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La policía egipcia continúa usando perfiles falsos en Grindr y otras apps de contactos en su cruzada contra las personas LGTBI

Jueves, 5 de noviembre de 2020

egipto-lgtb-696x415Así lo ha denunciado la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW). Las víctimas, localizadas entre otros métodos al contactar con perfiles falsos creados por la policía, son detenidas, encarceladas y sometidas a humillantes torturas.

Ya en 2015 nos hicimos eco de la complicada situación de las personas LGTBI en Egipto, agudizada tras la conocida como «primavera árabe», pero la situación no ha hecho sino empeorar. El año 2017, de hecho, la persecución se intensificó tras el concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, dando paso a una auténtica caza de brujas organizada desde el propio estado egipcio. Y así sigue siendo, según la nueva denuncia de Human Rights Watch, que incide de nuevo en la infame práctica de crear perfiles falsos en Grindr y otras aplicaciones de contactos para personas LGTBI, a las que consigue así detener y a las que que espía el contenido de sus teléfonos para buscar cargos y justificar la detención. Una persecución que según HRW no se limita ya a varones homosexuales, sino que se extiende también a mujeres lesbianas y a personas bisexuales y trans.

Uno de los testimonios que usa HRW en su última denuncia es por ejemplo el de Yasser, de 27 años, arrestado tras quedar con un hombre a través de Grindr. «Cuando volvieron (tras la detención) me insultaron y golpearon hasta que firmé la denuncia por la que se me acusaba de ‘practicar libertinaje’ y anunciarlo públicamente para satisfacer ‘mis innaturales deseos sexuales’», relata. Yasser identificó entre los policías que le agredieron y vejaron al hombre con el que había quedado a través de la aplicación de contactos.

Su caso no es el único. La organización ha entrevistado en profundidad a 15 víctimas (entre ellas una chica trans de 17 años) que mientras permanecieron detenidas o en prisión sufrieron maltrato y tortura: golpes, duchas de agua a presión, ser atado durante días, privación de ir al baño, exámenes anales y vaginales de «virginidad» y abusos sexuales. Una activista trans de 20 años fue encarcelada durante cuatro meses en una cárcel para hombres en la que sufrió graves abusos. Otra víctima, un hombre de 37 años, denuncia que cuando les mostró su carnet de discapacitado (fruto de una paliza anterior, durante una detención en el año 2007), se lo introdujeron por el ano. «Las autoridades egipcias parecen estar compitiendo por el récord a la peor violación de los derechos de las personas LGTB+ en la región ante el silencio internacional», denuncia Rasha Younes, especialista en Medio Oriente y Norte de África de HRW, quien invita a los aliados de Egipto a retirar su apoyo a las autoridades del país hasta que las personas LGTBI no puedan vivir de manera libre.

Os dejamos, para terminar, con un vídeo que recoge las declaraciones de Ahmed Alaa, un joven gay egipcio detenido en 2017, días después del mencionado concierto. Alaa fue una de las personas identificadas ondeando la bandera arcoirís. Él mismo sufrió malos tratos durante su detención. Durante el proceso judicial conoció a la activista Sarah Hegazy, detenida por la misma razón. De hecho, una de las fotografías del momento en el que Hegazy desplegó la bandera se hizo viral y se convirtió en icono de la diversidad sexual en Egipto. Hegazi fue también sometida a maltrato físico y psicológico. Ambos escaparon a Canadá después de pagar sendas fianzas (en su momento recogimos su salida de prisión) y encontrándose a la espera de un recurso judicial. La activista nunca se recuperó del trauma sufrido en prisión y acabó suicidándose el pasado verano. Alaa sigue refugiado en Canadá, sin poder regresar a su país.

Fuente Dosmanzanas

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Egipto: nueve detenidos en una redada homófoba en Alejandría

Sábado, 20 de enero de 2018

egypt_detains_14_for_homosexual_acts_at_medical_centreNueva redada homófoba en Egipto, un país cada vez más hostil para las personas LGTB. La policía irrumpió el pasado lunes en un domicilio privado en Alejandría y detuvo a nueve hombres, acusados de “libertinaje”. Por desgracia no se trata de un caso aislado: la persecución de la comunidad LGTB va en aumento y se tema que pueda ir acompañada próximamente de medidas legales para limitar más aún su libertad de expresión, reunión y asociación.

Los arrestos fueron ordenados por el director de Departamento de Seguridad de Alejandría, Mustafa al-Nimr. La policía de la comisaría de Dekheila, un suburbio de Alejandría, había recibido el aviso de que un grupo de jóvenes “extraños” se reunían en un piso de la zona. Según la prensa local, las investigaciones llevadas a cabo revelaron que una inmobiliaria alquilaba la vivienda para la celebración de “fiestas de sexo grupal”. Una acusación probablemente inventada por las propias autoridades.

Los agentes irrumpieron en el piso ante la sospecha de que se estuvieran cometiendo delitos de “indecencia”, en cuya amplia definición incluyen las relaciones entre personas del mismo sexo. Al-Nimr había calificado esta posibilidad de “amenaza a la seguridad pública”. Para su protección, los ocupantes usaban una palabra clave para identificarse entre ellos y permitir el acceso a la vivienda. Intentaron impedir la irrupción de las fuerzas de seguridad, pero estas consiguieron entrar y detener a nueve personas.

Egipto intensificó la LGTBfobia de Estado en 2017

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar), la policía persigue a la población LGTB con cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”.

El pasado 2017 no fue un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Ese año se produjo una intensificación de la persecución LGTBfoba de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales) 54 todavía están en prisión. No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios.

Un mes antes, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica). Dos de los siete detenidos quedaron en libertad bajo fianza a comienzos de este año.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentesLa última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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Egipto: dos de los siete detenidos en el concierto de Mashrou’ Leila por agitar banderas arcoíris salen en libertad bajo fianza

Viernes, 5 de enero de 2018

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Sarah Hejazy y Ahmed Alaa han abandonado la cárcel, tras el pago de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros). Son dos de los siete detenidos durante el concierto de la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila, que congregó a unas 30.000 personas en El Cairo el pasado 22 de septiembre. Por el simple hecho de exhibir y agitar banderas arcoíris, siete personas fueron arrestadas y se les acusa de “unirse a grupos fuera de la ley, cuyo objetivo es alterar las disposiciones de la Constitución y la ley”. Sarah Hejazy y Ahmed Alaa, aunque estén en libertad provisional bajo fianza, siguen enfrentándose a los mismos cargos que el resto de arrestados. Según las cifras que maneja la Egyptian Initiative for Personal Rights (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales o EIPR, en sus siglas en inglés) ahora mismo 54 personas siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género.

Como recogíamos en septiembre del año que acabamos de abandonar, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica).

El vicepresidente de dicho sindicato, Reda Ragab, condenó la actuación de la banda libanesa como “un escándalo contra nuestras tradiciones que está muy lejos del arte serio y con significado”. Mientras que la escritora Mona Eltahawy lamentó la persecución, tachando de “completamente ridículo” que se arreste a alguien por ondear una bandera o por su sexualidad.

Este 2 de enero ha saltado a la palestra informativa internacional la salida provisional de prisión bajo fianza de dos de las siete personas arrestadas en el citado concierto de Mashrou’ Leila en El Cairo: son Sarah Hejazy y Ahmed Alaa (de 28 y 21 años, respectivamente). Un tribunal egipcio ha autorizado la liberación, tras el depósito de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros) como fianza.

De las 54 víctimas que siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género, “varias de estas personas ya han sido declaradas culpables de los cargos y diez acusados en nueve casos han recibido sentencias de prisión duras, que van de uno a seis años”, explica la EIPR.

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar, lo que la ONU ya ha condenado expresamente), las 54 personas que permanecen en prisión comparten supuestos cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Por su parte, la abogada Doaa Mostafa, que asistió a los interrogatorios de una de las chicas detenidas, ha explicado que lo más difícil no son las preguntas irrelevantes, sino saber que la víctima regresaría a una celda donde presuntamente fue agredida sexualmente.

El abogado de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, Ahmed Othman, también dijo hace unos meses que los interrogatorios se prolongan durante más de 10 horas. Al parecer, a los acusados se les pregunta acerca de sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, les obligan a revelar las contraseñas de sus cuentas en redes sociales y les investigan sus mensajes.

Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Egipto ha intensificado la LGTBfobia de Estado en 2017

El ya pasado 2017 no ha sido un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Este pasado año se ha producido una intensificación de la persecución LGTBfóbica de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR, como decíamos, 54 todavía están en prisión (tras la liberación provisional de Sarah Hejazy y Ahmed Alaa). No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde abril del año pasado, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, expresaba a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes…

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Tres años de cárcel para 16 personas en la mayor persecución al colectivo LGBT en Egipto

Miércoles, 6 de diciembre de 2017

780x580-youtube-uxmh6r-kcby-tres-anos-de-carcel-para-16-personas-en-la-mayor-persecucion-al-colectivo-lgbt-en-egiptoSólo dos meses han pasado desde que un grupo de jóvenes ondeara una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila en El Cairo y la mayor persecución a las personas homosexuales en Egipto ya se ha saldado con una condena de tres años de cárcel y otros tres en libertad condicional para 16 de los 75 detenidos acusados de «promover la desviación sexual y el libertinaje».

Un tribunal de El Cairo condena a 3 años de cárcel y otros 3 de libertad condicional a 16 hombres después de declararlos culpables de «incitar al libertinaje» y de mantener «relaciones sexuales anormales» en la que es la mayor represión del colectivo LGBT en Egipto en más de una década y que se produce después de que un grupo de jóvenes izaran una bandera arco iris en un concierto de Mashrou’ Leila. Dos de los acusados se encuentran en libertad tras abonar una fianza de 5.000 libras egipcias, mientras está pendiente la apelación de uno de ellos.

«Estas sentencias golpean el corazón mismo del ser humano y son otro ejemplo de la persecución en curso contra las personas LGBTI y la mayor represión de los derechos humanos (…). Las autoridades egipcias deben anular las sentencias contra los 16 hombres de inmediato y liberarlos incondicionalmente», reclama Najia Bounaim, directora de campaña para África del Norte de Amnistía Internacional.

A pesar de que sólo un grupo de 10 de los arrestados estarían relacionados con el concierto de Mashrou’ Leila, las autoridades inician una campaña contra las personas homosexuales en las que detienen inicialmente a 33 personas, que ascenderían finalmente a un total de 75 personas que acusan de «promover la desviación sexual y el libertinaje»Al menos 5 de los detenidos habrían sometidos a exámenes anales.

Si bien no existen leyes contra la homosexualidad en Egipto, las personas homosexuales son a menudo víctimas de discriminación, siendo arrestadas con cargos de inmoralidad por las autoridades. Una situación de vulnerabilidad que se ha incrementado con la aprobación inmediata de una ley que prohibe a los medios de comunicación aludir de alguna manera al colectivo LGBT, siempre que no sea para demonizarlo, así como un grupo de 14 diputados a presentado un proyecto de ley para endurecer una persecución que la ONU ya ha condenado expresamente.

Si bien algunos recuerdan que se trata de la mayor represión contra los derechos del colectivo LGBT en Egipto desde 2001, cuando la policía de El Cairo arresta a 52 hombres en una redada a una discoteca flotante en el Nilo, lo cierto es que nunca han dejado de producirse situaciones similares, siendo los casos más notorios el arresto de un grupo de personas acusadas de asistir a una boda gay o una redada a una sauna.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Un diputado egipcio recaba apoyos para criminalizar la homosexualidad por considerarla “más peligrosa” que el terrorismo

Jueves, 30 de noviembre de 2017

egipto_detenidos-300x150Lo anunciábamos el pasado mes, pero ampliamos la noticia:

De facto, la defensa pública de la diversidad sexual en Egipto ya está siendo perseguida de un tiempo a esta parte, aunque sin una legislación específicamente LGTBfóbica. Sin embargo, y por primera vez, este país del norte de África podría sacar adelante una ley que formalmente sirva para invisibilizar al colectivo LGTB, prohibiendo cualquier tipo de “propaganda”, y criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo (tanto femeninas como masculinas). El diputado egipcio Riad Abdul Sattar, de la formación liberal Egipcios Libres, ha presentado un proyecto de ley que se debatirá en próximas semanas y que ha sido firmado por 67 señorías. Para el promotor del texto, la homosexualidad sería “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia, por lo que urge “poner fin a esas prácticas que conducen a la destrucción de la sociedad”. Amnistía Internacional denuncia que “se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Aumentan (todavía más) las alarmas de LGTBfobia de Estado en Egipto. A la persecución de cualquier atisbo de diversidad que ya sufre la población, se suma el intento de oficializar, a través de la ley, la criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Asimismo, el proyecto que abandera el diputado liberal Riad Abdul Sattar también pretende cerrar locales, prohibir reuniones, vetar cualquier apoyo al colectivo LGTB e impedir la “propaganda” en cualquier medio público (incluyendo las redes sociales).

Así reza el artículo 2 del borrador legislativo que ya han firmado, al menos, 67 diputados egipcios: “por cada dos o más personas, ya sean hombres o mujeres, que mantengan una relación sexual pervertida entre ellos, en cualquier lugar público o privado, la pena será de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, y en caso de reincidencia, la pena será de cinco años”.

Y no “solo” eso, sino que la responsabilidad penal también recaería en “cualquier persona que fomente las relaciones homosexuales, sea lo que sea, ya sea incitándolas o facilitándolas a otros, preparando un lugar para que se practiquen, o invitando a otros a los mismos, incluso si no las están practicando, se le impondrá pena de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, más el cierre de los locales. En caso de reincidencia, la pena será de cinco años de prisión”, establece el artículo 3 del proyecto de ley.

La “propaganda” LGTB también sería ilegal, a través de cualquier medio o plataforma, según dicta el artículo 4. Por lo que respectaría a la visibilidad, aparte de vetar cualquier tipo de publicación o aparición pública a favor de la diversidad, se velaría por “prohibir llevar cualquier signo o símbolo para homosexuales, así como fabricarlo, venderlo, comercializarlo o publicitarlo. El castigo para cualquiera que viole esto será la prisión por un período no menor de un año y no más de tres años”.

Con estas últimas medidas, si llega a aprobarse esta ley discriminativa, habría un respaldo legal para enjuiciar a cualquier persona simplemente por ondear banderas arcoíris. Recordemos que, como recogió dosmanzanas, en septiembre fueron detenidas siete personas durante un concierto de la banda Mashrou’ Leila en El Cairo por este motivo. Estas y otras detenciones, hasta el momento, se basan en la arbitraria y moralista acusación de “promover el libertinaje”.

El diputado liberal Riad Abdul Sattar, en calidad de promotor de esta propuesta legislativa, ha aseverado públicamente que la homosexualidad conduce a “la destrucción de la sociedad”, ya que es, en su ignorante opinión, “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia. Najia Bounaim, directora de campañas de Amnistía Internacional para el norte de África, por su parte, ha puesto de manifiesto que “no solo se propone con este anteproyecto de ley penalizar las relaciones homosexuales, que ni siquiera deberían ser delito, sino que también se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Amnistía Internacional también ha hecho un contundente llamamiento a “los líderes del mundo, incluido el presidente francés, Emmanuel Macron, que recibió a su homólogo egipcio, Abdelfatah Al-Sisi, el mes pasado en el Elíseo”, ya que “deben alzar la voz para condenar esta represión homófoba. En vez de tender alfombras rojas para recibir al presidente egipcio en las capitales europeas y firma nuevos acuerdos, deben utilizar su influencia para garantizar que el Parlamento retira este anteproyecto de ley totalmente represivo”.

Egipto incrementa la escalada de LGTBfobia de Estado

bandera_egiptoLa realidad demuestra que las administraciones y los políticos egipcios han acabado enterrando el espíritu democrático, humanitario y social que se reclamaba en la Primavera Árabe. El actual presidente de Egipto, Abdelfatah Al-Sisi, asumió el cargo en 2014, después de haber encabezado meses atrás un golpe de Estado contra Mohamed Morsi, de los llamados “Hermanos Musulmanes”. Desde entonces, lejos de implementar avances en materia de derechos humanos en el país, se están sucediendo los retrocesos. En concreto, el colectivo LGTB está siendo uno de los principales perjudicados, si bien no el único, y de manera más intensa a raíz del concierto de Mashrou’ Leila del pasado mes de septiembre.

A principios de octubre nos hacíamos eco de que Egipto intensificaba la persecución LGTBfóbica de Estado, deteniendo a 57 personas por su orientación sexual o identidad de género, además de otras víctimas que lo fueron solo por mostrar su apoyo al colectivo (independientemente de su sexualidad). Como decíamos en líneas anteriores, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Desde octubre hasta hoy, según denuncia Amnistía Internacional, las detenciones LGTBfóbicas ya se habrían incrementado de 57 “a más de 70 personas”.

Odio y persecuciones al colectivo LGTB: una constante en los últimos años

Egypt_Gay_SaunaEn junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El CairoUn tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 también nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto. Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas

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Egipto intensifica la persecución LGTBfóbica de Estado: 57 personas detenidas por su orientación sexual o identidad de género

Sábado, 7 de octubre de 2017

egipto_detenidos-300x150Hace solo unos días, nos hacíamos eco de la detención de siete personas en El Cairo por ondear banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila. Ahora sabemos que la escalada de LGTBfobia de Estado en Egipto se extiende como una plaga entre las autoridades y las fuerzas de “seguridad” de este país transcontinental. Se está hablando de al menos 57 arrestados por su orientación sexual o su identidad de género. Pero también hay afectados heterosexuales que han visibilizado su apoyo a la igualdad de derechos del colectivo LGTB. Human Rights Watch asegura que este país debería centrarse en “mejorar su gravísimo historial de derechos humanos” y Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. Por otra parte, se acaba de prohibir la presencia LGTB y el apoyo al colectivo en los medios de comunicación.

Cada vez son más preocupantes las noticias que nos llegan desde Egipto en materia LGTB. El propio Estado está organizando una persecución planificada, cada vez más intensa, contra la diversidad de orientación sexual e identidad de género, pero también contra la visibilización de la igualdad de derechos LGTB e incluso contra personas que brindan apoyo a las reivindicaciones del colectivo. Según cifras oficiales, 57 personas habrían sido detenidas por estos motivos arbitrarios (22 de ellas solo en lo que llevamos de octubre). Sin embargo, el número de arrestados puede ser mayor, teniendo en cuenta los antecedentes, la poca transparencia y la escasa credibilidad de las autoridades en lo que se refiere al respeto de la diversidad sexual y de género.

Como venimos recogiendo en dosmanzanas en el seguimiento informativo de la realidad LGTB en Egipto, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

“Egipto debe dejar de dedicar recursos estatales a cazar a la gente por lo que supuestamente hacen en sus dormitorios o por expresarse en un concierto de rock y en su lugar debe centrar su energía en la mejora de su gravísimo historial de derechos humanos”, declara Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Medio y del Norte de África de Human Rights Watch.

El abogado egipcio Ahmed Othman, miembro de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, ha denunciado que a los acusados también se les pregunta sobre sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, las contraseñas de sus cuentas de redes sociales son recopiladas y se examinan sus mensajes en busca de pistas y de mayor información sobre sus actividades.

Respondiendo a las intransigentes peticiones de lobbies políticos y sociales LGTBfóbicos, el Sindicato de Profesiones Musicales egipcio impedirá a Mashrou ‘Leila actuar en Egipto nuevamente, después de la visibilización de banderas arcoíris y mensajes inclusivos durante su último concierto, celebrado el pasado 25 de septiembre. Como publicábamos estos días atrás, la banda, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay, ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica (la marca de los Hermanos Musulmanes en Jordania).

Egipto excluye a las personas LGTB de los medios de comunicación

El Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) ha dado a conocer una orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde el pasado mes de abril, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, ha expresado a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Detienen a 7 personas en Egipto por ondear la bandera LGBT en un concierto de Mashrou’ Leila

Viernes, 29 de septiembre de 2017

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Durante un concierto del grupo Mashrou’ Leila (cuyo cantante es abiertamente gay) el pasado sábado en El Cairo varias personas ondearon banderas LGTB.

La policía ha detenido a siete personas que se enfrentan a dos años de cárcel por “promover la inmoralidad”

Las autoridades egipcias vuelven a hacer uso de la LGTBfobia de Estado. Este lunes, la policía detuvo a siete personas por mostrar banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila que tuvo lugar el viernes pasado en El Cairo. Las imágenes de los hechos salieron a la luz por las redes sociales y provocaron una oleada de rechazo, azuzado por las declaraciones de políticos en los medios de comunicación. Los arrestados se enfrentan a posibles cargos por “indecencia” o “promoción de desviaciones sexuales”, a pesar de que la legislación no castiga específicamente las relaciones homosexuales.

Detienen a 7 personas que acusan de «promover el libertinaje y la homosexualidad» en un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, a la que han responsabilizado de estos delitos puesto que uno de sus miembros es abiertamente homosexual. El pasado sábado la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila (cuyo cantante, Hamed Sinno, es abiertamente gay y activista por los derechos LGTB) ofrecía un concierto en El Cairo, Egipto. Durante el mismo, entre la multitud, varios fans elevaron al cielo al menos cinco banderas del arcoiris LGTB.

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Si Egipto es uno de esos países que tiene tolerancia cero contra la homosexualidad, que se castiga con cárcel, tampoco se permite la exhibición de cualquier símbolo del colectivo LGBT. Se trata de un país en el que la policía utiliza aplicaciones de citas para arrestar a gays y lesbianas, en el que una periodista es condenada y luego absuelta por difundir imágenes de una redada a una sauna gay o los extranjeros homosexuales pueden llegar a ser deportados, y en el que este lunes, 25 de septiembre, siete personas eran detenidas en El Cairo por el grave delito de ondear una bandera arco iris en el concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, de la que uno de sus miembros es abiertamente homosexual.

«Si hubiéramos sabido la homosexualidad de este miembro, habríamos prohibido el concierto antes de su celebración», declara Ahmad Ramadan, secretario general del Colegio de Músicos egipcios, que ya ha enviado la solicitud la prohibición de los conciertos de Mashrou’ Leila en Egipto al consejo directivo del órgano. Según Ramadan no sólo se trata de una banda que está «en contra de las tradiciones y costumbres del pueblo egipcio», sino que les acusa de propagar «las ideas homosexuales» en un país árabe, musulmán y tan conservador como Egipto, responsabilizando al miembro de la banda que ha hablado públicamente de su homosexualidad de la presencia de otras personas con la misma orientación sexual en un concierto que no es el primero que ofrecen en la capital egipcia.

Al percatarse de la aparición de las banderas, un equipo de investigadores de la policía analiza las cámaras de seguridad del concierto para identificar a los portadores de los símbolos LGBT que rara vez se ven en Egipto. Los siete detenidos están acusados de «promover el libertinaje y la homosexualidad», y han pasado a manos de la Fiscalía General para que puedan ser interrogados.

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Lo curioso del caso es que no es la primera vez, a pesar de lo que creen los activistas egipcios, que una bandera LGTB aparece entre el público en un concierto de los Mashrou’ Leila en El Cairo. En marzo de 2016 el cantante del grupo vio un arcoriris ondeando en el público y declaró lo siguiente: “Había una bandera arcoiris esta noche entre el público. En El Cairo. Una bandera arcoiris, en público, en El Cairo. Decid lo que queráis sobre el homonacionalismo, la globalización y las identidades hegemónicas y post-coloniales; estoy jodidamente orgulloso. Fueras quien fueras, tu valor es la hostia de inspirador.

Formado por siete miembros que se conocen en un taller de música en la Universidad Americana de Beirut, Mashrou’ Leila es una banda a mitad de camino entre el indie pop y el rock alternativo que ha despertado la polémica debido a las letras satíricas de sus canciones, lo que les ha llevado a estar prohibidos en lugares como Jordania. Inicialmente, hasta su nombre es objeto de controversia al responder en una primera entrevista que hace referencia al nombre de una niña llamada Layla, para la que están recaudando dinero, pudiendo interpretarse su nombre en español como ‘el proyecto de Layla’, aunque según su página oficial significa ‘proyecto nocturno’, debido a que las jam sessions que le se reunieron en un principio duraban toda la noche.
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Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente | Gay Star News , vía Universogay/Cristianos Gays

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Una publicación LGTB pionera en el mundo árabe lleva un año bloqueada por el Gobierno de Jordania

Viernes, 4 de agosto de 2017

My-KaliLa revista online My.Kali, pionera de la información LGTB en el mundo árabe, lleva un año bloqueada en Jordania. La noticia ha salido a la luz tras las protestas de la portavoz de los Hermanos Musulmanes en el país, Dima Tahboub, pidiendo su cierre y avisando de que la comunidad LGTB no es bienvenida en Jordania. Los responsables de la publicación denuncian amenazas de muerte en las redes sociales contra su fundador, Khalid Abdel-Hadi, y recuerdan a la política islamista que el Gobierno jordano bloqueó el acceso a la página en julio del año pasado.

Malas noticias para la libertad de expresión de la comunidad LGTB en Oriente Próximo. Una queja formal de Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica (la marca de los Hermanos Musulmanes en Jordania), ha sacado a la luz el bloqueo de la revista online My.Kali, una de las primeras publicaciones LGTB del mundo árabe. Tahboub acusó a la web de no tener las licencias necesarias y tachó sus contenidos de “shawath”, un vocablo árabe que viene a significar “sexualmente desviado”.

dd21f6ebfb2f478f8ea793b25e5d9246_18Dima Tahboub,

Su iniciativa se enmarca en una cruzada LGTBfoba que incluye también unas declaraciones de hace dos semanas en las que avisaba de que gais y lesbianas “no son bienvenidos” en Jordania. Tahboub lideró una campaña que consiguió vetar un concierto del grupo libanés Mashrou’ Leila en Ammán, la capital del país. Se trata de una banda que defiende los derechos de la población LGTB y las mujeres y cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay.

Los responsables de My.Kali han respondido a la diputada y escritora con una carta abierta en la que le recuerdan que el Gobierno jordano ya bloqueó el acceso a la publicación hace ahora un año, aunque no sacaron a la luz este hecho para no comenzar un conflicto legal con la Comisión de Medios de Jordania. Recuerdan que los ciudadanos LGTB “votan, pagan impuestos y facturas de la luz […] como todos los jordanos” y le piden que “trate con respeto las opiniones de otros jordanos, especialmente cuando no coinciden con la suya” tras recordar que el reino hachemita puntúa muy bajo en los índices internacionales de libertad de prensa.

El director de relaciones públicas de la revista, Jameel Jones, denunció además que desde los medios de comunicación y las redes sociales se han vertido amenazas de muerte contra su fundador, el modelo jordano Khalid Abdel-Hadi, conocido como Kali. El equipo de la web manifiesta que “la diversidad hace a las naciones más fuertes, no más débiles” y anima a la diputada islamista a trabajar desde el Parlamento jordano por un país “libre de extremismo e intolerancia”.

cover_giordania-480x320Khalid Abdel-Hadi

Abdel-Hadi fundó My.Kali en 2007 como la primera publicación dirigida al colectivo LGTB en el mundo árabe. La revista abarcaba, entre otros temas, reportajes sobre arte y fotografía, y en ella han aparecido numerosos personajes conocidos de la región, tanto LGTB como no. En julio de 2016, justo antes del bloqueo, Abdel-Hadi lanzaba su primera versión en árabe, con el objetivo de alcanzar un público con esta lengua materna y que no habla inglés.

La decisión provocó controversia en los sectores más conservadores de la sociedad jordana. Mientras que numerosos comentarios en todo el mundo alababan la decisión de Abdel-Hadi, en su país arreciaban las críticas e incluso las amenazas de muerte por lo que consideraban una provocación y una intromisión de Occidente para “implementar la homosexualidad” en Oriente Medio. Ya entonces planeó la posibilidad de que se presentaran demandas por tener un nombre no registrado ante la Comisión de Medios de Jordania, aunque se desconoce si esa fue finalmente la causa del bloqueo decretado por el organismo gubernamental.

Derechos LGTB en Jordania

Jordania es uno los escasos  países de Oriente Medio de mayoría musulmana donde la homosexualidad no está penada. Sin embargo, la discriminación social hacia las personas LGTB es patente. Tras la reforma del Código Penal de 1951, las relaciones homosexuales consensuadas no comerciales son legales, fijándose en los 16 años la edad de consentimiento, la misma que para las relaciones heterosexuales.

Otra reforma efectuada en 2013 establecía la ilegalidad de los “crímenes de honor”, una práctica tradicional que justificaba el asesinato de gais y lesbianas por parte de sus familias. No obstante, desde el informe del Departamento de Estado estadounidense antes citado, se advierte que “los gais y lesbianas jordanos ocultan su sexualidad, especialmente a los miembros de la familia. Los miembros de la familia que descubren que un familiar es LGTB pueden hacerle objeto de un crimen de honor”. En febrero de 2014, diez personas LGTB fueron detenidas en Ammán para evitar que “perturbaran la paz”.

Fuente Dosmanzanas

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La policía de Líbano confisca los móviles de los gays detenidos para perseguir a sus contactos de Whatsapp

Sábado, 30 de agosto de 2014

Líbano aún persigue a la población LGBT, aunque con avances

gaylebanon

Pensábamos que el límite de lo retorcido había tocado fondo ya en Líbano, pero tras la denuncia de la organización LGTB en el mundo árabe, Helem, nos hemos dado cuenta de que la realidad supera a la ficción.

Y es que, según Helem, la policía de Hobeich, en Líbano, está utilizando los móviles de las personas gays detenidas para poder “cazar” a más homosexuales, a través de las conversaciones de Wahtsapp.

“Helem ha sabido que la comisaría de Hobeich ha estado arrestando a personas en Beirut y mirando a través de sus contactos de WHATSAPP. Están llamando los contactos de los detenidos según sus conversaciones de Whatsapp para que acudan a la estación de policía y ser interrogado. Si recibe una llamada telefónica, no acuda. Llame al 71 916 146 y los representantes de Helem le indicará lo que debe hacer. NO conteste números desconocidos y guarde los números de la estación de policía Hobeich en su teléfono para poder reconocerlos. Esto es muy importante, por favor, compártelo con todos tus amigos y contactos”, informó Helem el pasado 26 de agosto a través de su Facebook.

Obviamente, se trata de prácticas abusivas e ilegales, que atentan contra la intimidad de las personas. Aunque claro, en Líbano poca vida privada se puede tener con un gobierno tan arcaico.

Fuente Ragap

Además de los avances realizados en el frente legal, el público libanés está más sensibilizado en torno a los derechos de las personas LGBT gracias al cambio de mentalidad y a la influencia de obras creativas de temática homosexual.

Además de los avances realizados en el frente legal, el público libanés está más sensibilizado en torno a los derechos de las personas LGBT gracias al cambio de mentalidad y a la influencia de obras creativas de temática homosexual.

Líbano es más tolerante con la diversidad sexual que otras zonas de Medio Oriente, pero no es fácil ser homosexual ni transgénero en este país, donde las libertades civiles siguen siendo un privilegio de ricos y poderosos.

La reciente detención de 27 hombres gays confirma que quienes no son tan afortunados y pertenecen a los sectores más vulnerables de la sociedad corren el riesgo constante de experimentar el lado más sombrío de Líbano.

El 9 de agosto pasado, la policía allanó el concurrido sauna público Hamam Agha, en Hamra, una zona de moda en Beirut. El artículo 534 del Código Penal libanés estipula que cualquier acto sexual “contrario al orden de la naturaleza se castiga hasta con un año de pena de prisión”. La redacción poco precisa de la norma se utiliza muchas veces para reprimir a la comunidad LGBT.

De los 27 hombres arrestados,14 no libaneses siguen detenidos, aunque el juez dictaminó que deben ser liberados”, dijo Ahmad Saleh, un activista de Helem, una organización no gubernamental con sede en Beirut que defiende los derechos de la diversidad sexual.

Lamentablemente, el incidente de este mes no fue el único de su tipo. En 2013 la policía allanó Ghost, una discoteca gay en el suburbio de Dekwaneh, en Beirut. Allí detuvo a cuatro hombres, a los que sometió a acoso físico y verbal.

En un caso similar en 2012, la policía detuvo a 36 hombres en un cine del suburbio de Burj Hammoud, también en la capital del país, y los sometió a exámenes anales que presuntamente detectarían su homosexualidad.

La investigadora Lama Fakih, de la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW), dijo que muchas veces la policía somete a exámenes anales a los hombres que sospecha que son gays, aunque los arreste por otros motivos.

Este tipo de exámenes viola las normas internacionales contra la tortura, incluida la Convención contra la Tortura y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Líbano ha ratificado, informó Fakih.

Los exámenes anales también fueron prohibidos por el ex ministro de Justicia Antoine Kortbawi, pero la policía sigue aplicándolos y los emplea como una amenaza para obligar a los detenidos a reconocer su homosexualidad, explicó Saleh, de Helem.

Según HRW, dos hombres fueron sometidos a estos exámenes desde que la prohibición entró en vigor en 2013.

Aunque continúa la lucha por cambiar el Código Penal, Líbano avanzó en otros ámbitos. En enero de 2014, el juez Naji El Dahdah, del tribunal Jdeideh en Beirut, desestimó una demanda contra una mujer transgénero acusada de tener una relación homosexual con un hombre.

El juez falló que el género de una persona no se debe basar en su documento de identidad, sino en cómo se percibe a sí misma y en su apariencia física exterior.

En 2012, la Asociación Médica de Líbano solicitó que la policía terminara con la práctica de los exámenes anales de detección de la homosexualidad. “El supuesto de que la homosexualidad es el resultado de alteraciones en la dinámica familiar o de un desarrollo psicológico desequilibrado se basa en información errónea”, declaró a principios de 2013 la Sociedad Libanesa de Psiquiatría.

En 2009, otro juez, Mounir Suleiman, del juzgado de Batroun, decidió que las relaciones consensuales entre dos personas no se pueden considerar contrarias a la naturaleza.

Además de los avances realizados en el frente legal, el público libanés está más sensibilizado en torno a los derechos de las personas LGBT gracias al cambio de mentalidad y a la influencia de obras creativas de temática homosexual.

Los medios de comunicación y el mundo del arte desafían las normas sociales. Wajdi y Majdi, dos figuras gays de un programa cómico de televisión llamado La Youmal, popularizaron la imagen de la diversidad sexual en Líbano.

La popular conductora Paula Yacoubian también defendió los derechos de los homosexuales a través de su cuenta en Twitter.

Mashrou ‘Leila, una famosa banda de rock, discutió la homosexualidad en sus canciones y en 2013 la película En voz alta relató la historia de cinco jóvenes en un matrimonio grupal. Sin embargo, la censura oficial prohibió la película en Líbano.

Los jóvenes son cada vez más conscientes de la temática gay, según el activista Ghassan Makarem. La población en Líbano tiene puntos de vista más progresistas que en otros países de Medio Oriente, según un estudio de 2013 del Centro de Investigación Pew.

Aproximadamente el 18 por ciento de los libaneses cree que la sociedad debe aceptar la homosexualidad, en comparación con Egipto, Jordania y Túnez, donde más del 94 por ciento de la población considera que es una desviación.

A pesar de los recientes avances, ser gay todavía significa ser objeto de discriminación desde el punto de vista legal, especialmente para aquellos que no tienen el dinero ni los contactos adecuados”, subrayó Makarem.

Fuente SentidoG

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“Árabe, gay e ‘indie’”. Hamed Sinno, el Freddie Mercury árabe: un libanés que canta a los derechos homosexuales

Jueves, 20 de febrero de 2014

hamed-sinno-tumblr_mtmpux7ete1rdapy9o1_400Hamed Sinno salió en portada de la revista gay francesa Têtu.

En 84 estados (o en parte de ellos) la homosexualidad es delito. Entre ellos, en gran parte de los países árabes los homosexuales se enfrentan a la cárcel e incluso hasta la pena de muerte. Algunos gays, en particular los artistas, han decidido desafiar estos tabúes: es el ejemplo de Hamed Sinno, que no tuvo problemas el pasado octubre en ser portada de la revista gay  francesa “Tetû” al más puro estilo Freddie Mercury. Trata de frente la homosexualidad: “Hablamos sobre la laicidad y el amor gay,  tratamos problemas sociales, no  tenemos miedo de hablar”, asegura Jalal Elias, miembro del grupo.

El propio Sinno admite que ”Es complicado salir del armario en mi país, pero es razonable suponer que es diferente en Medio Oriente que Occidente. Salí del armario porque es dónde hay que estar, es la manera en que soy de verdad, porque lo hice mucho antes de pertenecer al grupo así que nadie podrá argumentar que son razones de marketing”.

Respecto a las represalias por abordar esos temas con naturalidad en el mundo árabe comenta que “la particularidad de la banda es que hay cuatro otros hombres heterosexuales que tienen que experimentar la homofobia. Todo el mundo (en la banda ) era consciente del hecho de que sería difícil, pero una de las cosas en las que estamos de acuerdo es que los derechos de los homosexuales son un gran problema en el Medio Oriente, al igual que el sectarismo y el fanatismo contra la figura de la mujer”.

Leemos en El País:

El grupo libanés Mashrou’ Leila, cuyo cantante se declara homosexual, apasiona a la juventud de Oriente Medio con sus mensajes críticos con la sociedad y la política de los países de la zona. 

Algún crítico les ha definido como “los Radiohead de Oriente Medio”. A su cantante, Hamed Sinno, le llaman “el Freddy Mercury libanés”. Y no solo por su potencia vocal y porque algunas veces se deja crecer el bigote (coquetería que casi siempre adornó el rostro del cantante de Queen), sino porque Hamed es abierta y orgullosamente homosexual. Y lo declara en un país, Líbano, y en una zona, Oriente Medio, no especialmente empática con los colectivos homosexuales. El grupo se llama Mashrou’ Leila, son de Beirut, y se están convirtiendo en portavoces de la juventud libanesa, y del resto de los países árabes, que sale a la calle reclamando unos cambios que se resisten a producirse.

Uno de los últimos movimientos del grupo sirve de ejemplo para conocer sus intenciones. Para grabar su tercer disco, editado a finales de 2013, prefirieron recurrir al crowdfunding (seguidores que hacen de mecenas con pequeñas cantidades) que aceptar la oferta de varias compañías discográficas que andaban tras sus pasos. Su argumento: “No queremos que nos moldeen en un producto fácil para el mercado tradicional de Oriente Medio”. Con el hashtag en Twitter #occupyarabpop consiguieron en unas semanas 50.000 euros. Con ese presupuesto han grabado su mejor álbum, Raasuk. Uno de los grandes atractivos del grupo son las letras, muchas veces procaces y de doble sentido, que retratan la pacata sociedad libanesa, denuncian los desmanes del poder o cuentan historias de amores homosexuales.

Hace unos meses la BBC se hacía eco de la primera actuación de Mashrou’ Leila en Londres. En aquel concierto, su cantante introdujo un tema de la siguiente manera: “Esta canción trata de tener buen sexo”. Como bien apunta la cadena pública británica, es difícil imaginar a un músico árabe presentar una canción sobre sexo con esa franqueza. Mashrou’ Leila se expresa en árabe, con unos textos sin miedo a tratar las relaciones homosexuales o a desafiar con valientes y poéticos mensajes a las sociedades árabes. En una canción de su tercer y último disco claman: “Mantenemos nuestros ojos abiertos incluso cuando ellos nos arrojan polvo. / Digámosles que todavía podemos ver”.

Además de poéticos también pueden ser explícitos, algo nada habitual en los grupos árabes. En otra de sus canciones señalan: “Hemos estado peleándonos 50 años. / La misma guerra, que no podemos olvidar. / Estamos enfermos de religión, cansados de humillación. / Estamos hambrientos, pero solo comemos mierda”. Escriben textos que juegan, con ironía, a la confusión sexual: “No sé si soy un chico o una chica, pero el alquiler del piso es demasiado caro, colega. / Así que cásate conmigo y lee a Engels en la cama. / La solución es romántica, pero eso no es malo. / Tu amor rompe mi vida privada, pero eso no es malo”. En Imm El Jacket (que se puede traducir por La chica de la cazadora), Sinno escribe sobre una lesbiana: “Ey, chica con cazadora y pantalones, te vi sin maquillar y con un peinado a lo garson. / Pensé que eras un chico, perdona”.

Hamed Sinno es el ideólogo del grupo, un tipo carismático que se está convirtiendo en una potente estrella del rock árabe. La revista gay francesa Têtu (el que puede ser el equivalente a la desaparecida publicación española Zero) le sacó en su portada con la siguiente declaración del cantante: “Puedes perseguir tus sueños después de salir del armario”. Y con el subtítulo: “El cantante gay libanés que te hará babear”.

Pero no estamos ante un grupo que destaca solo por su lírica. Musicalmente Mashrou’ Leila es una robusta, rítmica y original banda de indie rock. El grupo mantiene las esencias de su tierra al cantar en árabe, con la presencia del sonido del violín y con las rítmicas estructuras de la música de allá. Pero unas veces pueden brotar atmósferas guitarrísticas muy Radiohead o alborotados coros a lo Arcade Fire. Cada canción es una aventura. Se declaran seguidores de Joy Division o Franz Ferdinand.

Mashrou’ Leila (que se puede traducir por Proyecto Nocturno) nació como vehículo de expresión de una situación social y política restrictiva. Fue en 2008, en la Universidad Americana de Beirut. Unos cuantos alumnos realizaron un concierto sin tener muy claro lo que saldría de allí. Muchos estudiantes se subieron al escenario. Entonces surgió un núcleo que acabó formando el grupo. En la actualidad es un sexteto y todos son veinteañeros. “Escribimos sobre nuestra sociedad, sobre política. Somos jóvenes: nos interesa cómo vamos a vivir en este mundo”, afirman.

Líbano es uno de los países árabes con fama de ser más tolerante con los derechos de los homosexuales. Sin embargo, el informe de 2013 de Amnistía Internacional apunta: “En julio se sometió por la fuerza a exámenes rectales a 36 hombres detenidos en una proyección cinematográfica, para detectar si habían practicado o no sexo anal. Tras ello, el Colegio de Médicos de Líbano pidió a todos los médicos que se negaran a participar en este tipo de exámenes humillantes, y advirtió de que impondría medidas disciplinarias a quienes no lo hicieran”.

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