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Católicas alemanas inician un boicot a las misas para protestar contra el machismo y los abusos en la Iglesia

Miércoles, 15 de mayo de 2019

 4C0A8954-7E27-472B-9F92-770B8C0475ACDurante una semana no limpiarán templos y realizarán sus propios ritos

Deploramos los casos conocidos y desconocidos de abuso y lesiones de todo tipo en la Iglesia Católica Romana [y] su encubrimiento y ocultamiento por parte de los líderes de la Iglesia“, denuncian las impulsoras del movimiento María 2.0

Las feligreses exigen “el acceso de las mujeres a todos los ministerios

Las mujeres católicas alemanas han lanzado un boicot de una semana suspendiendo su trabajo voluntario en las iglesias. Su protesta ha cristalizado la furia sobre un sacerdocio de hombres y los obispos que arrastran los pies en los escándalos sexuales.

Un movimiento de mujeres católicas de base –usando el lema de la Virgen María “que debería tener su voz”– lanzó el sábado una semana de desobediencia sin servicio con el respaldo de importantes organizaciones laicas e incluso de algunos obispos.

Las mujeres planeaban celebrar ritos fuera de las iglesias, sin sacerdotes, y bloquear los servicios dentro de las parroquias hasta el 18 de mayo en al menos 50 lugares para fortalecer su llamado a que el Vaticano abra el sacerdocio a las mujeres y que abandone el celibato obligatorio.

Se dejarán sin realizar las asistencias a la misa y los comités, las tareas domésticas de la parroquia y las lecturas litúrgicas, tareas que se suelen dejar a mujeres que asisten regularmente a las iglesias. La protesta central se realizará al aire libre en Münster el domingo.

Mensaje perdido en medio de escándalo

Andrea Voss-Frick, una de los impulsoras de la huelga, dijo que el movimiento Maria 2.0 -concebido a principios de este año en una reunión bíblica parroquial de mujeres en Münster, un centro del catolicismo alemán- recibió el respaldo de mujeres en Berlín, Hamburgo y Viena.

El impulso se produjo al darse cuentas las organizadoras de que el pronunciamiento del Vaticano y las enseñanzas de esperanza de la Iglesia “no se aprecian en absoluto” en medio de abusos y encubrimientos, dijo Voss-Frick.

Señal importante”

El viernes, dos grupos nacionales -la Liga de Mujeres Católicas Alemanas (KDFB) y la Comunidad de Mujeres Católicas de Alemania (KfD)– describieron la convocatoria de la huelga como una “señal importante” e instaron a los obispos a no ignorarla.

La presidenta de LA KDFB, Maria Flachsbarth, dijo que los casos de abuso y encubrimientos por parte de los sacerdotes habían llevado a la Iglesia a una profunda crisis y pérdida de credibilidad. Las mujeres en huelga quieren mostrar cuánto significan para ellas la Iglesia y su “Buena Nueva” evangélica, dijo Flachsbarth, quien también es parlamentaria federal y miembro del partido Demócrata Cristiana (CDU) de la Canciller Angela Merkel.

Sin las mujeres, no ocurre nada”

Sin las mujeres no ocurre nada”, dijo Thomas Steinberg, presidente del Consejo Central de Católicos Alemanes (ZdK) en la convención de laicos de dicho Consejo en Maguncia el pasado viernes.

El ZdK votó para seguir un camino sinodal” en conversaciones con la Conferencia de Obispos Católicos Alemanes (DBK) para abordar lo que Steinberg describió como décadas de frustración acumulada por la falta de reformas en las estructuras de poder y la moral sexual.

Los cambios serán inevitables, dijo Steinberg, quien predijo que, en el proceso, las mujeres tendrían al menos la licencia para convertirse en diaconisas y los hombres casados se convertirían en sacerdotes. “Nunca antes había experimentado yo una situación en la que la indignación se extendiera hasta el centro de nuestras iglesias”, dijo Steinberg.

La gota que colmó el vaso

Al recordar los orígenes de la revuelta, Elisabeth Sikora dijo a la revista teológica progresiva Publik-Forum que abandonó un oficio religioso en Sauerland, al este de Colonia, cuando un pastor invitado instó a la congregación a “poner la otra mejilla.

El predicador ni mencionó el abuso, ni siquiera con una palabra”, dijo Sikora. “Una vez más, simplemente debemos aceptarlo todo, ¡sin ninguna confrontación con los crímenes que han ocurrido!

En ese momento, el Papa Francisco convocaba a su sínodo especial en Roma sobre cómo ponerle fin a décadas de abusos que han explotado en escándalos en todo el mundo.

María con cinta

Sikora encontró el sitio web Maria 2.0 de las mujeres disidentes en la Iglesia de la Santa Cruz de Münster. La web representa a una Virgen María silenciada con una cinta, y lleva una petición en línea dirigida directamente al Papa y citando el llamado bíblico de Jesús de Nazaret a hombres Y mujeres”Deploramos los muchos casos conocidos y desconocidos de abuso y lesiones de todo tipo en la Iglesia Católica Romana [y] su encubrimiento y ocultamiento por parte de los líderes de la Iglesia”, comenzaron los solicitantes de María 2.0, antes de exigir el acceso de las mujeres a todos los ministerios”.

El único papel de Maria

La representación de Maria 2.0, callada con una cinta – una de una serie pintada por Lisa Kötter de Münster – fue condenada el viernes por la doctora retirada Christiane Bigalke, quien dijo que, sin embargo, era una defensora de la igualdad femenina en la iglesia.

Ella [la Virgen María] apenas debería decir mucho; debería dar a luz a Jesús. ¡Ese era su papel!”, dijo Bigalke a la radio pública Deutschlandfunk. “Usar a Mary -sí, ahora suena muy descarado- como portador de mensajes, ¡eso es lo peor!”

No es previsible, dice el obispo de Osnabrück

Apoyando a Maria 2.0 el sábado, Franz-Josef Bode, el obispo de Osnabrück y el presidente de la Comisión de Mujeres de la iglesia alemana, dijo que lamentaba que el domingo 12 de mayo las mujeres no participaran en misa. “Pero uno debe ser muy perceptivo de la impaciencia de muchas mujeres en la Iglesia Católica. Detrás de esto hay una herida muy profunda, que en la Iglesia no se sienten aceptadas en relación con sus esfuerzos”.

Bode agregó que en el futuro previsible no veía ninguna posibilidad de que el sacerdocio se abriera a las mujeres. Sin embargo, los obispos alemanes han establecido una cuota rosa’ del 30% de los altos cargos en la Iglesia para las mujeres para 2023.

Fuente Religión Digital

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El obispo de Amberes, a favor del reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo

Jueves, 13 de octubre de 2016

media-101571-2El obispo de Amberes, Johan Bonny, ha destacado la necesidad de integrar las parejas del mismo sexo en la Iglesia católica, también con celebración litúrgica. Así lo sostiene en un libro de entrevistas que se publica esta misma semana. Bonny se reafirma así en una postura que ya ha expresado con anterioridad.

Johan Bonny vuelve a destacar entre los obispos católicos por su postura inclusiva en materia LGTB. Lo hace en un libro que ha sido puesto a la la venta en Bélgica este 11 de octubre, y que recoge una serie de entrevistas con el teólogo Roger Burggraeve y la periodista Ilse Van Halst, de la publicación católica flamenca Kerk & Leven. Su título evoca unas célebres declaraciones del papa Francisco sobre las tres palabras más importantes en la familia: Permiso, perdón y gracias. Audaces diálogos sobre relaciones, matrimonio y familia (Mag ik? Dank je. Sorry. Vrijmoedige dialoog over relaties, huwelijk en gezin).

En dicho libro, según recoge el diario La Libre Belgique (tradicionalmente cercano al catolicismo belga), Bonny sostiene la primacía del matrimonio heterosexual y rechaza la equiparación de las parejas del mismo sexo o de otras parejas no casadas por la Iglesia a este. Sin embargo, Bonny también afirma que estas personas y sus relaciones deben tener un hueco en la comunidad católica. Más aún, considera que dicho lugar debe quedar marcado litúrgicamente. Es ahí donde realiza su propuesta más audaz: la elaboración de rituales de bendición para las parejas no casadas (diferentes, eso sí, del sacramento del matrimonio) entre las cuales incluye las del mismo sexo.

Un obispo que ya ha hecho declaraciones a favor de las personas LGTB

No se trata de la primera vez que el obispo de Amberes destaca por sus declaraciones sobre las personas LGTB. En septiembre de 2014, Bonny envió una carta al Vaticano a propósito de la celebración del Sínodo Extraordinario de la Familia. En ella pedía mayor respeto y un lenguaje más matizado ante realidades consideradas “irregulares”. Afirmaba entonces que la Iglesia católica debía “abandonar su actitud defensiva” en temas como la acogida de homosexuales, de los divorciados y vueltos a casar o de los jóvenes que viven en pareja sin estar casados, sosteniendo que estas situaciones “merecen mayor respeto y un juicio más matizado”.

Igualmente, en diciembre de 2014, el obispo de Amberes ya abogó por el reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo, lo que le costó la oposición de los sectores integristas. “Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia“, declaró entonces. No especificó si este “reconocimiento formal” debería tener o no carácter litúrgico.

Un grupo reducido, pero insistente, de obispos aperturistas

Lo cierto es que Bonny no está del todo solo. Forma parte un grupo de obispos que han avanzado posturas diferentes en materia LGTB a las que sostiene la mayoría de la jerarquía católica. Es un grupo reducido, pero destacable por haber mantenido una misma línea desde hace ya varias años. Entre ellos está, por ejemplo, Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück (Alemania), que en septiembre de 2015 se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

También destaca el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga, considerado un estrecho colaborador del papa Francisco. Fue él quien declaró primero, dando pie a que el propio papa hiciera declaraciones en el mismo sentido, que la Iglesia católica debía pedir perdón por su trato a las personas homosexuales: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. El cardenal alemán señaló también que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la Iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar a Raúl Vera, obispo de Saltillo (México), quien lleva ya años destacándose por su defensa de las personas LGTB. En fecha tan temprana como 2011 apoyó la organización del Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religioso por parte de la Comunidad de San Elredo, un grupo LGTB cristiano: “La sociedad mexicana aún no ha podido desligarse de prejuicios, intolerancia y hostilidad contra las personas homosexuales, generando actos de violencia y rechazo social y familiar”, declaró entonces. Igualmente, este mismo obispo bautizó en 2014 a la hija de una pareja de lesbianas, quienes habían contraído matrimonio en el Distrito Federal, primer territorio de México que aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El catolicismo alemán, punta de lanza

No es de extrañar que la mayor parte de los ejemplos mencionados vengan del ámbito germánico. Alemania alberga una de las comunidades católicas más abiertas a la realidad LGTB. De hecho, las declaraciones de estos obispos alemanes resultan tímidas frente a iniciativas de los laicos. En diciembre de 2015, la división local de Colonia de la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-) aprobaba un documento titulado “Todos son bienvenidos”, en el que afirmaba que “el amor de Dios no hace distinciones” y reconocía que las “personas homosexuales” pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Otro ejemplo elocuente fue el documento firmado en 2011 por 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias.

Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores, en particular con el también alemán Joseph Ratzinger.

En definitiva, dentro de la dinámica en la Iglesia católica de alternar algún paso adelante con pasos atrás (como bien ha quedado en evidencia con las más recientes declaraciones del papa), existe un grupo de obispos que parece presionar en un sentido inclusivo. No hace falta recordar, por desgracia, en qué posición se sitúan las voces cantantes del episcopado español. Con alguna salvedad como el obispo Vera, parece que de nuevo les toca a los obispos del norte de Europa el papel de avanzadilla.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El papa afirma que la Iglesia debe pedir disculpas a los homosexuales. ¿Nuevo gesto mediático o inicio de un viraje?

Domingo, 17 de julio de 2016

la-iglesia-y-los-gaysAunque dimos ya la noticia en su momento, nos parece muy interesante traer al blog este post de Dosmanzanas con reflexuiones y reacciones…

Ha pasado ya un tiempo desde las últimas declaraciones del papa sobre la necesidad de que la Iglesia católica pida perdón a los gais, que tuvieron importante repercusión en medios generalistas. Merece la pena recuperar sus palabras, relacionadas con otras declaraciones aun más explícitas del cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, considerado uno de sus más estrechos colaboradores. Y es que las palabras de ambos no han dejado de causar reacciones en el seno de la Iglesia. El debate sobre si asistimos a meros gestos mediáticos sin repercusión real o si se trata de una manera paulatina de variar el rumbo bajo la apariencia de que nada cambia vuelve a estar sobre la mesa.

Las declaraciones de Francisco tuvieron lugar a finales de junio, durante el regreso al Vaticano después de su reciente viaje a Armenia. Ante la pregunta de un periodista, el papa reconocía que la Iglesia católica debía pedir perdón a los gais, si bien lo hacía dentro de un contexto más amplio, en el que incluía a diversas realidades: “Creo que la Iglesia no solo debe pedir disculpas… a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas”.

Lo que muchos medios no explicaron, o lo hicieron de forma superficial, es que en realidad estas declaraciones fueron la reacción del papa a otras declaraciones, bastante más explícitas, que días antes había hecho en Irlanda el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga y uno de los más estrechos colaboradores de Francisco. En ellas, Marx reconocía con mayor severidad la necesidad de pedir perdón: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. Pero hubo más, pues el cardenal alemán señaló que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Marx, incluso, llegaba a asegurar que el Estado “debe establecer regulaciones para los homosexuales para que tengan los mismos, o parecidos, derechos… pero el matrimonio ya es otra cosa”. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, en este sentido, se mostraba partidario de reconocer jurídicamente las parejas del mismo sexo, aunque diferenciándolas del matrimonio entre un hombre y una mujer, “personas que están abiertas a dar vida para la siguiente generación”. “Nosotros en la Iglesia no debemos oponernos”, afirmó. Palabras con las que el cardenal Marx sigue la línea de otros obispos de habla alemana que han hecho declaraciones más avanzadas en materia LGTB, como el arzobispo de Berlín, el Cardenal Rainer Maria Woelki, o el cardenal austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena. Aunque el más audaz fue Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, quien llegó a defender la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo.

Reacciones

Como era de esperar, las declaraciones del papa, con origen precisamente en las palabras de Marx, han generado todo un rosario de reacciones, sobre todo en los Estados Unidos, el país donde posiblemente es más visible la realidad LGTB entre los católicos, junto con Alemania. Algunas han sido críticas. Jamie Manson, del National Catholic Reporter, señala por ejemplo en un comentario personal en su perfil de Facebook que “el papa quiere que la Iglesia pida perdón a las personas gais por marginarlas, a la vez que apoya la enseñanza del catecismo sobre la homosexualidad. No puedes pedirle perdón a la gente y a la vez reafirmar la doctrina que les hace daño. Eso es puramente disfuncional, cuando no directamente abusivo”.

Otros las han recibido con mayor comprensión. Michael Sean Winters, también columnista del National Catholic Reporter, ha señalado que lo llamativo es, precisamente, que no incluyan matizaciones: “Los comentarios del papa Francisco contrastan nítidamente con aquellos que ponen toda suerte de matizaciones en su afirmación de la dignidad, incluso la humanidad, de las personas gais (…) Las palabras del papa contrastan con la reticencia de muchos obispos para siquiera pronunciar las palabras ‘gay’ o ‘lesbiana’. Es casi imposible sobreestimar el grado al que la obsesión jansenista con temas sexuales ha distorsionado la predicación del Evangelio (…) Puedes explotar a los trabajadores, puedes degradar el medio ambiente (…) pero mientras te opongas a ‘aquellos que experimentan atracción a los de su mismo sexo’, se te etiqueta de ortodoxo”. Por su parte, el jesuita Thomas Reese, presidente de la comisión estadounidense sobre libertad religiosa en el mundo, señaló en The New York Times que: “hay mucha gente en el Vaticano a la que no le gusta que la Iglesia reconozca que alguna vez hemos hecho algo mal… Con los gais esto es especialmente importante porque siguen siendo perseguidos”.

Mención aparte merecen los colectivos LGTB cristianos. De nuevo, las reacciones más significativas vienen del ámbito anglosajón. Quest, una asociación británica de católicos LGTB con varias sedes en Reino Unido, señala que las declaraciones del papa constituyen un importante cambio de rumbo, pero añade que con todo “las palabras no bastan”. Por su parte Fortunate Families, una red estadounidense de madres y padres católicos de hijos LGTB, emitió un comunicado en el que afirmaba que: “sí, los católicos y otras iglesias cristianas han marginado a nuestros hijos, y merecen una disculpa, pero mucho más merecen un acercamiento a ellos que los haga sentirse bienvenidos en nuestras iglesias. Las palabras ‘objetivamente desordenada’ e ‘intrínsecamente malas’ han dado munición a quienes quieren hacerle daño a nuestros hijos, y cuando son internalizadas generan un insano autodesprecio. Una parte significativa de esta disculpa debería ser la de dejar de usar ese lenguaje. Sentirlo y pedir perdón debe dar como resultado un cambio en la política de la Iglesia”.

¿Mero gesto mediático, otra vez?

Cabe conjeturar, en cualquier caso, si asistimos a nuevos gestos mediáticos que esconden el inmovilismo de siempre, o si habrá algo más. Circula por Roma una broma que dice de alguien que “tienes más peligro que el papa en una rueda de prensa”. Y es que, además de lo imprevisible de algunas de sus intervenciones, estas parecen ir siempre más lejos de lo que luego se confirma en las declaraciones oficiales. Desde luego, la interpretación de estos gestos está abierta a debate, y la desconfianza surge de hecho desde entornos antagónicos: si desde la militancia LGTB (cristiana o secular) se es escéptico sobre el alcance real de estos gestos, desde los entornos conservadores se teme que estas declaraciones “informales” representen el inicio de un viraje que con el paso del tiempo acabe llevando a la Iglesia en una dirección distinta a la que desean.

Lo cierto es que a fecha de hoy no ha habido el más mínimo cambio doctrinal, y las palabras de Francisco bien podrían quedar en el olvido más absoluto con el próximo papa. No en vano, algunos dan por hecho que el periodo de Francisco será solo un paréntesis. El que jerarcas del nivel del cardenal Cañizares en España puedan seguir haciendo declaraciones abiertamente ofensivas hacia la realidad LGTB no es, desde luego, tranquilizador.

Esperemos que tengan razón quienes creen que el viraje, todavía pequeño, es irreversible. En un contexto más amplio que el LGTB, el articulista Pedro Castelao, aprovechando el símil, señalaba que “los cambios en el puente de mando y en cubierta están llegando a la sala de máquinas. Es cierto que hay resistencias en la cadena de transmisión y que muchas de las órdenes que salen del puente se extravían por el camino, pero también lo es que la decisión del capitán ha sido enérgica e inequívoca: ¡la Iglesia debe soltar amarras y navegar en dirección a las tierras periféricas! (…) Cuando miramos atrás —dos años no son nada— aún vemos el puerto que acabamos de abandonar y de él aún nos alcanza cierto olor a agua estancada y pescado podrido. ¡Aún hay tanto que limpiar! Temporales vendrán todavía, pero junto con su furia incontrolable traerán también ese aire puro y limpio que renovará la viciada atmósfera eclesial”. Será el tiempo el que confirme si está en lo cierto.

Fuente Dosmanzanas

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El Sínodo católico de Tréveris (Alemania) pide una “oferta litúrgica” a las parejas del mismo sexo

Lunes, 9 de mayo de 2016

urn-newsml-dpa-com-20090101-160427-99-747887-large-4-3Obispo Stephan Ackermann

El reciente Sínodo de la diócesis católica de Tréveris (Alemania) se ha pronunciado a favor de una mayor inclusión de las personas LGTB. Una inclusión que hacen extensiva a las parejas y sus familias, para las que se llega a hablar de “ofertas litúrgicas” y pastorales.

En algunos lugares, los laicos católicos siguen atreviéndose a dar pasos a favor de la inclusión de las personas LGTB. Lo hacen a pesar de que los posicionamientos oficiales no incorporan avance doctrinal alguno y como mucho abren la puerta a una cierta flexibilidad pastoral, como ha ocurrido con la última exhortación La alegría del amor, que comentábamos hace poco en esta página.

En esta ocasión, ha sido en Alemania, un país en el que los católicos han mostrado reiteradamente su distancia del magisterio oficial, también en materia LGTB. Ha sido en el Sínodo de la diócesis de Tréveris (Trier, en alemán), bajo el gobierno del obispo Stephan Ackermann. El encuentro —de hecho, el primer Sínodo local convocado en Alemania desde 1990— se ha compuesto de sacerdotes, religiosos y laicos. En él se ha concluido que debe haber una mayor apertura a las parejas del mismo sexo e incluso que debe haber una “oferta litúrgica” para ellas y sus familias.

Así se afirma en el documento final (accesible íntegramente en PDF). Bien es cierto que hay diferencias entre lo que se plantea en el cuerpo del texto a modo de acta de lo discutido, por una parte, y las recomendaciones finales, por otra. En el primer caso, se afirma que: “la iglesia de Tréveris se comporta respetuosa y valorativamente con las personas que conviven en parejas estables del mismo sexo. Resulta evidente que ha de procurarse un diálogo continuado en todos los niveles, así como una colaboración con las personas con orientación homosexual y sus familiares”. Y se añade llamativamente que “ha de desarrollarse una oferta pastoral y litúrgica a las parejas estables del mismo sexo, establecida en diálogo con personas de orientación homosexual; esta oferta habrá de dirigirse también a sus hijos y el ambiente familiar en su conjunto”. Las recomendaciones finales, más limitadas, hablan del desarrollo de “una oferta de cura de almas, pastoral y litúrgica en diálogo con las personas de orientación homosexual”, eliminando la referencia explícita a las parejas.

Synode 10

El mero hecho de que el documento haya sido publicado —y que sea fruto de la reunión de todos los estamentos de la diócesis— resulta sintomático de lo especial del catolicismo en Alemania. Repetidas veces los católicos alemanes han marcado diferencias con la doctrina romana, unas distancias que también son visibles, y mucho, en materia LGTB. Esta ya “tradicional” distancia de los laicos alemanes permite entender también que algunos obispos hayan sido más audaces en sus declaraciones, como el aquí reseñado obispo de Osnabrück, Franz-Josef Bode, partidario de bendecir a las parejas del mismo sexo, aunque en el ámbito privado. Hace pocos meses destacamos también cómo la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas en Colonia se pronunciaba a favor de una política inclusiva de las personas LGTB.

Cierto es que hay también obispos que siguen la línea más conservadora, como el obispo de Passau, Stefan Oster. Con todo, el que se presente esta diversidad es significativo, y más aún que cuando pueden hablar los laicos, como ha sido en este Sínodo local, la posición a favor de las personas LGTB es aún más clara.

Fuente Dosmanzanas

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Jóvenes católicos alemanes se pronuncian a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia

Miércoles, 9 de diciembre de 2015

BDKJ_logo_kleinEl amor de Dios no hace distinciones”, así de rotundo se pronuncia el documento aprobado en Bonn por la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-). En él también se afirma que las personas homosexuales pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Declaraciones que forman parte de un texto titulado “Todos son bienvenidos”, emitido tras el encuentro anual de la división local de Colonia de la mencionada organización juvenil, en la que participaron alrededor de 90 delegados. Un gesto que confirma de nuevo la enorme distancia entre muchos fieles y las enseñanzas de la Iglesia en comunidades católicas de gran peso.

En el documento, los jóvenes católicos lamentan que su Iglesia excluya a las minorías sexuales y afirme la heterosexualidad como norma única. Esto hace que las personas LGTB católicas sientan desde el principio “que no son normales”. El texto también critica la exigencia del celibato, pues “esta doctrina eclesiástica no tiene en cuenta la realidad vital que nosotros vivimos con niños y jóvenes”.

Frente a ello, el documento proclama que “el amor de Dios no hace distinciones”. Lo importante, afirma, es que alguien se comporte con su pareja con amor y responsabilidad, no el sexo de sus componentes: “Si como personas que somos nos remitimos a una moral autónoma y a nuestra libertad en nuestro pensar y actuar respecto de nuestra sexualidad, entonces queda claro que la sexualidad viene ligada a la responsabilidad. Esta responsabilidad puede ser igualmente asumida en relaciones no heterosexuales”.

Elena Stötzel, la presidenta de la Alianza en la diócesis de Colonia, ha declarado que “reclamamos de nuestra iglesia que sea un lugar en el que ninguna persona experimente intolerancia o discriminación. Nuestra iglesia debe estar lista a entrar en diálogo con las personas que no se sienten aceptadas por causa de su identidad sexual. Debe estar dispuesta a escuchar y aceptar nuevas valoraciones de sus miembros acerca del trato con personas que viven como lesbianas, gais, bisexuales, trans, inter o queer”.

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Alemania: una comunidad católica especialmente audaz

No es de extrañar que un pronunciamiento así se haya producido en Alemania, uno de los países donde se han producido los gestos más claros de apertura hacia la realidad LGTB incluso de parte de la jerarquía. De hecho, en septiembre pasado —poco antes del Sínodo de la Familia— Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

Además, ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Más allá de estas declaraciones de la jerarquía, el movimiento a favor de las personas LGTB tiene notable arraigo entre los católicos del espacio de lengua alemana. Un ejemplo especialmente ilustrativo fue el documento firmado 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias. Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud especialmente progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores (en particular con el también alemán Joseph Ratzinger).

En este contexto, la declaración de los jóvenes católicos alemanes supone un paso más adelante y deja clara la divergencia entre la doctrina oficial y los fieles en países tradicionalmente católicos, como Irlanda, o con una fuerte comunidad católica, como Alemania o Estados Unidos.

Fuente Dosmanzanas

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El obispo católico alemán Franz-Josef Bode, a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo

Lunes, 28 de septiembre de 2015

01-mep-bischof-bode-firmt_full_1No se dan cuenta de que, aunque sea un tímido paso que agradecemos, ya llegan tarde y es insuficiente. Sepan ustedes, señores obispos, que nuestros matrimonios y nuestras familias no son de segunda clase, y no nos vamos a conformar con una bendición a escondidas y por la puerta de atrás…

Significativa noticia la que nos llega desde Alemania, donde un obispo católico se ha mostrado a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.  Pobre postura si se la compara con la evolución de otras iglesias cristianas, que ya admiten el matrimonio religioso entre parejas del mismo sexo, pero que muestra también la aparición de minúsculas grietas en el hasta ahora rocoso monolitismo de la jeraquía católica en esta materia.

Se trata de Franz-Josef Bode, obispo de la diócesis de Osnabrück, fronteriza con los Países Bajos. En palabras suyas, tomadas de la entrevista misma en la que hizo las declaraciones: “el Catecismo deja claro que no debemos discriminar a estas personas. Como con otras que conviven antes del matrimonio, se trata de reconocer en ellas sus fortalezas y no sólo sus debilidades y déficits. Las uniones civiles, sin embargo, no han de equipararse con el matrimonio (…) La iglesia puede ayudar a las uniones civiles dialogando con ellas, acompañándolas positivamente y permaneciendo a su lado. No obstante, se les puede acompañar en su camino con una oración y una forma privada de bendición”.

Al hablar de la necesidad de señalar las “fortalezas” y no solo las “carencias” de las relaciones entre personas del mismo sexo, Bode recurre al mismo lenguaje alambicado que los miembros más aperturistas de la jerarquía católica utilizan cuando apuntan a reconocer lo que “hay de bien” en estas parejas pese a que el magisterio de la Iglesia las rechace de plano. El obispo alemán plantea por lo demás la posibilidad de una “bendición” de estas parejas, pero no en el contexto de una ceremonia pública sino reducida a un acompañamiento y apoyo privado. Un posicionamiento que, pacato si se compara con la evolución de otras iglesias, en el contexto de la iglesia católica romana puede considerarse incluso audaz.

Las declaraciones de Bode tienen lugar en el contexto de los movimientos que están teniendo lugar con motivo del Sínodo extraordinario sobre la Familia, al que hemos hecho referencia en entradas anteriores, y cuyo gran punto de discusión sigue siendo la comunión de los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio civil. La cuestión LGTB permanece sin embargo en un segundo plano, y algunos miembros de la jerarquía, sobre todo del ámbito germánico, han hecho algunos gestos. En este sentido, el Fórum Europeo de Grupos Cristianos LGTB (federación europea interconfesional) ha editado un libro de testimonios que piensa difundir entre los prelados, And God saw that it was all very good (“Y vio Dios que todo era muy bueno”). Desde el punto de vista de resultados concretos, no obstante, no cabe albergar esperanzas de cambios sustanciales.

Iglesias cristianas que ya admiten el matrimonio igualitario

Tímidos debates en el seno de la Iglesia católica que contrastan con lo que está sucediendo en otras iglesias cristianas. Hace pocos días recogíamos la que era primera boda gay en los cuarteles generales de la Iglesia presbiteriana, una de las confesiones cristianas más importantes de los Estados Unidos, que hace pocos meses aprobaba el matrimonio religioso entre personas del mismo sexo por una mayoría clara de los presbiterios del país.

La Iglesia presbiteriana se sumaba así a otras confesiones cristianas que aceptan el matrimonio entre personas del mismo sexo, como la Iglesia Unida de Cristo (United Church of Christ), algunas corrientes cuáqueras (a imitación de sus correligionarios del Reino Unido) o la también muy importante Iglesia episcopaliana (la rama estadounidense de los anglicanos, que en 2009 autorizó la bendición de los matrimonios entre personas del mismo sexo y que este mismo año ha aprobado por fin el matrimonio).

Confesiones que se unen además a otras importantes iglesias cristianas fuera de Estados Unidos, como la Iglesia Luterana de Suecia (que aprobó ya en 2009 el matrimonio religioso igualitario) o la Iglesia Luterana de Dinamarca (que lo permite desde 2012).

Fuente Dosmanzanas

Cuáqueros, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica, Iglesia Luterana, Iglesia Presbiteriana , , , , , , , , , , , , , ,

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