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“Aquí seréis felices”: refugiados LGTB chechenos empiezan una nueva vida en Canadá

Lunes, 5 de febrero de 2018

refugiado-checheno-canada-300x159canadian-flag-700Acude nervioso a la entrevista de CBC, la radiotelevisión pública canadiense. Mientras se cubre la cabeza con la capucha de su sudadera, insiste en que su identidad no sea revelada. “Tengo miedo por mi vida y por mi familia”, asegura nada más empezar.

Se trata de un superviviente de la brutal persecución homófoba iniciada en Chechenia el pasado año 2017. La pasada primavera nos llegaban noticias estremecedoras de esta república rusa: al menos 100 personas habrían sido detenidas, torturadas y encarceladas , “sospechosas” de ser homosexuales. Algunas fuentes hablaban incluso de la existencia de verdaderos campos de exterminio. Elena Milashina, periodista del diario que reportó los hechos el pasado abril, ya anunciaba que les constaba la existencia de cuatro cárceles secretas donde se mantenían detenidas a personas LGTB y donde estas eran golpeadas, torturadas y asesinadas.

A pesar del miedo, uno de los testigos de este horror accedió a ser entrevistado el pasado septiembre en Canadá, país donde se encontraba refugiado desde hacía dos meses. Según declaró, aceptó a responder a las preguntas de los periodistas ya que “le dolía el alma”. Le dolía por todos aquellos que han tenido que pasar por esta odisea, por todos aquellos que aún están sufriendo esta atroz persecución. Según decía, explicar su historia era también una manera de decir ‘gracias’ a todos aquellos que le habían ayudado a escapar.

Su particular calvario empezó cuando varios militares irrumpieron en su puesto de trabajo para arrestarlo, intoducirlo por la fuerza en el maletero de un coche y llevarlo a una comisaría secreta, donde fue golpeado y torturado. En la entrevista, explica que fue víctima de todo tipo de golpes y patadas, e incluso de electroshocks. “Con tan solo experimentar los electroshocks una vez es suficiente para darte cuenta de que no quieres soportarlo ni una vez más. Eso fue lo más difícil de todo”, aseguró. El objetivo de estas torturas: que revelara información sobre otros hombres homosexuales. Aún así, en un arrebato de valentía, les dio nombres falsos para que nadie más tuviera que pasar por semejante tortura.

Después de tres semanas, fue liberado juntamente con otros detenidos. Sus familias fueron informadas. En la entrevista, prefirió no hablar de la reacción de su familia cuando conocieron lo ocurrido. Finalmente, consiguió ponerse en contacto con una organización de derechos humanos, quienes le ayudaron a huir a Moscú primero, para desde allí empezar su viaje hacia Canadá.

El ‘plan secreto’ del gobierno canadiense

Poco después de que los medios internacionales sacaran a la luz las primeras noticias sobre la persecución homófoba en Chechenia, el gobierno de Canadá condenó los hechos pero lamentaba no poder hacer nada para ayudar a las víctimas puesto que estas aún se encontraban en territorio ruso. No obstante, el ejecutivo presidido por Justin Trudeau ya había puesto en marcha un plan oculto, del que ya informamos hace unos meses.

Todo empezó gracias a la organización Rainbow Railroad, una ONG canadiense que ayuda a personas que han sido víctimas de persecución por su orientación sexoafectiva o su identidad de género en todo el mundo. Rainbow Railroad consiguió alertar al gobierno canadiense sobre la gravedad de la situación en Chechenia, y presionó para que se tomaran medidas. Después de recibir presiones por parte de esta y otras organizaciones como Human Rights Watch, el gobierno de Justin Trudeau se comprometió a actuar, pese al riesgo en que ello ponía las ya deterioradas relaciones entre Rusia y Canadá.

Una vía secreta para escapar

El Gobierno de Canadá y Rainbow Railroad iniciaron una colaboración con Russian LGBT Network, organización LGTB rusa que ha ayudado a decenas de homosexuales chechenos a huir a otras partes de Rusia y al extranjero. Países europeos como Francia, Alemania y Lituania habrían otorgado el asilo a algunas personas que huían de la purga homófoba.

No obstante, tanto el ejecutivo canadiense como las organizaciones colaboradoras eran conscientes de que Europa no era el lugar más seguro para las víctimas de la persecución homófoba en Chechenia, a causa del elevado número de migrantes chechenos presentes en distintos países europeos. De hecho algunos refugiados LGTB provinentes de Chechenia habrían sufrido ya amenazas y ataques por parte de sus compatriotas emigrados a diversos países de Europa. Además, Canadá ha sido el único país que ha adoptado un programa organizado y metódico para ayudar a las víctimas a huir de la persecución.

El secreto se mantuvo durante meses para evitar poner en peligro a las personas a las que se trataba de ayudar. En el trascurso del programa, el Gobierno canadiense ha tenido que afrontar los problemas que supone tramitar peticiones de asilo a distancia –puesto que la mayoría de los solicitantes se encontraban aún en Rusia– y ha tenido que realizar investigaciones para poder demostrar que las personas homosexuales chechenas no podían obtener protección en otras partes de la Federación Rusa. El hecho de no poder pedir esa protección en ningún otro lugar del propio país de origen es uno de los requisitos legales para tramitar la protección internacional. Por otra parte, además de cooperar con la Russian LGBT Network para procesar las peticiones de asilo y ayudar a estas personas a viajar de una forma segura hacia Canadá, el gobierno proporcionó un programa de ayuda de un año para cuando dichos refugiados llegaran al territorio nacional.

Cuando por fin se consiguió que esas personas llegaran al Canadá, llegó la hora de desvelar la existencia del plan secreto de evacuación. Hasta el mes de septiembre había permitido reconocer el asilo a 31 homosexuales chechenos, de los cuales 22 se encontraban ya en esa fecha en territorio canadiense. Según afirmó Kimahli Powell, director ejecutivo de la organización Rainbow Railroad, era necesario que la población canadiense conociera de la llegada de refugiados chechenos para poder ayudarles en la inserción laboral, el aprendizaje de la lengua y proporcionarles el asesoramiento necesario. “Aún se encuentran desconcertados”, afirmaba Powell. “Necesitarán ayuda, aún temen por sus vidas. Todavía se están acostumbrando a entender que están fuera de peligro, que pueden empezar una nueva vida”, añadía.

La concesión del estatus de refugiado ha permitido a todas esas personas obtener el permiso de residencia permanente y la plena nacionalidad canadiense. Muchos de estos refugiados homosexuales están siendo ayudados por organizaciones LGTB locales. Puesto que han sufrido en su propia piel una brutal persecución homófoba, se sienten mucho más cómodos y seguros siendo ayudados por la comunidad LGTB.

La persona que fue entrevistada sonríe cuando es preguntado por su nueva vida en Canadá. Aún no ha superado las secuelas de la persecución sufrida en Chechenia, pero ahora se siente seguro y quiere centrarse en rehacer su vida. Antes de finalizar la entrevista, lanza un mensaje a otras personas que están pasado por su misma situación y que están tratando de huir a Canadá: “Estamos aquí, estamos seguros y todo está bien. No tengo duda de que aquí seréis felices”.

Fuente Dosmanzanas

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Premian a Elena Milashina por denunciar la purga masiva de homosexuales en Chechenia

Lunes, 11 de diciembre de 2017

russia_elena-milashina_sqmax-noticias-cjfe-logoLa asociación de Periodistas por la Libertad de Expresión (CJFE por sus siglas en inglés) concede el Premio Internacional de Libertad a Elena Milashina, la periodista que denunció la purga de homosexuales en Chechenia, quien actualmente vive en el exilio y en un lugar secreto, amenazada de muerte por simpatizantes de Ranzam Kadyrov.

Elena Milashina, la periodista rusa que denuncia en abril de este mismo años la purga homosexual llevada a cabo por los funcionarios de Ramzan Kadyrov en Chechenia, recibe el Premio Internacional de Libertad de la asociación de Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión (CJFE por sus siglas en inglés: Canadian Journalists for Free Expression ), que «reconoce la valentía sobresaliente de los periodistas que trabajan con gran riesgo personal y contra enormes obstáculos para que los medios de comunicación sigan siendo libres».

«Fue toda una campaña. La policía chechena recibió una orden de buscar a todos los hombres que eran homosexuales, y la orden fue limpiar la sangre chechena (…). No negaron las torturas. No negaron las detenciones. No negaron las prisiones secretas. No negaron los homicidios. Negaron la existencia de gays chechenos», declara Milashina en Toronto, donde viajó la semana pasada para aceptar el galardón, afirmando que «lo único que temen es a la publicidad. Como cualquier perverso, tienen miedo de ser nombrados».

Según la propia periodista y activista por los derechos humanos, la reacción de los chechenos ante su reportaje denunciando el asesinato de 3 personas y la desaparición de más de un centenar de homosexuales en Chechenia, publicado el 1 de abril, fue marcadamente negativa. La pequeña Federación Rusa es una sociedad profundamente conservadora y religiosa, y para muchos chechenos, el hecho de que en su país vivieran personas homosexuales constituía un insulto para su país, según la periodista, quien después de que hasta 15.000 personas se reunieran pocos días después en una mezquita de Grozny para declarar la jihad, no sólo a Novaya Gazeta, sino al comunidad periodística en general, decidía exiliarse de Rusia al tomare muy en serio este tipo de amenazas recordando el asesinato en 2006 de la periodista Anna Politkovskaya, quien también habría publicado varios reportajes sobre el conflicto en Chechenia.

Nueve meses después de la publicación de su reportaje, de los testimonios anónimos de muchos supervivientes y a pesar de la presión de líderes como Angela Merkel o Emmanuel Macron, las autoridades rusas  han amenazado con deportar al periodista que había empezado a informar de la “purga gay” diciendo que, en general, en Chechenia no pasa nada y que nos lo estamos inventando todo, y sólo han comenzado a tomarse en serio la persecución sistemática de personas homosexuales en la República de Chechenia cuando Maxim Lapunov se convertía en la primera persona que ha denunciado haber sido víctima de esta purga sin ocultar su identidad. Hemos escuchado los testimonios de los primeros refugiados en Francia y Alemania, aunque sin revelar su identidad por miedo a que los seguidores de Ramzan Kadyrov pudieran acosarles a ellos o a sus familiares en Chechenia. Además de muchas víctimas anónimas, se cree que el cantante Zelim Bakaev ha podido ser asesinado como consecuencia de la ideología homofóbica de Kadyrov, quien ha llegado a negar las denuncias alegando simplemente que «no hay gays en Chechenia».

Países como Francia o Alemania han acogido a refugiados que han escapado de Chechenia, pero sólo la acción directa de Justin Trudeau, en colaboración con la organización Rainbow Railroad y la Red Rusa LGBT, han hecho que Canadá se haya convertido en el refugio de la gran mayoría de personas que escapan de Chechenia. Milashina ha asegurado que a pesar de que vive fuera de Rusia por su propia seguridad, seguirá denunciado situaciones como las de Chechenia.

Fuente Universogay

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El activista gay bangladeshí Mahamood Rakib Hasan, está en el limbo tras huir del infierno

Jueves, 5 de octubre de 2017

rakib-nepal-refugee-kathmanduBangladesh, un país mayoritariamente musulmán, tradicionalmente moderado, pero donde la homosexualidad es penada. 

Diecisiete meses después de llegar a Nepal huyendo de una muerte casi segura por ser homosexual en Bangladesh, Mahamood Rakib Hasanconocido como Rakib, vive en la ilegalidad, pendiente de una petición de asilo a Canadá y con temor de que cualquier día sea devuelto a un país donde está marcado.

Su nombre estaba entre los objetivos de los extremistas islamistas que en 2013 comenzaron a atacar a intelectuales, miembros de minorías religiosas, homosexuales o simplemente extranjeros en Bangladesh, con más de 70 asesinatos, entre ellos los que tuvieron lugar en un restaurante de Dacca en julio de 2016.

“No paraba el asesinato de libreprensadores, escritores ateos e intelectuales por parte de grupos fundamentalistas islámicos y la autoridad estatal era meramente una espectadora. El colectivo de LGTB fue convertido en un objetivo alegando que van contra el islam”, contó Rakib.

A sus 24 años, aún recuerda cómo el 1 de abril de 2016, recibió junto a otros miembros del colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales amenazas de muerte en vísperas del día del Orgullo Gay.

El evento fue cancelado y muchas de las personas que trabajaban con él en una publicación de este colectivo tuvieron que esconderse.

 Sin apoyo del Gobierno ni de su familia, Rakib abandonó Bangladesh el 20 de abril rumbo a un país donde los derechos de las minorías sexuales están consagrados constitucionalmente.

Cinco días después Xulhaz Mannan editor de la publicación Mahbub Joney fue asesinado a machetazos. “Yo hubiera sido el siguiente”, dijo.

Hoy su situación sigue siendo apremiante. La visa de turista con la que entró ya ha caducado hace tiempo y aguarda la respuesta del Gobierno de Canadá a una solicitud de refugio que presentó a través de la organización Rainbow Railroad.

“Al Gobierno canadiense podría llevarle meses tomar una decisión. Sin una visa, tengo miedo de que las autoridades nepalíes me detengan y deporten a mi casa, donde todos desde mi familia al Estado están en contra”, dijo con frustración.

La de Rakib es la historia de tantos jóvenes homosexuales en Bangladesh, un país mayoritariamente musulmán, tradicionalmente moderado, pero donde la homosexualidad es penada.

Rakib nació en el seno de una familia del sur de Bangladesh. Hijo de un maestro con gran liderazgo en la comunidad, todo transcurrió con la normalidad de una infancia feliz hasta que empezó a actuar de forma distinta a otros niños.

Prefería jugar con muñecas a jugar al fútbol o al críquet. Cuando compartió sus sentimientos con sus padres, le dijeron que no se preocupara y le llevaron a un psiquiatra para que le atendiera como si fuera un enfermo mental.

El médico le recetó pastillas para atender lo que diagnosticó como depresión, pero Rakib también fue sometido a rituales para curarle, metiéndole en una habitación oscura llena del humo de cuerno de vaca quemado para espantar los malos espíritus.“Era tal tortura que al tercer día dije que todo estaba bien solo para salir del lugar”, dijo.

Pero la realidad se impuso y sus padres no estaban listos para aceptar un sexo que no figura en el islam.

Cuando terminó la escuela, en 2009, su familia le exigió que eligiera entre casarse con una mujer o dejar la casa, y él optó por la segunda, y con el paso del tiempo se convirtió en un líder de la comunidad LGTB.

Hoy, tras 17 meses en Nepal, Bangladesh no es el destino al que le gustaría moverse, al menos por el momento.

Tampoco en el país del Himalaya parece que pueda esperar mucho más porque sin visa y sin trabajo, su situación es complicada. “Nuestra organización no tiene fondos para ayudarle financieramente, le hemos ayudado individualmente”, indicó a Efe Prashu Ram Rai, activista gay y director de programa de Blue Diamond Society (BDS), una organización de defensa de las minorías sexuales.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) le ha dado estatus de refugiado y recomendado su acogida en un tercer país.

Rakib no sabe si Canadá le otorgará ese refugio, pero sí sabe lo que le gustaría hacer con su vida. “Tras completar mis estudios me dedicaré enteramente a abogar por los derechos de la comunidad LGTB. Si la situación en Bangladesh mejora me gustaría volver algún día a hacer el trabajo que hacía”, afirmó.

Fuente Cáscara Amarga

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La embajada rusa en Ottawa amenaza a Canadá con investigar el asilo a 31 gais chechenos

Sábado, 9 de septiembre de 2017

300x300_rusia-investiga-chechenia-gays_fb_thumbUn portavoz de la embajada rusa en Ottawa amenaza al gobierno de Canadá con “consecuencias” si encuentran irregularidades en el asilo que el país ha concedido ya a 31 hombres gais que huyeron de Chechenia. 

Hace unos días te explicábamos que el gobierno canadiense, en colaboración con las ONG Russian LGBT Network y Rainbow Railroad, había conseguido sacar de Chechenia a un grupo de hombres gais que, como ya sabrás, están siendo perseguidos por el gobierno de Ramzan Kadirov.

Por ahora esta iniciativa liderada por la ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, habría conseguido sacar de Chechenia y ofrecer visados de refugiado urgentes a 31 hombres gais, algo que no ha sentado muy bien a… los rusos. Un portavoz de la embajada rusa en Ottawa ha dicho a varios medios de comunicación que investigarán qué ha hecho exactamente el gobierno canadiense con respecto a esos 31 refugiados y amenaza con “consecuencias” en caso de que se se demuestre que ha habido alguna “irregularidad legal.

Es curioso que Rusia, que a pesar de la presión internacional siempre ha mantenido que las acusaciones de persecución al colectivo LGTB por parte del gobierno de Kadirov (que responde directamente ante el Kremlin) eran simples rumores, ahora se muestre tan beligerante frente al gobierno canadiense por haber conseguido sacar de la república semi-independiente a varios hombres refugiados.

Por su parte, desde Rainbow Railroad, su director Kimahli Powell ha explicado que viajó a Chechenia para hacer los preparativos para salvar a los refugiados: “Pudimos intervenir de forma rápida y recibimos respuesta del gobierno de Canadá porque somos una de las pocas -si no la única- gran organización internacional centrada en alejar a personas LGBTQ del peligro inmediato y ponerlas a salvo.

Por parte de la Russian LGBT Network aseguran que ya han conseguido trasladar a 70 personas desde Chechenia a varias casas seguras en Rusia, mientras que Rainbow Railroad, en colaboración conjunta, ya ha contactado con otras 140 personas. “Buscar asilo no es una forma de saltarse la cola” explica Powell, “Se trata de responder cuando el derecho a la protección de una persona es eliminado por un estado o por cualquier otra persona, como es el caso de las personas LGBTQ en Chechenia ahora mismo.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando

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Canadá se convierte en refugio de la mayoría de los que escapan de la purga de homosexuales en Chechenia

Miércoles, 6 de septiembre de 2017

canada-rainbow-flagEl gobierno de Justin Trudeau lleva varios meses aceptando refugiados homosexuales chechenos aunque no lo ha hecho público hasta ahora.

Se trata de un plan secreto llevado a cabo en colaboración con una ONG rusa y otra canadiense que puede poner en peligro las relaciones diplomáticas entre Canadá y Rusia.

Gracias a la organización Rainbow Railroad y la acción directo del gobierno de Justin Trudeau, Canadá se convierte en el refugio de la gran mayoría de personas que escapan de la purga de homosexuales en Chechenia.

Cuando saltan las alarmas sobre la purga de homosexuales en Chechenia, en el mes de abril, Rainbow Railroad, una organización sin ánimo de lucro que lucha por los derechos humanos desde 2005, ha contribuido a que 35 personas pudieran escapar de Chechenia, 31 de las cuales ya han llegado a Canadá. Lo que ahora solicitan al gobierno de Justin Trudeau es que proporcione los recursos de asentamiento adecuados para los refugiados, así como remodelar este tipo de políticas para beneficiar a otros solicitantes de asilo del colectivo LGBT de otros países, dado que de las más de 140 personas a las que han ayudado este año, salvo los chechenos, muy pocos consiguieron ser admitidos en Canadá.

Chechenia es una república autónoma dentro de la Federación Rusa que se ha hecho tristemente famosa desde que el periódico Novaya Gazeta denunció que sus autoridades estaban realizando una purga de homosexuales en su territorio. Desde entonces la reacción internacional ha sido más bien tibia, y se han quedado en poco más de algunas declaraciones puntuales de políticos como Emmanuel Macron o Angela Merkel, que han pedido una respuesta de las autoridades rusas,  aparte del anuncio de que Francia había empezado a acoger refugiados chechenos perseguidos por su orientación sexual, al igual que Alemania.

Mientras tanto en Rusia han  negado la credibilidad de los informes que hablaban del asesinato de decenas de personas, amenazando con deportar al periodista que había empezado a informar de la “purga gay” diciendo que, en general, en Chechenia no pasa nada y que nos lo estamos inventando todo.

Esta semana el gobierno de Canadá ha hecho público que lleva tres meses admitiendo en el país a refugiados  homosexuales que están huyendo de la persecución a manos de las autoridades chechenas, mediante un programa secreto liderado por la ministra de asuntos exteriores, Chrystia Freeland.

Para ello, el gobierno de Canadá ha colaborado con dos ONG, Russian LGTB Network (que ha abierto una línea telefónica de emergencia y que ayuda a instalarse en otras partes de Rusia a las personas que logran salir de Chechenia) y la canadiense Rainbow Railroad, que ayuda a personas LGTB en todo el mundo a escapar de la violencia y la persecución a la que son sometidas. Tanto las agencias gubernamentales como las ONG han mantenido el programa en secreto para evitar que cualquier filtración pudiera poner en peligro a las personas a las que pretendían ayudar.

Sin embargo, Kimalhi Powell, de la Rainbow Railroad, considera que ha llegado el momento de hacerlo público porque ahora que los primeros refugiados están empezando a entrar en el país necesitan la ayuda de los servicios sociales para encontrar un empleo o para recibir clases de idiomas y es muy complicado dársela si se trata de personas de las que oficialmente no se sabe nada.

«Muchos temen hablar de su calvario, incluso ahora que están aquí (…). En cualquier caso, algunos están dispuestos a hablar porque quieren que el mundo entienda mejor lo terrible y horrorosa que es la situación en Chechenia», declara Kimahli Powell, director ejecutivo de Rainbow Railroad, quien asegura que «es muy excitante percibir el optimismo en sus ojos». La organización canadiense ha estado trabajando de la mano de la Red LGBT rusa, estableciendo casas seguras en Rusia para después proceder a la evacuación de aquellos que lo solicitaran. El propio Powell ha viajado a la zona para reunirse directamente con los supervivientes, al tiempo que ha establecido una línea de comunicación con el gobierno canadiense. Hasta el momento, casi 70 personas han escapado de Chechenia a casas rusas seguras, siendo más de 40 los que ya han abandonado Rusia.

«Pudimos intervenir rápidamente y recibir una respuesta del gobierno canadiense porque somos una de los pocas grades organizaciones internacionales —si no la única— que se centra en poner fuera de peligro a las personas LGBT (…). Buscar asilo no es una forma de saltar a la cola. Se trata de responder cuando el derecho de una persona a la protección es eliminado por el estado o cualquier otra persona, como es el caso en Chechenia para la gente LGBTQ en este momento», asegura Powell, explicando que no tratan de priorizar a un grupo de solicitantes de asilo sobre otro. «La situación en Chechenia es parte de un patrón global de violencia de estado, estados que sanciona a las personas LGBTQ (…). Es por eso que el número de personas que llegan a cada año está creciendo y deberíamos hacer más por asegurar que perseguidos LGBTQ puedan entrar en países seguros como Canadá», declara Powell, citando como ejemplos recientes las situaciones del colectivo en Kenia —donde se practican las torturas anales— o Indonesia —donde se castigan los actos homosexuales con latigazos.

Canadá ha desarrollado este programa secreto, único en el mundo, que queda además fuera de las convenciones de derecho internacional, a través del que proporciona asilo a los homosexuales chechenos. Las evacuaciones están lideradas por la propia ministra de Asuntos Exteriores, Christya Freeland, en una delicada línea de actuación que el gobierno liberal de Trudeau ha decido asumir sin ningún miramiento, pero de manera no oficial, a pesar del riesgo para sus relaciones con el gobierno de Vladimir Putin. Se trata de algo muy inusual y poco convencional, totalmente ajeno a las convenciones del derecho internacional y que podría dañar las relaciones diplomáticas entre Rusia y Canadá, que no están en su mejor momento. Ahora mismo ya han llegado a Toronto y otras ciudades canadienses 22 refugiados, y se espera que lleguen más en las próximas semanas.

El gobierno de Justin Trudeau, que tiene como la defensa de los derechos LGTB en el mundo una de sus prioridades, fue uno de los que criticó duramente al gobierno ruso por no hacer nada para impedir la persecución de homosexuales en Chechenia, aunque  también reconoció que era poco o prácticamente nada lo que podían hacer usando mecanismos oficiales y que tratar a los gais chechenos como un caso diferente de los de otros países podría establecer un precedente injusto.

Sin embargo, mientras decían estas cosas en público, ya estaban empezando a trabajar con la Rainbow Railroad (que era una de las ONG canadienses que estaban presionando a su gobierno) y con la implicación personal del propio Trudeau, la ministra de asuntos exteriores y con el ministro de inmigración Ahmed Hussen para rescatar al mayor número de personas que estaban alojadas en casas seguras de la ONG.

Desde el gobierno tampoco quieren dar muchas explicaciones de cómo ha sido el procedimiento exactamente, pero señalan que han tenido que esquivar algunas de sus propias reglas, como la que impide aceptar refugiados que hacen una solicitud de asilo desde sus propios países. Tampoco descartan que se pudiera hacer algo similar en el futuro con situaciones parecidas si fuera necesario.

 

Oficialmente, las autoridades rusas y chechenas no saben nada de esta iniciativa canadiense, aunque ya nos podemos imaginar que no estarán especialmente contentas. Hace poco Kadyrov, el presidente de la región autónoma chechena, que ha insistido varias veces en que no había ninguna purga gay porque en su país no hay homosexuales, volvió a afirmar en una entrevista para la HBO que en Chechenia no hay gais y también dijo que de haber alguno, si por él fuera podrían llevárselos a Canadá. Esperemos que  sea una casualidad y que no signifique que ya estaban al corriente del programa del gobierno de Trudeau.

No a todo el mundo le parece tan bien como a nosotros esta medida, y Canadá está además viviendo su propia crisis de refugiados con la llegada de un gran número de inmigrantes haitianos. También hay críticos que dicen que Chechenia no es el único lugar del mundo en el que la homosexualidad es castigada y perseguida, a lo que las autoridades canadienses han respondido que este es un caso excepcional, en el que los homosexuales de la región están siendo acosados por las fuerzas de seguridad, lo que hacía que estuvieran en necesidad de ser rescatados inmediatamente.

Según el Consejo de Refugiados de Australia, el reasentamiento se ofrece sólo desde unos pocos países, siendo menos del 1% los refugiados del mundo que lo consiguen cada año, considerando que la mejor solución es que el refugiado pueda volver a su país de origen una vez mejoren las condiciones. Pero, lamentablemente, no es una opción para muchos refugiados del colectivo LGBT. Según el informe Homofobia Patrocinada por el Estado, presentado en 2017 por ILGA, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales, hasta 72 países continúan criminalizando la homosexualidad en la actualidad, aplicándose la pena de muerte en ocho estados miembros de la ONU, entre ellos Irán, Yemen, Somalia, Mauritania y Arabia Saudita.

Fuente The Globe and Mail, vía Universogay/EstoyBailando

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Arrestan a 27 jóvenes homosexuales en una redada en Bangladés

Lunes, 22 de mayo de 2017

780x580-youtube-c-1ddiazsr4-arrestan-a-27-personas-en-una-redada-contra-personas-homosexuales-en-bangladesVeintisiete jóvenes han sido detenidos en Bangladés, acusados de homosexualidad. Al parecer los jóvenes, la mayoría estudiantes de entre 20 y 30 años, se encontraban reunidos en un centro comunitario en Keraniganj, en los alrededores de Daca, la capital. La policía asegura haberles incautado “drogas ilegales” y condones, y todo apunta a que este será el argumento que utilizarán para juzgarlos. La detención del grupo de jóvenes supone un paso más en la escalada de homofobia que sufre este país asiático, de mayoría musulmana.

Un cuerpo de élite de las fuerzas de seguridad de Bangladés realiza una redada contra la homosexualidad en un centro comunitario, arrestando a 27 personas a las que acusan de posesión de drogas. El asalto al centro comunitario, protagonizado por una unidad policial de élite, el Batallón de Acción Rápida (RAB por sus siglas en inglés: Rapid Action Battalion), y se produjo este viernes tras un soplo de que se estaban realizando actividades delictivas como «consumir drogas y realizar actividades encubiertas» en un centro comunitario en Keraniganj, al sur de Daca. Al parecer, los jóvenes, la mayoría estudiantes, acudían de diferentes zonas del país y organizaban encuentros periódicos en el local, donde creían sentirse a salvo en un país que sigue castigando las relaciones homosexuales. Bangladés es uno de los varios países que mantienen todavía en vigor la sección 377, una norma heredada de la época colonial británica, que establece que “el que voluntariamente mantenga relaciones carnales contra natura con varón, mujer, o animal, será castigado con pena de prisión de cualquier tipo, desde reclusión durante diez años hasta cadena perpetua, y podrá ser también castigado con una multa”. El Gobierno de Bangladés, país de mayoría musulmana, rechazó en 2013 su derogación, pese a ser instado a ello por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Desgraciadamente los jóvenes no estaban a salvo. La policía asaltó el centro y detuvo a veintisiete de ellos, además de al responsable del centro. Según un portavoz policial, en el lugar encontraron “drogas ilegales y artículos sexuales como condones y lubricante”, según explica Jahangir Hossain Matabbar, comandante del RAB, señalando que los detenidos se reunían allí periódicamente y se comunicaban entre ellos a través de las redes sociales. Sin embargo, una vez fueron puestos en custodia de la policía, sólo fueron acusados por delitos relacionados con el uso de drogas. De hecho, y dado que los jóvenes no estaban manteniendo relaciones sexuales, el “hallazgo de drogas” será el elemento por el que serán formalmente acusados. «Hemos presentado un caso de narcóticos contra ellos, ya que el RAB encontró Yaba (metanfetamina) y marihuana entre sus posesiones», puntualiza posteriormente Mohammad Jubayer, jefe de la policía local.

Como tantos otros países vecinos de la zona, Bangladés es un país conservador de mayoría musulmana en el que las relaciones secuales entre personas del mismo sexo está considerado como un crimen según la sección 377, en vigor desde la época colonial británica, que contempla penas de hasta cadena perpetua. Aunque las personas homosexuales, bisexuales y transexuales son a menudo víctimas de una fuerte discriminación y abusos que llevan a muchos a ocultar su orientación sexual y su identidad de género por miedo a las represalias, en la práctica, muchas de las demandas contra ellos no prosperan en los tribunales.

Lo ocurrido este viernes es buena muestra de la escalada de homofobia que se vive en Bangladés, un país en el que la situación de las personas LGTB se deteriora por momentos. Un punto de inflexión, en este sentido, fue el asesinato en su domicilio de Daca, hace poco más de un año, de Xulhaz Mannan, activista y fundador de Roopbaan, la la primera y única revista de temática LGBT del país (lanzada en enero de 2014) a manos de extremistas islámicos vinculados con Al Qaeda. Junto a él fue también asesinado Tanay Fahim, otro activista que se encontraba en ese momento con él. Unos asesinatos que se producían en el contexto de una brutal campaña de violencia desatada por islamistas armados contra líderes de opinión contrarios al fundamentalismo islámico.,  Debido al crecimiento del extremismo religioso en la zona, muchos activistas han huido del país después de haber recibido amenazas de muerte. Desde 2013, alrededor de 70 personas han sido asesinadas en Bangladesh por grupos extremistas, siendo algunos de estos crímenes reivindicados pro El Estado islámico y Al Qaeda para el Sur de Asia, aunque el gobierno sostiene que han sido ataques perpetrados por extremistas locales.

Durante las celebraciones del año nuevo bengalí, a mediados de abril, cuatro activistas de derechos de la comunidad homosexual eran arrestados por desfilar con los colores del arco iris, a pesar de la prohibición de manifestarse de esta manera en base a amenazas islamistas, aunque eran liberados pocas horas después. Diez días después, dos activistas eran asesinados a machetazos por miembros de un grupo afiliado a la rama de Al Qaeda para el Subcontinente Indio (AQIS), quienes reivindicaron el ataque explicando que los dos activistas asesinados «eran pioneros en la práctica y promoción de la homosexualidad en Bangladesh» desde 1998, colaborando con la fundación del colectivo Roopbaan, un colectivo defensor de los derechos de la comunidad LGTB en Bangladesh, así como también en la revista de Sulhaz Mannan.

La decisión del Primer Ministro Sheikh Hasina en 2013 fue un hecho sin precedentes con el reconocimiento de un tercer género y  revolucionó al país, ofreciendo al colectivo nuevos derechos y una nueva identidad legal visible en pasaportes y papeles oficiales. El gobierno aceptó y reconoció la existencia de unas 15.000 “hijras en Bangladesh, aunque grupos militantes dicen que la cifra es más cercana al medio millón.

A pear de ello y de que en noviembre de 2014 se pudo celebrar la primera marcha del Orgullo en Bangladesh , la discriminación y el miedo todavía están íntimamente ligados al colectivo LGBT en muchos países del mundo, como es el caso de Bangladesh. Una encuesta, elaborada por la revista Roopban en 2014, desvelaba que un 59% de los homosexuales vivían con el miedo de que descubran su condición sexual, debido a posibles respuestas violentas y discriminatorias

Este país musulmán todavía tiene mucho que avanzar tanto en derechos sociales como de igualdad de todo tipo. De hecho, muchos de los encuestados afirmaron que sentían que su orientación sexual estaba en conflicto con su identidad religiosa, algunos considerándolo un pecado mortal.

El número de participantes en la encuesta fue de 751 personas LGBT pertenecientes a 8 ciudades distintas, 250 de ellas pertenecientes a la capital, Dacca. La edad promedio fue de 25 años. Saad Khan, uno de los investigadores, afirmaba  que esperaba que estos datos sirvieran para alimentar la lucha en favor de los derechos LGBT: “Espero que estos datos alimenten el activismo. La sociedad de nuestro país tiene que dejar de ver la sexualidad como un tema tabú. Necesitamos más voces que luchen por la igualdad”.

Sin embargo, recientemente conocíamos el caso de Mahamood Rakib Hasan, un joven activista  de 23 años natural de Bangladés, un joven gay refugiado en Nepal quien afirmaba que si tuviera que volver a Bangladés “estoy listo para morir a manos de mi comunidad”. Se vio obligado a marcharse de su casa a los 19 añor por el rechazo de sus progenitores a su orientación homosexual. “No aceptamos a un hijo gay en nuestra familia”, confiesan. Ante la falta de apoyo de sus padres, decidió mudarse a Daca (la capital del país), donde comenzó a implicarse como activista LGTB en la lucha igualitaria. Pero, tras un corto periplo en defensa de los derechos del colectivo, empezó a ser acosado por fanáticos religiosos y llegó a ser detenido por la policía, acusado de ser “trabajador sexual”. Hasan, que tuvo que abandonar a una familia que lo había rechazado por su condición de gay, denunciaba de hecho haber sido violado y vejado por tres policías que lo detuvieron en una ocasión. Temiendo por su vida y amenazado de muerte, Rakib huyó a Nepal, país en el que por el momento le ha acogido como refugiado gracias a la mediación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y desde donde está tramitando una petición de asilo en Canadá con la ayuda de la organización canadiense Rainbow Railroad. Allí, asegura que su vida no corre peligro, pero confiesa que le tratan como a un “inmigrante ilegal” en lugar de como a un refugiado. En todo caso, Rakib Hasan tiene claro que no quiere volver “jamás” a Bangladés, país en el que está seguro que acabarian con su vida.

 Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Un joven gay refugiado en Nepal dice que si tuviera que volver a Bangladés “estoy listo para morir a manos de mi comunidad”

Lunes, 1 de mayo de 2017

rakib-nepal-refugee-kathmanduMahamood Rakib Hasan, de 23 años y natural de Bangladés, se vio obligado a marcharse de su casa a los 19 ante el rechazo de sus progenitores a su orientación homosexual. “No aceptamos a un hijo gay en nuestra familia”, confiesan. Ante la falta de apoyo de sus padres, decidió mudarse a Daca (la capital del país), donde comenzó a implicarse como activista LGTB en la lucha igualitaria. Pero, tras un corto periplo en defensa de los derechos del colectivo, empezó a ser acosado por fanáticos religiosos y llegó a ser detenido por la policía, acusado de ser “trabajador sexual”. Gracias a la mediación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) consiguió el estatus de “refugiado” en Nepal. Allí, asegura que su vida no corre peligro, pero confiesa que le tratan como a un “inmigrante ilegal” en lugar de como a un refugiado.

A pesar de su juventud, Mahamood Rakib Hasan ha vivido una vida llena de dificultades debido a su orientación sexual. Primero rechazado por sus padres por ser gay y luego perseguido por extremistas religiosos, tras implicarse en el activismo LGTB en Daca. Según explica el joven, debido a la homofobia de Estado imperante en Bangladés, las fuerzas de seguridad “se oponen a los asuntos LGTB” y esta indefensión provoca todo tipo de injusticias.

De hecho, Rakib denuncia haber sido violado y vejado por los tres policías que lo detuvieron en una ocasión. Al parecer, se encontraba en un parque en el que, decían los mismos agentes, se practica “cruising” durante la noche. Así que los policías, que se encontraban paseando por el parque, le habrían arrestado acusándolo de “trabajador sexual”. Así lo explica el joven: “me agredieron físicamente, me asaltaron sexualmente, me quemaron con cigarrillos”.

Bangladés, recordemos, es una de las antiguas colonias británicas que mantiene en vigor la tristemente conocida sección 377, que establece que “el que voluntariamente mantenga relaciones carnales contra natura con varón, mujer, o animal, será castigado con pena de prisión de cualquier tipo, desde reclusión durante diez años hasta cadena perpetua, y podrá ser también castigado con una multa”. El Gobierno de Bangladés, país de mayoría musulmana, rechazó en 2013 su derogación, pese a ser instado a ello por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Durante el tiempo que Rakib Hasan estuvo relacionado con el activismo LGTB en Daca, “me pasaron muchas cosas malas. La gente decía que me habían puesto ácido en la cara porque «eres un enemigo del Islam, de los musulmanes»”. Sus compañeros activistas le decían que, juntos, “tenemos que absorber este dolor”. En la capital blangladesí compartía piso y se ganaba la vida como tutor particular y en un restaurante, donde también tuvo problemas por ser gay.

Mahamood Rakib Hasan, por otra parte, vivió el asesinato de algunos amigos y activistas igualitarios en Daca, como los de Xulhaz Mannan y Tanay Fahim. Hace ahora justo un año, recogíamos la violenta muerte a machetazos de Xulhaz Mannan, activista y fundador de Roopbaan (la única publicación LGTB de Bangladés), así como de Tanay Fahim, otro activista que se encontraba en ese momento con él.

Con todo el dolor causado por estas experiencias vividas, Rakib encontró su situación insostenible en Bangladés. Sobre todo cuando empezó a recibir amenazas y a verse acosado por fanáticos islamistas, incluso a través de las redes sociales e internet. Rakib nació musulmán y dice respetar “todas las religiones”, aunque “ahora mi religión es la humanidad”.

Refugiado en Nepal, actualmente está en trámite de asilo en Canadá

“Me puse en contacto con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y me sugirieron dejar mi país: «Si buscas asilo, podemos ayudarte»”, explica Rakib. En un principio pensó en la India; un país en el que su parlamento ha rechazado en varias ocasiones la despenalización de la homosexualidad,   a finales de 2015 y nuevamente en marzo de 2016 y que en 2015 detuvo a más de 1300 personas bajo la acusación de practicar la homosexualidad, incluyendo 207 adolescentes.

En ACNUR, explica el joven, “me dieron una visa honorable como ciudadano de Bangladés. Tenía un límite de un mes”. Finalmente, solicitó asilo en Nepal y, tres meses más tarde, le acabaron concediendo el estatus de “refugiado”. Aunque Nepal no es signatario de la Convención de 1951 sobre los refugiados ni del Protocolo de 1967 y carece de legislación nacional sobre refugiados, “este país asiático sigue acogiendo a un gran número de refugiados y solicitantes de asilo”, asegura la propia organización.

Otra cosa es la vida en el país de estas personas y su exposición a la discriminación (algo que, por otra parte, ocurre en muchos Estados receptores de refugiados). “Tratan a los refugiados como inmigrantes ilegales, no como a refugiados”, se lamenta Rakib. Cuando llegó a Katmandú (capital nepalí), pasó tres meses viviendo en la oficina de la organización LGTB Blue Diamond Society (la única del país). “Me quedé allí sin comida, sin mantas, durante todo el invierno. ACNUR no tiene ningún apoyo [financiero] para mí. ¡Es tan difícil sobrevivir!”, se lamenta.

Aunque no teme por su seguridad como en su país de origen, con su condición de refugiado no consigue encontrar trabajo en Nepal. “No quieren complicaciones”, asevera Rakib. Así que después de haber agotado sus ahorros en el alquiler de la habitación de un motel de carretera, durante varios meses, se encuentra en trámites de asilo por Canadá, con el apoyo de Rainbow Railroad. En todo caso, Rakib Hasan tiene claro que no quiere volver “jamás” a Bangladés. Pero si no le quedara otro remedio tiene claro que “estoy listo para morir a manos de mi comunidad”.

Fuente Dosmanzanas

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