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Oficial republicano de Alabama: Los malditos maricones han conseguido demasiada simpatía

Viernes, 28 de junio de 2019

2F9067B7-0D48-4289-AE65-18FD24995E72Un funcionario republicano de Alabama ha atacado a “malditos maricones” en un post de Facebook.

Phil Benson, que es el tesorero electo del condado de Mobile, Alabama, hizo el comentario en la página de Facebook del Partido Republicano del condado.

La fiesta había compartido una historia sobre Jack Phillips, el panadero de Colorado que afirma que su religión le impide hornear pasteles de homosexuales, enfrentando más acciones legales después de negarse a hornear un pastel para una persona trans.

El republicano de Alabama Phil Benson respondió: “Este pobre hombre necesita mudarse a un lugar donde lo buscan. Los malditos maricones han recibido demasiada compasión. Una verdadera abominación”. El comentario fue eliminado posteriormente por los moderadores de la página. Sin embargo, Benson se negó a disculparse por la trasgresión en una entrevista con el punto de venta local WPMI.

Antes de la entrevista, Benson insistió en que el reportero leyera un versículo bíblico sobre por qué es malo violar a los huéspedes, lo cual es comúnmente malinterpretado por los evangélicos como una condena a las relaciones homosexuales.

Cuando se le preguntó si entendía que sus comentarios eran ofensivos para los homosexuales, Benson respondió: “Y los gays son ofensivos para mí. ¿Entiendes eso?” Me lo explicó: “Pueden ser muy ofensivos. Todas estas hermosas cosas del arco iris. Cuando uno de nuestros presidentes iluminó la Casa Blanca con maravillosos colores del arco iris que me ofendieron…. siento que se sientan ofendidos. Su estilo de vida me ofende.” Benson continuó afirmando que los homosexuales “han obtenido demasiado poder” y “control sobre nosotros a través del gobierno”.

En otra entrevista con AL.com, Benson aclaró: “No son sólo los gays, el LBG-ABC lo que sea. Todos los grupos se han vuelto demasiado fuertes, demasiado poderosos”.

Benson dijo que es probable que se presente a la reelección en 2020.

El Partido Republicano del aún no ha condenado los comentarios, y no parece haber tomado ninguna medida disciplinaria contra Benson por sus comentarios. Sin embargo, el Presidente Republicano de Alabama Terry Lathan dijo a WPMI: “Los comentarios del Sr. Benson representan su propia opinión personal. Las encuentro innecesarias, divisorias y sólo reflejan en sí mismo”.

A principios de junio, el alcalde de un pequeño pueblo del norte de Alabama sugirió matar a personas LGBT+ en un post de Facebook. Mark Chambers, alcalde de Carbon Hill, escribió: “Vivimos en una sociedad en la que los homosexuales nos dan lecciones de moral, los travestis nos dan lecciones de biología humana, los asesinos de bebés nos dan lecciones de derechos humanos y los socialistas nos dan lecciones de economía. La única manera de cambiarlo sería matando el problema. Sé que es malo decirlo, pero sin matarlos no hay forma de arreglarlo”.

Inicialmente,  negaron haber hecho los comentarios, luego admitieron haberlos hecho cuando se presentaron las pruebas y luego alegaron que habían sido tomados fuera de contexto.

Sigue en el cargo.

Fuente Cromosomax

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El terapeuta judío ortodoxo David Schwartz, demanda a Nueva York por prohibir las terapia de conversión

Viernes, 8 de febrero de 2019

DrDovidSchwartz.sized-770x415xcLa ley de la ciudad de Nueva York que prohíbe las “terapias de conversión” gay está enfrentando un desafío legal por parte de un grupo anti-LGBT.

El Consejo de la Ciudad de Nueva York aprobó una ley en 2017 que prohíbe la terapia de conversión en menores de edad en la ciudad, antes de que se aprobara una prohibición a nivel estatal en enero de 2019.

El Dr. David Schwartz, un terapeuta judío ortodoxo, ha lanzado un desafío legal contra la ciudad, alegando que la ley viola su libertad de expresión y religión. En una presentación ante el tribunal federal el 23 de enero, el terapeuta de Brooklyn Schwartz alega que la prohibición de la terapia de conversión constituye una “violación directa de la libertad de expresión y del libre ejercicio de la religión”, porque le impide intentar curar a sus pacientes de la homosexualidad.

El desafío legal fue presentado por la Alianza para la Defensa de la Libertad (Alliance Defending Freedom), que está catalogada como un grupo de odio anti-LGBT por el organismo de control del extremismo Southern Poverty Law Center.

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Los abogados del ADF argumentan: “El Dr. Schwartz tiene derecho a usar sus habilidades profesionales para ayudar a los pacientes a vivir de acuerdo con su fe religiosa compartida, incluyendo los mandatos religiosos de la Torá. Al pretender prohibir al Dr. Schwartz que brinde consejería a sus compañeros judíos que esté guiada por sus convicciones religiosas sobre la naturaleza humana y la posibilidad de cambio… la Ley de Censura de Consejería viola su derecho a ejercer libremente su religión, garantizado por la Primera Enmienda”.

Roger Brooks, abogado de Alliance Defending Freedom, dijo: “Es difícil imaginar una violación más directa de la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda que el intento de la ciudad de Nueva York de regular las sesiones privadas entre un adulto y su consejero. El reglamento del ayuntamiento no tiene precedentes y amenaza con interponerse entre los pacientes del Dr. Schwartz y las vidas que deciden seguir.”

Alliance Defending Freedom (ADF) ha presentado anteriormente varios casos que buscan socavar las protecciones antidiscriminatorias LGBT+ en todo Estados Unidos. El ADF presentó una serie de demandas contra las leyes antidiscriminatorias a nivel estatal que protegen a las personas LGBT+, en particular representando al panadero anti-LGBT Jack Phillips, para promover el argumento de que la libertad religiosa da a los dueños de empresas cristianas el derecho a discriminar a los clientes homosexuales. El grupo también ha apoyado activamente la criminalización de la homosexualidad en Belice, mientras que los líderes del ADF han vinculado previamente la homosexualidad y la pedofilia.

Sin embargo, a pesar de sus opiniones extremas, la administración Trump ha mantenido estrechos vínculos con el bufete de abogados. Bajo el ex Procurador General Jeff Sessions, el Departamento de Justicia con frecuencia sopesaba las batallas judiciales en el lado del ADF, presentando un escrito ante la Corte Suprema apoyando a Phillips. El Procurador General de los Estados Unidos, Noel Francisco, presentó sus argumentos orales como parte de la defensa del panadero en nombre de la administración Trump.

En Europa, Malta fue pionera

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, en discusión en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar» una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que en cualquier caso permanece encallado por el desacuerdo entre las diferentes fuerzas políticas que en teoría lo apoyan y cuya aprobación a día de hoy no está asegurada.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

“No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras. “Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

Fuente Cromosomax/Cristianos Gays

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El pastelero estadounidense que se negó a hacer la tarta de boda a una pareja gay reclama ahora ante la justicia federal su «derecho» a no prestar servicio a una mujer trans

Lunes, 20 de agosto de 2018

jack-phillips-326x245Jack Phillips, el tristemente conocido pastelero de Denver que, tras un largo periplo judicial por negarse a hacer la tarta de boda de una pareja gay, obtuvo el fallo favorable del Tribunal Supremo de Estados Unidos, regresa a la justicia federal por otro episodio de discriminación. En este caso, la afectada es la abogada Autumn Scardina, una mujer trans a la que Masterpiece Cakeshop negó un pastel para la doble celebración de su cumpleaños y de los cambios de género con la excusa «de sus creencias religiosas». Scardina explica que «la mujer del teléfono me dijo que no hacían pasteles para celebrar los cambios de género». Ante la tránsfoba negativa, añade la mujer denunciante, «me quedé atónita». Por su parte, Alliance Defending Freedom (una organización cristiana ultra), ha argumentado, en apoyo al pastelero, que las protecciones de Colorado para las personas trans son «abierta y descaradamente hostiles hacia la religión».

El nuevo episodio de LGTBfobia que salpica a Jack Phillips se remonta al 26 de junio de 2017. La abogada Autumn Scardina llamó por teléfono a Masterpiece Cakeshop para realizar el pedido personalizado de una tarta. «Me preguntaron cómo quería que se viera el pastel y expliqué que celebraba mi cumpleaños el 6 de julio de 2017 y que también sería el séptimo año de mi transición de hombre a mujer». Así figura en la denuncia de Scardina a la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. «Cuando les expliqué que soy tran y que quería mi pastel de cumpleaños para celebrar mi transición con un exterior azul y un interior rosado, me dijeron que no harían el pastel de acuerdo a sus creencias religiosas», agrega la denunciante.

Autumn Scardina no ha aclarado si en el momento de realizar el encargo conocía que esa misma pastelería y su regente era la protagonista del caso de discriminación homófoba que llegó hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Según alega Kristen Waggoner, del grupo de odio Alliance Defending Freedom, «el Estado de Colorado ignora el mensaje del Tribunal Supremo de Estados Unidos al seguir señalando a Jack para castigarlo y mostrar hostilidad hacia sus creencias religiosas». Con este último argumento como epicentro, y de forma rocambolesca, Phillips se negó a la conciliación amistosa con Scardina, tal y como proponía la Comisión de Derechos Civiles de Colorado y decidió adelantarse en esta ocasión, convirtiéndose él en demandante ante la justicia federal (arrogándose el falso rol de «víctima» a su libertad religiosa).

En la demanda del pastelero figura, literalmente, la siguiente acusación contra el gobierno demócrata de Colorado: «durante más de seis años, Colorado ha estado en una cruzada para aplastar al demandante Jack Phillips … porque sus funcionarios desprecian lo que él cree y cómo practica su fe». En la misma línea victimista y victimizante, el texto de la denuncia incluye que «la Constitución se erige como un baluarte contra los funcionarios del Estado que atacan a las personas y tratan de arruinar sus vidas debido a la animadversión antirreligiosa del gobierno». La Ley Contra la Discriminación de Colorado prohíbe que los lugares públicos discriminen a las personas por su género o por su orientación sexual.

El caso del pastel nupcial de una pareja gay

Ya en 2013 mencionamos la historia en esta misma página. Dave Mullins y Charlie Craig acudieron a Masterpiece Cakeshop, una pastelería de Denver que hace tartas de boda personalizadas, para que elaborara su pastel. El dueño del negocio, Jack Phillips, se negó, argumentando razones religiosas. Mullins y Craig denunciaron lo sucedido al Departamento de Derechos Civiles de Colorado, ya que en este estado la denegación de servicios basada en la orientación sexual de los clientes está expresamente prohibida. Tan solo están exentas las confesiones religiosas en lo que respecta a sus ceremonias, pero dado que una pastelería no es una iglesia, el Departamento de Derechos Civiles dio la razón a la pareja. Se inició así una larga batalla legal que ha acabado ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Como explicamos en diciembre, la línea de defensa del pastelero ante el Supremo no se basó propiamente en que su «libertad religiosa» hubiera resultado sido violada (hay pronunciamientos anteriores del Supremo que consideran que la libertad religiosa no justifica la discriminación en el ámbito de la prestación de servicios no religiosos) sino en el derecho a su libertad de expresión. Phillips argumentaba que diseñar un pastel de boda es un proceso «creativo», y que hacerlo para una pareja del mismo sexo suponía forzarlo a expresar ideas con las que no está de acuerdo. Como también explicamos en diciembre, tras conocerse las preguntas y solicitudes de aclaración que los jueces del Supremo dirigieron entonces a las partes, las posiciones parecían divididas al 50%. Los analistas daban entonces por seguro que los cuatro conservadores (Samuel Alito, Neil Gorsuch, John Roberts y Clarence Thomas) se inclinarían por dar la razón al pastelero, mientras que los cuatro considerados de sensibilidad progresista (Stephen Breyer, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Sonia Sotomayor) lo harían a favor de la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. El voto que todo el mundo esperaba que deshiciese el empate era el de Anthony Kennedy, un juez «bisagra» cuyo posicionamiento en favor del matrimonio igualitario resultó clave en el pasado. En diciembre, Kennedy se mostró ambivalente y dio muestras de empatizar con los argumentos de las dos partes.

Sin embargo, el resultado final era de 7 a 2: solamente Ruth Bader Ginsburg (considerada a sus 85 años la miembro más progresista del Supremo) y Sonia Sotomayor se inclinaban de parte de la Comisión de Derechos Civiles del estado de Colorado. Los otro siete miembros, incluyendo Breyer y Kagan, se alineaban con el pastelero. ¿Qué pasó para que se produjera una mayoría tan clara? La clave está en la letra pequeña de la sentencia, que señala de forma expresa que la opinión del alto tribunal se refiere única y exclusivamente al caso juzgado. El texto, cuyo ponente fue precisamente Kennedy, señala que la Comisión no dio a Phillips un trato objetivo y actuó con hostilidad frente a las «sinceras creencias religiosas» del pastelero. Según la interpretación de la mayoría, los miembros del organismo encargado de discernir si se había violado la normativa antidiscriminatoria del Estado no evaluaron con la objetividad a la que estaban obligados los argumentos del pastelero, sino que desde el primer momento consideraron que estos eran una mera excusa para discriminar a la pareja.

Fuente Dosmanzanas

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Una encuesta reciente detecta que el apoyo de la población estadounidense a la no discriminación de gais y lesbianas se debilita

Sábado, 18 de agosto de 2018

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009Mal dato el que arroja la última encuesta de la organización Public Religion Research Institute, que muestra un repunte en las posiciones a favor de la discriminación de las parejas del mismo sexo por razones religiosas respecto a hace un año. Aunque los partidarios de la no discriminación siguen siendo mayoría (por muy poco) y el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene constante, parece que la era Trump está comenzando a dejarse su huella en el sentimiento de los estadounidenses respecto a los derechos LGTB. Habrá que ver si la tendencia se confirma en el próximo futuro.

Public Religion Research Institute (PRRI) es una organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación de las relaciones entre religión, cultura y política, a cuyos estudios y encuestas hemos hecho referencia en diversas ocasiones. La última en mayo de este mismo año, a raíz de la publicación del «Atlas de los valores americanos», un estudio realizado a lo largo de 2017 en el que se detallaban las opiniones de la población estadounidense sobre diversos asuntos y que revelaba un aumento significativo en quienes apoyan los derechos LGTB en cuestiones como el matrimonio igualitario o las leyes de protección de las minorías sexuales.

Ahora, una nueva encuesta realizada entre el 27 de junio y el 8 de julio de este año arroja una sombra de preocupación sobre este panorama optimista. En concreto, al preguntar sobre si las empresas y negocios deberían tener derecho a negar sus servicios a parejas del mismo sexo que quieran contratarlas para algún asunto relacionado con su boda alegando motivos religiosos, el 48% responde que no, frente a un 46% que responde que sí: solo dos puntos porcentuales de diferencia. De acuerdo con la encuesta, la sociedad estadounidense está hoy día dividida en dos mitades casi iguales. Hace solo un año, la diferencia entre los que creían que no debería permitirse que este tipo de empresas de servicios puedan rechazar a parejas del mismo sexo y los que creían que sí era de doce puntos porcentuales (53% frente al 41%).

encuesta-prri-2018Por grupos de votantes, el crecimiento de la postura discriminatoria es más acentuada entre los que se identifican como republicanos (73% ahora frente a 67% hace un año) y entre los que se identifican como independientes (45% ahora frente al 40% hace un año). Pero incluso entre los que se identifican como votantes demócratas se aprecia un crecimiento, del 24% hace un año al 27% ahora. Por sexo, las mujeres siguen siendo más contrarias a la discriminación que los hombres, pero en ambos grupos crecen las posturas discriminatorias (40% de las mujeres, frente al 35% hace un año; 52% de los hombres, frente al 48% hace un año):

Si en lugar de preguntarse por empresas de servicios específicos para bodas se pregunta por empresas de servicios en general, la brecha se ensancha un poco: 49% es partidario de que no puedan discriminar a gais y lesbianas alegando razones religiosas, frente a un 42% partidario de que sí puedan hacerlo. Pero también en este aspecto se aprecia el crecimiento de las posturas discriminatorias: hace solo un año, un 56% de los estadounidenses se oponía a que las empresas de servicios pudieran discriminar a gais y lesbianas por razones religiosas, mientras que el 39% era favorable (hablamos específicamente de gais y lesbianas porque así es como se preguntó en la encuesta).

Curiosamente, el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene estable respecto a hace un año: el 64% de los estadounidenses defiende el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio, frente a un 28% que lo rechaza. Los porcentajes, en este caso, coinciden con los del año pasado. Un dato que muestra que no necesariamente las personas que apoyan el matrimonio igualitario apoyan la ausencia de discriminación contra gais y lesbianas, al menos en una sociedad como la estadounidense, en el que el peso de la religión es mayor que por ejemplo en Europa occidental.

La influencia del Tribunal Supremo, indudable 

us-news-supremecourt-1-abaHay que tener en cuenta que en junio de este año, justo antes de llevarse a cabo la encuesta, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos falló en favor de Jack Phillips, el pastelero de Denver que se negó a elaborar una tarta de boda para una pareja gay, por 7 votos contra 2. La literalidad de la sentencia limitaba sus efectos a las circunstancias específicas de lo sucedido con Phillips, advirtiendo expresamente que no podía considerarse un aval para que los prestadores de bienes y servicios puedan discriminar a las parejas del mismo sexo por razones religiosas (de forma que la próxima vez que un caso de este tipo llegue a la justicia, esta deberá juzgarlo en su contexto y de forma independiente), lo cierto es que la decisión supuso un importante revés para los derechos LGTB en los Estados Unidos en un momento en el que los grupos conservadores, apoyados en una administración federal favorable a sus intereses, arrecian su ofensiva.

Cuesta pensar que el clima de opinión creado alrededor de la decisión del Supremo, así como la «lluvia fina» en favor de la discriminación de las personas LGTB tanto a nivel de los estados gobernados por los republicanos como a nivel federal de la mano de la administración Trump, no tienen nada que ver con el resultado de esta última encuesta del PRRI. Habrá que esperar para saber si es un mero contratiempo o el inicio de una tendencia negativa. En cualquier caso, resulta preocupante.

Fuente Dosmanzanas

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Donald Trump celebra el apoyo del Supremo al pastelero homófobo que negó tarta a pareja gay

Jueves, 7 de junio de 2018

trump“¡Gran fallo del Tribunal Supremo para el pastelero!”, dijo el presidente de EEUU en Twitter. 

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha otorgado este lunes una victoria judicial a un repostero cristiano de Colorado que se negó a preparar un pastel de bodas para una pareja homosexual, por considerar que los derechos religiosos de éste se habían visto vulnerados.

En una decisión alcanzada por una mayoría de siete contra dos, la máxima corte del país ha dictaminado que una comisión de Colorado, que había decidido que el comerciante debía atender a todos sus clientes independientemente de su orientación sexual, demostró una “animadversión evidente e inaceptable” hacia la religión.

Dicha comisión había dictaminado que el pastelero, Jack Phillips, había violado la ley antidiscriminación del estado de Colorado, que prohíbe a las empresas negar el servicio a las personas por razón de su raza, género, estado civil u orientación sexual.

La sentencia del Supremo, sin embargo, ahora concluye que la comisión vulneró los derechos religiosos del propio Phillips, aunque no ha emitido una decisión definitiva acerca de en qué circunstancias concretas se pueden hacer excepciones a las leyes antidiscriminación basándose en las creencias religiosas.

“La hostilidad de la comisión fue inconsistente con la garantía recogida en la Primera Enmienda de que las leyes se deben aplicar de forma que sean neutrales hacia la religión”, escribió el autor de la sentencia, el magistrado Anthony Kennedy, quien también fue el autor de la histórica decisión de 2015 de legalizar el matrimonio gay en todo el país.Donald Trump celebró el fallo con el que el Tribunal Supremo dio la razón al repostero. “¡Gran fallo del Tribunal Supremo para el pastelero!”, dijo el presidente de EEUU en Twitter.

Sin embargo, Kennedy también recogió en la sentencia que “las personas homosexuales y las parejas homosexuales no pueden ser tratadas como marginados sociales o personas de menor dignidad y valor”, y anticipó que los litigios sobre cuestiones similares probablemente continúen sucediéndose en tribunales inferiores.

“Estas disputas deben resolverse con tolerancia, sin faltas de respeto indepidas a las creencias religiosas sinceras, y sin someter a las personas gays a indignidades cuando buscan bienes y servicios en un libre mercado”, concluyó.

De los 50 estados de EEUU, Colorado es uno de los 21 que tienen leyes antidiscriminación para proteger al colectivo LGTBI.

Fuente Cáscara Amarga

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El Supremo de Estados Unidos falla a favor del pastelero que discriminó a una pareja gay, aunque limita el alcance de la sentencia

Miércoles, 6 de junio de 2018

us-news-supremecourt-1-abaEn una sentencia que ha caído como un jarro de agua fría en los colectivos en favor de los derechos civiles de las personas LGTB, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha fallado en favor de Jack Phillips, el pastelero de Denver que se negó a elaborar una tarta de boda para una pareja gay. La decisión, respaldada por 7 de los 9 jueces del Supremo, supone un importante revés para los derechos LGTB en los Estados Unidos en un momento en el que los grupos conservadores, apoyados en una administración federal favorable a sus intereses, arrecian su ofensiva. Un análisis de la sentencia, en cualquier caso, permite concluir que podría haber sido mucho peor. Explicamos por qué.

Refrescamos en primer lugar los antecedentes del caso, que se remonta a varios años atrás. Ya en 2013 mencionamos la historia en esta misma página. Dave Mullins y Charlie Craig acudieron a Masterpiece Cakeshop, una pastelería de Denver que hace tartas de boda personalizadas, para que elaborara su pastel. El dueño del negocio, Jack Phillips, se negó, argumentando razones religiosas. Mullins y Craig denunciaron lo sucedido al Departamento de Derechos Civiles de Colorado, ya que en este estado la denegación de servicios basada en la orientación sexual de los clientes está expresamente prohibida. Tan solo están exentas las confesiones religiosas en lo que respecta a sus ceremonias, pero dado que una pastelería no es una iglesia, el Departamento de Derechos Civiles dio la razón a la pareja. Se inició así una larga batalla legal que ha acabado ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Como explicamos en diciembre, la línea de defensa del pastelero ante el Supremo no se basó propiamente en que su «libertad religiosa» hubiera resultado sido violada (hay pronunciamientos anteriores del Supremo que consideran que la libertad religiosa no justifica la discriminación en el ámbito de la prestación de servicios no religiosos) sino en el derecho a su libertad de expresión. Phillips argumentaba que diseñar un pastel de boda es un proceso «creativo», y que hacerlo para una pareja del mismo sexo suponía forzarlo a expresar ideas con las que no está de acuerdo. Como también explicamos en diciembre, tras conocerse las preguntas y solicitudes de aclaración que los jueces del Supremo dirigieron entonces a las partes, las posiciones parecían divididas al 50%. Los analistas daban entonces por seguro que los cuatro conservadores (Samuel Alito, Neil Gorsuch, John Roberts y Clarence Thomas) se inclinarían por dar la razón al pastelero, mientras que los cuatro considerados de sensibilidad progresista (Stephen Breyer, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Sonia Sotomayor) lo harían a favor de la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. El voto que todo el mundo esperaba que deshiciese el empate era el de Anthony Kennedy, un juez «bisagra» cuyo posicionamiento en favor del matrimonio igualitario resultó clave en el pasado. En diciembre, Kennedy se mostró ambivalente y dio muestras de empatizar con los argumentos de las dos partes.

Sin embargo, el resultado final ha sido 7 a 2: solamente Ruth Bader Ginsburg (considerada a sus 85 años la miembro más progresista del Supremo) y Sonia Sotomayor se han inclinado de parte de la Comisión de Derechos Civiles del estado de Colorado. Los otro siete miembros, incluyendo Breyer y Kagan, se han alineado con el pastelero. ¿Qué ha pasado? La clave está en la letra pequeña de la sentencia, que señala de forma expresa que la opinión del alto tribunal se refiere única y exclusivamente al caso juzgado. Los siete jueces que han votado a favor de la sentencia, cuyo ponente ha sido precisamente Kennedy, señalan que la Comisión no dio a Phillips un trato objetivo y actuó con hostilidad frente a las «sinceras creencias religiosas» del pastelero. Según su interpretación, los miembros del organismo encargado de discernir si se había violado la normativa antidiscriminatoria del estado no atendieron como debían a los argumentos del pastelero, sino que desde el primer momento consideraron que estos eran una mera excusa para discriminar a la pareja.

El Supremo entiende, en este sentido, que desde el principio hubo menosprecio y falta de objetividad hacia Phillips, y este es el motivo por el cual falla a su favor, sin que la sentencia ponga en duda el derecho del estado de Colorado a proteger a sus ciudadanos de la discriminación. El texto de la sentencia establece, en este sentido, sus propios límites, al advertir que no puede considerarse un aval para que los prestadores de bienes y servicios puedan discriminar a las parejas del mismo sexo por razones religiosas y que la próxima vez que un caso de este tipo llegue a la justicia, esta deberá juzgarlo en su contexto y de forma independiente al caso del pastelero. «El resultado de futuros casos como este en otras circunstancias deberá ser discutido en los tribunales, todo ello en el contexto de entender que estas disputas deben resolverse con tolerancia, sin una indebida falta de respeto a las sinceras creencias religiosas y sin que se humille a las personas homosexuales cuando demandan bienes y servicios en un mercado abierto», expresa literamente la sentencia.

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En definitiva, todo apunta a que el Supremo ha llegado a un compromiso entre conservadores y centristas para emitir un fallo de alcance limitado que si bien da la razón al pastelero lo hace por una razón formal, y no de fondo. Un compromiso que no supone un cambio significativo del statu quo jurídico, a diferencia de lo que habría sucedido si se hubiera dado la razón a cualquiera de las partes por 5 votos contra 4 pero utilizando los argumentos de fondo de una o de la otra parte. Así ha sido recibido, de hecho, por grupos de defensa de los derechos LGTB, como Human Rights Campaign. «Los extremistas antiLGBTQ no han conseguido la ‘licencia para discriminar’ que andaban buscando. La sentencia de hoy no modifica las ya duraderas leyes de derechos civiles de nuestra nación», ha declarado su presidente, Chad Griffin.

En cualquier caso, aunque sobre el papel no signifique un retroceso expreso, a nadie se le oculta que la sentencia supone un revés para el avance de los derechos LGTB en Estados Unidos. Los conservadores la venderán como un triunfo, que animará a muchos negocios a intentar discriminar a parejas del mismo sexo incluso en estados cuyas leyes locales las protejan contra la discriminación en la prestación de bienes y servicios. Parejas que en último término tendrán que seguir acudiendo a los tribunales para ver respetados sus derechos. Y más en un momento regresivo en materia LGTB como el que está viviendo Estados Unidos tanto a nivel de los estados gobernados por los republicanos como a nivel federal, de la mano de la administración Trump.

Según la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés: American Civil Liberties Union), representantes de Craig y Mullins, la pareja nunca llega a discutir con Phillips el diseño o mensaje que debía llevar la tarta, por lo que según ellos, la libertad de expresión del artista pastelero no se habría puesto en cuestión. La juez Ruth Bader Ginsburg, una de las que han votado en contra de la sentencia, explica que «cuando una pareja contacta con una pastelería para un pastel de bodas, el producto que buscan es un pastel que celebre su boda, no un pastel celebrando bodas heterosexuales o bodas del mismo sexo, y ese es el servicio que se les negó».

Activistas LGBT califican de “peligrosa” la decisión de la Corte de EEUU

Grupos de defensa de los derechos civiles de las personas LGBTIQ calificaron de “frustrante”, “discriminatorio”, “potencialmente dañino” y como un “retroceso” la decisión 7-2 de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Según las declaraciones recogidas por medios de comunicación, tras conocerse el fallo, la pareja conformada por Charlie Craig y Dave Mullins, a quienes Phillips les negó un pastel, aseguraron: “La decisión de hoy significa que nuestra lucha contra la discriminación y el trato injusto continuará. Siempre hemos creído que en Estados Unidos no se le debe rechazar en un negocio abierto al público por ser quien eres. Presentamos este caso porque nadie debería tener que enfrentar la vergüenza y la humillación de que nos digan ‘no servimos a los de su clase’. Seguiremos luchando hasta que nadie lo haga”.

Para la firma de abogados Pro-LGBT Lambda Legal esta decisión si bien es limitada, ya que solo aplica a los hechos específicos de este caso exclusivamente, de igual manera invita a la discriminación y los esfuerzos adicionales para justificar la retención de servicios de personas LGBTQ. Esto alentará todo tipo de estrategia por parte de organizaciones anti LGBTQ bien financiadas que quieran crear excepciones a las leyes de no discriminación (…) La Corte hoy le ha dado la espalda a un precedente de larga data y ofreció no solo aliento, sino también una hoja de ruta para aquellos que negarían los derechos civiles a las personas LGBTQ y a las personas que viven con el VIH”.

Aseguraron que seguirán luchando para que esta “desgarradora” y “exasperante decisión” se entienda por lo que es: “un fallo estrecho limitado a hechos únicos que no pueden usarse para justificar la discriminación en ningún otro contexto”, declaró la firma.

Para el presidente de Human Rights Campaign, Chad Griffin, el lobby antiLGBTIQ no puede abrazar esta decisión como una “licencia para discriminar”. Ni el dictamen cambia las leyes de derechos civiles en Estados Unidos, sin embargo, es una campanada de que las personas LGBTIQ “enfrentan niveles alarmantes de discriminación en todo el país y los esfuerzos de HRC para avanzar en la igualdad son más urgentes que nunca”.

La presidenta y CEO de la Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación o GLAAD (por sus siglas en inglés, Gay and Lesbian Alliance Against Defamation) Sarah Kate Ellis dijo: “Aunque la libertad de religión es un valor estadounidense, la discriminación no lo es. Si bien esta decisión no cambia las protecciones existentes de los derechos civiles, deja la puerta abierta para que las exenciones religiosas se utilicen contra las personas LGBTQ”.

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Pantallazo @glaad | Foto: Uso Permitido

El LGBTQ Victory Institute dijo: “Hoy es un día triste para Estados Unidos y especialmente para los jóvenes LGBTQ que crecieron creyendo en el movimiento inevitable hacia la equidad y la justicia para nuestra comunidad. Si bien la Corte Suprema emitió un veredicto estricto centrado exclusivamente en el tratamiento de un pastelero de Colorado por parte de una agencia estatal, los opositores de la igualdad lo utilizarán para tratar de abrir las compuertas. Las fuerzas homofóbicas sobreinterpretarán intencionalmente el fallo y desafiarán las leyes existentes contra la discriminación al negar el servicio a las personas LGBTQ en aún más situaciones, negándoles la cena en un restaurante, el alojamiento en un hotel o el alquiler de un apartamento”.

El presidente del Comité Nacional Demócrata, Tom Pérez, dijo: “Este caso nunca fue solo sobre un pastel de bodas. Se trataba de que todas las personas, sin importar quiénes fueran, tenían derecho a celebrar su amor sin enfrentar discriminación. El Partido Demócrata cree que ningún individuo tiene una licencia para discriminar. Creemos en la dignidad de cada ser humano. Y seguiremos luchando por la igualdad de las personas LGBTQ en todas las áreas de nuestra sociedad, desde la vivienda y la atención médica hasta los baños y salas de juntas, las panaderías y las urnas”.

El bufete de abogados anti-LGBT Alliance Defending Freedom, un grupo de odio anti LGBT listado, celebró el fallo. “Jack sirve a todos los clientes; simplemente se niega a expresar mensajes o celebrar eventos que violan sus creencias profundamente arraigadas”, dijeron.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Un juez de California dice que no puedes obligar a una pastelería a hacer una tarta para dos lesbianas

Viernes, 9 de febrero de 2018

5a75119aafa2d-imageUn juez de California autoriza a una pastelera a negarse a hacer una tarta de bodas a una pareja del mismo sexo, después de que rechazara hacérselo a una pareja de lesbianas. Otra cosa es que ya estuviera hecha la tarta, lo que entonces sí sería discriminación para el mismo juez. 

Amparado en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, un juez de la Corte Superior del condado de Kern, David Lampe, dictamina que la propietaria de Tastries Bakery, Cathy Miller, puede continuar negándose a hacer tartas de boda para parejas del mismo sexo, según una decisión que ha tomado este lunes, 5 de enero. Se trata de una moción de medida cautelar de la que sólo puede beneficiarse hasta junio, cuando está programada la próxima audiencia sobre el caso. El abogado de la demandada, Charles LiMandri, de la Freedom of Conscience Defense Fund (Fundación en Defensa de la Libertad de Conciencia, en español), ha adelantado su intención de luchar por que el caso sea desestimado.

«El derecho a la libertad de expresión en virtud de la Primera Enmienda supera el interés del Estado en garantizar un mercado de libre acceso. El derecho a la libertad de pensamiento garantizado por la Primera Enmienda incluye el derecho a hablar y el derecho a abstenerse de hablar. A veces la protesta más profunda es el silencio», declara el juez Lampe en su escrito. Cristiana conservadora, Miller rechaza hacer un pastel de bodas para una pareja del mismo sexo, Mireya y Eileen Rodríguez-Del Río, en agosto, amparándose en sus creencias cristianas. La pareja presenta un queja ante el Departamento de Empleo y Vivienda Justos de California alegando que Miller había violado la Ley de Derechos Civiles de Unruh, según la que se prohibe a las empresas públicas negar el servicio a cualquier persona en base a una serie de características que incluyen la raza, el género, la religión o la orientación sexual.

«Si no somos capaces de seguir nuestra conciencia, ya no podremos ser lo que Dios creó para nosotros (…). Soy incapaz de hacer algo que lastime a mi Señor y Salvador», declara Miller el viernes, 2 de febrero, antes de la audiencia en la que declara que Dios le ha dado la capacidad de hacer hermosos pasteles y que está comprometida a hacerlo de manera en que cree que Dios quiere que lo haga. «Es una obra de arte en lo que respecta a mi cliente (…). En la mente de mi cliente, este es un caso de libre ejercicio», declara en la misma línea, LiMandri, argumentado que los derechos de libertad de expresión de su cliente y su derecho a la libre expresión de la religión prevalecen sobre la violación de una ley contra la discriminación del estado. Y así es com parece haberlo entendido igualmente el juez Lampe, quien ha defendido que «una tarta de boda no es sólo una tarta».

«Un taller de neumáticos no puede rechazar vender una rueda porque su propietario no quiere vender ruedas a parejas del mismo sexo. No hay nada sagrado o expresivo en una rueda. Ningún artista, tras haber expuesto su obra para la venta pública, puede rechazar una venta debido a un propósito discriminatorio ilegal. Ningún panadero puede colocar sus productos en vitrinas públicas, abrir su tienda y luego negarse a vender por motivos de raza, religión, género o identidad de género (…). La diferencia aquí es que el pastel en cuestión aún no está horneado. El estado no está solicitando al tribunal que ordene a los acusados vender un pastel. El Estado le pide a este tribunal que obligue a Miller a utilizar sus cualidades para diseñar y crear una tarta que aún no ha concebido con la certeza de que su trabajo será expuesto en la celebración de una unión matrimonial que su religión prohíbe. Para este tribunal forzar dicho cumplimiento violaría lo esencial de la libertad de expresión garantizada por la Primera Enmienda», es el paradójico argumento del juez Lampe, que entiende la postura de Miller, a la vez que rechaza la discriminación por orientación sexual.

Las pastelerías parecen haberse convertido en los últimos años en los últimos grandes enemigos del colectivo LGBT, no sólo en los Estados Unidos, sino en algunos otros países anglosajones, como Irlanda. Si bien ya hay sentencia definitiva contra Sweet Cakes by Melissa, quienes se han visto obligados a cerrar su negocio por el camino, mientras la Administración de Donald Trump espera que el Tribunal Supremo falle a favor de Jack Phillips en el caso de Masterpiece Cakeshop por negarse a hacer una tarta para una pareja de gays, chefs, pasteleros y restauradores ya se han posicionado en contra de la discriminación. Una pastelería de Belfast, Ashers Baking Co., también era condenada por negarse a hacer una tarta con un lema a favor del matrimonio igualitario.

Fuente Universogay

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Chefs, pasteleros y restauradores en contra de la discriminación por orientación sexual en los Estados Unidos

Miércoles, 25 de octubre de 2017

manifestacion_pasteleria_homofobaUn grupo de populares chefs y reconocidos pasteleros y propietarios de restaurantes reclaman al Tribunal Supremo que falle contra el el pastelero de Denver, Jack Phillips, que rechazó hacer una pastel de boda para la boda de una pareja del mismo sexo.  

José Andrés, Elizabeth Falkner y Carla Hall, son algunos de los populares chefs que junto a los dueños de una popular tienda de cupcakes de Washington D.C. y un pastelero de Mississippi han suscrito un memorando escrito por Human Rights Campaign en apoyo a la pareja que fue discriminada por Jack Phillips, propietario de Masterpiece Cakeshop, que en 2012 rechazó hacer un pastel de bodas para Charlie Craig y David Mullis en función de la libertad religiosa.

Según estos profesionales de la hostelería, una vez que abres las puertas de tu establecimiento, no puedes escoger a tus clientes y cumplir con las leyes que prohiben la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género no te quita el control creativo sobre tu trabajo. En enero de 2014 un juez de Denver daba la razón a los demandantes al afirmar que no es legal negarse a hacer un pastel sólo porque sea para una pareja gay. No conforme con este resultado Phillips inicia un largo proceso que le ha llevado hasta el Tribunal Supremo, que tiene previsto resolver en diciembre. Visto que la libertad religiosa no le ha servido anteriormente, su estrategia ahora es la libertad creativa, sosteniendo que, como artista, no deberían obligarle ha hacer un pastel en contra de sus creencias.

«No se trata de tu arte. Cuando estás abierto al servicio de la gente, no puedes decidir a quién atender no atender», asegura Falkner, propietaria de varios restaurantes en Nueva York y San Francisco, que ha sido concursante y juez en diferentes competiciones culinarias. En la misma línea se manifiesta Mary Jennifer Russell, propietaria de Sugaree’s Bakery en New Albany (Misisipi), afirmando que «puedes decidir qué crear y qué servir, pero no decir que ni vas a servir a una persona gay, a una transexual o a un mujer o a una persona de color».

Asimismo, Sophie Kallnis LaMontagne, copropietario de Georgetown Cupkace, en Washigton D.C., asegura que tanto ella como su hermana, Katherine Kallinis Berman, piden al Tribunal Supremo que tengan en cuenta su declaración y escuchen «por qué creemos que es tan importante que no autoricen a las empresas a discriminar. Esto es sobre hacer lo correcto y dar la bienvenida a todos», asegurando que las leyes contra la discriminación en Colorado y otros 21 estados son regulaciones razonables que no reprimen su creatividad artística. Sorprendentemente, hosteleros y restauradores tienen en su contra al Departamento de Justicia de la Administración de Donald Trump, que habría elaborado un amplio informe de 41 páginas en apoyo a la actitud discriminatoria del pastelero de Dever.

Fuente Universogay

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Una pastelería deberá prestar servicio a una pareja gay por orden judicial

Jueves, 20 de agosto de 2015

cake400x300_0Charlie Craig, David Mullins y en la esquina el pastelero Jack Phillips

La pastelería se negó a hacer un pastel de bodas para una pareja homosexual por las creencias religiosas de sus dueños. El fallo fue emitido dos meses después de una decisión histórica de la Corte Suprema que legalizó el matrimonio gay en todo Estados Unidos.

La más reciente victoria para los derechos de los gays se produjo este jueves en Estados Unidos cuando un tribunal de apelaciones sentenció que un repostero de Colorado no podía negarse a venderle un pastel de boda a parejas homosexuales porque contradecía su fe religiosa.

La tienda “Masterpiece Cakeshop” se sumó a un número creciente de negocios que han sido demandados, con éxito, por discriminación contra las parejas del mismo sexo. Sin embargo, los comercios en más de la mitad de EUA tienen derechos legales de negarse a atender clientes gays porque 29 de los 50 estados no prohíben discriminación de orientación sexual.

Charlie Craig y David Mullins consignaron una queja fundamentada en el marco legal antidiscriminatorio de Colorado cuando el repostero Jack Phillips les dijo en 2012 que no les haría una torta debido a sus creencias religiosas.

El estado no reconocía el matrimonio gay en ese momento, pero sí prohibía la discriminación por orientación sexual. Phillips argumentó que preparar una torta de casamiento para una pareja gay violaba su derecho a la libertad de religión y de expresión.

manifestacion_pasteleria_homofobaManifestación de protesta por la homofobia de los responsables de la pastelería

El tribunal estatal de apelaciones manifestó su desacuerdo, argumentando en una decisión de 66 páginas que exigirle a alguien que cumpla la ley no implica pedirle a una persona que “respalde” algo que no apoya.

“Si Masterpiece desea operar como un lugar público y tener un negocio en el estado de Colorado, la CADA (Colorado Anti-Discrimination Act, Acta anti-discriminación de Colorado) le prohíbe escoger y elegir consumidores en función de su orientación sexual”, indicó.

Una pastelería de Oregon (noroeste) fue obligada a pagar 135.000 dólares en daños el mes pasado después de negarse a hornear una tarta para un matrimonio entre dos hombres en 2013.

Pero el caso que elevó el tema a la audiencia nacional fue el de una fotógrafa de bodas de New Mexico que se negó a trabajar para una pareja de lesbianas en 2008 afirmando que su derecho a la libertad artística y religiosa debería superponerse a las leyes antidiscriminatorias del estado. La Corte Suprema no aceptó su apelación en 2014.

Fuente Agencias

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