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Los obispos católicos americanos animan a los padres a rechazar a sus hijos trans

Viernes, 29 de diciembre de 2017

indiceUna carta enviada por la Conferencia Episcopal Estadounidense justo antes de Navidad anima a los padres a rechazar la ideología de género, tilda a las personas trans de “problemáticas” y anima a los padres a rechazar la identidad de género de sus hijos. 

Recientemente, un grupo de 20 líderes religiosos norteamericanos de diversas confesiones ha publicado una declaración donde rechazan la “ideología de género” (expresión que el ámbito más conservador utiliza para denigrar tanto al feminismo como a buena parte de las reivindicaciones del colectivo LGTB, muy especialmente la lucha en favor de los derechos trans). Dicho pronunciamiento lleva por título Creados hombre y mujer. Carta abierta de líderes religiosos, y en él se declaran contra el principio de autodeterminación de genero. Con todo, una consideración más detenida muestra que su representatividad es limitada.

Y así, la Conferencia Episcopal de EE.UU. acompañada por representantes de otras confesiones, ha dejado claro que por mucho que sea Navidad, su homofobia les sale por los poros. Y acaba de animar a los padres a rechazar a sus hijos trans. Unos canallas. En una carta publicada estos días, los obispos católicos estadounidenses han señalado que las personas trans son “profundamente problemáticas” y que lo de cambiar de género es una “idea falsa“. Así animan a los padres de menores trans a negarse a aceptar a sus hijos y, por supuesto, a posicionarse radicalmente en contra de que transicionen.

Una vez más, líderes religiosos de cierto peso se hacen notar por su rechazo a reconocer la realidad trans. En esta ocasión, además, el pronunciamiento tiene un carácter ecuménico, al reunir a líderes de diferentes confesiones. Al expresar su rechazo,  los firmantes hacen ciertamente una salvedad al asegurar que “respetan” a quienes se sienten “insatisfechos” con el sexo que les fue asignado al nacer, pero niegan todo valor a esta experiencia, pues rechazan que se pueda cuestionar la noción de dos sexos fijados desde el nacimiento. Un  hecho, según ellos, marcado por la creación divina y que no puede ser contradicho por el hombre.

Hecha esta “aclaración”, el documento no duda en cargar duramente contra la manida y mentirosa idea a la que llaman “ideología de género”, acusándola de grandes males y cómo ésta ha sembrado la confusión en la sociedad: “Los niños son especialmente dañados cuando se les dice que pueden ‘cambiar’ su sexo o, más aún, que se les pueden dar hormonas que afectarán su desarrollo y hacerles estériles de adultos (…) La ideología de género daña a los individuos y sociedades al sembrar confusión y duda sobre sí mismo”, afirma. Pero va más allá, al culpar a esta “ideología” incluso de la discriminación que sufren las personas trans: “El movimiento actual, que quiere implementar la falsa idea de que un hombre puede convertirse en una mujer o viceversa, es profundamente perturbador. Obliga a la gente o a ir contra la razón  -es decir, aceptar algo que no es cierto- (…) o a enfrentar el ridículo, la marginación y otras formas de represalia”. “Los padres merecen una orientación mejor en estas importantes decisiones, y urgimos a las instituciones sanitarias a honrar el principio médico básico de no hacer daño.” dice la impresentable y antievangélica carta episcopal.

Siguiendo con la ideología de género,  después de justificar la transfobia, los obispos añaden que desean “salud y felicidad para todos los hombres, mujeres y niños” y por eso reclaman leyes que protejan “la verdad sobre la identidad sexual de las personas“., la carta asegura que “El propio estado tiene por lo tanto un gran interés en mantener las políticas que se basan en el hecho científico de la biología humana y de apoyar a las instituciones sociales y las normas que las rodean.” Por si esa frase te genera alguna duda, lo de “apoyar a las instituciones sociales” es, básicamente, un llamamiento a mantener los beneficios sociales y fiscales de la Iglesia. Y si no se protegen vendrán ellos a fomentar la discriminación que es lo que lleva al alto nivel de exclusión y suicidios de las personas trans para luego crear la falacia de que la culpable es la “ideología de género”.

Creemos que Dios creó a cada persona hombre o mujer y, por lo tanto, la diferencia sexual no es un accidente o un error: es un regalo de Dios que nos ayuda a acercarnos los unos a los otros y a Dios. Lo que Dios ha creado es bueno.” Hay que remarcar, que esto lo están diciendo un grupo de señores que prometen celibato… y luego abusan de menores y se tapan entre ellos. Lo normal. “Dios creó a la humanidad a su imagen y semejanza. Dios nos creó según su imagen, Dios creó al hombre y a la mujer.

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Ya sabemos que a los obispos les encanta meterse donde no les llaman y, sobre todo, hablar sobre cosas que ni comprenden ni quieren comprender. Nadie le dice a los niños que pueden cambiar su sexo y por supuestísimo nadie les da hormonas como si fueran caramelos. Pero ¿desde cuándo a los obispos les ha importado decir la verdad?

Con esta carta los obispos católicos estadounidenses deciden mantenerse en sus posiciones tránsfobas y profundamente perjudiciales para los menores trans y sus familias.  Ellos que tanto dicen respetar las escrituras han decidido saltárselas a la torera (en la Biblia no hay ni una mención a las personas trans, por cierto) y predicar el rechazo y el odio hacia la diversidad sexual y de género.

El documento llama la atención también por sus firmantes. Son principalmente líderes de confesiones cristianas, aunque hay también algún representante musulmán. Entre ellos están obispos católicos marcadamente conservadores como Charles J. Caput, arzobispo de Filadelfia, así como Joseph C. Bambera, obispo de Scranton (Pensilvania), Joseph E. Kurtz (Louisville, Kentucky) y James D. Conley (Licoln, Nebraska). No están, sin embargo, obispos católicos que han mostrado actitudes muy diferentes, muy especialmente el cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, quien ha vuelto a destacar recientemente por su apoyo público al jesuita James Martin, autor de un libro donde invita a tender puentes entre la iglesia católica y la comunidad católica.

Entre los firmantes, como hemos señalado, hay también miembros de otras confesiones cristianas, entre ellos obispos anglicanos como Foley Beach o luteranos como John F. Bradosky. En estos últimos casos, sin embargo, se trata sobre todo de representantes de grupos desgajados de las iglesias principales. Beach es obispo de la Anglican Church in North America, una iglesia escindida de la Iglesia Episcopaliana, principal rama anglicana en Estados Unidos, mientras que Bradosky lo es de la North American Lutheran Church, escindida de la Iglesia Luterana Evangélica de América. En ambos casos, además, la separación se produjo justamente por la integración de la realidad LGTB en la teoría y práctica de sus iglesias de origen.

Este documento, pues, no es otra cosa que un ejemplo más de “ecumenismo conservador”, al que no debería darse más valor del que tiene: los representantes de las iglesias protestantes pertenecen a ramas minoritarias. Incluso dentro de la jerarquía católica tampoco las voces de los firmantes son ya las únicas que se oyen. Aún así es preocupante que el texto, en teoría una “carta” que solo representa a los firmantes, haya sido publicada en la página web de la Conferencia Episcopal estadounidense.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas

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Varios obispos aperturistas hacia la realidad LGTB entre los nuevos cardenales de la Iglesia católica

Lunes, 24 de octubre de 2016

beso-gay-vaticanoEl papa Francisco ha nombrado 17 nuevos cardenales, de los cuales 13 son cardenales electores, esto es, con derecho a voto en un cónclave. Nombramientos que según las primeras interpretaciones suponen un reforzamiento del “ala moderada” de la Iglesia católica. Sin entrar en estas valoraciones, lo cierto es que algunos de los nuevos cardenales han destacado en sus declaraciones sobre la realidad LGTB en un sentido más o menos positivo, lo que no deja de ser un pequeño avance. Eso sí, sin alejarse en ningún caso de la doctrina oficial de la Iglesia.

Sin ánimo de exhaustividad, hacemos hoy un breve repaso de aquellos con derecho a voto el el cónclave que han hecho las declaraciones, a nuestro juicio, de mayor relevancia. Incluimos también a Carlos Osoro, que no ha hecho afirmaciones tan explícitas como las de sus compañeros, pero sobre el que teniendo en cuenta el particular contexto español no podemos pasar por alto.

Jozef De Kezel, arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica)

jozef-de-kesel-300x181Cuando Jozef De Kezel fue nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, en noviembre del año pasado, destacó la necesidad de respetar a las personas homosexuales: “Hay que respetar a quienes son homosexuales. La Iglesia tiene sus razones para no reconocer un matrimonio homosexual, que yo acepto. El respeto de unos y otros es un valor importante del Evangelio pero también de la cultura moderna”. De Kezel, por cierto, sustituyó en su cargo al polémico André-Joseph Léonard, quien llegó a calificar el sida como una forma de “justicia inmanente”.

Bien es cierto que con un antecesor así se entiende que ya en su momento las asociaciones LGTB belgas recibieran con alivio el nombramiento de De Kezel para la principal archidiócesis del país. Así lo hizo por ejemplo la Rainbow House, federación que reúne a 45 colectivos. O la Communauté du Christ Libérateur (asociación LGTB cristiana de Bruselas), que aseguró tener un recuerdo positivo de su periodo como obispo auxiliar de Bruselas, cargo que ocupó años atrás, y recordarlo como “un hombre curioso, abierto y lleno de respeto hacia todas las personas”.

En este contexto no está de más recordar que el que junto a De Kezel es posiblemente el jerarca católico más importante del país, el obispo de Amberes Johan Bonny, se ha manifestado en dos ocasiones a favor de un reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo, la última vez hace pocos días.

Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos)

blase-cupich-300x181Otro nuevo cardenal que merece nuestra atención es Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago. Con ocasión del pasado Sínodo de la Familia, Cupich afirmó en rueda de prensa que debía escucharse a las personas LGTB: “De hecho, conté con sus voces como parte de mis consultas. Pero creo que nos podríamos beneficiar de las voces reales de personas que se sienten marginadas antes que recibirlas filtradas a través de las voces de otros representantes o de los obispos. Si realmente vamos a acompañar a la gente, tenemos primero que involucrarnos con ellos. En Chicago, me reúno regularmente con gente que se siente marginada, ya sean personas mayores, divorciados y vueltos a casar, gais y lesbianas como personas individuales y también parejas”.

Igualmente, con ocasión de la masacre homófoba de Orlando, Cupich destacó por dirigirse explícitamente a las personas LGTB en una carta y mostrarles su apoyo: “A vosotros hoy aquí, y a toda la comunidad gay y lesbiana, particularmente afectados por los espantosos crímenes cometidos en Orlando, motivados por el odio, conducidos quizá por la inestabilidad mental, y ciertamente estimulados por una cultura de la violencia, sabed esto: la archidiócesis de Chicago está con vosotros”.

Maurice Piat (arzobispo de Port Louis, Mauricio)

maurice-piat-300x181Otro nuevo cardenal con menor repercusión en los medios pero cuyas posiciones resultan interesante desde nuestro punto de vista es Maurice Piat, que procede de Mauricio. Por un lado, el arzobispo de Port Louis hace una valoración inequívocamente negativa de la realidad LGTB (sin llegar a los extremos de otros jerarcas), mientras que por el otro insiste en el “sufrimiento” que según él viven las personas homosexuales y la necesidad de “acogerlas”: “Personalmente, creo que las personas homosexuales viven un gran sufrimiento. No pueden formar una familia con hijos nacidos de ellos mismos. Creo que no es fácil para un hombre o una mujer asumir esta situación y puedo comprender que defiendan el matrimonio para todos. Pero la verdad que hay que decir a los homosexuales es acompañarles en su sufrimiento, acompañarles donde están, allí donde nos encontramos con ellos”.

Estaría por ver, en eventuales discusiones sobre la realidad LGTB, en qué se traduce concretamente esta idea de que las personas LGTB se definen, según él, por su “sufrimiento”…

Carlos Osoro, arzobispo de Madrid (España)

carlos-osoro-300x181Incluimos en esta lista al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. En este caso, la valoración tiene que ser ambivalente. Osoro entró en el arzobispado de Madrid presentándose como obispo de una Iglesia en la que nadie “sobra”, lo que se leyó como adhesión al estilo pastoral de Francisco. Y una de sus primeras decisiones como sucesor de Antonio María Rouco Varela fue la de poner fin a la conocida “misa de las familias” en la madrileña plaza de Colón. Un evento que empezó en 2006 como una muestra de fuerza de Rouco Varela frente a las reformas sociales del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (muy especialmente la aprobación del matrimonio igualitario) y en el cual siempre tuvieron un papel fundamental el Camino Neocatecumenal (los ”kikos”).

Más recientemente, Osoro destaca en sentido positivo por algo que no hizo: no secundar las cartas conjuntas de otros tres obispos de la archidiócesis de Madrid sobre la ley de transexualidad y la ley contra la LGTBfobia, aunque confirmó que tiene a un grupo de expertos estudiando sus posibles repercusiones…  Esto se interpretó en su momento como una negativa a seguir el estilo de confrontación que había marcado en años anteriores a muchos obispos, y que sigue bien presente en algunos, que se resisten al “nuevo estilo” promovido por Francisco. Habría que añadir el gesto de enviar su pésame al viudo de Pedro Zerolo

Sin embargo, en una reciente entrevista tras su nombramiento, Osoro ha mostrado su perfil más conservador al asegurar que la familia es el mejor antídoto “contra la ideología de género”. Ciertamente, poco antes subraya el valor de la “misericordia” ante la mención por el periodista del acompañamiento a “homosexuales” de que habla Jesús. Con todo, esto no es impedimento para decir que “Toda ideología nos separa, nos rompe, elimina a unos para poner a otros. Busca el interés personal o los intereses de un grupo. ¿Cómo se elimina? Tengo mi teoría. La familia es el mejor antídoto para eliminar esta ideología”.

Se suman a los arzobispos de Viena y Berlín

Estos nuevos cardenales, en cualquier caso, refuerzan el grupo de los “moderados” en el cónclave. En clave LGTB, los cardenales De Kezel y Cupich, sobre todo, engrosan un grupo en el que ya están Christoph Schönborn, de Viena, y Rainer Maria Woelki, de Berlín. El primero avaló a un gay con pareja para que formara parte del consejo parroquial, y posteriormente felicitó a Conchita Wurst por su triunfo en Eurovisión, afirmando entonces que: “En el colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos que han nacido como seres masculinos se sienten como hombre, y lo mismo del lado femenino. Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho”. Woelki, por su parte, afirmó que las parejas del mismo sexo debían considerarse análogas a las heterosexuales: “cuando las personas aceptan una responsabilidad mutua, cuando viven en una relación de pareja homosexual duradera, eso se debe considerar de manera similar a una relación de pareja heterosexual”.

Si bien siguen constituyendo un grupo pequeño, estos cardenales abiertos a la realidad LGTB tienen ya un peso específico significativo, sobre todo por las importantes diócesis que representan (Malinas-Bruselas, Chicago, Viena, Berlín). Está por ver qué efecto puede tener a medio y largo plazo. Con todo, y aunque los arcanos de las elecciones papales los dejamos para los expertos vaticanistas, merece destacarse que, de cara a la elección de un nuevo papa, aumenta el número de electores que buscarían un perfil moderado. Solo el tiempo dirá en qué desemboca la combinación de estos elementos.

Fuente Dosmanzanas

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El Sínodo de la Familia, agitado dentro y fuera, concluye sin resultados concretos

Jueves, 29 de octubre de 2015

14457126264698Ampliamos la noticia del Sínodo del que de manera urgente dimos noticia el pasado domingo:

Mucho ruido y pocas nueces: el Sínodo de la Familia ha concluido finalmente sin ninguna resolución concreta, tampoco en materia LGTB. Sus discusiones, sin embargo, han servido para poner de manifiesto el nerviosismo que la mera posibilidad de un cambio en el enfoque pastoral (sin que ello implique cambio doctrinal de fondo) genera dentro de la jerarquía católica. El Sínodo ha despertado además un inusitado interés por la agitación externa causada por la salida del armario de Krzystof Charamsa y por el anuncio de un documental que deja al descubierto la doble vida de numerosos sacerdotes y religiosos.

Con la conclusión, este domingo 25 de octubre, del Sínodo de la Familia, termina el proceso sinodal que dio comienzo en 2014 y que ha conocido un primer encuentro extraordinario celebrado hace un año y un segundo ordinario ahora. En materia LGTB, no ha habido ningún resultado concreto. Algo que, como ya adelantamos, era de esperar. Sin embargo, sí que hay razones para considerar interesante lo sucedido. Por una parte, en el interior de la Iglesia, se advierte una clara división entre quienes defienden una mayor apertura pastoral y quienes persiguen una reafirmación doctrinal. Eso sí, más que de dos extremos realmente enfrentados, como presentan algunos, más bien hay que hablar de moderados y extremistas dentro de una misma posición de no cambiar la doctrina. Aún así, la presencia de un campo que habla de la realidad LGTB en términos no puramente condenatorios es una novedad (siempre, claro está, dentro de los parámetros de la jerarquía católica).

En el bando de la reafirmación doctrinal ha destacado el discurso inicial del cardenal Péter Erdő, arzobispo de Budapest y relator del Sínodo al comienzo del mismo, y que citando un documento vaticano de 2003 afirmó que no hay base para comparar o hacer analogías, siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el plan de Dios para el matrimonio y la familia. Con todo, la mayor estridencia en el lado rigorista la protagonizó sin duda el cardenal Robert Sarah, cuyas palabras ya reflejamos en esta página, y que llegó a poner al mismo nivel la “ideología de género” y el Estado Islámico.

Del lado de quienes defienden una apertura pastoral, destacamos en primer lugar el arzobispo de Bombay, el cardenal Oswald Gracias. En su momento, Gracias fue el único líder religioso de la India en oponerse a la recriminalización de la homosexualidad. Por otro lado, ya en la edición del año pasado había afirmado en una rueda de prensa que debía mejorarse la pastoral hacia las personas LGTB. En esta ocasión, Gracias ha concedido una entrevista a la asociación católica pro-LGTB New Ways Ministry donde, entre otras cosas, habla de los dones que ha visto en las personas LGTB. Además, señaló que hubiera sido positivo que hubiera habido parejas del mismo sexo en el Sínodo hablando de su realidad: “Personalmente, creo que habría sido enriquecedor. Me habría encantado escucharlos y creo que ayudaría a todos los padres sinodales a comprender. Creo que la mayoría nunca ha tenido un contacto directo o una conversación. Así me lo parece. Para ellos, es sólo una opinión teórica pero no desciendes hacia la persona. Cuando realmente ves a la persona, hablas con la persona y entiendes su angustia. Frecuentemente me pregunto cuál sería el acercamiento de nuestro Señor en estas circunstancias: sería compasivo, comprensivo”.

También ha destacado la posición del arzobispo de Chicago, Blase J. Cupich, que en rueda de prensa afirmó que debía escucharse a las personas LGTB: “De hecho, conté con sus voces como parte de mis consultas. Pero creo que nos podríamos beneficiar de las voces reales de personas que se sienten marginadas antes que recibirlas filtradas a través de las voces de otros representantes o de los obispos. Si realmente vamos a acompañar a la gente, tenemos primero que involucrarnos con ellos. En Chicago, me reúno regularmente con gente que se siente marginada, ya sean personas mayores, divorciados y vueltos a casar, gais y lesbianas como personas individuales y también parejas”.

Un Sínodo “accidentado” dentro y fuera…

El Sínodo, por lo demás, ha sido accidentado. Por un lado, parece que el sector inmovilista quiso frenar la reflexión del Sínodo mediante una carta de varios cardenales protestando por el método seguido en el encuentro. La propia historia de la carta resultó confusa, pues primero se habló de trece cardenales firmantes pero luego se retiraron (o desmintieron) seis. Más extraña aún fue la noticia que hablaba de un supuesto tumor cerebral del papa Francisco, que poco después fue desmentida y que reforzó la impresión de que algunos querían boicotear el Sínodo.

No fue con todo la única “conmoción” que sacudió al Sínodo. Directamente relacionadas con la realidad LGTB, dos noticias tenían un gran impacto en los medios de comunicación. Una fue, sin duda, la salida del armario de Krzystof Charamsa, protagonista de diversas entrevistas en medios de comunicación durante las tres semanas que ha durado el Sínodo. En ellas Charamsa ha hablado de la cerrazón en el interior de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero sobre todo de la presencia de gais en el clero, especialmente en el Vaticano. En una de ellas llega a afirmar claramente que “en el clero católico hay muchos homosexuales que, reprimidos por su propia orientación, odian a los que son gays como ellos”.

… y un documental sobre religiosos homosexuales como guinda

Una segunda noticia ponía aún más de relieve la presencia notable de personas LGTB en una institución que rechaza su realidad. Se trata del documental Amores Santos, que se ha dado a conocer deliberadamente a la vez que el Sínodo y que se estrenará en enero de 2016. Inicialmente estaba pensado como un documental de denuncia de la LGTBfobia eclesiástica. Sin embargo, al encontrar sus autores que numerosos religiosos eran ellos mismos homosexuales decidieron cambiar el enfoque. A través de un actor que se hizo un perfil falso, contactó con numerosos religiosos de treinta países con los que tenía sesiones de cibersexo. El resultado es un documental que recoge parte de este material (editado para no revelar la identidad de los afectados) y que, según el tráiler, promete ser impactante. Si algo deja claro es que la realidad LGTB no es en modo alguno exterior a la misma jerarquía de la iglesia católica: su clero y sus religiosos.

Fuente Dosmanzanas

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