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El Vaticano frena los intentos de los obispos norteamericanos por excomulgar a Biden

Sábado, 15 de mayo de 2021

Biden-Harris-misa_2306779366_15255044_660x371“Podría convertirse en fuente de discordia en lugar de unidad en el episcopado y la Iglesia” Sería “engañoso si [diera] la impresión de que el aborto y la eutanasia constituyen por sí solos los únicos asuntos graves de la doctrina social católica que exigen el máximo nivel de responsabilidad por parte de los católicos”

“Podría tener el efecto contrario y convertirse en una fuente de discordia en lugar de unidad dentro del episcopado y de la Iglesia en general en los Estados Unidos”

El episcopado USA “tendría la difícil tarea de discernir cuál es la mejor manera de proceder para que la Iglesia en Estados Unidos pueda dar testimonio de la grave responsabilidad moral de los funcionarios públicos católicos de proteger la vida humana en todas sus etapas”

Sería “engañoso si [diera] la impresión de que el aborto y la eutanasia constituyen por sí solos los únicos asuntos graves de la doctrina social católica que exigen el máximo nivel de responsabilidad por parte de los católicos”. El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ha escrito al presidente de los obispos USA, José Gómez, frenando el proyecto de aprobar un documento sobre “la dignidad de los políticos católicos de recibir la comunión” si defienden algunas leyes, en un ataque nada implícito contra el presidente de los EEUU, Joe Biden.

Tal y como adelantan America o National Catholic Report, la misiva de Ladaria (fechada el 7 de mayo), es una respuesta a otra de Gómez en la que informaba al dicasterio vaticano de la intención de los obispos del país de abordar esta cuestión en la plenaria del próximo mes de junio.

Del mismo modo, Ladaria recuerda al arzobispo de Los Ángeles que antes de redactar un documento así, los obispos deben hacer “todo lo posible para dialogar con otras conferencias episcopales al formular esta posición, con el fin de aprender unos de otros y preservar la unidad de la Iglesia universal“.

Mantener la unidad

Para el jesuita español, una posición de este calado, “podría tener el efecto contrario y convertirse en una fuente de discordia en lugar de unidad dentro del episcopado y de la Iglesia en general en los Estados Unidos”. Por ello, recomienda “diálogo amplio y tranquilo” antes de plantearse la excomunión a Biden. En primer lugar, un diálogo entre los obispos con el objetivo de “mantener la unidad” de la conferencia episcopal; en segundo término, un diálogo con los políticos católicos que “dentro de su jurisdicción adoptan una posición ‘pro-choice’ en la legislación relacionada con el aborto, la eutanasia u otros males morales, para entender la naturaleza de su posición y su comprensión del magisterio católico”.

Sólo entonces, concluye Ladaria, el episcopado USA “tendría la difícil tarea de discernir cuál es la mejor manera de proceder para que la Iglesia en Estados Unidos pueda dar testimonio de la grave responsabilidad moral de los funcionarios públicos católicos de proteger la vida humana en todas sus etapas”.

Respetar los derechos de cada obispo y de Roma

Aún así, si los obispos norteamericanos persistieran en su intento de “formular una posición nacional sobre la dignidad de recibir la comunión”, tal declaración “debería expresar un verdadero consenso de los obispos sobre la cuestión, observando el requisito previo de que cualquier decisión en este ámbito respete los derechos de los obispos individuales en sus diócesis y las prerrogativas de la Santa Sede”.

Por ello, Ladaria “aconseja” a los obispos estadounidenses que “cualquier declaración de la conferencia episcopal sobre los líderes políticos católicos se contextualice en el marco más amplio de la dignidad de recibir la Sagrada Comunión por parte de todos los fieles, y no sólo de una categoría de políticos, reflejando su obligación de conformar sus vidas a todo el Evangelio de Jesucristo mientras se preparan para recibir el sacramento”.

Pillar Media CDF Letter 5-7-21 by Pillar Media

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Demandan al gobierno estadounidense tras ser rechazadas para acoger a menores refugiados por ser lesbianas

Miércoles, 28 de febrero de 2018

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Un matrimonio de dos profesoras universitarias demanda al Departamento de Salud y Servicios Humanos y a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos tras ser rechazadas para el programa de acogida temporal de refugiados menores de edad sin familia porque son lesbianas y «no reflejan a la Sagrada Familia».

Profesoras de la Universidad A&M de Texas, Fatma Marouf y Bryn Esplin, viven en Fort Worth desde hace dos años, estando legalmente casadas desde hace tres. Cuando deciden iniciar los trámites para acoger niños refugiados de manera temporal acuden a la congregación local de Obispos Católicos de los Estados Unidos, la única organización en el estado que trabaja con el gobierno federal en el reasentamiento de menores inmigrantes sin familia. Sin embargo, su solicitud es denegada porque «no reflejan a la Sagrada Familia», según explica Lambda Legal, que ha presentado una denuncia en representación de la pareja contra el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés: Health and Human Services) y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés: U.S. Conference of Catholic Bishops) ante en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.

«Los niños refugiados han sufrido un trauma suficiente como para durar toda la vida (…). Necesitan amor, estabilidad y apoyo, que Bryn y yo tenemos en abundancia», asegura Marouf, de 41 años y directora de la Clínica de Derechos de Inmigrantes de la Facultad de Derecho de la Escuela de Leyes de Texas A & M. «Que se nos niegue la oportunidad de criar a un niño porque no ‘reflejamos a la Sagrada Familia’ —claramente un código por ser una pareja del mismo sexo— fue hiriente e insultante para nosotras (…). Más que eso, sin embargo, insistir en una visión religiosa tan estrecha de lo que debe ser una familia priva a estos niños de un hogar solidario y comprensivo», declara asimismo Esplin, de 33 años de edad, responsable del currículo para los becarios de bioética de niños y adolescentes de la Facultad de Medicina de A&M,

La pareja contacta con el HHS después de que la USCCB denegara su solicitud, pero no les han proporcionado ninguna respuesta ni explicación por haber sido rechazadas. En su demanda, acusan al HHS de violar cláusulas de protección de igualdad protegidas por la constitución al permitir que la conferencia imponga un «criterio religioso que rige la provisión de servicios federales de bienestar infantil». Millones de dólares en ayuda federal se destinan desde la Oficina de Reubicación de Refugiados a la USCCB y los Servicios Luteranos de Inmigración y Refugiados, las dos organizaciones responsables de supervisar la colocación de niños menores de edad no acompañados en hogares adecuados.

20140713-fw-olson-047El obispo Michael Olson rodeado de monaguillos…

«Encontrar padres adoptivos y otros recursos para los niños refugiados es un trabajo difícil (…). Sería trágico que Catholic Charities no pudiera proporcionar esta ayuda, de acuerdo con los valores del Evangelio y la familia, asistencia que es tan esencial para estos niños que son vulnerables a ser maltratados por carecer de sentido en la sociedad», defiende Michael Olson, Obispo de la Diócesis Católica de Fort Worth. «No seleccionamos ni pedimos a los niños a quienes servimos que se autoidentifiquen si son LGBT (…). Capacitamos a nuestras familias de crianza para que acepten a niños de todas las culturas y ámbitos de la vida para que puedan estar lo más preparados posible para recibir a alguien nuevo en su hogar», asegura Katelin Cortney, directora de comunicaciones de Catholic Charities Fort Worth.

Aprobada en mayo por la Cámara Baja de Texas, en agosto del año pasado entra en vigor una ley que brinda cobertura legal para la discriminación a las agencias de adopción y crianza mediante la que pueden rechazar a las familias que considere oportunas amparadas en la libertad religiosa. De esta manera muchas son las entidades que rechazan a parejas del mismo sexo, personas solteras o que no sean cristianas. Con sede en Abilene, Christian Homes & Family Services, sólo considera a los futuros padres adoptivos que asisten semanalmente a la iglesia y han estado casados por dos años, por ejemplo. Buckner International, con sede en Dallas, considera a las personas solteras caso por caso, pero permite que sólo las parejas casadas durante cuatro años o más se conviertan en padres de crianza temporal. Muchas organizaciones tienen políticas para rechazar a las parejas LGBT o personas de otras religiones.

Sin embargo, desde Lambda Legal advierten que Marouf y Esplin no deberían verse afectadas por esta ley, dado que no están solicitando la adopción de ningún menor, sino que ofrecen un hogar de acogida, un servicio que se tramita a través del gobierno federal, no del estatal. «Estamos desafiando los fondos federales para una organización que permite la discriminación basada en la religión (…). Pero si bien nuestro caso no desafía la [ley] estatal, va al meollo del asunto en esa ley igualmente inconstitucional y demuestra claramente el peligro de tales leyes: perjudica a los niños como resultado de menos hogares disponibles para ellos y perjudica a las cariñosas familias que rechazaron», declara Currey Cook, director del proyecto de jóvenes en el cuidado fuera del hogar de Lambda Legal.

Fuente Universogay

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Los obispos católicos americanos animan a los padres a rechazar a sus hijos trans

Viernes, 29 de diciembre de 2017

indiceUna carta enviada por la Conferencia Episcopal Estadounidense justo antes de Navidad anima a los padres a rechazar la ideología de género, tilda a las personas trans de “problemáticas” y anima a los padres a rechazar la identidad de género de sus hijos. 

Recientemente, un grupo de 20 líderes religiosos norteamericanos de diversas confesiones ha publicado una declaración donde rechazan la “ideología de género” (expresión que el ámbito más conservador utiliza para denigrar tanto al feminismo como a buena parte de las reivindicaciones del colectivo LGTB, muy especialmente la lucha en favor de los derechos trans). Dicho pronunciamiento lleva por título Creados hombre y mujer. Carta abierta de líderes religiosos, y en él se declaran contra el principio de autodeterminación de genero. Con todo, una consideración más detenida muestra que su representatividad es limitada.

Y así, la Conferencia Episcopal de EE.UU. acompañada por representantes de otras confesiones, ha dejado claro que por mucho que sea Navidad, su homofobia les sale por los poros. Y acaba de animar a los padres a rechazar a sus hijos trans. Unos canallas. En una carta publicada estos días, los obispos católicos estadounidenses han señalado que las personas trans son “profundamente problemáticas” y que lo de cambiar de género es una “idea falsa“. Así animan a los padres de menores trans a negarse a aceptar a sus hijos y, por supuesto, a posicionarse radicalmente en contra de que transicionen.

Una vez más, líderes religiosos de cierto peso se hacen notar por su rechazo a reconocer la realidad trans. En esta ocasión, además, el pronunciamiento tiene un carácter ecuménico, al reunir a líderes de diferentes confesiones. Al expresar su rechazo,  los firmantes hacen ciertamente una salvedad al asegurar que “respetan” a quienes se sienten “insatisfechos” con el sexo que les fue asignado al nacer, pero niegan todo valor a esta experiencia, pues rechazan que se pueda cuestionar la noción de dos sexos fijados desde el nacimiento. Un  hecho, según ellos, marcado por la creación divina y que no puede ser contradicho por el hombre.

Hecha esta “aclaración”, el documento no duda en cargar duramente contra la manida y mentirosa idea a la que llaman “ideología de género”, acusándola de grandes males y cómo ésta ha sembrado la confusión en la sociedad: “Los niños son especialmente dañados cuando se les dice que pueden ‘cambiar’ su sexo o, más aún, que se les pueden dar hormonas que afectarán su desarrollo y hacerles estériles de adultos (…) La ideología de género daña a los individuos y sociedades al sembrar confusión y duda sobre sí mismo”, afirma. Pero va más allá, al culpar a esta “ideología” incluso de la discriminación que sufren las personas trans: “El movimiento actual, que quiere implementar la falsa idea de que un hombre puede convertirse en una mujer o viceversa, es profundamente perturbador. Obliga a la gente o a ir contra la razón  -es decir, aceptar algo que no es cierto- (…) o a enfrentar el ridículo, la marginación y otras formas de represalia”. “Los padres merecen una orientación mejor en estas importantes decisiones, y urgimos a las instituciones sanitarias a honrar el principio médico básico de no hacer daño.” dice la impresentable y antievangélica carta episcopal.

Siguiendo con la ideología de género,  después de justificar la transfobia, los obispos añaden que desean “salud y felicidad para todos los hombres, mujeres y niños” y por eso reclaman leyes que protejan “la verdad sobre la identidad sexual de las personas“., la carta asegura que “El propio estado tiene por lo tanto un gran interés en mantener las políticas que se basan en el hecho científico de la biología humana y de apoyar a las instituciones sociales y las normas que las rodean.” Por si esa frase te genera alguna duda, lo de “apoyar a las instituciones sociales” es, básicamente, un llamamiento a mantener los beneficios sociales y fiscales de la Iglesia. Y si no se protegen vendrán ellos a fomentar la discriminación que es lo que lleva al alto nivel de exclusión y suicidios de las personas trans para luego crear la falacia de que la culpable es la “ideología de género”.

Creemos que Dios creó a cada persona hombre o mujer y, por lo tanto, la diferencia sexual no es un accidente o un error: es un regalo de Dios que nos ayuda a acercarnos los unos a los otros y a Dios. Lo que Dios ha creado es bueno.” Hay que remarcar, que esto lo están diciendo un grupo de señores que prometen celibato… y luego abusan de menores y se tapan entre ellos. Lo normal. “Dios creó a la humanidad a su imagen y semejanza. Dios nos creó según su imagen, Dios creó al hombre y a la mujer.

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Ya sabemos que a los obispos les encanta meterse donde no les llaman y, sobre todo, hablar sobre cosas que ni comprenden ni quieren comprender. Nadie le dice a los niños que pueden cambiar su sexo y por supuestísimo nadie les da hormonas como si fueran caramelos. Pero ¿desde cuándo a los obispos les ha importado decir la verdad?

Con esta carta los obispos católicos estadounidenses deciden mantenerse en sus posiciones tránsfobas y profundamente perjudiciales para los menores trans y sus familias.  Ellos que tanto dicen respetar las escrituras han decidido saltárselas a la torera (en la Biblia no hay ni una mención a las personas trans, por cierto) y predicar el rechazo y el odio hacia la diversidad sexual y de género.

El documento llama la atención también por sus firmantes. Son principalmente líderes de confesiones cristianas, aunque hay también algún representante musulmán. Entre ellos están obispos católicos marcadamente conservadores como Charles J. Caput, arzobispo de Filadelfia, así como Joseph C. Bambera, obispo de Scranton (Pensilvania), Joseph E. Kurtz (Louisville, Kentucky) y James D. Conley (Licoln, Nebraska). No están, sin embargo, obispos católicos que han mostrado actitudes muy diferentes, muy especialmente el cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, quien ha vuelto a destacar recientemente por su apoyo público al jesuita James Martin, autor de un libro donde invita a tender puentes entre la iglesia católica y la comunidad católica.

Entre los firmantes, como hemos señalado, hay también miembros de otras confesiones cristianas, entre ellos obispos anglicanos como Foley Beach o luteranos como John F. Bradosky. En estos últimos casos, sin embargo, se trata sobre todo de representantes de grupos desgajados de las iglesias principales. Beach es obispo de la Anglican Church in North America, una iglesia escindida de la Iglesia Episcopaliana, principal rama anglicana en Estados Unidos, mientras que Bradosky lo es de la North American Lutheran Church, escindida de la Iglesia Luterana Evangélica de América. En ambos casos, además, la separación se produjo justamente por la integración de la realidad LGTB en la teoría y práctica de sus iglesias de origen.

Este documento, pues, no es otra cosa que un ejemplo más de “ecumenismo conservador”, al que no debería darse más valor del que tiene: los representantes de las iglesias protestantes pertenecen a ramas minoritarias. Incluso dentro de la jerarquía católica tampoco las voces de los firmantes son ya las únicas que se oyen. Aún así es preocupante que el texto, en teoría una “carta” que solo representa a los firmantes, haya sido publicada en la página web de la Conferencia Episcopal estadounidense.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas

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Un obispo preside la oración en un encuentro de católicos LGTB en Estados Unidos

Jueves, 18 de mayo de 2017

bishopstowe1Dos noticias de cariz muy diferente revelan las tensiones internas que se están produciendo en el seno de la Iglesia católica estadounidense por lo que la inclusión de las personas LGTB se refiere. Por un lado, un obispo ha asistido a un encuentro para personas LGTB católicas, en el que además ha dirigido la oración. Por otro, se siguen conociendo casos de discriminación en instituciones dependientes de la Iglesia.

Que las instituciones de la Iglesia católica no son precisamente un lugar fácil para las personas LGTB es bien conocido. No obstante, también es cierto que se están produciendo en los últimos tiempos movimientos internos, especialmente en países como Estados Unidos o Alemania, de los que venimos informando regularmente. Hoy recogemos movimientos de signo contrario al otro lado del Atlántico, unos a favor de la inclusión y otros de reafirmación de la exclusión.

Un ejemplo reciente del primer grupo es el del obispo de Lexington (Kentucky), el franciscano John Stowe, quien ha dirigido una oración ante 300 personas en un encuentro de New Ways Ministry, organización norteamericana que trabaja por la inclusión de las personas LGTB en la iglesia católica. No era, por cierto, el único obispo que tenía previsto asistir: también iba a estar presente el obispo emérito auxiliar de Detroit, Thomas Gumbleton, que al final se vio obligado a cancelar su asistencia por enfermedad.

En una entrevista concedida durante el encuentro, Stowe declaró sentir humildad ante la persistencia de las personas LGTB católicas, con “una vida de fe en una iglesia que no siempre la ha acogido o valorado”. Según el obispo, ellas también le han dado a la Iglesia “una valiosa lección de misericordia”, al pedirle “ser más inclusiva y más parecida a Cristo, a pesar de que se les hayan dado tantas razones para marcharse”.

Stowe dirigió la oración, además, en presencia de la hermana Jeaninne Gramick, de la Congregación de Loreto. Esta monja es desde hace más de 20 años una de las figuras más prominentes en defensa de la inclusión de las personas LGTB católicas en la Iglesia. Cofundadora de New Ways Ministry, ha publicado varios libros y ha protagonizado un documental sobre su vida y su mensaje, In Good Conscience. Más aún, Gramick llegó a ser reprobada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1999, junto a otro de los fundadores de la organización, Robert Nugent, fallecido en 2014. Pese a ello persistió en su tarea, aunque tuvo que cambiar de congregación.

La participación de Stowe, como era de prever, no dejó de causar gran controversia, a través de correos y publicaciones en blogs, algunas de las cuales calificó de “maliciosas”. Con todo, es un signo positivo que pese a las presiones en contra, Stowe persistiera en ir al encuentro.

“Algunos santos probablemente fueron gais”

En el contexto de esta charla, merece ser destacada una anécdota. La protagonizó el jesuita James Martin, de quien ya hemos hablado en esta página por su apoyo al colectivo LGTB (la última hace menos de un mes, cuando afirmó que las iglesias debían denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia).

Martin respondió en su perfil de Facebook a quienes le reprocharon su publicación sobre el encuentro del obispo Stowe. En concreto, al comentario de que “a ningún santo canonizado le haría mucha gracia”, James Martin respondió: “algunos de ellos eran probablemente gais. Un cierto porcentaje de la humanidad es gay, por lo que muy probablemente lo fueron algunos de los santos. Te sorprenderás de verte saludado por hombres y mujeres LGTB cuando llegues al cielo”. Un comentario que curiosamente ha sido recogido en Infovaticana, un portal ultraconservador que, a pesar de su nombre, no tiene nada que ver con ninguna página oficial del Vaticano.

Dos casos de discriminación

La asistencia del obispo Stowe a un encuentro LGTB contrasta con dos casos de discriminación recientemente conocidos, también en Estados Unidos. En el primer caso, Evan Michael Minton, un hombre trans, ha demandado al grupo de hospitales Dignity Health de California por haberse negado a practicarle una histerectomía (extirpación del útero). Fue, en concreto, en el San Juan Medical Center, centro que canceló la intervención justo el día antes de que se le practicara: “Me dejó destrozado, no quiero que esto afecte a mis hermanos y hermanas transgénero como me afectó a mí. Nadie debería pasar por esto”, asegura.

De acuerdo con la explicación de los administradores, la cancelación se debió a que la operación violaba las políticas de la empresa, basadas en las directivas éticas y religiosas para los servicios de salud católicos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, publicadas en 2009. En este sentido, la doctora de Minton, Lindsey Dawson, afirma no culpar a los administradores o al personal del centro. “Culpo a la doctrina católica”, ha declarado.

El segundo caso es el de William di Canzio, retirado de sus funciones de lector en la parroquia de Daylesford Abbey, en las afueras de Filadelfia, por haber contraído matrimonio con otro hombre. La decisión se produce después de que el arzobispo de Filadelfia, Charles Caput (uno de los más conservadores de Estados Unidos), haya prohibido expresamente que personas con pareja del mismo sexo lleven a cabo labores litúrgicas. Sin embargo, el relato de los acontecimientos que ofrece el propio Di Canzio muestra las tensiones actuales, pues el propio párroco expresó un claro malestar al tener que aplicar la decisión: “el abad Richard Antonucci de la Abadía de Daylesford en Paoli pidió reunirse conmigo, aunque no quiso decirme por adelantado el motivo. Empezó la conversación diciendo que se había enterado de que me había casado con mi compañero desde hace doce años, Jim Anderson. ‘Créeme’, me dijo, ‘os deseo sinceramente muchos, muchos años de felicidad juntos’. Luego me pasó una copia de la directiva del arzobispo Charles Caput [y] dijo que, a su pesar, tenía que aplicar la directiva”.

En definitiva, noticias contradictorias que hablan de tensiones en el interior de la Iglesia católica por lo que a la situación de sus fieles LGTB se refiere. Unas tensiones cuya visibilidad, inimaginable hace solo unos pocos años, es señal de que se están produciendo cmovimientos a los que merece la pena seguir atentos.

Fuente Dosmanzanas

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Convulsión en entornos católicos tras la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre el matrimonio

Domingo, 5 de julio de 2015

matrimoniogay1Los últimos logros en materia de igualdad para las parejas del mismo sexo están conmocionando el mundo cristiano, en general, y católico, en particular. Primero fue el sí de Irlanda y luego la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sumados a las campañas de movilización y apoyo en redes sociales. Algo parece quedar claro en las reacciones: la conciencia de estar viviendo un auténtico punto de inflexión. Nos fijamos en algunas de ellas.

No es exagerado calificar de terremoto el efecto que ha tenido la legalización completa del matrimonio igualitario en Estados Unidos en entornos cristianos, y en particular en la Iglesia católica. Si en Irlanda el impacto se produjo por ser un país de fuerte tradición católica, ahora la reacción se debe sobre todo a la importancia objetiva de los Estados Unidos en el mundo y a la profunda polarización que ha conocido la sociedad en estos últimos años. Esto ha hecho que se viva la sentencia como una auténtica derrota para los contrarios a la igualdad matrimonial y una victoria para quienes la han defendido. La auténtica guerra cultural que se ha desarrollado en los últimos años ha alcanzado un punto de inflexión. Quizá no haya acabado, pues los sectores contrarios piensan seguir plantando batalla (los impedimentos que en algunos estados se están oponiendo a la ejecución de la sentencia son buen ejemplo). Pero a partir de ahora se sitúan claramente en el bando “contracultural”. No en vano, como señalan ciertos comentaristas, quizá su mayor miedo sea el de verse relegados a los márgenes.

El número de comentarios, artículos, publicaciones en redes sociales, etc., es sencillamente imposible de cubrir en su totalidad. Pero sí hemos seleccionado algunas reacciones que nos parece oportuno destacar. Por otro lado, y aunque en esta entrada nos centramos sobre todo en las reacciones que han tenido lugar en los Estados Unidos, es preciso hacer notar que lo sucedido va más allá y alcanza, por ejemplo, a España. Baste señalar dos artículos en la web EntreParéntesis, de los jesuitas, uno crítico con los apoyos en la red y otro resueltamente celebrativo. Y es que después de esta sentencia, ya no puede decirse en modo alguno que el matrimonio igualitario se dé solo en “casos aislados”, como fue en su día argumentado en España por los contrarios a la igualdad (incluido, por cierto, el actual presidente del Gobierno).

Reacción muy negativa desde la jerarquía

Las reacciones oficiales han sido, lo que no resulta sorprendente, negativas. En primer lugar, tenemos la del presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, Joseph E. Kurtz, que ha calificado la decisión de “error trágico” y ha reafirmado la tesis de que el matrimonio sigue siendo por esencia heterosexual, con independencia de las leyes positivas: “Independientemente de lo que una mayoría estrecha de la Corte Suprema puede declarar en este momento en la historia, la naturaleza de la persona humana y el matrimonio permanecen inalterable e inmutable. Así como Roe v. Wade no resolvió el asunto del aborto hace más de cuarenta años, Obergefell v. Hodges no resuelve hoy el asunto del matrimonio. Ninguna decisión se arraiga en la verdad, y como resultado, ambas eventualmente fallarán. Hoy la Corte se ha equivocado nuevamente. Es profundamente inmoral e injusto que el gobierno declare que dos personas del mismo sexo pueden constituir un matrimonio”.

Kurtz termina invitando a los católicos a oponerse a la ley, apelando además a los poderes públicos: “pido a todos en posiciones de poder y autoridad que respeten la libertad dada por Dios a buscar, vivir y dar testimonio de la verdad”. Resulta fácil adivinar cuál será el próximo frente: oponerse a las medidas antidiscriminatorias y al pleno reconocimiento de la igualdad apelando a la libertad religiosa.

No menos duro ha sido el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima. Miembro del Opus Dei, Cipriani es bien conocido por su fuerte conservadurismo (y además mantiene desde hace años un pulso con la Universidad Católica del Perú). No ha dudado en calificar de “imperialista” la decisión: “Por un voto de una corte estadounidense se quiere cambiar el modo de vivir en el mundo. Ese es un colonialismo, un imperialismo peor que el económico (…) Estados Unidos no es el cerebro que tiene que dictar las conductas del mundo de hoy”.

Dos respuestas desde los jesuitas

No todo han sido reacciones negativas en el mundo católico, y aunque no puedan ponerse al nivel que las de la jerarquía, es significativo que se produzcan. Destacamos dos que no provienen de grupos de fieles ni de grupos “de frontera” que hayan mantenido, en circunstancias difíciles, posiciones aperturistas, sino de publicaciones en The Jesuit Post, un medio jesuita.

Tenemos en primer lugar una entrada titulada “#LoveWins”, referida al ya conocido hashtag. La escribe un joven jesuita, Jason Welle, y habla de su experiencia personal. Y es que su abuela vivió en pareja con otra mujer durante 50 años. Nana, su abuela, y su pareja, Dot, se mudaron a California poco después de la Segunda Guerra Mundial. Buscaban poder realizar una vida en familia junto con los dos hijos de Nana, el padre de Jason y su tío. En aquella época, tenían que ocultarse y corrían todo tipo de riesgos, incluido perder la custodia de sus hijos. Nada de ello impidió para que la pareja se viviera profundamente católica. De hecho, fueron determinantes en la experiencia religiosa de su nieto jesuita: “Nana y Dot fueron también la mayor influencia en el crecimiento de mi fe católica. Su casa en un lugar de oración y piedad. Eran ministros de la Eucaristía en su parroquia, daban la comunión a quienes no podían salir de casa y a los mayores hospitalizados. Me enseñaron a rezar el rosario. Más aún, me enseñaron los valores del amor, la fidelidad y el cuidado mutuo. Y lo mismo que estaban encantadas con que fuera monaguillo, estarían muy felices de que falten solo meses para que me ordene de diácono y presbítero en los jesuitas”. Tras reconocer que muchos aún seguirán discutiendo sobre el tema, termina diciendo: “rezo para que esta decisión, que acerca a gais y lesbianas al centro de la sociedad americana más que nunca, sea una oportunidad para un mayor entendimiento, amor mutuo y cuidado de los unos con los otros”.

Como si se tratase de una respuesta a este mensaje, un editorial firmado por el editor jefe de The Jesuit Post, Michael Rossmann, se titula “#LoveHurts” (“el amor duele”), y busca hacer ver la situación en que se encuentran algunos católicos, que por un lado conocen personalmente a personas LGTB y se alegran de la noticia (saben que la decisión del Supremo supone no solo la igualdad legal sino también un acto de reconocimiento a quienes han sufrido años de marginación) pero por otro lado se sienten miembros de la Iglesia y saben de la contrariedad que otros están viviendo. Rossmann no resuelve el problema, se queda en la tensión de los que se sienten entre dos orillas. De ahí lo de “el amor duele”. Espera, eso sí, que esta posición intermedia, vivida con dificultad, sirva para acercar posturas: “Quienes nos vemos incómodamente atrapados entre nuestros dos amores —el amor por nuestra Iglesia y el amor por nuestros hermanos y hermanas LGTB— tenemos así un papel crucial que desempeñar al interactuar con cada uno de ellos. Deberíamos, al menos, ayudar a cada lado a valorar lo bueno en la otra. En un mundo ideal, podríamos quizá incluso ayudar a cada uno a dialogar con el otro. Pero entonces, en un mundo ideal, no estaríamos atrapados entre dos amores. Este no es un mundo ideal. En nuestro mundo, en este momento, #LoveHurts”.

El fundador de Exodus se dirige a sus antiguos compañeros

Fuera del entorno católico las reacciones han sido también numerosas. Destacamos una: la de Alan Chambers, fundador de la desaparecida Exodus International, que en su momento se retractó de sus posiciones. Ahora, sin apoyar realmente el matrimonio igualitario, hace una apelación al diálogo y la acogida, cercana a la del editorial jesuita. En un artículo en The Washington Post titulado “Una vez dirigí un ministerio ex-gay. He aquí por qué apoyo ahora a los gais que se casan”, Chambers apunta a cómo todo su combate contra los derechos LGTB respondía en realidad al miedo y la angustia: “Mientras que una vez viví con miedo de todo lo gay y confundí mi homofobia religiosa creyendo que era pasión por la verdad de Dios, ahora puedo decir que me angustiaba por nada. Libre de aquel espacio de preocupación, me doy cuenta de que vivía realmente atado, con miedo de decepcionar a Dios, de fallarle”. Termina apelando a tender puentes: “mientras la batalla continúa  —porque siempre lo hace sé que hay muchos cristianos que elegirán acoger el cambio, orar para una comprensión más profunda, para centrarse en el Dios que nos desafía a ser como él: llenos de amor y con  miedo a nada. Habrá cristianos que, como Leslie y yo, verán en esto una maravillosa oportunidad para hacer nada no otra cosa sino cumplir las leyes de Dios: amarle y amar a las personas”.

En definitiva, la sentencia del Tribunal Supremo ha supuesto una conmoción profunda en el mundo cristiano estadounidense, católico y protestante. Pero incluso las reacciones más negativas dejan clara una cosa: se ha producido un cambio fundamental que ya parece no tener vuelta atrás. Como señala el articulista Peter Beinart, del periódico israelí Haaretz: “los cambios culturales cambian lenta y calladamente durante largos periodos de tiempo. Y luego, de repente, se rompe el dique”. Parece que esta vez muchas personas religiosas se han dado cuenta de ello.

Fuente Dosmanzanas

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La iglesia católica de EEUU gasta 150 millones de dólares en indemnizaciones por los casos de pedofilia

Miércoles, 22 de abril de 2015

victimas-de-abusos_560x280Entre junio de 2013 y el mismo mes de 2014

Se contabilizaron 657 denuncias de abusos sexuales a menores

La iglesia católica de Estados Unidos gastó entre junio de 2013 y el mismo mes de 2014 unos 120 millones de dólares para apoyar a víctimas de abuso sexual de clérigos y 30 millones en programas de prevención de la pedofilia, según un informe anual publicado el viernes.

La mayor parte de los 150 millones de dólares se destinaron a indemnizaciones, terapias de las víctimas y gastos legales, indicó el informe, encargado por la Conferencia episcopal de Estados Unidos.

Desde que en 2002 estallara un escándalo sobre actos de pedofilia cometidos por sacerdotes, los obispos de Estados Unidos realizan un estudio anual sobre las denuncias presentadas al respecto en el país.

Varios altos funcionarios de la iglesia reconocieron que habían protegido a sacerdotes responsables de abusos sexuales de niños.

Según el informe, hubo en el período considerado 657 denuncias de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, de los cuales 130 han sido reconocidos, 243 están todavía bajo investigación y el resto no han sido probados. La mayoría de las denuncias se refieren a acontecimientos que tuvieron lugar hace años.

No debemos ser complacientes con lo que se ha logrado. Debemos continuar cumpliendo nuestra promesa” de sanar lo ocurrido en 2002, dijo el presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Joseph Kurtz. “La iglesia ayudará a (…) echar luz sobre lo oscuro y a combatir el mal y los abusos dondequiera que se cometan”, agregó.

(RD/Agencias)

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