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Isabel Gómez Acebo: “La iglesia actual, impulsada por el Papa Francisco, está en la línea de Dorothy”

Lunes, 16 de octubre de 2023

IMG_0697“Intentó con su vida hacer reales las bienaventuranzas”

“Hay un poema de Francis Thomson que se llama ‘El sabueso de Dios’ que relata muy bien lo que hace Dios con los pecadores y descarriados: los persigue, como los perros hacen con las liebres, para traerlos hasta él”

“Mi aportación estriba en que convierto el libro en un diálogo con Dios. Escribo la novela en primera persona como si yo fuera Dorothy que, al final de su vida, reflexiona sobre su existencia”

“Fundó un periódico para destapar las injusticias que había en el mundo y como no se arreglaban se puso manos a la obra. Primero dio de comer en su casa, ayudó en desahucios, alquiló pisos para los sin techo y terminó creando casas de hospitalidad para los vagabundos donde ella misma vivía”

“Hay muchas personas y movimientos en la Iglesia a las que les parece que la prioridad por los necesitados tiene tintes comunistas, aunque pertenezca a la médula del cristianismo”

La teóloga acaba de publicar ‘Perseguida por el amor’ (gcloyola), un autobiografía novelada de Dorothy Day

Es de familia aristocrática, pero nunca presume de ello. A pesar de sus raíces, Isabel Gómez Acebo (Madrid, 1940) fue siempre una feminista sencilla y una teóloga abierta y, por eso, en las altas esferas jerárquicas de antaño nunca estuvo bien vista y sufrió, como otros muchos teólogos, la marginación eclesiástica. Pero eso no fue óbice para que se hiciese presente en el mundo académico e intelectual español desde hace varias décadas. En su mochila, un buen puñado de libros (incluso alguna novela, como ‘Francisco, el pañero de Dios’). Y sigue escribiendo, porque acaba de publicar ‘Perseguida por el amor’ (gcloyola), un autobiografía novelada de Dorothy Day.

Escrita en primera persona, para dar rienda a sus sentimientos, Gómez Acebo presenta la rica personalidad y la vida apasionante y apasionada de Dorothy Day, feminista confesa, defensora radical de los pobres con dichos y hechos, que “intentó con su vida hacer reales las bienaventuranzas”. Por eso, fue partera de la Iglesia en salida que está intentando implementar el Papa Francisco. Por eso, los dos son perseguidos, porque “hay muchas personas y movimientos en la Iglesia a las que les parece que la prioridad por los necesitados tiene tintes comunistas, aunque pertenezca a la médula del cristianismo”.

Dorothy Day es una figura poco conocida en España. ¿Cómo te encontraste con ella?

Leyendo una revista virtual estadounidense me encontré con una referencia que mencionaba a las dos personas católicas más importantes del siglo XX en los Estados Unidos. Daba sus nombres: Thomas Merton y Dorothy Day. Del primero había leído multitud de escritos, pero el nombre de la mujer ni me sonaba, si acaso el de una actriz rubita que se llamaba Doris Day. Ni que decir tiene que tapé mi ignorancia leyendo todo lo que encontré sobre ella y caí fascinada por su vida heroica

Recientemente has publicado en Ediciones Mensajero (Grupo de Comunicación Loyola) una novela sobre Dorothy Day, cuyo título es ‘Perseguida por el amor‘. ¿Cuál es ese amor que la persigue durante toda su vida?

imagesEl título para mi libro que había escogido inicialmente era la frase de un profeta “me sedujiste Señor y me dejé seducir”, porque nada hacía presagiar en la vida de Dorothy – amantes, divorcios, aborto… – su entrega total a Dios. Hay un poema de Francis Thomson que se llama ‘El sabueso de Dios‘ que relata muy bien lo que hace Dios con los pecadores y descarriados: los persigue, como los perros hacen con las liebres, para traerlos hasta él. Esa fue la labor que Dios hizo con Dorothy, perseguirla hasta que cayó rendida de amor a sus pies ofreciéndole su vida.

¿Por qué has elegido el género novelístico para abordar este personaje?

Porque las novelas, especialmente si son históricas, atraen a un número elevado de lectores que jamás abrirían un libro de una norteamericana desconocida que se entregó a Dios. Escogí hablar en primera persona para apartarme de una biografía fría y poder asomarme a los sentimientos que fueron naciendo en el alma de mi protagonista. Confieso que me influyó el libro de Marguerite Yourcenar sobre el emperador Adriano que empezaba por una frase: Yo Adriano. El género novelístico ofrece muchas oportunidades para, sin ser infiel a la historia, aportar otras intuiciones que enriquezcan la biografía

¿Qué novedad aporta tu novela, a la hora de acercarnos a Dorothy Day?

 Para el público español todo es novedad ya que hay muy poca literatura sobre su persona. Mi aportación estriba en que convierto el libro en un diálogo con Dios. Escribo la novela en primera persona como si yo fuera Dorothy que, al final de su vida, reflexiona sobre su existencia. Escoge a Dios como interlocutor a sabiendas que contesta poco y que cuando lo hace su lenguaje está encriptado. Pero desde la atalaya que da la edad se da cuenta de las veces que Dios ha intervino en su vida, silenciosamente y sin que se diera cuenta: el descubrimiento de una Biblia, los cantos de los salmos en un templo, unas personas determinadas, los sacramentos, la apertura de sus ojos al sufrimiento…

En la vida de Dorothy, ¿dónde encontramos las expresiones más personales de su compromiso con el mundo?

Fundó un periódico para destapar las injusticias que había en el mundo y como no se arreglaban se puso manos a la obra. Primero dio de comer en su casa, ayudó en desahucios, alquiló pisos para los sin techo y terminó creando casas de hospitalidad para los vagabundos donde ella misma vivía. La razón de este comportamiento radical es que era capaz de ver el rostro de Jesucristo en todas las personas con las que convivía: borrachos, drogadictos, ladrones… Fue muy radical en la defensa de la paz, de los judíos, de los negros, de los niños alemanes e italianos que no eran culpables de nada. Apoyó huelgas que consideraba justas, promocionó sindicatos y veía con buenos ojos a las personas que intentaban cambiar el mundo.

Dorothy Day es una figura paradójica: demasiado conservadora para unos, roja escarlata para otros… ¿Dónde radica la universalidad de su mensaje?

20526068_838079009702626_4461301964745255976_nIntentó con su vida hacer reales las bienaventuranzas y el juicio de Mateo “porque tuve hambre y me diste de comer”. Creo que hay pocas personas en el mundo a las que les parezca mal este comportamiento del que ella dio ejemplo. Pero dio un paso más no se contentó con denunciar, ni paliar los efectos del sufrimiento, sino que quiso llegar a sus causas para que no volviera a haber pobres. Esta peculiaridad de su mensaje la convirtió en una mujer radical que incomodaba a muchos. Por otro lado, chocaba su actitud más bien revolucionaria con la de ser una ferviente seguidora del dogma y la moral católica ya que parecían incompatibles

Como teóloga feminista que eres, ¿qué piensas que diría Dorothy Day a las feministas de hoy?

Fue feminista con su ejemplo en un momento histórico donde todavía pocas mujeres entraban en el espacio público. Le pusieron mil barreras por su condición de mujer para ser periodista, le dio una bofetada a un amigo que se sobrepasó en un baile, fundó un periódico The Catholic Worker con miles de suscriptores y a su muerte había en el mundo 250 casas de hospitalidad de su movimiento. No le importó los insultos que recibió por adoptar papeles masculinos. Les diría a las feministas actuales que no cejaran en su empeño de lograr sus sueños, pero que no olvidaran los de las mujeres que viven en circunstancias peores que las suyas. Dorothy siempre dijo que Peter Maurin había sido la cabeza pensante del movimiento porque entre hombres y mujeres siempre tiene que haber colaboración

Una creyente como Dorothy, que está en proceso de beatificación, ¿qué puede recordar a la Iglesia actual?

La iglesia actual, impulsada por el Papa Francisco, está en la línea de Dorothy, pero no tenemos más que ver las trabas que le ponen al Pontífice, al que llaman peronista y comunista. Fue pionera en la teología de la liberación a la que todavía hoy se mira con sospecha. Hay muchas personas y movimientos en la Iglesia a las que les parece que la prioridad por los necesitados tiene tintes comunistas, aunque pertenezca a la médula del cristianismo. Han cambiado muchas cosas, pero creo que Dorothy se quedaría espantada de ver el trato que se les da a los inmigrantes y la vista gorda que, por negocios, se hace con gobiernos apartados de los derechos humanos. Su radicalidad no le permitiría estos tratos.

Fuente Religión Digital

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Pepa Torres: De amor y sororidad en tiempos de incertidumbre.

Viernes, 22 de septiembre de 2023

IMAGEN RED “Eres una sola persona, pero cuando te mueves, una comunidad entera de mujeres camina contigo”
(Rupi Kaur).

¿Se pueden deconstruir los elementos patriarcales (o por lo menos algunos) de la espiritualidad ignaciana desde las aportaciones de la espiritualidad y la teología feminista y la categoría “género”? Este es el “propósito” de la Red Miriam de espiritualidad ignaciana femenina [1], que en el próximo octubre cumplirá 10 años de existencia y 40 años del origen de nuestra matriz originaria, que fueron las congregaciones femeninas de espiritualidad ignaciana.

Uno de nuestros proyectos más consolidados es el Círculo de espiritualidad «Yada»: “Conocer por experiencia”. Este verano hemos celebrado nuestro X Encuentro, con el tema «De amor y sororidad en tiempos de incertidumbre».

En el maravilloso entorno natural de Berriz (Vizcaya), acogidas por el Centro de Espiritualidad Barnezabal (interioridad abierta) de las Mercedarias de Berriz, 24 mujeres de diversos lugares del estado, desde Las Palmas a Galicia, pasando por Albacete, Madrid, Zaragoza, Bilbao o Pamplona, hemos participado en esta experiencia de “cuidado” entre mujeres desde las claves de la espiritualidad ignaciana vivida en femenino y desde la perspectiva de género. Una semana de oración para:

· Hacer silencio y releer la vida a la luz de la Palabra y de la consciencia corporal (acuerpar la experiencia).

· Buscar y hallar el Amor en todas las cosas (EE 1).

· “Aplicar  sentidos” y “gustar internamente”.

· Reconocer al Amor “nuevamente encarnado” (EE 109).

· En actitud de discernimiento.

· Desde la perspectiva de género y en sororidad.

· Reorientar estilos de vida y compromisos por otro mundo y otras relaciones posibles, convencidas que la experiencia de fe no se puede separar del compromiso con la eco-justicia.

· Contrastar experiencias en grupo y de forma personalizada.

Un espacio circular, no jerárquico, en el que un equipo de facilitadoras-acompañantes ofrecen orientaciones desde claves bíblicas, espirituales y de consciencia corporal, como “ayudas” para vivir unos días de oración, hacer procesos personalizados y a la vez acompañados, desde la comunidad de mujeres que se va creando a lo largo de la semana. Un espacio que propicia también compartir saberes que brotan del conocimiento vital de las propias participantes. Un espacio circular, construido desde la sororidad, porque como señala Juliana de Norwich, una de las genealogías femeninas que recuperamos en este itinerario espiritual:

«Dios es el punto central del círculo. No hay nadie que lo sea sino Él. Todo esto me lo mostró con gran gozo diciendo: “Mira, yo soy Dios. Mira, que yo estoy en todas las cosas. Mira, yo hago nuevas todas las cosas. Mira, nunca retiro las manos de mi trabajo no lo haré nunca por toda la eternidad. Mira, yo llevo todas las cosas al fin que he preparado para ellas. Hago esto con la misma sabiduría amor y poder con que la creé. ¿Cómo puede haber algo hecho que no esté bien hecho? Dios quiere que sepamos que Él-Ella nos mantiene a salvo en lo bueno y en lo malo. (…) Él-Ella es nuestra vestidura. Nos arropa y nos envuelve en su amor. Nos abraza en su amor y no nos soltará jamás» (Libro de las visiones y las Revelaciones).

La experiencia que se va trenzando a lo largo del encuentro se hace a partir de seis mimbres fundamentales:

· La Palabra de Dios como partera de transformaciones profundas. De ahí la centralidad de las orientaciones bíblicas y los pasajes del Evangelio propuestos para las meditaciones y contemplaciones e interpretados desde una exégesis feminista.

· La historia y, en concreto, la historia de las mujeres. Las genealogías femeninas que vamos recuperando. Mujeres que nos han precedido, maestras de vida y espiritualidad desde la profundidad y la libertad de sus textos.

· Nuestras propias historias, momentos vitales y coyuntura histórica, donde sigue aconteciendo la encarnación, porque como señala Dorothy Day:«la encarnación es ahora, la encarnación es hoy»

· La Palabra de nuestros propios cuerpos y del cuerpo de la tierra, como cuerpo de Dios (Sally Mcfague), así como los ejercicios de consciencia corporal, que nos ayudan a escucharlo.

· La necesidad de celebrar creativamente la vida, la reconciliación, la fraternidad y sororidad humana, la comunión con la naturaleza la utopía en la que la Ruah nos empuja a seguir embarrándonos los pies, el corazón, los sentidos, la inteligencia y los afectos en ella desde la sabiduría del discernimiento.

· La iconografía y diversidad de imágenes femeninas que nos han acompañado en el itinerario de cada día y que nos recuerdan que la belleza y la creatividad son manifestaciones de la Sophia de Jesús y “ayudas” para adentrarnos en la fuente del ser.

Los temas que hemos ido gustando internamente en este Yada 2023 han sido:

· Cuidar el corazón: espiritualidad, cuidado e incertidumbre.

· Enraizadas en el amor (el amor como principio y fundamento).

· Acuerpar el amor. Cuerpo de mujer, cuerpo de la tierra. El amor se hace vínculo y sororidad. Jesús, una masculinidad alternativa.

· Heridas de vida. Sororidad y vínculos entre mujeres.

· El amor se hace justicia y cuidado. Amistad social y amor político. Hasta que la vida sea un banquete: pan lucha, fiesta: La Misa de las mujeres.

· Amar hasta el extremo.

· Renacer desde dentro.

· Memoria del corazón y envío: Recoger nuestros pasos.

Las genealogías femeninas que nos han acompañado en este camino han sido: Madeleine Delbrêl, Hadewijch de Amberes y las beguinas, Margarita Maturana, Rut y Noemi, la mujer del perfume, Etty Hillesum, la samaritana, Exeria, Dorothy Day, las mujeres al pie de la cruz, Maria Skobtosova. María de Magdala y las mujeres portadoras de perfumes del Evangelio…

También desde el compartir saberes vitales de las mujeres participantes surgió una noche un rico conversatorio sobre dos realidades fronterizas que nos desafían como mujeres en la iglesia y en la sociedad civil: feminismo y antimilitarismo ante la realidad de la guerra de Ucrania y tantas guerras invisibles en el mundo y los avances y desafíos de la pastoral de la diversidad sexual desde Euskadi.

En definitiva, una rica y sanadora experiencia que nos remite nuevamente a la pregunta inicial con que comenzaba este texto: ¿se pueden deconstruir los elementos patriarcales de la espiritualidad ignaciana desde las aportaciones de la espiritualidad y la teología feminista y la categoría “género”? Desde la Red Miriam de espiritualidad femenina estamos convencidas que merece la pena no cejar en el intento de hacerlo. Necesitamos recuperar la libertad y la osadía de ser contemplativas en la acción, contemplativas en la relación, más allá del patriarcado.

Seguimos…

 

Pepa Torres

Cristianisme i justicia, 4 Septiembre 2023 (blog.cristianismeijusticia.net)

 [1] https://redmiriam.blogspot.com/

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Francisco: “Dorothy Day nos confirma que la Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”

Miércoles, 6 de septiembre de 2023

medium_2023-08-20-c04020f863Prefacio de la autobiografía ‘Encontré a Dios a través de sus pobres. Del ateísmo a la fe: mi camino interior

“Una mujer libre, Dorothy Day, capaz de no esconder lo que no teme definir “¡errores de los eclesiásticos!”, pero que admite que la Iglesia tiene que ver directamente con Dios, porque es suya, no nuestra, la ha querido Él, no nosotros, es su instrumento, no algo de lo que podamos servirnos”

“Creyentes y no creyentes son aliados en la promoción de la dignidad de toda persona cuando aman y sirven al más abandonado de los seres humanos”

La vida de Dorothy Day, tal como ella nos la cuenta en estas páginas, es una de las posibles confirmaciones de lo que el Papa Benedicto XVI ya ha sostenido con vigor y que yo mismo he recordado en varias ocasiones: “La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”. El modo en que Dorothy Day cuenta su acercamiento a la fe cristiana atestigua que no son los esfuerzos humanos ni las estratagemas los que acercan a las personas a Dios, sino la gracia que brota de la caridad, la belleza que brota del testimonio, el amor que se convierte en hechos concretos.

Toda la historia de Dorothy Day, esta mujer estadounidense comprometida toda su vida con la justicia social y los derechos de las personas, especialmente de los pobres, los trabajadores explotados y los marginados por la sociedad, declarada Sierva de Dios en el año 2000, es un testimonio de lo que ya afirmaba el Apóstol Santiago en su Carta: “Pruébame tu fe sin obras, y yo te probaré por las obras mi fe” (2,18).

Quisiera destacar tres elementos que emergen de las páginas autobiográficas de Dorothy Day como valiosas lecciones para todos en nuestro tiempo: la inquietud, la Iglesia, el servicio.

imagesDorothy es una mujer inquieta: cuando vive su camino de adhesión al cristianismo es joven, aún no ha cumplido los treinta, hace tiempo que ha abandonado la práctica religiosa, que le había parecido, como señala su hermano, a quien dedica este libro, algo “morboso”. En cambio, creciendo en su propia búsqueda espiritual, llega a considerar la fe y a Dios no como un “parche“, por utilizar una famosa definición del teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer, sino como lo que realmente debería ser, es decir, la plenitud de la vida y la meta de la propia búsqueda de la felicidad. Dorothy Day escribe: “La mayoría de las veces los destellos de Dios me llegaban cuando estaba sola. Mis detractores no pueden decir que fue el miedo a la soledad y al dolor lo que me hizo volverme hacia Él. Fue en esos pocos años en los que estaba sola y rebosante de alegría cuando le encontré. Finalmente le encontré a través de la alegría y el agradecimiento, no a través del dolor”.

Aquí, Dorothy Day nos enseña que Dios no es un mero instrumento de consuelo o de alienación para el hombre en la amargura de sus días, sino que colma en abundancia nuestro deseo de alegría y realización. El Señor anhela corazones inquietos, no almas burguesas que se contentan con lo existente. Y Dios no quita nada al hombre y a la mujer de todos los tiempos, ¡sólo da el céntuplo! Jesús no vino a proclamar que la bondad de Dios constituye un sustituto del ser hombre, nos dio en cambio el fuego del amor divino que lleva a cumplimiento todo lo bello, verdadero y justo que habita en el corazón de cada persona. Leer estas páginas de Dorothy Day y seguir su itinerario religioso se convierte en una aventura que hace bien al corazón y puede enseñarnos mucho para mantener viva en nosotros una imagen verdadera de Dios.

20526068_838079009702626_4461301964745255976_nDorothy Day, en segundo lugar, reservó hermosas palabras para la Iglesia católica, que a ella, procedente y perteneciente al mundo del empeño social y sindical, a menudo le parecía estar del lado de los ricos y de los terratenientes, no pocas veces insensibles a las exigencias de esa verdadera justicia social e concreta igualdad en la que -nos recuerda la misma Day- son ricas tantas páginas del Antiguo Testamento. A medida que crecía su adhesión a las verdades de fe, también lo hacía su consideración de la naturaleza divina de la Iglesia católica. No con una mirada de fideísmo acrítico, casi de defensa de oficio de su propio nuevo “hogar” espiritual, sino con una actitud honesta e iluminada, que sabía discernir en la vida misma de la Iglesia un elemento de  irreductible vínculo con el misterio, más allá de las muchas y repetidas caídas de sus miembros.

Dorothy Day señala: ‘Los mismos ataques dirigidos contra la Iglesia me demostraron su divinidad. Sólo una institución divina podría haber sobrevivido a la traición de Judas, a la negación de Pedro, a los pecados de los muchos que profesaban su fe, que deberían haber cuidado de sus pobres’. Y, en otro pasaje del texto, afirma: “Siempre he pensado que las fragilidades humanas, los pecados y la ignorancia de quienes han ocupado altos cargos a lo largo de la historia no han hecho sino demostrar que la Iglesia debe ser divina para perdurar a través de los tiempos. Yo no habría culpado a la Iglesia de lo que consideraba errores de los clérigos”.

¡Qué maravilla oír tales palabras de una gran testigo de la fe, de caridad y de esperanza en el siglo XX, el siglo en que la Iglesia fue objeto de críticas, aversiones y abandonos! Una mujer libre, Dorothy Day, capaz de no esconder lo que no teme definir “¡errores de los eclesiásticos!”, pero que admite que la Iglesia tiene que ver directamente con Dios, porque es suya, no nuestra, la ha querido Él, no nosotros, es su instrumento, no algo de lo que podamos servirnos. Esta es la vocación y la identidad de la Iglesia: una realidad divina, no humana, que nos lleva a Dios y con la cual Dios puede llegar a nosotros.

Por último, el servicio. Dorothy Day ha servido a los demás toda su vida. Incluso antes de llegar a la fe de forma completa. Y este ponerse a disposición, a través de su trabajo como periodista y activista, se convirtió en una especie de “autopista” con la que Dios tocó su corazón. Y es ella misma quien recuerda al lector cómo la lucha por la justicia es una de las formas en las que, incluso sin saberlo, cada persona puede hacer realidad el sueño de Dios de una humanidad reconciliada, en la que la fragancia del amor supere el nauseabundo olor del egoísmo. Las palabras de Dorothy Day son muy esclarecedoras al respecto: “El amor humano en su máxima expresión, desinteresado, luminoso, que ilumina nuestros días, nos permite vislumbrar el amor de Dios por el hombre. El amor es lo mejor que nos es dado conocer en esta vida”. Esto nos enseña algo verdaderamente instructivo incluso hoy: creyentes y no creyentes son aliados en la promoción de la dignidad de toda persona cuando aman y sirven al más abandonado de los seres humanos.

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Cuando Dorothy Day escribe que el lema de los movimientos sociales para los trabajadores de su tiempo era “problema de uno, problema de todos”, me ha recordado una famosa frase que Don Lorenzo Milani, el sacerdote de Barbiana cuyo centenario de nacimiento se conmemora este año, hace decir al protagonista de Carta a una profesora: “He aprendido que el problema de los demás es el mismo que el mío. Salir de él todos juntos es política. Salir de él solo es avaricia’. Por tanto, el servicio debe convertirse en política: es decir, en opciones concretas para que prevalezca la justicia y se salvaguarde la dignidad de cada persona. Dorothy Day, a quien quise recordar en mi discurso al Congreso de los Estados Unidos durante mi viaje apostólico de 2015, es un estímulo y un ejemplo para nosotros en este arduo pero fascinante camino.

© 2023 – Dicasterio para la Comunicación – Libreria Editrice Vaticana

Fuente Religión Digital

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Pax Christi Nueva York honró al activista gay irlandés y cineasta Brendan Fay con su Premio Eileen Egan Peacemaker 2022

Lunes, 14 de noviembre de 2022

cropped_2_Brendan_Fay_Sister_Mary_Galeone_co-founder_Mercy_Center_Bronx_via_Irish_VoiceBrendan Fay y la hermana Mary Galeone, cofundadora de Mercy Center en el Bronx.

Pax Christi Nueva York honró al defensor gay Brendan Fay con su Premio Eileen Egan Peacemaker 2022 en una ceremonia a principios de este año, citando no solo su trabajo por el desarme nuclear, sino también por los derechos LGBTQ+. Rosemarie Pace, una líder del capítulo, comentó: “Luchaste la lucha no violenta por los derechos de los homosexuales con persistencia respetuosa. Cuando te bloquearon un espacio, creaste otro y finalmente te aceptaron donde no habías sido bienvenido”.

Brendan Fay fue honrado con el Premio Eileen Egan Peacemaker 2022 de Pax Christi en la ciudad de Nueva York.
Irish Voice @IrishCentral 14 de julio de 2022

En una recepción reciente celebrada en Xavier High School en Manhattan, el cineasta y activista gay irlandés Brendan Fay fue honrado por Pax Christi New York, la organización católica por la paz, con el Premio Eileen Egan Peacemaker 2022.

Fay fue honrado por su vida de activismo por el desarme nuclear y los derechos humanos. Durante cuatro años, Brendan Fay fue uno de los principales organizadores de NYCAN (Campaña de Nueva York contra las Armas Nucleares) de la exitosa campaña de desarme y desinversión nuclear en la ciudad de Nueva York. La iniciativa legislativa en el Concejo Municipal fue patrocinada por el entonces Concejal Danny Dromm con el entonces Portavoz Corey Johnson.

Fay recibió la influencia de las Sisters of Mercy-Hermanas de la Misericordia en Athy. A principios de la década de 1980, participó activamente en su ciudad natal de Drogheda, Co Louth, con Pax Christi, Irlanda, y con Irish CND (Campaign for Nuclear Disarmament).

“La fe no se expresó simplemente en la oración y la asistencia a misa, sino en la pasión por la justicia y el activismo por los derechos humanos y un mundo sin armas nucleares”, dijo.

Fay agradeció a Pax Christi por su dedicado testimonio por la no violencia y por un mundo sin armas nucleares.

“A medida que somos testigos del aumento de los tiroteos masivos y la amenaza de las armas nucleares, el mensaje de Pax Christi es urgente para nuestra ciudad y el mundo”, dijo.

Fay, quien conoció a su esposo Tom Moulton en una Misa vespertina de Dignity New York, dijo que su fe católica fue importante para despertar en él un sentido de responsabilidad humana para hacer una diferencia en el mundo. Sus primeras protestas contra el apartheid en Sudáfrica y el activismo por los derechos humanos en El Salvador e Irlanda del Norte fueron con comunidades católicas.

Fay dijo que estaba orgulloso del liderazgo del gobierno irlandés en las Naciones Unidas en el proceso que condujo a la aprobación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

La líder de Pax Christi, Rosemarie Pace, leyó la mención de Fay que decía en parte:

“Brendan, como Dorothy Day, eres un miembro fiel de la iglesia, pero que ha viajado por lugares alternativos a los que otros encuentran difícil ir. Ha sido arrestado por desobediencia civil; se enfrentó a los obispos cuando lo consideraron correcto y justo.

“Luchaste la lucha no violenta por los derechos de los homosexuales con persistencia respetuosa. Cuando estabas bloqueado en un espacio, creaste otro y finalmente fuiste aceptado donde no habías sido bienvenido. Tus dones son inconmensurables y eres muy generoso al compartirlos”.

Fay actualmente está traduciendo su película “Remembering Mychal“, sobre el padre Mychal Judge, la primera víctima del 11 de septiembre, al polaco y al español para las próximas proyecciones en Varsovia y México.

*Esta columna apareció por primera vez en la edición del 13 de julio del periódico semanal Irish Voice, publicación hermana de IrishCentral.

Fuente Irish Central

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Desde zurcir calcetines en adelante, los actos ordinarios ayudan a construir el Reino de Dios

Lunes, 3 de octubre de 2022

09B1E21E-6125-4886-8BC4-C208741AD588La reflexión de hoy es de la colaboradora de Bondings 2.0 Grace Doerfler, cuya biografía está disponible aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el Domingo 27 del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

En el evangelio de hoy (Lucas 17:5-10), los Apóstoles le piden a Jesús más fe, y él responde que la fe del tamaño de una semilla de mostaza puede hacer maravillas.

“Si tuvieras fe del tamaño de un grano de mostaza, le dirías a esta morera: ‘Desarráigate y plántate en el mar’, y te obedecería”, les dice a sus discípulos.

En el pasado, he leído este comentario de Jesús como una especie de reprensión. Pero sentarme con este pasaje de las Escrituras me ha invitado a escuchar estas palabras de Jesús de una manera nueva, como palabras de consuelo. Tan pequeña o débil como podamos imaginar que es nuestra fe a veces, Jesús parece estar diciendo que lo que tenemos para ofrecer es suficiente. Y podemos confiar en que Dios está obrando en nuestras vidas, aumentando los frutos de nuestra fe en formas que no necesariamente podemos imaginar.

La segunda mitad del evangelio de hoy, la imagen de Jesús del siervo humilde y obediente parece a primera vista desconectada de la imagen de la semilla de mostaza. Jesús les dice a sus discípulos que no deben esperar una recompensa rápida por su fe, sino que comparan una vida de discipulado con un largo día lleno de deberes.

No es la imagen más glamorosa, quizás. Pero la espiritualidad de Dorothy Day, conocida por su hospitalidad radical, ofrece una clave para entender las dos mitades de este evangelio. En una meditación sobre la Navidad, escribió:

“Qué simplificación de la vida sería si nos forzáramos a ver que donde quiera que vayamos está Cristo, desgastando los calcetines que tenemos que zurcir, comiendo la comida que tenemos que cocinar, riendo con nosotros, callando con nosotros, durmiendo con nosotros.”

Para Dorothy, el discipulado era un deber, y ese deber era un deleite.

B6DADAF6-3256-4E8F-945A-4534AFCC38B6Su vida de servicio a las personas en situación de pobreza y falta de vivienda se basó en pequeños actos de amor: lavar los platos, lavar la ropa, hacer las camas para los invitados, orar por los necesitados.

El ejemplo de discipulado de Dorothy nos muestra que no necesariamente necesitamos un aumento de fe para hacer grandes cosas, como imaginan los apóstoles en el evangelio de hoy. Jesús les asegura a ellos, ya nosotros, que la fe que anima nuestra vida cotidiana es suficiente para que Dios trabaje con ella. La santidad existe en las tareas mundanas que constituyen gran parte de nuestras vidas. Dios magnifica nuestros esfuerzos en formas que no vemos o entendemos de inmediato, como una semilla de mostaza que brota para crecer.

Muchos católicos LGBTQ+ lamentan la exclusión de la comunidad, los sacramentos o el ministerio en función de sus identidades; muchos más lamentan las relaciones tensas con los miembros de la familia o la falta de libertad para expresarse por completo. Hay muchas heridas que necesitan curación.

Pero el evangelio de hoy, y su recordatorio del trabajo diario del discipulado, ofrece un vistazo de cómo podemos responder a estos desafíos. Santas son las formas en que nos cuidamos unos a otros, santas las formas en que alimentamos la fe de los demás. Cuando creamos una comunidad para aquellos que han sido excluidos durante mucho tiempo, ya sea por su estatus socioeconómico, estatus migratorio, discapacidad, raza, orientación sexual o identidad de género, plantamos una semilla. Por pequeños que parezcan nuestros esfuerzos, son precisamente la obra de construir el reino de Dios al que Jesús nos invita en el evangelio de hoy.

En el testimonio constante de nuestras vidas, desde el zurcido de los calcetines, estamos invitados a confiar en que Dios siempre está presente, “riendo con nosotros, callando con nosotros, durmiendo con nosotros”. Servir a Dios entre nosotros en todas las formas que Dios toma no es más que nuestro deber, como nos dice Jesús hoy y como nos recuerda Dorothy Day, pero es un deber que puede arrancar moreras y plantarlas en el mar. A medida que nos amamos y nos cuidamos unos a otros, en la fe de que a quien servimos es Cristo, Jesús promete que nuestra fe como la semilla de mostaza puede hacer más de lo que podemos imaginar.

¿De qué maneras pequeñas y ordinarias puedes, como persona o aliado LGBTQ+, ayudar a construir el reino de Dios? ¿Qué acciones pequeñas y ordinarias de otros han tenido un efecto positivo en usted? Deja un comentario en la sección de abajo.

—Grace Doerfler (ella/ella), New Ways Ministry, 2 de octubre de 2022

Fuente New Ways Ministry

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“A propósito de Pierre Maurin y Dorothy Day”, por JL Vázquez Borau

Jueves, 18 de agosto de 2022

A813E186-D849-458D-A69F-DE2D5FE1CA24De su blog CaféDiálogo:

Nuevo libro: Dorothy Day: Activista y Mística

Peter me dio más que instrucción, fue mi maestro, yo fui su alumna, me dio una forma de vida (…). Me ayudó a alejarme de las personas que hablan de los trabajadores para poder dedicar mi vida a las personas que son trabajadoras

Dorothy describe a Peter Maurin  como un “San Francisco de los tiempos modernos”

La convicción de que el hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza, capaz de amar (de darse) a Dios mismo y a los demás, y destinado a la vida eterna con Él, constituye, como en todo el fundamento último de los demás principios secundarios de la filosofía personalista: la dignidad e igualdad de todos los hombres, los derechos y las responsabilidades de cada persona, individualmente y en sociedad.

Dorothy Day en su autobiografía, La larga soledadnos cuenta en primera persona su vida de joven periodista en el crisol del pensamiento político y literario que era el neoyorkino GreenWwich Village de los años veinte, así como su conversión al catolicismo, que significó el final de una vida un tanto bohemia. La larga soledad es la crónica de la asociación de Dorothy Day con Peter Maurin y de la génesis del Movimiento «Catholic Worker». Y al referirse a Peter Maurin, afirma: “Peter me dio más que instrucción, fue mi maestro, yo fui su alumna, me dio una forma de vida (…). Me ayudó a alejarme de las personas que hablan de los trabajadores para poder dedicar mi vida a las personas que son trabajadoras”.

Durante cuatro años, a excepción de los breves periodos de servicio militar, se dedicó a vender L’Eveil démocratique, revista que a primeros de siglo XX editaba cincuenta mil ejemplares, por las calles de Montparnasse, por el barrio latino, delante de las iglesias, a asistir a los institutos y a participar en reuniones y discusiones. Esto le servirá como inspiración para la manera de trabajar en el Catholic Worker. En 1906 abandonó el movimiento por tomar Le Sillon un giro más político.

En agosto de 1909 zarpó rumbo a Canadá esperando encontrar inspiración en la defensa de la cooperación y la solidaridad humanas, valores que en las sociedades industrializadas se despreciaban cada vez más. Allí compró un terreno para trabajar como agricultor en Prince Albert, junto con Jules Barrue, a quien conoció en el barco. Pero eligieron mal el terreno y ni para la subsistencia daban sus labores. Dos años después murió su compañero de un accidente de caza, lo que hizo que se mudara al Estado vecino de Alberta. Entonces se dedicó a trabajar por cuenta ajena ya que el proyecto de granja no había prosperado. Trabajó en toda clase de trabajos no cualificados conociendo la pobreza, la injusticia y el abuso. Finalmente encontró un trabajo en los Ferrocarriles del Pacífico de Canadá, lo que le permitió aprender el inglés con más de treinta años.

Ahorró un poco de dinero y entró en Estados Unidos en 1911 como ilegal. En Pensilvania, por un mal entendido, fue a parar a la cárcel por mendicidad. A la salida se fue a trabajar a las minas de carbón. Después de tres meses, colgado entre dos vagones viajó hasta Akron, donde encontró trabajo en las minas de Galena, ciudad que lleva este nombre, por el mineral que se extrae. Después de un año de diferentes trabajos, regresó a Chicago. Pasó seis meses como ayudante de conserje en un edificio y al ver el interés por las lenguas que había en aquel momento, se puso como profesor de francés, abriendo una pequeña escuela, que duró ocho años.

8058AE41-A44C-468E-98D9-69CD227E6104En la década de 1920, Pierre Maurin vivía con cierta tranquilidad económica. Fue entonces cuando comenzó a sugerir que sus alumnos le pagaran de acuerdo a sus posibilidades económicas. Este notable cambio es considerado por algunos como una verdadera conversión religiosa debido a sus lecturas sobre San Francisco de Asís que veía el trabajo como un regalo para la comunidad y no como un medio de autopromoción. A partir de este momento Peter Maurin comparte su dinero con los más pobres. Y así será hasta su muerte.

Lee mucho, profundiza en sus conocimientos de historia, economía, filosofía para aclarar sus ideas antes de pasar a la acción hacia 1925. Recorre el país para exponer sus intuiciones. Expone su concepción social y cristiana del mundo y los medios para lograrlo, lo que llamará su » Revolución Verde» (una revolución verde que quiere ser lo contrario de la revolución roja) que tiene como elementos constitutivos de la persona y la comunidad estos tres elementos: la tierra, el saber y la religión.

A finales de 1932, Peter Maurin conoció a Dorothy Day, que entonces tenía treinta y cinco años, veinte años menor que él. Él le presenta su proyecto de la “Revolución Verde” y le sugiere que lo complete. Esta extraordinaria complicidad les conducirá hacia horizontes que ninguno de los dos pensaba que serían capaces de alcanzar. De allí nacerá el Movimiento Obrero Católico (movimiento del trabajador católico) y diversas obras sociales (casas de acogida, fincas agrícolas…)  Dorothy describe a Peter Maurein como un “San Francisco de los tiempos modernos”.

Para Dorothy Day, Maurin era la persona que anhelaba encontrar y que le fue enviada por la Providencia. Perfectamente complementarios uno y otra, él sería el hombre de las ideas y ella la mujer de la acción. Así, durante los cuatro meses siguientes a su encuentro, Peter se reuniría diariamente con ella para «instruirla», para darle el trasfondo católico que necesitaba. A los ojos de Peter, Dorothy era la persona idónea para poner por obra sus ideas. Era necesario que entendiera primero el verdadero sentido de la historia, que lo da, no el ascenso y la caída de las naciones, sino la vida de los santos. Debía comprender que la verdadera cuestión en juego era la santidad y que cualquier programa de cambio social debía apoyarse en las nociones y en las realidades de la santidad y de la comunidad.

Al término de ese período formativo, Maurin propuso a Day dar inicio a una publicación que tuviera como objeto difundir la doctrina social de la Iglesia y promover los pasos a su entender necesarios para una transformación pacífica de la sociedad. Así nació The Catholic Workd, un periódico, que hasta hoy ha mantenido el mismo precio: un dolar, y al mismo tiempo un movimiento al que tanto Dorothy Day como Peter Maurin dedicaron el resto de sus vidas.

El proyecto de Maurin acogido y difundido por The Catholic Worker ahonda sus raíces en la filosofía personalista que él mismo había asumido y elaborado a través de sus lecturas. Maurin, como gran lector, gran sintetizador y gran difusor, no dejó escrito más que sus Easy Essays (Ensayos fáciles) de tono divulgador. Más que un escritor teórico fue un gran comunicador verbal. Maurin hablaba con anécdotas, parábolas e historias, sin entrar nunca en una discusión lineal: quería dejar al oyente la tarea de razonar por sí mismo y llegar así a sus propias conclusiones.

 El autor preferido por Maurin fue Emmanuel Mounier, de cuyas obras se hizo promotor, especialmente de la revista Esprit, fundada por Mounier en 1932, y de su Manifiesto personalista, sin embargo, el encuentro de Maurin con Mounier no tuvo lugar hasta la aparición de la revista del conocido personalista francés, después de que Maurin ya hubiese puesto en práctica las bases de su propio personalismo. La amistad de Peter Maurin y de Dorothy Day con Jacques y Raissa Maritain en los años americanos de la pareja francesa, influyeron en los planteamientos de los fundadores de The Catholic Worker. En el caso de Dorothy Day la influencia fue mayor, ya que Maritain fue un un asiduo colaborador del periódico americano.

Pero quien se encuentra presente de un modo más integral en la obra de Maurin es el personalismo del exiliado ruso Nicholas Berdjaev: La visión escatológica de la historia, la llamada divina al hombre para participar en el acabamiento de la creación a través de la historia, el valor absoluto de la persona como fin en sí mismo y el consecuente valor de la libertad como elemento clave de la dignidad de la persona humana, la supremacía del sujeto sobre el objeto, todas estas ideas esenciales de la concepción personalista de Maurin tienen su origen primero y su fuente de inspiración en la obra de Berdjaev. Para Maurin, como para Berdjaev, el radical don de sí a los demás en la comunidad de los hombres es lo que da inicio en esta tierra al Reino de los Cielos.

C073946B-6547-4036-B464-3A0CFA59BB1A¿Cómo llegar a esta nueva sociedad, según Maurin? Una sociedad inspirada en las enseñanzas de Jesús, especialmente en el Sermón de la Montaña, en los escritos de los Padres y en las encíclicas sociales de los papas contemporáneos; una· sociedad basada en la dignidad de la persona humana, en la que cada uno reconociera la imagen de Dios en sí mismo y en los demás; una sociedad fundada por tanto en el don de sí mismo a los demás, estructurada sobre las obras de misericordia; una sociedad caracterizada por la actitud de no-violencia en la legítima defensa y en la resolución de los conflictos, en la que no hubiera lugar para la explotación económica o la guerra, para la discriminación racial, sexual o religiosa; una sociedad no adquisitiva, sino funcional, descentralizada y basada en la cooperación mutua, sin los extremos de opulencia y de miseria; una sociedad no de masas, sino comunitaria; una sociedad, en fin, en la que a la gente le fuera más fácil ser buena.

Maurin empeñará buena parte de sus esfuerzos en diseñar y precisar las características de esas «microsociedades», y en ponerlas por obra. Las bases del nuevo orden social habían de ser la caridad personal y la pobreza voluntaria, las mismas con las que los monjes irlandeses evangelizadores de Europa sembraron el continente de «microsociedades» que constituirían el fundamento de la sociedad cristiana medieval. La convicción de que el hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza, capaz de amar (de darse) a Dios mismo y a los demás, y destinado a la vida eterna con Él, constituye, como en todo el fundamento último de los demás principios secundarios de la filosofía personalista: la dignidad e igualdad de todos los hombres, los derechos y las responsabilidades de cada persona, individualmente y en sociedad.

La misión que Maurin se prefijó para toda su vida fue precisamente la de despertar en cuantos se cruzaban con él la capacidad de reconocer a Cristo en los demás, como camino para llegar a encontrarse con el mismo Cristo. Sólo así cada persona puede llegar a descubrir que está llamada a dar y darse en todo momento y en todas sus acciones, imitando el sacrificio de Cristo. El don mutuo de sí mismo a los otros, teniendo a la vista el bien común de todos, debe formar la base de la necesaria restructuración de la sociedad. Para suscitar en los demás la conversión personal, fomentarla y facilitarla, ideó y puso en práctica las Round Table Discussions (Mesas redondas de discusión) con una gran variedad de formas, según las circunstancias. Se podían celebrar en un café, una esquina de la calle, una plaza pública. Estas Mesas redondas fueron el elemento central del plan educativo de Maurin, basado esencialmente en la experiencia y dirigido a la acción; una enseñanza que, a través de la interiorización de los elementos que la experiencia enseña, evita tanto el academicismo estéril como la superficialidad ignorante. Una enseñanza que se dirige a la totalidad de la persona, abarcando tanto la vida social como la religiosa.

En toda familia, afirmaba Maurin, debería haber una «habitación de Cristo» (Christ Room), destinada no a los invitados, sino a quienes realmente tienen necesidad de la auténtica hospitalidad, no despersonalizada y burocrática, sino nacida del corazón. En toda parroquia debería haber también un hogar parroquial destinado a los necesitados, para dar al rico la oportunidad de servir al pobre. Partiendo de este planteamiento, Peter Maurin y Dorothy Day idearon la creación de las Houses of Hospitality. en las que, por un lado, los pobres puedan encontrar comida, ropa y alojamiento gratuitos y los parados lo necesario para la vida mientras buscan trabajo. Y, por otro lado y ante todo, quienes lo deseen se puedan beneficiar de la oportunidad de servir a los miembros más necesitados de la sociedad con su sacrificio personal, practicando directamente las obras de misericordia corporales y espirituales. Las Houses Hospitality deben proporcionar no solamente a los elementos básicos para la vida, sino también a las necesidades espirituales de los hospedados.

El punto focal de la filosofía del trabajo de Maurin es «La dimensión creativa»: Solamente es conforme a la dignidad de la persona aquel trabajo que permita al trabajador participar, con su libertad y responsabilidad personal, en la tarea de la creación; solamente un trabajo creativo, es decir, un trabajo tal que envuelva la totalidad de la persona humana y que manifieste el don de sí mismo a los demás, podrá ser vehículo para la unión de la persona con su Creador. La persona, imagen de Cristo, se da a sí mismo en el trabajo como Cristo se dio en la cruz. El trabajo como cocreación dignifica cualquier ocupación humana, la del campo como la de la ciudad, con tal de que no impida la expresión de sí mismo y la capacidad de darse. Lo cual difícilmente se verifica en un trabajo mecanizado que no permite ver el fruto del propio esfuerzo como obra personal y como don personal a los demás. Para Maurin era necesaria, pues, una transformación de los sistemas laborales propios del «industrialismo» por su proyecto de «comunidades agrícolas».

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 El proyecto de las comunidades agrícolas fue la síntesis de su visión personalista. Una sociedad descentralizada que promueva la cooperación en lugar de la coerción, fundada sobre pequeñas factorías propiedad de los artesanos y sobre comunidades agrícolas, constituye su lógica culminación, pues integra plenamente los objetivos del comunitarismo al que su personalismo aspiraba como necesario resultado de la oración, la literatura y las artes, el cultivo del campo y el trabajo artesanal. Estas comunidades agrícolas, además de superar los problemas de desempleo y generar formas del buen vivir, deberían comportar un beneficio mutuo para obreros e intelectuales. Unidos en esas comunidades, ambos trabajarían, pensarían y rezarían juntos, y desarrollarían un proceso trabajo y formación.

Con su instinto práctico de periodista, su pasión, su habilidad y su inagotable capacidad de trabajo, Dorothy Day supo encarnar las ideas de Peter Maurin. Pero Dorothy fue también más allá de ellas, sobre todo en la última parte de la vida de Maurin y después de la muerte de éste, dándoles una base teológica más rica y una espiritualidad más precisa. Abrazó los mismos principios personalistas pero los enraizó más firmemente en un sentido cristocéntrico, en el Cuerpo místico de Cristo más que en una dimensión comunitaria genérica, y trató de complementarlos con las obras de misericordia, poniéndo énfasis en la responsabilidad personal.

La revista, que había alcanzado en pocos años una tirada de 150.000 ejemplares, perdió numerosos lectores debido a su postura pacifista ante la guerra civil española (1936-39) y la segunda guerra mundial (1939-45) y se distinguió posteriormente por su oposición al clima enrarecido de la «guerra fría» y a la participación estadounidense en la guerra del Vietnam, lo que le valió la acusación de filocomunista. Editada hasta su muerte por Dorothy Day, la tirada actual del periódico es de 90.000 ejemplares, y han de sumarse las publicaciones propias de muchas de las Houses of Hospitality del movimiento, que en 1995 estaban en funcionando 134, todas ellas excepto tres en los Estados Unidos, la mayoría en grandes ciudades y algunas en zonas rurales. Cada comunidad es autónoma y, desde el fallecimiento de Dorothy Day, no tienen ningún líder general. En las comunidades promovidas por el movimiento se institucionalizaron las Mesas redondas, todavía en vigor, en los que gente de todas las creencias puede dialogar, explorar las causas del desorden actual y encontrar el camino que se ha de emprender.

Cuando Dorothy Day fallece en 1980, el New York Times la calificó como «una militante de la no-violencia, radical en lo social, de una luminosa personalidad y fundadora del Movimiento «Catholic Worker», que luchó en primera línea, durante más de cincuenta años, en numerosos combates en favor de la justicia social».

***

Qué es lo que constituye a un Ser Humano 

2. El servir y no el gobernar
Eso hace a un Ser Humano

3. El ayudar y no el aplastar
Eso hace a un Ser Humano

4. El alimentar y no el devorar
Eso hace a un Ser Humano

5. Y si es necesario el morir y no el vivir
Eso hace a un Ser Humano

6. Los Ideales y no los acuerdos
Eso hace a un Ser Humano

7. Credo y no avaricia
Eso hace a un Ser Humano

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Peter Maurin

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La historia del ministerio de una pareja católica gay a las víctimas del SIDA,

Sábado, 4 de diciembre de 2021

IMG_0617.jpegNick Orth, izquierda, y Michael DeSalvo

Al conmemorar hoy el Día Mundial del SIDA, recordamos a aquellos que han perdido la vida y honramos a todos los que con valentía y amor abren sus brazos al sufrimiento. Desde el apogeo de la epidemia de SIDA en la década de 1990, una pareja gay en el norte del estado de Nueva York ha abierto su hogar a personas con la enfermedad.

Nick Orth y Michael DeSalvo convirtieron su casa en Syracuse, NY en Friends of Dorothy Catholic Worker House durante el apogeo de la epidemia del SIDA. Desde entonces, su hogar y su casa de hospitalidad han proporcionado un lugar seguro para que las personas más vulnerables encuentren amor y consuelo. Su historia se cuenta en el podcast en America, Plague: Untold Stories of AIDS and the Catholic Church.

La pareja se conoció mientras protestaba contra la guerra y las armas nucleares como parte del movimiento Catholic Worker, fundado por Day y Peter Maurin para servir a las comunidades empobrecidas y defender la paz y la justicia. A principios de la década de 1990, Michael y Nick compraron su casa en Syracuse para construir su vida juntos. Dos años más tarde, su hogar se convertiría en un lugar para las personas que mueren de SIDA.

Michael O’Loughlin, corresponsal nacional de Estados Unidos, que visitó la casa de Nick y Michael, escribe que a fines de 1992:

“[N] los primeros 200.000 estadounidenses habían muerto de SIDA, la mayoría de ellos hombres homosexuales, y aún faltaban unos años para terapias eficaces. La vergüenza y el estigma rodearon al virus, y la necesidad de vivienda y cuidados paliativos excedió con creces los recursos disponibles “.

O’Loughlin se sintió atraído por la historia de Michael y Nick porque respondieron a la crisis del SIDA con una gran generosidad arraigada en su fe católica.

La primera persona que se mudó a Friends of Dorothy Catholic Worker House fue un hombre llamado David. Michael, que es estilista, fue a la casa de David para hacerle un corte de pelo, y sucedió lo siguiente, según O’Loughlin:

“Cuando Michael llegó, se encontró con lo que se estaba convirtiendo en una escena demasiado familiar, pero que tenía el poder de impactar los sentidos. David se estaba consumiendo, yacía en el suelo, sin poder limpiarse ni alimentarse por sí mismo. Le dijo a Michael que los amigos y voluntarios traerían comida cuando pudieran; pero el resto del tiempo, David estaba solo. No pudo arreglárselas “.

Michael le pidió a David que fuera a casa con él para no tener que luchar solo contra el virus, a pesar de que la pareja aún no había terminado de desempacar de su mudanza a la casa de Syracuse. Durante semanas, se preocuparon por David. Pronto falleció, “pero sus últimos días los pasó con dignidad, rodeado de gente cariñosa, en lugar de quedarse solo en casa”.

A partir de esta experiencia, Michael y Nick reconocieron la gran necesidad que había provocado el SIDA: proporcionar un lugar seguro para las personas con SIDA y tratarlas con cuidado, amor y respeto. Con esto, se fundó Friends of Dorothy Catholic Worker House.

Dos hechos inspiraron el nombre de la casa de hospitalidad que abrieron Michael y Nick. Primero, “para los hombres homosexuales de cierta edad, preguntar si otro hombre era ‘amigo de Dorothy’ era una forma codificada de averiguar si era homosexual, una referencia irónica a Dorothy del Mago de Oz, a Judy Garland personaje más famoso “. En segundo lugar, “el nombre de la casa rindió homenaje a Dorothy Day, quien había inspirado a Michael y Nick a emprender este trabajo en primer lugar”.

Day, quien es conocida por su conversión al catolicismo y por comenzar el periódico Catholic Worker y Houses of Hospitality, se mostró ambivalente sobre las personas LGBTQ. Dio la bienvenida a las personas LGBTQ a su movimiento, pero se comprometió a defender la enseñanza de la iglesia sobre las relaciones sexuales. Según O’Loughlin, Michael y Nick “llevan mucho tiempo experimentando discriminación en la iglesia. Pocos católicos que él conocía estaban dispuestos a ayudar en los primeros días de su ministerio contra el sida, aparentemente no querían estar asociados con una enfermedad tan teñida por la vergüenza y el estigma ”.

Michael explicó que “él y Nick no buscan la aprobación de la iglesia institucional. Sienten que Dorothy Day vivió su fe de una manera similar. Y, en última instancia, son sus relaciones con Dios las que sustentan su trabajo “.

Continuó diciendo que “su fe católica y su creencia en Dios eran más grandes que los prejuicios que encontró de otros creyentes y que continúan sosteniendo su trabajo casi tres décadas después”.

Michael y Nick son ejemplos inspiradores de lo que realmente significa practicar la fe católica. Entran en los márgenes, donde pocos llegan realmente, y sirven a los más vulnerables, a los más necesitados. Así es como se ve vivir de manera radical y auténtica siguiendo los pasos de Jesús. Michael y Nick nos brindan un marco excelente para seguir su ejemplo. Michael dice: “Si expresamos amor y amabilidad, de eso se trata”.

Michael O’Loughlin ha publicado un nuevo libro sobre el SIDA y la Iglesia Católica, titulado Hidden Mercy: AIDS, Catholics, and the Untold Stories of Mercy in the Face of Fear. Recientemente, el Papa Francisco aprovechó la ocasión de recibir una copia de este libro para alabar a los católicos que ministraron durante la crisis del SIDA. Si desea obtener más información sobre el libro de O’Loughlin, haga clic aquí.

—Elise Dubravec, New Ways Ministry, 1 de diciembre de 2021

Fuente New Ways Ministry

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Digna heredera del activismo de su abuela: la nieta de Dorothy Day, sentenciada a prisión por allanamiento de base de armas nucleares

Jueves, 26 de noviembre de 2020

14321172924525Martha Hennessy es una de los siete ‘Plowshares de Kings Bay‘, pacifistas católicos

Sentenciada el 13 de noviembre a 10 meses de prisión por irrumpir en la Base Naval de Kings Bay en Georgia, hace dos años, para protestar por sus reservas de armas nucleares, ha alegado querer “evitar un holocausto nuclear”

Todos los miembros del grupo de los siete han sido condenados a libertad condicional y a devolver a la base nuclear un total de 33.500 dólares en daños y perjuicios

Henessy trabaja acompañando a personas sin hogar y desfavorecidas en una de las casas del Movimiento del Trabajador Católico, fundado por su abuela

22.11.2020 Lucía López Alonso

“Quería evitar un holocausto nuclear”. Así se ha defendido la americana Martha Hennessy, una nieta de Dorothy Day, al ser sentenciada el 13 de noviembre a 10 meses de prisión por irrumpir en la Base Naval de Kings Bay en Georgia, hace dos años, para protestar por sus reservas de armas nucleares.

La descendiente de Dorothy Day (fundadora del Movimiento del Trabajador Católico considerada por muchos ya una verdadera ‘santa’) es una de los pacifistas católicos (laicos y religiosos) a los que se les conoce como los siete ‘Plowshares de Kings Bay‘. A sus 65 años, en definitiva, es famosa en Estados Unidos por su activismo.

Todos los miembros del grupo de los siete han sido condenados a libertad condicional y a devolver a la base nuclear un total de 33.500 dólares en daños y perjuicios.

‘Conspirando’ contra la guerra nuclear

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Dorothy Day con su nieta Martha Hennessy

Como ha explicado el National Catholic Reporter, se acusa a Hennessy de destrucción de la propiedad y conspiración. El movimiento habría derramado sangre sobre una insignia de la Marina, en la pared, y dejado también pintadas con mensajes antinucleares.

Si en los años 60 Day se manifestó constantemente contra la guerra (también la nuclear), en la actualidad su nieta sigue luchando por la erradicación de las armas atómicas. Además, Henessy trabaja acompañando a personas sin hogar y desfavorecidas en una de las casas del Movimiento del Trabajador Católico. Concretamente en la del vecindario de Bowery en la ciudad de Nueva York, donde Day vivió y murió.

Antes de conocerse la sentencia, Hennessy afirmó que sintió su acción como un “ejercicio religioso”. Estableciendo un paralelismo con la fuerza con la que Jesús de Nazaret expulsó a los mercaderes de las puertas del tempo de Jerusalén.

Fuente Religión Digital

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Mariola L. Villanueva, teóloga: “A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”

Miércoles, 11 de septiembre de 2019

teologa-Villanueva-Congreso-Juan-XXIII_2156794325_13893290_660x236Testimonios de Etty Hillesum, Madeleine Delbrêl y Dorothy Day en el Congreso de Teología

“A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”, ha remarcado

Mujeres como Hillesum, Delbrêl o Day hoy estarían en Lampedusa, haciéndose presentes en la crisis de refugiados, que es una crisis humanitaria porque “todo ser humano merece ser recibido”

Como parte de la clausura del “39 Congreso de Teología. Justicia y Compasión en un mundo desigual”, celebrado en la sede de CCOO de Madrid, la teóloga Mariola López Villanueva ha ofrecido esta mañana una ponencia sobre la experiencia de la ternura y la justicia en tres mujeres del siglo XX: Etty Hillesum (1914-1943), Madeleine Delbrêl (1904-1964) y Dorothy Day (1897-1933).

Con una voz dulce y entusiasmada, la periodista y profesora de Teología Bíblica en la Facultad de Granada ha ido entretejiendo las experiencias vitales de las tres “místicas” contemporáneas a través de sus semejanzas: los riesgos que corrieron por ayudar a los demás y esa actitud de “proximidad” y “compasión” con la que atravesaron los problemas de su época.

López Villanueva, también religiosa del Sagrado Corazón, ha afirmado que mujeres como Hillesum, Delbrêl o Day hoy estarían en Lampedusa, haciéndose presentes en la crisis de refugiados, que es una crisis humanitaria porque “todo ser humano merece ser recibido”. Citando al filósofo J. Maria Esquirol y al teólogo Leonardo Boff, ha defendido la acogida y la piedad como únicas herramientas contra el viejo miedo al extraño (xenofobia), invitando a los participantes del congreso a ser conscientes del sufrimiento ajeno.

Hacia una hospitalidad despojada

La teóloga ha introducido al auditorio en los itinerarios de las tres mujeres situándolas en la dureza y el dolor de sus coordenadas. El barrio comunista de París en el que Delbrêl trabajó como asistente social laica en comunidades de obreros. La casa de acogida en la que Day (religiosa, anarquista, activista social) ofrecía café y sopa a la población vulnerable de las barriadas de Nueva York y el campo de exterminio nazi en el que Hillesum fue encerrada en su juventud, por ser judía.

Después de reflexionar sobre la potencia con la que las tres figuras fueron capaces de cuidar de los demás, López Villanueva ha destacado otro de sus valores: la bondad. Aquella a través de la que Delbrêl identificaba a las personas a las que procuraba apoyo como personas, y no como “usuarios”. Aquella que Hillesum irradiaba en Auschwitz, por imposible que parezca, plasmando en el diario que escribía una mirada auténticamente libre de odio: He aprendido que cargando el propio peso uno puede convertirlo en bien“.

Reencontrar un amor personal

Para vivir en una actitud agradecida (“Supe que esa noche rezaría también por ese soldado alemán”, escribió Etty Hillesum), la teóloga ha recomendado a los asistentes al congreso reapropiarse de su ternura y “reconocer que el otro es como yo”. Empatía y ternura, que “es lo que no amenaza”, sino que nos aproxima realmente y, en palabras de Delbrêl, “desplaza algo en nosotros”. “A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”, ha remarcado López Villanueva.

Delbrêl sufría viendo cómo los que se decían católicos eran los que peor pagaban a los trabajadores de sus fábricas. Day, que estuvo presa en tres ocasiones por luchar contra el racismo, el patriarcado y otras desigualdades del mundo contemporáneo, sufría pensando en los dos lados de una tragedia: en el sufrimiento de la madre de una mujer que ha sido violada, pero también en el de la madre del violador. Y Hillesum sufría contemplando las caras de los otros judíos, que acabarían como ella, que murió en la cámara de gas con solo 29 años. ¿Cómo lograron sonreír frente a tanta barbaridad? Gracias a que leyeron poesía, abrazaron a los demás y, sobre todo, les miraron como a un igual. “Somos miembros unos de otros”, escribió Day, la que más vivió de las tres.

Mariola López ha finalizado su intervención invitando a los participantes a no retener los perfumes que guardan nuestras manos”. A ofrecer nuestros cuidados a los demás sin miedo, tanto en las alegrías como en las penas. Y a dar besos de los que “también se dan con la memoria”.

Fuente Religión Digital

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Rock, Contemplación y Acción: ¿un encuentro imaginario?

Jueves, 20 de junio de 2019

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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¿Podemos imaginar un encuentro entre Thomas Merton, Bruce Springsteen y Dorothy Day en 1967? Lo hace para nosotros el escritor Chad Mitchum en la revista América, de los jesuitas, en su sección de Arte y Cultura (1 de abril 2019). En el relato, con humor a ratos cercano a la caricatura, estas tres personalidades de la cultura norteamericana se encuentran casualmente en la redacción de la revista.

Allí son observados y escuchados con admiración perpleja por un novicio jesuita que cumple una etapa de su formación haciendo fotocopias para la revista. El nos presenta a la futura gran estrella de rock, y a dos católicos prominentes. De inicio no sabe quiénes son, y se limita a narrar lo que oye y ve sin añadir apenas su opinión personal. Esa nos la deja a nosotros.

“La puerta principal se abrió y entró alguien que luego supe que era guitarrista. Le repetía a todo el mundo que no había aprendido todavía a hacerla hablar” (Obviamente, se refiere a Springsteen.)

“En una silla parecida a un trono de terciopelo rojo bastante incómoda estaba sentada una señora de pelo gris y abrigo de lana también gris. Leía pacientemente un libro y esperaba la última edición de su relato sobre la proliferación nuclear y la sopa de zanahoria. Me pareció familiar. Por alguna razón deseé de repente ser un sin techo o algo así parecido a comunista.” (Habla de Dorothy Day).

Pero en la forma en que nos presenta a cada uno, hay cierta ironía en la que Merton no queda muy bien parado:

“Entró un hombre calvo y buen tipo con hábito gris y negro y le dijo a todo el que quisiera oírlo que era monje. Que vivía en soledad. Casi siempre. (Ha entrado Merton). Y más adelante:

“El P. Merton miró su reloj pulsera de oro, vio que ella (Dorothy Day) lo vio y se metió la mano en el bolsillo rápidamente”.

El monje trapense aparece más bien superficial y externo, mientras que una gruñona Dorothy Day se muestra muy humana y entregada:

“….esta gente nunca ha tenido que esclavizarse delante de un fogón haciendo sopa de zanahoria para un puñado de borrachos sin techo que tratas de recordar, como una loca, que son el mismo Jesús”

y el jovencito Springsteen, que según dicen sus biógrafos salió a las malas de un colegio católico, por desacuerdos en temas morales con la institución escolar y algunos de sus compañeros, se nos presenta populachero, natural y de buen corazón. Él entra a la redacción de la revista… (lo sabemos al final) sólo porque buscaba un baño, y ahí empata su conversación sobre todo con Day, que tampoco se inhibe de ironías. La vieja amiga de Merton le dice al saludarlo:

“Thomas, ¿terminaste ya de contemplar….todas esas Semillas?”

Dorothy Day ha venido a la revista para revisar borradores de artículos suyos que van a ser publicados. Y Merton.. ¿a qué vino Merton?. Le pregunta el redactor jefe :

” y tú Tom, supongo que viniste a buscar mi estera para yoga” Y Merton responde simplemente:
“Gracias”.

El tema de la formación religiosa y de la fe no están ausentes en este relato. Según Dorothy Day, aunque Springsteen afirma que se ha “mudado de iglesia”, y ahora pertenece a la “iglesia del rock’n’roll, ella está convencida de que si algún dia tuvo fe, o al menos formación religiosa, perdurará en sus canciones aunque él no se de cuenta.

“Eso nunca te abandona. Se va a colar en cada una de tus canciones, como el polvo por las persianas de Oklahoma”.

Hay otro personaje en el relato, el jesuita redactor jefe de la revista, siempre tratando de contemporizar con cada uno. Y por supuesto, también nosotros los lectores somos mudos personajes que, como el narrador, pero invisibles hasta para él, nos sentimos presentes en esa tarde lluviosa, en esa hora escasa, en que todo sucede….o pudo suceder. Les dejamos el link del artículo en inglés. Que lo disfruten.

(La imagen pertenece al artículo original)

Traducción: Sol Aparicio

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Dorothy Day

Martes, 8 de mayo de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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 “Lo que siempre me ha gustado de Dorothy Day es que ella misma fue una más entre las personas a las que dedicó su vida. Ella fue real, no fue una filántropa de la zona residencial. No fue una monja que buscaba una buena obra par hacer. No fue una burócrata del gobierno que distribuía dinero y luego tomaba el tren para volver a su barrio rico. Ella fue real.

Madre soltera, ciudadana desilusionada, mujer pobre, feligresa rebelde, observadora desempleada de la raza humana. Había abandonado la Iglesia. Había vivido en un edificio de viviendas de alquiler del que se había avergonzado en la infancia. Se había hecho un aborto y más tarde dio a luz una hija sin estar casada. Había trabajado mucho para no ganar nada y vivir en un apartamento barato y miserable porque no podía costearse algo mejor….Podría haber sido la pordiosera por excelencia…

Su conversión al Cristo pobre enrumbó su vida. Y a la lucha por los trabajadores, los inmigrantes, a la lucha por los derechos de la mujer, la consagró.

“La gente quiere paz, pero no las cosas que conlleva la paz”.
(D.D.)

Para Dorothy, las cosas que conllevan la paz eran las obras diarias, generosas, ilimitadas…

“Inició The Catholic Worker, un periódico barato, para advertir, instruír y consolar a las personas de todas partes que, como ella, no le encontraban sentido al mundo que se llamaba a sí mismo cristiano pero se había vuelto oficialmente loco porque trituraba a las personas bajo el tacón de su zapato en nombre de la empresa privada, destruía naciones en nombre de la libertad y esclavizaba personas en nombre de los derechos humanos…. Organizó comedores comunitarios…abrió albergues…hospedó desposeídos….se opuso a la guerra.. ”

Para este trabajo, durante la vida de Dorothy se iniciaron más de 75 grupos fundamentalmente independientes, pero unidos en la filosofía cristiana de compartir una forma alternativa de vida. Después de su muerte se formaron todavía más gupos con estos objetivos.

“Cada vez más gente perdía su trabajo, más familias eran desalojadas, los grupos comunistas formaban Consejos de Desempleados y la Alianza de Trabajadores había comenzado a existir. Era hora de que surgieran grupos de presión, de acción directa. El radicalismo bullía en todos los grupos, menos en el catolicismo. Me sentía fuera de lugar. ..Como dijo el Papa Pio XI con tristeza: La iglesia había perdido a los trabajadores del mundo”..(D.D.)

“…Dorothy Day persistió en su postura pacifista radical advirtiendo que cosas peores ocurrirían si la violencia se oponía a la violencia y permaneció erguida e inquebrantable en el corazón mismo de la Iglesia. Al principio, su Movimiento Católico Obrero fue tratado, cuanto mucho, como un descarrilamiento molesto pero básicamente inofensivo. En el transcurso de los cinco años posteriores a su muerte… Dorothy Day permaneció firme y la iglesia terminó avanzando hacia ella…”

“La tentación, por supuesto, es lamentar la pérdida de una líder así en una época que necesita a gritos liderazgo. La diferencia aquí, sin embargo, puede ser que lo que Dorothy Day lideró fue una revolución de actitudes y una revolución de responsabilidad personal. Ella es el icono de la clase de líder que todos, cualquiera, podemos ser, no cambiando a otras personas, sino cambiándonos a nosotros mismos”

*

Resumen del capítulo “ICONO DE LAS CALLES
escrito por Joan Chittister para el libro
VIDAS DE FUEGO, GRANDES FIGURAS ESPIRITUALES DE LA HISTORIA DEL SIGLO XX.
Edit. Lumen-Edibesa 2006

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15. 8. 17. Ascensión al cielo, encarnación en la historia: Dorothy Day

Martes, 15 de agosto de 2017

20526068_838079009702626_4461301964745255976_nDel blog de Xabier Pikaza:

Celebramos hoy la fiesta de la Ascensión/Asunción de María, Madre de Jesús, al cielo, y muchos han pensado que se trata de una salida, de una especie de abandono.

Ella, la Santa Virgen, deja de la tierra, supera la lucha y dolor de la historia, y sube radiante al cielo azul de la pura belleza, de la absoluta transparencia. Así la hemos pintado y sentido muchas veces.

Pero he recibido hace unos días esta foto de Dorothy Day, defendiendo la paz y la justicia social, en medio de unos duros defensores de un tipo de orden de la tierra. Ciertamente, ella ha subido al cielo, pero lo ha hecho “bajando” a la historia de la lucha social, de la batalla más dura por la vida, precisamente en USA, territorio duro de riqueza a injusticia.

Dorothy Day es para mí el símbolo mayor de la Iglesia Católica de Estados Unidos, como ha recordado el Papa Francisco, una Iglesia que a veces parece vendida a la mamona, pero que tiene en sus raíces un fuerte testimonio de servicio a favor de los necesitados.

En medio de sus debilidades y problemas, esa iglesia sigue siendo una comunidad ejemplar de creyentes que pueden ofrecer y ofrecerán una semilla de evangelio y esperanza en este mundo cambiante y paradójico en el que viven.

En ese contexto he querido recordar unidas a María de Nazaret y a Dorothy Day, este día de la Ascensión:

inmarubensa) Porque María subíó al cielo, pero subió diciendo que “Dios derriba del trono a los potentados, y eleva a los oprimidos, colma de bienes a los hambrientos y a los ricos los despide vacíos…” (Lc 1). Sube bajando a la injusticia de la historia, sube protestando contra la opresión, sube afimándo el derecho de los pobres, sube pisando a la serpiente (queriendo destruis, con Dios, por Jesús, los poderes de injusticia de la historia.

b) Por su parte Dorothy Day ha bajado al infierno de la injusticia, desde una vida dura de periodista, mujer engañada, madre frustrada…, símbolo de las grandes luchadoras feministas o, mejor decir, humanas del siglo XX, al servicio de los obreros con trabajo y especialmente de los obreros sin trabajo en tiempos de la Gran Depresión

Ha bajado para convertir el infierno USA de los años 30-40 en camino de cielo. Su vida ha sido una Ascensión… en manos de Dios, como la de María, una Asunción: Por Dios en Cristo ha querido subir hasta el cielo de la vida a los pobres del mundo. Por eso quiero recordarla hoy, día de María de Nazaret, su amiga, en medio de tantas diferencias que no son para separar, sino para unir.

D. Day. Algunos aspectos de su vida.

imagesEntre las figuras de esa Iglesia recuerdo hoy como he dicho Dorothy Day (1897-1980), cofundadora del Catholic Worker Movement (Movimiento de trabajadores católicos), activista ejemplar al servicio de la Justicia social, en contra de la violencia de un capitalismo financiero que destruye a los pobres y de un militarismo vinculado al capital que impone su terror a las naciones.

Recojo algunos temas de su vida partiendo de la obra de D. G. GROODY, Globalización, espiritualidad y justicia, Verbo divino, Estella 2009, que yo mismo traduce al castellano. Los recojo en este día de Ascensión/Asunción de María al cielo, con la Cebolla de Dios, al servicio de todos los oprimidos.

En diciembre del 1932, mientras trabajaba como periodista autónoma (freelance) en Washington DC, cubriendo para la prensa una marcha de hambre, organizada por los comunistas, pudo ver que muchos “cumplidores religiosos cómodos” prestaban poca atención la miseria de los necesitados y al gemino de los pobres. Tras la marcha, habiendo compartido el hambre de miles de obreros que habían perdido su dignidad y su trabajo, fue al Santuario del Inmaculado Corazón, en Washington, y se hincó de rodillas en la cripta. Recordando ese momento, ella escribió:

“Allí elevé una oración especial, una oración que nació con lágrimas y con angustia y que, de alguna manera, me impulsaría a utilizar el talento que tengo a favor de mis compañeros trabajadores, a favor de los pobres” .

Cuando volvió a casa, en un encuentro que ella interpretó más tarde como una respuesta a sus oraciones, Dorothy Day encontró, esperándole a la puerta, a un hombre brillante, apasionado, aunque tosco, llamado Peter Maurin . Él empezó a compartir con ella una gran visión, que vendría a expresarse más tarde en el Movimiento Obrero Católico, siguiendo un programa en tres puntos, que se resumían así:

Buscar la verdad, a través de discusiones en mesa redonda para “clarificar” el pensamiento, para conocer por experiencia la verdad, en un mundo dominado por una información al servicio del poder.

Crear casas de Hospitalidad, para la práctica de obras de misericordia, centradas en la acogida a los que carecían de familia,de grupo social, de pueblo.

. (3) Promover universidades agrónomicas, o mejor dicho: comunas agrarias donde “los obreros pueden volverse estudiantes y los estudiantes pueden volverse obreros”, en una línea abierta a los ideales del socialismo.

Dorothy Day quiso que la la Iglesia fuera consecuente, que descubriera en la práctica el potencia de su enseñanza social, que podía ser muy hermosa, pero que quedaba en meros principios , en proclamas sin contenido, en palabras sin carne.

Así decía Peter Maurin, compañero y amigo de D. Day, cofundador con ella del movimiento de los trabajadores cristianos:

Si la Iglesia Católica no es en la actualidad la fuerza dinámica dominante de la sociedad, ello se debe al hecho de que los estudiosos católicos han tomado la dinamita de la Iglesia, la han envuelto en una hermosa fraseología, la han colocado en un container hermético y se han sentado sobre la tapadera. Ha llegado el tiempo de abrir la tapadera, a fin de que la Iglesia Católica pueda volverse de nuevo la fuerza dominante de la dinámica social
(Peter Maurin, Easy Essays, Franciscan Herald Press, Chicago 1977).

D. Day. La metáfora fundamental de la vieja y la cebolla

D. Day se sintió impresionada por la historia la historia de la vieja y la cebolla que contaba Grushenka en los Hermanos Karamazov de Dostoyevsky:

Había una vez una vieja asquerosa y horrible, muy mala. Cuando murió, se vio que no había dejado tras ella ni siquiera una obra buena. Lógicamente, los demonios se apoderaron de ella y la arrojaron al lago de fuego. Mientras tanto, su ángel de la guarda se mantuvo firme, tratando de pensar en alguna obra buena que ella hubiera cumplido, a fin de presentarla ante Dios, de manera que así se pudiera salvar.

Después de un tiempo, el ángel logro recordar y le dijo a Dios: “Una vez, ella arrancó una cebolla de su huerto y se la dio a una mendiga”. Entonces, Dios le dijo al ángel: “Toma la cebolla, colócate con ella sobre el fuego, haz que la mujer la agarre e intenta sacarla de allí. Si ella se agarra y logra salir, haz que entre en el cielo; pero, si la cebolla se rompe, esa mujer deberá quedarse donde estaba.”. El ángel corrió hasta donde estaba la mujer, le ofreció la cebolla y le dijo que se agarrara a ella con fuerza, bien firme.

Entonces, el ángel comenzó a empujar cuidadosamente, de manera que la mujer estaba ya casi totalmente fuera del lago de fuego; pues bien, cuando otros pecadores vieron cómo ella estaba siendo empujada hacia fuera, se agarraron a ella con toda fuerza, a fin de que también ellos pudieran salir de las llamas. Pero cuando ella les vio, entonces, aquella mujer malvada, horrible, empezó a darles patadas diciendo: “Soy yo la que estoy siendo sacada de aquí, no vosotros; la cebolla es mía, no es vuestra”.

Pero tan pronto como ella dijo eso la cebolla se rompió y la mujer cayó de nuevo en el lago de fuego, donde ella se sigue quemando, hasta el día de hoy. Y el ángel de la guarda empezó a llorar y se alejó de allí (Historia incluída en F. Dostoyevsky, Los Hermanos Karamazov, en Obras Completas III, Aguilar, Madrid 1964].

D. Day quiso ser la “mujer de la cebolla para todos”, siguiendo en la línea del mensaje de las obras de misericordia (Mt 25, 31-46). Ella había descubierto la misericordia y el perdón de Dios en su vida, y quiso ofrecer su cebolla de salvación a todos. Así quiso:

Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, ofrecer un cobijo al que no tiene casa, acoger a los perdidos y visitar a los encarcelados. Esto era para ella el evangelio.

Desde ese fondo quiso desarrollar en USA un cristianismo social, muy centrado en la piedad interior, muy abierto al compromiso a favor de los más pobres, un cristianismo de la cebolla.

Uno de sus grandes legados fue el Movimiento Obrero Católico. La primera Casa de Hospitalidad se fundo en 1933 y todavía existen en la actualidad más de cien tipo de casas de como esas, con Comunidades de Obreros Católicos en treinta y dos estados de Estados Unidos y en ocho países extranjeros.

Dorothy Day fue también inspiradora de movimientos de paz y fundó grupos tales como la Pax Christi, la Catholic Peace Fellowship (Hermandad Católica de la paz) y la Association of Catholic Trade Unionists (Asociación de sindicalistas católicos). Su amor a la Escrituras, su solidaridad con los pobres, su testimonio profético a favor de la paz y de la no violencia, sus devociones religiosas diarias y su amor por la eucaristía pueden significar un principio de renovación profunda de la Iglesia en USA

Iglesia USA. La vieja mala y el compromiso social de la cebolla

He querido presentar a D. Day como símbolo de los riesgos y valores de la Iglesia USA, a la que presento como “iglesia de la cebolla”. Ciertamente, tiene aspecto negativos (como la vieja de la parábola de Dostoiewsky), pero es evidente que “ha dado” y quiere seguir dando la cebolla, a favor de todos los necesitados, en un gesto impresionante de solidaridad con los más pobres y de apertura ecuménica a todos

Es una iglesia con “maldades y problemas” (entre los que he citado el escándalo de algunos miembros de su clero…), pero es una iglesia que ha dado muchísimas cebollas. Es una Iglesia que, a pesar de hallarse vinculada al capitalismo mundial, tiene una visión fuerte de las exigencias de la solidaridad.

Ciertamente, hay muchos males en USA y somos muchos los que acusamos a la política y al capitalismo de las grandes multinacionales, centras den Estados Unidos de los grandes males del mundo…

Ciertamente, ha existido en USA un clero católico prepotente, con problemas de tipo económico y sexual (incluso con un riesgo de pederastia del clero). Pero, al lado de eso han existido y existen ejemplos admirables de compromiso cristianos, como el de D. Day, y por eso he querido recordarla este día.

Posiblemente, ella será beatificada y canonizada en los próximos años, a pesar (o precisamente) por sus “pecados” de juventud y por su conversión posterior. Pero no sé si necesita ser beatificada… Yo la recuerdo así, como ha sido, como es.

Fue activista social, no escritora. Pero algunos de sus libros merecen ser leídos todavía, tanto desde una perspectiva más comprometida o mas tradicional de la Iglesia:

La larga soledad: autobiografía. Sal Terrae. 2000. ISBN 9788429313598.
Panes y peces. Sal Terrae. 2002. ISBN 9788429314304.
Mi conversión: De Union Square a Roma. Ediciones Rialp. 2014

El Papa Francisco la ha citado como ejemplo. Su vida ha sido una simiente de gracia y esperanza para muchos.

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“Pablo de Tarso y Dorothy Day, por los caminos de Lavapies y Calais hoy”, por Pepa Torres

Sábado, 25 de junio de 2016

grupo-inmigrantes-sobrevivieron-tragedia-AFP_CLAIMA20140512_0142_17Siempre fui y sigo siendo una ávida lectora y admiradora de Dolores Aleixandre. De ella he aprendido que la historia bíblica es nuestra historia, que la salvación acontece hoy y que los personajes bíblicos no son seres del pasado sino que nos habitan y podemos reconocer su espíritu en hombres y mujeres cotidianos. Cuando empecé a vivir en Lavapiés un amigo cura me dijo que nuestra comunidad era muy paulina por la apuesta tan apasionada que teníamos por el diálogo intercultural y nuestra presencia en los areópagos. No me gustó mucho la verdad, porque me ha costado tiempo y muchas lecturas liberar a San Pablo de su etiqueta misógina y reencontrarme con el compañero de Febe, Junia, Priscila, Tecla, etc.

Hoy en la historia de las genealogías que sostienen mi fe, Pablo de Tarso es uno de mis referentes, quizá porque como él me caigo del caballo cada día ante la buena y descolocante noticia de la irrupción de la diversidad en mi vida. Quizás también por mi gusto por el género epistolar porque no entiendo la teología más que como una carta de amor a Dios y al pueblo, como dice Gustavo Gutiérrez [1]. Junto a Pablo, otra mujer cuyo espíritu siento que habita en muchos corazones de mi barrio, incluido el mío, es el espíritu de Dorothy Day en su apuesta por las comunidades de hospitalidad, la desobediencia civil y no violencia activa frente a la injusticia, y su convencimiento de que la revolución ha de ser permanente e implicar el cambio del corazón: cambiar de vida para cambiar la vida

Reconozco su espíritu en muchas mujeres jóvenes de mi barrio, en algunas madres solas, que como Dorothy la fidelidad a unos estilos de vida ha tenido como consecuencia la ruptura con sus parejas, o en otras mujeres que acogen en sus casas a personas refulgidas en tránsito y lo hacen organizadamente, con un fuerte espíritu comunitario y aceptando complicarse la vida con ellos y ellas. Una de estas amigas se llama Marga y está actualmente en Calais. Marchó con una brigada europea de Catolic worker, cuando se enteraron que el gobierno francés había dado orden de empezar desmantelar los campamentos de personas desplazadas. Ella se presenta como okupa y anarco-cristiana. Pero para nosotras es sobre todo una maestra en confianza y libertad en el compromiso con la hospitalidad y la justicia. Desde Calais nos escribe cada quince días a la comunidad intercultural “que nos juntamos a orar juntos en nuestra casa semanalmente. Leemos sus cartas con el mismo fervor que los Gálatas o los Corintios, leerían las de San Pablo, solo que éstas van dirigidas a los y las lavapiesienses. Con ella mascamos la vergüenza de los campamentos de inmigrantes en Calais en el corazón de una Francia donde la libertad, la igualdad, la fraternidad hace tiempo que se hicieron pedazos.

Calais, como Idomeni, como Tarajal, es otro rostro de la vergüenza de Europa. En Calais han llegado a convivir 7000 personas en condiciones de insalubridad absoluta y en acoso constante por la policía o los grupos neonazis. En el 2015 murieron 25 personas atropelladas o electrocutadas en su intento de atravesar el eurotúnel que conduce a Dover (Inglaterra). Pero cuando leemos las cartas de Marga sentimos que Calais es también el rosto de la dignidad y la resiliencia, de la complicidad contra las fronteras y que no todo está perdido, porque hay gentes que entregan cada día su corazón, unidos en un mismo latido, para cruzar las fronteras y borrarlas hasta que se eliminen de los mapas y los diccionarios. Así, junto al horror, en Calais, conviven la ternura y la humanidad derramándose a borbotones, haciendo frente y denunciando la violencia policial y xenófoba con que los campamentos son desmantelados y atacados. Pero mucho mejor que yo nos lo narra Marga, en una de sus últimas cartas:

“Ya llevo 2 semanitas trabajando en el Centro de Mujeres y Niños, que tiene una “Escuela”, en la que intentamos crear un espacio seguro para que las niños puedan jugar tranquilos, socializar, leer, ver pelis, etc y tengan una rutina, para que cuando vuelvan al cole oficial, puedan adaptarse más fácilmente a los horarios y clases. Preparamos las sesiones con todo tipo de juegos y actividades de una forma comprensible para todas, pues tenemos kurdos, afganos, etíopes, eritreos, sirios. Las voluntarias somos sobre todo de Inglaterra y Francia, aunque también hay belgas y otras nacionalidades. La diversidad ayuda a crear un ambiente de respeto entre personas de diferentes procedencias, aunque a veces el peso de los estereotipos entre pueblos trata de dividir a las mismas niños… (“Yo con este no juego, que es kurdo” y cosas así…).

Los sábados es el día de la Belleza de las mujeres y viene gente a depilar, a dar masajes. Es un día de descanso y fiesta para muchas, a las que les gusta cuidarse y arreglarse!. La gente de la escuela prepara actividades para los niños, para que las mamis puedan descansar. Muchas tienen síntomas de estrés postraumático, con insomnio, caída de cabello y en el Campo, aunque no falta comida, se vive una situación muy precaria. Además, por temor a los grupos neonazis, la mayoría no se atreve a salir del Campamento, por lo que su libertad se encuentra limitada y su sensación de seguridad está muy minada.

Hay unas niñas y niños super lindos. Había un nene afgano que hablaba 5 lenguas, de 5 años. Su familia ya pidió asilo en Francia y se fueron. Muchos niñas de 12 en adelante pasan el día yendo por agua a las fuentes y ayudando en la recogida de comida y cuidado de hermanos. Kabil es un pequeñín con el que me rio mucho. Le encanta estar limpísimo, perfecto. Cuando fuimos a la playa con Caritas Internacional, no quería pisar la arena húmeda por no mancharse los zapatos. Siempre que le veo, va como un pincel, con sus deportivas blancas y le digo: ¡pero qué limpio estás! Y se ríe. La verdad es que mantenerse limpio en este barrizal es una tarea imposible que no sé cómo lo consigue.

Un grupo muy importante en el campamento son las Ginecólogas sin fronteras. La llamamos las tres mosqueteras. La situación de las mujeres es super dura y ellas son estupendas, son muy buenas médicas y además trabajan con mucha delicadeza y quitan mucha angustia. La gente que estoy conociendo, tanto refugiadas como voluntarias o activistas son súper interesantes. Entre los desplazado hay artistas y gente con estudios universitarios, que tratan de mantener la paz en el campa, a costa de dejar un poco de lado su proyecto de asilo político, Hay una gran diversidad. Por ejemplo hay iraníes que quieren ser cristianos, pero si son musulmanes es delicada su conversión: tienen que bautizarse en secreto, porque los extremistas los presionan mucho.

En el campamento tengo dos amigos sudaneses súper majos. A nada que ven un problema aparecen como ángeles justo cuando los necesitas. Hay adolescentes que vienen solitos y están un poco mal psíquicamente. También hay un viejito afgano que está medio mal al que la gente trata con mucho cariño Tengo que investigar todas estas situaciones para ver cómo podemos lograr que no empeoren, porque el campamento no es país para nadie, pero menos, para las personitas más vulnerables, que peor lo pasan. Otra de las cosas que me ha encantado ha sido L’Arche, de Jean Vanier. Es una comunidad que trata de querer y cuidar la individualidad de cada persona, tal como es, con una mayor o menor sensibilidad, fragilidad, inteligencia o capacidad en los distintos aspectos de la vida Una mujer con diversidad intelectual lloraba diciéndome que no soportaba ver sufrir así a la gente, que le encantan los niños y no podía entender el maltrato que estaban sufriendo…

No tengo mucho tiempo para escribir, por eso escribo cuando puedo y en la lengua que puedo. Contadme vuestras batallas, noticias de España, elecciones y eso… Gracias por estar ahí. Veniros alguien más…Venga animarse que aquí hay que echar muchas manos”. 

Ciertamente el espíritu de Pablo de Tarso y Dorothy Day, habita en muchas Margas que desde Lavapiés hasta Calais transita fronteras para ayudar a saltarlas.

Pepa Torres Pérez

(El Blog de Pepa Torres Pérez)

[1] GUSTAVO GUTIERREZ, La densidad del presente, Lima, Instituto Bartolomé de las Casas, 2003.

Fuente Fe Adulta

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¿Optimismo o esperanza?

Jueves, 28 de enero de 2016

Del blog de Henry Nouwen:

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“El optimismo y la esperanza son actitudes radicalmente distintas. El optimismo es la expectativa de que las cosas -el tiempo, las relaciones humanas, la economía, la situación política, etc.- mejorarán. La esperanza es confiar en que Dios cumplirá sus promesas para con nosotros y que, al hacerlo, nos llevará a la verdadera libertad. El optimismo nos habla de cambios concretos en el futuro. La persona con esperanza vive el momento con la conciencia y la confianza de que todo en la vida está en buenas manos.

Todos los grandes guías espirituales de la historia han sido personas con esperanza. Abraham, Moisés, Ruth, María, Rumi, Ghandi, Dorothy Day. Todos vivieron con una promesa en sus corazones que los guió hacia el futuro, sin necesidad de saber exactamente cómo sería. Vivamos nosotros también con esperanza”

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Henri Nouwen
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