España: solo un 19% de la población se declara católica practicante
Pero para los obispos, que no hacen ni una mínima autocrítica, la culpa es de los demás… Nada tienen que ver todos esos años de Nacional Catolicismo que algunos pretenden revivir. Que sigan así, que sigan…
El análisis de los sociólogos: «Es difícil creer en lo que no se confía»
Es el dato más bajo en cinco años. Otro 35% dice profesar esa fe, pero no participa de los oficios religiosos. Desde 2019, los ateos, agnósticos o no creyentes superan a los católicos practicantes. El porcentaje de alumnos que elige Religión también cayó
(Valores Religiosos).- Solo un 19% de la población se declara católica practicante en España. Es el dato más bajo en cinco años. Otro 35% dice profesar esa fe pero no participa de los oficios religiosos. Desde 2019, los ateos, agnósticos o no creyentes superan a los católicos practicantes. El porcentual de alumnos que elige Religión también cayó.
España pierde la fe. Al menos, la católica. Los últimos datos publicados así lo avalan. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de abril revela que solo un 18,8% de los españoles se declara católico practicante, tres puntos menos que hace cinco años. Mínimo histórico. Otro 35% se declara simplemente católico, pero no participa de los actos religiosos (12 puntos menos que hace un lustro). La tendencia cambió en el verano de 2019. Desde entonces, los ateos, agnósticos o no creyentes superan a los católicos practicantes.
Bajan los alumnos que cursan Religión
Si nos vamos a los alumnos que eligen la asignatura de religión, otro buen barómetro, los datos también son preocupantes. Solo el 57% de los estudiantes de la enseñanza no universitaria deciden cursar esta materia, también un mínimo histórico, un porcentaje que baja el 45% en la escuela pública. El futuro tampoco es nada halagüeño. Por primera vez desde que se tienen registros, el número de seminaristas baja del millar: en el presente curso solo 974 hombres estudian para ser cura en España.
Evaristo Villar, teólogo y fundador de Redes Cristianas, una asociación que aglutina a numerosos colectivos de base que apuestan por una apertura dentro de la Iglesia, cree que se puede afirmar que “está decayendo la expresión pública de la fe”. Pero se pregunta qué es lo que está en crisis: “¿La fe o las instituciones que socialmente la representan?”. Villar abre el debate de si la actual Iglesia católica es capaz de ser referente para las nuevas generaciones o si estas encuentran en la Iglesia algún referente al que seguir.
“Los jóvenes no pisan las iglesias”, señala Villar, que especifica que es complicado analizar solo una causa, aunque destaca que la Iglesia Católica debe hacer una reflexión de por qué no ha avanzado de acuerdo a la sociedad, “oponiéndose siempre a la modernidad”. Eso se traslada, por ejemplo, a los colegios e institutos. En este curso 2022-23, unos 3,1 millones de alumnos han optado por cursar Religión, el 57% del total, pero casi tres puntos menos que el curso anterior y la cifra más baja desde que se tienen registros.
La Conferencia Episcopal, en un comunicado, achaca estos malos datos a la “la implantación de la Lomloe en Educación Infantil y en los cursos impares de Educación Primaria, de Secundaria Obligatoria y de Bachillerato”. Para los obispos, la denominada ley Celaá ha “debilitado su presencia en el sistema educativo”, al “recortar los efectos de su evaluación y al suprimir la materia curricular que hasta este curso se ofrecía como alternativa al alumnado que no elegía Religión”.
Menos bodas y bautismos
Para Rafael Ruiz Andrés, sociólogo, profesor en la universidad Complutense y autor de La secularización en España, el país “es cada vez menos católico”, un proceso gradual que se ha concentrado en dos grandes hitos. El primero, a partir de los años 60 y antes de la muerte de Franco, cuando “la sociedad española descubre el consumo, se rompe con la moralidad tradicional y se produce una migración del campo a la ciudad. España se convierte en un país menos practicante”.
El segundo hito se produjo con la llegada del siglo XXI. Ruiz Andrés recuerda que en el año 2000, el 75% de las bodas eran por la Iglesia, mientras que hoy no llegan al 20%. Los bautizos ya están por debajo del 50% de los niños que nacen en España. “Cada generación es menos religiosa. Y la que llega ahora son los hijos de los católicos no practicantes. Por eso, estas nuevas generaciones ni son católicas ni son practicantes”.
Pérdida de confianza en la Iglesia
El sociólogo destaca que la Iglesia no ha sabido adaptarse a los nuevos lenguajes que demanda la sociedad y las nuevas generaciones, y que su postura tan conservadora en temas como el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario o la ley ‘trans’ tampoco ayudan a ganar nuevos fieles. “Hay una pérdida de confianza la población en la Iglesia Católica, y es difícil creer en lo que no se confía”, sentencia Ruiz Andrés.
El poco interés de los jóvenes en la fe católica se traduce en el número de seminaristas que estudian en España para ejercer el sacerdocio. Ahora hay 974, el número más bajo desde que hay registros. En el curso 2019-2020 había 1.128.a redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.
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España, junto a Alemania, el país europeo con mayor número de personas que se declaran «no creyentes»
Un 43% afirman ser «no religiosos», por un 44 de «católicos»
Un 43% de la población española se declara no religiosa frente a algo más de la mitad (54%) que se declara cristiana, de los cuales, un 44% católicos, según el último estudio de Ipsos ‘Global Religion 2023: Creencias religiosas alrededor del mundo‘,publicado este viernes.
El estudio se basa en los resultados de una encuesta realizada en 26 países por Ipsos en su plataforma de encuestas en línea Global Advisor y, en la India, en su plataforma IndiaBus, entre el 20 de enero y el 3 de febrero de 2023. Para este estudio, Ipsos entrevistó a un total de 19.731 adultos mayores de 18 años.
De los datos se desprende que aunque un 44% cree en Dios o en una fuerza superior, solo un 23% cree en Dios tal y como se describe en las sagradas escrituras; y un 32% dice no creer en nada.
NEW: Almost 2 in 3 people, on average globally, believe in God or a higher power/spirit 👉 https://t.co/M0Nq70he0X pic.twitter.com/b75ei6HGwD
— Ipsos Global Advisor (@dvisor_Ipsos) May 11, 2023
Cómodos con otros creyentes
Además, el estudio revela que la mayoría de los ciudadanos de España (68%) se sienten cómodos con personas de distintas creencias religiosas a las suyas.
De esta forma, España se sitúa entre los países de Europa con un porcentaje más bajo, solo por detrás de Alemania.
Además, un 67% cree que tener fe en Dios o en un poder superior le permite sortear mejor las crisis; un 65% dice que le da significado a su vida y un 62% aseguran que les permite ser más felices que el resto de las personas.
Por su parte, un 56% de los ciudadanos piensan que la religión hace «más mal que bien al mundo».
Fuente Religión Digital
Cinco millones de personas (el 5,1 % de la población de 15 años y más) se identifican como LGTBI+ en México. Así lo pone de manifiesto la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), realizada entre agosto de 2021 y enero de 2022 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de ese país. La población trans+ (identificada por la encuesta como personas transgénero, transexuales o de una identidad de género que no coincide con el sexo asignado al nacer) asciende en concreto a 909.000 personas.


Una mayoría de españoles está a favor de la conocida popularmente como «ley trans», la iniciativa del Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos para aprobar un paquete legislativo que reconozca la libre autodeterminación de género de las personas trans y consagre a nivel estatal una serie de garantías contra la discriminación de las personas LGTBI. Así lo pone de manifiesto la encuesta publicada los pasados 8 y 9 de enero por el diario El País y realizada por la empresa 40 dB. Una lectura detenida de los datos, 



Seis de cada diez personas LGTBI en Europa evitan ir de la mano con sus parejas en público. Dos de cada cinco han sufrido acoso durante el último año. Una de cada cinco personas trans e intersexuales ha sufrido ataques físicos o sexuales, el doble que otros grupos LGTBI. Una de cada cinco se sintió discriminada en el trabajo y más de una de cada tres se sintió discriminada al salir a comer fuera, beber o socializar. Por lo que se refiere a la situación económica, una de cada tres personas LGTBI tiene dificultades para llegar a fin de mes. La situación es peor en el caso de las personas intersexuales y trans (aproximadamente una de cada dos). 






























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