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James Martin denuncia el “océano de odio” que trata de impedirle participar en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín donde finalmente no se permitirá la participación activa del colectivo LGTB

Jueves, 16 de agosto de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martinEsta gentuza retrógrada y homófoba ni tienen cabida en la Iglesia católica romana,  ni en el espíritu de Jesús de Nazaret…

Fieles ultraconservadores recogen firmas para que se cancele su asistencia

El jesuita rechaza la presión de sus críticos y les advierte: “Están en el lado equivocado del Evangelio”

(Cameron Doody).- El sacerdote James Martin ha denunciado el “océano de odio y amenazas” que ha recibido después de que se recogieran más de diez mil firmas pidiendo que se cancele su participación en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín. El grupo ha estado reuniendo firmas para expresar a su oposición diciendo que están “decepcionados y muy preocupados porque el Padre James Martin, S.J. hablará en el evento”. También enviaron una carta al arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, pidiéndole que evite que el clérigo hable en el evento, mientras que la petición también se enviará a los obispos auxiliares de Dublín, el obispo Raymond Field y el obispo Éamonn Walsh.

El jesuita ha afirmado, sin embargo, que no se dejará amedrentar por la presión, opinando que “estos manifestantes no solo están en el lado equivocado de la historia, están en el lado equivocado del Evangelio”.

“¿Qué tipo de jesuita sería si dejo que el odio me impida amar?”, ha preguntado Martin en comentarios recogidos por el Catholic Herald después de que la petición organizada por la rama irlandesa de Tradición, Familia y Prosperidad le acusara de “apoyar el transexualismo de los niños” y “estar a favor de que los homosexuales se besen durante la misa”.

“El Padre Martin no hace distinción entre las personas que luchan valientemente con la atracción del mismo sexo (que por lo tanto no pueden ser consideradas LGBT) y aquellos que han cedido a un estilo de vida inmoral y antinatural condenado por el mismo Apóstol a quien cita arriba.

“El padre Martin es partidario de New Ways Ministry, una organización religiosa pro homosexual y lésbica que ha sido declarada gravemente inaceptable por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Ha aceptado públicamente un premio de este grupo, pronunció una charla en su evento y posteriormente desarrolló esta charla en un libro.”

“El Padre Martin también está en desacuerdo con la calificación del Catecismo de la Iglesia Católica de la inclinación homosexual como ‘gravemente desordenada'”, prosigue la reclamación de sus críticos, que también le culpa por impedir que los homosexuales “lleguen a una verdadera comprensión de su condición a la luz de la enseñanza de la Iglesia y la misericordia de Dios”, lo cual califica como un “gran perjuicio”. “Creemos que el error y la confusión que siembra no deberían tener lugar en el Encuentro Mundial de las Familias”, sentencian los censores en potencia, por lo que piden “encarecidamente” que los organizadores del Encuentro retiren su invitación a hablar.

La petición de amordazar al padre Martin no ha surtido, hasta el momento, ningún efecto, y los organizadores del evento señalan que no está previsto ningún cambio al programa de intervenciones. Las críticas tampoco han molestado para nada al jesuita, quien ha minimizado la homofobia de este porcentaje “muy pequeño” de católicos.

“Los organizadores me han pedido que hable sobre cómo las parroquias pueden dar la bienvenida a los católicos LGBT, sus padres y sus familias. Espero compartir las mejores prácticas de las parroquias que se han comunicado con la comunidad católica LGBT”, dijo Martin .

“Tengo el apoyo de mis superiores jesuitas, varios cardenales, arzobispos y obispos, y también de la mayoría de los fieles, muchos de los cuales tienen personas LGBT en sus familias”, ha recalcado.

A pesar de las presiones que constantemente recibe, el jesuita Martin sigue siendo un defensor feroz de la dignidad de los católicos LGBTI. En el encuentro de Dublín, sacará provecho de su reciente libro “Construyendo un puente”respaldado por los cardenales Joseph Tobin y Kevin Farrell– para dar una charla sobre cómo dar una mejor bienvenida en la Iglesia a los fieles de otras orientaciones afectivas. Así mismo, el Cardenal de Chicago Blase Cupich salió en defensa de James Martin, y le invitó a impartir las reflexiones cuaresmales en su diócesis.

El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín finalmente no permitirá la participación activa del colectivo LGTB

wmof2018-logo-dublin-archdiocese1-2Nos hicimos eco hace unos meses de los gestos inclusivos que se vislumbraron en un primer momento con la publicación de los materiales preparatorios del Encuentro Mundial de las Familias de Dublín (en el que participará el papa Francisco el próximo 25 de agosto) y aun cuando comentarios recientes del Arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, y otros líderes de la iglesia Irlandesa declararon que esperabann que parejas del mismo sexo y familias LGBTI fueran bienvenidas en el encuentro, el folleto promocional, sobre el evento auspiciado por el Vaticano, eliminó imágenes de su versión original al considerar que incluían a parejas del mismo sexo y sus familias. Un video oficial también borró menciones del Obispo Auxiliar de Los Ángeles y nativo de Cork, David O´Connell refiriéndose a que los modelos de familia incluían a “… parejas gais criando niños, personas en segundas nupcias…”. Mientras tanto, expositores que son considerados como homofóbicos y otros a favor de la comunidad homosexual son ahora parte de la agenda del evento. Las presiones de los sectores de la línea dura y ultraconservadora de la Iglesia Católica se han logrado imponer para que en el mencionado encuentro no haya ningún reconocimiento ni ningún espacio de visibilidad abiertamente LGTB que pueda interpretarse como un relajamiento de la vigente doctrina social de la iglesia, por la que el activismo LGTB y su lucha por los derechos igualitarios se suelen reducir a una supuesta «ideología de género». The Global Network of Rainbow Catholics (GNRC), que agrupa a 32 organizaciones católicas inclusivas de todo el mundo, ha sido finalmente vetada y no se le permitirá la participación activa. La excusa oficial se basa en «consideraciones logísticas».

iconoThe Global Network of Rainbow Catholics solicitó en tiempo y forma ser una de las plataformas presentes en la zona de exposiciones del Encuentro Mundial de las Familias de Dublín. No obstante, parece que las «consideraciones logísticas» impedirán que un sector que defiende la inclusividad del colectivo LGTB en la Iglesia Católica tenga presencia en dicho encuentro. En realidad, la excusa es poco creíble, teniendo en cuenta que han sido públicas y notorias las presiones del ala dura y ultraconservadora de la jerarquía (y de los sectores sociales afines) para evitar cualquier nuevo gesto que haga parecer un cambio de postura oficial con respecto a la heteronormatividad tradicional de la doctrina social vigente de la iglesia.

Ruby Almeida, codirectora de GNRC, se ha lamentado de que «la iglesia públicamente dice que es acogedora [para las personas y organizaciones LGTB] pero se ejerce presión sobre los organizadores. Queríamos poder ir y decir que esto es lo que somos». Según esta misma representante de la red de entidades católicas pro LGTB, aunque el papa estaba «tratando de crear un espacio para nosotros», había fuerzas conservadoras en el Vaticano que dominaban.  En opinión de Almeida, «hay una gran lucha de poder en el Vaticano, pero la gente quiere ver el cambio».

Las primeras referencias al colectivo LGTB en los materiales preparatorios de este Encuentro Mundial de las Familias abrieron una puerta a lo desconocido hasta la fecha, teniendo en cuenta que en todas las ediciones anteriores no se movió ni un milímetro la doctrina social de la iglesia. Hace meses nos preguntábamos hasta dónde llegarían esos gestos inclusivos y la respuesta empieza a hacerse ahora evidente.

El pasado mes de julio, el portavoz de We Are Church (WAC) en Irlanda, Brendan Butler, ya denunció que «el 25 de mayo enviamos una carta certificada al padre Tim Bartlett, secretario general de Encuentro Mundial de las Familias y la copiamos al Dr. Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín y presidente del Encuentro Mundial de las Familias, solicitando la cortesía de una decisión sobre nuestra solicitud. Ambas cartas también fueron ignoradas», decía entonces. Asimismo, Butler añadía que la jerarquía eclesiástica dominante continúa «con sus tácticas de sigilo, ya utilizadas contra los homosexuales, borrando fotos de parejas LGTBQI de su folleto oficial a principios de este año y eliminando un minuto incluido del vídeo del obispo David O’Connell».

Dios es Familia

El codirector de The Global Network of Rainbow Catholics, Christopher Vella, también se quejaba de la exclusión. «La realidad es que las personas LGTBI y sus familias son parte de la Iglesia. Hay millones de católicos LGTBI y cientos de millones que tienen miembros LGTBI en sus familias. Ellos merecen ministerio y cuidado pastoral efectivo, al igual que cualquiera en nuestra Iglesia. Los gestores de la Iglesia no tienen todas las respuestas; muchos de ellos tienen sus propias interrogantes. Estamos dispuestos a ser una fuente para esas familias y para esos líderes de la Iglesia. Es una lástima que nuestra asistencia y experiencia no sea recibida con entusiasmo».

Fuente Religión Digital/Dosmanzanas

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El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín incluye vídeos que hablan de la realidad LGTB católica entre los materiales preparatorios

Jueves, 29 de marzo de 2018

wmof2018-logo-dublin-archdiocese1-2El mes pasado publicábamos que los obispos irlandeses retiraron imágenes y textos sobre uniones gays de sus folletos para el EMF de Dublín… Habrá que ver si no ocurre lo mismo.

En agosto tendrá lugar en Dublín una nueva edición del Encuentro Mundial de las Familias organizado por la Iglesia católica. Y entre el material preparatorio se incluyen vídeos que hacen mención a la realidad LGTB entre los fieles católicos. Una novedad que parece confirmar la impresión, apuntada ya por otros indicios, de que el evento de Irlanda intenta ir algo más allá de la reafirmación de la doctrina oficial y ser más inclusivo que en ediciones anteriores.

Ya antes nos habían llamado la atención algunas señales de que este Encuentro tendría una mayor inclusividad. En otoño pasado, el obispo Brendan Leahy, titular de la diócesis de Limerick, afirmó que todas las familias, no solo las que se ajustan a la norma católica, deberían ser bienvenidas: “debe hacerse que todo el mundo se sienta bienvenido el año que viene. Todos queremos construir una buena red familiar de apoyo en Irlanda en todos los niveles. [El Encuentro] es un acontecimiento internacional pero tendrá especial significado para nosotros como irlandeses porque la familia significa tanto aquí (…) Mi esperanza es que el evento del año que viene será para todas las familias; para la familia tradicional, los padres y madres solteros; personas de otras fes, personas que están de acuerdo con la Iglesia y las que están en desacuerdo”, declaró entonces.

Ahora se han difundido además materiales en vídeo destinados a preparar el Encuentro, y que recogen diversos testimonios. Se encuentran recopilados bajo el título “Amoris: Let’s Talk Family, Let’s Be Family – The Joy of Love Six-Session Parish Conversation”, y entre ellos encontramos las historias de Alison, una mujer lesbiana, y Gemma, madre católica de un hijo gay. “Mi hijo salió del armario cuando tenía 27 años y yo era bastante ignorante por aquel entonces en cuanto a los gais, y realmente no entendía. Entré en un grupo de padres y madres en Irlanda del Norte y pasé mucho tiempo con ellos. Y justamente esas palabras: ‘intrínsecamente malo’ y ‘desordenado’ realmente nos molestaban… Me sentía herida con esas palabras. Me sentía enfadada”, cuenta Gemma, haciendo mención al célebre documento vaticano de 1986 que decía, que si bien “la homosexualidad” no era un pecado, sí era un “desorden objetivo” por estar ordenada a actos “intrínsecamente malos”. Este documento, que recordamos al cumplirse 30 años de su publicación, es el que más ha marcado la teoría y práctica de la Iglesia católica con las personas LGB en las últimas tres décadas. Resulta pues comprensible que sea frecuentemente citado por personas LGTB católicas o sus familias.

Allison, lesbiana, aparece también entre los vídeos contando su historia: “El hecho de que sea gay nunca ha sido un gran problema en mi situación familiar. Salí del armario con mis padres cuando tenía unos 20 años. No diré que estuvieran encantados y dijeran que era maravilloso; pero fueron increíbles”.

La referencia a la realidad LGTB en estos materiales es un signo más de que este próximo Encuentro puede marcar una diferencia respecto de otros anteriores, que como sabemos supusieron una mera reiteración de la doctrina oficial. Veremos hasta qué punto.

Fuente Dosmanzanas

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Un obispo neozelandés afirma que la Iglesia católica se encuentra en un “momento Galileo” respecto a la aceptación de la homosexualidad

Jueves, 1 de febrero de 2018

1443312623415Poco a poco comienzan a escucharse dentro de la jerarquía católica voces que se distancian del rechazo puro y duro a la realidad LGTB. En los últimos tiempos hemos venido recogiendo algunas (todas ellas fuera de España). Hoy nos hacemos eco de otra, procedente de nuestras antípodas. Un obispo neozelandés ha comparado el momento que hoy vive la Iglesia católica al respecto de la realidad LGTB con lo que sucedió con Galileo, condenado por la Inquisición en 1633 (por asegurar que la Tierra giraba alrededor del Sol) y rehabilitado por Juan Pablo II en 1992.

Stephen Lowe, obispo de Hamilton (Nueva Zelanda) ha declarado que la Iglesia católica se encuentra en un “momento Galileo” al respecto de las personas LGTB. Lowe hizo esta afirmación en el Festival católico juvenil de Aotearoa, donde señaló igualmente que en esta materia son los jóvenes los que están liderando los cambios. “Creo que los jóvenes son profetas para la Iglesia. Siempre tienen algo que decirle a la Iglesia. Y esto es lo que ha pasado. Los jóvenes quieren que la Iglesia se comprometa más con ellos [las personas LGTB]”, aseguró. “La psicología aún está debatiendo, pero la Iglesia tiene que comprometerse con la ciencia y con la experiencia de las parejas de personas atraídas por personas del mismo sexo”, añadió.

A este mismo festival asistieron otros dos obispos, además de Lowe, que también pronunciaron palabras inclusivas. Así, el obispo Patrick Dunn de Auckland señaló que “necesitamos que las personas LGTB se sientan bienvenidas. Son personas preciosas, pero se sienten rechazadas por la Iglesia”. No es la primera vez que Dunn destaca en este tema. En su momento apoyó al sacerdote jesuita James Martin frente a los ataques que recibió por su libro Construyendo un puente, en el que defiende un acercamiento entre las personas LGTB y la iglesia católica. Por su parte, el cardenal John Dew, arzobispo de Wellington apeló al papa Francisco: “Él [Francisco] dice ciertamente que si las personas están en una situación difícil o que no es conforme a la enseñanza de la Iglesia, las escuchas, las acompañas, las intentas hacer comprender. Y si ellas no comprenden, no las desprecias”.

Es cierto que en las palabras del obispo Lowe se advierte el tono habitual en algunas declaraciones eclesiásticas acerca del supuesto “debate abierto” en psicología sobre la homosexualidad —cuando lo cierto es que la evidencia científica y el consenso de los profesionales resolvieron el tema hace años— o el uso de expresiones como “atracción por personas del mismo sexo”, con las que se evita nombrar expresamente a gais, lesbianas o bisexuales. También es cierto que, en el caso del arzobispo Dew, este procura que en sus palabras no haya ningún cuestionamiento de la doctrina oficial. Sin embargo, también es verdad que estas declaraciones revelan una progresiva toma de conciencia de que estamos en un momento clave, en el que la Iglesia tendrá que revisar algunas de sus posturas a la luz del conocimiento, como ocurrió con Galileo. Es importante destacar también que estasa afirmaciones tuvieron lugar en un encuentro con jóvenes, es decir, en interlocución con personas laicas, “fieles rasos”, de los que surgen el mayor número de voces a favor de la inclusión de las personas LGTB. Solo cabe esperar que, a diferencia de lo ocurrido con Galileo, la Iglesia católica no tarde 359 años en advertir la necesidad de un cambio de rumbo.

Fuente Dosmanzanas

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Un nuevo despido en Estados Unidos pone de nuevo el foco sobre la difícil situación de los trabajadores LGTB en instituciones católicas

Miércoles, 8 de noviembre de 2017

aaeaaqaaaaaaaa0yaaaajgi3njhizdi2lwqzmzatndu2mi1hmtk2ltyymjc0mwvhymexoqNuevos despidos de trabajadores LGTB en instituciones católicas vuelven a poner el foco sobre la difícil situación de estas personas y en la falta de coherencia con sus propios valores de estas instituciones. Nos llega un nuevo caso desde Estados Unidos, un país en el que estos episodios empiezan a ser habituales: una joven profesora de Teología se ha visto obligada a dejar el centro tras conocerse públicamente su compromiso con su pareja.

Mary Kate Curry presentó su renuncia como profesora de Teología en la Father Lopez Catholic High School, en Daytona Beach (Florida). Se le requirió que así lo hiciera tras hacerse público el compromiso con su pareja del mismo sexo. Los administradores del centro han admitido que sabían que Curry era lesbiana, pero que en todo caso su compromiso debía haberse mantenido en silencio.

Sin embargo, lo que ha motivado a Kate a denunciar públicamente lo sucedido no fue el que la obligaran a dejar su puesto docente. Aún en esa situación estaba dispuesta a resignarse. La gota que colmó el vaso fue la prohibición de ser además segunda entrenadora del equipo femenino de baloncesto del centro. Al parecer, su compromiso no solo comportaba que no pudiera dar clases, sino también que tuviera cerrado el acceso a todo empleo pagado por la diócesis. De hecho, ni siquiera se le permitió seguir de entrenadora con carácter voluntario.

Finalmente, Kate ha decidido pronunciarse públicamente en sus redes sociales, que han sido recogidas por el portal New Ways Ministry, que trabaja a favor de las personas LGTB católicas: “Cuando la diócesis discrimina a los trabajadores LGTB de la iglesia, ¿cómo cumple su misión? Es esto de verdad el Cuerpo de Cristo que está hablando y actuando? ¿Qué le estamos enseñando a los estudiantes cuando respondemos defensivamente, con reacciones reflejas y despedimos a quienes están entre nosotros sin cuidado alguno? Le fallamos a nuestros estudiantes y a nuestra misión cuando les enseñamos a esconder cosas, a avergonzarse y a callar. Se merecen más”, afirma Kate.

Una política de despidos crecientemente discutida

Este último despido se une a otros que se han ido sucediendo en los últimos años como respuesta a la creciente visibilidad LGTB dentro de las instituciones de la Iglesia católica. Un goteo de casos de discriminación hacia las personas LGTB acentuado desde que el matrimonio igualitario comenzó a ser una realidad en ese país, y sobre todo desde que el Tribunal Supremo extendiera ese derecho a todo su territorio. No solo se trata, de hecho, de personas que se casan con sus parejas: lo exacerbado de los ánimos hace que el mero hecho de saberse que es LGTB (incluso defender sus derechos públicamente pese a no ser LGTB) puede suponer problemas. En algunas ocasiones, la justicia ha acabado dando dado la razón a los despedidos, pero en otros la ausencia de legislaciones contra la discriminación de las personas LGTB a nivel de los estados lo impide. Recientemente, ha cobrado también protagonismo el caso de personas trans que han visto negado su tratamiento en hospitales católicos, incluso con cancelaciones de última hora.

Todo ello ha sido objeto de creciente discusión: tanto a nivel externo, por la colisión entre libertad religiosa y derecho al trabajo, como interno, por el problema de posible discriminación injusta que supone tomar estas medidas con los empleados lgtb pero no con otras situaciones igualmente “irregulares”, generando un agravio comparativo.

En especial, destacan voces que se declaran en contra de esta política de despidos. Hay incluso obispos, como John Stowe, de Kentucky, de quien ya hemos hablado en esta página. En el contexto de una entrevista realizada con motivo de su participación en un encuentro de la ya mencionada New Ways Ministry, Stowe se pronunció en contra: “Cuando se le preguntó a Stowe cómo creía que la Iglesia debía responder a los casos de empleados LGTB —muchos de los cuales habían sido despedidos de posiciones en la Iglesia mantenidas durante mucho tiempo cuando sus matrimonios del mismo sexo se hicieron públicos o alguien los hizo públicos— remarcó que la iglesia debe ser consistente y no discriminatoria en su trato con sus empleados. ‘Debemos preservar nuestra tradición e integridad como iglesia’, dijo. ‘Nos arriesgamos a contradecirnos a nosotros mismos si queremos que nuestros empleados cumplan las enseñanzas de la Iglesia mientras nosotros no vivimos según nuestras enseñanzas, que siempre se han opuesto a la discriminación de todo tipo’. Stowe consideró que la iglesia podía encontrar una vía para ‘defender nuestra libertad religiosa sin violar los derechos humanos de nadie”, afirma el relato de la entrevistadora, Patricia Lefevere.

Estos debates y declaraciones tienen una importancia que va más allá de los Estados Unidos y afecta a todas aquellas regiones en las que la Iglesia católica tiene un peso importante, como España o América Latina. Sobre todo, merecen ser destacados porque suponen una interesante argumentación para acabar con los despidos o las retiradas de sus funciones a personas LGTB sin necesidad de un cambio doctrinal. Como señalaba el propio Stowe y otros que se han pronunciado en este sentido, se puede apelar a ser fieles a la propia doctrina de no discriminar para mantener a estas personas en sus puestos.

Podrá argumentarse que este enfoque se queda corto, pero en el terreno práctico podría marcar una importante diferencia, crucial para quienes trabajan o cooperan en instituciones católicas de diverso tipo y no pueden permitirse esperar a una revisión de la doctrina para tener tranquilidad en sus empleos. Hay que tener en cuenta, sumando las instituciones educativas, sanitarias o de otra índole que están administradas de uno u otro modo por la Iglesia católica, que el número de personas afectadas es elevado. Hablamos, además, de un derecho fundamental: el derecho al trabajo.

Fuente Dosmanzanas

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El obispo católico John Stowe se posiciona en contra de los despidos de trabajadores LGTB en instituciones católicas

Viernes, 16 de junio de 2017

bishopstowe1Podrían aprender de él los obispos españoles…

El obispo John Stowe ha sido ya noticia en esta página por presidir una oración en un encuentro de católicos LGTB. Ahora vuelve a merecer ser puesto de relieve por su posición en uno de los temas más delicados de la Iglesia institucional en su relación, precisamente, con las personas LGTB: la retirada de puestos de responsabilidad, y en el peor de los casos los despidos, de personas LGTB en instituciones católicas. Sus palabras tienen especial relevancia porque podrían ayudar a personas cuyo medio de vida depende de un sueldo en instituciones católicas.

John Stowe, obispo de Lexington (Kentucky), es franciscano. Hace pocas semanas ya nos referimos a él por presidir una ceremonia de oración en un encuentro de católicos LGTB. Se trataba, en concreto, de un encuentro de New Ways Ministry, una organización norteamericana que trabaja por la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica, y en presencia de gente de la significación de la hermana Jeaninne Gramick, una de las figuras más prominentes en este campo. Ahora vuelve a ser noticia porque en una entrevista realizada con motivo de su participación en ese mismo encuentro se ha pronunciado sobre el despido de personas LGTB de instituciones católicas.

Según el relato de la entrevistadora, Patricia Lefevere, “Cuando se le preguntó a Stowe cómo creía que la Iglesia debía responder a los casos de empleados LGTB —muchos de los cuales habían sido despedidos de posiciones en la Iglesia mantenidas durante mucho tiempo cuando sus matrimonios del mismo sexo se hicieron públicos o alguien los hizo públicos— remarcó que la iglesia debe ser consistente y no discriminatoria en su trato con sus empleados. ‘Debemos preservar nuestra tradición e integridad como iglesia’, dijo. ‘Nos arriesgamos a contradecirnos a nosotros mismos si queremos que nuestros empleados cumplan las enseñanzas de la Iglesia mientras nosotros no vivimos según nuestras enseñanzas, que siempre se han opuesto a la discriminación de todo tipo’. Stowe consideró que la iglesia podía encontrar una vía para ‘defender nuestra libertad religiosa sin violar los derechos humanos de nadie”.

En el contexto de los Estados Unidos, las declaraciones de Stowe son importantes porque tienen lugar precisamente en medio de un goteo de casos de discriminación hacia las personas LGTB desde que el matrimonio igualitario comenzó a ser una realidad en ese país, y sobre todo desde que el Tribunal Supremo extendiera ese derecho a todo su territorio. No solo se trata, de hecho, de personas que se casan con sus parejas: lo exacerbado de los ánimos hace que el mero hecho de saberse que es LGTB (incluso defender sus derechos públicamente) puede suponer problemas. En algunas ocasiones, la justicia ha acabado dando dado la razón a los despedidos, pero en otros, la ausencia de legislaciones contra la discriminación de las personas LGTB a nivel de los estados lo impide. Recientemente, ha cobrado también protagonismo el caso de personas trans que han visto negado su tratamiento en hospitales católicos, incluso con cancelaciones de última hora.

Pero la relevancia de sus declaraciones va más allá de los Estados Unidos y afecta a todas aquellas regiones en las que la Iglesia católica tiene un peso importante, como España o América Latina. Sobre todo, merecen ser destacadas porque suponen una interesante argumentación para acabar con los despidos o las retiradas de sus funciones a personas LGTB sin necesidad de un cambio doctrinal. Como señala el propio Stowe, se puede apelar a ser fieles a la propia doctrina de no discriminar para mantener a estas personas en sus puestos.

Con razón podrá argumentarse que este enfoque se queda corto, pero en el terreno práctico podría marcar una importante diferencia, crucial para quienes trabajan o cooperan en instituciones católicas de diverso tipo y no pueden permitirse esperar a una revisión de la doctrina para tener tranquilidad en sus empleos. Hay que tener en cuenta, sumando las instituciones educativas, sanitarias o de otra índole que están administradas de uno u otro modo por la Iglesia católica, que el número de personas afectadas es elevado. Hablamos, además, de un derecho fundamental: el derecho al trabajo.

Fuente Dosmanzanas

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El sacerdote jesuita James Martin llama a las iglesias a pronunciarse contra la persecución homófoba en Chechenia

Lunes, 24 de abril de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroOtro jesuita, para más señas papa, Francisco, permanece mudo ante este genocidio, como mudo ha estado en sus visitas a países africanos donde se nos persigue, acosa, asesina… Sus obispos, mudos, como los monos de Gibraltar que ni ven, ni oyen, ni dicen nada, pero con un agravante: Francisco y sus obispos SI ven, SI oyen… pero no dicen nada pisoteando el profetismo del Evangelio.

Las iglesias cristianas deben pronunciarse contra la persecución a las personas LGTB en Chechenia. Así de rotundo se ha expresado James Martin, un sacerdote de Estados Unidos del que ya hablamos el pasado 11 de abril. Se trata de un jesuita de notable relevancia que ya en ocasiones anteriores se ha destacado por su apoyo a las personas LGTB. Lo hizo, por ejemplo, tras el atentado de Orlando, y próximamente publicará un libro a favor del acercamiento entre jerarquía y comunidad LGTB que ha cosechado alabanzas de importantes miembros de la jerarquía católica.

James Martin es sacerdote jesuita y periodista. Actualmente es editor jefe de America, una importante publicación católica de Estados Unidos. Es también una de las voces más prominentes a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. Con ocasión del atentado en Orlando, Martin estuvo entre los primeros en alzar la voz: pidió que la jerarquía condenase el atentado hablando claramente de homofobia, bifobia y transfobia, y que se solidarizase explícitamente con el colectivo LGTB.

Con anterioridad, Martin había hablado de la probable homosexualidad del teólogo y mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, según una reciente y acreditada biografía, señalando, significativamente que “importa” que Bonhoeffer fuera gay, porque muestra que “los hombres y mujeres gais pueden ser santos, muy santos, incluso mártires“.

Ahora ha vuelto a destacarse por dos actos. El más reciente ha sido su pronunciamiento público contra la persecución en Chechenia; y el segundo es la próxima publicación de un libro a favor de la inclusión de las personas LGTB.

Llamamiento a pronunciarse contra la persecución en Chechenia

Así, en primer lugar, James Martin ha llamado a los católicos a denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia a través de sus perfiles en redes sociales. La propia revista America, de hecho, ha informado sobre la persecución.

Por una parte, James Martin ha publicado tres tuits: en el último afirma claramente que “el encarcelamiento de hombres gais en Chechenia es un asunto de dignidad humana. Las iglesias deben pronunciarse”; en el anterior recuerda la afirmación del Catecismo de que se debe evitar todo signo de discriminación injusta, y en el primero, que acompaña de un enlace al artículo de America, señala que la persecución en Chechenia es precisamente un ejemplo de discriminación injusta, acompañándolo significativamente de una foto de Putin.

También en Facebook ha dejado un mensaje en el que afirma: “La iglesia tiene una absoluta responsabilidad moral y debe pronunciarse a favor de todos aquellos que son marginados y perseguidos, en este caso los hombres gais en Chechenia que están siendo encarcelados y asesinados. Da igual lo que pienses sobre temas LGTB, esto es un claro ejemplo de ‘discriminación injusta’, condenada por el Catecismo de la Iglesia Católica (2358) y hay que oponerse. El encarcelamiento de estos hombres es un asunto de dignidad humana; el asesinato de estos hombres es un asunto de vida humana”.

Un libro que invita a “tender puentes” entre los católicos LGTB y la jerarquía

Por otra parte, este mismo sacerdote publicará próximamente un libro titulado Construyendo un puente (“Building a bridge”) en el que se pronuncia a favor del acercamiento entre la Iglesia católica y las personas LGTB. El libro está basado en una charla dada por James Martin con ocasión de un premio recibido por parte de New Ways Ministry, una organización que lleva más de 20 años trabajando a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. En dicha charla, animaba tanto a la jerarquía de la Iglesia como a los católicos LGTB a establecer un puente.

En la “primera dirección” de este puente, desde la jerarquía a los fieles católicos LGTB, destaca en particular la insistencia en que la jerarquía se refiera al colectivo con el nombre que dicho colectivo emplea para sí mismo. Esto significa dejar de utilizar términos como “estar aquejados de atracción por el mismo sexo” (que por ejemplo emplea con profusión en España el obispo Reig Pla, utilizando incluso el acrónimo AMS para darle más empaque) o incluso “homosexualidad”, por tener connotaciones excesivamente clínicas. Martin propone usar en su lugar los términos de la misma militancia, como LGTB o LGTBQ.

Ciertamente, Martin también pide a las personas LGTB católicas que tengan “comprensión” y “respeto” con la jerarquía, atendiendo a lo que, dentro de la doctrina, es su misión de enseñar. Puede que en algunos asuntos disientan, pero un camino de diálogo debe incluir, afirma Martin, el reconocimiento, por parte de los propios católicos LGTB, del papel que pese a todo corresponde a los obispos según la fe que ellos mismos profesan. Se ha de evitar por ello, afirma, el lenguaje agresivo que en ocasiones se escucha de parte de ámbitos LGTB católicos. En este sentido, invita también a ir más allá de los pronunciamientos en materia LGTB y a atender a otros mensajes de tipo social frecuentemente pasados por alto: “Frecuentemente, especialmente en asuntos de justicia social, puede que encuentres que te desafían con una sabiduría que no escucharás en ningún otro lugar en el mundo”.

Lo más interesante de este libro ha sido el apoyo explícito de algunas altas autoridades eclesiásticas, en forma de elogios que aparecerán en la cubierta del mismo. El cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio Laicos, Familia y Vida, ha afirmado que es “un libro bienvenido y muy necesario que ayudará a obispos, sacerdotes, colaboradores pastorales, y a todos los líderes eclesiales a ejercer un ministerio más compasivo a la comunidad LGTB. Ayudará también a los católicos LGTB a sentirse más en casa en la que, a fin de cuentas, es su iglesia”. El cardenal Joseph Tobin, hasta hace poco arzobispo de Indianápolis y ahora arzobispo de Newark, afirma por su parte que “en demasiadas partes de nuestra iglesia, las personas LGTB se les ha hecho sentir que no son bienvenidas, se les ha hecho sentir excluidas e incluso avergonzadas. El libro valiente, profético e inspirador de James Martin marca un paso esencial en la invitación a los líderes eclesiales a ejercer su ministerio con mayor compasión y al recordar a los católicos LGTB que son tan parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

En definitiva, se trata de una toma de postura positivamente destacable por venir de una figura prominente y por suscitar reconocimiento incluso entre miembros de la jerarquía católica. Poco que ver todavía, en cualquier caso, con la situación que vive la Iglesia católica en España.

Fuente Dosmanzanas

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El Consejo Evangélico de Madrid expulsa a la Iglesia Evangélica Española por sus pasos a favor de la inclusión de las personas LGTB

Miércoles, 15 de marzo de 2017

ieeNuestro apoyo total a la Iglesia Evangélica Española frente a esta bofetada homófoba y antievangélica:

El ultimátum se ha consumado. Por 38 votos a favor, 21 en contra y 11 abstenciones, el Consejo Evangélico de Madrid ha “dado de baja como miembro de pleno derecho” a la Iglesia Evangélica Española, una de las iglesias protestantes más veteranas y arraigadas en nuestro país, debido a su posición en favor de las personas LGTB. Como ya denunciamos hace un año, además de un grave caso de LGTBfobia, la expulsión supone también un incumplimiento tanto de la función propia del Consejo como de la tradición protestante de dar libertad a las iglesias. Sin embargo, ha servido también para que la Iglesia Evangélica Española se reafirme públicamente en su inclusividad.

En enero de 2016 explicábamos con detalle la situación. La Iglesia Evangélica Española había sido entonces amenazada de expulsión del Consejo Evangélico de Madrid mediante una carta firmada por Jesús Manzano y Manuel Cerezo, presidente y secretario, respectivamente, de esa institución, que agrupa a las iglesias protestantes de la comunidad autónoma y las representa ante el gobierno regional. La Iglesia Evangélica Española, una de las iglesias protestantes con mayor solera de España, estuvo paradójicamente entre las fundadoras del Consejo.

Aunque ya antes de esta amenaza la Iglesia Evangélica Española había recibido “avisos” por algunos gestos inclusivos, el desencadenante definitivo fue la decisión de su Sínodo, adoptada semanas antes, de ratificar la conocida como Declaración de Mamré, un texto explícitamente aperturista hacia las personas LGTB y sus familias. La amenaza de expulsión resultaba doblemente sorprendente. En primer lugar, por el carácter del Consejo Evangélico de Madrid, institución con una labor de representación pero no doctrinal. En segundo lugar, por la tradición protestante de respeto a la libertad de las iglesias en cuestiones internas. Pese a todo ello, una asamblea extraordinaria de la institución aprobó en octubre de 2014 definir en su reglamento de régimen interno una denominada “ética bíblica de la sexualidad” que consideraba únicamente aceptables “las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer”, argumento utilizado como base para la expulsión.

El episodio tenía, en cualquier caso, su lado positivo: la respuesta de la Iglesia Evangélica Española, que lejos de amedrentarse se reafirmó en su política de apertura hacia los fieles LGTB, y que ha acabado desembocando, este 13 de marzo, en su expulsión del Consejo Evangélico de Madrid, decidida por su asamblea general por 38 votos a favor, 21 en contra y 11 abstenciones. Una expulsión que adopta la forma, según ha matizado eufemísticamente el propio Consejo Evangélico de Madrid, de “baja como miembro activo de pleno derecho”, sin voz ni voto.

Un conflicto local que refleja tensiones globales

Más allá del marco español, la división del voto viene a confirmar las tensiones que vive el cristianismo protestante entre sus iglesias más clásicas, entroncadas con la Reforma del siglo XVI y sus figuras teológicas, y las más modernas iglesias surgidas a partir de movimientos religiosos que tuvieron lugar, sobre todo en Estados Unidos, ya en siglos posteriores. Las primeras, más abiertas a revisar sus posturas tradicionales, se caracterizan por un mayor peso de la reflexión teológica, y por lo general sus ministros deben seguir un largo proceso de formación intelectual y pastoral. Las segundas ponen el acento en el aspecto emocional y relativizan o minimizan el elemento de reflexión. Sus pastores suelen ser nombrados por las propias comunidades y cuentan con menos requisitos intelectuales.

En el protestantismo español están representadas ambas corrientes. Debido a su carácter minoritario, comparten los organismos de representación civil, como el Consejo Evangélico de Madrid o, a nivel estatal, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE). Hasta ahora han sobrellevado sus diferencias, que han mantenido al margen de la competencia de los órganos de representación, pero está claro que la LGTBfobia de muchas de ellas es motivo suficiente para romper este principio de no intervención.

Lo sucedido puede suponer, en cualquier caso, un revulsivo. De hecho, según han confirmado a dosmanzanas fuentes cercanas a la Iglesia Evangélica Española, la apuesta por la inclusión de las personas LGTB no solo no tiene vuelta atrás, sino que es firme y promete consolidarse. Estaremos atentos.

Fuente Dosmanzanas

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Celebran en Noruega la primera boda religiosa entre dos homosexuales

Sábado, 4 de febrero de 2017

kjell_and_erik-750x400Un minuto después de que entrara en vigor el matrimonio igualitario en la Iglesia Luterana de Noruega, una pareja gay se da el sí quiero.

El pasado 30 de enero, el Sínodo General de la Iglesia de Noruega aprobó, por 83 votos de 112 posibles, la institución de un rito litúrgico para celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. La decisión entró en vigor el 1 de febrero, permitiendo que por fin hayan comenzado a celebrarse bodas entre personas del mismo sexo en el país escandinavo. El Sínodo ya había aprobado en 2016 el matrimonio religioso igualitario, pero faltaba el último paso: ponerlo en práctica. Tras entrar en vigor la nueva liturgia, ya han comenzado a celebrarse bodas religiosas entre parejas del mismo sexo.

Según los medios locales, la primera pareja en hacer uso de ese derecho fue la formada por Kjell Frølich Benjaminsen, de 63 años, y Erik Skjelnæs, de 70, que después de 30 años de vida en común han podido dar el paso que siempre quisieron. Kjell Frølich Benjaminsen y Erik Skjelnæs llevan 36 años siendo pareja. Y ahora están casados, por la Iglesia, gracias al nuevo lenguaje que la Iglesia Luterana de Noruega (a la que dice pertenecer tres cuartos de la población) ha adoptado en sus ceremonias. “Estamos un poco chapados a la antigua. Además, la fe cristiana es una parte importante de nuestras vidas”, han argumentado, al ser preguntados por las razones por las que dan el paso después de treinta años de vida en común.

La norma entró en vigor el miércoles 1 de febrero a las doce de la noche, y un minuto después Kjell y Erik se daban el sí quiero en la parroquia de Eidskog delante de la pastora Bettina Eckbo.

51ea58bbfb2b0266ed762710129587ddfdbf9617fe16540fdd255d9e9743d51b-520x346Kjell y Erik se dan el sí quiero frente a la pastora Bettina Eckbo. (Foto: Fredrik Varfjell / NTB)

Ha sido divertido formar parte de algo tan acogedor. (Kjell y Erik) Representan los valores en los que se basa el matrimonio, la fidelidad y el apoyo mutuo en los días buenos y en los malos“, declaró la pastora Eckbo.

Ha sido un proceso largo y no exento de dificultades. En 2014, el Sínodo General rechazó por un estrecho margen el matrimonio igualitario, pese a que un año antes ocho de los doce obispos se habían mostrado a favor. Para evitar una escisión, sus miembros acabaron aceptando la bendición de las parejas del mismo sexo pero sin casarlas. Dos años después en abril del año pasado, ese mismo Sínodo se abrió por fin a la realidad de los tiempos y lo aprobó (meses antes los obispos noruegos lo habían recomendado por unanimidad). Y aunque los clérigos que no quieran celebrar estos matrimonios podrán continuar sin hacerlo, se arbitrarán las medidas necesarias para que todas las parejas tendrán el derecho de contraer matrimonio en sus parroquias locales. Durante la conferencia anual de la Iglesia, los miembros del clero aprobaron la celebración de matrimonios homosexuales pero no se ponían de acuerdo en cómo utilizar el lenguaje para sustituir el “marido” y “mujer” por palabras que reflejaran la neutralidad de género. Al final la solución ha sido no utilizar los términos “marido” ni “mujer“.

“Este es el día en que una oración y un sueño se han hecho realidad. No se debería dar la espalda a ninguna pareja”, dijo Gard Sandaker-Nilson, sacerdote y líder de la Iglesia Pública Abierta, un movimiento dentro de la Iglesia Luterana a favor de cambiar estas reglas.

La Iglesia de Noruega, pese a haber perdido su condición tradicional de religión de Estado en 2012, sigue siendo la más importante del país. Antes de plantearse el matrimonio igualitario, esta iglesia ya permitía la ordenación de sacerdotes abiertamente homosexuales desde 2007.  Noruega aprobó el matrimonio igualitario civil en 2008, cuando se convirtió en el sexto país del mundo y primero nórdico en reconocer este derecho,  pero optó por no permitir las bodas religiosas hasta 2016, cuando, finalmente, se dispuso que aunque los miembros del clero no están obligados a oficiar matrimonios entre personas del mismo sexo, las parejas sí tienen el derecho a casarse en una iglesia de su elección, y ahora la Iglesia noruega se consolida así como la tercera gran confesión luterana de la región en adoptar esta decisión:   La Iglesia de Suecia fue pionera con una decisión histórica de su Sínodo en 2009 y la Iglesia de Dinamarca siguió sus pasos tras la aprobación del matrimonio igualitario en este país en 2012. La Iglesia de Islandia, por su parte, celebra de facto bodas entre personas del mismo sexo, sin que haya mediado decisión explícita alguna, al limitarse, como iglesia de Estado, a aplicar la ley de matrimonio igualitario aprobada por el Parlamento islandés en 2010 (aunque ha habido quejas de discriminación, que en 2015 llevaron a la obispa de Islandia a aclarar que los ministros de su Iglesia no pueden negarse a aplicar la ley), y se une para formalizar también el matrimonio religioso a la Iglesia Episcopal de EE.UU, la  Iglesia Protestante Unida de Francia y a la Iglesia Presbiteriana de EE.UU., la inclusiva Iglesia Unida de Cristo o algunas corrientes cuáqueras, que a imitación de sus correligionarios del Reino Unido ya celebraban bodas entre personas del mismo sexo). Son confesiones que, en conjunto, cuentan con millones de fieles y una larga historia.

Y… dos gays se han casado por la Iglesia en Noruega y … colorín cololorado… el suelo no se abrió para tragárselos a todos directos al infierno ni Dios ha bajado del cielo para castigarles con siete plagas. Y es que, al fin y al cabo, tener fe no implica ser un patético homófobo.

Fuente: Reuters, The Local, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Se cumplen treinta años del documento que de una forma más negativa ha marcado la discriminación de las personas LGTB en la Iglesia católica

Martes, 8 de noviembre de 2016

beso-gay-vaticanoUn despropósito que Francisco no ha eliminado aún…

Se acaban de cumplir treinta años de la “Carta a los obispos sobre la atención pastoral a las personas homosexuales”, sin duda el documento más importante emitido en materia expresamente LGTB por la Iglesia católica. Un texto que frenó en seco numerosas iniciativas entonces en marcha y que aún hoy parecen audaces. Hacemos memoria de esta carta, de sus circunstancias y su repercusión.

El 31 de octubre de 1986 el Vaticano publicaba la Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales. Juan Pablo II era papa, y Joseph Ratzinger, luego papa Benedicto XVI, era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Un documento que es conocido también como Homosexualitatis problema, sus dos primeras palabras en latín. En Estados Unidos algunos la llamaron también “la Carta de Halloween”, por la fecha en que fue publicada.

El documento pretendía salir al paso del debate en torno a la integración de gais y lesbianas en la Iglesia católica suscitado por la mínima apertura que había significado un documento anterior, la Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual, de 1975, bajo el pontificado de Pablo VI. Un texto que había reconocido por primera vez que la inclinación homosexual en sí misma no era pecado. Esta mínima concesión fue suficiente para que en ciertos lugares se iniciara un acercamiento a la comunidad LGTB (al principio centrada casi exclusivamente en gais y lesbianas), lo que causó inquietud en el Vaticano y motivó la publicación de este segundo documento.

Como era de esperar, la Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales supuso un cerrojazo a todas las esperanzas de cambio. Pero no solo eso: en ese documento se incluyeron además observaciones sobre las motivaciones de los activistas LGTB católicos y seculares notablemente duras, se marcó con el sello de la desconfianza el apoyo a leyes antidiscriminatorias y se hicieron unas anotaciones “sociológicas” que motivaron que incluso algunos miembros de la jerarquía se vieran posteriormente obligados a relativizarlas en su valor. Fue un cierre de filas doctrinal y una negativa a todo diálogo. En cualquier caso, aunque sea para mal, la Carta sigue siendo el documento doctrinal más importante sobre homosexualidad, y sus consecuencias siguen sintiéndose hoy. Por ello, merece la pena recordarla en algunas de sus tesis, así como el contexto en que se produjo.

El trasfondo: una década de debates e iniciativas audaces (1975-1985)

juan-pablo-ii-y-ratzinger2Entre los últimos años 70 y primeros 80 se habían adelantado propuestas teóricas e iniciativas muy interesantes sobre la inclusión de gais y lesbianas en la iglesia católica, sobre todo en los Estados Unidos. Desde el punto de vista teórico, destacan especialmente dos textos: el libro La sexualidad humana, de la Asociación Católica de América, y La iglesia ante la homosexualidad, del entonces jesuita padre John J. McNeill (a quien en su momento dedicamos un obituario en esta página). En ambos casos se defendía la posibilidad de relaciones físicas homosexuales moralmente buenas desde un punto de vista cristiano.

En cuanto a las iniciativas, algunas resultarían innovadoras y atrevidas incluso hoy (1). En 1981, la archidiócesis de Baltimore estableció uno de los primeros ministerios diocesanos para gais y lesbianas católicos. En 1983, la archidiócesis de San Francisco emitió el primer plan global de pastoral para personas homosexuales. También en 1983, la Conferencia Católica del Estado de Washington, formada por los obispos de tres diócesis del estado, publicó un documento titulado El prejuicio contra los homosexuales y el ministerio de la Iglesia, donde se llegaba a decir que la enseñanza sobre la homosexualidad requería “repensarse y desarrollarse”, y se urgía a la Iglesia a llevar a cabo una “investigación teológica sostenida respecto de su propia tradición teológica sobre la homosexualidad, de la cual nada es enseñanza infalible”. Por último, en 1985, los encargados del acercamiento pastoral a gais y lesbianas de la archidiócesis de Baltimore publicaron Homosexualidad: una perspectiva católica positiva. Aunque no cuestionaba el magisterio oficial, su enfoque positivo despertó recelos en algunos sectores de la iglesia.

Por otra parte, las asociaciones LGTB cristianas proliferaban, en Estados Unidos y fuera. Dignity era la organización más veterana, pero también estaba la Conferencia de Católicas Lesbianas. Había organizaciones dedicadas a religiosos y sacerdotes LGTB, como Communications Ministry, Christian Community Association, Rest, Renewal o Re-Creation. Por último otras organizaciones se dedicaban a la comunicación entre la comunidad LGTB y la iglesia, como New Ways Ministry (aún existente), SIGMA (Sisters in Gay Ministry Associated) y la Consultation on Homosexuality, Social Justice and Roman Catholic Theology.

Condena de toda relación sexual y descalificación de cualquier cambio doctrinal

imagen-9106720-2-pngTodas estas iniciativas preocuparon sin duda al Vaticano, que quiso emitir un comunicado a los obispos para “aclarar” en qué podía consistir y en qué no la pastoral con homosexuales. El resultado fue la Carta que comentamos. En primer lugar, prohibía toda pastoral que implicara aprobación de las relaciones homosexuales. Con ser esto ya un freno a las iniciativas que se estaban dando, la Carta fue más lejos, realizando afirmaciones recibidas por muchos como hirientes.

En primer lugar, estaba la calificación de la misma orientación sexual. Aunque mantenía que en sí misma la homosexualidad no era pecado, sí que le otorgaba un valor negativo en sí mismo:

En la discusión que siguió a la publicación de la Declaración [acerca de ciertas cuestiones de ética sexual, de 1975], se propusieron unas interpretaciones excesivamente benévolas de la condición homosexual misma, hasta el punto que alguno se atrevió incluso a definirla indiferente o, sin más, buena. Es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada”.

Por ello, la atención pastoral debía realizarse “para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable”.

Pero el texto iba aún más allá, haciendo una serie de observaciones sobre los colectivos LGTB y sobre los activistas católicos a favor de las personas LGTB en la iglesia que muchos recibieron como hirientes. Así, las personas que trabajaban para un cambio en la iglesia eran descritas con tonos exclusivamente negativos:

Dentro de la Iglesia se ha formado también una tendencia, constituida por grupos de presión con diversos nombres y diversa amplitud, que intenta acreditarse como representante de todas las personas homosexuales que son católicas. Pero el hecho es que sus seguidores, generalmente, son personas que, o ignoran la enseñanza de la Iglesia, o buscan subvertirla de alguna manera”.

Por ello, el que estuvieran bajo el paraguas de la institución significaba: “mantener bajo el amparo del catolicismo a personas homosexuales que no tienen intención alguna de abandonar su comportamiento homosexual”. Igualmente, la Carta identificaba toda protesta con una “táctica”:

Una de las tácticas utilizadas es la de afirmar, en tono de protesta, que cualquier crítica, o reserva en relación con las personas homosexuales, con su actividad y con su estilo de vida, constituye simplemente una forma de injusta discriminación”.

Contra el apoyo a políticas antidiscriminatorias y referencias muy cuestionables al sida y la violencia homófoba

No era lo único, Sin embargo. También se rechazaba que se buscara apoyo en los católicos a leyes antidiscriminatorias a favor de las personas LGTB, en asuntos laborales o para el alquiler de casas (recuérdese la urgencia de estos temas en los peores años de la la crisis del sida). En este sentido, la Carta consideraba que cuando se buscaba el apoyo a estas leyes, en realidad se estaba buscando la aceptación de la conducta homosexual:

En algunas naciones se realiza, por consiguiente, un verdadero y propio tentativo de manipular a la Iglesia conquistando el apoyo de sus pastores, frecuentemente de buena fe, en el esfuerzo de cambiar las normas de la legislación civil. El fin de tal acción consiste en conformar esta legislación con la concepción propia de estos grupos de presión, para quienes la homosexualidad es, si no totalmente buena, al menos una realidad perfectamente inocua”.

Más aún, para apoyar este rechazo a apoyar leyes discriminatorias porque significaba apoyar la homosexualidad, la Carta realizó una de sus afirmaciones peor recibidas. En ella, se insinuaba la relación entre homosexualidad y sida, con un texto que roza la culpabilización de los activistas LGTB por la difusión de la enfermedad:

Aunque la práctica de la homosexualidad amenace seriamente la vida y el bienestar de un gran número de personas, los partidarios de esta tendencia no desisten de sus acciones y se niegan a tomar en consideración las proporciones del riesgo allí implicado”.

La Carta contenía otro pasaje muy discutible sobre la violencia contra las personas LGTB, que por un lado rechazaba:

“Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen (…) La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones”.

Para a continuación decir lo siguiente:

Sin embargo, la justa reacción a las injusticias cometidas contra las personas homosexuales de ningún modo puede llevar a la afirmación de que la condición homosexual no sea desordenada. Cuando tal afirmación es acogida y, por consiguiente, la actividad homosexual es aceptada como buena, o también cuando se introduce una legislación civil para proteger un comportamiento al cual ninguno puede reivindicar derecho alguno, ni la Iglesia, ni la sociedad en su conjunto deberían luego sorprenderse si también ganan terreno otras opiniones y prácticas torcidas y si aumentan los comportamientos irracionales y violentos”.

Se entiende fácilmente que esta declaración causara estupor muchos activistas LGTB, personas de la sociedad civil y hasta no pocos católicos, incluidos clérigos. No en vano, el que entonces era arzobispo de San Francisco, John R. Quinn, en su comentario a la Carta, se vio en la necesidad de exhortar a distinguir entre sus afirmaciones “doctrinales” y sus “observaciones sociológicas”.

Un documento que ha marcado las tres décadas posteriores

Homofobia religiosaA pesar de estar dirigida en principio a los obispos, la Carta causó un fuerte impacto entre los católicos, al menos de Norteamérica y Europa occidental. En primer lugar, fue un golpe muy duro para los activistas LGTB católicos y sus aliados, acusados genéricamente de tener intereses espurios. Lo fue también para quienes manejaban una visión más abierta de la Iglesia católica, al ver cómo se cerraban filas en todos los aspectos doctrinales (el texto debe enmarcarse en un contexto de reafirmación de la doctrina en moral sexual y personal en todos los niveles: anticoncepción, técnicas de reproducción asistida, etc.). En un nivel más práctico, supuso que las asociaciones LGTB católicas que no aceptaron la doctrina que marcaba fueron expulsadas en casi todas las diócesis de los espacios propiedad de la Iglesia.

Es cierto que este cerrojazo no supuso el final del activismo LGTB católico y cristiano. En medio de muchas dificultades, agravadas por la crisis del sida (recuérdese que la Carta fue publicada en octubre de 1986), Dignity y otros colectivos mantuvieron su actividad. En este contexto, merece la pena recordar que la Carta permitió que el movimiento LGTB católico recuperara para el activismo a John J. McNeill, quien decidió romper su silencio impuesto para protestar contra este documento.

Igualmente, otros grupos fueron surgiendo en Estados Unidos y otros países. El movimiento LGTB católico y “revisionista” siguió vivo a pesar de la Carta. En un primer momento logró el mérito nada desdeñable de sobrevivir. Posteriormente ganó en peso y organización. Y lo ha hecho hasta el punto de que 30 años después, cuando parece haber signos de un mínimo deshielo, algunos en la Iglesia católica vuelven a pensar que va siendo hora de darles espacio.

El hecho de que la Carta siga en vigor como doctrina oficial de la iglesia (conviene recordarlo) impide todo optimismo fácil. Pero también es cierto que tres décadas de vigencia no han logrado acallar esas voces a favor de las personas LGTB, que tan duros calificativos recibieron entonces.

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(1) Las informaciones sobre el contexto previo, así como las declaraciones del arzobispo de San Francisco, están tomadas de un libro de Jeaninne Gramick y Pat Furey, The Vatican and Homosexuality. Reactions to the Letter to the Bishops of the Catholic Church on the Pastoral Care of Homosexual Persons, Nueva York, Crossroad, 1988.

Fuente Dosmanzanas

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Una campaña a favor de las personas LGTB, apoyada por varios medios católicos, desata el enfado de los obispos

Lunes, 10 de octubre de 2016

img_2162Una campaña desarrollada en Polonia y que llama al encuentro entre personas LGTB y la Iglesia católica ha recibido precisamente el apoyo de varios medios de comunicación católicos. Esa misma campaña, sin embargo, ha suscitado un notable malestar en la jerarquía. No obstante, los medios que la han apadrinado han mantenido su apuesta, un signo mínimamente alentador en un país con una potente deriva conservadora.

A principios del mes de septiembre, diferentes grupos LGTB polacos lanzaron una campaña en todo el país bajo el lema “Démonos un signo de paz” (“Przekażmy sobie znak pokoju”). Entre los colectivos promotores se encuentra, de forma destacada, la organización LGTB cristiana “Fe y Arco Iris” (“Wiara i Tęcza”). La campaña, además, recibió el apoyo expreso de varios medios de comunicación católicos: Wiez, Znak y Tygodnik Powszechny.

Dicha campaña, aún visible en internet, incluía la exhibición de carteles con la imagen de dos manos entrelazadas, en clara alusión al gesto de darse la paz en la misa. Una de las manos tiene una pulsera arco iris y otra un rosario, con el texto que da título a la campaña por encima. Además, en la página web es posible acceder al testimonio en vídeo de varias personas LGTB cristianas. Está por ejemplo Misha Cherniak, uno de los organizadores, de quien ya hablamos en esta página a propósito del “refugio del peregrino LGTB” organizado en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Cracovia. Encontramos también otros miembros de Fe y Arco Iris o un padre y su hijo LGTB. Hay también testimonios de diversos profesionales y, muy singularmente, de medios de comunicación católicos que apoyan la campaña.

Por otra parte, en el contexto de la campaña, se han planeado encuentros directos entre personas LGTB y otros fieles católicos. Dichos encuentros han recibido a su vez el apoyo de un grupo de padres con hijos LGTB, quienes han elevado al papa Francisco una petición para que cese el odio contra sus hijos.

Condena de los obispos polacos

Como era de esperar, la campaña ha provocado una fuerte reacción contraria entre los obispos polacos. Molesta especialmente el apoyo de los medios católicos. La Conferencia Episcopal Polaca ha emitido, de hecho, un comunicado en que les menciona expresamente. Sobre el cartel con las manos entrelazadas, el comunicado expresa que “Si extender las manos significa aceptar a la persona, nunca significa aprobar su pecado. Los miembros de una comunidad reunidos en torno a la liturgia tienen un deber permanente de apartarse de sus fantasías pecaminosas. Tememos que esta acción, que saca el gesto de darse la mano fuera de su contexto litúrgico, adopte un significado incompatible con la enseñanza de Cristo y de la iglesia”. Un comunicado que se ha acompañado además de declaraciones contrarias a la campaña de algunos jerarcas católicos, como los cardenales Kazimierz Nycz de Varsovia y Stanislaw Dziwisz de Cracovia. Este último ha señalado que los activistas LGTB católicos están “falseando la enseñanza inmutable de la Iglesia”.

Un aspecto alentador es que esta reacción no parece haber amedrentado a los medios. En este sentido, destaca el comunicado conjunto de los editores de Znak, que se felicita de haber contribuido a visibilizar una realidad. “Nuestra implicación como padrinos de esta campaña en los medios estaba únicamente dirigida a señalar aquellos elementos de la enseñanza de la Iglesia que son poco conocidos y dispersos en Polonia. Los católicos polacos han recibido ahora de sus obispos un llamamiento claro de sus pastores a que traten a sus hermanos y hermanas homosexuales con dignidad y respeto. Si nuestra implicación en esta campaña fue mal entendida, entonces quizás fue una felix culpa o un error afortunado”, señala.

Fuente Dosmanzanas

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Un vecino de Brihuega asegura haber sido vetado como cofrade por su condición sexual

Viernes, 7 de octubre de 2016

agustinAgustín Bugeda, vicario de la diócesis

“No vive de acuerdo a las normas” dice la diócesis

Se presento a miembro de la Junta de la Cofradía de la Virgen de la Peña

Guillermo Domínguez, un joven de 25 años vecino de Brihuega, ha denunciado públicamente que su párroco, Mariano Marco, con el consentimiento expreso del obispado de Sigüenza-Guadalajara, le ha prohibido formar parte de la junta directiva de la Cofradía de la Virgen de la Peña debido a su orientación sexual, y ello pese a que su candidatura había siendo aprobada por la propia junta tras un primer intento del párroco de vetarle. 

El cofrade y vecino de Brihuega, Guillermo Domínguez Llorente, ha denunciado que el párroco, Mariano Marco, “con el consentimiento del Obispado”, le ha “vetado” para formar parte de la Junta Directiva de la Cofradía de la Virgen de la Peña,por su orientación sexual“, entendiendo que no vive acordó con la moral cristiana“. Así lo indica en un comunicado que ha remitido a los medios de comunicación, a través de la Asociación Wada LGTB de Castilla-La Mancha, desde donde entienden que se trata de un caso de “homofobia”.

“Desde pequeño, mi abuela y mi madre me educaron en la fe cristiana y católica y en el amor a la Virgen de la Peña”, señala el afectado en el comunicado que ha hecho llegar a través en la Asociación, en el que expone que si decidió presentarse a la Junta Directiva fue para dar “un paso más” en su compromiso por la fe y “queriendo servir a todos los cofrades”.

En la misma, expone que él presentó su solicitud “en tiempo y forma” y motivado por el “amor” a la Virgen de la Peña, y que el 22 de agosto se celebró la asamblea y el párroco de Santa María informó que de las cinco candidaturas cuatro eran aptas, la suya no lo había sido.

Según el afectado, la razón que dio es que no vive “acorde” con la moral cristiana. “Pero para mí ser cristiano se resume en el amor a Cristo y al prójimo, porque Cristo no vino a juzgar a nadie sino a acoger a todas las personas”, indica en su carta.

Aunque, según Domínguez, finalmente, la Junta Directiva decidiera que sí entraba por siete votos a favor, este domingo, 2 de octubre, se celebró la primera reunión de esta, de la que él formaba parte, para elegir los cargos que la conforman. “El párroco, Mariano Marco, me ha dicho que no podía formar parte porque había hablado con el Obispado y me lo habían denegado“, algo que considera una “injusticia” entendiendo que no figura en los estatutos que esto pueda hacerse.

Ahora pide que las explicaciones se le den por escrito, lamentando que “parece mentira que en pleno siglo XXI continuemos sin reconocer a Jesús entre nosotros. Si él hubiera estado presente no lo hubiera permitido, me hubiera cogido y me hubiera puesto a su derecha”, apostilla en su carta.

Domínguez critica esta decisión entendiendo que su candidatura había sido aprobada el pasado mes de agosto por el resto de la directiva “tras un primer intento de vetarle el párroco a nivel individual”.

Por su parte, desde la Asociación WADO LGTBI+ de Castilla La Mancha, su presidente, Ignacio de la Iglesia, considera “una aberración que este tipo de actos queden impunes”. El colectivo Wado LGTBI+ de Castilla-La Mancha, que ha difundido la denuncia en redes sociales y en un comunicado de prensa, considera que lo sucedido con Domínguez es un acto de desprecio que no puede tolerarse. “Es una aberración que este tipo de actos queden impunes”, ha declarado su presidente, Ignacio de la Iglesia. “Y aunque vetar a alguien por su orientación sexual es ya un caso grave de discriminación por LGTBIfobia, no entendemos que además desde la Iglesia se puedan hacer estos vetos en organizaciones seglares no dirigidas por la Iglesia, ha añadido.

Tanto para la asociación como para el afectado, se trata de un tipo de “discriminación, y exigen tanto al párroco como al Obispado que “se retracten y pidan perdón a Guillermo Domínguez, por su discriminación”.

Agustín Bugeda, vicario de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, ha confirmado que en efecto se ha vetado la incorporación del joven cofrade a la junta directiva, negando que ello se deba a su orientación sexual sino a que “no respeta las normas de la Iglesia”, en referencia a su relación de pareja y precisa que pasaría igual si fuese una pareja heterosexual separada. Bugeda, en ese sentido, ha asimilado su situación a la de un cofrade heterosexual que viva en pareja sin estar casado por la Iglesia. Argumento que tampoco convence al presidente de Wado. “Si fuéramos realistas y estrictos según se postulan, incluso aquellas personas que vivan en matrimonio y lleguen a usar métodos anticonceptivos en sus relaciones sexuales tampoco podrían formar parte porque la Iglesia considera que el sexo solo tiene un objetivo: la procreación”, ha declarado. “El daño, no solo del cofrade, sino de cualquier persona que se sienta identificada con él, está ya hecho”, ha añadido.

En declaraciones a Europa Press, el vicario general ha querido dejar claro que lo mismo sucedería en el caso de que se tratase de una mujer u hombre separado o divorciado que estuviese viviendo con su pareja sin estar casados, “sea homosexual o heterosexual”, precisa. Para Bugeda se trata de “sentido común” que “una persona que no vive de acuerdo a las normas canónicas de la Iglesia no puede pertenecer a este órgano, aunque si puede ser miembro de la Hermandad”, afirma.

Y es que, según ha explicado Bugeda, el artículo 10 de los Estatutos Marco de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara, tomados de la Iglesia –dice–, recoge que “para garantizar que en la Cofradía se conserva la integridad de la fe y las costumbres y evitar que e introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, no se admitirán aquellas personas cuya actividad privada o pública no sea coherente con los postulados de la fe y moral cristiana”.

En este sentido, ha precisado que una persona homosexual podría ser “perfectamente” presidente de la Cofradía pero si moralmente “vivieran tranquilo en su casa, y llevara su condición sexual con paz y tranquilidad”.

Bugeda ha apostillado además que Domínguez sabía esto, y “se le dijo de forma privada” que no se presentara, pero se presentó, “y el párroco le tuvo que decir que no, por propia coherencia”, ha dicho, insistiendo en que pasaría lo mismo en caso de personas separadas o divorciadas que vivieran en pareja, porque así lo indican los estatutos.

Por último, el vicario ha concluido en que ellos no juzgan a nadie por lo que hace pero que para optar a determinados cometidos hay estatutos que consideran que vivir en pareja fuera del matrimonio “no es coherente con los postulados de la fe moral cristiana, independiente de que la pareja sea hombre o mujer”, puntualiza.

Wado LGTB+ ha pedido que tanto el Ayuntamiento de Guadalajara como el de Azuqueca de Henares dejen al obispado de Sigüenza-Guadalajara sin ningún tipo de subvención pública, colaboración económica o partida publicitaria, en aplicación de las respectivas mociones que en materia LGTBI y de diversidad de género aprobaron este año ambos municipios y en las que estos se comprometían a sancionar a las personas jurídicas que no respetasen la diversidad afectivo sexual.

Insertamos a continuación el texto de la carta en la que Guillermo Domínguez, muy afectado por lo sucedido, denunciaba la discriminación de la que ha sido objeto por parte de una Iglesia de la que se siente parte integrante desde su más tierna infancia:

El Evangelio es un mensaje universal de amor que acoge a todos y en su tiempo fue una lección de vida para los que convivieron con Cristo.

Mi madre y mi abuela me educaron en la Fe Cristiana y Católica y en el amor a la Virgen de la Peña. En mi Parroquia fui bautizado, recibiendo el Espíritu Santo en ese acto de amor que Dios nos brinda, en mi Parroquia recibí la Primera Comunión en acto consciente y motivado siempre por el amor a Dios, después recibí el Sacramento de la Confirmación a través del cual adquirí el compromiso de que en mi corazón, Dios no dejaría nunca de habitar, también fui catequista en mi Parroquia, Santa María de la Peña, comprometiéndome a educar en la Fe a los más pequeños con la intención de que Dios hiciera tan feliz a estos niños y niñas como a mi me ha hecho.

En el mes de agosto de este año, 2016, decidí presentarme a la Junta directiva de la Virgen de la Peña, queriendo dar un paso más en mi compromiso con la Fe y queriendo servir a todos los Cofrades.

Presente mi solicitud en tiempo y forma, motivado siempre por el amor a Nuestra Patrona.

El día 22 de agosto, según la costumbre y después de la Misa de la Octava, se procedió a celebrar la Asamblea en la que se plantearon las candidaturas de los nuevos aspirantes que formarían parte de dicha Junta Directiva, este año eran cinco miembros salientes  solos e habían producido cinco solicitudes para formar parte de ella, entre las que se encontraba mi solicitud, siendo un acto más de compromiso con la Iglesia de la que formo parte.

En dicha Asamblea, el Párroco de Santa María, Don Mariano Marco Escolano, informó que de las cinco candidaturas, cuatro eran aptas y una no lo era, siendo la no apta la que corresponde a mi persona, Guillermo Domínguez Llorente. La razón principal es que, según él, yo no vivo acorde con la moral cristiana. Para mi, ser cristiano se resume en el amor a Cristo y en el amor al prójimo, base esencial del Cristianismo y del Evangelio. Cristo no vino a juzgar a nadie sino a acoger a todas las personas.

Después de mucho debate entre las personas que allí se encontraban, se decide que la Junta Directiva será la que votará y decidirá si yo finalmente entraría a formar parte de ella, siendo, por siete votos a favor, aceptada mi entrada en la nueva Junta Directiva, así consta en el acta de dicha asamblea.

Hoy, dos de octubre se ha celebrado la primera reunión de e la Junta Directiva, de la cual yo formo parte, para elegir los cargos que la conforman, y nuestro Párroco, don Mariano Marco Escolano, me ha dicho que no podía formas parte de la Junta de la Cofradía porque había hablado con el Obispado y me habían denegado formar parte de la misma, solo pide la misma seriedad con la que yo he planteado mi candidatura y se me responda por escrito. También me gustaría que todos los miembros de la Junta Directiva conozcan los estatutos que la rigen porque es su obligación y así se darán cuenta de tal injusticia.

Parece mentira que en pleno siglo XXI continuemos sin reconocer a Jesús entre nosotros, si él hubiera estado presente no lo hubiera permitido, me hubiera acogido y me hubiera puesto a su derecha.

Guillermo Domínguez Llorente

En definitiva, el enésimo episodio de discriminación a una persona LGTB en el seno de la Iglesia católica. Episodios de los que desde Cristianos Gays seguiremos haciéndonos eco y denunciando. En primer lugar, por solidaridad con alguien que en un aspecto tan preciado de su vida personal ha sido discriminado solo por ser, no lo olvidemos, abiertamente LGTB. Pero incluso más allá de las creencias religiosas de cada uno y de las organizaciones a las que quiera o no adherirse, no consideramos admisible que una institución con personalidad jurídica, y la Iglesia católica lo es, pueda discriminar a uno de sus miembros por su orientación sexual o su identidad o expresión de género. Tan simple como eso.

Fuente Religión Digital/Ep/Dosmanzanas

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Dos películas que reflejan la realidad LGTB en comunidades cristianas conservadoras (II): “Henry Gamble’s Birthday Party”

Sábado, 27 de agosto de 2016

Henry-Gamble-2Hace ya un tiempo os presentamos una película que reflejaba con finura la vivencia de la realidad LGTB en comunidades cristianas conservadoras: The Wise Kids (2011). Ahora nos ocupamos de otro filme que ofrece un retrato complementario, Henry Gamble’s Birthday Party (2015). Ambos largometrajes constituyen un cuadro extraordinario no solo de ciertas comunidades evangélicas de los Estados Unidos, sino de lo complejas que pueden ser las relaciones entre la realidad LGTB y la creyente, en particular la cristiana.

Stephen Cone es un director de cine independiente afincado en Chicago, gay y que creció en una comunidad baptista. Tras un periodo de alejamiento, descubrió que para hallar su voz debía volver a sus orígenes como gay en una iglesia evangélica. En particular, se sintió llamado a reflejar la realidad de las personas creyentes, y entre ellas de las personas LGTB. Ello ha dado lugar a dos películas notables, con muchos puntos en común pero acentos diferenciados: The Wise Kids, intimista y que presenta un retrato más amable, y Henry Gamble’s Birthday Party, una descripción más crítica. De la primera nos ocupamos en su momento, hoy dedicamos esta entrada a la segunda. En ambas películas Stephen Cone, además de director, es el guionista, lo que les da un carácter aún mayor de creación personal.

[Advertencia previa: esto pretende ser un breve ensayo sobre los temas tratados en la película; por ello, al igual que en el anterior filme, contiene inevitablemente spoilers].

Una familia aparentemente ejemplar

Si The Wise Kids presentaba una pequeña comunidad, Henry Gamble’s Birthday Party nos sitúa ante la familia del pastor de una megaiglesia evangélica. En apariencia todo es modélico: se trata de una familia ejemplar, que encarna los valores de la “mayoría moral” del cristianismo evangélico estadounidense. Está el pastor Bob Gamble, líder de la gran comunidad tras el fallecimiento del anterior pastor (que fue su mentor y es reiteradamente recordado en el film como una figura recordada y querida en su comunidad); su mujer, Kat, y sus dos hijos adolescentes, Henry y Autumn. Viven en una gran casa con piscina y jardín; en la que se desarrolla toda la acción de la película, que transcurre en un solo día.

Al igual que en The Wise Kids, Stephen Cone muestra una gran sensibilidad con la experiencia de las personas creyentes a la hora de presentar a sus personajes. Sus retratos son creíbles. Cuando Henry reza al principio de la película, es una auténtica oración la que contemplamos. Quien haya conocido a creyentes (no necesariamente fundamentalistas) los ve bien reflejados en los personajes de Cone. Una ausencia de caricatura que hace aún más potente su mirada crítica, al mostrarnos a personas con creencias reales que se enfrentan a un mundo que cada vez les es más ajeno, así como a sus propias inconsistencias.

Una fiesta perfecta en apariencia

Henry-Gambles-Birthday-Party-2016-720p-WEBRip-filmxy.com_sHenry cumple 18 años y todo está preparado para una celebración modélica. Asisten los jóvenes de la congregación, sus progenitores y abuelos… Sin embargo, conforme avance el día, iremos percibiendo la realidad oculta tras tanta perfección aparente. Ya la primera escena muestra a Henry compartiendo su cama con su amigo Gabe la noche anterior. Este, tras hablarle de una chica que le gusta, le propone que se masturben. En apariencia, un juego de adolescentes heterosexuales. Sin embargo, ya en ese momento vemos que Henry mira a su amigo con interés especial.

A la mañana siguiente empiezan a llegar los invitados. Ya desde el principio los pequeños gestos dejan entrever incomodidades reprimidas. El signo más claro de estas fricciones solapadas es la división entre grupos. En primer lugar, entre un grupo religioso, los amigos de la iglesia, y otro secular, los amigos del instituto. A su vez, en el grupo religioso están los chicos adolescentes amigos de Henry y otros algo más mayores con responsabilidades de monitores en actividades, como campamentos. Por otro lado están los adultos, que desde las terrazas observan a los jóvenes en la piscina. Dos personajes no acaban de encajar en ningún grupo: Grace, sometida a una madre extremadamente puritana, y Ricky, un joven que genera incomodidad ya desde que se anuncia su asistencia a la fiesta. Se trata del hijo del alabado pastor que antecedió a Bob.

Las tensiones entre los grupos quedan claras. Por una parte, entre los religiosos y los seculares. Así, uno de los monitores le pregunta a una chica si va a la iglesia; cuando le responde que no, le pregunta si es creyente, a lo que ella le responde que cree en “muchas cosas”, pero él le insiste preguntando si cree “en algo así como Dios”. Otro momento de tensión se produce a propósito de las “universidades cristianas”, instituciones de marcado carácter confesional —mucho mayor del que podamos conocer en España— donde incluso se niega la teoría de la evolución. Una negativa que hace aflorar otra discusión. En particular, la realidad LGTB es uno de los principales motivos de división entre los seculares —que no ven problema alguno e incluso comentan con naturalidad los encuentros homosexuales de compañeros suyos— y los religiosos, que mantienen el clásico “odia el pecado, ama el pecador”, sin que puedan evitar incomodidad ante la mera mención del tema.

Pero hay más, pues la división también se da dentro de los jóvenes cristianos: entre los adolescentes y los monitores. La diferencia de edad es pequeña, pero claramente los más jóvenes se muestran más permisivos; algo que para los monitores solo pueden ser fruto de la “confusión”, especialmente sexual. Es con estos monitores —jóvenes de unos 20 años plenamente comprometidos con la causa del cristianismo conservador— con los que el director se muestra más crítico, dedicándoles una escena tensa que a la vez tiene una comicidad agridulce. Al constatar la —para ellos— preocupante situación de los adolescentes, deciden interrumpir la música favorita de Henry, coger la guitarra y cantar una canción cristiana de acción de gracias por su cumpleaños. El resultado, como era de esperar, es un desastre.

La otra parte de la acción la protagonizan los adultos. Entre ellos hay una tensión evidente entre quienes defienden una visión estricta de su moral y una opinión negativa del mundo “exterior”, y quienes como mínimo no lo tienen tan claro. Hay dos momentos clave. En uno de ellos, una de las mujeres comienza a hablar de lo terrible de la “condición sexual americana actual”, de cómo muchos acaban dedicándose a la prostitución y la “industria del entretenimiento”. Para ella no hay duda: es señal de un mundo decadente sin valores. Sin embargo, la madre de Henry no lo tiene tan claro: quizá haya factores sociales, lo cual no es precisamente bien recibido por su amiga más conservadora. Esta última es la madre de Grace, que permanece con el grupo de los adultos a pesar de su edad y de las evidentes ganas que tiene de unirse a la fiesta de abajo.

El otro momento tenso entre los adultos viene dado por la presencia de alcohol. La madre de Ricky y esposa del pastor fallecido ha traído vino, disimuladamente colocado al abrigo de los jóvenes pero también de los adultos más puritanos. En casa del pastor Bob no se bebe alcohol, no hay que dar mal ejemplo (olvidando, como recuerdan en el filme, que Jesús bebía…); por ello, no tienen copas y tienen que beber el vino en tazones. No obstante, a pesar de los esfuerzos por disimular, hay un momento en el que resulta claro que varios de ellos han consumido alcohol, ante la ira de la misma mujer que se lamentaba de la perversidad de la sociedad actual.

La sexualidad y la realidad LGTB: piedras de toque

gay.ht3El tema LGTB es uno de los grandes ejes de la película, presente en varios personajes y que da lugar a los momentos más intensos de la película. Por un lado, el propio Henry, hijo del pastor, que a lo largo del día se mueve en la ambigüedad. Está también Logan, un compañero de Henry en trance de aceptarse como gay. Manifiesta un claro interés en Henry y su emergente sexualidad no deja de causar apuro entre sus compañeros, así como fricciones con el propio Henry. Finalmente está Ricky, el hijo del pastor fallecido: un joven claramente atormentado y que no encaja con la figura de un padre pastor de una megaiglesia. Ricky intenta ser amable con todos, especialmente los monitores; busca su aprobación, aunque con un permanente nerviosismo y una evidente reticencia por parte de sus compañeros. Más tarde conoceremos el motivo: recientemente intentó suicidarse y en el campamento del año pasado pareció excitarse sexualmente en las duchas. Ser gay e hijo de un pastor ultraconservador no es tarea fácil. Todo un aviso para Henry.

La sexualidad y sus conflictos están presentes también en la hermana mayor de Henry, Autumn, y en su madre, Kat. Autumn estudia en una universidad cristiana y lleva un “anillo de pureza”, que expresa su compromiso de llegar virgen al matrimonio. Sin embargo, cuando llega su novio Aaron pierde los nervios, lo echa de casa y acaban teniendo una fuerte discusión. Como sabemos entonces, entre Aaron y Autumn ha pasado algo que, como mínimo, pone en cuestión su compromiso de virginidad. En cuanto a su madre, existe algo que no le deja participar plenamente de la supuesta felicidad que debe caracterizarles; así lo refleja el director con repetidos gestos pequeños a lo largo de la película.

La revelación de las verdades ocultas y alguna pequeña rebelión

Es al final el día cuando estallan todas estas tensiones subterráneas y conocemos los secretos cuidadosamente guardados. Así, una conversación nocturna entre Kat y su hija nos revela que Kat tuvo una aventura con el anterior y admirado pastor, el maestro de su marido, quien lo supo todo al decírselo la propia Kat. Su hija, ante tal revelación, decide dar un giro: llama de nuevo a Aaron y le propone que se quede con ella esa noche; algo parece haber cambiado en torno a sus ideas sobre la virginidad, y Aaron, que da claras muestras de querer sinceramente a Autumn, no puede disimular su alegría.

Madre e hija son también catalizadores de una transformación pequeña pero significativa. Tras la conversación, Kat aparece en bañador ante el grupo de los adultos y propone darse un baño. Autumn le sigue, pero también Grace, ante el estupor de su estricta madre; eso sí, se atreve sólo a mojarse los pies en la piscina: superar los miedos lleva tiempo. Es también Kat quien le propone a su hijo Henry poner la selección de música que tan cuidadosamente han trabajado. Por unos instantes, se da una liberación de corsés que no todos saben cómo asimilar.

Con todo, las revelaciones más intensas vienen a propósito de la realidad LGTB. Ricky se queda encerrado en el baño, lo que le hace perder el precario equilibrio psicológico que ha mantenido durante todo el día. No puede más, toma una cuchilla y se autolesiona en la cara. Ello produce una enorme conmoción en todos, parando en seco el ambiente festivo suscitado por la iniciativa de Kat de bañarse. Se produce entonces el único momento en que se verbaliza en público una clara discrepancia: ante la visión de Ricky, uno de los hombres más mayores (marido de quien no paraba de quejarse sobre el mundo decadente) no puede más y dice en voz alta ante todos: “¡Lo estamos haciendo todo mal!”, y a continuación se dirige a Logan y le dice también en voz alta: “¿Tú eres gay, verdad? ¡Perfecto, está bien! ¡Así es como Dios te creó! ¡A la mierda!”.

Las miradas de Logan y Henry en sendos primeros planos no pueden ser más elocuentes. Y es que las autolesiones de Ricky también parecen haber dejado huella en Henry: al final del día, sorprende a Logan proponiéndole que se quede a dormir esa noche. Ya en la cama, y tras unos momentos de vacilación, Henry le pregunta a Logan si querría que se besaran, pues “quizá estaría bien“. Logan acepta y Henry se acerca para besarlo. No sabemos qué ocurrirá después, pero está claro que ya nada volverá a ser igual en esa comunidad de pretendidos perfectos.

La película, para quienes queráis disfrutarla, está fácilmente accesible en sitios como Netflix. Además de la calidad de su guión, tiene una realización muy cuidada y una gran banda sonora; una muestra de cómo una película de presupuesto modesto puede alcanzar alto nivel de calidad. Como en la ocasión anterior, os dejamos con el trailer:

Fuente Dosmanzanas

Cine/TV/Videos, Cristianismo (Iglesias), General, Historia LGTB, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , , , , , ,

El pueblo de Onda ovaciona al sacerdote censurado por el obispo tras bendecir a una pareja de lesbianas

Viernes, 26 de agosto de 2016

el-sacerdote-en-el-comedor-social-de-san-bartolome“Esta parroquia seguirá acogiendo a todas las personas, independientemente de su credo, color, raza o condición sexual”

“El verdadero problema es la pobreza y contra ella seguiré trabajando”, afirma el cura

El pueblo castellonense de Onda se puso ayer del lado del párroco José García que a finales de julio bendijo a una pareja de lesbianas. Muchos de los vecinos aprovecharon la celebración del día de San Bartolomé para ovacionar al sacerdote, que podría ser sancionado por dicha bendición, según se desprende del comunicado del Obispado de Segorbe-Castellón.

Según cuenta El Periódico del Mediterráneo, García concluyó la ceremonia afirmando que esta parroquia seguirá acogiendo a todas las personas, independientemente de su credo, color, raza o condición sexual. Dios es Dios de todos y padre misericordioso“. Unas palabras que tuvieron como respuesta una cerrada ovación de los presentes que se alargó durante un minuto, en el año que más ondenses participaron en esta eucaristía en la iglesia de San Bartolomé de la localidad.

García no realizó más declaraciones y se remitió a las afirmaciones que aparecen en el comunicado del Obispado, pero quiso recordar que, “el verdadero problema es la pobreza y contra ella seguiré trabajando”, indicó.

los-vecinos-con-el-cura-de-ondaEn la procesión, el mosén estuvo arropado por los participantes que le transmitieron su cariño y afectuosidad. No obstante, García es muy querido entre los vecinos.Disfrutamos de la enorme suerte de tener al cura de Monteblanco, un hombre que se dedica a ayudar a personas desfavorecidas de múltiples maneras”, destacó el exconcejal del PP, abogado y presidente del CD Onda, Mauro Barea.

Por su parte, el locutor y presentador de televisión de la localidad Ramon Cabedo cree que, “lo tenían enfilado y alguien con mala fe hizo con su móvil las fotos que se enviaron para su difusión en un portal digital, junto a los tarjetones del acto que han abierto la polémica”.

Desde Onda, se recalca la “enorme labor social” que realiza el cura en su humilde parroquia entre los barrios del Tossalet y Monteblanco, junto al Arrabal del Castillo. García es impulsor de las ONG Quisqueya y de Mensajeros por la paz y miembro de la comunidad de Emaús en Torrechiva. Una iglesia que se ha convertido los últimos años en un complejo de solidaridad.

momento-de-la-bendicionAllí, funcionó durante muchos años la guardería El Casalet y ahora conviven el comedor social infantil y el centro de día de menores. Fue la primera en establecer un ropero a beneficio de Cáritas, que fue el germen de la tienda de segunda mano Koopera.

En los salones parroquiales se atiende psicológicamente a personas en riesgo de exclusión. También organizan jornadas interculturales, un campamento de verano y son promotores de pisos y viviendas tuteladas que ponen a disposición de familias sin recursos o jóvenes con problemas de adaptación social.

897_felgtb-jpg_bigLa Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) también apoyó ayer al párroco y su bendición que consideran, un gesto de generosidad ante una pareja a la que tiene cariño“, indicó el presidente del colectivo, Jesús Generelo. Por otro lado, se mostró “sorprendido” por la “celeridad de reacción de la Iglesia ante curas que tienen misericordia cristiana”. El representante de esta entidad estatal mostró “mucha tristeza” ante lo ocurrido.

Sobre el papel de la Iglesia, Generelo apuntó que, pensábamos que habían cambiado los aires con el Papa Francisco, pero los resultados no son satisfactorios, estamos muy decepcionados”.

observatorio-espanol-contra-la-lgtbfobiaPor su parte, el Observatorio Español contra la LGBTfobia pidió hoy al Papa que actúe contra “comportamientos anticristianos de miebros de la Iglesia, como los del obispo de Segorbe (Castellón), Casimiro López Llorente, quien ha expedientado al párroco de la localidad de Onda por celebrar una ceremonia de bendición y acción de gracias para una pareja de lesbianas recién casadas por lo civil.

En cuanto conoció la noticia, López Llorente abrió un expediente disciplinario a José García, que así se llama el párroco de la Iglesia de San Bartolomé en Onda, “por contradecir gravemente la doctrina de la Iglesia” y “avalar” con su bendición las uniones homosexuales que la Iglesia desaprueba, explicó el Observatorio.

En un comunicado, indicó que ello contradice la doctrina del acogimiento propugnada por el Papa Francisco, una doctrina de amor “que siguen distintos sacerdotes” a los que el Observatorio quiso mostrar su más “sincero y efusivo apoyo”.

El director de este organismo, Francisco Ramírez, consideró “humillante e insultante que un mero acto de bendición del amor entre dos personas, puesto que no se trata de oficiar un matrimonio canónico, constituya tal afrenta en estos ‘Obispos del Odio’ como para expedientar a estos valientes hombres de fe y verdaderos seguidores del Evangelio”.

Corrupción moral, hedor inquisitorial y asco por la falta de caridad cristiana son los sentimientos que me producen estas actuaciones de los ‘Obispos del Odio’, que se escudan en una doctrina fundamentalista mal comprendida y en una ortodoxia intolerante más cercana a una NeoInquisición que al verdadero mensaje del Evangelio”, afirmó Ramírez. “Sin duda constituyen un virus en la Iglesia Española que ataca cualquier actuación en pro de seguir un acercamiento a la sociedad actual y a la inmensa base de su feligresía”.

Por eso, Ramírez hizo un llamamiento urgente para que “el Papa Francisco actúe ante estos comportamientos anticristianos, que aceleran la huida y sangría de católicos en la sociedad española” y “perpetúan dolor en muchos de sus feligreses”.

Religión Digital/Agencias

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Castellón: Bendición religiosa del matrimonio de dos mujeres… y el obispo censura al párroco

Jueves, 25 de agosto de 2016

logo-obispado-segorbe-casteLopezLlorenteUn hecho que pretendía ser discreto y que medios del lobby  ultraconservador católico ha desvelado con un lenguaje impropio de quien se dice cristiano, con la intención, suponemos, de que el sacerdote sea censurado. Nosotros queremos mostrar nuestro más firme a poyo al párroco que ha tenido la valentía evangélica de bendecir lo que Dios ha unido y le agradecemos enormemente el gesto aunque dicen que el párroco ha prometido que “nunca más volverá a llevar a cabo un actuación igual o similar”, suponemos que por la intolerable presión episcopal. Y enhorabuena al nuevo matrimonio al que deseamos lo mejor.

Bonito gesto de José García, párroco de la iglesia de San Bartolomé, en Onda (Castellón), que no tuvo problema en bendecir públicamente el amor de una pareja de mujeres que habían contraído matrimonio civil el día anterior. Lamentable la reacción del obispado de Segorbe-Castellón, que inmediatamente ha censurado al sacerdote y ha iniciado “el proceso informativo acostumbrado para sopesar si se dan los elementos necesarios para las medidas disciplinares establecidas en el Código de Derecho Canónico”.

El diario digital La Gaceta, perteneciente al grupo ultraconservador Intereconomía, ponía el grito en el cielo este lunes por el hecho de que el pasado 30 de julio José García bendijera el amor de Carmen y Lucía, dos mujeres que habían contraído matrimonio civil un día antes. Con el título “Bendición del amor” el pasado 30 de julio se celebró la bendición religiosa de dos lesbianas en la parroquia de San Bartolomé, en Onda (Castellón), que se habían casado por lo civil el día anterior en el ayuntamiento de la misma localidad. El párroco Don José García celebró la liturgia denominada “Bendición del amor” en un acto en el que bendijo a Carmen y a Lucía, dos mujeres de la localidad de Onda que se habían casado por lo civil hace apenas 24 horas.

En declaraciones a Infovaticana, el sacerdote ha declarado, de hecho, que las conoce desde hace mucho tiempo y les tiene un gran cariño, motivo por el cual simplemente quiso “celebrar el amor que le tienen a Dios y el amor que existe entre ellas”. La Gaceta ha llegado a publicar fotografías de las invitaciones al acto en las que, en el momento de publicar esta entrada, aparecen incluso los teléfonos móviles de las dos mujeres. Algo que nos parece como mínimo sorprendente y que bien pudiera ser considerado una violación de su intimidad. Asimismo, el párroco ha dejado claro que él “no las casó” (ya que lo habían hecho el día  anterior en el    ayuntamiento) y que simplemente quiso “bendecir el amor y la lucha de ambas “.

El párroco también ha explicado que esta bendición estaba programada desde hacía tiempo y pidió expresamente que dicho portal no publicase la información para que no se manipulase ni se utilizara en su contra, cosa que Infovaticana no ha hecho, lo que demuestra  de qué pasta están hechos terminando su información con un sarcástico y poco caritativo final: “ya que, considera (el párroco), le perjudicaría en sus posibilidades de trabajar con el obispo en algunas tareas, algo que sin duda habría sido mejor que lo pensara antes de poner la parroquia que se le ha encomendado al servicio del lobby gay.”

La reacción del obispado de Segorbe-Castellón, diócesis de la que fue obispo el ínclito Reig Plà, no se ha hecho esperar. En curioso contraste con lo lenta que es la jerarquía católica a la hora de reaccionar frente a otro tipo de escándalos protagonizados por el clero, la diócesis ha hecho público de forma casi inmediata un comunicado de prensa en el que, tras las consabidas palabras de “respeto” hacia toda persona“independientemente de su tendencia sexual” insiste, “en comunión con el Papa Francisco”, en que no existe“ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”. “Así pues, contradice gravemente esta doctrina de la Iglesia católica no solo pretender celebrar ante la Iglesia un matrimonio entre personas del mismo sexo, sino también presidir la  celebración de la bendición de una unión civil previa entre personas del mismo sexo”, asegura el texto.

Tras esto, el comunicado anuncia que el obispo se ha entrevistado con el sacerdote, “a quien advirtió de la gravedad del hecho”. Según el comunicado, el párroco habría reconocido el “grave error” de su actuación, motivada por “una aplicación errónea de la misericordia al no haber distinguido la acogida y acompañamiento pastoral de las personas, de una parte, y, de otra parte, la aparente aprobación de una unión que la Iglesia no puede aprobar”. Según el comunicado, el sacerdote pide perdón a la Iglesia “y a todos aquellos para los que su actuación pudiera ser motivo de escándalo y promete que nunca más volverá a llevar a cabo un actuación igual o similar”. A pesar de este anunciado arrepentimiento, el comunicado concluye asegurando que “se ha iniciado el proceso informativo acostumbrado para sopesar si se dan en el caso los elementos necesarios para las medidas disciplinares establecidas en el Código de Derecho Canónico”.

Obispo de Segorbe-Castellón: llueve sobre mojado…

No podemos sino repudiar nuevamente la actuación de la jerarquía católica, empeñada en dar la espalda a sus fieles LGTB y a colocar su mensaje de odio por delante de cualquier otra consideración. No es casualidad que el obispo de Segorbe-Castellón,  Casimiro López, sea el mismo que en 2013 culpó al matrimonio igualitario del “notable aumento de hijos con graves perturbaciones de su personalidad” y del “desarrollo de un clima que termina con frecuencia en la violencia”.

Deseamos, por otra parte, que José García, un sacerdote que simplemente quiso acompañar con su bendición a dos de sus feligresas en uno de los momentos más preciosos de sus vidas, no sufra represalias por lo sucedido.

Fuente Infovaticana/La Gaceta/Dosmanzanas

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El Papa Francisco considera que los transexuales son la aniquilación del ser humano como imagen de Dios y relaciona la crisis de los refugiados con la “ideología de género”

Viernes, 5 de agosto de 2016

francisco-de-espaldasOs aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.”
(Mt 25, 31-46)

Definitivamente este papa no es el nuestro…

El Papa Francisco: es terrible que los niños puedan elegir su género

Hay escuelas en las que enseñan a los niños que pueden escoger su género, según el Papa

Ha vuelto a suceder. Una vez más, el papa Francisco ha mostrado su peor cara, la que fomenta y promueve el odio tránsfobo. Ha sido en un encuentro con un grupo de obispos polacos durante su estancia en Cracovia con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud, tras el cual el propio Vaticano ha hecho pública una transcripción del diálogo que mantuvieron. Francisco, motu proprio y sin que nadie le preguntara por ello (respondía, en realidad, a una pregunta sobre la crisis de los refugiados), aseguró que vivimos un momento de “aniquilación del hombre como imagen de Dios”, momento que relacionó con el hecho de que a los niños “se les enseñara en las escuelas” que cada uno puede “elegir su sexo”. Unas declaraciones que algunos han tildado de peligrosas

Desde el 25 hasta el 31 de julio se celebraban en Cracovia las Jornadas Mundiales de la Juventud, no teniendo el Papa Francisco palabras de consuelo para las familias de los homosexuales que le pidieron una lanza en contra de la homofobia, pero sin embargo, sí tuvo palabras en contra de los transexuales en un encuentro privado con obispos polacos. «Hoy, están enseñando esto a los niños en las escuelas —¡a los niños— que todo el mundo puede escoger su género (…). Estamos viviendo un momento de aniquilación del hombre como imagen de Dios», dijo Jorge Mario Bergoglio a puerta cerrada, según una transcripción difundida el martes, 2 de agosto, por el Vaticano.

Las declaraciones se produjeron durante su visita al arzobispado de Polonia y fueron posteriormente transcritas por el Vaticano. Reproducimos a continuación las palabras de Francisco, que tienen lugar, aunque no lo parezca, durante una respuesta a una pregunta sobre la crisis de los refugiados. Utilizamos, pese a que su calidad no es demasiado buena, la traducción al castellano que el propio Vaticano muestra en su página web:

(…) Pero el problema es mundial. La explotación de la creación, y la explotación de las personas. Estamos viviendo un momento de aniquilación del hombre como imagen de Dios.

Quisiera concluir aquí con este aspecto, porque detrás de esto hay ideologías. En Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas —lo digo claramente con «nombre y apellido»— es el gender*. Hoy a los niños —a los niños— en la escuela se enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. ¿Por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Y esto es terrible. Hablando con Papa Benedicto, que está bien y tiene un pensamiento claro, me decía: «Santidad, esta es la época del pecado contra Dios creador». Es inteligente. Dios ha creado al hombre y a la mujer; Dios ha creado al mundo así, así, y nosotros estamos haciendo lo contrario. Dios nos dio un estado «inculto» para que nosotros lo transformáramos en cultura; y después, con esta cultura, hacemos cosas que nos devuelven al estado «inculto». Lo que ha dicho el Papa Benedicto tenemos que pensarlo: «Es la época del pecado contra Dios creador». Esto nos ayudará.

Pero tú, Krzysztof, me dirás: «¿Qué tiene que ver esto con los emigrantes?». Está un poco en el contexto. Sobre los emigrantes diré: el problema está allí, en su tierra. Pero, ¿cómo los acogemos? Cada uno debe ver cómo. Pero todos podemos tener el corazón abierto y pensar en hacer una hora en las parroquias, una hora a la semana, de adoración y de oración por los emigrantes. La oración mueve montañas.

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* Nota de dosmanzanas: Gender o “ideología de género” es la expresión que el ámbito más conservador utiliza para denigrar tanto al feminismo como a buena parte de las reivindicaciones del colectivo LGTB, muy especialmente en los últimos tiempos la lucha en favor de los derechos trans.

Con estas declaraciones, el Papa Francisco sigue la estela de su predecesor Benedicto XVI, que catalogó esta época como la de los pecados contra Dios, creador de todo, y que como ser inteligente, Dios creó el mundo de una forma y no de otra, creando hombres y mujeres, y que la sociedad estaba haciendo lo opuesto a la creación con su comportamiento.

Sin especificar el país ni las escuelas en el que se está aplicando este tipo de pedagogía actualmente, el Sumo Pontífice culpa a las «personas e instituciones que donan dinero» en lo que llamó una «colonización ideológica» respaldada por «países muy influyentes». Según su punto de vista esta «colonización» de la que habla no es otra que la del «género», un tema del que ya había hablado durante su visita a Asia, en 2015, un tema que incluso habría llegado a debatir con su predecesor en el puesto, Benedicto, y que había mencionado ya en su discurso en la ONU.

Mientras las familias del mundo entero deben estar en estos momentos preguntándose si la escuela a la que llevan a sus hijos tiene patrocinadores que promueven el cambio de sexo, activistas y miembros del colectivo LGTB no han tardado en mostrar su decepción por los comentarios del Papa Francisco, como Sarah McBride, que se convirtió en la primera persona transexual en participar en la Convención Nacional del Partido demócrata, la semana pasada. «Los comentarios del Papa sobre la gente transexual son increíblemente decepcionantes y traicionan el mensaje de amor e inclusión que predica», declaraba en su cuenta de Twitter.

Unas palabras que han causado un especial malestar entre colectivos LGTB católicos, como Dignity USA, cuya directora ejecutiva, Marianne Duddy-Burke, ha asegurado que los comentarios del papa «ponen vidas en riesgo» porque, de alguna manera, alientan el acoso y la violencia hacia personas transexuales en muchos países y demuestran una “peligrosa ignorancia” sobre la identidad de género, “un tema que es, literalmente, un problema de vida y muerte para muchas personas, sostiene Marianne Dubby-Burke, explicando que «lo que muchos, incluyendo Francisco, todavía no entienden es que la gente no ‘elige’ su género. Un género es asignado al nacer, y algunas personas descubren que fueron clasificadas incorrectamente,  no es una elección, como no lo es la altura o el color del pelo”. “Es muy preocupante que el papa diga algo así. Y demuestra además que el papa no entiende el peligro que sus palabras pueden tender para las personas que no se acomodan a un género, especialmente aquellas que viven en países con leyes o con presiones culturales que ponen a estas personas en riesgo de sufrir violencia”, ha añadido.

Hubo un momento en que algunos miembros de la comunidad LGTB miraban al Papa Francisco con esperanza cunado dijera aquello de «¿Quién soy yo para juzgar?», al referirse a los curas homosexuales. Desde entonces, pocas son las ocasiones en las que ha lanzado, ya no una lanza, sino una mísera cerilla en favor de homosexuales, bisexuales y transexuales, mostrando particular inquina contra estos últimos a quienes ha llegado a comparar con armas nucleares. «No hay absolutamente ninguna razón suficiente para considerar las uniones homosexuales a ser en ninguna manera similares o remotamente análogas al plan de Dios para el matrimonio y la familia», llegó a decir sobre el matrimonio igualitario. ¿Dónde quedan ahora aquellas palabras en las que aseguraba que la Iglesia debería pedir perdón por la homofobia y la discriminación? ¿Seguirá pensado Elton John que «el Papa Francisco es maravilloso»?

La obsesión de la Iglesia católica con la transexualidad

Las opiniones de Francisco, conviene aclarar, no son nuevas. Y es que el argentino, a diferencia de sus predecesores, para haber escogido a las personas transgénero como objeto primordial de sus ataques en materia LGTB. En su ya famosa encíclica Laudato si’, Francisco vertió el que posiblemente ha sido el más importante ataque a las personas transexuales surgido del ámbito católico en los últimos años. La encíclica sobre el medio ambiente, que tantas alabanzas ha recibido incluso desde círculos progresistas, contiene un claro mensaje tránsfobo. Es, en concreto, en el punto 155 de la encíclica, donde el papa aprovechaba para considerar que el respeto a la ecología incluye “la aceptación del propio cuerpo como don de Dios” y su “valoración en su femineidad o masculinidad” para “reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente”. Según aseguraba el papa, “cancelar la diferencia sexual” no es una actitud sana.

No era, de todas formas, el primer aviso de Francisco. “Pensemos en las armas nucleares, en su capacidad de aniquilar en unos pocos instantes un alto número de vidas humanas. Pensemos en la manipulación genética, en la manipulación de la vida, o en la teoría de género, que no reconocen el orden de la creación. Con esta actitud, el hombre comete un nuevo pecado contra Dios el Creador”, expresaba el papa solo unos meses antes de su encíclica.

Opiniones estas que han servido para rearmar al sector más conservador de la Iglesia católica, que en los últimos tiempos parece haber redirigido específicamente sus cañones hacia las personas transgénero. Es el caso, por mencionar un ejemplo reciente, de los tres obispos madrileños que utilizaron las palabras de Francisco para cargar contra la Asamblea de Madrid por aprobar una avanzada ley integral de transexualidad.

Para Cristina Traina, profesora de Estudios Religiosos en la prestigiosa Northwestern University (Illinois, Estados Unidos), la diferente sensibilidad que Francisco está demostrando hacia las personas homosexuales, hacia las que se muestra compresivo en las formas (aunque no en lo doctrinal) en comparación con sus palabras despectivas hacia la realidad trans puede deberse a su herencia cultural. Según Traina, el papa “tiene un entendimiento del género muy latinoamericano, como binario y natural”.

No sabemos si es así, pero lo cierto es que pese a algún gesto hacia personas concretas, como Diego Neria, el hombre transexual español al que Francisco recibió privadamente en 2015 (sin que trascendiera declaración alguna) tras conseguir este hacerle llegar una carta, el papa que tantos gestos está mostrando en otros aspectos se muestra especialmente falto de la más mínima empatía hacia el grupo más vulnerable del colectivo LGTB. Lo que fue considerado como “un nuevo gesto” hacia el colectivo LGBT, parece ahora estar arrepentido, a juzgar por las fuertes declaraciones realizadas.

Además, cartas como las publicadas por algunos obispos o las últimas negativas a permitir que personas transexuales puedan ser padrinos o madrinas en los bautizos de sus propios familiares refuerzan la idea a la que ya hemos hecho mención en anteriores entradas: a la enfermiza fijación contra las relaciones entre personas del mismo sexo, la jerarquía católica añade ahora la condena a las personas trans, tradicionalmente ignoradas por la institución. El propio obispo de Alcalá de Henares no ha dudado en incluirlas en sus diversas diatribas, como la que lanzó en diciembre de 2014, cuando incluyó a la “despatologización de la así llamada transexualidad” en la lista de supuestos objetivos de una perversa agenda LGTB.

Otro ejemplo es el del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que en enero de 2013 difundía su mensaje tránsfobo en una carta pastoral en la que criticaba la “ideología de género” que “sitúa al hombre por encima de Dios”. “La ideología de género es una filosofía, según la cual el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente”, añadía.  “Ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña? La ecografía nos dice claramente que es niña. No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer ‘tragar’ esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes”, aseguraba enonces el obispo de Córdoba.

Fuente Usa Today/Universogay/Dosmanzanas, Cristianos Gays

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Dos películas que reflejan la realidad LGTB en comunidades cristianas conservadoras (I): “The Wise Kids”

Miércoles, 13 de julio de 2016

wise-kids-filmReflejar la realidad LGTB cristiana no es fácil. Ya por separado ambas circunstancias se prestan fácilmente a estereotipos, pero cuando se presentan de forma conjunta la visión poco empática y la tentación de la caricatura lo hace aún más complicado. Por ello resultan especialmente meritorias dos películas, The Wise Kids (2011) y Henry Gamble’s Birthday Party (2015), que queremos dar a conocer. Os hablamos hoy de la primera de ellas (dedicaremos una entrada posterior a la segunda).

Una de las virtudes de la literatura y el cine es que nos permite aproximarnos a las vidas de gentes y comunidades que nos son ajenas. Esto es lo que logran estos dos largometrajes de Stephen Cone con la realidad LGTB en comunidades cristianas evangélicas de carácter conservador. Cone es un director de cine independiente afincado en Chicago que conoce bien de lo que habla: es gay y creció en una comunidad baptista. Tras un periodo de alejamiento, descubrió que para hallar su voz debía volver a sus orígenes como gay en una iglesia evangélica. En particular, se sintió llamado a reflejar la realidad de las personas creyentes, y entre ellas de las personas LGTB. Como resultado tenemos sobre todo dos películas con muchos puntos en común pero acentos diferenciados: The Wise Kids, intimista y que presenta una pintura más amable, y Henry Gamble’s Birthday Party, un retrato más crítico.

The Wise Kids se centra en tres adolescentes: Brea, Laura y Tim. Forman parte de una pequeña comunidad baptista, actúan en su grupo teatral, cantan y asisten a los oficios religiosos. Para ellos, su comunidad es más que un lugar de culto: en su seno han realizado su vida entera. Pero ahora están en un momento límite, a punto de entrar en la universidad y con ello en la vida adulta. En particular, se encuentran ante la tesitura de decidir qué van a hacer con lo recibido de sus mayores, con sus valores, sus ideas y su fe religiosa.

wise-kids-7Cada uno de los tres tiene un desafío propio. Brea es hija del pastor principal, y crecientemente va teniendo dudas sobre su fe: empieza a navegar por páginas de internet sobre ateísmo, comienza a preguntarse si de verdad habrá algo tras la muerte, y se va a acercando a miembros de su familia no creyentes y que habían permanecido hasta el momento discretamente al margen. En cambio, su amiga Laura es profundamente religiosa, se adhiere con fervor a lo que ha recibido de su comunidad, siente la necesidad de aferrarse a algo cierto; como señala en una conversación, piensa que hay que creer que algo es verdad sin duda alguna. Por su parte, Tim está en proceso de aceptar su homosexualidad; tiene la aspiración de convertirse en director de cine y está a la espera de recibir respuesta de Nueva York; no cuestiona su fe, más bien al contrario, pero se ve en la tesitura de tener que revisar cómo se sitúa ante la vida y los suyos.

Un momento clave es una conversación al principio de la película. Los tres adolescentes caminan juntos una noche. Entonces Laura le pregunta a Tim si es gay, aunque sin atreverse a decir la palabra (“Es cierto que eres…”). Ante la confirmación de Tim, Laura se bloquea, y tras unos momentos le contesta que “definitivamente eso está mal”, y que puede pasarle los textos bíblicos por correo electrónico. Ante esta reacción, Tim contesta que intentará cambiar. Brea, por su parte, observa en silencio, visiblemente consternada por la escena; claramente no comparte la actitud de su amiga pero tampoco acierta a decir nada. Poco después, Laura aparece en su habitación rezando ansiosamente y pidiendo a Dios que le haga ver el camino a su amigo Tim.

wise-kids-5Otro personaje de relevancia es Austin, el pastor adjunto, de unos 30 años y el más cercano a los chicos. Él mismo se encuentra en conflicto con su propia sexualidad. Casado con una mujer, ve cómo su matrimonio no funciona mientras ella echa en falta sentirse realmente deseada por un hombre. Austin, además, protagoniza dos de los momentos más intensos. El primero se encuentra en la fiesta del 18 cumpleaños de Tim; ahí se encuentra a solas para hacerle un regalo, no puede contenerse y acaba besándolo. Se evidencia entonces lo que solo conocíamos por indirectas: que Tim ha sido el desencadenante de que Austin se enfrente con su realidad. El otro momento está al final de la película. Tim ha marchado ya a Nueva York junto con Brea y han vuelto por las navidades. Tarde ya por la noche, Austin le reconoce que cree ser gay y que no sabe qué hacer; es fácil entender que de salir del armario perdería su puesto de pastor, una ocupación que le llena y da sentido a su vida. Tim entonces se sincera y le dice que él también es gay, tras lo que se funden en un abrazo. Al margen de miradas juzgadoras, se confían el uno al otro y dejan ver lo que a plena luz su comunidad sigue siendo incapaz de asumir.

Personajes y relaciones que reflejan la realidad de muchos cristianos al confrontarse con la realidad LGTB. El director consigue mostrar cómo la realidad de estas relaciones y reacciones es mucho más matizada de lo que muchas veces se piensa. Así, en la reacción de Laura, la joven que opta por aferrarse a su cristianismo conservador, el director logra reflejar la realidad de muchos cristianos que entran en crisis cuando alguien que quieren resulta ser LGTB. Sienten auténtico afecto, y normalmente no cambian sus sentimientos ni tampoco quieren perder a quienes quieren; pero al mismo tiempo sienten que no pueden renunciar a sus creencias.

wise-kids-6Otros personajes reflejan igualmente otras reacciones. Tenemos al hermano más joven de Tim, quien le dice que le resulta repugnante que él sea gay. Es la reacción más visceral y dura que vemos en la película; no puede asumir que su hermano sea de esos que él ha aprendido a ver como ajenos y depravados. En cambio, el padre de Tim, ya al final de la película, cuando su hijo ha vuelto por Navidad, le pregunta si tiene a alguien. Lo hace con vacilación, sin mencionar la palabra “novio” o “pareja”, pero dejando claro a qué se refiere. Sigue queriendo a su hijo y no puede dejar de interesarse por su vida. Tim, por su parte y sin insistir mucho, le responde sencillamente que sí, que ha conocido a alguien. De este modo, vemos a un Tim que poco a poco va creciendo en aceptación y autoafirmación, hablando de su vida a su padre y diciéndole al pastor que es gay. A la vez, la película deja claro que Tim sigue siendo creyente: al final, en una conversación nocturna con Brea, ella le reconoce que ya no cree, a lo que Tim sencillamente le pregunta si le parece bien que él siga teniéndola presente en sus oraciones.

En definitiva, The Wise Kids es una película que muestra la complejidad de tantas personas que son LGTB pero no dejan de ser creyentes, y de creyentes que, incluso a su pesar, se encuentran en la tesitura de tener que reconsiderar sus esquemas ante una persona que quieren. Todo esto queda reflejado con un gran realismo y respeto que no esconde las aristas. Os dejamos con el tráiler:

Fuente Dosmanzanas

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Un popular cantante de rock cristiano sale del armario

Sábado, 18 de junio de 2016

trey-pearson-press-2-billboard-1548Por su interés, ampliamos la noticia que ya adelantábamos hace unos días:

El rock cristiano tiene numerosos seguidores en los Estados Unidos. Buena parte de sus seguidores son cristianos evangélicos conservadores. Por esta razón, la salida del armario de una de sus estrellas ha causado especial impacto. Hablamos de Trey Pearson, de 35 años, líder de uno de los grupos de rock cristiano de mayor éxito. Tras varios años luchando consigo mismo, incluyendo un matrimonio con una mujer y dos hijos, Pearson ha decidido afrontar su realidad y hacerlo pública.

La importancia de la salida del armario de Pearson se entiende mejor comprendiendo el contexto. El rock cristiano es un género en sí mismo, prácticamente desconocido en Europa. En Estados Unidos, sin embargo, tiene un público numeroso, varios canales de radio emiten sus canciones y cuenta con un amplio circuito de conciertos. Su público principal son las iglesias evangélicas, sobre todo las baptistas y de carácter conservador. Y Trey Pearson ha sido precisamente una de sus voces más importantes. Lleva tocando desde 1997, y durante los últimos 15 años ha sido el cantante principal de la banda Everyday Sunday. Se trata de un grupo que desde 2001 ha vendido 250.000 álbumes; su tema Wake Up! Wake Up! fue la canción cristiana más reproducida en 2007. Asimismo, ha tocado en todos los estados del país y en 20 países fuera de Estados Unidos.

Try Pearson hizo declaración pública de su sexualidad en una carta abierta publicada primero en Religion News Service, luego reproducida junto con una entrevista en 614 Columbus. Más tarde ha sido también entrevistado en televisión. No le ha resultado precisamente un proceso fácil: Pearson creció en una familia cristiana conservadora, donde recibió el mensaje de que ser gay era una elección, y por supuesto pecaminosa. Por ello, el cantante, que intuyó su sexualidad en la adolescencia, hizo todo lo posible por suprimir su atracción hacia los hombres. Llegó incluso a casarse con una mujer, Lauren, hace ocho años, y ha tenido dos hijos con ella. Pensó que podría satisfacer su necesidad de intimidad con hombres mediante la amistad. Sin embargo, esa expectativa no se cumplió; peor aún, llevó a que algunos amigos se alejaran de él.

Con el tiempo, Pearson fue asumiendo su realidad. En el proceso buscó ayuda en otros líderes cristianos de Estados Unidos. Acudió al pastor Jonathan Martin, autor del libro How to Survive a Shipwreck, así como a Rob Bell, un antiguo pastor y actualmente uno de los autores cristianos “progresistas” más conocidos del país y autor de otro libro, How to Be Here. Ha contado también con el apoyo de su esposa, quien fue la primera en conocer sus reflexiones y en saber que se había aceptado como gay: “Lauren ha sido la persona más dispuesta a apoyar, la más comprensiva, amorosa y llena de gracia que hubiera podido pedir cuando he tenido que afrontar esto. Y ahora estoy tratando de ver cómo compartir la paternidad de nuestros hijos con ella y cómo educar a nuestros hijos”.

Ahora, Pearson afirma que ya no seguirá viviendo una mentira. Sin embargo, tampoco abandona su fe. Según cuenta, sigue rezando y leyendo la Biblia con regularidad. De hecho, ha sido su fe la que finalmente le ha ayudado a aceptar su sexualidad. Se convenció de que los pocos pasajes bíblicos que tocan el tema no se aplican a las relaciones de pareja comprometidas entre personas del mismo sexo: “No hay ningún conflicto entre aceptar quién soy y seguir a Jesús… Dios me quiere sano, auténtico, completo, integrado y en mi verdad más genuina”.

Además, Trey está convencido de que con su gesto ayudará a muchas más personas en situaciones similares a la suya: “Sé lo duro que ha sido ser capaz de aceptarme a mí mismo, y lo mucho que me ayudaron las voces e historias de otras personas. Sé que hay cada vez más cristianos que se dan cuenta de lo importante que es y espero poder unirme a ellos en ver cómo todo esto cambia”.

Reacción en su entorno

La reacción del entorno de Pearson ha sido en general positiva, aunque dado el ambiente cristiano evangélico conservador que lo rodea no ha estado exento de dificultades. Su mujer, como ya hemos comentado, ha sido la primera en aceptarlo tras acompañarle en su proceso. Su familia cercana también lo ha aceptado y le ha manifestado su afecto, incluido un emotivo encuentro con su padre, quien, según cuenta en la entrevista televisiva, le abrazó durante minutos, repitiéndole que le quería.

Entre sus compañeros de comunidades religiosas las reacciones combinan aceptación y afecto con no saber bien cómo situarse, pues muchos siguen ateniéndose a sus discursos condenatorios sobre la homosexualidad. Con todo, también Pearson sabe que habrá reacciones más negativas, con probables consecuencias para su carrera: “Sé que muchos con poder en esa industria [el rock cristiano] no querrán que toque más mis canciones, por miedo”. No obstante, tiene planeado sacar un sencillo en agosto y un álbum en otoño. Asimismo, tocará en el Orgullo de Columbus (Ohio), su ciudad natal, el 17 de junio.

Trey Pearson se une, con su gesto, a otros cantantes cristianos de Estados Unidos que han ido saliendo del armario en los últimos años. Ray Boltz, muy popular en iglesias evangélicas en los 90, lo hizo en 2004. Anthony Williams, que obtuvo una nominación a los Grammy, fue el primer artista gospel abiertamente gay en salir del armario en 2009. Jennifer Knapp, también nominada a los Grammy, declaró ser lesbiana un año después. Igualmente, en 2014, Vicky Beeching declaró igualmente ser lesbiana, contando igualmente cómo la tensión de mantenerse en el armario le había acarreado problemas de salud en forma de síndrome de fatiga crónica. Todos estos artistas tuvieron que pagar un alto precio por su honestidad: se vieron en gran medida apartados de los canales de radio habituales para su música y dejaron de recibir invitaciones para ir a numerosas iglesias.

Ahora, Trey Pearson es consciente de que puede afrontar dificultades similares, aunque también es cierto que incluso en el cristianismo evangélico hay movimientos hacia una mayor inclusividad. Como señala Randy Potts en The Guardian, la salida el armario de Pearson ha sido muy distinta de la suya, años atrás también en un entorno cristiano evangélico. Entonces, su mujer le gritaba “maricón” por la calle e intentaron afirmar de él que no podía estar cerca de sus hijos. “Hablando con Trey ayer (…) sentí un inmediato afecto y afinidad por un compañero de viaje que, 10 años después, parece estar a años luz de mi trayectoria”, afirma.

En cualquier caso, en medio de una auténtica guerra cultural —donde el cristianismo conservador ha tomado la realidad LGTB como una de sus grandes batallas— resulta esperanzador que, dentro de ese mismo campo evangélico, salgan voces que dejen claro que las personas LGTB, en realidad, están en todas partes. Sea como sea, Trey ya es libre: “No estoy preocupado. Soy libre. Me siento como si no hubiera nada que ocultar, y ya no queda nada que temer. Nadie puede hacerme nada porque he experimentado esta libertad, y es el sentimiento más maravilloso del mundo”.

Funte Dosmanzanas

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Critican al arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, por cancelar un acto LGTB

Lunes, 13 de junio de 2016

1338982154_extras_portadilla_0Y ni una palabra por las víctimas de la Homofobia… No defienden a sus ovejas y eso tiene un nombre…

Por “falta de caridad cristiana”

Era un evento lúdico y de oración “por las víctimas de la exclusión”

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, ha obligado a los dominicos de la iglesia de Santa María la Real a cancelar un evento lúdico y de oración por las víctimas de la exclusión que había sido organizado por el colectivo sevillano de cristianos LGTB Ichthys. Así lo ha denunciado el Observatorio Español contra la LGBTfobia (StopLGBTfobia), que califica lo sucedido como “hecho miserable y repudiable”, al tiempo que critica la hipocresía y falta de caridad cristiana de Asenjo.

El acto, según puede aún leerse en la web de Ichthys, se anunciaba como un “Encuentro-Concierto oracional” por las víctimas de la exclusión de la mano del grupo musical Ain Karem, e iba a tener lugar el sábado a las nueve y media de la noche, con entrada libre hasta completar aforo. En el perfil de Twitter de este grupo musical, de hecho, puede leerse, con fecha 11 de junio, el mensaje: “Por causas ajenas a nuestra voluntad y a nuestro deseo queda suspendido el encuentro que estaba previsto para esta noche en Sevilla”.

El Observatorio Español contra la LGBTfobia denuncia la hipocresía del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, por obligar a los dominicos de la iglesia de Santa María la Real a cancelar un evento lúdico y de oración “por las víctimas de la exclusión” organizado por Cristianos LGBT de Sevilla (Ichthys) el pasado sábado.

En un comunicado, el Observatorio señala que no es la primera vez que el prelado obliga a cancelar eventos con grupos LGBT en la Archidiócesis de Sevilla, puesto que ya lo hizo en 2012 con un acto similar en la misma iglesia.

El Observatorio recuerda que el arzobispo de Sevilla declaró en 2005 el matrimonio entre personas del mismo sexo afectaría negativamente a la “familia” y a los menores adoptados y en 2013 consideraba un abuso extender el concepto de matrimonio a las uniones homosexuales.

En 2012 tras la salida del armario del sacerdote José Mantero llegó a declarar que la homosexualidad es un “desorden moral y un pecado”.

A finales de febrero de este año, apoyó y aconsejó al sacerdote de Écija que prohibiera que un joven homosexual que vive con su pareja pudiera ejercer como padrino en el bautizo de su sobrino por “llevar una vida no congruente con la fe”.

El presidente del Observatorio, Francisco Ramírez, lamenta “la falta de caridad cristiana” del arzobispo de Sevilla, quien, desde su punto de vista, “no sólo no está siguiendo las indicaciones del papa Francisco acerca del acogimiento de los homosexuales, sino todo lo contrario, al boicotear cualquier acto con personas LGBT en las iglesias de su Archidiócesis”.

 Con esta actitud, “aleja más a la Iglesia de la sociedad, continúa con la sangría de feligreses y promociona el mensaje de que los homosexuales son personas de segunda categoría que se merecen la discriminación por pecar, con lo que se jalea a la minoría más intolerante y fundamentalista de la sociedad para promocionar su odio e incitar a su violencia tanto verbal como física”, ha declarado Paco Ramírez, presidente del Observatorio (entidad vinculada con el colectivo COLEGAS)”.

“Las últimas declaraciones procedentes de la Conferencia Episcopal Española han terminado de defraudarnos y hacernos perder la esperanza de que se recriminarían estas actitudes intolerantes, o de fomento del fundamentalismo ortodoxo basado en una sexualidad simplista y discriminatoria del ser humano”, apunta el presidente del Observatorio.

Se da la circunstancia de que ya en 2014 se produjo un episodio muy parecido, que en su momento recogimos. En aquella ocasión los dominicos tenían previsto acoger una vigilia de oración contra la homofobia, también organizada por Ichthys, pero esta tuvo que buscar otra ubicación después de que el arzobispado sevillano cediese a una feroz campaña en contra que incluía amenazas de grupos ultras que apuntaban a una posible acción violenta. Juan José Asenjo prohibió además a cualquier parroquia de la diócesis su celebración. La vigilia, de hecho, acabó celebrándose en una sala teatral bajo vigilancia policial.

“Esta situación que vive la Iglesia católica en España nos aleja cada vez más una iglesia cercana a la sociedad e inclusiva, como la es fomentada por algunas jerarquías de países del centro y norte de Europa que hacen llamamientos a un mayor acercamiento a la feligresía LGBT y sus familias. De hecho, la Iglesia parece estar poniendo en acción un plan ‘Sp-exit’ urgente para sacarnos de la órbita de Europa e incluirnos más en la órbita de las Iglesias de África y América Latina, que continúan con su interpretaciones caducas y fundamentalistas de la moral cristiana y su continua injerencia en leyes y gobiernos”, ha declarado Ramírez.

En el año 2013, tras la histórica sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que consideró inconstitucional prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, Juan José Asenjo declaró que consideraba “un abuso” la decisión, pese a que ello resultara “políticamente incorrecto”. “La extensión del concepto de matrimonio que se da en la actualidad hiere y desvaloriza la verdadera concepción del matrimonio, como la unión de un hombre y una mujer que se aman”, declaró entonces Asenjo.

Fuente Agencias/ Ichthys/ Observatorio Español contra la LGBTfobia/Religión Digital/

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Notable visibilidad LGTB en universidades jesuitas de Estados Unidos

Martes, 24 de mayo de 2016

imagesLa Compañía de Jesús, desde el generalato del Padre Pedro Arrupe , quien fue capaz de actualizar el auténtico carisma ignaciano, ha estado siempre en la frontera… No nos extraña, pues, una actitud así…

En España puede resultar extraño que una universidad católica ofrezca cobertura a actos o a colectivos LGTB. Hasta donde sabemos, de hecho, ninguna universidad católica española cuenta con un grupo LGTB públicamente definido como tal. Sin embargo, si viajamos a los Estados Unidos encontraremos una realidad bastante distinta, incluso sorprendente.

Un vistazo a las universidades católicas regentadas por la Compañía de Jesús en Estados Unidos muestra un llamativo reconocimiento público de la realidad LGTB a través de diferentes iniciativas con respaldo institucional. Entre ellas destacamos en primer lugar IgnatianQ, una “Conferencia Ignaciana de LGTBQ y aliados”. Consiste en un encuentro anual dirigido por estudiantes y abarca el conjunto de las universidades de los jesuitas en Estados Unidos. Su objetivo es centrarse “en las intersecciones entre fe, sexualidad y justicia social en el contexto de un campus jesuita. IgnatianQ espera con ello educar a la persona en su integridad, creando espacios seguros para el diálogo, la reconciliación, la comprensión, el crecimiento y la formación de comunidad. El encuentro anual le ofrece a los estudiantes la oportunidad de construir su red de apoyo con otros estudiantes en instituciones jesuitas en todo el país, mientras prosiguen su trabajo LGTBQ en sus respectivos centros”.

Estas reuniones comenzaron a celebrarse en 2014 en la Universidad de Fordham. El año pasado tuvieron lugar en Georgetown, una conocida universidad de la que hablaremos enseguida —donde estudió el actual rey Felipe VI— y este año en la Seattle University, del 1 al 3 de abril.

El ejemplo de Georgetown

Las reuniones de IgnatianQ no son en absoluto algo aislado. Al contrario, constituyen un paso más en la visibilidad LGTB en las universidades de los jesuitas en Estados Unidos, de la cual un exponente fundamental, en la ya mencionada Universidad de Georgetown, es el LGBTQ Resource Center.

Activo desde 2008, el LGBTQ Resource Center fue el primer centro de este tipo. Dice de sí mismo que está “al servicio de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, queer y en búsqueda”. De acuerdo con su folleto (visible íntegramente aquí), tiene una actividad notable. Alberga varios grupos “informales” que abarcan una llamativa diversidad de su alumnado, incluyendo mujeres LGTBQ y personas trans, bisexuales y asexuales. Entre sus iniciativas se encuentran convivencias, simposios y encuentros. Destaca por ejemplo Journeys, una convivencia para jóvenes LGTB que tiene por objeto “compartir experiencias y reflexionar sobre el individuo y la formación de comunidad. Mediante la reflexión individual y compartida sobre sus experiencias vividas, los estudiantes pueden desarrollar un aprecio y respeto auténticos por lo que son y todo lo que no son”. También puede mencionarse OUTober, una serie de actos de visibilización del estudiantado LGTB y de toma de conciencia sobre su realidad, con un apretado programa de actividades.

Con todo, lo que nos parece aún más significativo es la visibilidad a través de vídeos y campañas públicas. Tenemos así la campaña “I am”, que es parte de los actos del OUTober. Tiene como objetivo que las personas hablen de sí mismas y de las “múltiples identidades” que las definen. Vemos a alumnos hablar y definirse como LGTB. Pero más llamativamente encontramos a miembros del profesorado, incluido uno de los decanos de la School of Foreign Service, Samuel Aronson. Georgetown también ha participado en la campaña It Gets Better con un vídeo donde varios estudiantes se definen como LGTB y animan a aceptarse.

Igualmente, han tenido invitados de talla: Ben Cohen, jugador de rugby que pese a ser heterosexual es bien conocido por su activismo en favor de los derechos LGTB y del que hemos hablado varias veces en esta página; Simon LeVay, uno de los científicos que en su día estudió las posibles bases biológicas de la homosexualidad; Joe Solmonese, que fue presidente de Human Rights Campaign, o James Alison, sacerdote católico abiertamente gay.

También llama la atención el apoyo financiero, pues en 2012 una donación de un millón de dólares de Paul J. Tagliabue y su esposa Chandler permitió la creación de la Tagliabue Initiative for LGBTQ Life: Fostering Formation and Transformation, incluida en el LGBTQ Resource Center: “El centro está inspirado por los principios católicos y jesuitas del respeto a la dignidad de todos y la educación de la persona en su integridad, y tenemos el gran placer de apoyar sus servicios, que proporcionan un ambiente seguro, inclusivo y respetuoso para los estudiantes LGBTQ”, afirman.

Esta transformación de Georgetown en universidad LGTB-friendly llamó por ejemplo la atención de The New York Times, que le dedicó un reportaje en 2013, cuando había sido elegido presidente de los estudiantes Nate Tisa, abiertamente gay. En ese reportaje, se planteaba una pregunta obvia: ¿cómo es posible tal visibilidad en una universidad que se definen como católica y que por tanto debe suscribir la doctrina vigente? No en vano, las protestas de grupos conservadores no han faltado, incluyendo una petición dirigida en su día al propio arzobispo de Washington y que no parece haber tenido efecto. En este sentido, una mirada más atenta muestra cómo se cuida el lenguaje: en ningún momento se cuestiona la doctrina. Se habla de “autenticidad”, de “aceptación de sí mismo”, de hablar de “todo lo que uno es y no es”, y se conecta con la tradición jesuita, que ciertamente tiene mucho de insistir en el autoconocimiento. En este sentido, Todd A. Olson, decano de los estudiantes, ya indicó en el citado reportaje de The New York Times que la atención a las personas LGTB era parte de la cura personalis, arraigada en la tradición ignaciana. El que la conclusión para muchos comporte llegar a un lugar distinto al marcado por la doctrina, es otro asunto, confiado a la conciencia personal, también muy en la tradición ignaciana…

Un ejemplo que ha cundido

Por lo demás, aunque fue la primera, Georgetown no es ya la única universidad de los jesuitas en Estados Unidos con atención explícita a la realidad LGTB. Por ejemplo, la Universidad Loyola de Chicago tiene una sección de “iniciativas LGBTQIA”. También encontramos reconocimiento institucional de la realidad LGTB en la Universidad de Fordham, en Nueva York, ya mencionada como primera anfitriona de las conferencias IgnatianQ; y hay también iniciativas similares en universidades emblemáticas como la Marquette o el Boston College.

En definitiva, si el reconocimiento público de la realidad LGTB en una universidad católica —aspecto institucional incluido— parece muy lejano en España, está claro que algo muy distinto ocurre en otras latitudes ya desde hace años.

Os dejamos para finalizar con el vídeo para la campaña It Gets Better de los alumnos de Georgetown:

Fuente Dosmanzanas

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Un joven expulsado de su iglesia responde: no se arrepiente, en su amor no hay pecado

Lunes, 25 de abril de 2016

settles2Sí Señor, con valentía… Un valor que posee quien es consciente de que es una creatura amada por Dios. Si las iglesias nos rechazan, sólo nos queda un camino: Obedecer a Dios antes que a esos hombres y comunidades envenenados por la homofobia…

Hace unos meses, Dylan Settles recibió una carta de su iglesia. En ella se le comunicaba su expulsión y se le instaba a abandonar su “estilo de vida pecaminoso”. El joven publicó la carta en su perfil de Facebook. Pronto se hizo viral y fue recogida por numerosos medios. Ahora Dylan ha respondido.

Se trata de una de esas historias de superación que nos gusta contar. Poco después de salir del armario, Dylan Settles recibió una carta de su iglesia, la congregación baptista de Woods Chapel, en Brookland (Arkansas, en Estados Unidos). En ella se le decía lo siguiente: “Se le ha hecho saber a esta iglesia que usted ha hecho público que adopta el estilo de vida homosexual. Aunque entendemos las luchas que todos confrontamos con el pecado en nuestras vidas, debemos ser conscientes de las consecuencias de nuestras elecciones. Como cristianos, debemos optar por servir y obedecer de acuerdo a la palabra santa de Dios para ser un miembro digno de la congregación. Nosotros, como dirección de la iglesia (…) hemos votado con gran dolor retirar su nombre inmediatamente de la lista de miembros de la iglesia. Es el deseo de su familia eclesial que abandone el estilo de vida pecaminoso que ha elegido, que se arrepienta de los pecados que ha cometido, y regrese a la plena fraternidad con Dios y la iglesia”.

Poco antes, Dylan había confiado su orientación sexual a sus padres después de ocultarla y luchar contra ella durante años: “Le pedía a Dios que me quitara esto de mi vida, que me diera alguna esperanza y fe de que podría encontrar una esposa o novia. [Pero] estaba cansado de vivir para otras personas, de vivir para mis padres o mis amigos o quien fuera. Elegí vivir por lo que quería y ser feliz”.

Su primera reacción ante la carta de su antigua iglesia fue de confusión no exenta de dolor: “Estoy algo herido, pero sé cómo piensan… creía que sería una carta invitándome a ir con ellos (…) Estaba como aturdido. Estaba tan impactado que no pude leer el resto de la carta”. Sin embargo, meses después, Dylan ha respondido a su antigua iglesia en unos términos mucho más afirmativos. Lo ha hecho a través de una carta de respuesta en la que afirma que “si hay una cosa que aprendí de su iglesia es que allí donde hay amor, está Dios. Quiero que ustedes y su iglesia sepan que estoy en una relación de amor con mi novio. Cuando tomo su mano o lo miro a los ojos, no hay pecado en lo que siento. Es amor. Viendo el mundo de hoy en día, es obvio que necesitamos más amor en cualquier forma que tome. No deberíamos condenar el amor, deberíamos celebrarlo. Tras leer su carta, he decidido que no me voy a arrepentir ante la iglesia. No voy a arrepentirme de ser la persona que soy tal y como Dios me ha creado.

La respuesta de Dylan Settles no es de las que copa portadas. Pero es sin duda un gesto inspirador. Un buen ejemplo de cómo se puede trabajar por los propios derechos “a pequeña escala”, haciendo valer la propia dignidad: otra de las “microluchas” de las que hace años hablaba ya en dosmanzanas José Luis Serrano…

Os dejamos con un vídeo en el que Dylan cuenta su historia y que muestra el momento en el que deja la carta de respuesta en el buzón de su antigua congregación:

Fuente Dosmanzanas

Cristianismo (Iglesias), General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Bautista , , , , , , , , ,

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