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Un alcalde indonesio ordena detener gays “porque están poseídos por demonios”

Miércoles, 6 de febrero de 2019
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9183708_20170713095333Un alcalde de Indonesia ha ordenado el arresto de personas LGBT+ para que las autoridades religiosas puedan realizar exorcismos contra ellas.

El alcalde de Padang Mahyeldi Ansharullah ha utilizado al ejército indonesio (TNI) para apuntar y detener a personas queer, cuya existencia se debe a “la influencia de los jinas, demonios”, según el sitio de noticias indonesio Tirto.

El alcalde, cuya región en Sumatra Occidental alberga a más de un millón de personas, añadió que “somos ruqyah (usando exorcismos) para prepararlos a salir [de los cuerpos]”.

Mahyeldi dijo que estaba tomando otras medidas para “evitar” que la gente sea gay, como asegurarse de que los niños no jueguen o se vistan de manera diferente al estereotipo de su género asignado. “Tenemos actividades educativas que están mal en la familia”, dijo el alcalde. “Es un niño, pero se le da un juguete femenino, se le da la ropa de una niña, o viceversa”.

Añadió que los hombres en Indonesia no deberían bailar elegantemente, a menos que la danza forme parte de una actividad “masculina” como las artes marciales, y criticó las elecciones democráticas que dieron como resultado que las mujeres ganaran el poder.

“Las elecciones que equiparan a hombres y mujeres… bueno, eso también es una indicación en esa dirección”, dijo Mahyeldi. “Esos niños, a partir de las operaciones que tenemos, construiremos y capacitaremos, luego cultivaremos el nacionalismo y plantaremos su identidad”, agregó.

La persecución se extiende de Aceh al conjunto de Indonesia

La homosexualidad es técnicamente legal en Indonesia, excepto en Aceh, que está bajo la ley Sharia, pero los homosexuales siguen siendo objeto de violencia y represión.

En noviembre, Mahyeldi encabezó una marcha anti-LGBT de miles de personas por las calles de Padang. El alcalde dijo a los asistentes: “A los perpetradores del pecado, que se arrepientan y que aquellos que los protegen se den cuenta inmediatamente porque se enfrentarán a la oposición de todos los partidos y comunidades de Padang, así como de las fuerzas de seguridad”.

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Manifestantes en una marcha anti-LGBT, liderada por el alcalde de Padang en Sumatra Occidental, Indonesia (Dprd Kota Padang/Facebook)

Y unas semanas antes del mitin, la policía de Padang habría arrestado a 10 mujeres bajo sospecha de “conducta lesbiana desviada”. El jefe de policía Pol Yadrison dijo que las autoridades de inteligencia habían estado monitoreando las actividades de las mujeres en los medios sociales y que una de las páginas de Facebook de las mujeres la mostraba “besándose y abrazándose” con otra mujer, como si fueran”hombres y mujeres”.

Otras ciudades de Indonesia han tomado medidas enérgicas contra los homosexuales- La ciudad de Pariaman, que se encuentra cerca de Padang, en la isla de Sumatra, aprobó el año pasado una ley que prohíbe el sexo gay y otros “actos que se consideran LGBT”.

La ciudad de más de 80.000 habitantes impondrá multas de un millón de rupias (55 libras esterlinas) a las parejas del mismo sexo condenadas por cometer “actos inmorales” y a cualquiera que se encuentre “actuando como travestido”. El teniente de alcalde de la ciudad, Mardison Mahyudin, dijo que la ley era parte de una campaña para “erradicar a los LGBT”.

Y en 2017, en la ciudad capital de Yakarta, 141 hombres fueron arrestados por asistir a lo que las autoridades llamaron una “fiesta de sexo gay”, lo que llevó a que 10 de ellos fueran condenados y se les entregara tiempo en prisión.

Pero la persecución no se limita ya a los territorios donde rige la sharía. Ya en febrero de 2016 hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos indonesios. Desde entonces no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. En diciembre de 2017, por ejemplo, nos hacíamos eco de la condena de diez hombres a dos años de cárcel por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital del país, donde las relaciones homosexuales no son ilegales. Los detenidos fueron entonces condenados por violar la ley contra la pornografía. El que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación.

En mayo de 2017, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país.  Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Si tenemos en cuenta que las dos detenciones más recientes han tenido lugar en Java Occidental (provincia cuyo jefe de policía ya hizo pública hace año y medio su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB) y en Sumatra Occidental, parece claro que la ola de LGTBfobia se extiende por el conjunto de Indonesia. Una más que preocupante situación que podría además agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión, si bien el proyecto de ley ha sido aplazado provisionalmente.

Fuente Cromosomax/Cristianos Gays

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La LGTBfobia de Estado no cesa en Indonesia: detenidas este domingo diez mujeres, acusadas de «conducta lésbica»

Jueves, 8 de noviembre de 2018
Comentarios desactivados en La LGTBfobia de Estado no cesa en Indonesia: detenidas este domingo diez mujeres, acusadas de «conducta lésbica»

detencion-mujeres-acusadas-lesbianismo-indonesia-300x178Diez mujeres fueron detenidas el domingo en Padang, en la provincia indonesia de Sumatra Occidental, acusadas de «conducta lésbica». Una detención que se produce pocos días después de la de dos hombres que dirigían una página de Facebook de temática LGTB (aquella fue en Batununggal, en la provincia en Java Occidental). Son los últimos episodios conocidos en un país en el que hasta hace pocos años las personas LGTB vivían una situación menos incómoda que la de otros países de mayoría musulmana (no existían, de hecho, leyes que criminalizasen la homosexualidad) pero que de un tiempo a esta parte vive una creciente ola de LGTBfobia de Estado. 

Si hace unos días los dos hombres eran detenidos por promover una página en Facebook acusados de «transmisión y difusión de información electrónica que contiene inmoralidad» la detención ahora de estas diez mujeres tuvo lugar después de que la policía de Padang investigase su actividad en redes sociales tras la publicación en una cuenta de Facebook de imágenes que mostraban a una de ellas abrazando y besándose con otra, «como si fueran hombre y mujer». Está cada vez más claro que las redes sociales, que por un lado permiten a las personas LGTB escapar de las limitaciones de su entorno físico, pueden ser también una trampa letal en países que ejercen la LGTBfobia de Estado. Curiosamente, la propia policía utilizaba después Facebook o Instagram, para difundir la detención y publicar una imagen de algunas de las mujeres detenidas sentadas frente a un agente. El texto no especifica qué ley o norma supuestamente han violado (las relaciones homosexuales no son delito penal en esta provincia), pero sí que se señala lo «indecente» de su comportamiento.

No hablamos de hechos aislados, por desgracia. Las noticias sobre LGTBfobia de Estado en Indonesia son incesantes. La peor situación es la que se vive en la provincia de Aceh, donde dos hombres recibían el pasado mes de julio, ante una multitud exaltada, 80 latigazos acusados de practicar la homosexualidad. Un castigo semejante al que recibieron en mayo de 2017 otros dos jóvenes. En aquella ocasión recibieron 83 latigazos, también en público. Amnistía Internacional lo calificó de «repugnante espectáculo» y se sucedieron las condenas internacionales.

También hace unos meses recogíamos la detención de cuatro personas, a manos de «patrullas ciudadanas» en Banda Aceh (la capital de la provincia), acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentarían a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. Y a principios de año contábamos como la policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales».

En Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015). La sharía también rige en Sumatra Meridional (en este caso solo para los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría).

La persecución se extiende de Aceh al conjunto de Indonesia

Pero la persecución no se limita ya a los territorios donde rige la sharía. Ya en febrero de 2016 hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos indonesios. Desde entonces no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. En diciembre de 2017, por ejemplo, nos hacíamos eco de la condena de diez hombres a dos años de cárcel por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital del país, donde las relaciones homosexuales no son ilegales. Los detenidos fueron entonces condenados por violar la ley contra la pornografía. El que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación.

En mayo de 2017, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país.  Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Si tenemos en cuenta que las dos detenciones más recientes han tenido lugar en Java Occidental (provincia cuyo jefe de policía ya hizo pública hace año y medio su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB) y en Sumatra Occidental, parece claro que la ola de LGTBfobia se extiende por el conjunto de Indonesia. Una más que preocupante situación que podría además agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión, si bien el proyecto de ley ha sido aplazado provisionalmente.

Fuente Dosmanzanas

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Aceh (Indonesia) dejará de torturar a hombres gay en público (pero lo hará en privado)

Miércoles, 18 de abril de 2018
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indonesia-latizagos-homofobia-696x522irwandi-jpg-id284Irwandi Yusuf

La región de Aceh, que aplica la Ley Sharia musulmana, dejará de someter a latigazos en público a los y las acusados de homosexualidad para pasar a hacerlo en recintos privados.

El movimiento simplemente quiere ayudar al gobierno del país a limpiar su imagen exterior y acusan a occidente de islamofobia por las críticas recibidas.

Tal y como adelantábamos en julio, la provincia indonesia de Aceh impedirá la difusión pública de imágenes de los castigos físicos a los condenados por homosexualidad. La reforma fue discutida en su momento entre el presidente indonesio, Joko Widodo, y el gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, debido al daño que para la imagen de Indonesia supuso la difusión de la flagelación de dos jóvenes. Pues bien, la semana pasada se conocía que Yusuf ha firmado la orden. Los castigos a homosexuales se ejecutarán  en el interior de las cárceles y centros de detención, sin que puedan registrarse ni difundirse imágenes de las mismas.

La provincia de Aceh en Indonesia, la única provincia del país en la que se aplica la Ley Sharia islámica, ha anunciado que dejara de someter a los hombres condenados por ser homosexuales a latigazos en público… para pasar a hacerlo a puerta cerrada.

Tal y como ha explicado el gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, la decisión de mover las torturas de las plazas públicas a los patios privados de las cárceles se ha tomado para reducir así las críticas internacionales por ese tipo de castigos. Eso sí, aclara que tanto a él como al resto del país les dan igual esas críticas y las considera un ataque islamófobo: “No queremos que la islamofobia interfiera en los asuntos externos de Indonesia“.

La medida cuenta con críticos entre la población local. Los hay que consideran que si los castigos no son públicos perderán su carácter «ejemplarizante». «Si los latigazos se dan en prisión, seguro que habrá más violaciones de la sharía en Aceh»declaraba un manifestante opuesto a la reforma. En esta provincia, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Desde la organización Human Rights Watch su investigador en Indonesia, Andreas Harsono, ha declarado que “Indonesia va en cabeza en la carrera hacia el abismo“. La nueva ley que traslada las torturas a los centros penitenciarios permitirá la asistencia de adultos y periodistas y fue recibida con una manifestación frente a la delegación del gobierno en Aceh. “Si los latigazos se hacen en prisión” explica Tuwanku Muhammad, uno de los manifestantes, “estamos seguros de que habría más delitos contra la Sharia en Aceh“.

Hay que recordar que la homosexualidad (por ahora) no es ilegal en Indonesia y aunque Aceh es la única provincia que aplica la ley Sharia el país al completo está sumergido en una deriva anti-LGTB. Todos los grupos políticos apoyan que se criminalicen las identidades no heteronormativas, las personas trans sufren persecución y agresiones en público que resultan impunes e incluso la Asociación de Psiquiatría del país define a las personas LGTB como enfermos.

Actualmente dos estudiantes universitarios están en prisión preventiva a la espera de juicio, acusados de practicar sexo homosexual entre ellos. Los dos chicos, de 21 y 24 años, fueron detenidos por civiles que entraron a la fuerza en una habitación en la que estaban los dos chicos. El director del Departamento de la Ley Sharia de la región ha explicado a la prensa que tienen los teléfonos móviles de los detenidos, unos preservativos y el colchón que había en la habitación como pruebas; y asegura que uno de los dos hombres ya se habría declarado culpable de practicar sexo gay.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Escalada de LGTBfobia de Estado en Indonesia

Hace algunos días recogíamos, precisamente, la detención de cuatro personas en Banda Aceh, a manos de patrullas ciudadadanas, acusadas de «practicar la homosexualidad»: tres varones y una mujer transexual, que se enfrentan a penas que incluyen los mencionados castigos físicos. A principios de año recogíamos el último y descarnado caso de LGTBfobia de Estado en Indonesia. La policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales». En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años. En el mismo mes de octubre de 2015 nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia también votó en 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman un deterioro homófobo que reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativos, o la persecución de webs LGTB, bloqueando aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboral con el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela y mezquita para personas trans de Indonesia, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

En diciembre de 2017 nos hacíamos eco la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital de este país asiático. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017 en el que la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital y que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

Esta espantosa situación podría agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión. Sin embargo, en diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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Cuatro personas detenidas en Indonesia por «practicar la homosexualidad» se enfrentan a castigos como la flagelación en público

Martes, 10 de abril de 2018
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indonesia-latizagos-homofobia-696x522Ampliamos la noticia de la que dabamos un avance el pasado día 3 de este mes. Según denuncian las asociaciones de defensa de los derechos humanos, patrullas ciudadanas han detenido a cuatro personas en la provincia indonesia de Aceh por «practicar la homosexualidad», para luego ponerlas a disposición policial. Se trata de tres varones y de una mujer transexual (a quien no se reconoce su identidad de género), contra quienes la policía islámica presentará cargos, por lo que se enfrentan a penas que incluyen castigos físicos como la flagelación en público.

Se trata de dos hechos distintos, aunque ambos han sido perpetrados por patrullas ciudadanas y han tenido lugar en Banda Aceh, la capital de la provincia. Estos grupos vecinales no tienen vinculación con ningún grupo religioso o político, pero sí fuertes lazos con la policía islámica, lo que provoca continuados abusos contra las minorías más vulnerables, que incluyen detenciones arbitrarias y torturas.

La primera detención se produjo el pasado 12 marzo, cuando la patrulla ciudadana irrumpió en una peluquería y detuvo a los dos trabajadores presentes, un hombre y una mujer transexual. Tras entregarlos a la policía islámica, esta comunicó que habían encontrado «pruebas» de que habían tenido lugar prácticas homosexuales en el local, como condones o dinero en posesión de la mujer transexual. Cabe señalar que, dado que las autoridades no reconocen la identidad de género de la mujer, es tratada legalmente como un varón y las relaciones que haya podido mantener con un hombre son consideradas como entre personas del mismo sexo.

El día 20 del mismo mes, otra patrulla invadió la residencia de dos estudiantes universitarios, bajo la sospecha de que mantenían relaciones homosexuales. Ambos fueron retenidos a la fuerza hasta la llegada de la policía islámica, que decidió registrar el domicilio e incautarles los teléfonos móviles. Al parecer, el hallazgo de condones y un colchón fue prueba suficiente para proceder a la detención de los dos jóvenes.

Según declaraciones del jefe de la policía islámica, identificado como Marzuki, «estamos completando sus informes y pronto los pondremos a disposición del fiscal». Mientras tanto, los cuatro permanecen detenidos hasta ser juzgados por un tribunal religioso. Hay que recordar que la sharía o ley islámica, vigente en la provincia de Aceh, establece fuertes castigos para quienes mantengan relaciones homosexuales. El pasado año, dos jóvenes, que también fueron detenidos por una patrulla ciudadana, fueron condenados a recibir 83 latigazos en público, en una brutal ceremonia que congregó a una multitud llena de fanatismo.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Escalada de LGTBfobia de Estado en Indonesia

A principios de año recogíamos el último y descarnado caso de LGTBfobia de Estado en Indonesia. La policía de Aceh detuvo a doce mujeres trans, les afeitó el cabello y las obligó a vestirse como «hombres normales». En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años. En el mismo mes de octubre de 2015 nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia también votó en 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman un deterioro homófobo que reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativos, o la persecución de webs LGTB, bloqueando aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboral con el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela y mezquita para personas trans de Indonesia, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

En diciembre de 2017 nos hacíamos eco la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta «fiesta gay» en Yakarta, la capital de este país asiático. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (en Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017 en el que la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital y que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una «fiesta gay» en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

Esta espantosa situación podría agravarse de prosperar la iniciativa legislativa que pretende castigar en todo el país las relaciones homosexuales con penas de hasta cinco años de prisión. Sin embargo, en diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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La ciudad indonesia de Depok quiere evitar “la propagación de personas LGTB”

Viernes, 23 de febrero de 2018
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muhammad-idris-depokMuhammad Idris, vicealcalde de Depok

El mes pasado, en esta misma ciudad, dos hombres fueron arrestados por presuntamente hacer un video sexual juntos y luego subirlo a internet. Si son condenados, pueden enfrentarse hasta a 12 años de cárcel.

Depok, una ciudad cercana a la capital de Indonesia, Yakarta, siguió los pasos de la policía provincial en Java Occidental para establecer el grupo de trabajo para, en palabras del vicealcalde de la localidad, Muhammad Idris, “anticipar la propagación de personas LGTB”.

“Hemos creado un equipo integrado por trabajadores sociales, policías y grupos de la sociedad civil para manejar el tema de las personas LGTB”, dijo Idris a los medios.

Idris dijo a los medios que el grupo de trabajo no criminalizará a las personas LGTB, pero añadió que ser LGTB era “inmoral” de acuerdo con el Islam: “La religión ha acordado que los actos LGTB están prohibidos, por lo que legalmente superaremos este problema para que no se extienda”, dijo.

A pesar de que la homosexualidad no es ilegal en Indonesia, la comunidad LGTB se ha enfrentado a una represión sin precedentes sobre su propia existencia. De hecho, actualmente se está tramitando una reforma del Código Penal indonesio que criminalizaría todas las relaciones sexuales fuera del matrimonio, por lo que las relaciones mantenidas entre personas del mismo sexo estarían prohibidas por ley.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Realidad LGTB en Indonesia

El pasado mes de diciembre recogíamos la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta “fiesta gay” en Yakarta, la capital de este país asiático. Como decíamos hace ahora poco más de un mes, esta la noticia suponía un paso más en la escalada de LGTBfobia de estado que vive Indonesia. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (En Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017, que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

En diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente Cáscara Amarga/Cristianos Gays

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La región indonesia de Aceh incrementa la escalada LGTBfóbica: ahora prohíbe a las mujeres trans trabajar en peluquerías

Viernes, 16 de febrero de 2018
Comentarios desactivados en La región indonesia de Aceh incrementa la escalada LGTBfóbica: ahora prohíbe a las mujeres trans trabajar en peluquerías

transfobia_aceh-300x150Solo han pasado unos días desde la redada a varios salones de belleza en la región indonesia de Aceh, en donde rige oficialmente la sharía o ley islámica desde 2005. La policía detuvo a 12 mujeres trans, afeitándoles el cabello en público, desnudándolas y obligándolas a vestirse con ropas masculinas para, supuestamente, convertirlas en “hombres normales”. Ahora, las autoridades han emitido una circular en la que amenazan con retirar la licencia a las peluquerías que contraten a mujeres trans. Con esta medida, conscientemente, están condenando a estas mujeres a la marginalidad, ya que es una de las pocas actividades profesionales “legales” en la que hasta ahora encontraban oportunidades de empleo. Además, las autoridades están organizando seminarios para “alertar” a la población de los “peligros” que, a su juicio, entrañaría la comunidad LGTB.

Parece que la LGTBfobia oficial en esta región semiautónoma del noroeste de Indonesia no ha alcanzado su techo todavía. A la abierta persecución que sufren las personas LGTB en Aceh, se suma el inicio de una campaña de “educación” para la población. Sirva de ejemplo el seminario organizado por un centro oficial juvenil, el pasado fin de semana, para prevenir a los jóvenes de los “peligros” LGTB. “Este comportamiento desviado está prohibido en la Sharía y es una enfermedad psiquiátrica”, argumentan falsamente. Además, solicitan que “los padres, maestros y la comunidad puedan prevenir y rescatar a las víctimas que ya se han desviado”.

Pero el verdadero peligro para los derechos humanos reside en las propias autoridades y en la policía de Aceh, que imponen su moral por la fuerza. Si hace tan solo unos días recogíamos la humillación pública a la que se sometió a 12 mujeres trans, como consecuencia de varias redadas sincronizadas a salones de belleza, ahora se les quiere impedir trabajar. A ellas y a cualquier persona LGTB.

En el distrito de Aceh Besar se pretende modificar la legislación para que las mujeres trans (les llaman “travestis” o “warias” sin distinción) “no puedan abrir un negocio y trabajar” en salones de belleza, peluquerías o barberías. Y, por si no fuera suficiente, quieren atribuirse derechos para realizar registros habituales y retirar la licencia a los establecimientos con trabajadoras trans o a los que se les acuse de ser LGTB.

Posible criminalización de la homosexualidad en todo el país

La noticia tiene lugar en un contexto especialmente hostil, dada la discusión que se ha abierto sobre una posible criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, de la que también hablamos hace pocos días, y que ha desencadenado una auténtica espiral de LGTBfobia. De hecho, un diputado indonesio proponía la semana pasada modificar la legislación nacional para no solo castigar las relaciones homosexuales con cárcel, sino incluir además la pena de muerte para el colectivo LGTB (o, como mínimo, la cadena perpetua). El artífice de tal propuesta es Muslim Ayub, miembro del Partido Mandato Nacional Islámico (PAN).

Hanafi Rais, otro diputado del mismo partido, aseguraba que el debate sobre la criminalización de la homosexualidad está siendo acordado “por la mayoría de los partidos políticos indonesios”. Los seis partidos seculares, que controlan a la mayoría en la presente legislatura, no parecen, en todo caso, querer ponerse en contra a los extremistas islámicos antes de las elecciones de junio, en las que 171 regiones votarán por nuevos gobernadores, alcaldes y jefes de distrito.

Realidad LGTB en Indonesia

El pasado mes de diciembre recogíamos la condena de diez hombres a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta “fiesta gay” en Yakarta, la capital de este país asiático. Como decíamos hace ahora poco más de un mes, esta la noticia suponía un paso más en la escalada de LGTBfobia de estado que vive Indonesia. A diferencia de Aceh, en Yakarta las relaciones homosexuales no son ilegales, por lo que los detenidos fueron condenados por violar la ley contra la pornografía.

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (En Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo de 2017, que desembocó en la citada condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia, el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y en octubre de 2017 tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres. Una estigmatización a la que también ha contribuido la decisión de la Asociación Psiquiátrica Indonesia de clasificar la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como trastornos mentales.

En diciembre también aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco duraba el respiro, por desgracia.

Fuente Dosmanzanas

 

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El Alto Comisionado de DD.HH. de la ONU exige a Indonesia que no criminalice la homosexualidad

Viernes, 9 de febrero de 2018
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un-human-rights-chief-trumps-immigration-ban-is-illegal-and-mean-spirited-jpgZeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos, insta a Indonesia a abandonar la retórica LGTBfóbica y asegurar la igualdad y los derechos del colectivo.

La situación del colectivo LGTB en Indonesia es cada vez más preocupante y, por increíble que parezca, la comunidad internacional parece que se está despertando. Y decimos “parece”, porque no sería la primera vez que nos da la sensación de que el mundo se mueve para defender nuestros derechos y luego se queda en nada como en Chechenia

La Cámara Baja indonesia estudia una serie de cambios en el Código Penal que, según el borrador filtrado a los medios, planea hasta 5 años de prisión para las relaciones sexuales prematrimoniales, algo que también afectaría las personas homosexuales al no poder contraer matrimonio en este país.

Naciones Unidas y los Parlamentarios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para los Derechos Humanos urgieron al Legislativo de Indonesia excluir las enmiendas al código penal que estudian criminalizar el sexo antes del matrimonio y entre homosexuales.

Tras incluir la homosexualidad en un listado de “desórdenes mentales” y con la reforma del Código Penal que criminaliza la homosexualidad con hasta 5 años de prisión, el gobierno de Indonesia acaba de recibir un toque de atención por parte de las Naciones Unidas. El Alto Comisionado por los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, ha hablado con la prensa en Jakarta y ha dejado claro que Indonesia no puede seguir persiguiendo y atacando a la comunidad LGTB. Zeid, en la rueda de prensa para concluir su visita oficial de tres días al archipiélago, puso como ejemplo a las comunidades indígenas que, al carecer de certificados de matrimonio, “serían criminalizadas” si mantienen relaciones sexuales.

“Los Gobiernos deben liderar fundamentándose en la ley codificada y las obligaciones que han asumido con su gente, cualquier revisión discriminatoria tiene que eliminarse”, dijo el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Husein, en Yakarta.

La retórica de odio que se está utilizando contra esta comunidad está siendo fomentada por intereses políticos cínicos que únicamente profundizaran en el sufrimiento (de las personas LGTB+) y creará divisiones innecesarias“, ha explicado Al Hussein. La homosexualidad no es (por ahora) ilegal en Indonesia salvo en la provincia de Aceh, el único territorio del país en el que se aplica la Sharia. Con una población cada vez más conservadora los 10 principales partidos políticos del país han dado su apoyo a una reforma del Código Penal que criminalizará la homosexualidad y el adulterio.

Desde 1998 Indonesia ha conseguido hacer la transición hacia una democracia y sumarle un fuerte crecimiento económico. En un momento en que están consolidando sus victorias democráticas, urgimos a los indonesios a avanzar, y no retroceder, en cuanto a Derechos Humanos.” Al Hussein espera, además, que “el sentido común y la fuerte tradición de tolerancia del pueblo indonesio” prevalezcan sobre los discursos oportunistas, populistas y LGTBfóbicos que llevan meses siendo utilizados como arma electoral por los grupos políticos. Ya sea en forma de redadas en clubs privados, torturas públicas a acusados de homosexualidad o rapando la cabeza de mujeres trans; la LGTBfobia crece en el país a base de usarla como arma electoral.

El alto comisionado indicó que el presidente de Indonesia, Joko Widodo, admitió que existe controversia en relación a los homosexuales, durante una reunión bilateral celebrada ayer.

Al Hussein, además, ha dejado claro que la posición de la ONU respecto a la reforma del Código Penal del país es radicalmente contraria y urge a las autoridades indonesias a eliminar cualquier “provisión discriminatoria” que haya en ellas. Hace unos meses el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se reunió en Ginebra y se impulsó un documento que instaba a todos los países miembros a despenalizar la homosexualidad y asegurar que en ningún caso sería castigada con la pena de muerte. Aunque países como Sri Lanka han anunciado que tienen intención de cumplir ese mandato y avanzar en cuanto a derechos LGTB (que no dejan de ser Derechos Humanos), parece que en Indonesia pasan olímpicamente del tema.

A finales del año pasado, poco antes de abandonar su puesto, el Experto Independiente de la ONU respecto a temas LGTB+, Vitit Muntarbhorn, ya avisó a la Asamblea General de que nos enfrentamos a una “crisis global” respecto a los derechos y libertades de la comunidad LGTB+ en todo el mundo.

Por su parte, el parlamentario filipino de la ASEAN Teddy Baguilat aseguró en un comunicado que con los cambios en las leyes las relaciones consensuadas entre dos adultos “podrían estar abiertas al escrutinio e interferencia del Gobierno”.

Tanto el representante de la ONU como la APHR advierten además de la repercusión de las enmiendas para el colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), en un contexto de creciente retórica homofóbica y represión por parte de políticos, autoridades y grupos religiosos.

Más de 300 personas fueron arrestadas en redadas en establecimientos de ocio para homosexuales en el archipiélago en 2017 con el pretexto de la ley contra la pornografía, recuerda ASEAN.

La policía de la provincia occidental de Aceh, la única de Indonesia en la que rige la ley islámica y donde las relaciones homosexuales son ilegales, detuvo a finales de enero a doce personas transgénero, a quienes se obligó a cortar el pelo y a someterse a un proceso de “reeducación” antes de liberarlas.

Indonesia es el país con la mayor población musulmana del mundo, con el 88 por ciento de sus más de 260 millones de habitantes, que en su mayoría practican una forma moderada del islam.

, vía EstoyBailando/Cáscara Amarga

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La Policía de Indonesia arresta y corta el pelo a 12 transexuales

Miércoles, 31 de enero de 2018
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transfobia_aceh-300x150El jefe de la policía de Aceh del Norte, Ahmad Untung, calificó a los transexuales como “una amenaza peor que terroristas”.

En la región indonesia de Aceh, en donde rige oficialmente la sharía o ley islámica desde 2005, se ha iniciado la enésima campaña contra la comunidad LGTB. Amnistía Internacional ha denunciado la detención de 12 mujeres trans en la redada a cinco salones de belleza, el pasado sábado 27 de enero. La policía, además de clausurar los locales, les afeitó el cabello en público, las desnudó y las obligó a vestirse con ropas masculinas para, supuestamente, convertirlas en “hombres normales”“La llamada ‘reeducación’ de las personas trans por parte de la policía no solo es humillante e inhumana, también es ilegal y una clara violación de sus derechos humanos. Dichos incidentes deben ser investigados de manera inmediata y efectiva”, exige Usman Hamid, director ejecutivo de Amnistía Internacional Indonesia.

La policía indonesia arrestó a 12 transexuales en la provincia de Aceh, la única que se rige bajo la sharia o ley islámica, y les obligó a vestir ropa de hombre además de cortarles el pelo, denuncian los activistas. En el marco de la llamada “Operación Anti Moral Enferma”, la policía de Aceh efectuaba este sábado redadas sincronizadas a varios salones de belleza, deteniendo a 12 mujeres trans. Los agentes forzaron el cierre de los establecimientos y a las víctimas arrestadas, por su mera identidad de género, las sometieron al escarnio público: les raparon las cabelleras en la calle y las obligaron a pasearse con ropas de hombre. Para las autoridades, estas prácticas denigrantes formal parte de un programa de “reeducación social”. El tránsfobo objetivo final no es otro que “enseñarles” “comportarse” como “hombres de verdad”.

Decenas de agentes de la policía local e islámica llevaron a cabo las detenciones durante la noche del sábado en cinco salones de belleza del distrito Aceh del Norte, en el norte de la isla de Sumatra, confirmó un activista en favor de los derechos del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB).

“Por el momento todavía están recuperándose del trauma”, declaró en conversación telefónica la fuente, que pidió mantener el anonimato, y añadió que los arrestados fueron liberados el domingo.

El jefe de la policía de Aceh del Norte, Ahmad Untung, calificó a los transexuales como “una amenaza peor que terroristas” y dijo que actuaron porque molestaban a los vecinos con un comportamiento que va “en contra de la sharia y la naturaleza humana”, en declaraciones al portal de noticias “Kliksatu.com“.

Aceh, provincia que aprobó en 2002 la aplicación de la ley islámica, criminaliza las relaciones homosexuales y sentencia a los infractores a castigos corporales que pueden llegar a hasta los 100 bastonazos.

En diciembre, una muchedumbre alertó a la policía islámica de la presencia de siete transexuales que se dirigían a una fiesta de cumpleaños en la capital provincial, Banda Aceh, y que fueron retenidas por las autoridades y liberadas tras ser reprendidas.

El investigador en asuntos LGTB de Human Rights Watch, Kyle Knight denunció, tras los arrestos de diciembre, que los políticos locales de Aceh han empeorado la situación al promover la homofobia.

Al menos 527 personas fueron azotadas en Aceh desde 2016 hasta octubre de 2017, por infracciones como apostar, consumir alcohol o adulterio, entre otros, según el centro de investigación indonesio Institute for Criminal Justice Reform.

El año pasado dos hombres fueron condenados por primera vez a ser azotados en público por mantener relaciones homosexuales.

Aunque Aceh es la única provincia del archipiélago que aplica la sharia, ONG y activistas han denunciado un aumento en la represión contra la comunidad LGTB en Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo.

Indonesia, un infierno para la comunidad LGTB

En febrero de 2016 publicábamos un artículo que recogía cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada vez más a la población LGTB. Desde entonces, por desgracia, no hemos parado de recoger casos de detenciones, abusos y crueles castigos físicos. Lo que ha hecho que Amnistía Internacional reclame el fin de la cruel persecución al colectivo LGBT en Indonesia.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh (situada en la zona norte de Sumatra) y Sumatra Meridional, aunque en este caso la prohibición rige solo para los musulmanes.

En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años.

Fuera de Aceh también se ha registrado un incremento de la represión. También en mayo de este año, la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital. No obstante, el portavoz de la policía de Yakarta, Raden Argo Yuwono, aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía vigentes en el país. Unas semanas antes, ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Y en octubre, la policía de Indonesia detiene a 58 personas en una redada a una sauna gay de Yakarta

El pasado 20 de diciembre publicábamos que diez hombres habían sido condenados a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta “fiesta gay” en Yakarta, la capital. La noticia supone un paso más en la escalada de LGTBfobia de estado que vive aquel país. Las detenciones se produjeron en Yakarta, la capital, donde las relaciones homosexuales no son formalmente delito. No ha hecho falta: el tribunal ha considerado probado que los condenados violaron la ley contra la pornografía.

El 15 de noviembre del pasado 2016 conocíamos que el gobierno de Indonesia  acaba de prohibir el uso de GIFS en WhatsApp. Pero no sólo porque no se puedan enviar imágenes en movimiento  sino que lo han hecho para evitar que la gente se envíe imágenes pornográficas a través de la aplicación.

Son solo algunos ejemplos de la penosa situación de los ciudadanos LGTB en el país.

Fuente Agencias, vía Cáscara Amarga/Cristianos Gays

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Continúa la escalada de LGTBfobia de estado en Indonesia: diez detenidos en una supuesta “fiesta gay” condenados a dos años de cárcel

Miércoles, 20 de diciembre de 2017
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wire-1928652-1513584657-846_634x396Diez hombres han sido condenados a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta “fiesta gay” en Yakarta, la capital. La noticia supone un paso más en la escalada de LGTBfobia de estado que vive aquel país. Las detenciones se produjeron en Yakarta, la capital, donde las relaciones homosexuales no son formalmente delito. No ha hecho falta: el tribunal ha considerado probado que los condenados violaron la ley contra la pornografía.

Los diez condenados formaban parte de los 141 detenidos el pasado mayo en el curso de una redada que tuvo lugar en una sauna de la capital indonesia, donde supuestamente se celebraba una “fiesta gay”. El pasado jueves, un tribunal los encontró culpables de violar la ley contra la pornografía, aprobada en 2008, y que no solo prohíbe cualquier representación de relaciones sexuales sino también la “acción pornográfica”, un término legal que incluye desde demostraciones de afecto en presencia de terceras personas o la desnudez (aunque sea parcial).

El hecho de que se utilice esta ley para perseguir penalmente la homosexualidad en un territorio en el que supuestamente esta no está criminalizada pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vive hoy día en Indonesia. De hecho, solo en las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional, en las cuales se aplica la sharía o ley islámica (En Aceh a todos los ciudadanos, en Sumatra Meridional solo a los musulmanes, que en cualquier caso son mayoría), las relaciones homosexuales son formalmente ilegales, castigándose incluso con castigos físicos. El pasado mayo, por ejemplo, dos jóvenes fueron fustigados públicamente con 83 latigazos, una barbarie que causó estupor entre los defensores humanos en todo el mundo. La conmoción causada hizo que las autoridades de Aceh se estén planteando ejecutar estas sentencias sin público presente.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Desde entonces, por desgracia, no hemos dejado de conocer casos de detenciones y abusos. Un ejemplo es la redada de mayo, que ha desembocado ahora en la condena de diez hombres, pero ha habido muchos otros. Días antes de aquella redada, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. En Java Occidental, la provincia más poblada de Indonesia el jefe de policía hizo pública por su parte su intención de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB. Y hace solo dos meses tuvo lugar otra redada en un local de ambiente gay de Yakarta, en la que fueron detenidos 51 hombres.

Hace pocos días aludíamos al “respiro provisional” que había supuesto la decisión del Tribunal Constitucional de Indonesia de rechazar una propuesta de criminalización de las relaciones sexuales entre personas no casadas, cuyo objetivo principal no era otro que el de castigar por vía indirecta las relaciones homosexuales. Poco ha durado el respiro, por desgracia.

Fuente Dosmanzanas

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La policía de Indonesia detiene a 58 personas en una redada a una sauna gay de Yakarta

Lunes, 9 de octubre de 2017
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780x580-youtube-iovq5spehky-detienen-a-58-personas-en-una-redada-de-la-policia-a-una-sauna-gay-de-yakartaSeis personas extranjeras y siete trabajadores se encuentran entre las 58 personas arrestadas por la policía en una redada a una sauna gay, de las que seis de ellas serán acusadas en función de la Ley Antipornografía. 

En una redada realizada en la madrugada de este sábado, 7 de octubre, la policía de Yakarta detiene a 58 personas en una sauna gay, entre los que se encuentran 6 turistas extranjeros de los que cuatro son de origen chino, un tailandés y un holandés. La homosexulidad no es ilegal en Indonesia, a excepción de la provincia de Aceh, en la que se aplica la ley islámica, pero las autoridades recurren a Ley Antipornografía para hacer este tipo de incursiones después de recibir información señalando que el local es un centro de prostitución.

«Detuvimos a 51 personas y siete empleados por presuntos servicios pornográficos», declara en un comunicado Argo Yuwono, portavoz de la policía de Yakarta. Seis de los detenidos, cuatro hombres y dos mujeres que trabajan en la sauna, se enfrentan a penas de 6 años de cárcel en base a esa Ley Antipornografía que prohibe las fiestas sexuales, el uso de la pornografía y los «actos sexuales desviados» entre los que no sólo se incluyen la necrofilia y la zoofilia, sino también el sexo oral, el sexo anal y las relaciones entre personas del mismo sexo. No se han precisado los cargos que podrían presentar contra las otras 52 personas arrestadas, la mayoría de las cuales ya han sido puestas en libertad.

Esta sería la quinta redada contra el colectivo LGBT en espacios privados en este año. El 28 de marzo, vigilantes no identificados entraron a la fuerza en un apartamento en la provincia de Aceh y llevaron a dos hombres de veinte años a la policía por presuntamente tener relaciones homosexuales, siendo posteriormente condenados a 85 bastonazos. El 30 de abril, la policía irrumpe en una reunión privada de hombres homosexuales y bisexuales en Surabaya, arrestando a 14 de ellos para someterlos a pruebas de VIH sin su consentimiento. El 21 de mayo, la policía realiza una redada en el Atlantis Spa de Yakarta, deteniendo a 141 personas y acusando a 10 de ellas por celebrar una supuesta fiesta sexual. El 8 de junio, la policía de Medan arresta a cinco personas «sospechosas de ser lesbianas», ordenando a sus familiares que supervisen su conducta. Y el 2 de septiembre, la policía de la provincia de Java Occidental entra en una casa privada en la que se encontraba una docena de mujeres a las que expulsan de la aldea por ser sospechosas de ser lesbianas.

«Esto es parte de la actual campaña anti-LGBT en Indonesia que ha estado ocurriendo desde enero del año pasado (…). Human Rights Watch exige que la policía los libere y no compense cargos contra ellos», declara Andreas Harsono, miembro de Human Rights Watch en Indonesia, asegurando que el aumento de la discriminación hacia las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en Indonesia está relacionado con el surgimiento de un pensamiento islamista más conservador, cuyo último logro era conseguir un proyecto de ley para prohibir la presencia del colectivo LGBT en cualquier formato destinado a la televisión, incluyendo un sencillo anuncia de publicidad en la que denomina su Ley de Radiodifusión.

Fuente Universogay

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Indonesia se plantea que los latigazos a los condenados por homosexualidad no sean públicos para no desincentivar inversión extranjera

Lunes, 17 de julio de 2017
Comentarios desactivados en Indonesia se plantea que los latigazos a los condenados por homosexualidad no sean públicos para no desincentivar inversión extranjera

indonesia-latizagos-homofobia-696x522La provincia indonesia de Aceh podría ocultar a la vista del público los castigos físicos a los condenados por homosexualidad. La posible reforma ha sido discutida entre el presidente indonesio, Joko Widodo, y el recientemente elegido gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, y está motivada por el deterioro de imagen internacional que para Aceh en particular y para Indonesia en general supuso la difusión hace escasas semanas de la flagelación de dos jóvenes, de 20 y 23 años. Una mala fama que podría poner en riesgo la inversión extranjera. De aprobarse la decisión, los castigos se ejecutarían en el interior de las cárceles, sin público ni prensa.

El pasado mes de abril ya adelantábamos que los dos muchachos habían sido condenados a ser flagelados en público con una vara de ratán, después de ser grabados en vídeo, acosados y denunciados por sus propios vecinos. La condena se ejecutó en mayo, después de que pasaran además dos meses en prisión. El espectáculo público, cuyo objetivo “ejemplarizante” fue ensalzado por la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal (“imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”), trascendió sin embargo internacionalmente y las condenas no se hicieron esperar.

Algo que no ha gustado a las autoridades de Aceh y de Indonesia, que ante el temor de que lo sucedido desincentive la inversión extranjera se plantean ahora no suspender los castigos a las personas condenadas por homosexualidad, sino ejecutarlos privadamente en el interior de las prisiones, de forma que las imágenes no trasciendan a los medios de comunicación y no puedan ser difundidas a través de dispositivos móviles. Así lo habrían discutido el presidente indonesio y el nuevo gobernador de Aceh en una reciente reunión mantenida en Yakarta, la capital indonesia. Una muestra de hipocresía que la organización de derechos humanos Human Rights Watch ya ha denunciado. Está por ver, en cualquier caso, si la decisión llega a materializarse: según asegura The New York Times, la oficina del gobernador ha expresado que aún debe recibir el visto bueno de los “sabios” musulmanes y del Parlamento local.

En Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Indonesia: deterioro preocupante de los derechos LGTB

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Hace pocas semanas, por ejemplo, la policía detenía en Yakarta, la capital, a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades calificaron como “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es allí ilegal. El portavoz de la policía aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía. Semanas antes, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. Y en Java Occidental, la provincia más poblada del país, el jefe de policía ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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Se ejecuta la condena de 83 latigazos en público a dos jóvenes que mantuvieron relaciones homosexuales en Indonesia

Sábado, 27 de mayo de 2017
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_96168496_cd36f6f1-02c9-47aa-9c3a-3b47300cec7f“Repugnante espectáculo”. Así ha definido Amnistía Internacional la aplicación del brutal castigo infligido a dos hombres por tener sexo entre ellos en la región indonesia de Aceh. Como adelantamos a principios de abril, los jóvenes (de 20 y 23 años) fueron condenados y han recibido ahora 83 latigazos en público con una vara de ratán, ante una multitud que se reía, jaleaba y que lo grababa con sus teléfonos móviles, como si se tratara de un concierto. Illiza Sa’aduddin Djamal, alcaldesa de Banda Aceh, asegura querer “salvar a nuestra próxima generación. Imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”.

gettyimages-687064554La flagelación a la que han sido sometidos dos jóvenes acusados de “homosexualidad” en la región indonesia de Aceh es la primera que se ejecuta contra personas de la comunidad LGTB. El pasado 29 de marzo se presentó una denuncia por parte de los vecinos de un inmueble, que acusaban a la pareja de jóvenes de practicar la homosexualidad. Uno de los residentes grabó en vídeo a los denunciados, para posteriormente compartir las imágenes en las redes sociales. Al reconocer que eran una pareja gay, fueron detenidos y han estados dos meses recluidos. Por si no fuera suficiente, a la privación de libertad y a los latigazos se suma el escarnio público.

Josef Benedict, director adjunto para el Sureste Asiático y Oceanía de Amnistía Internacional, ha denunciado que “este repugnante espectáculo, llevado a cabo delante de más de un millar de espectadores que insultaban a las víctimas, es un acto de la máxima crueldad. La emboscada que sufrieron en su propio domicilio fue una invasión forzosa de su intimidad, y el ‘castigo’ que se les ha infligido hoy estaba concebido para humillarlos, además de para causarles lesiones físicas”.

gettyimages-687064464Desde Amnistía Internacional, además, han añadido que “las autoridades de Aceh y de Indonesia deben derogar de inmediato la ley que impone estos castigos, que constituyen un trato cruel, inhumano y degradante y podrían equivaler a tortura”. Asimismo, dejan claro que “las penas de flagelación y la criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son violaciones flagrantes del derecho internacional de los derechos humanos. La comunidad internacional debe presionar a Indonesia para crear un entorno más seguro para la comunidad LGBTI antes de que la situación se deteriore aún más. Nadie debe ser castigado por mantener relaciones sexuales consentidas”.

En muy diferentes términos se ha expresado la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal: “No les odiamos a ellos como seres humanos, pero no nos gusta lo que hacen”. Con estas palabras justifica la primera edil la ejecución de la pena a los jóvenes de 20 y 23 años, al tiempo que ha calificado la homosexualidad de “enfermedad” y, como tal, considera que se debe de prevenir para evitar que se extienda. Y más tristes aún son las palabras del padre de uno de los muchachos, víctima de la homofobia institucional de Aceh: “después de que se resuelva este problema, lo enviaremos a un internado islámico para que lo eduque para que ya no sea un desviado”.

Advertimos a nuestros lectores que las imágenes del vídeo, en el que se recogen varios momentos de la flagelación, son muy duras:

141 detenidos, acusados de participar en una supuesta orgía gay

El pasado domingo (21 de mayo) la policía de Indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”. La homosexualidad no es ilegal en el país, a excepción de la provincia conservadora de Aceh. No obstante, el portavoz de la policía de Yakarta, Raden Argo Yuwono, aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía de Indonesia. “Había personas homosexuales que fueron capturadas desnudándose y masturbándose”, explicaba el representante policial.

Por otra parte, hace tan solo un mes, ocho hombre eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay”. Ocurría en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Shinto Silitonga, el jefe de la policía local, declaraba que había 14 hombres en dos habitaciones de hotel viendo porno gay y realizando “actos sexuales desviados”. Las otras seis personas fueron puestas en libertad con cargos. A todos ellos se les acusaba, como en el caso de los 141 arrestados en Yakarta, bajo las moldeables normas contra la pornografía. Los organizadores se enfrentan a penas de hasta 15 años de prisión.

Creación de una policía específicamente LGTBfóbica

Anton Charliyan, jefe de policía de Java Occidental, ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGBT. Este anuncio, que ha coincidido con la flagelación a los dos jóvenes de Aceh, es extremadamente preocupante para la comunidad LGTB de Indonesia, que observa atemorizada cómo aumenta la represión contra la diversidad sexual y de género, deteriorándose forzosamente su calidad de vida.

Lejos de cualquier rastro de humanidad, el responsable de las que deberían ser las fuerzas de seguridad de esta provincia ha dicho esperar que “no haya seguidores en Java Occidental de ningún estilo de vida o tradición gay o LGBT”. A lo que ha añadido que “si hay alguien siguiéndolo, se enfrentará a la ley y a pesadas sanciones sociales. No serán aceptados por la sociedad”.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

En febrero de 2016 publicábamos un artículo que recogía cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada vez más a la población LGTB.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh (situada en la zona norte de Sumatra) y Sumatra Meridional.

En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Arrestan a 13 personas en Yakarta ante la sospecha de que estuvieran celebrando una «fiesta sexual»

Viernes, 2 de diciembre de 2016
Comentarios desactivados en Arrestan a 13 personas en Yakarta ante la sospecha de que estuvieran celebrando una «fiesta sexual»

780x580-noticias-islamic-defenders-forntLa policía arresta a 13 hombres en un apartamento de Yakarta después de que 50 miembros del grupo extremista Frente de los Defensores del Islam denunciara que estaba teniendo lugar una peligrosa «fiesta sexual».

La Policía de Yakarta ha detenido a 13 hombres el pasado sábado por participar en una supuesta “fiesta sexual gay. La detención se produjo a iniciativa de varios miembros del Frente de Defensores del Islam, aunque en ese territorio de Indonesia una actividad de ese tipo no constituiría ningún delito, por lo que ni la propia Policía sabe aún qué cargos podrán presentarse. Los hechos son un reflejo más de la ola de LGTBfobia que recorre Indonesia.

Según declaraba el portavoz de la Policía de Yakarta, Raden Prabowo Argo Yuwono, un miembro del Frente de Defensores del Islam, que vigilaba las redes sociales, tuvo noticia el pasado sábado de que en unos apartamentos del sur de Yakarta se planeaba una supuesta “fiesta sexual gay”. A pesar de que no había pruebas sólidas ni evidentes de que se estuviera cometiendo ningún crimen, unos 50 miembros del Frente de Defensores del Islam (FPI) irrumpen en un apartamento del complejo de apartamentos de la ciudad de Kalibata,  induciendo a la policía a detener a 13 personas, convencidos de que estaban celebrando una «fiesta sexual». La turba irrumpió en el apartamento a las 11 y media de la noche al grito de “Alá es grande” y acorraló a los allí aterrorizados presentes. A medianoche llegaron las fuerzas del orden, acompañadas del propio equipo de seguridad del edificio, y procedieron a la detención de los 13 hombres. Raden Prabowo Argo Yuwono, portavoz de la policía de Yakarta, declaraba el domingo, 27 de noviembre, que el incidente había comenzado después de una circular sobre la fiesta sexual fuera recibido por uno de los miembros del FPI, quien, antes de informar a la Policía de Panconran, se acerca hasta la dirección indicada en el mensaje, donde se encuentra con un grupo de hombres sin camiseta.

Acompañados por la policía y el personal de seguridad del edificio, la multitud entra en el apartamento y los agentes de policía se llevan a las personas que allí se encuentras bajo custodia. Sin embargo, el portavoz de la policía ha explicado que todavía están investigando si habrían cometido algún crimen realmente, puesto que los únicos artículos confiscados durante la redada fueron smartphones, preservativos y medicinas, concretamente, antirretrovirales para pacientes con VIH. «En realidad, no fueron detenidos, tan sólo retenidos para ser interrogados sobre las actividades que estaban llevando a cabo. Al no haber evidencia de actividades criminales, fueron enviados a sus casas», explica el portavoz de la policía.

Nada de ello es constitutivo de delito en Indonesia, donde las relaciones homosexuales tan solo están penadas en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.  Sin embargo, en los últimos tiempos no son extrañas las detenciones de personas LGTB por presión de los grupos ultrarreligiosos.

Varios grupos que trabajan en la defensa de los derechos humanos han manifestado su sorpresa y su indignación ante lo que consideran una violación de la privacidad, por lo que a quienes deberían haber detenido es a los miembros del FPI. «Para una agencia gubernamental que permita que tal cosa suceda, es aterrador. Es una advertencia para esta nación», dijo Hartoyo, director de Our Voice.

El FPI es un grupo radical, conocido por irrumpir en bares y clubes nocturnos. Además de presionar para evitar que estrellas pop, como Lady Gaga, actúen en Indonesia, han prometido continuar con este tipo de acciones. «Desde su nacimiento, el FPI ha luchado, y lo seguirá haciendo en el futuro, para defender lo que es bueno y para prohibir lo que es malo para la sociedad a toda costa», declara Novel Bamukmin, secretario general de este grupo radical en Jakarta. Bajo la mirada pusilánime del gobierno y la policía, el grupo ha endurecido su línea de acción, volviéndose poco a poco más peligroso para grupos minoritarios, como los hindúes, las sectas islámicas más pequeñas y la comunidad LGBT.

Human Rights Watch publicó un informe en agosto de 2016 titulado Estos juegos políticos arruinan nuestras vidas: la comunidad LGBT de Indonesia bajo amenaza, que detalla el fuerte crecimiento del sentimiento contra la comunidad LGBT en Indonesia.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

No se puede negar la belleza natural de Indonesia, un país de postal que oculta en su interior un infierno para la comunidad LGTB. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero dosmanzanzanas publicaba un post recogiendo cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada ver más a la población LGTB.

Recordemos que la provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más.En la propia Yakarta, la capital, las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga,  abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso.

Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

En marzo de 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada.

Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Universogay

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La policía de Indonesia detiene por “pornografía” a una pareja gay que subió a Facebook fotos besándose

Martes, 18 de octubre de 2016
Comentarios desactivados en La policía de Indonesia detiene por “pornografía” a una pareja gay que subió a Facebook fotos besándose

indonesia_beso_gay_01-768x432Se acumulan las informaciones negativas procedentes de Indonesia en relación al colectivo LGTB. La radicalización política del país se está transformando en un hostigamiento hacia cualquier expresión igualitaria. En este sentido, la policía ha informado de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor. Las autoridades, sin embargo, han calificado las imágenes como “pornografía”. A estos hechos se suman el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela para personas trans de Indonesia y la persecución de webs LGTB y apps de contactos gais, entre otras cosas.

Aunque ya han sido puestos en libertad, la pareja gay que fue detenida en Indonesia por subir a Facebook unas fotografías afectivas se enfrenta a una posible pena de prisión de hasta siete años. Para las autoridades, estas imágenes representan un fomento de la “pornografía LGTB, al mostrar dos hombres besuqueándose”. En el país de mayoría musulmana más poblado del mundo la “lascivia pública” está perseguida por la ley y cualquier muestra de diversidad suele considerarse una “ofensa a la moralidad”.

Los dos jóvenes, de 22 y 24 años (en la fotografía superior), aparecen con los torsos desnudos compartiendo besos y otras muestras de cariño, junto al texto “nuestro amor durará para siempre”. Taufik, que publicó las imágenes, ya las ha retirado de su muro, disculpándose y asegurando que “no se volverá a repetir”. Una postura comprensible al pensar que su juicio puede convertirse en un escarnio público. De hecho, muchos usuarios le han escrito mensajes ofensivos y homófobos y aún así dice que seguirá pidiendo perdón.

780x580-noticias-anuncio-discriminatorio-de-indonesiaDesgraciadamente, las tropelías LGTBfóbicas se acumulan en Indonesia. Por ejemplo, el gobierno de Indonesia publica una anuncio en el que busca una persona para cubrir un puesto de embajador de la juventud entre cuyos requisitos indica que tiene que demostrar que no pertenece a la comunidad LGTB. Concretamente, el Gobierno está buscando jóvenes con “creatividad” para ocupar una plaza como embajador y, al parecer, solo las personas heterosexuales cuentan con este talento. La convocatoria de la administración incluye, de matera textual, la exigencia de que los candidatos sean “mentalmente sanos, que no sean promiscuos ni con comportamiento sexual desviado, incluyendo personas LGTB, que debe probar mediante certificado médico”, dice el anuncio publicado por el Gerakan Nasional Pemuda Kreatif (Movimiento Nacional creativo para jóvenes), que pretende atraer candidatos, de entre 20 y 27 años de edad, siempre que sean estrictamente heterosexuales, para cubrir un puesto para un programa del Ministerio de Juventud y Deportes que tiene como objetivo buscar a jóvenes creativos en todos los campos que generen proyectos para ayudar al país a reducir el desempleo juvenil.

Desde las redes sociales o han tardado en criticar la ironía de esta convocatoria que busca personas creativas que no sean gays, algo tradicionalmente asociado, precisamente, a las personas de la comunidad LGTB. Un defensor de la igualdad del colectivo LGTB se ha preguntado retóricamente: “¿no saben que [la comunidad LGTB] es la columna vertebral de las artes y la industria creativa?”.

Asimismo, grupos en defensa de los derechos humanos no han dejado de resaltar la fuerte atmósfera de discriminación hacia las personas homosexuales, bisexuales y transexuales a pesar de la legalidad de las relaciones entre personas del mismo sexo, una discriminación que no ha dejado de incrementarse en los últimos meses.

 No obstante, además del apoyo de algunas personas jóvenes hacia las personas LGBT, algunos funcionarios han advertido de que el creciente aumento del sentimiento homófobo perjudicará las posibilidades de detener el aumento de las infecciones de VIH en el país. Entre 2007 y 2015, el VIH entre hombres que mantuvieron relaciones con otros hombres en Indonesia pasó del 5,4% al 25,8%, en contraste con la caída de las tasas globales. En parte, el miedo a la discriminación influye en una reducción de las pruebas de detección y, a su vez, esto ocasiona que las personas infectadas no tomen las oportunas medidas de prevención.

Cierra la única escuela musulmana para personas trans

Hace tan solo unos días la única escuela musulmana de toda Indonesia que admitía  a alumnos trans se ha visto obligada a cerrar sus puertas al ser señalada como promotora de la “inmoralidad”. Hasta el momento de su cierre, este centro ha sido uno de los referentes de tolerancia de la comunidad LGTB en el mundo musulmán. Para Agnes Dwi Rusjiyati, coordinadora local del grupo activista Bhinneka Tunggal, “por desgracia, en los últimos años los grupos intolerantes han ido imponiendo sus creencias rígidas en las personas”.  Y en marzo se clausuró la única mezquita que admitía personas transexuales

La estigmatización del colectivo LGTB en el ámbito educativo se ha intensificado en Indonesia, especialmente, desde principios de este año. En enero, Muhammad Nasir, ministro de Estudios Superiores de este país asiático apelaba a “normas morales” para perseguir a los alumnos LGTB en la universidad. Pero el sentimiento de odio se ha propagado como un virus en el resto de niveles educativos.

Muhammad Nasir, a la sazón ministro de Investigación, Tecnología y Estudios Superiores, aseveraba que el colectivo LGTB representa “una grave amenaza para la nación”. Nasir, además, negaba que las universidades sean el marco para la “discusión” o la elaboración de “trabajos científicos” relacionados con la comunidad LGTB, una circunstancia que calificaba de “grave”, por ser contraria a la “moral”.

Prohibición de apps de contactos gais y castración química

En febrero, las autoridades indonesias anunciaban su intención de solicitar que Facebook y WhatsApp eliminaran los emojis que aludían a la comunidad LGBT y bloquearan ciertas cuentas de Tumblr por su contenido. Desde el pasado mes de septiembre, por orden del Gobierno de Indonesia, se ha bloqueado Grindr y otras 80 aplicaciones (apps) de contactos gais, así como webs LGTB que, supuestamente, contribuyen a la “propaganda desviada”. Líderes musulmanes iniciaban una campaña contra el colectivo LGTB, poniendo en peligro incluso destinos turísticos como Bali, para posteriormente retener un cargamento de preservativos cuyo único objetivo era el de luchar contra el aumento del VIH en Indonesia y el mes pasado bloqueaban tres aplicaciones de citas

Pero Indonesia no es el único país con homofobia de estado que censura webs LGTB o que prohíbe o utiliza las apps de contacto para perjudicar a hombres gais. En países como los Emiratos Árabes tampoco está permitida la descarga de Grindr y en Egipto la policía utiliza estas apps para “cazar” homosexuales y enjuiciarlos.

Los detractores de los derechos LGTB en Indonesia han construido un peligroso discurso público de asociación de la pedofilia y la homosexualidad, algo similar a lo ocurrido en Rusia con los mensajes de grupos ultras como Occupy Pedofilyaj. Precisamente, por esta acientífica e injusta equiparación, resulta especialmente preocupante la denuncia que hace unas horas ha realizado Amnistía Internacional: el Gobierno empezará a aplicar la castración química a “pedófilos” y “violadores”.

Nadie defiende la impunidad de las personas que abusen de menores o de otros adultos. Según ha explicado Papang Hidayat, investigadora en Indonesia de Amnistía Internacional, “el abuso sexual de los niños es indescriptiblemente horrible. Pero someter a los delincuentes a la castración química o a ejecuciones no es justicia sino que es la adición de una crueldad a otra”. Algunos grupos de médicos han adelantado que se niegan a aplicar estas prácticas porque violan la ética médica. Y también violan el derecho internacional sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes que figura en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y en la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes (CAT), del que Indonesia es uno de los estados firmantes.

Sin embargo, a pesar de la crueldad de estas medidas para cualquier condenado, la castración química puede ser una peligrosa arma incluso para personas completamente inocentes. Falsas acusaciones o malentendidos por la ignorancia de la realidad LGTB pueden provocar la privación de la sexualidad física a personas que únicamente tengan una orientación sexual o una identidad de género diversa o contraria a la heteronormatividad.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

250px-locationindonesia_svgNo se puede negar la belleza natural de Indonesia, un país de postal que oculta en su interior un infierno para la comunidad LGTB. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero dosmanzanzanas publicaba un post recogiendo cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada ver más a la población LGTB.

Recordemos que la provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más.En la propia Yakarta, la capital, las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga,  abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso.

Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

En marzo de 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada.

Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays/Universogay

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Los homosexuales de Indonesia, víctimas de represión y ataques masivos poniendo en peligro el turismo en Bali

Jueves, 3 de marzo de 2016
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indogaysLa comunidad gay representa una “amenaza” y para combatirla hay que utilizar “técnicas de guerra moderna” insistió esta semana el ministro de Defensa Ryamizard Ryacudu.

La homosexualidad es un tema tabú en Indonesia, país musulmán más poblado del mundo.

Una oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en los últimos tiempos en Indonesia. Ya hemos recogido varios ejemplos de ello y en estos días hemos conocido nuevas noticias que confirman el clima de beligerancia creciente en el que, hasta hace no tanto tiempo, era uno de los países de mayoría musulmana menos hostiles con su población LGTB.
La pequeña comunidad homosexual de la conservadora Indonesia, país de amplia mayoría musulmana, sufre una súbita e inesperada campaña de represión, con batidas antigay o ataques ministeriales o religiosos.

El mes pasado, el ministro de Educación superior, Mohamad Nasir, había denunciado el apoyo psicológico propuesto a los estudiantes homosexuales por una universidad. Ello generó un duro debate y inició, según los militantes de derechos homosexuales, una campaña de represión.

Los pronunciamientos quizás más alarmantes, por los cargos de responsabilidad que ostentan, son los de miembros del Gobierno. El pasado mes de enero el ministro de Estudios Superiores, Mohamad Nasir, había denunciado el apoyo psicológico propuesto a los estudiantes homosexuales por una universidad. Ello generó un duro debate y inició, según los militantes de derechos homosexuales, una campaña de represión.abría la veda para el hostigamiento de los alumnos LGTB en las universidades indonesias.

Ahora el titular de Defensa eleva el tono y califica al movimiento LGTB como una amenaza potencialmente más peligrosa que las armas nucleares. Con una argumentación (por llamarlo de alguna manera) que no por ridícula resulta menos familiar, Ryamizard Ryacudu afirmó el lunes pasado que la población no heterosexual es un “arma ideológica” de la que se aprovecharían los enemigos extranjeros para “desviar la mentalidad de nuestra nación”. La comunidad gay representa una “amenaza” y para combatirla hay que utilizar “técnicas de guerra moderna” insistió esta semana el ministro de Defensa Ryamizard Ryacudu. “Es peligroso pues no se puede ver quienes son nuestros enemigos. Pues todo el mundo ha padecido un lavado de cerebro” favorable a los gays, aseguró el ministro al portal de noticias Tempo.

No ha sido la única bravata homófoba por parte de un político indonesio en los últimos días. El pasado viernes, el exministro de Información y Comunicación y actual diputado en el Parlamento Tifatul Sembering publicó un tuit en el que animaba a aplicar la pena de muerte a las personas homosexuales, citando para ello el Corán. Por fortuna, en esta ocasión parte de la propia comunidad musulmana y entre ellos el estudioso Akhmad Sahal rechazaron las palabras de Sembering. Recordaron para ello que citar el libro sagrado del islam para poner en la diana a determinados colectivos es uno de los distintivos del autodenominado Estado Islámico o Dáesh. El exministro reaccionó borrando el tuit pero, lejos de retirar sus palabras, se declaró víctima de una campaña de acoso.

Uno de los principales movimientos musulmanes del país, sin embargo, se ha unido al clima general de hostilidad contra la comunidad LGTB. El Nadhlatul Ulama (UN), organización islámica considerada moderada y que cuenta con más de cuarenta millones de miembros, emitió un comunicado el jueves pasado. En el escrito declaran las orientaciones no heterosexuales como incompatibles con la naturaleza humana e instan al Parlamento indonesio a criminalizar la homosexualidad y la defensa de los derechos LGTB. Por si fuera poco, el NU se permite recomendar la “rehabilitación de cada persona con características LGTB para que puedan volver a la normalidad”.

Para culminar la cascada de noticias negativas, la Asociación de Psiquiatras Indonesia (PDSKJI) ha clasificado recientemente la homosexualidad y la bisexualidad como “problemas psiquiátricos” y la transexualidad como un “trastorno mental”. En dirección contraria al consenso médico plenamente aceptado desde hace años, la PDSKJI afirma ahora que las orientaciones e identidades sexuales no mayoritarias son el resultado de influencias externas y que, por tanto, pueden ser “curadas” mediante tratamientos. Unos peligrosísimos planteamientos que han causado un enorme sufrimiento a sus víctimas en todo el mundo y que vienen a sumarse a la tendencia general de estigmatización de la población LGTB en el país.

El gobierno ha cerrado varios sitios LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero), prohibido emisiones televisadas y pedido la supresión de los emoticones específicos, como los que representan a hombres de la mano, o con la bandera arcoiris, en las aplicaciones de mensajería instantánea. Además, el gobierno de Indonesia ha legalizado una norma para que las cuentas de Tumblr no sean visibles por su contenido LGTB. Una prohibición que apunta directamente a las redes sociales en especial a la conocida Tumblr que, comenzando por aquellas cuentas que disponían de contenido LGTB, finalmente el gobierno ha tomado la determinación de eliminar el acceso a la misma. Azhar Hasyim, director de comunicaciones del Ministerio de Información, comunicó a todos que había mandando un mensaje a la dirección de Tumblr para afirmar que prohibiría todas las cuentas con contenido LGTB apoyándose en la ley indonesia que no tolera la pornografía y que data del pasado año 2008.

El consejo de los Ulemas de Indonesia, la más alta instancia del Islam, pide la criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Ya no serán sólo “desviadas” sino inconstitucionales, aseguró. Según la prensa, los parlamentarios reflexionan sobre una ley al respecto.

verry-idham-henyansyahHubo en el pasado ataques físicos y verbales contra los homosexuales. Pero la homosexualidad es legal en la mayoría del territorio, salvo en la muy conservadora provincia de Aceh, y los gays viven generalmente tranquilos.

Las causas de la controversia actual no son fáciles de determinar, pero se producen después de presiones de jefes religiosos y conservadores para reforzar la moral pública, con medidas contra la prostitución, la droga y el alcohol. Los más conservadores temen que la comunidad LGBT busque avances considerados como inmorales y contrarios a la cultura indonesia, como el matrimonio homosexual.

Los que trabajan con la comunidad LGBT aseguran por su lado que hay un aumento de abusos y de acoso a través de internet.

El Frente de defensores islámicos, un grupo radical, llevó a cabo batidas en pensiones de la ciudad de Bandung en busca de parejas del mismo sexo. En Yogyakarta, extremistas se congregaron ante una escuela islámica reputada por acoger a alumnos transgénero, antes de descubrir que éstos ya habían abandonado el lugar. “Es cada vez peor. Se ha convertido en algo peligroso para nosotros”, dice Ryan Korbarri, secretario general de la Asociación de defensa de los gays, Arus Pelangi. Esta campaña choca a los defensores de los derechos humanos en el extranjero.

La última excentricidad del alcalde de Tangerang, Arief R. Wismansyah, se produce durante un seminario sobre embarazos al sugerir que la fórmula de la pasta instantánea y la leche envasada hace que los bebés se vuelvan gays. En realidad se está refiriendo al hecho de que el ritmo de la sociedad actual de Indonesia impide a los padres proporcionar a sus hijos una alimentación más tradicional, abusando en ocasiones de comida preparada. Y según él, esta es la causa de que se hayan multiplicado los homosexuales. Todas estas declaraciones podrían incluso hacer gracia, si no fuera porque culminan una creciente escalada de acciones contra la comunidad LGTB que incluso podría llegar a perjudicar un motor de su economía, como es el turismo en la isla de Bali. Son las contradicciones de un gobierno que fomenta la homofobia, a pesar de que la homosexualidad no es delito en Indonesia.

En las últimas semanas un ofensivo hashtag se hacía popular en las redes sociales: #TolakLGBT, que vendría a significar «rechazar colectivo LGTB». Más recientemente activistas musulmanes lideraron una manifestación en contra de los homosexuales con el lema «LGTB es una enfermedad, no un derecho humano». El líder del Islamic People Forum (FUI), Forum del Pueblo Islámico, Muhammad Fuad, decía que «si se legaliza, esta enfermedad sería más contagiosa y dañina para nuestros hijos. ¿Por qué si quiera piden su legalización?». Por otro lado, en Tugu Yogyakart, una manifestación convocada por Solidaritas Perjuangan Semokras (SPD), Solidaridad para Luchar por la Democracia, convocada en apoyo de los derechos de la comunidad LGTB en Indonesia, terminaba en un enfrentamiento físico cuando la policía intentaba disolverla para evitar un choque más violento con FUI.

A veces es fácil olvidar que Bali, la denominada «isla de los dioses», el lugar donde David Bowie pidió que se esparcieran sus cenizas, está en Indonesia. Lejos de la predominancia musulmana del resto del país, la cultura predominante en la isla es la hindú, cuyo principal objetivo es el de atraer a turistas y viajeros de todo el mundo a un lugar completamente globalizado con la capacidad de hacer creer al viajero que está en un privilegiado espacio único y mágico. Un ambiente en el que una pareja de homosexuales quiso celebrar su matrimonio. De nacionalidad indonesia y estadounidense, lo que la pareja pretendía era una ceremonia simbólica, dado que ya estaban casados legalmente en los Estados Unidos. Siendo ilegal el matrimonio igualitario en Indonesia, lo que no pudieron evitar fue el escándalo entre las autoridades locales cuando las fotos del evento se difundieron a través de las redes sociales. Al no poder hacer nada contra ellos, iniciaron una caza de brujas para castigar a toda aquella persona que hubiera contribuido a la celebración de la boda, como la empleada de la compañía Four Seasons Sayan Resort, que organizó la ceremonia de «purificación de karma», que ha sido acusada de blasfemia religiosa y podría ser condenada a pasar hasta cinco años en la cárcel.

Toda esta escalada de despropósitos no demuestran otra cosa que el aumento de un clima hostil para la comunidad LGTB en Indonesia, lo que ha llevado a algunas multinacionales a modificar la manera en la que hacen sus negocios, y una vuelta a la clandestinidad de gays y lesbianas. Un clima que amenaza los fundamentos de la economía local de un destino como Bali, que mueve hasta 80 millones de dólares al año, que ponen en peligro las políticas del miedo y la discriminación, dado que estamos hablando de uno de los destinos turísticos más populares entre la comunidad gay internacional. De hecho, la escena gay nocturna de Bali es una de las más populares de todo el continente asiático, con su propio distrito gay y legiones de espectáculos de dragqueens y go-gós. Contradictoriamente a estas actuaciones, según las estadísticas, se trata de una de las comunidades homosexuales más amplias en Asia, llegando a constituir hasta la cuarta parte de la población total del país. Un colectivo considerablemente amplio que prefiere seguir viviendo en la clandestinidad, antes de compartir su condición con familia y amigos, según un integrante del grupo Nomadic Boys, por presiones sociales y religiosos.

El presidente indonesia Joko Widodo debe “condenar urgentemente esta retórica anti-LGBT de las autoridades antes de que abra la vía a nuevos abusos” comentó la ONG Human Rights Watch. El presidente permanece en silencio pero muchos miembros del colectivo gay confían en él. En efecto, las promesas de Jokowi, como es llamado en Indonesia, de luchar contra los abusos y defender a las minorías le han valido el apoyo de la casi totalidad de la comunidad LGBT, explica Teguh Iman, de Suara Kita, otra organización de defensa de los derechos homosexuales.

Fuente Agencias/Cáscara Amarga/Universogay/Dosmanzanas

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Entra en vigor en Aceh (Indonesia) la ley que penaliza las relaciones homosexuales con castigos físicos en público

Jueves, 29 de octubre de 2015
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noticias_file_foto_863842_1411568535Un nuevo rincón del mundo se convierte en un lugar aún peor para las personas LGTB, y van… Se trata de la provincia indonesia de Aceh, donde el pasado viernes entró en vigor la ley que su Parlamento aprobó en septiembre de 2014 y que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La ley, además, será de aplicación tanto a musulmanes como a no musulmanes.

Formalmente, la homosexualidad no es delito en Indonesia, el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es la provincia noroccidental de Aceh, en donde rige oficialmente la sharía o ley islámica desde 2005 (gracias a la autonomía que le fue concedida por Indonesia tras firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región) y donde el año pasado su Parlamento aprobó por unanimidad aplicar este degradante castigo físico a los casos, explícitamente descritos, de sexo anal entre hombres y de “frotamiento de partes del cuerpo entre mujeres para la estimulación”. Los azotes en público ya se aplicaban a los condenados por juegos de apuestas, consumo de alcohol y adulterio o muestras de afecto entre personas de distinto sexo fuera del matrimonio. La pena podrá ser conmutada por una multa de mil gramos de oro puro o cien meses (más de ocho años) de prisión y se aplicará tanto a musulmanes como al resto de la población, incluidos extranjeros.

“Los no musulmanes pueden elegir ser juzgados bajo la ‘sharía’ o bajo el código penal normal de Indonesia”, ha asegurado el responsable del departamento legal de la ‘sharía’ del Gobierno provincial, Syahrizal Abbas. La nueva legislación también criminaliza la violación y el acoso sexual. Todos aquellos que sean declarados culpables podrían enfrentarse a penas de al menos 40 latigazos, según una copia del texto a la que la agencia Reuters ha podido acceder.

Durante este tiempo, la esperanza de los activistas en favor derechos humanos de la región era que el Gobierno de Indonesia hiciese uso de su capacidad para bloquear la reforma, pero no ha sido así. Aceh se consolida de esta forma como el rincón más hostil de Indonesia para las personas LGTB. Un peligro adicional, sin embargo, viene dado por la posibilidad de que otras provincias con un perfil social y religioso parecido al de Aceh, como Sumatra Meridional o Java Oriental, sigan su ejemplo.

Grupos de defensa de los Derechos Humanos han advertido de que esta nueva ley podría criminalizar el sexo consensuado y poner obstáculos a la denuncia de violaciones. “Castigar a alguien que ha tenido sexo consentido con hasta 100 latigazos es despreciable”, ha asegurado el director de campañas de Amnistía Internacional en el sureste asiático, Josef Benedict. “Es una violación flagrante de los Derechos Humanos y debe ser derogada de forma inmediata”, ha añadido.

A Aceh se le otorgó en 2005 un estatus especial de autonomía, como parte de un acuerdo firmado con Yakarta para poner fin a décadas de violencia separatista, y fue entonces cuando se le dio la capacidad para introducir la ‘sharía’. A comienzos de año, un distrito de la provincia promulgó una ordenanza municipal que exigía a las escuelas educar a niños y niñas de forma separada, y otra en la que se prohibía a las mujeres sentarse a horcajadas sobre una motocicleta cuando es un conductor el que lleva el vehículo.

Ya antes de la aprobación de esta ley, nos habíamos hecho eco de la situación en Aceh. En el año 2010 relatábamos la indignación de grupos musulmanes ultraconservadores por la celebración de un certamen de belleza para mujeres transexuales, mientras que en 2013 recogíamos una primera iniciativa del ayuntamiento de la capital de la provincia, Banda Aceh, para introducir un castigo físico para quienes mantuviesen relaciones con personas del mismo sexo. Y a principios de este mismo mes de octubre dos mujeres eran detenidas acusadas de mantener relaciones lésbicas. Ellas se habrían librado por poco de recibir los latigazos, pero la policía islámica anunció que serían sometidas a “rehabilitación” en dependencias sociales.

Indonesia: entre lo malo y lo peor

Indonesia presenta una realidad diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga, abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso. Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

En marzo de este 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada. Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas y Ragap

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La foto de la primera boda pública LGBTI en Java provoca la polémica

Martes, 20 de octubre de 2015
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noticias_file_foto_1025681_1444991010Una boda entre un hombre y una mujer transexual ha dejado perplejos y confundidos a los residentes de una aldea en Indonesia. Se trata del primer acto público celebrado en el país de mayoría musulmana. Una foto del enlace celebrado el sábado 10 de octubre en la aldea de Cluntang, perteneciente al distrito de Boyolali, en Java central, se ha hecho viral en el Facebook. La ceremonia en sí tenía todas las características de una boda tradicional de Java. Ratu Airin Karla lucía un vestido de novia y tenía el pelo recogido en un sanggul (nudo) decorado con flores de jazmín mientras que su marido, Dumani, llevaba un beskap (camisa tradicional de Java).

La pareja se sentó en un escenario para recibir a los huéspedes, quienes se sorprendieron cuando descubrieron que la fiesta de la ‘acción de gracias’ era en realidad una ceremonia de boda. Detrás de ellos había una pancarta que decía: “La celebración de la unión de Ratu Airin Karla y Dumani. Danos tus bendiciones”.

Un funcionario de la aldea de Cluntang Suryati confirmó que la pareja no había solicitado un permiso de matrimonio. Además, sería imposible emitir un permiso que viola tanto la ley estatal y como la religiosa: “Sería imposible permitir tal matrimonio. Si lo permitimos, esto significaría que se legalizarían los matrimonios del mismo sexo”, dijo un representante de la administración local.

La homosexualidad y la transexualidad en Indonesia son consideradas un tabú por la sociedad y el gobierno. Hace unos días informábamos de la detención de dos mujeres acusadas de ser lesbianas que habían sido enviadas a rehabilitación… La provincia indonesia de Aceh aprobó en septiembre de 2014 una ley que castiga las relaciones homosexuales.

Las discusiones públicas de la homosexualidad en Indonesia han sido prohibidas por el hecho de que la sexualidad en ninguna forma es discutida o mostrada a través de fotos. La religión mayoritaria musulmana de ese país prohíbe la homosexualidad. En abril de 2014, musulmanes indonesios impidieron un seminario sobre gays, lesbianas y transexuales organizado por una universidad jesuita. En marzo pasado, el Consejo de Ulemas de Indonesia pidió la pena de muerte para quien cometa actos homosexuales… Sin embargo, en abril informábamos que se había abierto una escuela islámica en Indonesia para estudiantes transexuales.

El diario francés “Le Monde” publicó en 2010 un interesante artículo que ejemplifica a la perfección como, al igual que sucede con cristianismo o judaísmo, también las personas LGTB musulmanas intentan compatibilizar su fe con su orientación sexual o su identidad de género. En Yakarta, la capital de Indonesia, un salón de peluquería se transforma, dos noches por semana, en una mezquita en la que gays, lesbianas, transexuales y bisexuales musulmanes pueden rezar y profundizar su conocimiento del Corán.

La ley en Indonesia no permite a las personas transgénero cambiar legalmente su género o las personas homosexuales a contraer matrimonio.  Unas fotos de lo que parecía ser la boda gay entre un hombre americano y un balinés provocó indignación en la isla y condujeron a una investigación policial.

Fuente Ragap

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La comunidad LGTB de Aceh (Indonesia), atemorizada tras la aprobación de ley homófoba

Jueves, 8 de enero de 2015
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noticias_file_foto_863842_1411568535La provincia indonesia de Aceh aprobó en septiembre de 2014 una ley que castiga las relaciones homosexuales. Se trata de una provincia en la que rige la sharía gracias a la autonomía concedida por Indonesia al firmar la paz con los separatistas en 2005, poco después del tsunami que asoló la región. Las personas LGTB se han visto obligadas a replegarse y esconderse, mostrando de nuevo qué fácilmente se convierten en víctimas “colaterales” de acuerdos que dicen beneficiar a la mayoría.

La ley entrará en vigor a finales de 2015, pues las autoridades locales dicen querer “dar tiempo” a los residentes para que “se preparen”, y castigará las relaciones homosexuales con cien azotes en público con una vara de ratán. Como señalábamos en septiembre, el castigo se aplicará a los casos, explícitamente descritos, de sexo anal entre hombres y de “frotamiento de partes del cuerpo entre mujeres para la estimulación”. Los azotes en público ya se aplican a los condenados por juegos de apuestas, consumo de alcohol y adulterio o muestras de afecto entre personas de distinto sexo fuera del matrimonio. La pena podrá ser conmutada por una multa de mil gramos de oro puro o cien meses (más de ocho años) de prisión y se aplicará tanto a musulmanes como al resto de la población, incluidos extranjeros.

La aprobación de la norma ha provocado miedo entre las personas LGTB de la región. El grupo Violet Grey, por ejemplo, ha recomendado a sus 47 miembros que mantengan un perfil más bajo y que eviten mostrarse en público con sus parejas. “Tenemos más miedo, claro”, ha declarado uno de los miembros del grupo mientras quemaba los folletos, actas de reuniones y demás documentos que puedan resultar comprometedores para los socios.

Como es costumbre, las autoridades locales se justifican aludiendo motivos homófobos como que las personas LGTB suponen un riesgo para la comunidad. “Está prohibido [tener relaciones homosexuales] porque en el contexto de la sharía es algo vil. Tiene un impacto negativos en el desarrollo humano y afectaría a la comunidad”, ha afirmado Syahrizal Abbas, jefe del Departamento para la sharía de Aceh.

Con todo, la situación de las personas LGTB en esta provincia ya era difícil antes de la aprobación de esta ley. Aceh se encuentra entre las zonas más religiosas y conservadoras de Indonesia, donde la comunidad LGTB es objeto continuo de acoso. Un peligro adicional viene dado por la posibilidad de que otras provincias con un perfil social y religioso parecido, como Sumatra Meridional o Java Oriental, sigan su ejemplo. Los colectivos LGTB esperan que el presidente indonesio, Joko Widodo, intervenga y solicite cambios en la legislación.

El origen de esta situación se remonta a 2005, año en el que el gobierno indonesio firmó la paz con  la insurgencia separatista a cambio de la concesión de autonomía a la provincia que derivó en la introducción de la ley islámica (sharía). Este acuerdo de paz vino propiciado por el devastador tsunami que asoló la región a finales de 2004. Una circunstancia que curiosamente los medios de comunicación españoles han retratado de forma idealizada, olvidando que “la paz” propiciada por el tsunami ha permitido a los antiguos separatistas imponer la ley islámica y empujar a la marginalidad a la comunidad LGTB. No es el caso, por ejemplo, del británico The Daily Mail, que también han señalado esta circunstancia a propósito del aniversario del tsunami, aunque sí recogen el aspecto más oscuro.

Indonesia: una situación diversa para las personas LGTB

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es precisamente la provincia de Aceh, a la que ya en varias ocasiones habíamos aludido antes de la aprobación de su nueva legislación homófoba. En el año 2010 recogíamos la indignación de grupos musulmanes ultraconservadores por la celebración de un certamen de belleza para mujeres transexuales, mientras que en 2013 nos hacíamos eco de la iniciativa del ayuntamiento de la capital de la provincia, Banda Aceh, de introducir también un castigo físico similar al aprobado finalmente por el Parlamento de la provincia.

En otros lugares del país, sin embargo, existe una actitud más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales en Indonesia no se limita por desgracia a Aceh. En la propia Yakarta las autoridades prohibieron hace dos años un concierto de Lady Gaga, abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso. Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

Indonesia también ha votado recientemente en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2 % opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas

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La provincia indoesia de Aceh aprueba aprueba finalmente castigar con 100 latigazos las relaciones gays

Lunes, 29 de septiembre de 2014
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noticias_file_foto_863842_1411568535Como habíamos anunciado, los legisladores de la provincia indonesia de Aceh, la única del país donde se aplica la ley islámica, han dado luz verde a una ley que permite el uso del castigo físico contra las personas que mantengan relaciones homosexuales. El castigo se ejecutaría con una vara larga de madera y en público con el fin de aleccionar a la población. Conforme al nuevo decreto, aquellos que practiquen sexo con personas de su mismo género serán penados con hasta 100 latigazos, en una decisión calificada como “un enorme paso atrás” por las organizaciones pro derechos humanos.

 “Un enorme paso hacia atrás”, así califican las organizaciones dedicadas a los derechos humanos las nuevas leyes aprobadas en la conservadora provincia indonesia de Aceh. Es la única zona de la nación de mayoría musulmana, lo que les ha llevado a aplicar la sharia, la ley islámica, que ordena azotes públicos para los juegos de azar, el consumo de alcohol, mantener sexo fuera del matrimonio o con una persona de tu mismo sexo.

Dicha ley, además, prohíbe explícitamente el sexo anal entre hombres así como los “frotamientos de las partes del cuerpo de la mujer para estimularse,por lo que la homosexualidad, técnicamente, es ilegal por primera vez en Aceh. Amnistía Internacional, quien pide el fin de los castigos físicos en la región, ha instado los legisladores locales en un comunicado a «retirar de inmediato o revisar la disposición de la ordenanza que viola los derechos humanos“.

La ordenanza también será la primera en la provincia que se aplicará a los no musulmanes, tanto indonesios como extranjeros. Amnistía Internacional califica la flagelación como un crimen contra las leyes internacionales sobre la tortura y los derechos humanos por lo que ha pedido que se termine con esta práctica en Aceh. El principal valedor de esta ley, Ramli Sulaiman del partido Aceh, ha celebrado que esta reforma salga adelante. Ahora, la pelota está en el tejado del Ministerio del Interior de Indonesia, quien puede tumbar la ley por violación de los derechos humanos. Amnistía Internacional, que ha pedido que se ponga fin a la flagelación, exigió que la ordenanza quedara derogada inmediatamente. “Criminalizar a los individuos según su orientación sexual es un duro golpe para la igualdad en Indonesia”, declaró Richar Bennett, director de Amnistía Internacional en Asia y el Pacífico. La nueva regulación será aplicada también contra personas no musulmanas y extranjeros.

repositorio_obj_5563_1411568071El castigo físico ya es utilizado en esta región autónoma indonesia por delitos como beber alcohol, apostar y mantener relaciones fuera del matrimonio. “El azotamiento es cruel, inhumano y un castigo degradante que está claramente prohibido por la legislación internacional. Las víctimas no solo experimentan dolor y humillación, a menudo también se enfrentan a daños físicos y psicológicos de largo plazo”, sentencia Bennett.

Bennett considera que la ley aumentará el “clima de homofobia, miedo y hostigamiento que muchos sufren ya en Aceh”. Los azotes se llevarán a cabo con palos de ratán en público y están dirigidos a humillar más que a causar dolor físico. La ley debe ser aprobada por el Ministerio del Interior en Yakarta, que indicó la semana pasada que podría anular la norma por respeto a los derechos humanos. Sin embargo el jefe de la comisión que redactó el proyecto de ley, Ramli Sulaimán, asegura que todos los organismos pertinentes en Yakarta habían dado luz verde.

Desde el 2010, al menos 156 personas han sido condenadas a castigos físicos en Aceh, según datos de la organización. En el año 2001 el gobierno indonesio concedió a Aceh mayores poderes de autonomía para suavizar el proceso separatista abierto en la región desde hacía décadas. Desde entonces, esta provincia de mayoría musulmana está imponiendo la ley islámica de la sharia. Su legislación prohíbe el consumo de alcohol, el juego, la fraternización a hombres y mujeres solteros y las muestras de afecto fuera del matrimonio y a las mujeres musulmanes en Aceh cantar o bailar, impuso el hiyab y el toque de queda nocturno. La barbarie de los musulmanes más radicales y machistas en la interpretación y aplicación de la sharia llega hasta el punto de condenar por adulterio a una mujer violada por varios hombres. Las flagelaciones públicas se han convertido en la forma de castigo preferida por las autoridades para dar ejemplo. Y pese a lo que pueda parecer, esta reforma es más suave que la que el parlamento de Aceh intentó imponer en 2009 y que condenaba el adulterio con pena muerte por lapidación. Una medida anulada por el gobernador ante la indignación internacional.

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Testimonio de Setya El

Lunes, 9 de junio de 2014
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indonesia-lesbianas1En el pasado encuentro de la sección de asuntos religiosos de la FELGTB se nos entrego un folleto publicado por la European Forum of LGTB Christian Groups y el buen Bernardo Yoel ha pedido que se publiquen poco a poco los testimonios. Así que desde hoy iré poniendo, uno a uno, los 12 testimonios. Aquí tenéis el décimo:

 Setya El es una mujer musulmana Yakarta/Indonesia, que se sentía diferente desde la primera infancia. Releer las Sagradas Escrituras le ayuda a encontrar el designio de Dios en su vida.

Llegué a una autocomprension de que yo era diferente de muchos de mis amigos, porque no me gustaba jugar con otras niñas de mi edad. Yo prefería jugar con los chicos. Me gustaban sus juegos y sus juguetes mejor que jugar con las muñecas que mis padres me dieron.

Cuando crecí, me aprecio difícil practicar mi fe (Islam). Yo no quería llevar ‘mukena’ (vestido de mujer en la oración en el Islam), pero ¿Las personas me mirarían si llevaba un vestido de hombre? ¿Estaría de pie entre los hombres o entre las mujeres?

Mi familia todavía no sabe que soy lesbiana. Siempre me presionaron para que me casara, sobre todo porque ahora estoy en mis treinta, una edad considerada critica para una mujer para la mayoría de la gente de mi país. Pero hasta ahora siempre podía encontrar una razón para retrasar el casarme.

Soy afortunada porque me enteré de programas organizados por el Seminario Teológico de Yakarta (STY) y el Instituto Ardhanary (una organización de lesbianas). Aprendí que las Escrituras tienen que ser releídas y reinterpretadas con prudencia, para que podamos encontrar el mensaje para que la gente del pasado y lo que significa la actualidad. Deseo que el STY continúe su lucha para ayudar a las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGTB) como yo para encontrar el designio de Dios en nuestra vida.”

Fuente: Solidaricémonosjuntas – Global Justice Institute; European Forum of LGTB Christian Groups, vía Foro Cristianos gays

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