Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Tsunami’

Inminente Tsunami a la Biblia.

Viernes, 12 de mayo de 2017

502014164_univ_sqr_xlEn este momento se están formando, en el alto océano de las tendencias históricas, diversos tsunamis que sacudirán fuertemente las playas de lecturas bíblicas en un futuro no definido todavía.

Constituyen, desde ya, una amenaza a la tradicional lectura de la Biblia, tal como se practica en incontables Comunidades cristianas de todo el mundo.

Son agitaciones de diversos tipos, como aquellas provenientes de exacerbaciones de un tipo de lectura bíblica largamente practicado por las Iglesias históricas: una lectura fundamentalista.

……………………

Hay agitaciones provenientes de los Estudios bíblicos-científicos, siendo éstas las que intento comentar acá. Sea como sea, a corto o mediano plazo, la cuestión de la lectura bíblica en consonancia con los tiempos que vivimos tiene que figurar en la Agenda de las Iglesias preocupadas por el modo en que sus fieles leen la Biblia.

Acá me propongo presentar dos “ondas” del “tsunami científico”, una referida a los Campos de lectura del Antiguo Testamento y otra que alcanza las playas del Nuevo Testamento.

Ambas están formadas por la conjunción de dos Ciencias que tuvieron intensa evolución en los últimos cincuenta años (del Concilio Vaticano II en adelante): la nueva Arqueología bíblica y la Ciencia lingüística (ver de Oliveira, Reviravolta linguística, Loyola, São Paulo, 1996), que está reformulando nuestros conocimientos sobre Jesús de Nazaret, por ejemplo.

Veamos esos dos puntos.

El Antiguo Testamento: ¿Israel es realmente el Pueblo Elegido de Dios?

Hasta hace unos cincuenta años atrás, las excavaciones realizadas en lugares mencionados en la Biblia servían básicamente para probar que “La Biblia tenía razón” (como reza el título del famoso libro de Werner Keller, 1956). Esas excavaciones acostumbraban ser financiadas por Instituciones religiosas o por el Estado de Israel.

Pero en los últimos años, la Arqueología bíblica fue ganando autonomía: la llamada “Nueva Arqueología”, que encuentra una de sus expresiones más conocidas en el libro “La Biblia no tenía razón”, del arqueólogo judío Israel Finkelstein (Editora Girafa de São Paulo, 2003).

El título original del libro es: “La Biblia desenterrada”. La tierra, exhaustivamente excavada (algunas veces en más de diez estratos, como en el caso de los sitios arqueológicos en Jericó, por ejemplo), nos enseña una historia de los Pueblos bíblicos. Su autoridad supera la de los textos bíblicos porque no queda sujeta a imaginaciones. Se agranda la capacidad siempre mayor de entender lenguas antiguas desaparecidas desde hace mucho tiempo.

Cuando se encuentran “ostracos” (pedazos quebrados de antiguos vasos o jarros) con palabras grabadas, la agitación en todos los campos de la excavación es general. Esos pequeños pedazos de barro adquieren una autoridad impresionante. Esa nueva autoridad “arqueológica” es un tsunami, porque en muchos casos contradice lo que se lee en la Biblia y eso hizo que Finkelstein llegase a declarar: “la Biblia es un magnífico producto de la imaginación humana”. Nada tiene que ver con la historia real.

Doy dos ejemplos.

1º La Biblia cuenta, en el Libro del Éxodo, que, en una fecha indeterminada entre los Siglos V y XII a.C., un contingente enorme de hebreos huyendo de la esclavitud en Egipto (aprox. 600.000 personas) habría cruzado el desierto del Sinaí durante cuarenta años, para finalmente alcanzar la Tierra que les había sido prometida por Yhwh, la tierra de Canaán.

Los cananitas, sus antiguos habitantes, habrían sido exterminados o sojuzgados, la Ciudad de Jericó conquistada, así también los poblados mencionados en la Biblia como Berseba y Edom.

Ahora bien, entre los documentos (escritos o grabados en piedra) de Egipto, no se encuentra ninguna referencia a alguna transmigración poblacional de esa amplitud. Y vale pensar que las Crónicas del antiguo Egipto son renombradas por la cobertura exhaustiva de su historia ¿Cómo no se encontró en el desierto de Sinaí ninguna huella del pasaje de una multitud tan grande (restos de Campamentos, etc.)? Y ¿cómo entender que las tierras excavadas en Jericó, Beseba y Edom (jarros, vasos, “ostracos”, estatuelas, objetos de uso doméstico y agrario) solo muestran señales de épocas posteriores a las señaladas en los textos bíblicos?

Lo que acabo de escribir es particularmente importante en relación a los relatos bíblicos acerca de los reinados de David y Salomón, que habitualmente se los fecha alrededor del año 1000. Ahora bien; los primeros testimonios arqueológicos de una gran Monarquía se refieren a los años 900 a 800, es decir, por lo menos cien años después.

En tiempos de David, Jerusalén era una pequeña aldea sin importancia y su modesto Santuario era igual a muchos otros de su época. Su grandeza viene mucho después, durante la dinastía de los Anri y particularmente en tiempos de Ezequías (727-697).

No se trata acá de dudar de la existencia de David y Salomón, sino de averiguar sus reales jurisdicciones. Ahora bien, puestos a creer en los resultados de las excavaciones, ellas fueron probablemente muy restringidas. En vez de un gran Reino unido (el Israel de los textos), había dos Reinos, uno en el Norte (llamado Israel) y otro en el Sur (llamado Judá). La exaltación de un Israel unido y poderoso, con su Templo en Jerusalén, en el reinado de David, es una construcción al mismo tiempo teológica (Ihwh reina) y política (David reina), una construcción literaria dirigida contra el poder extranjero, especialmente el poder de Asiria.

A medida que la Saga de David se fue expandiendo, muchos vinieron a habitar Jerusalén para vivir cerca del gran Santuario, pero tuvieron que pagar un muy alto precio: aceptar la dinastía davídica autoritaria y la soberanía sacerdotal del Templo de Jerusalén.

Sería posible multiplicar los ejemplos. Basta decir que, con la nueva Arqueología, se cae el Mito del “Pueblo elegido”, de un “Pueblo de Dios” diferente de los demás, guiados por Ihwh. Se cae el Mito de Abraham y de los Patriarcas, y la historia de la Conquista de Canaán por los israelitas. Aparece un pueblo hebreo común, cuya historia es igual a la de los demás pueblos de la Región y de la época.

2º Los israelitas no vinieron de afuera, siempre vivieron en Palestina, no son un pueblo migrante, liderado por Ihwh. Como los demás pueblos, su historia está hecha de terreno cotidiano, de lucha por sobrevivir.

Con esto estamos fuera del “Gran Relato”, que se inicia con la historia de Adán y Eva y se termina con la “consumación de los siglos”, afuera del universo de las “grandes verdades.

Así se expresa un estudioso nada sospechoso, el jesuita francés Joseph Moingt: “muy recientes obras ponen en cuestión el conjunto de la historiografía bíblica y autores muy serios hablan abiertamente de una invención de la Biblia, incluso del pueblo judío” (Moingt, J., Croire quand même, Temps Présent, Paris, 2011. Veja também, do mesmo escritor: Faire bouger l’Église catholique, Desclée de Brouwer, Paris, 2012 – Fazer a Igreja católica se mexer – NdR).

………………………

El Nuevo Testamento: ¿Jesús de Nazaret es realmente el Ungido de Dios?

Yo mismo trabajé en detalle unos análisis de la figura de Jesús en mi libro ‘Em busca de Jesus de Nazaré: uma análise literária’, publicado por la Editora Paulus de San Pablo en 2016. Aquí apenas señalo el contraste entre el Jesús que nos ha sido presentado tradicionalmente y el Jesús que nos viene “como un tsunami” a derrumbar verdades largamente aceptadas. Recurro al Artículo ‘Un nuevo paradigma em arqueologia?’, con autoría de José Maria Vigil (Revista Alternativas, Managua, 22, n. 49, enero-junio 2016, 61-90).

El Jesús tradicional es “Dios mismo en persona, que, en la plenitud de los tiempos, se encarnó en el pueblo elegido por Dios desde Abraham, para llevar a plenitud la revelación realizada en la Primera Alianza entre Dios y su Pueblo. A lo largo de su vida pública, ese Mesías, Ungido por Dios, predicó el evangelio de salvación y fundó personalmente la Iglesia, estableciéndola sobre Pedro y los Apóstoles. Ejecutado por los romanos, resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, como estaba predicho, y después subió al Cielo, de donde envió al Espíritu Santo en Pentecostés, que cuida la verdad y el crecimiento de la Iglesia, que goza la promesa de que las Puertas del Infierno no prevalecerán sobre ella, hasta el final de los tiempos” (art. cit. 74)

¡Qué contraste con lo que un análisis literario de los Evangelios nos informa acerca de Jesús! Podemos hacer una nueva imagen de Jesús con las siguientes palabras:

“Jesús no se proclamó a sí mismo como Mesías (Cristo) y hasta rechazaba que lo llamasen como tal. Nunca pensó ser Dios, igual al Padre del Cielo, de la manera en que el Evangelio tardío de Juan (alrededor del año 100) lo presenta.

“Jesús no se predicó a sí mismo, sino que habló del Reino de Dios y del empoderamiento concedido por Dios a los menos afortunados, a los empobrecidos, a los impuros, a los que eran social y religiosamente marginados. Convocó a una conversión radical en el sentido de una vida de justicia y misericordia” (art. cit. 69)

Este tsunami científico ¿es malo o es bueno?

El impacto del tsunami científico sobre la lectura de la Biblia solo puede ser valorizado correctamente cuando se toma en cuenta el tsunami fundamentalista. Es contra ese último tsunami que las Iglesias tienen que levantar urgentemente un dique seguro, pues amenaza inundar completamente los campos cristianos. En contraste, el tsunami científico puede ser beneficioso y saludable.

Claro que la lectura de la Biblia es de difícil asimilación puesto que da la impresión de derrumbar santuarios donde nos sentíamos tan bien (siguiendo el ejemplo de nuestros padres) y de pasar por encima de las ideas que nos fueron transmitidas con tanto cariño.

Cuando la Ciencia nos dice que la Biblia “no tiene razón”, tenemos que recordar que aquí no se trata de “tener razón”, sino de “tener alma, tener espíritu”.

Una buena reacción ante el tsunami científico me parece ser la formulada por Joseph Moingt cuando escribe “creer a pesar de todo” (‘croire quand même’). Es verdad: la Biblia es una construcción imaginaria, la más grande y la más antigua de todas las construcciones imaginarias de la cultura occidental. Atravesó siglos y todavía perdura, no a causa de su valor histórico, sino por los valores éticos que expresa:

– el amor al prójimo

– el perdón

– el acogimiento

– la fraternidad

– la misericordia

– la fe

– la esperanza

– el universalismo

– la sensibilidad por los marginados y sufrientes.

Hay, ciertamente, pasajes en la Biblia que contradicen esas posturas. Porque la Biblia no es la palabra de Dios, sino la palabra humana acerca de Dios (Schillebeeckx). Ella participa de la incongruencia y provisionalidad inherentes a toda palabra humana. Pero no se puede dejar de admirar la fe consistente que atraviesa la lectura bíblica.

Hay quien sitúa la redacción de la Biblia en una época (el Siglo VII aC) en que todo el mundo parecía sacudido por impulsos humanitarios, agitados por un fermento espiritual poderoso.

Es impresionante verificar que figuras como Confucio en China (550-480 aC), Buda en India (560-480), Zaratustra en Irán (final del Siglo VIII), los Filósofos jonios en Grecia y los grandes Profetas hebreos (Ezequiel, Isaías, Jeremías) surgen aproximadamente en la misma época.

Hay quien habla acá de “época axial” y sugiere que nosotros estamos pasando por una nueva “época axial”, en la que todas las verdades recibidas son cuestionadas y aparecen nuevos impulsos (véase Zygmunt Bauman con su idea de “liquidez”).

No podemos sino quedar impresionadas(os) por la creatividad espiritual del pueblo hebreo, que consiguió expresar a través de narraciones originales asuntos y desafíos que aun hoy nos tocan y darles un cuño ético inconfundible, diferente de la literatura dinástica, guerrera y violenta, endémica en tantas otras culturas.

Ninguna literatura habla de los pobres como habla la Biblia. Eso, por sí solo, ya basta para “creer a pesar de todo”.

Eduardo Hornaert

Fuente Atrio

Biblia, Espiritualidad , , ,

La comunidad LGTB de Aceh (Indonesia), atemorizada tras la aprobación de ley homófoba

Jueves, 8 de enero de 2015

noticias_file_foto_863842_1411568535La provincia indonesia de Aceh aprobó en septiembre de 2014 una ley que castiga las relaciones homosexuales. Se trata de una provincia en la que rige la sharía gracias a la autonomía concedida por Indonesia al firmar la paz con los separatistas en 2005, poco después del tsunami que asoló la región. Las personas LGTB se han visto obligadas a replegarse y esconderse, mostrando de nuevo qué fácilmente se convierten en víctimas “colaterales” de acuerdos que dicen beneficiar a la mayoría.

La ley entrará en vigor a finales de 2015, pues las autoridades locales dicen querer “dar tiempo” a los residentes para que “se preparen”, y castigará las relaciones homosexuales con cien azotes en público con una vara de ratán. Como señalábamos en septiembre, el castigo se aplicará a los casos, explícitamente descritos, de sexo anal entre hombres y de “frotamiento de partes del cuerpo entre mujeres para la estimulación”. Los azotes en público ya se aplican a los condenados por juegos de apuestas, consumo de alcohol y adulterio o muestras de afecto entre personas de distinto sexo fuera del matrimonio. La pena podrá ser conmutada por una multa de mil gramos de oro puro o cien meses (más de ocho años) de prisión y se aplicará tanto a musulmanes como al resto de la población, incluidos extranjeros.

La aprobación de la norma ha provocado miedo entre las personas LGTB de la región. El grupo Violet Grey, por ejemplo, ha recomendado a sus 47 miembros que mantengan un perfil más bajo y que eviten mostrarse en público con sus parejas. “Tenemos más miedo, claro”, ha declarado uno de los miembros del grupo mientras quemaba los folletos, actas de reuniones y demás documentos que puedan resultar comprometedores para los socios.

Como es costumbre, las autoridades locales se justifican aludiendo motivos homófobos como que las personas LGTB suponen un riesgo para la comunidad. “Está prohibido [tener relaciones homosexuales] porque en el contexto de la sharía es algo vil. Tiene un impacto negativos en el desarrollo humano y afectaría a la comunidad”, ha afirmado Syahrizal Abbas, jefe del Departamento para la sharía de Aceh.

Con todo, la situación de las personas LGTB en esta provincia ya era difícil antes de la aprobación de esta ley. Aceh se encuentra entre las zonas más religiosas y conservadoras de Indonesia, donde la comunidad LGTB es objeto continuo de acoso. Un peligro adicional viene dado por la posibilidad de que otras provincias con un perfil social y religioso parecido, como Sumatra Meridional o Java Oriental, sigan su ejemplo. Los colectivos LGTB esperan que el presidente indonesio, Joko Widodo, intervenga y solicite cambios en la legislación.

El origen de esta situación se remonta a 2005, año en el que el gobierno indonesio firmó la paz con  la insurgencia separatista a cambio de la concesión de autonomía a la provincia que derivó en la introducción de la ley islámica (sharía). Este acuerdo de paz vino propiciado por el devastador tsunami que asoló la región a finales de 2004. Una circunstancia que curiosamente los medios de comunicación españoles han retratado de forma idealizada, olvidando que “la paz” propiciada por el tsunami ha permitido a los antiguos separatistas imponer la ley islámica y empujar a la marginalidad a la comunidad LGTB. No es el caso, por ejemplo, del británico The Daily Mail, que también han señalado esta circunstancia a propósito del aniversario del tsunami, aunque sí recogen el aspecto más oscuro.

Indonesia: una situación diversa para las personas LGTB

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es precisamente la provincia de Aceh, a la que ya en varias ocasiones habíamos aludido antes de la aprobación de su nueva legislación homófoba. En el año 2010 recogíamos la indignación de grupos musulmanes ultraconservadores por la celebración de un certamen de belleza para mujeres transexuales, mientras que en 2013 nos hacíamos eco de la iniciativa del ayuntamiento de la capital de la provincia, Banda Aceh, de introducir también un castigo físico similar al aprobado finalmente por el Parlamento de la provincia.

En otros lugares del país, sin embargo, existe una actitud más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales en Indonesia no se limita por desgracia a Aceh. En la propia Yakarta las autoridades prohibieron hace dos años un concierto de Lady Gaga, abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso. Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

Indonesia también ha votado recientemente en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2 % opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas

Homofobia/ Transfobia., Islam , , , , , , , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.