recibido:

El otro gran protagonista “visible” de los Juegos ha sido el ya mencionado Gus Kenworthy, pese a no repetir la medalla en la modalidad slopestyle de esquí acrobático que sí consiguió en Sochi, cuando aún no se había visibilizado públicamente como gay (de ahí que no lo hayamos incluido entre las deportistas abiertamente LGTB que participaron en Sochi, todas ellas chicas). Lo hizo en 2015 (ya entonces lo recogimos) y desde entonces Kenworthy no ha dudado en hacer bandera de la visibilidad. Y así lo ha demostrado en estos últimos Juegos. Desde el mensaje que acompañaba a las fotografías con Rippon durante la ceremonia de apertura del que hablábamos arriba, hasta el beso con su novio, Matthew Wilkas, tras finalizar su competición, momento que fue difundido por televisión y que dio la vuelta al mundo:

“Ayer no me di cuenta de que este momento estaba siendo grabado, pero estoy muy feliz de que lo fuese. Nunca jamás hubiera soñado, siendo niño, que podría ver un beso gay en televisión durante los Juegos Olímpicos, pero por primera vez un niño que ahora esté en su casa puede. Amor es amor, es amor”, señalaba el propio Kenworthy en redes sociales para acompañar una imagen que ya es icónica para la visibilidad LGTB en el deporte.

Una imagen y una actitud que también le ha valido a Kenworthy toda una legión de haters, como él mismo denunciaba en Twitter. “Según ellos: ‘es 2018, a nadie le importa que seas gay. La homofobia ya no existe. Supéralo’. Mis notificaciones de YouTube…”, ironizaba, pasando a mostrar algunas de las notificaciones que había recibido en YouTube de mensajes cargados de insultos homófobos:

Kenworthy y Rippon, por cierto, también disfrutaron de lo lindo juntos durante la ceremonia de clausura. Kenworthy llegó a bromear sobre su relación en Twitter: “Hace dos semanas, en la ceremonia de apertura, nos conocimos y allí empezó una amistad. Hoy, en la ceremonia de clausura, se acaba. Adam Rippon, deja de llamarme. Estás empezando a ser muy pesadito y ya no puedo más”, tuiteaba:

Pese a que no faltaron los que malinterpretaron la broma, tiene pinta de que la buena relación entre Kenworthy y Rippon nos proporcionará aún muchos buenos momentos. El propio Kenworthy comentaba en una entrevista su admiración hacia Rippon y su deseo de que su amistad se mantenga durante el resto de sus vidas. El esquiador estadounidense también destacaba la importancia de que haya una comunidad LGTB visible en el mundo del deporte:

Fuente Dosmanzanas

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