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El Parlamento de Austria vota a favor de prohibir las «terapias» de conversión en menores de edad

Martes, 18 de junio de 2019

von rechts: Bundesratspräsident Mario Lindner (S), Conchita El socialdemócrata Mario Lindner con Conchita Wurst

El Consejo Nacional, la cámara baja del Parlamento austriaco, ha adoptado una propuesta de resolución para prohibir las mal llamadas «terapias» reparadoras o de conversión que pretenden modificar la orientación sexual o la identidad de género en menores de edad. El texto, aprobado con los votos a favor de todos los partidos salvo la extrema derecha del FPÖ, insta al Gobierno a redactar un proyecto de ley para vetar estas prácticas. La vecina Alemania estudia mientras tanto la prohibición total de estos procedimientos, también en adultos.

Ya en diciembre del año pasado, el portavoz socialdemócrata (SPÖ) de Igualdad, Mario Lindner, presentó una propuesta de prohibición de las «terapias» de conversión en menores. El detonante fue el descubrimiento de que la organización ultraconservadora TeenSTAR estaba promocionando estas peligrosas prácticas en los colegios austriacos. Los partidos de la coalición gubernamental entre los conservadores del ÖVP y la extrema derecha del FPÖ impidieron entonces la tramitación de la iniciativa.

Tras la caída del Gobierno a raíz del caso Ibiza, Lindner volvió a presentar su proposición el pasado miércoles. Esta vez, el ÖVP votó a favor junto al SPÖ, los liberales de NEOS y la Lista Ahora (una escisión de Los Verdes), facilitando su aprobación. Solo el FPÖ se opuso. El texto insta al Ejecutivo provisional de la magistrada Brigitte Bierlein a presentar, «de manera inmediata» un proyecto para prohibir las «terapias» reparadoras o de conversión en menores de edad. Los tiempos parlamentarios, sin embargo, obligarán probablemente a retrasar la discusión del asunto hasta después de las elecciones del próximo 29 de septiembre.

Con todo, Lindner, que es abiertamente gay, se mostró satisfecho por el «éxito inmenso» que supone la declaración del Parlamento en la semana en la que Viena ha acogido la celebración del Europride. También los activistas han saludado el apoyo a una medida que combatirá los riesgos para «la salud psicosocial de niños y adolescentes» que suponen estas dañinas pseudoterapias.

En la vecina Alemania, mientras tanto, el Gobierno de gran coalición también está dando pasos en la dirección de vetar estas prácticas. El ministro de Sanidad, el socialdemócrata Jens Spahn (SPD), se ha propuesto presentar un proyecto de ley antes de final de año. Los informes que ha encargado su departamento recomiendan una prohibición total de las «terapias», también en adultos. De seguir sus indicaciones, Alemania se convertiría en el segundo país de Europa, solo después de Malta, en adoptar una ley de este tipo.

Una tendencia creciente a la prohibición

Además de Austria, Alemania y Malta, país donde la ley lleva en vigor desde 2016, también Irlanda y el Reino Unido están dando pasos en la misma dirección. En Estados Unidos ya son 18 estados, además de Washington D.C. y Puerto Rico, los que han vetado las «terapias» de conversión. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que preveía la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI (aunque el PP intentó «colar» una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (y no solo debido al escándalo de la diócesis de Alcalá: otros casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El estado de Maine prohíbe las «terapias» de conversión en menores de edad

Miércoles, 5 de junio de 2019

state-flags-maine-3x5Crece la lista de estados y territorios estadounidenses que prohíben las mal llamadas «terapias» reparadoras o de conversión que pretenden modificar la orientación sexual o la identidad de género en menores de edad. La gobernadora de Maine ha ratificado con su firma un proyecto de ley, previamente aprobado por ambas cámaras legislativas del estado, que lo convierte en el 18º de los Estados Unidos (además de Washington D.C. y de Puerto Rico) en vetar estos infames procedimientos.

El pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Se trataba de la segunda vez que el legislativo del estado aprobaba una iniciativa en este sentido. Pero en la anterior ocasión, en junio de 2018, el entonces gobernador republicano Paul LePage vetó el proyecto aprobado por las cámaras, que no consiguieron la mayoría necesaria para anular el veto. Su sucesora, la demócrata Janet Mills, sí que ha ratificado la medida, que entrará en vigor en septiembre de este año. Mills, de hecho, ha apoyado de forma entusiasta la prohibición de unas prácticas «dañinas y ampliamente desacreditadas que no tienen cabida en Maine».

California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado.

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

La situación en Europa

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar» una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Delaware se convierte en el 14º estado norteamericano en prohibir las «terapias» reparadoras o de conversión en menores de edad

Lunes, 30 de julio de 2018

1200px-flag_of_delaware-svgEl estado de Delaware se ha convertido en el 14º del país (sin contar a Washington D.C., la capital federal) en vetar las «terapias» reparadoras o de conversión en menores de edad. Intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas y contra las ya antes se han pronunciado numerosas organizaciones profesionales. Otros países del mundo también han aprobado o discuten su prohibición.

El texto de la ley, que se puede consultar aquí, es similar a las normas aprobadas en otros estados norteamericanos. Prohíbe el uso de las «terapias» reparadoras o de conversión en menores, así como dirigirlos a consultas que las practiquen en otros estados. Los profesionales sanitarios (médicos, psicólogos u otros) que lleven a cabo estas prácticas en menores o las publiciten como efectivas se enfrentarán a sanciones que pueden acarrear la pérdida de su licencia. A diferencia por ejemplo de la ley aprobada en Hawái, el texto de Delaware no prohíbe explícitamente la publicidad de las «terapias», salvo la de carácter institucional.

La norma fue aprobada por el Senado del estado en mayo y por la Cámara de Representantes en junio, gracias al control demócrata de la legislatura. El gobernador, el también demócrata John Carney, firmó este lunes la ley, que entró inmediatamente en vigor. Los legisladores rechazaron la enmienda introducida por el representante republicano Richard Collins para permitir el uso de las «terapias» bajo petición.

Con Delaware, el uso de este tipo de intervenciones en menores de edad ha sido ya prohibido en catorce estados norteamericanos, además de en la capital federal. California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut y Washington, Hawái y Maryland. Varias ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares.  Además, el pasado 8 de junio, el gobernador republicano de New Hampshire, Chris Sununu, firmaba una ley similar a la de Delaware y que entrará en vigor el 1 de enero de 2019. Hay además varias ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares.

Cabe señalar además que California ya ha iniciado el proceso parlamentario para prohibir este tipo de intervenciones también en adultos. En este caso, el foco se pone sobre el hecho de que suponen un fraude a los consumidores.

En Europa, Malta fue pionera

En Europa la pionera ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido en diciembre de 2016. Hace unos meses informábamos de cómo Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en la misma dirección. A principios de este mes, el Gobierno británico anunció un Plan de Acción LGTB que contempla la prohibición total de las «terapias» reparadoras, que califica de «prácticas aberrantes». En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la futura ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, actualmente en discusión en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó “colar” una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que por ejemplo contemplaba este aspecto).

En cualquier caso, merece la pena recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país, emitía hace ahora un año un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos los casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidadPosibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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La Asamblea de California aprueba un proyecto de ley que considera que las «terapias» de conversión constituyen un fraude al consumidor

Miércoles, 25 de abril de 2018

CaliforniaAssemblySealComo anunciábamos el pasado mes de marzo, el estado de California podría experimentar en breve un importante avance en la lucha contra las peligrosas «terapias» reparadoras de la homosexualidad. La Asamblea de ese estado ha dado su visto bueno a un proyecto de ley que incluye la promesa de modificar la orientación sexual de una persona en la lista de servicios fraudulentos a los consumidores. La base de la propuesta es simple: si de acuerdo a la evidencia científica esta modificación no es posible, prometerlo supone un fraude. 

Haciendo un poco de historia, conviene precisar que California ya fue el primer estado de Estados Unidos en prohibir el uso de las «terapias» reparadoras o de conversión en menores de edad allá por por el año 2012, no sin controversia. Le siguieron después Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y los estados de Vermont, Oregon, Nuevo México, Illinois, Nueva York y Washington D.C. Connecticut, Nevada Rhode Island   y Washington, así como el Distrito de Columbia y la ciudad de Cincinnati . Y la legislatura de New Hampshire acaba de aprobar un proyecto similar, pendiente solo de que un comité conjunto entre Cámara de Representantes y Senado concilie las versiones aprobadas por cada una de las cámaras (ligeramente diferentes entre sí) antes de enviar la versión final al despacho del Gobernador, que ya ha anunciado que la refrendará con su firma. Hay además varias ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares.

La iniciativa que ahora se abre paso en California, sin embargo, supone una novedad respecto a todas estas leyes, cuyo objetivo es la protección de los menores, pero que dejan campo libre a la aplicación de este tipo de intervenciones en mayores de edad a los que se les reconoce la capacidad de consentir libremente sobre ellas. Ahora el foco se pone sobre el hecho de que este tipo de intervenciones supone un fraude, ya que se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, y por tanto no podrán anunciarse ni ofrecerse como parte de ninguna cartera de servicios con la promesa de conseguir «revertir» la orientación homosexual. Se trata, en este sentido, de proteger los derechos de los ciudadanos como consumidores.

El proyecto de ley, cuyo promotor es el representante demócrata Evan Low, fue aprobado el pasado 19 de abril por la Asamblea de California por 50 votos a favor (la mayoría demócratas) y 18 en contra (todos ellos republicanos). Se registraron además 10 abstenciones/ausencias. Ahora debe ser discutido en el Senado estatal, donde los demócratas cuentan también con una cómoda mayoría. Es previsible, por tanto, que se convierta en ley (nadie espera que el Gobernador, el demócrata Jerry Brown, la vete), y más teniendo en cuenta que goza del respaldo de organizaciones profesionales como la Academia Americana de Pediatría o la Asociación de Psicólogos de California.

En Europa, Malta fue pionera contra estas «terapias»

En Europa la pionera contra este tipo de intervenciones  ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido en diciembre de 2016. Irlanda y Reino Unido, por ejemplo, tramitan en estos momentos cambios legislativos en el mismo sentido. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la futura ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, actualmente en discusión en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó “colar” una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que por ejemplo contemplaba este aspecto).

En cualquier caso, merece la pena recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país, emitía hace ahora un año un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

«No» rotundo de los especialistas a estas prácticas

 “Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las terribles “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, y es que los riesgos incluyen depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Los estados de Maryland y Washington se unen a la prohibición de las terapias de conversión

Lunes, 9 de abril de 2018

noticias_file_foto_761066_1396626239La Cámara de Representantes de Maryland vota a favor de una ley para prohibir las terapias de conversión, siguiendo los pasos del estado de Washington, cuyo gobernador aprobaba la una ley equivalente la semana pasada. 

En una votación celebrada este miércoles, 4 de abril, los legisladores del estado de Maryland votan a favor de prohibir que terapeutas y profesionales sanitarios practiquen las denominadas «terapias de conversión homosexuales» a menores de edad después de que la Delegada Republicana, Meagan Simonire, desvelara el sufrimiento personal que había padecido cuando siendo adolescente sus padres reaccionan buscando este tipo de soluciones para ella tras salir del armario. De esta manera Maryland sigue los pasos del estado de Washington, cuyo gobernador, Jay Inslee, firma la misma prohibición la semana anterior.

El gobernador de Maryland ratificará la ley contra las terapias de conversión

«Este tema no es sobre republicanos o demócratas ni conservadores o liberales. No se trata de valores religiosos. Se trata de la decencia humana básica. Se trata del hecho de que es imposible arreglar algo que nunca se rompió en primer lugar», declara Simonaire antes de la votación en la Cámara de Representantes, en la que el proyecto de ley 95-27 quedaba a probado. Si bien unos días antes el padre de Simonaire, Bryan Simonaire, senador estatal, votaba en contra de esta medida, advirtiendo que obligaría a los jóvenes que quieren asesoramiento a buscar la ayuda de profesionales sin licencia, el gobernador de Maryland, Larry Hogan, ya ha adelantado que tiene la intención de ratificar esta ley con su firma.

«Si este proyecto de ley aleja que incluso sólo un niño no tenga que pasar por eso, valdrá la pena compartir hoy mi historia con ustedes», asegura Simonaire después de relatar el «significativo dolor, autodesprecio y profunda depresión» que supuso para ella el simple hecho de que sus padres buscaran terapeutas que pudieran «arreglarla» una vez les desvela que se siente atraída por una persona de su mismo sexo cuando es adolescente.

Las terapias de conversión están ampliamente desacreditadas por las asociaciones médicas y de salud mental como la Organización Mundial de Psiquiatría, que las condenaba oficialmente hace dos años. Con esta ley se califican estas terapias como conductas no profesionales, lo que llevaría a quienes las practiquen a enfrentarse a medidas disciplinarias por parte de la junta estatal de licencias.

Washington prohibe las terapias de conversión

«Hoy prohibimos el abuso de nuestros hijos (…). Siempre hemos creído en los derechos civiles en nuestro estado. Creemos en la tolerancia para todos», declara el gobernador de Washington, Jay Inslee, tras firmar la semana anterior el proyecto de ley que prohibe a los terapeutas con licencia aplicar las terapias de conversión a menores de edad, que entrará en vigor el próximo mes de junio. Los terapeutas que infrinjan esta nueva medida se enfrentan a sanciones que van desde multas económicas hasta la revocación o suspensión de su licencia, medidas que no afectarán significativamente a aquellos asesores sin licencia que trabajan habitualmente con organizaciones religiosas sigan aplicando estas denominadas terapias.

Esta nueva ley envía «un mensaje profundo a las personas LGTBQ en todas partes que son amadas, valoradas y protegidas por la ley», declara Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaing en Washington, que se una a otros 10 estados que ya han prohibido las terapias de conversión.

Con esto, en Estados Unidos, las terapias de conversión a menores están prohíbidas ya en 12  estados, y Seattle, la mayor ciudad de Washington, lo hizo en el 2016. Conneticut, Nevada Rhode Island eran los últimos estados en prohibir este tipo de terapias, después de que lo hicieran Vermont, California, Nueva Jersey, Oregon, Nuevo México, Illinois, Nueva York y Washington D.C., así como el Distrito de Columbia y la ciudad de Cincinnati. Colorado va camino de seguir sus pasos, así como también se han presentado proyectos de ley similares en Idaho y Pensilvania. Además, California se plantea juzgar como prácticas fraudulentas las “terapias” para curar la homosexualidad. Sin embargo, según un informe del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, se estima que 698.000 personas han intentado cambiar su orientación sexual o identidad de género en algún momento de su vida de los que 350.000 han recibido tratamiento como adolescentes.

En Europa la pionera ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido en diciembre de 2016. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la futura ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, actualmente en discusión en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó “colar” una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que por ejemplo contemplaba este aspecto).

En cualquier caso, merece la pena recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país, emitía hace ahora un año un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras. “Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Washington prohibirá “curar la homosexualidad” pero solo a los menores de edad

Viernes, 9 de marzo de 2018

noticias_file_foto_761066_1396626239Los adultos si podrán someterse a estas terapias.

Se estima que unos 350.000 adolescentes han intentado cambiar su orientación sexual en Estados Unidos. 

Aunque no te lo creas, todavía hay gente que “cura la homosexualidad”. De hecho, en España, el PP quiere permitir que se pueda curar la homosexualidad… Pero espera que me voy por las ramas que yo venía a hablar de Estados Unidos.

Resulta que el Senado del estado de Washington acaba de aprobar la ley SB 5722 que penalizará cualquier tipo de terapia relacionada con el cambio de la orientación sexual con posibles multas y retirada del permiso para ejercer. La ley también se aplicará a miembros de organizaciones religiosas y a “profesionales sin licencia”Eso sí, la ley da vía libre a la “curación de adultos”. Ahora solo queda que el gobernador la firme para que entre en vigor.

En Estados Unidos, las terapias de conversión a menores están prohíbidas en nueve estados, y Seattle, la mayor ciudad de Washington, lo hizo en el 2016. Además, California se plantea juzgar como prácticas fraudulentas las “terapias” para curar la homosexualidad. Sin embargo, según un informe del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, se estima que 698.000 personas han intentado cambiar su orientación sexual o identidad de género en algún momento de su vida de los que 350.000 han recibido tratamiento como adolescentes.

En 2016 en España tuvimos el caso de Elena Lorenzo, una “””coach””” que ofrecía “dejar atrás la homosexualidad” y que recientemente ha vuelto a las andadas, mientras el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En los dos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras. “Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente | Huffington Post, vía EstoyBailando

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Nuevo México se suma a la lista de territorios estadounidenses que prohíben las “terapias” reparadoras en menores

Lunes, 17 de abril de 2017

41xx86bg7wlNuevo México se ha convertido en el sexto estado de los Estados Unidos (sin contar a Washington D.C., la capital federal) en prohibir las peligrosas e inútiles “terapias reparadoras” en menores de edad. Susana Martinez, la gobernadora republicana, decidió sancionar la ley, aprobada por una legislatura de mayoría demócrata, incorporando así a este estado del suroeste de los Estados Unidos a la lista de territorios que han decidido proteger a los menores LGTB.

El proyecto de ley ya había recibido en febrero el visto bueno del Senado de Nuevo México, donde los demócratas gozan de una cómoca mayoría, por 32 votos a favor y 6 en contra. Un mes después, tras un debate de varias horas de duración, la Cámara de Representantes, en la que la mayoría demócrata es más ajustada, lo aprobó por 44 votos a favor y 23 en contra. Todos los representantes demócratas menos uno (Patricio Ruiloba) votaron a favor, al igual que hicieron 9 republicanos. La votación, de hecho, mostró la división que existe al respecto entre los representantes republicanos de áreas urbanas frente a los de áreas rurales. El texto había sido impulsado por dos jóvenes políticos demócratas, Jacob Candelaria (en el Senado) y G. Andres Romero (en la Cámara de Representantes). Jacob Candelaria es, por cierto, el primer hombre abiertamente gay en ser elegido miembro del Senado de Nuevo México (y la segunda persona LGTB, después de la exsenadora lesbiana Liz Stefanics).

Tras la aprobación de la legislatura, quedaba solo que la gobernadora republicana estampase su firma en la ley, el paso más complicado. Afortunadamente el perfil relativamente moderado de Susana Martinez en materia LGTB (aunque en su momento se opuso al matrimonio igualitario) y el hecho de que el proyecto se aprobase con cierto apoyo republicano hizo que la gobernadora no pusiera objeciones y no fuese necesaria una segunda ronda de votaciones para superar el veto.

El texto prohíbe el uso de las llamadas “terapias” reparadoras o de conversión en menores. También persigue toda publicidad o promoción de las mismas que las presente como un método útil para cambiar la orientación sexual o la identidad de género. Cualquier profesional sanitario (médico, psicólogo u otros) que lleve a cabo estas prácticas en menores o las publicite como efectivas se enfrentará a multas y a la pérdida de su licencia.

El uso de “terapias” reparadoras o de conversión en menores de edad ha sido ya prohibido en cinco estados norteamericanos, además de en la capital de los Estados Unidos. California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y los estados de OregónIllinois y Vermont, el año pasado. Hay además varias ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares.

En Europa la pionera ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido el pasado diciembre. En España, el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país emitía hace pocas semanas un comunicado en el que recuerda que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras

A nivel internacional, en marzo del año pasado tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en a cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas (los riesgos incluyen depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo). Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas

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El Gobierno británico rechaza una petición para prohibir las “terapias reparadoras” de la homosexualidad

Miércoles, 22 de marzo de 2017

theresa-may-an103106230epa05433683El Reino Unido no se convertirá en el próximo Estado europeo en prohibir las dañinas e inútiles “terapias reparadoras” de la homosexualidad. El Gobierno conservador de Theresa May ha rehusado la tramitación parlamentaria de una iniciativa legislativa popular, que había conseguido cerca de 33.000 firmas, con el pretexto de que ya se han tomado todas las medidas necesarias para prevenir el uso de las peligrosas prácticas.

Ofrecer las denominadas “terapias” reparadoras o de conversión seguirá sin ser un delito en el Reino Unido. Una iniciativa popular para ilegalizar estos pretendidos tratamientos se topado con el rechazo del Gobierno británico dirigido por Theresa May. La propuesta, que había alcanzado casi 33.000 adhesiones en la página web introducida para ese fin por el Parlamento, no ha superado las cien mil firmas que obligan al Comité de Peticiones a tomarla en consideración. Un trámite que, aunque se hubiera producido, tampoco habría garantizado la tramitación parlamentaria de la iniciativa popular.

Los autores de la petición advierten sobre los recientes acontecimientos, como la masacre de Orlando o la llegada al poder de Donald Trump en Estados Unidos, que aumentan la sensación de inseguridad en la comunidad LGTB. Frente a esta situación, la prohibición de las “terapias reparadoras” sería un gesto que ayudaría a las personas LGTB a vivir su identidad de una forma más libre. Recuerdan que entre las prácticas que pretenden vetar se encuentran los electroshocks, la inducción al suicidio y la vinculación entre las orientaciones no heterosexuales y los abusos en la infancia, usos proscritos por la comunidad médica y que producen daños con frecuencia irreversibles.

En su respuesta, el ministerio de Sanidad británico reconoce esta evidencia, pero opina que ya han hecho suficiente para luchar contra las prácticas denunciadas. El departamento dirigido por Jeremy Hunt reconoce la inutilidad y el “impacto adverso” de las “terapias reparadoras” y reafirma su “compromiso” contra la discriminación de gais, lesbianas y bisexuales. Recuerda que han trabajado conjuntamente con los asociaciones profesionales de psicoterapeutas y counselors para elaborar códigos de buenas prácticas en relación al trato con las personas LGTB. El Gobierno considera estas medidas suficientes para evitar el uso de las “terapias reparadoras”.

Las “terapias” reparadoras o de conversión han sido ya prohibidas en Malta, que aprobó una ley pionera en Europa el pasado diciembre. En España, el Consejo General de la Psicología emitía hace unas semanas un comunicado en el que recuerda que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo)) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el Gobierno alemán rechazaba a principios de este mes una propuesta de Los Verdes, en sentido similar a la que hoy nos ocupa, aduciendo que las competencias sobre el control de las prácticas médicas pertenecen a los estados federados y no al Gobierno central.

En Estados Unidos, el uso de las “terapias reparadoras” en menores está prohibido en cinco estados, además de en la capital federal. California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y los estados de Oregon, Illinois, Vermont, el año pasado. El último en iniciar la tramitación de una ley en el mismo sentido fue Nuevo México, hace un mes.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras

Precisamente hace un año tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de este tipo de intervenciones, que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas (los riesgos incluyen depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo). Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender modificar la orientación.

Fuente Dosmanzanas

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Nuevo México da el primer paso para prohibir las “terapias reparadoras” en menores

Lunes, 27 de febrero de 2017

jacob-picture-5-200x300Buenas noticias desde Estados Unidos: el Senado de Nuevo México, en el suroeste del país, ha aprobado un proyecto de ley para prohibir las peligrosas e inútiles “terapias reparadoras” en menores de edad. De salir adelante la iniciativa, se convertirá en el séptimo estado o territorio estadounidense en vetar el uso de estos pretendidos tratamientos en la población más vulnerable a los daños que provocan.

El Senado de Nuevo México aprobó el pasado viernes, por 32 votos a favor frente a solo seis en contra, un proyecto de ley para prohibir el uso de las llamadas “terapias” reparadoras o de conversión en menores. También perseguirá toda publicidad o promoción de las mismas que las presente como un método útil para cambiar la orientación sexual o la identidad de género. La iniciativa partió del senador demócrata abiertamente gay Jacob Candelaria (en la imagen).

El proyecto continuará su tramitación en la Cámara de Representantes, controlada al igual que el Senado por los demócratas. Su aprobación definitiva parece, por tanto, muy probable. Cuando entre en vigor, cualquier profesional sanitario (médico, psicólogo u otros) que lleve a cabo estas prácticas en menores o las publicite como efectivas se enfrentará a multas y a la pérdida de su licencia.

El uso de “terapias” reparadoras o de conversión en menores de edad ha sido ya prohibido en cinco estados norteamericanos, además de en la capital de los Estados Unidos. California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y los estados de OregónIllinois y Vermont, el año pasado.

En Europa la pionera ha sido Malta, que aprobó una ley en este sentido el pasado diciembre. En España, el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país emitía la semana pasada un comunicado en el que recuerda que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras

A nivel internacional, en marzo del año pasado tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las terribles “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas (los riesgos incluyen depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo). Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Dosmanzanas

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El Consejo General de la Psicología de España alerta sobre la inutilidad y el peligro de las “terapias reparadoras” de la homosexualidad

Martes, 21 de febrero de 2017

270117copEl Consejo General de la Psicología de España, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de todo el país ha emitido un comunicado en el que recuerda que las intervenciones que prometen “curar” la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida.

Por su interés, reproducimos literalmente el comunicado de los psicólogos españoles:

En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) decidió eliminar la homosexualidad del ‘Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales’ (DSM) y urgió a rechazar toda legislación discriminatoria contra gais y lesbianas. Posteriormente, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Ambas decisiones se basaron en una completa revisión de la producción científica existente.

A pesar de todo ello, parecen persistir tratamientos que prometen “curar” la homosexualidad con las llamadas “terapias de conversión”. Ante esto,  el Consejo General de la Psicología de España quiere transmitir su total acuerdo con la postura adoptada por la American Psychological Assotiation (APA) en 2009 en la que se declaraba del todo inadmisible que los profesionales de la salud mental indicaran, instaran o hicieran creer a sus pacientes que es posible modificar su orientación sexual y convertirse en heterosexuales mediante algún tipo de intervención terapéutica o tratamiento. Dicha declaración tiene como base 83 estudios acerca del cambio de orientación sexual que llevan a concluir que no existe ninguna evidencia científica de que una persona homosexual pueda dejar de serlo, más bien por el contrario, los fallidos esfuerzos por conseguirlo suelen derivar en problemas de ansiedad, depresión y suicidio.

Muchas personas se acercan a este tipo de terapias debido a las fuertes presiones que reciben en su entorno y al rechazo a su orientación sexual. Es mucho más probable que aquellos entornos que consideran la homosexualidad como una enfermedad mental o un pecado, ejerzan un mayor nivel de  presión sobre las personas con una orientación homosexual, pudiendo favorecer la génesis de conflictos internos, tal como la homofobia interiorizada, que coloca a quienes lo sufren en una situación de mayor vulnerabilidad frente a quienes ofrecen soluciones falsas, milagrosas y evidentemente ineficaces. Desde el Consejo General de la Psicología se recomienda intervenir en el sentido de la aceptación de la homosexualidad como forma de eliminar el conflicto interno, de manera que las personas vivan integrando su orientación de una forma asertiva.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

Lo hemos repetido numerosas veces, pero seguiremos insistiendo en algo tan importante. Este pronunciamiento de los psicólogos españoles no es en realidad ninguna novedad. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente, tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas empeñadas en cambiar su orientación sexual, la Asociación Americana de Psicología recomendaba ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir. Y en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en el mismo sentido.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario. No entendemos que su mera promoción no se considere un delito contra la salud pública.

Fuente Dosmanzanas

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La coach homófoba busca “Charlar” en PlanetRomeo

Viernes, 23 de septiembre de 2016

coach-homoofoba-perfil-gayromeo-1200x520Publicamos este artículo en su integridad porque ya es el colmo el que esta señora llegue a este ridículo de “infirltrarse” en una wb de contactos gays para difundir su Cruzada homófoba

La coach homófoba denunciada por Arcópoli se aburre un poco y se ha abierto un perfil en la web de contactos gays. Por joder, básicamente.

Hace un par de semanas te contábamos que Arcópoli había denunciado ante la Comunidad de Madrid a la terapeuta psicóloga coach homófoba profesional Elena Lorenzo por anunciar un especie de curso CCC para dejar de ser maricón.

Ojo cuidado con esto porque ella luego dio una entrevista a un medio nada tendencioso como Religión en Libertad (como si no tuvieran libertad para practicar la religión ¿sabes?) y dijo que ella no es psicóloga ni nada de nada, que es coach certificada por el Colegio Mágico de Coaches reconocido por no sé qué Instituto y  que lo que hace es ayudar a la gente a “salir” de la homosexualidad.

Querida Elena, una cosa te voy a decir: yo no sé cómo me “metí” en la homosexualidad, diría que ya estaba dentro, pero en cualquier caso, no quiero salir si lo que hay fuera esperándome es un esperpento como eres tú.

Arcópoli presentó una denuncia ante la Comunidad de Madrid que dijo que iban a abrir una investigación para ver si podían aplicarle a la web la Ley contra la LGTBfobia que se aprobó hace un par de meses en la asamble, y la propia Cristina Cifucientes (para las amigas, como nosotras, Cifu) dijo que esa web le parecía fatal.

Pues a Elena le da todo igual porque a ella la avalan cientos de años de experiencia “cambiando” a maricones y un montón de títulos con la misma validez que un carnet de conducir sacado en Cuenca. Ella, la Pelayo Díaz de la orientación sexual, sigue empeñada en que vayas a verla y por eso ha decidido acercarse a nosotras buscándonos donde siempre estamos metidas: en la sauna las webs de ligoteo.

Efectivamente amiga: Elena Lorenzo se ha abierto un perfil en Gayromeo (y seguro que está en otras webs y apps) y busca “Charlar” preguntándote si estás cansado de una vida de sexo esporádico y soledad (respuesta: no, no lo estoy) y avisándote de que ella sabe que, si quieres, puedes salir de la homosexualidad.

Mira Elena, no voy a decirte realmente lo que te podría decir porque sé que vas a acabar leyendo esto y tienes detrás a mucho energúmeno suelto que me va a buscar las cosquillas. Así que lo voy a suavizar todo lo posible.

elena-coaching-gayromeo-520x390Hay que ser MUY mala persona para decirle a alguien que la posible infelicidad que le causa su orientación sexual es culpa suya por no “salir” de ella. Los que provocáis que haya personas del colectivo LGTB que no son felices sois justamente las personas como tú, los homófobos que les hacéis creer que son menos válidos, que tienen una “tara”, que si quieren pueden “cambiar” y “mejorar”. No hay nada malo en ser homosexual, bisexual o trans. Se puede vivir una vida plena, en pareja o en soledad, con un trabajo que te haga sentir útil, con unas aficiones que te hagan disfrutar de cada momento y recibiendo y dando todo el cariño que sea posible.

Tú eres una PEDAZO DE amargada que proclama la libertad y lo que pretende es coartar precisamente la libertad de los demás, rapiñando a los más débiles dentro del colectivo para sacarles la pasta a cambio de una “terapia” de mierda que lo único que conseguirá es hacerles sentir aún más miserables.

Eso, Elena, es algo MUY despreciable. Y yo no creo en Dios, pero ojalá exista. Ojalá lo del cielo y el infierno sea verdad. Porque así cuando me muera me encontraré contigo ahí abajo y ahí no tendré que preocuparme de decirte lo que te quiero decir a la cara.

Huelga decir, amigas, que estáis todas invitadas a denunciar sus perfiles en cualquier web que encontréis. ¿Os acordáis de la eterna discusión sobre los guettos del colectivo y el ambiente y las apps y las webs? Pues mira, aquí tenéis un ejemplo de por qué existen y siguen existiendo y seguirán existiendo. Gracias, Elena, por hacer del mundo un lugar peor.

Yo no he podido evitar enviarle mi mensaje de amor:

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Fuente Estoy Bailando

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Arcópoli denuncia a una clínica que ofrece terapias curativas para la homosexualidad

Martes, 30 de agosto de 2016

logo-de-arcopoliHaciendo uso de la recién aprobada ley madrileña contra la discriminación de las personas LGTB, el colectivo Arcópoli ha denunciado a la web www.elenalorenzo.com, que asegura como reclamo que “es posible dejar atrás la homosexualidad”. “Sí quieres, puedes”, añade la web de Elena Lorenzo, que se presenta a sí misma como “coach profesional y terapeuta especializada en orientación sexual dirigido [sic] a personas con Atracción al Mismo Sexo (AMS) y a sus familiares”.

El viernes 26 de agosto Arcópoli presentó una solicitud de expediente sancionador en la Consejería de Políticas Sociales y de Familia de la Comunidad de Madrid contra la página web www.elenalorenzo.com que ofrece presuntas técnicas ”para poder dejar atrás la homosexualidad’‘.

La autodenominada terapeuta Elena Lorenzo proporciona terapias ”de cambio” para ”personas que viven una homosexualidad no deseada que les hace vivir infelices e insatisfechos”. Además ofrece irresponsables testimonios no comprobables como: ”me di cuenta de que no era gay” o ‘‘Leonora, dejando atrás el lesbianismo”.

Desde Arcópoli consideramos que las terapias de ”curación” de la homosexualidad son falsas y acientíficas y únicamente juegan con los sentimientos de personas que sufren por la homofobia que persiste en nuestra sociedad, no por su homosexualidad, y que en lugar de proporcionarles una terapia de afirmación y de superación de traumas y complejos les proporcionan, a cambio de considerables cantidades económicas, falsas esperanzas de poder dejar atrás lo que no es sino una cualidad humana: la diversidad sexual y de género. 

30730_pseudoterapia-de-conversion-gayCoincidimos plenamente con la American Psichiatric Association, que afirmó ya en 2000 que: ”los riesgos potenciales de las terapias reparativas son altos, incluyendo depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo debido a que los terapistas se alinean con los prejuicios sociales de homofobia.” 

La APA afirma que las terapias de aversión ”son prácticas dañinas psicológicamente, no avaladas por estudios científicos contrastados y no eficaces. Desde 2006 el uso de la terapia de aversión se considera una violación de los códigos de conducta profesional” Asimismo, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid ha declarado que estas informaciones pueden ”fomentar la homofobia” y han ”refutado y condenado” las prácticas de estas terapias falsamente reparativas.

34450_terapia-homosexualidad-denuncia-arcopoliDesde Arcópoli nos mostramos muy satisfechos por la aprobación de la ley LGTB de la Comunidad de Madrid, en vigor desde el pasado 11 de agosto, e instamos a las instituciones a ponerla en práctica cuanto antes y aplicarla con vehemencia en este caso, pues resulta incompatible la existencia de supuestas terapias de curación de la homosexualidad con la igualdad real de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en la sociedad madrileña del siglo XXI.

El Coordinador Yago Blando ha afirmado que:

Intentar hacer creer a alguien que se le puede ‘curar’ su deseo homosexual solo le genera falsas esperanzas que agravarán su sufrimiento e impedirán el pleno desarrollo de su personalidad. Cuando una persona sufre con motivo de su orientación sexual, no sufre como consecuencia de ella sino por encontrarse en un entorno social que no la tolera. Nuestra labor es construir una sociedad libre e igualitaria, y para ello es preciso hacer desaparecer extraños remedios acientíficos que más bien parecen recuperados de las épocas más oscuras de nuestra historia”. 

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

Precisamente en marzo de este año tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Madrid: una prohibición que indignó a varios obispos

La ley madrileña contra la LGTBfobia, alineada en este sentido con la evidencia científica, incluye entre las infracciones muy graves la promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona, con independencia de que la persona sometida a tales terapias haya mostrado su consentimiento. Se trata, de hecho, de uno de los puntos de esta ley que más ha indignado a los obispos del “eje del odio” madrileño (Juan Antonio Reig Pla, Joaquín María López de Andújar y José Rico), firmantes de un duro documento que considera esta prohibición “un atentado a la libertad de expresión, a la libertad de cátedra, a la libertad de los científicos y profesionales en la búsqueda de la verdad, y a la libertad de las personas para orientar su vida o para pedir ayuda, incluso religiosa, en aquello que crean necesitar”.

En este sentido, no está de más recordar que, respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia científica disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Redacción Chueca/Dosmanzanas

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La mentira Ex-gay

Martes, 4 de noviembre de 2014

repositorio_obj_3534_1396625412Si tenéis ganas de indignaros, en Religión en Libertad nos muestran el caso de un supuesto “exgay”.  En Cristianos Gays ya hemos hablado bastante acerca de esta falacia, pero ahora podéis leer  en vivo y en directo la obsesión homófoba de algunos “profesionales“… Por supuesto, no ponemos el enlace que va a la página de una “profesional” para no darle publicidad gratuita ni colaborar con este espanto… Indigna que la frustración de algunos les lleve a frustrar a los demás…

La homosexualidad no se “cura”: Nueve ‘ex gays’ famosos reconocen que las terapias para ‘curar’ la homosexualidad son un fraude

Desmontando el fenómeno del ‘Movimiento Ex Gay

Exgays: el peligroso testimonio de quienes dejan el ‘estilo de vida gay’

Homofobia Ex-Gay

El Ministerio de Salud de Israel advierte sobre los peligros de las terapias para ‘curar la homosexualidad’

Marcos, Dios te ama

Un psiquiatra en el armario

La vida ex-gay es una mentira

Víctimas de la homofobia

Aquí el  texto:

Alejandro ha vivido inmerso muchos años en el mundo gay.

Estoy segura de que estas páginas de su cuaderno nos dejarán entrever vivencias y experiencias de gran valor.

Unos se verán calcados o al menos identificados, otros podrán comprender mejor lo que una persona con AMS (con sentimientos homosexuales) no deseados vive interiormente.
Nos irá contando el antes, durante y el después de la terapia.
Agradezco a Alejandro el esfuerzo y generosidad que supone poner en unas páginas su propia experiencia “en vivo y en directo”.

Este cuaderno de terapia también dará respuesta a “delicados” comentarios que recibo por la web.

Alejandro vino a la terapia por su propio pie y haciendo honor a lo más grande del ser humano, SU LIBERTAD.

El reto de Alejandro

Hola a todos, lo primero presentarme.

Me llamo Alejandro. Soy un chico de 40 años que vive en Madrid. Sí, he dicho chico, porque me siento muy joven, lleno de alegría y con ganas de hacer todavía muchos planes, proyectos y cumplir algún que otro reto.

Y uno de los retos es precisamente dejar atrás mi atracción por personas de mi mismo sexo. Llevo casi seis meses charlando con Elena Lorenzo. A veces nos hemos reído mucho, algo que ayuda porque al principio fue algo difícil, luego fue fluyendo más fácilmente.

He querido empezar ahora, y no antes, a poner por escrito mi experiencia en este reto personal, para poder tener cierta perspectiva y no precipitarme al describir mis sentimientos iníciales.

Como os decía, yo soy una persona muy vital, llena de energía, entusiasta y con actividad poco habitual. Pero siempre había algo en mí que hacía algo de sombra a toda esa alegría con la que vivía y transmitía todo. Esa sombra era saberme distinto al resto de las personas que tenía en mi entorno, tanto familiares como amigos, compañeros de universidad o de trabajo. Veía que a todos les gustaba lo opuesto a ellos: a mis amigos las chicas y a mis amigas, ellos. Igual que a mí.

Al principio no fue así. En el colegio no sentía tanto la atracción con personas de mi mismo sexo, sino que vivía más pendiente de que mis compañeros no se metieran conmigo por mi forma de ser, no me refiero a mis amigos. Tenía una forma de ser menos varonil que ellos, pero sin ser afeminado o débil y más sensible de lo que uno es en la adolescencia.

Es cierto que veía algo raro en mí con respecto a mis compañeros cuando mis sentimientos se aceleraban en las duchas de los vestuarios en los entrenamientos de baloncesto, o cuando veía alguna película en la que el protagonista, (y no la protagonista) era muy atractivo.

El caso, ya en la universidad tuve mis primeros escarceos sexuales espontáneos con chicos en los baños. Al principio me sentí muy mal, avergonzado y dándome asco de mi mismo por hace algo tan contra natura. Era obvio que no era muy correcto y así lo viví durante casi un año y medio, negándome a volver a hacerlo pero acudiendo de nuevo a esas actividades, siempre de forma anónima y furtiva.

Con el tiempo esto se convirtió más en un acto de ligar, de gustar y de tener éxito que sexual. Aunque no niego que también disfrutara del sexo. Leer más…

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