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Un sacerdote católico muere apuñalado en Kenia

Sábado, 8 de junio de 2019

Eutycas-Murangiri-Muthur-KeniaSe había ordenado el 23 de diciembre de 2018 .

La policía arrestó a dos personas, un hombre y una mujer, que aparentemente estaban en compañía del sacerdote en el momento del ataque

En lo que va del año ya son 12 los sacerdotes asesinados en el mundo, nueve de ellos en África

El padre Eutycas Murangiri Muthur, de 32 años, de la parroquia de Limbine, diócesis de Meru, en el condado de Tigania, fue asesinado ayer, apuñalado hasta la muerte por una o más personas que se introdujeron en su vehículo aproximadamente a la 1.30 de la mañana del 4 de junio en Makutano, a unos 200 kilómetros de la capital, Nairobi. El joven sacerdote se había ordenado el 23 de diciembre de 2018.

Las circunstancias del asesinato aún no están claras, pero por el delito, la policía arrestó a dos personas, un hombre y una mujer, que aparentemente estaban en compañía del sacerdote en el momento del ataque.

El padre del prelado, Domiciano, dijo que estaba sorprendido por un asesinato que aún no parece tener una explicación.

En lo que va del año ya son 12 los sacerdotes asesinados en el mundo, nueve de ellos en África.

Fuente Religión Digital

Iglesia Católica , , ,

Compañeros de equipo se declaran a favor de la deportación de un jugador de rugby gay de Kenia

Viernes, 7 de junio de 2019

A3493F27-6F29-4A8B-9488-57F64B71519BAmigos y compañeros de equipo han salido a apoyar al jugador de rugby gay Ken Macharia, cuya solicitud de asilo fue rechazada por el Ministerio del Interior el lunes (3 de junio).

El jugador de los Bisontes de Bristol ha vivido en el Reino Unido durante 10 años y ha estado luchando contra la deportación desde octubre de 2016, pero ahora se le ha dicho que debe abandonar el país “sin demora“.

Macharia se enfrenta a la violencia y la persecución si se ve obligado a regresar a su país natal, Kenia, donde las relaciones sexuales homosexuales se castigan con hasta 14 años de prisión.

Hablando con PinkNews, el capitán de los Bisontes de Bristol, Murray Jones, dijo: “Ha sido devastador para todos, especialmente para Ken. Está muy deprimido. Ha sido una montaña rusa durante tres años“.

En noviembre, los compañeros de Macharia se unieron en torno a él para conseguir que fuera liberado de un centro de detención donde debía ser deportado. Jones condenó el “furtivo” momento de la última decisión del Ministerio del Interior, que se produce cuando muchos de los bisontes de Bristol se encuentran en Dublín y no pueden apoyarle.

El Ministerio del Interior es bastante astuto, lo han cronometrado”, dijo. “Trump está en el país con toda la presencia de los medios de comunicación, y tenemos un torneo en Dublín este fin de semana, así que la mitad del equipo está fuera. No pasó nada durante seis meses a pesar de que los abogados de Ken les pidieron repetidamente que dieran una respuesta[a la apelación], y ahora esto.”

El Ministerio del Interior considera que Kenia es segura para los homosexuales, y justificó su decisión en una carta al abogado de Macharia, diciendo que “[la] ley rara vez se aplica y la evidencia objetiva no establece que las personas LGBT puedan ser objeto de persecución o de daños graves”.

Pero Jones lo rechazó, ya que el alto perfil de Macharia en los medios de comunicación kenianos significa que es probable que sea un objetivo.

Lo que los medios de comunicación[kenianos] están difundiendo sobre él no es positivo”, dijo. “No están de su lado como lo están los medios de comunicación del Reino Unido, sino que están agresivamente en su contra. Está en peligro si tiene que volver a Kenia”. Añadió: “Desafortunadamente, existe una mentalidad de turba y la ley a menudo se toma en sus propias manos”.

A Macharia se le ha dicho que se presentase en la comisaría de policía de Bridgwater en Somerset hoy jueves (6 de junio) a las 11 de la mañana.

Jones cree que hay “una muy buena posibilidad” de que Macharia sea detenido, e instó al público a unirse a ellos para apoyarle. “Estamos muy preocupados de que lo vuelvan a tomar, así que si podemos tener tanta gente que se una a nosotros, sería genial”. Nuestro principal objetivo es que permitan a Ken quedarse en el Reino Unido, para que le concedan la residencia permanente.”

Jones y el resto del equipo de los Bisontes de Bristol están utilizando el hashtag #keepkenhome para dar a conocer su difícil situación. Una campaña de petición para detener su deportación ha alcanzado más de 100.000 firmas.

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , ,

En un decepcionante fallo de su Tribunal Superior de Justicia, Kenia mantiene vigente la criminalización de las relaciones homosexuales

Martes, 28 de mayo de 2019

kenyaDecepcionante fallo judicial el conocido este viernes en Kenia, por el cual la Alta Corte de Justicia de ese país mantiene la criminalización de las relaciones homosexuales. El proceso judicial se remonta a 2016, cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) presentó una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel.

Son varios los artículos del Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

La denuncia presentada por NGLHRC en abril de 2016 consideraba que estas normas «degradan la dignidad inherente de las personas afectadas al prohibir las más privadas e íntimas posibilidades de autoexpresión”. Para Eric Gitari, director ejecutivo de la asociación, la ley además hace socialmente aceptable la persecución y el sometimiento a chantaje de las minorías sexuales, especialmente a quienes temen salir del armario. «Hemos tratado una gran cantidad de casos de violencia, de personas que dan palizas a otras porque no están de acuerdo con su orientación sexual. Pero nuestros clientes no se atreven a denunciarlo a la policía porque no sabrían cómo explicar lo que estaban haciendo con otros hombres en la intimidad de sus habitaciones, sin admitir que estaban cometiendo un delito», denunciaba entonces Gitari.

Pese a todo ello, tras un largo proceso plagado de dilaciones (hace más de un año que se esperaba su resolución), un panel de tres jueces (Roselyn Aburili, Chacha Mwita y John Mativo) han decidido por unanimidad que los artículos 162 y 165 del Código Penal keniano no son discriminatorios hacia las personas homosexuales, argumentando que persiguen a cualquier persona que cometa los actos en ellos detallados y señalando que, a su juicio, los demandantes no han aportado pruebas suficientes de que las personas homosexuales se vean discriminadas por el Estado debido a la redacción de estos artículos, que mantienen de esta forma vigentes.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

 

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa ha contribuido en buena parte a alentar esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria fue, como no podía ser menos, uno de los nombres citados en la mencionada publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se  presentó una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gaislo que no fue aceptado por los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Triunfo de CitizenGO

En clave nacional no está de más recordar, por cierto, la campaña que CitizenGO, la marca internacional de la organización ultraconservadora HazteOír, ha llevado a cabo contra la despenalización de las relaciones homosexuales en Kenia. No es de extrañar, dado el peso de Kenia en África y en la Commonwealth. Lamentablemente, en este caso se han apuntado una victoria que hará aún más difícil la ya complicada vida de las personas LGTB en buena parte del continente africano.

Fuente Dosmanzanas

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Pastora lesbiana de Kenia dice que las personas LGBT son ‘hijos de Dios’

Viernes, 26 de abril de 2019

Jacinta-NzilaniLa primera pastora lesbiana de Kenia ha defendido su sexualidad y ha dicho que las personas LGBT+ son “hijos de Dios” en una poderosa entrevista.

Jacinta Nzilani, que salió del armario como lesbiana en febrero de este año, hizo los comentarios en una entrevista con Tuko TV de Kenia cuando le preguntaron sobre pasajes bíblicos que condenaban la homosexualidad.

La evangelista que predica en Nairobi respondió: “Dios no nos dio la libertad que es limitada, es ilimitada. Soy libre de elegir lo que quiera.” Ella continuó: “La manera en que ellos [las personas LGBT+] se relacionan -la manera en que se asocian y expresan- no debería ser una agenda para que otros los bloqueen, los criminalicen y dejen que sean protegidos en alguna parte. Ellos son gente de Dios, hijos de Dios, y Dios nos ha dado todas las cosas en equidad. Si es vida, es igual a todos. Si es la salvación, nos la dio a todos“.

La pastora  se casó con un hombre antes de salir del armario como lesbiana. En la entrevista, la pastora lesbiana habló sobre el largo viaje en Kenia, un país que todavía tiene un régimen opresivo contra las personas LGBT+. Explicó que estuvo casada con un hombre durante muchos años, y que se dio cuenta a través de “toda la lucha en el matrimonio” que “ama a las mujeres”. Estaba buscando ese toque de mujer, ese amor, esa atención, esa hospitalidad”, dijo. Dijo que quería esperar a que su madre falleciera porque no quería “avergonzarla” saliendo.

Cuando se le preguntó cuánto tiempo estuvo infeliz, Nzilani respondió: “25 años”. Ella continuó: “Doy gracias a Dios por mi hija a la que amo tanto…. Era como… “Estoy detrás de ti, mamá, porque te quiero”. Ella sabe cómo pasamos juntos por dificultades y dificultades, y me dijo que rezaría conmigo“.

Nzilani dijo que al final salió como lesbiana porque “nunca se puede cambiar lo que hay en ti. Si lo sientes, tiene que salir“.

En otra parte de la entrevista, Nzilani dijo que apoya a personas de todos los orígenes que vienen a su iglesia. “Lo que sé es que no hay mayor riqueza en este mundo que la paz. Estoy tratando de traer paz a esta conversación, porque la paz significa mucho”.

También le preguntaron qué busca en una mujer, y simplemente respondió: “Busco esa compasión, ese toque de mujer. Significa mucho para mí”.

La vida de los kenianos LGBT+ puede ser difícil. La sodomía es un delito penal en el país africano y puede ser castigada con hasta 14 años de prisión. El Estado no reconoce de ninguna manera las relaciones entre personas del mismo sexo.

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

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Informe de ILGA sobre la homofobia de Estado en 2019: pequeños avances, pero persistencia de importantes amenazas

Miércoles, 27 de marzo de 2019

6919BB9A-4224-48B9-9807-ADA250256088Coincidiendo con la celebración del 40 aniversario de su fundación, ILGA ha reanudado la publicación de su informe sobre la homofobia de Estado, tras un receso de un año. Desde el su último reporte, publicado en mayo de 2017, ILGA celebra que se hayan despenalizado las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo en tres países: India, Trinidad y Tobago y Angola. También se congratula que desde esa fecha el matrimonio igualitario sea una realidad en Malta, Alemania, Australia y Austria. Sin embargo, alerta de que de los derechos adquiridos no son inamovibles y pueden perderse, como ocurrió en Chad cuando se volvieron a penalizar las relaciones homosexuales en 2017, y que el auge de los populismos conservadores amenaza las conquistas incluso en los países más avanzados en el respeto a los derechos humanos.

Dentro del informe, como es costumbre, ILGA edita un mapa explicativo de la situación legal de las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo. Si en otros años la parte positiva se materializaba en el matrimonio igualitario, este año ILGA ha considerado como límite favorable que la no discriminación basada en la orientación sexual tenga rango constitucional. En el extremo negativo se sitúan los países que criminalizan las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo, y el límite en aquellos que las castigan con la cadena perpetua e incluso la pena de muerte. Este es el mapa descriptivo (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño):

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DERECHOS Y PROTECCIÓN CONTRA LA DISCRMINACIÓN

Leyes contra la discriminación con base en la orientación sexual

Tan solo en 9 países pertenecientes a la Naciones Unidas se protege constitucionalmente de manera específica contra la discriminación por razón de la orientación sexual:

Bolivia, Ecuador, Fiyi, México, Nepal, Malta, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Sin embargo, a pesar de esa protección constitucional, en Bolivia, Ecuador, Fiyi y Nepal se discrimina a las parejas del mismo sexo al negarles la posibilidad de contraer matrimonio, tal como se permite a las parejas de distinto sexo.

A estos 9 países se añaden otros 43 en los que existe una legislación específica que proporciona una «protección amplia» contra la discriminación con base en la orientación sexual:

Albania, Alemania, Andorra, Angola, Australia, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Croacia, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Kosovo, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mauricio, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, República Checa, Rumania, Serbia, Surinam y Uruguay.

Como en el caso anterior, la protección legal contra la discriminación no implica la plena igualdad de derechos. No solo en la mayoría de estos países también se discrimina a las parejas del mismo sexo, sino que en alguno, como en Mauricio, se compagina esa protección con la penalización de las relaciones homosexuales masculinas, que están castigadas con penas de hasta 5 años de cárcel.

En 73 de los países pertenecientes a Naciones Unidas existen leyes que protegen contra la discriminación en el lugar de trabajo por motivos de orientación sexual, aunque en algunos de ellos las relaciones entre personas del mismo sexo estén castigadas penalmente (es el caso de Botsuana, Kiribati, Mauricio, Samoa, Santa Lucía y la región autónoma de las Islas Cook). En 39 se han promulgado leyes que castigan los actos de incitación al odio, la discriminación o la violencia por motivos de orientación sexual. En otros 42 países se imponen penas más severas por delitos motivados por el odio hacia la orientación sexual de la víctima.

ILGA estima que en 8 países la protección contra la discriminación con base en la orientación sexual es limitada o dispar en su territorio:

Argentina, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Japón, República Dominicana y Vanuatu.

En otros 55 países no existe ningún tipo de legislación contra la discriminación, pero tampoco se criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Entre ellos están gigantes demográficos como China, India, Indonesia y Rusia.

Los derechos de las parejas del mismo sexo: matrimonio y adopción

En cuanto a los derechos de las parejas del mismo sexo, en 26 de los países pertenecientes a las Naciones Unidas existe la igualdad de acceso a la institución del matrimonio:

Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México (en vigor en algunos estados, aunque desde 2010 deben ser reconocidos a nivel nacional), Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido (excepto Irlanda del Norte), Sudáfrica, Suecia y Uruguay,

El próximo mes de mayo vencen los plazos establecidos por sus respectivas Cortes Constitucionales para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea legal en Costa Rica y Taiwán.

En otros 16 estados se han establecido distintos tipos legales de unión que reconocen algún tipo de derechos a las parejas del mismo sexo:

Andorra, Chile, Chipre, Colombia, Croacia, Ecuador, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Israel, Italia, Liechtenstein, República Checa, San Marino y Suiza.

En 28 países se permite la adopción en las mismas condiciones que a las parejas de distinto sexo:

Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Israel, Luxemburgo, Malta, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Uruguay,

En 3 países más, solo se permite la adopción de los hijos de la pareja:

Eslovenia, Estonia y San Marino.

LA HOMOFOBIA DE ESTADO

Criminalización de las relaciones homosexuales

La penalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo implica casi siempre a todo el colectivo LGTB. No solamente afecta a gais, lesbianas y bisexuales, sino que también criminaliza a las personas trans, pues en la mayoría de estos países no se reconoce su identidad de género y son considerados legalmente por el sexo asignado al nacer. De esta manera, una mujer trans heterosexual puede ser castigada por mantener relaciones con un varón cis, de la misma manera que un hombre trans heterosexual puede ser denunciado por entablar relaciones sexuales con una mujer cis.

En 73 países y territorios del mundo están penalizadas por la ley las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo. Ocurre en 70 de los países pertenecientes a Naciones Unidas:

Afganistán, Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Argelia, Bangladés, Barbados, Botsuana, Brunei, Burundi, Bután, Camerún, Catar, Chad, Comoras, Dominica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Granada, Guinea, Guyana, Irak, Irán, Islas Salomón, Jamaica, Kenia, Kiribati, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Myanmar, Namibia, Nigeria, Omán, Papúa Nueva Guinea, Paquistán, Samoa, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Senegal, Sierra Leona, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Tuvalu, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zambia y Zimbabue.

En las legislaciones de Egipto e Irak no aparecen específicamente penalizadas las relaciones homosexuales, pero lo están de facto, al imputarse delitos contra la decencia o el escándalo público. En Irak, además, tribunales populares castigan este tipo de relaciones al aplicar la sharía o ley islámica.

A esta lista hay que añadir otros 3 territorios:

Indonesia, donde la penalización de las relaciones sexuales rige en las regiones de Aceh y Sumatra Meridional; las Islas Cook, una región autónoma de Nueva Zelanda; y la franja de Gaza gobernada por la autoridad palestina, donde están vigentes las leyes heredadas del pasado colonial británico y existe la amenaza de adaptación de las leyes a la sharía.

En todos estos 73 países y territorios están castigadas las relaciones homosexuales entre varones, en 44 de ellos también están castigadas las relaciones lésbicas.

Cadena perpetua en 5 países y pena de muerte en otros 11

De entre esta lamentablemente larga lista de países, el extremo de la intolerancia y el fanatismo lo ocupan aquellos que penan las relaciones homosexuales con las sanciones de mayor gravedad.

En 5 países se castigan con la cadena perpetua:

Barbados, Guyana, Tanzania, Uganda y Zambia.

Las legislaciones de 11 países establecen incluso la pena de muerte. En 6 de ellos, se tienen datos contrastados de su aplicación:

Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen. En Nigeria y Somalia, en las provincias donde se aplica la sharía.

En otros cinco no se tiene constacia de su aplicación, pero la legislación vigente contempla la posibilidad:

Afganistán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania y Paquistán.

Respecto al informe de 2017, han desparecido las referencias a Siria e Irak, donde se implementaba actores no formalmente estatales como el Estado Islámico.

Restricciones a la libertad de expresión y la actuación de ONG

Aparte de la criminalización de las relaciones homosexuales, en 32 Estados existen leyes que restringen la libertad de expresión en cuestiones de orientación sexual e identidad de género:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bielorrusia, Camerún, Catar, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Jordania, Kenia, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Malasia, Marruecos, Nigeria, Omán, Paquistán, Paraguay, Rusia, Singapur, Siria, Somalia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.

En Europa, aparte de Rusia, Lituania y Bielorrusia, ha habido intentos de aprobación de leyes contra la «propaganda homosexual» (que prohíben informar positivamente de las relaciones entre personas del mismo sexo) en Armenia y Letonia. En Hungría se han prohibido por decretos los estudios de género en las universidades. Por su parte, en los Estados Unidos de América, siete estados (que representan el 17,4 % del total) han promulgado leyes locales que también se han definido como contrarias a la «propaganda homosexual» en el ámbito educativo.

En 41 países se ha constatado que se plantean barreras para la formación, el establecimiento o el registro de ONG relacionadas con la orientación sexual:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Bielorrusia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Catar, China, Congo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Fiyi, Irán, Jordania, Kazajistán, Kirguizistán, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Malawi, Mali, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Omán, Rusia, Senegal, Singapur, Siria, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Yemen y Zambia.

Según declaraban Ruth Baldacchino y Helen Kennedy, cosecretarias generales de ILGA, «esto no son solo cifras, sino leyes que realmente impactan la vida diaria de las personas de diversas orientaciones sexuales en todo el mundo. Las leyes positivas marcan la diferencia: pueden contribuir a cambiar las actitudes del público y, concretamente, dicen a la gente que son igualmente dignas de derechos».

Puedes descargar el informe completo de ILGA en inglés sobre Homofobia de Estado (536 páginas) en este enlace.

 Fuente ILGA, vía Dosmanzanas

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La posibe despenalización de la homosexualidad en Kenia, historia LGBT en África

Sábado, 2 de marzo de 2019

kenia-lgbt-la-despenalizacion-de-las-relaciones-sexuales-entre-homosexuales-podria-avivar-un-nuevo-amanecer-en-casa-y-en-toda-africaEl viernes, el Tribunal Supremo de Kenia iba a decidir si deroga dos secciones de su código penal de la época colonial, que criminalizan la Homosexualidad. Activistas LGBT+ en el corazón de la batalla legal dicen que el fallo podría abrir un “mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia”. El fallo se ha retrasado y habrá que esperar un poco más para conocer qué ocurre.

En abril de este año, el activista gay Eric Gitari interpuso por primera vez una demanda por discriminación, cuestionando la validez constitucional de los artículos 162 y 165 del Código Penal de Kenia, que fueron introducidos en 1930 por el Imperio Británico y que penalizan la sodomía, y que castigan los actos sexuales “contra el orden de la naturaleza” con una pena de 14 años de prisión. Gitari le dice a PinkNews que ha sido un “proceso de litigio incremental a largo plazo” para llegar a este punto.

La audiencia se celebra después de que los jueces escucharon los alegatos de Octubre sobre la relevancia de la decisión de la Corte Suprema de la India para revocar la Sección 377, una ley colonial británica similar que prohíbe el sexo entre personas del mismo sexo.

La decisión de la Corte Suprema de Kenia marcará un momento crucial para los derechos LGBT+ no sólo para los casi 50 millones de personas que viven en Kenia, sino también en todos los países del este de África. Los activistas le dicen a PinkNews que esperan que una decisión positiva tenga un efecto dominó, abriendo las puertas para la legalización de la actividad sexual entre personas del mismo sexo en la cercana Uganda y el sur de Sudán.

Gitari, que presentó la petición de despenalización en nombre de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC), una organización no gubernamental con sede en Nairobi que él mismo cofundó, tiene sentimientos opuestos sobre la audiencia. Hablando por teléfono desde Boston, EE.UU., Gitari dice que, por un lado, los anteriores éxitos legales de su grupo son “indicativos de la posibilidad y alta probabilidad de éxito de que la ley sea anulada”. (El año pasado, la NGLHRC obtuvo una calificación de ganar en un caso separado cuando el Tribunal de Apelación de Kenya dictaminó que los exámenes anales forzados de personas acusadas de tener relaciones homosexuales son inconstitucionales).

gitari-924_n1Eric Gitari

Por otro lado, Gitari está tratando el fallo con un “prudente optimismo” porque, según él, se trata de una “continua intimidación política del poder judicial por parte del poder ejecutivo del gobierno”.

Varias figuras políticas líderes en Kenia se han pronunciado en contra de los derechos LGBT+, con el Presidente Uhuru Kenyatta afirmando en una entrevista con CNN en abril de 2018 que los derechos LGBT+ “no tienen importancia” para los ciudadanos del país. “Este caso podría haber sido desestimado hace mucho tiempo”, dice Gitari, “o retrasado por tecnicismos, pero hay un sentido de resolución, aunque haya llevado años”.

Gitari, sin embargo, no está solo en sus esfuerzos. En enero de 2018, el caso de la NGLHRC con título de nobleza Eric Gitari contra Fiscal General y otrose consolidó con otra petición, presentada en junio de 2016 que también pedía la despenalización de las relaciones sexuales homosexuales consensuales en privado.

En total, cuatro grupos de derechos humanos están solicitando en la demanda actual: NGLHRC, la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK), Nyanza, Rift Valley y Western Kenya Network (NYARWEK) y la Comisión de Derechos Humanos de Kenya.

Lo que está en juego aquí tiene consecuencias de gran alcance, dicen los distintos grupos. En todo el continente, los activistas LGBT+ esperan el veredicto, con la esperanza de que, si sigue su camino, se abran las compuertas para la revocación de leyes similares en otros países de África, donde la homosexualidad es una práctica común todavía en 32 de las 54 naciones del continente. En particular, se espera que un fallo positivo tenga un fuerte impacto en los países de la región de África oriental, incluyendo Uganda, Tanzania, Ruanda y Sudán del Sur.

Brian Macharia, un oficial de comunicaciones de GALCK, otro demandante en el caso, le dice a PinkNews: “Una victoria tendrá un efecto dominó en la comunidad del este de África”. Ken Abott, director de programas de NYARWEK, explica que existe una “fuerte conexión empresarial” entre Kenia y sus vecinos Tanzania y Uganda. “Hay mucha influencia entre los líderes políticos de los tres estados”, agrega. “Si Kenia decide despenalizar las conductas homosexuales entre adultos, es probable que Uganda haga lo mismo, y Tanzania[también]”.

La audiencia de Kenia también se produce a raíz de que Angola despenalizó  la homosexualidad en enero, cuando eliminó la disposición “vicios contra la naturaleza” de su código penal de la época colonial.

Mientras tanto, en Botswana, la Corte Suprema ha fijado una fecha para el 14 de marzo para escuchar un caso que busca despenalizar la homosexualidad en el país.

La lucha de Kenia por los derechos LGBT+ y los cambios en las opiniones sociales

La campaña por la igualdad LGBT+ en Kenia ha ido ganando impulso desde la introducción de una nueva constitución en agosto de 2010, que, según los activistas, protege a todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género. (Sin embargo, las personas LGBT+ no se mencionan explícitamente en el documento.)

La decisión del año pasado de que la prueba anal es inconstitucional es un ejemplo de progreso. Otro se produjo en 2015 cuando el parlamento keniano rechazó un proyecto de ley que propuso la pena de muerte para personas condenadas por sexo gay.

Lejos de la esfera política, en cines, cafés y otros espacios comunes de Kenia, hay indicios de que la visión social hacia los homosexuales ha cambiado notablemente en los años desde que, en 2011, una publicación de las Naciones Unidas informó de que la homosexualidad se considera en gran medida tabú y repugnante para los valores culturales y la moralidad.

En septiembre de 2018, el estreno de la película de Wanuri Kahiu, aclamada por la crítica. Rafiki que representa una historia de amor entre dos mujeres jóvenes, fue recibida con proyecciones agotadas en Nairobi y críticas favorables en algunos medios de comunicación kenianos. A pesar de haber sido prohibida inicialmente por el Consejo de Clasificación Cinematográfica de Kenia (KFCB), el Tribunal Supremo revocó la decisión para que la película pudiera ser elegible para una nominación al Oscar. (Finalmente fue rechazada como la propuesta de Kenia para la mejor película extranjera). Un revisor en el El Daily Nationel periódico independiente de mayor circulación en Kenia, incluso criticó la película por representar una oposición social generalizada hacia la homosexualidad.

“Que comunidades enteras, sin una voz disidente entre ellas, se esforzarían por hacer de las vidas de los individuos queer un infierno viviente es simplemente irreal”, escribió el crítico de Nairobi Thomas Rajula, quien por lo demás elogió en gran medida la película en su artículo.

Aunque un fallo a su favor el viernes sería un triunfo para la comunidad LGBT+ de Kenia, los activistas dicen que también representaría un paso adelante para los derechos humanos en el país. Bajo la legislación actual, los activistas argumentan que cualquier acto sexual privado más allá del sexo vaginal penetrante entre un hombre y una mujer es ilegal, incluyendo el sexo anal y oral, sin importar el género de las personas involucradas.

Mercy Njueh, asistente de comunicaciones de NGLHRC, le dice a PinkNews: “Incluso las personas heterosexuales, si la ley se siguiera hasta el final, serían perseguidas. Por lo que estamos luchando no es sólo por el género y las minorías sexuales. Se trata de los derechos humanos. Estamos presionando para que los kenianos, reconocidos por la Constitución, puedan disfrutar de sus derechos humanos sin tener que temer”.

Se espera que la decisión del viernes sea favorable para ellos, pero los activistas que hablaron con PinkNews no son ingenuos de la influencia de las mentes más conservadoras. Esperan que una decisión que derogue las secciones 162 y 165 sea apelada, y en lo que respecta a ellas, también están dispuestas a apelar si las cosas no salen como quieren.

Por ahora, Njueh está “esperanzada” para el fallo del viernes: “Tenemos un tribunal muy progresista… esperamos que los jueces elijan estar en el lado correcto de la historia“.

Para Macharia, un resultado favorable el viernes daría a la comunidad LGBT+ de Kenia un sentido concreto y judicial de validez. “Afirma las identidades queer, lo que significa que la calidad de vida de la gente queer es mejorada y promovida, para que la gente pueda vivir una vida feliz y saludable, sin tener que estar constantemente mirando por encima de sus hombros”, dice. Macharia, con la voz quebrada, agrega: “Aclama un nuevo amanecer para la afirmación LGBTQ, es una celebración de la diversidad. Dios. Ni siquiera tengo las palabras. Es un mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia. ¡Ánimo, africanos gays!

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

kenyaActualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

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El Tribunal Superior de Justicia de Kenia evaluará la despenalización de la homosexualidad en la India, país con el que comparte normativa homófoba

Jueves, 4 de octubre de 2018

kenyaEl Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha aceptado estudiar los argumentos sobre si la decisión de la India de acabar con la criminalización de la homosexualidad es relevante para Kenia. Hasta el fallo reciente de la Corte Suprema de la India (un país de más de 1.300 millones de habitantes que declaraba inconstitucional la sección 377 del Código Penal), ambos países compartían las mismas leyes que prohíben las relaciones entre personas del mismo sexo debido al «legado» de la época colonial británica. Los condenados por estos «delitos» tienen que afrontar penas de hasta 14 años de prisión en Kenia. El próximo 25 de octubre el citado tribunal escuchará las alegaciones en este sentido.

El tribunal permitirá a las partes presentar comunicaciones sobre el asunto a raíz de la decisión de la Corte Suprema de la India de rechazar la sección 377 del Código Penal. La ley de la época colonial criminalizó todas las «relaciones carnales contra el orden de la naturaleza». El 25 de octubre, el altos tribunal keniata escuchará las alegaciones sobre si el reciente veredicto de la India tiene alguna relevancia para Kenia.

Los activistas que hacen campaña para despenalizar la homosexualidad constatan que la ley se usa en Kenia para perseguir a las personas LGTB. Asimismo, las medidas contra la discriminación hacen que las personas sexualmente diversas sean vulnerables a situaciones de injusticias y discriminaciones.

A los espectadores keniatas finalmente se les permitió ver Rafiki, la primera película de la historia del país en ser proyectada en el Festival de Cannes. El Tribunal Superior de Justicia de Kenia levantaba temporalmente el veto a su difusión, impuesto por las autoridades en abril del año pasado por «promoción del lesbianismo». La exhibición limitada de la cinta, que narra la historia de amor entre dos mujeres, era un requisito para poder competir en los Premios Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente Dosmanzanas

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La justicia keniana levanta temporalmente el veto sobre la película «Rafiki», una historia de amor entre dos mujeres, para que pueda optar a los Óscar

Martes, 25 de septiembre de 2018

rafikiLos espectadores kenianos tienen por fin la oportunidad de ver Rafiki, la primera película de la historia del país en ser proyectada en el Festival de Cannes. El Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha levantado temporalmente el veto a su difusión, impuesto por las autoridades en abril del año pasado por «promoción del lesbianismo». Un cine de Nairobi mostrará el filme en siete pases entre el 23 y el 29 de septiembre. La exhibición limitada de la cinta, que narra la historia de amor entre dos mujeres, era un requisito para poder competir en los Premios Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Rafiki («Amiga», en suahili), dirigida por la cineasta Wanuri Kahiu y protagonizada por las actrices Samantha Mugatsia y Sheila Muniya, narra la historia de dos chicas que se enamoran en Kenia, un país en el que las relaciones homosexuales no solo son incomprendidas por la mayoría social, sino que están castigadas por la ley. «En Nairobi, las estudiantes Kena y Ziki llevan vidas muy diferentes, pero las dos hacen lo posible por alcanzar sus sueños. Sus caminos se cruzan en medio de una campaña electoral que enfrenta a sus padres respectivos. Las chicas se gustan, pero la sociedad keniana es muy conservadora, y tendrán que elegir entre el amor y la seguridad…», reza la sinopsis del filme en la web del Festival de Cannes, donde fue proyectada el pasado mes de abril.

La película está inspirada en el relato Jambula Tree, de la escritora ugandesa Monica Arac. Su selección para participar en Cannes, en concreto en su sección Un certain regard(«Una cierta mirada»), fue un hito histórico para el cine de su país, ya que ninguna película realizada en Kenia y dirigida y protagonizada por mujeres de ese país había logrado ser seleccionada para tan prestigioso certamen. A partir de ese momento comenzaban a sucederse las felicitaciones, incluyendo las de organismos como el Ministerio de Deportes y Patrimonio de Kenia o la Kenya Film Commission.

La alegría quedaba sin embargo empañada al conocerse que Ezekiel Mutua, consejero delegado del Kenya Film Classification Board (KFCB, el órgano gubernamental keniano que regula la programación y la clasificación de los contenidos audiovisuales en los medios) decidía prohibir la exhibición de la película. Según anunciaba Mutua, la razón para prohibir Rafiki era «su temática homosexual y su clara intención de promover en Kenia el lesbianismo, contrario a la ley y a los valores predominantes de los kenianos». El dirigente del KFCB tenía antecedentes de censura homófoba: en noviembre del año pasado contábamos, por ejemplo, que Mutua decidía censurar la serie de Disney Andi Mack, dirigida mayoritariamente al público preadolescente, debido a que uno de sus personajes salía del armario.

Hace solo unos días, la directora de la película presentaba una demanda contra el Gobierno keniano por el veto a su difusión. Kahiu argumentaba que la decisión de la KFCB impedía que la cinta pudiera ser evaluada por el Comité de Selección de los Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, ya que las normas requieren que  los filmes escogidos para su toma en consideración se hayan proyectado en su país de origen antes del 30 de septiembre. El Tribunal Superior de Justicia le dio la razón y anunció el viernes pasado la suspensión temporal de la prohibición.

El fallo de la jueza Wilfrida Okwany permite la proyección de Rafiki en siete pases, desde este domingo hasta el próximo sábado, en un cine de la capital Nairobi. Okwany expresó su convicción de que Kenia es una sociedad fuerte «cuyos fundamentos morales no se verán sacudidos por ver una película como esta». La película, eso sí, está clasificada para mayores de 18 años. Ezekiel Mutua, que reaccionó airadamente en las redes sociales contra el fallo, insistió en que se exigirá un justificante de mayoría de edad para poder ver el filme.

La directora Wanuri Kahiu ha reaccionado exultante ante la sentencia: «Estoy llorando. En un aeropuerto francés. ¡Con TANTA alegría! ¡Nuestra constitución es FUERTE! ¡¡¡¡¡Dad las gracias a la libertad de expresión!!!!! ¡LO HICIMOS!», escribía en Twitter. En su primera proyección, el Prestige Cinema ha colgado el cartel de «No hay entradas».

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Dosmanzanas

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Los refugiados de un campamento de Kenia temen por sus vidas tras celebrar el Orgullo LGBT

Viernes, 22 de junio de 2018

kakuma-pride-gofundme-imageTras celebrar por primera vez el orgullo LGBT en el campo de refugiados de Kakuma, sus organizadores temen pro sus vidas después de varias amenazas publicadas en los tablones de anuncios de un campamento en el que conviven con personas de las mismas culturas homofóbicas y transfóbicas de los mismos países de los que huyeron, de las que no tienen la adecuada protección.

Situado al noroeste de Kenia y establecido en 1992 por la Agencia de Refugiados de los Estados Unidos, Kakuma es uno de los mayores campos de refugiados del mundo, donde se celebra por primera vez el Orgullo LGBT el pasado sábado, 16 de junio, con la asistencia de alrededor de 600 personas. Mbazira Moesa, refugiado ugandés y uno de los organizadores, asegura que, junto con sus compañeros, teme ahora por su vida, después de una serie de amenazas que han aparecido en los tablones de anuncios de todo el campamento.

«Abandonad el campo» o «Vamos a mataros uno por uno» son algunos de las amenazas a los refugiados LGBT de Kakuma, cuyo origen no se ha podido confirmar. Con una población acumulada de aproximadamente 185.000 personas, sumando las que conviven en Kakuma y el Asentamiento Integrado Kalobeyei, los refugiados y solicitantes de asilo provienen de 19 países, aunquela mayoría son de Sudán del Sur que, que junto con los de Somalia y Etiopía, son intolerantes con la homosexualidad. El objetivo de Moesa y sus compañeros de Refugee Flag Kakuma era disipar «la ignorancia» y los «mitos» sobre los miembros del colectivo LGBT existentes entre los residentes del campamento, «poblado principalmente por colonos y refugiados islámicos», lo que explica que una lesbiana y una persona transgénero fueran agredidas y sufrieran «lesiones graves», a pesar de que la concentración había sido «enorme».

«Siento que estoy bajo constante amenaza», declara Moesa, explicando que la vida en Kakuma es «una situación calamitosa» para los refugiados homosexuales debido a las «constantes persecuciones» y la «falta de protección adecuada». A sus 25 años de edad, esa misma persecución le lleva a abandonar Uganda en 2016, después de múltiples arrestos y palizas por parte de la policía debido a su orientación sexual. Tras huir a Nairobi, en septiembre de 2016, es trasladado al campo de refugiados de Kakuma en febrero de 2017, tras contactar con la agencia de la ONU solicitando el estatuto de refugiada. Asegura que su situación no ha mejorado demasiado desde entonces.

«Muchas personas que se enfrentan a la persecución y violencia en el hogar debido a su orientación sexual o identidad de género terminan en centros de refugiados rodeados de personas de las mismas culturas homofóbicas y transfóbicas de los mismos países de los que huyeron (…). Los sistemas establecidos a menudo no están equipados para proporcionar la protección necesaria. La situación se puede agravar en un lugar como Kenia, que tiene leyes contra la sodomía (…). Estos refugiados necesitan protección inmediata para que puedan vivir sin temor a la violencia», declara Maria Sjodin, subdirectora ejecutiva de OutRight Action International, una organización de derechos humanos LGBTQ.

En la actualidad, hay 68,5 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, incluidos 25,4 millones de refugiados y 3,1 millones de solicitantes de asilo, según los últimos datos de la ONU. Sin embargo, no existe un registro del número de refugiados LGBTQ y solicitantes de asilo debido a su orientación sexual o identidad de género. El Centro de Refugiados de los Estados Unidos ha declinado hacer ninguna declaración sobre estas amenazas ni sobre la situación de los refugiados LGBT.

Fuente Universogay

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Los refugiados ugandeses LGTBI del campo de Kakuna en Kenia también celebrarán el Orgullo

Sábado, 16 de junio de 2018

kakuma-pride-gofundme-imageEste sábado 16 se celebrará el Orgullo LGTBI en el campo de refugiados de Kakuna, en Kenia, en donde se acoge, entre otros, a cientos de ugandeses que han debido huir de la fuerte represión que sufren por razón de su orientación sexual o identidad de género. Una celebración con la que quieren expresar su deseo de poder vivir en libertad e igualdad, pero que se ven obligados a conmemorar al margen del resto de refugiados, que también les discriminan y agreden debido a su condición de personas LGTBI.

Cientos de ugandeses LGTBI se han visto obligados a huir de su país debido a las brutales leyes represoras existentes, que el Gobierno no ceja de intentar agravar aún más. Muchos de ellos han buscado asilo en la vecina Kenia, que acoge en sus campos a refugiados de varios países del entorno, en su mayor parte por razones de represión política.

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En uno de ellos, Kakuna, los refugiados LGTBI ugandeses han decidido celebrar el Orgullo como se hace alrededor de todo el mundo, algo que sus propios compatriotas residentes en Uganda no podrán realizar. Sin embargo, deben enfretarse a grandes dificultades, entre ellas la de tener que protegerse de los demás habitantes del campo, hasta el punto de haberse visto a obligados a rodear el recinto donde celebrarán el Orgullo con empalizadas de arbustos espinosos, en prevención de los posibles ataques de los LGTBfobos. Así lo describen en su petición de apoyo publicada en GoFundMe:

Las personas LGBTIQ de campo de refugiados de Kakuma queremos celebrar este año el primer Día del Orgullo desde que salimos de nuestro país de origen y buscamos asilo en Kenia, debido al proyecto de ley «Kill the Gays», que fue aprobado por el presidente en 2014.

Vamos a celebrar este primer evento de Orgullo en nuestras instalaciones en el campo. Nos entristece no tener la oportunidad de celebrarlo en público con los demás refugiados, debido a su hostilidad hacia nuestra identidad de género, su odio, homofobia, injusticia, desigualdad, discriminación y prejuicios hacia nosotros.

Con sus escasos medios, han confeccionado algunos carteles que han colocado alrededor de todo el campo. Pero también han pedido la colaboración y ayuda económica necesaria para quienes tienen casi menos que nada. Buscan reunir 1.500 dólares (unos 1.280 euros) para que ese día pueda ser, además de una reivindicación, una fiesta, tal como acontece a lo largo de todo el mundo. Llenos de honradez, han publicado la lista de sus necesidades y su coste, en la que destaca que la principal de esas urgencias sea la comida. Afortunadamente, según podemos comprobar en GoFundme, parece que se ha conseguido reunir el dinero necesario. Les deseamos que la celebración transcurra en paz y que su situación sea resuelta de la mejor forma y en el menor plazo posible.

Su lucha y empeño son la demostración de que el Orgullo LGTBI es hoy más necesario que nunca.

Uganda: una pesadilla continua

La situación de las personas LGTB en Uganda es muy complicada. El artículo 145 del Código Penal castiga con penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua a aquellos que “tengan conocimiento carnal contra natura con otra persona”. El mero intento de mantener relaciones homosexuales o lo que se denominan “prácticas indecentes” se castigan con hasta siete años de prisión.

Pero esta durísima normativa no parece satisfacer a los LGTBfobos. La presidenta del Parlamento, Rebecca Kadaga, insiste en reintroducir una ley que endurecería el trato penal a la homosexualidad, con la pretensión de introducir la pena de muerte en deteminados casos, y a la cual ella misma llegó a llamar “un regalo de Navidad”. El proyecto fue aprobado por el Parlamento en diciembre de 2013, pero finalmente fue invalidado por el Tribunal Constitucional a causa de una falta de procedimiento: se había votado sin el quórum necesario.

Por otra parte, se suceden los ataques a la libertad de reunión y asociación. En noviembre de 2015, de hecho, se aprobó una ley que permite al gobierno tener un control férreo sobre las ONG y asociaciones del país, pudiendo no autorizar sus actividades e incluso disolverlas si no se adecuan al “interés público” o si son “contrarias a la dignidad del pueblo de Uganda”. Las asociaciones LGTB ya avisaron de su peligro, ya que los activistas que trabajen en una organización que no cuente con el visto bueno del gobierno pueden llegar a ser encarcelados. Ello supone llevar la lucha por los derechos LGTB a la ilegalidad.

Pero conviene tener en cuenta que no todo depende del marco jurídico: la sociedad civil ugandesa también es fuente de ataques homófobos. Un ejemplo es el intento de linchamiento a un grupo de hombres homosexuales o los ataques que reciben los activistas que intentan llevar adelante la lucha por sus derechos. Son muy numerosos los frentes en los que hay que seguir trabajando.

En fin, si ponemos en el buscador el nombre de Uganda… el horror es cotidiano.

Fuente Dosmanzanas

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El censor keniano Ezekiel Mutua dice ahora que las ONG pagan a los niños africanos para volverse gais

Viernes, 11 de mayo de 2018

ezeEzekiel Mutua, dice que le consta que hay ONGs occidentales que pagan a los jóvenes kenianos para que se vuelvan homosexuales.

Conocimos a Mutua cuando afirmó que los leones gais de una reserva estaban poseídos por el demonio y necesitaban tratamiento. Hace unos días supimos que Mutua era el responsable de que la película Rafiki, la primera película keniana que se estrena en Cannes, no se proyecte en el país porque es la historia de dos adolescentes lesbianas.

Ahora Mutua da un paso más y asegura que las ONG occidentales pagan a los niños kenianos para que se vuelvan gais.

En unas declaraciones al periódico The Nairobian, Mutua ha asegurado que “Hay ONGs extranjeras en Kisumu y Kakamega que se trasladan a los pueblos y manipulan a nuestra juventud pobre e inocente con ‘mucho dinero’, hasta 3 millones de chelines para que participen en estos actos retorcidos“.

Pero obviamente lo que dice es mentira y lo sabe, porque asegura que prefiere perder su trabajo a volverse un poco menos… homófobo: “Estoy dispuesto y preparado para perder mi trabajo dirigiendo la junta moral de un país en el que la homosexualidad está a la orden del día. Eso destruirá el futuro de generaciones, y no debemos permitirlo.” Y si está poniendo la venda antes de la herida es porque ahora mismo en Kenia muy poca gente está contenta con la imagen que proyectan las absurdas declaraciones de este señor en el resto del mundo.

Cree que lo que quieren las ONG occidentales es destruir el continente africano: “Estos muzungus (gente blanca) que importan y promueven estas prácticas en Kenia deberían saber que estamos enraizados en nuestra moral y principios africanos que retratan la decencia sexual. Nuestros antepasados no practicaban la homosexualidad“.

Es por ello que Ezekiel ha pedido a la Junta de Coordinación de ONGs “que investiguen las actividades de ciertas ONG en el país. Si no se detienen, lideraré protestas y manifestaciones para que se escuche nuestro mensaje“. El mensaje incluye afirmaciones como que los hombres gais “acaban llevando pañales porque son ‘destruidos’ por otros hombres” o que es el momento de detener “esta práctica occidental que, además, no sirve para nada“.

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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La primera película de Kenia seleccionada para el Festival de Cannes, «Rafiki», es censurada en su propio país por lesbianismo

Martes, 8 de mayo de 2018

rafiki_2La película lésbica “Rafiki” será la primera película rodada en Kenia que se estrenará en el Festival de Cannes.

La cinta, dirigida por la directora Wanuri Kahiu, no se estrenará en su país puesto que ha sido prohibida por promover la homosexualidad.

La cineasta Wanuri Kahiu se encuentra todavía celebrando que su película, Rafiki, se haya convertido en la primera película de Kenia en ser seleccionada para el Festival de Cannes, cuando ya tiene que lamentar que se haya censurado su exhibición en su propio país por mostrar una relación lésbica.

Era el año 2007 cuando la escritoria ugandesa Monica Arac de Nyeko ganó el premio Caine a la Escritura Africana por su historia Jambula Tree, un relato en el que Kena y Ziki, dos amigas adolescentes, descubrían que estaban enamoradas la una de la otra.

Una década después Jambula Tree ha sido adaptado al cine por la directora y guionista Wanuri Kahiu en la película Rafiki (“amigo” en swahili) y la película tiene el honor de ser la primera cinta keniata que se estrenará en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes. Formar parte de la programación de un festival tan importante como ése puede ayudar a Rafiki a encontrar distribución internacional… Pero donde no podrán ver la película es en su propio país, Kenia. El organismo que se encarga de clasificar por edades las películas que se estrenan en el país, la Kenya Film Classification Board, ha decidido prohibir la película en el país. ¿El motivo? Que su temática homosexual y su “claro intento por promover el lesbianismo en Kenia, lo cual es contrario a la ley.

“Desafortunadamente, nuestra película ha sido censurada en Kenia porque trata asuntos que son incómodos para la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia”, Kahiu, la directora y co-guionista de la película, se ha mostrado “increíblemente decepcionada” por la decisión de la junta que hará que la primera película del país que llega al festival de Cannes no pueda verse en su propio país. “Realmente esperaba que la clasificaran como +18. Porque creo que el público keniano es lo suficientemente maduro y perspicaz.“, explica Kahiu en una entrevista a la BBC, “Creo que prohibir la película no permitirá que el público keniano tenga una conversación sobre la película, ni siquiera permiten que la gente la vea y, como adultos, decidan lo que piensan.

rafiki-pelicula-lesbica-prohibida-kenia-696x522La directora ha asegurado en otra entrevista, esta vez en The Hollywood Reporter, que antes de emitir su decisión la junta solicitó varios cambios en la película para no prohibirla. Sorprendentemente no querían eliminar las escenas más intimistas, sino el final: “No me pidieron que cambiara ninguna escena íntima. Me pidieron que cambiara el final porque no les parecía que fuera lo suficientemente ‘arrepentido’” explica Kahiu, “Si nos hubieran pedido que redujéramos la intimidad para la clasificación, habría sido una cosa y lo habríamos hecho gustosamente. Sin embargo el cambio que pedían era que el final cambiara para ser menos esperanzador. Me negué a hacer un final triste, y me negué a que los personajes tuvieran remordimientos y no creo en representar imágenes de africanos como tristes, enfadados o desesperados. Ése no es mi estilo, y ése no es mi ethos.

Según Ezekiel Mutua, director ejecutivo de la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia, se trata de un obra que muestra “prácticas homosexuales que van en contra de las leyes y la cultura del pueblo keniano (…). Consideramos que la moraleja de la historia en esta película es legitimar el lesbianismo en Kenia, contrario a la ley y las directrices de clasificación de contenido de la Junta (…). Como Junta, nos hemos mantenido firmes en este tema y defenderemos el bien más amplio de la sociedad al asegurarnos de que el contenido de la película y la transmisión no promueva ni legitime la homosexualidad en este país”.

kenya-rafikiEzékiel Mutua y Wanuri Kahiu

Una postura que se contradice no solo con el hecho de que la Junta ya aprobara el guion de la película, sino con declaraciones del propio Mutua en las que se refiere a Kahiu como un “icono”, elogiando su película por abordar un problema que la sociedad de Kenia estaba “tratando de barrer debajo de la alfombra” y animando a los cineastas keniatas a abordar este tipo de temas conflictivos. Una postura realmente insólita para una persona como Ezekiel Mutua quien cuando saltó la noticia de los leones “gais” dijo que eran animales a los que había que aislar y someter a terapia porque estaban poseídos por el demonio. Sí, dijo eso de verdad.

En Kenia ha saltado la polémica con este tema y en el hashtag #KFCBbansLesbianFilm se encuentran opiniones de muchos kenianos que están a favor de que se censure la película… pero muchos otros más que no están de acuerdo. Estén a favor o en contra hay mucha gente apuntando a la junta censora por haber conseguido lo contrario a lo que pretendían: darle publicidad a la película. Así que Mutua ha explicado en su Twitter cuál es la postura de la junta y… bueno, después de los leones poseídos sus palabras derrochan una insultante homofobia:

 

Es una falacia decir que la KFCB crea publicidad para el contenido homosexual que prohibimos. Si algunos pervertidos quieren ver el contenido ilegal no es porque lo hayamos prohibido, es porque los pervertidos y los desviados sociales tienen cierto gusto por la auto destrucción.

El año pasado, Kenia ya censuraba la emisión en televisión de Andi Mack, la serie de Disney Channel que aborda la salida del armario de un adolescente, mientras que el gobierno trataba infructuosamente el año anterior de que Google retirara de YouTube un vídeoclip de Art Attack con contenido homosexual.

“Tal vez este trabajo que está en el exilio también regrese, y podamos tener un discurso abierto sobre nuestra gente, nuestros hijos, cómo interactuamos con nuestra comunidad y cuál es nuestro rol”, declara Kahiu en un programa de televisión, expresando su esperanza de que la película pueda ser finalmente exhibida en su propio país aludiendo a lo que le sucediera a Ngugi Wa Thiong’o, el célebre autor keniata que se viera obligado a pasar más de dos décadas en el exilio antes de poder regresar a su tierra natal.

Aquí dejamos el trailer de Rafiki, en el que se puede comprobar fácilmente que cuando Wanuri Kahiu habla de mostrar otra cara de la gente africana lo dice en serio:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando/Universogay/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Los activistas LGTB denuncian que las relaciones homosexuales están penalizadas en el 70 % de los países de la Commonwealth

Miércoles, 25 de abril de 2018

2018-04-12_6_757721Ampliamos la noticia que ayer mismo publicábamos… Con ocasión de la reunión en Londres de los jefes de Gobierno de los 53 países que componen la Commonwealth (o Mancomunidad de Naciones), los defensores de los derechos LGTB han reclamado que se tomen medidas para que se despenalicen las relaciones homosexuales en todos esos territorios. En 36 de esos países, la homosexualidad está castigada con penas de cárcel que pueden llegar hasta la cadena perpetua, en su mayor parte como herencia de la legislación vigente en el entonces Imperio Británico del que formaban parte. La primera ministra británica, Theresa May, ha calificado de «equivocada» esta penalización histórica, y ha solicitado a los representantes de los países miembros de la Mancomunidad de Naciones la derogación de las leyes discriminatorias.

Durante la semana del 16 al 22 de abril, se ha celebrado en Londres la reunión bienal de los jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (también conocida por Commonwealth). Aprovechando la ocasión, los activistas que defienden los derechos LGTB han organizado manifestaciones en protesta por las legislaciones que condenan las relaciones homosexuales en 36 de los 53 países integrantes.

peter-tatchell-300x155Peter Tatchell, uno de los organizadores de las protestas, resumía así la situación: «La Commonwealth es un bastión de la homofobia. El 70 % de los estados miembros tienen leyes homófobas y no protegen a las personas LGTB contra la discriminación y los crímenes de odio. La cumbre bienal de la Commonwealth se ha negado durante décadas a debatir, y mucho menos apoyar, la igualdad LGTB. Este año no es diferente. Una vez más, los derechos LGTB han sido excluidos de la agenda de los mandatarios». El activista reclamaba que los jefes de Gobierno de la Mancomunidad «pongan fin a la persecución de más de cien millones de ciudadanos LGTB sancionada por el Estado».

theresa-may-300x155Aunque, efectivamente, ningún debate sobre los derechos LGTB estaba programado, la primera ministra británica sí quiso hacer alguna referencia al respecto en su discurso de apertura de la cumbre del pasado día 17 de abril. Ante los jefes de Gobierno de los 53 países miembros de la Commonwealth, Theresa May condenó con contundencia las leyes que castigan las relaciones homosexuales, reconociendo la responsabilidad de la herencia británica. Según la mandataria, «a lo largo de todo el mundo, leyes discriminadoras creadas hace muchos años continúan afectando a la vida de mucha gente, al criminalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, o no protegiendo a mujeres y niñas. Soy muy consciente de que, a menudo, esas leyes fueron implementadas por mi propio país. Estaban equivocadas entonces y están equivocadas ahora».

May se felicitaba porque los tres últimos países en despenalizar las relaciones homosexuales sean miembros de la Commonwealth, pero también estimaba que «aún queda mucho por hacer. Nadie debería enfrentarse a persecución o discriminación por quién es o a quién ama. Y el Reino Unido está dispuesto a apoyar a cualquier miembro de la Commonwealth que desee reformar la legislación obsoleta que hace posible tal discriminación». Efectivamente, desde la última cumbre celebrada en Malta en 2015, las relaciones homosexuales se han despenalizado en Belice, Nauru y las Seychelles. La primera ministra no ha incluido a Trinidad y Tobago, cuya Corte Suprema ha declarado recientemente inconstitucionales las leyes que castigan la homosexualidad, pues el dictámen no será firme hasta dentro de tres meses.

boris-johnson-300x155También ha efectuado declaraciones sobre este asunto el ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, que quiso dar repuesta a las reclamaciones efectuadas por el saltador olímpico Tom Daley tras conseguir la medalla de oro en los campeonatos de la Commonwealth celebrados este mes. Daley había expresado su deseo de que todas las personas LGTB de los países miembros pudieran vivir abiertamente su orientación sexual o identidad de género. En una entrevista radiofónica, Johnson se comprometió a utilizar su influencia para tratar de que cambiaran las actitudes entre los distintos mandatarios, si bien, aclaraba, «no pretendo que esas actitudes vayan a cambiar de un día para otro». Sin embargo, hizo alusión a un reciente encuentro con un jefe de Gobierno de un país de la Commonwealth, que no quiso concretar, en el que, según sus palabras «me tomé el asunto con absoluta pasión», prometiendo que habría más noticas próximamente. El ministro quiso remarcar que «el Reino Unido defiende sus valores en la Commonwealth, y en todos los foros defendemos los derechos LGTB y enarbolamos su bandera en todas nuestras embajadas».

Los críticos, sin embargo, alegan que, cuando hay intereses comerciales o estratégicos de por medio, los derechos LGTB quedan automáticamente al margen. Sería deseable que se implementaran medidas diplomáticas y políticas útiles, y que no quedara todo en discursos de buenas intenciones y reivindicaciones puramente simbólicas.

La penalización de las relaciones homosexuales en los países de la Commonwealth y las excolonias británicas

Del total de 53 países miembros actuales de la Commonwealth, en 36 se penalizan las relaciones homosexuales con penas de cárcel, en la mayoría de ellos como herencia de la legislación británica. La duración de las penas oscila entre varios meses y la cadena perpetua. En algunos de los países, las leyes penalizadoras se han agravado por la adaptación de sus códigos penales a la doctrina islámica, llegando incluso a implementarse la pena de muerte:

  • Antigua y Barbuda
  • Bangladés
  • Barbados
  • Botsuana
  • Brunéi
  • Camerún
  • Dominica
  • Gambia
  • Ghana
  • Granada
  • Guyana
  • India
  • Jamaica
  • Kenia
  • Kiribati
  • Malaui
  • Malasia
  • Mauricio
  • Namibia
  • Nigeria (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Pakistán (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Papúa Nueva Guinea
  • Islas Salomón
  • Samoa
  • San Cristóbal y Nieves
  • San Vicente y las Granadinas
  • Santa Lucía
  • Sierra Leona
  • Singapur
  • Sri Lanka
  • Suazilandia
  • Tanzania
  • Tonga
  • Tuvalu
  • Uganda
  • Zambia

En los otros 17 países se han derogado las leyes penalizadoras (entre paréntesis, la fecha de la despenalización):

  • Australia (en 1997 se despenalizó en el último territorio, Tasmania)
  • Bahamas (1991)
  • Belice (2016)
  • Canadá (1969)
  • Chipre (1998, en 2014 en la República Turca del Norte de Chipre)
  • Fiyi (2010)
  • Lesoto (2012)
  • Malta (1973)
  • Mozambique (2015)
  • Nauru (2016)
  • Nueva Zelanda (1986, en 2007 en la provincia autónoma de Tokelau).
  • Reino Unido (en 1967 en Gales, en 1980 en Inglaterra, en 1982 en Escocia y en 1983 en Irlanda del Norte. En 2001 se despenalizó en los últimos territorios: Islas Pitcairn; Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña)
  • Ruanda (1980)
  • Seychelles (2016)
  • Sudáfrica (1998)
  • Trinidad y Tobago (2018, pendiente de firmeza de la resolución de la Corte Suprema)
  • Vanuatu (2007)

Este es el mapa de los países de la Mancomunidad de Naciones según su legislación sobre las relaciones homosexuales (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Pero la herencia de la legislación homófoba británica también ha dejado huella en otros países cuyos territorios, total o parcialmente, pertenecieron en su día al Imperio Británico y no forman parte de la Mancomunidad de Naciones. También en este caso, en algunos de ellos la penalización de las relaciones homosexuales se ha visto agravada por la adaptación de sus códigos penales a las leyes islámicas, hasta incluso implementar la pena de muerte:

  • Bután
  • Catar (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Egipto (las leyes no castigan explícitamente las relaciones homosexuales, pero son frencuentes las detenciones de personas LGTB utilizando la legislación contra la indecencia)
  • Emiratos Árabes Unidos (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Irak (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica por parte de tribunales locales o actores no formalmente estatales)
  • Islas Cook (territorio asociado a Nueva Zelanda)
  • Kuwait
  • Maldivas
  • Myanmar
  • Omán
  • Palestina/Franja de Gaza
  • Somalia (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Sudán (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Sudán del Sur
  • Yemen (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Zimbabue

La homosexualidad no está penada tan solo en cinco países cuyos territorios han formado parte de colonias británicas y no pertenecen a la Commonwealth (entre paréntesis el año de despenalización):

  • Baréin (1976)
  • Irlanda (1993)
  • Israel (1988)
  • Jordania (1951)
  • Nepal (2007)

Fuente Dosmanzanas

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El gobierno británico reconoce su responsabilidad en el homofóbico legado histórico de la era colonial

Lunes, 23 de abril de 2018

theresa-may-an103106230epa05433683La Primera Ministra británica, Theresa May, y el Ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, reconocen en la Cumbre de la Commonwealth la responsabilidad del Reino Unido en el homofóbico legado histórico de la era colonial, comprometiéndose a luchar por la derogación de las leyes contra la homosexualidad que todavía están vigentes en 37 de los 53 países que forman la Commonwealth. 

A sus 23 años de edad, Thomas Daley, se hace con la medalla de oro en salto de trampolín en los Juegos de la Commonwealth Gold Coast 2018 el pasado domingo, 15 de abril, en Australia, aprovechando para alzar la voz por la comunidad LGBT al lamentar que todavía hoy en día se persiguen las relaciones homosexuales en 37 de los 53 países que forman la Commonwealth. Un gesto que ha tenido respuesta tanto por parte de la Primera Ministra británica, Theresa May, como del Ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, reconociendo ambos el homofóbico legado histórico que los británicos han dejado en las antiguas colonias. «Me siento muy afortunado de poder ser quien soy abiertamente sin preocupaciones. Espero que algún día los atletas de todas las naciones en la Commonwealth puedan competir libremente siendo quienes son también», publica en su cuenta de Twitter el atleta, abiertamente homosexual desde 2013.

«Leyes discriminatorias hechas hace muchos años continúan afectando a las vidas de personas en todo el mundo, criminalizando relaciones de personas del mismo sexo ( …). Soy muy consciente de que estas leyes a menudo fueron implementadas por mi propio país. Estaban mal entonces y lo están ahora», declara May este martes, 17 de abril, en la Reunión de Jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (CHOGM por sus siglas en inglés: Commonwealth Heads of Government Meeting) que tiene lugar esta semana en Londres, expresando su arrepentimiento por el papel que el Reino Unido ha tenido en las «leyes de sodomía» que todavía se aplican en las antiguas colonias británicas, asegurando que su gobierno está dispuesto a apoyar la reforma contra la discriminación de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en las antiguas colonias.

«Si permites a la gente vivir su vida como ellos elijan y expresar su amor como quieran, entonces se darán cuenta de que se puede conseguir mayores éxitos económicos como consecuencia», declara Johnson al día siguiente, 18 de abril, respondiendo de esta manera también a Daley y secundando las declaraciones de May, asegurando su intención de defender los derechos de las personas homosexuales en la cumbre de la Commonwealth. De acuerdo con un informe de Human Rights Watch, «Este legado extranjero», las leyes que castigan la homosexualidad se introducen en Asia, África, Oriente Medio, el Pacífico y el Caribe bajo el dominio colonialista británico, contribuyendo al clima de hostilidad, violencia y discriminación contra los miembros del colectivo LGBT que perdura todavía hoy en día, particularmente en países como Ghana, Sri Lanka, Malasia, Kenia, Birmania, Nigeria, Uganda, Jamaica y los países del Caribe Oriental.

Reconocer el peso de su homofóbico legado contribuye a motivar a otras países a seguir el ejemplo de Belice, última de las antiguas colonias en las que se han derogado las leyes contra la homosexualidad, que asimismo ha servido de modelo a Trinidad y Tobago, cuyo Tribunal Supremo acaba de declararlas anticonstitucionales, como también los tribunales de India y Kenia se encuentran actualmente valorando sobre su proceder en este sentido. Sin embargo, organizaciones que luchan por los derechos de los homosexuales consideran que May debería presionar a los jefes de gobierno para reformar esas leyes antes de que se pronuncien los tribunales, devolviendo la dignidad y la igualdad ante la ley a los miembros de la comunidad LGBT que integran la Commonwealth.

Fuente Universogay

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Kenia convierte en heterosexual al protagonista de un relato irlandés

Viernes, 20 de abril de 2018

portada-libro-pirateado-keniaBarry McKinley, autor de una historia sobre un homosexual marroquí deportado desde Irlanda a su país, descubre que una editorial keniata ha añadido su cuento a una antología escolar sin su permiso y retirando cualquier referencia a la orientación sexual de su protagonista.

La versión recortada no hay quien la entienda y los estudiantes se han puesto a buscar el relato original en la página del escritor, que ha recibido miles de visitas. 

Kenia, un país que castiga el sexo homosexual con penas de hasta 14 años de prisión, no está precisamente entre los países más gayfriendy del mundo.

Por eso Barry McKinley, un escritor irlandés, se quedó exactamente así cuando se enteró de que su cuento Almost at home sobre la deportación desde Irlanda a Marruecos de Ali, un emigrante sin papeles que es homosexual,  aparece en una antología de lecturas para la secundaria que está siendo usada en las escuelas del país africano.

El cuento aparece en un libro de texto titulado Memories we lost and other stories, una recopilación de historias para practicar la comprensión lectora y plantear ejercicios de pensamiento crítico en clase que tiene el sello de aprobación del Kenya Institute of Curriculum Development, la autoridad estatal que diseña los programas de estudios y supervisa los libros de texto.

La sorpresa de Barry fue todavía mayor porque la editorial no contactó con él en ningún momento para pedirle permiso para publicar su obra y se puso en contacto con la editorial. Aquí se llevó una nueva sorpresa porque le trataron con mucha amabilidad, dijeron como excusa que el cuento fue publicado “por error ya que hubo un problema de comunicación entre ambas partes” y le respondieron que no tenían inconveniente en enviarle una copia del libro.

En el cuento original de Mckinley queda perfectamente claro que Ali es homosexual.  Se explica que tiene citas  con otros hombres que le hacen regalos a cambio mientras está en Irlanda, y por otro lado también se cuenta que cuando vivía en Tánger lo pillaron en la cama con otro chico. Su pareja  acabó perdiendo un ojo y casi todos los dientes de la paliza que le dio la policía en la cárcel cuando lo detuvieron por ser gay. En el relato no quedan dudas de que esta es la razón por la que huyó a Irlanda y por la que no quiere volver a Marruecos, porque sabe que acabará pasando por lo mismo y tendrá que sufrir también el rechazo de su familia.

Ahora pensaréis que nos vamos a poner a aplaudir porque en un país en el que se castiga la homosexualidad y pasan cosas tan absurdas como que el gobierno pretenda “exorcizar” a unos leones gais se pueda hablar de la LGTBfobia en las escuelas. Pues todo lo contrario: En la versión que pueden leer los alumnos keniatas se ha eliminado cualquier referencia a la homosexualidad del protagonista, y el cuento que, termina muy mal, se vuelve prácticamente incomprensible.

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Las preguntas de comprensión lectora sobre el texto se centran en los problemas de la emigración ilegal y el terrorismo.(Foto: Irish Times)

Barry volvió a protestar a la editorial, quejándose de que no sólo habían reproducido su material sin su permiso, si no que además lo habían censurado y sólo recibió otro correo electrónico muy amable con excusas por “haberse apartado de su intención original al escribir el relato”

Muchos estudiantes que han tenido que trabajar con este manual se  dieron cuenta de que pasaba algo raro y que faltaban cosas en la versión que habían leído. Hay foros de discusión en los que los alumnos hablan de las historias que aparecen en el libro y muchos acabaron buscando información del autor y la forma de poder bajarse el cuento original sin censura.

Barry dice que ha recibido muchas visitas en su web de alumnos keniatas, y ha colgado la versión íntegra de Almost at home en su página.

Así que con esta censura tan burda han conseguido justo lo contrario. Ahora los estudiantes estarán leyendo una historia sobre LGTBfobia que intentaron ocultar, y además lo harán con más interés porque será algo hecho por su cuenta. Así que al final es bastante probable que más de uno acabe desarrollando de verdad su pensamiento crítico gracias a este manual escolar.

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente | The Irish Times, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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La justicia de Kenia declara ilegales los humillantes exámenes anales a los acusados de homosexualidad

Sábado, 24 de marzo de 2018

gay_kenia_analCaleb Omar Idris y George Maina Njeri denunciaron que fueron sometidos a examen anal 

Victoria del activismo LGTB en Kenia

Durante las pruebas el personal médico insertaba el dedo en el ano de los acusados.

La ONU considera que estas prácticas son “inhumanas, crueles y degradantes”.

Buena noticia la que nos llega desde Kenia, cuya Corte de Apelaciones ha fallado que el uso de los exámenes anales para “probar” la homosexualidad es ilegal. El proceso judicial tiene origen en la detención de dos hombres que en 2015 fueron acusados de mantener relaciones homosexuales (en su momento recogimos la noticia), a los que se sometió a esta humillante práctica.

El Tribunal de Apelaciones de Kenia ha declarado ilegal la práctica de reconocimientos médicos anales para determinar si una persona es homosexual, tipificado como delito en este país.

El tribunal se pronunció así en respuesta a un recurso de apelación presentado por dos hombres contra el fallo del Tribunal Superior de Mombasa, en la costa de Kenia, que en 2016 desestimó una demanda de inconstitucionalidad contra la citada práctica. Los dos varones, Caleb Omar Idris y George Maina Njeri, se sometieron a esas pruebas, tras ser denunciados por la policía, y decidieron emprender una acción judicial para que fueran declaradas ilegales.

Los detenidos recurrieron a la justicia, pero en 2016 un juez del tribunal de Mombasa alegó que los demandantes se sometieron de forma voluntaria a ese examen, lo que legalmente invalidaba su demanda. El Tribunal Superior de Mombasa consideró que la práctica de los exámenes anales era legal e incluso “razonable” como prueba de homosexualidad. Una decisión que fue criticada por el activismo LGTB de Kenia y por organizaciones internaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional. Eric Gitari, responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés), que ha dado apoyo y sostén a los demandantes, calificó de “deliberadamente homófobo” al juez que firmó la sentencia, que llegó a afirmar que “la boca y el ano no son órganos sexuales”, al tiempo que comparaba a los “sodomitas” con los perros.

La sentencia fue recurrida, y finalmente un tribunal de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Kenia ha dado la razón a los demandantes, al considerar esta práctica ilegal. “La prueba no puede permitirse. Yo, por tanto, permito la apelación y anulo la decisión del Tribunal Superior”, dictaminó el juez Alnashir Visram, del Tribunal de Apelación. Durante esas pruebas, personal médico inserta sus dedos en el ano del acusado o pide a los hombres que se desnuden y se inclinen o tumben en sillones con estribos para examinar visualmente su región anal. Sin embargo, el magistrado Visram subrayó que esa decisión fue inconstitucional y, además, supone una violación de los derechos humanos.

“Estamos agradecidos de que la Corte de Apelaciones haya puesto por delante los derechos de los ciudadanos kenianos. Con esta sentencia, los jueces afirman que todos merecemos ser tratados con dignidad y nuestros derechos básicos respetados, tal y como consagra la Constitución de Kenia“, ha declarado Njeri Gateru, principal asesor legal de la NGLHRC.

No hay que olvidar que los exámenes anales, cuyo supuesto objetivo es encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como “prueba” de homosexualidad, están considerados una forma de tortura- Además de no tener “ningún valor médico”, la ONU considera inhumanas, crueles y degradantes estas prácticas, que también están prohibidas por tratados internacionales contra la tortura y los derechos civiles, pero  son una práctica habitual en muchos lugares en los que las relaciones homosexuales están criminalizadas. Hasta este fallo, Kenia era uno de los al menos ocho países donde se usan exámenes anales médicos, junto a Camerún, Egipto, el Líbano, Túnez, Turkmenistán, Uganda y Zambia, según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Su erradicación en Kenia supone sin duda un paso en la buena dirección.En Kenia, los “delitos” homosexuales se castigan con hasta catorce años de prisión.

La sentencia de la Corte de Apelaciones de Kenia ha sido recibida con satisfacción por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTB de diversos países africanos, pero también por varias delegaciones diplomáticas extranjeras en Kenia, como la alemana:


O por la propia ILGA:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Cáscara Amarga/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El Tribunal Supremo de Kenia valora la abolición de la ley que penaliza la homosexualdiad

Miércoles, 28 de febrero de 2018

activista_kenia-290x150El Tribunal Supremo de Kenia valora la abolición de la ley que penaliza la homosexualidad, vigente desde la época colonial británica, como consecuencia de la demanda de tres asociaciones que la consideran anticonstitucional. Tres asociaciones del colectivo keniano de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales exigen anular las secciones del código penal que sancionan el sexo homosexual en un juicio en el Tribunal Superior de Justicia. Introducidas durante la dominación colonial británica, estas secciones hacen referencias al “conocimiento carnal contra natura” y al “ultraje contra la moral pública”. El juicio se desarrollará en los juzgados de Milimani, en la capital, Nairobi.

Desde este viernes, 19 de febero, el Tribunal Supremo de Kenia revisa una demanda para abolir la ley que penaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, presentada en 2016 por la Comisión Nacional por los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC por sus siglas en inglés: National Gay and Lesbian Human Rights Commission), junto con la Colación de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK por sus siglas en inglés: Gay and Lesbian Coalition of Kenia) y la Coalición LGBT de Nyanza-Valle del Rift y Kenia Occidental (NYARWEK Network). De conseguirlo sería un paso significativo para los países del este de África, en los que la homosexualidad está penalizada en casi todos los países de la región, 38 en todo el contienen africano según Amnistía Internacional.

“Aunque tenemos una Constitución que porta la voluntad del pueblo keniano y que dice que nadie debería ser discriminado, estas leyes lo hacen. Están lejos de tratar la moralidad y se usan para justificar la discriminación, la violencia, el acoso y la intrusión en la vida privada de los ciudadanos de Kenia”, denunció el director ejecutivo de la NGLHRC, Eric Gitari, en un comunicado. «El hecho de que nos escuchen es un indicador de que nuestra democracia ha alcanzado la mayoría de edad», declara Eric Gitari, abogado y fundador de la NGLHRC. La sala habilitada para la vista, en Nairobi, tuvo que trasladarse a un espacio más grande debido a la gran multitud de personas que acudieron a la vista del caso. «Los jueces saben que todo el mundo está mirando (…). Tenemos esperanza. El juicio dará una guía a los países de África. Alentará a los activistas en tantos países africanos, va a crear un efecto dominó», asegura el activista, consciente de que las leyes que prohíben la homosexualidad promueven el acoso abuso y discriminación de la comunidad LGBT.

La ley de Kenia prohíbe actualmente lo que denomina el «conocimiento carnal contra el orden de la naturaleza», que castiga con penas de hasta 14 años de prisión. Una ley que se remonta a la época colonial británica de principios de siglo XX, que los demandantes consideran anticonstitucional. Entre 2010 y 2014, el gobierno de Kenia procesó 595 casos de homosexualidad, mientras que en 2016, los tribunales de Kenia dictaminaron que las pruebas anales forzadas a hombres sospechosos de ser homosexuales eran constitucionales y podrían utilizarse como evidencia en un juicio.

En el documento se explica que, aunque las leyes penalizan un amplio abanico de “actividades consensuadas que no generen descendencia”, se aplican “de forma selectiva contra lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero”. La NGLHRC, formada por un grupo de abogados para proteger los derechos de las personas LGBT, asegura haber recibido más de un millar de denuncias de miembros de dicha comunidad por delitos como asesinatos, violencia grupal, violaciones, chantajes y extorsión.

Según Neela Ghoshal, investigadora principal del programa de Derechos LGBT de Human Rights Watch, «el caso ante el Tribunal Supremo de Kenia que busca despenalizar la conducta consensuada entre personas del mismo sexo es de importancia monumental para Kenia y más allá (…). Un dictamen positivo afirmaría que los kenianos amantes del mismo género son tan dignos de igualdad, privacidad y dignidad como cualquier otra persona (…). Los valientes activistas kenianos y la gente común que presentaron este caso son un modelo y una inspiración para las personas LGBTQ y sus aliados en toda África».

LGTBfobia de Estado en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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La marca internacional de HazteOír promueve en Kenia una campaña de presión contra la despenalización de las relaciones homosexuales

Miércoles, 21 de febrero de 2018

captura-de-peticion-kenia-citizengoCitizenGO, la marca internacional de HazteOír, está promoviendo una intensa campaña contra la despenalización de la homosexualidad en Kenia. Un país en el que, como informamos hace escasas semanas, la justicia debe decidir sobre la demanda interpuesta por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel. Llama poderosísimamente la atención que una organización que ha sido declarada por el Gobierno español “de utilidad pública” pueda llevar a cabo campañas internacionales de desprecio a los derechos humanos más fundamentales sin problema alguno.

Como comentamos en nuestra anterior entrada, si la demanda de la NGLHRC logra una sentencia favorable a la descriminalización tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso para el empeoramiento de la situación de las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo sexo en numerosos países de la órbita de la Commonwealth, cuya próxima reunión de Jefes de Estado o de Gobierno está fijada para la semana del 16 de abril en Londres y en la que la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo promete ser uno de los puntos candentes de debate.

La primera audiencia del proceso, en la que los demandantes explicaron sus posiciones, ya ha tenido lugar, mientras que la segunda está fechada para este próximo jueves 22. En ella espera un cruce de posturas radicalmente enfrentadas. Por una parte, el activismo LGTB ha solicitado la comparecencia de un psiquiatra, que explicará conceptos como la orientación sexual y dejará claro por qué no deben ser ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. El Foro de Profesionales Cristianos de Kenia, por su parte, presentará a comparecientes que defenderán la actual situación de criminalización de la homosexualidad. El fallo se espera en abril, y en este momento las espaldas están en todo lo alto. Según medios LGTB internacionales, del panel de tres jueces que deben decidir, uno sería proclive a la despenalización, otro sería contrario y un tercero estará indeciso.

captura-de-peticion-citizengo-300x152Pero si hoy traemos la noticia (ya en nuestra anterior entrada hicimos un repaso de la situación y por el momento, a la espera de lo que suceda el jueves, no ha habido grandes cambios) es por el destacado papel que CitizenGo, la marca internacional de HazteOír, está teniendo como agitador de los instintos homófobos. Lo destaca la propia prensa keniana, recogiendo el papel que CitizenGO está teniendo como lobby de presión en contra de que el Tribunal Superior de Justicia de Kenia pueda fallar a favor de la despenalización, y que entre otras acciones ha cristalizado en una petición de recogida de firmas lanzada el pasado día 6 “contra el activismo judicial en asuntos LGBT”. Según la petición, dirigida al juez David Maraga (máxima autoridad judicial del país), “Kenia está siendo utilizada por los activistas gais como una puerta de entrada hacia la legalización de los LGBT que no debe permitirse”. CitizenGO reclama que la demanda de NGLHRC sea rechazada y que cualquier cambio en esta materia sea decidido vía referéndum. La petición se acompaña, por cierto, de una imagen en la que aparecen tachadas las siglas LGBT.

HazteOír, entidad de “utilidad pública” gracias al Gobierno del PP

HazteOír fue declarada entidad de utilidad pública en mayo de 2013 por decisión del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, próximo ideológicamente a la organización ultraconservadora. Ya entonces advertimos del sinsentido que ello suponía. Para ser una asociación de utilidad pública, según la ley orgánica 1/2002 de 22 de marzo, sus fines estatutarios deben (artículo 32) “promover el interés general” y ser de carácter “cívico, educativo, científico, cultural, deportivo, sanitario, de promoción de los valores constitucionales, de promoción de los derechos humanos, de asistencia social, de cooperación para el desarrollo, de promoción de la mujer, de protección de la infancia, de fomento de la igualdad de oportunidades y de la tolerancia, de defensa del medio ambiente, de fomento de la economía social o de la investigación, de promoción del voluntariado social, de defensa de consumidores y usuarios, de promoción y atención a las personas en riesgo de exclusión por razones físicas, sociales, económicas o culturales, y cualesquiera otros de similar naturaleza”.  Una definición que no casa con HazteOír, organización que defiende como único modelo de familia merecedor de reconocimiento jurídico a la familia tradicional y que se opone con fiereza a los derechos de las personas LGTB.

zoido-parlament-efe_1_630x630Según informó en su momento infoLibre (medio ue ha promovido una campaña en change.org para que ese estatus le sea retirado) ser de utilidad pública ha permitido que los donantes y socios de HazteOír tengan considerables ventajas fiscales, ya que pueden desgravarse en la declaración de la renta el 75% de los 150 primeros euros que aporten y entre el 30% y el 35% de las cantidades que superen esa cifra. Siempre según infoLibre, tras recibir ese reconocimiento y desde que sus socios pueden desgravarse las donaciones los ingresos de la organización aumentaron un 69%, pasando de 1,5 millones de euros en 2012 a 2,6 millones en 2015.

Es por todo ello que, tras sus recientes campañas contra las leyes autonómicas en favor de la igualdad de las personas LGTB y sobre todo tras su vergonzante campaña de odio contra los niñas y niñas transexuales y sus familias, desde diferentes ámbitos se le ha solicitado al Gobierno la retirada del estatus de utilidad pública a HazteOír, incluyendo por ejemplo la Asamblea de Madrid (por unanimidad) o el Congreso de los Diputados (con la abstención de buena parte de los diputados del PP). El actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, se niega sin embargo de forma expresa. Una posición que ha merecido las alabanzas de HazteOír, al considerar que Zoido “no se ha plegado a las presiones de los grupos de izquierdas que están llevando a cabo una campaña de acoso y derribo frente a quienes discrepan de sus ideas, personas y partidos a las que no les gusta el debate ideológico y no permiten que haya libertad de expresión en España”.

Fuente Dosmanzanas

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El activismo LGTB de Kenia espera con incertidumbre la decisión judicial sobre la posible despenalización de la homosexualidad

Jueves, 25 de enero de 2018

activista_kenia-290x150La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) presentó en abril de 2016 una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel. El proceso judicial sigue en marcha y en la audiencia celebrada a finales de la semana pasada, el abogado de la NGLHRC, Paul Muite, ha solicitado la comparecencia de un psiquiatra para explicar por qué no deben ser ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. Por su parte, el Foro de Profesionales Cristianos de Kenia, a través de su abogado Charles Kanjama, dijo que también llamaría a dos testigos para que emitan una opinión divergente. En opinión de la citada agrupación de cristianos, el Código Penal se encuentra “dentro de los límites de la ley” al perseguir la homosexualidad. La sentencia será, sin duda, uno de los temas candentes de la próxima Reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth del presente 2018. Si Kenia legalizara la homosexualidad finalmente, por sentencia judicial, abrirá el camino a otros países mancomunados a seguir sus pasos.

Sigue en marcha la batalla legal que busca revertir la ilegalización de la homosexualidad en Kenia. Si la demanda de la NGLHRC logra una sentencia favorable a la descriminalización, tendrá una repercusión mundial indiscutible. Del mismo modo, si el tribunal falla a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, sería un antecedente peligroso para el empeoramiento de la situación de las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo sexo en decenas de países de la órbita de la Commonwealth (organización en forma de mancomunidad supranacional, formada por 52 países soberanos que comparten vínculos históricos con el Reino Unido).

La próxima Reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth, en la que el fallo judicial sobre la posible legalización (o no) de la homosexualidad será uno de los puntos más candentes de debate, está fijada para la semana del 16 de abril de 2018 en Londres. Este año le ha correspondido albergar la sede al Reino Unido, que no la acogía desde 1997, tras las anteriores ediciones de Malta (2015), Sri Lanka (2013), Australia (2011), Trinidad y Tobago (2009) y Uganda (2007). Ahora, todas las miradas están puestas en los tres jueces que llevan el caso: Roselyn Aburili, Chacha Mwita y John Mativo. La próxima audiencia tendrá lugar el 22 de febrero y se espera una sentencia para antes de abril.

Respecto a la mencionada audiencia que tendrá lugar en febrero, cabe apuntar que se producirá un cruce de posturas radicalmente enfrentadas. Por una parte, el activismo LGTB ha solicitado la comparecencia de un psiquiatra, que explicará conceptos como la orientación sexual y dejará claro por qué no deben ser ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. En oposición a la igualdad y a los Derechos Humanos, el Foro de Profesionales Cristianos de Kenia también presentará a comparecientes que defenderán la retorcida idea de que la actual persecución y penalización de la homosexualidad estaría “dentro de los límites de la ley”.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

El activista LGTB keniata Denis Nzioka ha valorado que, si bien tras la sentencia judicial sobre la homosexildad “los keniatas LGTBI no se despertarán felices, casados y viviendo en casas con vallas blancas”, en términos judiciales “tendrá implicaciones importantes”, ya que “podría cambiar el mundo”. Nzioka agrega en este sentido que “la despenalización es diferente de la realidad vivida por los keniatas”. El activista igualitario espera que la opinión pública juegue un papel importante en la decisión de los jueces, en tanto que “la gente lo seguirá [el debate] en los medios, y solo podemos esperar que el diálogo sea equilibrado”.

LGTBfobia de Estado en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais.

Fuente Dosmanzanas

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Ezekiel Mutua, responsable de la censura en Kenia escandalizado por una escena sexual entre dos leones machos

Lunes, 6 de noviembre de 2017

780x580-youtube-xuvq2vcflmg-el-responsable-de-la-censura-en-kenia-esta-escandalizado-por-una-escena-sexual-entre-dos-leones-machosEl responsable del organismo de clasificación de películas del país dice que los leones homosexuales deberían ser aislados porque están poseídos por el demonio.

En Kenia la homosexualidad está castigada con la cárcel

El Dr. Ezekiel Mutua, director ejecutivo de la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia, pide que se estudie el comportamiento homosexual de dos leones machos capturados manteniendo un encuentro íntimo y cariñoso por la cámara de Paul Goldstein, fotógrafo y guía de vida salvaje de Exodus Travels.

Aunque se cree que la homosexualidad es algo exclusivo de la especie humana, se ha demostrado científicamente que más de 450 especies la practican. No obstante, cada cierto tiempo salen a la palestra parejas homosexuales dentro del reino animal que suelen despertar todo tipo de reacciones: hemos visto una pareja de osas polares que murieron de pena por la separación tras 20 años, una pareja de pingüinos gais con una década de relación y ahora dos leones con comportamientos homosexuales están escandalizando a Kenia. Y en este caso no hay lugar a dudas, han sido inmortalizados en plena acción amorosa.

El fotógrafo y guía de vida salvaje de Exodus TravelsPaul Goldsteincapturaba la imagen de una pareja de leones machos manteniendo relaciones sexuales en una zona aislada de arbustos en el parque Masai Mara, en Kenia. Mientras el apareamiento entre leones macho y hembra a menudo termina de manera violenta, la escena homosexual entre los dos leones resulta de lo más cariñosa. Sin embargo, tan tierna escena ha alarmado al Dr. Ezekiel Mutua, director ejecutivo de la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia (KFCB por sus siglas en inglés: Kenya Film Classification Board), organismo responsable de calificar por edades las películas que llegan a los cines… o de censurarlas, quien considera que deben ser separados y mantenidos en aislamiento hasta que se pueda «determinar cómo han adquirido el comportamiento homosexual».

«Había oído que esto había pasado en Botswana, pero nada pareceido a este vigor, y ciertamente en varios parques zoológicos y safaris, pero los animales en confinamiento hacen cosas extrañas, ¿quién puede culparlos? En cualquier caso esto es sorprendente. Cuando los leones se aparean normalmente dura unos segundos, estos dos estuvieron en ello durante más de un minuto y el obvio cariño posterior es muy evidente, a diferencia de la violenta retirada cuando el macho y la hembra se aparean. Incluso cuando se desmonta, no se echó para atrás, como es habitual tras el apareamiento, se arrastró hasta el hocico del otro macho por una caricia y lanzó un guiño cómplice en su dirección”, explica al Daily Mail Goldstein, testigo de la escena que consigue capturar con su cámara.

A pesar de que sigue sorprendiendo, lo cierto es que la homosexualidad en el reino animal no es algo nuevo. Algunos biólogos afirman que el comportamiento homosexual en el reino animal se ha detectado en 1.500 especies diferentes, registrándose de manera fiable en un tercio de estos casos, en 450 especies aproximadamente. Un estudio de 2010 centrado en los albatros de Alaska determina que un tercio de las parejas está formado en realidad por dos hembras.

A pesar de estas evidencias, el Dr. Mutua, en una entrevista a la emisora Nairobi News mantiene la teoría de que los leones se comportan de esta manera porque o bien habrían sido testigos de un encuentro sexual entre dos hombres o están poseídos por los demonios, demandando una investigación que determine si realmente ambos leones son machos, a pesar de que ambos lucen fabulosas melenas.

“Dónde has escuchado que algo así pueda suceder. Los espíritus demoniacos que influyen en los seres humanos parece que ahora también poseen a los animales. Por eso, yo aislaría a estos locos animales gais y estudiaría su comportamiento porque no es normal. El objetivo del sexo es la procreación, incluso entre los animales. Dos leones machos no pueden procrear y por lo tanto, se extinguirían los leones. Estos animales necesitan asesoramiento, porque probablemente han sido influenciados por homosexuales que han ido a los parques nacionales y se comportaron mal (…). Debieron haberlo copiado de algún lado o es demoníaco. Porque estos animales no ven películas”, declara desconcertado el Dr. Mutua.

No tienen desperdicio. Y si estas palabras y pensamientos tan terribles se dicen de dos animales, nos podemos hacer una idea de la política LGBT de dicho país africano, como más abajo veremos. Hace unos días  Ezekiel Mutua  publicó un tweet anunciando que  prohibía la serie Andi Mack que incluye una trama gay, explicando que la serie quedaba prohibida en el país porque “los niños han de recibir la información correcta de que la familia es la unión entre personas de géneros opuestos.” En su Facebook aseguró que “En Kenya no se emitirá contenido gay”. Sin embargo, esto no es ninguna novedad en el país. En 2015 el organismo ya prohibió la proyección de la película Stories of our lives acerca de la comunidad LGTB en el paìs, y en 2016 exigió la retirada de un videoclip realizado por el grupo Art Attack con la canción Same Love de Macklemore y Lewis porque “contenía escenas sexuales explícitas entre personas del mismo sexo”, algo a lo que Google se negó. Este es el vídeo:

Kenia: un infierno para las personas LGTB

En Kenia la homosexualidad está castigada por la ley. Kenia se encuentra entre los 54 países africanos que solicitaban la eliminación del experto en derechos de la comunidad LGBT de la ONU. Un país en el que un tribunal declara legales las exploraciones anales en junio de 2016, en el que las personas homosexuales, bisexuales y transexuales son severamente discriminadas, castigando las relaciones entre personas del mismo sexo con hasta 14 años de prisión.

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, partiendo de las leyes heredadas de la época colonial británica  estableciendo que “el varón que, en público o en privado, cometiere un acto de indecencia grave con otro varón, o indujere a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentare inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Además, también contempla un delito adicional por “actos contra natura”.

Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país. En abril de este mismo año informábamos de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia presentaba una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Sin embargo,  existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social.

Fuente  Nairobi News, vía Universogay/EstoyBailando/AmbienteG/Cristianos Gays

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