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Francisco, a James Alison: “Quiero que camines con plena libertad interior”

Lunes, 30 de septiembre de 2019

james-alisonEl sacerdote y teólogo cuenta cómo el Papa le restauró “el poder de las llaves”

En su libro Sodoma, éxito internacional de ventas, Frédéric Martel revela que hace un par de años el Papa Francisco llamó por teléfono a un destacado sacerdote y teólogo gay a quien le habían prohibido desde el Vaticano enseñar, predicar o presidir los sacramentos

Pedimos al sacerdote que nos diera su versión de los hechos

27. | James Alison, sacerdote y teólogo

La narrativa empieza en 1994. Ya con seis años de ordenación, me quedó claro que ya no podía seguir fingiendo que algo tenía de malo el amor por el mismo sexo. Por fin el niño aterrado que había aceptado la línea oficial de que era portador de algo objetivamente desordenado, y de que por eso el celibato le era una obligación, estaba comenzando a hacerse adulto.

A partir de darme cuenta de esto, se abrieron otras tantas ideas vinculadas entre sí. Lo primero, que todo voto o promesa hecho cuando una parte miente a la otra es nulo. Y en este caso la autoridad eclesiástica me había mentido a mi, como a otros tantos, con respecto a aquello que somos. Mientras los individuos como yo podemos arrepentirnos de haber permitido que aquella mentira nos formara el alma, desafortunadamente las congregaciones romanas no tienen la capacidad ni de contemplar ni de rectificar su falsedad, una de las que nos ha cooptado a tantos.

Al mismo tiempo, sabía que si quería ser teólogo (mi sueño era ser profesor de seminario, como mi adorado director de tesis, el recién fallecido Ulpiano Vázquez Moro SJ), no lo sería sin hacerme cómplice de la mentira. Y ¿qué valor tiene el ser teólogo que prepara a otros para el sacerdocio si tanto mi ejemplo como mi enseñanza estuviesen atados a la mentira y al silencio con respecto a una condición mayoritaria entre nosotros? Y por otro lado ¿qué valor tiene fuera de la estructura eclesiástica un teólogo confesional leal, pero que busca hablar la verdad en este campo? En ambos casos, el valor es cero.

De modo que la pérdida fue total. Y salté al vació, cayendo del mundo eclesiástico que amaba, y dentro del cual había esperado vivir, al mar de “buscarme la vida”.

Luché contra una descomposición psicológica y desempleo para salir del infantilismo económico en el cual tan fácilmente nos inician a los varones clericales. Consciente de haber sido huésped, y no miembro, de los dominicos (y no tengo sino gratitud por la hospitalidad, formación y ¡cuántas amistades duraderas! que me brindaron), escribí a la Congregación para los Sacramentos para contarle mi historia, explicándoles la nulidad de mis votos y promesas, y ofreciéndoles, si bien les pareciera, anular mi ordenación. Pasados los meses llegó una nota de tres líneas confirmando la validez de mi ordenación, pero pidiéndome que solicitara la laicización. Como la fórmula para pedirla también obligaba a mentir, y siguiendo el consejo de un canonista, no hice nada, y ellos tampoco me volvieron a escribir.

Mientras tanto, muy lentamente, en la medida en la cual superaba la parálisis depresiva en la cual caí, con continuo castañeteo de dientes, y gracias al ánimo de amigos laicos, comencé nuevamente a hacerme teológicamente productivo. Y con el tiempo, a atreverme a presidir y a predicar cuando me invitaban diferentes grupos, todos los cuales conocían lo suficiente como para no escandalizarse.

Fui aprendiendo cómo comportarme correctamente como cura: en caso de duda, no causar escándalo. Y que esto era más fácil de lo que se suponía, puesto que aquellos a los cuales podría escandalizar un sacerdote y teólogo abiertamente gay, era muy poco probable que me invitaran a presidir.

Intenté encontrarme con obispos o cardenales que pudieran resolver mi estatus canónico, pero invariablemente rechazaron reunirse conmigo. Más de uno alegó que sería imprudente para él dejarse ver en mi compañía. Muchas cartas quedaron sin respuesta. Algún que otro prelado más amable tuvo la bondad de charlar conmigo, siendo franco al reconocer que nada podía hacer.

Pasaron más de diez años. Llegó el momento de que un superior dominico algo escrupuloso me preguntara si yo me opusiera a que él buscase mi dispensación de pertenencia a la Orden. Claro, al resultado del proceso no me oponía en nada, pues hacía años que había explicado que mi pertenencia era nula.

Sin embargo, no podía participar del proceso, pues me obligaría a fingir que existía algo de lo que dispensar. Felizmente, esto no era un problema para el superior, pues sólo le hacía falta que yo recibiera notificación del proceso, y no mi consentimiento a ninguna parte de ello. Bondadosamente, él explicó a las autoridades vaticanas que yo aducía razones de conciencia. Después de unos meses llegó el documento, confirmando que ni los dominicos ni yo teníamos ninguna obligación entre nosotros. Y, sin embargo, que yo seguía siendo cura, en buen estado, pero sin estar incardinado; apto, no obstante, para ello en caso de que algún obispo tuviera la osadía de recibirme.

Unos años después estuve viviendo en Brasil, acompañando a un apostolado LGBT naciente. Un intento de correspondencia con el cardenal local no obtuvo respuesta. Más tarde me citó, irritado porque una entrevista que había dado yo a un periódico apareció muy cerca de un editorial algo desafortunado que él había escrito para coincidir con el Orgullo.

Aceptó que no había buscado eclipsarle, que había estado fuera del país, e ignoraba los planes del periódico. Sin embargo, era contundente en su deseo de que yo fuese laicizado, para lo cual necesitaba mi consentimiento, cosa que no le di. En una reunión posterior, confrontado por la misma demanda, le ofrecí que me incardinase en la archidiócesis si así lo quisiera – lo cual le daría un cierto control sobre mi. Esa oferta fue inmediatamente rechazada.

Poco después, y ya entrado el actual pontificado, el cardenal invocó un cambio reciente en el derecho canónico e inició un proceso de laicización forzosa. Según parece, este cambio fue diseñado para permitir a los obispos limpiar de sus listas a los sacerdotes que se hubieran marchado para casarse, sin arreglar papeles, y que no contestaban a las cartas que se les dirigiera al respecto. No fue mi caso.

Poco más de un año después, recibo una carta en latín, de la Congregación para el Clero, informándome que me habían laicizado forzosamente y que me estaba prohibido enseñar, predicar o presidir. Y que la sentencia era inapelable. Bueno, hasta para alguien como yo, predispuesto a atribuir un cierto aire kafkiano a los procedimientos vaticanos, fue chocante encontrarme tangencial a un proceso en el cual no era necesario informar al procesado de los cargos contra él.

Tampoco se contempla que haya intervención de un abogado para el procesado, y hasta la sentencia final no necesita que la firme el sentenciado. Algo de preparación tenía para enfrentarme a las veleidades legales, y sabía, por lo menos a nivel de cabeza, que no debía permitir que tamaña violencia me afectara. Sin embargo, el mensaje de la Congregación fue aplastante: “tu ministerio sacerdotal no vale nada”, y esto me llevó a una profunda depresión.

Algunos meses después, algo mareado aún, tuve la oportunidad de compartir el asunto con mi maestro de novicios, ahora un obispo. Y su reacción fue inmediata: “Es absurdo, eres el tipo de gente que más necesita la Iglesia en estos tiempos. No le escribas al Papa, pues nunca le llegará, por los filtros. Voy a solicitar una audiencia privada, y yo mismo le pido que lo resuelva”.

Año y medio más tarde, y el obispo fue recibido en audiencia privada. Llevaba consigo una carta mía apelando aquello que la Congregación había tildado de inapelable. La carta señaló que todo el proceso olía a aquel “curialismo autorreferencial” tantas veces criticado por Francisco. Y que yo había hecho exactamente aquello a lo que nos instaba: evangelizar en una periferia existencial y “¡hagan lío!”. En la carta le expuse mi conciencia: que no podía reconciliar aquello que él mismo decía en público con lo escrito en el documento en latín que me fue enviado en su nombre. Y me proponía tratar este último como nulo, y seguir adelante como hasta ahora.

Le pedí, si fuera posible, regularizar mi situación, no como favor personal para mi, sino como parte de abrir en la Iglesia las posibilidades para que los ministros LGBT podamos hablar, predicar, y evangelizar en primera persona. Ya no atado por el “ellos” engañoso de la mendacidad clerical. De modo que, en mayo del 2017 la carta llegó a sus manos. El obispo, mi amigo, me contó más tarde que la reunión había sido cálida, el Santo Padre comprensivo con mis circunstancias, y que él había salido con la confianza de que algo se haría al respecto.

Para mi, pues, sería difícil imaginar algo más impresionante: lo inapelable se había apelado a la corte más alta que existe. Aun en el caso de que nada aconteciera después, mi caso quedaría perpetuamente sub iudice. Imaginaba que tal vez, de aquí a unos años, recibiría de un edecán una notificación para decirme que el asunto habría recibido su debida atención. Y comencé a respirar. Imagine: Años después de nuestra convivencia, mi maestro de novicios consideró que valía la pena atravesar un océano y arriesgar su credibilidad ante el Santo Padre por mi caso. ¡Qué regalo más extraordinario!

Durante el mismo período, había explicado la laicización forzada a un par de amigos que me habían invitado a dar charlas y a presidir en diferentes países. Les ofrecí abstenerme de presidir para que no tuvieran problemas por mi culpa. Inmediatamente y sin preguntas, los dos insistieron en que presidiera. Uno me dijo que, de tomar yo en serio la laicización forzada y el proceso antecedente -por no decir dejar que el asunto se hiciera público- el escándalo dado por el comportamiento curialista sería mucho mayor que cualquier escándalo que yo mismo pudiera provocar.

Y luego la llamada. Domingo 2 de julio de 2017, alrededor de las 15h en Roma y Madrid. “Soy el papa Francisco” “¿en serio?” “no, en broma, hijo”. Pero era él mismo. El acento argentino, por supuesto. Pero sobre todo porque conociera el contenido de mi carta, a la cual se refería mientras me hablaba, me convenció de que no se trataba de una broma pesada.

Y luego esto: “Quiero que camines con plena libertad interior, siguiendo en el espíritu de Jesús. Y te doy el poder de las llaves, ¿me entiendes? Te doy el poder de las llaves.” Dije que sí, aunque pensándolo bien, ¿cómo cielos iba a entender el increíble don que me estaba dando? Siguió la conversación, con humor, y hasta con cierta picardía al hablar de amigos y conocidos en común. En el trasfondo, música de ópera lírica. Me esforcé por reconocerla, en vano. Después de que me instara a la discreción y a no causar problemas para los obispos buenos, terminó diciendo: “Rece por mí. Buscaré su dossier y me pondré nuevamente en contacto con usted”.

¿Cuál sería el significado de esta gracia extraordinaria? ¿Para mi, y para otros? Por lo menos, significa que la fuente del orden canónico no se encontró atada por la sentencia de su propia Congregación, pues me trató como sacerdote, dándome jurisdicción universal para escuchar confesiones (algo que hizo también, creo, para los misioneros enviados durante el Jubileo de la Misericordia). Es más, se estaba confiando en mí para actuar con libertad para hacerme, de manera responsable, el cura que ha estado en desarrollo durante todos estos años. Que, por primera vez en mi vida en la Iglesia, un adulto me había tratado como adulto, y ¡Santo Dios! ¡Tenía que ser el propio Papa quien actuara así!

 Más recientemente, tuve el privilegio de consultar a un muy distinguido canonista sobre el significado de esto: el acto inmediato del Ordinario Universal al enviarme como un tipo de sacerdote clandestino de la misericordia. Se carcajeó de la risa y me dijo “canónicamente no tiene sentido alguno, pero… él sí hace estas cosas”. Me dio de veras un gran gusto ver que, a este canonista de muy alto vuelo, más que preocuparle, le deleitaba la libertad del Santo Padre. Con la sugerencia añadida de que no soy, de manera alguna, el único en haber recibido una llamada liberadora de un número oculto.

Y, de hecho, ¿qué hay de los otros tantos hermanos, más merecedores que yo? ¿qué tal un Jubileo de la honestidad para el clero, inaugurado con amnistía para todos los que tengan una doble vida en tanto en cuanto que no sea ni abusiva ni criminal? ¿Que la formación clerical buscara, como eje principal, la capacidad de rendir cuentas de quien es honesto consigo mismo, y que lo practiquen primero los formadores? ¿Que el armario ya ni forma, ni refuerza, el armario? ¿Que a los obispos se les dé cinco años para aprender a superar su incapacidad para discernir y negociar con gente que tiene vidas reales, ministerios reales a favor de la gente real con quienes se han comprometido? Que ya se deje de hablar de crisis de vocaciones, y que se coloque el foco allí donde de veras se encuentra: una crisis de discernimiento avivada por aquellos que se han encerrado en un sistema de mendacidad que se retroalimenta en bucle y han tirado la llave.

Treinta años de sacerdocio, y siento que tan sólo ahora comienza a hacerse efectiva. Y al haber recibido, además, tamaña libertad ¿cómo ejercer el ministerio de aquí en adelante? ¿Con quiénes, y para quiénes? ¿Ante quién rendir cuentas de manera responsable?

El papa Francisco, entre otros, ha observado que no se trata de una época de cambios, sino de un cambio de época. ¿Cómo será el ministerio en la Iglesia que nace?¿Cómo será la manera y el estilo de enseñar? ¿Cuál será el paradigma básico de la fe y la vida compartida? Todo esto está en el aire en maneras que nunca lo podría haber imaginado el joven aterrado y de formación clásica prostrado en un suelo frío aquel julio de 1988. Estaba lleno de certezas, y esperaba algo de seguridad emocional en la vida, y en vez de esto me regaló el Espíritu Santo treinta años de salto hacia la adultez.

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James Alison reclama a la Iglesia “hablar bien de la homosexualidad en primera persona”

Sábado, 20 de mayo de 2017

james-alisonJames Alison: “La proporción del clero gay es mucho mayor que la normal en la sociedad civil”

“Si sales del ‘armario eclesiástico’, no hay protección, dado que pasas a ser un traidor”

(Jesús Bastante).- ¿Pecado o bendición? La homosexualidad sigue siendo tabú en el interior de la Iglesia. El sacerdote y teólogo gay James Alison reclama la necesidad de abordar el “gran reto” de la Iglesia de hoy: hablar de la homosexualidad “en primera persona”.

Vamos a comenzar hablando de algo que en las últimas semanas ha estado en el meollo mediático. Has escrito en News Week “Las reflexiones de un sacerdote gay”. Hablar de la homosexualidad en la Iglesia es muy complicado. Y hablar desde dentro, imagino que más.

Sí, pero yo creo que el gran reto es aprender a hablar bien de esas materias en primera persona, porque hablar de “ellos” constantemente, cuando más bien debería ser “nosotros”, es medio ridículo.

En esos temas tabú uno siempre se pregunta, no solo por el tema de la sexualidad, sino por las situaciones que para la Iglesia oficial siempre han sido problemáticos y difíciles de abordar, o directamente sujetos de condenación o de apartamiento.

¿Cómo vive esto alguien que es sacerdote gay y que quiere mantenerse fiel a su conciencia y a su fe en el Evangelio, en una institución que, “per se”, rechaza ese tipo de situaciones?

Hace cierto tiempo llegué a ser una especie de no persona, y más que una condenación es silencio; no te contestan las cartas, no te reciben. Eso es lo normal. Uno deja de existir para el sistema. Y esto, en algunas personas es suficiente para que se vayan a hacer otra cosa. Lo difícil es aceptar el estado de “no persona” como base a partir de la cual llegar a hacer algo.

En mi caso, mi situación canónica es irregular. Y estoy esperando a que lo regularicen, pero esto significaría que alguien, de muy arriba, lo examinara muy bien.

Bueno, estamos en un pontificado de sorpresas y muchas de ellas agradables. Tengo la sensación de que en estos últimos cuatro años se puede hablar de cualquier cosa dentro de la Iglesia. Luego, evidentemente hay posturas, pero hay una ristra de temas tabúes en discusión. Algunos no lo aceptan, pero la sensación de que se pueden plantear opciones. ¿La estás sintiendo tú también?

Absolutamente, y en muchas materias. Además, mucho más rápidamente de lo que se pensaba. Tengo que decir que esto comenzó a ser verdad bajo Ratzinger. Él era más suave en dejar que las cosas fueran tratables que su predecesor.

Pero sí, se ha acelerado muchísimo con Francisco. Y ya se ve que muchos temas están siendo debatidos entre altos clérigos de una manera que antes era impensable, porque todos tenían una misma voz a pesar de no creer mucho en lo que estaban diciendo. Y esto me parece muy sano. Tenemos a Kasper diciendo esto, a Müller diciendo lo otro… Me parece bien.

El sano diálogo en una sociedad en la nos estamos acostumbrando a posturas enfrentadas y los matices parecen estar desapareciendo. Es sanísimo que en una institución tan anquilosada en el tiempo, como algunos piensan que es la Iglesia católica, esto se pueda dar.

Sí y de hecho, se está dando en todos los niveles.

¿Qué es lo que más te duele de la postura de la Iglesia ante la homosexualidad? O ante los homosexuales, que no es exactamente lo mismo.

La postura oficial se basa en una premisa que es un deducción “apriorística”, un método de pensar muy antiguo. Este pensamiento significa que existe una cosa esencial, que es el acto sexual. Este acto, sería una cosa ya hecha que tiene su propio orden interno y está movido siempre por las mismas fuerzas, que serían la necesidad de llegar a la reproducción y la necesidad de llegar a producir unidad entre los cónyuges.

Básicamente, las relaciones sexuales orientadas hacia la procreación.

A partir de esta base, que como digo es “apriorística”, se deduce que lo que para nosotros sería una orientación sexual hacia personas del mismo sexo, no es esto, sino una forma muy grave de concupiscencia. Un desorden con respecto a su objeto, por eso es un desorden objetivo.

Pero eso es una cosificación de la persona homosexual. Es plantear que su tendencia está únicamente ligada a la comisión de unos actos pecaminosos, dado que no están orientados a la vida reproductiva.

Es el resultado del pensamiento “apriorístico”. La Iglesia, ha estado más bien dispuesta a moverse en otras áreas donde antes se regía por pensamientos “apriorísticos”. Pero en esta área todavía tienen mucho miedo a soltar. Toda su mal llamada enseñanza, que no es enseñanza sino protección contra la posibilidad de enseñar en materia de sexo, está regida por esas deducciones “a priori”.

Entonces, es un problema más bien con el sexo en general.

Sí, pero las consecuencias son psicológicamente muy fuertes para la gente con una orientación homosexual. Nosotros tenemos que aprender, desde muy jóvenes, que lo que estamos sintiendo es parte de lo que somos o sería un desorden terrible, algún tipo de monstruosidad que llevamos dentro donde de ninguna manera tenemos que dejar que influya en nuestro yo. Solamente puede ser considerado como fuente gravísima de tentaciones. Entonces, mi yo tiene que separarse completamente.

Y sublimarse.

Bueno, eso es un lenguaje florido, pero de alguna manera es deshacerme de ello, sacrificarme de alguna forma. Las consecuencias psicológicas de estas dos posturas son radicalmente diferentes en la vida de cada uno.

La primera posición, a estas alturas del juego, es la sana y la que lleva a las personas a crecer en responsabilidad y capacidad de aprender lo que es el amor, lo que no es y cómo relacionarse con los demás. Mientras que la otra priva a la persona de la capacidad de relación y de aprender lo que es el amor, además de hacerle portador de valores abstractos pero sin la capacidad de relacionarse personalmente. O sea, es perfecto para vivir una caricatura clerical. Esto no solo se da en el mundo clerical, se da en otros ambientes, también. Leer más…

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James Alison: “Dios tiene como costumbre escoger lo inadecuado para darle chispa a sus obras”

Martes, 18 de abril de 2017

james-alisonReflexiones de un sacerdote y teólogo gay en primera persona

“El amor es el amor, independiente de la orientación sexual” 

(James Alison, Newsweek).- Mis papás ayudaron a organizar una marcha en Londres a favor de la familia en 1971. Fue parecida a aquellas que tuvieron lugar en México y en Colombia el año pasado. Eran manifestaciones masivas de repudio al movimiento hacia la normalización de la vida de las personas LGBT, sea por la descriminalización de la homosexualidad, sea, más recientemente, por la llegada del matrimonio civil igualitario.

Ahora me ha tocado ir en el sentido contrario de mis papás: hablar en primera persona como teólogo y sacerdote católico, que también se da el caso de que es un hombre gay sin armario, o fuera del “closet” al respecto de las marchas y sus efectos. Me ha tocado dar este testimonio ante varios públicos, católicos y ecuménicos, en Colombia el año pasado, y en México en esta cuaresma.

¿Por qué levantar la voz? Pues, en primer lugar, porque ni mi papá, un diputado evangélico de la línea dura del partido Conservador, ni mi mamá, que participó en la organización de la marcha británica, sabía que el niño que tenían en casa era gay. Yo, sí, acababa de aprender en el colegio, a los nueve años, que era un “queer” – joto o puto. Pero de haber sabido ellos, es de dudarse que hubieran cambiado de parecer.

Durante muchos años, y en el caso de mi papá hasta poco antes de su muerte, seguían pensando que ser gay era una elección libre que la hace cierta gente perversa y contraria a la fe cristiana. Mi papá hasta llegó a sospechar que me había hecho gay como acto personal de hostilidad o venganza hacia él. En todo caso, el modelo que seguían en aquella época personas de convicciones evangélicas fuertes, era el de Abrahán. Este manifestó su obediencia a Dios al mostrarse dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac. ¿Cómo no imitarle, entonces, con todo el dolor de alma que provocara, al sacrificar psicológicamente al hijo gay?

Ciertamente no fui el único niño de la época en haber crecido bajo esta sombra. Aunque muchísimos de mis contemporáneos no están aquí para dar su propio testimonio, pues la cosecha del sida entre los que llegamos a la adultez sexual entre 1980 y 1985 fue devastadora. Pero no cabe duda de que entre las familias que organizaron las marchas recientes, habrá más de un corderito rosa que corre el riesgo de llegar con terror a la adolescencia y a la adultez como oveja o carnero rosa. Irá descubriendo que la tan alabada vida familiar de su hogar se verá sometida a fuerzas estresantes inmensamente destructoras para todos sus miembros.

Pero no las habrá causado él o ella, y sí la falta de veracidad de gente religiosa que poco pretexto tiene, pues ya sabemos mucho más de lo que se sabía hacía medio siglo.

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Por esto me parece ineludible hablar de estas realidades en primera persona, como una tentativa, sin duda inadecuada, de dar testimonio del proceso de los últimos lustros que ha permitido que personas LGBT, católicas y evangélicas, entre otras, comencemos a vivir de manera armoniosa tanto la fe como la realidad de la orientación sexual o la verdad sobre el género.

Dirán algunos que hablar de lo gay en primera persona, me hace indigno de ser un sacerdote. Mi respuesta: Dios tiene como costumbre escoger lo inadecuado para darle chispa a sus obras; aun así, sobre mi indignidad para el sacerdocio, estamos de acuerdo. Sin embargo, dudo que sea mucho mayor que la de muchísimos hermanos sacerdotes. A fin de cuentas, no es exactamente un secreto el que la proporción de hombres gay en el sacerdocio supera en mucho aquella de la población en general.

La cuestión es si sí o si no la indignidad se rescata un poquito al arriesgar vivirla con algo de transparencia. Y mi experiencia es que al tener que escoger entre la indignidad transparente y la indignidad tapada, el pueblo fiel prefiere la primera en su cura. A fin de cuentas, la vulnerabilidad es siempre más atractiva que una rigidez mantenida por el miedo. Muchos clérigos se refieren a “ellos” al hablar de la gente gay, cuando, visto quien habla, la palabra “nosotros” sería más adecuada. Y esto ya está pasando de ser mentirita blanca a algo bien más grave. Sobre todo, cuando el tono es acusador ¡como tantas veces lo es!

Entonces ¿qué es lo que ha pasado en las últimas décadas para que nos demos cuenta de que, en verdad, la defensa de la familia pasa más bien por la aceptación serena de sus miembros LGBT y la convivencia con ellos, y no por su rechazo, con la consiguiente destrucción de la familia?

Quiero hablar aquí primero con lenguaje católico y luego con lenguaje evangélico. Conozco bien a los dos, pues me convertí de la religión evangélica de mis papás al catolicismo a los 18 años. En parte por haberme enamorado de un compañero católico de colegio, y en parte por haber apreciado que la comprensión católica de la naturaleza humana, más abierta al aprendizaje sobre lo que verdaderamente existe, desembocará en el reconocimiento de que el amor es el amor, independiente de la orientación sexual.

Pero, mi historia personal aparte, la verdad es que, en los dos campos, a esta altura del campeonato, existen recursos más que suficientes para que toda persona de buena voluntad pueda reconocer aquello que es verdadero sin colocar en riesgo la integridad de su fe.

Lo primero que me ha tocado vivir es el cambio de percepción de las ciencias humanas con respecto a lo gay. Aquello que antiguamente se consideraba o bien un vicio o una patología ya se ha comprobado, vez tras vez, que es una variante minoritaria y no patológica dentro de la condición humana, y una que ocurre regularmente. Se ha hecho evidente en la medida en que los estudiosos fueron descubriendo que no existe patología alguna intrínseca al hecho de tener una orientación sexual gay. O sea, que todos, gente hetero y gente gay tenemos tendencia a toda clase de problemas psicológicos, pero nuestra respectiva orientación sexual no es de por sí uno de ellos.

lgtbEsto ya se había demostrado en los años ‘50 del siglo pasado, y poco a poco fue comprobándose a nivel mundial hasta llegar a ser ciencia pacíficamente aceptada. A esta altura del campeonato, sólo no la aceptan los teóricos de conspiración que dicen que la ciencia ha sido adulterada por un poderoso “lobby gay” internacional, y algunos entre el alto clero para quienes la versión pre-científica es conveniente.

Antiguamente se comparaba el ser gay con una patología: por ejemplo, la anorexia, la cual es, objetivamente hablando, un desorden muy serio. Ahora más justamente puede parangonarse con la zurdera, que nadie duda que sea una variante minoritaria y no patológica.

Esto significa, sobre todo en la Iglesia Católica, donde la llamada “ley natural” nos enseña a discernir como actuar a partir de lo que realmente somos, que el hecho de esta u otra orientación sexual es de mínima importancia moral. Es el uso de la vivencia relacional y erótica de la persona según su orientación sexual que sería bueno o malo según el caso. Hasta uno de los obispos que estuvo presente en el sínodo de la familia de 2015 reconoció esto al constatar que “el reconocimiento de la existencia de la orientación estable lo cambia todo”.

Todo esto se hace más patente aún si tomamos en cuenta los avances de los últimos veinte años, donde ha quedado claro que la configuración biológica, con componentes genético, hormonal y otros, que se manifestará en una persona adulta gay o lésbica ya está presente antes de nacer. O sea, el que los adultos busquen ejercer una presión hacia la heterosexualidad sobre un niño que va a ser gay, solo resultará ineficaz. Como también toda “cura” que se pueda intentar. Y toda tentativa en este sentido tenderá a lastimar al niño.

Por otro lado, tampoco a un joven o una joven hetero se le puede “reclutar” para el otro equipo: hasta los que durante la adolescencia fueron más curiosos, o los que pasan meses o años encerrados con el mismo sexo, en la cárcel o la marina, por ejemplo, típicamente terminan por ser lo que siempre fueron una vez abierta la posibilidad de una vivencia según su naturaleza.

Sin siquiera que tengan muchos de los elementos científicos a su disposición, los pueblos de mayoría católica parecen haberse dado cuenta de lo real sin demasiado problema: si alguien es así, entonces lo importante es que sea así de la mejor manera posible. Y como se ama la familia, entonces es evidente que la pareja de “mi tío Roberto” no es un tal Eduardo, sino “mi tío Eduardo”. O sea, distinguir entre algo violento, abusivo y pecaminoso, y algo tierno, amoroso y enriquecedora de la vida de la familia no es tan difícil. Y los Obispos que truenan, sólo pierden credibilidad.

Igualmente, en el mundo evangélico, para los que quieren, sobran recursos para mostrar la inexistencia de pasaje alguno en la Biblia, tanto hebrea como cristiana, que denuncia aquello que tan sólo desde 1868 venimos llamando “la homosexualidad”.

Cualquier traducción de la Biblia que utilice esta palabra para actualizar las realidades muy antiguas allí descritas es hija de una moda interpretativa moderna, politizada y poco caritativa. Por ejemplo, es perfectamente evidente que el pecado de Sodoma fue de soberbia, engreimiento e inhospitalidad: así lo describe el profeta Ezequiel.

El abuso sexual que se practicó sobre los visitantes nada tenía que ver con una orientación sexual, y todo que ver con la práctica de humillar a un anfitrión degradando a sus invitados. Los abusos de la cárcel de Abu Ghraib tienen todo que ver con Sodoma. La vivencia del matrimonio igualitario, absolutamente nada.

ley-naturalHasta la famosa frase del Levítico 18, cuya traducción exacta es “no yacerás con un varón los yacimientos de los varones (plural) con una mujer (singular)” es, con su sintaxis misteriosa, con toda probabilidad una referencia a la prostitución sagrada de los cultos de fertilidad del pueblo Cananeo. Forma, además, parte del código de santidad del pueblo de Israel que fue derogado para todo cristiano proveniente de la gentilidad por San Pedro en Hechos 10.

O sea, para los cristianos, en materia de pureza, nada está prohibido y la cuestión de la bondad de algo depende de si o no es apropiado, conveniente. Para esto, se necesita una práctica habitual de discernimiento para determinar el bien a seguir y el mal a evitar, y cualesquiera reglas son guías que nunca pueden reemplazar la conciencia.

Entendida la diferencia entre una orientación sexual estable vivida de manera amorosa y las prácticas de humillación sexual y de prostitución sagrada que proliferaban en el mundo antiguo, resulta fácil entender que es a la idolatría subyacente a estas últimas realidades, que se refieren los trechos del nuevo Testamento.

Sobre la primera realidad, el Nuevo Testamento, a ejemplo de Jesús, mantiene un silencio total. Y ¡no es que faltaban en la cultura griega palabras que avistaban una realidad más cercana a la moderna si era esta la que San Pablo buscaba condenar! Sin embargo ¡cuántas traducciones tergiversan estos matices de la palabra de Dios y se prestan para ensombrecer cruelmente la conciencia de jóvenes LGBT y sus familiares!

Poco después de las marchas de la familia en México, llegó al país un nuevo Nuncio Apostólico. Aparentemente pidió a los obispos que bajaran de tono. Y hasta se disculpó el Cardenal (Norberto) Rivera, pidiendo ayuda. Afirmó que el clero sabe poco sobre lo LGBT, y necesita quienes le eduque.

Pregunto a quienes de veras tengan en su corazón los intereses de las familias, actuales y venideras, ¿por qué no tomar en serio aquella invitación? Hay que insistir en que se prepare a gente que no tema hablar de estos asuntos en primera persona. Así una verdadera información tanto científica como bíblica podrá ser repasada para el bien de la familia, por medio de testimonios sanos que saben de qué hablan: información no contaminada ni por las prácticas esquivas del mundo eclesiástico en esta materia, ni por el oportunismo político partidista.

James Alison es un teólogo y sacerdote católico nacido en Inglaterra que vive actualmente en Madrid. Se puede leer sus textos y saber más sobre él y sus libros en su página

Fuente Religión Digital

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24.6.16: CRISMHOM entrega a James Alison el premio Arco Iris 2016

Domingo, 26 de junio de 2016

20150326_james_alison Del blog de Xabier Pikaza:

El pasado viernes (24.6.16), a las 20h, en la sede de la calle Barbieri 18 de Madrid, tuvo lugar la entrega de la X edición del premio Arco Iris de CRISMHOM para James Alison , un premio que se viene concediendo a personas o instituciones que por tu trayectoria hayan destacado en la defensa y ayuda de las personas LGTB cristianas.

Este premio llega en un momento delicado de la Iglesia Española, y va dirigido a un pensador y testigo que se ha destacado en la defensa de la libertad, poniéndose al servicio de personas y grupos que sufren una fuerte discriminación por su orientación sexual y su forma de vida, convirtiéndose con frecuencia en víctimas del conjunto de la sociedad. A modo de introducción, antes de presentar al autor, quiero poner de relieve algunos elementos de fondo de este premio:

a. Hay un tipo de iglesia que, al condenar la llamada ideología de género, está marginando de hecho a unas personas, por razones que no tienen nada que ver con el evangelio. Quizá por miedo, quizá por ignorancia, quizá por falta de contacto con la gente real.
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b. El problema de fondo no es “ideología de género sí o ideología de género no” (cosa que suele confundirse con frecuencia), sino la posibilidad de que cada hombre o mujer pueda desarrollarse en libertad. No es el “género” lo que importa sino la madurez personal, el despliegue de la propia libertad y, según el evangelio, la posibilidad de amar en gratuidad, en línea homo- o hétero-sexual.

c. Un elemento clave de todo el proceso de humanización es el respeto a las víctimas. En este momento hay un número grande de personas que por su orientación sexual están siendo oprimidas por la sociedad (y en un sentido muy concreto) por un tipo de Iglesia Cristiana, que no acaba de abrir sus puertas y ventanas a la luz de la verdad.

Pues bien, en esta situación, los que más sufren como víctimas sexuales y/o sociales son los que mejor pueden entender y vivir el evangelio. Es malo ser víctima, pero en una situación como la actual sólo las víctimas pueden descubrir el valor del evangelio, es decir, de la buena nueva de la maduración personal.

d. En esta circunstancia, muchos homosexuales y oprimidos sexuales son los que mejor pueden entender y vivir el evangelio (por su misma condición de víctimas). Esto es algo que nuestra iglesia algo “triunfante” corre el riesgo de olvidar, haciendo una teología y desarrollando un tipo de vida que no va en la línea de los ideales y caminos de Jesús.
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Con esta ocasiòn, quiero felicitar a mis amigos de CRISHMON por haber concedido este premio a James Alison, y quiero felicitarle a él por haberlo merecido. Así se lo he dicho en carta personal, disculpándome de no poder celebrar con él su fiesta (la que CRISMHOM me ofreció el año 2008, sin mérito por mi parte).

A los amigos de CRISMHOM mi gratitud por su cercanía, por su testimonio cristiano, por su honestidad… A James de nuevo mi admiración solidaria en los caminos del evangelio.

A continuación presento la página que CRISMHOM nos ha mandado a los amigos, para darnos a conocer el evento, y paso después a las páginas que yo mismo he dedicado al pensamiento de James Alison en mi Diccionario de Pensadores Cristianos.

1. LAUDATIO DE CRISMHOM A JAMES ALISON CON OCASIÓN DEL PREMIO

El viernes 24 de junio de 2016 a las 20h en la sede de CRISMHOM (Barbieri 18) tendrá lugar la entrega de la X edición del premio Arco Iris CRISMHOM a James Alison, sacerdote católico, escritor y teólogo abiertamente homosexual que ha contribuido notablemente como teólogo que no hace teología gay sino que la hace como un gay en primera persona”. Algunos de sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas y han ayudado notablemente a muchas personas LGTB a compatibilizar su fe con su orientación sexual.

Gracias, James, por también haber querido dedicar algo de tu tiempo a acompañar a CRISMHOM con tus elocuentes charlas en retiros y convivencias. Muchas gracias, James.

James Alison (nacido en 1959) es teólogo, autor y sacerdote católico. Ha estudiado, vivido y trabajado en México, el Brasil, Bolivia, Chile y los EEUU como también en su nativa Inglaterra. Es doctor en teología por la facultad de los Jesuitas de Belo Horizonte, Brasil. De sus ocho libros, tres existen en castellano: Conocer a Jesús (Secretariado Trinitario, Salamanca 1994); El retorno de Abel (Herder, Barcelona 1999); y Una fe más allá del resentimiento: fragmentos católicos en clave gay (Herder Barcelona 2003). Algunos de sus escritos más recientes, como también entrevistas y videos, en varios idiomas incluyendo el castellano, se encuentran en
www.jamesalison.co.uk

Después de vivir con La Orden de los Predicadores (Dominicos) entre 1981 y 1995, James ha trabajado como predicador itinerante, conferencista y acompañante de retiros espirituales. Actualmente es un Fellow de Imitatio (www.imitatio.org) la organización establecida por la Thiel Foundation para diseminar el pensamiento de René Girard. James acompaña también a los públicos más variados por medio de conferencias académicas, talleres para estudiantes de grado, de postgrado y profesores, por medio de cursos de catequesis para adultos, retiros para sacerdotes, para grupos parroquiales, y retiros católicos y ecuménicos para gente gay y lesbiana. Su agenda en 2016 incluye cursos, retiros y conferencias en EEUU, Francia, Inglaterra, Canadá, Austria, Colombia y España.

Teólogo sistemático de formación, el trabajo más reciente de James es un programa de catequesis para grupos de adultos que fluye de la comprensión del deseo explicitada por René Girard. Este curso www.forgivingvictim.com ya está disponible en versiones vídeo, texto y online en inglés (y como libro en francés). Está en vías de traducirse al castellano. Después de vivir seis años en São Paulo, Brasil, donde acompañó un proyecto pastoral con creyentes LGBT de la ciudad, James se mudó a Madrid en 2015, donde vive ahora con su hijo, Luis Felipe y el bulldog francés, el pequeño Nicholas.

Sobre las líneas de pensamiento de James Alison
1. Teología “hecha por un gay en primera persona” (pero no “teología gay”).
2. Búsqueda de una presentación general del cristianismo desde la clave de la “víctima que perdona” y la superación de la lógica del chivo expiatorio.
3. Recuperación, desde esas claves, de nociones como redención.
4. Las personas lgtb estamos en situación privilegiada para ser “víctimas que perdonan” o “excluidos que acogen”.

Lo que para algunos ha significado entrar en contacto con la obra de James es un cambio en la forma de ver la vocación lgtb-cristiana. Y suscriben lo que se ha dicho sobre sus libros: hacen que a uno “le entren ganas de ser cristiano”.

XABIER PIKAZA, DICCIONARIO DE PENSADORES CRISTIANOS (PAG 36-37)

ALISON, JAMES (1959- ).Teólogo inglés, convertido al catolicismo. Ha sido dominico, es presbítero. Ha venido realizando una intensa labor de catequesis y presencia cristiana en Inglaterra y América del Sur (Brasil, Chile) y entiende su tarea intelectual como un intento de elaborar, desde el evangelio y al interior de la iglesia, un tipo de teología que esté abierta a los diversos tipos de amor (entre ellos el amor gay), a la luz de la experiencia liberadora y gozosa de Cristo. Su primera obra traducida al castellano fue Conocer a Jesús. Cristología de la no-violencia (Salamanca 1994), a la que yo mismo puse el prólogo, y en ella desarrollaba una visión no-sacrificial de la religión, apoyada en → R. Girard.

Después ha publicado El retorno de Abel. Las huellas de la imaginación escatológica (Barcelona 1999), insistiendo en el mismo argumento, pero fijándose sobre todo en la experiencia pascual y en la superación de diversos tipos de imposición sacrificial, sobre todo aquella que se ejerce sobre personas que tienen orientaciones afectivas y sexuales distintas de las oficialmente establecidas. Ese argumento está en el centro de Una fe más allá del resentimiento. Fragmentos católicos en clave gay (Barcelona 2003). Alison ha desarrollado así una teología desestabilizadora para el orden oficial de la iglesia católica (más reservada ante el amor-gay), pero tranquilizadora para millones de personas.

1. La teología de Alison puede resultar desestabilizadora porque ha ido desmontando, desde el evangelio, los supuestos y bases culturales de un sistema de opresión, sobre el que se edifica una teología que pretende ser “natural” (ser fiel a la naturaleza), pero que termina acusando a los gays de algún tipo de malformación o defecto (físico, psicológico o religioso). Leer más…

Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Católica, Iglesia Inclusiva , ,

James Alison, IX Premio Arco Iris de CRISMHOM

Domingo, 15 de mayo de 2016

20150326_james_alisonEste año el premio Arco Iris Crismhom ha recaído en James Alison, sacerdote y teólogo defensor de nuestros derechos y dignidad como cristianos lgtb. Persona cercana a nuestra asociación pues ha estado siempre disponible a ayudarnos cuando lo hemos solicitado.

El acto de entrega se hará en la eucaristía del día 25 de junio, fin de semana anterior al orgullo lgtb.

Tendremos otra eucaristía para celebrar el X aniversario de Crismhom el día 4 de junio.

Estamos muy felices de poder entregar este premio y esperamos vuestra asistencia, anotad esas dos fechas pues son importantes para nuestra asociación.

Fuente Crismhom

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James Alison: Jesús resucitado y la nueva creación en medio de nuestro tiempo

Jueves, 30 de abril de 2015
20150326_james_alisonTomado de la página web de CRISMHOM:
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Esta sesión de formación tuvo lugar el sábado 11 de abril a las 20h en Barbieri 18. James nos propuso un estudio bíblico en torno a la lectura del capítulo 20 del evangelio de Juan. En este capítulo se recoge la resurrección de Jesús y las apariciones a María Magdalena, a los discípulos y finalmente al incrédulo Tomás.
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¿Qué es lo que estaba aconteciendo en el jardín donde se encontró María Magdalena con Jesús aquella mañana? ¿Y qué pasaba en la reunión a puertas cerradas aquella noche y la noche de la semana siguiente? James explorará con nosotros cómo Juan nos permite vislumbrar a Jesús resucitado y la erupción de la nueva creación en medio de nuestro tiempo.
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Los textos que se trabajaron están adjuntos a esta página y los registros de esta charla están disponibles en los enlaces siguientes de AUDIO y VÍDEO.
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James Alison (nacido en 1959) es teólogo, autor y sacerdote católico. Ha estudiado, vivido y trabajado en conferencista y acompañante de retiros espirituales. Actualmente es un Fellow de Imitatio (www.imitatio.org) la organización establecida por la Thiel Foundation para diseminar el pensamiento de Rene Girard. James acompaña también a los públicos más variados por medio de conferencias académicas, talleres para estudiantes de grado, de postgrado y profesores, por medio de cursos de catequesis para adultos, retiros para sacerdotes, para grupos parroquiales, y retiros católicos y ecuménicos para gente gay y lesbiana. Su agenda en 2013 incluye cursos y conferencias en EEUU, Francia, Inglaterra, España, México, y el Brasil. Teólogo sistemático de formación, James ha desarrollado un programa de introducción a la fe cristiana que fluye de la comprensión del deseo explicitada por René Girard. Este curso www.forgivingvictim.com, específicamente pensado para grupos de adultos, ya está disponible en versiones vídeo, texto y online en inglés. Se esperan en breve ediciones en otros idiomas, incluyendo el castellano. James vive en São Paulo Brasil donde busca promover el pensamiento de Girard delante de varios públicos. También acompaña un proyecto pastoral con creyentes católicos LGBT de la ciudad.
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Sobre las líneas de pensamiento de James Alison
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1. Teología “hecha por un gay en primera persona” (pero no “teología gay”).
2. Búsqueda de una presentación general del cristianismo desde la clave de la “víctima que perdona” y la superación de la lógica del chivo expiatorio.
3. Recuperación, desde esas claves, de nociones como redención.
4. Las personas lgtb estamos en situación privilegiada para ser “víctimas que perdonan” o “excluidos que acogen”.
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Lo que para algunos ha significado entrar en contacto con la obra de James es un cambio en la forma de ver la vocación lgtb-cristiana. Y suscriben lo que se ha dicho sobre sus libros: hacen que a uno “le entren ganas de ser cristiano”.
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Joseanne Peregin: “Miedos y esperanzas de una madre católica de un hijo gay – la perspectiva de un padre”

Miércoles, 22 de octubre de 2014

carta-hijo-gay-600x330Presentación de Joseanne Peregin* (Presidenta de la Comunidad de Vida Cristiana de Malta) para “Los caminos del Amor. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales” (Roma, 3 de Octubre de 2014), traducido por Carlos (Pastoral de la Diversidad Sexual de Santiago, Chile)

Ni en mis sueños más locos me habría imaginado que estaría dando un discurso a teólogos. Pero tampoco habría soñado alguna vez que sería la madre de un hijo gay tampoco.

Vengo de la pequeña isla de Malta, donde todos conocen a todos y la gran mayoría de nosotros somos católicos tradicionales. He estado felizmente casada por casi 20 años y soy la madre orgullosa de 3 hijos, todos ellos de veintitantos. He sido miembro activo de la CVX por más de 35 años, 6 de ellos como presidenta de la CVX Malta. Más recientemente, sin embargo, mi servicio en la iglesia ha evolucionado ya que la línea de ayuda para padres que están luchando con la “salida del armario” de sus hijos.

En 2008, el grupo DrachmaLGBT, el cual fue establecido en 2004, había invitado a la Hna. Jeannine Grammick a Malta. Después de oír su charla, un puñado de padres decidieron volverse a reunir y aún lo hacemos todos los meses. El Grupo de Padres Drachma ofrece un ESPACIO SEGURO para que los padres asuman su proceso de aceptación.
Si bien es un ESPACIO SEGURO, no es un espacio cerrado, por lo que me causa gran alegría compartir esta experiencia con ustedes, aún cuando cono toda seguridad no soy un teólogo.

Comenzaré con cómo lidié con la “salida del armario” de mi hijo – conducida por la frase ignaciana: “Dios está en todas las cosas”. Entonces, explicaré algunas dificultades con la posición de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad. Y finalmente, diré algo sobre mi propia “salida del armario” como padre (probablemente, mi participación en esta Conferencia es mi etapa final en este proceso).

Lidiando con la “salida del armario” de mi hijo

Entonces, ¿cómo fue que mi hijo de 17 años “salió del armario” conmigo? Bueno, de un modo bien típico de su generación: ¡me mandó un SMS! Ocurrió mientras íbamos en el auto de vuelta a casa una tarde. Me detuve a leer el mensaje y decía: “Mamá, soy gay” (no es eso loco ). De cualquier modo, comencé con las típicas frases de negación, como “es sólo una fase…”.

Pero él me paró en seco y me explicó que había estado seguro por un buen tiempo y ya le había contado a todos sus amigos. Entonces me contó que me había escrito “la famosa carta” unas semanas antes, la que me explicaría todo lo que necesitaba saber, una vez que llegáramos a casa.

De cualquier modo, gracias a Dios cuando llegamos, mi esposo (el cual pensé que reaccionaría negativamente), estaba profundamente dormido frente a la televisión.

A medida que leía la carta (mi hijo siempre escribió muy claramente, de hecho es periodista), sentí que podía entender completamente la totalidad del camino doloroso que había vivido, y como San Pablo, sentí que las escamas se caían de enfrente de mis ojos y fui capaz de ver todo tan claramente: por qué se negaba a ir con nosotros a la misa dominical, por qué todos esos dolores de cabeza, por qué la pérdida de peso, y por qué la cantidad de pañuelos de papel en su papelero de muchas noches llorando, etc.

Bien en el fondo me sentí culpable de que tuvo que pasar por esa incertidumbre solo – no fue fácil para él. Por otro lado, sentí un gran alivio dado que había imaginado muchas cosas peores como: drogas, alguna enfermedad terrible, problemas con la policía, que hubiera embarazado a alguien, etc.

Sabía que algo andaba mal, pero nunca sospeché esto. De modo que cuando quedó claro que era gay me dije: “¡Ah! OK, con esto puedo tratar, porque todo lo que se necesita es amor. De modo que lo abracé y le aseguré mi amor. Me sentí privilegiada de tener una relación tan maravillosa como mi hijo, una donde el me podía confiar algo tan íntimo y especial.

Fue un espaldarazo a mi maternidad. Pero entonces me ordenó: “te cuento a ti pero no le voy a contar a papá yo mismo, porque no quiero tener en mi consciencia si él cae muerto de un ataque cardíaco. Así que si piensas que debiera saber, tú le cuenta, no yo“. Así fue como esa noche fue la más larga de mi vida y no dormí un pestañazo.

Tenía que procesar todas las implicaciones de esta nueva realidad que acababa de aterrizar en mi regazo.

Debía elegir entre apoyar a mi hijo de 17 años o proteger mi matrimonio y mi reputación en la iglesia. Así que recé pidiendo fortaleza…y en la mañana había elegido estar del lado de mi hijo y ser abierta sobre el tema, aún si todo el mundo se volvía en contra nuestra.

Pero es una decisión muy difícil de tomar. Pero quería estar al lado de mi hijo en un punto tan vulnerable en su vida. De modo que temprano en la mañana le conté a mi esposo y el camino lentamente se comenzó a desarrollar…y les gustará saber que, a Dios gracias, después de este shock inicial, mi esposo y yo estamos juntos acá. Parece que casi todos los padres sienten este shock inicial.

La confusión y el miedo paralizan a la mayoría de los padres. Pero nosotros, Católicos Romanos, tenemos una preocupación adicional es lo que la Iglesia dice sobre la homosexualidad.

Me di cuenta que, cuando se trata de la realidad LGBT, hay muchas concepciones erróneas y mitos que envuelven a las personas en dudas y en miedo.

Aún cuando tenemos leyes que protegen los derechos de los homosexuales, aún queda mucho camino hasta que veamos el cambio en la cultura y en la mentalidad que se necesita. Uno de nuestros primeros desafíos que los padres de hijos gay debemos enfrentar es: “¿qué va a decir la gente?”, pero en una Malta católica el segundo es: “¿qué dice la Iglesia Católica?”. Desafortunadamente es aquí donde muchos padres se confunden y es aquí donde se siente la mayor falta del apoyo pastoral.

Por ejemplo, uno de los miembros de nuestro grupo es una madre separada de un hijo gay de 35 años. Ella cuenta su triste historia de ser rechazada por sus propios hermanos y hermanas, los que antes eran muy cercanos y apoyadores mientras ella se separaba.

Pero desde que su hijo “salió del armario” hace años, ni ella ni su hijo son bienvenidos en matrimonios familiares o en celebraciones navideñas – ellos han sido excluidos por toda la familia extendida.

Esto ha resultado en que el hijo asuma la culpa como suya y, como consecuencia, muchas veces tiene pensamientos suicidas. Y estamos hablando de gente que va a misa diaria y que recibe la Eucaristía – y, sin embargo, les es tan fácil juzgar y excluir.

Escucho muchas de estas dolorosas historias.

Para mí, la atención pastoral es sobre salir a encontrar a la gente donde ellos están y construir una amistad con aquellos que se sienten aislados, distantes o apartados de la Iglesia o incluso de sus familias, con aquellos que están en la periferia de la sociedad, enfocándome por lo tanto en apoyo emocional y atención espiritual.

Como cristianos debemos pararnos junto al pobre y rechazado, aún si nos causa incomodidad y humillación. Pero aún has una gran cantidad de hostilidad y juicio allá afuera. Nuestras comunidades cristianas necesitan construir puentes y diálogo con aquellos que están en la periferia de la sociedad. Necesitamos ofrecerles un LUGAR SEGURO donde ellos puedan continuar su camino de fe. Un LUGAR SEGURO donde ellos puedan compartir sus vulnerabilidades.

De modo que mientas más abierta fui sobre tener un hijo gay, más me volvía un imán para que la gente se acercara y estas amistades pastorales se comenzaron a desarrollar. De algún modo podía ofrecer apoyo emocional y acompañamiento espiritual a padres, quienes como yo habían experimentado, de una día para otro, que ahora nos habíamos vuelto “los extranjeros”, “los otros que están bajo la mirada crítica de la sociedad – “la comidilla entre amigos y colegas”, los desadaptados en la sociedad y los marginados en nuestras propias comunidades de iglesia.

Esto es algo que yo misma experimenté. De pronto me di cuenta que “Yo también estoy siendo juzgada” y “Yo también estoy siendo excluida”, pero me aferraba a las palabras de Isaías: “Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo” (Isaías 43, 4).

Bueno, comencé a leer muchos artículos (ej., “Siempre Nuestros Hijos”) y libros (algunos autores están aquí hoy ) y a aprender más sobre qué tiene que decir la Iglesia sobre la homosexualidad. Sin embargo, sentí que había numerosas contradicciones en lo que mi iglesia decía y lo que yo sabía de mi hijo gay. Quería unir las dos cosas que amo más: mi familia y mi Iglesia.

Pero, mientras mi Iglesia se refiere a la sexualidad de mi hijo como “intrínsecamente desordenada”, mi hijo se refiere a mi iglesia como “juzgadora e irracional”. Y este dilema interior es común entre muchos padres católicos que como yo, se sienten un poco decepcionados por su propia iglesia. Entonces, dado que no se ofrecía nada en las parroquias, el Grupo de Padres Drachma ofreció algún acompañamiento pastoral y ayudó a los padres a enfrentar su trauma:

•    Negación: “es sólo una fase”.
•    Culparse: “¿de quién es la culpa?“.
•    Culpa: “¿qué (no) debí haber hecho?”.
•    Rabia: “¿por qué Dios permite esto?”.
•    Pérdida/dolor: “no podemos ser abuelos y debemos olvidarnos de nuestros sueños”.
•    Miedo: “ser excluidos y juzgados”, “¿morirá mi hijo de VIH/Sida?”.
•    Rechazo: “¿debemos arriesgarnos a contarles a la familia y amigos?“.
•    Soledad: “sentirse abandonados aún por la Iglesia”.
•    Vergüenza: “¿fallé como padre?”.

Con estallidos regulares de lágrimas y compartiendo honestamente en nuestras reuniones hemos ido hacia un proceso un aceptación y reconciliación.

Drachma toma su nombre de la parábola de la moneda perdida en Lucas 15 – pienso que bien adentro todos queremos ser conocidos, apreciados y “encontrados”, y cuando nuestros hijos gay no es esconden más sino que “salen del armario” a la luz, entonces es nuestro turno para hacer nuestro camino de “salir del armario”, como padres.

Lidiando con la posición de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad

Pese a mis años de compromiso y servicio en CVX Malta, aún sentía el estima que la gente LGBTI experimenta. En cualquier ocasión en que cuestiono el duro lenguaje usado en el Catecismo de la Iglesia Católica, tal como: intrínsecamente desordenado – ¡cómo me gustaría que los Obispos comiencen este Sínodo cambiando esta frase que causa tanto dolor!.

Yo también me sentía estigmatizada, experimentaba rechazo y exclusión por personas e instituciones que me conocían muy bien.

Por ejemplo: cuando fui a mi primera Marcha del Orgullo Gay como oradora invitada del Grupo de Familia LISTAG en Turquía, alguna gente de mi comunidad la emprendió conmigo.

Era incomprendida. Y cuando asistí a la Conferencia ILGA en Turín hace alguno años, tuve la oportunidad de sabe cómo se siente estar en la minoría (yo misma entre 200 LGBTI) – ¡debía ser la una madre heterosexual católica ahí! No fue una experiencia fácil para mi. Pero esto me impulsó a apreciar la diversidad y a continuar actuando como un puente. Leer más…

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Iglesia Católica, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , ,

Primer foro internacional de cristianos homosexuales

Martes, 7 de octubre de 2014

es_wol11Los caminos del Amor”. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014)

Piden al Sínodo apertura y acogida

“Los gays son categorías sociales exiliadas de la Iglesia”

Esta es una información de urgencia… Cuando recibamos más, lo publicaremos:

Un foro internacional de cristianos homosexuales ha dado su apoyo al sínodo de las familias que ayer se abrió en el Vaticano pidiendo que la Iglesia “acoja a las parejas homosexuales”.

“Homosexuales y transexuales pueden ser protagonistas de una nueva evangelización, capaz de liberarnos de la opresión y discriminación que se respira en muchas partes del mundo”, dijo el teólogo James Alison en una conferencia celebrada bajo el título Las vías del amor.

La monja Antonietta Ponente, de la República Dominicana, aconsejó que los gais no esperen “comprensión” del sínodo, porque los homosexuales “son categorías sociales exiliadas de la Iglesia”.

“Si tuviera al papa Francisco delante le diría que escuchase las historias de amor y de fe que viven los gais y lesbianas católicos”, subrayó Francis De Bernardo, director de la organización New Ways Ministry.

Fuente Religión Digital

General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , , , ,

James Alison: “De la imposibilidad a la responsabilidad: apuntes para una pastoral católica gay”. “Los caminos del Amor”. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014).

Miércoles, 3 de septiembre de 2014

es_wol11El Sínodo extraordinario de los Obispos católicos sobre la familia, convocado en el Vaticano desde el 5 al 19 de Octubre de 2014, se interrogará sobre numerosos temas, desde las uniones «de parejas que viven juntas sin matrimonio religioso o civil», al acompañamiento de los divorciados de nuevo casados, a las uniones de personas del mismo sexo, al problema de la educación de sus hijos. Temas sobre los cuales la Iglesia Católica vuelve por fin a reflexionar y a interrogarse.

Varios grupos y movimientos católicos italianos e internacionales, a pocas horas del comienzo del Sínodo de los Obispos, han decidido organizar en Roma (Italia) para el próximo Viernes 3 de Octubre de 2014 la conferencia internacional “Los caminos del Amor” que quiere proponer a algunos teólogos, procedentes de varias partes del mundo, un tema desafiante: «Qué pastoral con las personas homosexuales y transexuales». Porque en efecto no se puede hablar de familia sin hablar de todas las familias, incluyendo a aquellas que han tenido, que tienen y que tendrán que enfrentarse con la homosexualidad.

“Los caminos del Amor”. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014)

Aula magna de la Facultad de Teología Valdense, via Pietro Cossa 40, Roma (Italia), entrada libre

Sitio web: http://waysoflove.wordpress.com/
Facebook https://www.facebook.com/waysoflove2014
Email lestradedellamore@gmail.com

James Alison: De la imposibilidad a la responsabilidad: apuntes para una pastoral católica gay

Si un domingo por la noche voy calle abajo de donde se ubica mi departamento en São Paulo, hay algo de lo que puedo estar seguro: encontraré cientos de chicos; en realidad, chicos gays y lesbianas de entre 14 y 18 años de edad.

Emos, góticos, con mohicanos y piercings, con la marca de diseñador de su ropa interior cuidadosamente visible, y con cuanta variedad en el vestir sea imaginable como demostración de toda la ansiedad y la gloria de la adolescencia. ¿Y por qué justo allí? Pues bien, hay un club grande en la esquina, en este que es el más popular de los dos principales barrios gays de São Paulo, que alberga una “matiné” o “función para menores de edad” los domingos por la tarde.

Hay realmente varios clubes de ese tipo, pero éste es el mejor ubicado.

Así es que, desde alrededor de las 4 p.m. y hasta cerca de la medianoche, los chicos que no serían capaces de entrar en un club regular a las horas nocturnas normales, pueden divertirse; cosa que hacen, tanto en el club como fuera de él, para disgusto de los conductores locales que se ven obligados a avanzar muy lentamente, ante la ineficacia del semáforo y bajo la mirada de una discreta presencia policiaca destinada principalmente a proteger a los jóvenes de brotes de violencia ocasionales.

Al fin y al cabo, de cuando en cuando los “cabezas rapadas” deciden envalentonarse, apareciéndose para dar a “los maricones” una ligerita paliza dominical. Para mi gran sorpresa, nunca he visto adultos depredadores merodeando al acecho de chicos menores de edad. En realidad, no estoy del todo seguro si los chicos siquiera se darían cuenta de que alguien lo intentara, dado que parecen encontrarse tan completamente inmersos en su propio mundo. Si alguien lo intentara, entonces, bueno, la actitud puede ser un arma fulminante, y estos chicos poseen actitud por montones.

¿Por qué comencé con esta imagen? Si ustedes me hubieran dicho, hace quince o veinte años, que algo como esto sería considerado realmente como muy normal en una ciudad importante, lo hubiera pensado imposible.

La total normalidad, la adorable aunque ligeramente histérica banalidad adolescente de todo esto es lo que parecería imposible. Hasta donde puedo entender, he aquí una generación cuya introducción en el mundo del cortejo, de las citas y de formar parejas, sucede al mismo tiempo que la de sus contemporáneos de la escuela media y de la secundaria, teniendo como fondo la misma música, moda, arranques de angustia, competencias de berridos y demás.

A pesar de que los chicos de mi barrio son capaces de expresarse de una forma particularmente libre, el hecho de que su patrón de relación sea con personas del mismo sexo no parece ser, en ningún sentido, la característica más llamativa o importante de cuanto rige sus vidas.

Ahora bien, permítanme llevarlos aún más abajo de la misma calle, justo pasando mi puerta delantera, de hecho. Al principio, no podrán notarlo, en medio de todas las formas normales de vida gay de acera, con grandes multitudes de hombres que se vuelcan a las calles para platicar pacíficamente fuera de los bares (las lesbianas tienden a congregarse en barrios ligeramente distintos); pero, si se quedan por ahí un buen rato, tengan por seguro que se darán cuenta de ello: la presencia de un número significativo de los que en el Reino Unido llamamos rent boys, “chicos de alquiler” en Estados Unidos “hustlers” y que en México se conocen como chichifos.

En cualquier caso, trabajadores sexuales. Uno de ellos una vez me hizo ver algo que yo no habría notado por mí mismo: si uno de sus colegas tiene joyas, por sencillas que éstas sean, es muy probable que no estén consumiendo drogas.

Dado que son gente pobre, las drogas que pueden permitirse son del tipo más nocivo y adictivo —crack y metanfetaminas—, y la ruta que lleva de la primera dosis a la pérdida total de la autoestima y, con ella, la de la ropa decente y los accesorios, es vertiginosamente rápida. Por lo tanto, si el muchacho había comenzado a consumir drogas, ya habría vendido sus joyas para la siguiente dosis.

Algunos de estos muchachos ejercen su profesión en sitios regulares (y se expresan con respeto de sus clientes habituales), porque es una forma de hacer dinero rápido.

Para otros, especialmente los de los barrios periféricos más pobres de la ciudad, donde son muy fuertes las presiones para hacerse machos mientras crecen, esta es la manera de adaptarse tanto a “salir del armario”, como a poder costear una noche en el centro de la ciudad; ya que, según su modo de hablar, si lo hacen por dinero, entonces no son realmente homosexuales. Después de que se espabilan un poco, se acostumbran a ser gays y, una vez que eso ocurre, la cuestión del dinero es una parte menos decisiva en sus vidas.

Algunos lo harán como una forma de derrochar tras una semana de trabajo en la construcción o en la peluquería; otros están involucrados con hombres mayores, acostumbrados a pagar los platos rotos por ellos y comprometidos en una relación.

Otros, habiendo ganado demasiado dinero, demasiado pronto, a cambio de unos cuantos trucos, y habiéndolo gastado igual de rápido, quedan inmersos en un ciclo de autoaborrecimiento e inutilidad para emplearse, incapaces de tolerar el mero aburrimiento, el trabajo duro y el bajo salario rutinario propio del único tipo de trabajos para los cuales están calificados.

En la esquina hay un café internet, donde todos los habitantes de la calle pueden conectarse en línea, chatear, concertar citas y actualizar sus páginas web con nuevas y cada vez más arriesgadas fotografías.

El popurrí constante de tonos para teléfono celular indica que la cita ha quedado fijada, los tratos cerrados y así sucesivamente. El anonimato total que ofrece el mundo de internet y del teléfono celular parece haber quitado una buena porción de deshonra a la prostitución masculina. Después de todo, no existe forma alguna en que un observador casual pueda saber si lo que está sucediendo tiene una connotación solamente amistosa o tiene implicaciones profesionales.

Y este mundo se aproxima codo con codo, se superpone e incluso penetra en ese mundo de los adolescentes de domingo que describí anteriormente; bastante a menudo, imperceptiblemente.

Los mismos factores sociales que hacen a un mundo posible, han dado también su rostro actual y su forma a la otra realidad. Bienvenido a mi mundo. Me encanta, me encanta vivir en medio de esto. Me siento tan aliviado de compartir la sensación de libertad que viene con la ruptura de la imposibilidad.

He llegado a deleitarme en el sonido imperdible de la risotada de una imperial drag queen brasileña a las tres de la mañana, más estridente y aún más tierna que el más arrogante chillido de la cacatúa de la selva. Y sin embargo, en medio de mi privilegio de vivir en semejante barrio, tengo un enorme reto en cuanto a mi responsabilidad.

Verán ustedes, en la ciudad en la que vivo, una ciudad de aproximadamente dieciocho millones de personas, en donde el desfile anual del orgullo gay cuenta con un mínimo de tres millones de personas —y esa es la cifra dada por la policía—, no hay una pastoral católica para la comunidad LGBTQ.

En una ciudad nombrada en honor al apóstol Pablo, la cual es también la ciudad más grande en el país, con la mayor población católica en el mundo, nuestra Iglesia está totalmente ausente de cualquier implicación realista en la vida del segmento de la sociedad que en Brasil lleva por nombre “GLS”, Gays, Lesbianas y Simpatizantes (aquellos con afinidades similares).

Y de nuevo estamos frente a un tipo diferente de imposibilidad, ya que, por supuesto, nuestra Iglesia en Brasil depende de la misma enseñanza que en todas partes.

La enseñanza actual de las congregaciones romanas, que tiene como premisa que todos los seres humanos son intrínsecamente heterosexuales y que las personas homosexuales están objetivamente desordenadas.

El recientemente nombrado primado de Bélgica, monseñor Léonard, calificó la enseñanza de la Iglesia con bastante precisión cuando indicó, para consternación de la prensa local, que en su opinión ser homosexual es igual que sufrir de anorexia, en otras palabras: una patología del deseo.

Dicha enseñanza no puede reconocer que ser gay es una variante minoritaria no patológica que ocurre regularmente en la condición humana; porque, si lo reconociera, algunas consecuencias fluirían de ello: la pertinencia de ciertas formas de relación, incluyendo un elemento sexual, a pesar de que éstas no tuvieran ninguna función procreadora posible.

Y, en consecuencia, la pertinencia de ciertas formas de reconocimiento civil y litúrgico de tales relaciones. Leer más…

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Católicos de todo el mundo aportarán propuestas al Papa para la aceptación de gays y lesbianas en la Iglesia

Viernes, 25 de julio de 2014

es_wol11Conferencia paralela de teología y homosexualidad ante el Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebrará en octubre de este año

Refrescamos la noticia que dimos hace unos días

Dos días antes de que comience el Sínodo de los Obispos sobre la Familia 2014 presidida por el Papa Francisco que tendrá lugar en el Vaticano entre el 5 y el 19 de octubre,  asociaciones y grupos católicos italianos,  europeos y  estadounidenses celebrarán una conferencia internacional de teología en Roma.  Su intención es la de presentar a los prelados  una propuesta concreta para la aceptación plena de la Iglesia a los  homosexuales y transexuales.

Los Caminos del Amor: hacia una Pastoral de homosexuales y transexuales ” pretende que los obispos realicen esta integración con “respeto, compasión , delicadeza, y evitar una etiqueta de discriminación injusta”, según publica en su página web Redes Cristianas.

Distintos tipos de familias

La Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos fue convocada por el pontífice a finales del pasado año con la intención de revisar la visión de la familia en el seno de la iglesia e incluyendo  temas tales como “las parejas que conviven sin casarse”, “el camino espiritual de los divorciados vueltos a casar”; “uniones de personas del mismo sexo” y “la educación religiosa de los niños las parejas del mismo sexo”.

Recoger propuestas

La reflexión de los prelado se realizará en  dos etapas: la Asamblea General Extraordinaria, cuyo objetivo es  “precisar el estado de la cuestión y recoger testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia”, y  posteriormente, en el 2015 durante una Asamblea General Ordinaria en 2015, con el fin de “individualizar las líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia”.

Las preguntas a los prelados

Como trabajo previo se remitió a los obispos una serie de preguntas a fin de recabar el pulso sobre estos temas en las distintas iglesias.  Figuran cuestiones como:  “¿Existe en el país una ley civil de reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo equiparadas, de algún modo, al matrimonio?”

¿Actitud ante el matrimonio de igual sexo?

Y también: “¿Qué actitud asumen las Iglesias particulares y locales ante el Estado civil, promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, y también ante las mismas personas implicadas en este tipo de uniones?”

¿Cómo comportarse pastoralmente?

Desde el punto de vista pastoral se inquiere sobre   la atención pastoral posible  a desarrollar “en relación a las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones”. Además, los obispos deben responder a “¿cómo habría que comportarse pastoralmente, en el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, en vista de la transmisión de la fe?”

Conferencia paralela
Ante el Sínodo sobre  la Familia, asociaciones y grupos católicos de Europa y Estados Unidos han organizado una conferencia internacional de teología en Roma el día 3 de octubre antes del comienzo del Sínodo El evento reunirá a los teólogos y clérigos católicos, junto con representantes de la Iglesia Valdense y de la sociedad civil, informa Redes Cristianas.

Caben todas las uniones

Los conferenciantes quieren dar su punto de vista sobre cómo renovar la pastoral con el fin de incluir plenamente a los homosexuales y las personas transexuales, y las parejas del mismo sexo y las familias. Afirman: “el tema de la familia no se puede discutir más, sin tener en la reflexión todo tipo de familias, incluidas las basadas en el amor entre personas del mismo sexo”.

Los hijos de los homosexuales

“Se hablará sobre la vocación de los homosexuales que quieren vivir su fe en la Iglesia Católica y al Evangelio y  sobre la cuestión de los padres del mismo sexo y sus hijos que a veces han nacido de un matrimonio anterior. Algunos otros son el fruto de una elección madurada dentro de la propia pareja”.

Derecho a formarse en la fe

“Estos niños y niñas tienen el derecho a recibir la formación en la fe y los sacramentos dentro de sus comunidades”, consideran. Los panelistas también hablarán  de todas aquellas personas homosexuales y transexuales que no han sido capaces de construir una relación estable y viven sus vidas con una sensación de abandono y soledad.

Amargura y engaño

“La conferencia también será una oportunidad para hablar sobre los sentimientos de amargura y el engaño o, a veces el fomento de esas esposas y esposos de las personas homosexuales que sentían que no podían soportar una vida negándose a sí mismos en un matrimonio que no podían soportar más y decidieron abandonar a sus familias”, explican.

Prestigiosos ponentes

El foro será presentado  por Marco Politi, periodista, escritor y uno de los vaticanistas más activos. Intervendrá  monseñor. Geoffrey Robinson,  obispo católico jubilado, ex obispo auxiliar de Sydney, Australia. Autor de “Enfrentarse al  poder y al sexo en la Iglesia Católica”.

Expertos en conciencia gay

Otro de los ponentes será el padre James Alison, teólogo católico y sacerdote. Originario del Reino Unido, vive en  Brasil y ha trabajado extensamente sobre la homosexualidad y la fe católica, en particular, sobre la conciencia católica y la conciencia gay.

Diferentes iglesias

Con ellos, la reverenda Antonietta Potente, teóloga dominica italiana que vive en  Bolivia;  Letizia Tomassone, pastora valdense, presidenta de la Comisión de Fe y Homosexualidad de las iglesias  Bautista, Metodista y valdenses en Italia; y Joseanne Peregin, presidente de la Comunidad de Vida Cristiana en Malta y madre de un homosexual.

Fuente El Plural

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Los Caminos del Amor: Conferencia Internacional para una pastoral con personas homosexuales y transexuales . 3 de octubre de 2014 en Roma

Viernes, 11 de julio de 2014

es_wol11Leído en Redes Cristianas

La asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia 2014 tendrá lugar en el Vaticano entre el 05 y el 19 de octubre.

En el Sínodo se discutirán varios temas como ”las parejas que conviven sin casarse”, el camino espiritual de los divorciados vueltos a casar, uniones de personas del mismo sexo y la educación religiosa de los niños las parejas del mismo sexo.

La Iglesia Católica ha decidido finalmente reflexionar abiertamente sobre estos temas. Asociaciones y grupos católicos italianos, europeos y estadounidenses han organizado una conferencia internacional de teología en Roma (Italia) unas horas antes del comienzo del Sínodo.

La conferencia se titula Los Caminos del Amor: Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales . Tendrá lugar el viernes 3 de octubre de 2014 en Roma

El evento reunirá a los teólogos y clérigos católicos, junto con representantes de la Iglesia Valdense y de la sociedad civil con el fin de discutir sobre cómo renovar la pastoral con el fin de incluir plenamente a los homosexuales y las personas transexuales, y las parejas del mismo sexo y las familias. El tema de la familia no se puede discutir más, sin tener en la reflexión todo tipo de familias, incluidas las basadas en el amor entre personas del mismo sexo.

En la conferencia, habrá un padre de un niño homosexual.

Los padres de las personas homosexuales ‘están llamados a comprometerse en un camino de la aceptación y la renovación de sus pensamientos. Algunos de ellos lo han descrito como “llegar a ser padre por segunda vez.” El panel hablará sobre la vocación de los homosexuales que quieren vivir su fe en la Iglesia Católica y al Evangelio.

Por otra parte, las discusiones se trasladarán a la cuestión de los padres del mismo sexo y sus hijos. A veces han nacido de un matrimonio anterior. Algunos otros son el fruto de una elección madurada dentro de la propia pareja. Estos niños y niñas tienen el derecho a recibir la formación en la fe y los sacramentos dentro de sus comunidades.

Los panelistas también hablarán de todas aquellas personas homosexuales y transexuales que no han sido capaces de construir una relación estable y viven sus vidas con una sensación de abandono y soledad. La conferencia también será una oportunidad para hablar sobre los sentimientos de amargura y el engaño o, a veces el fomento de esas esposas y esposos de las personas homosexuales que sentían que no podían soportar una vida negándose a sí mismos en un matrimonio que no podían soportar más y decidieron abandonar a sus familias.

La conferencia será presentada por Marco Politi, periodista, escritor y uno de los vaticanistas más activos (Il Fatto Quotidiano, Il Messaggero, Repubblica, ABC, CNN, BBC). Los otros panelistas serán:

Monseñor. Geoffrey Robinson, obispo católico jubilado, ex obispo auxiliar de Sydney, Australia. Autor de “Enfrentarse al poder y al sexo en la Iglesia Católica” sobre la enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad sexual y los escándalos de abusos. Se proporcionará un análisis de cómo la Iglesia católica puede emprender un camino hacia una nueva comprensión de la vida y de las relaciones humanas de las personas LGBT;

Padre James Alison, teólogo católico y sacerdote. Originario del Reino Unido, vive en Brasil y ha trabajado extensamente sobre la homosexualidad y la fe católica, en particular, sobre la conciencia católica y la conciencia gay. Él explicará cómo los homosexuales y personas transexuales pueden convertirse en los protagonistas de una nueva evangelización capaz de incluir todas las diversidades y para liberarlas de la estructura de la opresión y la discriminación que sigue estando ampliamente presente en diferentes sectores de nuestras sociedades;

Rev Antonietta Potente, teóloga dominica italiana que vive en Bolivia. Ella ofrecerá una reflexión sobre un nuevo enfoque del evangelio a las personas LGBT;

Pastor Letizia Tomassone, pastora valdense, Presidente de la Comisión de Fe y Homosexualidad de las iglesias Bautista, Metodista y valdenses en Italia. Ella hablará del camino que estas iglesias han emprendido ya abiertamente incluyendo las personas LGBT y parejas;

Ms Joseanne Peregin, Presidente de la Comunidad de Vida Cristiana en Malta y madre de un homosexual. Ella hablará de los sentimientos y los temores de que los padres católicos pueden tener cuando se trata de niños homosexuales;

Un vídeo clip de corta duración con entrevistas a personas homosexuales católicas se proyectará también. Al final, tendrá lugar la lectura de un llamamiento para una pastoral que incluya a personas homosexuales y transexuales. Esta carta será entregada al Sínodo de los obispos.

La conferencia internacional “Los Caminos del Amor: hacia una Pastoral de homosexuales y transexuales ” tiene la intención de dar a los miembros del Sínodo una propuesta concreta y la dirección a seguir con el fin de aceptar plenamente a los homosexuales y transexuales con “respeto, compasión , delicadeza, y evitar una etiqueta de discriminación injusta “(Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2358).

“Los caminos del amor.Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales ”

Facultad de Teología de la Iglesia valdense, Aula Magna – Roma (Italia), 03 de octubre 2014

La conferencia está patrocinada por el Foro Europeo de los cristianos LGBT y apoyada económicamente por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura de los Países Bajos

Programa:
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14:00 Bienvenida
14:45 Marco Politi (Periodista y vaticanista) Introducción
15:00 obispo Geoffrey Robinson “Hacia una nueva comprensión de las vidas LGBT y el amor”
15:50 James Alison (teólogo) “Hacia la inclusión global de personas LGBT dentro de las comunidades católicas: un nuevo enfoque teológico”
16:20 Antonietta Potente (teóloga dominica) “Desde el exilio a la inclusión, de la espera a la contribución: una nueva actitud de las personas LGBT”
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16:50 Pausa para el café
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17:20 Vídeo “Necesidades y vida de los cristianos LGBT” por Yulia Matsiy, director ruso independiente y cineasta que reside en Milán (Italia)

17:50 Letizia Tomassone (Presidente de la Comisión BMV sobre “La fe y la homosexualidad”) “La ruta de las iglesias protestantes desde el prejuicio a la plena inclusión de las personas LGBT”
18:20 Joseanne Peregin (Presidente de Comunidad de Vida Cristiana-Malta) “temores y expectativas de los padres de niños LGBT ”
18:50 Representantes católicos italianos LGTB ”Contribución y propuestas de las personas LGBT católicas italianas al Sínodo”
19:00 Preguntas y Respuestas
20:00 Conclusión
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“Los caminos del amor.” Conferencia Internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales “

(Roma, 03 de octubre 2014)

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