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Epifanía

Martes, 13 de febrero de 2024
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Del blog Nova Bella:

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Porque eso sí que lo se, existe un punto
todo él imán para absorber las glorias
nacidas milagrosas de aquél fuego,
tanto después de la primera brasa,
tanto después de olvidar el camino.

*

Ida Vitale

***

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La Epifanía muestra que no hay excepciones

Lunes, 8 de enero de 2024
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IMG_2264La Adoración de los Magos, por  Edward Burne-Jones (1904)

La “Epifanía”, como se llama la fiesta litúrgica de hoy, suele definirse como revelación, manifestación, realización. En las narraciones de la infancia de los evangelios, la Epifanía marca la importancia del hecho de que las naciones no judías, representadas por los Magos, reconozcan la presencia de Cristo como Redentor. La primera lectura y el pasaje del evangelio de hoy enfatizan esa dimensión de esta fiesta.

Pero la segunda lectura, de Efesios 3, enfatiza que también se revela un misterio más específico: “que los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio”. Desde esta perspectiva, esta fiesta nos recuerda que Dios ha venido al mundo para redimir no sólo a quienes se consideran elegidos, sino a quienes tradicionalmente fueron excluidos por quienes se consideran elegidos.

¿Suena familiar? Sí,

El año 2023 fue un año en el que esa lección comenzó a volverse más tangible y real en la Iglesia Católica, a medida que los líderes, en particular el Papa Francisco, enseñaron con la palabra y el ejemplo que las personas LGBTQ+ son “miembros del mismo cuerpo” que otros en nuestra comunidad de fe. A finales de año, The National Catholic Reporter editorializó que el año pasado se produjo un “movimiento extraordinario, aunque tentativo” con respecto a “cómo la Iglesia Católica incluye y ministra a sus miembros LGBTQ. En los últimos 12 meses han sucedido cosas que alguna vez habrían parecido obra de un novelista desconectado de la realidad”. (Para obtener más evidencia de este hecho, basta con mirar la lista de los diez mejores eventos católicos LGBTQ de 2023 de Bondings 2.0).

La última frase de la cita del editorial de NCR resonó en mis oídos cuando leí la línea de la lectura de Efesios de hoy, que hablaba de cómo una nueva comprensión del amor de Dios “no se dio a conocer a personas de otras generaciones como se ha revelado ahora”. Eso literalmente hizo que un escalofrío recorriera mi columna vertebral, al darme cuenta de lo increíblemente bendecido que soy (y todos nosotros) de vivir en una época en la que podemos ver que tales gracias se vuelven reales. Y estoy agradecido a todos nuestros antepasados que esperaron y trabajaron para que se produjera un año como el 2023.

La noticia culminante de un año tan maravilloso llegó justo antes de finales de diciembre, cuando el Vaticano anunció que los sacerdotes tenían permiso para bendecir a parejas del mismo sexo. Fiducia Supplicans, la declaración que concedió tal permiso, en realidad no se centró en las parejas del mismo sexo, sino en qué son las bendiciones en general y cómo deben administrarse. Aunque este documento provino del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), tenía las huellas del Papa Francisco por todas partes, especialmente el mensaje que ha estado enseñando desde que se convirtió en pontífice: que el amor de Dios es paratodos, todos, todos”, y que los ministros de la iglesia no deben negar a nadie el cuidado pastoral.

En efecto, lo que el Papa Francisco y el DDF han estado haciendo es mostrar lo que describe la carta a los Efesios: “la mayordomía de la gracia de Dios” fue dada a los líderes de la iglesia, no para protegerla y atesorarla, sino que fue dada para el “beneficio” de la gente.” En otras palabras, los líderes de la iglesia no deberían preocuparse por preservar las ideas e ideales de la iglesia, sino por compartir extravagantemente el amor de Dios de manera tangible y significativa con todas las personas, sin excepciones. La mejor manera de compartir ese amor es dando bendiciones a cualquiera que tenga suficiente hambre como para solicitarlo a la iglesia.

Así que hoy, mientras acercas las estatuas de los Reyes Magos de tu Belén al pesebre, tómate un momento para recordar que la fiesta de hoy no se trata sólo de nuestros viajes hacia Jesús, sino del viaje de Dios hacia todas las personas del mundo, especialmente aquellos que tienen tradicionalmente ha sido excluido.

—Francis DeBernardo, Ministerio New Ways, 7 de enero de

Fuente New Ways Ministry

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7.1.24. Epifania 2: Benedicto XVI: Teología de los reyes magos (adorar a niños y excluidos).

Domingo, 7 de enero de 2024
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IMG_2292Del blog de Xabier Pikaza:

Ayer (6.1: Epifanía) ofrecí, con U. Luz, exegeta suizo, una visión bíblica de la parábola/leyenda de los reyes magos (Mt 2). Hoy (7.1: Domingo de Epifanía) presento, la mejor interpretación teológica “tradicional” de ese pasaje, con J. Ratzinger (B.XVI),  La Infancia de Jesús (Planeta, Barcelona 2012).

No todos están de acuerdo con esa interpretación, pero ella ofrece una poderosa síntesis teológica, que ha de ser actualizada en sentido social: A Jesús niño se le adora sirviendo y abriendo vida para los niños perseguidos o amenazados.  

Conforme a la visión de Benedicto, los magos han sido y son los mejores teólogos del cristianismo, uniendo la sabiduría oriental con el pensamiento griego, vinculando los diversos planos  de la vida: mundo  (estrella), razonamiento (ciencia/filosofía) y contemplación religiosa vida).

BXVI ha sido un inmenso teólogo y así expongo aquí su visión teológica de la Epifanía. Dejo para una postal posterior (/3)  una visión centrípeta y centrífuga del mensaje de los magos, en la línea del Papa Francisco.

Introducción

Benedicto XVI ha querido presentarse en este libro como falible, en contra de la actitud de papas anteriores (como Pio XII) que estuvieron rodeados de un aura de infalibilidad constante. Por un momento, al escribir y presentar este libro,Benedicto no quiere actuar como Papa de la Iglesia universal sino como pensador y teólogo.

Benedicto ha recogido, en forma unitaria, algunos de sus recuerdos e interpretaciones mejores de la teología de los magos, desde la perspectiva de su formación de joven teólogo antes del Vaticano II (1962-1965), en clave de piedad, de apertura a los Padres de la Iglesia y simbolismo eclesial…

Desde antiguo, el relato de los Magos ha sido un campo propicio para la investigación y la imaginación, el simbolismo creador y el seco rigor científico, pues junta estrellas y magos, astrología y ciencia, realeza del niño y tragedia real. Benedicto XVI ha sabido interpretar ese relato recogiendo experiencias de su mundo eclesial  de Baviera y de su fe de niño y de adolescente germano que iba a arrodillarse ante el arca de los reyes de  Colonia (Renania)  donde los emperadores germanos, como pretendidos reyes supremos de la cristiandad, quisieron ser herederos de los magos, convertidos ya en Reyes del mundo).

Éstas son algunas posibles carencias de Benedicto:

‒ Benedicto XVI no sitúa el tema en la perspectiva de Mateo frente a Pablo: El mesianismo del Niño, frente al mesianismo de Jesús Mesías crucificado; la misión universal de Oriente, frente a la apertura de la Iglesia a partir de occidente; la búsqueda de un universalismo más ligado a la tradición judía, con lo que significa Babilonia en la creación y recreación del judaísmo…

No explora la experiencia específicamente religiosa de los magos, desde un fondo oriental y judío, f en clave de adoración del Niño que nace, no del Crucificado, como hace Pablo (como en Flp 2).

No ha precisado el sentido particular de la religión de los magos, que son más astrólogos que filósofos, y que buscan la armonía imaginada en el cielo de estrellas, más que la luz clara de los griegos. El Papa ha seguido buscando la ciencia y filosofía del helenismo, más que la sabiduría oriental (como puso de relieve en el discurso de Ratisbona).‒ No ha definido el tipo de ciencia y religión  que vincula a los magos de Oriente con el Rey de los judíos? Quizá debería haber comparado la religión de los magos con el realismo de Herodes, el rey semi-oriental que pacta con Roma para mantener por encima de todo el poder, la Real-Politik. Posiblemente, el Papa no ha querido (ni sabido) entrar en la gran crítica política que hallamos al fondo del pasaje. No sabe que el fondo un tipo de ciencia/religión ha caído en manos de la política

Significativamente, el Papa no ha destacado el tema de la Gebira, Madre del Rey Niño, un símbolo clave del Oriente y también del judaísmo, que se hará después esencial en la Iglesia… Por eso no encuentra explicación al hecho de que en el contexto de la adoración no aparezca José, sino sólo Jesús y su madre. En una postal anterior, propia del Adviento, he puesto de relieve el sentido de la Gebira (madre del rey), que el papa debería haber tenido cuenta. Es evidente que no ha leído las investigaciones recientes sobre el tema.

BENEDICTO XVI: LOS MAGOS DE ORIENTE

1. Cuadro histórico y geográfico de la narración

IMG_2291Difícilmente habrá otro relato bíblico que haya estimulado tanto la fantasía, pero también la investigación y la reflexión, como la historia de los «Magos» venidos de «Oriente», una narración que el evangelista Mateo pone inmediatamente después de haber hablado del nacimiento de Jesús: «Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos [astrólogos] de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”» (2,1s).

Con la mención del rey Herodes y el lugar del nacimiento, Belén, encontramos aquí primero una neta determinación del contexto histórico. Se indica un personaje bien conocido de la época y un lugar geográfico fácilmente reconocible. Pero en ambas referencias se ofrecen al mismo tiempo elementos de interpretación. Rudolf Pesch, en su pequeño libro Die matthäischen Weihnachtsgeschichten —los relatos de Navidad según Mateo, ha resaltado con énfasis el significado teológico de la figura de Herodes: «Así como al principio del Evangelio de la Navidad (Lc 2,1-21) se menciona al emperador romano Augusto, la narración de Mateo 2 comienza de modo análogo denominando a Herodes, “rey de los judíos”.

Belén es el pueblo natal del rey David. El significado teológico de aquel lugar se esclarecerá todavía con mayor nitidez en el curso de la narración mediante la respuesta que dan los escribas a Herodes acerca del lugar en el que debía nacer el Mesías. También podría comportar una intención teológica el que la localización geográfica se precise aún más, añadiendo «de Judá». En la bendición de Jacob, el patriarca dice a su hijo Judá de manera profética: «No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos» (Gn 49,10). En una narración que trata de la llegada del David definitivo, del recién nacido rey de los judíos que salvará a todos los pueblos, se ha de percibir de algún modo esta profecía como trasfondo.Junto con la bendición de Jacob hay que leer también una palabra atribuida en la Biblia al profeta pagano Balaán. Balaán es una figura histórica de la que hay una confirmación fuera de la Biblia.

n 1967 se descubrió en Transjordania, una inscripción en la que aparece Balaán, hijo de Beor, como «vidente» de divinidades autóctonas; un vidente al que se le atribuyen anuncios de fortuna y de calamidad (cf. Hans-Peter Müller, en lthk3, II, 457). La Biblia le presenta como un adivino al servicio del rey de Moab, que le pide una maldición contra Israel. Pero Dios mismo impide que Balaán lleve a efecto lo que pretende, de manera que el profeta, en vez de una maldición, anuncia una bendición para Israel. A pesar de ello, sigue siendo mal visto en la tradición bíblica, como instigador a la idolatría, y muere de una forma considerada como punitiva (cf. Nm 31,8; Jos 13,22). Por eso adquiere más importancia aún la promesa de salvación que se le atribuye a él, no judío y siervo de otros dioses; su promesa era conocida también fuera de Israel. «Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto: Avanza una estrella de Jacob, y surge un cetro de Israel…» (Nm 24,17).

¿Quiénes eran los «Magos»?Pero ahora es preciso preguntarse ante todo: ¿Qué clase de hombres eran esos que Mateo describe como «Magos» venidos de «Oriente»? El término «magos» (mágoi) tiene una considerable gama de significados en las diversas fuentes, que se extiende desde una acepción muy positiva hasta un significado muy negativo.

IMG_2293La primera de las cuatro acepciones principales designa como «magos» a los pertenecientes a la casta sacerdotal persa. En la cultura helenista eran considerados como «representantes de una religión auténtica»; pero se sostenía al mismo tiempo que sus ideas religiosas estaban «fuertemente influenciadas por el pensamiento filosófico», hasta el punto de que se presenta con frecuencia a los filósofos griegos como adeptos suyos (cf. Delling, Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament, IV, p. 360). Quizá haya en esta opinión un cierto núcleo de verdad no bien definido; después de todo, también Aristóteles había hablado del trabajo filosófico de los magos (cf. ibíd.).

Los otros significados mencionados por Gerhard Delling designan a los dotados de saberes y poderes sobrenaturales, y también a los brujos. Y, finalmente, a los embaucadores y seductores. En los Hechos de los Apóstoles encontramos este último significado: Pablo califica a un mago llamado Barjesús «hijo del diablo, enemigo de toda justicia» (13,10), manteniéndolo así a raya.

Los diversos significados del término «mago» que encontramos aquí hacen ver también la ambivalencia de la dimensión religiosa en cuanto tal. La religiosidad puede ser un camino hacia el verdadero conocimiento, un camino hacia Jesucristo. Pero cuando ante la presencia de Cristo no se abre a él, y se pone contra el único Dios y Salvador, se vuelve demoníaca y destructiva.

Qué tipo de hombres eran aquellos que se pusieron en camino hacia el rey. Tal vez fueran astrónomos, pero no a todos los que eran capaces de calcular la conjunción de los planetas, y la veían, les vino la idea de un rey en Judá, que tenía importancia también para ellos. Para que la estrella pudiera convertirse en un mensaje, debía haber circulado un vaticinio como el del mensaje de Balaán. Sabemos por Tácito y Suetonio que en aquellos tiempos bullían en el ambiente expectativas según las cuales surgiría en Judá el dominador del mundo, una expectación que Flavio Josefo interpreta como referida a Vespasiano, con el resultado de que éste pasó a gozar de su favor (cf. De bello Iud., III, 399-408). Leer más…

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Bendición para el día de la Epifanía.

Sábado, 6 de enero de 2024
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(Fotografía de Bernard Faucon)

Bendición para el día de la Epifanía.

Que vuestros anhelos y proyectos
tomen forma y se hagan realidad
en todos los caminos y puntos de encuentro
que recorráis siguiendo su estrella.

Que las palabras de todos los seres vivos
reposen serenamente, como rocío mañanero,
en vuestras cálidas y acogedoras entrañas,
y germinen, florezcan y den un fruto verdadero.

Que el diálogo sea herramienta de fraternidad
que os clarifique, serene y traiga la sabiduría;
que sepáis escuchar a sabios e ignorantes,
para no caer en las redes de los nuevos Herodes.

Que disfrutéis de la sinfonía de la creación entera,
de la música de las plantas y de toda la naturaleza,
del canto de las aves, insectos y demás animales,
y de la furia y el murmullo del mar y del viento.

Que gustéis el clamor de los que no tienen voz,
el silencio de quienes aprenden a no hablar,
la paz de quienes luchan por la justicia y hermandad
y la grandeza de las cosas gratuitas y pequeñas.

Que la palabra de Dios irrumpa en vuestra vida
como buena noticia, alegre y gratuita,
para que podáis escuchar, ver, percibir,
oler y gustar todo lo bueno que os rodea.

Y que el Dios que se ha manifestado
como Palabra, Voz, Silencio y Mensaje,
Prosa y Poesía, Canto, Música y Entrega,
os proteja y cuide hoy, y cada día.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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“Nuestra incapacidad para adorar”. Epifanía del Señor – B (Mateo 2,1-12)

Sábado, 6 de enero de 2024
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epifania6-1024x785El hombre actual ha quedado en gran medida atrofiado para descubrir a Dios. No es que sea ateo. Es que se ha hecho «incapaz de Dios». Cuando un hombre o una mujer solo busca o conoce el amor bajo formas decadentes, cuando su vida está movida exclusivamente por intereses egoístas de beneficio o ganancia, algo se seca en su corazón.

Muchos viven hoy un estilo de vida que los abruma y empobrece. Envejecidos prematuramente, endurecidos por dentro, sin capacidad de abrirse a Dios por ningún resquicio de su existencia, caminan por la vida sin la compañía interior de nadie.

El teólogo Alfred Delp, ejecutado por los nazis, veía en este «endurecimiento interior» el mayor peligro para el hombre moderno: «Así el hombre deja de alzar hacia las estrellas las manos de su ser. La incapacidad del hombre actual para adorar, amar y venerar tiene su causa en su desmedida ambición y en el endurecimiento de su existencia».

Esta incapacidad para adorar a Dios se ha apoderado también de muchos creyentes, que solo buscan un «Dios útil». Solo les interesa un Dios que sirva para sus proyectos individualistas. Dios queda así convertido en un «artículo de consumo» del que disponer según nuestras conveniencias e intereses. Pero Dios es otra cosa. Dios es Amor infinito, encarnado en nuestra propia existencia. Y, ante ese Dios, lo primero es la adoración, el júbilo, la acción de gracias.

Cuando se olvida esto, el cristianismo corre el peligro de convertirse en un esfuerzo gigantesco de humanización, y la Iglesia en una institución siempre tensa, siempre agobiada, siempre con la sensación de no lograr el éxito moral por el que lucha y se esfuerza.

Sin embargo, la fe cristiana es, antes que nada, descubrimiento de la bondad de Dios, experiencia agradecida de que solo él salva: el gesto de los magos ante el Niño de Belén expresa la actitud primera de todo creyente ante Dios hecho hombre.

Dios existe. Está ahí, en el fondo de nuestra vida. Somos acogidos por él. No estamos perdidos en medio del universo. Podemos vivir con confianza. Ante un Dios del que solo sabemos que es Amor no cabe sino el gozo, la adoración y la acción de gracias. Por eso, «cuando un cristiano piensa que ya ni siquiera es capaz de orar, debería tener al menos alegría» (Ladislao Boros).

José Antonio Pagola

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”Venimos de Oriente para adorar al Rey”. Domingo 6 de enero de 2023

Sábado, 6 de enero de 2024
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08-epifania (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti.
Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.
Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey

Hoy la Iglesia católica celebra con gozo desbordante la fiesta de los reyes magos. Litúrgicamente se denomina “epifanía”que significa manifestación de la salvación de Dios. Con esta fiesta vamos concluyendo el ciclo de navidad que nos permitirá contemplar a Jesús pequeño, humilde y pobre… niño que, a su vez, revela la grandeza del amor de Dios.

El profeta Isaías exalta la grandeza de la ciudad de Jerusalén porque se convertirá en luz para todos los pueblos. Es la luz para toda la humanidad, es la esperanza para los pobres. La oscuridad de la injusticia y la violencia, la opresión y la marginación será vencida definitivamente por la presencia luminosa de Dios manifestada en el niño de Belén. El salmo 71 también canta las maravillas que hace Dios en medio de su pueblo. Manifiesta la esperanza que todos los reyes y poderosos se abajen y se postren ante la pequeñez y la humildad. Los motivos de la alabanza es la justicia de Dios que derrota a los opresores y defiende a los pobres y oprimidos. La justicia de Dios a favor de lo empobrecidos y excluidos de todos los tiempos se hace motivo de regocijo y alabanza para el salmista.

 La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (Tercer Isaías) corresponde a la restauración, es decir, al regreso a Jerusalén de los exiliados en Babilonia, regreso a la gran ciudad de Dios. Cuando este grupo de exiliados llegó a Israel encontró sus ciudades destruidas, sus campos abandonados o apropiados por otras familias, las murallas derruidas y el templo, el lugar donde Yahvé habitaba, incendiado. Esta dramática realidad los desanimó completamente, centrando sus esperanzas y sus motivaciones únicamente en la reconstrucción de sus viviendas y sus campos, dejando de lado la restauración del templo y, con ello, la confianza en la venida gloriosa de Yahvé, quien traería para Israel la salvación plena en la misma historia. Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, por ello Jerusalén será una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra.

En la carta de Pablo a la comunidad de Éfeso hace caer en cuenta a todos los creyentes que las promesas hechas al pueblo de la ley y la alianza ahora se extienden a los gentiles, es decir, a toda la humanidad. De tal manera que la salvación no será propiedad exclusiva de un pueblo sino de todos los pueblos, del gran pueblo de Dios, es decir, de todos los seres humanos que se abren a la buena noticia de la salvación.

Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

Dos actitudes totalmente opuestas se reflejan en el relato de la visita de los reyes, sabios o magos de oriente que presenta el evangelista Mateo. Más allá de si es o no es un acontecimiento histórico, lo hermoso de este texto es hacer ver al lector cómo el corazón de los poderosos de Israel se cierra ante la presencia de la pequeñez del niño de Belén. En cambio los gentiles, los paganos o extranjeros se abajan de su realeza para reconocer en la pobreza, humildad y pequeñez de aquel niño la revelación de la propuesta salvífica de Dios ofrecida a toda la humanidad que le busca con sincero corazón. ¿En qué personas y situaciones de la vida reconoces a Jesús?

El evangelio que leemos hoy, en la Fiesta de la «Epi-fanía», confirma este carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato simbólico, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista insiste en nombrar con exactitud el lugar donde nació Jesús y en confirmar, a través del Antiguo Testamento, que con su presencia en la historia se da cumplimiento a las palabras de los profetas. Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de Oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del evangelio a los paganos y su vinculación a la comunidad cristiana. La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas, que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.

En un tiempo como el que vivimos, marcado radicalmente por el pluralismo religioso, y marcado también, crecientemente, por la teología del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado profundamente. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de proselitismo, de «convertir al cristianismo» a los «gentiles», y la «universalidad cristiana» era entendida desde la centralidad del cristianismo: éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, la religión-destino de la humanidad. Todos los pueblos (universalidad) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos… Tarde o temprano el mundo llegaría a su destino: a ser «un sólo rebaño, con un solo pastor»…

Hoy todo esto ha cambiado, aunque muchos cristianos (incluidos muchos de sus pastores) todavía siguen en la visión tradicional. Buen día hoy, pues, para presentar estos desafíos y para profundizarlos. No desaprovechemos la oportunidad para actualizar también personalmente nuestra visión en estos temas. En la RELaT (servicioskoinonia.org/relat) hay muchos materiales para estudiar el tema, así como para debatirlo en grupos de estudio o de catequesis.

En el Nuevo Testamento, además de Juan 7,42, encontramos referencias a Belén en las narraciones de Mateo 2 y Lucas 2 acerca del nacimiento del Salvador en la ciudad de David. La tradición de que el Mesías debía nacer en Belén tiene su base en el texto de Miqueas 5,2, donde se señala que de Belén Efrata debía salir quien gobernaría Israel y sería pastor del pueblo. Hoy ya sabemos que Jesús nació probablemente en Nazaret, y que la afirmación de que nació en Belén es una afirmación con intenció teológica.

El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemático, astrónomo y astrólogo. Estas dos últimas disciplinas eran una misma en la antigüedad, por lo que con ambas se podía estudiar el destino y designio de las personas. Es decir, los «reyes magos» no fueron ni reyes ni magos en el sentido actual de estas palabras; habrían sido astrólogos o estudiosos del cielo. Fue el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) quien aseguró que los magos serían reyes y que procederían de Oriente. En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia vieron simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo. Leer más…

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Epifanía 1. “Reyes” magos, luminosa parábola (=leyenda) evangélica (U. Luz)

Sábado, 6 de enero de 2024
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Adoracion_Reyes_Magos_Hugo_Van_der_GoesDel blog de Xabier Pikaza:

La fiesta de la Navidad, que acabamos de celebrar, ha sido entendida  por la iglesia como “epifanía” o revelación de Dios, que nace en la historia de los hombres, para iluminar su vida y abrir en ella un camino de salvación divina o resurrección.

Esta fiesta de la epifanía de Dios en el nacimiento de Jesús ha sido y sigue siendo fundamental en el oriente cristiano, anterior a la Navidad, de manera que en sentido estricto Dios “nace” el 6 de enero más que el 25 de diciembre. Por eso, teniendo en el fondo ese interesantísimo “detalle” quiero presentar en RD y FB tres postales complementarias sobre la epifanía: (1) Un estudio histórico-crítico con U. Luz. (2) Un análisis teológico con Joseph Ratzinger/BXVI. (3) Una propuesta pastoral, de tipo propio.

LUMINOSA “LEYENDA” TEOLÓGICA (U. LUZ)

 Ulrich Luz, exegeta protestante de Suiza (*1938) es autor del estudio más denso e influyente sobre Mateo en la segunda mitad del siglo XX. Siguiendo en parte sus huellas, escribí yo mismo un extenso comentario a Mateo. Más que seguir mi comentario, que el lector de RD y FB puede tener a mano, pues normalmente lo cito en mis postales, quiero seguir aquí el luminoso comentario de Luz que interpreta el relato de los magos (Mt 2) como parábola o leyenda teológica, que sirve para entender el sentido del nacimiento de Jesús y para fundar la misión cristiana, en un contexto política y religiosamente conflictivo, en un contexto de apertura de la Iglesia al paganismo (y del paganismo a la Iglesia) desde una perspectiva oriental (persa), Este relato de los magos es una parábola/leyenda, propia de Mateo (con su estilo y sus preocupaciones pastorales).

Como protestante,, U. Luz ha destacado el carácter personal de la estrella (cada creyente tiene la suya), más que su carácter histórico y comunitario, y tampoco ha destacado la importancia de la figura de la Madre de Jesús como Gebirá, Iniciadora mesiánica

Como hombre de fe, U. Luz ha puesto de relieve el carácter “espiritual” de los dones de los magos. Como buen suizo, no ha entrado en las implicaciones económicas y sociales del tema, pues eso complicaría su propuesta.

Texto:

1 Nacido Jesús en Belén de Judá, en tiempo del rey Herodes, llegaron unos magos de oriente a Jerusalén 2 y dijeron: «¿Dónde está el recién nacido rey de los judíos? Porque hemos visto salir su estrella y hemos venido a adorarle». 3 Cuando el rey Herodes oyó esto, se sobresaltó, y con él toda Jerusalén. 4 Y convocó a todos los sumos sacerdotes y letrados del pueblo y se informó por ellos del lugar donde había de nacer el Mesías. 5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judá; porque así está escrito por los profetas:

6 ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, en modo alguno eres el menor entre los principales clanes de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será pastor de mi pueblo, Israel’.

7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y se informó cuidadosamente acerca del tiempo de la aparición de la estrella, 8 los envió a Belén y dijo: «Id y averiguad exactamente qué hay de ese niño. Si lo encontráis, notificádmelo para que yo también vaya a adorarlo». 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino. Y he aquí que la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella sintieron mucha alegría. 11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre. Y postrándose, le adoraron y abrieron sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. 12 Y avisados en sueños de que no volvieran donde Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Redacción y tradición. Históricamente estos  “reyes” magos no existieron

Esta parábola está muy elaborada por Mateo. Rara vez contiene un lenguaje no mateano.  Debemos suponer que él mismo la ha compuesto, y que no tiene un fondo histórico anterior.  Por eso, hay que decir, que históricamente los reyes magos no existieron, como los niños aprenden a los 5 ó 6 años. Los magos son los padres o iniciadores de los niños a lavida y a la ve. Los magos tenemos que ser nosotros.

Temas y analogías en la historia de las religiones

Mateo a “inventado” esta parábola de los magos, pero no la inventado de la nada, sino  recreando y adaptando poderosas y hermosas leyendas o parábolas de la historia anterior.

De los relatos afines sobre el niño rey, la haggadá de Moisés es la más próxima a nuestro relato y al texto de Mt 2, 13-23: los magos (TgJ a Ex 1, 15; ExR 1, 18 a Ex 1, 22) o los letrados (F. Josefo, Ant., 2, 205) anuncian al Faraón el nacimiento de Moisés; el Faraón se sobresalta (F. Josefo, Ant., 2, 206) y planea la matanza de niños. Las tradiciones mosaicas fecundaron probablemente nuestro relato… pero el texto de Mateo recibe también otros influjos.  

La estrella proviene de tradiciones más cercanas a Grecia y Roma.  En fuentes helenísticas se habla de un cometa en el nacimiento de Mitrídates y en el episodio de Nerón que cuenta Suetonio. También se habla de cometas u otros fenómenos luminosos en el nacimiento de dioses. En monedas de Alejandro, de los diadocos, de César, de Augusto, pero también de Alejandro Janeo y de Herodes, se encuentra una estrella como símbolo del rey.

Aparte de eso, está difundida la idea de que cada persona tiene su estrella, la gente rica una estrella brillante y los demás deslucida, que aparece con el nacimiento y se extingue con la muerte. En esta idea se basa la astrología popular de aquella época.

Más ardua es la cuestión de si hay que pensar en la profecía de Balaán sobre la estrella de Jacob (Nm 24, 17). La interpretación mesiánica de este pasaje fue muy frecuente. También en el relato de Balaán un profeta pagano frustra los planes de un rey malo al anunciar que Dios está con Israel (Nm 23, 21) y que en Israel surge un soberano. En tradiciones posteriores Balaán es caracterizado como mago. La historia de la exégesis muestra que los lectores cristianos pensaron en Balaán. Por otra parte, la estrella no se identifica con el Mesías, como en la exégesis de Nm 24, 17. Pero, la estrella de los magos de Mateo es una estrella subversiva (va en contra del rey Herodes, va a favor del niño opuesto a Herodes).

Historicidad.

Nuestro relato es una leyenda escueta y sobria que no sigue las leyes de la verosimilitud histórica. Esto lo muestran las preguntas desesperadas de los exegetas: ¿Por qué Herodes no agregó al menos un espía a los magos? ¿Cómo pudo todo el pueblo de Jerusalén y los letrados sobresaltarse junto con el odiado rey Herodes por la llegada del Mesías? Tampoco se describe la estrella de un modo realista, es decir, plausible a nivel astronómico.

En la abundante literatura astronómica sobre nuestro texto aparecen en primer plano tres posibilidades de explicación:

  • Una supernova, de la que no existen documentos de aquella época.
  • Un cometa. Pero el cometa Halley, el más mencionado, del año 12/11 a.C. llegó demasiado pronto para el nacimiento de Jesús. Más en serio hay que tomar un cometa (¿o una nova?) atestiguada por astrónomos chinos para el año 5-4 a.C..
  • La conjunción de Júpiter y Saturno, que se produjo tres veces el año 7-6 a.C. Llamó la atención y fue predicha por astrónomos babilónicos. No encajaba mal en nuestro relato, porque Júpiter es el astro de los reyes, y Saturno, como astro del sábado, fue considerado a veces como estrella de los judíos.

Hay que decir que todos esos intentos aportan muy poco a la explicación de nuestro relato. Mateo quiso describir una estrella milagrosa que apareció en oriente, precedió a los magos camino de Jerusalén y de Belén (de norte a sur) y se detuvo encima de la casa donde se encontraba el niño. Áster significa filológicamente una estrella concreta, no un grupo de estrellas (= astron). En las conjunciones de Júpiter y Saturno de los años 7-6 a.C., los dos planetas nunca se aproximaron lo bastante para verlos como un solo astro. Todo esto no excluye, obviamente, que el recuerdo de alguna aparición astral llamativa en la época del nacimiento de Jesús pudiera perdurar en la memoria de la comunidad.

La historicidad de la estrella queda descartada, en fin, por el hecho de que Lucas nada sabe al respecto; además, el episodio de los magos no podría encajar en el relato lucano del nacimiento. Parece que tampoco los padres de Jesús saben nada de los acontecimientos prodigiosos de su nacimiento (Mc 3, 31-35). No se detecta, en suma, un núcleo histórico; en cambio, las numerosas tradiciones paralelas en la historia de las religiones hacen más comprensible la elaboración del relato. Resumiendo: este relato no posee, a mi juicio, un núcleo histórico.

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Fiesta de la Epifanía del Señor. Ciclo B

Sábado, 6 de enero de 2024
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9FA81411-5090-454E-B9B3-E254B0896C3DDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El autor del primer evangelio, Mateo, que probablemente reside en Antioquía de Siria, lleva años viviendo una experiencia muy especial: aunque Jesús fue judío, la mayoría de los judíos no lo aceptan como Mesías, mientras que cada vez es mayor el número de paganos que se incorporan a la comunidad cristiana. Algunos podrían interpretar este extraño hecho de forma puramente humana: los paganos que se convierten son personas piadosas, muy vinculadas a la sinagoga judía, pero no se animan a dar el paso definitivo de la circuncisión; los cristianos, en cambio, no les exigen circuncidarse para incorporarse a la iglesia.

Mateo prefiere interpretar este hecho como una revelación de Dios a los paganos. Para expresarlo, se le ocurre una idea genial: anticipar esa revelación a la infancia de Jesús, usando un relato que no debemos interpretar históricamente, sino como el primer cuento de Navidad. Un cuento precioso y de gran hondura teológica. Y que nadie se escandalice de esto. Las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano son también cuentecitos, pero han cambiado más vidas que infinidad de historias reales.

La estrella

Los antiguos estaban convencidos de que el nacimiento de un gran personaje, o un cambio importante en el mundo, era anunciado por la aparición de una estrella. Sin necesidad de recurrir a lo que pensasen otros pueblos, la Biblia anuncia que saldrá la estrella de Jacob como símbolo de su poder (Números 24,17). Este pasaje era relacionado con la aparición del Mesías.

Los buenos: los magos

De acuerdo con lo anterior, nadie en Israel se habría extrañado de que una estrella anunciase el nacimiento del Mesías. La originalidad de Mateo radica en que la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías se deja ver lejos de Judá. Pero la gente normal no se pasa las noches mirando al cielo, ni entiende mucho de astronomía. ¿Quién podrá distinguirla? Unos astrónomos de la época, los magos de oriente.

La palabra “mago” se aplicaba en el siglo I a personajes muy distin­tos: a los sacerdotes persas, a quienes tenían poderes sobrenaturales, a propagandis­tas de religiones nuevas, y a charlatanes. En nuestro texto se refiere a astrólogos de oriente, con conocimientos profundos de la historia judía. No son reyes. Este dato pertenece a la leyenda posterior, como luego veremos.

Los malos: Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas

La narración, muy sencilla, es una auténtica joya literaria. El arran­que, para un lector judío, resulta dramático. “Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes”. Cuando Mateo escribe su evangelio han pasado ya unos ochenta años desde la muerte de este rey. Pero sigue vivo en el recuerdo de los judíos por sus construcciones, su miedo y su crueldad. Es un caso patológico de apego al poder y miedo a perderlo, que le llevó incluso a asesi­nar a sus hijos y a su esposa Mariamne. Si se entera del nacimiento de Jesús, ¿cómo reaccionará ante este competidor? Si se entera, lo mata.

Un cortocircuito providencial

Y se va a enterar de la manera más inesperada, no por delación de la policía secreta, sino por unos personajes inocentes. Mt escribe con asombrosa habili­dad narrativa. No nos presenta a los magos cuando están en Oriente, observando el cielo y las estre­llas. Omite su descubrimiento y su largo viaje.

La estrella podría haberlos guiado directamente a Belén, pero entonces no se advertiría el contraste entre los magos y las autoridades políticas y religiosas judías. La solución es fácil. La estrella desaparece en el momento más inoportuno, cuando sólo faltan nueve kilómetros para llegar, y los magos se ven obligados a entrar en Jerusalén.

Nada más llegar formulan, con toda ingenuidad, la pregunta más compromete­do­ra: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. Una bomba para Herodes.

El contraste

Y así nace la escena central, importantísima para Mt: el sobresalto de Herodes y la consulta a sacerdotes y escribas. La respuesta es inmediata: “En Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas”. Herodes informa a los magos y éstos parten. Pero van solos. Esto es lo que Mt quiere subrayar. Entre las autori­dades políticas y religiosas judías nadie se preocupa por rendir homenaje a Jesús. Conocen la Biblia, saben las respuestas a todos los proble­mas divinos, pero carecen de fe. Mientras los magos han realizado un largo e incómodo viaje, ellos son incapa­ces de dar un paseo de nueve kilómetros. El Mesías es rechazado desde el principio por su propio pueblo, anunciando lo que ocurrirá años más tarde.

Los magos no se extrañan ni desaniman. Emprenden el camino, y la reapari­ción de la estrella los llena de alegría. Llegan a la casa, rinden homenaje y ofrecen sus dones. Estos regalos se han interpretado desde antiguo de manera simbólica: realeza (oro), divinidad (incienso), sepultura (mirra). Es probable que Mt piense sólo en ofrendas de gran valor dentro del antiguo Oriente. Un sueño impide que caigan en la trampa de Herodes.

Los Reyes magos no son los padres, somos nosotros

A alguno quizá le resulte una interpretación muy racionalista del episodio y puede sentirse como el niño que se entera de que los reyes magos no existen. Podemos sentir pena, pero hay que aceptar la realidad. De todos modos, quien lo desee puede interpretar el relato históricamente, con la condición de que no pierda de vista el sentido teológico de Mt. Desde el primer momento, el Mesías fue rechazado por gran parte de su pueblo y aceptado por los paganos. La comunidad no debe extrañarse de que las autoridades judías la sigan rechazando, mientras los paganos se convierten.

El contraste entre la primera lectura y el evangelio

La liturgia parece ver en el relato de los magos el cumplimiento de lo anunciado en el libro de Isaías (Is 60,1-6).

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;

la gloria del Señor amanece sobre ti!

Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos,

pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.

Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti;

tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría;

tu corazón se asombrará, se ensanchará,

cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar

y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos,

de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro,

y proclamando las alabanzas del Señor.

            Sin embargo, la relación es de contraste. En Isaías, la protagonista es Jerusalén, la gloria de Dios resplandece sobre ella y los pueblos paganos le traen a sus hijos, los judíos desterrados, la inundan con sus riquezas, su incienso y su oro. En el evangelio, Jerusalén no es la protagonista; la gloria de Dios, el Mesías, se revela en Belén, y es a ella adonde terminan encaminándose los magos. Jerusalén es simple lugar de paso, y lugar de residencia de la oposición al Mesías: de Herodes, que desea matarlo, y de los escribas y sacerdotes, que se desinteresan de él.

Alegría, adoración y regalo

Nosotros, descendientes de los pueblos paganos, debemos imitar el ejemplo de los magos: inmensa alegría al ver la estrella, adoración al niño, regalos. Alegría, regalos y niños son típicos del 6 de enero. Pero Mateo piensa en un niño distinto, al que debemos adorar y ofrecernos, llenos de alegría.

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06 Enero. Epifanía del Señor. Ciclo B.

Sábado, 6 de enero de 2024
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“¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir en Oriente su estrella, y venimos a adorarle.”

(Mt 2,1-12)

Hoy recordamos la visita de unos sabios extranjeros a Jesús acabado de nacer. La historia es como un juego de reyes muy diferentes entre ellos: en primer lugar, para entrar en el espíritu del Evangelio, podemos olvidarnos de todas las ideas sobre Melchor, Gaspar y Baltasar que pueblan nuestro imaginario. El segundo rey es Herodes, el rey de Judea. Y el tercer rey es Jesús, el Mesías judío que ya desde el comienzo atrae a gente de otras naciones.

En la escena, los sabios son quienes van de acá para allá. Vienen de lejos siguiendo una estrella que les ha de llevar hasta el rey de los judíos, a pesar de que ellos no lo son. Mirándoles sentimos el sabor que nos dejan las personas libres: lo que les guía es una estrella del cielo, están en movimiento, les llena la alegría. Van sin expectativas, prejuicios ni intereses, saben reconocer a Jesús. Y, lo más importante saben adorarle.

Esto es lo que la liturgia nos invita a hacer en este tiempo: como los sabios, ponernos delante de Jesús vacías de nosotras mismas, sin pedir, sin querer comprender, sin esperar nada. Solo permanecer en silencio.

La actitud de Herodes es completamente diferente. Quiere saber dónde está el Mesías, pero tiene miedo. Teme por su propio poder. Pretende encontrar a Jesús sin moverse de su palacio. Ahora diríamos que convoca a los expertos y quiere pruebas y evidencias científicas de lo que está sucediendo fuera de su control. Actúa con secretismo y engaño, con cálculo e interés.

Y Jesús, tan pequeñín, ya mueve a tanta gente. Este tiempo nos ayuda tal vez a acercarnos a él con más sencillez, confianza, silencio. Cuando crece, a veces sentimos que no le comprendemos, que le pedimos demasiado y hacemos demasiado poco, que no tenemos ganas de acercarnos a él por miedo a que la vida se nos complique más de lo que ya está… Hoy se nos regala una buena ocasión para estar, para poner el corazón, sin más propósito, delante del Señor de nuestra vida.

Oración

Padre, que tu Santa Ruah nos vaya transformando en personas sabias y libres, capaces de cruzar oasis y desiertos buscando a tu Hijo en nuestro mundo y adorarle.

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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Dios es el sol que nunca podremos ver, pero su claridad está en todo.

Sábado, 6 de enero de 2024
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1_epifaniaEPIFANIA (B)

Mt 2,1-12

Es la fiesta más antigua que se conoce. Fue la única fiesta de Navidad que se celebró en toda la Iglesia, hasta que en Occidente se empezó a celebrar el 25 de diciembre la Natividad. La palabra “Epifanía” significa en griego “manifestaciones“, sobre todo la primera claridad de la mañana, antes de verse el sol. Siguió celebrándose la fiesta de Epifanía, pero con otros significados. Durante mucho tiempo se celebraban en ella tres “epifanías”: la adoración de los Magos, el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. El 6 de enero se celebraba en Roma el triple triunfo de Augusto César.

Empezábamos el tiempo de Navidad con un relato del evangelista Lucas que hablaba de pastores, ángeles y el niño en el pesebre. Hoy terminamos con otro relato de Mt sobre unos magos que vienen a adorar a Jesús. En esta “historia” está recogida la tradición del AT y la experiencia de los primeros cristianos. Se intenta expresar una cristología ya avanzada. Debemos recordar que el título de Rey no se le dio a Jesús hasta después de su muerte. Debemos tener presente que los tres títulos que en el relato se sobreentienden (Rey, Hijo de Dios y Mesías) se implican unos en otros.

La apertura a los paganos fue un salto cualitativo en la manera que tenía el pueblo judío de interpretar sus relaciones con Dios. Este cambio de perspectiva no se llevó a cabo sin traumas. Los escritos del NT dejan bien claro que solo se consiguió después de muchas discusiones y mucha reflexión. No nos debe extrañar esta dificultad. Los judíos se consideraban el pueblo elegido. Creían que Dios había hecho por ellos prodigios que no había hecho con ningún otro pueblo. Todavía nos cuesta mucho aceptar que Dios no puede tener privilegios con nadie, sea persona, pueblo o religión.

La universalidad del mensaje es el tema de las tres lecturas. Todas nos hablan de una novedad en la relación de Dios con los hombres. Dios se manifiesta siempre a todos, aunque solo le descubre el que le busca. La originalidad de la experiencia religiosa del pueblo judío no es obra de una persona sino de un pueblo, capaz de interpretar los acontecimientos como manifestación del amor de Dios hacia ellos. En realidad, Dios no puede hacer por uno lo que no hace por otro. Dios es AMOR absoluto. El amor es su esencia, no una cualidad, que podría tener o no tener, como en nosotros.

Dios constantemente se está manifestan­do en su creación, para todo aquel que está atento. Esa atención no se refiere a los sentidos sino al ser. Muchas veces os he dicho que Dios no actúa desde fuera como las causas segundas, sino desde el ser de cada criatura y acomodándose a su manera de ser; por lo tanto, será inútil todo intento de percibir esas acciones con nuestros sentidos o con nuestra razón. Para descubrir a Dios hay que desplegar una especial atención, dirigida al centro de nuestro ser.

El relato de los Magos va en esta dirección. Ellos descubrie­ron la estrella, porque se dedicaban a escudriñar el cielo; fueron capaces de levantar los ojos de la tierra. A pesar de estar lejos vieron la estrella; la inmensa mayoría de los que estaban alrededor del recién nacido, ni se enteraron. Nuestra religiosidad no consigue su objetivo, porque nos empeñamos en encontrar a Dios donde no está. Porque nos empeñamos en descubrir, no a Dios, sino al ídolo que nos hemos fabricado.

Dios no está en los fenómenos que percibimos por los sentidos. Mejor dicho, Dios está en todos los fenómenos, aunque no de manera especial en los que percibimos como maravillosos. Nosotros nos empeñamos en descubrirlo solo en lo extraordina­rio, pero Dios se manifiesta exactamente igual en los acontecimientos más sencillos y cotidianos. Hay que aprender a descubrir esa presencia. En la fragancia de una flor, en una puesta de sol, en la sonrisa de un niño, en el sufrimiento de un enfermo.

La experiencia de los místicos los llevó a llamar a Dios siempre el escondido. S. Juan de la Cruz: A donde te escondiste, Amado y me dejaste con gemido. Como el ciervo huiste, habiéndome herido. Salí tras ti clamando y eres ido. Y el místico sufí persa Edwin Rumi dice: Calla mi labio carnal. Habla en mi interior la calma, voz sonora de mi alma, que es el alma de otra Alma eterna y universal. ¿Dónde tu rostro reposa, Alma que a mi alma da vida? Nacen sin cesar las cosas, mil y mil veces ansiosas de ver tu faz escondida. Y Pascal: Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa.

Me preocupa que los católicos estemos convencidos de que no hay nada que aprender sobre Dios, porque ya lo sabemos todo. Sea en cuanto a las verdades, sea en cuanto a las normas morales, sea en cuanto a las celebraciones litúrgicas, el hecho de que no haya capacidad de innovación, es la mejor prueba de que estamos en una religión sin vivencia, en una religión muerta. Dios se manifiesta siempre como absoluta novedad. Si encontramos dos veces el mismo dios, podemos estar seguros de que es un ídolo.

La clave de esta celebración es la universalidad del mensaje. En Navidad veíamos a Dios encarnado. Hoy celebramos a Dios manifestado a todos y en todo; es decir, se está siempre manifestando y se manifiesta en todo lo creado. Esto no lo hemos asumido del todo, los cristianos. Seguimos creyéndonos unos privilegiados por conocer a Jesús. Seguimos lamentando la situación de los que no creen en él, porque no podrán participar de su salvación. Desde el Vaticano II, hemos avanzado mucho en la verdadera dirección, pero no hemos dado el paso definitivo.

Hoy debíamos tener muy claro que Jesús no vino a fundar una religión frente a la religión judía; ni una Iglesia frente a otras Iglesias. Jesús predicó el Reino de Dios. Jesús nos trajo un evangelio (buena noticia) para todas las religiones, para todas las Iglesias, para todos los pueblos, para todos los seres humanos. Nuestra religión tiene que estar abierta a esa buena noticia. No somos los únicos portadores de esa noticia.

Es curioso que el término “católica” que significa universal, haya terminado significando solamente una parte de los seguidores de Jesús. Claro que el término universal se puede entender de dos maneras. Universal porque todos pertenezcan a ella; universal por el objetivo de nuestra preocupación y nuestra entrega. Para mí, este segundo aspecto sería más evangélico que el primero. Que la preocupación, el cariño, -en una palabra, el amor- fueran todos los seres humanos sin excepción.

El relato era un mito ancestral muy común en otras culturas. Aunque sea un mito, fue muy bien traído a colación por los cristianos. La aparición de una nueva estrella era el signo más común de la singularidad de un personaje. Para los primeros cristianos no podía haber orto más importante que Jesús a quien ya consideraban divino.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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¿Magia?

Sábado, 6 de enero de 2024
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Jesús nació en Belén de Judea en tiempo del rey Herodes*. Unos magos que venían de Oriente* se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Es que vimos su estrella en el Oriente* y hemos venido a adorarlo”. (Mt 2, 1-12)

Desde primeros de diciembre todos los medios publicitarios hacen resonar mensajes sobre las fiestas que se aproximan para ir calentando el ambiente y animando al bolsillo a hacer gastos en preparativos para la Navidad.

Este año he puesto especial atención en una frase que es titular de anuncios publicitarios  y en Google arrasa la información: La magia de la Navidad. Y también en algunos de sus derivados como “navidades mágicas”, “pon magia a tu navidad”, etc.

Leyendo la palabra “magos” en el texto del evangelio de Mateo, referida a aquellos que se pusieron en camino porque algo se les había manifestado interiormente, algo les fue revelado, no pude por menos seguir atenta a estas cosas.

Leyendo el pie de página de estos versículos, se indica que la salvación es ofrecida a los paganos a cuyos sabios atrae a la luz. Entiendo que los magos de entonces no son lo que entendemos ahora por magos: hechicero, ilusionista, prestidigitador,  etc. El que había nacido se abría a todos, el mensaje que traía era para toda la humanidad.

Lo que se llama hoy día “la magia de la Navidad” no tiene que ver con lo que significa la Navidad para quien quiera llegar al fondo del nacimiento de Jesús.

La magia de la Navidad” que exhibe una parte del mundo tiene que ver con el consumo puro y duro; nada que ver con lo que vive más de la mitad de la humanidad que no se puede permitir la magia del consumo.

Pero esa Navidad no es la Navidad que celebra la venida de Jesús, su vida y su mensaje. La Navidad real se parece al pequeño Belén que puse en la casita del pueblo: María, José, Jesús, un ángel y los tres reyes magos con sus ofrendas, una pequeña rama de árbol y una vela.

Mi pequeño Belén quedó allí silencioso y escondido. Me enseñó, mientras cerraba persianas y puerta, que es el que más se parece a aquel primero que celebramos en la Navidad, si lo vivimos desde dentro y repartimos esperanza confiada en que la humanidad vivirá mejor cuando reine el Amor, verdadero espíritu de la Navidad.

Que esa esperanza se mantenga en nosotros y nos ayude a saltarnos, como hicieron los que ahora llamamos reyes magos, los obstáculos de este mundo, estando atentos a los signos y los sueños; sabiendo descubrir la Navidad, la de verdad, en medio de un mundo sin sentido. Suena a sana rebeldía… ¿no?

Mari Paz López Santos – 

FEADULTA, 6.1.2024

(*) Biblia de Jerusalén (Nueva Edición Manual, pie de página 1420): Mt. Expone en el Cap. 2 su misión de salvación ofrecida a los paganos, a cuyos sabios atrae a la luz.

 Fuente Fe Adulta

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Magda Bennásar: ¿Por qué revelación?

Sábado, 6 de enero de 2024
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375_0_estrella-belen-portada1Después de que todo el montaje navideño termina es, tal vez, el momento de recuperar el sentido de lo que hemos celebrado y de lo que se nos ha comunicado.

Es muy propio de nuestra cultura griega buscar en el léxico algún término para explicar o describir lo vivido. Y muchas veces decimos: no encuentro la palabra, no sé cómo explicarlo… y no coincide siempre con grandes experiencias pero sí con experiencias reveladoras que quiere decir desveladoras de algo que antes estaba velado u opaco y que despacio se me presenta más claro o más diáfano.

Todo eso se resume en el corazón creyente, buscador, con un término proveniente del griego “epifanía”: revelación, manifestación. Navidad no es una fiesta familiar, así la hemos convertido quitándole mucho de su sentido propio y profundo en detrimento de nuestra fe. No porque una celebración familiar sea mala, Dios me libre, sino porque no es el significado propio y todo el montaje alrededor de familia, regalos, comidas, de encuentros y desencuentros muchas veces vela más que desvelar su sentido auténtico.

Y digo en detrimento de nuestra fe porque la comunidad cristiana nos pone delante de nuestros sentidos un montaje si queréis, muy distinto, y al no tener tiempo ni tal vez herramientas para desbrozarlo, se pasa, una vez más y seguimos corriendo buscando sentido, dejando atrás un reguero de contenidos, de manifestaciones, de epifanías sin recoger. Eran, son, el regalo del mismísimo Dios a ti, a tu familia, a la comunidad, al Universo.

En lenguaje simbólico bíblico una revelación es una estrella, es decir, una manifestación de Dios, es como una luz sesgada o indirecta que pasa a través de lo común y ordinario de nuestra vida.

Navidad, epifanía son momentos en nuestra vida en que se nos hace un poco de luz sobre el significado de todo, que tal vez seguimos sin entender pero empezamos a comprender a intuir a acoger en nuestro interior.

Puede ocurrir a través de alguien que “me escucha” o alguien que nos valora y acompaña, o alguien que con su vida, con su proyecto trae esperanza a la mía. Tal vez una circunstancia no buscada… Puede ser un encuentro con el Dios del silencio que nos habita y acompaña en la noche y de pronto su Palabra, su Presencia tenue me regala paz, renueva mi confianza, aunque siga sin entender en la noche. Es algo así eso de la estrella, como decimos “estrella fugaz”…sólo quien está atento y despierto la percibe, la siente, la ve.

Es propia en este momento de la reflexión la pregunta ¿quién o qué ha sido estrella, revelación en mi vida, en este año que estamos despidiendo, mientras el otro empuja con ganas y con vida nueva para los despiertos?

La conclusión sería, si algo, alguien…ha traído luz, es Dios quien te habla a través de ello o ell@s. No dejes que sea fugaz. Es la ruta que te indica por donde ir, por donde llegar.

Nuestra historia de salvación está llena de personas que a la luz de lo normal son diferentes. Son mujeres y hombres que acogen en sueños o despiertos esas delicadas luces que sólo el Dios del amor puede regalar con esa delicadeza. Ella no busca deslumbrar ni interferir en tus grandes planes y proyectos. Por eso luz sesgada, tímida e indirecta porque respeta que nosotros decidamos. El amor no impone, espera.

Eso sí, si algo o alguien ha sido luz, prioriza, no lo dejes, es tu luz para tu camino. Este es el regalo de Reyes y también el nuestro, de nuestra pequeña comunidad.

Si te sirve nosotras intentamos ese camino y no digo que sea fácil pero es liberador y gozoso, acompañado de nubarrones pero siempre, siempre hay experiencias, personas, que son lámpara, por lo menos para ese tramo del camino de nuestra vida.

No se trata de propósitos, se trata de seguir la luz que el corazón inteligente te insinúa.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Fuente Fe Adulta

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La estrella y el camino de la verdad.

Sábado, 6 de enero de 2024
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IMG_2192Fiesta de Epifanía.

Mt 2, 1-12

Parece claro que el presente texto es una construcción del evangelista, que le sirve para mostrar la dimensión universal del nacimiento de Jesús, como apertura o “epifanía” (manifestación) a todos los humanos, personificados en los “magos de Oriente”.

         Con ello prepara el próximo relato –debido a la persecución de Herodes, los padres del niño huirán con él a Egipto–, en el que se hace presente la intención de Mateo de presentar a Jesús como el “nuevo Moisés” que vendrá de Egipto para liberar a su pueblo.

        Más allá de la intencionalidad del evangelista, el texto encierra un profundo simbolismo, cargado de sabiduría.

         Todo empieza con una “estrella”. Es la luz interior (intuición, insight) la que desencadena el proceso de búsqueda y nos pone en camino. Puede aparecer de manera inesperada en cualquier momento y, con frecuencia, suele surgir en una situación de crisis que, al remover nuestros hábitos, hace que nos abramos a una dimensión más profunda.

        En cualquier caso, se trata siempre de la voz del anhelo que nos habita, y que no es otra cosa que expresión de nuestra verdadera identidad que nos llama para “volver a casa”.

     La estrella no tiene otra finalidad que la de conducirnos a “casa”. Pero apenas iniciamos el camino aparecen las dificultades: los apegos que no estamos dispuestos a soltar, las formas de funcionar que se nos han hecho habituales, el miedo a la incomodidad que supone todo cambio, el susto ante lo desconocido… y, en último término, la ignorancia básica que nos hace tomarnos por lo que no somos y nos mantiene en esa noria de insatisfacción que empieza y acaba en el yo.

          El relato dice que los magos llevaron oro, incienso y mirra. La meta a la que apunta la voz del anhelo requiere desapego y desprendimiento de nuestros “tesoros”. Y eso solo es posible cuando comprendemos que aquello a lo que nos habíamos aferrado palidece ante la verdad de lo que somos.

          En efecto, el camino en el que nos introduce el anhelo es el camino de la verdad: la estrella siempre conduce a la verdad. Y sabemos o intuimos que la verdad nos va a desnudar de todo aquello que habíamos absolutizado. Por ese motivo es importante que nos preguntemos si realmente buscamos la verdad… o nos conformamos con cualquier sucedáneo.

        Puede ser que afirmemos alegremente que deseamos la verdad y, sin embargo, nos embarquemos en el llamado “camino espiritual” buscando sencillamente bienestar, tranquilidad o seguridad, es decir, una situación que podamos controlar. Si es así, no será extraño que nos veamos zarandeados por la Vida y, antes o después, confrontados con la motivación real que mueve nuestra búsqueda.

¿Busco la verdad por encima de cualquier otra cosa o busco que se puedan realizar mis expectativas?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Mejor por otro camino que por el de Herodes. Y hay mucho Herodes suelto

Sábado, 6 de enero de 2024
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IMG_2191Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- ¿Dónde está el Rey de los judíos? ¿Adán, dónde estás?

Tras el mal uso de la libertad del ser humano (pecado), lo primero que Dios le pregunta a Adán es ¿Adán dónde estás? (Gn 3,9).

        No se trata de una pregunta “geográfica”: ¿estás en el parque Cristina enea o en Alderdi eder?

        ¿Dónde estamos personalmente? A veces hemos de pararnos, como los magos, en la vida, pensar y preguntarnos: ¿dónde estoy? ¿En qué momento de la vida me encuentro? Cada cual con nuestras situaciones, problemas y desorientaciones en la vida.

02.- Magos de oriente. búsqueda de los magos / Universalismo

        Este relato de los Magos (extranjeros) pertenece a la tradición de San Mateo, escrita para cristianos de origen judío. Es una “catequesis” universalista. La luz, la estrella es para todos, no solo para los judíos

        Los Magos, gente pagana y extranjera, han visto salir la estrella en oriente

¿Y quién no es extranjero y medio pagano en esta vida? es la Iglesia!

        Las palabras tienen significados que pueden quedar olvidados o gastados. En castellano decimos: “orientar”, a veces:  “estoy desorientado”, etc.

Los Magos están en una espesa noche, como todos y como casi siempre. Si ven la estrella es porque están de noche y siempre que es media noche, comienza un nuevo día. Vienen de Oriente. Los Magos vienen del sol naciente y caminan hacia la luz. [1] Están orientados. Oriente es donde nace el sol, la luz. Los Magos siguen la luz, siguen la estela de la estrella. Aman y, por ello, buscan la verdad.

La vida nos puede ser favorable o menos, podemos atravesar por noches oscuras y valles de tinieblas, pero como antiguamente Abraham y los Magos, si miramos las estrellas, la estrella, estamos orientados, quizás sufrientes, pero orientados.

03.- ¿Dónde está el rey de los judíos? ¿dónde está dios?

     v 2. Preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos? Hemos vistos salir su estrella y venimos a adorarle.

        ¿Dónde está el rey de los judíos?

        Herodes es rey de Judea. Extrañamente ante el rey de Judea, los magos buscan al rey de los judíos. Únicamente se postran ante la Luz, la Verdad.

        Los magos están hablando con el rey Herodes, pero ni le buscan a él, ni  se postran ante él y le preguntan dónde está el rey, porque “tú no lo eres”. [2]

        Cristo es el rey de los judíos (de los seres humanos).

      El “dónde”, el lugar del hombre es Dios, y “Dios con nosotros” se llama Jesús, Enmanuel.

        También nuestro recorrido personal puede ser como el de los Magos, con las incertidumbres de las noches, con las dudas, esperanzas y desesperanza, siguiendo los parpadeos de las estrellas que aparecen y desaparecen.

La fe es luz, no una demostración.

  1. 12 Otra vez el sueño: los magos se vuelven a su casa por otro camino.

Los magos, como José, son sensibles y “reciben el mensaje de Dios en sueños”. Le oyen, le escuchan.

Los Magos se vuelven a su casa por otro camino. Los Magos no siguen los caminos de Herodes (los caminos del G20, del capitalismo, de Putin, de Netanyahu): quien ha visto y encontrado a Cristo se vuelve a casa por el camino de Señor.

Tras haber visto la luz de la estrella, volvamos también nosotros a casa por otro camino.

[1] En toda la historia del cristianismo las iglesias (templos) se han construido en la simbólica dirección este-oeste: hacia la luz del sol naciente.

[2] La comunidad cristiana únicamente reconoce como rey -Xto rey- al Señor. El cp 18 y parte del 19 de San Juan narran el prendimiento de Jesús y el diálogo entre Jesús y Pilato. ¿Tú eres rey? … Sí, yo soy rey.

 

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La epifanía de Dios en nuestra pobreza.

Viernes, 29 de septiembre de 2023
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Dios no es un «problema» y nosotros, que vivimos la vida contemplativa, hemos aprendido por experiencia que nadie puede conocer a Dios mientras esté intentando resolver «el problema de Dios». Tratar de resolver el problema de Dios es tratar de verse los ojos. Uno no puede verse los ojos porque son aquello con lo que ve, y Dios es la luz por la que vemos —por la que vemos, no un «objeto» claramente definido llamado Dios, sino todo lo demás en el Único invisible—.

Dios es entonces Aquel que ve y la Visión, pero Él no es visto en la tierra. En el cielo, Él es Aquel que ve, la Visión y el Visto. Dios se busca a Sí mismo en nosotros, y la aridez y aflicción de nuestro corazón es la aflicción de Dios que no es conocido en nosotros, que no puede encontrarse a Sí mismo en nosotros, porque no nos atrevemos a creer o confiar en la increíble verdad de que El puede vivir en nosotros, y puede morar en nuestro ser porque lo elige, porque lo prefiere.

En efecto, existimos solo para esto, para ser el lugar que El ha elegido para Su presencia, Su manifestación en el mundo, Su epifanía. Pero nosotros oscurecemos todo esto y lo hacemos vergonzoso porque no lo creemos, porque nos negamos a creerlo. No es que odiemos a Dios, sino mas bien que nos odiamos a nosotros mismos y hemos perdido la esperanza en nosotros mismos.

Si empezáramos a reconocer, humilde pero verdaderamente, el verdadero valor de nuestro yo, veríamos que este valor es el signo de Dios en nuestro ser, la firma de Dios sobre nuestro ser. Por suerte, el amor del prójimo se nos da como el camino para comprender esto, pues el amor de nuestro hermano, de nuestra hermana, de la persona amada, de nuestra esposa, de nuestro hijo, esta ahí para que veamos con la claridad de Dios mismo que somos buenos. Es el amor de quien me ama, de mis hermanos o de mi hijo, lo que ve a Dios en ml, lo que hace a Dios creíble para mi mismo en mi. Y es mi amor a la persona que amo, a mi hijo, a mi hermano, lo que me permite mostrarles que Dios esta en ellos. El amor es la epifanía de Dios en nuestra pobreza“.

*

Thomas Merton 
The Hidden Ground of Love

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La epifanía de Dios en nuestra pobreza

Sábado, 12 de agosto de 2023
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Dios no es un «problema» y nosotros, que vivimos la vida contemplativa, hemos aprendido por experiencia que nadie puede conocer a Dios mientras esté intentando resolver «el problema de Dios». Tratar de resolver el problema de Dios es tratar de verse los ojos. Uno no puede verse los ojos porque son aquello con lo que ve, y Dios es la luz por la que vemos —por la que vemos, no un «objeto» claramente definido llamado Dios, sino todo lo demás en el Único invisible—.

Dios es entonces Aquel que ve y la Visión, pero Él no es visto en la tierra. En el cielo, Él es Aquel que ve, la Visión y el Visto. Dios se busca a Sí mismo en nosotros, y la aridez y aflicción de nuestro corazón es la aflicción de Dios que no es conocido en nosotros, que no puede encontrarse a Sí mismo en nosotros, porque no nos atrevemos a creer o confiar en la increíble verdad de que El puede vivir en nosotros, y puede morar en nuestro ser porque lo elige, porque lo prefiere.

En efecto, existimos solo para esto, para ser el lugar que El ha elegido para Su presencia, Su manifestación en el mundo, Su epifanía. Pero nosotros oscurecemos todo esto y lo hacemos vergonzoso porque no lo creemos, porque nos negamos a creerlo. No es que odiemos a Dios, sino mas bien que nos odiamos a nosotros mismos y hemos perdido la esperanza en nosotros mismos.

Si empezáramos a reconocer, humilde pero verdaderamente, el verdadero valor de nuestro yo, veríamos que este valor es el signo de Dios en nuestro ser, la firma de Dios sobre nuestro ser. Por suerte, el amor del prójimo se nos da como el camino para comprender esto, pues el amor de nuestro hermano, de nuestra hermana, de la persona amada, de nuestra esposa, de nuestro hijo, esta ahí para que veamos con la claridad de Dios mismo que somos buenos. Es el amor de quien me ama, de mis hermanos o de mi hijo, lo que ve a Dios en ml, lo que hace a Dios creíble para mi mismo en mi. Y es mi amor a la persona que amo, a mi hijo, a mi hermano, lo que me permite mostrarles que Dios esta en ellos. El amor es la epifanía de Dios en nuestra pobreza“.

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Thomas Merton

The Hidden Ground of Love

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Encontrar Epifanías LGBTQ+ en el corazón de un niño santo

Lunes, 9 de enero de 2023
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epifania6-1024x785La publicación de hoy es de la colaboradora invitada Sr. Rebecca White. Rebecca es una hermana Ursulina que trabaja en los archivos de su comunidad. También ha sido enfermera e instructora de estudios de mujeres en la Universidad de Brescia, Kentucky. Rebecca se identifica como lesbiana y participa en nuevas formas en que el ministerio se retira para las hermanas LGBTQ+  y conferencias para ellas y sus equipos de liderazgo, directores de vocación y personal de formación.

Las lecturas litúrgicas de hoy para la epifanía del Señor se pueden encontrar aquí.

Celebramos la epifanía del Señor hoy, seguido inmediatamente por el bautismo del Señor. En este día, celebramos la epifanía de Jesús a los gentiles; Mañana, la epifanía de Jesús para sí mismo, cuando se le dice cómo Dios ama y se deleita en él.

La palabra “epifanía” proviene de la palabra griega “epifano” que significa “dar luz, brilla” o “ser manifestado, aparecer“. Cuando pienso en los magos, los “tres reyes” (en ninguna parte del Nuevo Testamento, dice tres, aunque solo se mencionan tres regalos), o las personas sabias que vinieron de lejos para conocer a Jesús, me recuerda a nosotros, la Comunidad LGBTQ+ y aliados. A menudo somos tratados como gentiles, extraños. Así como el pueblo judío de hace mucho tiempo no consideraba los gentiles dignos del tan esperado [Mesias], que sería solamente salvador de su pueblo, tan a menudo, no somos reconocidos en nuestro día como dignos de tener derechos humanos o incluso vivir. Eso nos pone allí con Jesús, cuya luz brilla en todo.

Isaías nos dice que “tu luz ha llegado, la gloria de [Dios] brilla sobre ti” (es 60: 1). En el Evangelio de Mateo, una nueva estrella lleva a esta que será rey de los judíos (o, como los católicos quieren, rey del universo, celebrado este año el 26 de noviembre de 2023). Las personas LGBTQ+ y aliados buscan y buscan. ¿Es este Aquél que tiene que aparecerse para nosotros?, ¿Aquel que ha de resplandecer en nuestros armarios? ¿Aquel que viene a liberarnos de los barrotes carcelarios en los que esos armarios pueden convertirse?, ¿Aquel que ha de desatar nuestros lazos de condenarnos a nosotros mismos o ser condenados por otros?

Los magos vinieron a mirar al niño Jesús. ¿Qué pasa si miramos a los ojos y al corazón de este santo niño y al adulto en el que se convirtió más tarde? Cuando miro a los ojos, veo un brillo de luz, pero cuando miro el corazón, ¡ah!, Una luz ardiente que me ciega a lo que normalmente veo. Ese fuego brillante me permite ver verdades más profundas, verdades sobre quién soy con Dios, verdades sobre quién estoy llamado a ser en este mundo.

Por medio de esta luz, ¿qué o a quién vemos? ¿Vemos a un dios de amor y a nosotros mismos como parte de esa misma luz amorosa? El bautismo de Jesús puede abrirnos a ese fuego ardiente que brilla en y a través de nuestros corazones y vidas.

Cuando Jesús sale del agua después de ser bautizado por su primo Juan, escucha la voz de Dios decir: “Este es mi hijo, el amado, mi predilecto.” (Mt. 3:17). Me siento seguro al decir que su madre le había explicado lo mejor que pudo, pero escuchar esta otra voz afirmando lo que María le había dicho ayudó a Jesús a ver aún más profundamente quién era y quién iba a ser. Esa experiencia debe haber sido toda una nueva epifanía para Jesús, una luz brillante que brilla en su corazón. Debe haber visto más claramente que nunca.

Así como Jesús llegó gradualmente a conocer la verdad de sí mismo, así nosotros, las personas LGBTQ+ y nuestros aliados llegamos a ver más plenamente quiénes somos y qué somos. Aprendemos más a medida que nuestras vidas se desarrollan. Después de la experiencia del bautismo, Jesús se retira al desierto durante cuarenta días. De la misma manera, nosotros también debemos lidiar con nuestros propios tiempos del desierto. ¡Que nos mantengamos firmes en nuestra fe en Dios y en nuestra propia verdad!

—Sr. Rebecca White, OSU, 8 de enero de 2022

Fuente New Ways Ministry

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“Matar o adorar”. Epifanía del Señor – A (Mateo 2,1-12)

Viernes, 6 de enero de 2023
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reyes estrella6Herodes y su corte representan el mundo de los poderosos. Todo vale en ese mundo con tal de asegurar el propio poder: el cálculo, la estrategia y la mentira. Vale incluso la crueldad, el terror, el desprecio al ser humano y la destrucción de inocentes. Parece un mundo grande y poderoso, se nos presenta como defensor del orden y la justicia, pero es débil y mezquino, pues termina siempre buscando al niño «para matarlo».

Según el relato de Mateo, unos magos venidos de Oriente irrumpen en este mundo de tinieblas. Algunos exegetas interpretan hoy la leyenda evangélica acudiendo a la psicología de lo profundo. Los magos representan el camino que siguen quienes escuchan los anhelos más nobles del corazón humano; la estrella que los guía es la nostalgia de lo divino; el camino que recorren es el deseo. Para descubrir lo divino en lo humano, para adorar al niño en vez de buscar su muerte, para reconocer la dignidad del ser humano en vez de destruirla, hay que recorrer un camino opuesto al que sigue Herodes.

No es un camino fácil. No basta escuchar la llamada del corazón; hay que ponerse en marcha, exponerse, correr riesgos. El gesto final de los magos es sublime. No matan al niño, sino que lo adoran. Se inclinan respetuosamente ante su dignidad; descubren lo divino en lo humano. Este es el mensaje de su adoración al Hijo de Dios encarnado en el niño de Belén.

Podemos vislumbrar también el significado simbólico de los regalos que le ofrecen. Con el oro reconocen la dignidad y el valor inestimable del ser humano: todo ha de quedar subordinado a su felicidad; un niño merece que se pongan a sus pies todas las riquezas del mundo. El incienso recoge el deseo de que la vida de ese niño se despliegue y su dignidad se eleve hasta el cielo: todo ser humano está llamado a participar de la vida misma de Dios. La mirra es medicina para curar la enfermedad y aliviar el sufrimiento: el ser humano necesita de cuidados y consuelo, no de violencia y agresión.

Con su atención al débil y su ternura hacia el humillado, este Niño nacido en Belén introducirá en el mundo la magia del amor, única fuerza de salvación que ya desde ahora hace temblar al poderoso Herodes.

José Antonio Pagola

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“Venimos de Oriente para adorar al Rey”. 6 de enero de 2023. Epifanía del Señor

Viernes, 6 de enero de 2023
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08-epifania (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti¡ .
Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.
Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.
Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey.

La época en que se escribe esta parte del libro del profeta Isaías (parte llamada del «Tercer Isaías») corresponde a «la restauración», es decir, al regreso a Jerusalén de los israelitas que habían sido deportados a Babilonia. (Es el tiempo en el que ha sido escrita la mayor parte de la Biblia). Isaías anima la fe de su pueblo, los invita a poner nuevamente su fe y su corazón en la fuerza salvífica de Yahvé, quien traerá la paz y la justicia a su pueblo, con lo que Jerusalén volverá a ser una ciudad radiante, llena de luz, en donde la presencia de Dios como rey hará de ella una nación grande, ante cuya presencia se postrarán todos los pueblos de la tierra. El profeta manifiesta con esta gran revelación que Dios es quien dará inicio a una nueva época para Israel, una época donde reinará la luz de Dios y serán destruidas todas las fuerzas del mal, pues Dios se hace presente en Israel y ya más nadie podrá hacerle daño.

Esta visión profética posee una comprensión muy reducida de la acción salvífica de Dios, ya que es asumida como una promesa que se cumplirá en beneficio única y exclusivamente del pueblo de Israel y no de toda la tierra. Pablo, a través de la carta a los Efesios, ampliará esa comprensión, afirmando que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. La carta a los Efesios expresa que el misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.

El evangelio que leemos hoy, en la Fiesta de la «Epi-fanía» [manifestación], confirma este carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato simbólico, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista no duda en ubicar con exactitud el lugar donde nació Jesús, Belén, para decirnos que con su presencia en la historia se estaría dando cumplimiento a las palabras de los profetas… Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de Oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del Evangelio a los paganos y su llamado a formar parte de la comunidad cristiana. La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas (religiones), que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.

En un tiempo como el que vivimos, marcado por la conciencia del pluralismo religioso, el sentido de lo «misionero» y de la «universalidad cristiana» han cambiado profundamente. Hasta ahora, en demasiados casos, lo misionero era sinónimo de proselitismo, o sea, de un esfuerzo por ir a «convertir» al cristianismo a los «gentiles» o «paganos». La «universalidad cristiana» era entendida desde la centralidad del cristianismo: éramos la religión central, la (única) querida por Dios, y por tanto, una religión que era el destino establecido por Dios para toda la raza humana… Todos los pueblos (universalidad, sí) estaban destinados a abandonar su religión ancestral y a hacerse cristianos… Tarde o temprano el mundo llegaría a su destino: ser «un sólo rebaño, con un solo pastor»… (y al decir esto, los católicos imaginábamos una Iglesia católico-romana felizmente extendida a todo el mundo, extendida incluso a las demás confesiones cristianas, que habrían aceptado finalmente al Papa como pastor supremo y único…). Es decir, se trataba de una universalidad, sí, pero cristianocéntrica: la universalidad se da en nosotros, en el cristianismo, y fuera del cristianismo, todos los valores religiosos son inferiores y están destinados a subsumirse o a desaparecer…

Hoy todo esto está cambiando, aunque muchos cristianos (incluidos no pocos de sus pastores y la teología más oficial) todavía siguen anclados, incluso inamovibles, en la visión tradicional. Buen día hoy, la fiesta de la Epifanía, para replantearse estos desafíos y para reflexionar sobre ellos en la homilía y en la comunidad cristiana. No desaprovechemos esta oportunidad para actualizar también personalmente nuestra visión en estos temas. En la RELaT (servicioskoinonia.org/relat) hay bastantes materiales para estudiar el tema, así como para debatirlo en grupos de estudio o de catequesis (véase por ejemplo los artículos nº 351, 419, 277, 366, 409, 363, 445…). El último de ellos nos resulta novedoso: nunca habíamos leído un texto teológico desde una visión de la misión misionera que no incluye la conversión del otro al cristianismo; merece la pena estudiarlo y debatirlo.

En el Nuevo Testamento, además de Juan 7,42, encontramos referencias a Belén en las narraciones de Mateo 2 y Lucas 2 acerca del nacimiento de Jesús. La tradición de que el Mesías debía nacer en Belén tiene su base en el texto de Miqueas 5,2, donde se señala que de Belén Efrata debería salir quien gobernaría Israel y sería pastor del pueblo. Hoy ya sabemos que Jesús nació probablemente en Nazaret, y que la afirmación de que nació en Belén es una afirmación simplemente teológica, no histórica.

El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemáticos, astrólogos, es decir, estudiosos del cielo. Más tarde el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente. En los regalos de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas la realeza (oro), la divinidad (incienso) y la pasión (mirra) de Cristo. Por cierto, la mayor parte de nuestras celebraciones litúrgicas nunca hacen referencia a las religiones no cristianas; nos mantenemos en una esfera férreamente cerrada a todo lo ajeno: no dejamos entrar ninguno de los regalos magníficos que otras religiones nos hacen… Buen día hoy para referirnos a esos dones que Dios mismo nos hace a través de las demás reigiones, sus prácticas religiosas tan diferentes de las nuestras, sus métodos de oración, sus acentos éticos diversos… Como la familia de Jesús aceptó los dones que aquellos «paganos» le trajeron, así nosotros deberíamos abrirnos a ese intercambio de bienes… Leer más…

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Pikaza

Viernes, 6 de enero de 2023
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