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La policía de Indonesia detiene a una pareja gay por promover una página pro-LGTB en Facebook

Miércoles, 24 de octubre de 2018

indonesia_condones-300x150La policía se incauta de condones y vaselina en una fiesta gay celebrada en Cipanas en enero de 2018 (Java Occidental, Indonesia).

La policía indonesia ha arrestado a dos hombres homosexuales solo por dirigir una página de Facebook con temas LGTB. Los agentes allanaban este pasado jueves una casa de Batununggal, Java Occidental, que fue alquilada por un hombre que supuestamente creó la página de Facebook «Gay Bandung» con su compañero. Este es el primer caso de criminalización LGTB en las redes sociales en Indonesia, según medios como The Straits Times. La policía, además de detener a la pareja, se incautó de varios teléfonos móviles y 25 preservativos. Estas víctimas de la LGTBfobia de Estado se enfrentan ahora a un máximo de seis años de prisión, acusados de «transmisión y difusión de información electrónica que contiene inmoralidad».

En apenas unas horas, la página en cuestión de Facebook pasaba de 4.000 seguidoreshasta los más de 31.000 en apoyo a la pareja. Pero lo cierto es que la LGTBfobia, instigada abiertamente por las administraciones, las jerarquías religiosas y ejecutada por las supuestas fuerzas de «seguridad» de Indonesia está creciendo como la espuma. Los hombres acusados por promover la página proLGTB, según el subdirector de «delitos especiales» de la policía, Hari Brata, habrían cometido el «delito» de querer «hacer amistades entre personas del mismo sexo».

Echando un vistazo a la página, sin embargo, también se puede leer información sobre noticias a favor de los derechos del colectivo LGTB, así como cuestiones de utilidad, salud, VIH/sida o entretenimiento. Los «sospechosos» han sido acusados en virtud del Artículo 27, Punto 1, de la Ley de Transacciones Electrónicas e Información (ITE) sobre «la transmisión y difusión de información electrónica que contiene inmoralidad». La citada ley conlleva una sentencia máxima de seis años de prisión y una multa de hasta mil millones de rupias (unos 60.000 euros, aproximadamente).

Lo sucedido se enmarca en el clima de acoso contra las personas LGTB que se vive en Java Occidental, cuyo jefe de policía ya hizo pública hace año y medio su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Hace solo un par de semanas, otra página de Facebook relacionada con el tema generó controversia en la ciudad de Garut. La protesta local provocó que los administradores escolares prohibieran la presencia de estudiantes LGTB en las escuelas. El miércoles 17 de octubre, la administración de la regencia de Cianjur dio instrucciones a las mezquitas de la región pidiéndoles que prediquen sobre los peligros de la comunidad LGTB y el VIH/sida en las oraciones del viernes.

La peor situación, en Aceh

Por desgracia las noticias sobre LGTBfobia de Estado en Indonesia son incesantes. La peor situación, posiblemente, es la que se vive en la provincia de Aceh, donde dos hombres recibían el pasado mes de julio 80 latigazos acusados de practicar la homosexualidad. Un castigo semejante al que recibieron en mayo de 2017 otros dos jóvenes. En aquella ocasión recibieron 83 latigazos, también ante una multitud exaltada. Amnistía Internacional lo calificó de «repugnante espectáculo» y se sucedieron las condenas internacionales.

Debido a ello, el presidente indonesio, Joko Wivodo, presionó al gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, para que finalmente emitiese una orden en la que se establecía que los castigos físicos debían ejecutarse en el interior de las prisiones y se prohibía la grabación o difusión de imágenes de los mismos. No obstante, hubo una gran oposición por parte de los sectores religiosos, que consideraron que si los castigos no eran públicos perderían su carácter de «ejemplarizantes», idea que, al parecer, ha terminado prevaleciendo.

También hace unos meses recogíamos la detención de cuatro personas en Banda Aceh (capital de la provincia), a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentarían a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. Y a principios de año contábamos como la policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales».

En la provincia de Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

La sharía también rige en Sumatra Meridional (en este caso solo para los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría).

La persecución se extiende por el conjunto de Indonesia

Pero la persecución no se limita ya a los territorios donde rige la sharía. Ya en febrero de 2016 hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos indonesios. Desde entonces no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. En diciembre de 2017, por ejemplo, nos hacíamos eco de la condena de diez hombres a dos años de cárcel por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital del país, donde las relaciones homosexuales no son ilegales. Los detenidos fueron entonces condenados por violar la ley contra la pornografía. El que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación.

En mayo de 2017, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país.  Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Esta espantosa situación podría además agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión, si bien el proyecto de ley ha sido aplazado provisionalmente.

Fuente Dosmanzanas

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La esposa del atacante de Cornellà declara que este quería quitarse la vida al no soportar la idea de que la comunidad musulmana supiese de su homosexualidad

Miércoles, 22 de agosto de 2018

barcelone_abdelouahab_taib-e1534763294615La esposa del atacante de una comisaría de los Mossos d’Esquadra en Cornellà (Barcelona), muerto por los disparos de una agente, ha declarado que su marido era homosexual y que dicha razón podría haberle llevado a perpetrar el ataque con intención de quitarse la vida. A falta de que se conozcan mejor sus circunstancias personales, no podemos sino manejar con prudencia una información que bien puede tener como objetivo convertir al colectivo LGTB, una vez más, en el perfecto chivo expiatorio. En cualquier caso, el daño que la homofobia internalizada causa a las personas que la sufren es bien conocido: no sería la primera vez que se encuentra detrás de un intento suicida.

Este lunes nos despertábamos con la noticia del asalto, poco antes de las seis de la mañana, a una comisaría de los Mossos en Cornellà. El autor, Abdelouahab Taib, un ciudadano argelino de 29 años, que según la versión policial caía abatido por los disparos de una agente a la que habría atacado armado con un cuchillo y profiriendo gritos en árabe, de los que la agente solo pudo identificar «Alá». En las primeras horas del día la hipótesis más probable parecía la de un ataque islamista a manos de un «lobo solitario», pero la noticia daba un giro sorprendente tras la declaración de la esposa de Taib, una mujer española con la que convivía a solo 150 metros de la comisaría y que de hecho se convirtió al islam después de conocerlo.

Según ha declarado la esposa de Taib, hace un año supo que este era homosexual, lo que la llevó a tomar la decisión de separarse. A partir de entonces Taib habría comenzado a verbalizar ideas de suicidio, ante el temor de que la comunidad musulmana local se enterase de su condición. Hace pocos días, de hecho, habían iniciado los trámites legales para divorciarse, lo que podría haber precipitado un ataque cuyo objetivo principal no era otro que el de quitarse la vida.

Por el momento poco más podemos decir. No creemos prudente, a estas alturas, hacer juicios de valor muy elaborados. Por un lado, la información procede de una persona que, según las informaciones publicadas, es ahora devota del islam. No sería del todo inverosímil pensar que pueda tratarse de un intento de desviar la atención desde la religión hacia el colectivo homosexual y convertirlo, una vez más, en chivo expiatorio. O de vejar su memoria ante su comunidad, o de levantar una cortina de humo para ocultar una actividad terrorista… Es pronto para descartarlo. En cualquier caso, la historia bien puede ser cierta: el daño que la homofobia internalizada causa a las personas que la sufren, especialmente cuando tiene un transfondo religioso, es incalculable. No sería la primera persona que se quita la vida incapaz de reconciliarse con su propia orientación.

Seguiremos pendientes de la historia.

Fuente Dosmanzanas

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Dos hombres reciben 80 latigazos en la provincia indonesia de Aceh como castigo por practicar la homosexualidad

Martes, 24 de julio de 2018

indonesia-latizagos-homofobia-696x522Dos hombres han recibido 80 latigazos en la provincia indonesia de Aceh, como pena por realizar prácticas homosexuales, en aplicación de la sharía (o ley islámica). El brutal castigo ha tenido lugar ante una multitud furiosa, que alentaba a que el castigo fuera lo más duro posible. A pesar de que el gobernador de Aceh dictó una ordenanza por la que estos castigos debían ejecutarse a puerta cerrada, parece que ha prevalecido el deseo de las autoridades religiosas de que sean públicos para que sirvan de ejemplo.

Los dos hombres habían sido detenidos en una redada en la que se detuvo a quince personas cerca de una mezquita, acusadas de cometer infracciones contra la ley islámica, como mostrar afecto en público o vender bebidas alcohólicas. En su caso, ambos fueron culpados de practicar la homosexualidad.

La brutal ceremonia, de intención ejemplarizante, tuvo lugar en una plaza ante un millar de espectadores, algunos de ellos provenientes de la vecina Malasia, que sacaban fotografías con sus teléfonos móviles como si se tratara de un espectáculo. Mientras el verdugo propinaba a las víctimas los 80 latigazos con una vara de ratán, entre la multitud se oían gritos de «golpea más fuerte».

El castigo ha sido semejante al que recibieron hace un año dos jóvenes varones, acusados a su vez de mantener relaciones sexuales entre ellos. En aquella ocasión recibieron 83 latigazos, también ante una multitud exaltada. Amnistía Internacional lo calificó de «repugnante espectáculo» y se sucedieron las condenas internacionales. Debido a ello, el presidente indonesio, Joko Wivodo, presionó al gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, para que finalmente emitiese una orden en la que se establecía que los castigos físicos debían ejecutarse en el interior de las prisiones y se prohibía la grabación o difusión de imágenes de los mismos.

Sin embargo, hubo una gran oposición por parte de los sectores religiosos, que consideraron que si los castigos no eran públicos perderían su carácter de «ejemplarizantes», idea que, al parecer, ha terminado prevaleciendo.

En la provincia de Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Escalada de la LGTBfobia de Estado en Indonesia

Hace unos meses recogíamos la detención de cuatro personas en Banda Aceh (capital de la provincia), a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentarían a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. Y a principios de año contábamos como la policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales».

Poco antes, en diciembre de 2017, nos hacíamos eco de la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía. El que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero lo cierto es que la situación se está deteriorando en todo el país. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017, que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Esta espantosa situación podría además agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión, si bien el proyecto de ley ha sido aplazado provisionalmente.

Fuente Dosmanzanas

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Más de 1000 activistas desafían la prohibición del Orgullo LGTB de Estambul y la policía les lanza gas lacrimógeno y pelotas de goma para dispersarlos

Lunes, 9 de julio de 2018

orgullo_estambul_2018-300x150orgullo_estambulNuevamente, las autoridades prohibían la normal celebración de la manifestación del Orgullo LGTB de Estambul. Este hecho ha provocado la crítica de varias organizaciones internacionales. Por su parte, Human Rights Watch ha dejado muy claro que «Turquía tiene la obligación de garantizar que las personas LGTBI puedan disfrutar plenamente de sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica sin discriminación» y que, en este sentido, «las autoridades encargadas de mantener el orden público deberían recordar que están allí para proteger a los que participan en la marcha». Desgraciadamente, como viene ocurriendo en todas las ediciones del Orgullo desde 2015, la policía al servicio del régimen autocrático de Recep Tayyip Erdoğan (reelegido y con el doble de poder que en la anterior legislatura), lejos de proteger a los activistas, utilizó la fuerza para dispersarlos. Los agentes lanzaron gas lacrimógeno y pelotas de goma contra los manifestantes y practicaron, al menos, once detenciones.

El gobernador de Estambul prohibía la manifestación del Orgullo por cuarto año consecutivo. En las pasadas ediciones, la oficina del gobernador tomó como excusas el mes de Ramadán o las amenazas de grupos ultra contra la comunidad. Sin embargo, este año el Orgullo ni ha coincidido con el mes de Ramadán ni se han recibido amenazas de consideración. Los activistas negociaron con la policía y se les permitió usar una calle en Taksim, cerrando otras áreas cercanas antes de que comenzara la manifestación. Sin embargo, tras la lectura del manifiesto, los agentes utilizaron gas lacrimógeno, pelotas de goma y otros métodos violentos de fuerza (como los porrazos) para dispersar a la multitud.

La semana pasada, Efe Songun, activista LGTB de Estambul y colaborador de Human Rights Campaign, escribía que «se esperaba la prohibición de este año, considerando las prohibiciones sobre otras actividades LGBTQ anunciadas bajo el estado de emergencia a principios de este año en Ankara. Aunque ahora se ha prohibido la marcha, los activistas LGBTQ continuarán con las actividades que rodean la Semana del Orgullo, y se realizará un esfuerzo para montar una manifestación pacífica para aumentar la visibilidad LGBTQ». Songun también aseguraba que «la cancelación de Orgullo se produce cuando el autoritario presidente turco Recep Tayyip Erdogan continúa ejerciendo su poder en el país».

Los organizadores del Orgullo de Estambul, Istanbul LGBT Pride Week, horas antes de la manifestación, publicaban un comunicado en su página de Facebook en el que se recoge que «estas prohibiciones no están en contra de las acciones, sino en contra de las formas de existir. La decisión del gobernador es parte del odio existente y es ilegítima. Esta es la razón por la cual las marchas del Orgullo son importantes y deberían tener lugar. Los LGBTI + estamos aquí con nuestro Orgullo a pesar de todos los vanos intentos de evitarnos y no reconocemos esta prohibición».

Para Human Rights Watch, «las restricciones a las libertades de expresión, reunión y asociación para las personas LGTBI en Turquía no solo violan esos derechos humanos fundamentales, sino que colocan a Turquía en una violación de sus obligaciones internacionales». Recordemos que las ediciones de 2015, 2016 y 2017 del Orgullo de Estambul también fueron reprimidas con el uso de la fuerza como este año.

Erdoğan asienta su régimen autocrático

Desde el fallido intento de golpe de estado en Turquía, en julio de 2016, el recién reelegido presidente del país, Recep Tayyip Erdoğan, lo ha utilizado para acallar cualquier voz crítica que le resulte molesta. Ha despedido a más de 100.000 funcionarios públicos, acusándolos de golpistas, según denunciaba la organización Human Rights Watch. También se ha perseguido a periodistas y medios de comunicación críticos con el Gobierno, a políticos de la oposición y se ha detenido a activistas LGTB como Levent Pişkin o Uğur Büber. Solo en 2016, se le imputaban cargos por «terrorismo» a 47.000 personas.

En de abril de 2017 Turquía aprobaba en referéndum convertirse en un estado presidencialista. Además de eliminar el cargo de primer ministro y concentrar poderes en su persona, de un modo autocrático, Erdoğan podrá nombrar ministros del gabinete, uno o varios vicepresidentes, emitir decretos, elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento. Con los dos mandatos de cinco años, aprobados como el plazo máximo que un presidente tendrá posibilidad de ejercer el cargo, Erdoğan podría mantener su poder casi absoluto hasta 2029. Sin duda, una noticia muy preocupante para el respeto de los derechos humanos y del colectivo LGTB en Turquía.

Fuente Dosmanzanas

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Aceh (Indonesia) dejará de torturar a hombres gay en público (pero lo hará en privado)

Miércoles, 18 de abril de 2018

indonesia-latizagos-homofobia-696x522irwandi-jpg-id284Irwandi Yusuf

La región de Aceh, que aplica la Ley Sharia musulmana, dejará de someter a latigazos en público a los y las acusados de homosexualidad para pasar a hacerlo en recintos privados.

El movimiento simplemente quiere ayudar al gobierno del país a limpiar su imagen exterior y acusan a occidente de islamofobia por las críticas recibidas.

Tal y como adelantábamos en julio, la provincia indonesia de Aceh impedirá la difusión pública de imágenes de los castigos físicos a los condenados por homosexualidad. La reforma fue discutida en su momento entre el presidente indonesio, Joko Widodo, y el gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, debido al daño que para la imagen de Indonesia supuso la difusión de la flagelación de dos jóvenes. Pues bien, la semana pasada se conocía que Yusuf ha firmado la orden. Los castigos a homosexuales se ejecutarán  en el interior de las cárceles y centros de detención, sin que puedan registrarse ni difundirse imágenes de las mismas.

La provincia de Aceh en Indonesia, la única provincia del país en la que se aplica la Ley Sharia islámica, ha anunciado que dejara de someter a los hombres condenados por ser homosexuales a latigazos en público… para pasar a hacerlo a puerta cerrada.

Tal y como ha explicado el gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, la decisión de mover las torturas de las plazas públicas a los patios privados de las cárceles se ha tomado para reducir así las críticas internacionales por ese tipo de castigos. Eso sí, aclara que tanto a él como al resto del país les dan igual esas críticas y las considera un ataque islamófobo: “No queremos que la islamofobia interfiera en los asuntos externos de Indonesia“.

La medida cuenta con críticos entre la población local. Los hay que consideran que si los castigos no son públicos perderán su carácter «ejemplarizante». «Si los latigazos se dan en prisión, seguro que habrá más violaciones de la sharía en Aceh»declaraba un manifestante opuesto a la reforma. En esta provincia, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Desde la organización Human Rights Watch su investigador en Indonesia, Andreas Harsono, ha declarado que “Indonesia va en cabeza en la carrera hacia el abismo“. La nueva ley que traslada las torturas a los centros penitenciarios permitirá la asistencia de adultos y periodistas y fue recibida con una manifestación frente a la delegación del gobierno en Aceh. “Si los latigazos se hacen en prisión” explica Tuwanku Muhammad, uno de los manifestantes, “estamos seguros de que habría más delitos contra la Sharia en Aceh“.

Hay que recordar que la homosexualidad (por ahora) no es ilegal en Indonesia y aunque Aceh es la única provincia que aplica la ley Sharia el país al completo está sumergido en una deriva anti-LGTB. Todos los grupos políticos apoyan que se criminalicen las identidades no heteronormativas, las personas trans sufren persecución y agresiones en público que resultan impunes e incluso la Asociación de Psiquiatría del país define a las personas LGTB como enfermos.

Actualmente dos estudiantes universitarios están en prisión preventiva a la espera de juicio, acusados de practicar sexo homosexual entre ellos. Los dos chicos, de 21 y 24 años, fueron detenidos por civiles que entraron a la fuerza en una habitación en la que estaban los dos chicos. El director del Departamento de la Ley Sharia de la región ha explicado a la prensa que tienen los teléfonos móviles de los detenidos, unos preservativos y el colchón que había en la habitación como pruebas; y asegura que uno de los dos hombres ya se habría declarado culpable de practicar sexo gay.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Escalada de LGTBfobia de Estado en Indonesia

Hace algunos días recogíamos, precisamente, la detención de cuatro personas en Banda Aceh, a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentan a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. A principios de año recogíamos el último y descarnado caso de LGTBfobia de Estado en Indonesia. La policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales». En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años. En el mismo mes de octubre de 2015 nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia también votó en 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman un deterioro homófobo que reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativos, o la persecución de webs LGTB, bloqueando aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboral con el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela y mezquita para personas trans de Indonesia, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

En diciembre de 2017 nos hacíamos eco la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital de este país asiático. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017 en el que la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital y que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

Esta espantosa situación podría agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión. Sin embargo, en diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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Cuatro personas detenidas en Indonesia por «practicar la homosexualidad» se enfrentan a castigos como la flagelación en público

Martes, 10 de abril de 2018

indonesia-latizagos-homofobia-696x522Ampliamos la noticia de la que dabamos un avance el pasado día 3 de este mes. Según denuncian las asociaciones de defensa de los derechos humanos, patrullas ciudadanas han detenido a cuatro personas en la provincia indonesia de Aceh por «practicar la homosexualidad», para luego ponerlas a disposición policial. Se trata de tres varones y de una mujer transexual (a quien no se reconoce su identidad de género), contra quienes la policía islámica presentará cargos, por lo que se enfrentan a penas que incluyen castigos físicos como la flagelación en público.

Se trata de dos hechos distintos, aunque ambos han sido perpetrados por patrullas ciudadanas y han tenido lugar en Banda Aceh, la capital de la provincia. Estos grupos vecinales no tienen vinculación con ningún grupo religioso o político, pero sí fuertes lazos con la policía islámica, lo que provoca continuados abusos contra las minorías más vulnerables, que incluyen detenciones arbitrarias y torturas.

La primera detención se produjo el pasado 12 marzo, cuando la patrulla ciudadana irrumpió en una peluquería y detuvo a los dos trabajadores presentes, un hombre y una mujer transexual. Tras entregarlos a la policía islámica, esta comunicó que habían encontrado «pruebas» de que habían tenido lugar prácticas homosexuales en el local, como condones o dinero en posesión de la mujer transexual. Cabe señalar que, dado que las autoridades no reconocen la identidad de género de la mujer, es tratada legalmente como un varón y las relaciones que haya podido mantener con un hombre son consideradas como entre personas del mismo sexo.

El día 20 del mismo mes, otra patrulla invadió la residencia de dos estudiantes universitarios, bajo la sospecha de que mantenían relaciones homosexuales. Ambos fueron retenidos a la fuerza hasta la llegada de la policía islámica, que decidió registrar el domicilio e incautarles los teléfonos móviles. Al parecer, el hallazgo de condones y un colchón fue prueba suficiente para proceder a la detención de los dos jóvenes.

Según declaraciones del jefe de la policía islámica, identificado como Marzuki, «estamos completando sus informes y pronto los pondremos a disposición del fiscal». Mientras tanto, los cuatro permanecen detenidos hasta ser juzgados por un tribunal religioso. Hay que recordar que la sharía o ley islámica, vigente en la provincia de Aceh, establece fuertes castigos para quienes mantengan relaciones homosexuales. El pasado año, dos jóvenes, que también fueron detenidos por una patrulla ciudadana, fueron condenados a recibir 83 latigazos en público, en una brutal ceremonia que congregó a una multitud llena de fanatismo.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Escalada de LGTBfobia de Estado en Indonesia

A principios de año recogíamos el último y descarnado caso de LGTBfobia de Estado en Indonesia. La policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales». En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años. En el mismo mes de octubre de 2015 nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia también votó en 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman un deterioro homófobo que reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativos, o la persecución de webs LGTB, bloqueando aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboral con el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela y mezquita para personas trans de Indonesia, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

En diciembre de 2017 nos hacíamos eco la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital de este país asiático. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017 en el que la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital y que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

Esta espantosa situación podría agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión. Sin embargo, en diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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Detenido en Mosul (Irak) un líder del Ejército Islámico responsable de la tortura y ejecución de hombres homosexuales y bisexuales

Viernes, 5 de enero de 2018

abu_omer_white_beardGracias a la acción ciudadana, localizan y capturan en Mosul a Abu Omer, uno de los verdugos más temidos de ISIS, vinculado a la persecución y ejecución de numerosas personas homosexuales bajo el califato del Estado Islámico.

La fuerzas gubernamentales iraquíes han detenido a Abu Omer, un miembro del Estado Islámico que aparece frecuentemente en las imágenes de ejecución y tortura de hombres homosexuales y bisexuales. El grupo terrorista ha utilizado con persistencia vídeos y fotografías de hombres lapidados, degollados o arrojados al vacío, con el fin de servir de sádica propaganda de sus actividades y de infundir el terror entre sus opositores.

Según informa la agencia de noticias AhlulBayt, las fuerzas gubernamentales de Irak han capturado en la localidad norteña de Mosul a Abu Omer, un dirigente del Estado Islámico muy conocido por su participación en ejecuciones de hombres homosexuales y bisexuales. La noticia ha sido confirmada a Newsweek por Hisham al-Hishimi, que trabaja como asesor para diversos gobiernos de Oriente Medio sobre asuntos del Ejército Islámico, y también ha sido difundida por los medio locales.

630x800-noticias-abu-omer-en-ejecucion-de-homosexualesAbu Omer en ejecución de homosexuales – Foto: Uso permitido

Conocido por la prensa occidental como “Barba blanca”, Omer ha sido visto en distintas imágenes en ejecuciones públicas de hombres homosexuales y bisexuales. En alguno de los vídeos, realizados por el propio Ejército Islámico, aparece leyendo los cargos contra los que serán ejecutados, ataviado con vestiduras clericales, lo cual hace suponer que su función era la de shari, o líder religioso encargado de la aplicación de la sharía o ley islámica. En otras imágenes se le ve frente a las piedras que serán utilizadas para la lapidación de sus víctimas. Estas infames imágenes han sido difundidas repetidamente con el objetivo de propagar las actividades del Ejército Islámico e infundir el máximo terror posible tanto entre sus enemigos, como entre las poblaciones que ocupaban o en posibles disidentes.

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Abu Omer en lapidación a homosexuales – Foto: Uso permitido

Se puede ver a Abu Omer presidir la decapitación pública de tres hombres acusados de blasfemia y homosexualidad en un vídeo de marzo de 2015. En el vídeo se puede ver al jihadista dirigiéndose a una multitud antes de que se produzca la decapitación de los tres acusados, que permanecen de rodillas y con los ojos vendados en el centro de lo que parece ser una rotonda de una ciudad no identificada, en el momento en el que un verdugo enmascarado coloca una espada sobre sus cabezas. Asimismo, también se le puede ver en imágenes de otro vídeo en el que aparece inspeccionado un montículo de piedras de cara una lapidación pública. Con su detención, han salido a la luz imágenes en las que se le puede ver con más claridad una de las caras del mal de ISIS, quien podría enfrentarse ahora a su propia ejecución.

En 2014, Daesh bombardea amplias zonas de Siria, apoderándose de Raqqa, que se erige en la capital del llamado «califato» del Estado Islámico durante algo más de tres años en los que se extiende al norte y oeste de Iraq, haciéndose también con el control en Mosul y llegando a avanzar incluso hasta los límites de Bagdad. Si Raqqa era recuperada en octubre de 2017, a lo largo del año pasado se habrían liberado a más de 23.000 millas cuadradas de las manos de ISIS tanto en Siria como en Iraq, además de liberar a alrededor de 4,5 millones de personas de su opresivo régimen.

630x800-noticias-captura-de-abu-omerCaptura de Abu Omer – Foto: Uso permitido

A principios de diciembre, el primer ministro de Iraq, Haider al-Abadi, anuncia formalmente la expulsión de ISIS de Iraq, aunque siguen persistiendo restos del grupo «escondidos en todo el país», donde los terroristas aprovechan para seguir realizando ataques contra las tropas iraquíes y algunas figuras locales prominentes, particularmente en la provincia de Kirkuk. Según el Mayor General Felix Gedney, ISIS sigue siendo una amenaza para la zona y «también para nuestra patria. Pero las operaciones militares aquí en los últimos años les han afectado mucho (…). Les hemos quitado una enorme cantidad de territorio, hemos matado a un gran número de militantes de ISIS, y seguiremos haciéndolo. De modo que hemos degradado severamente su capacidad para realizar operaciones fuera de Iraq y Siria».

Un infierno para la comunidad LGTB

La consolidación del Estado Islámico supuso la imposición de un régimen de terror, en el que la comunidad LGTB fue una de las grandes perdedoras. Siria e Irak, que fueron en el pasado estados de tradición laica (vinculada al baazismo gobernante) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, acabaron por convertirse para ellas en un auténtico infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigar las relaciones homosexuales con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte (aunque la legislación no llegó a ser aplicada). “Entonces teníamos clubes nocturnos, bares, áreas de encuentro y una red de asambleas sociales”, explicaban en su momento desde la organización Iraqi LGBT. De hecho, durante los años 80 y primeros 90, la vida nocturna de los homosexuales en Bagdad atraía a visitantes de países vecinos, como Kuwait o Arabia Saudí.

Tras la invasión, la situación legal de la homosexualidad se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron (especialmente en el área de mayoría chií) facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hicieron sino aumentar en todas las zonas del país.

En el caso del área suní, la situación de profundo descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también llegó a controlar una parte importante del territorio sirio. Y es que en Siria la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus terribles consecuencias para los homosexuales sirios) confluyó finalmente en ese mismo fenómeno.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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“¿Cómo acabar con el terrorismo islamista?”, por Mussa’ab Bashir

Sábado, 11 de noviembre de 2017

aaeaaqaaaaaaaaadaaaajdiwztnhmmu3ltbmmgytndi2ns04ntlllwrlngzim2fkmdc4zg(Mussa’ab Bashir, Periodista gazatí. Analista de Asuntos Israelíes y ex prisionero político palestino, “Voces del Mediterráneo”, publico.es, 26-8-2017)

El terrorismo islamista es un problema que no está afectando sólo a las sociedades árabe-musulmanas sino también las sociedades occidentales. Las entretejeduras históricas, geopolíticas y la colonización y descolonización del mundo árabe-musulmán han hecho que las sociedades “occidentales” tengan minorías árabe-musulmanas.

Para “secar las fuentes del terrorismo” se necesita ir mucho más allá de la opción de seguridad. Se necesita saber cuáles son las fuentes intelectuales de este modo de pensar nefasto y oscurantista. Hay bastantes imanes que absorbieron esta ideología islamista basada en una lectura superficial, miope y regresiva del Corán, pero sobre todo basándose en una lectura que se articula con libros del legado islámico a los que los poderes políticos antiguos, y actuales, en el mundo árabo-musulmán les dieron un estatus casi sagrado.

Ejemplos de estos libros son Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim, considerados por muchos clérigos musulmanes sunnís como “los libros más correctos después del Corán” y que contienen docenas de miles de Hadith (dichos del profeta Muhammad). El hecho de que los escritores de estos libros nacieran dos siglos después de la muerte del profeta del Islam es una evidencia de la intervención política para justificar muchas atrocidades y, desgraciadamente, muchas atrocidades cometidas por Daesh fueron copiadas literalmente de estos dos libros.

Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim no son las únicas “fuentes”. Los libros de interpretación del Corán como los de Al-Yalalain, Ibnu Kazir, Al-Qurtubi, Sayid Qutb…etc, tienen un enfoque oscurantista que se traduce en el modus operandi de Daesh en Iraq y Siria. La lista de libros de jurisprudencia, Fatwa (instrucción u opinión religiosa) e interpretación es muy larga.

Todas las facultades de jurisprudencia islámica en las universidades públicas o privadas en los países árabes enseñan el mismo tipo de libros. Instituciones religiosas muy importantes en el Islam sunní como Al-Azhar en Egipto, la Universidad Azaituna en Túnez, la Universidad Al Qarawiyyine en Marruecos o, evidentemente, las instituciones religiosas de Arabia Saudí y las monarquías árabes del golfo pérsico, enseñan la jurisprudencia de la “superioridad” de los musulmanes sobre los demás y el odio a todo lo que no es musulmán. Hablan de la “tutela” de los hombres sobre las mujeres, de obedecer al gobernador musulmán aunque sea un tirano porque es mejor que ser gobernado por un no musulmán. Se trata de una jurisprudencia homófoba que considera la música un pecado, sin embargo no considera pecado la esclavitud o matar a los infieles. Esto último necesita el acuerdo del gobernador, lo que significa que no está mal según esta jurisprudencia perversa.

Pero lo peor de todo es que los pensadores islámicos iluminados son perseguidos, encarcelados y asesinados en dichos países, muchas veces con el beneplácito de los gobiernos. Entre los casos más destacados se encuentra el pensador islámico iluminado egipcio Farag Foda quien comprobó que el Corán y el sentido común no son contradictorios y que la jurisprudencia dominante es falsa. Foda fue declarado infiel por los imames de Al-Azhar y luego asesinado en 1992 por dos extremistas. Uno de estos extremistas fue condenado a muerte y el otro a cadena perpetua, aunque finalmente fue puesto en libertad en 2012. En Arabia Saudí el pensador Hasan Al-Maliki fue detenido y torturado varias veces por la policía religiosa de la monarquía saudí por haber sido “un coranista”, es decir, una persona que tienen en cuenta solo el Corán y no los libros del legado islámico.

Muhammad Abdallah Nasr, un joven graduado de Al-Azhar, fue el imán en la plaza Tahrir durante el levantamiento popular egipcio contra el dictador Mubarak. Detrás de él hombres y mujeres rezaban codo con codo, literalmente, algo que contradice la jurisprudencia de Al-Azhar. Muhammad Abdallah Nasr fue atacado por los Hermanos Musulmanes y por Al-Azhar debido a sus opiniones que se basan en el Corán y que abogaban por la libertad de fe, por las libertades personales y para que el velo no fuera ninguna obligación para la mujer musulmana. Su postura fue firme al exponer las contradicciones y atrocidades en los libros del legado islámico y en varios debates con sheijs e imanes de Al-Azhar dijo que estos libros son el tronco común entre Al-Azhar y Daesh. El jefe o el gran Sheij de Al-Azhar lo consideró por ello “un enfermo perdido”. Muhammad Abdallah Nasr fue finalmente detenido hace unos meses por las autoridades egipcias y condenado a cinco años de cárcel por “desprecio a las religiones”.

Sorprendentemente cada año, y sobre todo durante el mes de ayuno de Ramadán, muchos imanes oscurantistas y corruptos vienen a Europa, incluida España que es para ellos “la tierra del paraíso perdido de Al-Andalus”. Llegan para predicar su versión antihumana de la religión. Obtienen visados sin problema, entran, se mueven y propagan su veneno sin ninguna restricción. En España hay una cadena de televisión que se encuentra en “el paraíso perdido” que difunde este tipo de jurisprudencia.

Por esto mismo, lo que sorprende todavía más es la pregunta inocente de cómo se radicalizaron los chavales que mataron a 15 personas en Catalunya. Si los gobiernos occidentales saben que los nidos del terrorismo son las instituciones de los Estados clientes o socios entonces estamos ante un desastre. Pero si no lo saben entonces el desastre es peor, como dice el proverbio árabe.

Los terroristas que mataron a personas en España, Francia, Inglaterra y otras partes de Europa son europeos: o nacieron en Europa o estudiaron en las escuelas europeas. Así que es legítimo hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué valores aprendieron estos jóvenes en las escuelas? ¿En el seno de qué tipo de familias crecieron? ¿Qué tipo de intervención social se hizo con estas familias? ¿Podemos decir que es consecuencia de un horroroso fracaso de los sistemas educativos, sociales y de integración?

Propuestas

Los gobiernos deberían revisar sus relaciones y políticas con los países árabe-musulmanes que institucionalizan el terrorismo, pero, lo más importante es que se inviertan más en educación.

Hay que facilitar la creación de foros alternativos. Las ideas del islam civilizado tienen que formar parte de charlas en centros culturales y otros lugares donde se debe invitar a los y las musulmanas a que participen activamente. Las mezquitas deben obtener permisos y sus imanes deben acudir a encuentros en centros culturales sobre el tema. Así se puede desmantelar y anticipar los focos del terrorismo.

Las obras y predicaciones de pensadores islámicos como Muhammad Shahrour, autor del libro “Secar las fuentes del terrorismo” (2008) que escribió muchas obras con un interesante enfoque del Islam, Adnan Ibrahim, el lucido predicador que vive en Europa, entre otros, son un magnífico material para incluir en asignaturas y pueden salvar el futuro de muchos niños y niñas musulmanes, además de las vidas de otras personas.

Estos pensadores valdrían también para formar a aquellas personas (musulmanas o no), como gente trabajadora social, que estén encargadas de atender las necesidades de las numerosas familias de migrantes que llegan.

Y no nos olvidemos de las mezquitas, las iglesias y otros lugares religiosos. Todos deben estar en el foco de atención, deben atestar ante el Estado una postura clara en cuanto a la violencia y la aceptación mutua. No entiendo por qué no se aplica la fuerza de la ley sobre unos imanes que llevan años llamando al odio pero sí se aplica sobre supuestos difamadores, personas que presuntamente enardecen el terrorismo en redes sociales.

Mussa’ab Bashir

Periodista gazatí

Redes Cristianas

(Mussa’ab Bashir, Periodista gazatí. Analista de Asuntos Israelíes y ex prisionero político palestino, “Voces del Mediterráneo”, publico.es, 26-8-2017)

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Tras el atentado de Barcelona, Mayor Oreja señala al matrimonio igualitario como una de las causas de la debilidad occidental ante el yihadismo

Martes, 22 de agosto de 2017

jaime-mayor-oreja-300x169Que lo diga quien afirmaba que con Franco se vivía plácidamente…

Tras los espantosos atentados islamistas de Barcelona y Cambrils, que han dejado por el momento 14 personas muertas y decenas de personas heridas, no han faltado los carroñeros que han aprovechado la desgracia para intentar obtener algún rédito político. Buen ejemplo son las críticas a los Mossos por usar el catalán en sus comunicaciones, cuando lo cierto es que la policía catalana ha dado todo un ejemplo de transparencia informativa en tres lenguas (catalán, castellano e inglés). Era, por desgracia, previsible. Lo que no esperábamos era que el matrimonio igualitario saliera a relucir como una de las causas del terrorismo yihadista. Así lo ha expresado el que fuera presidente del PP vasco, ministro del Interior, diputado en el Congreso y eurodiputado del PP, Jaime Mayor Oreja, uno de los personajes más rabiosamente anti-LGTB de la política española.

Ha sido en una entrevista a El Español, el diario digital que dirigie Pedro J. Ramírez. Puedes leer la entrevista completa aquí, bajo el titular “Los españoles merecían que les explicaran los atentados en español”. Pero al margen de que al señor Mayor Oreja le moleste que los catalanes, en un momento especialmente doloroso para ellos, se expresen en catalán (lengua que al menos a día de hoy sigue siendo tan española como lo es el castellano), la entrevista va mucho más allá y ahonda en la que a, a juicio de Mayor Oreja, es la raíz del terrorismo islamista: la debilidad de Occidente y la pérdida de sus “valores cristianos”. “Los que dicen que quieren crear un nuevo orden mundial, lo que tratan es de destruir los valores cristianos que han constituido los cimientos de la civilización occidental. Ahí se abre una grieta, los terroristas ven esa falta de valores compartidos y deciden pasar al ataque para ahondar en nuestra crisis. Por eso lo urgente no es decidir qué medidas policiales hay que adoptar, que también hay que hacerlo, sino definir qué proyecto político y social puede cohesionar a los europeos”, asegura. A menos valores compartidos en la sociedad occidental habrá más terrorismo yihadista, añade más adelante.

Preguntado por el entrevistador “¿Cómo se pueden extender o recuperar esos valores?” y “¿A quién responsabiliza de su destrucción?”, Mayor Oreja responde literalmente:No tratando de reemplazar valores como la vida, la familia, el matrimonio… Eso lo que va produciendo, en mi opinión, es una distancia, un abismo. Y qué duda cabe que hay más responsabilidad entre aquellos que quieren destruir esos valores que entre quienes quieren mantenerlos. Hoy es una lucha, en términos democráticos, entre David y Goliat”. 

“¿Por qué?”, insiste el entrevistador. “Porque la moda dominante es destruir los valores cristianos. Pero no se trata de que algunos queramos una Europa en la que solo haya cristianos, sino de que podamos aceptar y defender que en Europa nuestras raíces son en buena medida cristianas. No se trata de imponer una religión, sino de defender una civilización”, responde.

Que Jaime Mayor Oreja (en la foto, en el acto de entrega de los premios HazteOír 2015, galardón que él mismo recibió en 2010) es uno de los políticos más abiertamente contrarios a los derechos LGTB es bien conocido, como bien demostró en su época de eurodiputado cada vez que algún tema relacionado se sometía a votación: desde el “informe Lunacek” contra la LGTBfobia, al que se opuso; pasando por la inclusión de las parejas del mismo sexo en el derecho a la libre circulación de personas en la Unión Europea, a la que también se opuso; por una resolución para hacer frente al VIH/sida en la Unión Europea y países vecinos, contra la que también votó, hasta simplemente una resolución testimonial contra la discriminación de las personas LGTB, de la que fue el único diputado del PP en votar en contra. Por no hablar de su apoyo a eventos ultraconservadores de indisimulado carácter homófobo o a plataformas cuya finalidad es la de conseguir la derogación de las diferentes leyes contra la LGTBfobia que están siendo aprobadas en nuestro país. Ahora bien, que utilice precisamente este tema, aunque sea de forma insidiosa, para justificar la supuesta “debilidad” de Occidente frente al terrorismo islamista roza ya lo absurdo, y más cuando las personas LGTB son una de las principales víctimas de la represión allí donde los islamistas ejercen el poder o tienen influencia. Y muestra lo miserable del personaje, por si a alguien le quedaba alguna duda.

Fuente Dosmanzanas

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Indonesia se plantea que los latigazos a los condenados por homosexualidad no sean públicos para no desincentivar inversión extranjera

Lunes, 17 de julio de 2017

indonesia-latizagos-homofobia-696x522La provincia indonesia de Aceh podría ocultar a la vista del público los castigos físicos a los condenados por homosexualidad. La posible reforma ha sido discutida entre el presidente indonesio, Joko Widodo, y el recientemente elegido gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, y está motivada por el deterioro de imagen internacional que para Aceh en particular y para Indonesia en general supuso la difusión hace escasas semanas de la flagelación de dos jóvenes, de 20 y 23 años. Una mala fama que podría poner en riesgo la inversión extranjera. De aprobarse la decisión, los castigos se ejecutarían en el interior de las cárceles, sin público ni prensa.

El pasado mes de abril ya adelantábamos que los dos muchachos habían sido condenados a ser flagelados en público con una vara de ratán, después de ser grabados en vídeo, acosados y denunciados por sus propios vecinos. La condena se ejecutó en mayo, después de que pasaran además dos meses en prisión. El espectáculo público, cuyo objetivo “ejemplarizante” fue ensalzado por la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal (“imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”), trascendió sin embargo internacionalmente y las condenas no se hicieron esperar.

Algo que no ha gustado a las autoridades de Aceh y de Indonesia, que ante el temor de que lo sucedido desincentive la inversión extranjera se plantean ahora no suspender los castigos a las personas condenadas por homosexualidad, sino ejecutarlos privadamente en el interior de las prisiones, de forma que las imágenes no trasciendan a los medios de comunicación y no puedan ser difundidas a través de dispositivos móviles. Así lo habrían discutido el presidente indonesio y el nuevo gobernador de Aceh en una reciente reunión mantenida en Yakarta, la capital indonesia. Una muestra de hipocresía que la organización de derechos humanos Human Rights Watch ya ha denunciado. Está por ver, en cualquier caso, si la decisión llega a materializarse: según asegura The New York Times, la oficina del gobernador ha expresado que aún debe recibir el visto bueno de los “sabios” musulmanes y del Parlamento local.

En Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Indonesia: deterioro preocupante de los derechos LGTB

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Hace pocas semanas, por ejemplo, la policía detenía en Yakarta, la capital, a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades calificaron como “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es allí ilegal. El portavoz de la policía aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía. Semanas antes, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. Y en Java Occidental, la provincia más poblada del país, el jefe de policía ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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La Turquía de Erdoğan desprecia al colectivo LGTB: la Policía vuelve a impedir el Orgullo de Estambul con el uso de la fuerza

Martes, 27 de junio de 2017

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Los agentes obligaron a los detenidos a escuchar versículos del Corán en los coches patrulla

Los colectivos LGBT de Estambul deciden desafiar la prohibición de las autoridades para celebrar la marcha del Orgullo en Estambul, este domingo, 25 de junio, manteniendo la convocatoria para las 14 horas en la calle Istihlal, corazón comercial de la ciudad y tradicional punto de encuentro de este desfile que se celebra desde 2003 en la ciudad del Bósforo.

La deriva autocrática de Turquía se está volviendo incompatible con los derechos humanos, en general, y con los de la comunidad LGTB, en particular. El pasado sñabado nos hacíamos eco de las amenazas de un grupo ultranacionalista turco al Orgullo de Estambul. “No les permitiremos marchar”, decían. Lejos de blindar la seguridad para permitir el libre ejercicio del derecho de manifestación del colectivo LGTB, el gobernador de Estambul prohibía el sábado la manifestación del Orgullo (convocada para el domingo 25 de junio), cediendo al chantaje de los extremistas LGTBfóbicos. A pesar de todo, cientos de valientes activistas han salido a la calle con sus pancartas y banderas arcoíris para reclamar los derechos igualitarios, incluso se han leído manifiestos. Como en años anteriores, la Policía ha impedido la normal celebración de la marcha: han bloqueado los accesos a Taksim, han usado la fuerza y han practicado detenciones. Incluso han hecho desvestirse a personas que llevaban ropa multicolor o con mensajes reivindicativos.

orgullo-estambul-2017-300x150A través de su cuenta de Twitter, el gobernador de Estambul, Vasip Şahin, compartía el sábado la decisión de la oficina que dirige: se prohibía el Orgullo LGTB. Esta institución gubernamental anunciaba su decisión justificándose en las “graves reacciones de diferentes sectores de la sociedad en contra de esta llamada”. Las autoridades alegan su incapacidad de “salvaguardar el orden público” y, por consiguiente, “no se permitirá la realización de reuniones y manifestaciones” del activismo LGTB y de los partidarios de la igualdad de derechos en Turquía. Las administraciones del país, controlado con mano férrea por el presidente Recep Tayyip Erdoğan, no permiten la celebración del Orgullo desde 2014. Las ediciones de 2015 y 2016, igual como la de este año (convocada para ayer), han sido reprimidas por la Policía mediante el uso de la fuerza.

A finales de la semana pasada publicábamos que The Alperen Hearths, una organización vinculada al extraparlamentario Partido de la Gran Unidad (BBP) amenazaba al Orgullo LGTB de Estambul diciendo que “bajo ninguna circunstancia les permitiremos marchar”, porque “necesitamos prevenir esta inmoralidad”. Poco más ha necesitado el Gobernador de Estambul para vetar la manifestación del Orgullo.

Eso sí, ninguno de los grupos o representantes de los mismos que han hostigado públicamente al colectivo LGTB ha sufrido la más mínima consecuencia, amonestación o represalia legal. Por ejemplo, Kürşat Mican, líder provincial de The Alperen Hearths, apareció en KRT TV ofreciendo un discurso de odio y exclusión. Además de salirle gratis, a Mican le ha servido para visibilizarse (a él y a su organización) y, encima, recibe la razón del gobernador en forma de prohibición del Orgullo. En cambio, el activismo igualitario, víctima de las amenazas y de la violencia verbal, ha sufrido las consecuencias del veto gubernamental al Orgullo de Estambul, por tercer año consecutivo.

La Policía, mano ejecutora de la represión LGTBfóbica de Estado

Los organizadores del Orgullo de Estambul 2017 se comprometieron a manifestarse el 25 de junio en la plaza central de Taksim, usando un hashtag turco para “marchar” (#Yürüyoruz), a pesar de la prohibición del gobernador. Pero la Policía establecía puntos de control de acceso en las inmediaciones, lo que ha impedido que los activistas entraran en la zona en grupo. Desde el mediodía, la policía acordona los numerosos accesos al punto de encuentro registrando a los transeúntes en busca de banderas arco iris y vetando a quienes visten con ropa llamativa. “La marcha es imposible, no hemos podido ni pasar a la calle Istiklal, por nuestro aspecto (…). Las autoridades dicen que han prohibido la marcha por nuestra seguridad, vistas las amenazas de sectores ultranacionalistas, pero creemos que es un pretexto (…). No solo se prohíbe la marcha gay: desde hace un par de años, y especialmente desde la proclamación del estado de emergencia en julio pasado, no se puede hacer ninguna manifestación, sea del signo que sea, salvo si la convoca el propio gobierno“, declara una activista.

Ante la imposibilidad de reunirse en el lugar previsto, al menos un centenar de manifestantes conseguían congregarse en el barrio adyacente de Cihangir, frecuentado por un público más liberal y abierto, donde despliegan sus pancartas y no dudan en agitar sus banderas, tocando tambores, coreando consignas igualitarias e incluso leyendo un manifiesto. Entre otras, estos defensores de los derechos LGTB portaban una pancarta que decía: “Acostúmbrate, estamos aquí”, es uno de los lemas vitoreados por los asistentes que no dudan en escenificar escenas de cariño entre personas del mismo sexo. Sin embargo, la celebración es también coartada por una unidad policial que se adentra en la zona lanzando de nuevo algunos botes de gas lacrimógeno.

“No han usado cañones de agua, porque los grandes vehículos blindados no pueden entrar en estas calles”, señala un activista. Portavoces de los colectivos LGBT han asegurado que al menos hay una decena de personas detenidas, entre ellas una extranjera, aunque no tienen todavía cifras definitivas. “Pese a la prohibición hemos conseguido realizar nuestra marcha anual; la policía nos dispersa, pero aquí estamos (…). Por una parte hemos acudido cada vez más gente: se nos ve mucho más que antes, hemos crecido, y por eso damos más miedo al gobierno, y por otra parte cada vez hay más represión política en todos los aspectos (…). Pero hemos estado antes, estamos ahora y estaremos en el futuro”, declara un participante anónimo de la marcha.

La Policía ha hecho uso de gases lacrimógenos para dispersar a las multitudes y algunos activistas han subido a redes el lanzamiento de agua a presión contra manifestantes, así como el disparo de bolas de goma y la utilización de botes de humo por parte de los agentes.

La agencia de noticias Anadolu de Turquía habla del arresto de “unas 20 personas”, que supuestamente habrían ignorado las advertencias policiales de dispersarse porque “la marcha no tiene permiso”. Andrew Gardner, investigador y activista de Amnistía Internacional en Turquía, ha fotografiado y compartido en su cuenta de Twitter algunas de las detenciones, de las que ha sido testigo, y que asevera que se han producido “al azar”:

Varios activistas, que gritaron lemas a favor de los derechos de los homosexuales, fueron detenidos en la calle peatonal Istiklal. Según el comité organizador de la Semana del Orgullo Gay de Estambul, los arrestados fueron obligados a escuchar rezos del Corán en los coches policiales. Uno de los detenidos ha sido Bram Janssen, periodista de Associated Press, quien se encontraba cubriendo el Orgullo LGTB de Estambul. La agencia para la que trabaja está tratando de esclarecer los motivos por los que ha sido arrestado por la Policía. Lucas Waagmeester, corresponsal en Turquía de los Países Bajos, ha grabado el momento de su detención y lo ha colgado en Twitter:

Pero la actuación policial ha superado el absurdo cuando ha obligado a algunos asistentes a quitarse su camiseta por llevar la palabra “Orgullo” con los colores del arcoíris:

El activismo LGTB turco no se rinde

“Hacer declaraciones de prensa es un derecho, protestar es un derecho, organizarse, objetar y resistir son derechos; No pueden ser objeto de permiso”. Es una de las más claras declaraciones que ha realizado el activismo LGTB de Turquía tras el veto oficial al Orgullo de Estambul. A través de una nota de prensa, el 25º Comité de la Semana LGBTI + Orgullo de Estambul así lo ha dicho y, además, se ha quejado de la decisión gubernamental. Especialmente, después de solicitar una reunión “hace 20 días” con Vasip Şahin y no haber recibido ninguna respuesta.

ERD03 Istanbul Turkey 25 06 2017 - A participant is arrested by Turkish police during the Istanbul LGTB Pride Parade which was cancelled due to security concerns by the governor of Istanbul in Istanbul Turkey 25 June 2017 Transgenders people and supporters try to march in central Istanbul as part of the Trans Pride Week 2017 which is organized by Istanbul s Lesbians Gays Bisexuals Transvestites and Transsexuals LGBT solidarity organization Estanbul Turquia EFE EPA ERDEM SAHIN Una de las detenidas por participar en la Marcha del Orgullo Gay en Estambul.

A la justificación de “salvaguardar el orden público” y mantener la seguridad de todos que ha hecho el gobernador, los organizadores del Orgullo le han recriminado que “nuestra seguridad será proporcionada reconociéndonos en la Constitución, garantizando la justicia, la igualdad y la libertad. Nuestra seguridad será proporcionada en un país donde podemos tener una manifestación del Orgullo LGBTI”.

Los colectivos igualitarios han insistido en que “no tenemos miedo” y lanzan el siguiente mensaje a los que aplican políticas cobardes contra el activismo: “nosotros somos los que declaramos la revolución del amor y la identidad de género. Somos los que somos excluidos, ignorados, pero resistentes. No estamos solos, no estamos equivocados, y no renunciaremos de ninguna manera. Gobernadores, gobiernos o estados cambian, nosotros nos quedamos. ¡Estas amenazas, prohibiciones, presiones no nos detendrán! Echamos de menos nuestra marcha, no renunciamos a nuestra marcha. Estamos celebrando el 25 aniversario de la Semana LGBTI + Orgullo de Estambul, y estamos orgullosos. ¡Estad furiosos vosotros!”.

Erdoğan, más autoritarismo y menos democracia

erdoganDesde el fallido intento de golpe de estado en Turquía, en julio de 2016, el presidente del país, Recep Tayyip Erdoğan, lo ha utilizado para acallar cualquier voz crítica que le resulte molesta. Hasta el momento, ha despedido a más de 100.000 funcionarios públicos, acusándolos de golpistas, según denuncia la organización Human Rights Watch. También se ha perseguido a periodistas y medios de comunicación críticos con el Gobierno, a políticos de la oposición y se ha detenido a activistas LGTB como Levent Pişkin o Uğur Büber. Solo en 2016, se le han imputado cargos por “terrorismo” a 47.000 personas.

El pasado mes de abril de 2017, Turquía aprobaba en referéndum convertirse en un estado presidencialista. Además de eliminar el cargo de primer ministro y concentrar poderes en su persona, de un modo autocrático, Erdoğan podrá nombrar ministros del gabinete, uno o varios vicepresidentes, emitir decretos, elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento. Con los dos mandatos de cinco años, aprobados como el plazo máximo que un presidente tendrá posibilidad de ejercer el cargo, Erdoğan podría mantener su poder casi absoluto hasta 2029. Sin duda, una noticia muy preocupante para el respeto de los derechos humanos y del colectivo LGTB en Turquía.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Ultranacionalistas turcos tratan de impedir el Orgullo LGTB de Estambul: “bajo ninguna circunstancia les permitiremos marchar”

Sábado, 24 de junio de 2017

A participant in the Gay Pride event in support of Lesbian, Gay, Bisexual and Transsexual (LGBT) rights reacts as others flee after Turkish police use a water canon to disperse them in Istanbul, Turkey, Sunday, June 28, 2015. Turkish police have used water cannons and tear gas to clear gay pride demonstrators from Istanbul's central square. Between 100 and 200 protestors were chased away from Taksim Square on Sunday after a police vehicle fired several jets of water to disperse the crowd. It wasn't immediately clear why the police intervened to push the peaceful if noisy protest away from the area. (AP Photo/Emrah Gurel) The Alperen Hearths, una organización vinculada al Partido de la Gran Unidad (con las siglas BBP, del turco “Büyük Birlik Partisi”) amenaza con dinamitar el Orgullo LGTB de Estambul, cuya manifestación está convocada para el 25 de junio en la plaza Taksim. En declaraciones a una televisión local, Kürşat Mican, líder provincial de la citada agrupación ultranacionalista, advertía de que el colectivo LGTB “ha comenzado a organizarse en cada barrio” y eso, en su opinión, “destruye la unidad de la familia”. Por este motivo alegan que “necesitamos prevenir esta inmoralidad”, bajo la amenaza clara de que “no les permitiremos caminar. Dondequiera que marchen, también iremos. Cerramos esa calle y no podrán ir allí. Si queremos, nuestros números pueden llegar a 200.000”. En caso de que las autoridades decidan suspender el Orgullo, sería el tercer año consecutivo, tras las violentas represiones de 2015 y 2016.

El BBP es un partido que carece de representación parlamentaria y solo cuenta con una discreta presencia municipal en Turquía. Sin embargo, sus organizaciones afines presumen de disponer de hasta 200.000 personas para bloquear la celebración del Orgullo LGTB en Estambul, cuya manifestación está prevista para el próximo domingo. En este sentido, desde la ultranacionalista entidad afín The Alperen Hearths han aseverado que “bajo ninguna circunstancia les permitiremos marchar”. En la cadena de televisión local KRT TV, el líder provincial de la mencionada organización, Kürşat Mican, decía que “necesitamos prevenir esta inmoralidad o se expandirá muy seriamente”.

Micam explicaba, en referencia a la comunidad LGTB, que “su proyecto es crear una estructura en cada barrio. Estamos advirtiendo a nuestras agencias de inteligencia. Esto es parte de un proyecto de las potencias capitalistas, comunistas e imperialistas”. Los miembros de The Alperen Hearths consideran que “al popularizar la homosexualidad, quieren destruir la unidad de la familia, detener la reproducción, poner fin a las relaciones entre las esposas y los esposos y evitar que los niños nacidos en esas relaciones crezcan para ser propicias a su tierra y país”.

Desconocemos el poder de convocatoria real de estas agrupaciones LGTBfóbicas, de cara a reventar la manifestación del Orgullo en Estambul. No obstante, a pesar de la escasa representación institucional del BBP, sí que es cierto que juegan con el extendido sentimiento social contrario a la diversidad sexual y de género en Turquía. El colectivo LGTB turco, de hecho, se enfrenta al autoritarismo creciente de Recep Tayyip Erdoğan, materializado por ejemplo en detenciones como las que recientemente han sufrido los activistas Levent Pişkin o Uğur Büber.

Venimos recogiendo la involución de derechos y de visibilidad pública del colectivo LGTB en Turquía. En 2013 nos hacíamos eco de la histórica manifestación del Orgullo de Estambul, en la que participaron más de 15.000 personas (siendo la más multitudinaria hasta la fecha). Pero las ediciones de 2015 y 2016, en cambio, eran reprimidas violentamente por las autoridades.

En 2015, según los organizadores del Orgullo, la marcha fue “prohibida de repente por la oficina del Gobernador de Estambul, a causa del mes de Ramadán, sin ningún aviso”. Una circunstancia que, siendo exactamente igual, no impidió la manifestación en 2014 (un año en el que el Tribunal Constitucional de Turquía reconocía por primera vez que llamar “pervertidos” a las personas LGTB es lenguaje de odio).

Justo hace un año, la Policía turca disolvía violentamente la Marcha del Orgullo Trans de Estambul. Fue prohibida por el gobernador, que justificaba su decisión por “la seguridad de nuestros ciudadanos, en primer lugar, de los propios participantes”, pero desde el activismo LGTB se contempló como una claudicación ante las amenazas de grupos de extrema derecha nacionalista e islamistas. Una semana después, el Orgullo LGTB de Estambul correría la misma suerte. En agosto de 2016, la activista trans Hande Kader era brutalmente vejada y asesinada, después de haberse posicionado en primera fila durante el reprimido Orgullo Trans.

Bandera arcoíris en la embajada de los EEUU

Como hiciera el año pasado, el embajador de los Estados Unidos en Turquía ha vuelto a colgar en la embajada la bandera arcoíris (emblema internacional de la comunidad LGTB). John Bass, a través de Instagram, ha dicho que “durante la Semana del Orgullo de este año, me siento honrado de nuevo en levantar esta bandera en nuestra residencia en Ankara, así como en la Embajada. Los colores nos recuerdan que hay fuerza en la diversidad y que los derechos humanos son derechos universales para todos”.

Menos afortunada ha sido la decisión del alcalde del distrito de Beşiktaş de Estambul, Murat Hazinedar. El primer regidor se disculpaba por un tuit colgado en la cuenta oficial del ayuntamiento, por parte de algún miembro del equipo de comunicación, en el que se podía leer (en turco): “somos soldados de Freddie Mercury”. Hazinedar explicaba que “el tuit no representa al municipio de Beşiktaş ni a mí mismo y fue borrado”. El alcalde también añadía que “nuestra actitud no puede ser fomentar la homosexualidad. Nuestras creencias y perspectivas hacia la vida social son un obstáculo para ello”.

 

Fuente Dosmanzanas

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Se ejecuta la condena de 83 latigazos en público a dos jóvenes que mantuvieron relaciones homosexuales en Indonesia

Sábado, 27 de mayo de 2017

_96168496_cd36f6f1-02c9-47aa-9c3a-3b47300cec7f“Repugnante espectáculo”. Así ha definido Amnistía Internacional la aplicación del brutal castigo infligido a dos hombres por tener sexo entre ellos en la región indonesia de Aceh. Como adelantamos a principios de abril, los jóvenes (de 20 y 23 años) fueron condenados y han recibido ahora 83 latigazos en público con una vara de ratán, ante una multitud que se reía, jaleaba y que lo grababa con sus teléfonos móviles, como si se tratara de un concierto. Illiza Sa’aduddin Djamal, alcaldesa de Banda Aceh, asegura querer “salvar a nuestra próxima generación. Imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”.

gettyimages-687064554La flagelación a la que han sido sometidos dos jóvenes acusados de “homosexualidad” en la región indonesia de Aceh es la primera que se ejecuta contra personas de la comunidad LGTB. El pasado 29 de marzo se presentó una denuncia por parte de los vecinos de un inmueble, que acusaban a la pareja de jóvenes de practicar la homosexualidad. Uno de los residentes grabó en vídeo a los denunciados, para posteriormente compartir las imágenes en las redes sociales. Al reconocer que eran una pareja gay, fueron detenidos y han estados dos meses recluidos. Por si no fuera suficiente, a la privación de libertad y a los latigazos se suma el escarnio público.

Josef Benedict, director adjunto para el Sureste Asiático y Oceanía de Amnistía Internacional, ha denunciado que “este repugnante espectáculo, llevado a cabo delante de más de un millar de espectadores que insultaban a las víctimas, es un acto de la máxima crueldad. La emboscada que sufrieron en su propio domicilio fue una invasión forzosa de su intimidad, y el ‘castigo’ que se les ha infligido hoy estaba concebido para humillarlos, además de para causarles lesiones físicas”.

gettyimages-687064464Desde Amnistía Internacional, además, han añadido que “las autoridades de Aceh y de Indonesia deben derogar de inmediato la ley que impone estos castigos, que constituyen un trato cruel, inhumano y degradante y podrían equivaler a tortura”. Asimismo, dejan claro que “las penas de flagelación y la criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son violaciones flagrantes del derecho internacional de los derechos humanos. La comunidad internacional debe presionar a Indonesia para crear un entorno más seguro para la comunidad LGBTI antes de que la situación se deteriore aún más. Nadie debe ser castigado por mantener relaciones sexuales consentidas”.

En muy diferentes términos se ha expresado la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal: “No les odiamos a ellos como seres humanos, pero no nos gusta lo que hacen”. Con estas palabras justifica la primera edil la ejecución de la pena a los jóvenes de 20 y 23 años, al tiempo que ha calificado la homosexualidad de “enfermedad” y, como tal, considera que se debe de prevenir para evitar que se extienda. Y más tristes aún son las palabras del padre de uno de los muchachos, víctima de la homofobia institucional de Aceh: “después de que se resuelva este problema, lo enviaremos a un internado islámico para que lo eduque para que ya no sea un desviado”.

Advertimos a nuestros lectores que las imágenes del vídeo, en el que se recogen varios momentos de la flagelación, son muy duras:

141 detenidos, acusados de participar en una supuesta orgía gay

El pasado domingo (21 de mayo) la policía de Indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”. La homosexualidad no es ilegal en el país, a excepción de la provincia conservadora de Aceh. No obstante, el portavoz de la policía de Yakarta, Raden Argo Yuwono, aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía de Indonesia. “Había personas homosexuales que fueron capturadas desnudándose y masturbándose”, explicaba el representante policial.

Por otra parte, hace tan solo un mes, ocho hombre eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay”. Ocurría en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Shinto Silitonga, el jefe de la policía local, declaraba que había 14 hombres en dos habitaciones de hotel viendo porno gay y realizando “actos sexuales desviados”. Las otras seis personas fueron puestas en libertad con cargos. A todos ellos se les acusaba, como en el caso de los 141 arrestados en Yakarta, bajo las moldeables normas contra la pornografía. Los organizadores se enfrentan a penas de hasta 15 años de prisión.

Creación de una policía específicamente LGTBfóbica

Anton Charliyan, jefe de policía de Java Occidental, ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGBT. Este anuncio, que ha coincidido con la flagelación a los dos jóvenes de Aceh, es extremadamente preocupante para la comunidad LGTB de Indonesia, que observa atemorizada cómo aumenta la represión contra la diversidad sexual y de género, deteriorándose forzosamente su calidad de vida.

Lejos de cualquier rastro de humanidad, el responsable de las que deberían ser las fuerzas de seguridad de esta provincia ha dicho esperar que “no haya seguidores en Java Occidental de ningún estilo de vida o tradición gay o LGBT”. A lo que ha añadido que “si hay alguien siguiéndolo, se enfrentará a la ley y a pesadas sanciones sociales. No serán aceptados por la sociedad”.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

En febrero de 2016 publicábamos un artículo que recogía cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada vez más a la población LGTB.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh (situada en la zona norte de Sumatra) y Sumatra Meridional.

En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Arrestan a 27 jóvenes homosexuales en una redada en Bangladés

Lunes, 22 de mayo de 2017

780x580-youtube-c-1ddiazsr4-arrestan-a-27-personas-en-una-redada-contra-personas-homosexuales-en-bangladesVeintisiete jóvenes han sido detenidos en Bangladés, acusados de homosexualidad. Al parecer los jóvenes, la mayoría estudiantes de entre 20 y 30 años, se encontraban reunidos en un centro comunitario en Keraniganj, en los alrededores de Daca, la capital. La policía asegura haberles incautado “drogas ilegales” y condones, y todo apunta a que este será el argumento que utilizarán para juzgarlos. La detención del grupo de jóvenes supone un paso más en la escalada de homofobia que sufre este país asiático, de mayoría musulmana.

Un cuerpo de élite de las fuerzas de seguridad de Bangladés realiza una redada contra la homosexualidad en un centro comunitario, arrestando a 27 personas a las que acusan de posesión de drogas. El asalto al centro comunitario, protagonizado por una unidad policial de élite, el Batallón de Acción Rápida (RAB por sus siglas en inglés: Rapid Action Battalion), y se produjo este viernes tras un soplo de que se estaban realizando actividades delictivas como «consumir drogas y realizar actividades encubiertas» en un centro comunitario en Keraniganj, al sur de Daca. Al parecer, los jóvenes, la mayoría estudiantes, acudían de diferentes zonas del país y organizaban encuentros periódicos en el local, donde creían sentirse a salvo en un país que sigue castigando las relaciones homosexuales. Bangladés es uno de los varios países que mantienen todavía en vigor la sección 377, una norma heredada de la época colonial británica, que establece que “el que voluntariamente mantenga relaciones carnales contra natura con varón, mujer, o animal, será castigado con pena de prisión de cualquier tipo, desde reclusión durante diez años hasta cadena perpetua, y podrá ser también castigado con una multa”. El Gobierno de Bangladés, país de mayoría musulmana, rechazó en 2013 su derogación, pese a ser instado a ello por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Desgraciadamente los jóvenes no estaban a salvo. La policía asaltó el centro y detuvo a veintisiete de ellos, además de al responsable del centro. Según un portavoz policial, en el lugar encontraron “drogas ilegales y artículos sexuales como condones y lubricante”, según explica Jahangir Hossain Matabbar, comandante del RAB, señalando que los detenidos se reunían allí periódicamente y se comunicaban entre ellos a través de las redes sociales. Sin embargo, una vez fueron puestos en custodia de la policía, sólo fueron acusados por delitos relacionados con el uso de drogas. De hecho, y dado que los jóvenes no estaban manteniendo relaciones sexuales, el “hallazgo de drogas” será el elemento por el que serán formalmente acusados. «Hemos presentado un caso de narcóticos contra ellos, ya que el RAB encontró Yaba (metanfetamina) y marihuana entre sus posesiones», puntualiza posteriormente Mohammad Jubayer, jefe de la policía local.

Como tantos otros países vecinos de la zona, Bangladés es un país conservador de mayoría musulmana en el que las relaciones secuales entre personas del mismo sexo está considerado como un crimen según la sección 377, en vigor desde la época colonial británica, que contempla penas de hasta cadena perpetua. Aunque las personas homosexuales, bisexuales y transexuales son a menudo víctimas de una fuerte discriminación y abusos que llevan a muchos a ocultar su orientación sexual y su identidad de género por miedo a las represalias, en la práctica, muchas de las demandas contra ellos no prosperan en los tribunales.

Lo ocurrido este viernes es buena muestra de la escalada de homofobia que se vive en Bangladés, un país en el que la situación de las personas LGTB se deteriora por momentos. Un punto de inflexión, en este sentido, fue el asesinato en su domicilio de Daca, hace poco más de un año, de Xulhaz Mannan, activista y fundador de Roopbaan, la la primera y única revista de temática LGBT del país (lanzada en enero de 2014) a manos de extremistas islámicos vinculados con Al Qaeda. Junto a él fue también asesinado Tanay Fahim, otro activista que se encontraba en ese momento con él. Unos asesinatos que se producían en el contexto de una brutal campaña de violencia desatada por islamistas armados contra líderes de opinión contrarios al fundamentalismo islámico.,  Debido al crecimiento del extremismo religioso en la zona, muchos activistas han huido del país después de haber recibido amenazas de muerte. Desde 2013, alrededor de 70 personas han sido asesinadas en Bangladesh por grupos extremistas, siendo algunos de estos crímenes reivindicados pro El Estado islámico y Al Qaeda para el Sur de Asia, aunque el gobierno sostiene que han sido ataques perpetrados por extremistas locales.

Durante las celebraciones del año nuevo bengalí, a mediados de abril, cuatro activistas de derechos de la comunidad homosexual eran arrestados por desfilar con los colores del arco iris, a pesar de la prohibición de manifestarse de esta manera en base a amenazas islamistas, aunque eran liberados pocas horas después. Diez días después, dos activistas eran asesinados a machetazos por miembros de un grupo afiliado a la rama de Al Qaeda para el Subcontinente Indio (AQIS), quienes reivindicaron el ataque explicando que los dos activistas asesinados «eran pioneros en la práctica y promoción de la homosexualidad en Bangladesh» desde 1998, colaborando con la fundación del colectivo Roopbaan, un colectivo defensor de los derechos de la comunidad LGTB en Bangladesh, así como también en la revista de Sulhaz Mannan.

La decisión del Primer Ministro Sheikh Hasina en 2013 fue un hecho sin precedentes con el reconocimiento de un tercer género y  revolucionó al país, ofreciendo al colectivo nuevos derechos y una nueva identidad legal visible en pasaportes y papeles oficiales. El gobierno aceptó y reconoció la existencia de unas 15.000 “hijras en Bangladesh, aunque grupos militantes dicen que la cifra es más cercana al medio millón.

A pear de ello y de que en noviembre de 2014 se pudo celebrar la primera marcha del Orgullo en Bangladesh , la discriminación y el miedo todavía están íntimamente ligados al colectivo LGBT en muchos países del mundo, como es el caso de Bangladesh. Una encuesta, elaborada por la revista Roopban en 2014, desvelaba que un 59% de los homosexuales vivían con el miedo de que descubran su condición sexual, debido a posibles respuestas violentas y discriminatorias

Este país musulmán todavía tiene mucho que avanzar tanto en derechos sociales como de igualdad de todo tipo. De hecho, muchos de los encuestados afirmaron que sentían que su orientación sexual estaba en conflicto con su identidad religiosa, algunos considerándolo un pecado mortal.

El número de participantes en la encuesta fue de 751 personas LGBT pertenecientes a 8 ciudades distintas, 250 de ellas pertenecientes a la capital, Dacca. La edad promedio fue de 25 años. Saad Khan, uno de los investigadores, afirmaba  que esperaba que estos datos sirvieran para alimentar la lucha en favor de los derechos LGBT: “Espero que estos datos alimenten el activismo. La sociedad de nuestro país tiene que dejar de ver la sexualidad como un tema tabú. Necesitamos más voces que luchen por la igualdad”.

Sin embargo, recientemente conocíamos el caso de Mahamood Rakib Hasan, un joven activista  de 23 años natural de Bangladés, un joven gay refugiado en Nepal quien afirmaba que si tuviera que volver a Bangladés “estoy listo para morir a manos de mi comunidad”. Se vio obligado a marcharse de su casa a los 19 añor por el rechazo de sus progenitores a su orientación homosexual. “No aceptamos a un hijo gay en nuestra familia”, confiesan. Ante la falta de apoyo de sus padres, decidió mudarse a Daca (la capital del país), donde comenzó a implicarse como activista LGTB en la lucha igualitaria. Pero, tras un corto periplo en defensa de los derechos del colectivo, empezó a ser acosado por fanáticos religiosos y llegó a ser detenido por la policía, acusado de ser “trabajador sexual”. Hasan, que tuvo que abandonar a una familia que lo había rechazado por su condición de gay, denunciaba de hecho haber sido violado y vejado por tres policías que lo detuvieron en una ocasión. Temiendo por su vida y amenazado de muerte, Rakib huyó a Nepal, país en el que por el momento le ha acogido como refugiado gracias a la mediación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y desde donde está tramitando una petición de asilo en Canadá con la ayuda de la organización canadiense Rainbow Railroad. Allí, asegura que su vida no corre peligro, pero confiesa que le tratan como a un “inmigrante ilegal” en lugar de como a un refugiado. En todo caso, Rakib Hasan tiene claro que no quiere volver “jamás” a Bangladés, país en el que está seguro que acabarian con su vida.

 Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Malasia sugiere a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación

Lunes, 20 de febrero de 2017

malasia_equitacion-300x150Aunque las “terapias de conversión” carecen de evidencia científica y suelen acarrear consecuencias dañinas a las personas que se someten a ellas, para el Gobierno malasio son una “solución” adecuada para “curar” la homosexualidad. Así lo han reconocido representantes del ejecutivo, tras respaldar el vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia (JAKIM). En él se equipara la supuesta transición de la homosexualidad a la heterosexualidad con el aprendizaje de montar a caballo ya que, según dicen, ambas prácticas implican “recibir una amplia formación y orientación”. Asimismo, para reprimir la atracción hacia personas del mismo sexo recomiendan ayuno, recurrir al “amor de Dios” y el matrimonio heterosexual.

El Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia o JAKIM (una institución oficial que desarrolla las políticas religiosas del país) considera que se puede modificar la orientación sexual a base de “paciencia” y aconseja que los amigos de las “personas no heterosexuales” les presten su “ayuda” para devolverles al “camino recto”. El vídeo que promueve el JAKIM, que cuenta con el respaldo del Gobierno, transmite el mensaje de que la homosexualidad se puede “curar”.

A pesar de todo, algunos activistas señalan que es inédito que las autoridades religiosas recomienden “apoyar” a la comunidad LGTB, aunque sea para intentar cambiarles, en lugar de recurrir al odio, la exclusión o la violencia. El vídeo, con una duración de 3 minutos y locutado en malayo, dice textualmente que “el hecho es que hay quienes están entre los musulmanes que tienen orientación no heterosexual pero permanecen firmes en el camino del Islam”. Para ellos, prosigue la voz en off, “esto es una prueba de Alá y deben elegir enfrentar la prueba con lo que el Islam exige”.

El activista Syed Azmi Alhabshi ha sido el responsable de compartir el vídeo a través de las redes sociales, ya que el JAKIM había evitado este tipo de distribución masiva. Sin embargo, el subdirector del Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, Mohd Izwan Yusof, confirmaba que esta institución se encuentra detrás del referido audiovisual, que insertamos a continuación:

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Fuente Dosmanzanas

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Una turba violenta lincha al diseñador gay Barbaros Şansal después de publicar un vídeo crítico con las políticas de Erdoğan

Martes, 10 de enero de 2017

barbaros_sansal_turquia-300x150Apenas unos días después de la detención del activista LGTB Uğur Büber, Turquía se cobra otra víctima por criticar las políticas oscuras del presidente Recep Tayyip Erdoğan y su Gobierno. Ahora le ha tocado al prominente diseñador Barbaros Şansal. A su llegada al aeropuerto de Estambul, nada más tocar las escaleras del avión, empezó a recibir insultos y los agresores tardaron pocos segundos en pasar de la violencia verbal a la física. Según publica el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, la agencia nacional de noticias turca Anadolu (de carácter público y controlada por el Gobierno) publicó una nota con la hora y el vuelo de llegada de Şansal, lo que pudo ayudar a que se organizara el ataque, que ha sido recogido en vídeo y compartido miles de veces en las redes sociales.

“¿Todavía estás celebrando el año nuevo mientras tantos periodistas están bajo arresto, tantos niños están siendo acosados o violados?”, decía en un vídeo Barbaros Şansal. Y añadía que “la corrupción y el soborno están por encima y los fanáticos comparten la mierda en las calles junto con los radicales religiosos. Ahórrate esa basura, Turquía”. Esas palabras, grabadas desde Chipre, provocaban su orden de detención, con la consecuente repatriación desde la isla a su país de origen. De hecho, la policía lo custodió durante el vuelo hasta Estambul. Por si no fuera suficientemente injustificado su arresto, a su llegada al aeropuerto fue atacado por una turba de partidarios del presidente Recep Tayyip Erdoğan, como puede verse en el vídeo que adjuntamos bajo de estas líneas. Desgraciadamente, no es la primera vez que Barbaros Şansal es víctima de una agresión. Dosmanzanas, en 2013, se hacía eco del ataque que sufrió en aquella ocasión, en plena calle, debido a las declaraciones que había efectuado al diario Sözcü en las que defendía los derechos LGTB.

Resulta sorprendente la poca protección que recibió el diseñador, así como la impunidad en la que han quedado los agresores (al menos, hasta lo que conocemos en el momento de publicar este post), mientras que Barbaros Şansal sigue a disposición judicial. El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung ha asegurado que la agencia nacional de noticias turca Anadolu (controlada por el Gobierno) publicó una nota con los datos del vuelo y la hora de llegada de Şansal, lo que podría haber permitido la organización del ataque. Dosmanzanas, en todo caso, no ha logrado localizar dicha nota en la web de la agencia (que, por otra parte, podría haber sido borrada u ocultada para evitar las críticas).

Efkan Bolac, abogado de Şansal, ha declarado que “estamos a la espera de la liberación después de la objeción a la detención” que ha sido presentada. La pena a la que se enfrenta el diseñador, en caso de que así lo decida el juez, es de hasta 3 años de prisión. A Barbaros Şansal se le acusa de “incitar al odio y a la hostilidad o la humillación” en relación con “la nación turca, la República de Turquía, las instituciones del Estado y desacato a la autoridad”. Por su parte, en un comunicado emitido por el propio Şansal, justifica que “he compartido el vídeo como una sátira contra la discriminación”.

Fuente Dosmanzanas

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Detenido otro activista LGTB en Turquía por su posición crítica con las políticas de Erdoğan

Miércoles, 4 de enero de 2017

u6tp50fpNuevo arresto de un activista de los derechos humanos y de la igualdad LGTB en Turquía. En esta ocasión, con la sombra del reciente atentado en una discoteca de Estambul en una fiesta de nochevieja (que ha dejado 39 fallecidos y 70 heridos), se produce una nueva oleada de detenciones, algunas de las cuales no tienen un vínculo claro con los hechos. Expresar posiciones contrarias a las mantenidas por el presidente Recep Tayyip Erdoğan, así como pertenecer a partidos políticos de la oposición o grupos que defienden causas no compartidas por el Gobierno (como el activismo LGTB) son motivos suficientes para ser privado de un empleo público o incluso de la libertad en la deterioradísima democracia turca. Uğur Büber compartió unas reflexiones con sus amigos personales de Facebook y ha sido detenido, acusado de “propaganda de organización terrorista”.

Como informábamos el pasado mes de noviembre, la comunidad LGTB de Turquía denunciaba la detención ilegal del activista y abogado Levent Pişkin. El activismo igualitario criticó entonces “una caza de brujas contra todos los grupos de oposición”, con el pretexto de tomar medidas contra el “terrorismo”. Ahora le ha tocado a Uğur Büber, otro activista igualitario y estudiante de Lengua y Literatura Turca.

Al parecer, según recogen varios medios turcos, Büber compartió con sus amigos de Facebook varios posts críticos con las políticas de Erdoğan el 19 de diciembre y en nochevieja se encontraba en las inmediaciones de la discoteca de Estambul en la que se cometió el atentado terrorista que ha reivindicado ISIS. Por ello, y aun sin tener relación con los hechos, el joven de 24 años ha sido detenido y acusado de “propaganda de organización terrorista”, según han confirmado las autoridades policiales.

Amigos del activista LGTB Uğur Büber han expresado que sus palabras “deben considerarse dentro del alcance de la libertad de expresión en su totalidad. Además de esto, la detención preventiva viola su derecho a la educación, ya que tiene lugar en el período en que Ugur se prepara para la graduación, lo que le puede causar daños irreversibles. Pedimos libertad para expresar ideas acerca de los acontecimientos en el país, incluyendo críticas a la política del Gobierno”.

Erdoğan conduce a Turquía al abismo autoritario

erdoganComo recogíamos en un amplio reportaje, tras la intentona golpista del pasado 15 de julio, son decenas de miles de personas las que se ven amenazadas por el auge del autoritarismo presidencial de Erdoğan. Una actitud que, a pesar de todo, no es nueva o excepcional: el pasado 19 de junio la Policía turca cargaba con violencia contra los activistas LGTB que decidieron manifestarse en la plaza Taksim de Estambul este para reivindicar el Orgullo Trans. El gobernador había prohibido las distintas celebraciones del Orgullo, aduciendo problemas de “seguridad”.

A pesar de la prohibición del gobernador, la plaza fue ocupada pacíficamente por valientes activistas LGTB, encabezados por mujeres y hombres transexuales que no querían renunciar a expresar sus reivindicaciones. Precisamente, la Marcha del Orgullo Trans debía ser la que diese inicio a los actos que tendrían lugar del 19 al 26.

Una semana más tarde, la Policía ejercía una nueva demostración de fuerza contra los activistas que intentaban celebrar el Orgullo LGTB en Estambul, pese a la mencionada prohibición. Al menos 19 personas fueron detenidas (entre ellas varios políticos alemanes, miembros de Los Verdes). Y si esto ocurría antes del fracasado golpe de estado, ahora el Gobierno erdoganista tiene la excusa para justificar sus posturas LGTBfóbicas y para silenciar a colectivos incómodos o críticos (por más que no tengan ninguna vinculación con el golpe). Pero no todo vale, ni todo es justificable.

Fuente Dosmanzanas

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La comunidad LGTB de Turquía denuncia la detención ilegal del activista y abogado Levent Pişkin

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

piskin_640x345_acf_cropped-1La pérdida de la calidad democrática del Gobierno de Turquía y de sus instituciones es cada vez más flagrante. La última y preocupante noticia que nos llega desde este país es la detención del abogado y activista igualitario Levent Pişkin, a las 5 de la madrugada de este lunes, durante una redada en su domicilio. Tras la frustrada intentona de golpe de estado del pasado mes de julio, se constata la persecución ideológica contra los adversarios políticos de Recep Tayyip Erdoğan. Así se han expresado desde Istanbul LGBT Pride Week, una organización de la que el propio Pişkin es voluntario. Desde esta entidad califican su arresto de “ilegal” y denuncian que se está realizando “una caza de brujas contra todos los grupos de oposición”, con el pretexto de tomar medidas contra el “terrorismo” y contra los golpistas.

Nueva vuelta de tuerca antidemocrática del Gobierno de Recep Tayyip Erdoğan. La injustificada redada en la vivienda de Levent Pişkin ha concluido con la incautación de “propaganda” y el arresto del propio abogado. Le acusan de hablar en nombre de líderes del partido pro-kurdo, detenidos por motivos ideológicos hace unos días. El colectivo LGTB de Turquía ha manifestado que ante la “deliberada violación del derecho a la defensa y a un juicio justo” de Pişkin es necesaria la unidad de los demócratas y han dejado claro que el activista “no está solo”.

levonAdemás de voluntario del Orgullo LGTB de Estambul, Levent Pişkin es letrado y miembro de la Asociación de Abogados por la Libertad de Turquía (Özgürlükçü Hukukçular Dernegi). Desde Istanbul LGBT Pride Week se insta al pueblo turco a unir su voz para luchar contra las injusticias que están cometiendo los partidarios de Erdoğan. Concretamente, ponen de relieve el cierre de 370 asociaciones con presuntos vínculos con “grupos terroristas”, entre ellas entidades que luchan por los derechos de las mujeres, los niños y el colectivo LGTB. La asociación de “terrorismo” con organizaciones que trabajan por los derechos humanos es (a parte de vergonzante) una solución recurrente para acallar a los sectores críticos con el Gobierno, con independencia de cuáles sean su actividad o sus fines.

Por lo que respecta al Halkların Demokratik Partisi (Partido Democrático del Pueblo o HDP), de orientación pro-kurda, cabe destacar que es el único de todo el país con políticas abiertamente favorables para la comunidad LGTB. En abril de 2015, el HDP se comprometió a “poner fin a la discriminación contra las personas LGBT”. Asimismo, la formación también dijo que abordaría la transfobia y la homofobia en Turquía, donde las personas LGBT a menudo se enfrentan a la discriminación y a la violencia verbal y física.

No hay que olvidar, por otra parte, que el HDP presentó el primer aspirante públicamente gay a diputado, Baris Sulu, en las elecciones celebradas a principios de noviembre de 2015. Y aunque, lamentablemente, Sulu no obtuvo el acta, su candidatura sirvió para visibilizar una minoría estigmatizada por las propias instituciones del estado.

Erdoğan conduce a Turquía al abismo autoritario

erdoganComo recogíamos en un amplio reportaje, tras la intentona golpista del pasado 15 de julio, son decenas de miles de personas las que se ven amenazadas por el auge del autoritarismo presidencial de Erdoğan. Una actitud que, a pesar de todo, no es nueva o excepcional: el pasado 19 de junio la Policía turca cargaba con violencia contra los activistas LGTB que decidieron manifestarse en la plaza Taksim de Estambul este para reivindicar el Orgullo Trans. El gobernador había prohibido las distintas celebraciones del Orgullo, aduciendo problemas de “seguridad”.

A pesar de la prohibición del gobernador, la plaza fue ocupada pacíficamente por valientes activistas LGTB, encabezados por mujeres y hombres transexuales que no querían renunciar a expresar sus reivindicaciones. Precisamente, la Marcha del Orgullo Trans debía ser la que diese inicio a los actos que tendrían lugar del 19 al 26.

Una semana más tarde, la Policía ejercía una nueva demostración de fuerza contra los activistas que intentaban celebrar el Orgullo LGTB en Estambul, pese a la mencionada prohibición. Al menos 19 personas fueron detenidas (entre ellas varios políticos alemanes, miembros de Los Verdes). Y si esto ocurría antes del fracasado golpe de estado, ahora el Gobierno erdoganista tiene la excusa para justificar sus posturas LGTBfóbicas y para silenciar a colectivos incómodos o críticos (por más que no tengan ninguna vinculación con el golpe). Pero no todo vale, ni todo es justificable.

Fuente Dosmanzanas

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Tras numerosas vicisitudes, una pareja de refugiados gais sirios consigue reunirse en Noruega

Miércoles, 21 de septiembre de 2016

nader-y-omar-refugiados-sirios-300x159Recogemos hoy una historia que en esta ocasión ha tenido final feliz, pero que sirve de muestra del horror al que se tienen que enfrentar los refugiados LGTB en numerosos países del mundo. Es la historia de Nader y de se pareja, dos refugiados sirios que se conocieron en Estambul, donde iniciaron una relación. Nader llegó a convertirse en un ilusionado activista LGTB, pero el grave deterioro de la situación en Turquía le llevó finalmente a Noruega, donde fue acogido. Ahora, meses después, tras grandes dificultades, Nader y Omar han podido reunirse por fin en el país nórdico, donde tienen por delante toda una vida.

La trayectoria de Nader es representativa de la de muchos otros refugiados LGTB. Es originario de Homs, una ciudad en la que desde 2011 se ha librado un largo enfrentamiento entre las fuerzas gubernamentales de Bashar al-Asad y los rebeldes suníes que han acabado por reducirla prácticamente a cenizas. Nader, de hecho, es suní, pero contemplar el horror que su propia gente estaba causando a la comunidad alauí (una minoría chiita) le hizo huir de Homs en agosto de 2011, poco después de iniciarse el conflicto, temeroso de que le obligaran a formar parte de las milicias o de que su homosexualidad, que hasta entonces no le había causado problema alguno, le condujese a él mismo a convertirse en víctima de los que hasta entonces habían sido sus amigos.

Nader huyó a la capital, Damasco, pero conforme las fuerzas rebeldes se acercaron a la ciudad, y sabedor de que su condición de gay ya había sido denunciada al imán de su comunidad y este le había condenado a muerte, decidió escapar del país. Su primer destino fue El Cairo, donde estuvo un año. Allí fue testigo de lo difícil que lo tiene hoy día la comunidad LGTB en Egipto, y de hecho él mismo sufrió un par de agresiones. Por eso voló a Ammán, en Jordania, un sitio que consideraba más seguro. Pero allí lo que encontró es que la capital jordana se había convertido precisamente en tierra de asilo para refugiados sirios que huían precisamente de al-Asad, entre los cuales había muchos de Homs que le conocían. Uno de ellos, de hecho, intentó matarlo al grito, entre otras lindezas, de “tú eres el maricón”.

Finalmente Nader huyó a Estambul, en Turquía, país musulmán pero no árabe, donde llegó en junio de 2014. Una gran ciudad, no olvidemos, que durante años ha sido refugio y tierra de relativo bienestar para la comunidad LGTB musulmana. Allí pudo comenzar a rehacer su vida. Conoció a su pareja, Omar, otro refugiado sirio, en una discoteca de ambiente, y comenzaron a vivir juntos. Y allí comenzó también una trayectoria como activista: fundó un grupo de autoayuda para refugiados LGTB de lengua árabe, “Tea and Talk” (con gente procedente de todo el mundo árabe, desde Marruecos hasta Irak) y llegó a organizar a un grupo de ellos para participar en las marchas del Orgullo LGTB de Estambul del año 2015. Marchas que, como bien sabemos, fueron duramente reprimidas por la policía turca. Y es que el régimen de Recep Tayyip Erdoğan había iniciado ya su preocupante deriva, mucho antes del fallido golpe de estado que ha acabado por precipitar a Turquía hacia el régimen autoritario que de facto es hoy, en el que los derechos de las personas LGTB corren grave peligro. “Pensaba que estaba a salvo, pero la policía nos atacaba, y la gente se limitaba a mirar. Aquello fue la puntilla a mis planes de quedarme”, ha contado.

Meses después Nader pudo ver reconocido, no sin dificultades, su estatus de refugiado por ACNUR (el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados), lo que le llevó finalmente a obtener asilo en Noruega. Pero se veía obligado a dejar en Estambul a Omar, su novio, al que ningún papel le vinculaba como familiar. Ello supuso un auténtico desgarro para la pareja, que se planteó diversas opciones: desde intentar volar a Brasil, donde alguien les había dicho que sería fácil para ellos casarse y poder optar a un visado conjunto, hasta planear que Omar se embarcase en un bote junto a otros refugiados e intentase llegar a Noruega por sus propios medios… En octubre de 2015, BuzzFeed dedicó un artículo a la pareja (del que de hecho hemos extraído la historia de Nader) mostrando lo dificultoso de la situación.

Afortunadamente, casi un año después la historia ha tenido un final feliz. Nader se instaló en Bergen (Noruega), donde ha iniciado su nueva vida. Y Omar ha podido por fin ver reconocida también su condición de refugiado y reunirse con su chico en el país nórdico (la pareja, en todo este tiempo, ha mantenido el contacto gracias a las nuevas tecnologías). El siguiente montaje de BuzzFeed, que cuenta la historia de Nader en imágenes, recoge algunas instantáneas del reencuentro:

En definitiva, una historia que en esta ocasión ha tenido final feliz, pero que ilustra las dificultades a las que los refugiados LGTB tienen que enfrentarse: no solo se ven obligados a escapar de la guerra, sino que en muchos casos se ven a su vez despreciados y acosados por sus propios compatriotas que huyen también del horror. Por no hablar del trato que reciben en muchos de los lugares a los que consiguen huir.

Y que muestra a su vez lo complicado del conflicto sirio, donde el espanto del Estado Islámico (que con frecuencia hemos denunciado) es solo un elemento más de una partida compleja, en la que las personas LGTB cuentan, en todos los casos, con muy malas cartas (en el caso de Nader, como hemos visto, la principal amenaza partió de los rebeldes antigubernamentales, que cuentan con las simpatías de muchos gobiernos occidentales).

Fuente Dosmanzanas

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La activista trans Hande Kader, brutalmente vejada, mutilada y quemada en Turquía

Sábado, 20 de agosto de 2016

Hande-KaderTriste noticia la que nos llega desde Turquía. La activista trans Hande Kader ha sido asesinada con una violencia extrema y con saña. Su cadáver se ha encontrado quemado y mutilado. La imagen de Kader se hizo mundialmente conocida tras hacer frente a la represión policial durante el Orgullo LGTB de 2015.

Seguramente has visto las imágenes. Un grupo de personas protesta en Estambul en favor de los derechos del colectivo LGTB. Dos chicas se sientan frente a un camión de los antidisturbios. La policía trata de echarlas y dispersar al resto utilizando cañones de agua pero como no funciona acaban tirándoles gas lacrimógeno y pelotas de goma. Entonces, una de las activistas lanzó su tacón contra un camión de policía en respuesta a la execrable y desmesurada violencia que esta ejercía contra los pacíficos manifestantes LGTB. Esa chica era Hande Kader, una mujer transexual de 22 años que se convirtió en imagen de la lucha del colectivo en un país, Turquía, que a pesar de estar considerado un estado “moderno” tiene a un 80% de la población que cree que la homosexualidad es un acto deplorable y en el que son constantes las represiones al colectivo y a las marchas LGTB.

Los delitos de odio por razón de la orientación sexual o la identidad de género están aumentando exponencialmente en Turquía, a lo que en nada ayuda la deriva autoritaria del presidente Recep Tayyip Erdoğan y el nulo interés que está demostrando el Gobierno en proteger al colectivo. Este terrible crimen llega poco después de que un refugiado sirio gay fuera cruelmente asesinado a escasos kilómetros de donde se han encontrado los restos de Hande Kader.

 En el siguiente vídeo, de la prohibida y reprimida manifestación del Orgullo LGTB de Estambul de 2015, aparece Kader luchando por la libertad y los derechos de toda la comunidad LGTB.

El cuerpo de la activista transgénero Hande Kader ha sido hallado mutilado y con quemaduras en las calles de Estambul. La joven activista y trabajadora sexual había desaparecido la semana pasada, habiendo sido vista por última vez entrando en el coche de un cliente. Al no aparecer, sus compañeras dieron la voz de alarma y pasó al archivo de personas desaparecidas.

Hande Kader solo tenía 23 años y su vida no había sido fácil (tuvo que ejercer la prostitución para poder sobrevivir). La incomprensión y el odio exacerbado de su asesino (se desconoce si fue una o más personas) puso punto y final a una corta vida de lucha por el derecho a decir quién quería ser y, por extensión, por los derechos del colectivo LGTB de su país.

A pesar de su corta edad, Hande Kader era una persona muy políticamente activa, dando la cara en las primeras filas de numerosas manifestaciones y protestas en favor de los derechos LGBT en Turquía, llevándole incluso a ser detenida en una ocasión. Pero, aún con el dolor de su muerte golpeando, el activismo turco no quiere dejar amedrentarse y ha convocado una concentración en su memoria para mañana por la tarde en Estambul. El entorno de Kader se está mostrando muy activo en la redes sociales mediante mensajes y hashtags como #HandeKadereSesVer para dar a la tragedia el reconocimiento y difusión que merece, en un país en el que, como decíamos más arriba, a pesar de pertenecer a la moderna Europa, el 80 % de la población considera que la homosexualidad es moralmente inaceptable.

En palabras del Comité de la Semana del Orgullo LGTBI+ de Estambul, “repetimos, una vez más, que la única manera de detener los crímenes de odio es elevar nuestra voz juntos contra dichos crímenes y el odio”. Además, los activistas pretenden exigir justicia para víctimas como Münevver , Özgecan , Wisam o Hande. En definitiva, “para todos los que han perdido la vida por ser una mujer, una persona trans o un gay”.

Desgraciadamente, los ataques salvajes y asesinatos contra hombres homosexuales y mujeres trans en Turquía no cesan y vienen de lejos. Hemos recogido muchos de ellos. Sirva de ejemplo el fallecimiento de una mujer trans en Estambul tras ser brutalmente agredida por la policía en 2013. El absoluto desinterés de las fuerzas de seguridad por la protección de la comunidad LGTB se une al de la administración encabezada por Erdoğan. El presidente parece estar perdiendo el norte y poco a poco deja aflorar su vena más autoritaria. Recientemente, después del fallido intento de golpe de estado, publicábamos un extenso reportaje en el que analizábamos este y otros factores de actualidad en Turquía (en relación a las personas LGTB).

Deseamos que algún día, más pronto que tarde, se haga justicia y que los criminales responsables de estos abominables delitos acaben entre rejas. Hande Kader, descansa en paz.

Fuente: AmbienteG/Dosmanzanas

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