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Egipto: dos de los siete detenidos en el concierto de Mashrou’ Leila por agitar banderas arcoíris salen en libertad bajo fianza

Viernes, 5 de enero de 2018

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Sarah Hejazy y Ahmed Alaa han abandonado la cárcel, tras el pago de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros). Son dos de los siete detenidos durante el concierto de la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila, que congregó a unas 30.000 personas en El Cairo el pasado 22 de septiembre. Por el simple hecho de exhibir y agitar banderas arcoíris, siete personas fueron arrestadas y se les acusa de “unirse a grupos fuera de la ley, cuyo objetivo es alterar las disposiciones de la Constitución y la ley”. Sarah Hejazy y Ahmed Alaa, aunque estén en libertad provisional bajo fianza, siguen enfrentándose a los mismos cargos que el resto de arrestados. Según las cifras que maneja la Egyptian Initiative for Personal Rights (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales o EIPR, en sus siglas en inglés) ahora mismo 54 personas siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género.

Como recogíamos en septiembre del año que acabamos de abandonar, siete personas eran detenidas por ondear banderas arcoíris durante el concierto en la capital egipcia de la banda libanesa Mashrou’ Leila, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay. Además de estos arrestos, el grupo musical se enfrentó a descalificaciones y de momento no volverá a tocar en el país, debido al veto del Sindicato de Profesiones Musicales egipcio (ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica).

El vicepresidente de dicho sindicato, Reda Ragab, condenó la actuación de la banda libanesa como “un escándalo contra nuestras tradiciones que está muy lejos del arte serio y con significado”. Mientras que la escritora Mona Eltahawy lamentó la persecución, tachando de “completamente ridículo” que se arreste a alguien por ondear una bandera o por su sexualidad.

Este 2 de enero ha saltado a la palestra informativa internacional la salida provisional de prisión bajo fianza de dos de las siete personas arrestadas en el citado concierto de Mashrou’ Leila en El Cairo: son Sarah Hejazy y Ahmed Alaa (de 28 y 21 años, respectivamente). Un tribunal egipcio ha autorizado la liberación, tras el depósito de 2.000 libras egipcias (algo más de 93 euros) como fianza.

De las 54 víctimas que siguen detenidas en Egipto por apoyar al colectivo LGTB, por su orientación sexual (real o percibida) o por su identidad de género, “varias de estas personas ya han sido declaradas culpables de los cargos y diez acusados en nueve casos han recibido sentencias de prisión duras, que van de uno a seis años”, explica la EIPR.

Si bien la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la actual legislación egipcia (aunque podría llegar a cambiar, lo que la ONU ya ha condenado expresamente), las 54 personas que permanecen en prisión comparten supuestos cargos como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Por su parte, la abogada Doaa Mostafa, que asistió a los interrogatorios de una de las chicas detenidas, ha explicado que lo más difícil no son las preguntas irrelevantes, sino saber que la víctima regresaría a una celda donde presuntamente fue agredida sexualmente.

El abogado de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, Ahmed Othman, también dijo hace unos meses que los interrogatorios se prolongan durante más de 10 horas. Al parecer, a los acusados se les pregunta acerca de sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, les obligan a revelar las contraseñas de sus cuentas en redes sociales y les investigan sus mensajes.

Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Egipto ha intensificado la LGTBfobia de Estado en 2017

El ya pasado 2017 no ha sido un buen año para en colectivo LGTB en Egipto. Este pasado año se ha producido una intensificación de la persecución LGTBfóbica de Estado: en octubre nos hacíamos eco de que, hasta ese momento 57 personas habían sido detenidas, básicamente, por su orientación sexual o identidad de género, así como por el mero apoyo a los derechos igualitarios (con los cargos oficiales anteriormente referidos).

De esas 57 detenciones, según EIPR, como decíamos, 54 todavía están en prisión (tras la liberación provisional de Sarah Hejazy y Ahmed Alaa). No obstante, hay que leer las cifras con precaución, pensando que la falta de transparencia de la administración y de la justicia de Egipto puede falsear la realidad y suponer, por lo tanto, un escoyo para esclarecer si hay otros casos ocultos por razones desconocidas e incluso por supuestos intereses de las élites.

En octubre de 2017 también conocíamos la noticia de que el Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) daba la orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde abril del año pasado, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, expresaba a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Los antecedentes LGTBfóbicos ya eran preocupantes…

En abril de 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

Un año antes (abril de 2015) nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Un diputado egipcio recaba apoyos para criminalizar la homosexualidad por considerarla “más peligrosa” que el terrorismo

Jueves, 30 de noviembre de 2017

egipto_detenidos-300x150Lo anunciábamos el pasado mes, pero ampliamos la noticia:

De facto, la defensa pública de la diversidad sexual en Egipto ya está siendo perseguida de un tiempo a esta parte, aunque sin una legislación específicamente LGTBfóbica. Sin embargo, y por primera vez, este país del norte de África podría sacar adelante una ley que formalmente sirva para invisibilizar al colectivo LGTB, prohibiendo cualquier tipo de “propaganda”, y criminalizando las relaciones entre personas del mismo sexo (tanto femeninas como masculinas). El diputado egipcio Riad Abdul Sattar, de la formación liberal Egipcios Libres, ha presentado un proyecto de ley que se debatirá en próximas semanas y que ha sido firmado por 67 señorías. Para el promotor del texto, la homosexualidad sería “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia, por lo que urge “poner fin a esas prácticas que conducen a la destrucción de la sociedad”. Amnistía Internacional denuncia que “se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Aumentan (todavía más) las alarmas de LGTBfobia de Estado en Egipto. A la persecución de cualquier atisbo de diversidad que ya sufre la población, se suma el intento de oficializar, a través de la ley, la criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Asimismo, el proyecto que abandera el diputado liberal Riad Abdul Sattar también pretende cerrar locales, prohibir reuniones, vetar cualquier apoyo al colectivo LGTB e impedir la “propaganda” en cualquier medio público (incluyendo las redes sociales).

Así reza el artículo 2 del borrador legislativo que ya han firmado, al menos, 67 diputados egipcios: “por cada dos o más personas, ya sean hombres o mujeres, que mantengan una relación sexual pervertida entre ellos, en cualquier lugar público o privado, la pena será de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, y en caso de reincidencia, la pena será de cinco años”.

Y no “solo” eso, sino que la responsabilidad penal también recaería en “cualquier persona que fomente las relaciones homosexuales, sea lo que sea, ya sea incitándolas o facilitándolas a otros, preparando un lugar para que se practiquen, o invitando a otros a los mismos, incluso si no las están practicando, se le impondrá pena de prisión por un período no inferior a un año y no superior a tres años, más el cierre de los locales. En caso de reincidencia, la pena será de cinco años de prisión”, establece el artículo 3 del proyecto de ley.

La “propaganda” LGTB también sería ilegal, a través de cualquier medio o plataforma, según dicta el artículo 4. Por lo que respectaría a la visibilidad, aparte de vetar cualquier tipo de publicación o aparición pública a favor de la diversidad, se velaría por “prohibir llevar cualquier signo o símbolo para homosexuales, así como fabricarlo, venderlo, comercializarlo o publicitarlo. El castigo para cualquiera que viole esto será la prisión por un período no menor de un año y no más de tres años”.

Con estas últimas medidas, si llega a aprobarse esta ley discriminativa, habría un respaldo legal para enjuiciar a cualquier persona simplemente por ondear banderas arcoíris. Recordemos que, como recogió dosmanzanas, en septiembre fueron detenidas siete personas durante un concierto de la banda Mashrou’ Leila en El Cairo por este motivo. Estas y otras detenciones, hasta el momento, se basan en la arbitraria y moralista acusación de “promover el libertinaje”.

El diputado liberal Riad Abdul Sattar, en calidad de promotor de esta propuesta legislativa, ha aseverado públicamente que la homosexualidad conduce a “la destrucción de la sociedad”, ya que es, en su ignorante opinión, “más peligrosa” que el terrorismo o la violencia. Najia Bounaim, directora de campañas de Amnistía Internacional para el norte de África, por su parte, ha puesto de manifiesto que “no solo se propone con este anteproyecto de ley penalizar las relaciones homosexuales, que ni siquiera deberían ser delito, sino que también se pretende fomentar el estigma, la humillación y el odio contra las personas debido a la orientación sexual que tengan o parezcan tener”.

Amnistía Internacional también ha hecho un contundente llamamiento a “los líderes del mundo, incluido el presidente francés, Emmanuel Macron, que recibió a su homólogo egipcio, Abdelfatah Al-Sisi, el mes pasado en el Elíseo”, ya que “deben alzar la voz para condenar esta represión homófoba. En vez de tender alfombras rojas para recibir al presidente egipcio en las capitales europeas y firma nuevos acuerdos, deben utilizar su influencia para garantizar que el Parlamento retira este anteproyecto de ley totalmente represivo”.

Egipto incrementa la escalada de LGTBfobia de Estado

bandera_egiptoLa realidad demuestra que las administraciones y los políticos egipcios han acabado enterrando el espíritu democrático, humanitario y social que se reclamaba en la Primavera Árabe. El actual presidente de Egipto, Abdelfatah Al-Sisi, asumió el cargo en 2014, después de haber encabezado meses atrás un golpe de Estado contra Mohamed Morsi, de los llamados “Hermanos Musulmanes”. Desde entonces, lejos de implementar avances en materia de derechos humanos en el país, se están sucediendo los retrocesos. En concreto, el colectivo LGTB está siendo uno de los principales perjudicados, si bien no el único, y de manera más intensa a raíz del concierto de Mashrou’ Leila del pasado mes de septiembre.

A principios de octubre nos hacíamos eco de que Egipto intensificaba la persecución LGTBfóbica de Estado, deteniendo a 57 personas por su orientación sexual o identidad de género, además de otras víctimas que lo fueron solo por mostrar su apoyo al colectivo (independientemente de su sexualidad). Como decíamos en líneas anteriores, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

Desde octubre hasta hoy, según denuncia Amnistía Internacional, las detenciones LGTBfóbicas ya se habrían incrementado de 57 “a más de 70 personas”.

Odio y persecuciones al colectivo LGTB: una constante en los últimos años

Egypt_Gay_SaunaEn junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de apps de contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El CairoUn tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo, trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 también nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto. Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas

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Egipto intensifica la persecución LGTBfóbica de Estado: 57 personas detenidas por su orientación sexual o identidad de género

Sábado, 7 de octubre de 2017

egipto_detenidos-300x150Hace solo unos días, nos hacíamos eco de la detención de siete personas en El Cairo por ondear banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila. Ahora sabemos que la escalada de LGTBfobia de Estado en Egipto se extiende como una plaga entre las autoridades y las fuerzas de “seguridad” de este país transcontinental. Se está hablando de al menos 57 arrestados por su orientación sexual o su identidad de género. Pero también hay afectados heterosexuales que han visibilizado su apoyo a la igualdad de derechos del colectivo LGTB. Human Rights Watch asegura que este país debería centrarse en “mejorar su gravísimo historial de derechos humanos” y Amnistía Internacional denuncia que algunos de los detenidos han sido sometidos a exámenes anales en contra de su voluntad. Por otra parte, se acaba de prohibir la presencia LGTB y el apoyo al colectivo en los medios de comunicación.

Cada vez son más preocupantes las noticias que nos llegan desde Egipto en materia LGTB. El propio Estado está organizando una persecución planificada, cada vez más intensa, contra la diversidad de orientación sexual e identidad de género, pero también contra la visibilización de la igualdad de derechos LGTB e incluso contra personas que brindan apoyo a las reivindicaciones del colectivo. Según cifras oficiales, 57 personas habrían sido detenidas por estos motivos arbitrarios (22 de ellas solo en lo que llevamos de octubre). Sin embargo, el número de arrestados puede ser mayor, teniendo en cuenta los antecedentes, la poca transparencia y la escasa credibilidad de las autoridades en lo que se refiere al respeto de la diversidad sexual y de género.

Como venimos recogiendo en dosmanzanas en el seguimiento informativo de la realidad LGTB en Egipto, en este país las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están formalmente penalizadas. Por ello, a los detenidos se les suele imputar acusaciones tales como incitar al libertinaje, desviación sexual y violación de la moral pública. La Autoridad de Medicina Forense de Egipto también somete a los arrestados a exámenes anales forzados, tal y como están denunciando distintas organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. Con estas tácticas decimonónicas, sin el respaldo de la comunidad forense y científica internacional, se trata de extraer “pruebas” de una supuesta “conducta homosexual”.

La ONU considera que este tipo de exámenes son “una forma de tortura”, así como “malos tratos prohibidos por el derecho internacional”. Human Rights Watch, por su parte, apunta que el Sindicato Médico Egipcio no ha tomado ninguna medida para evitar que los profesionales de la sanidad realicen estas degradantes pruebas, no consentidas por las víctimas de la represión LGTBfóbica ejercida por el Estado.

“Egipto debe dejar de dedicar recursos estatales a cazar a la gente por lo que supuestamente hacen en sus dormitorios o por expresarse en un concierto de rock y en su lugar debe centrar su energía en la mejora de su gravísimo historial de derechos humanos”, declara Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Medio y del Norte de África de Human Rights Watch.

El abogado egipcio Ahmed Othman, miembro de la Asociación para la Libertad de Pensamiento y Expresión, ha denunciado que a los acusados también se les pregunta sobre sus puntos de vista religiosos y políticos. Además, las contraseñas de sus cuentas de redes sociales son recopiladas y se examinan sus mensajes en busca de pistas y de mayor información sobre sus actividades.

Respondiendo a las intransigentes peticiones de lobbies políticos y sociales LGTBfóbicos, el Sindicato de Profesiones Musicales egipcio impedirá a Mashrou ‘Leila actuar en Egipto nuevamente, después de la visibilización de banderas arcoíris y mensajes inclusivos durante su último concierto, celebrado el pasado 25 de septiembre. Como publicábamos estos días atrás, la banda, cuyo vocalista Hamed Sinno es abiertamente gay, ya fue vetada en Jordania tras una campaña promovida por Dima Tahboub, portavoz de Frente de Acción Islámica (la marca de los Hermanos Musulmanes en Jordania).

Egipto excluye a las personas LGTB de los medios de comunicación

El Consejo Supremo para la Regulación de los Medios de Comunicación (SCMR) ha dado a conocer una orden para prohibir todas las formas de apoyo a la comunidad LGBT en los medios de comunicación egipcios. Desde el pasado mes de abril, por decreto del presidente Abdel Fatah al-Sisi, los medios de comunicación de este país están regulados por la referida organización, así como por la Autoridad Nacional de Prensa (NPA) y la Autoridad Nacional de Medios (NMA).

Makram Mohamed, responsable del SCMR, ha expresado a raíz del concierto de Mashrou ‘Leila que la homosexualidad es una “enfermedad vergonzosa” y que no debería promoverse en los medios de comunicación. Y no solo eso, sino que en su opinión (formada por los prejuicios y su propia ignorancia) no se debe permitir que las personas LGTB se integren a menos que reciban tratamiento para mantener la moralidad pública.

Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Detienen a 7 personas en Egipto por ondear la bandera LGBT en un concierto de Mashrou’ Leila

Viernes, 29 de septiembre de 2017

concierto-egipto-mashrou-leila-bandera-lgtb-detenidos-696x522Durante un concierto del grupo Mashrou’ Leila (cuyo cantante es abiertamente gay) el pasado sábado en El Cairo varias personas ondearon banderas LGTB.

La policía ha detenido a siete personas que se enfrentan a dos años de cárcel por “promover la inmoralidad”

Las autoridades egipcias vuelven a hacer uso de la LGTBfobia de Estado. Este lunes, la policía detuvo a siete personas por mostrar banderas arcoíris durante un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila que tuvo lugar el viernes pasado en El Cairo. Las imágenes de los hechos salieron a la luz por las redes sociales y provocaron una oleada de rechazo, azuzado por las declaraciones de políticos en los medios de comunicación. Los arrestados se enfrentan a posibles cargos por “indecencia” o “promoción de desviaciones sexuales”, a pesar de que la legislación no castiga específicamente las relaciones homosexuales.

Detienen a 7 personas que acusan de «promover el libertinaje y la homosexualidad» en un concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, a la que han responsabilizado de estos delitos puesto que uno de sus miembros es abiertamente homosexual. El pasado sábado la banda libanesa de rock alternativo Mashrou’ Leila (cuyo cantante, Hamed Sinno, es abiertamente gay y activista por los derechos LGTB) ofrecía un concierto en El Cairo, Egipto. Durante el mismo, entre la multitud, varios fans elevaron al cielo al menos cinco banderas del arcoiris LGTB.

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Si Egipto es uno de esos países que tiene tolerancia cero contra la homosexualidad, que se castiga con cárcel, tampoco se permite la exhibición de cualquier símbolo del colectivo LGBT. Se trata de un país en el que la policía utiliza aplicaciones de citas para arrestar a gays y lesbianas, en el que una periodista es condenada y luego absuelta por difundir imágenes de una redada a una sauna gay o los extranjeros homosexuales pueden llegar a ser deportados, y en el que este lunes, 25 de septiembre, siete personas eran detenidas en El Cairo por el grave delito de ondear una bandera arco iris en el concierto de la banda libanesa Mashrou’ Leila, de la que uno de sus miembros es abiertamente homosexual.

«Si hubiéramos sabido la homosexualidad de este miembro, habríamos prohibido el concierto antes de su celebración», declara Ahmad Ramadan, secretario general del Colegio de Músicos egipcios, que ya ha enviado la solicitud la prohibición de los conciertos de Mashrou’ Leila en Egipto al consejo directivo del órgano. Según Ramadan no sólo se trata de una banda que está «en contra de las tradiciones y costumbres del pueblo egipcio», sino que les acusa de propagar «las ideas homosexuales» en un país árabe, musulmán y tan conservador como Egipto, responsabilizando al miembro de la banda que ha hablado públicamente de su homosexualidad de la presencia de otras personas con la misma orientación sexual en un concierto que no es el primero que ofrecen en la capital egipcia.

Al percatarse de la aparición de las banderas, un equipo de investigadores de la policía analiza las cámaras de seguridad del concierto para identificar a los portadores de los símbolos LGBT que rara vez se ven en Egipto. Los siete detenidos están acusados de «promover el libertinaje y la homosexualidad», y han pasado a manos de la Fiscalía General para que puedan ser interrogados.

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Lo curioso del caso es que no es la primera vez, a pesar de lo que creen los activistas egipcios, que una bandera LGTB aparece entre el público en un concierto de los Mashrou’ Leila en El Cairo. En marzo de 2016 el cantante del grupo vio un arcoriris ondeando en el público y declaró lo siguiente: “Había una bandera arcoiris esta noche entre el público. En El Cairo. Una bandera arcoiris, en público, en El Cairo. Decid lo que queráis sobre el homonacionalismo, la globalización y las identidades hegemónicas y post-coloniales; estoy jodidamente orgulloso. Fueras quien fueras, tu valor es la hostia de inspirador.

Formado por siete miembros que se conocen en un taller de música en la Universidad Americana de Beirut, Mashrou’ Leila es una banda a mitad de camino entre el indie pop y el rock alternativo que ha despertado la polémica debido a las letras satíricas de sus canciones, lo que les ha llevado a estar prohibidos en lugares como Jordania. Inicialmente, hasta su nombre es objeto de controversia al responder en una primera entrevista que hace referencia al nombre de una niña llamada Layla, para la que están recaudando dinero, pudiendo interpretarse su nombre en español como ‘el proyecto de Layla’, aunque según su página oficial significa ‘proyecto nocturno’, debido a que las jam sessions que le se reunieron en un principio duraban toda la noche.
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Egipto: un país inseguro para oriundos y extranjeros

El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en su ficha de Egipto“desaconseja que las mujeres viajen solas, sin agencia de viajes y/o fuera de los circuitos turísticos” y explica a continuación que “aunque la homosexualidad no está formalmente tipificada como delito, los actos homosexuales en público son ilegales y hay precedentes de homosexuales condenados a prisión por contravenir leyes de ‘decencia pública’”.

Efectivamente, aunque las relaciones homosexuales no son ilegales, sí están perseguidas socialmente y se castigan a través de otras figuras legales como la “indecencia o libertinaje”, la “conducta inmoral” o la “ofensa a los sentimientos religiosos”. Además, en abril de 2015 nos hacíamos eco de la nueva potestad que se arroga el Estado para deportar a extranjeros LGTB. Esta medida era ratificada por un tribunal que falló en favor de la decisión tomada por el Ministerio del Interior egipcio de extraditar y prohibirle la entrada al país a un ciudadano libio, por ser gay.

Como señalábamos anteriormente, en abril de este 2016 fueron condenados once hombres egipcios a penas que oscilaban entre los 3 y los 12 años de cárcel, acusados del delito de “libertinaje e incitación al libertinaje”, que es el cargo que se utiliza habitualmente en Egipto para detener y condenar a homosexuales. Las detenciones se llevaron a cabo en septiembre de 2015, fruto de unas redadas que formaban parte de una “campaña de moralidad” con motivo de la festividad que marca el fin del Ramadán.

En junio de 2015, dábamos cuenta de la utilización que la “Policía de la Moralidad” hacía de appsde contacto para gais y redes sociales para engañar y detener a hombres homosexuales inocentes. La última víctima: un refugiado sirio que llegó a Egipto huyendo de las miserias y de la violencia de su país, para empezar una nueva vida, y que fue humillado, detenido y condenado a un año de prisión tras caer en una trampa policial.

Incluso algunos medios de comunicación se dedican a realizar “cacerías” contra homosexuales. Al Kahera Wal Nas emitía en diciembre de 2014 un reportaje de la denostada presentadora amarillista Mona Iraqi, que servía como excusa para detener a decenas de personas, vanagloriándose de la redada a una sauna gay de El Cairo (capital de Egipto). Un tribunal los absolvería a todos posteriormente. No obstante, siguió pesando sobre ellos otra condena que no se revoca: la estigmatización social. Un problema que a menudo deriva en violencia por parte de terceros o en intentos de suicidio. Uno de los detenidos en la sauna gay de El Cairo, por ejemplo,trató de quemarse vivo, tras difundirse las imágenes en televisión en las que se le reconocía.

En noviembre de 2014 nos hacíamos eco de la condena de un tribunal de Egipto a tres años de prisión para ocho hombres por aparecer en un vídeo en el que presuntamente se representaba la celebración de “la primera boda gay” de este país. Sin embargo, los ocho acusados habían negado los cargos que se les atribuían, así como que la controvertida boda fuese una ceremonia real, ya que el matrimonio entre personas del mismo sexo no es posible en Egipto.

Ese mismo año, también informábamos de la sentencia de un tribunal egipcio que condenaba a cuatro hombres a varios años de prisión, por crear una supuesta red de prostitución homosexual, después de que la policía encontrase ropa de mujer y maquillaje en la casa de uno de ellos.

Fuente | Gay Star News , vía Universogay/Cristianos Gays

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Cómo es ser musulmán, árabe… y gay

Lunes, 12 de septiembre de 2016

9a9645fa6ac471cffe161acd2d17585dPor Deena Zaru, CNN

Hamed Sinno es el líder de una banda de rock libanesa

Lamenta las expresiones de homofobia y racismo tras la masacre de Orlando y dice que Trump es un “fascista”

(CNN) Hamed Sinno es el líder de la banda de rock independiente libanés Mashrou Leila y un estadounidense de origen árabe abiertamente homosexual de una familia musulmana. Reaccionó con firmeza contra el tiroteo en una discoteca gay Orlando, lamentando el ataque contra la comunidad LGBT y la retórica contra los musulmanes y los árabes que siguieron al ataque.

“De repente, sólo porque eres de piel marrón y gay que no puedes llorar y realmente no es p***** justo”, dijo Sinno en el escenario mientras actuaba un show que se agotó el lunes por la noche en The Hamilton en Washington. “Muchos de nosotros que somos gay nos sentimos agredidos por ese ataque que no podemos llorar porque somos también de familias musulmanas y existimos… esto es lo que es ser llamado tanto un terrorista y un maricón”.

 La banda hizo eco a los comentarios de Sinno con una actuación conmovedora de “Tayf”, una canción de su más reciente álbum “Ibn el-Leil” sobre un ataque a un club gay en Beirut llamado “Ghost”.

https://www.youtube.com/watch?v=b-7faxFV130

En una entrevista con CNN el viernes, Sinno criticó al virtual candidato presidencial republicano Donald Trump, llamándolo un “fascista”, y lamentó su retórico antiinmigrante y antimusulmana en 2016, y agregó que el ascenso de Trump es “muy chocante para alguien que creció con la idea” de que en Estados Unidos “todo está bien cuando se trata de igualdad”.

Mashrou Leila, cuyo nombre se traduce a “El Proyecto de la Noche”, se formó en la Universidad Americana de Beirut en 2008 y saltó a la fama en todo el Oriente Medio durante la primavera árabe.

A través de su música, letras y videos, el grupo aborda temas que son tabú en la cultura árabe: la sexualidad, la homosexualidad y la política de género y la religión, lo que les causó que les prohibieran dar un concierto en Jordania el pasado abril.

“(En el Oriente Medio) hay mucho discurso que es retirado del debate popular, de la cultura popular, y también de la sociedad”, dijo Sinno. “Esto debido a que las grandes redes y la televisión y las revistas no abordan estas cuestiones, ya se trate de cosas sobre las libertades sexuales o la homosexualidad o la igualdad de género o incluso el socialismo”.

El gobernador de Amman Khalid Abu Zeid dijo a la Associated Press en abril que el grupo fue prohibido debido a que sus canciones “contradicen” las creencias religiosas, haciendo referencia específicamente a la canción “Djin” o “El Diablo“.160614205454-hamed-sinno-gets-political-horizontal-gallery

En medio de un gran apoyo en las redes sociales de sus fans, la banda fue reagendada para presentarse, pero no pudieron llegar a Amman y la vigencia de la prohibición no es clara en el momento, según el representante de la banda.

La banda, ahora compuesta por el cantante Sinno, Haig Papazian, Carl Gerges, Firas Abu-Fakher e Ibrahim Badr, se comprometió a mantenerse firme en sus creencias en vista de la creciente tensión política.

Lanzaron su cuarto álbum “Ibn el-Leil”, que se traduce como “El Hijo de la Noche”, el año pasado y el álbum, escrito durante los dos años después de que el padre de Sinno falleció, es puesto en discotecas de Beirut y aborda temas como el dolor, el luto y el escapismo en canciones como “3 Minutos”, “Maghawir” y “Asnam”.

“La vida nocturna en Beirut es en realidad donde gran parte de nuestra sociedad y la política son negociados”, dijo Sinno. “Es una cosa muy política ir a un bar en Beirut”.

La banda se encuentra actualmente en su segunda gira en EE.UU., y se dirigirán a Canadá a finales de este verano y Sinno dijo que estaba sorprendido por lo mucho que les pidieron para hablar en nombre de la cultura árabe y musulmana durante sus viajes.

“No creo que esa expectativa esté realmente allí cuando se trata de artistas blancos. En realidad, nadie sube a un artista blanco y dice: “¿Cómo representan su cultura?'”, dijo Sinno, criticando la excesiva simplificación de la identidad árabe.

Sinno es árabe-estadounidense de segunda generación y se crió en el Líbano escuchando las historias de su padre acerca de la oportunidad y la libertad que existe en EE.UU. y ha pensado en mudarse a ese país y adoptar un niño algún día. Pero dice que estaba decepcionado por el racismo y la homofobia que experimentó durante sus viajes. “Se siente que la cantidad de homofobia, por ejemplo, que tendría que enfrentar en el Líbano o en otros lugares en el Medio Oriente es igual a la cantidad de racismo que tendría que lidiar como un árabe que se parece a un niño de color café (en EE.UU.) “, dijo Sinno.

Lamentando la “narrativa monotemática” que rodea la identidad árabe y musulmana, Sinno dijo que la banda se siente incómoda cuando se les pide que hablen en nombre del mundo árabe y musulmán. “El mundo árabe es tan complejo y tan diverso y tan conflictivo y tan grande como cualquier otro lugar en el mundo”, dijo Sinno, añadiendo que cuando los individuos y los artistas no encajan en el estereotipo de un árabe radicalizado o violento, son tratados como “algún tipo de fenómeno sensacional, cuando en realidad no es el caso , es al revés”.

Fuente CNN

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“Árabe, gay e ‘indie’”. Hamed Sinno, el Freddie Mercury árabe: un libanés que canta a los derechos homosexuales

Jueves, 20 de febrero de 2014

hamed-sinno-tumblr_mtmpux7ete1rdapy9o1_400Hamed Sinno salió en portada de la revista gay francesa Têtu.

En 84 estados (o en parte de ellos) la homosexualidad es delito. Entre ellos, en gran parte de los países árabes los homosexuales se enfrentan a la cárcel e incluso hasta la pena de muerte. Algunos gays, en particular los artistas, han decidido desafiar estos tabúes: es el ejemplo de Hamed Sinno, que no tuvo problemas el pasado octubre en ser portada de la revista gay  francesa “Tetû” al más puro estilo Freddie Mercury. Trata de frente la homosexualidad: “Hablamos sobre la laicidad y el amor gay,  tratamos problemas sociales, no  tenemos miedo de hablar”, asegura Jalal Elias, miembro del grupo.

El propio Sinno admite que ”Es complicado salir del armario en mi país, pero es razonable suponer que es diferente en Medio Oriente que Occidente. Salí del armario porque es dónde hay que estar, es la manera en que soy de verdad, porque lo hice mucho antes de pertenecer al grupo así que nadie podrá argumentar que son razones de marketing”.

Respecto a las represalias por abordar esos temas con naturalidad en el mundo árabe comenta que “la particularidad de la banda es que hay cuatro otros hombres heterosexuales que tienen que experimentar la homofobia. Todo el mundo (en la banda ) era consciente del hecho de que sería difícil, pero una de las cosas en las que estamos de acuerdo es que los derechos de los homosexuales son un gran problema en el Medio Oriente, al igual que el sectarismo y el fanatismo contra la figura de la mujer”.

Leemos en El País:

El grupo libanés Mashrou’ Leila, cuyo cantante se declara homosexual, apasiona a la juventud de Oriente Medio con sus mensajes críticos con la sociedad y la política de los países de la zona. 

Algún crítico les ha definido como “los Radiohead de Oriente Medio”. A su cantante, Hamed Sinno, le llaman “el Freddy Mercury libanés”. Y no solo por su potencia vocal y porque algunas veces se deja crecer el bigote (coquetería que casi siempre adornó el rostro del cantante de Queen), sino porque Hamed es abierta y orgullosamente homosexual. Y lo declara en un país, Líbano, y en una zona, Oriente Medio, no especialmente empática con los colectivos homosexuales. El grupo se llama Mashrou’ Leila, son de Beirut, y se están convirtiendo en portavoces de la juventud libanesa, y del resto de los países árabes, que sale a la calle reclamando unos cambios que se resisten a producirse.

Uno de los últimos movimientos del grupo sirve de ejemplo para conocer sus intenciones. Para grabar su tercer disco, editado a finales de 2013, prefirieron recurrir al crowdfunding (seguidores que hacen de mecenas con pequeñas cantidades) que aceptar la oferta de varias compañías discográficas que andaban tras sus pasos. Su argumento: “No queremos que nos moldeen en un producto fácil para el mercado tradicional de Oriente Medio”. Con el hashtag en Twitter #occupyarabpop consiguieron en unas semanas 50.000 euros. Con ese presupuesto han grabado su mejor álbum, Raasuk. Uno de los grandes atractivos del grupo son las letras, muchas veces procaces y de doble sentido, que retratan la pacata sociedad libanesa, denuncian los desmanes del poder o cuentan historias de amores homosexuales.

Hace unos meses la BBC se hacía eco de la primera actuación de Mashrou’ Leila en Londres. En aquel concierto, su cantante introdujo un tema de la siguiente manera: “Esta canción trata de tener buen sexo”. Como bien apunta la cadena pública británica, es difícil imaginar a un músico árabe presentar una canción sobre sexo con esa franqueza. Mashrou’ Leila se expresa en árabe, con unos textos sin miedo a tratar las relaciones homosexuales o a desafiar con valientes y poéticos mensajes a las sociedades árabes. En una canción de su tercer y último disco claman: “Mantenemos nuestros ojos abiertos incluso cuando ellos nos arrojan polvo. / Digámosles que todavía podemos ver”.

Además de poéticos también pueden ser explícitos, algo nada habitual en los grupos árabes. En otra de sus canciones señalan: “Hemos estado peleándonos 50 años. / La misma guerra, que no podemos olvidar. / Estamos enfermos de religión, cansados de humillación. / Estamos hambrientos, pero solo comemos mierda”. Escriben textos que juegan, con ironía, a la confusión sexual: “No sé si soy un chico o una chica, pero el alquiler del piso es demasiado caro, colega. / Así que cásate conmigo y lee a Engels en la cama. / La solución es romántica, pero eso no es malo. / Tu amor rompe mi vida privada, pero eso no es malo”. En Imm El Jacket (que se puede traducir por La chica de la cazadora), Sinno escribe sobre una lesbiana: “Ey, chica con cazadora y pantalones, te vi sin maquillar y con un peinado a lo garson. / Pensé que eras un chico, perdona”.

Hamed Sinno es el ideólogo del grupo, un tipo carismático que se está convirtiendo en una potente estrella del rock árabe. La revista gay francesa Têtu (el que puede ser el equivalente a la desaparecida publicación española Zero) le sacó en su portada con la siguiente declaración del cantante: “Puedes perseguir tus sueños después de salir del armario”. Y con el subtítulo: “El cantante gay libanés que te hará babear”.

Pero no estamos ante un grupo que destaca solo por su lírica. Musicalmente Mashrou’ Leila es una robusta, rítmica y original banda de indie rock. El grupo mantiene las esencias de su tierra al cantar en árabe, con la presencia del sonido del violín y con las rítmicas estructuras de la música de allá. Pero unas veces pueden brotar atmósferas guitarrísticas muy Radiohead o alborotados coros a lo Arcade Fire. Cada canción es una aventura. Se declaran seguidores de Joy Division o Franz Ferdinand.

Mashrou’ Leila (que se puede traducir por Proyecto Nocturno) nació como vehículo de expresión de una situación social y política restrictiva. Fue en 2008, en la Universidad Americana de Beirut. Unos cuantos alumnos realizaron un concierto sin tener muy claro lo que saldría de allí. Muchos estudiantes se subieron al escenario. Entonces surgió un núcleo que acabó formando el grupo. En la actualidad es un sexteto y todos son veinteañeros. “Escribimos sobre nuestra sociedad, sobre política. Somos jóvenes: nos interesa cómo vamos a vivir en este mundo”, afirman.

Líbano es uno de los países árabes con fama de ser más tolerante con los derechos de los homosexuales. Sin embargo, el informe de 2013 de Amnistía Internacional apunta: “En julio se sometió por la fuerza a exámenes rectales a 36 hombres detenidos en una proyección cinematográfica, para detectar si habían practicado o no sexo anal. Tras ello, el Colegio de Médicos de Líbano pidió a todos los médicos que se negaran a participar en este tipo de exámenes humillantes, y advirtió de que impondría medidas disciplinarias a quienes no lo hicieran”.

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