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La intolerancia hacia la comunidad LGBT pone en riesgo la candidatura de Marruecos para el Mundial 2026

Sábado, 21 de abril de 2018

caf66ca3-3bc2-48ea-8a27-a14e66a231bdUna comisión de trabajo de la FIFA (la Federación Internacional de Fútbol Asociación, que engloba a más de 200 agrupaciones futbolísticas de todo el mundo) ha desembarcado esta semana en Marruecos para evaluar en el terreno la candidatura de este país para albergar la sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2026. Tras las polémicas elecciones de Rusia 2018 y Catar 2022, sobre las que la FIFA lleva años recibiendo críticas debido a la situación en materia de derechos humanos de estos países y muy específicamente por sus leyes LGTBfóbicas, los nuevos estándares parecen dificultar las opciones de Marruecos de cara a 2026. Además, en el informe de 486 páginas que Marruecos envió a la FIFA, se omite la legislación LGTBfóbica existente como un factor de riesgo y por lo tanto no se aborda cómo se afrontaría el Mundial con este marco legal discriminatorio vigente. El presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, Ahmed El Haij, denuncia que «el informe de derechos humanos de Marruecos presentado a la FIFA es un silencio intencionado sobre un tema que Marruecos sabe demasiado bien que es un crimen en su territorio».

La falta de respeto a los derechos humanos y la persecución indisimulada que Marruecos ejerce contra la comunidad LGTB le puede pasar factura de cara al posible descarte de su candidatura para acoger en 2026 la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA. La elección de la sede de 2026 está prevista el próximo mes de junio en Moscú, coincidiendo con la celebración en Rusia del Mundial 2018, que tiene lugar en este país. Precisamente, las numerosas críticas que levantaron las elecciones de Rusia y Qatar como sedes del campeonato mundial de fútbol para 2018 y 2022, respectivamente, debido al más que cuestionable posicionamiento y acción política en materia de derechos humanos de estos países, parece que invitan a la FIFA a tener en consideración estas realidades en adelante comprometiéndose a valorar si acepta finalmente la candidatura de Marruecos de no cumplir con sus expectativas en lo que respecta a la discriminación de la mujer y la tolerancia hacia comunidad LGBT., además del análisis de los estadios, las infraestructuras, la seguridad o las finanzas. La candidatura de Marruecos se enfrenta a la candidatura conjunta de México, Canadá y los Estados Unidos de cara a convertirse en sede de la Copa del Mundo en 2026.

Marruecos aspira a ser sede de la Copa Mundial de Fútbol en 2026, lo que podría poner en peligro un informe de 486 páginas que una Asociación de Prensa ha hecho llegar a la FIFA en el que señalan que el denominado «Reino Occidental» no ha declarado su legislación intolerante hacia la comunidad LGBT como un factor de riesgo de cara a la celebración de un evento de tal envergadura. Con el objetivo de estudiar su candidatura y valorar si el país del norte de África podría haberse adaptado a las exigencias de tolerancia internacional de cara a la celebración del Mundial, un equipo de la FIFA se traslada este lunes, 16 de abril, al Reino de Marruecos.

Marruecos sabía que la situación de los derechos humanos y, específicamente, la LGTBfobia de Estado que ejerce podría perjudicar su elección. Por ello, en el informe de 486 páginas que enviaron a la FIFA no dedican ni una palabra a abordar esta realidad. En cambio, una cláusula del capítulo 23 de este documento recoge la siguiente declaración: «el presidente [de la Federación Marroquí de Fútbol] firmó un compromiso público explícito para garantizar que la Copa Mundial de la FIFA sea un evento ejemplar desde el punto de vista de los derechos humanos, de conformidad con todos los requisitos internacionales de la FIFA y otros».

«El informe de derechos humanos que Marruecos ha presentado a la FIFA mantiene un silencio intencionado sobre un tema que Marruecos sabe demasiado bien es un crimen en su territorio (…). Es evidente que si Marruecos fuera sede de la Copa del Mundo, las personas LGBT que vengan a ver los juegos se enfrentarán a mucha discriminación. El estado no podrá protegerlos ni podrá comprometerse en la prevención de medidas que podrían ser tomadas en contra suya tanto por el estado como por la sociedad», declara Ahmed El Haij, presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Según el artículo 489 del código penal marroquí, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se castigan con una pena de prisión de entre seis meses y tres años.

«Bajo los nuevos requisitos de no discriminación bajo los estatutos de la FIFA y bajo la Política de Derechos Humanos, una de las líneas rojas es la actividad, las leyes o las políticas anti-gay. Si realmente quiere ganar, Marruecos debería estar preparada para derogar el artículo del código penal que castiga a las personas por ser gay», asegura Minky Worden, director de iniciativas globales de Human Rights Watch. A la vista de la creciente preocupación por la celebración del Mundial en Rusia y las fuertes críticas por la elección de Qatar como sede en 2022, la FIFA ha incrementado su preocupación sobre la manera en la que los abusos de derechos humanos podrían afectar sucesivos eventos deportivos. Como consecuencia, los futuros anfitriones para el torneo en 2026 deben presentar informes independientes que evalúen de manera sincera el nivel de riesgo en las violaciones de los derechos humanos. Una valoración baja en este sentido podría descalificar una candidatura antes incluso de poder presentarse.

A diferencia de cuando Rusia y Catar se llevaron el gato al agua en el concurso de pujas de la FIFA para 2018 y 2022, respectivamente, los futuros anfitriones para el torneo de 2026 estaban obligados a encargar informes independientes de derechos humanos y proporcionar un análisis sincero de riesgos para formar parte de la evaluación del equipo de trabajo. Una candidatura que sea calificada con una puntuación muy baja en función de criterios técnicos o que no cumpla con los requisitos del torneo puede ser descalificada por el Consejo de la FIFA antes de la votación del próximo el 13 de junio.

Marruecos compite en esta carrera por ser sede en 2026 contra la candidatura conjunta de los tres países de América del Norte: México, Canadá y los Estados Unidos, que sí han accedido a publicar sus informes de derechos humanos. El equipo de comunicaciones internacionales de la candidatura de Marruecos también se ha negado a proporcionar cualquier información sobre las políticas de su país en relación a la comunidad LGBT o cómo se abordaría su tolerancia ante la presencia de personas homosexuales, bisexuales y transexuales durante la celebración del Mundial en su territorio. Lo único que el informe marroquí proporciona es una promesa redactada por su federación de fútbol y firmada por su presidente, Fouzi Lekjaa, en la que se comprometen a «luchar contra todas las formas de discriminación», incluyendo la «orientación sexual», pero sin mencionar que la homosexualidad es una ofensa criminal, al contrario que sus oponentes norteamericanos, que se comprometen a utilizar su influencia para reducir el riesgo de discriminación y acoso, así como aluden repetidas veces al colectivo LGBT.

Para Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch, «bajo los nuevos requisitos antidiscriminación que se apegan a los estatutos de la FIFA y a la Política de Derechos Humanos, uno de los límites que no se pueden cruzar son las actividades, leyes o políticas anti homosexuales». En este sentido, la activista expone que «si Marruecos considera seriamente obtener la sede, necesitaría estar preparado para revocar el artículo del código penal que castiga a las personas por ser gay».

La alternativa a Marruecos es la candidatura conjunta formada por México, Estados Unidos y Canadá. En caso de resultar vencedora, se plantean como sedes compartidas las siguientes ciudades: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey (en México); Edmonton, Montreal y Toronto (en Canadá) y Atlanta, Baltimore, Boston, Cincinnati, Dallas, Denver, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nashville, Nueva York/Nueva Jersey, Orlando, Filadelfia, San Francisco, Seattle y Washington DC (en Estados Unidos).

Aunque la información facilitada por esta candidatura sobre derechos humanos (y la situación del colectivo LGTB en estos tres países) es muy diferente a la de Marruecos, no están exentos de polémicas. En primer lugar, por las tensiones existentes entre México y EE UU por las políticas racistas de Donald Trump, así como por la distribución de partidos; a Canadá y a México apenas les correspondería albergar, en realidad, una decena, frente a los 60 que se jugarían en suelo estadounidense.

«Al leer estas ofertas, queda muy claro que la apuesta conjunta de los EE. UU., Canadá y México está tomando este proceso muy en serio, tanto en el alcance como en la escala, admitiendo que tienen problemas de derechos humanos que necesitan para abordar (…). [En Marruecos] existen preocupaciones muy serias tanto en el frente de discriminación LGBT como en los derechos de las mujeres. Ninguna de esas cosas se menciona ni se reconoce en la propuesta», explica Worden, a quien contesta Jamal El Amrani, que representa a la Organización de la Cámara Júnior Internacional en Marruecos asegurando que no cree que prohibir la homosexualidad «sea un problema porque organizar una Copa del Mundo se trata principalmente de infraestructura, pasión por el fútbol y la capacidad de organizar una Copa del Mundo segura (…). Tenemos nuestras leyes y tenemos nuestros valores y tal vez la FIFA también tenga sus valores. Podemos tener algunas diferencias, pero solo debemos tener la capacidad de respetar las diferencias y ser tolerantes». De todos los miembros de la junta de derechos humanos de la candidatura, sólo uno sostiene que Marruecos es un país «amistoso y tolerante».

Dura y constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

La última noticia quepublicamos fue en agosto de 2017, la despreciable incitación a la violencia contra los homosexuales por parte del realizador y guionista marroquí Mahmoud Frites, que el día 22 de agosto hacía público en su perfil de Facebook un mensaje en el que animaba a violar a aquellos “que desean ser violados”. El texto iba acompañado de una fotografía de Adam Lahlou, también conocido como Adouma o Adoma, un joven abiertamente gay y muy conocido en redes sociales como Facebook o Instagram. Días después, Adouma denunciaba una agresión y acusaba a Frites de ser el responsable.

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben. Leer más…

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El ministro marroquí de Derechos Humanos califica a los homosexuales de “basura”

Martes, 17 de octubre de 2017

mustapha-ramidY luego habrá quien banalice esta situación o quien defienda a la banalizadora

La homosexualidad sigue siendo castigada con la cárcel en Marruecos. Ramid acaba de asistir en Ginebra al “examen periódico universal” sobre los derechos humanos.

El Código Penal marroquí castiga en su artículo 489 la práctica de la homosexualidad (definida como “la comisión de actos contra natura con individuos del mismo sexo”) con penas de hasta tres años de cárcel.

“Basura”Así calificó el pasado 28 de septiembre el ministro de Derechos Humanos de Marruecos, Mustafá Ramid, a los homosexuales. No se trata, por desgracia, de la primera vez que Ramid se pronuncia en términos ofensivos hacia las personas LGTB, que viven en Marruecos una situación muy complicada.

Mustafá Ramid participaba en una reunión sobre la prevención de la tortura en los países del norte de África organizada en Rabat por el Consejo Nacional de Derechos Humanos marroquí. Al ser interpelado en los pasillos por periodistas sobre la criminalización de la homosexualidad, Ramid, visiblemente molesto, contestó que era un tema al que no debía darse tanta importancia. “Esa gente es basura”, añadió (la web marroquí en francés Le Site Info muestra el vídeo y explica que el vocablo árabe que utilizó fue “aousakh”).

“¿Y qué les pasa ahora (a los homosexuales)? Si hablamos mucho de este tema, eso es darles importancia… Mira, somos marroquíes“, dice Ramid ante una cámara, y cuando se aleja, aparentemente sin saber que sigue estando grabado, dice: “Son basura”. Algunos medios aseguran que el ministro creía que no estaba siendo grabado, pero lo cierto es que viendo las imágenes de Le Site Info su actitud de desagrado ante los periodistas era evidente y no parece que le importara mucho ser grabado:

Ramid acaba de asistir en Ginebra al “examen periódico universal” sobre los derechos humanos, donde presentó algunas mejoras introducidas en su país, pero sin tocar los temas más espinosos, como son la prohibición de la homosexualidad, de las relaciones sexuales extramaritales, de la infracción del ayuno en ramadán o de la conversión a cualquier religión distinta del Islam.

Las palabras del ministro marroquí han desencadenado indignación en las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos o la Asociación de Lucha contra el Sida, que han dirigido una carta al primer ministro, Saadeddine Othmani, para que tome cartas en el asunto. Tanto Othmani como Ramid pertenecen al Partido Justicia y el Desarrollo, la formación conservadora e islamista que gobierna en la actualidad Marruecos.

No se trata, por desgracia, de la primera vez que recogemos declaraciones LGTBfóbicas de Mustafá Ramid, quien nunca ocultó su opinión sobre los homosexuales y en numerosas ocasiones ha dicho que la sociedad marroquí “no está preparada” para admitir la homosexualidad. En 2015, cuando era ministro de Justicia, se refirió a un espantoso ataque sufrido por una mujer transgénero en Fez insinuando que las personas LGTB son en parte culpables de las agresiones que reciben por “provocar” a la sociedad.

Constante persecución de las personas LGTB en Marruecos

Actitudes como las del ministro Ramid son muy preocupantes, especialmente cuando de un tiempo a esta parte asistimos a un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica (el artículo 489 del Código Penal marroquí castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”).

Lo cierto es que cada vez llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. En marzo de este mismo año, dos varones fueron condenados a seis meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La detención se produjo tras difundirse a través de las redes sociales un vídeo de ambos. Durante el juicio, uno de los acusados declaró que había sido maltratado verbal y físicamente por los agentes de Policía durante su estancia en comisaría. En noviembre de 2016, un varón homosexual español de 73 años y su pareja sexual, de 23, fueron detenidos, tras ser delatados por una camarera del hotel de Marrakech en el que se alojaban. El ciudadano español fue posteriormente puesto en libertad, pero no tuvimos noticias de qué acciones se tomaron con el detenido de nacionalidad marroquí. Un mes antes, dos adolescentes eran detenidas tras haber sido sorprendidas por un familiar mientras se besaban en su propio domicilio. Finalmente, el tribunal desestimó los cargos por falta de evidencias, aunque ambas permanecieron detenidas, y una de ellas incomunicada, durante varios días.

También en 2016, en el mes de junio, fueron juzgados dos jóvenes por mantener relaciones sexuales en el interior de un vehículo y fueron condenados a 6 meses de prisión, en un “juicio” exprés y sin una defensa digna (ningún abogado quiso representarles). En el mes de abril, dos jóvenes fueron sorprendidos en la cama por un grupo de hombres que habían irrumpido en su vivienda, fueron brutalmente agredidos, y, con el rostro ensangrentado y desnudos, llevados a la calle para su humillación pública. La Policía, en vez de perseguir a los agresores, detuvo a las víctimas, que fueron juzgadas y condenadas a penas de hasta 4 meses de prisión por practicar la homosexualidad.

En febrero de 2016 nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica. Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad. Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Un compendio de noticias que son solo una muestra de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTB en Marruecos. Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

Y hemos incluido solo las referidas a persecución por parte del estado porque, por poner un sólo ejemplo, el pasado agosto vimos espantados cómo un joven gay, muy conocido en redes sociales de Marruecos, era agredido después de que un director de cine incitase a “violarlo”

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Sin pronunciamiento oficial de España

No podemos obviar la clamorosa falta de una denuncia contundente ante estas violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno español, ni siquiera cuando en 2015 una cooperante de nuestro país fue expulsada por apoyar “las causas de la desviación de la moral”. Y ello pese a que Marruecos sea un país vecino con el que España mantiene una intensa relación cultural, comercial y social.

 Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Denuncian nueva agresión de carácter homofóbico en la región de Rif, en Marruecos

Miércoles, 21 de diciembre de 2016

630x800-noticias-agresion-homofobica-en-marruecosAgresión homofóbica en Marruecos – Foto: Uso permitido

El colectivo Aswat denuncia una nueva agresión de caráctar homofóbico a un individuo al que agreden físicamente para preguntarle por otras personas homosexuales.

El Colectivo Aswat denuncia una nueva agresión de carácter homofóbico en Marruecos, en la región del Rif, al noreste del país, a través de un vídeo en el que se puede ver a una persona que ha sido severamente agredida, con la cara ensangrentada, mientras que habla con uno de sus supuestos agresores en rifeño, mientras responde sobre su condición homosexual y si conoce a otras personas homosexuales. «Es lo que pasa cuando uno sigue el camino de la homosexualidad», le advierte el supuesto agresor. En el vídeo se ha pixelado el rostro del agredido para preservar su identidad, así como a través de sonidos se disimulan los nombres de terceros con la misma intención.

Creado como iniciativa de gente corriente en Marruecos, el Colectivo Aswat está formado por un grupo de activistas que proporcionan visibilidad al colectivo LGBT y aspira a ser un referente para las personas homosexuales, bisexuales y transexuales del mundo árabe. Desde esta plataforma luchan por el reconocimiento de la homosexualidad en Marruecos, denunciando las agresiones constantes que todavía se producen contra las personas en base a su orientación sexual o la identidad de género, y el estado debe asumir su responsabilidad en la protección de las personas y los juicios populares.

La homosexualidad está castigada con penas de entre seis meses y tres años de cárcel según el artículo 489 del Código Penal. Una encuesta del centro de estudios africano, Afrobarómetro, realizado entre 2014 y 2015 concluye que en Marruecos sólo un 16% de las personas encuestadas aceptarían tener como vecino a un homosexual, lo que da cuenta del alto grado de homofobia instalado en la sociedad. Marrakech, Guelmim, Beni Melal o Inezgane son algunos de los lugares en los que se han producido agresiones homofóbicas a lo largo de este año.

Recrudecimiento de la persecución a las personas LGTB

Dos universitarios eran detenidos y acusados de «comportamiento inmoral» en enero en Inezgane, después de que se hiciera viral un vídeo en el que aparecían besándose, aunque apenas se les podía reconocer porque tan sólo se mostraban sus siluetas.

No podemos olvidar cómo el pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados para mayor escarnio. La pareja era detenida en Beni Melal, después de haber sufrido la cruel agresión . Mientras que uno conseguía huir, el otro era condenado a 2 meses de cárcel y pagar una multa de 500 dirhams, aunque sería finalmente puesto en libertad, después de admitir su condición sexual y de que su abogado solicitara la anulación de la Ley 489.  Este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores. “Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización. Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Quienes sí cumplían condena de seis meses eran dos homosexuales sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el interior de un vehículo en Guelmim.

Y aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

La situación actual en Marruecos contrasta marcadamente con su posición histórica como refugio para hombres homosexuales, cuando eran perseguidos en Europa, el año pasado era España la que concedía asilo a 77 personas homosexuales. Actualmente, el problema no sólo afecta a la ley, sino a los valores sociales imperantes tan fuertemente conservadores y reaccionarios, que rechazan las relaciones homosexuales y no tienen piedad para denunciar aunque se trate de personas menores de edad y de su propia familia, como es este caso. El Gobierno marroquí, encabezado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), exclulía de la actual reforma del Código Penal los artículos más polémicos que tienen que ver con las libertades individuales y sexuales, como los que castigan la homosexualidad, el adulterio y las relaciones extramaritales.

Aunque quizás el caso que más expectación ha causado es el de dos menores de Marrakech, Sanaa y Hajar, denunciadas por un familiar que decía haberlas sorprendido dándose un beso en una azotea que, tras ser encarceladas durante varios días eran puestas en libertad a la espera de juicio quedando finalmente liberadas sin cargos. También en Marrakech era detenido un ciudadano español de 70 años de edad, a quien habían sorprendido en la habitación de su hotel manteniendo relaciones sexuales con un ciudadano marroquí, si bien ponían en libertad al ciudadano español tres días después, nada se ha sabido de su compañero.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Marruecos deja en libertad condicional a dos gays ante la presión internacional

Miércoles, 13 de abril de 2016

agresion_homofoba_marruecosLa mala imagen ante el mundo hizo que los dos hombres juzgados por homosexuales tras ser víctimas de linchamiento quedasen en libertad.

El 25 de marzo un vídeo en Internet circulaba sobre la agresión en grupo a los hombres que estaban dentro de un domicilio.

El tribunal mantuvo la condena de penas de cuatro y tres meses de cárcel.

La presión internacional y la mala imagen transmitida ante el mundo hicieron que dos hombres marroquíes, juzgados por su condición homosexual pese a haber sido víctimas de un linchamiento público en Beni Melal (centro del país), quedasen finalmente en libertad condicional.

El tribunal de Beni Melal dejó a ambos hombres en libertad condicional, aunque mantuvo la condena a sendas penas de cuatro y tres meses de cárcel, después de veinte días de suspense y de reprobación internacional.

El pasado 25 de marzo, un vídeo grabado con un teléfono móvil comenzó a circular como la pólvora por la red: en él se veía cómo un grupo de personas asaltan un domicilio particular, sacan a dos hombres de la cama, los golpean e insultan y finalmente los sacan a la calle desnudos y ensangrentados.

“Esta historia se exporta y viaja tan rápido que se ha convertido en nuestro peor embajador ante el mundo. Tal vez no nos damos cuenta, pero estamos siendo juzgados por la opinión mundial”, escribía el pasado fin de semana Karim Bujari en el portal le360.ma. El Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien “cometa actos contra natura con individuos de su mismo sexo”

Efectivamente, este episodio puso a Marruecos en el foco de organizaciones internacionales, desde Human Rights Watch (HRW) a la feminista Femen, que envió a Beni Melal a dos activistas que trataron de desnudarse ante la puerta del tribunal, aunque la policía intervino con presteza e impidió su acción.

Justicia marroquí procesó a las víctimas gays de la agresión antes que a los agresores.

HRW, que envió a un observador al proceso y ha publicado varios comunicados sobre el caso, se escandalizó por el hecho de que la Justicia marroquí procesara a las víctimas de una agresión antes que a los agresores.

“Agredidos, ensangrentados, sacados desnudos a las calles y luego mandados a la cárcel por su vida privada (…) Este veredicto va a desanimar a las víctimas a la hora de buscar justicia y aumentará la probabilidad de delitos de homofobia” en el país, dijo la organización.

La homofobia está en las mismas leyes marroquíes: el artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de hasta tres años de cárcel a quien “cometa actos contra natura con individuos de su mismo sexo”, y la actual reforma del código que maneja el gobierno no prevé su eliminación, sino incluso su endurecimiento con multas más cuantiosas.

En Beni Melal, una llamada “Asociación Karama por los derechos humanos” también se ha estado manifestando ante el tribunal, y ha dejado claro que las cosas no se ven igual en Rabat como en el Marruecos profundo.

Los seguidores de Karama pedían precisamente castigo a los homosexuales y clemencia con sus agresores (juzgados en el mismo proceso): “Este veredicto nos sorprende. Sólo puedo explicármelo por la presión de las organizaciones internacionales”, dijo un portavoz de la asociación, sin querer dar su nombre.

No es la primera vez que los jueces marroquíes, en casos relativos a las libertades individuales (homosexuales, conversos al cristianismo, etc.) pronuncian un veredicto duro en primera instancia y luego, ante el ruido generado en el extranjero, rebajan las penas.

El juicio de Beni Melal ha aportado algunas novedades, y la principal es que el abogado defensor de los dos agredidos levantó alto y claro la voz en defensa de la homosexualidad como una opción que no debería ser castigada y pidió derogar el artículo 489, en lugar de negar (como suele ser habitual) la condición homosexual de sus defendidos.

Además, el colectivo Aswat de defensa de los homosexuales ha salido definitivamente del armario y ha enviado a un observador al juicio, redactando su propia valoración de lo sucedido.

Queda, no obstante, la preocupación expresada en numerosos medios por el carácter de la agresión: el allanamiento de un domicilio, la agresión colectiva y la vejación pública en plena calle contra dos seres indefensos. “El proceso de Beni Melal -decía Karim Bujari- interpela a todo el mundo porque también es el de la libertad individual opuesta a la resistencia violenta de la comunidad”.

Fuente Agencias/Cáscara Amarga

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Víctimas tratadas como culpables: uno de los chicos agredidos en Marruecos por mantener relaciones homosexuales, condenado a prisión

Miércoles, 30 de marzo de 2016

agresion_homofoba_marruecosEl joven ha sido encausado por el artículo 489 del código penal de Marruecos, que castiga explícitamente la homosexualidad.

La Policía solo ha detenido a uno de los vecinos autores de la agresión.

Las víctimas, convertidas en culpables. Así actúa el Estado marroquí contra las personas que sufren agresiones por su condición LGTB. Mejor ejemplo que el que acabamos de conocer, imposible: uno de los dos chicos brutalmente agredidos en Beni Mellal por mantener relaciones (agresión cuyas imágenes comenzaron a circular en redes sociales hace pocos días) había sido condenado, ya antes de que se difundiera el vídeo, a dos meses de cárcel. El segundo chico se ha presentado este domingo ante la justicia.

Lo contábamos anteayer mismo. El vídeo muestra cómo dos jóvenes, sorprendidos en la cama por un grupo de hombres que habían irrumpido en su vivienda, son brutalmente agredidos, y con el rostro ensangrentado y desnudos son llevados a la calle para su humillación pública. Inicialmente se desconocía tanto la fecha de la agresión como la identidad de los agredidos. Según una de las fuentes marroquíes que enlazábamos en nuestra primera entrada, los dos jóvenes habían sido detenidos horas después, acusados precisamente de mantener relaciones homosexuales. Pues bien, ya se dispone de más información. Según Al Huffington Post (la edición marroquí de este popular medio), citando al Conseil national des droits de l’Homme en la región de Beni Mellal, una de las víctimas ha sido ya juzgada y condenada por un delito de lesiones a dos meses de cárcel y una multa de 500 dirhams (unos 45 euros). La segunda víctima, que permanecía huida, se ha presentado ante la justicia marroquí este mismo domingo, cuando ya el vídeo de la agresión ha circulado.

No muy distinta, aunque algo más precisa, es la versión que ofrece El Mundo, que cita como fuente a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. La agresión se habría producido el 9 de marzo y el juicio a la primera de las víctimas el 15, habiendo sido condenada a  dos meses de cárcel y una multa de 500 dirhams (unos 45 euros). El Mundo explica que uno de los jóvenes regenta un pequeño comercio en Beni Mellal, con una habitación aneja, que sería en la que los agresores irrumpieron a la fuerza. Según esta misma noticia, el escándalo provocado por la difusión del vídeo ha conseguido que la policía marroquí se haya planteado investigar a los agresores, y de hecho uno de ellos, con antecedentes policiales, habría sido ya detenido.

Lo comentábamos anteayer mismo. Aún tenemos grabadas en la retina otras terribles imágenes, las de un intento de linchamiento de una mujer transgénero en Fez, ocurrido en junio pasado. Ocurrió lo mismo: solo gracias a que el vídeo se viralizó y desencadenó un escándalo que trascendió las fronteras de Marruecos, acabaron con una dos de los agresores fueron condenados a cuatro meses de prisión, y ello pese a que el propio ministro de Justicia; Mustafá Ramid, llegó a insinuar entonces que las personas LGTB son culpables de las agresiones que reciben.

13 ONG de Marruecos piden el fin de la criminalización de la homosexualidad

En un comunicado publicado ayer, trece asociaciones de derechos humanos y penitenciarios marroquíes han salido a la defensa del joven encarcelado pidiendo la derogación del citado artículo, y confirmando que su caso supone una ínfima parte de los frecuentes abusos que atraviesa el colectivo.

Las asociaciones han pedido la apertura de una investigación por las autoridades públicas y reclaman la paralización de su proceso y su urgente puesta en libertad. Finalmente, exigen la derogación del artículo del Código Penal que criminaliza la homosexualidad.

Entre las asociaciones firmantes se encuentran l’AMDH, l’OMDH, l’ALCS, l’Observatoire des prisons, Alternatives, Adala, Bayt Al Hikma y Aswat.

Recrudecimiento de la persecución a las personas LGTB

Agresiones que ocurren en un contexto en el que, como hemos venido informando de un tiempo a esta parte, parece darse un recrudecimiento de la persecución contra las personas LGTB por las autoridades de Marruecos, desmintiendo el tópico preexistente de que las leyes represoras no se aplican en la práctica. El artículo 489 del Código Penal marroquí, recordemos, castiga los “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo” con penas de hasta 3 años de prisión, además de una sanción económica. Y el artículo 483 establece penas de hasta dos años de prisión por “obscenidad pública”. Y lo cierto es que cada llegan más noticias de detenciones y condenas por violar la ley. Hace pocas semanas nos hacíamos eco de la condena a 18 meses de prisión a dos jóvenes por cometer “actos con un individuo del mismo sexo” por un tribunal de Tiznit, al sur de Marruecos. Y poco antes, en enero, dábamos cuenta de la detención de dos jóvenes marroquíes por haber difundido un vídeo en el que se besaban en un lugar público.

También en el pasado año 2015 tuvimos conocimiento de varias condenas en Marruecos, en aplicación de ese artículo. En el mes de junio se produjo la detención de Lahcen y Mohsine, otros dos hombres que se besaron, fotografiaron y dieron muestras de afecto ante la Torre Hasán, uno de los entornos históricos marroquíes más prominentes. A pesar de conseguir más de 71.000 firmas de personas todo el mundo pidiendo su liberación, ambos fueron condenados finalmente a cuatro meses de cárcel y una sanción económica.

Ese mismo mes, se denunció la detención de 20 hombres homosexuales en Agadir, acusados de “difundir la corrupción”. Según el colectivo Aswat, no serían las únicas detenciones por ese motivo llevadas a cabo en ese año, que formarían parte de una campaña de arrestos dirigida por el Gobierno marroquí contra la población homosexual masculina para reafirmar su posición en el debate público sobre la despenalización de la homosexualidad.

Un mes antes, tres hombres más fueron condenados a la pena máxima, tres años de cárcel. Tras recibir una denuncia, la Policía capturó a dos de los hombres mientras mantenían relaciones sexuales en el centro de trabajo de uno de ellos. Al ser interrogados, informaron de que se habían conocido a través de un tercero, que finalmente también fue detenido y condenado.

También en años anteriores,nos hemos hecho eco de diversas detenciones a personas homosexuales. En mayo de 2013 publicábamos la condena a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes detenidos en “delito flagrante” cuando se encontraban en el interior del coche de uno de ellos. En mayo de 2014 seis hombres fueron condenados a penas que oscilaban entre uno y tres años por cometer “actos contra natura”. En octubre de ese mismo año informábamos de que un británico de 69 años era condenado a cuatro meses de prisión por homosexualidad (aunque, finalmente, fue puesto en libertad).

Y es que, como dijera el joven marroquí Hamza (en el vídeo de la campaña que el colectivo Aswat lanzó para concienciar de la homofobia social marroquí) “ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay”.

España concedió asilo a 77 homosexuales marroquíes en 2015

Marruecos es uno de los 77 países del mundo que aún consideran delito ser homosexual y cuyo código penal prevé penas que pueden llegar a los 3 años de prisión por esta causa.

En medio de la cólera suscitada por la violenta agresión homófoba de Beni Mellal, el diario marroquí Assabah ha dado a conocer, citando fuentes de Kifkif, la Asociación para la Integración de Lesbianas, Gays, Bisexuales y transexuales Refugiados y Migrantes, y el Gobierno de Melilla, que España ha concedido protección a 77 marroquíes demandantes de asilo por orientación sexual o identidad de género.

Según Kifkif estos solicitantes de protección se enfrentan a muchos problemas a la espera de la ansiada carta de asilo. “Durante mucho tiempo los casos de asilo por orientación sexual o identidad de género de personas procedentes de Marruecos han estado en stand by, España no quería entorpecer con ello a sus ya de por sí accidentadas relaciones con Marruecos”, explica Samir Bargachi, presidente de Kifkif.

La entidad cuenta con pocos medios para poder atender todas las demandas de ayuda, entre ellos con un local en el centro de Madrid donde se realizan varias actividades de acogida para los refugiados LGBT, especialmente los procedentes de los países de mayoría musulmana. “De repente nos han empezado a llegar muchos casos y nos vemos desbordados”, se lamenta Bargachi.

En Marruecos, los sectores más conservadores y tradicionales insisten en que la homosexualidad es “ajena a las costumbres y tradiciones locales”, situándola al mismo nivel que la delincuencia y el terrorismo.

El código penal marroquí contempla, en su artículo 489, que fue introducido el 26 de noviembre de 1962, la criminalización de “actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo”. Las autoridades marroquíes han aumentado la presión sobre la comunidad LGBT, aunque no suele haber juicios por el artículo 489, debido sobretodo a las presiones internacionales que provoca. Se prefieren las acusaciones de “escándalo público”, con menor repercusión internacional y, por lo tanto, menos señalada por los medios de distintos países. Desde la independencia de Marruecos en 1956, más de 5.000 homosexuales han pasado por los tribunales por delitos relacionados con el artículo 489.

Fuente Dosmanzanas, Cáscara Amarga, Cristianos Gays, Chueca.com, KifKif

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“¿Qué puedo hacer? Soy gay”: Ser homosexual en Marruecos.

Jueves, 27 de agosto de 2015

homos-marocainsLa condena de la homosexualidad atenta contra la libertad individual y es otra de las preocupaciones de ciudadanos y activistas de derechos humanos en Marruecos

Hamza y Layla son dos jóvenes marroquíes que ocultan su homosexualidad no solo a la sociedad, que les discrimina, sino también a sus propias familias porque tienen miedo de sus reacciones.

“¿Qué puedo hacer? Soy gay. No puedo decirle a mi padre soy gay, tampoco se lo puedo decir a mi madre. Me pegarían, mi hermano, mi hermana y mi padre, porque mi padre es islamista un poco radical”, explica Hamza un joven de Rabat que descubrió su homosexualidad bien temprano en un hamam (baño turco).

Layla es una mujer que siente atracción por las personas de su mismo sexo, es lesbiana, y vive en Tetuán, una ciudad tradicional del norte de Marruecos. “Mi familia no sabe realmente nada de mi caso porque no iban a entender qué significa ser gay. En general las familias, que no tienen miedo de la homosexualidad, llevan a sus hijos al psiquiatra porque creen que tienen algo que arreglar, que pegar”.

En Marruecos hay ciudadanos en las cárceles por ser gays o lesbianas. Se castiga la homosexualidad con penas entre 6 meses y tres años por “delito contra natura” atendiendo al artículo 489 del Código Penal. Además el borrador del proyecto del nuevo texto mantiene las penas y endurece las multas, que llegan a los 2.000 euros, el doble que ahora.

Salah Abdellaoui, director de Amnistía Internacional en Marruecos, al igual que otra organizaciones internacionales como Human Rights Watch, considera que “la homosexualidad es un problema tabú y el artículo 489 que penaliza las relaciones homosexuales atenta contra la libertad de la persona”.

En junio una campaña de liberación de dos homosexuales arrestados por besarse delante de la Torre de Hassan reunió 50.000 firmas y este verano se celebraron manifestaciones en las diferentes ciudades del país para defender las libertades individuales tras el linchamiento a una mujer transgénero en Fez. Sin embargo, para Marc Serena, investigador y autor de ‘¡Esto no es africano!’, “Marruecos es uno de los países con una red de activismo más débil, espontánea, sumergida y desestructurada”. Podríamos añadir incluso prohibida, como ha ocurrido este año con la asociación Aswat (Voces), que tuvo problemas para llevar a cabo un acto de defensa de los homosexuales el día de la Homofobia, que se celebra 17 de mayo.

“Por una acción que exprese amor, por ejemplo un beso o algo así, puedes ser insultada, agredida, discriminada por la gente, y entonces te denuncian y vas a la cárcel”, detalla Layla. El último arresto, hace menos de un mes, fue en Tánger. Un imán marroquí fue condenado a tres meses de prisión por mantener una relación homosexual con un joven. Les juzgaron por “perversión sexual” y “mantener una relación homosexual en un lugar de culto musulmán”. Además tendrán que pagar una multa de 45 euros.

Más repercusión tuvo el ataque homófobo contra una mujer transgénero en la ciudad de Fez el 30 de junio. Una muchedumbre rodeó y zarandeó un taxi donde viajaba un hombre vestido de mujer. Según recogen los medios marroquíes, fue golpeado y tuvo que refugiarse en un centro comercial, donde la policía le protegió.

Los dos jóvenes que intentaron linchar a este travesti pasarán solo 4 meses entre rejas por “violencia y daño intencionado”. Esta pena inferior a la de los actos homosexuales ha enfadado a las organizaciones de derechos humanos que la consideran “injusta“. Mientras el ministro de Justicia, Mustafa Ramid, pidió a los homosexuales, a través de la radio, que dejen de provocar a la sociedad” y les animó a que “se cambien de sexo”. Y el jefe del Gobierno, Abdelillah Benkirane, también del partido islamista, declaró en el mismo medio que “los ciudadanos que sufren esta tara deben de ocultarse. La homosexualidad, además de ser pecado y estar en el Corán, no puede aceptarse en los espacios públicos”.

La religión es otra traba para la libertad de los homosexuales. La semana pasada, un Imán de una mezquita de Casablanca utilizó el día de rezo para atacar a los partidos políticos socialistas y progresistas, a un mes de las elecciones locales y regionales, porque “las personas que los representan defienden a los homosexuales, trabajan para pervertir los valores de la sociedad marroquí”.

“Nuestra sociedad no es buena. Yo tengo problemas en todos los sitios, en los mercados, en la universidad, en la ciudad, en la mezquita, todo el tiempo”, se queja Hamza. Por eso los homosexuales se organizan entre ellos con códigos secretos. Hamza desvela que “si por ejemplo decimos ‘Bogo’ significa que estamos interesados en un chico porque no podemos decirle directamente ‘me gustas'”. También tienen sus espacios para encontrarse, normalmente carreteras y bosques alejados de los centros de la ciudad.

A Hamza, que cuando habló con la Cadena SER tenía un novio español, le han llegado a herir con un cuchillo por su orientación sexual; sin embargo él sigue soñando “con poder ir con mi novio por la calle, besarle y ser cariñoso con él”.

Fuente Cadena SER

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Colectivo gay de Marruecos se desmarca de la polémica protesta de las activistas de Femen

Sábado, 13 de junio de 2015

4152907-6303848El colectivo marroquí Aswat, único activo en el país y de carácter clandestino, se desmarcó del acto protagonizado la pasada semana por dos activistas de Femen-Francia en Rabat, en el que se fotografiaron semidesnudas y besándose en un lugar público.

“No podemos de ningún modo adherirnos o participar en una acción similar a la de Femen en Marruecos, que va contra nuestra visión de un compromiso y una lucha pacífica, y no la provocación y el choque, para defender nuestra causa, que es la de los derechos humanos”, señalan en un comunicado.

Las activistas de Femen, desnudas de cintura para arriba y con el lema “In Gay we trust” (En Gay creemos) estampado en su torso, explicaron su acción como un llamamiento contra las leyes homófobas marroquíes, que castigan hasta con tres años de cárcel la homosexualidad.

El comunicado está en realidad centrado en lo sucedido posteriormente a dos homosexuales locales, detenidos en el mismo lugar en el que las activistas de Femen se habían fotografiado.

El ministerio del Interior marroquí hizo públicas sus identidades y sus fotografías en las horas siguientes, y la primera cadena de la televisión pública las difundió en su informativo más visto, lo que para Aswat constituye “una campaña de difamación para con los dos detenidos antes de su proceso, ya que supone un juicio social”.

El colectivo recuerda que, tras la difusión de sus identidades y sus fotos, las familias de los dos hombres tuvieron que soportar la “visita” de grupos de manifestantes homófobos que profirieron ante sus domicilios eslóganes contra los gays y lesbianas “sin que la policía interviniese para garantizar la seguridad de esas familias o parar estas manifestaciones de odio”.

La homosexualidad no solo está castigada penalmente en Marruecos, sino que además sufre de una gran reprobación social, como en el resto del mundo musulmán.

Fuente Bladi.net

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Marruecos arresta homosexuales “en secreto y sin que la opinión pública los conozca”

Jueves, 7 de mayo de 2015

homos-marocainsEl próximo 17 de mayo se celebra el Día Mundial contra la Homofobia, y por elllo el colectivo marroquí Aswat (Voces) ha denunciado la situación que los homosexuales viven a día de hoy en Marruecos. Y es que en este país africano, como en tantos otros, los ciudadanos LGBT son perseguidos y castigados. Recordemos una vez más que allí la homosexualidad está explícitamente castigada en el Código Penal: quien cometa “un acto impúdico contra natura con una persona de su mismo sexo” se arriesga a penas de entre seis meses y tres años de cárcel, aunque a veces puede ser más incluso.

Esta organización, de carácter clandestino, ha documentado que entre el 26 de febrero y el 22 de abril de este año se han producido cuatro arrestos de ciudadanos que habían realizado relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. “Ciertamente hay arrestos y juicios que suceden en secreto y sin que la opinión pública los conozca”, indica el colectivo.

Estas detenciones, en ocasiones, terminan con penas de cárcel. Así sucedió al menos en dos de los casos, que tuvieron lugar en Marraquech. En uno de ellos, un marroquí y un senegalés fueron condenados a ocho meses de prisión cada uno y una multa de 1.000 dirhams (90 euros); en el segundo, un marroquí fue sentenciado a cuatro meses y 500 dirhams (45 euros) de multa.
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Los otros dos casos fueron registrados en la ciudad de Agadir en abril, y uno de ellos tenía de protagonista a un ciudadano canadiense arrestado en su domicilio, si bien la organización no ha podido dar más detalles del desenlace.

 

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El colectivo LGTB Aswat lanza una campaña para concienciar de la homofobia social marroquí

Jueves, 30 de octubre de 2014

1319053011_0Marwan Bensaid, fundador de la revista LGTB Aswat Magazine, publicada desde 2012 a través de Internet por el colectivo que lleva el mismo nombre, ha puesto en marcha un nuevo proyecto que lleva por nombre Kaynin y que mostrará, a través de una serie de vídeos en los que se recogen los testimonios de distintas personas LGTB marroquíes, el nivel de sufrimiento y exclusión social al que se ven sometidas las personas LGTB en ese país.

Ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay“. Con estas palabras comienza el duro testimonio de Hamza, un joven gay marroquí de 22 años y protagonista de la primera de estas entregas. En poco más de seis minutos y sin mostrar su rostro en ningún momento, Hamza cuenta cómo, antes de hacer frente a una sociedad altamente prejuiciosa, tuvo que afrontar una crisis de identidad. ”Después de un tiempo, empecé a aceptar la persona que soy, y que no soy anormal o antinatural, como ellos piensan. Pero entonces me tuve que enfrentar a la crueldad de la sociedad y a la criminalización de la homosexualidad en la ley“, asegura.

Para Hamza, lo más difícil fue tener que hacer frente a la intolerancia y homofobia de su entorno más cercano. “Mi madre me hacía comer pimientos picantes para que me comportase como un hombre“, dice a la vez que recuerda que “mis amigos siguen burlándose de mí y tengo que encajar comentarios despectivos por parte de mis maestros“. “Cuando tenía 14 años, mi hermano me pisó la cabeza y me rompió dos dientes“, añade. Por si esto fuera poco, Hamza asegura que poco después su familia le echó de casa. “Ellos entendían que yo no podía acudir a la policía, y que si denunciaba me iban a meter en la cárcel“, comenta resignado. Efectivamente, Hamza lamenta que no haya “leyes que me protejan” y que, en caso de buscar ayuda, “yo me convertiría en el criminal“.

No estoy contando esto para obtener la piedad de nadie, ni para aparecer como una víctima, porque todos somos realmente víctimas cuando se trata de nuestros derechos; el derecho a la educación, a poder expresarse libremente, a la libertad de creencias, al trabajo, a contar con un buen sistema de salud… Todos somos víctimas”, afirma Hamza. Para este joven, “tengo el derecho a vivir en una sociedad donde todo el mundo me acepte, y que acepte a los que son diferentes”.

Bensaid señala que, además de mostrar las historias de estas víctimas de la homofobia social, el colectivo Aswat “establece un seguimiento de estos casos y trata de ayudar en la medida de lo posible“. Ya hace unos meses, dábamos cuenta de la puesta en marcha, por parte de este colectivo, de una campaña para combatir la homofobia a través de las redes sociales.

A continuación, os dejamos el vídeo con el testimonio de Hamza, publicado a través de YouTube el pasado día 12 de octubre y que ya ha recibido más de doscientas cincuenta mil visitas:

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