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El escritor Abdelá Taia denuncia la opresión y el miedo de los homosexuales marroquíes

Viernes, 12 de junio de 2020

Photo Abdellah Taïa ©DR2El escritor y cineasta marroquí, Abdelá Taia, ha escrito una carta para denunciar la opresión y el miedo que viven los homosexuales marroquíes.

Abiertamente homosexual, decidió autoexiliarse en París, aunque nunca se alojó del movimiento LGTB en Marruecos.

Hoy escribe a los homosexuales marroquíes:

Querida, querido joven gay marroquí:

El amor, la belleza y la libertad no necesitan a nadie para definirse. Están en nosotros, en ti, eternamente, sin la autorización del otro, de todos esos otros tan cercanos a ti y que, sin embargo, siguen oprimiéndote todavía hoy, empujándote a la desgracia, el suicidio, la soledad y el olvido.

El mundo está desmoronándose, vive entre cuatro paredes, el coronavirus se ha hecho con el control y ha implantado el miedo. El miedo en el aire, que une y desune. Está ahí, las máscaras caen.

Llevamos varios meses escuchando que los seres humanos tienen que cambiar. Dejarán de ser crueles, dejarán de ser egoístas, dejarán de ser hipercapitalistas, consumidores desenfrenados y espantosos. No sé si debo creer esos bonitos discursos. Las bellas mentiras están por todas partes.

Al contrario, veo cómo se renueva la crueldad asumida en Marruecos, cómo muta, en cuanto se trata de los y las LGBTQ+, tu comunidad, nuestra comunidad a la vez virtual y bien real. Estas últimas semanas, tu país ha inventado una nueva manera de acosarte, de ponerte de rodillas, de hacerte temblar. De excluirte. De señalarte como el enemigo al que hay que derrotar.

Una trans que se llama Sofia Taloni, asumiendo su delirio y su crimen, ha explicado a los marroquíes que gracias al sistema de geolocalización de los smartphones podrán descubrir sin problema en los sitios de encuentros gais, de ligue gay, a miembros de sus familias, de su barrio, de su entorno. Y así tendrán la prueba de que los y las homosexuales abundan en Marruecos.

No contenta con eso, ha animado a los marroquíes a sacar del armario en las redes sociales a todas esas personas que se esconden detrás de las pantallas de los teléfonos móviles. Dice que quería que estallara la verdad homosexual en Marruecos.

No ha entendido que si tú te escondes, si los otros se esconden, es porque no tienen elección. Nadie les protege. Ni la familia, ni los amigos, ni la sociedad y, desde luego, tampoco el poder.

Sofia Taloni también te ha condenado a ti. ¿Dónde irás a refugiarte ahora que Marruecos y resto del mundo están en pleno confinamiento?

¿Qué vas a hacer?

Estás temblando. Tiemblas sin parar. Estás en tu casa, con tu familia y sabes que el peligro se ha acercado, se ha intensificado. Hasta el silencio ha cambiado de aspecto. Todo puede suceder. Todo puede explotar. Terminar. Partir. Morir.

Soledad y fragilidad. Esa es tu situación. Y no sabes qué hacer aparte de convertirte a pesar tuyo en un comediante. Actuar delante de los demás simulando ser lo que no eres. Eso es lo que quieren. Que sufras la dictadura de los heterosexuales.

Las paredes, solo te quedarán, por la noche, las paredes para confiarles tu desgracia y tu destino.

Pero deber seguir viva, vivo. Estás viva, vivo. Y yo también estoy aquí. Abdelá, hermano tuyo. Marroquí como tú. Con el mismo miedo que tú. Estoy contigo. Te cojo la mano. Y te canto al oído todo mi amor. Solo podemos hacer eso. Volver a ese primer lugar. A ese primer canto.

El amor. Palabra asesina también, a veces. Pero no en este caso. No en esta carta. El amor existe. No exactamente como en las películas de Hollywood o en Netflix. Existe en ti, coloreado por ti, escrito por ti. Sé muy bien que mis palabras no bastarán. Pero las escribo. Las lleno de esperanza, de fervor, de rebeldía, de gritos y te las envío. Las leo aquí para ti.

Resiste. Resiste. Eres tú quien tiene razón. Eres tú quien va a ganar esta batalla.

Te quiero y te envío el beso más tierno.

Traducción de Lydia Vázquez Jiménez.

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De esta manera, el escritor denuncia, una vez más, los problemas que los homosexuales marroquíes tienen en su país.

El que es digno de ser amado (Celui qui est digne d’être aimé, 2017). Abdelá Taia. Cabaret Voltaire, 2018. Traducción del francés de Lydia Vázquez Jiménez.

Fuente Oveja Rosa

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La instagramer que animó a descubrir la identidad de los usuarios de aplicaciones de contactos para hombres en Marruecos pide perdón

Viernes, 22 de mayo de 2020

Naoufal_Moussa_instagram-1280x720Un mes después de animar a sus seguidores a crearse perfiles falsos en aplicaciones de contactos para hombres para descubrir a sus usuarios reales, Naoufal Moussa pide perdón. La conocida instagramer marroquí, una mujer trans residente en Turquía y conocida en redes como Sofia Talouni, lamenta que el llamamiento a sus más de 600.000 seguidores desatara una campaña de outing y acoso en Marruecos. Un gran número de hombres gais y bisexuales han visto como se publicaban sus fotos, han sido sometidos a acoso y chantajes o expulsados de sus hogares por sus familias. Moussa asegura que su objetivo, por el contrario, era «humanizar» la homosexualidad en el país magrebí, en el que impera una intensa homofobia social y las relaciones entre personas del mismo sexo están penadas con hasta tres años de cárcel.

Todo comenzó el pasado 13 de abril cuando Naoufal Moussa, experta en belleza y conocida instagramer, publicó un vídeo en la red social animando a sus más de 600.000 seguidores a crear perfiles falsos en aplicaciones de contactos para hombres. El objetivo, descubrir a homosexuales y bisexuales en el entorno familiar y social. «Como todos están en sus casas, podría mostrar a tu marido en tu dormitorio, podría mostrar a tu hijo que quizás está en el baño», explicaba entonces Moussa.

La grabación superó las cien mil visualizaciones y la iniciativa se extendió rápidamente entre la homófoba sociedad marroquí. Aplicaciones como Grindr, Hornet o PlanetRomeo se inundaron de perfiles falsos que se dedicaron a recopilar fotos e información de sus usuarios reales. El material robado apareció en otras redes sociales, revelando las identidades de numerosos hombres gais y bisexuales que intentaban permanecer en el anonimato. Las imágenes ibas acompañadas con frecuencia de amenazas y extorsiones.

El outing masivo generó una oleada de pánico entre la comunidad LGTB marroquí. Según la organización Human Rights Watch, muchas familias expulsaron de sus hogares a víctimas de la caza de brujas. Personas que quedaron en una situación aún más vulnerable a causa de las normas de confinamiento en vigor por la pandemia de coronavirus, que les dificultan la búsqueda de ayuda de amigos o colectivos. Según algunos medios se produjo al menos un suicidio de un joven gay a consecuencia del hostigamiento homófobo.

Las aplicaciones afectadas borraron unos 1.000 perfiles sospechosos de fraude y alertado a sus usuarios de la situación. Aunque el llamamiento de Moussa ya había cobrado vida propia, Instagram procedió a suspender su cuenta. De acuerdo con varias fuentes, la influencer grabó entonces un nuevo vídeo con un perfil diferente en el que mostraba su desprecio por los «maricones marroquíes» y defendía la permanencia de las leyes que castigan la homosexualidad con multas y penas de cárcel.

Una actitud completamente opuesta a la que ha mostrado ahora la instagramer, que en una entrevista con la fundación Thomson Reuters se muestra arrepentida de su llamamiento inicial a descubrir a hombres gais y bisexuales haciendo uso de aplicaciones de contactos. Moussa lamenta la persecución homófoba que desató su grabación y asegura que su objetivo era mostrar que las personas LGTBI están en todos los entornos, contribuyendo así a «humanizar» a la comunidad en Marruecos. «Mi intención era humanizar, ‘desdemonizar’ y normalizar a las personas homosexuales en Marruecos para que dejemos de pensar en ellas como parias», afirma. «Quería que la gente pensara en las personas homosexuales como el vecino o la vecina de al lado», añade.

Las disculpas de Moussa no han convencido a todo el mundo. Un portavoz de la asociación LGTB marroquí Nassawiyat opinó que la instagramer debería ir más allá para reparar el daño que causó su vídeo y la anima a utilizar su amplia base de seguidores para «crear conciencia sobre la homosexualidad y la transexualidad». «No estamos en contra de ella, pero ha hecho daño a mucha gente. Tenemos un problema real con el sistema y con cómo produce monstruos y homofobia y transfobia interiorizadas», señaló.

 Marruecos: una vigente y preocupante LGTBfobia social y de Estado

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga los «actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo» con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por «obscenidad pública». Venimos recogiendo distintos casos de persecución a personas LGTB en Marruecos: desde víctimas tratadas como culpables hasta detenciones tan absurdas como la de los jóvenes que colgaron un vídeo en el que aparecían besándose.

En 2015 nos hacíamos eco del intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez. Solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo, que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con uno dos de los agresores condenado a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

También en 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en aplicación del citado Código Penal. En el mes de junio se produjo la detención de otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de «difundir la corrupción». Según aseguró el colectivo Aswat, todas estas detenciones formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad. Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. En agosto de 2017 un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, era agredido después de que un director de cine incitase a «violarlo». Y en septiembre del año pasado, dos estudiantes eran detenidos por mantener relaciones homosexuales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Un «outing» masivo deja al descubierto la identidad de numerosos usuarios de aplicaciones de contactos para hombres en Marruecos

Martes, 5 de mayo de 2020

un-dahir-real-protege-a-la-comunidad-catolica-en-marruecos_560x280La identidad de un gran número de personas LGTB en Marruecos ha quedado al descubierto tras un outing masivo llevado a cabo con la ayuda de aplicaciones de contactos para hombres gais y bisexuales. La campaña de acoso comenzó cuando Naoufal Moussa, una conocida instagramer marroquí y mujer trans residente en Turquía, animó a sus más de 600.000 seguidores a crearse perfiles falsos en aplicaciones como Grindr o Hornet con el objetivo de recopilar fotos e información de sus usuarios reales. En cuestión de días, las redes sociales se llenaron con los datos de estas personas, que han quedado expuestas al escarnio público, la violencia o la expulsión de sus hogares. Las relaciones homosexuales en Marruecos, donde la homofobia social es intensa, están penadas con hasta tres años de cárcel.

Todo comenzó el pasado 13 de abril por iniciativa de Naoufal Moussa, también conocida como Sofia Talouni, una mujer trans marroquí que reside en Turquía. La experta en belleza y conocida instagramer, publicó un vídeo en la red social animando a sus más de 600.000 seguidores a crear perfiles falsos en aplicaciones de contactos para hombres. El objetivo, descubrir a homosexuales y bisexuales en el entorno familiar y social. «Como todos están en sus casas, podría mostrar a tu marido en tu dormitorio, podría mostrar a tu hijo que quizás está en el baño», explicaba Moussa.

La grabación superó las cien mil visualizaciones y la iniciativa homófoba se extendió rápidamente. Aplicaciones como Grindr, Hornet o PlanetRomeo se inundaron de perfiles falsos que se dedicaron a recopilar fotos e información de sus usuarios reales. El material robado apareció en otras redes sociales, revelando las identidades de numerosos hombres gais y bisexuales que intentaban permanecer en el anonimato. Las imágenes ibas acompañadas con frecuencia de amenazas.

El outing masivo ha generado una oleada de pánico entre la comunidad LGTB marroquí. Según la organización Human Rights Watch, muchas familias han expulsado de sus hogares a víctimas de la caza de brujas. Personas que quedan en una situación aún más vulnerable a causa de las normas de confinamiento en vigor por la pandemia de coronavirus, que les dificultan la búsqueda de ayuda de amigos o colectivos. Según algunos medios se ha producido al menos un suicidio de un joven gay a raíz de la iniciativa homófoba.

Las aplicaciones afectadas han borrado unos 1.000 perfiles sospechosos de fraude y alertado a sus usuarios de la situación. Aunque el llamamiento de Moussa ya había cobrado vida propia, Instagram procedió a suspender su cuenta. La influencer grabó entonces un nuevo vídeo con un perfil diferente en el que, lejos de arrepentirse, mostraba su desprecio por los «maricones marroquíes» y defendía la permanencia de las leyes que castigan la homosexualidad con multas y penas de cárcel.

Marruecos: una vigente y preocupante LGTBfobia social y de Estado

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga los «actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo» con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por «obscenidad pública». Venimos recogiendo distintos casos de persecución a personas LGTB en Marruecos: desde víctimas tratadas como culpables hasta detenciones tan absurdas como la de los jóvenes que colgaron un vídeo en el que aparecían besándose.

En 2015 nos hacíamos eco del intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez. Solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo, que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con uno dos de los agresores condenado a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

También en 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en aplicación del citado Código Penal. En el mes de junio se produjo la detención de otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de «difundir la corrupción». Según aseguró el colectivo Aswat, todas estas detenciones formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad. Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. En agosto de 2017 un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, era agredido después de que un director de cine incitase a «violarlo». Y en septiembre del año pasado, dos estudiantes eran detenidos por mantener relaciones homosexuales.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia., Islam , , , , , , , , , , , , ,

Dos estudiantes son detenidos en Marruecos por mantener relaciones homosexuales

Martes, 1 de octubre de 2019

un-dahir-real-protege-a-la-comunidad-catolica-en-marruecos_560x280Dos estudiantes de la ciudad marroquí de Safi han sido detenidos por mantener relaciones homosexuales. Según la Policía Judicial, fueron sorprendidos en «flagrante delito» y han sido acusados de practicar la homosexualidad y de ebriedad en público. Por el primer cargo, se enfrentan a una pena de hasta tres años de cárcel, tal como establece el Código Penal de Marruecos.

Según el diario Assabah, los hechos tuvieron lugar el pasado 13 de septiembre en las proximidades de la localidad de Safi.  Miembros de la Fuerzas Auxiliares vieron una motocicleta aparcada en el campo, cerca de una casa abandonada. Al inspeccionar el lugar, encontraron a dos jóvenes «en una postura que no dejaba lugar a dudas». Convinieron en avisar a la Policía, que procedió a la detención de los jóvenes.

Posteriormente, la Policía Judicial decidió acusarlos bajo el cargo de «delito flagrante de homosexualidad y ebriedad en público». Los detenidos se enfrentan a penas de hasta tres años de prisión por el delito de mantener relaciones homosexuales.

La persecución constante a que son sometidos los homosexuales y bisexuales marroquíes ha ocasionado que las peticiones de asilo en España, sobre todo por parte de jóvenes, haya experimentado un notable incremento en los últimos meses. Destaca el aumento de peticiones de asilo por parte de jóvenes lesbianas, que se calculan en más de 300 desde principios de año.

Marruecos: una vigente y preocupante LGTBfobia de Estado

Como señalábamos, el artículo 489 del Código Penal marroquí castiga los «actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo» con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por «obscenidad pública». Venimos recogiendo distintos casos de persecución a personas LGTB en Marruecos: desde víctimas tratadas como culpables hasta detenciones tan absurdas como la de los jóvenes que colgaron un vídeo en el que aparecían besándose.

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En agosto de 2017 un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, era agredido después de que un director de cine incitase a «violarlo». El realizador y guionista marroquí Mahmoud Frites publicaba en Facebook el siguiente mensaje: «no puedo entender a aquellos que violan a burros, a personas discapacitadas, a mujeres mayores, a niños, a sus hijos, y que sin embargo son incapaces de hacerlo con los que desean ser violados e incluso estarían dispuestos a pagar por que les violasen». Un texto que acompañó de una fotografía de Adam Lahlou en la que este viste un caftán y se adorna la cabeza con un pañuelo (una imagen que él mismo colgó en Facebook y que utilizó como foto del perfil).

En 2015 nos hacíamos del intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

También en  2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores, nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de MarrakechSanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Francisco y Mohamed VI piden conservar Jerusalén como “lugar de encuentro y símbolo de convivencia pacífica”

Martes, 2 de abril de 2019

33347_tolerancia-jerusalenFirman el llamado de Al-Quds /Jerusalén,

Instan a “preservar y promover el carácter multirreligioso específico, su dimensión espiritual y la peculiar identidad cultural de Jerusalén”

Esperan, además, que “en la Ciudad Santa se garantice la plena libertad de acceso a los fieles de las tres religiones monoteístas y el derecho de cada una a ejercer allí su culto”

El papa Francisco y el rey Mohamed VI firmaron hoy un llamamiento para preservar Jerusalén como “símbolo de convivencia”, patrimonio de la humanidad y lugar de encuentro y de culto para las tres religiones monoteístas.

La firma tuvo lugar en el inicio de la primera jornada de la visita del papa a Marruecos, después de la reunión que el papa y Mohamed VI mantuvieron en el palacio real y posteriormente, ambos sentados ante un escritorio, firmaron el documento.

“Creemos que es importante preservar la Ciudad Santa de Jerusalén como patrimonio común de la humanidad y, sobre todo, para los fieles de las tres religiones monoteístas, como lugar de encuentro y símbolo de convivencia pacífica, en el que se cultivan el respeto mutuo y el diálogo”, se leía en el texto.

En este llamamiento, Francisco y Mohamed VI instan además a “preservar y promover el carácter multirreligioso específico, su dimensión espiritual y la peculiar identidad cultural de Jerusalén”.

Con este llamamiento, esperaban además que “en la Ciudad Santa se garantice la plena libertad de acceso a los fieles de las tres religiones monoteístas y el derecho de cada una a ejercer allí su culto”.

En varias ocasiones, Francisco ha pedido que se respete el estatus actual de esta ciudad, conforme a las pertinentes resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, destacando que Jerusalén “es una ciudad única, sagrada para los hebreos, cristianos y musulmanes, que venera los lugares santos de las respectivas religiones y tiene una vocación especial para la paz”.

Fuente Religión Digital

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Informe de ILGA sobre la homofobia de Estado en 2019: pequeños avances, pero persistencia de importantes amenazas

Miércoles, 27 de marzo de 2019

6919BB9A-4224-48B9-9807-ADA250256088Coincidiendo con la celebración del 40 aniversario de su fundación, ILGA ha reanudado la publicación de su informe sobre la homofobia de Estado, tras un receso de un año. Desde el su último reporte, publicado en mayo de 2017, ILGA celebra que se hayan despenalizado las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo en tres países: India, Trinidad y Tobago y Angola. También se congratula que desde esa fecha el matrimonio igualitario sea una realidad en Malta, Alemania, Australia y Austria. Sin embargo, alerta de que de los derechos adquiridos no son inamovibles y pueden perderse, como ocurrió en Chad cuando se volvieron a penalizar las relaciones homosexuales en 2017, y que el auge de los populismos conservadores amenaza las conquistas incluso en los países más avanzados en el respeto a los derechos humanos.

Dentro del informe, como es costumbre, ILGA edita un mapa explicativo de la situación legal de las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo. Si en otros años la parte positiva se materializaba en el matrimonio igualitario, este año ILGA ha considerado como límite favorable que la no discriminación basada en la orientación sexual tenga rango constitucional. En el extremo negativo se sitúan los países que criminalizan las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo, y el límite en aquellos que las castigan con la cadena perpetua e incluso la pena de muerte. Este es el mapa descriptivo (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño):

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DERECHOS Y PROTECCIÓN CONTRA LA DISCRMINACIÓN

Leyes contra la discriminación con base en la orientación sexual

Tan solo en 9 países pertenecientes a la Naciones Unidas se protege constitucionalmente de manera específica contra la discriminación por razón de la orientación sexual:

Bolivia, Ecuador, Fiyi, México, Nepal, Malta, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Sin embargo, a pesar de esa protección constitucional, en Bolivia, Ecuador, Fiyi y Nepal se discrimina a las parejas del mismo sexo al negarles la posibilidad de contraer matrimonio, tal como se permite a las parejas de distinto sexo.

A estos 9 países se añaden otros 43 en los que existe una legislación específica que proporciona una «protección amplia» contra la discriminación con base en la orientación sexual:

Albania, Alemania, Andorra, Angola, Australia, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Croacia, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Kosovo, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mauricio, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, República Checa, Rumania, Serbia, Surinam y Uruguay.

Como en el caso anterior, la protección legal contra la discriminación no implica la plena igualdad de derechos. No solo en la mayoría de estos países también se discrimina a las parejas del mismo sexo, sino que en alguno, como en Mauricio, se compagina esa protección con la penalización de las relaciones homosexuales masculinas, que están castigadas con penas de hasta 5 años de cárcel.

En 73 de los países pertenecientes a Naciones Unidas existen leyes que protegen contra la discriminación en el lugar de trabajo por motivos de orientación sexual, aunque en algunos de ellos las relaciones entre personas del mismo sexo estén castigadas penalmente (es el caso de Botsuana, Kiribati, Mauricio, Samoa, Santa Lucía y la región autónoma de las Islas Cook). En 39 se han promulgado leyes que castigan los actos de incitación al odio, la discriminación o la violencia por motivos de orientación sexual. En otros 42 países se imponen penas más severas por delitos motivados por el odio hacia la orientación sexual de la víctima.

ILGA estima que en 8 países la protección contra la discriminación con base en la orientación sexual es limitada o dispar en su territorio:

Argentina, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Japón, República Dominicana y Vanuatu.

En otros 55 países no existe ningún tipo de legislación contra la discriminación, pero tampoco se criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Entre ellos están gigantes demográficos como China, India, Indonesia y Rusia.

Los derechos de las parejas del mismo sexo: matrimonio y adopción

En cuanto a los derechos de las parejas del mismo sexo, en 26 de los países pertenecientes a las Naciones Unidas existe la igualdad de acceso a la institución del matrimonio:

Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México (en vigor en algunos estados, aunque desde 2010 deben ser reconocidos a nivel nacional), Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido (excepto Irlanda del Norte), Sudáfrica, Suecia y Uruguay,

El próximo mes de mayo vencen los plazos establecidos por sus respectivas Cortes Constitucionales para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea legal en Costa Rica y Taiwán.

En otros 16 estados se han establecido distintos tipos legales de unión que reconocen algún tipo de derechos a las parejas del mismo sexo:

Andorra, Chile, Chipre, Colombia, Croacia, Ecuador, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Israel, Italia, Liechtenstein, República Checa, San Marino y Suiza.

En 28 países se permite la adopción en las mismas condiciones que a las parejas de distinto sexo:

Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Israel, Luxemburgo, Malta, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Uruguay,

En 3 países más, solo se permite la adopción de los hijos de la pareja:

Eslovenia, Estonia y San Marino.

LA HOMOFOBIA DE ESTADO

Criminalización de las relaciones homosexuales

La penalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo implica casi siempre a todo el colectivo LGTB. No solamente afecta a gais, lesbianas y bisexuales, sino que también criminaliza a las personas trans, pues en la mayoría de estos países no se reconoce su identidad de género y son considerados legalmente por el sexo asignado al nacer. De esta manera, una mujer trans heterosexual puede ser castigada por mantener relaciones con un varón cis, de la misma manera que un hombre trans heterosexual puede ser denunciado por entablar relaciones sexuales con una mujer cis.

En 73 países y territorios del mundo están penalizadas por la ley las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo. Ocurre en 70 de los países pertenecientes a Naciones Unidas:

Afganistán, Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Argelia, Bangladés, Barbados, Botsuana, Brunei, Burundi, Bután, Camerún, Catar, Chad, Comoras, Dominica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Granada, Guinea, Guyana, Irak, Irán, Islas Salomón, Jamaica, Kenia, Kiribati, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Myanmar, Namibia, Nigeria, Omán, Papúa Nueva Guinea, Paquistán, Samoa, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Senegal, Sierra Leona, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Tuvalu, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zambia y Zimbabue.

En las legislaciones de Egipto e Irak no aparecen específicamente penalizadas las relaciones homosexuales, pero lo están de facto, al imputarse delitos contra la decencia o el escándalo público. En Irak, además, tribunales populares castigan este tipo de relaciones al aplicar la sharía o ley islámica.

A esta lista hay que añadir otros 3 territorios:

Indonesia, donde la penalización de las relaciones sexuales rige en las regiones de Aceh y Sumatra Meridional; las Islas Cook, una región autónoma de Nueva Zelanda; y la franja de Gaza gobernada por la autoridad palestina, donde están vigentes las leyes heredadas del pasado colonial británico y existe la amenaza de adaptación de las leyes a la sharía.

En todos estos 73 países y territorios están castigadas las relaciones homosexuales entre varones, en 44 de ellos también están castigadas las relaciones lésbicas.

Cadena perpetua en 5 países y pena de muerte en otros 11

De entre esta lamentablemente larga lista de países, el extremo de la intolerancia y el fanatismo lo ocupan aquellos que penan las relaciones homosexuales con las sanciones de mayor gravedad.

En 5 países se castigan con la cadena perpetua:

Barbados, Guyana, Tanzania, Uganda y Zambia.

Las legislaciones de 11 países establecen incluso la pena de muerte. En 6 de ellos, se tienen datos contrastados de su aplicación:

Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen. En Nigeria y Somalia, en las provincias donde se aplica la sharía.

En otros cinco no se tiene constacia de su aplicación, pero la legislación vigente contempla la posibilidad:

Afganistán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania y Paquistán.

Respecto al informe de 2017, han desparecido las referencias a Siria e Irak, donde se implementaba actores no formalmente estatales como el Estado Islámico.

Restricciones a la libertad de expresión y la actuación de ONG

Aparte de la criminalización de las relaciones homosexuales, en 32 Estados existen leyes que restringen la libertad de expresión en cuestiones de orientación sexual e identidad de género:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bielorrusia, Camerún, Catar, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Jordania, Kenia, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Malasia, Marruecos, Nigeria, Omán, Paquistán, Paraguay, Rusia, Singapur, Siria, Somalia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.

En Europa, aparte de Rusia, Lituania y Bielorrusia, ha habido intentos de aprobación de leyes contra la «propaganda homosexual» (que prohíben informar positivamente de las relaciones entre personas del mismo sexo) en Armenia y Letonia. En Hungría se han prohibido por decretos los estudios de género en las universidades. Por su parte, en los Estados Unidos de América, siete estados (que representan el 17,4 % del total) han promulgado leyes locales que también se han definido como contrarias a la «propaganda homosexual» en el ámbito educativo.

En 41 países se ha constatado que se plantean barreras para la formación, el establecimiento o el registro de ONG relacionadas con la orientación sexual:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Bielorrusia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Catar, China, Congo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Fiyi, Irán, Jordania, Kazajistán, Kirguizistán, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Malawi, Mali, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Omán, Rusia, Senegal, Singapur, Siria, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Yemen y Zambia.

Según declaraban Ruth Baldacchino y Helen Kennedy, cosecretarias generales de ILGA, «esto no son solo cifras, sino leyes que realmente impactan la vida diaria de las personas de diversas orientaciones sexuales en todo el mundo. Las leyes positivas marcan la diferencia: pueden contribuir a cambiar las actitudes del público y, concretamente, dicen a la gente que son igualmente dignas de derechos».

Puedes descargar el informe completo de ILGA en inglés sobre Homofobia de Estado (536 páginas) en este enlace.

 Fuente ILGA, vía Dosmanzanas

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Kifkif exige la paralización inmediata de la deportación de un solicitante de asilo LGBTI marroquí

Sábado, 2 de junio de 2018

c-klo9mx_400x400La solicitud de asilo del interno de Zona Franca está pendiente de resolverse en la Audiencia Nacional

Su deportación pone en riesgo su integridad física y vulnera sus derechos humanos fundamentales

Kifkif insta a las instituciones españolas a cumplir el Derecho Internacional en materia de refugio y asilo

La organización Kifkif advierte sobre la grave situación que tendría que soportar este ciudadano si regresa a su país donde es perseguida y penalizada la homosexualidad. 

Kifkif, la Asociación de Migrantes y Refugiados Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de la Comunidad de Madrid, reclama la paralización inmediata de la deportación de un solicitante de asilo marroquí, internado en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Zona Franca de Barcelona.

La expulsión, programada por el Ministerio del Interior para hoy o mañana tras agotarse su estancia permitida en el CIE, no tiene en cuenta que solicitud de asilo aún está pendiente de resolverse en la Audiencia Nacional. Las autoridades tampoco contemplan la grave situación en la que se halla nuestro compañero marroquí si regresa a su país de origen. Huyó de la persecución por razones de orientación sexual y llegó a España en 2016 por Mellila para pedir asilo tras sufrir las represalias y las amenazas que supone ser LGBTI en Marruecos. Sin embargo, el Estado español le ha dado la espalda, rechazando sus peticiones de asilo y sin tener en cuenta los riesgos a los que se enfrenta esta persona en su país.

Desde Kifkif hacemos un llamamiento para detener inmediatamente su deportación a Marruecos, ya que su vuelta a su país de procedencia le condena nuevamente a vivir en el ostracismo y a enfrentarse a la discriminación, la violencia y hasta la cárcel. Además, instamos a las instituciones a cumplir el Derecho Internacional en materia de asilo y refugio, recordando que el Estado español tiene la obligación de velar y dar protección a las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo que huyen de la persecución, las amenazas y la violencia que sufren en sus países de origen. La devolución de estas personas pone en riesgo su integridad física y su libertad y vulnera sus derechos humanos fundamentales, como es el caso del compañero marroquí que ha pedido refugio en España.

Kifkif, como entidad de migrantes y personas racializadas, es conocedora de la realidad de las personas que solicitan asilo en España por motivos de orientación sexual, expresión e identidad de género. También conocemos profundamente la situación de las personas LGBTI en Marruecos, puesto que algunas de las personas que formamos parte del equipo de la entidad nacimos en este país.

Los orígenes de nuestra asociación nacieron en Marruecos a raíz de la brutal represión de 2004 contra miles de marroquíes perseguidos y discriminados por su orientación sexual e identidad de género. Lo que  hizo plantearnos la necesidad de crear una red para ayudar a los miles de marroquíes que se sientes discriminados y perseguidos por ser LGBTI.

Por tanto, conocemos muy de cerca la realidad de un país donde la LGBTIfobia sistémica se manifiesta en las instituciones y en el entorno social en forma de persecución, repudio, rechazo, agresiones, linchamientos públicos, multas y hasta penas de cárcel. Si finalmente se consumara la expulsión forzosa a Marruecos del solicitante de asilo LGBTI interno en el CIE de Zona Franca, éste podría enfrentarse a una condena de hasta tres años de prisión, según las leyes marroquíes.

También recordamos las irregularidades que ha detectado recientemente el Defensor del Pueblo en funciones, Fernando Fernández Marugán, en el sistema de registro de solicitudes de asilo en el CIE de Aluche. Su denuncia pone de manifiesto la grave situación a la que se enfrentan los solicitantes de asilo internados, provocando que algunos de ellos hayan sido expulsados sin que se les permitiese el acceso al procedimiento. Por lo que ha solicitado a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras que imparta instrucciones para poner en marcha un mecanismo que acabe con todas estas irregularidades.

Por último, desde nuestra entidad ponemos en valor nuestras actuaciones en materia de asilo a través del programa especial de protección internacional para solicitantes de asilo por su orientación sexual, expresión e identidad de género y para aquellos a los que les han rechazado su solicitud. Esta ayuda proporciona a estas personas un espacio seguro ante la falta de apoyo e información que tienen estas personas cuando llegan a la Comunidad de Madrid.

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

La última noticia quepublicamos fue en agosto de 2017, la despreciable incitación a la violencia contra los homosexuales por parte del realizador y guionista marroquí Mahmoud Frites, que el día 22 de agosto hacía público en su perfil de Facebook un mensaje en el que animaba a violar a aquellos “que desean ser violados”. El texto iba acompañado de una fotografía de Adam Lahlou, también conocido como Adouma o Adoma, un joven abiertamente gay y muy conocido en redes sociales como Facebook o Instagram. Días después, Adouma denunciaba una agresión y acusaba a Frites de ser el responsable.

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente  Kifkif/Cristianos Gays

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La intolerancia hacia la comunidad LGBT pone en riesgo la candidatura de Marruecos para el Mundial 2026

Sábado, 21 de abril de 2018

caf66ca3-3bc2-48ea-8a27-a14e66a231bdUna comisión de trabajo de la FIFA (la Federación Internacional de Fútbol Asociación, que engloba a más de 200 agrupaciones futbolísticas de todo el mundo) ha desembarcado esta semana en Marruecos para evaluar en el terreno la candidatura de este país para albergar la sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2026. Tras las polémicas elecciones de Rusia 2018 y Catar 2022, sobre las que la FIFA lleva años recibiendo críticas debido a la situación en materia de derechos humanos de estos países y muy específicamente por sus leyes LGTBfóbicas, los nuevos estándares parecen dificultar las opciones de Marruecos de cara a 2026. Además, en el informe de 486 páginas que Marruecos envió a la FIFA, se omite la legislación LGTBfóbica existente como un factor de riesgo y por lo tanto no se aborda cómo se afrontaría el Mundial con este marco legal discriminatorio vigente. El presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Ahmed El Haij, denuncia que «el informe de derechos humanos de Marruecos presentado a la FIFA es un silencio intencionado sobre un tema que Marruecos sabe demasiado bien que es un crimen en su territorio».

La falta de respeto a los derechos humanos y la persecución indisimulada que Marruecos ejerce contra la comunidad LGTB le puede pasar factura de cara al posible descarte de su candidatura para acoger en 2026 la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA. La elección de la sede de 2026 está prevista el próximo mes de junio en Moscú, coincidiendo con la celebración en Rusia del Mundial 2018, que tiene lugar en este país. Precisamente, las numerosas críticas que levantaron las elecciones de Rusia y Qatar como sedes del campeonato mundial de fútbol para 2018 y 2022, respectivamente, debido al más que cuestionable posicionamiento y acción política en materia de derechos humanos de estos países, parece que invitan a la FIFA a tener en consideración estas realidades en adelante comprometiéndose a valorar si acepta finalmente la candidatura de Marruecos de no cumplir con sus expectativas en lo que respecta a la discriminación de la mujer y la tolerancia hacia comunidad LGBT., además del análisis de los estadios, las infraestructuras, la seguridad o las finanzas. La candidatura de Marruecos se enfrenta a la candidatura conjunta de México, Canadá y los Estados Unidos de cara a convertirse en sede de la Copa del Mundo en 2026.

Marruecos aspira a ser sede de la Copa Mundial de Fútbol en 2026, lo que podría poner en peligro un informe de 486 páginas que una Asociación de Prensa ha hecho llegar a la FIFA en el que señalan que el denominado «Reino Occidental» no ha declarado su legislación intolerante hacia la comunidad LGBT como un factor de riesgo de cara a la celebración de un evento de tal envergadura. Con el objetivo de estudiar su candidatura y valorar si el país del norte de África podría haberse adaptado a las exigencias de tolerancia internacional de cara a la celebración del Mundial, un equipo de la FIFA se traslada este lunes, 16 de abril, al Reino de Marruecos.

Marruecos sabía que la situación de los derechos humanos y, específicamente, la LGTBfobia de Estado que ejerce podría perjudicar su elección. Por ello, en el informe de 486 páginas que enviaron a la FIFA no dedican ni una palabra a abordar esta realidad. En cambio, una cláusula del capítulo 23 de este documento recoge la siguiente declaración: «el presidente [de la Federación Marroquí de Fútbol] firmó un compromiso público explícito para garantizar que la Copa Mundial de la FIFA sea un evento ejemplar desde el punto de vista de los derechos humanos, de conformidad con todos los requisitos internacionales de la FIFA y otros».

«El informe de derechos humanos que Marruecos ha presentado a la FIFA mantiene un silencio intencionado sobre un tema que Marruecos sabe demasiado bien es un crimen en su territorio (…). Es evidente que si Marruecos fuera sede de la Copa del Mundo, las personas LGBT que vengan a ver los juegos se enfrentarán a mucha discriminación. El estado no podrá protegerlos ni podrá comprometerse en la prevención de medidas que podrían ser tomadas en contra suya tanto por el estado como por la sociedad», declara Ahmed El Haij, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Según el artículo 489 del código penal marroquí, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con una pena de prisión de entre seis meses y tres años.

«Bajo los nuevos requisitos de no discriminación bajo los estatutos de la FIFA y bajo la Política de Derechos Humanos, una de las líneas rojas es la actividad, las leyes o las políticas anti-gay. Si realmente quiere ganar, Marruecos debería estar preparada para derogar el artículo del código penal que castiga a las personas por ser gay», asegura Minky Worden, director de iniciativas globales de Human Rights Watch. A la vista de la creciente preocupación por la celebración del Mundial en Rusia y las fuertes críticas por la elección de Qatar como sede en 2022, la FIFA ha incrementado su preocupación sobre la manera en la que los abusos de derechos humanos podrían afectar sucesivos eventos deportivos. Como consecuencia, los futuros anfitriones para el torneo en 2026 deben presentar informes independientes que evalúen de manera sincera el nivel de riesgo en las violaciones de los derechos humanos. Una valoración baja en este sentido podría descalificar una candidatura antes incluso de poder presentarse.

A diferencia de cuando Rusia y Catar se llevaron el gato al agua en el concurso de pujas de la FIFA para 2018 y 2022, respectivamente, los futuros anfitriones para el torneo de 2026 estaban obligados a encargar informes independientes de derechos humanos y proporcionar un análisis sincero de riesgos para formar parte de la evaluación del equipo de trabajo. Una candidatura que sea calificada con una puntuación muy baja en función de criterios técnicos o que no cumpla con los requisitos del torneo puede ser descalificada por el Consejo de la FIFA antes de la votación del próximo el 13 de junio.

Marruecos compite en esta carrera por ser sede en 2026 contra la candidatura conjunta de los tres países de América del Norte: México, Canadá y los Estados Unidos, que sí han accedido a publicar sus informes de derechos humanos. El equipo de comunicaciones internacionales de la candidatura de Marruecos también se ha negado a proporcionar cualquier información sobre las políticas de su país en relación a la comunidad LGBT o cómo se abordaría su tolerancia ante la presencia de personas homosexuales, bisexuales y transexuales durante la celebración del Mundial en su territorio. Lo único que el informe marroquí proporciona es una promesa redactada por su federación de fútbol y firmada por su presidente, Fouzi Lekjaa, en la que se comprometen a «luchar contra todas las formas de discriminación», incluyendo la «orientación sexual», pero sin mencionar que la homosexualidad es una ofensa criminal, al contrario que sus oponentes norteamericanos, que se comprometen a utilizar su influencia para reducir el riesgo de discriminación y acoso, así como aluden repetidas veces al colectivo LGBT.

Para Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch, «bajo los nuevos requisitos antidiscriminación que se apegan a los estatutos de la FIFA y a la Política de Derechos Humanos, uno de los límites que no se pueden cruzar son las actividades, leyes o políticas anti homosexuales». En este sentido, la activista expone que «si Marruecos considera seriamente obtener la sede, necesitaría estar preparado para revocar el artículo del código penal que castiga a las personas por ser gay».

La alternativa a Marruecos es la candidatura conjunta formada por México, Estados Unidos y Canadá. En caso de resultar vencedora, se plantean como sedes compartidas las siguientes ciudades: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey (en México); Edmonton, Montreal y Toronto (en Canadá) y Atlanta, Baltimore, Boston, Cincinnati, Dallas, Denver, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nashville, Nueva York/Nueva Jersey, Orlando, Filadelfia, San Francisco, Seattle y Washington DC (en Estados Unidos).

Aunque la información facilitada por esta candidatura sobre derechos humanos (y la situación del colectivo LGTB en estos tres países) es muy diferente a la de Marruecos, no están exentos de polémicas. En primer lugar, por las tensiones existentes entre México y EE UU por las políticas racistas de Donald Trump, así como por la distribución de partidos; a Canadá y a México apenas les correspondería albergar, en realidad, una decena, frente a los 60 que se jugarían en suelo estadounidense.

«Al leer estas ofertas, queda muy claro que la apuesta conjunta de los EE. UU., Canadá y México está tomando este proceso muy en serio, tanto en el alcance como en la escala, admitiendo que tienen problemas de derechos humanos que necesitan para abordar (…). [En Marruecos] existen preocupaciones muy serias tanto en el frente de discriminación LGBT como en los derechos de las mujeres. Ninguna de esas cosas se menciona ni se reconoce en la propuesta», explica Worden, a quien contesta Jamal El Amrani, que representa a la Organización de la Cámara Júnior Internacional en Marruecos asegurando que no cree que prohibir la homosexualidad «sea un problema porque organizar una Copa del Mundo se trata principalmente de infraestructura, pasión por el fútbol y la capacidad de organizar una Copa del Mundo segura (…). Tenemos nuestras leyes y tenemos nuestros valores y tal vez la FIFA también tenga sus valores. Podemos tener algunas diferencias, pero solo debemos tener la capacidad de respetar las diferencias y ser tolerantes». De todos los miembros de la junta de derechos humanos de la candidatura, sólo uno sostiene que Marruecos es un país «amistoso y tolerante».

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

La última noticia quepublicamos fue en agosto de 2017, la despreciable incitación a la violencia contra los homosexuales por parte del realizador y guionista marroquí Mahmoud Frites, que el día 22 de agosto hacía público en su perfil de Facebook un mensaje en el que animaba a violar a aquellos “que desean ser violados”. El texto iba acompañado de una fotografía de Adam Lahlou, también conocido como Adouma o Adoma, un joven abiertamente gay y muy conocido en redes sociales como Facebook o Instagram. Días después, Adouma denunciaba una agresión y acusaba a Frites de ser el responsable.

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben. Leer más…

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El ministro marroquí de Derechos Humanos califica a los homosexuales de “basura”

Martes, 17 de octubre de 2017

mustapha-ramidY luego habrá quien banalice esta situación o quien defienda a la banalizadora

La homosexualidad sigue siendo castigada con la cárcel en Marruecos. Ramid acaba de asistir en Ginebra al “examen periódico universal” sobre los derechos humanos.

El Código Penal marroquí castiga en su artículo 489 la práctica de la homosexualidad (definida como “la comisión de actos contra natura con individuos del mismo sexo”) con penas de hasta tres años de cárcel.

“Basura”Así calificó el pasado 28 de septiembre el ministro de Derechos Humanos de Marruecos, Mustafá Ramid, a los homosexuales. No se trata, por desgracia, de la primera vez que Ramid se pronuncia en términos ofensivos hacia las personas LGTB, que viven en Marruecos una situación muy complicada.

Mustafá Ramid participaba en una reunión sobre la prevención de la tortura en los países del norte de África organizada en Rabat por el Consejo Nacional de Derechos Humanos marroquí. Al ser interpelado en los pasillos por periodistas sobre la criminalización de la homosexualidad, Ramid, visiblemente molesto, contestó que era un tema al que no debía darse tanta importancia. “Esa gente es basura”, añadió (la web marroquí en francés Le Site Info muestra el vídeo y explica que el vocablo árabe que utilizó fue “aousakh”).

“¿Y qué les pasa ahora (a los homosexuales)? Si hablamos mucho de este tema, eso es darles importancia… Mira, somos marroquíes“, dice Ramid ante una cámara, y cuando se aleja, aparentemente sin saber que sigue estando grabado, dice: “Son basura”. Algunos medios aseguran que el ministro creía que no estaba siendo grabado, pero lo cierto es que viendo las imágenes de Le Site Info su actitud de desagrado ante los periodistas era evidente y no parece que le importara mucho ser grabado:

Ramid acaba de asistir en Ginebra al “examen periódico universal” sobre los derechos humanos, donde presentó algunas mejoras introducidas en su país, pero sin tocar los temas más espinosos, como son la prohibición de la homosexualidad, de las relaciones sexuales extramaritales, de la infracción del ayuno en ramadán o de la conversión a cualquier religión distinta del Islam.

Las palabras del ministro marroquí han desencadenado indignación en las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos o la Asociación de Lucha contra el Sida, que han dirigido una carta al primer ministro, Saadeddine Othmani, para que tome cartas en el asunto. Tanto Othmani como Ramid pertenecen al Partido Justicia y el Desarrollo, la formación conservadora e islamista que gobierna en la actualidad Marruecos.

No se trata, por desgracia, de la primera vez que recogemos declaraciones LGTBfóbicas de Mustafá Ramid, quien nunca ocultó su opinión sobre los homosexuales y en numerosas ocasiones ha dicho que la sociedad marroquí “no está preparada” para admitir la homosexualidad. En 2015, cuando era ministro de Justicia, se refirió a un espantoso ataque sufrido por una mujer transgénero en Fez insinuando que las personas LGTB son en parte culpables de las agresiones que reciben por “provocar” a la sociedad.

Constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

Actitudes como las del ministro Ramid son muy preocupantes, especialmente cuando de un tiempo a esta parte asistimos a un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica (el artículo 489 del Código Penal marroquí castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”).

Lo cierto es que cada vez llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. En marzo de este mismo año, dos varones fueron condenados a seis meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La detención se produjo tras difundirse a través de las redes sociales un vídeo de ambos. Durante el juicio, uno de los acusados declaró que había sido maltratado verbal y físicamente por los agentes de Policía durante su estancia en comisaría. En noviembre de 2016, un varón homosexual español de 73 años y su pareja sexual, de 23, fueron detenidos, tras ser delatados por una camarera del hotel de Marrakech en el que se alojaban. El ciudadano español fue posteriormente puesto en libertad, pero no tuvimos noticias de qué acciones se tomaron con el detenido de nacionalidad marroquí. Un mes antes, dos adolescentes eran detenidas tras haber sido sorprendidas por un familiar mientras se besaban en su propio domicilio. Finalmente, el tribunal desestimó los cargos por falta de evidencias, aunque ambas permanecieron detenidas, y una de ellas incomunicada, durante varios días.

También en 2016, en el mes de junio, fueron juzgados dos jóvenes por mantener relaciones sexuales en el interior de un vehículo y fueron condenados a 6 meses de prisión, en un “juicio” exprés y sin una defensa digna (ningún abogado quiso representarles). En el mes de abril, dos jóvenes fueron sorprendidos en la cama por un grupo de hombres que habían irrumpido en su vivienda, fueron brutalmente agredidos, y, con el rostro ensangrentado y desnudos, llevados a la calle para su humillación pública. La Policía, en vez de perseguir a los agresores, detuvo a las víctimas, que fueron juzgadas y condenadas a penas de hasta 4 meses de prisión por practicar la homosexualidad.

En febrero de 2016 nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica. Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad. Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Un compendio de noticias que son solo una muestra de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTB en Marruecos. Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

Y hemos incluido solo las referidas a persecución por parte del estado porque, por poner un sólo ejemplo, el pasado agosto vimos espantados cómo un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, era agredido después de que un director de cine incitase a “violarlo”

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Sin pronunciamiento oficial de España

No podemos obviar la clamorosa falta de una denuncia contundente ante estas violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno español, ni siquiera cuando en 2015 una cooperante de nuestro país fue expulsada por apoyar “las causas de la desviación de la moral”. Y ello pese a que Marruecos sea un país vecino con el que España mantiene una intensa relación cultural, comercial y social.

 Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, es agredido después de que un director de cine incitase a “violarlo”

Jueves, 31 de agosto de 2017

pic-phpEl miserable incitador…

Y luego habrá quien banalice esta situación o quien defienda a la banalizadora… esperemos que no sea invitado a ningún Festival Internacional de Cine…

Despreciable incitación a la violencia contra los homosexuales por parte del realizador y guionista marroquí Mahmoud Frites, que el día 22 de agosto hacía público en su perfil de Facebook un mensaje en el que animaba a violar a aquellos “que desean ser violados”. El texto iba acompañado de una fotografía de Adam Lahlou, también conocido como Adouma o Adoma, un joven abiertamente gay y muy conocido en redes sociales como Facebook o Instagram. Días después, Adouma denunciaba una agresión y acusaba a Frites de ser el responsable.

“No puedo entender a aquellos que violan a burros, a personas discapacitadas, a mujeres mayores, a niños, a sus hijos, y que sin embargo son incapaces de hacerlo con los que desean ser violados e incluso estarían dispuestos a pagar por que les violasen”, era el texto que Mahmoud Frites colgó en árabe en su perfil de Facebook, acompañado de una fotografía de Adam Lahlou en la que este viste un caftán y se adorna la cabeza con un pañuelo (una imagen que él mismo colgó en Facebook y que ha utilizado como foto del perfil):

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En definitiva, una poco disimulada incitación a la violencia contra los homosexuales, que rápidamente se viralizaba y recibía fuertes críticas en redes sociales, hasta el punto de unas horas después el propio Frites eliminaba. El realizador marroquí dejaba además un texto en el que se disculpaba por haberlo publicado.

También ha trascendido una conversación mantenida en Facebook entre Frites y otro usuario de la red social en la que el realizador marroquí aseguraba (en esta ocasión en francés) que su texto había sido “malinterpretado” y que respeta y aprecia a los homosexuales, con los que de hecho ha trabajado en sus películas… a la vez que criticaba a Adouma asegurando que se trata de un homosexual que “no para de compartir vídeos y de usar un lenguaje vulgar para excitar a los chicos jóvenes”:

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Desgraciadamente, el daño estaba hecho, y tres días después el propio Adouma denunciaba públicamente haber sufrido una agresión en Tánger, donde reside, a manos de varios jóvenes. El joven colgaba en su perfil de Facebook varias fotos en las que se aprecian lesiones cutáneas y hematomas en el cuerpo y en la cara y acusaba directamente a Frites de ser, en último término, culpable de lo sucedido:

“Felicidades, señor Frites, ha conseguido tu objetivo”, expresa el texto que acompaña a las fotografías. “Dice usted que es un director, un luchador, un artista. Pero está desprovisto de humanidad, es un terorista disfrazado”, continúa. “Soy una persona y tengo sentimientos, como todo el mundo. Nadie merece ser violado. Si estuviésemos en Europa, se le condenaría por incitar a otras personas a violarme. Es usted el que es moralmente anormal”, añade.

En definitiva, por si la situación jurídica y social de las personas homosexuales en Marruecos no fuese suficientemente dura (como ya en anteriores entradas hemos recogido), opiniones como las expresadas por Mahmoud Frites, persona vinculada al mundo de la cultura, arrojan más gasolina al fuego. Absolutamente miserable.

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays,

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Denuncian la vulnerable situación de un refugiado intersexual devuelto a Marruecos desde Francia

Sábado, 8 de julio de 2017

repositorio_obj_8298_1432027474Después de vivir 30 de sus 40 años en Francia, Tarek ha sido extraditado desde Francia de vuelta a su país de origen, Marruecos, a pesar de ser intersexual, lo que pone en riesgo su vida en el que sigue siendo uno de los 72 países que criminalizan la homosexualidad.

Tarek es una persona intersexual de origen marroquí. De los 40 años que tiene de vida, 30 de ellos los ha pasado en Francia, como refugiado, pero el 28 de junio es expulsado del país por su presunta implicación en varios delitos. Desde entonces ha vuelto a vivir con su familia en una pequeña localidad del centro de Marruecos, Berrechid, compartiendo habitación con nueve personas, motivo por el que Aswat y Akaliyat, dos organizaciones marroquíes que defienden los derechos del colectivo LGBT, alertan del peligro que corre al considerar que Marruecos «no es un lugar seguro para las personas de su condición».

Según un diario marroquí, Assabah, sólo España habría concedido asilo a hasta 77 personas homosexuales el 2015. Personas que huyen de un país que condena lo que consideran «actos contra natura con individuos del mismo sexo» según el artículo 489 de su Código Penal, cuya anulación exige el abogado de una pareja de Beni Melal que, a pesar de ser las víctimas de una cruel agresión por parte de una turba que irrumpe en su domicilio con el único objetivo de humillarles y someterles al escarnio público, son finalmente encarcelados, viéndose obligados a defenderse judicialmente, siendo liberados únicamente por la presión internacional. Otras agresiones similares recientes se han producido en otros puntos, como Rif, donde no sólo es agredido físicamente un individuo en base a su orientación sexual, sino que su propio agresor le interroga por personas de su misma orientación sexual.

Una pareja de Inezgane sí llega a ser condenada como consecuencia de un vídeo en el que aparecen dándose un beso, a pesar de que no se les puede reconocer, como también lo fuera la pareja de Guelmim, sorprendidos cuando mantenían relaciones sexuales en el interior de un vehículo. Aunque tampoco es necesario ser pillado in fraganti, la mera sospecha te puede llevar a ser denunciado, como les sucediera a dos adolescentes, Sanna y Hajar, sometidas a juicio tras ser señaladas como lesbianas por el propio familiar de una de ellas. La única manera de evitar este tipo de situaciones debe ser siendo extranjero, lo que no impide que puedas pasar alguna noche en el calabozo, como le sucede a un ciudadano español de 70 años de edad, sorprendido con su amante en la intimidad de la habitación de su hotel.

Aswat y Akaliyat sostienen que Tarek, fue expulsado por Francia «de forma abusiva» y sin que estuvieran claros los motivos por los que se le expulsaba en lo que consideran un «comportamiento discriminatorio y racista sólo por su origen no francés». Según las asociaciones, Tarek «sufre de una situación económica y sicológica deplorable, además de estar permanentemente amenazado por la discriminación que puede sufrir por su identidad sexual dentro de Marruecos», que sigue siendo uno de los 72 países que criminalizan la homosexualidad y tampoco reconoce a una persona como intersexual.

Fuente Universogay

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La homofobia de estado no remite: frente a mínimas mejorías en el terreno penal, crecen los países que limitan la libre expresión de la realidad LGTB

Miércoles, 17 de mayo de 2017

informe-ilga-2017-homofobia-211x300Madrid se suma al Día contra la LGTBIfobia

“Somos. Amamos. Y punto”, mensaje de Bilbao contra la homofobia

La Asamblea de Extremadura conmemora el Día Internacional contra la LGBTIfobia

España sigue retrocediendo en la defensa de los derechos LGTB

La Unión Europea pide a los gobiernos del mundo que defiendan los derechos de LGTB

El PSOE reclama “el fin de la penalización” de la homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad en todo el mundo

Es 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Una buena fecha para recordar que, según la nueva edición del informe anula de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersex), más de 70 países siguen castigando penalmente las relaciones entre personas del mismo sexo y, lo que resulta igual de preocupante, cada vez más países incorporan a su ordenamiento jurídico normas que limitan la visibilidad y la libre expresión pública de las personas LGTB y de las entidades que las defienden. 

Desde su primera edición en 2006, el informe de ILGA sobre Homofobia de Estado ha ofrecido una amplia recopilación anual de datos útiles y creíbles sobre las leyes que afectan a las personas en todo el mundo sobre la base de su orientación sexual. Es un documento que utilizan tanto defensores de derechos humanos, investigadores u organizaciones de la sociedad civil como agencias gubernamentales y de las Naciones Unidas.

En este momento, y según el informe de ILGA, 72 estados aún criminalizan los actos sexuales de personas del mismo sexo entre adultos que consienten: en 45 de estos estados la ley se aplica también a las mujeres. ILGA tiene datos de detenciones recientes bajo estas leyes en 45 estados. El dato supone una mínima mejoría respecto a lo que el mismo informe recogía el año pasado, cuando 74 países penalizaban las relaciones homosexuales (según el criterio de ILGA, repetimos, ya que según la fuente a la que se recurra pueden existir diferentes criterios interpretativos sobre cuál es la realidad legal en algunos países y territorios).

Tres pequeños países se han descolgado a lo largo del pasado año de esta lista infame. En ambos casos lo recogimos en nuestra página: se trata de  Nauru, Belice y de Seychelles.

Pena de muerte, posible en 13 estados

La pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo sexo se aplica en 8 estados miembros de Naciones Unidas. En 4 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen) se aplica en todo el estado; en 2 (Nigeria y Somalia) se aplica solo en provincias específicas. En zonas de otros 2 países (Irak y Siria), es implementado por tribunales locales, vigilantes o actores no formalmente estatales (es el caso del Estado Islámico).

Hay otros 5 estados (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Mauritania) donde la interpretación de la sharía permite la pena de muerte, aunque ILGA no tiene conocimiento de que se esté invocando en estos momentos. Brunéi, un país que aprobó en 2014 una ley que debía implementarse en tres fases y que castigaba también con pena de muerte las relaciones homosexuales, queda por el momento fuera de la lista de ILGA al no haberse avanzado todavía hacia la segunda y tercera fase de implantación.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

ilga_worldmap_spanish_criminalisation_2017

Leyes contra la “promoción” y de “moralidad”: 19 estados

Pese a la levísima mejoría por lo que a la consideración penal de las relaciones homosexuales se refiere, este año hay empeoramiento en el número de países que tienen en su ordenamiento jurídico leyes contra la “promoción” de las relaciones sexuales no tradicionales o de “moralidad” dirigidas a reprimir la expresión pública de las realidades del mismo sexo y trans, que han pasado de 17, según el contaje de 2016, a 19. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Catar, Egipto, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Marruecos, Nigeria, Rusia, Siria, Somalia, Tanzania y Túnez.

“Con el continuo aumento en el uso de dispositivos digitales, el despliegue de estas leyes se hace aún más siniestro”, expresa Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA. “El caso actual de Chechenia nos ofrece el ejemplo más reciente y horrible de tales abusos, ya que los supervivientes han expresado temores de que las cuentas de los medios sociales de hombres percibidos como homosexuales o bisexuales están siendo hackeadas y usadas para identificar y contactar a otros que aún no han sido detenidos”, ha asegurado. Chechenia, conviene aclarar, no figura como estado independiente en el informe de ILGA, al ser una república de la Federación Rusa.

Estados Unidos: límites a la discusión de la realidad LGTB

Aunque Estados Unidos ha quedado oficialmente fuera de la lista previa de 19 estados, ILGA sí que recuerda en su informe que varios de sus estados han promovido normas que restringen o condicionan la discusión de las relaciones y los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. En algunos estados, los materiales escolares y los contenidos que allí se instruyen deben hacer hincapié en que “la homosexualidad no es un estilo de vida aceptable para el público en general” (Alabama y Texas); abstenerse de sugerir que “el sexo homosexual” puede ser seguro (Arizona); explicar que hoy en día se sabe que “la participación en actividad homosexual” es “la principal responsable” de la transmisión del sida (Oklahoma) o referirse a las “relaciones homosexuales” solo cuando se imparten conocimientos sobre enfermedades de transmisión sexual (Carolina del Sur), entre otros.

Barreras contra las ONG: 25 estados

Otros 25 estados plantean barreras a la formación, establecimiento o registro de ONG relacionadas con la orientación sexual. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Catar, China, Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malawi, Omán, Mauritania, Marruecos, Mozambique, Nigeria, Rusia, Siria, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen.

El lado positivo

El informe también señala algunos datos positivos. Es cierto que 72 estados contienen disposiciones legales que protegen contra la discriminación en el empleo basándose en la orientación sexual, 63 han promulgado diversas leyes de no discriminación, tanto amplias como específicas, mientras que 43 contemplan en sus legislaciones la orientación sexual de las víctimas como circunstancia agravante de los crímenes de odio y 39 prohíben la incitación al odio por motivos de orientación sexual. Sin embargo, si se mira la letra pequeña del informe, se puede comprobar que en la inmensa mayoría de los casos se trata de normas aprobadas en años anteriores, lo que no permite considerar que en estos momentos esta sea ni mucho menos una tendencia significativa.

Por lo que se refiere al matrimonio igualitario, son 23 los estados que lo contemplan en todo o en parte de su territorio, mientras que otros 28 contemplan en sus legislaciones otras formas de unión entre personas del mismo sexo.

En definitiva, como la propia ILGA reconoce, pese a la existencia de algunos avances, “es una verdad ineludible que la plena igualdad para las personas lesbianas, gais y bisexuales está, desafortunadamente, muy lejos de ser alcanzada”. La lucha debe continuar.

Puedes descargar el informe completo de ILGA en castellano sobre Homofobia de Estado (213 páginas)  en este enlace.

Fuente Dosmanzanas

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No hay un solo cristiano en todo Marruecos que no sufra.

Lunes, 8 de mayo de 2017

un-dahir-real-protege-a-la-comunidad-catolica-en-marruecos_560x280Los cristianos marroquíes han salido de la clandestinidad en la que viven y a cara descubierta han planteado oficialmente sus demandas: reclaman derecho a un nombre cristiano, a rezar en una iglesia y a ser enterrados fuera de un cementerio musulmán.

Ahora hasta se atreven a recibir en grupo a los periodistas en un café de Mohamedía (entre Casablanca y Rabat), frente a una iglesia a la que no pueden entrar porque las iglesias de Marruecos, construidas durante la colonización francesa y española, están vetadas a los marroquíes, y la policía las vigila discretamente para que así sea.

Las leyes marroquíes consideran a todo ciudadano por defecto como musulmán, salvo un estatus especial concedido a la exigua comunidad judía, lo que significa que los matrimonios los oficia un juez musulmán, las escuelas imparten obligatoriamente la Educación Islámica y la infracción del ayuno en Ramadán está castigada, entre otros muchos detalles.

La identidad musulmana va tan unida a la marroquí que los cristianos cuentan que les es muy difícil ser aceptados como tales entre sus familiares y vecinos: “Antes aceptan a un criminal que a un cristiano”, dice Zoheir.

Mustafa explica, por ejemplo, cómo en su trabajo en una oficina del Estado le “hicieron el vacío desde que supieron que era cristiano, y evitan acercarse” a él; o Hanán reconoce que ella tuvo que mudarse a Casablanca ante la incomprensión encontrada en su entorno en su Tarudant natal.

Y pese a todo, aseguran que son “miles” los cristianos -casi todos evangélicos-, que existen en comunidades en todas las grandes ciudades y aun en muchos pueblos, y que se las arreglan para reunirse clandestinamente y practicar juntos su religión, “trayendo del extranjero biblias de contrabando, como si fueran hachís o cocaína”, bromea Zoheir.

cristianos-rezan-en-secreto-en-una-casa-marroquiComo tienen prohibido entrar en las iglesias, se reúnen en casas particulares, en salas de fiesta o en acampadas fuera de las ciudades, pero “siempre con miedo a que aparezca un funcionario o la policía y nos detenga”, dice Hanán.

Sin embargo, la misma Hanán reconoce que las detenciones ya no son habituales, pero solo desde hace tres años: en 2013, un joven de un pueblo del norte marroquí que se había convertido al cristianismo escuchando unos programas de radio fue condenado a dos años y medio de cárcel, pero el escándalo internacional fue mayúsculo y en el juicio en apelación quedó absuelto.

Hay un artículo en el Código Penal que pende sobre los cristianos: condena a tres años de cárcel a quien “trate de quebrantar la fe de un musulmán”, y aunque se refiere claramente a las acciones de proselitismo, se ha usado de forma abusiva para castigar a todo marroquí que practique otra fe distinta al islam.

Los cristianos que estos días han salido a la luz ponen mucho cuidado en desmarcarse de toda actividad de evangelización o proselitismo, pero son evasivos a la hora de explicar cómo su fe crece en adeptos, aparte de reconocer que “ocasionalmente” suministran materiales (libros, aparatos de radio) a aquellos correligionarios que viven en lugares aislados.

Además, ponen énfasis en que ellos forman “una iglesia marroquí”, que su lengua es el árabe dialectal -se empeñan en no usar el francés ni en las entrevistas- y que no tienen relación orgánica con movimientos cristianos extranjeros, algo muy sensible en la cultura marroquí.

“Lo habitual es que seamos tratados de agentes, espías o traidores, y nos cuesta mucho convencer a nuestros paisanos de que somos tan marroquíes y tan patriotas como ellos”, dice Zoheir.

clandestinidad-de-los-cristianos-marroquiesHartos de tanta incomprensión y animados por algunas señales que aseguran haber observado en discursos del rey Mohamed VI y hasta del ministro de Asuntos Islámicos, han formado una Coordinadora Nacional de Cristianos Marroquíes y han presentado sus demandas ante el Consejo Nacional de Derechos Humanos, un organismo oficial y consultivo que se comprometió simplemente a estudiarlas.

Entre esas demandas, además de nombre, templo y tumba, figuran el derecho a un matrimonio civil y a una educación laica, porque, como dice Hanán: “Mi hija (de 11 años) me pregunta por qué se ve obligada a estudiar el Corán si ella es cristiana”.

Zoheir, Mustafa y Hanán no se muestran especialmente optimistas, y ven los frutos de su combate en un plazo de diez o de veinte años. Por el momento, les basta con ser reconocidos en su derecho a existir.

Aunque hayan sacado la cabeza de las catacumbas, “no hay un solo cristiano en todo Marruecos que no sufra, lamenta Zoheir a la sombra de la iglesia prohibida.

Fuente Agencias/Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Islam , , , ,

El escritor marroquí Abdellah Taia dice inspirarse en Cervantes para defender la homosexualidad

Sábado, 6 de mayo de 2017

aswat-buenaNormalizar que se es gay en Marruecos es “una especie de donquijotismo que significa valentía extrema para enfrentar la realidad política existente”.

Taia fue la primera figura pública marroquí en declarar su homosexualidad.

Conoció al personaje a través de la serie de dibujos animados.

El escritor marroquí Abdellah Taia, primera figura pública marroquí en declarar su homosexualidad, ha afirmado que se inspiró en Don Quijote de Miguel de Cervantes para defender su orientación homosexual.

Taia, que impartió ayer una conferencia en el instituto de Cervantes de Rabat, explicó que defender su homosexualidad en Marruecos es “una especie de donquijotismo que significa valentía extrema para enfrentar la realidad política existente”.

El escritor marroquí, de 43 años, dijo que descubrió por primera vez la figura de Don Quijote cuando era pequeño en la primera cadena marroquí cuando emitían una serie de dibujos animados de Don Quijote doblados en árabe clásico.

“Don Quijote fue para nosotros un súper héroe que combate el mal pero no entendíamos entonces la complejidad artística y narrativa de la obra (cuya primera parte fue publicada en 1605)”, subrayó.

Para Taia, las batalles en las que se involucró Don Quijote constituyen un seguimiento lógico de un momento significativo que era la lectura de libros de caballería.

 “La realidad objetiva para Don Quijote perdió peso. De hecho, el escritor construyó su propia visión de esa realidad“, precisó.

Taia, que reside en París, publicó varias novelas todas escritas en francés y que tratan en su mayoría de su vida homosexual en la sociedad marroquí: “Le rouge du tarbouche” (2004), “Le jour du roi” (2010), “Infidéles” (2012) y “Un pays pour mourir” (2015).

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

Dos varones marroquíes fueron condenados a seis meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La detención se produjo tras difundirse a través de las redes sociales un vídeo de ambos. Durante el juicio, uno de los acusados declaró que había sido maltratado verbal y físicamente por los agentes de Policía durante su estancia en comisaría. Se trata de la enésima detención y condena por homosexualidad ocurrida en Marruecos en los últimos tiempos, en lo que es un claro recrudecimiento de la represión en el país norteafricano.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente 20Minutos, vía Cáscara Amarga/Cristianos Gays

Biblioteca, General, Homofobia/ Transfobia., Islam , , , ,

Dos gays, a prisión en Marruecos por un vídeo sexual en WhatsApp

Miércoles, 1 de marzo de 2017

1319053011_0El art. 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien cometa “actos contra natura con individuos del mismo sexo”.

Cada uno deberá pagar una multa de 1.000 dirhams (unos 90 euros), además de medio año de prisión firme para cada uno.

El colectivo LGTB sufre una gran reprobación social en Marruecos.

Dos varones marroquíes han sido condenados a seis meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La detención se produjo tras difundirse a través de las redes sociales un vídeo de ambos. Durante el juicio, uno de los acusados declaró que había sido maltratado verbal y físicamente por los agentes de Policía durante su estancia en comisaría. Se trata de la enésima detención y condena por homosexualidad ocurrida en Marruecos en los últimos tiempos, en lo que es un claro recrudecimiento de la represión en el país norteafricano.

El Tribunal de Primera Instancia de Tánger ha condenado a dos varones marroquíes a sendas penas de seis meses de cárcel, por vulnerar el artículo 489 del Código Penal de Marruecos, que castiga las relaciones homosexuales. También se les ha impuesto una multa de 1.000 dirhams (94 euros, 99 dólares).

Según desvela el medio local Tanjanews.com, se trata de un estudiante universitario y un agente inmobiliario, que fueron identificados por la Policía el pasado 9 de febrero, después de que, durante semanas, un vídeo de ambos circulara por las redes sociales, fundamentalmente Whatsapp. Según algunos medios, el vídeo solo les mostraba dedicándose muestras de afecto, según otros, las imágenes les recogerían manteniendo relaciones sexuales.

El juez estimó que, con la difusión del vídeo, se podía considerar que ambos habían sido sorprendidos en flagrante delito. Sin embargo, en su declaración ante el tribunal, uno de los acusados afirmó que no habían sido ellos quienes difundieron el vídeo, sino un amigo de ambos que accedió a su teléfono móvil cuando lo dejaron momentáneamente en la mesa de un café. También afirmó que había sido maltratado verbal y físicamente por los agentes de Policía durante el tiempo que estuvo detenido.

Además de la pena de prisión firme, deberán pagar cada uno una multa de 1.000 dirhams (90 euros), según el veredicto del Tribunal de Primera Instancia de Tánger. El portal web señala que el vídeo en el que aparecen los dos jóvenes “había sacudido a la opinión pública de la ciudad”.

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien cometa “actos contra natura con individuos del mismo sexo”. Aunque las organizaciones proderechos humanos reclaman la abrogación de la ley, lo cierto es que la homosexualidad sufre una gran reprobación social.

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente Agencias/Cristianos Gays

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Marruecos rechaza legalizar la primera asociación LGTB en solicitarlo

Martes, 31 de enero de 2017

ilf0yqliEl artículo 489 del Código Penal marroquí castiga la homosexualidad con penas de entre seis meses y tres años de cárcel, además de que se enfrenta a una gran reprobación social.

Las autoridades marroquís denegaron la legalización a la primera asociación de homosexuales en Marruecos que la había solicitado, el colectivo Akaliyat (minorías). Akaliyat explicó que el wali (gobernador) de Rabat-Salé rechazó recibir el expediente de parte del presidente de la asociación, lo que equivale a la ilegalización, aunque no se exprese de forma explícita.

El wali explicó a los activistas que su solicitud no respetaba varios dispositivos legales, y dijo que la asociación no informó a las autoridades de la asamblea general constitutiva que habían celebrado el pasado 24 de diciembre. Akaliyat celebró su asamblea constitutiva en medio de un gran secretismo en un acto en el que no estaban presentes tampoco los medios de comunicación y eligió un órgano directivo formado por 24 miembros, antes de solicitar su legalización.

“Nos aferramos a nuestro derecho de constituirnos como asociación (…); seguiremos luchando por las libertades y por dar protección a las minorías”, subrayó Akaliyat, que denunció los “repetidos acosos” que dicen sufrir por parte de las autoridades. La asociación dijo que su línea consiste en defender a “las personas oprimidas por su orientación sexual o religiosa, rechazar la violencia y el extremismo y propagar los valores de tolerancia y convivencia en la sociedad”.

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Akaliyat es la primera asociación de minoría sexual o religiosa en Marruecos que da el paso de pedir permiso para legalizarse, ya que el resto de asociaciones similares operan en la clandestinidad a pesar de la incipiente visibilidad que están adquiriendo en los últimos años.

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga la homosexualidad con penas de entre seis meses y tres años de cárcel, además de que se enfrenta a una gran reprobación social.

La propia ley que regula la creación de asociaciones estipula en su artículo 3 que «es nula cualquier asociación fundada en una causa o en un objetivo ilícito, contraria a las leyes o a la moral pública y que tenga como objetivo atentar contra la religión islámica, la integridad territorial o al régimen monárquico».

Página Web Akaliyat

Página de Facebook Akaliyat

Página de Twitter Akaliyat

Fuente Agencias/Akaliyat/

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Denuncian nueva agresión de carácter homofóbico en la región de Rif, en Marruecos

Miércoles, 21 de diciembre de 2016

630x800-noticias-agresion-homofobica-en-marruecosAgresión homofóbica en Marruecos – Foto: Uso permitido

El colectivo Aswat denuncia una nueva agresión de caráctar homofóbico a un individuo al que agreden físicamente para preguntarle por otras personas homosexuales.

El Colectivo Aswat denuncia una nueva agresión de carácter homofóbico en Marruecos, en la región del Rif, al noreste del país, a través de un vídeo en el que se puede ver a una persona que ha sido severamente agredida, con la cara ensangrentada, mientras que habla con uno de sus supuestos agresores en rifeño, mientras responde sobre su condición homosexual y si conoce a otras personas homosexuales. «Es lo que pasa cuando uno sigue el camino de la homosexualidad», le advierte el supuesto agresor. En el vídeo se ha pixelado el rostro del agredido para preservar su identidad, así como a través de sonidos se disimulan los nombres de terceros con la misma intención.

Creado como iniciativa de gente corriente en Marruecos, el Colectivo Aswat está formado por un grupo de activistas que proporcionan visibilidad al colectivo LGBT y aspira a ser un referente para las personas homosexuales, bisexuales y transexuales del mundo árabe. Desde esta plataforma luchan por el reconocimiento de la homosexualidad en Marruecos, denunciando las agresiones constantes que todavía se producen contra las personas en base a su orientación sexual o la identidad de género, y el estado debe asumir su responsabilidad en la protección de las personas y los juicios populares.

La homosexualidad está castigada con penas de entre seis meses y tres años de cárcel según el artículo 489 del Código Penal. Una encuesta del centro de estudios africano, Afrobarómetro, realizado entre 2014 y 2015 concluye que en Marruecos sólo un 16% de las personas encuestadas aceptarían tener como vecino a un homosexual, lo que da cuenta del alto grado de homofobia instalado en la sociedad. Marrakech, Guelmim, Beni Melal o Inezgane son algunos de los lugares en los que se han producido agresiones homofóbicas a lo largo de este año.

Recrudecimiento de la persecución a las personas LGTB

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Absueltas las dos adolescentes marroquíes detenidas por besarse y abrazarse en su propio domicilio

Lunes, 12 de diciembre de 2016

free-the-girls-protesta-por-detencion-de-dos-adolescentes-en-marruecosSanaa y Hajar, las dos adolescentes detenidas en Marruecos tras ser sorprendidas por un familiar abrazándose y besándose, han sido absueltas finalmente por el tribunal de primera instancia. Personas de su entorno afirman, además, que las familias de ambas han logrado conciliar sus diferencias y encarar el juicio en buena armonía. Las asociaciones LGTB, por su parte, siguen reclamando la derogación del artículo 489 del Código Penal marroquí, que castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica.

Sanaa y Hajar, de 16 y 17 años respectivamente, fueron sorprendidas por un primo de la primera cuando se encontraban en la azotea de su casa de Marrakech y estaban abrazadas y besándose. El familiar las grabó con su teléfono móvil e, inmediatamente, enseñó las imágenes a su tía, quien se escandalizó por ver a su hija con otra chica, que además parecía ser una vagabunda. La madre puso el vídeo en conocimiento de la Policía, que procedió a la detención de las dos muchachas el pasado 27 de octubre.

Sanaa fue conducida a un centro de detención para menores, pero Hajar ingresó en la prisión local para adultos. Desde las asociaciones de defensa de derechos humanos se denunció que Hajar estuvo incomunicada, que su madre no tuvo información de su estado durante más de siete horas, que fue presionada para obtener una confesión y que se negó a tomar alimentos desde que fue detenida. Ambas fueron acusadas de haber vulnerado el artículo 489 del Código Penal de Marruecos, que castiga “los actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta tres años de prisión y una sanción económica.

El hecho de que se tratara de dos menores de edad, así como el conocimiento del trato recibido durante su detención, causó gran indignación entre la comunidad internacional. Se organizó una campaña bajo el lema Free the girls, en la que se recogieron más de 100.000 firmas que exigían su liberación. Tras permanecer detenidas varios días, el 3 de noviembre fueron puestas en libertad provisional con cargos, a la espera de juicio.

El 25 de noviembre se inició el proceso judicial, que ha concluido este 9 de diciembre con el fallo del tribunal. Durante este período, según palabras del abogado de las acusadas, las familias de ambas han convivido en armonía e incluso han desayunado algunos días juntas. Antes de conocer la sentencia, el letrado, facilitado por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), expresaba su confianza en que todo concluyese satisfactoriamente para sus defendidas, con la esperanza de que quizás pudieran enfrentarse a alguna amonestación, pero quedaran libres de antecedentes penales. Su estrategia se ha basado en negar los cargos, y en aducir que entre ambas solo existe una relación amistosa.

El tribunal, finalmente, ni siquiera ha establecido una advertencia y ha absuelto a las dos acusadas de los cargos. Eso significa que la Fiscalía no ha logrado demostrar la acusación y por lo tanto no cabe declaración de culpabilidad. Un alivio para Sanaa y Hajar, pero una sentencia que no ha llegado a satisfacer completamente a los defensores de los derechos humanos. Omar Arbib, presidente de la sección local de AMDH, considera el veredicto “surrealista e incompleto”, pues el tribunal “no ha tenido el valor de decir que las dos niñas estaban exoneradas por homosexualidad”.

Desde la división para el Norte de África de Human Rights Watch se ha difundido el siguiente comunicado al respecto: “Esperamos que esta sentencia ponga final a un juicio que nunca deberían haber vivido las dos niñas. Este proceso demuestra una vez más que las autoridades marroquíes deben abolir el artículo 489, que penaliza las relaciones homosexuales”.

Recrudecimiento de la persecución a las personas LGTB

Como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, reiteramos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Lo cierto es que cada vez llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley.

Si bien en numerosas ocasiones se han procesado a hombres homosexuales, el caso de Sanaa y Hajar sería el primero relacionado con una pareja de lesbianas, con el agravante de que ambas son menores de edad.

En junio de este año, fueron juzgados dos jóvenes por mantener relaciones sexuales en el interior de un vehículo y fueron condenados a 6 meses de prisión, en un “juicio” exprés y sin una defensa digna (ningún abogado quiso representarles).

El pasado mes de abril, dos jóvenes fueron sorprendidos en la cama por un grupo de hombres que habían irrumpido en su vivienda, fueron brutalmente agredidos, y, con el rostro ensangrentado y desnudos, llevados a la calle para su humillación pública. No podemos olvidar el cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados. La Policía, en vez de perseguir a los agresores, detuvo a las víctimas, que fueron juzgadas y condenadas a penas de hasta 4 meses de prisión por practicar la homosexualidad. Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción. HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

En febrero nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , ,

En libertad el español detenido en Marrakech por “conducta homosexual”

Lunes, 28 de noviembre de 2016

repositorio_obj_8298_1432027474El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga entre seis meses y tres años de cárcel los “actos contra natura con individuos del mismo sexo”.

Una nueva noticia de LGTBfobia de estado, procedente de Marruecos, pone de relieve la necesidad de que España, a través de sus instituciones diplomáticas, presione de una vez por todas al país vecino para que despenalice la homosexualidad. En este caso, un gay español de 73 años y su pareja sexual, de 23, han sido detenidos y se enfrentan a una pena de hasta tres años de prisión, tras ser delatados por una camarera de habitaciones del hotel de Marrakech en el que se alojaban. Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) se exige al Gobierno de Mariano Rajoy que aplique la influencia política de España en Marruecos contra este tipo de injusticias sociales.

Ocurría el pasado lunes en el Hotel Medina de Marrakech (en el que, visto lo visto, desaconsejamos hospedarse). Una trabajadora del servicio de habitaciones, según publican medios locales, sorprendía a un gay español y a su pareja marroquí. Al parecer, la camarera se lo comunicó inmediatamente a su supervisor y este no dudó en llamar a la policía. Los agentes acudieron al establecimiento y detuvieron a los dos hombres, acusados de violar el homófobo Código Penal del país, que en su artículo 489 castiga “los actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta tres años de prisión y una sanción económica.

Aunque no han trascendido muchos más detalles del caso, las autoridades consulares españolas tardaron en ser informadas oficialmente (un derecho que debe exigir el propio afectado, en todo caso). La detención del ciudadano español era notificada a las autoridades españolas sólo 3 días después, el jueves, 24 de noviembre, mismo día en el que se le pone en libertad y se le otorga la “posibilidad de regresar a España cuando lo desee”. Las autoridades marroquíes no tienen la obligación de notificar la detención, a no ser que así lo indique el reo. Por el momento se desconoce si se mantiene algún cargo contra él ni si le han citado para comparecer en un futuro próximo.Atendiendo a lo ocurrido en detenciones de personas LGTB extranjeras anteriormente, al ser un caso con trascendencia mediática internacional era bastante probable que el hombre español acabeas siendo deportado. Sin embargo, el joven marroquí (así como los oriundos LGTB que se ven envueltos en situaciones similares) no podrá evitar el estigma social, con independencia de cuál sea la resolución judicial.

Según informan diversos medios, citando a la agencia EFE como fuente, el ciudadano español ya ha sido liberado. Nada dice, sin embargo, sobre la situación en la que se encuentra su acompañante marroquí.

El diario El País, por su parte, se ha puesto en contacto con Omar Arbi, representante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), que confirmó a este diario que la detención se produjo después de que los dos detenidos alquilasen una habitación y fuesen delatados a la policía por empleados del establecimiento. “Probablemente se trate de un caso de turismo sexual y es probable que los dos detenidos hayan pasado a disposición judicial. En el caso del español, contará con la asistencia jurídica de la embajada española”, declaraba Omar Arbi, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH).

A pesar de que el artículo 489 del Código penal marroquí castiga la homosexualidad con penas de entre seis meses y tres años, Marrakech es, junto con Tánger y Casablanca, una de las ciudades donde existen lugares de encuentros para homosexuales. Lo que no quiere decir que la población sea completamente tolerante, ni que se excluya a los extranjeros de cumplir la pena, aunque suelen ser simplemente expulsados del país. Lo que no fue el caso de Ray Cole, un ciudadano británico, de 69 años de edad, que en 2014 era condenado a 4 meses de cárcel, aunque fue finalmente puesto en libertad, 6 días después de la sentencia, por las presiones del gobierno británico.

La FELGTB pide al Gobierno de Rajoy que exija a Marruecos la despenalización de la homosexualidad

El presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Jesús Generelo, ha invitado al Gobierno de Mariano Rajoy a que “intensifique sus esfuerzos para que los derechos humanos y las libertades de la población, incluidas las personas LGTB, primen sobre los intereses económicos” entre ambos países y a que aplique la influencia política de España en Marruecos para erradicar las persecuciones arbitrarias por orientación sexual o identidad de género. Asimismo, Generelo ha hecho un “llamamiento al Ministerio de Asuntos Exteriores y al consulado para que se movilicen y pueda resolverse esta situación cuanto antes”.

Por otra parte, la FELGTB señala que noticias como esta demuestran la “extrema vulnerabilidad del colectivo LGTB en muchos países del mundo”. Una realidad que no debe resultarnos indiferente, por lo que España debería “trabajar por la despenalización de la homosexualidad y de la transexualidad en el ámbito internacional”. Jesús Generelo también ha hecho hincapié en que “es necesario recuperar los niveles de cooperación internacional anteriores a la crisis. Entre ellos, apoyar a los colectivos LGTB en los países donde no se respetan nuestros derechos”.

Las leyes LGTBfóbicas sí se aplican en Marruecos

A diferencia de lo que proclama el tópico, la legislación antiLGTB es de plena aplicación en nuestro país vecino. A principios de este mes recogíamos, sin ir más lejos, la detención de dos adolescentes en Marruecos por besarse y abrazarse en su propio domicilio. Como ya anunciábamos entonces, precisamente mañana viernes tendrá lugar la vista del juicio contra estas chicas que, sorprendentemente, fueron denunciadas por la propia madre de una de ellas.

“La legislación de Marruecos es completamente medieval, desconectada de la realidad. Hay normas que prohíben las relaciones sexuales fuera del matrimonio, que prohíben la homosexualidad, castigan el adulterio. No hay que ser hipócritas, todo el mundo sabe que hay marroquíes que llevan una vida fuera del matrimonio y que existen homosexuales. Y mantenemos esa dicotomía porque eso le conviene al sistema. Yo creo que ya es hora de que los ciudadanos se rebelen contra esto, que no tiene ninguna relación con la religión (…). Es una cuestión de derechos del hombre, de derechos sexuales, de la dignidad y, en particular, de la dignidad del cuerpo de la mujer”, declaraba la escritora Leila Slimani, ganadora del premio Goncourt, a propósito de la detención de las Sanaa y Hajar dos adolescentes que fueron delatadas por un familiar después de sorprenderlas besándose en una azotea, cuyo juicio se celebra hoy viernes, 25 de noviembre.

Como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, reiteramos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Lo cierto es que cada vez llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley.

En junio de este año, fueron juzgados dos jóvenes por mantener relaciones sexuales en el interior de un vehículo y fueron condenados a 6 meses de prisión, en un “juicio” exprés y sin una defensa digna (ningún abogado quiso representarles).

El pasado mes de abril, dos jóvenes fueron sorprendidos en la cama por un grupo de hombres que habían irrumpido en su vivienda, fueron brutalmente agredidos, y, con el rostro ensangrentado y desnudos, llevados a la calle para su humillación pública. La Policía, en vez de perseguir a los agresores, detuvo a las víctimas, que fueron juzgadas y condenadas a penas de hasta 4 meses de prisión por practicar la homosexualidad.

En febrero nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en aplicación de ese mismo artículo. En el mes de junio se produjo la detención de otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según aseguró el colectivo Aswat, todas estas detenciones formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad. Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

Fuente Agencias/Dosmanzanas, Cáscara Amarga/Universogay

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Sanaa y Hajar, una pareja de adolescentes, es detenida y juzgada por besarse en una azotea de Marrakech

Miércoles, 9 de noviembre de 2016

Lesbianas-musulmanasDos adolescentes han sido detenidas en Marrakech tras ser sorprendidas por un familiar abrazándose y besándose. Tras comunicar a la madre de una de las chicas lo que había contemplado, esta denunció el hecho a la Policía. Ambas fueron detenidas bajo la acusación de haber cometido actos contra la naturaleza con una persona del mismo sexo, y están a la espera de juicio enfrentándose a una pena de entre seis meses y dos años de cárcel. Desde las asociaciones de derechos humanos se denuncia tanto la detención, como el hecho de que una de las adolescentes haya sido ingresada en una prisión para adultos.

Sanaa y Hajar tienen 16 y 17 años respectivamente. Ambas se encontraban en la azotea de la casa de la primera, y estaban abrazadas y besándose cuando fueron sorprendidas por el primo de Sanaa, que las grabó con su teléfono móvil. Inmediatamente, enseñó las imágenes a su tía, quien se escandalizó por ver a su hija con otra chica, que además parecía ser una vagabunda. Lo puso en conocimiento de la Policía, que procedió a la detención de las dos muchachas el pasado 27 de octubre.

Sanaa fue conducida a un centro de detención para menores, pero Hajar ingresó en la prisión local para adultos. Desde las asociaciones de defensa de derechos humanos se denuncia que Hajar estuvo incomunicada, que su madre no tuvo información de su estado durante más de siete horas, que fue presionada para obtener una confesión y que se negó a tomar alimentos desde que fue detenida. Ambas fueron acusadas de haber vulnerado el artículo 489 del Código Penal de Marruecos, que castiga “los actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta tres años de prisión y una sanción económica. Hajar, además, se enfrenta a cargos por “vagancia”.

Tras permanecer detenidas desde el pasado jueves, 27 de octubre, el pasado viernes, 4 de noviembre, estaba previsto el juicio en Marrakech de Sanaa y Hajar pero  sus abogados habían solicitado la libertad condicional, que el Tribunal de Primera Instancia de Marrakech les concedía este 3 de noviembre siendo ambas puestas en libertad provisional con cargos, a la espera de juicio con la obligación de que comparezcan. Una de ellas denuncia haber sido maltratada estando bajo custodia policial.  Al día siguiente, el Tribunal de Primera Instancia de Marrakech ha fijado para el próximo 25 de noviembre la vista para el juicio contra las dos adolescentes.

Omar Arbib, presidente de la sección local de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), ha comunicado que han proporcionado un abogado para que se encargue de la defensa de Sanaa y Hajar. Según denuncia el activista Omar Arbib, dada la frecuencia con la que las autoridades consiguen confesiones forzadas, incluso en juicios de esta naturaleza, asegura que es poco probable que Sanaa y Hajar reciban un juicio justo, a pesar de que cuenten con un abogado defensor de su asociación.  Arbib denuncia las irregularidades cometidas y exige “su liberación y la derogación del artículo 489 que penaliza las relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo, por respeto a las libertades individuales y los tratados internacionales. El hecho de que se las grabase es también una violación de esas libertades. Por otra parte, no fueron detenidas en delito flagrante y el incidente no ocurrió en un lugar público”.

La ley en Marruecos continúa penalizando la homosexualidad, a pesar de su constitución de 2011 consagra el derecho de todas las personas a la «protección de su vida privada». Una garantía que, según los defensores de los derechos humanos, debería contemplar la despenalización de los actos homosexuales privados, penados y castigados con hasta tres años de cárcel por el Código Penal en su artículo 489, que persigue lo que denominan «actos contra natura con individuos del mismo sexo».

Recrudecimiento de la persecución a las personas LGTB

Si bien en numerosas ocasiones se han procesado a hombres homosexuales, el caso de Sanaa y Hajar sería el primero relacionado con una pareja de lesbianas, con el agravante de que ambas son menores de edad. No podemos olvidar el cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados. Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

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Fuente Universogay/Cristianos Gays/Dosmanzanas

 

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