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HazteOír vuelve a cargar contra las charlas contra la LGTBIfobia con concentraciones frente a colegios y un servicio de WhatsApp

Martes, 18 de febrero de 2020

elbueno3-300x292La formación ultraconservadora fue expulsada por la Policía Local de las inmediaciones de un colegio en Leganés donde pretendía asustar a los padres con informaciones erróneas sobre los contenidos de diversidad sexual y de género que pueden ser impartidos a sus hijos.

La ultraderecha crecida en el terreno político redobla sus esfuerzos por trasladar su batalla ideológica a los centros escolares con el foco puesto en los menores. Si Vox hace valer su poder nacional y autonómico para imponer sus exigencias a los gobiernos que se mantienen gracias a sus votos (o abstenciones), HazteOír se encarga de caldear el ambiente en los centros educativos y redes sociales.

Tras un inicio de curso en el que HazteOír llevó a cabo un envío masivo de material homófobo y con ataques y mentiras sobre la diversidad sexual y de género, acompañado de formularios del mal llamado «PIN parental» dirigido a centros educativos y AMPAS, ahora la estrategia de la asociación se traslada a la calle y a las redes sociales. En una agenda perfectamente orquestada, HazteOír publicita sus ataques a la libertad de cátedra de los centros escolares en medios impresos conservadores exigiendo que los padres puedan vetar que sus hijos participen en actividades educativas de los mismos y poniendo a su disposición un servicio de WhatsApp para asesorar contra lo que ellos llaman el «adoctrinamiento de género». Una batalla que también han comenzado a llevar a las puertas de los centros educativos. Este ha sido el caso de la concentración a las puertas del colegio público Miguel Hernández de Leganés. Un acto en el que los ultraconservadores pretendían montar una mesa y repartir entre los padres formularios para aplicar el veto parental.

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El acto, sin embargo, no fue permitido por la Policía Local, ya que la ordenanza municipal impide el reparto de publicidad en la vía pública sin una autorización previa que nunca recibieron en la formación ultra. Las siete personas que formaban la comitiva tuvieron que conformarse con exhibir carteles a favor del veto y repartir algún formulario aislado. Un formulario que algunos padres rompieron frente a ellos y que, de momento, carece de legalidad alguna en la Comunidad de Madrid, ya que por el momento la medida estrella de la ultraderecha solo está implantada en la Región de Murcia y vagamente planteada en el acuerdo presupuestario entre PP, Ciudadanos y Vox en Andalucía. Medida que contradice a las leyes LGTBI de ambas comunidades, a lo expresado en los apartados de las actividades complementarias en la LOMCE y a las instancias europeas de educación en valores.

Una polémica, la del veto parental, que no más que otro intento de colocar en el centro del debate político y mediático un conflicto que las cifras se encargan de calificar como inexistente. Las denuncias y quejas presentadas pertenecen a miembros de HazteOír y un número residual de padres. De hecho, en la Región de Murcia, única comunidad autónoma en la que está vigente el veto parental, no existía hasta enero ni un solo caso de denuncia o queja por parte de los progenitores. Sin embargo HazteOír ya se encargó de felicitar al Gobierno regional por la implantación de la censura parental que desde hce años venía siendo demandada por los sectores más reaccionarios de la sociedad murciana, representados por ejemplo por el presidente de la Universidad Católica San Antonio, José Luis Mendoza.

Es conveniente recordar que la plataforma de ultraderecha HazteOír es una institución a la que el Ministerio del Interior retiró recientemente su estatus de utilidad pública tras su discurso de odio contra menores trans. Un estatus que, a su vez, había sido concedido por el Gobierno del Partido Popular en 2013.

Fuente Dosmanzanas

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El miedo se instala en el colectivo LGTB tras la victoria de Bolsonaro en Brasil, un país en el que 445 personas LGTB murieron en 2017 víctimas del odio

Martes, 6 de noviembre de 2018

jair-bolsonaroAunque ya hemos hablado acerca de esta situación, nos parece interesante el análisis que hace Dosmanzanas:

Jair Bolsonaro ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil. Para otros puede haber sido un sorpresa, pero no para esta página, que desde hace años sigue la trayectoria del personaje y que siempre ha alertado de la seria posibilidad de su victoria. Una victoria que abre ahora un escenario terrible para las personas LGTB en Brasil. En el mejor de los casos, habrá una involución en su visibilidad social. Lo más probable es que a ello se le sumen los intentos del poderoso movimiento evangélico, aliado de Bolsonaro, para restringir sus derechos civiles. Todo ello en un clima de profunda hostilidad social por una parte significativa de la población, alimentada por un candidato que para ganar no ha dudado en convertir al colectivo LGTB en uno de sus chivos expiatorios, y que puede ir a más si la situación socioeconómica brasileña se complica.

Una situación de base harto complicada para el colectivo LGTB

La situación social del colectivo LGTB en Brasil es ya de partida complicada, con o sin Bolsonaro. El Grupo Gay de Bahía, colectivo que hace una meritoria labor de monitorización de los delitos de odio en ese país, tuvo conocimiento de 445 muertes violentas de personas LGTB en 2017: 387 asesinatos y 58 suicidios. «Nunca antes en la historia de este país se registraron tantas muertes, en los 38 años que el Grupo Gay de Bahía (GGB) recolecta y difunde estas estadísticas. Un aumento del 30% en relación a 2016, cuando se registraron 343 muertes», comienza su informe 2017. De alguna de estas muertes nos hemos hecho eco en esta misma página, como por ejemplo la de Dandara dos Santos, una mujer trans. Los instantes previos a su brutal asesinato fueron grabados y dieron la vuelta al mundo. Un horror que entonces conocimos gracias a aquellas imágenes (que sirven de portada al último informe anual del GGB), pero que en muchas más ocasiones es solo un número en una estadística.

La tendencia, en este sentido, ha sido creciente a lo largo de los últimos años. De las 130 personas LGTB muertas de forma violenta en el año 2000 (una cifra que se mantuvo prácticamente constante durante la primera década de este siglo) hemos pasado a 445 en 2017, el año con más muertes registradas. Y en contra de lo que podría pensarse desde la distancia, estas muertes no se dan solamente entre los miembros más vulnerables del colectivo, como es el caso de las mujeres trans que ejercen el trabajo sexual. En el año 2017, el grupo con más victimas (194, el 43,6%) fue el de hombres homosexuales, seguido por el de personas trans (192, el 42,9%). Por componente étnico, la mayoría de las víctimas (260, el 66%) fueron blancas, un porcentaje más de 20 puntos superior al de población blanca en Brasil. Vaya por delante nuestra consideración de que todas las víctimas son iguales: simplemente queremos constatar que la violencia por LGTBfobia en Brasil desborda las ideas preconcebidas.

Este año 2018, además, hemos sido testigos de como la LGTBfobia ha escalado hasta alcanzar ámbitos activistas y políticos. El pasado mes de octubre, asesinaron a una mujer trans al grito de “¡Bolsonaro, sí!”. En mayo recogíamos el asesinato en Río de Janeiro de la activista de género no binario Matheusa Passareli. Y en marzo el de la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco, afrodescendiente, abiertamente bisexual, feminista y activista en favor de los derechos humanos. Aunque en este último caso su condición de mujer bisexual quizá no fuese el factor determinante del asesinato, es imposible desligarla del todo. Una escalada a la que también nos hemos referido al recoger tanto el episodio de acoso que sufrió Judith Butler en una visita al país para participar en un debate universitario como la decisión de un juez federal contra la orden del Consejo Federal de Psicología (el organismo que regula el ejercicio de esta actividad profesional en Brasil) que prohibía desde hace años las «terapias» reparadoras de la homosexualidad.

Bolsonaro: un currículum homófobo largamente trabajado… 

Pero si algún político encarna a la perfección esa LGTBfobia en su discurso político, ese es el militar en la reserva Jair Bolsonaro, al que ya en 2011 mencionábamos en esta página cuando acusó al Ministerio de Educación de «fomentar la homosexualidad» por promover un proyecto contra la homofobia. El material del programa iba a ser difundido durante unos cursos sobre derechos humanos y minorías que se iban a impartir en los centros públicos de Secundaria. La campaña que se organizó por parte de los diputados homófobos, que calificaron la iniciativa de «kit gay», llevó al Gobierno de Dilma Rousseff a suspender la iniciativa. Por aquel entonces el ministro de Educación era precisamente Fernando Haddad, rival de Bolsonaro en las elecciones presidenciales: no es de extrañar que aquel episodio fuera resucitado en la reciente campaña electoral por los partidarios de Bolsonaro, que volvieron a utilizar el supuesto «kit gay» contra Haddad en su estrategia de difusión de información difamatoria a través de WhatsApp y redes sociales.

En 2014 volvimos a referirnos a Bolsonaro, que optó entonces a ser presidente del Comité de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Finalmente no lo consiguió, pero su carácter homófobo fue ampliamente subrayado. Basta con acudir de nuevo a la entrevista que por entonces concedió a la edición brasileña de El País. «Los homosexuales quieren hacerse pasar por víctimas, quieren superpoderes. Muere un homosexual en Brasil y los medios ya están diciendo que es homofobia. Muchos son asesinados por sus colegas, en locales de prostitución o por sobredosis. Mueren y los activistas ya dicen que es homofobia. En Brasil mueren cada día diez mujeres asesinadas por sus parejas, eso es mucho más grave. Los crímenes por homofobia deben ser tratados como cualquier otro crimen. ¿Cuántos heterosexuales mueren cada día? Muchos más que homosexuales», afirmaba.

Bolsonaro negaba también que educar en la diversidad sirviese para combatir la homofobia, y acusaba explícitamente a los que así lo defienden de querer «llevar la materia a las escuelas para transformar a niños de seis años en homosexuales. Al punto de que así se facilita la pederastia en Brasil». Y es que para el diputado brasileño, «la inmensa mayoría» de los homosexuales lo son por imitación. «Son las amistades, el consumo de drogas. Apenas una minoría nacen con defecto de fábrica. Aquí en Brasil se tiene la idea de que por ser homosexual vas a tener éxito en la vida. Las novelas muestran siempre a gais que tienen éxito, que trabajan poco y ganan mucho dinero», sostenía.

Bolsonaro acababa la entrevista burlándose del intento de aprobar una ley que castigase la violencia homófoba, a la que quitaba importancia. «¿Solo porque a uno le guste tomar por culo se convierte en un semidios al que no se le puede pegar?», remataba. Bolsonaro ha hecho otras declaraciones homófobas en el pasado (posiblemente las que más eco mediático han tenido son aquellas en las que aseguraba preferir que un hijo suyo muriese en un accidente a que apareciese «con un bigotudo»), pero basta con releer aquella entrevista a El País para ser consciente de la monstruosidad del personaje. Una entrevista, por cierto, en la que además de su desprecio hacia el colectivo LGTB, Bolsonaro se manifestaba ya partidario de la pena de muerte, de que las «personas de bien» puedan ir armadas, de reducir la edad penal para que los adolescentes que cometen delitos sean tratados como adultos o de implantar políticas de «planificación familiar» para «reducir el número de hijos de los más pobres», que según él tenían más hijos para beneficiarse de las ayudas sociales. Iniciativas todas ellas muy en línea con los derechos humanos.

… y un manipulador

220px-dilma_rousseff_-_foto_oficial_2011-01-09Dilma Rousseff

En esa misma entrevista, por cierto, Jair Bolsonaro reconocía abiertamente que su candidatura al Comité de Derechos Humanos no era más que una estratagema política para conseguir que el PP, partido en el que entonces militaba (Partido Progresista, que pese a su nombre es un partido de derecha) se hiciese con la presidencia de la Comisión de Minas y Energía. El PP formaba por entonces parte de la «base aliada», el heterogéneo grupo de formaciones que daban apoyo parlamentario a la entonces presidenta, Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y entre las cuales se repartían ministerios y comisiones parlamentarias. En este contexto, la Comisión de Derechos Humanos y Minorías importaba poco al PT, interesado en relegar al PP brasileño a una comisión considerada menor. Pero con un candidato como Bolsonaro, el PT, presionado por el sector más sensible a los derechos humanos, se veía en la obligación de negociar. Así sucedió, de hecho. El PT se quedó la presidencia del Comité de Derechos Humanos, y aunque no cedió al PP Minas y Energía, la joya de la corona, si lo hizo con Trabajo y Transportes, considerado también importante.

Desgraciadamente no se trataba de la primera vez que el PT despreciaba el papel de la Comisión de Derechos Humanos. En su momento accedió a que el diputado evangélico Marco Feliciano (miembro del Partido Social Cristiano de Brasil, otra formación aliada de Rousseff) se hiciera con la presidencia pese a contar entre sus antecedentes con declaraciones abiertamente racistas y homófobas. Ya en ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir en el país las «terapias» reparadoras de la homosexualidad, que fue retirada cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las movilizaciones sociales que tenían lugar en ese momento (en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB).

Los años han pasado. El PP, una formación plagada de políticos corruptos (es el partido más afectado por la operación «autolavado») acabó formando parte de los partidos que promovieron la destitución de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer. Bolsonaro abandonó el partido (actualmente lidera el Partido Social Liberal, una formación de derecha extrema) y lanzó su candidatura presidencial, muy respaldada desde el principio por los grupos evangélicos, que agrupan a un quinto de la población brasileña (a los que no importa que Bolsonaro sea católico si defiende sus posiciones en materia de moral).

Poco a poco, gracias a un discurso fuertemente populista contra la delincuencia y la corrupción y al uso masivo (y carente de escrúpulos) de las redes sociales y de los grupos de WhatsApp por parte de sus partidarios, Bolsonaro fue ampliando su base electoral. Sus propuestas económicas más recientes le han valido además el apoyo de la clase dirigente y de los poderes económicos, que hace años recelaban de él. Bolsonaro, de hecho, se encargó de sellar su alianza con «los mercados» al fichar como principal asesor al economista ultraliberal Paulo Guedes. El encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva (una maniobra jurídica más que dudosa) redondeó el proceso: según las encuestas, Lula da Silva era un único político con carisma suficiente para disputar la presidencia a Bolsonaro. Por si esto fuera poco, un intento de atentado contra Bolsonaro en campaña acrecentó su popularidad y le permitió eludir el cuerpo a cuerpo con otros aspirantes a la presidencia. Llegado el momento decisivo Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales, consiguiendo el 55% de los votos en la segunda vuelta frente a un bienintencionado pero impotente Fernando Haddad.

Miedo en el colectivo LGTB

¿Qué puede suponer para el colectivo LGTB la presidencia de Bolsonaro? En el mejor de los escenarios, una profunda regresión social. Aunque la LGTBfobia de Bolsonaro se revelase «solo» como una manipulación de los peores instintos del electorado para conseguir el poder, el daño ya está hecho: basta comprobar la indisimulada homofobia de sus partidarios, desde sus cánticos multitudinarios hasta las más preocupantes amenazas a través de grupos de WhatsApp (de las que dosmanzanas ha tenido ya conocimiento). Un odio que conducirá, inevitablemente, a una mayor invisibilidad del colectivo y a una mayor vulnerabilidad de aquellas personas LGTB que pese a la situación tengan la valentía de mantenerse visibles y reivindicativas. Es esperable, en este sentido, un mayor número de agresiones y episodios de discriminación contra las personas LGTB. Quizá no se reflejará en las estadísticas (cuando el miedo de las personas LGTB al Estado se acrecienta, disminuyen las denuncias por LGTBfobia), pero mucho nos tememos que sucederá.

Pero es iluso pensar que los grupos homófobos se van a conformar con eso y no van a redoblar su presión. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que muchos de los avances en derechos LGTB que ha experimentado Brasil se han producido al margen de los poderes legislativo o ejecutivo: el matrimonio igualitario es una realidad posible gracias a resoluciones judiciales, mientras que la prohibición de las «terapias» reparadoras, sobre la que como mencionamos arriba tiene lugar una batalla en los tribunales, fue una decisión profesional del Consejo Federal de Psicología. La presión de los grupos evangélicos para que desde el poder político se ponga coto e incluso se revierta esta situación puede encontrar en Bolsonaro el aliado ideal, especialmente si pasado un tiempo la situación socioeconómica no mejora y el presidente decide seguir utilizando al colectivo LGTB como chivo expiatorio. En este caso, lo sombrío del escenario se extenderá además al ámbito jurídico y de derechos civiles.

Fuente Dosmanzanas

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En la India una turba asesina a mujer transexual por falsos rumores difundidos en WhatsApp

Viernes, 1 de junio de 2018

travesti-5-14N. Tripathi, activista indio transexual (Foto AI)

En las últimas semanas en una ciudad de este país la aplicación de mensajería instantánea ha sido utilizada para viralizar mensajes de odio contra las personas trans, vinculándolas con el tráfico de niños sin prueba alguna.

En la ciudad india de Hyderabad una multitud iracunda asesinó a una mujer transgénero e hirió gravemente a otras tres, luego de que circularan falsos rumores a través de WhatsApp de que estas personas eran traficantes de niños.

La policía local informó a CNN que estas mujeres se encontraban mendigando en el suburbio sur de Chandrayanagutta cuando fueron atacadas el sábado 26 de mayo en horas de la noche.

“Estaban pidiendo dinero a algunos tenderos en Chandrayanagutta a las 11 p.m. cuando algunos jóvenes rebeldes empezaron a decir que habían venido a secuestrar niños”, le dijo el comisario policial Satyanarayana a CNN.

Según contó el jefe policial unas 20 personas hicieron parte del ataque y una multitud de unas 200 personas estaban de pie incitándolos.

Explicó el funcionario que desde hace unas semanas han comenzado a circular mensajes de WhatsApp que se han vuelto virales en la región, asegurando que las mujeres transgénero están detrás de un complot para secuestrar niños pequeños.

“Durante los últimos 15 días en la India, especialmente en los estados donde se habla idioma telugu, se han compartido muchos rumores en WhatsApp y otras redes sociales sobre pandillas que secuestran niños”, dijo Satyanarayana.

Estos mensajes han sido acompañados con imágenes de niños muertos, supuestamente de la India. Posteriormente, se comprobó que dichas fotografías corresponden a la guerra en Siria o de la supuesta limpieza étnica rohinyá en el estado de Rakhine, en Myanmar. No hay ninguna base para los rumores de bandas de secuestradores en Hyderabad, dijo Satyanarayana.

“Estos traficantes de chismes están haciendo circular intencionalmente esos mensajes para crear pánico en la mente del público, agregó Satyanarayana.

El ataque del pasado fin de semana contra las mujeres trans no ha sido el único. Previamente, un hombre con problemas de salud mental fue golpeado en Pahadishareef, también en el sur de Hyderabad, por rumores de que él era miembro de una banda de secuestradores.

Con el fin de detener la ola de rumores, la policía de Hyderabad ha iniciado una campaña a través de sus redes sociales utilizando las etiquetas #HyderabadKillsRumors y #LetThisGoViral. Asimismo, se ha alertado a los administradores de grupos de la aplicación para que colaboren y eviten compartir mensajes falsos que generen confusión o provoquen una mayor desinformación en la población.

La Policía también lanzó un anuncio en sus cuentas de Facebook Twitter explicando cómo se crean los videos y fotos falsas.

LGTBfobia de Estado en La India

El artículo 377 del Código Penal de la India castiga las relaciones sexuales “contra natura” con hasta 10 años de prisión. A finales de 2013, la Corte Suprema decidió recriminalizar la homosexualidad, dejando sin efecto la histórica sentencia sancionada por el Alto Tribunal de Delhi en 2009 (en la que declaraba “inconstitucional” la prohibición de las relaciones entre personas del mismo sexo). En los últimos años,mos hemos hecho eco del aumento exponencial de la violencia contra personas LGTB en la India, a raíz de la ilegalización de las relaciones homosexuales.

Las informaciones que nos llegan positivas en clave LGTB de la India son muy escasas. A principios de este mismo año nos hacíamos eco de la apertura del primer colegio para alumnos transexuales en riesgo de exclusión social. Solo unos días después, sin embargo, recogíamos la historia de un joven de 20 años cuyos padres trataron de organizarle una “violación correctivadespués de salir del armario como gay. Los progenitores llegaron a contratar a unos matones para que le agredieran al saber que mantenía una relación con otro chico con el que convivía.

Por otra parte, hace unos meses publicábamos que las autoridades de la India impedían la entrada al país a Victoria Kolakowski, la primera jueza trans de los Estados Unidos. Semanas atrás, prohibían una película por “glorificar” las relaciones homosexuales. La Junta Central de Certificación Cinematográfica de la India (CBFC) se negaba a certificar ‘Ka Bodyscapes’ para su proyección por incluir “escenas gais sensibles”.

Como ocurre en muchos otros países en los que existe homofobia de Estado, los grupos homófobos en la India (incluidos los policiales) se creen en el derecho de realizar impunemente cualquier acción contra las personas sexualmente diversas. No es necesario que las víctimas sean realmente homosexuales (lo que en ningún caso les eximiría de su responsabilidad criminal), con que ‘lo parezcan’ es suficiente.

En 2014, un año después de la recriminalización de la homosexualidad en la India, el activismo LGTB denunciaba un repunte de la violencia homófoba. Y a principios del año pasado recogíamos que ese mismo año 2014 se realizaron un mínimo de 600 detenciones a personas que habían sido acusadas de practicar la homosexualidad. Una cifra que en 2015 se elevaba a más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes. Una cifra, no obstante, que parece poco realista si tenemos en cuenta que desconocemos el alcance de la corrupción policial y la cantidad de afectados por extorsiones económicas a cambio de evitar el arresto o el procesamiento judicial.

En octubre de 2015 dábamos cuenta de más casos de extorsión por ser o “parecer” homosexual por parte de miembros de la policía, quienes, según constatan los activistas LGTB “con frecuencia visitan los puntos donde los gais se encuentran y les extorsionan pidiéndoles dinero”. Por otra parte, la estigmatización y los prejuicios provocan todo tipo de injusticias. A principios de 2016 nos hacíamos eco del intento de suicidio de un adolescente de quince años, quemándose vivo, tras ser acosado por ser gay.

Fuente Universogay/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Indonesia prohíbe los GIFS en WhatsApp para evitar la pornografía

Miércoles, 15 de noviembre de 2017

indonesia-prohibe-gifs-whatsapp-696x522El gobierno de Indonesia prohíbe el uso de GIFS en WhatsApp para evitar que los ciudadanos compartan “imágenes obscenas”.

El país lleva meses sumido en una espiral de censura que busca acabar con cualquier tipo de representación de la sexualidad o la sociedad no heteronormativa.

El gobierno de Indonesia  acaba de prohibir el uso de GIFS en WhatsApp. Pero no sólo porque no se puedan enviar imágenes en movimiento  sino que lo han hecho para evitar que la gente se envíe imágenes pornográficas a través de la aplicación.

El Ministerio de Comunicaciones e Informática de Indonesia ha explicado que como no puede monitorizar las comunicaciones a base de GIFS en la app por su método de cifrado dio a la compañía 48 horas para que eliminara las “imágenes obscenas“ que se usan en ella a través de terceros.

Desde WhatsApp intentaron llegar a un acuerdo con el gobierno pero no sirvió de nada y finalmente el ministro Samuel Abrijani Pangerapan dio la orden de bloquear las DNS de los seis sitios dirigidos por Tenor, la compañía que suministra los gifs a la aplicación.

La portavoz de Tenor, Jennifer Kutz, ha explicado en una entrevista que han intentado trabajar con el ministerio para cumplir con sus peticiones; algo que hacen regularmente con “entidades locales para asegurarnos de que nuestro contenido refleja la cultura del país y los requerimientos legales.” Pero les ha resultado imposible definir qué era una imagen obscena y qué no. Así que nada, se han quedado sin gifs.

O en realidad no. Porque poco han tardado los “hackers” en explicarle a los indonesios que para saltarse esa prohibición es tan fácil como entrar en Google, buscar un gif, descargarlo en el teléfono y enviarlo en un mensaje.

Desde hace meses varios activistas y medios de comunicación están denunciando la deriva autoritaria del gobierno de Indonesia, que se ha propuesto eliminar cualquier contenido que no cumpla con sus estrictas normas morales. Así, por ejemplo, el gobierno propuso hace unas semanas una ley que prohibiría mostrar “comportamiento LGTB+“ en televisión o en cualquier tipo de contenido audiovisual. Aunque, como ha pasado con los GIFS, no queda muy claro qué consideran un “comportamiento LGTB+“.

El país vive, como denunció Vitit Muntarbhorn en la Asamblea General de la ONU, una oleada homófoba que está llevando a las autoridades a perseguir de forma cada vez más feroz al colectivo LGTB. Desde la propuesta de prohibir las apps de ligue gay hasta las detenciones por publicar una foto de un beso en Facebook, pasando por torturas en público y detenciones en masa en fiestas gais.

Este movimiento de prohibir los GIFS en WhatsApp ha sido entendido por muchos como un paso más en esa obsesión por censurar. Desde Coconuts, una compañía de comunicación, han publicado un editorial avisando de que aunque la prohibición de los GIFS no supone “el mayor golpe de la historia a la libertad de expresión” sí que es “otra victoria para las fuerzas de la exagerada censura y, por supuesto, para los padres que son demasiado perezosos o irresponsables para monitorizar el uso que sus hijos hacen de internet.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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“No aceptamos gais ni animales”: el mensaje que el propietario de un alojamiento turístico italiano envió a una pareja de chicos

Jueves, 3 de agosto de 2017

spiaggia-gay-friendly-744x445Una pareja gay se vio obligada a cancelar sus vacaciones en la Casa Vacanze Ciufo, un alojamiento turístico de la región italiana de Calabria, después de que su propietario les dijese a través de WhatsApp que “gais y animales” no estaban permitidos. Otra de esas historias de homofobia social que aún cuesta trabajo entender en pleno siglo XXI.

Gennaro Casalino, de 30 años, buscaba un lugar donde pasar unos días junto su pareja, a finales de agosto. “Después de algunas búsquedas, decidimos reservar un alojamiento en Santa María donde nos ofrecían el uso exclusivo de unas dependencias y piscina privada“, comentaba en su página de Facebook.

Casalino formalizó su reserva en la Casa Vacanze Ciufo a través de Booking, una conocida plataforma online. Poco después, el dueño de la propiedad se puso en contacto con él a través del servicio de mensajería instantánea WhatsApp, para aclarar los detalles de la estancia de la pareja en el alojamiento, ubicado en Santa Maria di Ricadi, una localidad costera de la provincia de Vibo Valentia, en Calabria. Fue ahí cuando este le escribió que no aceptaba a gais. Indignado, optó por no responderle, canceló inmediatamente la reserva y buscó otro lugar donde quedarse.

Casalino que lleva doce años fuera del armario, decidió publicar un mensaje contando lo sucedido en su página de Facebook. El propietario le preguntó acerca de dónde era la pareja y le dio detalles del alojamiento, cercano a la villa de la familia, antes de darle las gracias por su reserva y añadir que este era el primer año que alquilaban la casa a turistas. Sin embargo, el dueño terminó el mensaje con lo que él describió como un aviso “importante“: “Lo siento si parezco un hombre de las cavernas. No aceptamos gais ni animales. Perdóname de nuevo“.

Y decidió contárselo al  catedrático, periodista y crítico Massimo Arcangeli que difundió el diálogo, que se llevó a cabo a través de WhatsApp, en su página de Facebook. A continuación insertamos una imagen con la captura de la conversación mantenida con el dueño de la pensión (pincha sobre ella para ampliarla):

conversacionwhatsappEso me hizo pensar de inmediato en el famoso mensaje que los nazis publicaban en sus escaparates: ‘no aceptamos perros ni judíos’. Han transcurrido setenta años desde entonces, no podemos ignorar esta historia, ha declarado indignado Arcangeli.

La pareja denunció lo sucedido al colectivo Arcigay Nápoles, que ha pedido que el hotel sea retirado de Booking (de hecho, en el momento de publicar esta entrada la plataforma ya avisa que “El Casa Vacanze Ciufo ya no se puede reservar en nuestra página”) y otros sitios de reservas de hoteles. “También esperamos que el municipio, la región de Calabria y las autoridades responsables de supervisar y combatir la discriminación tomen medidas decididas“, ha expresado la división napolitana de Arcigay en un comunicado.

Merece también la pena destacar las reacciones positivas que el incidente ha provocado. Es el caso de Confcommercio Calabria Centrale, una asociación de empresarios local, que ha pedido expresamente disculpas a la pareja y ha insistido en que la homofobia del propietario del alojamiento “no es representativa ni del territorio ni del pueblo de Calabria”. Y desde Tropea, una localidad cercana, su asesor de Turismo les ha invitado a pasar una semana en la localidad.

Fuente Dosmanzanas

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Amenazas de muerte al periodista gay David Enguita: “Siendo una marica no mereces vivir”

Miércoles, 13 de julio de 2016

David-Enguita-amenazado-de-muerteEl activismo LGTB en bloque, así como los principales partidos políticos y muchas personas a título individual están utilizando las redes sociales para trasladar su apoyo a David Enguita. Este joven ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional por los mensajes de odio homófobo que lleva recibiendo a través de WhatsApp y de Twitter tras cubrir el Orgullo LGTB de Madrid como informador y por su abierta homosexualidad. Sin embargo, las amenazas y las palabras hirientes de los exaltados homófobos, sorprendentemente, han proseguido incluso después de poner su caso en conocimiento de las fuerzas de seguridad. Desde dosmanzanas, como no podía ser de otra manera, nos unimos a las centenares de voces en respaldo a Enguita y exigimos la aprobación de medidas efectivas para combatir la LGTBfobia.

“Ojalá te pillara y te matara”, porque “siendo un comepollas como eres, además de un sidoso asqueroso, no sé cómo te atreves a ir por la calle tan subido”… Estas son algunas de las intolerables amenazas que viene recibiendo Enguita (las hemos transcrito corrigiendo las faltas ortográficas y gramaticales) desde el pasado fin de semana, solo unos días después de que cubriera como periodista la manifestación del Orgullo LGTB de Madrid. El joven trabaja para varios medios de comunicación como La Vanguardia, Ático TV o EsRadio. Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), por medio de un tuit, ha declarado que “¡ninguna amenaza o agresión puede quedar impune!”.    

Por si no fuera suficiente, incluso después de tramitar la denuncia, David Enguita ha seguido recibiendo otros mensajes de odio de la siguiente calaña: “sigue con tus denuncias y te voy a perforar, hijo de puta” o “nos la suda tu denuncia[…] maldito homosexual de mierda”. Por cierto, el apodo de uno de los agresores verbales es “gilipollas”, muy revelador de la persona que se esconde detrás de él.

Asociaciones LGTB, partidos y usuarios de las redes dan el apoyo a Enguita Muchísimas voces, a las que se une la nuestra, están trasladando un mensaje muy diferente a David Enguita: el del cariño y la unidad del colectivo LGTBI contra la intolerancia, el estigma y la violencia verbal o física. Entre mensajes de apoyo de líderes políticos y formaciones encontramos tuits como los de Carla Antonelli y el grupo LGTB del PSOE, Cristina Cifuentes (PP) y el PP de Madrid, Albert Ribera y Begoña Villacís (Ciudadanos), Izquierda Unida o UPyD.  

Destacamos también los tuits de algunos activistas y asociaciones LGTB:

Entre los mensajes de los usuarios hemos querido compartir este de @alivecauseyou en el que se cuestiona retóricamente “ahora que pregunten por qué se sigue celebrando el Orgullo”.

Fuente Dosmanzanas

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Un dirigente de Ciudadanos, envuelto en polémica por un comentario homófobo

Viernes, 24 de abril de 2015

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Tampoco es tan extraño teniendo en cuenta estas declaraciones de Albert Rivera…

El comentario ofensivo lo realizó a través del grupo de WhatsApp de Ciudadanos Móstoles, donde a la pregunta de si acudiría a un acto social celebrado en Chueca, el militante respondió:“Sí, para que me pongan la banderita de Japón”.

José Antonio Luelmo Recio, antiguo militante del PP y ahora afiliado a Ciudadanos, ha sido acusado de homofobia por varios compañeros de partido tras hacer un “chiste” ofensivo hacia el colectivo LGTB a través del WhatsApp de la agrupación municipal de Ciudadanos Móstoles.

Cuando el coordinador local, Carlos Rodríguez, preguntó quién se animaba a ir a un acto que se celebraba en Chueca, Luelmo respondió con un:

“Sí, para que me pongan la banderita de Japón”.

A este comentario homófobo, el secretario local le replicó que Ciudadanos debe representar al máximo de colectivos posible. Ahora, un total de 34 militantes ha pedido la expulsión de su compañero acusándole de homofobia.

Luelmo también está acusado de doble militancia por haber alternado su afiliación a PP y Ciudadanos durante varios meses.

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , ,

“La infinita marea de la diversidad”, por Ramón Martínez

Jueves, 12 de marzo de 2015

diversidadUn post muy recomendable y clarificador acerca del compromiso y la militancia, que publica Cáscara amarga… 

Para Boti García Rodrigo

Defender los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales se ha convertido últimamente en un trabajo muy duro. Más sencillo lo tenían Hössli, Ulrichs, y toda aquella maravillosa generación de alemanes que lucharon en el siglo XIX contra el artículo 175 del código penal que penalizaba la homosexualidad. Y no porque fuera fácil, que no lo era, sino porque tenían simplemente un objetivo claro, como lo tuvimos en España cuando perseguíamos la aprobación de los cambios legales que permitieron el matrimonio igualitario y la adopción homoparental. Pero ahora el trabajo activista es más complicado: además de la confusión en cuanto a los objetivos –pues hay quienes pensamos que lo urgente es acabar con las constantes agresiones mientras algunos creen que resulta primordial la regulación de cuestiones tan particulares como el vientre de alquiler–; además de esto hoy casi por cada persona no heterosexual existe un planteamiento individual(ista) de cómo debería llevarse a cabo la defensa de nuestros derechos. Conseguir así encaminarnos hacia un mismo punto es al menos difícil, si no decididamente imposible.

Esta misma semana hemos conocido un nuevo caso de agresión motivada por la homofobia, contra dos hombres, en la madrileña plaza de Las Ventas, y del mismo modo ha corrido la noticia de una circular de seguridad del Metro de Madrid en que se insta a los vigilantes a poner especial atención a los movimientos de personas que piden limosna, músicos y gays. Si bien Metro, después de una lenta investigación de casi veinticuatro horas, ha condenado fuertemente el suceso y ha apartado de su trabajo al responsable de esa recomendación bárbara, no deja de ser preocupante que parezca que ya se ha solucionado el problema, cuando lo necesario es que se ponga en funcionamiento una batería de medidas para, al menos, informar adecuadamente al personal del suburbano de que la antigua Ley de Peligrosidad Social ya no está en vigor y no es lícito, ni moral ni jurídicamente, perseguir bajo la excusa de la vigilancia a una persona que al empleado de turno se le antoja más o menos lesbiana, gay, bisexual o transexual.

Pero parece que con poner un tuit, comentar el suceso por el WhatsApp o jurar mil veces por todos los infiernos frente a la barra de un bar, una de esas barras castizas que transmiten la ciencia del bien y del mal a través del codo mucho mejor que lo hiciera la manzana original, parece con esto que ya es suficiente. Y parece también que si alguien quiere hacer algo más habrá que condenar su equivocación, aunque sea un claro acierto. ¿Cómo pararemos entonces las agresiones, directas o indirectas, sólo con las redes sociales, las aplicaciones de mensajeria breve, con las tertulias de los bares, con los cientos de blogs de opinión que, como éste, no son más que letras que con mayor o menor acierto –a veces marcadamente menor– denuncian mucho pero actúan poco?

Esta semana se ha producido también una importante reunión. Algunas de las asociaciones en defensa de la Diversidad Sexual y de Género de la Comunidad de Madrid se han reunido con la madrileña Delegada del Gobierno, la habilísima Cristina Cifuentes, que ha sabido construir tan bien su personaje de defensora de los derechos de las personas no heterosexuales –aunque hasta la fecha no haya realizado ninguna acción concreta sobre la materia, que obras son amores y no buenas intenciones, señora mía–. La intención de la reunión no era otra que proponer de manera urgente un plan de actuación frente a las continuas agresiones motivadas por la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia. Pero, por lo que he venido viendo en mis redes sociales, a cierta parte de la ciudadanía no heterosexual le ha parecido inapropiadísima esa reunión, del mismo modo que hubo tantas y tantas quejas, en su práctica totalidad provenientes de las mismas personas, cuando los máximos dirigentes del Movimiento LGTB acudieron a una recepción invitados por su Excelencia el Jefe del Estado –nótese el tratamiento no monárquico–. La crítica que antes fuera “no hay que apoyar la monarquía” se ha convertido esta semana en un “no hay que reunirse con el Partido Popular, que es muy homófobo”. Y yo me pregunto con quién van a reunirse estos críticos de la legua si, en tanto que nuestra intención es que la policía atienda debidamente nuestras denuncias, es una mujer que milita en el Partido Popular, muy hábil en su campaña para ser candidata a vaya usted a saber qué, la que ostenta el mando sobre esa policía. Y también me pregunto cómo pueden realizarse lecturas tan poco profundas cuando, frente a un excesivamente obvio “el nuevo Jefe del Estado quiere congraciarse con la plebe reuniéndose con representantes de nuestro movimiento“, existe la interpretación posible de que “nuestro movimiento, con tanto trabajo, ha conseguido que nadie, ni siquiera el mismísimo Jefe del Estado, considere su puesto debidamente ratificado si no nos convoca a una reunión y escucha nuestras demandas”.

Cualquiera diría que hay quienes no tienen en demasiada estima su propio trabajo activista, que les da relativa pereza salir de las redes sociales, el WhatsApp y los blogs mientras se regodean adocenados en sus cátedras de teoría estéril, o que prefieren hacer política de partidos antes que Política de Estado. Porque el mundo no irá a mejor para lesbianas, gais, transexuales y bisexuales si yo, como militante que soy, sólo pienso en los intereses del PSOE, o aquella sólo piensa en los intereses del Partido Popular, o esa que lo hizo bien y esa que tan mal lo hizo buscan el beneficio exclusivo para sus respectivas formaciones –o secciones particulares– de izquierda más o menos radical, más o menos comprometida con el feminismo y la diversidad sexual y de género. Ni tampoco cambiaremos el mundo si colocamos los intereses de nuestros respectivos partidos políticos por encima de la defensa de los Derechos Humanos por los que luchamos. Sólo es posible el cambio cuando aunamos fuerzas todos los actores posibles de esta cada vez más variopinta sociedad nuestra; cuando los unos y las otras, las derechas y las izquierdas, los de arriba y las de abajo, encontramos un objetivo en común.

Dice Juan de la Cruz, poeta transgénero que hablaba de sí en femenino cuando confiesa su acaloramiento y gemido al entrar en relación con su dios, que la unión con lo divino tras la muerte es semejante a la pequeña gota de agua que, terminado su curso en el río, llega por fin al mar y se confunde con otras miles. Sigue siendo gota, pero ahora también es mar. Y aunque la vida fragmentaria e individual sea tan cómoda, porque nunca nadie nos podrá quitar la razón, sólo el océano es capaz de erosionar la tierra. Este fin de semana, mientras tengo el inmenso placer de que leas estas líneas, se celebra el Congreso de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, y despedimos a Boti García Rodrigo, hasta ahora nuestra presidenta. Sirvan estas líneas para agradecerte, amiga mía, tanto trabajo realizado por el bien de todos y todas, tanto trabajo tan bien entendido, llevado a cabo como una gota más de este océano que compartimos, que gracias a ti ha cambiado mucho y para mejor nuestra geografía. Gracias, Boti, presidenta, por dejarme ser una ola mientras tú vigilas nuestra marea.

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