Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Rainer Maria Woelki’

Varios obispos aperturistas hacia la realidad LGTB entre los nuevos cardenales de la Iglesia católica

Lunes, 24 de octubre de 2016

beso-gay-vaticanoEl papa Francisco ha nombrado 17 nuevos cardenales, de los cuales 13 son cardenales electores, esto es, con derecho a voto en un cónclave. Nombramientos que según las primeras interpretaciones suponen un reforzamiento del “ala moderada” de la Iglesia católica. Sin entrar en estas valoraciones, lo cierto es que algunos de los nuevos cardenales han destacado en sus declaraciones sobre la realidad LGTB en un sentido más o menos positivo, lo que no deja de ser un pequeño avance. Eso sí, sin alejarse en ningún caso de la doctrina oficial de la Iglesia.

Sin ánimo de exhaustividad, hacemos hoy un breve repaso de aquellos con derecho a voto el el cónclave que han hecho las declaraciones, a nuestro juicio, de mayor relevancia. Incluimos también a Carlos Osoro, que no ha hecho afirmaciones tan explícitas como las de sus compañeros, pero sobre el que teniendo en cuenta el particular contexto español no podemos pasar por alto.

Jozef De Kezel, arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica)

jozef-de-kesel-300x181Cuando Jozef De Kezel fue nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, en noviembre del año pasado, destacó la necesidad de respetar a las personas homosexuales: “Hay que respetar a quienes son homosexuales. La Iglesia tiene sus razones para no reconocer un matrimonio homosexual, que yo acepto. El respeto de unos y otros es un valor importante del Evangelio pero también de la cultura moderna”. De Kezel, por cierto, sustituyó en su cargo al polémico André-Joseph Léonard, quien llegó a calificar el sida como una forma de “justicia inmanente”.

Bien es cierto que con un antecesor así se entiende que ya en su momento las asociaciones LGTB belgas recibieran con alivio el nombramiento de De Kezel para la principal archidiócesis del país. Así lo hizo por ejemplo la Rainbow House, federación que reúne a 45 colectivos. O la Communauté du Christ Libérateur (asociación LGTB cristiana de Bruselas), que aseguró tener un recuerdo positivo de su periodo como obispo auxiliar de Bruselas, cargo que ocupó años atrás, y recordarlo como “un hombre curioso, abierto y lleno de respeto hacia todas las personas”.

En este contexto no está de más recordar que el que junto a De Kezel es posiblemente el jerarca católico más importante del país, el obispo de Amberes Johan Bonny, se ha manifestado en dos ocasiones a favor de un reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo, la última vez hace pocos días.

Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos)

blase-cupich-300x181Otro nuevo cardenal que merece nuestra atención es Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago. Con ocasión del pasado Sínodo de la Familia, Cupich afirmó en rueda de prensa que debía escucharse a las personas LGTB: “De hecho, conté con sus voces como parte de mis consultas. Pero creo que nos podríamos beneficiar de las voces reales de personas que se sienten marginadas antes que recibirlas filtradas a través de las voces de otros representantes o de los obispos. Si realmente vamos a acompañar a la gente, tenemos primero que involucrarnos con ellos. En Chicago, me reúno regularmente con gente que se siente marginada, ya sean personas mayores, divorciados y vueltos a casar, gais y lesbianas como personas individuales y también parejas”.

Igualmente, con ocasión de la masacre homófoba de Orlando, Cupich destacó por dirigirse explícitamente a las personas LGTB en una carta y mostrarles su apoyo: “A vosotros hoy aquí, y a toda la comunidad gay y lesbiana, particularmente afectados por los espantosos crímenes cometidos en Orlando, motivados por el odio, conducidos quizá por la inestabilidad mental, y ciertamente estimulados por una cultura de la violencia, sabed esto: la archidiócesis de Chicago está con vosotros”.

Maurice Piat (arzobispo de Port Louis, Mauricio)

maurice-piat-300x181Otro nuevo cardenal con menor repercusión en los medios pero cuyas posiciones resultan interesante desde nuestro punto de vista es Maurice Piat, que procede de Mauricio. Por un lado, el arzobispo de Port Louis hace una valoración inequívocamente negativa de la realidad LGTB (sin llegar a los extremos de otros jerarcas), mientras que por el otro insiste en el “sufrimiento” que según él viven las personas homosexuales y la necesidad de “acogerlas”: “Personalmente, creo que las personas homosexuales viven un gran sufrimiento. No pueden formar una familia con hijos nacidos de ellos mismos. Creo que no es fácil para un hombre o una mujer asumir esta situación y puedo comprender que defiendan el matrimonio para todos. Pero la verdad que hay que decir a los homosexuales es acompañarles en su sufrimiento, acompañarles donde están, allí donde nos encontramos con ellos”.

Estaría por ver, en eventuales discusiones sobre la realidad LGTB, en qué se traduce concretamente esta idea de que las personas LGTB se definen, según él, por su “sufrimiento”…

Carlos Osoro, arzobispo de Madrid (España)

carlos-osoro-300x181Incluimos en esta lista al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. En este caso, la valoración tiene que ser ambivalente. Osoro entró en el arzobispado de Madrid presentándose como obispo de una Iglesia en la que nadie “sobra”, lo que se leyó como adhesión al estilo pastoral de Francisco. Y una de sus primeras decisiones como sucesor de Antonio María Rouco Varela fue la de poner fin a la conocida “misa de las familias” en la madrileña plaza de Colón. Un evento que empezó en 2006 como una muestra de fuerza de Rouco Varela frente a las reformas sociales del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (muy especialmente la aprobación del matrimonio igualitario) y en el cual siempre tuvieron un papel fundamental el Camino Neocatecumenal (los ”kikos”).

Más recientemente, Osoro destaca en sentido positivo por algo que no hizo: no secundar las cartas conjuntas de otros tres obispos de la archidiócesis de Madrid sobre la ley de transexualidad y la ley contra la LGTBfobia, aunque confirmó que tiene a un grupo de expertos estudiando sus posibles repercusiones…  Esto se interpretó en su momento como una negativa a seguir el estilo de confrontación que había marcado en años anteriores a muchos obispos, y que sigue bien presente en algunos, que se resisten al “nuevo estilo” promovido por Francisco. Habría que añadir el gesto de enviar su pésame al viudo de Pedro Zerolo

Sin embargo, en una reciente entrevista tras su nombramiento, Osoro ha mostrado su perfil más conservador al asegurar que la familia es el mejor antídoto “contra la ideología de género”. Ciertamente, poco antes subraya el valor de la “misericordia” ante la mención por el periodista del acompañamiento a “homosexuales” de que habla Jesús. Con todo, esto no es impedimento para decir que “Toda ideología nos separa, nos rompe, elimina a unos para poner a otros. Busca el interés personal o los intereses de un grupo. ¿Cómo se elimina? Tengo mi teoría. La familia es el mejor antídoto para eliminar esta ideología”.

Se suman a los arzobispos de Viena y Berlín

Estos nuevos cardenales, en cualquier caso, refuerzan el grupo de los “moderados” en el cónclave. En clave LGTB, los cardenales De Kezel y Cupich, sobre todo, engrosan un grupo en el que ya están Christoph Schönborn, de Viena, y Rainer Maria Woelki, de Berlín. El primero avaló a un gay con pareja para que formara parte del consejo parroquial, y posteriormente felicitó a Conchita Wurst por su triunfo en Eurovisión, afirmando entonces que: “En el colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos que han nacido como seres masculinos se sienten como hombre, y lo mismo del lado femenino. Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho”. Woelki, por su parte, afirmó que las parejas del mismo sexo debían considerarse análogas a las heterosexuales: “cuando las personas aceptan una responsabilidad mutua, cuando viven en una relación de pareja homosexual duradera, eso se debe considerar de manera similar a una relación de pareja heterosexual”.

Si bien siguen constituyendo un grupo pequeño, estos cardenales abiertos a la realidad LGTB tienen ya un peso específico significativo, sobre todo por las importantes diócesis que representan (Malinas-Bruselas, Chicago, Viena, Berlín). Está por ver qué efecto puede tener a medio y largo plazo. Con todo, y aunque los arcanos de las elecciones papales los dejamos para los expertos vaticanistas, merece destacarse que, de cara a la elección de un nuevo papa, aumenta el número de electores que buscarían un perfil moderado. Solo el tiempo dirá en qué desemboca la combinación de estos elementos.

Fuente Dosmanzanas

General, Iglesia Católica , , , , , , , , , , , , , , ,

El obispo de Amberes, a favor del reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo

Jueves, 13 de octubre de 2016

media-101571-2El obispo de Amberes, Johan Bonny, ha destacado la necesidad de integrar las parejas del mismo sexo en la Iglesia católica, también con celebración litúrgica. Así lo sostiene en un libro de entrevistas que se publica esta misma semana. Bonny se reafirma así en una postura que ya ha expresado con anterioridad.

Johan Bonny vuelve a destacar entre los obispos católicos por su postura inclusiva en materia LGTB. Lo hace en un libro que ha sido puesto a la la venta en Bélgica este 11 de octubre, y que recoge una serie de entrevistas con el teólogo Roger Burggraeve y la periodista Ilse Van Halst, de la publicación católica flamenca Kerk & Leven. Su título evoca unas célebres declaraciones del papa Francisco sobre las tres palabras más importantes en la familia: Permiso, perdón y gracias. Audaces diálogos sobre relaciones, matrimonio y familia (Mag ik? Dank je. Sorry. Vrijmoedige dialoog over relaties, huwelijk en gezin).

En dicho libro, según recoge el diario La Libre Belgique (tradicionalmente cercano al catolicismo belga), Bonny sostiene la primacía del matrimonio heterosexual y rechaza la equiparación de las parejas del mismo sexo o de otras parejas no casadas por la Iglesia a este. Sin embargo, Bonny también afirma que estas personas y sus relaciones deben tener un hueco en la comunidad católica. Más aún, considera que dicho lugar debe quedar marcado litúrgicamente. Es ahí donde realiza su propuesta más audaz: la elaboración de rituales de bendición para las parejas no casadas (diferentes, eso sí, del sacramento del matrimonio) entre las cuales incluye las del mismo sexo.

Un obispo que ya ha hecho declaraciones a favor de las personas LGTB

No se trata de la primera vez que el obispo de Amberes destaca por sus declaraciones sobre las personas LGTB. En septiembre de 2014, Bonny envió una carta al Vaticano a propósito de la celebración del Sínodo Extraordinario de la Familia. En ella pedía mayor respeto y un lenguaje más matizado ante realidades consideradas “irregulares”. Afirmaba entonces que la Iglesia católica debía “abandonar su actitud defensiva” en temas como la acogida de homosexuales, de los divorciados y vueltos a casar o de los jóvenes que viven en pareja sin estar casados, sosteniendo que estas situaciones “merecen mayor respeto y un juicio más matizado”.

Igualmente, en diciembre de 2014, el obispo de Amberes ya abogó por el reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo, lo que le costó la oposición de los sectores integristas. “Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia“, declaró entonces. No especificó si este “reconocimiento formal” debería tener o no carácter litúrgico.

Un grupo reducido, pero insistente, de obispos aperturistas

Lo cierto es que Bonny no está del todo solo. Forma parte un grupo de obispos que han avanzado posturas diferentes en materia LGTB a las que sostiene la mayoría de la jerarquía católica. Es un grupo reducido, pero destacable por haber mantenido una misma línea desde hace ya varias años. Entre ellos está, por ejemplo, Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück (Alemania), que en septiembre de 2015 se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

También destaca el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga, considerado un estrecho colaborador del papa Francisco. Fue él quien declaró primero, dando pie a que el propio papa hiciera declaraciones en el mismo sentido, que la Iglesia católica debía pedir perdón por su trato a las personas homosexuales: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. El cardenal alemán señaló también que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la Iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar a Raúl Vera, obispo de Saltillo (México), quien lleva ya años destacándose por su defensa de las personas LGTB. En fecha tan temprana como 2011 apoyó la organización del Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religioso por parte de la Comunidad de San Elredo, un grupo LGTB cristiano: “La sociedad mexicana aún no ha podido desligarse de prejuicios, intolerancia y hostilidad contra las personas homosexuales, generando actos de violencia y rechazo social y familiar”, declaró entonces. Igualmente, este mismo obispo bautizó en 2014 a la hija de una pareja de lesbianas, quienes habían contraído matrimonio en el Distrito Federal, primer territorio de México que aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El catolicismo alemán, punta de lanza

No es de extrañar que la mayor parte de los ejemplos mencionados vengan del ámbito germánico. Alemania alberga una de las comunidades católicas más abiertas a la realidad LGTB. De hecho, las declaraciones de estos obispos alemanes resultan tímidas frente a iniciativas de los laicos. En diciembre de 2015, la división local de Colonia de la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-) aprobaba un documento titulado “Todos son bienvenidos”, en el que afirmaba que “el amor de Dios no hace distinciones” y reconocía que las “personas homosexuales” pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Otro ejemplo elocuente fue el documento firmado en 2011 por 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias.

Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores, en particular con el también alemán Joseph Ratzinger.

En definitiva, dentro de la dinámica en la Iglesia católica de alternar algún paso adelante con pasos atrás (como bien ha quedado en evidencia con las más recientes declaraciones del papa), existe un grupo de obispos que parece presionar en un sentido inclusivo. No hace falta recordar, por desgracia, en qué posición se sitúan las voces cantantes del episcopado español. Con alguna salvedad como el obispo Vera, parece que de nuevo les toca a los obispos del norte de Europa el papel de avanzadilla.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

General, Historia LGTB, Iglesia Católica , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El papa afirma que la Iglesia debe pedir disculpas a los homosexuales. ¿Nuevo gesto mediático o inicio de un viraje?

Domingo, 17 de julio de 2016

la-iglesia-y-los-gaysAunque dimos ya la noticia en su momento, nos parece muy interesante traer al blog este post de Dosmanzanas con reflexuiones y reacciones…

Ha pasado ya un tiempo desde las últimas declaraciones del papa sobre la necesidad de que la Iglesia católica pida perdón a los gais, que tuvieron importante repercusión en medios generalistas. Merece la pena recuperar sus palabras, relacionadas con otras declaraciones aun más explícitas del cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, considerado uno de sus más estrechos colaboradores. Y es que las palabras de ambos no han dejado de causar reacciones en el seno de la Iglesia. El debate sobre si asistimos a meros gestos mediáticos sin repercusión real o si se trata de una manera paulatina de variar el rumbo bajo la apariencia de que nada cambia vuelve a estar sobre la mesa.

Las declaraciones de Francisco tuvieron lugar a finales de junio, durante el regreso al Vaticano después de su reciente viaje a Armenia. Ante la pregunta de un periodista, el papa reconocía que la Iglesia católica debía pedir perdón a los gais, si bien lo hacía dentro de un contexto más amplio, en el que incluía a diversas realidades: “Creo que la Iglesia no solo debe pedir disculpas… a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas”.

Lo que muchos medios no explicaron, o lo hicieron de forma superficial, es que en realidad estas declaraciones fueron la reacción del papa a otras declaraciones, bastante más explícitas, que días antes había hecho en Irlanda el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga y uno de los más estrechos colaboradores de Francisco. En ellas, Marx reconocía con mayor severidad la necesidad de pedir perdón: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. Pero hubo más, pues el cardenal alemán señaló que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Marx, incluso, llegaba a asegurar que el Estado “debe establecer regulaciones para los homosexuales para que tengan los mismos, o parecidos, derechos… pero el matrimonio ya es otra cosa”. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, en este sentido, se mostraba partidario de reconocer jurídicamente las parejas del mismo sexo, aunque diferenciándolas del matrimonio entre un hombre y una mujer, “personas que están abiertas a dar vida para la siguiente generación”. “Nosotros en la Iglesia no debemos oponernos”, afirmó. Palabras con las que el cardenal Marx sigue la línea de otros obispos de habla alemana que han hecho declaraciones más avanzadas en materia LGTB, como el arzobispo de Berlín, el Cardenal Rainer Maria Woelki, o el cardenal austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena. Aunque el más audaz fue Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, quien llegó a defender la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo.

Reacciones

Como era de esperar, las declaraciones del papa, con origen precisamente en las palabras de Marx, han generado todo un rosario de reacciones, sobre todo en los Estados Unidos, el país donde posiblemente es más visible la realidad LGTB entre los católicos, junto con Alemania. Algunas han sido críticas. Jamie Manson, del National Catholic Reporter, señala por ejemplo en un comentario personal en su perfil de Facebook que “el papa quiere que la Iglesia pida perdón a las personas gais por marginarlas, a la vez que apoya la enseñanza del catecismo sobre la homosexualidad. No puedes pedirle perdón a la gente y a la vez reafirmar la doctrina que les hace daño. Eso es puramente disfuncional, cuando no directamente abusivo”.

Otros las han recibido con mayor comprensión. Michael Sean Winters, también columnista del National Catholic Reporter, ha señalado que lo llamativo es, precisamente, que no incluyan matizaciones: “Los comentarios del papa Francisco contrastan nítidamente con aquellos que ponen toda suerte de matizaciones en su afirmación de la dignidad, incluso la humanidad, de las personas gais (…) Las palabras del papa contrastan con la reticencia de muchos obispos para siquiera pronunciar las palabras ‘gay’ o ‘lesbiana’. Es casi imposible sobreestimar el grado al que la obsesión jansenista con temas sexuales ha distorsionado la predicación del Evangelio (…) Puedes explotar a los trabajadores, puedes degradar el medio ambiente (…) pero mientras te opongas a ‘aquellos que experimentan atracción a los de su mismo sexo’, se te etiqueta de ortodoxo”. Por su parte, el jesuita Thomas Reese, presidente de la comisión estadounidense sobre libertad religiosa en el mundo, señaló en The New York Times que: “hay mucha gente en el Vaticano a la que no le gusta que la Iglesia reconozca que alguna vez hemos hecho algo mal… Con los gais esto es especialmente importante porque siguen siendo perseguidos”.

Mención aparte merecen los colectivos LGTB cristianos. De nuevo, las reacciones más significativas vienen del ámbito anglosajón. Quest, una asociación británica de católicos LGTB con varias sedes en Reino Unido, señala que las declaraciones del papa constituyen un importante cambio de rumbo, pero añade que con todo “las palabras no bastan”. Por su parte Fortunate Families, una red estadounidense de madres y padres católicos de hijos LGTB, emitió un comunicado en el que afirmaba que: “sí, los católicos y otras iglesias cristianas han marginado a nuestros hijos, y merecen una disculpa, pero mucho más merecen un acercamiento a ellos que los haga sentirse bienvenidos en nuestras iglesias. Las palabras ‘objetivamente desordenada’ e ‘intrínsecamente malas’ han dado munición a quienes quieren hacerle daño a nuestros hijos, y cuando son internalizadas generan un insano autodesprecio. Una parte significativa de esta disculpa debería ser la de dejar de usar ese lenguaje. Sentirlo y pedir perdón debe dar como resultado un cambio en la política de la Iglesia”.

¿Mero gesto mediático, otra vez?

Cabe conjeturar, en cualquier caso, si asistimos a nuevos gestos mediáticos que esconden el inmovilismo de siempre, o si habrá algo más. Circula por Roma una broma que dice de alguien que “tienes más peligro que el papa en una rueda de prensa”. Y es que, además de lo imprevisible de algunas de sus intervenciones, estas parecen ir siempre más lejos de lo que luego se confirma en las declaraciones oficiales. Desde luego, la interpretación de estos gestos está abierta a debate, y la desconfianza surge de hecho desde entornos antagónicos: si desde la militancia LGTB (cristiana o secular) se es escéptico sobre el alcance real de estos gestos, desde los entornos conservadores se teme que estas declaraciones “informales” representen el inicio de un viraje que con el paso del tiempo acabe llevando a la Iglesia en una dirección distinta a la que desean.

Lo cierto es que a fecha de hoy no ha habido el más mínimo cambio doctrinal, y las palabras de Francisco bien podrían quedar en el olvido más absoluto con el próximo papa. No en vano, algunos dan por hecho que el periodo de Francisco será solo un paréntesis. El que jerarcas del nivel del cardenal Cañizares en España puedan seguir haciendo declaraciones abiertamente ofensivas hacia la realidad LGTB no es, desde luego, tranquilizador.

Esperemos que tengan razón quienes creen que el viraje, todavía pequeño, es irreversible. En un contexto más amplio que el LGTB, el articulista Pedro Castelao, aprovechando el símil, señalaba que “los cambios en el puente de mando y en cubierta están llegando a la sala de máquinas. Es cierto que hay resistencias en la cadena de transmisión y que muchas de las órdenes que salen del puente se extravían por el camino, pero también lo es que la decisión del capitán ha sido enérgica e inequívoca: ¡la Iglesia debe soltar amarras y navegar en dirección a las tierras periféricas! (…) Cuando miramos atrás —dos años no son nada— aún vemos el puerto que acabamos de abandonar y de él aún nos alcanza cierto olor a agua estancada y pescado podrido. ¡Aún hay tanto que limpiar! Temporales vendrán todavía, pero junto con su furia incontrolable traerán también ese aire puro y limpio que renovará la viciada atmósfera eclesial”. Será el tiempo el que confirme si está en lo cierto.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , , , , , , , , , , , , , , ,

Jóvenes católicos alemanes se pronuncian a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia

Miércoles, 9 de diciembre de 2015

BDKJ_logo_kleinEl amor de Dios no hace distinciones”, así de rotundo se pronuncia el documento aprobado en Bonn por la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-). En él también se afirma que las personas homosexuales pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Declaraciones que forman parte de un texto titulado “Todos son bienvenidos”, emitido tras el encuentro anual de la división local de Colonia de la mencionada organización juvenil, en la que participaron alrededor de 90 delegados. Un gesto que confirma de nuevo la enorme distancia entre muchos fieles y las enseñanzas de la Iglesia en comunidades católicas de gran peso.

En el documento, los jóvenes católicos lamentan que su Iglesia excluya a las minorías sexuales y afirme la heterosexualidad como norma única. Esto hace que las personas LGTB católicas sientan desde el principio “que no son normales”. El texto también critica la exigencia del celibato, pues “esta doctrina eclesiástica no tiene en cuenta la realidad vital que nosotros vivimos con niños y jóvenes”.

Frente a ello, el documento proclama que “el amor de Dios no hace distinciones”. Lo importante, afirma, es que alguien se comporte con su pareja con amor y responsabilidad, no el sexo de sus componentes: “Si como personas que somos nos remitimos a una moral autónoma y a nuestra libertad en nuestro pensar y actuar respecto de nuestra sexualidad, entonces queda claro que la sexualidad viene ligada a la responsabilidad. Esta responsabilidad puede ser igualmente asumida en relaciones no heterosexuales”.

Elena Stötzel, la presidenta de la Alianza en la diócesis de Colonia, ha declarado que “reclamamos de nuestra iglesia que sea un lugar en el que ninguna persona experimente intolerancia o discriminación. Nuestra iglesia debe estar lista a entrar en diálogo con las personas que no se sienten aceptadas por causa de su identidad sexual. Debe estar dispuesta a escuchar y aceptar nuevas valoraciones de sus miembros acerca del trato con personas que viven como lesbianas, gais, bisexuales, trans, inter o queer”.

Bannerbild_BDKJ

Alemania: una comunidad católica especialmente audaz

No es de extrañar que un pronunciamiento así se haya producido en Alemania, uno de los países donde se han producido los gestos más claros de apertura hacia la realidad LGTB incluso de parte de la jerarquía. De hecho, en septiembre pasado —poco antes del Sínodo de la Familia— Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

Además, ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Más allá de estas declaraciones de la jerarquía, el movimiento a favor de las personas LGTB tiene notable arraigo entre los católicos del espacio de lengua alemana. Un ejemplo especialmente ilustrativo fue el documento firmado 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias. Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud especialmente progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores (en particular con el también alemán Joseph Ratzinger).

En este contexto, la declaración de los jóvenes católicos alemanes supone un paso más adelante y deja clara la divergencia entre la doctrina oficial y los fieles en países tradicionalmente católicos, como Irlanda, o con una fuerte comunidad católica, como Alemania o Estados Unidos.

Fuente Dosmanzanas

General, Historia LGTB, Iglesia Católica , , , , , , , , , , , ,

El obispo católico de Essen, en Alemania, favorable a que las familias homoparentales participen en la vida de las parroquias

Jueves, 27 de marzo de 2014

20111019-offener-brief-an-franz-josef-overbeck-01-bundeswehr-fotos-wir-dienen-deutschland-flickr-cc-by-nd-460x222El obispo de la diócesis alemana de Essen se ha pronunciado contra la discriminación de las familias homoparentales en el seno de la Iglesia católica. Resulta especialmente significativo que estas palabras favorables a una tímida apertura a la realidad LGTB provengan de un obispo que en el pasado ha realizado declaraciones homófobas.

Las declaraciones del obispo de Essen, Franz-Josef Overbeck, tuvieron lugar en un encuentro entre representantes del Foro de Lesbianas y Gays de Essen (Forums Essener Lesben und Schwulen, FELS) y el obispado en la academia católica Die Wolfsburg. Según la nota de prensa de la diócesis, el obispo afirmó que ni los adultos ni los niños debían sufrir ningún tipo de discriminación y habló de crear una “estructura que dé la bienvenida” a todas las personas que quieran participar en la vida de la Iglesia católica. Según esta misma nota hubo elogios desde las asociaciones LGTB y el obispado por el intercambio “equitativo y respetuoso” y voluntad de continuar el diálogo.

En cualquier caso, cuando el obispo Overbeck habla de “no discriminación” se refiere a celebraciones como el bautismo o la primera comunión, en la que participan los niños, y a las cuales sus familias deberían poder asistir al completo. “El bien de los niños está en primer lugar”, ha argumentado el obispo. Nada se dice, en cambio, sobre la necesidad de revisar la doctrina católica sobre las relaciones entre personas del mismo sexo.

Franz-Josef-Overbeck-in-Oberhausen-656x240Sea como sea, Overbeck ha pasado de formar parte de la “línea dura” de la Iglesia católica alemana a encontrarse entre los que defienden una cierta apertura. En el pasado, por ejemplo, el obispo de Essen llegó a afirmar que la ley de uniones civiles de Alemania no es moralmente defendible. Lo hizo con motivo de la noticia del enlace del entonces vicecanciller alemán, Guido Westerwelle. También en su diócesis se produjo el despido de una trabajadora de la limpieza en un jardín de infancia católico al conocerse que se había casado con otra mujer. Más recientemente, sin embargo, ha ido adoptando un tono más moderado, llegando a reunirse en varias ocasiones con representantes de grupos LGTB. Una apertura que en cualquier caso resulta tímida en comparación con otras iglesias alemanas, como la Iglesia Evangélica de Alemania, la otra gran confesión cristiana de ese país. Así por ejemplo la Iglesia Evangélica Luterana del Norte de Alemania aprobaba hace poco que sus pastores puedan convivir con sus parejas del mismo sexo en las casas parroquiales.

Overbeck se suma con estas declaraciones a la tendencia abierta por un pequeño grupo de obispos católicos, como el arzobispo de Berlín, Rainer Maria Woelki, que afirmó que las parejas estables homosexuales son “semejantes” a las heterosexuales, o el obispo de Évry-Corbeil-Essonnes, Michel Dubost, quien afirmó que los homosexuales “son bienvenidos” en la Iglesia católica. Ninguno de estos obispos “aperturistas” hacia la realidad LGTB, por cierto, es español.

Fuente Dosmanzanas

General, Historia LGTB, Iglesia Católica , , , , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.