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La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprueba la Ley de Igualdad para proteger a las personas LGTBI contra la discriminación

Martes, 21 de mayo de 2019

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009La Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha aprobado la Ley de Igualdad, que pretende reformar la vigente Ley de Derechos Civiles para que también proteja a las personas LGTBI contra la discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género. La ley ha sido votada favorablemente por la inmensa mayoría de los representantes del Partido Demócrata, pero con la oposición de la práctica totalidad de los representantes del Partido Republicano. Esto último advierte de la poca probabilidad de que sea convalidada por el Senado, donde los republicanos son mayoría, paso necesario para su entrada en vigor. El presidente Donald Trump, por su parte, ya anunció su oposición a la Ley de Igualdad debido a que contiene «píldoras envenenadas», refiriéndose a los artículos que protegen los derechos de las personas trans.

El pasado viernes 17 de mayo, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos votó el proyecto de Ley de Igualdad que había sido presentada por el Partido Demócrata el pasado mes de marzo. La prontitud en la votación se debía a la voluntad de la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, quien, en palabras de la directora ejecutiva de GLAAD, «ha convertido a los derechos LGTBI en la piedra angular de su carrera».

La votación se saldó con 273 votos favorables y 173 en contra, una mayoría amplia que refleja la composición de la cámara baja, en estos momentos en manos del Partido Demócrata. Un total de 228 representantes demócratas votaron a favor y 7 se abstuvieron. En el bando republicano, votaron a favor 8 representantes, 173 lo hicieron en contra y 16 se abstuvieron.

Ley-de-Igualdad-Estados-Unidos

Se trataba de la segunda ocasión en que se presentaba este proyecto de ley de reforma de la Ley de Derechos Civiles, vigente desde 1964, que fue introducido por primera vez en 2015, sin éxito, debido al rechazo de la mayoría republicana.

Actualmente, la Ley de Derechos Civiles prohíbe la discriminación por razón de sexo, raza, color, origen nacional y religión en el derecho al voto, el acceso a la educación, la vivienda, el empleo y los establecimientos y servicios públicos. El proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes, una versión del presentado infructuosamente en 1974, añade a estas categorías protegidas la orientación sexual y la identidad de género.

Tan solo veinte de los cincuenta estados que conforman los Estados Unidos cuentan con leyes o normativas que impidan, en mayor o menor medida, la discriminación de las personas LGTB. La Ley de Igualdad pretende que esa protección sea de ámbito federal.

Sin embargo, la dificultad para que la Ley de Igualdad tome vigencia está en el Senado, de mayoría republicana y donde se presentó en la misma fecha que en la Cámara de Representantes. Se necesitaría que, además del voto favorable de todos los senadores demócratas e independientes, se sumaran los de al menos cuatro senadores republicanos, algo altamente improbable. Incluso la primera dificultad estribaría en que el líder del Partido Republicano en el Senado, Mitch McConnell, acepte presentarla en comisión para su debate y su posterior votación en un plazo razonable.

La reforma de la Ley de Derechos Civiles tampoco obtendría la aprobación presidencial, según declaraba un alto funcionario de su equipo en el siguiente comunicado: «La Administración Trump se opone absolutamente a la discriminación de cualquier tipo y apoya la igualdad de trato para todos. Sin embargo, este proyecto de ley en su forma actual está lleno de píldoras envenenadas que amenazan con socavar los derechos de los padres y de conciencia». Estas afirmaciones contrastan con las que sostenía anteriormente Donald Trump, quien, en unas declaraciones efectuadas en el año 2000 a la revista The Advocate, afirmaba que le gustaba «la idea de enmendar la Ley de Derechos Civiles de 1964 para incluir la prohibición de la discriminación basada en la orientación sexual. Sería simple. Sería sencillo. Una enmienda a la Ley de Derechos Civiles otorgaría la misma protección a los homosexuales que a lo demás estadounidenses, es lo justo».

A pesar de las pocas probabilidades de que la Ley de Igualdad tome finalmente efecto, su aprobación por parte de la Cámara de Representantes ha sido vista por los defensores de los derechos LGTBI como un avance de gran fuerza simbólica. Human Rights Campaign lo expresaba de esta manera en las redes sociales: «Es la primera vez que una cámara del Congreso ha aprobado un proyecto de ley integral de derechos civiles LGTBI que finalmente proporcionaría protecciones claras y a nivel nacional para las personas LGBTQ en su vida cotidiana».

Las fuerzas conservadoras en contra de los derechos de las personas trans

Como hacen sospechar las declaraciones del equipo presidencial y han manifestado claramente los representantes del Partido Republicano opuestos a la aprobación de la Ley de Igualdad, son los derechos de las personas trans los que provocan un mayor rechazo entre las filas conservadoras.

La defensa del proyecto de ley por parte del Partido Demócrata se podía resumir con las palabras de Jerrold Nadler, representante por Nueva York y presidente del Comité Judicial: «La cuestión que tenemos ante nosotros no es si la comunidad de LGTBI se enfrenta una discriminación escandalosa e inmoral, puesto que los hechos demuestran claramente que sí lo hace. La pregunta es si nosotros, como Congreso, estamos dispuestos a tomar medidas para hacer algo al respecto. La respuesta va directamente al corazón de lo que queremos ser como país, y hoy, esa respuesta debe ser un resonante ‘sí’».

Mientras tanto, los representantes republicanos defendían su rechazo a la igualdad de derechos para las personas LGTBI con referencias a la «seguridad de las mujeres y los niños en los espacios privados», en alusión al derecho de las personas trans a utilizar los baños públicos que se corresponden a su identidad de género. También mencionaban los «problemas de conciencia» para el personal sanitario involucrado en las cirugías y tratamientos para la reasignación de género, o que «se obligaría a los centros escolares a que enseñasen educación sexual en la que se afirmaría que la identidad de género es por propia identificación».

Para dar una idea del fanatismo que destilan las fuerzas conservadoras, el grupo extremista Liberty Counsel emitía un comunicado tras la votación en la Cámara de Representantes en el que señalaba con nombres y apellidos a los ocho representantes republicanos que habían votado favorablemente a la Ley de Igualdad. Según Liberty Counsel, «nadie que haya votado por la mal llamada «Ley de Igualdad» merece servir en el Congreso. Este proyecto de ley destruye la libertad religiosa fundamental sobre la que se fundó América. Este proyecto de ley es antipatriótico y peligroso. La mal llamada «Ley de Igualdad» no tiene nada que ver con la igualdad y es la amenaza más seria a la vida y la libertad jamás propuesta por el Congreso. Este proyecto de ley debe ser detenido en el Senado. Si este proyecto de ley se convierte en ley, las consecuencias serán sobrecogedoras». En anteriores oportunidades, Liberty Counsel había afirmado que el proyecto de ley «abriría la puerta a la pedofilia, a la prohibición de la Biblia y al incremento de las agresiones sexuales».

La mayoría de la población a favor de la no discriminación de las personas LGTBI

Estas presiones de las fuerzas ultraconservadoras hacen mella en el Partido Republicano. Sin embargo, su oposición a la reforma de la Ley de Derechos Civiles para incluir a las personas LGTBI entre quienes estén protegidas contra la discriminación choca con la realidad social, que muestra que la mayoría de la población estadounidense es favorable a esa protección. Según una reciente encuesta de Public Religion Research Institute (PRRI), un 69 % de los ciudadanos estadounidenses se mostraría favorables a una ley contra la discriminación de las personas LGTB, mientras que tan solo se opondría el 24 %. Esta mayoría se alcanza en todas las edades y entre quienes profesan las distintas ideologías o creencias religiosas. Si bien el apoyo es mayor entre los ciudadanos de menor edad, los demócratas o quienes profesan religiones como el judaísmo o el budismo, también es mayoritario entre los mayores de 65 años, los republicanos (incluso los más conservadores) o quienes se declaran mormones, musulmanes o testigos de Jehová. Así se comprueba en la siguiente tabla (podéis pinchar en ella para verla a mayor tamaño):

También se extiende a cada uno de los cincuenta estados. El apoyo es mayor en los estados que componen Nueva Inglaterra o la Costa Oeste, pero también hay un fuerte respaldo en muchos de los estados del Medio Oeste. Es menor en los estados del Sur, pero aun así en todos ellos la mayor parte de la población se declara a favor de las leyes antidiscriminatorias. Se puede comprobar en la siguiente tabla (podéis pinchar en ella para verla a mayor tamaño):

Encuestas-leyes-proteccion-LGTB-Estados-Unidos

Encuestas-leyes-proteccion-LGTB-Estados-Unidos-por-estado

 

Fuente Dosmanzanas

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Presentado en el Congreso y Senado de los Estados Unidos un proyecto de ley contra la discriminación de las personas LGTB

Sábado, 23 de marzo de 2019

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009Ampliamos la noticia que publicábamos el pasado 16 de marzo. El Partido Demócrata estadounidense presentó de nuevo el pasado miércoles en el Congreso y el Senado un proyecto de Ley de Igualdad que reformaría la vigente Ley de Derechos Civiles, con el objetivo de impedir a nivel federal la discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género en ámbitos como el trabajo, la vivienda, la educación, subvenciones del Estado o servicios y establecimientos públicos. La mayor dificultad será su aprobación por el Senado, de mayoría republicana, a pesar de que una reciente encuesta revela que la mayor parte de la población estadounidense se opone a este tipo de discriminación en todos los estados que conforman los Estados Unidos, entre los ciudadanos de todas las edades, etnias, ideologías políticas o creencias religiosas. Además, una ley de este tipo también cuenta con el apoyo de las grandes corporaciones empresariales.

Se trata de la segunda ocasión en que se intenta introducir este proyecto de ley de reforma de la Ley de Derechos Civiles, vigente desde 1964, que fue presentado por primera vez en 2015, sin éxito, debido al rechazo de la mayoría republicana.

Actualmente, la Ley de Derechos Civiles prohíbe la discriminación por razón de sexo, raza, color, origen nacional y religión en el derecho al voto, el acceso a la educación, la vivienda, el empleo y los establecimientos y servicios públicos. El presente proyecto de ley, versión del presentado infructuosamente en 1974, pretende añadir a estas categorías protegidas la orientación sexual y la identidad de género.

Tan solo veinte de los cincuenta estados que conforman los Estados Unidos cuentan con leyes o normativas que impidan, en mayor o menor medida, la discriminación de las personas LGTB. El proyecto de ley quiere que esa protección sea de ámbito federal. Como señalaba el congresista David Cicilline, abiertamente LGTB y ponente del proyecto de ley, «en la mayoría de los estados de este país, una pareja gay puede casarse el sábado, publicar sus fotos de boda en Instagram el domingo y perder sus empleos o ser expulsados de sus apartamentos el lunes solo por ser quienes son».

Según destaca la organización de defensa de derechos civiles ACLU, el proyecto de ley, además «aclara que la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa no puede usarse en contextos de derechos civiles, prohibiendo que la libertad religiosa, que es un valor estadounidense fundamental, sea utilizada como una licencia para discriminar».

Si bien no parece que haya problemas para que el proyecto de ley sea aprobado en el Congreso, dada la mayoría demócrata que ostenta en la actualidad, la principal dificultad la encontrará en el Senado. Se necesitaría que, además del voto favorable de todos los senadores demócratas e independientes, se sumaran los de al menos cuatro senadores republicanos. Las posibilidades de aprobación parecen pues escasas, ni nadie cree que vaya a obtener el apoyo presidencial. Aunque, como curiosidad, en unas declaraciones efectuadas en el año 2000 a la revista The Advocate, Donald Trump afirmaba que le gustaba «la idea de enmendar la Ley de Derechos Civiles de 1964 para incluir la prohibición de la discriminación basada en la orientación sexual. Sería simple. Sería sencillo. Una enmienda a la Ley de Derechos Civiles otorgaría la misma protección a los homosexuales que a lo demás estadounidenses, es lo justo»

La nueva normativa propuesta cuenta, sin embargo, con el apoyo de más de 160 de las mayores compañías y corporaciones empresariales estadounidenses, muchas de las cuales ya cuentan con políticas antidiscriminatorias de ámbito interno.

La mayoría de la población a favor de la no discriminación de las personas LGTBI

Pero el dato más positivo es el que ha revelado una reciente encuesta de Public Religion Research Institute (PRRI), según la cual un 69 % de los ciudadanos estadounidenses se mostraría favorables a una ley contra la discriminación de las personas LGTB, mientras que tan solo se opondría el 24 %. Esta mayoría se alcanza en todas las edades y entre quienes profesan las distintas ideologías o creencias religiosas. Si bien el apoyo es mayor entre los ciudadanos de menor edad, los demócratas o quienes profesan religiones como el judaísmo o el budismo, también es mayoritario entre los mayores de 65 años, los republicanos (incluso los más conservadores) o quienes se declaran mormones, musulmanes o testigos de Jehová. Así se comprueba en la siguiente tabla.

Encuestas-leyes-proteccion-LGTB-Estados-Unidos

También se extiende a cada uno de los cincuenta estados. El apoyo es mayor en los estados que componen Nueva Inglaterra o la Costa Oeste, pero también hay un fuerte respaldo en muchos de los estados del Medio Oeste. Es menor en los estados del Sur, pero aun así en todos ellos la mayor parte de la población se declara a favor de las leyes antidiscriminatorias. Se puede comprobar en la siguiente tabla (podéis pinchar en ella para verla a mayor tamaño):

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Fuente Dosmanzanas

 

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Rechazo rotundo de los colectivos LGTB a una petición para desvincularse de la lucha trans

Viernes, 13 de noviembre de 2015

Protesta-Marcha-Dia-Transfobia-realizada_LRZIMA20130608_0002_11Una sorprendente petición en change.org, solicitando a colectivos y publicaciones LGTB que se desvinculen de las reivindicaciones de las personas transexuales, ha provocado indignación en sus supuestos destinatarios. La petición acaba reproduciendo el lenguaje tránsfobo de quienes han azuzado el miedo en el reciente rechazo en Houston a una ley antidiscriminatoria.

Que las personas trans son las más vulnerables del colectivo LGTB es bien sabido. También que dentro del colectivo hay discriminación interna (endodiscriminación) hacia ellas. Con todo, esta noticia no deja de sorprender y de indignar: a fecha 11 de noviembre de 2015, casi 2.000 personas han votado una petición en change.org que lleva por título “Quitad la T”, y que además de solicitar que los colectivos LGTB se desvinculen de las reivindicaciones trans constituye todo un ejercicio de revisionismo histórico. Sus promotores, para empezar, acusan a las personas trans de “apropiarse” de Stonewall, y rechazan la “reescritura de la historia y cultura gay y lésbica, sobre todo con el intento de refundir la mayoría de hombres gais blancos en los disturbios de Stonewall como transgénero, calificando de ‘transgénero’ a hombres que se vestían con ropas femeninas pero que se identificaban como hombres”… Se da la circunstancia de que una reciente adaptación al cine de los disturbios de Stonewall, dirigida por Roland Emmerich, ha sido sido precisamente muy criticada por su “blanqueamiento”, al hacer girar la historia en torno a un hombre blanco gay. Poco parece importarles que, de hecho, lo que está confirmado es el papel crucial que desempeñaron las personas trans.

La petición va aún más lejos en su transfobia, al dar pábulo al argumento del “pánico transexual en los baños”, usado en la reciente campaña contra la legislación antidiscriminatoria de Houston, en la que se llegó a plantear que  abusadores disfrazados de transexuales aprovecharían la oportunidad de entrar en baños de mujeres para abusar de ellas. Dicen así que la “ideología trans” (sic) afirmaría “la violación de los derechos de los individuos, en particular mujeres, para llevar a cabo actividades normales y cotidianas en espacios tradicionalmente seguros; esto es sumamente pernicioso en el caso de hombres haciéndose pasar por transgénero y que reclamarían acceder a los baños, vestuarios, refugios para mujeres y otros espacios reservados para mujeres”.

Pero hay más, la petición llega a atacar las medidas encaminadas a la infancia apelando a que los defensores de los derechos trans buscan convencer a los padres y profesionales de la salud para que “diagnostiquen a niños de cuatro años como transgénero”. Además de asumir el discurso patologizante, los peticionarios afirman que el movimiento LGB busca hacer más fluidas las categorías de género y que el movimiento trans en cambio las quiere fijar desde la primera infancia.

La petición termina asegurando que ellos “no buscan” fomentar la intolerancia y el prejuicio hacia las personas trans. Dicen “reconocer y respetar el derecho de los adultos a determinar su propio camino en la vida”, pero a renglón seguido añaden que eso no puede darse “infringiendo los derechos de las mujeres, hombres gais y niños”. Casi parecería, si no fuera porque la petición está firmada supuestamente por personas lesbianas, gais y bisexuales, que estuviéramos ante la clásica petición de los colectivos homófobos tradicionales. Un estilo que reproduce también el victimismo de estos, al denunciar la “demonización y acoso de las mujeres e individuos gais y lesbianas que abiertamente expresan su desacuerdo con la ideología trans”.

Rechazo de los colectivos

La petición, aparentemente nacida en Estados Unidos, se dirige en particular a organizaciones LGTB como Human Rights Campaign, GLAAD y Lambda Legal y publicaciones como  The Advocate, Out y HuffPost Gay Voices (la “sección LGTB” de The Huffington Post). La respuesta de los destinatarios, sin embargo, ha sido clara y rotunda.

Así, por ejemplo, GLAAD se ha posicionado “firmemente junto a la comunidad transgénero y rechaza inequívocamente la idea indignante y destructiva de que la ‘T’ sea retirada de LGBT (…) Durante décadas las personas transgénero han trabajado junto a lesbianas gais y bisexuales para avanzar en la igualdad para todos frecuentemente guiando el camino en el movimiento hacia una plena igualdad y aceptación (…) En un momento en que activistas antiLGTB prosiguen atacando los derechos básicos y protecciones esenciales para las vidas de todos nosotros, tenemos que permanecer unidos y no sucumbir a la ruina de la División“. Por su parte, desde Human Rights Campaign aseguran que la petición “está inequívocamente mal. El odio que mató a Matthew Shepard también mató a Zella Ziona. Los matones en el colegio no solo acosan a los niños gais, están acosando también a los niños transgénero. Los padres que podrían proveer hogares amorosos para 400.000 niños en acogida no son solo padres y madres lesbianas o gais, también son padres y madres bisexuales y transgénero. Esta idea de que estamos separados y aparte es obviamente falsa. Somos un solo movimiento, más fuerte en nuestra unidad. Somos una comunidad, punto”.

Por cierto que en change.org ya está funcionando una segunda petición que busca precisamente solidarizarse con las personas trans y rechazar cualquier intento de división en ese sentido. Una petición que pese a llevar mucho menos tiempo cuenta ya, en el momento de publicar esta entrada, con más del doble de apoyos que la petición tránsfoba.

Una petición que, de ser cierta, repudiamos

Nos alegramos de que se hayan rechazado de plano estas pretensiones. Desde dosmanzanas nos unimos a este repudio. Consideramos las reivindicaciones trans como parte indisoluble de las reivindicaciones LGTB, y si hemos recogido esta noticia y reproducido partes de la petición ha sido con el único interés de que mostrarla como ejemplo grotesco de lo que se ha de evitar.

Aún confiamos incluso –ojalá sea así, aunque no lo parece– en que todo quede en una maniobra de provocación para poner de manifiesto la discriminación que las personas trans sufren dentro del colectivo, una realidad palpable ante la que muchas personas gais, lesbianas y bisexuales no hacen sino mirar hacia otro lado.

Fuente Dosmanzanas

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El beso de una pareja gay es recibido con aplausos en un estadio de béisbol en Arizona

Sábado, 9 de mayo de 2015

Steven-and-Rick-Simone-Friedland-x400Steven (izda) y Rick Simone-Friedland

Steven y Rick Simone-Friedland son un matrimonio californiano amante de los deportes. Rick especialmente es un apasionado del béisbol y su equipo favorito son los Dodger de Los Ángeles. Ambos suelen frecuentar su estadio, como hacen cientos de parejas y familias de su entorno. Los partidos de béisbol son largos, con grandes tiempos de descanso. Por ello, para entretener al público presente, los responsables de los estadios buscan divertimentos con los que hacer más amena la espera.

Uno de los más populares es la Kiss-Cam, que consiste en que  distintas parejas aparezcan en la gran cámara de vídeo que preside el estado y se den un beso. Hay incluso una pequeña competición entre las parejas por cuál de ellas recibe los mayores aplausos de los espectadores. Los cámaras encargados preguntan previamente a las parejas si quieren participar, y las que aceptan están pendientes de aparecer en la pantalla y besarse.

El pasado sábado, durante el partido entre los Dodger y los Arizona Diamondbacks, la Kiss-Cam también funcionó. Y entre las parejas que participaron en la competición de besos se encontraba la formada por Steven y Rick Simone-Friedland. Ambos se besaron ante todo el público y expresaron su alegría por hacerlo. Era la primera vez que una imagen así se veía en el estadio de los Dodger. Y fueron los más vitoreados. Lo podéis comprobar en el vídeo que recogió un aficionado, que se ha convertido rápidamente en viral. Steven y Rick aparecen en el segundo 28:

Al día siguiente, en una entrevista telefónica concedida a la página de información LGTB The Advocate, Steven contó cómo fue la experiencia y qué sensaciones produjo en la pareja. Él y Rick llevan 20 años de relación, tuvieron una ceremonia de compromiso en 1999 y finalmente se casaron el 27 de septiembre de 2013, una vez que el matrimonio entre personas del mismo sexo volvió a ser legal en California.

Según Steven “simplemente habíamos ido a disfrutar de un agradable día en el estadio”, por lo que, cuando el cámara les preguntó si querían participar en la Kiss-Cam, le dijeron inmediatamente que sí, como cualquier otra pareja. Pero al momento surgieron los temores. “Me volví hacia mi marido, hacia Rick, y le dije ‘¿sabes?, esto podría salir mal. Podría no ir bien”, recuerda Steven, pensando en una reacción airada por parte de algún sector del público, “pero lo hicimos, porque pensamos que sería divertido hacerlo, y luego oímos los vítores, y eso fue realmente inesperado, y hermoso, y reconfortante”·

Aunque para Steven lo mejor de todo no fue esa buena acogida. “Lo único que hicimos fue darnos un beso. La reacción del público nos alegró el día… No creo que nadie esperara esa reacción… Beso a mi marido todos los días. No es una gran cosa. Pero lo importante es lo que ocurrió inmediatamente después. Eso es lo más asombroso”, proseguía Steven.

¿Y qué sucedió después del beso? “Nada”, recuerda Steven con satisfacción. “Yo estaba hablando con una mujer que estaba detrás de mí sobre el combate de Pacquiao y otros eventos deportivos. Nadie se inmutó siquiera. Eso es lo que quiero decir. Éramos simplemente otros fans más de los Dodger”. Un hombre y su hijo se acercaron a la pareja para felicitarles por haber sido la más vitoreada en la Kiss-Cam. Steven bromeó con ellos: “sí, bueno, prefiero pensar que ha sido porque somos la pareja más guapa”.

Y nada más. La normalidad como sorpresa, la cotidianidad como noticia. Pasear por la calle cogidos de la mano. Darse un beso cariñoso en un restaurante durante una cita romántica. Ver una película en la sala de cine con el brazo rodeando el hombro de tu acompañante. Todo aquello que para las parejas de distinto sexo es habitual hacer, sin que nunca hayan tenido que preocuparse del entorno. Para las del mismo sexo, sin embargo, son desafíos que, como en el caso de Steven y Rick, a veces se convierten en pequeñas victorias. Pequeños pasos en el pedregoso camino de la visibilidad LGTB.

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Gran repercusión internacional de la besada de protesta por la expulsión de una pareja gay en un Burger King de Madrid

Sábado, 13 de diciembre de 2014

besada-Burger-King-en-The-Huffington-PostMedios de todo el mundo se han hecho eco de la besada del pasado sábado en el Burger King de la Plaza de los Cubos de Madrid, justo una semana después que un vigilante de seguridad del local expulsara a una pareja gay por besarse. Pocas veces un acto reivindicativo de los derechos LGTB ocurrido en España ha tenido tanta repercusión internacional.

La edición estadounidense de The Huffington Post llegó a abrir su sección Gay Voices con la noticia. Pero varios de los más importantes medios LGTB estadounidenses la recogieron también: The Advocate, Queerty, LGBTQ NationLo mismo hicieron medios LGTB británicos tan influyentes como Gay Star News o Pink News. La noticia trascendió incluso a medios generalistas en inglés, como The Independent o Mic. Sin duda el hecho de que la edición en inglés de El País la recogiera facilitó la difusión en el ámbito anglosajón.

Pero también medios LGTB del ámbito no anglosajón se hicieron eco de los sucedido, como Yagg (Francia), Gay.it (Italia) o Dezanove (Portugal). Los ecos de la besada madrileña llegaron también a América Latina, tanto a medios LGTB (Enewspaper) como generalistas (Causa Abierta, Excélsior). Son solo algunos ejemplos.

Como hecho curioso, son varios los medios que equivocadamente atribuyen la convocatoria de la besada a Arcópoli, quizá por el hecho de que fueron representantes de este colectivo los que acudieron al local tras conocer los sucedido y se reunieron con el gerente. La convocatoria de la besada partió en realidad de las redes sociales, aunque sumó el apoyo del Área de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual de Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid (ALEAS IU-CM).

En definitiva, todo un éxito, que esperemos sirva para que este tipo de compañías se tomen en serio el respeto a la diversidad. De poco vale que una marca como Burger King presuma de apoyar la causa LGTB (el pasado julio la empresa conseguía titulares en Estados Unidos al vender en un establecimiento de San Francisco una hamburguesa “customizada” con los colores del arcoíris para conmemorar el Orgullo) si es incapaz de formar a sus franquiciados en este sentido. Como ya dijimos en la primera entrada que dedicamos a este incidente, no es de recibo que la cadena se limite a cargar la responsabilidad sobre el vigilante y se lave las manos. Es Burger King la que debe garantizar que todo su personal, directivos incluidos, recibe la formación adecuada.

Fuente Dosmanzanas

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Joven jesuita abandona la orden y escribe al papa en protesta por los despidos en centros católicos

Jueves, 9 de octubre de 2014

brenkertphoto21Benjamin Brenkert, un joven jesuita estadounidense aspirante a la ordenación como sacerdote, ha decidido abandonar la Iglesia católica por su actitud hacia las personas LGTB. Los despidos de trabajadores de centros católicos cuando se sabía que habían contraído matrimonio con alguien de su mismo sexo acabaron por darle a Brenkert el empujón definitivo. La noticia cobra una especial significación como interpelación pública al papa ante el Sínodo extraordinario sobre la Familia.

El 5 de octubre comenzó el Sínodo extraordinario sobre la Familia -sobre el que informaremos con algo más detalle en próximos días- con ocasión del cual se han multiplicado las declaraciones y gestos de uno u otro signo. Entre ellos ha cobrado especial significación el gesto del joven jesuita, que ha tenido repercusión en medios y redes sociales del ámbito anglosajón y que ha sido reflejado también por relevantes medios LGTB, como Towleroad o The Advocate.

Benjamin Brenkert se preparaba para recibir la ordenación como sacerdote y ser admitido definitivamente en la Compañía de Jesús. Sin embargo, la persistencia de actos homófobos por parte de la jerarquía católica le han hecho abandonar la Iglesia católica. Actualmente, se plantea seguir su vocación como sacerdote de la Iglesia episcopaliana (rama estadounidense de la comunión anglicana), mucho más abierta a la realidad LGTB. No obstante, antes ha querido dirigirse públicamente al papa Francisco mediante una carta abierta publicada en el blog New Ways Ministry (iniciativa católica dedicada a la defensa de las personas LGTB). En ella, Brenkert reconoce su el giro hacia una mayor preocupación en temas sociales. Sin embargo, añade también que el trato que siguen recibiendo las personas LGTB va en contra de ese mismo “efecto Francisco” que tantas esperanzas parece transmitir.

Lo más significativo para él han sido las noticias de despidos de trabajadores LGTB de centros católicos (en buena parte, profesores de colegios religiosos), alguna de las cuales hemos recogido en dosmanzanas. Despidos que resultan si cabe más graves por el hecho de que muchas veces la orientación sexual era conocida por los empleadores desde hacía tiempo. Incluso sabían que vivían en pareja. Era sin embargo cuando tomaban la decisión de casarse cuando eran despedidos, incluso aunque mantuvieran discreción y evitaran hacerlo público.

Sínodo sobre la Familia, ¿ocasión para iniciativas LGTB cristianas?

El texto de Brenkert se inscribe en el contexto de las nuevas expectativas despertadas por el pontificado de Francisco, también en materia LGTB. Por el momento, lo único que ha habido es un cambio en el tono de algunas declaraciones a raíz del ya célebre quién soy yo para juzgar, que coexisten además con declaraciones virulentamente homófobas, como las de algunos jerarcas españoles.

En este sentido, como hemos recogido en entradas anteriores, el Sínodo extraordinario sobre la Familia -cuyo tema estrella es el de la admisión a la comunión de los divorciados que luego han contraído segundas nupcias por lo civil- aparece como una oportunidad de discutir la realidad de las familias LGTB. El documento preparatorio introdujo desde luego pocas novedades, aunque luego algunos obispos, como el de Amberes, han querido poner de nuevo el tema sobre la mesa.

En todo este contexto, proliferan las acciones de personas LGTB cristianas que toman la palabra, como es el caso de Brenkert o el de iniciativas más institucionales, como el congreso Los caminos del Amor celebrado en Roma al mismo tiempo que se abre el Sínodo o el Primer Encuentro Mundial de Asociaciones Homosexuales Católicas, organizado por Rumos Novos en Portimão (Portugal).

Transcribimos a continuación parte de la carta de Brenkert en traducción propia, destacando las partes que nos parecen más significativas:

Querido papa Francisco:

En el tiempo que lleva siendo Papa, su compromiso con la pobreza ha hecho despertar al mundo ante los males de la globalización, del capitalismo y del materialismo. Muchos ahora entienden que la pobreza es un pecado estructural y un mal social (…).

Sin embargo, mientras usted se ha centrado en la pobreza material y física, los miembros de mi comunidad han quedado al margen (hombres y mujeres lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer y que cuestionan el género). Permanecen en las fronteras, en los márgenes, viviendo unas vidas espiritualmente pobres. Algunos necesitan las voces de cardenales como Walter Kasper que les diga que Dios les ama. Otros saben que Dios les ama pero los líderes de la Iglesia los rechazan como desordenados y desorientados. Su profética pregunta “¿quién soy yo para juzgar?” anima a mucha gente en todas partes a tener una actitud carente de juicios hacia los miembros de la comunidad LGBTQ. Pero abstenerse de juicios no es suficiente; especialmente cuando Jesús nos ordena ser como el buen samaritano, “vete, haz tú lo mismo”.

¿Pero quién soy yo para escribirle?

Durante diez años he seguido el camino para ser sacerdote en la Compañía de Jesús (los jesuitas). Estoy lleno de agradecimiento por este tiempo. He gozado siendo un jesuita, un hijo de San Ignacio de Loyola. En julio pasado, dejé los jesuitas en buenos términos.

Hoy no puedo ya seguir aspirando a la ordenación con justicia o libertad. No puedo hacerlo como hombre gay en una Iglesia donde los hombres gays y las mujeres lesbianas son despedidos de sus trabajos. Para mí, la gota que colmó el vaso fue cuando se despidió a una mujer lesbiana y casada que trabajaba en el servicio de justicia social en una parroquia jesuita de Kansas city.

Esta marginación es contraria a lo que muchos han llamado el “efecto Francisco”. Estos despidos niegan su énfasis en erradicar la pobreza porque los despidos dejan a los hombres  y mujeres más cerca de la pobreza física y material. Es injusto, especialmente desde que muchas instituciones católicas tienen cláusulas de no discriminación (…).

En la carta a mi provincial donde le transmitía mi decisión, hacía notar que soy consciente del modo en que la injusticia hacia las personas LGBTQ contradice el Evangelio. Es más, indiqué cómo la legislación antigay en países como Uganda y Rusia, y la subsiguiente falta de acción por parte de la Iglesia, me hicieron cuestionar mi pertenencia a la Iglesia (…).

Como hombre abiertamente gay, aspiré a la ordenación porque Dios me llamaba al sacerdocio. Desde los 15 años rezaba para entender esta cuestión. Rezaba no para huir sino para ser encontrado. Una y otra vez, los directores vocacionales, los directores espirituales y los superiores ponían a prueba mis deseos más hondos, mi anhelo más sagrado. Estos hombres me vieron orientado, no desordenado, disponible para el sacerdocio por razones buenas y santas.

Cuando ingresé en el noviciado de los jesuitas, Dios me ayudó a verme como un hombre gay plenamente integrado y que se amaba a sí mismo. Con el tiempo, vi que tenía dones que ofrecer como ministro sensible, empático, alegre, afectuoso, orante, con un discurso articulado, multidimensional y bien formado. Me entiendo como sacerdotal, a pesar de mi humanidad y fragilidad.

Papa Francisco, con mi vocación en evolución, sigo siendo sacerdotal. Le escribo para que salve mi vocación, sea cual sea en el futuro. Le pido que dé instrucciones a la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos para que ordenen a las instituciones católicas que no despidan a más católicos LGBTQ. Le pido que alce la voz contra las leyes que criminalizan y oprimen a las personas LGBTQ en todo el mundo. Esas acciones le darían verdadera vida a su afirmación, “¿quién soy yo para juzgar?”.

(…)

Con amor y afecto,

Ben Brenkert

Fuente Dosmanzanas

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Infamia en Naciones Unidas: el homófobo ministro de Exteriores de Uganda, elegido presidente de su Asamblea General

Jueves, 12 de junio de 2014

sam-kutesa-holding-bibleSe consumó la infamia. Sam Kutesa, hasta ahora ministro de Asuntos Exteriores de Uganda y uno de los defensores de la legislación homófoba aprobada en ese país en febrero, es el nuevo presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas. Los estados africanos, a los que por turno correspondía elegir el cargo, decidieron hace ya un año el nombre de Kutesa, un político sobre el que además recaen importantes sospechas de corrupción. Kutesa ocupará el cargo durante un año a partir de septiembre.

Formalmente, Sam Kutesa ha sido elegido por aclamación, sin mediar votación alguna. En realidad la elección del presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas la hacen cada año los estados de una de las cinco áreas geográficas en las que se agrupan sus estados miembros de acuerdo a un orden rotatorio, en este caso África. De hecho, los estados de la Unión Africana acordaron de forma unánime el nombre de Kutesa en mayo de 2013.

Podría argumentarse que la elección tuvo lugar antes de que se produjera la aprobación definitiva de la ley ugandesa, pero lo cierto es que Kutesa, sabiendo ya que estaba destinado a presidir la Asamblea General de la ONU, no dudó en defender la norma homófoba frente a la condena internacional, argumentando que “la mayoría de los africanos detestan esta práctica [la homosexualidad]. Kutesa también ha afirmado que la homosexualidad “es mala para nuestros jóvenes” y “ofende nuestra cultura”. Recordemos que desde la aprobación de la terrible ley ugandesa, que incrementa las penas para los delitos relacionados con la homosexualidad, se han producido decenas de incidentes homófobos, que incluyen linchamientos, violencia colectiva, incendio de hogares, chantaje, pérdida de puestos de trabajo, detenciones, expulsiones y suicidios.

La homofobia de Kutesa no es por cierto su único aspecto polémico. Sobre el ministro de Exteriores ugandés recaen serias sospechas de corrupción. Se lo ha contado al diario El Mundo un periodista ugandés. “En los 90, cuando era presidente de la aerolínea nacional ugandesa, impulsó su venta junto al presidente Museveni, y de aquella operación salió mucho más acaudalado de lo que entró. Después firmó contratos con Naciones Unidas (como el transporte de los Cascos azules hacia el Congo) desde la empresa privada Entebbe Handling Services (ENHAS) de la que era principal accionista. Aquello le procuró mucho más dinero. Hoy Uganda no tiene aerolínea propia”, cuenta este periodista, que prefiere mantener el anonimato.

Débil oposición

La elección de Sam Kutesa ha despertado oposición entre organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch, cuya especialista en África, Maria Burnett, consideraba hace unos días que “hay serias dudas” sobre su compromiso con los valores de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También han expresado su preocupación activistas LGTB, como el británico Peter Tatchell, que pidió al gobierno británico que usara su influencia para bloquear el nombramiento de Kutesa, y algunos políticos, como la senadora por Nueva York Kirsten Gillibrand, que ha considerado “inquietante” la noticia.

Pero tampoco ha existido mucha más resistencia al nombramiento oficial de Kutesa, al menos hasta ahora. Según The Advocate, el departamento de estado de Estados Unidos se muestra resignado ante la decisión adoptada por la Unión Africana, aunque continuará su presión sobre el gobierno de Uganda para que derogue su ley. Una petición en change.org contraria a la elección de Kutesa, por su parte, ha conseguido reunir por el momento algo más de 13.000 firmas.

La presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas es una posición básicamente representativa que carece de funciones ejecutivas. Debe distinguirse del cargo de secretario general de Naciones Unidas, la persona que se sitúa al frente de la organización (Ban Ki-moon, en la actualidad). Sin embargo, tiene un alto valor simbólico, y el hecho de que un personaje de la calaña de Kutesa la ocupe no es precisamente una buena señal.

Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , ,

Recordatorio

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