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Chick-fil-A detendrá las donaciones a organizaciones homofóbicas

Sábado, 23 de noviembre de 2019

GettyImages-149310503-1024x501Chick-fil-A ha donado millones de dólares a causas anti-gay

La cadena de comida rápida Chick-fil-A finalmente dejará de donar dinero a organizaciones benéficas y organizaciones anti-LGTB tras la inmensa reacción de la gente queer.

La cadena de comida rápida con sede en Estados Unidos ha sido objeto de intensas críticas por sus donaciones a organizaciones como la Fundación Matrimonio y Familia, Family Research Council, Exodus International y Focus on the Family.

Los funcionarios han confirmado que dejarán de hacer donaciones a organizaciones benéficas anti-LGTB y se centrarán en la educación, la falta de hogar y el hambre, y donarán a una organización benéfica para cada área.

Chick-fil-A dejará de donar a organizaciones benéficas anti-LGTB después de la reacción. “No hay duda de que sabemos que, a medida que entramos en nuevos mercados, necesitamos tener claro quiénes somos”, dijo a Bisnow Tim Tassopoulos, presidente y director de operaciones de Chick-fil-A. “Hay muchos artículos y noticieros sobre Chick-fil-A, y pensamos que necesitábamos ser claros sobre nuestro mensaje.”

A partir de 2020, Chick-fil-A donará a Junior Achievement USA para apoyar la educación y Covenant House International para luchar contra la falta de hogar. También donarán $25,000 a un banco de alimentos en cada nuevo pueblo o ciudad donde abran una sucursal.

 Tassopoulos dijo que las nuevas medidas les ayudarían a obtener “más enfoque y más claridad”.

Chick-fil-A se centrará ahora en las subvenciones anuales a organizaciones y estas subvenciones se revisarán cada año. La compañía no ha descartado la posibilidad de hacer donaciones a organizaciones benéficas religiosas en el futuro, pero ha dicho que no donarán a ninguna organización que tenga una postura anti-LGBT+.

Fuente Cromosomax

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El CEO de Twitter provoca la polémica al pedir apoyo para una empresa LGTBfóbica en pleno mes del PRIDE

Viernes, 15 de junio de 2018

jack-dorsey-twitter-failed-turnaroundJack Dorsey, CEO de Twitter,  provocó la polémica al promocionar (en pleno mes del Orgullo) una cadena de restaurantes conocida por sus valores conservadores y LGTBfóbicos. 

En el año 2012 se descubrió que Chick-Fil-A, la segunda cadena de restaurantes de pollo frito más grande de Estados Unidos, llevaba años donando millonaes de dólares a organizaciones LGTBfóbicas y ultraconservadoras como el Family Research Council, Exodus International (que se dedicaba a ofrecer “terapias de conversión”) y Focus on the Family.

El público en general no se tomó muy bien la noticia y, aunque Chick-Fil-A no se ha arruinado después de un boicot de los defensores de los derechos humanos, el CEO de la cadena hostelera, Dan Cathy, tuvo que salir a dar explicaciones. Y las explicaciones fueron aún peor: Cathy confirmó que la empresa estaba en contra del matrimonio igualitario y de los derechos de las personas LGTB+. Insistió en que no son homófobos, que no tienen una agenda en contra de nadie, que simplemente valoran y defienden los valores tradicionales.

En 2018 el CEO de Twitter Jack Dorsey, también propietario de la aplicación Square, que permite hacer pagos desde el móvil en diferentes establecimientos publicó este tweet:

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“Boost” (Impulso) es una característica de Square que te permite ahorrar dinero cuando haces un pago a través de la aplicación. Pero no a todo el mundo le ha sentado bien que el jefe de Twitter se ponga a promocionar una cadena de restaurantes abiertamente LGTBfóbica, y menos aún en el mes del Pride. Así se lo hicieron saber muchos usuarios que recomendaban a Dorsey que borrara el tweet o se preparara para “la cantidad de publicidad gratuita que le estás haciendo a la GLAAD” o que impulsara su cabeza para “sacarla amablemente de tu culo“.

Soledad O’Brien, ex-presentadora de la CNN, citó a Dorsey señalando que ofrecer un “impulso” a Chick-Fil-A en pleno mes del Orgullo era una elección “interesante“:

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A lo que Dorsey, contestó con un: “Había olvidado completamente su pasado“.

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Pero no es el pasado, sigue siendo la misma empresa con los mismos valores LGTBfóbicos de siempre. Y, como siempre, en cuanto Dorsey publicó eso empezaron a quejarse los que no se habían quejado antes: los homófobos que se quejan del acoso contra los cristianos.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando

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Wendy Gritter, la ex-líder del homófobo Exodus que se dedica ahora a casar a parejas del mismo sexo

Sábado, 9 de enero de 2016

noticias_file_foto_1026719_1452185389En junio de 2013, Exodus International, la mayor organización de “ex-gays”, cerraba sus puertas y pedía perdón por las “terapias reparadoras de la homosexualidad”. Unos años antes, en 2008, una de sus líderes, Wendy Gritter, que fue excomulgada de la organización por oponerse a seguir realizando algo en lo que ya no creía se disculpaba por el daño que había causado reconociendo que las ‘terapias de sanación’ causaban mucho dolor a quienes las iniciaban. Ahora, en una serie titulada ‘Cielo o infierno’, Gritter cuenta en el canal de Daily Xtra cómo entró a formar parte de la organización y explica los motivos que le llevaron a enfrentarse al movimiento ‘ex gay’.

“Fue una especie de choque en mi mente darme cuenta de que lo que estaba liderando había traumatizado a muchas personas hasta el punto de tener ideas suicidas”, explica en una entrevista con Xtra.

Gritter es desde 2002 directora ejecutiva de una nueva iglesia llamada New Direction Ministries que ofrece un ‘lugar seguro y amplio para las personas pertenecientes a las minorías sexuales para explorar y crecer en la fe en Jesucristo”.

Gritter vive en un suburbio de Toronto en Canadá. Es una apasionada defensora de aquellos que han sido heridos o marginados por la iglesia. Defiende que la Iglesia se empobrece si cualquier voz no encuentran respuestas. Wendy está agradecida de haber aprendido mucho de la valentía, capacidad y fe tenaz de los cristianos LGTB que ha llegado a conocer. Es una reconocida colaboradora internacionalmente en temas sobre la fe y sexualidad. Como una ávido estudiante de la iglesia, se compromete a dotar a la congregación local de herramientas que “fomenten la hospitalidad sin distinción”.

Parte de su trabajo consiste ahora en bendecir a las parejas del mismo sexo y oficiar matrimonios LGBTI. Gritter asegura que ahora se siente “como si estuviera realmente haciendo la obra de Dios”.

El canal Xtra ha decidido dividir en capítulos el reportaje sobre las ‘terapias de sanación’ y, de momento, han colgado en Youtube esta entrevista de Wendy Gritter (está en inglés):

Fuente Ragap

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Convulsión en entornos católicos tras la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre el matrimonio

Domingo, 5 de julio de 2015

matrimoniogay1Los últimos logros en materia de igualdad para las parejas del mismo sexo están conmocionando el mundo cristiano, en general, y católico, en particular. Primero fue el sí de Irlanda y luego la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, sumados a las campañas de movilización y apoyo en redes sociales. Algo parece quedar claro en las reacciones: la conciencia de estar viviendo un auténtico punto de inflexión. Nos fijamos en algunas de ellas.

No es exagerado calificar de terremoto el efecto que ha tenido la legalización completa del matrimonio igualitario en Estados Unidos en entornos cristianos, y en particular en la Iglesia católica. Si en Irlanda el impacto se produjo por ser un país de fuerte tradición católica, ahora la reacción se debe sobre todo a la importancia objetiva de los Estados Unidos en el mundo y a la profunda polarización que ha conocido la sociedad en estos últimos años. Esto ha hecho que se viva la sentencia como una auténtica derrota para los contrarios a la igualdad matrimonial y una victoria para quienes la han defendido. La auténtica guerra cultural que se ha desarrollado en los últimos años ha alcanzado un punto de inflexión. Quizá no haya acabado, pues los sectores contrarios piensan seguir plantando batalla (los impedimentos que en algunos estados se están oponiendo a la ejecución de la sentencia son buen ejemplo). Pero a partir de ahora se sitúan claramente en el bando “contracultural”. No en vano, como señalan ciertos comentaristas, quizá su mayor miedo sea el de verse relegados a los márgenes.

El número de comentarios, artículos, publicaciones en redes sociales, etc., es sencillamente imposible de cubrir en su totalidad. Pero sí hemos seleccionado algunas reacciones que nos parece oportuno destacar. Por otro lado, y aunque en esta entrada nos centramos sobre todo en las reacciones que han tenido lugar en los Estados Unidos, es preciso hacer notar que lo sucedido va más allá y alcanza, por ejemplo, a España. Baste señalar dos artículos en la web EntreParéntesis, de los jesuitas, uno crítico con los apoyos en la red y otro resueltamente celebrativo. Y es que después de esta sentencia, ya no puede decirse en modo alguno que el matrimonio igualitario se dé solo en “casos aislados”, como fue en su día argumentado en España por los contrarios a la igualdad (incluido, por cierto, el actual presidente del Gobierno).

Reacción muy negativa desde la jerarquía

Las reacciones oficiales han sido, lo que no resulta sorprendente, negativas. En primer lugar, tenemos la del presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, Joseph E. Kurtz, que ha calificado la decisión de “error trágico” y ha reafirmado la tesis de que el matrimonio sigue siendo por esencia heterosexual, con independencia de las leyes positivas: “Independientemente de lo que una mayoría estrecha de la Corte Suprema puede declarar en este momento en la historia, la naturaleza de la persona humana y el matrimonio permanecen inalterable e inmutable. Así como Roe v. Wade no resolvió el asunto del aborto hace más de cuarenta años, Obergefell v. Hodges no resuelve hoy el asunto del matrimonio. Ninguna decisión se arraiga en la verdad, y como resultado, ambas eventualmente fallarán. Hoy la Corte se ha equivocado nuevamente. Es profundamente inmoral e injusto que el gobierno declare que dos personas del mismo sexo pueden constituir un matrimonio”.

Kurtz termina invitando a los católicos a oponerse a la ley, apelando además a los poderes públicos: “pido a todos en posiciones de poder y autoridad que respeten la libertad dada por Dios a buscar, vivir y dar testimonio de la verdad”. Resulta fácil adivinar cuál será el próximo frente: oponerse a las medidas antidiscriminatorias y al pleno reconocimiento de la igualdad apelando a la libertad religiosa.

No menos duro ha sido el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima. Miembro del Opus Dei, Cipriani es bien conocido por su fuerte conservadurismo (y además mantiene desde hace años un pulso con la Universidad Católica del Perú). No ha dudado en calificar de “imperialista” la decisión: “Por un voto de una corte estadounidense se quiere cambiar el modo de vivir en el mundo. Ese es un colonialismo, un imperialismo peor que el económico (…) Estados Unidos no es el cerebro que tiene que dictar las conductas del mundo de hoy”.

Dos respuestas desde los jesuitas

No todo han sido reacciones negativas en el mundo católico, y aunque no puedan ponerse al nivel que las de la jerarquía, es significativo que se produzcan. Destacamos dos que no provienen de grupos de fieles ni de grupos “de frontera” que hayan mantenido, en circunstancias difíciles, posiciones aperturistas, sino de publicaciones en The Jesuit Post, un medio jesuita.

Tenemos en primer lugar una entrada titulada “#LoveWins”, referida al ya conocido hashtag. La escribe un joven jesuita, Jason Welle, y habla de su experiencia personal. Y es que su abuela vivió en pareja con otra mujer durante 50 años. Nana, su abuela, y su pareja, Dot, se mudaron a California poco después de la Segunda Guerra Mundial. Buscaban poder realizar una vida en familia junto con los dos hijos de Nana, el padre de Jason y su tío. En aquella época, tenían que ocultarse y corrían todo tipo de riesgos, incluido perder la custodia de sus hijos. Nada de ello impidió para que la pareja se viviera profundamente católica. De hecho, fueron determinantes en la experiencia religiosa de su nieto jesuita: “Nana y Dot fueron también la mayor influencia en el crecimiento de mi fe católica. Su casa en un lugar de oración y piedad. Eran ministros de la Eucaristía en su parroquia, daban la comunión a quienes no podían salir de casa y a los mayores hospitalizados. Me enseñaron a rezar el rosario. Más aún, me enseñaron los valores del amor, la fidelidad y el cuidado mutuo. Y lo mismo que estaban encantadas con que fuera monaguillo, estarían muy felices de que falten solo meses para que me ordene de diácono y presbítero en los jesuitas”. Tras reconocer que muchos aún seguirán discutiendo sobre el tema, termina diciendo: “rezo para que esta decisión, que acerca a gais y lesbianas al centro de la sociedad americana más que nunca, sea una oportunidad para un mayor entendimiento, amor mutuo y cuidado de los unos con los otros”.

Como si se tratase de una respuesta a este mensaje, un editorial firmado por el editor jefe de The Jesuit Post, Michael Rossmann, se titula “#LoveHurts” (“el amor duele”), y busca hacer ver la situación en que se encuentran algunos católicos, que por un lado conocen personalmente a personas LGTB y se alegran de la noticia (saben que la decisión del Supremo supone no solo la igualdad legal sino también un acto de reconocimiento a quienes han sufrido años de marginación) pero por otro lado se sienten miembros de la Iglesia y saben de la contrariedad que otros están viviendo. Rossmann no resuelve el problema, se queda en la tensión de los que se sienten entre dos orillas. De ahí lo de “el amor duele”. Espera, eso sí, que esta posición intermedia, vivida con dificultad, sirva para acercar posturas: “Quienes nos vemos incómodamente atrapados entre nuestros dos amores —el amor por nuestra Iglesia y el amor por nuestros hermanos y hermanas LGTB— tenemos así un papel crucial que desempeñar al interactuar con cada uno de ellos. Deberíamos, al menos, ayudar a cada lado a valorar lo bueno en la otra. En un mundo ideal, podríamos quizá incluso ayudar a cada uno a dialogar con el otro. Pero entonces, en un mundo ideal, no estaríamos atrapados entre dos amores. Este no es un mundo ideal. En nuestro mundo, en este momento, #LoveHurts”.

El fundador de Exodus se dirige a sus antiguos compañeros

Fuera del entorno católico las reacciones han sido también numerosas. Destacamos una: la de Alan Chambers, fundador de la desaparecida Exodus International, que en su momento se retractó de sus posiciones. Ahora, sin apoyar realmente el matrimonio igualitario, hace una apelación al diálogo y la acogida, cercana a la del editorial jesuita. En un artículo en The Washington Post titulado “Una vez dirigí un ministerio ex-gay. He aquí por qué apoyo ahora a los gais que se casan”, Chambers apunta a cómo todo su combate contra los derechos LGTB respondía en realidad al miedo y la angustia: “Mientras que una vez viví con miedo de todo lo gay y confundí mi homofobia religiosa creyendo que era pasión por la verdad de Dios, ahora puedo decir que me angustiaba por nada. Libre de aquel espacio de preocupación, me doy cuenta de que vivía realmente atado, con miedo de decepcionar a Dios, de fallarle”. Termina apelando a tender puentes: “mientras la batalla continúa  —porque siempre lo hace sé que hay muchos cristianos que elegirán acoger el cambio, orar para una comprensión más profunda, para centrarse en el Dios que nos desafía a ser como él: llenos de amor y con  miedo a nada. Habrá cristianos que, como Leslie y yo, verán en esto una maravillosa oportunidad para hacer nada no otra cosa sino cumplir las leyes de Dios: amarle y amar a las personas”.

En definitiva, la sentencia del Tribunal Supremo ha supuesto una conmoción profunda en el mundo cristiano estadounidense, católico y protestante. Pero incluso las reacciones más negativas dejan clara una cosa: se ha producido un cambio fundamental que ya parece no tener vuelta atrás. Como señala el articulista Peter Beinart, del periódico israelí Haaretz: “los cambios culturales cambian lenta y calladamente durante largos periodos de tiempo. Y luego, de repente, se rompe el dique”. Parece que esta vez muchas personas religiosas se han dado cuenta de ello.

Fuente Dosmanzanas

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Expulsan a un periodista de la BBC de una conferencia propagandística de las “terapias reparadoras” en Londres

Lunes, 4 de mayo de 2015

gaycureRechazados por las organizaciones médicas y científicas más prestigiosas, con algunos de sus líderes históricos pidiendo disculpas y desvinculándose de lo que ellos mismos proclamaban como “verdad” años atrás, sin embargo, los todavía partidarios y promotores de las mal llamadas “terapias reparadoras” difunden la terrible y errónea idea de que la homosexualidad tiene “cura”. El periodista de la BBC Benjamin Zand ha sido expulsado en Londres de una conferencia homófoba, que reunía a voceros de las terapias para revertir la homosexualidad. “La BBC: ¿podrían ustedes marcharse?, por favor”, espeta desde el atril un responsable del evento en un momento determinado.

Benjamin Zand, periodista de la BBC (la radiotelevisión pública del Reino Unido) asistió a una conferencia celebrada en el Centro Emmanuel de Londres que reunía a “personalidades” relacionadas con las funestas “terapias reparadoras”, incluidos algunos supuestos ex-gais. Aunque se había acreditado y tenía permiso para grabar algunas imágenes, el equipo de la BBC, capitaneado por Zand, fue invitado a marcharse por la organización cuando esta decidió que su presencia ya no era bienvenida. En el siguiente vídeo, podéis ver el reportaje de la BBC, que registra el momento de la expulsión de la citada conferencia homófoba:

La cercanía de esta conferencia sobre la “cura” de la homosexualidad (celebrada hace unos días) con respecto a las elecciones generales del Reino Unido (el próximo 7 de mayo) no es baladí. Recogíamos la semana pasada las propuestas LGTB de cara a los comicios y ninguno de los principales partidos defiende o incluye en sus programas posiciones retrógradas. Pero a los grupos homófobos parece disgustarles especialmente el posicionamiento de David Cameron (líder de los conservadores y partidario de las políticas igualitarias). La entidad cristiana The Core Issues Trust considera “irresponsable” a Cameron por su compromiso de prohibir las “terapias de conversión” para homosexuales, en caso de ser reelegido.

Según un portavoz de a asociación LGTB Stonewall, en unas declaraciones recogidas por The Guardian“una conferencia como esta demuestra que todavía hay mucho más por hacer desde Stonewall”. Y ha recordado que “la sexualidad no es algo que pueda o deba ser curada. Lo único que estamos esperando curar es la discriminación contra las personas lesbianas, gais, bisexuales y personas trans en Gran Bretaña y en el extranjero”.

La falta de ética de estas terapias fue denunciada en 2009 por la Asociación Americana de Psicología. Pero algunas personas siguen utilizando las creencias religiosas para defender posiciones contrarias a la igualdad y a la dignidad LGTB y, de paso, hacer negocio con ello. Aunque cabe recordar que, en 2013, la organización Exodus International, originaria de los Estados Unidos, cesó sus actividades y el que hasta ese momento fuera su vicepresidente, Randy Thomas, se disculpaba  “por mi participación inexperta en cuestiones de políticas públicas, poniendo mi ambición personal por encima de servir a la comunidad homosexual de forma auténtica, como un amigo cristiano”: “Pido disculpas a la comunidad homosexual por idealizar y reforzar la postura institucional de Exodus”, declaró Thomas. “Pido disculpas por permanecer en silencio ante el daño causado por algunos de los líderes y acciones de Exodus. […] También pido disculpas por mi participación inexperta en cuestiones de políticas públicas, poniendo mi ambición personal por encima de servir a la comunidad homosexual de forma auténtica, como un amigo cristiano“. Este aparente cambio de postura no fue bien acogido por el resto de grupos de “ex-gays” cristianos, y Thomas recibió cartas preguntándole “por qué permite que Satán gane la batalla”.

Un año después, nueve líderes de distintas organizaciones internacionales optaban por una disculpa similar a la de Thomas, entre ellos varios responsables de Exodus International.

Fuente Dosmanzanas

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Randy Thomas, ex-vicepresidente de la organización homófoba Exodus Internacional, para “curar la homosexualidad”, sale del armario

Viernes, 6 de febrero de 2015

n-RANDY-THOMAS-COMES-OUT-large570Randy Thomas, ex-vicepresidente de la organización homófoba Exodus Internacional, un colectivo que lleva a cabo terapias fraudulentas que alegan “curar la homosexualidad”, ha salido del armario como hombre homosexual. Thomas alega que está harto de las historias inventadas que promueven quienes alegan “curar la homosexualidad“.

Randy Thomas, ex-vicepresidente de la organización homófoba Exodus Internacional, ha revelado a la prensa estadounidense que es un hombre homosexual.

Las declaraciones de Thomas son especialmente sorprendentes porque se producen después de que el mismo haya trabajado durante años en Exodus Internacional para conseguir que los hombres y las mujeres homosexuales llegasen a sentirse tan angustiados con su orientación sexual como para someterse a las terapias fraudulentas para “curar la homosexualidad” que lleva a cabo la organización.

“He leído muchas historias de personas que dicen que han vuelto a salir del armario o que se han aceptado como homosexuales después de algún tiempo en el mundo ex-gay. Muchas de esas historias parecen convincentes y bien escritas […] así que esto es lo que voy a decir: soy gay, ha manifestado Thomas.

Las terapias fraudulentas para “curar la homosexualidad” que llevan a cabo organizaciones como Exodus Internacional son enormemente peligrosas para los jóvenes que, por la presión social o la de su familia, optan por someterse a las mismas.

Las principales organizaciones médicas del mundo han condenado dichas terapias fraudulentas en distintas ocasiones. Algunos Estados de Estados Unidos también han prohibido o están estudiando prohibir la aplicación de esas terapias en menores.

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Antiguo líder “ex-gay” se casa con otro hombre, mientras surgen nuevos intentos de expansión de las “terapias” reparadoras

Lunes, 24 de noviembre de 2014

o-JOHN-SMID-570Un antiguo líder del movimiento “ex-gay”, John Smid, se ha casado con su actual pareja, otro hombre. Fue el domingo 16 de noviembre cuando Smid contrajo matrimonio con Larry McQueen en Hugo, localidad de Oklahoma situada cerca de Paris (la ciudad donde residen pero en la cual no pueden contraer matrimonio por pertenecer al estado de Texas). Pero mientras Smid, que en 2010 pedía perdón por el daño causado, engrosa las filas de quienes han ido desmintiendo la verdad de este peligroso movimiento formado por supuestos “ex-gays curados” formalmente reconvertidos a la heterosexualidad gracias a la religión, otros se reorganizan para seguir fomentándolo. Es el caso de la NARTH, ahora reconvertida en “Alliance”.

Smid aceptó por primera vez su homosexualidad hace más treinta años. En 1980, de hecho, dejó a los que entonces eran su esposa e hijos. Cuatro años después, sin embargo, su fe religiosa le llevó a abrazar de nuevo una vida formalmente heterosexual, y acabó por formar parte y liderar Love in Action, una de las organizaciones de historial más terrible a la hora de intentar “convertir” a homosexuales en heterosexuales. La organización conseguía en muchos casos inhibir la conducta sexual de las víctimas, que a través del autoconvencimiento y la oración debían apartar de sus pensamientos cualquier fantasía homosexual, y que en ocasiones acababan por llevar vidas formalmente heterosexuales (el propio Smid llegó a casarse de nuevo con otra mujer). Love in Action causó especial polémica en 2005, cuando Zach Stark, un adolescente obligado a seguir un “tratamiento” para “curar” su homosexualidad, hizo pública su experiencia en un blog de Myspace.

Smid abandonó Love in Action en 2008, renegó de sus métodos, y dos años más tarde pidió perdón por todo el daño causado, muy especialmente a los adolescentes que se acogieron a los programas de la organización. En 2011 Smid, que hoy defiende la prohibición de las “terapias reparativas”, admitía de hecho que nunca había dejado de ser homosexual y que él jamás ha conocido a nadie que verdaderamente lo hubiera dejado de ser. Smid, que también llegó a pertenecer a la directiva de Exodus International (organización que se clausuró después de que su presidente, Alan Chambers, pidiera también perdón en junio de 2013 por el daño causado) dirige en la actualidad Grace Rivers, una asociación destinada integrar positivamente fe y homosexualidad.

En su boda, Smid expresó su agradecimiento por su actual pareja. “Mi relación con Larry es un espejo en el que me veo cada día (…) Durante la mayor parte de mi vida, el espejo que veía reflejaba mis errores, limitaciones y fracasos. El reflejo que hoy veo con Larry me muestra las cosas positivas en mi vida: mis fortalezas, dones y talentos. Veo que puedo lograr una relación recíprocamente íntima y amorosa. Por ello, estoy sinceramente agradecido”, expresó el ahora “ex ex-gay”.

Otros se reorganizan

Sin embargo, al mismo tiempo que Smid y otros antiguos líderes “ex-gays” declaran reiteradamente lo inútil y peligroso de las “terapias” reparadoras, otros se reorganizan y buscan ampliar su radio de acción. Es el caso de la NARTH (National Association for Research and Therapy of Homosexuality), que tras afrontar diversos problemas legales y ver muy deteriorada su reputación, se ha refundido en el NARTH Institute y se ha convertido en parte de una nueva “Alianza a favor de la opción terapéutica e integridad científica”.

Entre sus objetivos, se encuentra “responder a las necesidades de una nueva generación” en materia de atención psicológica. Entre los miembros de su junta directiva se encuentra Joseph Nicolosi, antiguo presidente de la NARTH y autor por ejemplo de un libro con el título Quiero dejar de ser homosexual (los libros de Nicolosi han sido promocionados, entre otros, por la cadena COPE). Esta Alianza, al parecer, tiene pretensiones de extenderse fuera de los Estados Unidos, en particular por Europa central y oriental, tal y como han alertado al Forum Europeo de grupos cristianos LGTB desde algunas entidades de esos países. No es por cierto la única asociación de este tipo que busca expandirse, también se encuentra por ejemplo PFOX, “Padres, Madres y Amigos de Ex-gays y Gays”.

En definitiva, si por un lado las infames “terapias para dejar de ser gay” han visto muy mermado su prestigio tras las numerosas retractaciones, es aventurado anunciar su final. Otros se están reorganizando. Es necesario continuar vigilantes.

Fuente Dosmanzanas

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“Puse en peligro mi vida por intentar curar mi homosexualidad”

Lunes, 7 de julio de 2014

gay_nogaySanidad dice no poder controlar la actividad de varios psicólogos que siguen vendiendo la idea de que pueden ‘sanar’ a gays, lucrándose con terapias que causan ansiedad y depresión, según los expertos y las propias víctimas

No hay nada que curar; no es una enfermedad, desviación ni trastorno. Esta es la respuesta unánime de los colegios de psicólogos españoles y de los colectivos gays, compartida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la comunidad científica internacional, que tacharon la homosexualidad de su lista de enfermedades en 1990 y 1973, respectivamente.

Sin embargo, y en contra del mandato de los colegios oficiales de psicólogos, en nuestro país aún hay quienes se empeñan en seguir vendiendo la idea de que hay remedio para la homosexualidad: que los gays pueden ser curados. Lo llaman terapia de reconversión; hoy han desechado los tratamientos con impulsos eléctricos, pero han desarrollado otras técnicas igual de dañinas, a juzgar por los resultados.

No puedes cambiar la homosexualidad. La puedes reprimir; hay mucha gente que vive reprimida”, asegura una víctima de las terapias

“Modificar una conducta siempre pasa por la premisa de que el individuo quiera cambiar”, asegura a Público Leandro Roldán, secretario del Grupo de Psicólogos Evangélicos (GPE) y miembro de su junta directiva. “Si alguien no está contento con su sexualidad puede pedirnos ayuda, e intervendremos de diferentes formas: escuelas y terapias, psicoanálisis, interpretación de sueños…

En términos similares se expresa un trabajador del centro Enterapia Psicología, de Vigo, que también dispensa este tipo de tratamientos. “Un paciente vino con un sufrimiento muy grande. No puedes imponer nada a nadie, pero si acuden a nosotros lo hacemos”, defiende.

Sin embargo, ninguno de los dos es capaz de aportar pruebas que demuestren que estas terapias sean efectivas, más que “su experiencia”, su palabra de que en que algunos casos han conseguido este objetivo. De hecho, ante la pregunta de si no sería más fácil y positivo fomentar que sus pacientes aprendiesen a aceptar su homosexualidad, el trabajador de Enterapia defiende que “puede que fuera más fácil y puede que no”.

“Es un trastorno desde el momento en que la persona se sienta incómoda. No vamos imponiendo que dejen de comportarse como sea. Si la persona se siente trastornada o incómoda buscará ayuda, por eso hablamos de trastorno“, justifica Roldán. “Si una persona tiene impulsividad a cometer actos violentos, reacciones hacia sus vecinos o su pareja y busca ayuda en ese sentido, si se lo podemos ofrecer lo hacemos. Si una persona cree que su vivencia como homosexual no es correcta, no es feliz y busca ayuda, se la damos, insiste.

En la misma línea, sostienen que no pueden hacer una estimación de los costes de estas terapias: “Las tarifas las ajustamos a los honorarios que estipulan los colegios de cada comunidad, y siempre depende del número de sesiones; pueden ser tres, cinco o veinte”. “Depende de si hay una conducta establecida o son sólo tendencias, si hay una relación permanente con una pareja que hay que romper, es algo relativo”, asevera Roldán, que cifra el coste aproximado de una sesión en 60 euros.

Fuertes: “En la mayoría de los casos el problema es que se enfrentan a un entorno hostil, no su orientación”

“Hacemos terapia breve, que suele estar en torno a 10 sesiones, pero lo de breve suele ser sólo una forma de hablar en estos casos“, asegura el trabajador de Enterapia. Ambos esgrimen que si los tratamientos van mal o no funcionan —a su juicio o en opinión del paciente— los detienen, pero no pueden asegurar que estos tratamientos no tengan efectos adversos, como denuncian las asociaciones y colectivos LGTB y varias personas que los han experimentado en carne propia. “Lo que les hacía daño era sentir como estaban sintiendo, el trabajo que se hizo fue favorable”, defiende el empleado de Enterapia.

Al otro lado del ring, los colectivos de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales (LGTB), pero también la mayoría de expertos, alertan del peligro de estas terapias. “No se puede curar ni sanar algo que no se considera trastorno ni enfermedad mental”, afirma Juan Manuel Peris, psicólogo y director del Grupo Les-Hom, especializado en atender a los colectivos LGTB.

“En la mayoría de los casos el problema es que se enfrentan a un entorno hostil que les provoca miedos, temores e incertidumbres: no es el hecho de su orientación”, explica Antonio Fuertes, catedrático de Psicología Evolutiva en la Universidad de Salamanca. Para Fuertes, no hay ningún tipo de evidencia de que estas sesiones tengan algún efecto, no hay nada que curar en lo que a la orientación sexual se refiere, y plantear que lo que les ocurre a estos pacientes es que padecen una enfermedad “no puede hacer otra cosa que no sea provocar más daños”.

La base de esta terapia tienen su origen en el prejuicio hacia la homosexualidad, según Fuertes 

“La base de estos intentos y deseos de hacer terapia de reconversión tiene su origen en el prejuicio hacia la homosexualidad: o silenciamos o intentamos reparar lo que no hay que reparar”, razona.

Peris defiende la misma tesis y va un paso más allá a la hora de criticar estos tratamientos y a quienes los aplican: “Esta gente también tiene un beneficio económico importante, se aprovechan del dolor para hacer dinero. Se consideran procedimientos no éticos, porque no puedes aplicar un tratamiento a alguien si le vas a hacer más daño. Están reafirmando la homofobia interiorizada, no presentan datos de la legitimidad de los tratamientos, que sólo incrementan la frustración [de quienes los reciben]“, asegura el también trabajador del Programa de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales (PIAHT) de la Comunidad de Madrid.

A su juicio, el motivo por el que algunas personas se someten a estos tratamientos es que tienen ideas homófobas interiorizadas: “Si se han educado en ambientes homófobos, han interiorizado esas creencias”, razona. “Pero la postura de la psicología es ayudar a las personas a cambiar el sufrimiento. Si tienes problemas con la comida, si eres bulímica, el psicólogo te ayuda a dejar de sufrir para que puedas comer con normalidad, no te quita la comida. Estos dicen que lo que te hace sufrir es la homosexualidad y quieren cambiártelo. ¿Si tuvieran un paciente heterosexual que sufriera por ello, le aplicarían el tratamiento?”, cuestiona.

Quienes dicen poder ‘curar’ la homosexualidad no aclaran cuánto cuesta, ni qué efectos tiene

 La FELGTB, COGAM, la Federación Andaluza Arco Iris, COLEGA, Triángulo y el resto de colectivos consultados por este diario también se han mostrado muy críticos con estos tratamientos, insistiendo en su premisa de partida: no hay nada que curar en la homosexualidad y lo único que estas terapias pueden provocar son daños.

“Afronté la terapia de shock con electrodos”

Alberto Rodrigo sufrió en carne propia las consecuencias de estas terapias en 2004, cuando se puso en manos de Exodus International  hasta 2013, la mayor organización dedicada a estos menesteres— para curarse. Hoy, Exodus lleva un año cerrada, sus impulsores han reconocido el error y han pedido perdón por el sufrimiento causado, pero en muchos casos los daños en sus víctimas persisten.

De familia cristiana, Rodrigo se sometió a terapia por presiones de su entorno, pero también por sus propias convicciones. “Porque estaba adoctrinado. Me estaba afectando a mi salud el no ser natural”, recuerda. Sin embargo, los efectos no tardaron en notarse y no fueron los esperados: “Me creó una gran angustia y ansiedad, no podía dormir, tenía síntomas como que se me hinchara la cara, no tenía infección ni nada, pero somatizaba”, asegura.

El tratamiento fue largo. Afronté sesiones terapéuticas en las que reforzaban la idea de que la homosexualidad era una enfermedad, de que podía reconducirlo. Me sugirieron cosas tan absurdas como comprar revistas deportivas para que me aficionara a estas actividades, o tirar mi ropa interior de slips para que me comprara calzoncillos largos, de los de toda la vida. Como esto no funcionó, me propusieron la terapia de shock con electrodos: cada vez que tu cuerpo se estimula viendo imágenes eróticas gays recibes una descarga”, explica.

Peris:  “Esta gente tiene un beneficio económico importante, se aprovechan del dolor para hacer dinero”

Años después, Rodrigo reconoce que recurrir a estos tratamientos fue un error, que no tuvo más remedio que aceptarse. “Tuve que hacer trabajo de aceptación y resolverlo porque estaba en peligro mi vida. De todas las personas con la que he conseguido hablar, no he oído a ninguna que se haya podido curar. Hay gente que se ha mantenido con una represión total. En España no conozco gente que haya pasado por la terapia con electrodos, pero en EEUU conocí a varios y estaban destrozados psicológicamente; habían desarrollado enfermedades como la fatiga crónica o la fibromialgia“, defiende Rodrigo, que hoy dice haber aceptado su orientación sexual.

El caso de Ángel Llorent es similar, en ciertos aspectos. A los 17 años tuvo un intento de suicido y su vinculación con la Iglesia Católica y posteriormente con la Evangélica le hicieron identificar la homosexualidad como un problema.

“Estuve 20 años en una iglesia conservadora fundamentalista y las cosas no fueron bien. A lo largo de los años vi que la cuestión de la homosexualidad no se curaba, no se iba. Consulté a un psiquiatra de la comunidad, uno reconocido, no un curandero, y empecé las terapias. Él me confirmaba que no era gay, sino que había tenido un problema relacionado con mis padres, en una infancia donde mi padre no estaba y mi madre estaba demasiado. Adopté esa idea y empezamos a trabajar con esta premisa; que la culpa no era mía, que no era gay, que lo que tenía se podía curar, que podría ser un heterosexual normal, casarme, tener hijos”, recuerda.

“Cada vez que tu cuerpo se estimula viendo imágenes eróticas gays recibes una descarga”, explican una víctima de estas terapias

Hace apenas 11 años (tiene 47), Llorent se puso en manos de otro psicólogo —“uno bueno”— para que reparara los daños infligidos por estas terapias, pero la mente es difícil de curar , y reconoce que algunos de estos daños todavía persisten. Nunca cumplió su objetivo de convertirse en heterosexual, pero esto dejó de ser un problema.

“Después de pasar por medicaciones y terapias reconductivas vi que seguía teniendo los mismos pensamientos y sensaciones, y al final la cosa fue tan rápida como decir ‘basta, no van a avanzar en el tema de mi sexualidad’. Dejé esta confesión y una persona me explicó que la fe y la homosexualidad no eran incompatibles“, rememora.

Hoy sigue manteniendo su fe, pero pertenece a otra confesión que acepta su orientación sexual y ha comenzado un proyecto para levantar una iglesia “muy inclusiva”. “Salí del armario y no me he arrepentido de nada, ha sido una liberación y una reafirmación de lo que soy y de lo que tengo que hacer”, sostiene.

“La homosexualidad no se puede cambiar. La puedes reprimir, hay mucha gente que vive reprimida, y yo la reprimí. Es una condición natural tuya, biológica, y no hay forma de luchar contra ella aunque tu ambiente te empuje a ello. No hay cura porque no hay enfermedad, y si mucha gente supiese que hay otra alternativa a pasar por estas terapias no las afrontaría”, zanja.

Sanidad dice “no poder hacer nada”

“Me creó una gran angustia y ansiedad, no podía dormir“, denuncia una víctima

El Ministerio de Sanidad asegura que la existencia de estas terapias no entra en su ámbito de actuación, sino en el de los colegios de psicólogos de cada comunidad autónoma. Nos parece mal, pero no podemos hacer nada”, defiende el gabinete de comunicación del ministerio que dirige Ana Mato.

Las declaraciones de Sanidad refuerzan la idea sostenida por los expertos y las víctimas con los que ha conversado este diario: es necesario crear un marco legal para evitar que se sigan impartiendo estas terapias, como lo hay en varios estados de EEUU —de donde provienen las ideas de estos sanadores—. “Van a continuar haciéndolo hasta que no haya una ley punible”, denuncia Llorent.

“Si el paciente no denuncia, al ser ámbito privado es difícil actuar”, sostiene Peris, que recuerda que estas terapias apenas se publicitan —aunque sea posible encontrarlas desde cualquier buscador— y que las vinculadas a las distintas iglesias se articulan en una “red oculta”.”El colegio de psicólogos no puede actuar sin denuncia. Ha venido gente rebotada, con daños por haber recibido esos tratamientos. Si denuncian a un paciente por mala praxis el colegio puede actuar, incluso puede inhabilitar a estos profesionales”, añade.

El Vaticano se niega a aclarar si considera la homosexualidad una enfermedad

“De todas las personas con la que he conseguido hablar, no he oído a ninguna que se haya podido curar”, afirma Rodrigo

 En palabras del catedrático Fuertes, la religión juega un papel especialmente relevante e importante, pero no es el único elemento a tener en cuenta. “Hay otras posiciones conservadoras extremistas que no están vinculadas a la religión, pero la religión católica y protestante siguen diciendo que la homosexualidad es anormal“, recuerda.

“Ahí está la carga ideológica: consideran mala la homosexualidad, denuncia Peris. “La mayoría de las religiones estiman denigrante la homosexualidad: sólo conocen una forma positiva para el ser humano de relacionarse, en base a sus esquemas“, lamenta.

Fuentes de comunicación de la Santa Sede insisten en que no tienen una respuesta a la pregunta de si el Vaticano considera que la homosexualidad es una enfermedad. Se niegan también a dar indicaciones sobre quién puede dejar clara la postura de la Iglesia Católica al respecto. “Sobre este tema, no comments”, responden de manera airada.

En la misma línea, la Conferencia Episcopal se remite a la documentación publicada en su web, e insiste en que no puede dar otra respuesta a la pregunta.

“Piensan que cuatro versículos de la Biblia se pueden interpretar como que la homosexualidad es un pecado” critica Llorent. “En esta sociedad machista y heterosexista se crea una imagen equivocada. Ante eso, el individuo siempre quiere cambiar y siempre hay quienes quieren ser los salvadores de estas almas”.

Fuente Público

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