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My Kali, la primera, y valiente, revista LGTB del mundo árabe

Viernes, 31 de mayo de 2019

revista-lgtb-arabeLos que componemos OvejaRosa sabemos de lo duro que puede ser comprometerse con las causas que amamos cuando al otro lado hay miles de homófobos y transfobos esperando para atacar. Pero aun así nos cuesta imaginar cómo tiene que ser hacer algo similar en un mundo mucho más homófobo y peligroso para la diversidad.

My.Kali es la primera revista dirigida a la comunidad homosexual y transexual en Oriente Próximo y el norte de África y fue fundada por Jalid Abdel Hadi cuando este tenía tan solo unos valerosos 17 años. Él mismo posó en la portada de su primera edición, la cual fue repartida en un evento privado, donde generó una impresionante expectación y desde donde empezó a propagarse de lector en lector como la pólvora.  «La revolución de los pervertidos en Jordania» fue uno de los artículos que le hicieron los medios generalistas. Empezaban bien…

Según cuenta Jalid a Elmundo, en aquella época no había siquiera noticias sobre homosexuales más allá de sus asesinatos en Irak , sus desapariciones forzosas en Siria, Egipto o Arabia Saudí o sus ahorcamientos públicos en Irán.

La revista ha estado hasta hoy solo en versión online, aunque con un formato de revista en papel. Escrita en un principio en inglés (En Ammán, la ciudad de Jalid, se habla una mezcla entre árabe e inglés), porque «hacerlo en inglés nos protegía», My.Kali dió el salto al árabe en 2016, donde empezó la persecución más seria: El desprecio de los medios dio paso a la actuación del gobierno jordano, que bloqueó el acceso a la página web.  Qatar y Gaza también participaron en el bloqueo.

«Publicamos un reportaje en el que se discutía la identidad de género a través de Umm Kalzum, la diva de la canción árabe. Ella fue una mujer fuerte en una sociedad de hombres y se entendió como una ofensa a un icono histórico», este fue uno de los detonantes para su cierre, junto con «una entrevista con Jalaf Yusef, un imam que reconoció públicamente su homosexualidad a través de su canal de YouTube». (Tras su visibilización, el imán se quedó sin empleo, fue repudiado por su familia y tuvo que huir del país y refugiarse en Canadá).

Tras el bloqueo, My.kali estuvo un año en silencio, para volver de nuevo con más fuerza y una perspectiva más árabe, menos occidental: «Hasta entonces habíamos hablado como si nuestro público supiera lo que eran el género, la sexualidad y el movimiento LGBT. Lo habíamos hecho desde una perspectiva occidental y no habíamos logrado establecer una conversación. Ahora partimos del kilómetro cero con la estrategia de que debíamos dirigirnos a nuestra potencial audiencia como si fueran bebés, a los que se les quiere y se les cuida para que crezcan. La reacciones han sido muy positivas», explica Jalid.

Fuente Oveja Rosa

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Estos han sido los atentados más mortíferos contra cristianos desde el 2012

Martes, 23 de abril de 2019

Memorial-martires-Sri-Lanka_2115098475_13533175_660x371 Asciende a 290 los muertos por los ataques en Sri Lanka

Francisco: “Que todos condenen estos actos terroristas inhumanos, jamás justificables”

El arzobispo de Colombo pide “castigar sin piedad” a los autores de los atentados  

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Los países más afectados, por grupos yihadistas, han sido Egipto, Pakistán, Filipinas y Yemen

El terrorismo ha hecho acto de presencia en el pasado reciente en otros países del mundo contra la comunidad cristiana. Algunos de estos ataques sangrientos han concidido con la festividad de Semana Santa. Estos son los ataques más mortíferos:

Egipto

El 9 de abril del 2017, Domingo de Ramos, dos atentados perpetrados por dos suicidas del Estado Islámico acabaron con la vida de 45 personas que asistían a ceremonias religiosas en dos iglesias coptas en el norte del país, en las ciudades de Tanta y Alejandría. Un mes después, 29 personas murieron en la ciudad de Minya, al sur del país, en un ataque yihadista contra un autocar que transportaba a peregrinos coptos al monasterio de Saint-Samuel. Entre las víctimas mortales hubo niños. En diciembre del 2016, un ataque suicida contra una iglesia copta de El Cairo mató a 29 feligreses.

 

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Pakistán

El 27 de marzo del 2016, 75 personas murieron, entre ellos numerosos niños, como consecuencia de una atentado suicida en un parque muy frecuentado de la ciudad de Lahore, al este del país. El ataque, reivindicado por el movimiento talibán paquistaní Jamaat ul Ahrar, se produjo mientras los cristianos de este país celebraran Semana Santa. Un año antes, otro suicida hizo estallar los explosivos que llevaba adosados a su cuerpo cerca de dos iglesias mientras se celebrabran las misas de domingo en un barrio cristiano también de Lahore.  La explosión mató a 17 personas.

Nigeria

Un total de 41 personas fallecieron tras estallar un coche bomba el 8 de abril del 2012, Domingo de Ramos, cerca de una iglesia en Kaduna, en el norte del país, una de las regiones donde actúa el grupo yihadista Boko Haram.

Filipinas

Un doble atentado perpetrado contra la catedral de la ciudad de Jolo, al sur del país, dejó 21 muertos el 27 de enero de este año. La acción fue reivindicada por el Estado Islámico.

Yemen

El 4 de marzo del 2016 en un ataque llevado a cabo por un grupo de hombres armados mató a 16 personas, entre ellas a cuatro sacerdotes extranjeros, en la ciudad de Aden. El atentado, también reivindicado por el Estado Islámico, se produjo en un hospicio regentado por religiosas de la orden de la madre Teresa de Calcuta.

 

Fuente Agencias, vía Religión Digital

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Informe de ILGA sobre la homofobia de Estado en 2019: pequeños avances, pero persistencia de importantes amenazas

Miércoles, 27 de marzo de 2019

6919BB9A-4224-48B9-9807-ADA250256088Coincidiendo con la celebración del 40 aniversario de su fundación, ILGA ha reanudado la publicación de su informe sobre la homofobia de Estado, tras un receso de un año. Desde el su último reporte, publicado en mayo de 2017, ILGA celebra que se hayan despenalizado las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo en tres países: India, Trinidad y Tobago y Angola. También se congratula que desde esa fecha el matrimonio igualitario sea una realidad en Malta, Alemania, Australia y Austria. Sin embargo, alerta de que de los derechos adquiridos no son inamovibles y pueden perderse, como ocurrió en Chad cuando se volvieron a penalizar las relaciones homosexuales en 2017, y que el auge de los populismos conservadores amenaza las conquistas incluso en los países más avanzados en el respeto a los derechos humanos.

Dentro del informe, como es costumbre, ILGA edita un mapa explicativo de la situación legal de las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo. Si en otros años la parte positiva se materializaba en el matrimonio igualitario, este año ILGA ha considerado como límite favorable que la no discriminación basada en la orientación sexual tenga rango constitucional. En el extremo negativo se sitúan los países que criminalizan las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo, y el límite en aquellos que las castigan con la cadena perpetua e incluso la pena de muerte. Este es el mapa descriptivo (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño):

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DERECHOS Y PROTECCIÓN CONTRA LA DISCRMINACIÓN

Leyes contra la discriminación con base en la orientación sexual

Tan solo en 9 países pertenecientes a la Naciones Unidas se protege constitucionalmente de manera específica contra la discriminación por razón de la orientación sexual:

Bolivia, Ecuador, Fiyi, México, Nepal, Malta, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Sin embargo, a pesar de esa protección constitucional, en Bolivia, Ecuador, Fiyi y Nepal se discrimina a las parejas del mismo sexo al negarles la posibilidad de contraer matrimonio, tal como se permite a las parejas de distinto sexo.

A estos 9 países se añaden otros 43 en los que existe una legislación específica que proporciona una «protección amplia» contra la discriminación con base en la orientación sexual:

Albania, Alemania, Andorra, Angola, Australia, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Croacia, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Kosovo, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mauricio, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, República Checa, Rumania, Serbia, Surinam y Uruguay.

Como en el caso anterior, la protección legal contra la discriminación no implica la plena igualdad de derechos. No solo en la mayoría de estos países también se discrimina a las parejas del mismo sexo, sino que en alguno, como en Mauricio, se compagina esa protección con la penalización de las relaciones homosexuales masculinas, que están castigadas con penas de hasta 5 años de cárcel.

En 73 de los países pertenecientes a Naciones Unidas existen leyes que protegen contra la discriminación en el lugar de trabajo por motivos de orientación sexual, aunque en algunos de ellos las relaciones entre personas del mismo sexo estén castigadas penalmente (es el caso de Botsuana, Kiribati, Mauricio, Samoa, Santa Lucía y la región autónoma de las Islas Cook). En 39 se han promulgado leyes que castigan los actos de incitación al odio, la discriminación o la violencia por motivos de orientación sexual. En otros 42 países se imponen penas más severas por delitos motivados por el odio hacia la orientación sexual de la víctima.

ILGA estima que en 8 países la protección contra la discriminación con base en la orientación sexual es limitada o dispar en su territorio:

Argentina, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Japón, República Dominicana y Vanuatu.

En otros 55 países no existe ningún tipo de legislación contra la discriminación, pero tampoco se criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Entre ellos están gigantes demográficos como China, India, Indonesia y Rusia.

Los derechos de las parejas del mismo sexo: matrimonio y adopción

En cuanto a los derechos de las parejas del mismo sexo, en 26 de los países pertenecientes a las Naciones Unidas existe la igualdad de acceso a la institución del matrimonio:

Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México (en vigor en algunos estados, aunque desde 2010 deben ser reconocidos a nivel nacional), Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido (excepto Irlanda del Norte), Sudáfrica, Suecia y Uruguay,

El próximo mes de mayo vencen los plazos establecidos por sus respectivas Cortes Constitucionales para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea legal en Costa Rica y Taiwán.

En otros 16 estados se han establecido distintos tipos legales de unión que reconocen algún tipo de derechos a las parejas del mismo sexo:

Andorra, Chile, Chipre, Colombia, Croacia, Ecuador, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Israel, Italia, Liechtenstein, República Checa, San Marino y Suiza.

En 28 países se permite la adopción en las mismas condiciones que a las parejas de distinto sexo:

Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Israel, Luxemburgo, Malta, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Uruguay,

En 3 países más, solo se permite la adopción de los hijos de la pareja:

Eslovenia, Estonia y San Marino.

LA HOMOFOBIA DE ESTADO

Criminalización de las relaciones homosexuales

La penalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo implica casi siempre a todo el colectivo LGTB. No solamente afecta a gais, lesbianas y bisexuales, sino que también criminaliza a las personas trans, pues en la mayoría de estos países no se reconoce su identidad de género y son considerados legalmente por el sexo asignado al nacer. De esta manera, una mujer trans heterosexual puede ser castigada por mantener relaciones con un varón cis, de la misma manera que un hombre trans heterosexual puede ser denunciado por entablar relaciones sexuales con una mujer cis.

En 73 países y territorios del mundo están penalizadas por la ley las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo. Ocurre en 70 de los países pertenecientes a Naciones Unidas:

Afganistán, Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Argelia, Bangladés, Barbados, Botsuana, Brunei, Burundi, Bután, Camerún, Catar, Chad, Comoras, Dominica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Granada, Guinea, Guyana, Irak, Irán, Islas Salomón, Jamaica, Kenia, Kiribati, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Myanmar, Namibia, Nigeria, Omán, Papúa Nueva Guinea, Paquistán, Samoa, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Senegal, Sierra Leona, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Tuvalu, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zambia y Zimbabue.

En las legislaciones de Egipto e Irak no aparecen específicamente penalizadas las relaciones homosexuales, pero lo están de facto, al imputarse delitos contra la decencia o el escándalo público. En Irak, además, tribunales populares castigan este tipo de relaciones al aplicar la sharía o ley islámica.

A esta lista hay que añadir otros 3 territorios:

Indonesia, donde la penalización de las relaciones sexuales rige en las regiones de Aceh y Sumatra Meridional; las Islas Cook, una región autónoma de Nueva Zelanda; y la franja de Gaza gobernada por la autoridad palestina, donde están vigentes las leyes heredadas del pasado colonial británico y existe la amenaza de adaptación de las leyes a la sharía.

En todos estos 73 países y territorios están castigadas las relaciones homosexuales entre varones, en 44 de ellos también están castigadas las relaciones lésbicas.

Cadena perpetua en 5 países y pena de muerte en otros 11

De entre esta lamentablemente larga lista de países, el extremo de la intolerancia y el fanatismo lo ocupan aquellos que penan las relaciones homosexuales con las sanciones de mayor gravedad.

En 5 países se castigan con la cadena perpetua:

Barbados, Guyana, Tanzania, Uganda y Zambia.

Las legislaciones de 11 países establecen incluso la pena de muerte. En 6 de ellos, se tienen datos contrastados de su aplicación:

Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen. En Nigeria y Somalia, en las provincias donde se aplica la sharía.

En otros cinco no se tiene constacia de su aplicación, pero la legislación vigente contempla la posibilidad:

Afganistán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania y Paquistán.

Respecto al informe de 2017, han desparecido las referencias a Siria e Irak, donde se implementaba actores no formalmente estatales como el Estado Islámico.

Restricciones a la libertad de expresión y la actuación de ONG

Aparte de la criminalización de las relaciones homosexuales, en 32 Estados existen leyes que restringen la libertad de expresión en cuestiones de orientación sexual e identidad de género:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bielorrusia, Camerún, Catar, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Jordania, Kenia, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Malasia, Marruecos, Nigeria, Omán, Paquistán, Paraguay, Rusia, Singapur, Siria, Somalia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.

En Europa, aparte de Rusia, Lituania y Bielorrusia, ha habido intentos de aprobación de leyes contra la «propaganda homosexual» (que prohíben informar positivamente de las relaciones entre personas del mismo sexo) en Armenia y Letonia. En Hungría se han prohibido por decretos los estudios de género en las universidades. Por su parte, en los Estados Unidos de América, siete estados (que representan el 17,4 % del total) han promulgado leyes locales que también se han definido como contrarias a la «propaganda homosexual» en el ámbito educativo.

En 41 países se ha constatado que se plantean barreras para la formación, el establecimiento o el registro de ONG relacionadas con la orientación sexual:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Bielorrusia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Catar, China, Congo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Fiyi, Irán, Jordania, Kazajistán, Kirguizistán, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Malawi, Mali, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Omán, Rusia, Senegal, Singapur, Siria, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Yemen y Zambia.

Según declaraban Ruth Baldacchino y Helen Kennedy, cosecretarias generales de ILGA, «esto no son solo cifras, sino leyes que realmente impactan la vida diaria de las personas de diversas orientaciones sexuales en todo el mundo. Las leyes positivas marcan la diferencia: pueden contribuir a cambiar las actitudes del público y, concretamente, dicen a la gente que son igualmente dignas de derechos».

Puedes descargar el informe completo de ILGA en inglés sobre Homofobia de Estado (536 páginas) en este enlace.

 Fuente ILGA, vía Dosmanzanas

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Egipto condena a prisión a un presentador de televisión por entrevistar a un gay

Jueves, 24 de enero de 2019

A7C19304-1B9D-49CA-AA52-4F77D2FE517FEl periodista, que ha alegado estar en contra de la conducta homosexual, ha sido condenado a un año de prisión y al pago de una una multa. La cadena también tuvo que cesar sus emisiones durante dos semanas. Un hecho que se suma a otros ejemplos de negación a la diversidad social en los medios egipcios.

La homofobia en el mundo no cesa y no para de sorprendernos, para mal. Egipto es la protagonista de la triste y bochornosa noticia homófoba de hoy. Allí, Mohamed Ghaity, un presentador de la televisión egipcia, ha sido condenado a un año de cárcel por entrevistar a un homosexual en su programa.

En agosto de 2018, el presentador Mohamed Al-Gheiti, de la cadena privada de televisión por satélite LTC, entrevistó a un joven homosexual. Durante el espacio, el joven -con el rostro difuminado- explicó su experiencia ejerciendo la prostitución con otros hombres. Ahora la justicia egipcia ha actuado contra Al-Gheiti, cuyos comentarios en varios espacios asegurando estar en contra de la conducta homosexual no le han librado de ser condenado a un año de prisión, otro de libertad condicional y al pago de 3.000 libras egipcias (unos 150 euros). El Consejo Superior de Regulación de los Medios en Egipto prohíbe expresamente la aparición de personas homosexuales en televisión. Una clara discriminación en un país que sobre el papel no condena de forma expresa las relaciones homosexuales (aunque hay partidarios de hacerlo), pero que de facto la persigue bajo los pretextos de «indecencia», «libertinaje», «conducta inmoral» u «ofensa a los sentimientos religiosos» o «prostitución». De hecho, la cadena LTC fue condenada en su momento a cesar sus emisiones durante dos semanas de manera inmediata, acusada por el Consejo Supremo para la regulación de los medios de “violar una decisión del consejo que decía que no podía invitar a homosexuales y propagar sus ideas”. Pero la cosa no acaba ahí, porque un tribunal de asuntos menores de El Cairo ha pedido un año de cárcel para el presentador acusándole de “desprecio a la religión, libertinaje y propagar la homosexualidad”. Además, deberá pagar una multa de 3.000 libras egipcias, unos 150 euros, así como estar un año bajo vigilancia.

Al-Gheiti podrá eludir la prisión si recurre la sentencia y realiza un desembolso de 1.000 libras (50 euros). La denuncia al presentador fue interpuesta por el abogado ultraconservador Samir Sabry, que también ha presentado recientemente una denuncia contra la actriz Rania Youssef. El supuesto delito de esta actriz es el de haber llevado un vestido demasiado sugerente para la gala del Festival Internacional de Cine de El Cairo.

La represión contra el colectivo LGTBI en Egipto y contra otros grupos contestatarios al régimen se ha intensificado en los últimos años. Son numerosos los ejemplos que hemos recogido en esta misma página (el último de ellos la detención, hace pocos más de un año, de nueve hombres en un domicilio privado en Alejandría). El país fue protagonista en su momento del movimiento conocido como Primavera Árabe, una movilización espontánea que pretendía alcanzar mayores cuotas de democracia en la región y que acabó expulsando del poder a Hosni Mubarak. Posteriormente se celebraron unas elecciones libres en las que fue elegido el islamista Mohamed Morsi, que poco después fue depuesto por un golpe de Estado del militar Abdelfatah Al-Sisi. El Ejército egipcio redactó después una Constitución a su propia medida para apoltronarse en el poder y legitimar su imagen internacional. Sin embargo, el Ejército ha impedido presentarse a las elecciones a candidatos que pudieran hacer frente al partido de Al-Sisi.

Esto ha provocado que Egipto viva sumido en un sistema autoritario y de corte conservador que niega la libertad de expresión a periodistas, disidentes y representantes de la diversidad social.

Ataques a la diversidad en los medios egipcios

En Egipto la homosexualidad no está penada teóricamente, pero lo cierto es que a los homosexuales se les persigue en nombre de la moral. Este caso, además de sus claros tintes de homofobia, es también un atentado a la libertad de expresión, algo habitual en un país que vive actualmente bajo la dictadura del exgeneral Abdelfatah al Sisi.

El daño que ha sufrido la comunidad LGTBI al verse negada del derecho a la libertad de expresión y ser estigmatizada también se extiende hacia mujeres y otros colectivos alejados de la doctrina oficialista. El periodismo egipcio es con este hecho otro de los grandes perjudicados de una legislación que niega el derecho de opinión y de libre información, base de una sociedad libre y democrática.

El caso de este programa guarda cierta similitud con el que se daba a conocer en febrero de 2018 en la cadena privada Alhadath Alyoum. Comenzaba un espacio de actualidad por el debate promovido por los legisladores egipcios de si el ateísmo debía ser prohibido en la sociedad. El programa contó con la presencia del presentador, de un imán y un joven que defendería la postura de no condenar la no creencia religiosa. Tras identificarse el joven como ateo, no se le permitió exponer sus argumentos y fue invitado a abandonar el programa tras ser acusado de hereje y suponer un peligro para la juventud egipcia. Además, cuando el joven citó la teoría del Big Bang en su más que breve discurso, el presentador le espetó que no se dirigiera al público con grandes palabras en inglés, que hablara en árabe de ideas sencillas ya que se estaba dirigiendo «a gente simple». Este insulto a la inteligencia de la audiencia continuó con la despedida del invitado y las disculpas del presentador por «invitar a un egipcio así al programa». Tras ser invitado a recibir ayuda psiquiátrica, el joven fue expulsado del programa y todo el espacio estuvo dedicado a las ideas del imán:

Egipto intensificó la LGTBfobia de Estado en 2017

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar), la policía persigue a la población LGTB con cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”.

El pasado 2017 no fue un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Ese año se produjo una intensificación de la persecución LGTBfoba de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales) 54 todavía están en prisión. No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios.

Un mes antes, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica). Dos de los siete detenidos quedaron en libertad bajo fianza a comienzos de este año.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentesLa última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente AmbienteG/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Estados Unidos vota contra resolución de la ONU que condena la pena de muerte a homosexuales

Martes, 16 de octubre de 2018

irangaysEstalla la polémica en los Estados Unidos al alinearse con países como Iraq, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos al votar en contra de una resolución de la ONU que condena la pena de muerte a personas homosexuales, entre otros casos.

Presentada por ocho países: Bélgica, Benin, Costa Rica, Francia, México, Moldavia, Mongolia y Suiza, el pasado 28 de septiembre se votaba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una resolución llamada The question of the death penalty (La cuestión de la pena de muerte, en español), en Ginebra, que era aprobada con 27 votos a favor, 7 abstenciones y 13 votos en contra. Se trata de una resolución que condena la imposición de la medida capital cuando «se aplica de manera arbitraria o discriminatoria», condenando específicamente «la imposición de la pena de muerte como una sanción para formas específicas de conducta, como apostasía, blasfemia, adulterio y relaciones consensuadas con personas del mismo sexo». China, Iraq, Qatar, Japón, India, Egipto, Burundi, Botswana, Etiopía, Bangladesh, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos a los que se ha unido igualmente los Estados Unidos, suscitando la polémica entre activistas y grupos en defensa de los derechos del colectivo LGBT.

«Los titulares, informes y comunicados de prensa sobre este tema son engañosos. Como nuestro representante ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra dijo el viernes, los Estados Unidos están decepcionados de tener un voto en contra en esta resolución. Esperábamos una resolución equilibrada e inclusiva que reflejara mejor las posiciones de los estados que continúan aplicando la pena de muerte legalmente, como lo hace Estados Unidos», explica el martes, 3 de octubre, Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que se veía obligada a explicar los motivos que les habían llevado a votar «no» contra esta resolución tras las protestas de numerosas asociaciones LGBT.

«Votamos en contra de esa resolución debido a preocupaciones más amplias con respecto al enfoque de la resolución para condenar la pena de muerte en todas las circunstancias (…). Los Estados Unidos condenan inequívocamente la aplicación de la pena de muerte por conductas como la homosexualidad, la blasfemia, el adulterio y la apostasía. No consideramos que dicha conducta sea apropiada para la criminalización», explica la portavoz.

Uno de los primeros en condenar este voto era Human Rights Campain, desde donde han agradecido las explicaciones de Nauert, lo que no impide que sigan preocupados «por el compromiso de Gobierno de Trump/Pence sobre los derechos humanos de las personas LGBTQ en el extranjero (…). Es preocupante que el liderazgo en esta administración no haya discutido esta posición en su explicación original para el voto ‘no’». Por su parte, Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA, afirma que «es inconcebible pensar que hay cientos de millones de personas que viven en estados donde alguien puede ser ejecutado simplemente por según a quien ama. Este es un momento monumental en el que la comunidad internacional ha destacado públicamente que estas horrendas leyes simplemente deben terminar».

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Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight Action International, una organización global de derechos humanos LGBTQ, reconoce que el voto de los Estados Unidos sobre la resolución de los Estados Unidos puede haber sido malinterpretado, dado que según afirma «los Estados Unidos siempre se oponen a esta resolución sobre la pena de muerte, porque hace referencia a una moratoria global de la pena de muerte. Tanto Obama como Trump, siempre que la pena de muerte sea legal en los Estados Unidos, han tomado esta posición (…). OutRight reclamará a la administración de Trump por sus numerosas violaciones de derechos, sus muchos abusos de poder desde violaciones a LGBTI hasta la xenofobia, pero esta instancia en particular no es un ejemplo de una contracción del apoyo a los derechos LGBTI (…). Sería un error interpretar su oposición a una resolución de pena de muerte a un cambio en la política»

Ante la polémica suscitada por el voto negativo contra esta resolución, la propia embajadora de los Estados Unidos en la ONU, Nikky Haley, defendía al día siguiente, 4 de octubre, a través de su cuenta de Twitter que «no hubo un voto por parte de los representantes de los Estados Unidos en la Naciones Unidas que apoyara la pena de muerte para los homosexuales. Siempre hemos luchado por la justicia para la comunidad LGBT». En un segundo tuit recordaba que «la votación que tuvo lugar en Ginebra es la misma votación que tuvo lugar en la administración de Obama. No fue un voto en contra del colectivo LGBT», añadiendo el hashtag Fact (Hecho, en español). Solo una semana después, este martes, 9 de octubre, Haley anuncia su intención de abandonar el cargo que ocupará solamente hasta final de año.

Fuente Universogay

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Egipto: nueve detenidos en una redada homófoba en Alejandría

Sábado, 20 de enero de 2018

egypt_detains_14_for_homosexual_acts_at_medical_centreNueva redada homófoba en Egipto, un país cada vez más hostil para las personas LGTB. La policía irrumpió el pasado lunes en un domicilio privado en Alejandría y detuvo a nueve hombres, acusados de “libertinaje”. Por desgracia no se trata de un caso aislado: la persecución de la comunidad LGTB va en aumento y se tema que pueda ir acompañada próximamente de medidas legales para limitar más aún su libertad de expresión, reunión y asociación.

Los arrestos fueron ordenados por el director de Departamento de Seguridad de Alejandría, Mustafa al-Nimr. La policía de la comisaría de Dekheila, un suburbio de Alejandría, había recibido el aviso de que un grupo de jóvenes “extraños” se reunían en un piso de la zona. Según la prensa local, las investigaciones llevadas a cabo revelaron que una inmobiliaria alquilaba la vivienda para la celebración de “fiestas de sexo grupal”. Una acusación probablemente inventada por las propias autoridades.

Los agentes irrumpieron en el piso ante la sospecha de que se estuvieran cometiendo delitos de “indecencia”, en cuya amplia definición incluyen las relaciones entre personas del mismo sexo. Al-Nimr había calificado esta posibilidad de “amenaza a la seguridad pública”. Para su protección, los ocupantes usaban una palabra clave para identificarse entre ellos y permitir el acceso a la vivienda. Intentaron impedir la irrupción de las fuerzas de seguridad, pero estas consiguieron entrar y detener a nueve personas.

Egipto intensificó la LGTBfobia de Estado en 2017

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar), la policía persigue a la población LGTB con cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”.

El pasado 2017 no fue un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Ese año se produjo una intensificación de la persecución LGTBfoba de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales) 54 todavía están en prisión. No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios.

Un mes antes, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica). Dos de los siete detenidos quedaron en libertad bajo fianza a comienzos de este año.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentesLa última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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Egipto: dos de los siete detenidos en el concierto de Mashrou’ Leila por agitar banderas arcoíris salen en libertad bajo fianza

Viernes, 5 de enero de 2018

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Sarah Hejazy y Ahmed Alaa han abandonado la cárcel, tras el pago de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros). Son dos de los siete detenidos durante el concierto de la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila, que congregó a unas 30.000 personas en El Cairo el pasado 22 de septiembre. Por el simple hecho de exhibir y agitar banderas arcoíris, siete personas fueron arrestadas y se les acusa de “unirse a grupos fuera de la ley, cuyo objetivo es alterar las disposiciones de la Constitución y la ley”. Sarah Hejazy y Ahmed Alaa, aunque estén en libertad provisional bajo fianza, siguen enfrentándose a los mismos cargos que el resto de arrestados. Según las cifras que maneja la Egyptian Initiative for Personal Rights (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales o EIPR, en sus siglas en inglés) ahora mismo 54 personas siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género.

Como recogíamos en septiembre del año que acabamos de abandonar, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica).

El vicepresidente de dicho sindicato, Reda Ragab, condenó la actuación de la banda libanesa como “un escándalo contra nuestras tradiciones que está muy lejos del arte serio y con significado”. Mientras que la escritora Mona Eltahawy lamentó la persecución, tachando de “completamente ridículo” que se arreste a alguien por ondear una bandera o por su sexualidad.

Este 2 de enero ha saltado a la palestra informativa internacional la salida provisional de prisión bajo fianza de dos de las siete personas arrestadas en el citado concierto de Mashrou’ Leila en El Cairo: son Sarah Hejazy y Ahmed Alaa (de 28 y 21 años, respectivamente). Un tribunal egipcio ha autorizado la liberación, tras el depósito de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros) como fianza.

De las 54 víctimas que siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género, “varias de estas personas ya han sido declaradas culpables de los cargos y diez acusados en nueve casos han recibido sentencias de prisión duras, que van de uno a seis años”, explica la EIPR.

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar, lo que la ONU ya ha condenado expresamente), las 54 personas que permanecen en prisión comparten supuestos cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Por su parte, la abogada Doaa Mostafa, que asistió a los interrogatorios de una de las chicas detenidas, ha explicado que lo más difícil no son las preguntas irrelevantes, sino saber que la víctima regresaría a una celda donde presuntamente fue agredida sexualmente.

El abogado de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, Ahmed Othman, también dijo hace unos meses que los interrogatorios se prolongan durante más de 10 horas. Al parecer, a los acusados se les pregunta acerca de sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, les obligan a revelar las contraseñas de sus cuentas en redes sociales y les investigan sus mensajes.

Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Egipto ha intensificado la LGTBfobia de Estado en 2017

El ya pasado 2017 no ha sido un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Este pasado año se ha producido una intensificación de la persecución LGTBfóbica de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR, como decíamos, 54 todavía están en prisión (tras la liberación provisional de Sarah Hejazy y Ahmed Alaa). No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde abril del año pasado, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, expresaba a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes…

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Ser ateo te convierte en gay, según las leyes de Egipto

Viernes, 29 de diciembre de 2017

egipto-lgtb-696x415En Egipto creen que ser ateo vuelve homosexuales a las personas.

Sí, leíste bien, la Comisión Parlamentaria de Egipto cree que el ateísmo provoca “desequilibrios mentales” que conducen a la homosexualidad

Algunos creen que el argumento del parlamento sólo es una estrategia de desprestigio hacia la comunidad LGTB+, pues recientemente el país ha visto la detención y encarcelamiento de 34 personas por delitos relacionados a la homosexualidad, incluido el libertinaje y la incitación a la “desviación sexual”. Además, no es la primera vez que Egipto muestra aversión ante cualquier preferencia sexual que se salga de lo convencional, incluso ese país se ha vuelto uno de los más peligrosos para la comunidad LGTB+ debido a sus medidas drásticas.

La Comisión espera que la ley los respalde, y prohíba cualquier “promoción” que conduzca al ateísmo. De ser aprobada la ley, se uniría a otro decreto que prohíbe el sexo gay en un lugar público o privado. Las personas que lo hagan, podrán recibir una pena de uno a tres años de prisión.

La excéntrica medida fue presentada por Riyad Abdel Sattar, político que cree firmemente que todos los integrantes de la comunidad LGTB+ tienen problemas mentales.

Las leyes en Egipto se han vuelto tan extremas que es un delito incluso portar cualquier símbolo gay, mucho más si es la bandera del arcoíris.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente: pinknews.co.uk , vía Chueca.com/Cristianos Gays

Fuente Chueca.com

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Tres años de cárcel para 16 personas en la mayor persecución al colectivo LGBT en Egipto

Miércoles, 6 de diciembre de 2017

780x580-youtube-uxmh6r-kcby-tres-anos-de-carcel-para-16-personas-en-la-mayor-persecucion-al-colectivo-lgbt-en-egiptoSólo dos meses han pasado desde que un grupo de jóvenes ondeara una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila en El Cairo y la mayor persecución a las personas homosexuales en Egipto ya se ha saldado con una condena de tres años de cárcel y otros tres en libertad condicional para 16 de los 75 detenidos acusados de «promover la desviación sexual y el libertinaje».

Un tribunal de El Cairo condena a 3 años de cárcel y otros 3 de libertad condicional a 16 hombres después de declararlos culpables de «incitar al libertinaje» y de mantener «relaciones sexuales anormales» en la que es la mayor represión del colectivo LGBT en Egipto en más de una década y que se produce después de que un grupo de jóvenes izaran una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila. Dos de los acusados se encuentran en libertad tras abonar una fianza de 5.000 libras egipcias, mientras está pendiente la apelación de uno de ellos.

«Estas sentencias golpean el corazón mismo del ser humano y son otro ejemplo de la persecución en curso contra las personas LGBTI y la mayor represión de los derechos humanos (…). Las autoridades egipcias deben anular las sentencias contra los 16 hombres de inmediato y liberarlos incondicionalmente», reclama Najia Bounaim, directora de campaña para África del Norte de Amnistía Internacional.

A pesar de que sólo un grupo de 10 de los arrestados estarían relacionados con el concierto de Mashrou’ Leila, las autoridades inician una campaña contra las personas homosexuales en las que detienen inicialmente a 33 personas, que ascenderían finalmente a un total de 75 personas que acusan de «promover la desviación sexual y el libertinaje»Al menos 5 de los detenidos habrían sometidos a exámenes anales.

Si bien no existen leyes contra la homosexualidad en Egipto, las personas homosexuales son a menudo víctimas de discriminación, siendo arrestadas con cargos de inmoralidad por las autoridades. Una situación de vulnerabilidad que se ha incrementado con la aprobación inmediata de una ley que prohibe a los medios de comunicación aludir de alguna manera al colectivo LGBT, siempre que no sea para demonizarlo, así como un grupo de 14 diputados a presentado un proyecto de ley para endurecer una persecución que la ONU ya ha condenado expresamente.

Si bien algunos recuerdan que se trata de la mayor represión contra los derechos del colectivo LGBT en Egipto desde 2001, cuando la policía de El Cairo arresta a 52 hombres en una redada a una discoteca flotante en el Nilo, lo cierto es que nunca han dejado de producirse situaciones similares, siendo los casos más notorios el arresto de un grupo de personas acusadas de asistir a una boda gay o una redada a una sauna.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Un diputado egipcio recaba apoyos para criminalizar la homosexualidad por considerarla “más peligrosa” que el terrorismo

Jueves, 30 de noviembre de 2017

egipto_detenidos-300x150Lo anunciábamos el pasado mes, pero ampliamos la noticia:

De facto, la defensa pública de la diversidad sexual en Egipto ya está siendo perseguida de un tiempo a esta parte, aunque sin una legislación específicamente LGTBfóbica. Sin embargo, y por primera vez, este país del norte de África podría sacar adelante una ley que formalmente sirva para invisibilizar al colectivo LGTB, prohibiendo cualquier tipo de “propaganda”, y criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo (tanto femeninas como masculinas). El diputado egipcio Riad Abdul Sattar, de la formación liberal Egipcios Libres, ha presentado un proyecto de ley que se debatirá en próximas semanas y que ha sido firmado por 67 señorías. Para el promotor del texto, la homosexualidad sería “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia, por lo que urge “poner fin a esas prácticas que conducen a la destrucción de la sociedad”. Amnistía Internacional denuncia que “se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Aumentan (todavía más) las alarmas de LGTBfobia de Estado en Egipto. A la persecución de cualquier atisbo de diversidad que ya sufre la población, se suma el intento de oficializar, a través de la ley, la criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Asimismo, el proyecto que abandera el diputado liberal Riad Abdul Sattar también pretende cerrar locales, prohibir reuniones, vetar cualquier apoyo al colectivo LGTB e impedir la “propaganda” en cualquier medio público (incluyendo las redes sociales).

Así reza el artículo 2 del borrador legislativo que ya han firmado, al menos, 67 diputados egipcios: “por cada dos o más personas, ya sean hombres o mujeres, que mantengan una relación sexual pervertida entre ellos, en cualquier lugar público o privado, la pena será de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, y en caso de reincidencia, la pena será de cinco años”.

Y no “solo” eso, sino que la responsabilidad penal también recaería en “cualquier persona que fomente las relaciones homosexuales, sea lo que sea, ya sea incitándolas o facilitándolas a otros, preparando un lugar para que se practiquen, o invitando a otros a los mismos, incluso si no las están practicando, se le impondrá pena de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, más el cierre de los locales. En caso de reincidencia, la pena será de cinco años de prisión”, establece el artículo 3 del proyecto de ley.

La “propaganda” LGTB también sería ilegal, a través de cualquier medio o plataforma, según dicta el artículo 4. Por lo que respectaría a la visibilidad, aparte de vetar cualquier tipo de publicación o aparición pública a favor de la diversidad, se velaría por “prohibir llevar cualquier signo o símbolo para homosexuales, así como fabricarlo, venderlo, comercializarlo o publicitarlo. El castigo para cualquiera que viole esto será la prisión por un período no menor de un año y no más de tres años”.

Con estas últimas medidas, si llega a aprobarse esta ley discriminativa, habría un respaldo legal para enjuiciar a cualquier persona simplemente por ondear banderas arcoíris. Recordemos que, como recogió dosmanzanas, en septiembre fueron detenidas siete personas durante un concierto de la banda Mashrou’ Leila en El Cairo por este motivo. Estas y otras detenciones, hasta el momento, se basan en la arbitraria y moralista acusación de “promover el libertinaje”.

El diputado liberal Riad Abdul Sattar, en calidad de promotor de esta propuesta legislativa, ha aseverado públicamente que la homosexualidad conduce a “la destrucción de la sociedad”, ya que es, en su ignorante opinión, “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia. Najia Bounaim, directora de campañas de Amnistía Internacional para el norte de África, por su parte, ha puesto de manifiesto que “no solo se propone con este anteproyecto de ley penalizar las relaciones homosexuales, que ni siquiera deberían ser delito, sino que también se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Amnistía Internacional también ha hecho un contundente llamamiento a “los líderes del mundo, incluido el presidente francés, Emmanuel Macron, que recibió a su homólogo egipcio, Abdelfatah Al-Sisi, el mes pasado en el Elíseo”, ya que “deben alzar la voz para condenar esta represión homófoba. En vez de tender alfombras rojas para recibir al presidente egipcio en las capitales europeas y firma nuevos acuerdos, deben utilizar su influencia para garantizar que el Parlamento retira este anteproyecto de ley totalmente represivo”.

Egipto incrementa la escalada de LGTBfobia de Estado

bandera_egiptoLa realidad demuestra que las administraciones y los políticos egipcios han acabado enterrando el espíritu democrático, humanitario y social que se reclamaba en la Primavera Árabe. El actual presidente de Egipto, Abdelfatah Al-Sisi, asumió el cargo en 2014, después de haber encabezado meses atrás un golpe de Estado contra Mohamed Morsi, de los llamados “Hermanos Musulmanes”. Desde entonces, lejos de implementar avances en materia de derechos humanos en el país, se están sucediendo los retrocesos. En concreto, el colectivo LGTB está siendo uno de los principales perjudicados, si bien no el único, y de manera más intensa a raíz del concierto de Mashrou’ Leila del pasado mes de septiembre.

A principios de octubre nos hacíamos eco de que Egipto intensificaba la persecución LGTBfóbica de Estado, deteniendo a 57 personas por su orientación sexual o identidad de género, además de otras víctimas que lo fueron solo por mostrar su apoyo al colectivo (independientemente de su sexualidad). Como decíamos en líneas anteriores, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Desde octubre hasta hoy, según denuncia Amnistía Internacional, las detenciones LGTBfóbicas ya se habrían incrementado de 57 “a más de 70 personas”.

Odio y persecuciones al colectivo LGTB: una constante en los últimos años

Egypt_Gay_SaunaEn junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El CairoUn tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 también nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto. Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas

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Presentan un proyecto de ley para endurecer aún más la persecución del colectivo LGBT en Egipto

Sábado, 28 de octubre de 2017

egipto-lgtb-696x415No conformes con la persecución de personas por ondear una bandera y la ley que prohibe la mera alusión al colectivo LGBT en los medios de comunicación, un grupo de políticos presenta un nuevo proyecto de ley para que cualquier señal, acción o evento relacionado con la homosexualidad sea «objeto de una acción punitiva».

unto con otros 14 diputados, Riyad Abdel Sattar propone al gobierno de Egipto un nuevo proyecto de ley con el que se incrementa el acoso a la comunidad LGBT después de prohibir a los medios de comunicación aludir de cualquier manera sobre las personas homosexuales, bisexuales o transexuales, siempre que no sea para resaltar que son actitudes que violan el «orden natural». Una medida que surge después del estallido homofóbico que estalla después de que un grupo de personas ondearan una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila y por el que en las dos primeras semanas se saldaba con la detención de 33 personas, ascendiendo actualmente a más de 70, a través de una campaña que ha sido condenada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

«Cualquier persona que se dedique a la homosexualidad en un lugar público o privado debe ser objeto de una acción punitiva», declara el borrador de esta contradictoria ley en un país en el que la homosexualidad no está penada por la ley, hasta ahora, puesto que proponen penas de prisión de hasta 5 años. Lo que tampoco es nuevo porque las autoridades ya habrían estado encarcelado a quienes consideraban utilizando leyes draconianas relacionadas con la prostitución o el libertinaje.

El proyecto de ley presentado por Sattar define la homosexualidad como cualquier relación entre dos personas del mismo sexo para condenar después lo que denomina «relaciones sexuales pervertidas» que propone castigar con penas de un mínimo de un año y un máximo de tres, tanto si se producen en ámbito privado o en público, pudiendo alcanzar los cinco años aquellos que reincidan en el mismo tipo de crimen. Misma pena para las personas personas que «inciten» a las relaciones homosexuales, aunque no participen en el acto en sí, de la misma manera que se castigan también con 3 años la publicidad de fiestas o reuniones de miembros del colectivo LGBT, que quedan «prohibidas e medios visuales, de audio y en redes sociales», así como para quienes organicen o asistan a uno de estos eventos, incluyendo a los propietarios del lugar donde se realice, quedando cerrado el establecimiento si no fuera un espacio privado. Asimismo, se prohibe llevar cualquier signo o símbolo que denote algún tipo solidaridad hacia la comunidad LGBT, así como su venta. Advirtiendo que no sólo las personas sospechosas serán monitorizadas, sino que los infractores serán objeto de escarnio y humillación pública.

«Egipto debería detener de inmediato esta represión despiadada contra un grupo vulnerable simplemente por agitar una bandera (…). La represión no volverá heterosexuales a las personas gays, sólo perpetuará el miedo y el abuso», declara Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente y África del Norte de Human Rights Watch.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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La ONU condena las persecuciones al colectivo LGBT en Egipto, Indonesia y Azerbaiyán

Miércoles, 25 de octubre de 2017

5294107757001_5376704553001_5376703104001-vsEl portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Rupert Colville, condena la arbitraria persecución del colectivo LGBT que se ha desatado recientemente en países como Egipto, Indonesia y Azerbaiyán.  

El mismo día que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirma su intención de mermar los derechos de homosexuales, bisexuales y transexuales, este último viernes, 13 de octubre, el portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Rupert Colville, condena las arbitrarias detenciones de miembros del colectivo LGBT producidas en Egipto, Indonesia y Azerbaiyán, alentando a los tres países a que tomen medidas para liberar a los detenidos y eliminen todos los cargos contra ellos.

Colville considera arbitrario «arrestar o detener a personas basándose en su orientación sexual o identidad sexual», además de violar «el derecho internacional, incluidos los derechos a la privacidad, la no discriminación, la igualdad ante la ley y la protección igual de la ley (…). Arrestar y detener a las personas para expresarse legítimamente, incluso exhibiendo la bandera del arco iris, también es arbitrario y viola el derecho de la persona a la libertad de expresión», refiriéndose a la persecución desatada contra más de 180 personas, que habrían sido víctimas de una cacería debido a su orientación sexual en países mayoritariamente islámicos en los que no está penada la homosexualidad, siendo víctimas de agresiones físicas y psicológicas.

El activista Javid Nabiyed sacaba a luz, a finales de septiembre, la persecución a la que están sometidas las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en Baku, la capital de Azerbaiyán, donde son encarceladas arbitrariamente para ser víctimas de abusos verbales y palizas, obligándoles a pasar exámenes médicos y llegando incluso a rapar el pelo a las mujeres transexuales, para ser después liberados bajo cargos de «vandalismo» y «resistencia a una orden policial».

Largo es el listado de atropellos a la comunidad LGBT que se producen en Indonesia, donde en mayo condenan a 85 bastonazos a una pareja del mismo sexo en la provincia de Aceh, donde se aplica la ley sharia, pero no en el resto del país donde en septiembre arrestan a una docena de mujeres por ser lesbianas cuando están reunidas en un domicilio de Cigombong, y en octubre arrestan a 58 personas en una sauna en Yakarta, una semana después de que el gobierno anunciara su intención de aprobar una Ley de radiodifusión con el principal propósito de eliminar cualquier alusión al colectivo LGBT en los medios de comunicación.

Una ley que parece haber sido copiada en Egipto, donde se desata una ola de arrestos a cualquier personas sospechosa de ser homosexual a los que acusan de «incitar a la indecencia y al libertinaje», siendo algunos de ellos sometidos a exámenes anales, después de que un grupo de jóvenes ondeara una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila. Mientras tanto, Rusia y Chechenia siguen también a lo suyo a pesar de que Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos en las Naciones Unidas se apresuraba a condenar las acciones de los funcionarios de Ramdan Kadyrov, quien daba un giro de 180 grados al votar en contra de una resolución de la ONU con el propósito de prohibir la pena de muerte por delitos de homosexualidad aunque luego Esyados Unidos tuvo que verse forzado a aclarar que se opone a la aplicación de la pena de muerte para castigar las relaciones homosexuales.

Fuente Universogay

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Egipto intensifica la persecución LGTBfóbica de Estado: 57 personas detenidas por su orientación sexual o identidad de género

Sábado, 7 de octubre de 2017

egipto_detenidos-300x150Hace solo unos días, nos hacíamos eco de la detención de siete personas en El Cairo por ondear banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila. Ahora sabemos que la escalada de LGTBfobia de Estado en Egipto se extiende como una plaga entre las autoridades y las fuerzas de “seguridad” de este país transcontinental. Se está hablando de al menos 57 arrestados por su orientación sexual o su identidad de género. Pero también hay afectados heterosexuales que han visibilizado su apoyo a la igualdad de derechos del colectivo LGTB. Human Rights Watch asegura que este país debería centrarse en “mejorar su gravísimo historial de derechos humanos” y Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. Por otra parte, se acaba de prohibir la presencia LGTB y el apoyo al colectivo en los medios de comunicación.

Cada vez son más preocupantes las noticias que nos llegan desde Egipto en materia LGTB. El propio Estado está organizando una persecución planificada, cada vez más intensa, contra la diversidad de orientación sexual e identidad de género, pero también contra la visibilización de la igualdad de derechos LGTB e incluso contra personas que brindan apoyo a las reivindicaciones del colectivo. Según cifras oficiales, 57 personas habrían sido detenidas por estos motivos arbitrarios (22 de ellas solo en lo que llevamos de octubre). Sin embargo, el número de arrestados puede ser mayor, teniendo en cuenta los antecedentes, la poca transparencia y la escasa credibilidad de las autoridades en lo que se refiere al respeto de la diversidad sexual y de género.

Como venimos recogiendo en dosmanzanas en el seguimiento informativo de la realidad LGTB en Egipto, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

“Egipto debe dejar de dedicar recursos estatales a cazar a la gente por lo que supuestamente hacen en sus dormitorios o por expresarse en un concierto de rock y en su lugar debe centrar su energía en la mejora de su gravísimo historial de derechos humanos”, declara Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Medio y del Norte de África de Human Rights Watch.

El abogado egipcio Ahmed Othman, miembro de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, ha denunciado que a los acusados también se les pregunta sobre sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, las contraseñas de sus cuentas de redes sociales son recopiladas y se examinan sus mensajes en busca de pistas y de mayor información sobre sus actividades.

Respondiendo a las intransigentes peticiones de lobbies políticos y sociales LGTBfóbicos, el Sindicato de Profesiones Musicales egipcio impedirá a Mashrou ‘Leila actuar en Egipto nuevamente, después de la visibilización de banderas arcoíris y mensajes inclusivos durante su último concierto, celebrado el pasado 25 de septiembre. Como publicábamos estos días atrás, la banda, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay, ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica (la marca de los Hermanos Musulmanes en Jordania).

Egipto excluye a las personas LGTB de los medios de comunicación

El Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) ha dado a conocer una orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde el pasado mes de abril, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, ha expresado a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Hasta 33 personas detenidas en una campaña contra las personas homosexuales en Egipto y se prohíbe la “propaganda LGTBI”

Jueves, 5 de octubre de 2017

egipto-lgtb-696x415En la más reciente campaña contra las personas homosexuales, las autoridades de Egipcio arrestan en dos semanas a 33 personas que acusan de «promover la desviación sexual y el libertinaje» y someten a exámenes anales. 

El organismo que regula los medios de comunicación en Egipto ha prohibido emitir cualquier forma de apoyo a la comunidad LGTBI.

Los homosexuales solo podrán aparecer en los medios “para arrepentirse”.

Es una consecuencia más del acoso gubernamental contra el colectivo desde que se desplegaran banderas arcoíris en un conciero de Mashrou’ Leila.

Después de que los medios de comunicación locales lanzan una campaña sumamente crítica contra un grupo de personas que habían ondeado la bandera del arco iris en el concierto de Mashrou ‘Leila, una popular banda de rock alternativo libanesa cuyo cantante es abiertamente gay, el fiscal de El Cairo anuncia una investigación que se salda con la detención de 7 personas. Como consecuencia, también se activa una campaña de represión contra personas sospechosas de ser homosexuales que, por el momento, ya se ha saldado con 33 personas arrestadas, 22 sólo en los últimos 3 días.

La policía arrestaba el 25 de septiembre, a Ahmed Alaa y Sarah Hegazy, siendo esta la primera mujer involucrada en estas detenciones, según revela su abogado. Ambos son acusados de «unirse a un grupo formado en contra de la ley» y «propagar la idea de ese grupo». Hegazy se enfrenta a la acusación adicional de «promover la desviación sexual y el libertinaje», motivo por el que son retenidos durante 15 días según ha declarado su abogado, Amr Mohamed. Antes del concierto de Mashrou’ Leila, dos hombres habrían sido ya arrestados, siendo uno de ellos puesto en libertad.

El resto de las detenciones no están relacionadas con el incidente de la bandera, pero todas las detenciones se han producido por ser sospechosas de ser homosexuales, 10 arrestos se producen entre el 28 y el 30 de septiembre, y 6 más a principios de la semana pasada, siendo todos los sospechosos procesados por «promover la desviación sexual» y el «libertinaje», eufemismos para designar la homosexualidad, estando previsto que se dicte un veredicto el próximo 29 de octubre.

Las expectativas para salir libres son escasas, puesto que ya se habría condenado a un hombre a seis años de edad por cargos similares, a pesar de que la homosexualidad no está prohibida en Egipto, se trata de un país en el que la sociedad es fuertemente conservadora y la discriminación está a la orden del día. Las personas homosexuales son frecuentemente arrestadas y acusadas de libertinaje, inmoralidad o blasfemia, siendo sometidos a exámenes anales para determinar si han tenido relaciones entre personas del mismo sexo, una práctica considerada como tortura por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Desde que se iniciara esta escalada homofóbica, las fuentes judiciales no ocultan que se han realizado hasta cinco exámenes de este tipo, aunque según ellos se hacen de manera legal y no son una forma de abuso. «En cuestión de días, las fuerzas de seguridad egipcias han reunido a decenas de personas y llevado a cabo cinco exámenes anales que indican una aguda escalada en los esfuerzos de las autoridades para perseguir e intimidar a los miembros de la comunidad LGBTI tras el incidente de la bandera arco iris», declara Najia Bounaim, director de campañas del Norte de África en Amnistía.

Aunque oficialmente la homosexualidad está despenalizada y no es motivo de arresto, en este momento se habla ya de 15 detenidos que se enfrentan a cargos de “depravación” y de “promover desviaciones sexuales en las redes sociales”.

Desde que se publicaron las fotos en las que se puede ver cómo algunos fans sacaron sus banderas arcoíris en el concierto, se ha desatado una auténtica histeria homófoba en el país y Amnistia Internacional denuncia que hay una operación orquestada de la policía para detener a personas del colectivo LGTB y que se obliga a las personas detenidas a pasar por exámenes anales que son usados como “pruebas” en su contra.  Aunque las autoridades niegan que haya ninguna operación en marcha, desde las asociaciones recomiendan ser especialmente cuidadosos, borrar las aplicaciones de contactos como Grindr y las fotos de los móviles, y no dejarse ver por las zonas de ambiente.

 En medio de este clima tan hostil, las autoridades han aprovechado para sacarse de la manga algo que recuerda a la  ley contra la propaganda gay que rigen en Rusia. El pasado 1 de octubre el Consejo Superior para la Regulación de los Medios (CSRM) ha publicado  una norma que prohibe que se difunda cualquier forma de apoyo al colectivo LGTBI.

En el comunicado del CSRM se dice que la homosexualidad es una enfermedad vergonzosa de la que no se debe hacer promoción en los medios de comunicación, y que sólo se debe permitir la presencia de homosexuales en las emisiones si aparecen para “arrepentirse”

Según el presidente del CSRM Makram Mohamed Ahmed la homosexualidad entra en contradicción con la humanidad y las religiones y la obligación de los medios de comunicación es recalcar los daños derivados de difundir el fenónemo de la homosexualidad. También ha dicho que hay que proporcionar a los padres medios adecuados para educar a sus hijos (en la homofobia y el desprecio a los que no son, o aparentan al menos, ser heteros, se entiende)

Ya nos extrañaba que no tardara en aparecer la excusa de que había que proteger a la infancia del país para que no se ahomosexualizara como pretexto para justificar esta barbaridad que acaban de publicar en Egipto.  La justificación que dan sobre la difusión y promoción de la homosexualidad recuerda mucho a la que usaron en Rusia para aprobar su famosa ley. De hecho, en el escrito de la Fiscalía se asegura que los detenidos por ondear banderas LGTB en el  concierto estaban “promoviendo la homosexualidad ondeando una bandera que representa esa práctica anormal“.

Como os decíamos antes, en Egipto no es ilegal (teóricamente) ser homosexual y por eso la explicación oficial que han dado las autoridades es que los detenidos fueron vistos en posturas indecentes y que mediante gestos ofrecían sexo a otros hombres a cambio de dinero y que les habían encontrado alcohol y drogas. Es decir, justifican la detención diciendo que se trata de personas que estaban ejerciendo la prostitución. Esto, aparte de una excusa para justificar las redadas y darle un aire de legalidad a la operación (y otro día si queréis hablamos de que no todo lo que se hace de forma legal es irreprochable ni inocente, que parece que a más de uno hay que recordárselo), seguramente servirá a las autoridades para alimentar todavía más los prejuicios de una sociedad muy conservadora que ya tiene bastantes prejuicios encima y ve a los homosexuales como personas poco respetables.

Fuente | Europa Press, vía Universogay/EstoyBailando

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Estados Unidos vota en contra de una resolución de la ONU para acabar con la pena de muerte a homosexuales

Miércoles, 4 de octubre de 2017

consejo-ddhh-onu-696x464Estados Unidos único país occidental que ha votado en contra de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que pide acabar con la pena de muerte en los casos en que “sea discriminatoria”.

La resolución fue finalmente aprobada con el voto a favor de 27 países y 13 en contra.

Actualmente ser homosexual sigue siendo castigado con pena de muerte en Irán, Arabia Saudita, Sudán, Yemen, en los territorios de Irak y Siria ocupados por el Daesh y en algunos territorios de Somalia y Nigeria.

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha votado para condenar la pena de muerte dictada sobre la base de la orientación sexual de las personas. Aunque la resolución se aprobó con 27 países votando a favor de la medida, 13 países, incluyendo a Estados Unidos, votaron en contra.

Sin embargo, esta resolución no pide el fin de la muerte como castigo, si no que pide a los países que tienen la pena de muerte que no la utilicen de manera “discriminatoria”. Concretamente, la medida solicita poner fin a la pena capital a personas con discapacidad intelectual, a menores de 18 años en el momento del crimen, a mujeres embarazadas, a causa de apostasía, blasfemia o adulterio y a las relaciones consensuadas entre personas del mismo sexo.

Aunque ya sabemos que estas resoluciones no sirven para casi nada, es muy grave que EEUU (y Japón, que también tiene lo suyo) hayan votado a favor de que las cosas sigan como están.  Como dijo Renato Sababadini, el director ejecutivo de la ILGA, después de la votación, “es inadmisible pensar que haya cientos de millones de personas que viven en Estados donde alguien puede ser ejecutado por el simple hecho de amar. Este momento es un hito en el que la comunidad internacional ha señalado públicamente que simplemente se debe terminar con estas horribles leyes“.

Hace más de una década, la ahora desaparecida Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución similar. Sin embargo, esta resolución es la primera del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

Bangladesh, Botswana, Burundi, China, Egipto, Etiopía, India, Irak, Japón, Catar, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos y Estados Unidos fueron los países que votaron contra la resolución aprobada. Por su parte, el también previsible voto en contra de Rusia no pudo llevarse a cabo debido a que su papel en el bombardeo de ciudades sirias llevó a que al país le fuera negado un lugar en el Consejo en 2016.

Todos ellos, salvo Burundi que la despenalizó hace poco,  son países en los que se aplica (y en la mayoría con entusiasmo) la pena de muerte. Además en casi todos ellos  ser homosexual y las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales. En Egipto técnicamente no es un delito, aunque como estamos viendo estos días las autoridades se sacan de la manga cualquier tontería para perseguirte igual.  Esto se lo recordamos a toda esa gente que estos días nos está sorprendiendo cuando dicen, como en las mejores dictaduras, que si no quieres que la policía te pegue o te detenga lo que tienes que hacer es quedarte en tu casa y no hacer nada ilegal.

André du Plessis, responsable del Programa de las Naciones Unidas y Defensa en ILGA, mostró su agradecimiento al “liderazgo de los ocho países que presentaron esta resolución: Bélgica, Benin, Costa Rica, Francia, México, Moldavia, Mongolia y Suiza“. Por encima de todo, “se mantuvieron firmes en principio a través de una difícil negociación y período de votación“.

Ahora es tenemos que recordar, una vez más, que Estados Unidos ha votado en contra de pedir que se deje de castigar el ser homosexual con la pena de muerte, y  podemos estar seguros de que esto con Obama (o con Hillary, esa que según algunos era igual de mala o incluso peor) no hubiera pasado. A algunos les cuesta admitirlo, pero Trump no es amigo nuestro y ya se encarga de poner en los puestos adecuados a gente que lo demuestra con sus políticas, como por ejemplo Nikki Haley, la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas. Aunque no es la más reaccionaria entre las personas que rodean a Trump,  fue una de las que más virulentamente lucho contra el matrimonio igualitario en Carolina del Sur, de donde era gobernadora entonces.

Fuente | Gay Star News, vía Cáscara Amarga/EstoyBaliando

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Detienen a 7 personas en Egipto por ondear la bandera LGBT en un concierto de Mashrou’ Leila

Viernes, 29 de septiembre de 2017

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Durante un concierto del grupo Mashrou’ Leila (cuyo cantante es abiertamente gay) el pasado sábado en El Cairo varias personas ondearon banderas LGTB.

La policía ha detenido a siete personas que se enfrentan a dos años de cárcel por “promover la inmoralidad”

Las autoridades egipcias vuelven a hacer uso de la LGTBfobia de Estado. Este lunes, la policía detuvo a siete personas por mostrar banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila que tuvo lugar el viernes pasado en El Cairo. Las imágenes de los hechos salieron a la luz por las redes sociales y provocaron una oleada de rechazo, azuzado por las declaraciones de políticos en los medios de comunicación. Los arrestados se enfrentan a posibles cargos por “indecencia” o “promoción de desviaciones sexuales”, a pesar de que la legislación no castiga específicamente las relaciones homosexuales.

Detienen a 7 personas que acusan de «promover el libertinaje y la homosexualidad» en un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, a la que han responsabilizado de estos delitos puesto que uno de sus miembros es abiertamente homosexual. El pasado sábado la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila (cuyo cantante, Hamed Sinno, es abiertamente gay y activista por los derechos LGTB) ofrecía un concierto en El Cairo, Egipto. Durante el mismo, entre la multitud, varios fans elevaron al cielo al menos cinco banderas del arcoiris LGTB.

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Si Egipto es uno de esos países que tiene tolerancia cero contra la homosexualidad, que se castiga con cárcel, tampoco se permite la exhibición de cualquier símbolo del colectivo LGBT. Se trata de un país en el que la policía utiliza aplicaciones de citas para arrestar a gays y lesbianas, en el que una periodista es condenada y luego absuelta por difundir imágenes de una redada a una sauna gay o los extranjeros homosexuales pueden llegar a ser deportados, y en el que este lunes, 25 de septiembre, siete personas eran detenidas en El Cairo por el grave delito de ondear una bandera arco iris en el concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, de la que uno de sus miembros es abiertamente homosexual.

«Si hubiéramos sabido la homosexualidad de este miembro, habríamos prohibido el concierto antes de su celebración», declara Ahmad Ramadan, secretario general del Colegio de Músicos egipcios, que ya ha enviado la solicitud la prohibición de los conciertos de Mashrou’ Leila en Egipto al consejo directivo del órgano. Según Ramadan no sólo se trata de una banda que está «en contra de las tradiciones y costumbres del pueblo egipcio», sino que les acusa de propagar «las ideas homosexuales» en un país árabe, musulmán y tan conservador como Egipto, responsabilizando al miembro de la banda que ha hablado públicamente de su homosexualidad de la presencia de otras personas con la misma orientación sexual en un concierto que no es el primero que ofrecen en la capital egipcia.

Al percatarse de la aparición de las banderas, un equipo de investigadores de la policía analiza las cámaras de seguridad del concierto para identificar a los portadores de los símbolos LGBT que rara vez se ven en Egipto. Los siete detenidos están acusados de «promover el libertinaje y la homosexualidad», y han pasado a manos de la Fiscalía General para que puedan ser interrogados.

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Lo curioso del caso es que no es la primera vez, a pesar de lo que creen los activistas egipcios, que una bandera LGTB aparece entre el público en un concierto de los Mashrou’ Leila en El Cairo. En marzo de 2016 el cantante del grupo vio un arcoriris ondeando en el público y declaró lo siguiente: “Había una bandera arcoiris esta noche entre el público. En El Cairo. Una bandera arcoiris, en público, en El Cairo. Decid lo que queráis sobre el homonacionalismo, la globalización y las identidades hegemónicas y post-coloniales; estoy jodidamente orgulloso. Fueras quien fueras, tu valor es la hostia de inspirador.

Formado por siete miembros que se conocen en un taller de música en la Universidad Americana de Beirut, Mashrou’ Leila es una banda a mitad de camino entre el indie pop y el rock alternativo que ha despertado la polémica debido a las letras satíricas de sus canciones, lo que les ha llevado a estar prohibidos en lugares como Jordania. Inicialmente, hasta su nombre es objeto de controversia al responder en una primera entrevista que hace referencia al nombre de una niña llamada Layla, para la que están recaudando dinero, pudiendo interpretarse su nombre en español como ‘el proyecto de Layla’, aunque según su página oficial significa ‘proyecto nocturno’, debido a que las jam sessions que le se reunieron en un principio duraban toda la noche.
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Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente | Gay Star News , vía Universogay/Cristianos Gays

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La homofobia de estado no remite: frente a mínimas mejorías en el terreno penal, crecen los países que limitan la libre expresión de la realidad LGTB

Miércoles, 17 de mayo de 2017

informe-ilga-2017-homofobia-211x300Madrid se suma al Día contra la LGTBIfobia

“Somos. Amamos. Y punto”, mensaje de Bilbao contra la homofobia

La Asamblea de Extremadura conmemora el Día Internacional contra la LGBTIfobia

España sigue retrocediendo en la defensa de los derechos LGTB

La Unión Europea pide a los gobiernos del mundo que defiendan los derechos de LGTB

El PSOE reclama “el fin de la penalización” de la homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad en todo el mundo

Es 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Una buena fecha para recordar que, según la nueva edición del informe anula de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersex), más de 70 países siguen castigando penalmente las relaciones entre personas del mismo sexo y, lo que resulta igual de preocupante, cada vez más países incorporan a su ordenamiento jurídico normas que limitan la visibilidad y la libre expresión pública de las personas LGTB y de las entidades que las defienden. 

Desde su primera edición en 2006, el informe de ILGA sobre Homofobia de Estado ha ofrecido una amplia recopilación anual de datos útiles y creíbles sobre las leyes que afectan a las personas en todo el mundo sobre la base de su orientación sexual. Es un documento que utilizan tanto defensores de derechos humanos, investigadores u organizaciones de la sociedad civil como agencias gubernamentales y de las Naciones Unidas.

En este momento, y según el informe de ILGA, 72 estados aún criminalizan los actos sexuales de personas del mismo sexo entre adultos que consienten: en 45 de estos estados la ley se aplica también a las mujeres. ILGA tiene datos de detenciones recientes bajo estas leyes en 45 estados. El dato supone una mínima mejoría respecto a lo que el mismo informe recogía el año pasado, cuando 74 países penalizaban las relaciones homosexuales (según el criterio de ILGA, repetimos, ya que según la fuente a la que se recurra pueden existir diferentes criterios interpretativos sobre cuál es la realidad legal en algunos países y territorios).

Tres pequeños países se han descolgado a lo largo del pasado año de esta lista infame. En ambos casos lo recogimos en nuestra página: se trata de  Nauru, Belice y de Seychelles.

Pena de muerte, posible en 13 estados

La pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo sexo se aplica en 8 estados miembros de Naciones Unidas. En 4 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen) se aplica en todo el estado; en 2 (Nigeria y Somalia) se aplica solo en provincias específicas. En zonas de otros 2 países (Irak y Siria), es implementado por tribunales locales, vigilantes o actores no formalmente estatales (es el caso del Estado Islámico).

Hay otros 5 estados (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Mauritania) donde la interpretación de la sharía permite la pena de muerte, aunque ILGA no tiene conocimiento de que se esté invocando en estos momentos. Brunéi, un país que aprobó en 2014 una ley que debía implementarse en tres fases y que castigaba también con pena de muerte las relaciones homosexuales, queda por el momento fuera de la lista de ILGA al no haberse avanzado todavía hacia la segunda y tercera fase de implantación.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

ilga_worldmap_spanish_criminalisation_2017

Leyes contra la “promoción” y de “moralidad”: 19 estados

Pese a la levísima mejoría por lo que a la consideración penal de las relaciones homosexuales se refiere, este año hay empeoramiento en el número de países que tienen en su ordenamiento jurídico leyes contra la “promoción” de las relaciones sexuales no tradicionales o de “moralidad” dirigidas a reprimir la expresión pública de las realidades del mismo sexo y trans, que han pasado de 17, según el contaje de 2016, a 19. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Catar, Egipto, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Marruecos, Nigeria, Rusia, Siria, Somalia, Tanzania y Túnez.

“Con el continuo aumento en el uso de dispositivos digitales, el despliegue de estas leyes se hace aún más siniestro”, expresa Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA. “El caso actual de Chechenia nos ofrece el ejemplo más reciente y horrible de tales abusos, ya que los supervivientes han expresado temores de que las cuentas de los medios sociales de hombres percibidos como homosexuales o bisexuales están siendo hackeadas y usadas para identificar y contactar a otros que aún no han sido detenidos”, ha asegurado. Chechenia, conviene aclarar, no figura como estado independiente en el informe de ILGA, al ser una república de la Federación Rusa.

Estados Unidos: límites a la discusión de la realidad LGTB

Aunque Estados Unidos ha quedado oficialmente fuera de la lista previa de 19 estados, ILGA sí que recuerda en su informe que varios de sus estados han promovido normas que restringen o condicionan la discusión de las relaciones y los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. En algunos estados, los materiales escolares y los contenidos que allí se instruyen deben hacer hincapié en que “la homosexualidad no es un estilo de vida aceptable para el público en general” (Alabama y Texas); abstenerse de sugerir que “el sexo homosexual” puede ser seguro (Arizona); explicar que hoy en día se sabe que “la participación en actividad homosexual” es “la principal responsable” de la transmisión del sida (Oklahoma) o referirse a las “relaciones homosexuales” solo cuando se imparten conocimientos sobre enfermedades de transmisión sexual (Carolina del Sur), entre otros.

Barreras contra las ONG: 25 estados

Otros 25 estados plantean barreras a la formación, establecimiento o registro de ONG relacionadas con la orientación sexual. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Catar, China, Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malawi, Omán, Mauritania, Marruecos, Mozambique, Nigeria, Rusia, Siria, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen.

El lado positivo

El informe también señala algunos datos positivos. Es cierto que 72 estados contienen disposiciones legales que protegen contra la discriminación en el empleo basándose en la orientación sexual, 63 han promulgado diversas leyes de no discriminación, tanto amplias como específicas, mientras que 43 contemplan en sus legislaciones la orientación sexual de las víctimas como circunstancia agravante de los crímenes de odio y 39 prohíben la incitación al odio por motivos de orientación sexual. Sin embargo, si se mira la letra pequeña del informe, se puede comprobar que en la inmensa mayoría de los casos se trata de normas aprobadas en años anteriores, lo que no permite considerar que en estos momentos esta sea ni mucho menos una tendencia significativa.

Por lo que se refiere al matrimonio igualitario, son 23 los estados que lo contemplan en todo o en parte de su territorio, mientras que otros 28 contemplan en sus legislaciones otras formas de unión entre personas del mismo sexo.

En definitiva, como la propia ILGA reconoce, pese a la existencia de algunos avances, “es una verdad ineludible que la plena igualdad para las personas lesbianas, gais y bisexuales está, desafortunadamente, muy lejos de ser alcanzada”. La lucha debe continuar.

Puedes descargar el informe completo de ILGA en castellano sobre Homofobia de Estado (213 páginas)  en este enlace.

Fuente Dosmanzanas

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La represión del régimen egipcio ha causado la detención de más de 274 personas LGTB en los últimos años

Jueves, 1 de diciembre de 2016

egipto-gay-300x200Según denuncia la asociación Solidarity with Egypt LGBTQ+, desde el 2013 se han producido en Egipto 274 detenciones de personas LGTB. De ellas, 210 han sido de homosexuales o bisexuales (209 hombres y 1 mujer) y 64 de mujeres transexuales. La cifra real de detenciones debe ser mucho mayor, pues los datos han sido tomados de artículos en medios de comunicación. A pesar de que las leyes egipcias no castigan específicamente las relaciones homosexuales o la transexualidad, la represión del régimen de Abdelfatah Al-Sisi hacia las personas LGTB es evidente, aunque se trate de enmascarar con la utilización de artículos del Código Penal que castigan a quien contraviene la “decencia pública”.

Desde que en junio de 2013 Abdelfatah Al-Sisi derrocara al presidente Mohamed Morsi, por medio de un golpe de Estado, se ha incrementado la represión contra las personas LGTB. Dado que las autoridades egipcias no ofrecen este tipo de datos, la cifra de 274 detenciones se ha tenido que recoger de artículos publicados en los medios de comunicación, que tampoco suelen difundir muy a menudo este tipo de noticias. El total de detenidos, por tanto, se sospecha que debe ser mucho mayor.

Atendiendo a lo recopilado por Solidarity with Egypt LGBTQ+, se han presentado ante la justicia egipcia 114 casos criminales y 21 por delitos de odio, que han ocasionado la detención de 274 personas LGTB (265 de nacionalidad egipcia y 9 extranjeras), entre ellas varios adolescentes. Del total, 210 correspondían a homosexuales o bisexuales (209 hombres y una mujer cisgénero), y 64 a mujeres transexuales. Como la administración egipcia no reconoce la identidad de género de estas mujeres, fueron acusadas también por haber mantenido relaciones con otra persona del mismo sexo.

Solidarity with Egypt LGBTQ+ denuncia asimismo que en el 58 % de los casos las detenciones se han producido utilizando las redes sociales, en concreto en 66 de los 114 casos criminales. La condena más dura de las aplicadas a los acusados ha sido de 12 años de prisión, en un proceso en el que se juzgó a 11 hombres homosexuales o bisexuales por el delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, uno de los subterfugios habituales en las condenas por homosexualidad. Las penas aplicadas a los adolescentes que han sido detenidos oscilan entre 1 y 3 años de cárcel.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto, “desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas

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Países y territorios del mundo que penalizan la homosexualidad: 50 % de mayoría musulmana, 43 % de mayoría cristiana y 7 % de otras religiones

Martes, 27 de septiembre de 2016

250px-religious_syms-svgTras la derogación de las leyes homófobas de Nauru, Belice y Seychelles, las relaciones homosexuales siguen castigadas en 72 países y 4 territorios del mundo. Atendiendo a la religión mayoritaria en cada uno de ellos, la homosexualidad estaría penada en 38 de mayoría musulmana (el 50 %), en 33 países o territorios de mayoría cristiana (el 43 % del total) y en 5 cuya población profesa otras religiones (el 7 % restante). El número de habitantes que viven bajo regímenes que condenan la homosexualidad asciende a 2.326.265.000, un 31,5 % de la población mundial (estimada en 7.386.010.000 personas). De ellos, 488.045.000 lo hacen en países de mayoría cristiana (el 21 %), 434.987.000 en países de mayoría musulmana (el 19 %) y 1.404.039.000 en países que profesan otras religiones (el 60 %, un elevado porcentaje debido a la enorme población de la India). Sin embargo, los 13 países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son de mayoría musulmana, o bien solo se aplica en los territorios donde rige la ley islámica. No hay ningún país que castigue la homosexualidad entre aquellos en los que su población mayoritariamente se declara no creyente o poco interesada en la religión.

Los datos de los países que penalizan las relaciones homosexuales se han recogido del último informe de ILGA, restando a Nuaru, Belice y Seychelles, que han despenalizado las relaciones homosexuales recientemente. Por otra parte, se han sumado territorios como Palestina/Franja de Gaza, no reconocido internacionalmente o el Estado Islámico; también provincias autónomas como las Islas Cook o los territorios con legislación homófoba de Indonesia. Para el dato de la población de cada país se ha tomado una proyección estimatoria de la población mundial al 01/07/2016. Podéis comprobar gráficamente estos datos en el siguiente mapa (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Países de mayoría cristiana

Los 33 países y territorios de mayoría cristiana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 43 % del total. Los 488.045.000 habitantes que albergan suponen el 21 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que hacer la salvedad de que el presidente de Dominica aseguró en 2014 que no aplicaría las leyes homófobas, aunque aún persisten en su Código Penal. Muchas de estas legislaciones son herencia de las leyes coloniales británicas o francesas, pero la fuerte presión social (sobre todo proveniente de las organizaciones religiosas) hace que aún se mantengan.

País Población
Angola 27.782.000
Botsuana 2.225.000
Burundi 10.113.000
Camerún 22.498.000
Ghana 28.404.000
Kenia 45.508.000
Liberia 4.132.000
Malawi 16.830.000
Namibia 2.327.000
Nigeria 188.549.000
Suazilandia 1.133.000
Tanzania  50.143.000
Togo 7.269.000
Uganda 36.596.000
Zambia 15.934.000
Zimbabue 13.661.000
Antigua y Barbuda 90.000
Barbados 284.000
Dominica 71.000
Granada 104.000
Guyana 747.000
Jamaica 2.732.000
San Cristóbal y Nieves 46.000
Santa Lucía 173.000
San Vicente y las Granadinas 110.000
Trinidad y Tobago 1.355.000
Islas Cook 15.000
Islas Salomón 652.000
Kiribati 115.000
Papúa Nueva Guinea 8.151.000
Samoa 195.000
Tonga 101.000
Tuvalu  10.000
Total 488.045.000

Países de mayoría musulmana

Los 38 países y territorios de mayoría musulmana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 50 % del total. Los 434.987.000 de habitantes que albergan suponen el 19 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que en el Líbano existe una sentencia de un tribunal superior que considera que la legislación que castiga la indecencia no es aplicable a las personas homosexuales. En Irak no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra las personas LGTB como arma propagandística, si bien la población afectada está enmarcada en la de cada país ocupado. En Palestina/Franja de Gaza está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Indonesia no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.

Sin embargo, los 13 países o territorios que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son todos de mayoría musulmana: Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Mauritania, Pakistán, Somalia (en algunos estados del sur), Sudán, y Yemen. También Nigeria, pues aunque aparece en el listado de países de mayoría cristiana, la pena de muerte solo se aplica en los estados del norte donde rige la ley islámica.

Libia 6.330.000

País Población
Argelia 40.856.000
Comoras 806.000
Egipto  91.139.000
Eritrea  7.274.000
Etiopía  92.206.000
Gambia  2.089.000
Guinea 11.063.000
Mauritania  3.719.000
Mauricio  1.266.000
Marruecos  34.098.000
Senegal 14.800.000
Sierra Leona 7.206.000
Somalia  12.961.000
Sudán  39.599.000
Sudán del Sur  13.265.000
Túnez  11.273.000
Afganistán  27.353.000
Arabia Saudí  32.248.000
Bangladesh  160.935.000
Brunei  425.000
Catar  2.402.000
Ejército Islámico
Emiratos Árabes Unidos  9.015.000
Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional)  10.911.000
Irak  37.638.000
Irán  79.794.000
Kuwait  4.331.000
Líbano  5.576.000
Malasia  31.446.000
Maldivas  351.000
Omán  4.444.000
Pakistán  199.321.000
Palestina/Franja de Gaza  4.817.000
Siria  23.843.000
Turkmenistán  4.964.000
Uzbekistán  32.324.000
Yemen  27.536.000
Total 434.987.000

Otras religiones

Aunque los cinco países que profesan otras religiones cuya legislación castiga las relaciones homosexuales solo representan el 7 % del total, la enorme población de la India hace que supongan el 60 % de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Se hace evidente así la dimensión extraordinaria de la decisión de la Corte Suprema india, que en 2013 ordenó que volvieran a considerarse delito las relaciones homosexuales, un dictamen que afecta a un país de más de mil millones de habitantes.

País Población
 Bután 774.000
 India 1.320.900.000
 Myanmar 52.921.000
 Singapur 5.601.000
 Sri Lanka 23.843.000
Total 1.404.039.000

Fuente Dosmanzanas

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La policía egipcia se vale de Grindr y otras aplicaciones para arrestar a gais y lesbianas

Martes, 30 de agosto de 2016

GrindrEs una noticia que ya publicamos en 2014 y nuevamente en enero de este año, pero por su importancia y alertar de la inseguridad de algunas aplicaciones, volvemos a ello…

Una vez más queda de manifiesto el peligro que presenta el acceso por parte de individuos o autoridades homófobas a las aplicaciones de citas para personas LGTB. Según un medio local, la policía egipcia está utilizando los datos que almacenan estas redes sociales para localizar y detener a gais y lesbianas.

Según revelan fuentes anónimas al digital CairoScene, espías al servicio del Gobierno egipcio se están sirviendo de las aplicaciones de contactos como Grindr para localizar a personas LGTB y detenerlos bajo cargos de “conducta inmoral”. La posición del usuario en un radio de unos cien metros y sus fotos personales suelen ser toda la información que necesita la policía para encontrar a sus víctimas.

A la persona que se puso en contacto con el periódico le “desconcierta” la facilidad con la que las personas que utilizan estos servicios comparten datos tan delicados “en un país como Egipto”. Es una conducta que se encuentra “más allá de la estupidez”, opinó y aconsejó extremar las precauciones al quedar con alguien que se ha conocido online, después de que se hayan producido varios arrestos en los últimos meses. “Incluso si vives en una zona densamente poblada, apenas hay unas 500 viviendas en un radio de cien metros”, reflexionó. “Si vives en un área más pequeña, el riesgo es aún mayor”.

Luces y sombras de las apps de citas

Las aplicaciones (apps) y las redes sociales son herramientas útiles de sociabilización entre personas LGTB en países donde existe persecución legal y social como consecuencia de la orientación sexual, ya que les permiten interactuar y pueden servir para evitar el aislamiento. Sin embargo, son un arma de doble filo ya que, un mal uso de Grindr y otras análogas, pueden suponer un riesgo para sus usuarios. Un ejemplo fue lo ocurrido en enero de 2012, cuando saltó a la luz una lista publicada por un cracker con información sobre miles de usuarios de Grindr australianos que permitía suplantar a cualquiera de ellos.

Asimismo, el mal uso no solo afecta a fallos de seguridad (que la propia app ya ha anunciado haber solucionado) sino a la “caza”, mediante engaños, a manos de grupos violentos y homófobos. En diciembre del año pasado, dos usuarios de Grindr sufrían sendos asaltos violentos en Londres. Meses antes recogíamos la alerta en Irlanda por la amenaza de un grupo ultra que utilizaba conocidas aplicaciones de contactos para contactar con jóvenes gais y lesbianas y atacarlos. En 2013 un joven era brutalmente agredido en Texas a manos de un desconocido con el que había entrado en contacto a través de MeetMe. Y la historia más terrible quizá sea la del asesinato a sangre fría de dos jóvenes gais en Seattle (Estados Unidos) tras contactar el verdugo por Grindr con sus víctimas.

Otro asunto preocupante, como ocurre en la noticia que traemos hoy, es la utilización de las redes sociales para localizar y detener a los ciudadanos LGTB, por parte de los Estados que persiguen la homosexualidad. Una situación muy peligrosa en países como Arabia Saudí, donde las autoridades han utilizado Twitter y otras redes sociales para encontrar y castigar con cárcel y latigazos a hombres homosexuales. O en Egipto, donde ya en 2015 recogíamos cómo la policía estaba utilizando las redes sociales para “cazar a hombres gais.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

Aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito en Egipto, las personas LGTB son con frecuencia condenadas a prisión por contravenir leyes de “decencia pública”. Asimismo, el pasado mes de abril nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Pero sin duda, los principales afectados son los ciudadanos oriundos que no cuentan apenas con ninguna herramienta legal o social para hacer valer sus derechos más elementales. Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía un reportaje de la presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente, aunque uno de los detenidos trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía. Iraqi, por el contrario, fue condenada a seis meses de prisión por un delito de difamación y posteriormente absuelta por considerar el tribunal que su información era de interés público!

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real. Unos meses antes nos hacíamos eco de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos. Y en abril de este año, once egipcios eran condenados a penas de hasta 12 años de prisión por practicar la homosexualidad.

Fuente Dosmanzanas

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