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Tomáš Halík imagina una nueva Iglesia y envía cartas a un futuro papa que se le aparece cuando duerme

lunes, 18 de noviembre de 2024
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IMG_7588Herder publica ‘Desde el reino de los sueños‘, la nueva obra de una de las voces más influyentes del cristianismo actual

Tomáš Halík es una de las voces más influyentes del cristianismo actual. De ahí la importancia de lo que tenga que decir sobre el futuro del cristianismo, y, por lo tanto, de su último libro, ‘Desde el reino de los sueños’

Se trata de una recopilación de doce cartas que Halík envía a un futuro papa que se le aparece en sueños con el nombre de Rafael, que en hebreo significa «medicina que sana» o «Dios sana»

Para Halík, la Iglesia necesita una transformación profunda, no una purga superficial. Una de las razones por las que el autor cree que la sociedad se ha alejado de la Iglesia es por su apariencia de cosas anacrónica, y sobre todo, por su verticalidad jerárquica

La cuestión no se reduce a creyentes frente a ateos. Halík nos recuerda que una parte considerable de la población no se reconoce como «religiosa», pero sí como «espiritual»

(Herder editorial).- Tomáš Halík es una de las voces más influyentes del cristianismo actual. Juan Pablo II lo nombró asesor del Consejo Pontificio para el Diálogo con los no Creyentes en 1992, Benedicto XVI le concedió el título de Monseñor y Prelado de honor de Su Santidad en 2009, ha recibido distinciones como el Premio Comenius y el Templeton, y sus libros han sido traducidos a más de veinte idiomas. De ahí la importancia de lo que tenga que decir sobre el futuro del cristianismo, y, por lo tanto, de su último libro, Desde el reino de los sueños.

Se trata de una recopilación de doce cartas que Halík envía a un futuro papa que se le aparece en sueños con el nombre de Rafael, que en hebreo significa «medicina que sana» o «Dios sana». Desde esa aparición, el papa Rafael se convierte en un interlocutor continuo con el que Halík intercambia ideas y meditaciones acerca del estado actual y futuro de la Iglesia.

El autor deja claro que en ningún momento el papa Rafael sustituye al papa Francisco. Cada cual tiene responsabilidades distintas, ámbitos particulares. El del papa Francisco es la realidad; el del papa Rafael, la imaginación. El segundo es un punto intermedio entre el padre terrenal y el divino, y, como bromea Halík, el papa Rafael tiene la ventaja de estar más disponible que el papa Francisco.

Hacia una Iglesia renovada, acogedora, universal

Ni los peores ni los mejores vaticinios sobre el futuro (nuestro presente) de la Iglesia se han cumplido. Por el momento, ni la Iglesia ni su comunidad de fieles se encuentran en peligro de extinción, aunque tampoco se ha producido la expansión que algunos pronosticaban. Es innegable, eso sí, que atraviesa un momento de crisis. El número de creyentes ha venido reduciéndose, y la imagen de la Iglesia ha quedado muy gravemente mancillada a partir del desvelamiento de los casos de abuso.

Para Halík, la Iglesia necesita una transformación profunda, no una purga superficial. Una de las razones por las que el autor cree que la sociedad se ha alejado de la Iglesia es por su apariencia de cosas anacrónica, y sobre todo, por su verticalidad jerárquica.

La cuestión no se reduce a creyentes frente a ateos. Halík nos recuerda que una parte considerable de la población no se reconoce como «religiosa», pero sí como «espiritual». Tiene unas inquietudes, unas intuiciones, unos sentimientos que tradicionalmente se han canalizado, ordenado y explicado a través de la religión, pero que ya, en esos casos, no es así. Y no porque no les convenza el mensaje de la Iglesia, sino porque, con la mala imagen que tienen de ella, rechazan instintivamente todo cuanto suene a eclesiástico.

La opinión de Halík es que la Iglesia debe abrirse y acercarse a la sociedad, no como una instancia superior reguladora, sino como un hogar. San Pablo ya advertía que la fe vive en el espíritu, no en la letra, pero Halík ve un peligro igual en considerar que solo emana de las palabras de los hombres de Iglesia. Siempre guiados por los maestros, cada cual ha de ahondar en su propia experiencia religiosa para vivirla con la máxima profundidad posible.

Extracto del libro

La revelación de Dios tiene el carácter de un misterio inagotable; por eso, siempre hay que dejar espacio para una búsqueda ulterior y una comprensión más profunda. Ciertamente, necesitamos guías y maestros, intérpretes eruditos y mistagogos, que nos inspiren y animen a profundizar en el camino de la búsqueda. Pero, del mismo modo que no podemos fijarnos en la letra, tampoco podemos fijarnos en el maestro; no podemos eximirnos de toda responsabilidad por nuestra propia búsqueda delegando esa responsabilidad únicamente en el magisterio. La escucha del Espíritu que, en el proceso de maduración de la fe, conduce al creyente individual y a toda la Iglesia a profundizar progresivamente en el conjunto de la verdad no puede ser sustituida por la mera obediencia a los portadores de la autoridad eclesial. Nuestra Iglesia católica, en particular, ha estado sometida a esta tentación durante siglos. La palabra creer se ha entendido a menudo como «aceptar obedientemente lo que los dirigentes de la Iglesia me presentan». El arte de escuchar al Espíritu fue así sustituido por la virtud de la obediencia, la lealtad a la institución. La autoridad eclesiástica tampoco tiene el monopolio exclusivo de la plena comprensión del Espíritu; también debe escuchar al Espíritu hablar de otras maneras: también a través de la experiencia y la práctica de la fe de todo el pueblo de Dios como sensus fidelium, y a veces a través de las voces solitarias e incómodas de los profetas. Los portadores de la autoridad eclesiástica se han mostrado a menudo poco dispuestos a escuchar y a tomar en serio las voces proféticas de quienes veían de lejos lo que se avecinaba y ante lo que muchos ocultaban su rostro.

El autor

Tomáš Halík (Praga, 1948) es profesor de sociología de la Universidad Carolina de Praga, presidente de la Academia Cristiana Checa, vicepresidente del Consejo de Investigación en Valores y Filosofía de Washington y sacerdote de la Parroquia Académica de Praga en la iglesia de San Salvador. Durante el régimen comunista, fue ordenado sacerdote en Érfurt (Alemania Oriental) de forma clandestina y, más tarde, estuvo trabajando en la iglesia underground checa.

Tras la caída del régimen comunista en 1989, fue nombrado secretario general de la Conferencia Episcopal Checa y consejero del presidente Václav Havel. El papa Juan Pablo II lo nombró asesor del Consejo Pontificio para el Diálogo con los no Creyentes en 1992, y el papa Benedicto XVI le concedió el título de Monseñor y Prelado de honor de Su Santidad en 2009.

Ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos, el premio Romano Guardini, el premio al Mejor Libro de Teología de Europa por su obra Paciencia con Dios, el título honorífico Hombre de Reconciliación por el diálogo entre cristianos y judíos, la medalla Per Artem ad Deum, otorgada por el Consejo Pontificio de la Cultura, así como el Premio Comenius y el premio Templeton. Sus libros habían sido traducidos a 20 idiomas.

Fuente Religión Digital

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“Me llamo Tecla de Iconio”

sábado, 16 de noviembre de 2024
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IMG_8071De María Luisa Paret García
Gema Segoviano, Grupo de Fe y Espiritualidad de FELGTBI+, feyespiritualidad@felgtb.org
SEGOVIA

ECLESALIA, 14/10/24.- La novela de María Luisa Paret (Editorial San Pablo) nos transporta a uno de los momentos más mitificados pero a la vez desconocidos como son las primerísimas comunidades cristianas. La voz de Pablo es la que ha recogido más testimonios, pero alrededor de su figura aparecen hombres y mujeres de gran valía que vivieron la Palabra y la evangelizaron.

Una de estas mujeres es Tecla de Iconio. Apenas era una muchacha cuando escuchó a Pablo hablar en contra de su familia y pasó por una prueba de la que salió indemne, tal y como relatan los documentos que han llegado hasta nuestra época. Mujer valiente que tuvo que soportar que, a pesar de todo el trabajo que las mujeres realizaban en esas comunidades, sus voces se fueran silenciando para no molestar a los poderes laicos de esa época. Una analogía que recuerda todos esos momentos que viven las mujeres en la actualidad, donde, en muchos ámbitos, se mantiene aquello de “calladita, mejor”. Una pérdida de voces y de diversidad de dones que todavía se percibe en demasiados ambientes eclesiásticos, que a la vez se quejan de la poca asistencia a los templos.

Puede que los momentos de reflexión que acompañan a este relato novelado ayuden a arrojar algo de luz en algunas comunidades y que no se repita el error de minimizar las voces de las mujeres.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedenciaPuedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

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Prólogo de Timothy Radcliffe a ‘Adventus. El tesoro escondido’, de Jose Chamorro

jueves, 14 de noviembre de 2024
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2024_72026_PORTADA_Teselas-Adventus.inddEste trabajo de Jose Chamorro, más espiritual que teológico, es una invitación a dejar que la Navidad irrumpa en nuestro interior como algo que, en la medida en que se va realizando, nos va transformando

A lo largo de estas meditaciones y artículos sobre el Adviento –porque antes de todo nacimiento nos encontramos siempre la espera– y la Navidad, el autor nos invita a la apertura necesaria para que el Misterio, que es Dios, nos sorprenda, al reconocimiento de la Vida en la vida, al reconocimiento de un sentido que nos hermana, nos acerca y nos hace reconocernos humanos

Con la intención de que estos textos se puedan hacer vida en el lector, además de introducir una pregunta que nos ayude a cuestionarnos desde dónde vivimos estos tiempos, se incluyen también propuestas iconográficas y auditivas mediante un enlace con código QR

13.10.2024 | Fr. Timothy Radcliffe, op

Mientras subía la escalera,
me encontré con un hombre que no estaba allí.
¡Hoy tampoco estaba allí!
Ojalá, ojalá se mantuviera lejos.

William Hughes Mearns (1922)

Este podría haber sido un poema sobre un fantasma, pero también evoca nuestra incomodidad con las personas que de alguna manera no están allí, incluso si están físicamente presentes. Es como si en el centro de su ser hubiera una pérdida de interioridad. Un tema importante de este libro es la necesidad de recuperar esa interioridad que a menudo falta en la sociedad contemporánea. Esto significa que a menudo nos encontramos con personas sin la sensación de haberlas encontrado realmente.

Una razón por la cual tantos de nuestros contemporáneos no sienten la presencia de Dios es porque Dios reside en el núcleo mismo de nuestra interioridad, dándonos existencia en cada momento. Pero si somos «personas que no están allí», entonces es Dios quien parece ausente, aunque seamos nosotros mismos los que lo estamos. No mucho después de mi ordenación al sacerdocio, tuve esta sensación de perder a Dios. Volví a ser consciente de la cercanía de Dios en un lugar muy sorprendente, el Jardín de Getsemaní, donde Jesús debe haber soportado la sensación de la ausencia del Padre, como lo hizo en la cruz en los evangelios de Marcos y Mateo. Al abrazar esa sensación humana de abandono, la superó, como dice san Agustín.

La sensación de ausencia de uno mismo también fue la experiencia del propio san Agustín, citado por Jose Chamorro: «Tarde te amé y no me percaté de que tú estabas dentro de mí. En los momentos de dificultad estabas a mi lado, pero yo no lo notaba. Todo me alejaba de ti, pero, aun así, tú jamás me abandonabas. Me llamaste a tu presencia y curaste la ceguera que me impedía ver».

Esta ausencia no es lo mismo que un vacío que Dios está esperando llenar. Chamorro escribe que «ese hueco es el mismo que albergamos dentro, ese lugar donde Dios puede plantar su tienda pues, en última instancia, no somos más que criaturas a las que Dios da su existencia a cada momento». Así que deberíamos apreciar los espacios vacíos en nuestras vidas, el vacío hambriento, los lugares desérticos.

El filósofo francés Blaise Pascal dijo: «Hay un hueco con forma de Dios en el corazón humano que nada más puede llenar». Cuando cobremos vida, seremos cada vez más conscientes de ese vacío en el centro de nuestro ser. La tentación es llenarlo con alcohol, comida, sexo, poder o posesiones. Pero nunca nos darán lo que queremos, que es Dios.

Cuando sintamos un vacío en nuestros corazones que anhelamos llenar, debemos apreciarlo, porque es donde Dios mora

Dios siempre hace su hogar en el vacío. Cuando los israelitas viajaron al desierto, se le ordenó a Moisés que construyera un trono para Dios. Era solo un espacio vacío entre las alas de los querubines. Era pequeño, apenas el ancho de una mano. Dios no necesita mucho espacio. Y cuando Dios se hizo carne, entró en el pequeño espacio vacío del vientre de María. Cuando ese niño creció, fue clavado en una cruz y gritó llamando a su Padre, quien parecía estar ausente. Ese fue quizás el espacio más vacío de todos. Pero el domingo de Pascua, María Magdalena, Pedro y el discípulo amado encontraron el espacio vacío del sepulcro, con dos ángeles a cada lado, el trono de Dios.

Entonces, cuando sintamos un vacío en nuestros corazones que anhelamos llenar, debemos apreciarlo, porque es donde Dios mora. Es el útero vacío en nosotros que solo Dios puede llenar. En el Éxodo, Dios dice: «Todo lo que abre el útero es mío». Esta es la «dimensión femenina que hay en todo y en todos». Si queremos ser fértiles, entonces debemos tener en el centro de nuestro ser un útero vacío, esperando la fertilidad de Dios.

Jose Chamorro cita al Maestro Eckhart, quien escribe que «lo que Dios puede hacer en el alma es engendrar a su Hijo y es necesario que esto sea así. Es propio de Dios no poder dejar de engendrarse en mí y en todos». Esta es la fuente de alegría por la cual el mundo tiene sed, que, según Teilhard de Chardin, es el signo infalible de la presencia de Dios. Es esta alegría la que irradiaba de santo Domingo y de cada predicador del Evangelio. En nuestro mundo que está cada vez más crucificado por la violencia y la desigualdad, y amenazado por la catástrofe climática, es esta alegría la que nos da esperanza.

Fr. Timothy Radcliffe, op,

en Oxford,
25 de enero de 2024

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Fuente Religión Digital

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Nuevo libro presenta la belleza y las heridas de la vida y el arte del padre William McNichol

sábado, 9 de noviembre de 2024
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IMG_6536La publicación de hoy es una reseña del nuevo libro All My Eyes See: The Artistic Vocation of Fr. William Hart McNichols (Orbis) de Brian Flanagan, miembro senior del New Ways Ministry .

Gran parte del trabajo artístico del padre Bill McNichols realza la belleza de los heridos. Se trata de una cuerda floja difícil de caminar: por un lado, hay que evitar glorificar el sufrimiento o presentarlo como algo querido por Dios; por otro lado, hay que mantener la conciencia del bien, incluso de lo bello, que Dios ha extraído incluso de ese sufrimiento.

Las obras de arte de Bill vuelven una y otra vez al misterio de las hermosas heridas sin inmutarse ante el dolor, sin suavizarlo con ningún sentimentalismo empalagoso y sin desesperar de la capacidad de Dios para extraer bondad de aquello que más nos daña.

En el nuevo libro All My Eyes See: The Artistic Vocation of Fr. William Hart McNichols, el padre Bill y el teólogo Christopher Pramuk exploran juntos la biografía de McNichols como artista, sacerdote y hombre homosexual, indagando en algunas de las heridas que florecen en su arte. El texto contiene hermosas reproducciones de algunas de sus obras más conmovedoras.

Como muchos católicos, reconocí gran parte del arte del padre Bill sin saber mucho sobre él. He tenido imágenes que creó en mi pared y en mi escritorio durante décadas. Conocí la vida del padre Bill por primera vez en el podcast Plague de Mike O’Loughlin y en su libro Hidden Mercy. Me enteré de que el hombre que creó los íconos plácidos que están sobre mi escritorio trabajó como capellán de un hospicio para enfermos de VIH/SIDA en algunos de los peores momentos iniciales de esa pandemia, acompañando a jóvenes homosexuales en Nueva York mientras se deterioraban y morían.

Este nuevo libro va un paso más allá al brindar información y obras de arte desde su primera infancia hasta la actualidad, destacando sus experiencias distintivas como hombre homosexual, así como las heridas que le infligieron. Después de una experiencia cercana a la muerte en 2012, el padre Bill se sintió llamado a compartir más de su historia y más de sus obras de arte anteriores, anteriores a la iconografía.

El texto del libro surgió de una serie de conversaciones transcritas entre el padre Bill y Pramuk, y mantiene la alegría, la profundidad y el buen humor de una conversación profunda entre dos personas que ya se conocen bien. Ahora tenemos la suerte de asistir a las conversaciones.

El recorrido artístico comienza con una Crucifixión que dibujó a los 5 años y que ya incluía algunos de los elementos más importantes de su vida: el Cristo crucificado, la Santísima Virgen María y María Magdalena, Francisco de Asís y, proféticamente, la Preciosa Sangre de Cristo, goteando de sus heridas y corriendo por el Calvario. Si bien muchas otras cosas de su arte se desarrollaron y crecieron con el tiempo, casi siempre vuelven a la belleza del amor que brota de esas heridas.

Al describir su vida, el padre Bill muestra sus propias heridas, incluida una experiencia de abuso sexual cuando tenía 5 años. Sin embargo, el tema principal es la atención a las heridas que lleva como hombre homosexual que creció y trabajó en la Iglesia católica.

Fue consciente de su sexualidad a una edad temprana y cuenta historias de una infancia y adolescencia marcadas por la soledad y el acoso. Al principio de su formación como jesuita, fue sometido a formas de prácticas de «conversión«, incluida la terapia de aversión y la terapia de choque para tratar de cambiar su sexualidad. Mientras trabajaba con pacientes de VIH/SIDA, el padre Bill terminó teniendo que cambiar de comunidad dos veces cuando sus compañeros jesuitas temieron que trajera el VIH/SIDA a sus residencias, y su decisión de salir y defender a los sacerdotes homosexuales en un artículo de la revista Time en 2002 contribuyó a su salida de la Compañía de Jesús.

Como dice el padre Bill: “Algunas personas quieren ser subversivas. Intentan ser subversivas. Para los homosexuales, el mero hecho de nacer, el mero hecho de estar vivo, ya es subversivo. He pasado toda mi vida intentando no ser subversivo, intentando encajar”.

Y, sin embargo, en su arte, vemos algunas de las flores que crecen de estas heridas. Muchos lectores pueden estar familiarizados con el inquietante icono de McNichols de La Pasión de Matthew Shepard, inspirado en una pintura de la propia pasión de Cristo. Habla repetidamente de la apertura al dolor y la apertura a la empatía que ha surgido de su propia herida y de caminar con los que sufren: “Definitivamente tengo un lado que es sensible a la tragedia todo el tiempo. “Ha empeorado desde que me colapsó el corazón”, afirma. “Soy demasiado abierto”, afirma. “Te vuelves muy vulnerable al dolor del mundo”.

A lo largo de su arte, McNichols expone imágenes de niños preciosos y vulnerables, de destellos de luz y esperanza, y de la orilla más justa y pacífica hacia la que nos dirigimos, de maneras que, como el Cristo crucificado y resucitado, honran las heridas sin borrar su memoria.

Uno de los iconos más recientes que ha creado el padre Bill es el de Alana Chen, una joven de su estado natal de Colorado que murió por suicidio después de ser sometida a una terapia de conversión. Explica:

“Cuando leí sobre Alana, supe que tenía que pintarla, pero al principio sentí tanta ira que ni siquiera podía empezar a dibujarla. Y, por cierto, como saben, esto no sólo está sucediendo en Boulder, está sucediendo en todo el país, en parroquias, ministerios universitarios, etc. Es exactamente lo opuesto a la espiritualidad ignaciana. Es el miedo al mundo y enseña el miedo al mundo, e Ignacio enseña a encontrar a Dios en todas las cosas, en la variedad casi infinita de la creación. Pero con el tiempo la ira pasó y luego vino el dolor. Lloré por ella, lloré por su familia y lloré al recordar mi yo de 19 años”.

Los lectores de este libro encontrarán la belleza y las heridas de la vida y el arte del padre Bill, arraigadas en las profundidades de su relación con Dios. Al hablar de la conciencia de las heridas que adquirió durante sus años de ministerio con hombres que morían de SIDA, escribe:

“No siempre vemos el sufrimiento en las personas, la belleza en las personas, pero a medida que te acercas a Dios, esa sensibilidad se abre. Como capellán de un hospicio, muchos de mis ojos se abrieron. ¡Y nunca se cerraron, ese es el problema!”

Al leer con oración All My Eyes See, podemos estar agradecidos por la visión de McNichols.

—Brian Flanagan (él), New Ways Ministry, 2 de agosto de 2024

Fuente New Ways Ministry

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“Las Moradas Teresianas: Una guía no solo personal sino pastoral”, por José Ignacio González Faus

viernes, 11 de octubre de 2024
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IMG_7534De su blog Miradas Cristianas:

Artículo largo- De: Iglesia Viva /abril-junio 2024

Este comentario-resumen ha nacido de un interés no solo personal sino pastoral: pensando que puede situar y orientar en su camino a algunas gentes a quienes he tenido la suerte de poder acompañar. Ojalá cumpla su objetivo, aunque sea solo parcialmente. Y pueda ayudar a otros acompañantes y acompañados.

Las Moradas: un libro muy famoso pero poco leído. En parte porque no tiene la frescura y la amenidad de la Vida. Aunque se ha alabado mucho el estilo de Teresa, creo que en este libro concreto no vale esa alabanza: no tiene ese decir encantador, dicharachero y serio o ingenuo y sabio a la vez, de La Vida, sino que a veces da sensación de esfuerzo, casi como de dolores de parto.

 Se nota que es un libro escrito, por así decir, “a ratos perdidos”: a veces con interrupciones de meses y sin volver a leer lo ya redactado: pues se movía entre problemas de salud o trabajo y la orden que le habían dado de escribir. Y dada la temática y las acusaciones que ya le habían hecho, si había que cuidar el lenguaje era más para evitar problemas con la inquisición que para aspirar a un premio literario. En mi modesta opinión, hubiera necesitado una segunda redacción, evitando repeticiones y minucias, corrigiendo faltas de ortografía y dándole más agilidad.

En cualquier caso, lo anterior no quiere ser un veredicto técnico sino una impresión de lectura. Por otro lado, los idiomas suelen tener su evolución imprevisible y hoy a nosotros eso de las moradas nos suena más a “pasarlas moradas” que a las diversas estancias de un palacio. Y lo de castillo nos suena a algún edificio, de valor arqueológico pero, por lo general, vacío.

Sin embargo, allá donde la madre Teresa mete baza, conviene abrir los oídos porque seguro que encontramos algo importante. Este comentario-resumen que va a seguir, ha nacido de un interés no solo personal sino pastoral: pensando que puede situar y orientar en su camino a algunas gentes a quienes he tenido la suerte de poder acompañar. Ojalá cumpla su objetivo, aunque sea solo parcialmente. Y ojalá pudiera ayudar a otros acompañantes y acompañados.

*      *     *

I.- DESCRIPCIÓN DE LAS MORADAS

Introducción.- Algunas claves de lectura.

Nuestro interior es como un espléndido palacio real (“castillo”) con diversas estancias o suites (“moradas”) que van acercándose cada vez más a la asombrosa e increíble habitación regia donde podemos decir que está el mismo Dios. Pero, en coherencia con esa verdad de que todo está en Dios y también Dios está en todo, Teresa usa las moradas en doble sentido: aluden a ese cielo o entorno sublime que nos envuelve y donde está Dios; pero también a “la morada interior adonde está Dios en nuestra alma”.

También puede dar la sensación de que Teresa habla de cada morada como si fueran etapas definitivas que se van sucediendo y se superan; pero pueden darse también como experiencias breves o estados de conciencia a los que te asomas sin llegar a quedarte definitivamente en cada uno, dado que los hombres nunca estamos hechos del todo. Vamos a intentar acercarnos a ellas.

1ª.- La primera de esas habitaciones es el autoconocimiento. Que es uno de los primeros frutos de la entrada en la oración. Teresa habla también de “entrar dentro de sí”: darse cuenta de que esta estancia está “llena de sabandijas y suciedades”. Y que todo eso negativo que hay en nosotros nos impide percibir “la hermosura y dignidad de nuestras almas”: “imagen y semejanza de Dios”.

2ª.- La segunda morada es, a partir de lo anterior, un cierto afianzamiento en la plegaria que, en el fondo, es también una iniciación a la confianza. Lo cual tiene una dimensión de dificultad y lucha, y otra dimensión de devoción que va generando paz.

Teresa no habla de nuestros “métodos de oración” sino que la primera pretensión de quien comienza oración ha de ser “determinarse con cuantas diligencias pueda a hacer su voluntad conforme con la de Dios”. Ahí está el principio y el final de todo.

3ª.- La tercera morada es como la anterior pero ya con toda la habitación limpia. Lo cual genera los primeros consuelos. Esas experiencias positivas sirven para que luego “saquéis de las sequedades humildad y no inquietud”: que, aunque Dios no dé regalos, da “paz y conformidad”.

Todo lo cual lleva a la decisión de no juzgar a los demás que no gozan de esos consuelos, y a la necesidad de un director: porque el alma puede quedarse encallada aquí sin seguir adelante.

4ª.- La cuarta suite, que podemos llamar recogimiento” humildad”, es la más complicada porque ahora la búsqueda de Dios es “en lo interior”. Plenamente limpia, nuestra habitación interior abunda en consuelos que la embellecen. Aquí distingue Teresa unos “contentos” más naturales que pueden ser fruto de la reflexión o el esfuerzo humanos, y otros “gustos” que da Dios directamente (y que me recuerdan la expresión ignaciana de “consolación sin causa”).

Pero con los dones positivos aumentan los peligros negativos, como que los consuelos queden “envueltos con nuestras pasiones humanas”. Y la experiencia de la riqueza del recogimiento puede sugerir una tentación sutil de presunción o de superioridad, mucho más seria que la vanidad usual [1]. Por eso escribe aquí Teresa que “de soberbia y vanagloria nos libre Dios”: que por la humildad “se deja vencer el Señor”.

 También sucede a veces que, de todo eso, “participa el cuerpo”: hoy podríamos hablar de somatizaciones. Y es importante notar que ahí es donde sitúa Teresa esos signos exteriores de sollozos, arrobamientos o éxtasis que nosotros tendemos a valorar más positivamente. La superación de ese peligro es lo que Teresa llama recogimiento, y que distingue del “abobamiento”, el cual suele ser fruto de un exceso de penitencia corporal, que se supera comiendo y durmiendo lo necesario. Porque “no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho”. Por eso el verdadero recogimiento tampoco es encerrarse en sí mismo.

5ª.- Superada la crisis de la cuarta, la quinta morada podría describirse con una sola palabra: unión. Con ella crecen los “deleites” y las “fuerzas del alma” (no las del cuerpo). El alma ama más que entiende; pero de lo que no puede dudar es de que “estuvo en Dios y Dios en ella”.

Pero esa unión tiene dos rasgos muy característicos. En primer lugar es una unión solo incipiente: comparable al noviazgo (“desposorios”, dice la santa). Ello implica una preparación ya más inmediata, que Teresa compara con el proceso del gusano de seda: de algo “feo y que muere” aparece la maravilla de una seda que se convierte en mariposa. Pero es típico de esa mariposa el desasosiego y el movimiento constante, que Teresa explica así: primero porque no sabe bien a dónde ir (ya no se trata “de gustos espirituales ni de contentos de la tierra”) y además, porque ahora percibe el alma cuánto duele a Dios lo mal que el mundo le trata.

Además, y paradójicamente, esa unión lleva al amor al prójimo: de modo que “si ves a una enferma a quien puedes dar algún alivio, no se te dé nada perder esa devoción”. Sin ese amor resulta claro que no se ha llegado a la unión: porque “obras quiere el Señor”, y porque solo el Señor “os da con perfección ese amor al prójimo”. Queda entonces claro que la espiritualidad “no está en gustos espirituales ni en contentos de la tierra”.

6ª.- La sexta es larguísima y complicadísima. Podemos definirla como como la llamada del Esposo que está ya en la habitación siguiente; y la respuesta será “no querer sino lo que Dios quiere”. Está referida totalmente a la oración: busca el alma “más lugar para estar sola”. Serán solo momentos (“querría el alma siempre estar allí y no puede ser”), pero que condicionan toda la vida.

Tiene además un carácter dialéctico: por un lado el Esposo se muestra como gran rey, estremecedor, sobrecogedor; por otro lado el alma no se siente asustada por eso sino plenamente acogida: “como si el sol” se acercase y en lugar de quemarnos, nos identificara con él.

Esas experiencias momentáneas suscitan muchas dudas sobre su verdad pero, cuando Dios quiere darlas del todo, el alma no puede dudar. Será quizás tachada de loca o hipócrita, tal vez incluso “los que tenía por suyos se apartan de ella”, pero recibirá todo eso con una fortaleza que no es suya.

Esa llamada del Esposo engendra un dolor, pero un “dolor sabroso” y una “herida sabrosa” a los que no se quiere renunciar, o también una experiencia como de noche en el camino. Cabría pensar, aunque no lo diga así Teresa, en todos los dolores y esfuerzos que implica el iniciarse en un deporte. Y puede tener sus somatizaciones (de éxtasis etc.) pero que no tienen nada que ver con los arrobamientos de temperamentos frágiles.

Si el sujeto “se tiene por mejor” es señal de que esta experiencia no viene de Dios. Si aborrece más sus pecados, puede serlo. Y las pequeñas faltas que quedan pueden servir para conocer mejor nuestro corazón. Teresa las compara con las espinas de la zarza en que Dios se dio a conocer a Moisés.

En cambio desaparecen los miedos, incluso aparecen unas ganas de morirse y ver a Dios a las que Teresa responde: “no está en llorar mucho sino en obrar mucho”. Tampoco hay que huir de cosas corpóreas como si eso fuera más espiritual; y ello implica no abandonar nunca la humanidad de Jesús como si eso supusiera más perfección. Implica también una lucidez sobre “la barahúnda de cosas” en torno a las cuales se mueven los ricos (con alusión expresa a la duquesa de Alba).

7ª.- La séptima es más breve pero decisiva: es “el centro de nuestra almay “cosa difícil de decir”. Estamos en el paso del desposorio al matrimonio espiritual; en el palacio real hay una estancia donde solo tiene acceso el rey: así el alma tiene “una parte” donde solo mora Dios y no llegan las sacudidas de las moradas anteriores. Es el fundamento de la paz (la cual es algo muy distinto de la ausencia de sufrimientos): porque “lo esencial del alma jamás se movía de aquel aposento”.

Otra vez se trata de pequeños momentos que son como anticipo del cielo y donde el Señor quiere “mostrar el amor que nos tiene”. Y en esta unión ya no cabe la separación: es como el agua de la lluvia que cae desde el cielo en un río, “donde queda hecho todo agua”. También creo que es aquí la primera vez que aparece la Trinidad en toda la obra, pero no por eso se abandona la humanidad de Jesús.

Finalmente, de esta morada pueden surgir unos “rayos” que llegan y animan a todas las demás. Y si el alma siente “pena y confusión” es “de ver lo poco que puede hacer y lo mucho a que está obligada”. La mariposa del gusano de seda muere ahora y esto produce: pleno olvido de sí; deseo de que se cumpla la voluntad de Dios (aunque esto signifique algún padecimiento para ella); un gran gozo interior en la persecución; ningún temor de la muerte (aunque ahora el alma ya no desea morirse pronto como antes, sino poder trabajar más por el Esposo); más una transformación de los deseos y una “memoria y ternura con nuestro Señor”.

Todo esto pasa “con tanta quietud y tan sin ruido” que desaparecen incluso los arrobamientos y otras somatizaciones antes aludidas. Y todo esto no significa “que no les falta cruz, sino que no las inquieta ni hace perder la paz”.

Pero lo dicho no supone que todo eso pasa siempre: a veces las deja el Señor, aparecen las desolaciones y vuelven las fragilidades y “todas las cosas ponzoñosas del arrabal de ese castillo”. Solo que duran menos.

Y cerramos todo este itinerario con dos conclusiones:

1) En esta séptima morada siembra Teresa dos principios que pueden resumir perfectamente una auténtica vida espiritual:

A.- “¿Sabéis qué es ser espirituales de veras? Hacerse esclavos de Dios a quien Él los pueda vender por esclavos de todo el mundo, como Él lo fue”.

B.- “Marta y María han de andar siempre juntas para tener al Señor consigo y no le hacer mal hospedaje no le dando de comer…”. Y “si María había escogido la mejor parte es porque antes ya había hecho de Marta regalando al Señor en lavarle los pies y limpiarle con sus cabellos”.

Esta genialidad, dicha por una contemplativa y por una mujer que escribe con faltas de ortografía y con un lenguaje descuidado, debería darnos vergüenza cuando más de 500 años después, todavía no la hemos asimilado, y hemos utilizado muchas veces la supuesta superioridad de la contemplación como una excusa para ser servidos en vez de servir.

2) Conviene además llamar la atención sobre tres puntos quizás inesperados: es precisamente conforme se va avanzando en la vida espiritual, o en la cercanía a Dios, cuando aparecen la necesidad del amor al prójimo; más la presencia de dolores que somos capaces de soportar, y la necesidad de actividad (moradas 4, 5 y 6). Con el detalle de que la última morada es la más compleja y la más indecible.

II.- APLICACIONES PASTORALES

Ya la primera vez que leí Las Moradas pensé en la posibilidad de hacer una aplicación desde la mística a la pastoral, precisamente para cumplir aquello que decía Teresa en su vida: “de devociones a bobas nos libre Dios” (13,16), y que a veces puede ser más culpa del acompañante que del acompañado. Va pues aquí como mera sugerencia,

Dos observaciones previas.

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Nuevas memorias destacan la situación de los jóvenes LGBTQ+ sin hogar y una respuesta comunitaria resiliente

miércoles, 25 de septiembre de 2024
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IMG_6995El nuevo libro de Carl Siciliano, Making Room: Three Decades of Fighting for Beds, Belonging, and a Safe Place for LGBTQ Youth, arroja luz tanto sobre la inquietante realidad de la falta de vivienda entre los jóvenes LGBTQ+ vulnerables, como sobre la resiliencia, la dedicación y la vitalidad de la comunidad LGBTQ+.

Making Room detalla el trabajo de Siciliano durante las décadas de 1980 y 1990 en SafeSapce, donde los jóvenes podían encontrar refugio y seguridad después de ser rechazados por sus familias y comunidades por sus identidades LGBTQ+. Como describe Maxwell Kuzma, en su reseña de Making Space para el National Catholic Reporter:

“[Siciliano] ‘se había formado profundamente en la hospitalidad al pasar tiempo con los Trabajadores Católicos de Dorothy Day. Carl tenía la profunda convicción de que ser gay era un don espiritual que no debía ocultarse bajo un celemín, y puso en práctica esta teología queer al centrar sus esfuerzos profesionales en ayudar a la población LGBTQ más vulnerable: los jóvenes”.

El libro no evita describir la realidad a la que se enfrentaban muchos de estos jóvenes, una realidad que todavía está presente para muchos jóvenes queer de hoy. Siciliano cuenta las historias de niños expulsados de sus hogares después de revelarles su homosexualidad a sus padres, que se enfrentaron a la violencia física y emocional, la explotación, la adicción a las drogas y la desesperación mientras intentaban sobrevivir. Kuzma añade: “Making Room ilustra una poderosa yuxtaposición de Times Square antes y después de una supuesta revitalización, un esfuerzo que afectó (y desalojó) desproporcionadamente a la comunidad LGBTQ”.

Estas amenazas constantes a los jóvenes LGBTQ+ son un vergonzoso recordatorio de lo que ocurre cuando elegimos ignorar a los vulnerables que están entre nosotros. Kuzma señala: “A menudo elegimos no mirar nuestra vergüenza a la cara. Nos alejamos, imitando a las familias que se han alejado de estos jóvenes”.

Sin embargo, también existe un gran potencial para que las comunidades se acerquen a los necesitados, en lugar de alejarse de ellos. Making Room lo deja claro, mostrando el poder del encuentro empático. El libro detalla tanto el trabajo realizado por Siciliano, a quien Kuzma llama “una inspiración”, como el poder de los miembros de la comunidad que deciden dar un paso adelante. El crítico afirma:

“El héroe de esta historia es la comunidad, y nos convertimos en héroes cuando tomamos una posición, extendemos una mano o hablamos en nombre de alguien. La existencia de personas queer (y otras personas marginadas) siempre será una alteración del status quo, incluso cuando las celebramos”.

A pesar de los muchos desafíos que Siciliano enfrentó en su trabajo (falta de fondos, intentos de gentrificación y toma de posesión de las instalaciones, pérdida y desesperanza), Siciliano demuestra un profundo sentido de convicción y determinación. También se asegura de resaltar los dones y la bondad innata de aquellos con quienes trabajó.

Hay pasajes hermosos en el libro”, dice Kuzma, “concursos de talentos donde los jóvenes LGBTQ expresan todo el espectro de sus vibrantes personalidades en una pasarela casera con su peluca favorita y líneas de cejas lo suficientemente marcadas como para cortar a un hombre; una resiliencia que no debería haber sido necesaria; una voluntad de sobrevivir que nunca debería haber sido tan difícil”.

Kuzma concluye:

“[Siciliano] sigue adelante con la determinación de prevenir tantas muertes como pueda, consolándose con ser parte de la comunión de los santos, sabiendo que requiere que todos hagan su parte con dignidad, sin miedo a los incendios por los que uno pueda pasar. Al final, ese es el mensaje que más me llevé del libro. Se necesita toda la comunión de los santos, tanto los que están entre nosotros como los que han dejado esta tierra. Este no es un problema finito con una solución finita, pero no tenemos un Dios finito. Cuando se trata de apoyar con oración, acompañar y apoyar económicamente a las comunidades vulnerables y marginadas, unimos fuerzas con el Espíritu Santo cuando nos atrevemos a actuar fuera de nuestra zona de confort y hacer lo que nos corresponde hacer, por el bien de todas las almas”.

—Phoebe Carstens (ellos/ellas), New Ways Ministry, 23 de agosto de 2024

Fuente New Ways Ministry

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Making Room de Carl Siciliano cuenta su historia de ‘Hacer espacio’ para jóvenes LGBTQ sin hogar.

martes, 24 de septiembre de 2024
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IMG_7436Carl Siciliano,  

Por Maxwell Kuzma

15 de junio de 2024

Making Room de Carl Siciliano no es una lectura fácil.

Este libro nos toma de la mano y nos lleva fuera de nuestros cómodos hogares suburbanos de clase media, lejos de nuestros trabajos estables y redes de apoyo, a un lugar sin despensa ni refrigerador bien abastecidos. Nos lleva a un paso subterráneo sucio o a un banco de parque incompleto, donde un joven LGBTQ (un menor de edad) se acurruca solo, sin ningún apoyo, enfrentando la realidad de la indiferencia (en el mejor de los casos) y la crueldad (en el peor) del mundo.

Y estos niños no salen ilesos de la oscuridad. Muchos han sido introducidos en la adicción a la cocaína y, a veces, sólo vendiendo su cuerpo encuentran una cama para pasar la noche.

En la ciudad de Nueva York durante los años 80 y 90, muchos de esos jóvenes fueron a SafeSpace, donde probablemente conocieron a un joven italiano gay musculoso llamado Carl, que había sido profundamente capacitado en hospitalidad al pasar tiempo con los Trabajadores Católicos de Dorothy Day. Carl sentía una profunda convicción de que ser gay era un don espiritual que no debía esconderse bajo un almud, y puso en práctica esta teología queer centrando sus esfuerzos profesionales en ayudar a la población LGBTQ más vulnerable: los jóvenes.

Este no es un problema finito con una solución finita, pero no tenemos un Dios finito.

Es desgarrador escuchar, a través de los oídos de Carl, los relatos de primera mano de lo que sucedió cuando estos niños se declararon homosexuales ante sus familias. Los lectores LGBTQ como yo sentirán estas historias profundamente en sus cuerpos, resonando y recordando. Incluso sin violencia física, la violencia mental, emocional y espiritual puede causar mucho daño, peor cuando proviene de aquellos que deben amarte más.

Pero no son sólo las familias las culpables. Making Room ilustra una poderosa yuxtaposición de Times Square antes y después de una supuesta revitalización, un esfuerzo que afectó (y desalojó) desproporcionadamente a la comunidad LGBTQ.

Que nosotros, los estadounidenses, hayamos permitido que esto suceda históricamente y en la actualidad (ver la historia de Nex Benedict) es profundamente vergonzoso, pero a menudo optamos por no mirar nuestra vergüenza a la cara. Nos alejamos, imitando a las familias que se han alejado de estos jóvenes.

Carl Siciliano es una inspiración, pero este libro no es un cuento de hadas en el que el caballero de brillante armadura llega para vencer lo que amenaza al pueblo. Como aprende Carl, el héroe de esta historia es la comunidad, y nos convertimos en héroes cuando tomamos una posición, extendemos una mano o hablamos en nombre de alguien. La existencia de personas queer (y otras personas marginadas) siempre será una alteración del status quo, incluso cuando las celebremos.

A lo largo de su tiempo en SafeSpace, Carl luchó en una búsqueda aparentemente interminable de fondos, luchando incluso para recibir el dinero de la subvención destinado por la ciudad para ayudar a los jóvenes queer sin hogar, pero nunca enviado a las organizaciones apropiadas.

IMG_7435La actriz Bea Arthur con Carl Siciliano, director ejecutivo del Centro Ali Forney, en 2005.

También hay hermosos pasajes en el libro: espectáculos de talentos donde los jóvenes LGBTQ expresan todo el espectro de sus vibrantes personalidades en una pasarela casera con su peluca favorita y líneas de cejas lo suficientemente afiladas como para cortar a un hombre; resiliencia que no debería haber sido necesaria; una voluntad de sobrevivir que nunca debería haber sido tan tensa.

Hay comidas de estilo familiar para las fiestas, donde los niños le dicen a Carl que es «la primera Navidad que realmente disfruté», aunque estos momentos de calidez y seguridad están marcados por la bofetada de aire frío cuando tienen que volver a la calle a las el final de la comida.

Y aunque no es un caballero de cuento de hadas, Carl se enfrenta a muchos monstruos sólo para conservar los escasos recursos que les han dado: la ciudad que no quiere darle el dinero, un nuevo sacerdote que quiere aburguesar el edificio, posibles donantes. que resultan ser depredadores y muchos demonios internos propios, preguntándose con frecuencia cómo puede soportar la inmensidad de estas historias desesperadas, especialmente sabiendo que tiene una cama a la que regresar a casa, pero los niños no.

A veces sucede lo peor. Muere un niño. Y cada vez casi hace que Carl se rompa. Continúa con la determinación de evitar tantas muertes como pueda, reconfortándose en ser parte de la comunión de los santos, sabiendo que requiere que todos hagan su parte con dignidad, sin miedo a los incendios que uno pueda atravesar.

IMG_7433Portada de «Making Room» de Carl Siciliano

Al final, ese es el mensaje que más me llevé del libro. Se necesita toda la comunión de los santos, tanto los que están entre nosotros como los que han dejado esta tierra. Este no es un problema finito con una solución finita, pero no tenemos un Dios finito.

Cuando se trata de defender en oración, apoyar y apoyar financieramente a las comunidades vulnerables y marginadas, unimos fuerzas con el Espíritu Santo cuando nos atrevemos a actuar fuera de nuestras zonas de confort y hacer lo que nos corresponde hacer, para el beneficio de todas las almas.

***

Una versión de esta historia apareció en la edición impresa del 5 al 18 de julio de 2024 bajo el título: Carl Siciliano tells his story of Making Room’ for homeless LGBTQ youth. (Carl Siciliano cuenta su historia de ‘Hacer espacio’ para jóvenes LGBTQ sin hogar).

Carl Siciliano

Making Room: Three Decades of Fighting for Beds, Belonging, and a Safe Place for LGBTQ Youth (Haciendo espacio: Tres décadas de lucha por camas, pertenencia y un lugar seguro para los jóvenes LGBTQ)

304 páginas; Convergent

$18.00

Fuente National Catholic Reporter

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“Cuatro libros transformadores”, por Gabriel María Otalora.

sábado, 21 de septiembre de 2024
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IMG_7717De su blog Punto de Encuentro:

A los lectores nos gusta compartir lecturas: hablar de ellas, transmitir de igual manera que nos gustaría que otras personas nos recomendaran sus libros. No me refiero aquí a la crítica literaria, necesaria tantas veces, sino a la experiencia interior que el autor o autora de un libro comunica. O mejor dicho, lo que uno filtra de lo que está leyendo y cree que puede servir a otras personas, al menos lo esencial de dicha vivencia tan intelectual como espiritual.

Dicho lo anterior, voy a recomendar cuatro libros que son para mí un verdadero kit de campaña con el que adentrarse con amor en la vida cotidiana. Son una bocanada de aire fresco, tanto por separado como entrelazados, por su capacidad de rumiar con éxito sus relecturas. Un accidente casero me ha permitido más tiempo para ahondar de nuevo en tres de ellos, y descubrir este libro que paso a comentaren primer lugar:

¡Oh noche que guiaste!, subtitulado De la inhospitalidad al encuentro (Sal Terrae), y escrito por Carlos María Antunes. Es un libro breve que no parece a primera vista que atesora tanta sabiduría. Su reflexión gira en torno a la fortaleza que supone reconocer la vulnerabilidad. Un libro luminoso y lleno de esperanza, accesible y que además permite convertir su reflexiones en oración. Para descubrir el tesoro que llevamos dentro: “A través de nuestras ruinas Él nos enseñará la dimensión del corazón de Dios. Es a través de la herida por donde entra la luz”.

Compasión (Sígueme), de Katerina Lachmanova. Es un librito cuyo título lo dice todo. En capítulos breves y sencillos, que no simples, la autora nos introduce en el corazón de esta actitud esencial humana y cristina por su profundo sentido teológico, pegado al Evangelio. La compasión como el lenguaje de la fraternidad. Este libro es una excelente ayuda para abrir nuestro corazón a la necesidad del otro. Lo he regalado en varias ocasiones con resultados reconfortantes.

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El aliento del alma. Reflexiones sobre la oración, de Joan Chittister (Sal Terrrae). Libro también breve cuyas reflexiones se han convertido en lectura de cabecera. Cuando la autora afirma que la oración es co-creadora, toca un punto muy sensible de nuestra fe. De hecho, esta afirmación se complementa con otra reflexión suya, que vale su peso en oro: cuando nuestra oración no es respondida, solo sabemos con seguridad una cosa: que el desafío que la vida nos plantea ahora consiste en vivirla de manera diferente. Y será mediante la oración cómo descubriremos la manera de hacerlo.

Muéstrame tu rostro. Hacia la intimidad con Dios, de Ignacio Larrañaga (San Pablo).Con más de 22 ediciones, estamos ante un libro consolador. La aceptación -que no resignación- nos lleva del abandono de la fe a la paz; la fortaleza ante el silencio, la esperanza contra toda esperanza, vivir según la figura de Jesús, bendecir siempre… Estamos ante un tratado de superación sustentado en actitudes y conductas de amor que llevan aparejadas algunos ejercicios para preparar nuestro interior de la mejor manera. Un clásico que no defraudará para ser leído como un manual de navegación interior

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Vulnerabilidad sanadora, compasión, oración, aceptación desde la fe. Casi nada. Quiero finalizar con un breve poema de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, recogido en el libro de Antunes:

Las personas más bellas
Con las que me he encontrado
Son aquellas que han conocido
La derrota, el sufrimiento, la pérdida
Y han encontrado la forma de salir
De sus abismos. Estas personas
Tienen un aprecio, una sensibilidad
Y una comprensión de la vida
Que las llenan de compasión, de humildad
Y de una profunda inquietud amorosa.
Las personas bellas no surgen de la nada.

***

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El nuevo libro de una autora lesbiana amplía la conversación católica LGBTQ+ en Martinica

viernes, 20 de septiembre de 2024
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IMG_7229IMG_7230Chloe Socias y portada del libro.

A pesar de los desafíos que las personas LGBTQ+ siguen enfrentando en el catolicismo, en algunos lugares del mundo se está arraigando un aumento en la conciencia y la aceptación de las identidades LGBTQ+.

Chloé Socias es la autora de Moi, catholique et homosexuelle en Martinique (Yo, católica y homosexual en Martinica), que detalla su viaje como católica queer en las Indias Occidentales.

Entrevistada por Erasing 76 Crimes, Socias habló sobre su relación con la Iglesia Católica y la comunidad LGBTQ+. Desde que salió del armario, Socias ha visto un crecimiento positivo en la percepción de la iglesia sobre las identidades LGBTQ+ en Martinica. Ella afirmó:

“Durante mucho tiempo, ser abiertamente lesbiana cristiana era como caminar sobre cáscaras de huevo. Hoy las cosas han cambiado mucho. Hace cuatro años, podía ser objeto de críticas y chismes dentro de mi parroquia. Ya no es así en absoluto, porque me he afirmado sin negar quién soy. He hecho mi lugar en lugar de abandonar mi fe’”.

Pero Socias también reconoce los aspectos negativos de asociarse con el catolicismo:

“’Por un lado, durante mucho tiempo, la Iglesia ha legitimado totalmente el comportamiento homofóbico inaceptable de algunas personas, mientras que, por el otro, las personas LGBT+ que pueden o no haber experimentado el rechazo por parte de personas religiosas utilizan esto como una razón para abandonar su fe. . .

“’Pero el problema es más profundo que eso, porque a menudo observo que incluso los jóvenes heterosexuales a veces se sienten rechazados por la Iglesia, por lo que dirá la gente, por la ropa que visten o por las diferencias en los gustos musicales entre las generaciones que lideran a malentendidos‘”.

Desde que salió del armario, Socias ha encontrado el apoyo de miembros del clero, incluido el padre Gaétan Present, quien estaba a cargo del programa de ministerio juvenil de su parroquia. Sus conversaciones sobre la fe y la homosexualidad ayudaron a Socias a desarrollar su lugar en la iglesia, en lugar de abandonar su fe.

Socias explicó que la publicidad sobre su libro se difundió principalmente de boca en boca:

“En la prensa local, fui entrevistado por Radio Caraibes Internationale, la principal emisora de radio de las Indias Occidentales, pero por lo demás, un relativo anonimato rodeó la publicación de mi libro. Esto me sorprendió un poco, dado su tono social. De hecho, al mismo tiempo que asistimos a una aceptación real de la homosexualidad femenina entre la generación más joven de Martinica, está surgiendo y creciendo una relativa indiferencia, y eso es bueno. Sin embargo, todavía no se puede decir lo mismo de la homosexualidad masculina’”.

El viaje de Socias muestra que es posible tener una experiencia positiva dentro de la iglesia como miembro de la comunidad LGBTQ+. Y su historia, detallada en su libro, muestra cuán efectivo puede ser trabajar desde dentro de la iglesia institucional para aquellos católicos LGBTQ+ y sus aliados que eligen:

“[L]a fe y la relación con Dios, con el propio creador, son profundamente personales e íntimas y no tienen nada que ver con la forma en que otras personas te miran. . .Creo que permaneciendo dentro de la Iglesia se consigue que la Iglesia se mueva y se cambien percepciones y mentalidades. Al principio, algunas personas en mi parroquia me veían sólo como una joven marimacha, hoy soy apreciada por el trabajo social que hago con los jóvenes”.

—Sarah Cassidy (ella), Ministerio New Ways, 4 de septiembre de 2024

Fuente New Ways Ministry

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U.S. Catholic Recomienda el libro, All the World Beside, de Garrard Conley,

viernes, 6 de septiembre de 2024
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IMG_6313Los editores de U.S. Catholic incluyeron un libro sobre un romance entre personas del mismo sexo en su edición de julio de“What We’re Reading This Month.”(“Lo que estamos leyendo este mes). El libro, All the World Beside, de Garrard Conley, cuenta la historia de dos hombres, uno de ellos ministro, en la Nueva Inglaterra de la era puritana que se enamoran y “buscan un camino para salir de una situación imposible, imaginando un futuro para sí mismos que no tiene nombre”. Conley es autor de Boy Erased, una memoria premiada sobre crecer entre cristianos fundamentalistas y soportar una terapia de conversión.

«Una historia desgarradora de amor, familia y espiritualidad». —People Magazine

Del autor del best seller del New York Times Boy Erased, una novela electrizante y profundamente conmovedora sobre la historia de amor entre dos hombres en la puritana Nueva Inglaterra.

Cana, Massachusetts: una visión utópica de la Nueva Inglaterra puritana del siglo XVIII. Para el mundo exterior, el reverendo Nathaniel Whitfield y su familia son pilares piadosos de la comunidad de su pequeño pueblo, atrayendo a cristianos de todo el Nuevo Mundo a su redil. Uno de esos cristianos, el médico Arthur Lyman, descubre en las palabras del ministro un amor tan cautivador que trasciende el lenguaje.

A medida que el vínculo entre estos dos hombres se vuelve cada vez más apasionado, sus familias deben enfrentarse a una maraña de secretos, mentiras y juicios que amenazan con destruirlos en este mundo y en el siguiente. Y cuando los éxtasis religiosos del Gran Despertar comienzan a afianzarse, iniciando una nueva era de fanatismo, Nathaniel y Arthur buscan un camino para salir de una situación imposible, imaginando un futuro para ellos que no tiene nombre. Sus esposas e hijos deben hacer lo mismo, mirando más allá del mundo conocido en busca de un nuevo tipo de desierto, tanto físico como espiritual.

Ambientada durante los turbulentos trastornos históricos que dieron forma al destino de Estados Unidos y siguiendo la tradición de La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, Todo el mundo al lado revela las vidas muy humanas justo debajo de la superficie de la creencia dogmática. El exitoso autor Garrard Conley ha creado un cuento histórico vívidamente imaginado que pasa páginas y que es a la vez una historia de amor y un crisol.

Opiniones y elogio absoluto

«Una historia desgarradora de amor, familia y espiritualidad».
People Magazine

“Afecta… Conley se une a un grupo de escritores literarios, entre ellos Daniel Mason y Lauren Groff, que miran hacia atrás para dar sentido a los conflictos actuales”.
The Washington Post

“Una obra evocadora y mística de ficción histórica que anima una historia de amor entre dos hombres en la Nueva Inglaterra puritana del siglo XVIII… Una descripción contemplativa de la resistencia necesaria para sobrevivir a la intolerancia religiosa que es inquisitiva, redentora y rebosante de compasión por la raza humana. «
Atlanta Journal Constitution

“[Una] ráfaga de aire fresco… la escritura es magistral pero nada halagadora. La historia es tan lineal como la vida humana, con sus giros y vueltas, flash-forwards y flashbacks, lo permitirá… Te hace avanzar y luego te conmueve profundamente”.
The San Francisco Bay Area Reporter

«La habilidad de [Conley] para cambiar de género sin esfuerzo es evidente desde la primera página de este adictivo thriller histórico».
LGBTQNation

“Hace preguntas difíciles sobre los misterios de la fe y el amor en un mundo hostil y generosamente le da al lector una gran cantidad de espacio para sentirlos plenamente”.
Arkansas Times

“En esta conmovedora y poderosa novela, Garrard Conley sigue a los hombres y sus familias mientras la tensión entre su piedad y sus deseos se vuelve imposible de ignorar”.
Town & Country Magazine

«Una obra extensa, sutil, compleja y gratificante de ficción histórica poderosamente imaginada, una novela rica en temas de fe, divinidad, deseo y amor».
Booklist, reseña destacada

«Conley ha creado una historia rica y profundamente investigada cuyos personajes están llenos de contradicciones… Una novela que da vida a su entorno puritano con dos hombres heridos por enamorarse».
Reseñas de Kirkus

«Una primera novela finamente afinada sobre una historia de amor queer… esta es una potente crónica de una era poco explorada en la historia queer».
Publishers Weekly

“Una hermosa y fascinante obra de ficción histórica que evoca una sociedad que lucha con la fe, el amor y el sentido de pertenencia. Es un relato desgarrador de pasiones prohibidas y de la inocencia perdida contado con una belleza lírica e íntima. Es verdaderamente sublime. Me encantó.»
Douglas Stuart, autor deShuggie Bain y Young Mungo

“En parte hechizo, en parte oración, totalmente fascinante. Garrard Conley arroja la misma magia en la ficción que en las memorias que lo hicieron famoso”.
Torrey Peters, autor de Detransition, Baby

“En este logro de prosa impresionante, ritmo experto y extraordinaria inteligencia psicológica, Conley presenta un mundo tal como era, como es y como podría ser. Un triunfo”.
Tess Gunty, autora de Rabbit Hutch, ganadora del Premio Nacional del Libro/National Book Award

“Todo el mundo al lado es una novela hermosa y altísima, a la vez radical y profundamente personal. Conley nos ha dado un gran regalo con este examen vívido y sorprendente de las historias que nos contamos sobre quiénes éramos, quiénes somos y quiénes esperamos ser. En parte restauración y en parte recuperación, el nuevo y audaz mito americano de Conley simplemente canta”.
Brandon Taylor, autor de Real Life

“Un romance ricamente texturizado, emocionante y escandaloso, All the World Beside es una lectura fascinante. Con un ritmo hábil y completamente apasionante desde la primera página, Conley nos ofrece la ficción histórica en su forma más deliciosa y absorbente”.
Jordy Rosenberg, autor de Confessions of the Fox

Radical y hermosa, decadente y profundamente moral, All the World Beside trastoca el mundo tal como los patriarcas cristianos nos han enseñado a conocerlo. La deslumbrante novela de Garrard Conley encarna el poder de la literatura para llegar a grietas profundas que las cuentas oficiales no pueden, para regar la tierra seca de la historia temprana de Estados Unidos y transformarla en jardines fértiles no sólo de la mente, sino también del glorioso e imperfecto espíritu humano.
Meredith Talusan, autora de Fairest

“Garrard Conley ha encontrado una música nueva y deslumbrante: un lenguaje que abarca los siglos XVIII y XXI, un vehículo para la fe y el deseo. En sus movimientos finales, esta novela contiene algunos de los mejores escritos que he encontrado en la ficción estadounidense reciente”.
Garth Greenwell, autor de Cleanness
 

“Nos enseña que en la América puritana la letra escarlata no era la A para el adulterio sino la H para la homosexualidad y que el único romance con Dios es tenso y trágico”.
Edmundo White

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Presentación On line de “ Homosexualidad: las razones de Dios”, de Miguel Sánchez Zambrano.

miércoles, 4 de septiembre de 2024
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Dentro de la , de la asociación CRISMHOM, se ofrece esta presentación del libro en sesión abierta que publicamos a petición del autor, viejo conocido y colaborador de Cristianos Gays, donde hemos ido publicando resúmenes del libro realizados por el propio autor…  Podéis seguirla a través de este ENLACE:

Esta sesión de formación tiene lugar el 7 de septiembre de 2024 de 19:00h a 20:30h desde el Espacio Annette Cabelli en calle Ribera de Curtidores 2, planta 1 y entreplanta, 28005 Madrid. Se retransmite por videoconferencia a través del siguiente ENLACE.

Esta sesión inaugura el plan de formación del curso 2024-25 en el marco de la reflexión sobre la interseccionalidad como espacio de reflexión para el cambio real en las esferas políticas, culturales, sociales, familiares y religiosas, poniendo de manifiesto la interrelación entre la fe, la Iglesia y la diversidad sexual y de género.

Contamos con la presencia de Miguel Sánchez Zambrano que presenta su libro Homosexualidad: las razones de Dios, en diálogo presencial con su propia pareja, a través de un conjunto de preguntas y respuestas en torno a los capítulos del libro.

El libro es un grito lleno de pasión nacida de la propia historia personal de su autor, marcada por el sufrimiento de una vida oculta y auto-condenada por el abuso de poder que ejerció sobre él la Iglesia cuando era niño. Es un libro lleno de belleza, razones y emociones, una mirada limpia y reconciliadora pero unida al arma poderosa de la razón, las razones de Dios para que la Iglesia, su Iglesia, lleve a cabo la obligada transformación de su actitud sobre las personas con diversidad sexual, que sufren aún su condena. El libro aborda las razones, según el parecer del autor, por las que Dios decide crear criaturas homosexuales. Estas razones se deducen tras diez años indagando en el estudio de la Escritura y al mismo tiempo prestando atención a su propio corazón y al de tantas personas que optaron por pedirle ayuda terapéutica para superar su dolor y sufrimiento al sentirse rechazados por una sociedad y cultura religiosa que las condena. Razones desde la justicia restaurativa en el marco del abuso de poder dentro de la Iglesia hasta las razones para perdonar a la propia Iglesia tras la sanación de las heridas.

En palabras del ponente: “Sueño con una Iglesia inclusiva e igualitaria, que nos acoja a todos por igual, pues todos somos hijos de Dios e iguales ante Él”.

Miguel Sánchez Zambrano (Granada, 1953) es farmacéutico, terapeuta sistémico y Coach (aunque se autodenomina simplemente ayudador). Cofundador en 1983 y director hasta 1999 de la institución benéfica Hogar 20, declarada de utilidad pública y Premio Nacional Reina Sofía, trata todo tipo de adicciones y desarrolla una comprometida actividad social ante la problemática drogodependiente y los enfermos de VIH. Miembro docente de la Fundación SM (1990-2002) y miembro fundador de las Asociaciones AVALON (VIH) y APREX (ex-toxicómanos) y del Comité Ciudadano Antisida de Granada.

Gran colaborador de la Iglesia de Granada, participó en el Congreso de Educadores Cristianos celebrado con motivo de la venida a la ciudad de Juan Pablo II en 1982 y colaboró con la Delegación Diocesana de Jóvenes. También participó como ponente en el Congreso Evangelización y hombre de hoy, celebrado en Madrid en 1985. En 1994 fue elegido por el arzobispo José Méndez, miembro del Consejo Pastoral Diocesano. En la actualidad dirige el Centro de Terapias y Atención a la Familia en Granada.

Ha publicado numerosos artículos, fundamentalmente en la prensa diaria, sobre las relaciones padres-hijos y la problemática en la pareja. Hombre creyente, manifiesta abiertamente su amor a la Iglesia, definiéndose más espiritual que religioso. Ha dedicado su vida y trabajo a la promoción y desarrollo del ser humano en el ámbito de las relaciones familiares desde una perspectiva abierta e inclusiva.

Fuente CRISMHOM

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“Antología poética de Pedro Casaldáliga: una teopoética de la liberación”, por Juan José Tamayo.

martes, 3 de septiembre de 2024
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IMG_6896Leído en su blog:

Recientemente se ha publicado su Antología poética (Editorial Monte Carmelo, Burgos, 576 páginas) en una magnífica edición a cargo de sus amigos y estrechos colaboradores José María Concepción y Eduardo Lallana, que se abre con una biografía escrita por Zofía Marzec y Benjamín Forcano, actualizada, renovada y completada por Eduardo Lallana

En ella se recogen todos los poemas en castellano de Casaldáliga y los escritos en catalán o portugués traducidos por él, ordenados cronológicamente desde 1955

El 8 de agosto se cumplió el cuarto aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga, uno de los símbolos más luminosos del cristianismo liberador. La conmoción por su muerte llegó a todos los rincones de la tierra. Las comunidades indígenas, con quienes echó raíces y convivió desde su llegada al Mato Grosso (Brasil) en 1968, le despidieron colocándole un sombrero de paja en la cabeza y un remo en las manos, símbolos utilizados en su ordenación episcopal, y un cirio pascual, símbolo de la luz y la esperanza.

Fue enterrado en el cementerio de la comunidad indígena carajá entre un peón y una prostituta mirando al río Araguaia. Allí reposan personas indígenas, trabajadoras y trabajadores explotados (peones), algunos asesinados a balazos por orden de los terratenientes, niñas y niños muertos por inanición antes de haber vivido. Él mismo dio instrucciones sobre el lugar y la forma de enterramiento: “Escuchen con oídos atentos. Voy a hablarles de algo muy serio. Es aquí que quiero que me entierren”. Y expresó poéticamente la modalidad de su tumba: “Para descansar/ solo quiero esta cruz de madera/ con lluvia y sol;/ estos palmos/ y la Resurrección”.

Recientemente se ha publicado su Antología poética (Editorial Monte Carmelo, Burgos, 576 páginas) en una magnífica edición a cargo de sus amigos y estrechos colaboradores José María Concepción y Eduardo Lallana, que se abre con una biografía escrita por Zofía Marzec y Benjamín Forcano, actualizada, renovada y completada por Eduardo Lallana. En ella se recogen todos los poemas en castellano de Casaldáliga y los escritos en catalán o portugués traducidos por él, ordenados cronológicamente desde 1955.

El libro es la mejor demostración de que Casaldáliga es un esteta de la palabra encarnada en la revolución. Juega con el lenguaje que en sus versos se torna canción. Muchos de sus poemas han sido “musicados” por prestigiosos cantautores. La palabra es su verdadero hogar, la poesía su gran pasión. A través de ella expresa la estética de la vida y desvela la belleza del mundo, pero también su miseria, las dichas de los seres humanos, pero también sus desdichas, las esperanzas de las personas y los colectivos empobrecidos, pero también su indignación y su protesta. Alivia los sufrimientos de las víctimas, pero sin recurrir a bálsamos engañosos como la promesa de otra vida mejor después de la muerte, sino con el ungüento de la com-pasión, la compañía y la solidaridad, que define como “la ternura de los pueblos”.

Ética y estética son inseparables en su poesía, que se convierte en palabra-en-esperanza, profecía-en-acción, alimento-para-el-camino, voz de las personas silenciadas, aliento revolucionario, grito contra las injusticias, palabra indignada contra la negación de la dignidad de las personas humilladas, lucha no violenta contra las causas que provocan la pobreza.

El lenguaje es la casa del ser”, afirma Martin Heidegger en su Carta sobre el humanismo. Afirmación que yo aplico a Pedro Casaldáliga, uno de los principales creadores de la teo-poética de la liberación, nuevo género literario de la teología latinoamericana, que se caracteriza por articular con un lenguaje creativo el bien decir y el bien actuar, la ética y la estética, la mística y la liberación, la utopía y la sabiduría, la poesía y la revolución, la creación literaria y la militancia sociopolítica, la oración y la lucha, el silencio y la palabra, el compromiso y la contemplación.

Como teo-poeta pensó el cristianismo liberadoramente, lo vivió esperanzadamente, se puso del lado de las teólogas y los teólogos de la liberación represaliados y dio razón evangélica de las razones de la gente oprimida, función que con frecuencia descuidamos quienes nos dedicamos al cultivo de la teología.

Su poesía provoca revoluciones 

Esta antología muestra y demuestra en cada página que Casaldáliga no es un versificador de Corte, ni contemporiza con el Sistema, ni legitima el orden establecido. Su poesía provoca revoluciones. Acompañó a las revoluciones latinoamericanas durante los últimos cincuenta años y cantó a sus libertadores: Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Che Guevara, Fidel Castro; al sacerdote asturiano guerrillero Gaspar García Laviana; a los misioneros liberadores de la época de la conquista Bartolomé de Las Casas y Antonio Valdivieso; a los obispos mártires monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, y Enrique Angelelli, obispo argentino de La Rioja; a los teólogos de la liberación Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez. A Gustavo le define como “exegeta de Marx,/ críticamente/ sabe afeitarle al viejo/ la dialéctica barba,/ respetándole el rostro/ de profeta del Lucro y de la Historia”.

Él mismo se define como subversivo en el poema “Canción de la hoz y el haz”: “Con un callo por anillo/ monseñor cortaba arroz./ ¿Monseñor ‘martillo y hoz’?/ Me llamarán subversivo./Y yo les diré lo soy./ Por mi Pueblo en lucha, vivo,/con mi Pueblo en marcha, voy./Tengo fe de guerrillero/ y amor de revolución./ Y entre Evangelio y canción/ sufro y digo lo que quiero.

Su “Oda a Reagan”, que me recuerda a la “Oda a Roosevelt”, de Rubén Darío, poema VIII del libro Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, comienza con la excomunión del presidente de Estados Unidos: “Te excomulgan conmigo los poetas, los niños, los pobres de la tierra” y termina declarándole el último (grotesco) emperador: “Yo juro por la sangre de su Hijo/que otro emperador mató,/y juro por la sangre de América Latina/-preñada de auroras hoy-/que tú serás el último (grotesco) emperador”.

Osa interpelar a Dios como otrora lo hicieron Job y Jesús de Nazaret, y le pregunta por qué calla ante el sufrimiento de los inocentes y “por qué una vez más nos has abandonado”. Canta a la esperanza como virtud del camino, pero “teñida de luto”, como dijera Ernst Bloch. Dirige un poema a Juan Pablo II, a quien le recuerda que “la curia está en Belén y en el Calvario la basílica mayor”.

Dirige su mirada compasiva a personas que en el imaginario colectivo ya están condenadas, como Judas, a quien llama “hermano, compañero de miedos, de codicias, de traición” y de quien dice que “no fue mayor que el nuestro, tu pecado/ traficantes también de sangre humana”.

El mejor retrato poético de Pedro Casaldáliga es el que ofrece Leonardo Boff: Es un poeta del mismo temple que San Juan de la Cruz, que une su pasión por Dios con su pasión por el pueblo sufrido”. Precisamente al carmelita descalzo de Fontiveros le dedica Casaldáliga un poema en el que le define como “Juan de altos vuelos, rehén/en la más libre clausura./ Juan de la Cruz, noche oscura/y llama viva de amor”. Yo encuentro retratado a Casaldáliga en el verso del poeta cubano José Martí: “Con los pobres de la tierra mi suerte yo quiero echar”. Juan de la Cruz, José Martí, Pedro Casaldáliga: tres poetas al lado de las víctimas.

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Una nueva traducción del Corán al español reivindica una lectura desde su parte poética

lunes, 2 de septiembre de 2024
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IMG_6808Antonio De Diego González publica en Almuzara

«La parte poética lo aporta prácticamente todo porque el Corán es un texto en árabe que es poético. Está pensado para ser memorizado, para ser recitado. Tiene una fuerte oralidad y se usa la rima, elementos líricos, elementos de imágenes, de símbolos que se van manifestando una y otra vez»

Una nueva traducción del Corán, realizada por el profesor de la Universidad de Málaga Antonio de Diego González, reivindica una lectura de su parte poética, que «es algo que la mayoría de las traducciones del Corán habían obviado un poco».

En una entrevista con EFE, Antonio de Diego (Málaga, 1986) ha asegurado que se planteó con esta nueva traducción del árabe al español, editada por Almuzara, «hacer una versión que fuese fiel pero poética, que permitiese pensar a las personas«.

«La parte poética lo aporta prácticamente todo porque el Corán es un texto en árabe que es poético. Está pensado para ser memorizado, para ser recitado. Tiene una fuerte oralidad y se usa la rima, elementos líricos, elementos de imágenes, de símbolos que se van manifestando una y otra vez«, ha subrayado el profesor malagueño.

Para el autor, doctor en Filosofía por la Universidad de Sevilla y profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Málaga, esa parte poética «normalmente se elimina en las traducciones (del Corán) para intentar una comprensión más profunda del texto, pero esto suele ser «un poco erróneo o tramposo porque realmente pasa como todas las obras clásicas, como la Ilíada o la Odisea».

De hecho, para hacer esta traducción se inspiró mucho en la traducción de la Ilíada de Agustín García Calvo, cuando planteó una Ilíada que sonase como la de los griegos y eso es lo que ha intentando en su obra.

Reivindicación del español a través del lenguaje morisco

De Diego también formula con esta traducción «la reivindicación de un español que conecta a través del lenguaje morisco y de las formas moriscas con el propio árabe, una de las cosas que ha intentado mantener».

Así, se muestra orgulloso de «hacer una cosa que los sabios, por ejemplo, de India o de África, suelen hacer y es traducir a sus idiomas, pero mantener las palabras clave» y ha destacado que muchas de las palabras claves del Corán las tenemos en nuestra propia lengua.

En esta línea, ha indicado que «solamente había que ir al diccionario de la Real Academia Española, a la parte olvidada y traer esas palabras, por ejemplo, como axarquía o algarvía, que a todo el mundo les sonará por la Axarquía malagueña o por el Algarve portugués, pero que son parte de nuestra propia herencia».

El docente ha invertido tres años en lo que ha sido «un desafío considerable» y al que han contribuido sus estudios y lecturas, de forma que se ha servido de todo lo que había leído sobre religiones, sobre el Islam, y lo que había estudiado, tanto con maestros tradicionales como en sus estudios académicos y en su trabajo en la Universidad.

De todas maneras, para Antonio de Diego es un desafío «cualquier traducción, cualquier interpretación de un texto y, además, de un texto de este tipo de magnitud».

Un trabajo lo más honesto posible

Ha enfatizado que es un libro que le ha marcado especialmente y al que le tiene un respeto máximo «como creyente musulmán» y en cuyo sentido ha intentado «hacer un trabajo lo más honesto posible».

Más allá de su creencia en el islam, el trabajo le ha reportado alguna aportación como profesor porque es una forma de poder indagar sobre la historia que hay detrás del Corán, sobre el cosmopolitismo que se plantea, y de hecho, ha apuntado que muy poca gente sabe que aparece Alejandro Magno como uno de los personajes coránicos, o que aparecen referencias a la antigüedad tardía.

De la Editorial Almuzara:

El Corán es el libro sagrado de más de mil quinientos millones de musulmanes y la obra más importante de la literatura árabe. Un símbolo vivo, universal, que contiene el mensaje revelado al profeta Muhammad para toda la humanidad a través de una poética bella, compleja y desgarradora. Un texto que, además, permite sentir el encuentro entre espiritualidad e historia, que invita a la reflexión y a la trascendencia.

Esta edición que presenta Almuzara, la primera editada en Córdoba aproximadamente en un milenio, transmite fielmente el pensamiento coránico, la literalidad en todos sus ricos y particulares matices, tratando con el mayor respeto y máxima fidelidad el texto original. La traducción del árabe por Antonio de Diego, islamólogo y teólogo musulmán, se sitúa desde una perspectiva arraigada en la tradición «islamicate», dando un valor central a la poética, que reafirma la herencia islámica hispanohablante, al combinar el español contemporáneo con la incorporación de terminología árabe, legada por los moriscos, dentro de nuestro idioma.

Una obra esencial, enriquecida con una exhaustiva introducción crítica, para comprender el espíritu de una de las religiones clave en la historia de la humanidad.

IMG_6809Antonio de Diego González (1986) es Profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Málaga. Doctor en Filosofía por la Universidad de Sevilla con una tesis titulada Identidades y modelos de pensamiento en África (Sevilla, 2016), que obtuvo Mención Internacional y Premio Extraordinario de Doctorado. Sus investigaciones se centran en la historia de la filosofía islámica e islamicate desde una perspectiva global. Se interesa igualmente por temas relacionados con la mística, el esoterismo islámico y occidental, los modelos de pensamiento no-eurófono y la filosofía comparada. Es autor de más de medio centenar de publicaciones académicas entre las que destaca la monografía Ley y Gnosis. Historia intelectual de la tariqa Tijaniyya (Editorial Universidad de Granada, Granada, 2020). Con Almuzara ha publicado Sufismo Negro (2019) y Populismo Islámico (2020). Y recientemente ha realizado una nueva edición y traducción al español del Corán.

Fuente Religión Digital/Editorial Almuzara

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“Las personas LGBTQ+ no hemos tomado prestados los símbolos de mitos y leyendas: estamos entretejidos en ellos”

sábado, 31 de agosto de 2024
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Queer as Folklore, de Sacha Coward, es una exploración de la historia LGBTQ+ (proporcionada)

El autor Sacha Coward lleva a los lectores a través de siglos y continentes para revelar a los héroes y villanos anónimos de la narración, la magia y la fantasía en Queer as Folklore.

16 de agosto. Escrito por Charlie Duncan

Para entender verdaderamente quiénes son las personas queer hoy, debemos enfrentar las historias retorcidas del pasado y la teoría de Coward. Es una celebración única de la historia queer.

Este es el primer libro de Coward, quien ha trabajado en museos y sitios patrimoniales durante 15 años, organizando recorridos centrados en la historia LGBTQ+.

Los lectores pasarán de la Antigua Grecia al escenario principal de RuPaul’s Drag Race visitando piratas travestis, hadas radicales y las tumbas de los “queerly dead” en el camino.

Aquí está la introducción de Queer as Folklore, exclusiva para PinkNews:

IMG_6909Transpórtate a un desfile del Orgullo en cualquier ciudad importante del mundo. Piensa en los disfraces que podrías ver. Entre el brillo y las plumas, las camisetas sin mangas y las sudaderas con capucha, las tiaras y las Doc Martens, es posible que se repitan ciertos temas. Ya sea en París, Río, Tokio o Sídney, verás cabezas de unicornio de papel maché con lentejuelas, drag queens con colas de sirena y más alas de hada y orejas de gato de las que puedas imaginar.

Para ser claros, el amor por la magia, las criaturas míticas y el folclore no es algo exclusivo ni específico de la comunidad LGBTQ+. Aun así, yo diría que su alcance y profundidad van más allá del status quo. Desde el lenguaje que utilizamos, tanto adulador como despectivo (hada, oso, lobo, unicornio) hasta la iconografía que utilizan las organizaciones y grupos benéficos LGBTQ+, hay algo en juego aquí. Más de lo que parece.

Este libro se escribió para explorar esto, desentrañarlo y hacer una declaración: no solo no hemos tomado prestados estos símbolos ni los hemos cooptado: estamos entretejidos en ellos.

Los cuentos para dormir sobre sirenas, vampiros y hadas que muchos de nosotros amamos cuando éramos niños a menudo fueron creados (o contenían monstruos y personajes que se inspiraron en) personas que tuvieron vidas y amores similares a los de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero que viven hoy en día.

Son historias que se remontan a cientos, incluso miles de años atrás. Los monstruos y héroes de los que nos disfrazamos, los diseños con los que nos tatuamos el cuerpo y los nichos académicos en los que solemos involucrarnos no son un accidente ni una mera peculiaridad. De hecho, para comprender verdaderamente quiénes son las personas queer en la actualidad es necesario adentrarse en las fantásticas historias de nuestro pasado.

Como trabajador de museos, para mí todo esto empezó con objetos: colecciones y pinturas de museos y galerías de todo el mundo. Pero pronto me llevó a lugares extraños y sorprendentes: templos antiguos de Siria, la crisis del VIH en Nueva York, las historias de origen de los superhéroes, abducciones extraterrestres, libros de texto de demonología y el pánico satánico de los años 80, por nombrar solo algunos.

Será un viaje salvaje a través de la noche: monstruo tras monstruo, mito tras mito. Habrá cuentos de hadas sedientas de sangre, melodramas victorianos, cartas de amor quemadas y extravagantes drag queens.

No siempre es un lugar feliz. Si conoces algo sobre la historia LGBTQ+, esto no te sorprenderá. Con demasiada frecuencia, se trata de historias de trato injusto y cruel, amor no expresado, personas invisibles y, en ocasiones, incluso muerte y tortura. Las historias contenidas en este libro tienen mucho poder y, a menudo, abordan temas delicados y complejos. En lugar de agregar advertencias de contenido para capítulos individuales, que pueden restar valor a las palabras o servir como etiquetas innecesarias, pediría a los lectores que sean conscientes de que parte del contenido puede ser difícil de leer y potencialmente angustiante.

Esto incluye algunas referencias a agresiones, abusos, sexo con menores de edad o sin consentimiento y violencia sexual. A pesar de ello, en su mayor parte, se trata de historias de personas que siguen adelante con sus vidas y que demuestran una notable resiliencia, ingenio, creatividad y alegría en situaciones que, de otro modo, podrían parecer implacables.

Es una historia profundamente humana, a pesar de centrarse principalmente en monstruos inhumanos. Espero que las personas no LGBTQ+ también encuentren un sentido a esta historia. Eres bienvenido aquí. La historia queer es la historia de todos.

Érase una vez…

Queer as Folklore se publicó el 22 de agosto y ya está disponible en Unbound y Amazon.

Fuente PinkNews

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Nueva antología ofrece historias de fe, sacrificio, alegría y dolor de trabajadores LGBTQ+ de la Iglesia

miércoles, 14 de agosto de 2024
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IMG_6366New Ways Ministry se complace en anunciar su última publicación, Cornerstones: Sacred Stories of LGBTQ+ Employees in Catholic Institutions.

Cornerstones es una antología de 12 historias de fe, sacrificio, alegría y dolor de personas LGBTQ+ que han trabajado en parroquias y escuelas católicas. Las historias de la antología se agrupan en tres categorías: personas LGBTQ+ despedidas de escuelas católicas, personas LGBTQ+ despedidas de parroquias católicas y personas LGBTQ+ que continúan su empleo en instituciones católicas con el apoyo de sus empleadores.

La colección fue editada por Ish Ruiz y Mark Guevarra, dos hombres católicos homosexuales que han sido empleados de la iglesia.

Ruiz explica la actualidad e importancia de estos testimonios en la Introducción de la antología: “Más de 100 empleados en los EE. UU. solos han sido despedidos o se han visto obligados a renunciar a instituciones católicas desde 2007 por razones relacionadas con su identidad LGBTQ+ o por apoyar a alguien que se identifica como LGBTQ+… Sabemos, anecdóticamente, que muchos más han sido despedidos pero, por diversas razones, incluido el miedo a sufrir daños, han mantenido sus historias en privado«.

Además de contar las experiencias prácticas que estos empleados han enfrentado, las historias de la antología abordan algunas cuestiones importantes sobre cómo opera la Iglesia Católica. En sus observaciones finales, Guevarra señala: «Mientras nos esforzamos por convertirnos en una iglesia sinodal, es decir, una iglesia que escucha al Espíritu Santo hablando entre todas las personas y se deja guiar por Ella, esperamos que esta colección de historias sagradas informe discernimiento comunitario en diócesis, parroquias y comunidades escolares, y conduce a la conversión pastoral”.

El título principal del libro, Piedras angulares, es una alusión al Salmo 118:22-23: «La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en piedra angular; esto ha sido obra del Señor, una maravilla a nuestros ojos.«

El obispo John Stowe, OFM, Conv., de Lexington, Kentucky, respaldó el libro y dijo que contenía «historias poderosas de aquellos que han experimentado el rechazo y las pruebas por su identidad LGBTQ mientras trabajaban para la Iglesia que les ha transmitido la fe en la que están arraigados y profesan

Cristina Traina, una destacada teóloga de la Universidad de Fordham, dijo que las historias del libro muestran que “todos salimos perdiendo cuando el temeroso silencio y el secreto de los empleados LGBTQ+ les impide presentarse plenamente en el trabajo… ¡Sacar una piedra angular realmente puede hacer que la casa se derrumbe!”

Para pedir su copia de Cornerstones, haga clic aquí

Cornerstones es un volumen complementario de la antología New Ways Ministry 2022: Love Tenderly: Sacred Stories of Lesbian and Queer ReligiousEste volumen anterior presenta 23 historias de monjas católicas que han abrazado sus identidades LGBTQ+.

Para obtener información sobre todas las publicaciones de New Ways Ministry, haga clic aquí.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 23 de julio de 2024

Fuente New Ways Ministry

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Cecilia Gentili: un libro de cartas y una vida de película

sábado, 3 de agosto de 2024
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Tras la muerte de la actriz y activista trans por los derechos migrantes de personas LGBTI+ Cecilia Gentilini, la editorial Caja Negra publica el libro Faltas. «Cartas a todas las personas de mi pueblo que no me violaron». En él, Gentili rememora su infancia queer en un pueblo argentino

Fuente Agencia Presentes

18 de julio de 2024

Alex Zani
Oscar Díaz
Edición: Ana Fornaro

Corría la década del 70 en Gálvez, una localidad al centro-sur de la provincia de Santa Fe. Era diciembre y, como cada fin de ciclo, los colegios debían preparar una obra de teatro navideña. En la Argentina de los edictos policiales y la desaparición forzada de personas, un niño de apenas seis años soñaba con interpretar a la Virgen María, pero sabía que no sería fácil. Lo habían llamado desde la dirección del colegio para decirle “tenés pene y eso te convierte en niño”.

Supo entonces que debería idear estrategias para torcer las leyes que lo oprimían. Su primer engaño fue hacia su maestra. Con tono de inmolación, dijo que él interpretaría a uno de los Reyes Magos, ya que nadie más quería hacerlo. Y el día del acto llegó con una capa larga, llena de purpurina, similar a los vestidos lujosísimos que usaría muchos años más tarde, cuando interpretara a Miss Orlando en la serie norteamericana POSE. Aquel día, en ese niño de seis años, Cecilia Gentili asomó por primera vez y nunca más se iría.

IMG_6302Cecilia Gentili Crédito: Oscar Díaz

Muchos años tendrían que pasar para que Cecilia pudiera radicarse en Nueva York, convertirse en una reconocida activista trans por los derechos de las personas migrantes y LGBTI+, y ser la actriz que siempre había deseado. Murió inesperadamente en febrero de este año, poco después de su cumpleaños, mientras la editorial Caja Negra se encontraba en el trabajo de edición de su libro Faltas. Cartas a todas las personas de mi pueblo que no me violaron, publicado en inglés en 2022 y ganador de un premio Stonewall Book de no ficción. Al momento de su muerte tenía 52 años y una vida de película.

Más de 250 personas acudieron a la vigilia virtual que se hizo en su nombre, en donde cada participante contó una anécdota junto a ella, y se realizó un funeral jubiloso en Catedral St. Patrick en Nueva York, donde cantó Billy Porter. Porque si algo logró Cecilia a lo largo de su vida, que apenas y cabe en los años que vivió, fue reunir multitudes díscolas: migrantes, trabajadoras sexuales, trans y travestis, transformers, maricas. Y supo armar, con ellxs, sus propias familias.

Amigas en la miseria

Cecilia no veía la hora de irse de Gálvez. Cuando terminó el colegio, se mudó a Rosario para estudiar composición musical. Ahí se reencontró con Norma Ambrosini, una vieja conocida de su pueblo e hija de una amiga de su madre. Con ella pasaría sus años universitarios y le confesaría su amor por un hombre diciéndole “me enamoré del hermano de mi novia”. A ambas las unía la pasión por las artes y los malos recuerdos de Gálvez. Sabían lo que era pasar hambre, hacer malabares con la comida, no poder pagar un transporte al trabajo. Ambas, también, migrarían hacia Estados Unidos en el año 2000 en busca de mejor suerte. Y allí se separarían. Norma quedaría asentada en California y Cecilia pasaría por San Francisco antes de terminar en Nueva York.

Cecilia comenzó su nueva vida como trabajadora sexual y luchando contra sus adicciones. Luego entró en rehabilitación y obtuvo su ciudadanía. “Es cierto que Ceci fue adicta, que realizó trabajos fuera de la ley, pero eso también le salvó la vida. Fue en uno de sus encierros penitenciarios que la psicóloga o psiquiatra del ingreso le dijo que no podía enviarla a una cárcel de mujeres ni de varones. Que no tenía documentación y ningún lugar al que ir. Y le puso una tobillera y la mandó nuevamente a su casa”, cuenta Norma Ambrosini sobre aquellos años.

IMG_6303Cecilia Gentili Crédito: Oscar Díaz

A partir de ese momento, liberada de la agresión que sufría en cada uno de esos encierros y sin posibilidad de escape, Cecilia tuvo que reflexionar sobre su identidad, sobre su vida en Estados Unidos, sobre quién deseaba ser. “Y ahí empieza su historia de resiliencia”, explica Norma. De ahí en más, buscó hasta encontrar la vida que deseaba. Fue parte de una organización especializada en el cuidado del VIH/SIDA LGBTI+, fundó Transgender Equity Consulting y Apicha, y desarrolló su carrera artística hasta protagonizar la famosa serie POSE y llevar al teatro un unipersonal titulado Red Ink.

Memorias trans sobre una infancia queer 

Ya instalada en Nueva York, con un buen porvenir y una comunidad enorme apoyándola, Cecilia se animó a escarbar su pasado y escribir las memorias sobre su infancia queer en el pueblo santafesino. Memorias duras, cargadas de abuso, cuyas marcas la acompañaron toda su vida. Así es como surge su libro Faltas, como una serie de cartas que buscan contar los secretos, exponer los traumas, acusar y redimir, enseñar y seducir. 

El libro reúne epístolas destinadas a sus abusadores pero, también, al entramado de personas que contribuyeron a esos abusos con su silencio. “Yo creo que el motivo que la llevó a escribir estas cartas era totalmente íntimo, creo que se las escribió a ella misma y no esperaba respuesta”, reflexiona Ambrosini, quien tras la muerte de Cecilia fue contactada por Caja Negra para acompañar la edición del libro. “Yo quería ser testigo de que su palabra estuviera en el libro. Esa era mi misión”.

¿Es un libro escrito para Gálvez? ¿Busca venganza? ¿Quiere llegar a los oídos del pueblo? “No lo sabremos”, contesta Norma. “A ella le encantaba incomodar y quiso poner incómoda a un montón de gente. Incluso a mí, cuando la editorial me pregunta si debemos presentar el libro en Gálvez o no, cuando yo me fui de ahí antes que Ceci y, como ella, nunca volví. Si me preguntas, creo que este libro fue algo terapéutico, de ahí salió su obra Red Ink, y lo escribió para cerrar una historia”.

“La idea de que el amor duele es una mierda absoluta”

Las dedicatorias de los libros son pistas: indicios que guían al lector. Faltas. Cartas a todas las personas de mi pueblo que no me violaron abre su corazón con una dedicatoria a Peter, la pareja que acompañó durante sus últimos diez años a Cecilia. Allí le agradece por ofrecerle su amor durante todo ese tiempo, por reafirmarlo cada día, y por demostrarle “que la idea de que el amor duele es una mierda absoluta”. Quizás la tesis que acompaña, subrepticiamente, todo este libro. Una verdad que debió aprender a fuerza de dolor.

De todas las cartas que componen este libro (a la hija de su abusador, al pibe que la cogía pero no la besaba, a la madre que prefirió las apariencias, a la partera del pueblo), hay sólo dos que resaltan por su luminosidad. Una es la carta a su abuela, que era indígena y la única persona que la hacía sentir a salvo. Durante un encuentro con ella, se probó una peluca y le dijo “esto es lo que quiero ser”. Su abuela le contestó que así estaba perfecta. Otra es la carta a Juan Pablo, quien también había sido abusado sistemáticamente por el mismo hombre que abusó de ella. Fue la primera persona a quien pudo contarle su sufrimiento y con quien, también, pudo compartirlo. Ponerlo en palabras para sacarlo de sí.

02-GENTILI_PLIEGO-curvas“El libro podría haber sido contado sin esa carta, pero es un respiro. Había un acompañante en esa denuncia, y aunque él no hubiera dicho nada si Ceci no se lo pedía, entendió que era un momento bisagra para ella y le dio el ok para que esto se publicara”, cuenta Norma. En esa carta, Ceci escribe: “Son cartas muy serias, que me hicieron ver mi vida como algo demasiado sombrío y tremendo. Entonces pensé en escribirte a vos, y no pude evitar ponerme a escarbar este placer, como si solamente fuera tu nombre el que me trajera algo de felicidad. Me cuesta pensar en vos sin una sonrisa en la cara”.

Eran jóvenes y, por entonces, las únicas maricas del pueblo. Quizás solo por eso, su primer acercamiento fue sexual para darse cuenta, muy pronto, de que sus cuerpos se repelían. Entonces forjaron una gran amistad que Cecilia recordaría a lo largo de su vida. Este libro es una historia vieja en su vida y fue un cierre para ella. Es parte de su militancia, de su legado, del intento de que otras personas no pasen por eso. No conocí su proceso de escritura, lo leí ya publicado en inglés, y le dije que era un libro donde tuve que entrar y salir muchas veces. Me hacía llorar y reír”, dice Norma.

Últimos años y legado de Cecilia Gentili

Para Norma, uno de los principales problemas de Cecilia era no poder decir que no a nada. “En sus últimos años, ella estaba extremadamente ocupada, queriendo hacerlo todo, deseando ganarle al tiempo que sospechaba que había pedido. Ahí entré yo a editar este trabajo para que no se perdieran las expresiones de nuestra infancia en Gálvez. Yo creo que esa vida ocupada, ese no decir a nada que no, fue la que la llevó a trastabillar al final de su vida”.

Faltas circulaba como una manifiesto en la comunidad latina en norteamérica y Cecilia ya escribía su segundo libro de la mano de Valentino, el hijo de Norma. Ellos jamás la vieron consumir drogas, no formaron parte de sus etapas oscuras, porque Cecilia no lo permitía. Se alejaba de ellos y los protegía de ese entorno.

Por eso Norma la recuerda como siempre, como si no hubiera pasado el tiempo. En su recuerdo aún caminan del brazo por las avenidas Nueva York, liberadas y felices, cuchicheando, o se encuentran en su living viendo los Premios Oscar, en una escena familiar, junto a sus hijos que la veían como lo que era para ellos: su tía que soñaba con ser Rita Hayworth, Anne Hathaway o Zendaya.

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“San Juan de la Cruz: mística de la compasión”, por Juan José Tamayo.

viernes, 2 de agosto de 2024
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Leído en su blog:

Prólogo de ‘San Juan de la Cruz. Clave para la liberación y la esperanza’ (Tirant)

«Antonio es un excelente conocedor de la vida, la obra y el pensamiento del más reconocible carmelita descalzo del siglo XVI y quizá de todos los tiempos, sobre el que ha escrito páginas de gran hondura mística y humanista»

«La obra está escrita desde una hermenéutica creativa de la personalidad de Juan de la Cruz con un enfoque que es difícil encontrar en otros estudios de especialistas sanjuanistas»

«Me parece de gran fuerza intelectual el diálogo que Mialdea establece entre el místico descalzo y algunas tendencias teológicas actuales. Me parece de gran originalidad la aproximación a su pensamiento a través de cuatro categorías: liberación, esperanza, compasión y a-teología»

«Me ha sorprendido gratamente la relación que establece entre Juan de la Cruz y la teología de la liberación»

Muchas veces oí decir a mi padre: “El agua y los consejos cuando te los pidan”. Yo aplico este refrán a los prólogos: “Los prólogos cuando te los pidan”. A decir verdad, no faltan peticiones de personas amigas que me piden prólogos para sus libros. Mi respuesta es siempre afirmativa, y no considero que con ella esté haciendo un favor. Todo lo contrario: para mí la petición en sí ya es un privilegio, porque me permite leer el libro, unas veces en temas en los que puedo aportar algo y otras en los que tengo mucho que aprender.

Cuando mi entrañable amigo y colega Antonio Mialdea me pidió con voz queda que escribiera el prólogo a su libro San Juan de la Cruz. Clave para la liberación y la esperanza (Tirant, Valencia, 2024) acepté desde el minuto uno. En primer lugar, porque me resultaba atractivo el tema o, mejor, la figura del carmelita descalzo Juan de la Cruz. Y junto a su figura, el tratamiento y el enfoque tan originales y creativos, de los que voy a dar cuenta a continuación. La tercera razón fue porque Antonio es un excelente conocedor de la vida, la obra y el pensamiento del más reconocible carmelita descalzo del siglo XVI y quizá de todos los tiempos, sobre el que ha escrito páginas de gran hondura mística y humanista. Con tan favorable predisposición me puse a leer el libro y no he quedado defraudado.

 La obra está escrita desde una hermenéutica creativa de la personalidad de Juan de la Cruz con un enfoque que es difícil encontrar en otros estudios de especialistas sanjuanistas. Su perfil humano, religioso y literario comienza con una primera experiencia que va a iluminar su vida posterior: “consigue la plenitud de su libertad de ser desde los primeros años de su vida”, afirma Mialdea. Pobreza como práctica evangélica -que la teología de la liberación traduce hoy como “opción por los pobres”-, inconformismo, heterodoxia, espíritu reformador y, como consecuencia, persecución religiosa son los rasgos de su personalidad y de su estilo de vida, que no dejan de sorprendernos en tiempos de fanatismo e intransigencia dentro de la teocracia entonces vigente, como era la época en la que vivió Juan de la  Cruz.

Este perfil coincide con el que traza Lola Josa, una de las mejores especialistas mundiales en la obra sanjuanista, en su edición del Cántico espiritual: “Qué incómodo tuvo que ser el místico para las fuerzas y la vigilancia oficiales, poco menos que un revolucionario que defendía la no necesidad de absolutamente nada de lo que pudiera ofrecer el orden implantado. Él, pobre de nacimiento, que cuidó a enfermos desahuciados, sabía que la bondad y la caridad, atributos de la voluntad del vacío, pueden más que cualquier gobierno”. Juan de la Cruz, persona compasiva con las personas más vulnerables, como desarrollaré más adelante.

Juan de la Cruz no necesitó nada de lo que ofrecía el poder, del que tan alejado estuvo. Me recuerda a otra figura poética, mística, pobre por opción, subversiva del desorden establecido y comprometida con la liberación de las personas y colectivos empobrecidos del siglo XX: Pedro Casaldáliga, que define su vida en pobreza en el poema “Pobreza evangélica” de esta guisa:

No tener nada.

No llevar nada.

No poder nada.

No pedir nada.

Y, de pasada, no matar nada;

no callar nada.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada.

Y el llanto y la risa en la mirada.

Y la mano extendida y apretada.

Y la vida, a caballo dada.

Y este sol y estos ríos

y esta tierra comprada,

para testigos de la Revolución ya estallada.

¡Y «mais nada»!

Entrando ya en el contenido del pensamiento de Juan de la Cruz, me parece de gran fuerza intelectual el diálogo que Mialdea establece entre el místico descalzo y algunas tendencias teológicas actuales. Me parece de gran originalidad la aproximación a su pensamiento a través de cuatro categorías: liberación, esperanza, compasión y a-teología. Leyendo esta aproximación me ha recordado la afirmación del padre de la Iglesia Gregorio Nacianceno: “la Biblia crece con sus lectores. Efectivamente, con su nueva interpretación Mialdea ha dado actualidad, relevancia y resignificación al autor del Cántico espiritual.

Me ha sorprendido gratamente la relación que establece entre Juan de la Cruz y la teología de la liberación. No, no es fruto de alucinaciones mentales del autor, ni de una cercanía forzada y ajena a la realidad de los textos sanjuanistas, sino que ambos se encuentran en sintonía. Mialdea habla certeramente de la liberación de todas las esclavitudes, interiores y exteriores, en el carmelita descalzo, y vincula la libertad con la liberación, ambas inseparables: “la libertad solo se alcanza si hay un proceso de liberación previa”, afirma. Son los propios teólogos y teólogas de la liberación quienes confirman dicha sintonía al alimentar su teoría y praxis de liberación y su espiritualidad en las fuentes de la poesía y la experiencia sanjuanistas. Estos son algunos ejemplos: Gustavo Gutiérrez, Segundo Galilea, Camilo Maccise, Ernesto Cardenal, Pedro Casaldáliga, el papa Francisco, etc.

san-juanEn el caso de Casaldáliga la convergencia no solo es ideológica, sino literaria, ya que ambos hablan de la liberación poéticamente. La mejor forma de comprobarlo es la reciente publicación Antología poética, del obispo-profeta hispano brasileño de Mato Grosso (Monte Carmelo, Burgos, 2023), que inaugura un nuevo género literario en la teología de la liberación: la teo-poética de la liberación, junto con Ernesto Cardenal y Rubem Alves. He leído los poemas mayores de Juan de la Cruz y el libro de Casaldáliga y he podido comprobar la afinidad entre ambas concepciones de la liberación. El obispo poeta y místico dedica un poema a San Juan de la Cruz. Considero, por ello, magistrales y sólidamente argumentadas la páginas dedicadas a la relación entre el carmelita descalzo y la teología de la liberación. Las he leído con verdadera fruición.

Lúcido, extenso y creativo es el estudio de Mialdea sobre la centralidad de la esperanza en la obra sanjuanista, cuyo rastro sigue en detalle en cada uno de sus libros. Para Juan de la Cruz, la esperanza no es la huida hacia adelante, sino la posibilidad del ser humano de escapar de situaciones-límite extremadamente negativas y la apertura hacia la U-topía: “vuelo de esperanza hacia las cosas que no se poseen”, subraya el místico.

Especial interés me ha causado la conexión que establece Antonio entre Juan de la Cruz y algunos pensadores de los orígenes del cristianismo como Pablo de Tarso y de los actuales como el filósofo de la utopía Ernst Bloch, el teólogo de la esperanza Jürgen Moltmann y yo mismo. Le agradezco que me cite junto a los pensadores mayores en torno a la esperanza. De Bloch subraya la esperanza no solo como virtud, sino como Principio (Das Prinzip Hoffnung) y el Todavía-no-ser (Noch-Nicht-Sein). En mi caso retoma la definición que doy de la persona como ser-en-esperanza y su carácter proyectivo. De Moltmann cabe destacar la esperanza como anticipación del futuro y como virtud subversiva y desestabilizadora. Con Pablo de Tarso concuerda en la idea fontal de la esperanza contra toda esperanza cuya mejor demostración es que logra vencer incluso a la muerte. Así lo manifiesta en la petición que hizo al prior de la comunidad en su lecho de muerte de que le leyera el siguiente verso del Cantar de los cantares: “Fuerte como la muerte es el amor” (8,6).

Quizá la principal aportación del Mialdea a la categoría de la esperanza en Juan de la Cruz sea que implica el olvido del propio yo egoísta y lleva derechamente al reconocimiento de la alteridad, a la apertura a los otros. La identidad se convierte entonces en alter-identidad o inter-identidad, en consonancia con la antropología africana Ubuntu: “Yo solo soy si tú también eres.

La tercera categoría a la que recurre el autor para interpretar la obra y la vida de Juan de la Cruz es la compasión que, si bien aparece pocas veces en sus escritos, constituye el horizonte de su senti-pensar y relaciona con mi definición del ser humano como “ser compasivo”. Hoy la compasión es una palabra devaluada, incluso en los diccionarios, y se ha convertido en una virtud bajo sospecha porque se entiende y se vive como sentir pena y lástima ante el sufrimiento de las víctimas desde fuera y con cierto complejo de superioridad, sin asumir como propio el dolor de los otros. Antonio depura esa palabra de sus connotaciones negativas y la presenta como el fundamento de la ética, de los juicios morales y de los comportamientos humanos. La compasión no es misericordia, ni debilidad, sino, en palabras de Mialdea, “el único camino hacia la nueva Humanidad”. O dicho en otras palabras: la compasión es la que nos hace realmente humanos; su ausencia nos torna inhumanos.

Juan de la Cruz relaciona la compasión con la “Noche oscura”: “grande compasión -afirma- debe tener el alma que Dios pone en esta tempestuosa y horrenda Noche”, y vincula su crecimiento con la unión amorosa con Dios: “la compasión de los prójimos tanto más crece cuanto más el alma se junta con Dios por amor”. Experiencia religiosa, compasión y amor: he aquí los tres elementos que conforman la personalidad del místico descalzo y uno de los mejores legados que nos deja.

La cuarta categoría, de reciente creación, es a-teología. Mialdea establece una certera distinción entre ateísmo y a-teología y sitúa a Juan de la Cruz del lado de esta última o, si se prefiere, de la teología apofática, que, en la tradición cristiana, arranca del Peudo-Dionisio y tiene su culminación en las diferentes tradiciones místicas. Asimismo, pone en relación al místico descalzo con el Maestro Eckhart. Los dos hablan de la nada de Dios, Juan de la Cruz lo hace implícitamente en la primera estrofa del Cántico espiritual. Eckhart define a Dios como la Nada. Los dos coinciden en que Dios es Misterio, inescrutable, inmanipulable, innombrable.  Pero es Juan de la Cruz quien lo lleva hasta las últimas consecuencias al no nombrar a Dios en ninguno de sus grandes poemas.

Otro coincidencia entre Juan de la Cruz y Eckhart radica en que el vacío y la desnudez son las formas de acceder a Dios. Para encontrarlo y saborearlo hay que desnudarse, descalzarse y vaciarse. En su edición del Cántico espiritual Lola Josa afirma que la espiritualidad judía convirtió la desnudez del cuerpo humano en la mejor representación física del vacío y llega a aseverar que en el Cántico la desnudez es el mismo Dios.

Aquí termina mi función, que no es otra que la de pórtico para acceder al libro y ofrecer algunas claves de lectura para no perderse en tan maravilloso recorrido por la vida, la obra y pensamiento de San Juan de la Cruz. Ahora dejo a las lectoras y los lectores con el libro cara a cara, que les llevará a conocer mejor y reconocer la personalidad irrepetible de Juan de la Cruz, autor del Cántico espiritual, uno de los poemas mayores de la literatura universal y una de las cumbres de la poesía mística de todos los tiempos. Gracias, Antonio, por este regalo.

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“Hacia una espiritualidad liberadora”: En tiempos de incertidumbre, polarización e injusticia

miércoles, 24 de julio de 2024
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IMG_6208«La espiritualidad  es la clave para que no sucumbamos en la deshumanización»

El nuevo  libro  de Juan José Tamayo “Hacia una espiritualidad liberadora” (Herder 2024),   traza y desarrolla, a mi entender con mucho acierto y   pertinencia, los complejos aspectos y dimensiones de una espiritualidad actual

Especialmente interesante  y original, a mi entender,  es su reflexión en el capitulo III sobre el “nuevo paradigma de espiritualidad en el horizonte del pluriverso cultural”

Su último capítulo desarrolla una  honda y luminosa reflexión sobre la mística relacionada con la ciencia, la filosofía y el ateísmo

Esta reflexión de  Juan José Tamayo, que responde a sus coherentes convencimientos vitales que admiro, contribuye a alentar  con lucidez  y claridad motivantes una espiritualidad de búsqueda, de esperanza y de realización liberadoras

Bien  sistematizado, con claridad y profundidad, como el tema exige; abierto, liberador, interrelacionado, el nuevo  libro  de Juan José Tamayo“Hacia una espiritualidad liberadora” (Herder 2024),   traza y desarrolla, a mi entender con mucho acierto y   pertinencia, los complejos aspectos y dimensiones de una espiritualidad actual  desde una perspectiva dialogante con otras posiciones. Lo  interpreto como una síntesis espiritual de su pensamiento, de su extensa y comprometida  obra teológica,   de su dedicación militante cultural, epistemológica, política, feminista,  ecológica, mística.

Escrito   desde la inspiración y  opción liberadoras cristianas,  motivado por  el cálido aliento  y perspectiva utópica de  otro mundo posible, desarrollado en su denso y extenso trabajo teológico, muestra ante  los apremiantes desafíos de la era tecnológica en un mundo de injusticias que la espiritualidad  es la clave para que no sucumbamos en la deshumanización. Constituye, en efecto,  la “dimensión fundamental del ser humano” y en ella “se juega la verdadera identidad del ser humano, su humanización…”.

Me ha resultado muy importante su reflexión sobre  espiritualidad cristiana del seguimiento de Jesús, en su “praxis liberadora” con sus  originales características,  que supera todo espiritualismo, alejado del mundo,  para “convertirse en fuerza de liberación” desde la autoridad de las  víctimas, desde los márgenes, en la oración y práctica de la justicia.

Especialmente interesante  y original, a mi entender,  es su reflexión en el capitulo III sobre el “nuevo paradigma de espiritualidad en el horizonte del pluriverso cultural para construir ese “nuevo paradigma” en la interculturalidad, en el diálogo, en la interliberación, contra todo imperialismo, inmersos compasivamente, liberadoramente, en la injusticia de la  marginación que nuestro mundo provoca.

Subrayo   la “espiritualidad feminista ética, política, sapiencial, ecofeminista holística…”. En concreto ”la perspectiva de género debe desempeñar hoy un papel fundamental en ese nuevo paradigma de interespiritualidad” que nos conduce  a una reinterpretación de nuestras categorías teológicas, tarea que Tamayo viene realizado en sus extensas publicaciones.

Con su amigo José  Saramago nos descubre “en el gran silencio del universo”… “la solidaridad de creyentes y no creyentes para sufrir el mal y combatirlo”.  Su último capítulo desarrolla una  honda y luminosa reflexión sobre la mística relacionada con la ciencia, la filosofía y el ateísmo. Destaco la importante aportación de María Zambrano para desembocar  en lo que  llama “ateísmo místico”, apoyado en Bloch    juntamente con Fiore, Eckhart, Müntzer, san Juan de la Cruz, Wittgenstein,  Weil…

Estoy muy de acuerdo con Juan José Tamayo en que  “la búsqueda de un nuevo consenso universal…es el gran desafío para el siglo XXI”. Ese consenso debe  ser espiritual. Solamente descubriendo el Espíritu humanizador-liberador, en la experiencia mística  que late en el fondo de toda persona, en su espiritualidad, daremos sentido a ese admirable y arriesgado  mundo tecnológico y evitaremos que la  inteligencia artificial sea invasiva, para lograr la humanización y evitar sucumbir al dictado de algoritmos capitalistas e imperialistas guiados por el beneficio egoísta y el odio avasallador.

En este momento complejo, contradictorio, polarizado  e incierto,   en  circunstancias desorientadoras y pesimistas para muchas personas, esta reflexión de  Juan José Tamayo, que responde a sus coherentes convencimientos vitales que admiro, contribuye a alentar  con lucidez  y claridad motivantes una espiritualidad de búsqueda, de esperanza y de realización liberadoras.

Fuente Religión Digital

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“Ecologia, luchas sociales y revolución”, de Daniel Tanuro, por Douglas Sepulchre

sábado, 20 de julio de 2024
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IMG_6002Casi quince años después de su libro El Imposible capitalismo verde, Daniel Tanuro ha publicado un nuevo libro, Écologie, luttes sociales et révolution, con prólogo de Timothée Parrique.

El libro consta de dos largas entrevistas (realizadas por Alexis Cukier y Marina Garrisi) divididas en dos partes. En la primera, titulada «Lo que sabemos«, el intelectual y activista anticapitalista belga ofrece un análisis global de la catástrofe ecológica. En la segunda, titulada «Lo que podemos hacer«, analiza diversas formas de afrontarla y esboza una estrategia de transformación ecosocialista.

Daniel Tanuro es un pensador central en la comprensión de las crisis ecológicas de nuestro tiempo. Sus libros anteriores, entre los que destaca El imposible capitalismo verde, han contribuido a difundir un análisis marxista no dogmático de los peligros que amenazan las condiciones de vida humanas y no humanas en nuestro planeta. Sin embargo, Écologie, luttes sociales et révolution constituye un capítulo aparte en la obra del autor. Aquí, su ambición es mucho más amplia: en primer lugar, porque se propone echar un vistazo crítico a la mayoría de los debates que animan el mundo intelectual y militante de la ecología social; en segundo lugar, sobre todo, porque dedica una parte mayor que en el pasado a cuestionar las estrategias de desarrollo de una conciencia ecológica de clase.

«Lo que sabemos”

En la primera parte del libro, el autor pasa revista al estado actual de los conocimientos sobre la catástrofe ecológica. Esto le permite retomar una demostración ya desarrollada en El imposible capitalismo verde, luego afinada en ¡Demasiado tarde para ser pesimistas! la imposibilidad de abordar la gran catástrofe de nuestro tiempo sin cuestionar el sistema capitalista. Podemos alegrarnos de que tal manifestación parezca menos revolucionaria en nuestro tiempo y de que una parte de la izquierda se haya apropiado de ella. Por otra parte, es lamentable que más de quince años después de su primera formulación esté más de actualidad que nunca y que mientras que la catástrofe climática ya está aquí, el cataclismo parezca más cercano que nunca.

El autor toma como punto de partida de su argumentación la crítica de Marx a la economía política, defendiendo su pertinencia para comprender los trastornos ecológicos. Este enfoque marxiano no se opone al del movimiento del decrecimiento, que ha demostrado cómo la búsqueda infinita del crecimiento es imposible en un mundo de recursos limitados[1]. Por el contrario, la crítica marxiana «proporciona una explicación materialista de la naturaleza crecentista del sistema» (p. 64). Demuestra que el capital, como relación social de explotación destinada a la renovación permanente de la ganancia, multiplica las mercancías y, por lo tanto, fomenta la lógica de «producir más» y «consumir más» (p. 64).

La defensa que hace el autor de un enfoque marxiano de la catástrofe ecológica es fértil y no dogmática. Es consciente de los numerosos debates en los círculos intelectuales y militantes marxistas sobre la presunta ecología de Karl Marx. También muestra cierto interés por las investigaciones de intelectuales (como John Bellamy Foster y Paul Burkett, y más recientemente Kohei Saito) que han mostrado cómo el pensamiento ecológico puede encontrarse en la obra de Marx.

Sin embargo, Daniel Tanuro argumenta que esta investigación refleja a veces un enfoque excesivamente apologético de la obra de Marx, que no permite abordar las nuevas cuestiones ecológicas. Pero el autor no pretende entrar a fondo en este debate, que en última instancia es más bien exegético, tratando de determinar, como señaló en su momento Daniel Bensaïd, si Marx era un «ángel verde» o un «demonio productivista». El enfoque marxista defendido por Daniel Tanuro pretende situar la crítica marxista del capitalismo en el centro del análisis de la catástrofe ecológica.

Esta crítica permite al autor examinar con matices los distintos lugares en los que se produce el conocimiento ecológico. El autor se interesa por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) cuya importancia reconoce, afirmando que sus publicaciones «representan la mejor síntesis científica existente para comprender el cambio climático» (p. 37). No obstante, se muestra muy crítico: nos enteramos que los gobiernos y sus representantes interfieren en el funcionamiento del IPCC (nombrando a sus directivos) y también en sus publicaciones (tienen derecho a revisar los resúmenes publicados para los responsables de la toma de decisiones). Por supuesto, estas intervenciones tienen por objeto defender los intereses del capitalismo de los combustibles fósiles. Sobre todo, el autor señala que para la mayoría de los miembros del IPCC, «no hay salvación fuera del crecimiento del PIB y, por tanto, del capitalismo» (p. 41).

Esta creencia en la naturaleza natural y permanente del capitalismo explica por qué las políticas de mitigación promovidas por el IPCC se basan tan a menudo en las tecnologías (en particular las tecnologías de emisiones negativas), incluso cuando su eficacia no ha sido probada. Dicho de otro modo, en palabras del autor, un «espectro tecno-utópico sigue rondando los debates» en el seno del IPCC (p. 42). A pesar de ello, el autor constata que se están abriendo brechas y que, entre los científicos, el consenso capitalista y expansionista ya no es tan fuerte como en el pasado. La presencia de varios decrecentistas «justos» o «sociales» en el GIEC es un ejemplo de ello.

El enfoque marxista defendido por el autor también le permite echar un vistazo antropológico fértil a otra fuente de conocimiento, esta vez no institucionalizado: el conocimiento ecológico popular tradicional. El enfoque marxista nos ayuda a comprender una extraña paradoja señalada por varios arqueólogos y antropólogos: ¿por qué «los conocimientos ecológicos tradicionales, con su parte de creencias y de magia» se han mostrado «más eficaces que los conocimientos científicos modernos» frente a las diversas catástrofes ecológicas que han jalonado el curso de la historia (el autor utiliza el ejemplo de las poblaciones indígenas de la Isla de Pascua que se enfrentaron a crisis ecológicas)?

Una vez más, la razón reside en el desarrollo del capitalismo. Éste desposeyó a las clases trabajadoras de los conocimientos ecológicos que se habían desarrollado y transmitido a lo largo de muchas generaciones. La revolución industrial y el desarrollo de las fábricas transformaron a los trabajadores y trabajadoras en «apéndices de las máquinas, sin una visión global de la actividad productiva» (p. 54). El trabajo, como actividad que implica la extracción y transformación de materia y energía, y a través del cual la humanidad regula su relación con la naturaleza, se ha vuelto opaco y las clases trabajadoras han perdido todo control sobre él. La naturaleza está ahora en manos del capital, con toda la irracionalidad que ello conlleva (competencia, innovación, secreto empresarial) y los peligros que plantea.

«Lo que hay que hacer”

En la segunda parte del libro, el autor analiza diferentes estrategias para intentar responder a la pregunta «¿qué hay que hacer?». En este sentido, el libro de Daniel Tanuro es tanto más importante cuanto que desarrolla su pensamiento estratégico de forma más completa.

Empecemos por dar la razón al autor sobre las pistas falsas. Identifica tres principales: el capitalismo verde, el ecofascismo y el tecnosolucionismo. Por supuesto, el capitalismo verde no puede presentarse como una solución, y el autor presenta este concepto como un oxímoron en la medida en que «no hay compatibilidad entre la dinámica intrínseca de la acumulación de capital y la gestión racional de los intercambios de materia, tanto en el seno de la sociedad humana como entre ésta y el resto de la naturaleza» (pp. 83-84).

Así pues, todas las nuevas actividades llamadas verdes (el desarrollo de la industria del hidrógeno, la economía circular, etc.) no son en el fondo más que nuevas fuentes de beneficios y no pueden en modo alguno responder a la catástrofe ecológica actual. Además, el capitalismo verde se inscribe en una lógica imperialista marcada por la competencia por el acceso a nuevos recursos, la mayoría de las veces situados en el Sur global (litio, etc.).

Huelga decir que el ecofascismo, como proyecto autoritario, racista, antiinmigratorio y maltusiano, tampoco puede presentarse como una solución. Sin embargo, el autor no cree que constituya una amenaza inmediata y duda de la capacidad actual de la extrema derecha para movilizar a ciertos sectores de las clases trabajadoras contra las minorías en nombre de la ecología. Los acontecimientos actuales muestran que la extrema derecha, ya sea en Argentina (Javier Milei), en los Países Bajos (Geert Wilders) o en Estados Unidos (Donald Trump), está más interesada en movilizar a las clases trabajadoras contra la ecología, principalmente jugando con las contradicciones del capitalismo verde.

El callejón sin salida creado por el capitalismo verde es evidente: aparte de que no funciona[2]da pábulo a las reivindicaciones antiecológicas de la extrema derecha, que «explota demagógicamente las consecuencias antisociales» de tales políticas (p. 100).

Por último, el autor se dirige a su campo social evocando el tecnosolucionismo, es decir, la creencia de que la catástrofe ecológica puede resolverse mediante el uso de determinadas tecnologías (desarrollo masivo de nuevas energías descarbonizadas, tecnologías de emisiones negativas de carbono, etc.). Sostiene que no es sorprendente que los capitalistas recurran a ello en la medida en que la fe en la tecnología es «la única respuesta compatible con la dinámica de la acumulación» (p. 101).

Sin embargo, el autor pone en guardia a los marxistas que creen que las tecnologías, una vez que escapen a la lógica del mercado y de la competencia, resolverán el problema. El desarrollo de estas nuevas tecnologías, argumenta el autor, requeriría enormes cantidades de energía. Incluso la transición a las energías renovables sería muy intensiva en energía y provocaría por sí misma un fuerte aumento de las emisiones de CO2. Por ello, el Daniel Tanuro sostiene que, si bien hay que defender un uso razonado de la tecnología, una política ecológica y social no puede prescindir de una reducción radical de la producción y el consumo: «Es cierto que las tecnologías digitales y los nuevos materiales ofrecen grandes posibilidades, pero tenemos más que suficientes para detener la catástrofe, siempre que rompamos con la acumulación. Las soluciones son políticas, no tecnocráticas: eliminar la producción y el consumo innecesarios, combatir radicalmente las desigualdades sociales, garantizar la participación democrática en la toma de decisiones. La urgencia absoluta de la situación no permite otra alternativa realista» (p. 101).

Puesto que ni el capitalismo verde ni el tecnosolucionismo de izquierdas son soluciones, y puesto que necesitamos «eliminar la producción y el consumo inútiles«, la pregunta es: ¿cómo podemos lograrlo? ¿Qué sectores de la población deben implicarse? El autor dibuja un espectro con dos perspectivas en cada extremo, que considera insostenibles. En un extremo del espectro están intelectuales como Bruno Latour y Nikolaj Schultz, que creen que la clase trabajadora ha sido moldeada por un imaginario productivista y no puede ser el sujeto del desafío ecológico.

Según ellos, que ignoran bastante lo que es una clase social, que es algo más que una construcción social o política, hay que construir una nueva clase ecológica que lidere la lucha contra la catástrofe. Daniel Tanuro no menciona a Andreas Malm que, aunque se declara adversario de Bruno Latour, también desconfía del mundo del trabajo. Para él, la clase obrera está demasiado asociada al compromiso productivista del siglo XX y empantanada en la búsqueda del reparto de los frutos del crecimiento. En la estrategia de leninismo ecológico que desarrolla, Andreas Malm no concede ningún papel al mundo del trabajo: toda la batalla se libra entre activistas muy politizados partidarios de la acción directa, incluso del sabotaje, por un lado, y el Estado, por otro[3].

En el otro extremo del espectro, encontramos una estrategia esbozada por el geógrafo estadounidense Matthew Huber. Para él, la clase obrera sigue siendo el sujeto revolucionario por excelencia, más aún en tiempos de catástrofe ecológica. El autor no se opone a esta idea. La catástrofe ecológica (o su evitación) está ante todo determinada por las opciones de producción de una minoría capitalista. Así pues, luchar contra la catástrofe significaría permitir a la clase obrera apropiarse de los medios de producción y, luego, garantizar que la clase obrera tome las decisiones correctas para dejar de causar daños.

Según Daniel Tanuro, este planteamiento es pertinente en la medida en que reconoce la centralidad del mundo del trabajo. Sin embargo, argumenta el autor, Matthew Huber no pretende «ayudar al mundo del trabajo a romper con la estrategia sindical tradicional de compartir los frutos del crecimiento, que encierra a los trabajadores en un marco productivista y les cierra cualquier perspectiva política» (p. 109). En otras palabras, Matthew Huber no propone una estrategia para desarrollar una conciencia de clase que tenga en cuenta las limitaciones ecológicas. No podemos sino estar de acuerdo con la crítica de Daniel Tanuro: la conciencia de clase no surge espontáneamente y corresponde a una organización política (o sindical) desarrollar nuevas identidades.

Para compensar las debilidades del planteamiento de Matthew Huber, el autor propone a continuación reflexionar sobre el desarrollo de una conciencia de clase ecológica, pero también sobre los distintos obstáculos a su desarrollo. Identifica dos obstáculos principales para su formación. El primero se deriva del hecho de que la fuerza de trabajo pertenece al capital (que la compra) y, por tanto, depende de él para garantizar su reproducción. Ni que decir tiene que un obrero petroquímico que, como los jóvenes diplomados de AgroParisTech, decidiera diversificarse ya no tendría suficiente para alimentarse.

El segundo obstáculo, más sutil, es el resultado del desarrollo del capitalismo y, más concretamente, de la revolución industrial, de la que se sabe que ha descualificado profundamente a los trabajadores. Al desposeerlos de sus conocimientos, perdieron prácticamente todo control sobre las opciones de producción. Estos factores, sostiene el autor, «hacen extremadamente difícil pensar en otra sociedad no sólo como una utopía abstracta, sino como un proyecto concreto» (p. 112).

Una vez identificados estos obstáculos, pero también tras haber reflexionado sobre diversos puntos débiles del capitalismo, el autor propone una estrategia para el desarrollo de una conciencia ecológica de clase. Señala que sólo se trata de hipótesis y que cualquier hipótesis puede corregirse. Esta última parte del libro es más discutible, ya que las hipótesis planteadas apenas se apoyan en ejemplos concretos.

Sin embargo, sería difícil criticar al autor por ello, ya que la investigación sobre los vínculos entre el mundo del trabajo y las preocupaciones ecológicas es aún relativamente reciente. Por el momento, sigue faltando una serie de estudios empíricos que puedan alimentar las estrategias ecosocialistas. No obstante, Daniel Tanuro propone trabajar para desvincular el movimiento obrero del productivismo apoyándose en diversos elementos.

Por un lado, habría que prestar especial atención al sector de la reproducción social (de los cuidados) en el que «el trabajo tiene una dimensión relacional» (sanidad, transporte público, cuidados personales, etc.) (p. 117). Según el autor, se trata de un terreno fértil para la movilización: es difícil de deslocalizar y es predominantemente femenino, inseguro y racializado. En su seno, «la idea de los cuidados podría constituir el hilo conductor de una ruptura obrera con el productivismo» (p. 117). El autor sostiene que las luchas antirracistas, ecologistas, campesinas, etc., que convergen en la cuestión de los cuidados, deberían tratar de situar la cuestión medioambiental en el centro de la conflictividad.

Por otra parte, el autor anima a intensificar los intercambios entre ecologistas, sindicalistas, etc. para «preparar las conciencias ante una crisis política y social de gran envergadura» (p. 129). No podemos sino estar de acuerdo cuando Daniel Tanuro, refiriéndose a un texto de Lenin que pone de relieve los «prejuicios» o las «fantasías reaccionarias» de ciertos explotados, nos recuerda que la «lucha contra la hegemonía ideológica de la clase dominante» es «un proceso complicado, desigual y caótico de formación del sujeto», que requiere debate y confrontación (pp. 115-116). Por ello, el autor anima a intensificar los intercambios con el mundo del trabajo, en particular participando en cursos de formación sindical.

Para el autor, la construcción de un nuevo sujeto obrero que rompa con el productivismo debe estar al servicio de un proyecto revolucionario al que el militante intelectual y anticapitalista no ha renunciado. Para ello, sigue apoyándose en el método de transición desarrollado por León Trotsky. Este método permite «tender un puente» entre las «reivindicaciones inmediatas» y el proyecto de sociedad socialista. El autor actualiza el método, proponiendo adaptarlo a las limitaciones ecológicas de nuestro tiempo y someterlo a nuevas exigencias, como el decrecimiento justo.

Por supuesto, semejante programa[4] representa una ruptura profunda con el estado actual de la conciencia de los oprimidos del mundo. Pero el autor sostiene que lo que «la situación exige no puede ser adoptado de inmediato por las clases trabajadoras, pero debe formar parte del programa» (p. 140).

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El último libro de Daniel Tanuro tiene un valor incalculable. En primer lugar, porque resume las décadas de investigación y experiencia del autor, y ofrece una mirada crítica sobre el desastre ecológico actual. En segundo lugar, porque, más que nunca, el autor emprende reflexiones estratégicas sobre cómo sacar al mundo del trabajo del productivismo y construir un nuevo sujeto revolucionario que tome nota de las limitaciones de las que no podemos escapar: la reducción global del consumo de materia y energía.

Las dos grandes vías desarrolladas (apoyarse en el sector de la reproducción social con la estrategia del cuidado y multiplicar las confrontaciones y los intercambios con vistas a construir una nueva hegemonía) son ricas. Preparan el camino para la investigación en ciencias sociales, que deberían poder ponerlas a prueba mediante encuestas empíricas. Me gustaría sugerir una tercera vía que el autor no menciona. La catástrofe ya está en marcha y está dando lugar a numerosos fenómenos climáticos extremos, que también están generando movilizaciones. En Camboya, por ejemplo, las lluvias monzónicas especialmente violentas de 2013 y 2014 mermaron las cosechas de las y los agricultores[5]. Las malas cosechas también afectaron a los trabajadores y. trabajadoras textiles de los centros urbanos, ya que son interdependientes de sus familias en el campo (a través de ayudas económicas, materiales, etc.). Por ello, dieron lugar a una fuerte movilización para mejorar sus salarios, precisamente para compensar la falta de recursos de los padres en las zonas rurales. Aunque estas huelgas tienen lugar en el centro de trabajo, ya están arraigadas en las catástrofes climáticas. Este es un terreno aún más fértil para que las reivindicaciones trasciendan los muros de la fábrica o la planta y se extiendan a la preservación de las condiciones de vida en el planeta.

Douglas Sepulchre

21/06/2024

https://www.contretemps.eu/ecologie-luttes-sociales-revolution-tanuro/#_ftnref2

Traducción: viento sur

[1] El prefacio del libro, escrito por el economista y teórico del decrecimiento Timothée Parrique, atestigua el acercamiento entre ecosocialistas y defensores del «decrecimiento justo».

[2] En la lucha contra el cambio climático, por ejemplo, las emisiones de CO2 no están disociadas del crecimiento en la mayoría de los países. Y cuando lo están, es a un ritmo demasiado lento y/o demasiado tímido para garantizar el cumplimiento del Acuerdo de París.

[3] Malm, Andreas, Cómo dinamitar un oleoducto

[4] La Cuarta Internacional, corriente política a la que pertenece el autor, ha publicado hace poco el Manifiesto del marxismo revolucionario en la era de la destrucción ecológica y social capitalista.

[5] Lawreniuk, S., «Climate change is class war: Global labour’s challenge to the Capitalocene«, en Natarajan N., Parsons L. (eds.), Climate Change in the Global Workplace, Londres, Routledge, 2021, pp. 172-188.

Fuente Viento Sur, vía Fe Adulta

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Nuevo libro examina la naturaleza sacramental del matrimonio entre personas del mismo sexo

jueves, 18 de julio de 2024
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IMG_3951IMG_5650Adam Beyt

La publicación de hoy es del colaborador invitado Adam Beyt (él/él), profesor asistente visitante de Teología y Estudios Religiosos en Saint Norbert College, Wisconsin. Su primer libro, Remaking Humanity: Embodiment and Hope in Catholic Theology, es una teología política constructiva que utiliza el trabajo del teólogo dominicano Edward Schillebeeckx y la filósofa estadounidense Judith Butler. El libro se publicará en Bloomsbury en el otoño de 2024. Para conocer sus contribuciones anteriores a Bondings 2.0, haga clic aquí.

The Sacrament of Same-Sex Marriage (El sacramento del matrimonio entre personas del mismo sexo) de Bridget Burke Ravizza ofrece un retrato íntimo y teológicamente rico de las alegrías, luchas y esperanzas de las parejas del mismo sexo (término del autor) mientras se esfuerzan fielmente por encarnar el amor de Dios en sus vidas. Ravizza ha realizado anteriormente reflexiones etnográficas y teológicas sobre parejas católicas heterosexuales a través del Project Holiness, un estudio cualitativo de las experiencias vividas por personas casadas. Este trabajo aplica una metodología similar al entrevistar a veintidós parejas del mismo sexo con una “conexión significativa con la tradición católica”. Como muchos católicos LGBTQ+, este término abarca cómo las relaciones con la Iglesia institucional son, en el mejor de los casos, tensas y en otras ocasiones dañinas, pero, no obstante, han moldeado su comprensión de Dios y el amor. Algunas parejas son miembros de parroquias católicas. Otros han encontrado sus hogares en diferentes comunidades, como las congregaciones episcopales que afirman queer.

Las historias íntimas de estas parejas se unen a libros como Christian Mysticism’s Queer Mystical Flame del difunto Michael Bernard Kelly, una lectura detallada de la vida espiritual de las personas queer. Cada capítulo se centra en diferentes aspectos de la participación en la vida de la Iglesia, desde la compleja relación dentro de las familias hasta las instituciones católicas locales. Las entrevistas muestran una relación matizada para muchas parejas queer, incluidos casos de gracia y misericordia junto con narrativas de heridas y daños.

Los capítulos anteriores se centran en las formas más pequeñas y domésticas de santidad de estas parejas y sus familias. Ravizza integra cuidadosamente las reflexiones interpersonales sobre la gracia de Dios en el contexto de sus matrimonios para argumentar que las parejas modelan un amor sacramental que se ajusta a los impulsos clave del matrimonio católico, una reinterpretación de los temas de complementariedad y procreatividad. Así, sitúa estas historias de amor vividas en el contexto de muchas conversaciones sobre textos del Magisterio y muchas críticas y ampliaciones de esos temas dentro de la teología académica. Su trabajo muestra las formas en que las experiencias vividas por las personas queer enriquecen y complementan las conversaciones que ya tienen lugar dentro de otras facciones de la Iglesia. Una breve posdata que reflexiona sobre la Fiducia Supplicans, el documento del Vaticano que permite bendiciones para personas en relaciones del mismo sexo, demuestra la importancia vital de testificar y dialogar con tales parejas dentro de la vida en evolución de la Iglesia.

El texto también es testigo del apoyo ambivalente y, a veces menguante, que muchas parejas queer han experimentado mientras navegaban por la vida familiar y el empleo en instituciones católicas. Estos capítulos reflexionan sobre estos sentimientos simultáneos de “tensión, integración y pertenencia”. Una narrativa memorable incluye una experiencia dolorosa de acoso en línea y amenazas de muerte a un hombre gay contratado por una parroquia. Estas experiencias traumáticas dan testimonio de la persecución constante de las personas queer por parte de los llamados católicos “fieles” radicalizados por los rincones fascistas de la Iglesia católica estadounidense. Otras narrativas ofrecen más esperanza, incluido el crecimiento y el cambio que ofrece el diálogo reflexivo con familiares y compañeros feligreses.

Este trabajo representa un testimonio vital de cómo los católicos queer experimentan a Dios en medio de la implementación prudencial de conciencias bien formadas dentro de las tradiciones de la Iglesia. Esta pequeña muestra del sensus fidei (el sentido de los fieles) sólo demuestra cuán desesperadamente la Iglesia institucional necesita escuchar y dialogar con las realidades vividas y las voces teológicas de los católicos LGBTQ+. Existen limitaciones inevitables para que un solo teólogo realice dicha investigación, pero creo que el libro muestra cómo futuros proyectos de entrevistas en este molde enriquecerían considerablemente las reflexiones teológicas de la Iglesia sobre diferentes patrones de amor y relaciones.

Como católico de cuna que intenta vivir fielmente una tradición que me ha formado fundamentalmente, a menudo me he sentido en el mar como alguien que también es queer, incluso con los muchos débiles signos de esperanza de los últimos años. He aprendido mucho no sólo de otros teólogos que abordan esta tradición de manera reflexiva y amorosa, sino también de otras comunidades de católicos queer que viven fielmente sus vidas. La investigación de Ravizza y las historias que contiene este libro me recuerdan que no estoy solo en esta búsqueda, ya que todos oramos, esperamos y trabajamos para construir la Iglesia más radicalmente amorosa que exige la misericordia de Cristo.

The Sacrament of Same-Sex Marriage (El sacramento del matrimonio entre personas del mismo sexo) presta una atención crucial y muy necesaria a la gracia amorosa que muchas parejas queer ya experimentan, así como a la esperanza de que esta gracia sea afirmada.

—Adam Beyt (él/él), 21 de junio de 2024

Fuente New Ways Ministry

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