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La Policía de Indonesia arresta y corta el pelo a 12 transexuales

Miércoles, 31 de enero de 2018

transfobia_aceh-300x150El jefe de la policía de Aceh del Norte, Ahmad Untung, calificó a los transexuales como “una amenaza peor que terroristas”.

En la región indonesia de Aceh, en donde rige oficialmente la sharía o ley islámica desde 2005, se ha iniciado la enésima campaña contra la comunidad LGTB. Amnistía Internacional ha denunciado la detención de 12 mujeres trans en la redada a cinco salones de belleza, el pasado sábado 27 de enero. La policía, además de clausurar los locales, les afeitó el cabello en público, las desnudó y las obligó a vestirse con ropas masculinas para, supuestamente, convertirlas en “hombres normales”“La llamada ‘reeducación’ de las personas trans por parte de la policía no solo es humillante e inhumana, también es ilegal y una clara violación de sus derechos humanos. Dichos incidentes deben ser investigados de manera inmediata y efectiva”, exige Usman Hamid, director ejecutivo de Amnistía Internacional Indonesia.

La policía indonesia arrestó a 12 transexuales en la provincia de Aceh, la única que se rige bajo la sharia o ley islámica, y les obligó a vestir ropa de hombre además de cortarles el pelo, denuncian los activistas. En el marco de la llamada “Operación Anti Moral Enferma”, la policía de Aceh efectuaba este sábado redadas sincronizadas a varios salones de belleza, deteniendo a 12 mujeres trans. Los agentes forzaron el cierre de los establecimientos y a las víctimas arrestadas, por su mera identidad de género, las sometieron al escarnio público: les raparon las cabelleras en la calle y las obligaron a pasearse con ropas de hombre. Para las autoridades, estas prácticas denigrantes formal parte de un programa de “reeducación social”. El tránsfobo objetivo final no es otro que “enseñarles” “comportarse” como “hombres de verdad”.

Decenas de agentes de la policía local e islámica llevaron a cabo las detenciones durante la noche del sábado en cinco salones de belleza del distrito Aceh del Norte, en el norte de la isla de Sumatra, confirmó un activista en favor de los derechos del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB).

“Por el momento todavía están recuperándose del trauma”, declaró en conversación telefónica la fuente, que pidió mantener el anonimato, y añadió que los arrestados fueron liberados el domingo.

El jefe de la policía de Aceh del Norte, Ahmad Untung, calificó a los transexuales como “una amenaza peor que terroristas” y dijo que actuaron porque molestaban a los vecinos con un comportamiento que va “en contra de la sharia y la naturaleza humana”, en declaraciones al portal de noticias “Kliksatu.com“.

Aceh, provincia que aprobó en 2002 la aplicación de la ley islámica, criminaliza las relaciones homosexuales y sentencia a los infractores a castigos corporales que pueden llegar a hasta los 100 bastonazos.

En diciembre, una muchedumbre alertó a la policía islámica de la presencia de siete transexuales que se dirigían a una fiesta de cumpleaños en la capital provincial, Banda Aceh, y que fueron retenidas por las autoridades y liberadas tras ser reprendidas.

El investigador en asuntos LGTB de Human Rights Watch, Kyle Knight denunció, tras los arrestos de diciembre, que los políticos locales de Aceh han empeorado la situación al promover la homofobia.

Al menos 527 personas fueron azotadas en Aceh desde 2016 hasta octubre de 2017, por infracciones como apostar, consumir alcohol o adulterio, entre otros, según el centro de investigación indonesio Institute for Criminal Justice Reform.

El año pasado dos hombres fueron condenados por primera vez a ser azotados en público por mantener relaciones homosexuales.

Aunque Aceh es la única provincia del archipiélago que aplica la sharia, ONG y activistas han denunciado un aumento en la represión contra la comunidad LGTB en Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo.

Indonesia, un infierno para la comunidad LGTB

En febrero de 2016 publicábamos un artículo que recogía cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada vez más a la población LGTB. Desde entonces, por desgracia, no hemos parado de recoger casos de detenciones, abusos y crueles castigos físicos. Lo que ha hecho que Amnistía Internacional reclame el fin de la cruel persecución al colectivo LGBT en Indonesia.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh (situada en la zona norte de Sumatra) y Sumatra Meridional, aunque en este caso la prohibición rige solo para los musulmanes.

En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015 y fue aplicada, entre otras ocasiones, el pasado mes de mayo a dos jóvenes de 20 y 23 años.

Fuera de Aceh también se ha registrado un incremento de la represión. También en mayo de este año, la policía indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es ilegal en la capital. No obstante, el portavoz de la policía de Yakarta, Raden Argo Yuwono, aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía vigentes en el país. Unas semanas antes, ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Y en octubre, la policía de Indonesia detiene a 58 personas en una redada a una sauna gay de Yakarta

El pasado 20 de diciembre publicábamos que diez hombres habían sido condenados a dos años de cárcel en Indonesia por participar en una supuesta “fiesta gay” en Yakarta, la capital. La noticia supone un paso más en la escalada de LGTBfobia de estado que vive aquel país. Las detenciones se produjeron en Yakarta, la capital, donde las relaciones homosexuales no son formalmente delito. No ha hecho falta: el tribunal ha considerado probado que los condenados violaron la ley contra la pornografía.

El 15 de noviembre del pasado 2016 conocíamos que el gobierno de Indonesia  acaba de prohibir el uso de GIFS en WhatsApp. Pero no sólo porque no se puedan enviar imágenes en movimiento  sino que lo han hecho para evitar que la gente se envíe imágenes pornográficas a través de la aplicación.

Son solo algunos ejemplos de la penosa situación de los ciudadanos LGTB en el país.

Fuente Agencias, vía Cáscara Amarga/Cristianos Gays

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Detenido en Mosul (Irak) un líder del Ejército Islámico responsable de la tortura y ejecución de hombres homosexuales y bisexuales

Viernes, 5 de enero de 2018

abu_omer_white_beardGracias a la acción ciudadana, localizan y capturan en Mosul a Abu Omer, uno de los verdugos más temidos de ISIS, vinculado a la persecución y ejecución de numerosas personas homosexuales bajo el califato del Estado Islámico.

La fuerzas gubernamentales iraquíes han detenido a Abu Omer, un miembro del Estado Islámico que aparece frecuentemente en las imágenes de ejecución y tortura de hombres homosexuales y bisexuales. El grupo terrorista ha utilizado con persistencia vídeos y fotografías de hombres lapidados, degollados o arrojados al vacío, con el fin de servir de sádica propaganda de sus actividades y de infundir el terror entre sus opositores.

Según informa la agencia de noticias AhlulBayt, las fuerzas gubernamentales de Irak han capturado en la localidad norteña de Mosul a Abu Omer, un dirigente del Estado Islámico muy conocido por su participación en ejecuciones de hombres homosexuales y bisexuales. La noticia ha sido confirmada a Newsweek por Hisham al-Hishimi, que trabaja como asesor para diversos gobiernos de Oriente Medio sobre asuntos del Ejército Islámico, y también ha sido difundida por los medio locales.

630x800-noticias-abu-omer-en-ejecucion-de-homosexualesAbu Omer en ejecución de homosexuales – Foto: Uso permitido

Conocido por la prensa occidental como “Barba blanca”, Omer ha sido visto en distintas imágenes en ejecuciones públicas de hombres homosexuales y bisexuales. En alguno de los vídeos, realizados por el propio Ejército Islámico, aparece leyendo los cargos contra los que serán ejecutados, ataviado con vestiduras clericales, lo cual hace suponer que su función era la de shari, o líder religioso encargado de la aplicación de la sharía o ley islámica. En otras imágenes se le ve frente a las piedras que serán utilizadas para la lapidación de sus víctimas. Estas infames imágenes han sido difundidas repetidamente con el objetivo de propagar las actividades del Ejército Islámico e infundir el máximo terror posible tanto entre sus enemigos, como entre las poblaciones que ocupaban o en posibles disidentes.

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Abu Omer en lapidación a homosexuales – Foto: Uso permitido

Se puede ver a Abu Omer presidir la decapitación pública de tres hombres acusados de blasfemia y homosexualidad en un vídeo de marzo de 2015. En el vídeo se puede ver al jihadista dirigiéndose a una multitud antes de que se produzca la decapitación de los tres acusados, que permanecen de rodillas y con los ojos vendados en el centro de lo que parece ser una rotonda de una ciudad no identificada, en el momento en el que un verdugo enmascarado coloca una espada sobre sus cabezas. Asimismo, también se le puede ver en imágenes de otro vídeo en el que aparece inspeccionado un montículo de piedras de cara una lapidación pública. Con su detención, han salido a la luz imágenes en las que se le puede ver con más claridad una de las caras del mal de ISIS, quien podría enfrentarse ahora a su propia ejecución.

En 2014, Daesh bombardea amplias zonas de Siria, apoderándose de Raqqa, que se erige en la capital del llamado «califato» del Estado Islámico durante algo más de tres años en los que se extiende al norte y oeste de Iraq, haciéndose también con el control en Mosul y llegando a avanzar incluso hasta los límites de Bagdad. Si Raqqa era recuperada en octubre de 2017, a lo largo del año pasado se habrían liberado a más de 23.000 millas cuadradas de las manos de ISIS tanto en Siria como en Iraq, además de liberar a alrededor de 4,5 millones de personas de su opresivo régimen.

630x800-noticias-captura-de-abu-omerCaptura de Abu Omer – Foto: Uso permitido

A principios de diciembre, el primer ministro de Iraq, Haider al-Abadi, anuncia formalmente la expulsión de ISIS de Iraq, aunque siguen persistiendo restos del grupo «escondidos en todo el país», donde los terroristas aprovechan para seguir realizando ataques contra las tropas iraquíes y algunas figuras locales prominentes, particularmente en la provincia de Kirkuk. Según el Mayor General Felix Gedney, ISIS sigue siendo una amenaza para la zona y «también para nuestra patria. Pero las operaciones militares aquí en los últimos años les han afectado mucho (…). Les hemos quitado una enorme cantidad de territorio, hemos matado a un gran número de militantes de ISIS, y seguiremos haciéndolo. De modo que hemos degradado severamente su capacidad para realizar operaciones fuera de Iraq y Siria».

Un infierno para la comunidad LGTB

La consolidación del Estado Islámico supuso la imposición de un régimen de terror, en el que la comunidad LGTB fue una de las grandes perdedoras. Siria e Irak, que fueron en el pasado estados de tradición laica (vinculada al baazismo gobernante) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, acabaron por convertirse para ellas en un auténtico infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigar las relaciones homosexuales con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte (aunque la legislación no llegó a ser aplicada). “Entonces teníamos clubes nocturnos, bares, áreas de encuentro y una red de asambleas sociales”, explicaban en su momento desde la organización Iraqi LGBT. De hecho, durante los años 80 y primeros 90, la vida nocturna de los homosexuales en Bagdad atraía a visitantes de países vecinos, como Kuwait o Arabia Saudí.

Tras la invasión, la situación legal de la homosexualidad se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron (especialmente en el área de mayoría chií) facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hicieron sino aumentar en todas las zonas del país.

En el caso del área suní, la situación de profundo descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también llegó a controlar una parte importante del territorio sirio. Y es que en Siria la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus terribles consecuencias para los homosexuales sirios) confluyó finalmente en ese mismo fenómeno.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Amnistía Internacional reclama el fin de la cruel persecución al colectivo LGBT en Indonesia

Jueves, 2 de noviembre de 2017

indonesia-latizagos-homofobia-696x522Desde que se aplica la ley Sharia en la provincia de Aceh, habrían sido azotadas publicamente hasta 530 personas, por lo que Amnistía Internacional exige el fin de este «castigo degradante e inhumano», reclamando mayor presión por parte de la comunidad internacional para mejorar la situación del colectivo LGBT en Indonesia. 

«La flagelación pública y la criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo son violaciones flagrantes de las leyes internacionales de derechos humanos», declara Usman Hamid, director de Amnistía Internacional en Indonesia. Situada en el norte de Indonesia, la provincia de Aceh aplica por primera vez la ley Sharia en 2011, castigando el juego, el adulterio, la venta de alcohol y la penalización de las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo, a pesar de que la homosexualidad no está penalizada en el país asiático. Desde octubre de 2015 se intensifican los castigos, ascendiendo ya a 530 las personas que han sido azotadas públicamente, por lo que Amnistía Internacional exige que se ponga fin al «castigo degradante e inhumano».

A principios de este años, una pareja era asaltada en la privacidad de su domicilio, siendo declarados culpables por un tribunal islámico de mantener relaciones homosexuales y condenados a recibir 85 bastonazos. «El azote de dos hombres homosexuales fue un espectáculo nauseabundo, llevado a cabo frente a más de 1000 espectadores que se burlaban de ellos en un acto de extrema crueldad», explica Hamid, aclarando que era la primera vez que personas homosexuales eran castigados de esta manera.

Dos semanas después de que el gobierno de Joko Widodo propusiera la eliminación del colectivo LGBT de los medios de comunicación, Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, condenaba la persecución de homosexuales, bisexuales y transexuales en Indonesia. «Proponemos que las autoridades indonesias, especialmente el presidente Widodo y los líderes de Aceh, deroguen la ley que impone estos castigos, que constituyen un trato cruel, inhumano y degradante, y pueden constituir tortura (…). La comunidad internacional debe presionar a Indonesia para que cree un entorno más seguro para la comunidad LGBTI antes de que la situación se deteriore aún más», reclama Hamid.

Predominantemente musulmana, la provincia de Aceh, ubicada en el extremo norte de la isla de Sumatra, tiene un gobierno parcialmnte autónomo. Los estatutos de la Sharia se aplican a todos los ciudadanos residentes, así como a los turistas que visitan la provincia. «Las actitudes intolerantes continuas, incluidas las mayores protestas conservadoras musulmanas del año pasado, han mostrado un mayor conservadurismo (…). La discriminación contra el colectivo LGBTIQ ha aumentado y esta situación se ha visto alimentada durante el año pasado por una serie de declaraciones imprudentes, incendiarias e imprecisas hechas por funcionarios públicos, aparentemente bajo el pretexto de ‘defender la moral pública’» asegura Hamid.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

No se puede negar la belleza natural de Indonesia, un país de postal que oculta en su interior un infierno para la comunidad LGTB. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero  publicábamos un post recogiendo cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada ver más a la población LGTB.

Recordemos que la provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta, la capital, las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga,  abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso.

Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos. En marzo de 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela para personas trans de Indonesia o la persecución de webs LGTB y apps de contactos gais.

Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

 Deterioro preocupante de los derechos LGTB

Como decíamos antes, Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional. Y así lo reconocía el presidente Joko Widodo, quien lejos de atajarla ha llegado a aprobar medidas discriminatorias, como confiscar preservativosbloquear aplicaciones de citas entre personas del mismo sexo o autorizar formas de discriminación laboral, aparte de permitir las irresponsables declaraciones homofóbicas de políticos y alcaldes demonizando al colectivo LGBTy la radicalización de líderes religiosos que han llegado a fomentar el boicot a empresas internacionales que apoyan al colectivo LGBT.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Hace pocas semanas, por ejemplo, la policía detenía en Yakarta, la capital, a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades calificaron como “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es allí ilegal. El portavoz de la policía aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía. Semanas antes, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. Y en Java Occidental, la provincia más poblada del país, el jefe de policía ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB.

Y a finales de mayo se ejecutaba la condena a 85 bastonazos a una pareja descubierta manteniendo relaciones sexuales consentidas en la provincia de Aceh, donde sí se aplica la ley Sharia desde 2005. El Parlamento Europeo condenaba en febrero la discriminación de personas homosexuales, bisexuales y transexuales en Indonesia, cuya situación era comparada con Chechenia por Kimahli Powell, director ejecutivo de Rainbow Railroad, que ha contribuido, en colaboración del gobierno de Canadá, a la evacuación de muchos perseguidos por la purga de homosexuales liderada por Razam Kadyrov.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Indonesia se plantea que los latigazos a los condenados por homosexualidad no sean públicos para no desincentivar inversión extranjera

Lunes, 17 de julio de 2017

indonesia-latizagos-homofobia-696x522La provincia indonesia de Aceh podría ocultar a la vista del público los castigos físicos a los condenados por homosexualidad. La posible reforma ha sido discutida entre el presidente indonesio, Joko Widodo, y el recientemente elegido gobernador de Aceh, Irwandi Yusuf, y está motivada por el deterioro de imagen internacional que para Aceh en particular y para Indonesia en general supuso la difusión hace escasas semanas de la flagelación de dos jóvenes, de 20 y 23 años. Una mala fama que podría poner en riesgo la inversión extranjera. De aprobarse la decisión, los castigos se ejecutarían en el interior de las cárceles, sin público ni prensa.

El pasado mes de abril ya adelantábamos que los dos muchachos habían sido condenados a ser flagelados en público con una vara de ratán, después de ser grabados en vídeo, acosados y denunciados por sus propios vecinos. La condena se ejecutó en mayo, después de que pasaran además dos meses en prisión. El espectáculo público, cuyo objetivo “ejemplarizante” fue ensalzado por la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal (“imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”), trascendió sin embargo internacionalmente y las condenas no se hicieron esperar.

Algo que no ha gustado a las autoridades de Aceh y de Indonesia, que ante el temor de que lo sucedido desincentive la inversión extranjera se plantean ahora no suspender los castigos a las personas condenadas por homosexualidad, sino ejecutarlos privadamente en el interior de las prisiones, de forma que las imágenes no trasciendan a los medios de comunicación y no puedan ser difundidas a través de dispositivos móviles. Así lo habrían discutido el presidente indonesio y el nuevo gobernador de Aceh en una reciente reunión mantenida en Yakarta, la capital indonesia. Una muestra de hipocresía que la organización de derechos humanos Human Rights Watch ya ha denunciado. Está por ver, en cualquier caso, si la decisión llega a materializarse: según asegura The New York Times, la oficina del gobernador ha expresado que aún debe recibir el visto bueno de los “sabios” musulmanes y del Parlamento local.

En Aceh, recordemos, rige la sharía desde 2005. Fue una concesión de Indonesia a los separatistas en el marco del acuerdo de paz que tuvo lugar poco después del tsunami que asoló la región. Aunque no fue hasta septiembre de 2014 cuando finalmente se aprobó la ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de flagelación (que entró en vigor en octubre de 2015).

Indonesia: deterioro preocupante de los derechos LGTB

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh y Sumatra Meridional.

Pero también en el resto del país la situación se está deteriorando. Ya lo recogíamos en febrero de 2016, cuando hacíamos alusión a la ola de LGTBfobia protagonizada por políticos y líderes religiosos. Hace pocas semanas, por ejemplo, la policía detenía en Yakarta, la capital, a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades calificaron como “fiesta de sexo gay”, pese a que la homosexualidad no es allí ilegal. El portavoz de la policía aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía. Semanas antes, otros ocho hombres eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay” en Surabaya, la segunda ciudad del país. Y en Java Occidental, la provincia más poblada del país, el jefe de policía ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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Se ejecuta la condena de 83 latigazos en público a dos jóvenes que mantuvieron relaciones homosexuales en Indonesia

Sábado, 27 de mayo de 2017

_96168496_cd36f6f1-02c9-47aa-9c3a-3b47300cec7f“Repugnante espectáculo”. Así ha definido Amnistía Internacional la aplicación del brutal castigo infligido a dos hombres por tener sexo entre ellos en la región indonesia de Aceh. Como adelantamos a principios de abril, los jóvenes (de 20 y 23 años) fueron condenados y han recibido ahora 83 latigazos en público con una vara de ratán, ante una multitud que se reía, jaleaba y que lo grababa con sus teléfonos móviles, como si se tratara de un concierto. Illiza Sa’aduddin Djamal, alcaldesa de Banda Aceh, asegura querer “salvar a nuestra próxima generación. Imaginen qué pasaría si a toda la gente le empezara a atraer su mismo género y la enfermedad se empezara a esparcir por el mundo”.

gettyimages-687064554La flagelación a la que han sido sometidos dos jóvenes acusados de “homosexualidad” en la región indonesia de Aceh es la primera que se ejecuta contra personas de la comunidad LGTB. El pasado 29 de marzo se presentó una denuncia por parte de los vecinos de un inmueble, que acusaban a la pareja de jóvenes de practicar la homosexualidad. Uno de los residentes grabó en vídeo a los denunciados, para posteriormente compartir las imágenes en las redes sociales. Al reconocer que eran una pareja gay, fueron detenidos y han estados dos meses recluidos. Por si no fuera suficiente, a la privación de libertad y a los latigazos se suma el escarnio público.

Josef Benedict, director adjunto para el Sureste Asiático y Oceanía de Amnistía Internacional, ha denunciado que “este repugnante espectáculo, llevado a cabo delante de más de un millar de espectadores que insultaban a las víctimas, es un acto de la máxima crueldad. La emboscada que sufrieron en su propio domicilio fue una invasión forzosa de su intimidad, y el ‘castigo’ que se les ha infligido hoy estaba concebido para humillarlos, además de para causarles lesiones físicas”.

gettyimages-687064464Desde Amnistía Internacional, además, han añadido que “las autoridades de Aceh y de Indonesia deben derogar de inmediato la ley que impone estos castigos, que constituyen un trato cruel, inhumano y degradante y podrían equivaler a tortura”. Asimismo, dejan claro que “las penas de flagelación y la criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son violaciones flagrantes del derecho internacional de los derechos humanos. La comunidad internacional debe presionar a Indonesia para crear un entorno más seguro para la comunidad LGBTI antes de que la situación se deteriore aún más. Nadie debe ser castigado por mantener relaciones sexuales consentidas”.

En muy diferentes términos se ha expresado la alcaldesa de Banda Aceh, Illiza Sa’aduddin Djamal: “No les odiamos a ellos como seres humanos, pero no nos gusta lo que hacen”. Con estas palabras justifica la primera edil la ejecución de la pena a los jóvenes de 20 y 23 años, al tiempo que ha calificado la homosexualidad de “enfermedad” y, como tal, considera que se debe de prevenir para evitar que se extienda. Y más tristes aún son las palabras del padre de uno de los muchachos, víctima de la homofobia institucional de Aceh: “después de que se resuelva este problema, lo enviaremos a un internado islámico para que lo eduque para que ya no sea un desviado”.

Advertimos a nuestros lectores que las imágenes del vídeo, en el que se recogen varios momentos de la flagelación, son muy duras:

141 detenidos, acusados de participar en una supuesta orgía gay

El pasado domingo (21 de mayo) la policía de Indonesia detenía en Yakarta a 141 hombres por asistir a lo que las autoridades han calificado como una supuesta “fiesta de sexo gay”. La homosexualidad no es ilegal en el país, a excepción de la provincia conservadora de Aceh. No obstante, el portavoz de la policía de Yakarta, Raden Argo Yuwono, aseveraba que los detenidos podrían ser acusados bajo las duras leyes contra la pornografía de Indonesia. “Había personas homosexuales que fueron capturadas desnudándose y masturbándose”, explicaba el representante policial.

Por otra parte, hace tan solo un mes, ocho hombre eran detenidos, igualmente acusados de celebrar una “fiesta gay”. Ocurría en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia. Shinto Silitonga, el jefe de la policía local, declaraba que había 14 hombres en dos habitaciones de hotel viendo porno gay y realizando “actos sexuales desviados”. Las otras seis personas fueron puestas en libertad con cargos. A todos ellos se les acusaba, como en el caso de los 141 arrestados en Yakarta, bajo las moldeables normas contra la pornografía. Los organizadores se enfrentan a penas de hasta 15 años de prisión.

Creación de una policía específicamente LGTBfóbica

Anton Charliyan, jefe de policía de Java Occidental, ha hecho público el plan de constituir un grupo de trabajo policial para investigar la actividad de personas LGBT. Este anuncio, que ha coincidido con la flagelación a los dos jóvenes de Aceh, es extremadamente preocupante para la comunidad LGTB de Indonesia, que observa atemorizada cómo aumenta la represión contra la diversidad sexual y de género, deteriorándose forzosamente su calidad de vida.

Lejos de cualquier rastro de humanidad, el responsable de las que deberían ser las fuerzas de seguridad de esta provincia ha dicho esperar que “no haya seguidores en Java Occidental de ningún estilo de vida o tradición gay o LGBT”. A lo que ha añadido que “si hay alguien siguiéndolo, se enfrentará a la ley y a pesadas sanciones sociales. No serán aceptados por la sociedad”.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

En febrero de 2016 publicábamos un artículo que recogía cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada vez más a la población LGTB.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción son las provincias autónomas de Aceh (situada en la zona norte de Sumatra) y Sumatra Meridional.

En Aceh, desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. En septiembre de 2014, además se aprobó una terrible ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Condenan a 85 latigazos a dos homosexuales en Indonesia

Viernes, 19 de mayo de 2017

indonesia-latizagos-homofobia-696x522Un tribunal de Aceh (Indonesia) condena a 85 latigazos a dos hombres de 20 y 23 años por ser culpables de practicar sexo homosexual.

La homosexualidad no es ilegal en Indonesia, pero la provincia de Aceh tiene libertad para aplicar la ley Sharia.

 Un tribunal de la provincia de Aceh (un territorio en el extremo norte de la isla de Sumatra, Indonesia) ha condenado a dos hombres gais a ser torturados en público con 85 latigazos cada uno después de haberles encontrado culpables de practicar sexo entre ellos.

Los hombres, de 20 y 23 años, fueron detenidos por la policía después de que sus vecinos alertaran a las autoridades y permanecerán detenidos hasta que se ejecute la sentencia.

Aunque la homosexualidad no es ilegal en Indonesia lo cierto es que el registro del país en cuestiones de LGTBfobia no es como para que se sientan muy orgulloso. La provincia de Aceh, además, es un territorio con cierta independencia en el que está permitido que “ignoren” ciertas leyes estatales, lo que les llevó en 2014 a aprobar leyes contra la homosexualidad y permite a los jueces aplicar la ley Sharia islámica.

Los fiscales del caso pidieron originalmente una pena de 80 latigazos sin sentencia de cárcel, pero los jueces consideraron que lo correcto eran 85. Uno de los “jueces”, el magistrado Khairil Jamal, dijo en la sentencia que los acusados fueron “encontrados culpables legal y convincentemente” de practicar sexo gay: “Se ha demostrado, jurídicamente, de manera convincente, que ambos son culpables de relaciones homosexuales (…). Están condenados a recibir públicamente 85 bastonazos”.

Estos hombres han sido invadidos en su privacidad de una manera espantosa y humillante”, reclama Phelin Kine, vice director de la división de Asia para Human Right Watch, pidiendo la anulación del veredicto de forma inmediata al considerar el procedimiento de los bastonazos como una tortura. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del que Indonesia es firmante, prohíbe prácticas como los bastonazos o los latigazos al considerarlas una práctica cruel, así como la persecución por razones de índole religiosa o sexual.

“El presidente debería intervenir con urgencia en este caso, para cumplir su compromiso declarado de erradicar la discriminación por motivos sexuales”, reclama Kine, recordando que en octubre de 2016 el presidente de Indonesia, Joko Widodo, había manifestado su desacuerdo con este tipo de métodos extremos con los que se castigaba a los miembros del colectivo LGBT llegando a declarar que “la policía debe actuar en contra de los intolerantes”. Indonesia es el país musulmán más grande del mundo, que sumado al 93 % de homofobia que se calcula padece, da cuenta del nivel de persecución al que están sometidas las personas homosexuales, bisexuales o transexuales.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

No se puede negar la belleza natural de Indonesia, un país de postal que oculta en su interior un infierno para la comunidad LGTB. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero  publicábamos un post recogiendo cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada ver más a la población LGTB.

Recordemos que la provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta, la capital, las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga,  abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso.

Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos. En marzo de 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela para personas trans de Indonesia o la persecución de webs LGTB y apps de contactos gais.

Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Desde aquí enviamos un afectuoso saludo a todos esos heterosexuales que consideran que la homofobia no es un problema y nos solidarizamos con todos los heteros que han sido torturados por su orientación sexual. Que, según los archivos de toda la historia de la humanidad, han sido… ninguno.

Fuente  Gay Star News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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La homofobia de estado no remite: frente a mínimas mejorías en el terreno penal, crecen los países que limitan la libre expresión de la realidad LGTB

Miércoles, 17 de mayo de 2017

informe-ilga-2017-homofobia-211x300Madrid se suma al Día contra la LGTBIfobia

“Somos. Amamos. Y punto”, mensaje de Bilbao contra la homofobia

La Asamblea de Extremadura conmemora el Día Internacional contra la LGBTIfobia

España sigue retrocediendo en la defensa de los derechos LGTB

La Unión Europea pide a los gobiernos del mundo que defiendan los derechos de LGTB

El PSOE reclama “el fin de la penalización” de la homosexualidad, la transexualidad y la bisexualidad en todo el mundo

Es 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. Una buena fecha para recordar que, según la nueva edición del informe anula de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersex), más de 70 países siguen castigando penalmente las relaciones entre personas del mismo sexo y, lo que resulta igual de preocupante, cada vez más países incorporan a su ordenamiento jurídico normas que limitan la visibilidad y la libre expresión pública de las personas LGTB y de las entidades que las defienden. 

Desde su primera edición en 2006, el informe de ILGA sobre Homofobia de Estado ha ofrecido una amplia recopilación anual de datos útiles y creíbles sobre las leyes que afectan a las personas en todo el mundo sobre la base de su orientación sexual. Es un documento que utilizan tanto defensores de derechos humanos, investigadores u organizaciones de la sociedad civil como agencias gubernamentales y de las Naciones Unidas.

En este momento, y según el informe de ILGA, 72 estados aún criminalizan los actos sexuales de personas del mismo sexo entre adultos que consienten: en 45 de estos estados la ley se aplica también a las mujeres. ILGA tiene datos de detenciones recientes bajo estas leyes en 45 estados. El dato supone una mínima mejoría respecto a lo que el mismo informe recogía el año pasado, cuando 74 países penalizaban las relaciones homosexuales (según el criterio de ILGA, repetimos, ya que según la fuente a la que se recurra pueden existir diferentes criterios interpretativos sobre cuál es la realidad legal en algunos países y territorios).

Tres pequeños países se han descolgado a lo largo del pasado año de esta lista infame. En ambos casos lo recogimos en nuestra página: se trata de  Nauru, Belice y de Seychelles.

Pena de muerte, posible en 13 estados

La pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo sexo se aplica en 8 estados miembros de Naciones Unidas. En 4 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen) se aplica en todo el estado; en 2 (Nigeria y Somalia) se aplica solo en provincias específicas. En zonas de otros 2 países (Irak y Siria), es implementado por tribunales locales, vigilantes o actores no formalmente estatales (es el caso del Estado Islámico).

Hay otros 5 estados (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Qatar y Mauritania) donde la interpretación de la sharía permite la pena de muerte, aunque ILGA no tiene conocimiento de que se esté invocando en estos momentos. Brunéi, un país que aprobó en 2014 una ley que debía implementarse en tres fases y que castigaba también con pena de muerte las relaciones homosexuales, queda por el momento fuera de la lista de ILGA al no haberse avanzado todavía hacia la segunda y tercera fase de implantación.

Este es el mapa de los países del mundo en los que están penalizadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño:

ilga_worldmap_spanish_criminalisation_2017

Leyes contra la “promoción” y de “moralidad”: 19 estados

Pese a la levísima mejoría por lo que a la consideración penal de las relaciones homosexuales se refiere, este año hay empeoramiento en el número de países que tienen en su ordenamiento jurídico leyes contra la “promoción” de las relaciones sexuales no tradicionales o de “moralidad” dirigidas a reprimir la expresión pública de las realidades del mismo sexo y trans, que han pasado de 17, según el contaje de 2016, a 19. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Catar, Egipto, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Marruecos, Nigeria, Rusia, Siria, Somalia, Tanzania y Túnez.

“Con el continuo aumento en el uso de dispositivos digitales, el despliegue de estas leyes se hace aún más siniestro”, expresa Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA. “El caso actual de Chechenia nos ofrece el ejemplo más reciente y horrible de tales abusos, ya que los supervivientes han expresado temores de que las cuentas de los medios sociales de hombres percibidos como homosexuales o bisexuales están siendo hackeadas y usadas para identificar y contactar a otros que aún no han sido detenidos”, ha asegurado. Chechenia, conviene aclarar, no figura como estado independiente en el informe de ILGA, al ser una república de la Federación Rusa.

Estados Unidos: límites a la discusión de la realidad LGTB

Aunque Estados Unidos ha quedado oficialmente fuera de la lista previa de 19 estados, ILGA sí que recuerda en su informe que varios de sus estados han promovido normas que restringen o condicionan la discusión de las relaciones y los actos sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. En algunos estados, los materiales escolares y los contenidos que allí se instruyen deben hacer hincapié en que “la homosexualidad no es un estilo de vida aceptable para el público en general” (Alabama y Texas); abstenerse de sugerir que “el sexo homosexual” puede ser seguro (Arizona); explicar que hoy en día se sabe que “la participación en actividad homosexual” es “la principal responsable” de la transmisión del sida (Oklahoma) o referirse a las “relaciones homosexuales” solo cuando se imparten conocimientos sobre enfermedades de transmisión sexual (Carolina del Sur), entre otros.

Barreras contra las ONG: 25 estados

Otros 25 estados plantean barreras a la formación, establecimiento o registro de ONG relacionadas con la orientación sexual. Se trata de Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Catar, China, Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malawi, Omán, Mauritania, Marruecos, Mozambique, Nigeria, Rusia, Siria, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen.

El lado positivo

El informe también señala algunos datos positivos. Es cierto que 72 estados contienen disposiciones legales que protegen contra la discriminación en el empleo basándose en la orientación sexual, 63 han promulgado diversas leyes de no discriminación, tanto amplias como específicas, mientras que 43 contemplan en sus legislaciones la orientación sexual de las víctimas como circunstancia agravante de los crímenes de odio y 39 prohíben la incitación al odio por motivos de orientación sexual. Sin embargo, si se mira la letra pequeña del informe, se puede comprobar que en la inmensa mayoría de los casos se trata de normas aprobadas en años anteriores, lo que no permite considerar que en estos momentos esta sea ni mucho menos una tendencia significativa.

Por lo que se refiere al matrimonio igualitario, son 23 los estados que lo contemplan en todo o en parte de su territorio, mientras que otros 28 contemplan en sus legislaciones otras formas de unión entre personas del mismo sexo.

En definitiva, como la propia ILGA reconoce, pese a la existencia de algunos avances, “es una verdad ineludible que la plena igualdad para las personas lesbianas, gais y bisexuales está, desafortunadamente, muy lejos de ser alcanzada”. La lucha debe continuar.

Puedes descargar el informe completo de ILGA en castellano sobre Homofobia de Estado (213 páginas)  en este enlace.

Fuente Dosmanzanas

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Indonesia: Dos jóvenes se enfrentan a una pena de 100 bastonazos por ser gays

Lunes, 10 de abril de 2017

Se les aplicará la ley Sharia.

Sin embargo, en Indonesia la homosexualidad no es ilegal.

Los habitantes de la provincia de Aceh, en Indonesia, no tenían otra cosa mejor que hacer que denunciar a dos jóvenes, de 20 y 23 años, de quienes sospechaban “mantenían relaciones sexuales”… así que tras confirmar sus sospechas grabándoles en video, les denunciaron a las autoridades competentes. Aviso: las imágenes no son agradables.

Ahora se enfrentan a una pena de 100 bastonazos cada uno por “delito contra la moral”. Este mismo castigo se aplica a delitos como el adulterio, el juego, o el consumo de alcohol; y a mujeres que visten ropa ajustada y a hombres que no asisten a las plegarias de los viernes.

Aceh es la única provincia que aplica la Sharia en un país donde se ha vuelto a considerar que la homosexualidad y la bisexualidad son “problemas psiquiátricos”. Sin embargo, en el país la homosexualidad no está penada, aunque el Tribunal Constitucional está barajando la posibilidad de castigar el sexo entre personas del mismo sexo y fuera del matrimonio.

Indonesia, un infierno para la diversidad LGTB

noticias_file_foto_863842_1411568535No se puede negar la belleza natural de Indonesia, un país de postal que oculta en su interior un infierno para la comunidad LGTB. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero  publicábamos un post recogiendo cómo la oleada de virulenta homofobia y transfobia se abre paso a un ritmo preocupante en Indonesia. Publicábamos entonces que políticos y líderes religiosos se turnan con declaraciones incendiarias que estigmatizan cada ver más a la población LGTB.

Recordemos que la provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor en octubre de 2015. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad muy diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta, la capital, las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga,  abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso.

Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos. En marzo de 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada.

En el mes de octubre de 2016, informábamos de la detención de una pareja gay por subir a su cuenta de Facebook unas fotos besándose, junto con un mensaje de amor, que fue considerada por las autoridades como “pornografía”. A estos hechos se suman el veto de aspirantes LGTB a plazas públicas, el cierre de la única escuela para personas trans de Indonesia o la persecución de webs LGTB y apps de contactos gais.

Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente: AP, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos gays

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El ISIS ejecuta en Mosul a un homosexual tirándolo de una azotea y lapidándolo después

Lunes, 3 de abril de 2017

El Estado Islámico divulga las imágenes de la ejecución de un hombre acusado de ser homosexual al que habría arrojado desde una azotea en Mosul, para ser lapidado después por la multitud presente.

El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) publica este jueves, 30 de marzo, unas imágenes de la ejecución pública de un hombre, condenado a muerte según la ley Sharia por ser homosexual en Irak. Tras arrojarlo desde una azotea sería después apedreado por una multitud hasta terminar con su vida. Las imágenes fueron publicadas online por el grupo Terror Monitor, de las que se hacen eco en Iraq News.

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ISIS ejecuta homosexual en Mosul – Foto: Uso permitido

Tras vendarle los ojos, la víctima, cuya identidad no ha sido difundida, fue lanzada en nombre de Alá y el Islam desde la azotea de un edificio de Mosul. Con el objetivo de facilitar la lapidación, los militantes de ISIS habían preparado la escena colocando una serie de piedras alineadas cerca del punto sobre el que presumiblemente caería su víctima. Habitualmente ISIS obliga a los ciudadanos a contemplar y participar en estas ejecuciones.

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ISIS ejecuta homosexual en Mosul – Foto: Uso permitido

Este inhumano método de ejecución es una práctica habitual del grupo terrorista. Hace poco más de tres meses, lanzaban a un prisionero desde la azotea de un edificio de Maslamah, en la ciudad siria de Alepo, antes de que una multitud aplastara su cadáver con piedras, al que habían acusado en diciembre del año pasado de mantener «relaciones homosexuales». En la misma ciudad sucedía lo mismo con otro hombre acusado de sodomía en mayo de 2016. Un año antes, en julio de 2015, eran lanzados cuatro individuos desde la azotea de un edificio de la ciudad irakí de Fallujah. Una ejecución que recogían en un vídeo que era distribuido por las redes sociales.

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ISIS ejecuta un homosexual en Mosul – Foto: Uso permitido

«Vi las peores cosas que uno puede imaginar sobre la faz de la Tierra (…). Matan y decapitan a personas inocentes, saquean la propiedad de la gente y hacen las peores cosas posibles, tales como violar a los homosexuales. Todas estas cosas son contrarias al Islam. Yo estaba muy molesto por esto, pero no había nada que pudiera hacer», declaraba Lamandar Bakhtiar, exintegrante del Estado Islámico, a un medio de comunicación de Emiratos Árabes Unidos. La ONU estima que hasta 30 personas han sido ejecutadas de esta manera tan cruel a manos de ISIS por ser homosexuales.

Basta con poner en el buscador del blog Estado Islámico, ISIS o Daesh, para seguir la crónica del horror…)

Fuente Universogay

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Torturadas y asesinadas dos mujeres trans por la Policía de la Moral de Arabia Saudí

Sábado, 4 de marzo de 2017

flagge-saudi-arabienMeeno y Amna fueron detenides por vestir ropa de mujer y, según denuncian varios activistas por los derechos humanos, murieron a causa de las torturas a las que fueron sometidas durante su estancia en prisión.

Terribles noticias nos vienen desde Arabia Saudí. Dos mujeres trans han sido brutalmente torturadas hasta la muerte por la Policía de la Moral saudí. Ambas formaban parte de las 35 detenidas hace unos días, a quien el portavoz policial se refirió como “hombres vestidos y maquillados como mujeres”. Otras 22 mujeres permanecen aún detenidas en lamentables condiciones, mientras que 11 han logrado ser liberadas tras pagar una cuantiosa multa.

La policía de Riad, la capital de Arabia Saudí, llevó a cabó una redada en un albergue después de haberlo vigilado durante días para detener a todos los hombres vestidos de mujer que encontraran en el interior. Entre los 35 detenidos había dos personas, Meeno (26 años) y Amna (35), que han sido asesinadas durante su estancia en prisión.

Según la activista transexual paquistaní Qamar Naseem, lo que en un principio se difundió por la Policía de la Moral saudí como la detención de 35 personas por participar en una “fiesta homosexual”, en realidad se trató de una redada contra un grupo de mujeres trans, la mayoría de origen paquistaní, perseguidas por vulnerar la sharía, o ley islámica. Dado que las autoridades islámicas saudíes no reconocen su identidad de género, se las detuvo por vestirse con ropas que no corresponden al género asignado al nacer. El mismo portavoz policial, Fuaz bin Yamil al Maiman, reconoció que habían estado vigilando al grupo de mujeres por violar los códigos de vestimenta islámicos.

A pesar de que muchos medios (incluidos los locales) están hablando de Meeno y Amna como personas transgénero, parece que no se puede confirmar cuál era su verdadera identidad de género.Explicamos esto para que se entienda que el titular de esta noticia y lo de “hombres vestidos de mujer” no están puestos a la ligera ni mucho menos se tratan de expresiones tránsfobas. La excusa de la policía para llevar a cabo la redada era detener a todos los hombres “travestidos” y que mantenían relaciones “homosexuales” que había en el albergue, independientemente de su identidad de género. Y dado que el gobierno de Arabia Saudí se niega a ofrecer más información sobre las detenciones es imposible verificar esa información. Tanto en Arabia Saudí como en Pakistán, país de origen de las dos víctimas, el travestismo y la transexualidad (que todos sabemos que son dos cosas que no tienen nada que ver) son duramente criminalizados. Es por este motivo por el que me parece que lo más respetuoso es referirme a Meeno y Amman utilizando el género neutro.

Una vez detenidas, fueron sometidas a una sádica tortura, consistente en introducirlas en sacos y golpearlas brutalmente con palos. Amna, de 35 años, y Meeno, de 26, no sobrevivieron al castigo, falleciendo el pasado 28 de febrero. En palabras de Qamar Naseem, “torturar a personas tras introducirlas en bolsas y golpearlas con palos es inhumano. El sufrimiento terminó para ellas dos después de ser torturadas físicamente, sin embargo, el resto todavía languidece en las cárceles sauditas. Nadie está allí para salvarlas ya que la vida de una persona transgénero no tiene ningún valor para nadie, ni siquiera para nuestro propio gobierno”.

La activista también ha dado a conocer que 11 de las detenidas han podido salir liberadas tras pagar una elevada multa de 150.000 riyales (38.000 euros, 40.000 dólares). Las otras 22 permanecen en prisión, sin poder recibir ayuda alguna del exterior.

El activista pakistaní por los derechos humanos, Qamar Naseem, ha denunciando las torturas a las que la policía somete sistemáticamente a los detenidos como un acto “cruel e inhumano” y ha remarcado que en estos países “no hay nadie ahí para salvarles porque la vida de una persona transgénero no tiene valor para nadie, ni siquiera para nuestro propio gobierno.

transgenero-asesinato-arabia-saudi-750x400Naseem reclama además al gobierno saudí que ofrezca más información sobre los detenidos, que parece ser que estaban celebrando una ceremonia típica de la comunidad trans en Pakistán llamada Guru Chela Chalan, en la que eligen a su líder “gurú“: “Queremos información porque ahora mismo la situación es muy confusa y muchas personas de la comunidad transgénero en Arabia Saudí están asustadas y se sienten en peligro.” explica Naseem, “(A los detenidos) No se les está tratando de forma justa incluso bajo las leyes criminales de Arabia Saudí, y no son sólo personas de Pakistán, hay personas de diferentes partes del mundo.

Arabia Saudí fue, por cierto, uno de los países que presionó a las Naciones Unidas para eliminar los derechos LGTB de su plan de desarrollo internacional. Desde Amnistía Internacional reconocen que han sido incapaces de confirmar las informaciones, pero urgen a las autoridades saudíes a que lleven a cabo una investigación para llevar ante la justicia a cualquiera que haya podido participar en estas ejecuciones extrajudiciales.

Las personas de género fluido son maltratadas, a veces incluso azotadas” ha declarado Qamar Naseem a The Independent, “Si alguien es arrestado por segunda vez bajo esta misma ley pueden ser ejecutados.

Fuente: The Independent, Vía Dosmanzanas/EstoyBailando

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Detenidos en Arabia Saudí 35 ciudadanos paquistaníes por participar en una “fiesta para homosexuales”

Jueves, 2 de marzo de 2017

flagge-saudi-arabienTreinta y cinco ciudadanos paquistaníes han sido detenidos por la Policía de la Moral de Arabia Saudí, acusados de practicar la homosexualidad. Según su portavoz, los acusados estarían celebrado una “fiesta para homosexuales”, en la que algunos vestirían ropas femeninas y llevarían maquillaje. Los detenidos se enfrentan a la dura legislación saudí, que castiga la homosexualidad con penas de prisión, castigos físicos, e incluso con la muerte.

Según informaba el diario Sabq, que publicó en su edición digital fotografías de los detenidos, la detención se produjo el pasado lunes, cuando miembros de la Policía de la Moral —que se encarga de velar por el cumplimiento de la sharía o ley islámica— irrumpieron en una supuesta “fiesta para homosexuales” que tendría lugar en un recinto al sur de la capital, Riad.

Tras la redada, se procedió a la detención de 35 participantes, todos ellos de nacionalidad paquistaní. El portavoz de la Policía, Fuaz bin Yamil al Maiman, afirmaba que algunos de ellos vestían ropas de mujer e iban maquillados. Se desconoce qué cargos serán presentados y cuál será el destino de los detenidos, aunque datos como su nacionalidad hacen pensar que no será nada halagüeño.

Hay que tener en cuenta que en Arabía Saudí, una monarquía absoluta y teocrática, no existe un Código Penal propiamente dicho, sino que la justicia se aplica en base a la interpretación que los jueces islámicos hacen de la sharía, que puede variar enormemente (entre otros factores, según la clase social y la nacionalidad del “culpable”: normalmente los castigos son mucho más duros para trabajadores inmigrantes de origen no occidental que para los miembros de las clases altas del país). Por lo que se refiere a la esfera LGTB, las penas más elevadas, incluyendo la muerte —pero también la cárcel o castigos físicos, como los latigazos públicos— corresponden al mantenimiento de relaciones homosexuales. En caso de reincidencia la pena de muerte es aún más probable.

Otro tipo de “ofensas” son castigadas de modo diverso. Ya nos hemos hecho eco de algunos casos: en noviembre de 2014, por ejemplo, recogíamos cómo un hombre era condenado a tres años de cárcel por publicar en redes sociales fotografías de sí mismo desnudo y su ofrecimiento para mantener relaciones con otros hombres. Meses antes, otro hombre era condenado también a tres años de cárcel y 450 latigazos por buscar contactos con otros hombres a través de Twitter. En enero de 2012, en otro caso parecido, un hombre era arrestado por usar Facebook para establecer contacto. En octubre de 2011 eran detenidos 20 hombres durante una celebración. Un año antes era un ciudadano británico el que resultaba agredido y amenazado por la policía religiosa por su condición de gay. Y en junio de 2013, cinco hombres eran detenidos por participar supuestamente en una boda homosexual. Más allá de las condenas y arrestos, también nos hemos hecho eco de iniciativas que muestran la homofobia de estado en el país saudí: desde la intención de las autoridades de expulsar del sistema educativo a homosexuales y chicas de aspecto masculino hasta la oposición del gobierno al uso del dominio .gay en Internet.

Fuente Dosmanzanas

 

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Trump, que se presenta con el programa más anti-LGTB de la historia republicana, propone examinar a los inmigrantes sobre “derechos gais”

Sábado, 20 de agosto de 2016

BJC9anECDonald Trump (o su equipo, siendo más preciso) vuelve a acordarse de los derechos LGTB en su lucha por conseguir la victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Lo hace, otra vez, de la única forma en la que los candidatos que defienden posturas contrarias a los mismos suelen hacerlo: utilizándolos como una forma de atizar la islamofobia, precisamente uno de los ejes fundamentales de su campaña. Ahora Trump propone que a los inmigrantes que aspiren a un permiso de residencia en ese país se les someta a un test ideológico que confirme si comparten o no los valores estadounidenses. Según su equipo, entre estos se incluirían los derechos de las personas homosexuales. Una propuesta que podría considerarse digna de discusión… si no fuese porque demuestra una enorme hipocresía: la candidatura republicana se presenta a las elecciones con el programa más explícitamente anti-LGTB de su historia.

El candidato republicano planteó la propuesta en un discurso que pronunció este lunes en Ohio, uno de los “estados basculantes” que decidirán el resultado de las presidenciales (se trata de aquellos estados en los que en condiciones normales la victoria no está asegurada para ninguno de los dos grandes partidos, a diferencia de los tradicionales estados “rojos” o “azules” que solo en muy raras ocasiones votan diferente). Trump, empeñado en presentarse como el único candidato capaz de hacer frente al terrorismo islámico, propuso elaborar un cuestionario que sirva para cribar, de entre aquellas personas que intentar emigrar a Estados Unidos, las que mantengan una “actitud hostil” hacia los principios de la democracia estadounidense, que promuevan el odio o que pretendan sustituir las leyes vigentes en los Estados Unidos por la sharía o ley islámica.

En su discurso, Trump no dio detalles sobre aquellos aspectos sobre los que supuestamente se preguntaría en el cuestionario. Miembros de su equipo, sin embargo, fueron algo más explícitos, asegurando que en el cuestionario se valorarían los puntos de vista del aspirante en materia de libertad religiosa, igualdad de género y “derechos gais”.

Sin duda, la propuesta de Trump modificaría sustancialmente el modo en el que los Estados Unidos maneja la política inmigratoria, aunque lo cierto es que no supondría una novedad absoluta. Hay países que aplican cuestionarios de este tipo cuando se valora, por ejemplo, la concesión de la ciudadanía. Sin embargo, lo que más nos llama la atención, más que la propuesta en sí, es el hecho de que el candidato republicano solo se acuerde de los derechos LGTB cuando de utilizarlos en su argumentario islamófobo se trata. Ya lo hizo durante la pasada convención republicana, cuando la única mención que hizo al colectivo LGTB asunto fue para asegurar que “haré todo lo que esté en mi mano para proteger a nuestros ciudadanos LGBTQ de la violencia y la opresión de una ideología extranjera llena de odio, creedme”. Una frase que hizo que algunos medios de comunicación generalistas (no especialmente preocupados por el detalle cuando de la realidad LGTB se trata) presentasen a Trump como un político sensible a los derechos de este colectivo, algo de lo que alertaron activistas LGTB.

El programa republicano, abiertamente anti-LGTB

Hace pocas semanas hacíamos un resumen, precisamente, de los puntos incluidos en la plataforma republicana aprobada en la pasada convención y relacionados con los derechos LGTB. Dejan poco lugar a dudas:

  • Sobre el matrimonio igualitario: rechazo expreso de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso Obergefell v. Hodges, que supuso la extensión del matrimonio igualitario a todo el país. El Partido Republicano considera que las leyes federales solo deben reconocer el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer  y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.
  • Sobre la adopción homoparental: el Partido Republicano muestra su apoyo a las agencias de adopción religiosas que rechazan a las parejas del mismo sexo, argumentando además de forma expresa que los hijos criados en hogares sin un padre y una madre tienen más posibilidades de consumir drogas, cometer delitos y tener embarazos no deseados.
  • Defensa activa de la denominada First Amendment Defense Act (FADA), una propuesta legislativa que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones antidiscriminatorias de los estados, a todas aquellas personas y negocios que que se nieguen a prestar servicios a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos.
  • Sobre las denominadas “terapias reparadoras” o “de conversión” para modificar la orientación sexual o la identidad de género, aunque no las menciona de forma expresa, el Partido Republicano defiende el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores“consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.
  • Sobre los derechos de las personas transgénero: el Partido Republicano expresa su apoyo a legislaciones como la aprobada hace unos meses en Carolina del Norte, que entre otras muchas importantes medidas discriminatorias prohíbe a las personas trans utilizar los baños que corresponden a su identidad de género. También muestra su desacuerdo, sin nombrarlo explícitamente con el final de la prohibición de servir en el Ejército a este colectivo, decidida por la administración Obama y confirmada recientemente, al asegurar estar en contra “de la modificación o de la rebaja de los estándares para satisfacer la agenda no militar impuesta por la Casa Blanca”.
  • Sobre políticas antidiscriminatorias: el Partido Republicano se opone expresamente a incluir la orientación sexual entre las categorías generalmente cubiertas por las regulaciones contra la discriminación.

Pero sin duda el gesto que de una forma más tajante ha dejado claro el giro conservador de Trump en materia LGTB ha sido la elección como candidato a vicepresidente de Mike Pence, gobernador de Indiana, un político cercano a la derecha religiosa que en las primarias republicanas apoyó sin fisuras a Ted Cruz. Opuesto al aborto, a la investigación con células madre, negacionista del cambio climático y cercano al creacionismo, en el año 2000, durante su campaña para ser elegido congresista, llegó a proponer que se utilizasen fondos destinados a ayudar a personas con VIH para sufragar a organizaciones que promovieran las “terapias reparadoras” entre aquellos que quisiesen modificar su orientación sexual.

De hecho, el momento de mayor protagonismo de Pence como gobernador vino precisamente de la mano de su oposición a los derechos LGTB: en marzo de 2015 sancionaba orgulloso una ley, aprobada por la legislatura del estado (también bajo control republicano) cuyo objetivo era impedir que entes locales o el propio estado pudiesen aprobar normativas antidiscriminatorias que afectasen a la “libertad religiosa”, eufemismo que suponía la legalización de la discriminación contra las personas LGTB. Un acto en el que Pence quiso rodearse de numerosos líderes religiosos, algunos de ellos virulentamente homófobos. La norma provocó una intensísima reacción social en su contra, que amenazó con afectar seriamente la economía del estado y que de hecho dejó muy tocada su imagen. Mike Pence se vio obligado a promover una norma adicional que clarificase los límites de la ley e impidiese la discriminación en la prestación de servicios a personas por motivos de orientación sexual. Una marcha atrás que dejó tocada la imagen de Pence y que quizá haya sido una de las razones que le han llevado a aceptar la propuesta de Trump en lugar de optar a la reelección como gobernador.

Hillary Clinton: “Trump no pasaría su propio test”

Una de las reacciones a la propuesta de Trump ha venido de su principal oponente en las elecciones de noviembre, la demócrata Hillary Clinton. En un mensaje en Twitter, Clinton ha insertado un vídeo de poco más de un minuto de duración en el que reproduce algunas declaraciones del propio Trump que fácilmente pueden considerarse contrarias a la Constitución estadounidense. Una de ellas, por ejemplo, su afirmación de que consideraría la posibilidad de revertir la decisión del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario proponiendo en el futuro a nuevos jueces del alto tribunal dispuestos a valorar de nuevo la cuestión… “Donald Trump dice que creará un nuevo examen para inmigrantes. Es un examen que él suspendería”, ironiza Clinton:

Fuente Dosmanzanas

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Aumentan los ataques contra el colectivo LGTB en Indonesia

Martes, 7 de junio de 2016

lgbt-indonesiaLas autoridades, grupos antiLGTB y la invisibilidad son factores que influyen en el aumento de los ataques al colectivo LGTB en un país que se considera modelo en materia de derechos.

Indonesia, el país con mayor número de musulmanes del mundo, ha sido muchas veces considerado un ejemplo de derechos del colectivo LGTB en un país islámico. La homosexualidad no constituye un delito aunque la aceptación es limitada, no importa lo que se haga en privado siempre y cuando no se muestre públicamente. Más allá de esta discreción obligada, las consecuencias negativas de la invisibilidad radican también en la falta de reconocimiento legal de las parejas homosexuales. De hecho, la legislación también limita sus derechos en algunos casos, la homosexualidad no es ilegal pero tampoco es del todo legal. Existe por ejemplo la ley de pornografía que considera la homosexualidad un comportamiento desviado.

“La situación es dura para nosotros. No nos sentimos seguros“, asegura la presidenta de Arus Pelangi, una de las principales organizaciones de defensa de los derechos de la comunidad LGTB en Indonesia.

Los últimos meses han sido especialmente complicados para el colectivo. Autoridades y grupos radicales islámicos han incrementado la presión sobre ellos y han intentado cancelar cualquier evento en el que se hablara sobre sus derechos. En las redes sociales el hashtag #tolakLGBT (rechaza a los LGBT) se convirtió en trending topic y en pancartas expuestas en manifestaciones callejeras. Los ataques han llegado también desde el Gobierno. El propio ministro de Defensa ha dicho que los movimientos LGTB son más peligrosos que las bombas nucleares. Desde la Asociación Indonesia de Psiquiatras se ha asegurado que la homosexualidad y la transexualidad son desórdenes mentales. Uno de los episodios más preocupantes ha sido la aparición de un grupo de justicieros antiLGTB en la ciudad de Bandung, a unos 150 kilómetros de la capital Yakarta, que irrumpe en casas privadas en busca de parejas homosexuales.

La provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor el pasado mes de octubre. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

Paradójicamente, los transexuales tienen una mayor aceptación social. Esto se debe a las costumbres tribales que reconocen cinco géneros diferentes y concretamente a los bissus (transexuales) se les da una alta posición social ya que son considerados una especie de sacerdotes.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más.  En marzo de este 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada. Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

La situación social en este considerado “país modelo” no mejora. El nuevo presidente del Gobierno, Joko Widodo, prometió traer el progreso pero parece que todo se ha quedado en palabras.

Fuente Cáscara Amarga

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Arabia Saudí estudia castigar con pena de muerte a quienes hagan pública su orientación homosexual en redes sociales y medios

Sábado, 9 de abril de 2016
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Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí
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La terrible situación de las personas LGTB en Arabia Saudí puede endurecerse todavía más. Según ha publicado el diario saudí Okaz, el organismo que ejerce las funciones de fiscalía en Jeddah, la segunda ciudad del país, está valorando disminuir el umbral de los “delitos” que en materia LGTB se consideran merecedores de la pena de muerte, para incluir también a las personas que hagan pública su orientación homosexual en redes sociales y medios de comunicación, con independencia de que se pueda o no probar que han mantenido relaciones.

Al parecer, las autoridades de Jeddah están preocupadas por el elevado índice de “delitos” relacionados con la orientación sexual o la identidad de género que vienen detectando. En los últimos seis meses, hasta 35 personas habrían sido condenadas por sodomía y otras 50 por, supuestamente, vestir de modo femenino. Pero no serían las únicas afrentas a la moralidad que molestan a las autoridades saudíes. Recientemente, por ejemplo, daba la vuelta al mundo la detención de un médico saudí por el simple hecho de haber izado en su domicilio una bandera arcoíris. El hombre, ya liberado, desconocía el significado de la bandera y simplemente la había adquirido y colocado en la azotea de su casa a petición de sus hijos, a los que les había parecido muy bonita.

Hay que tener en cuenta que en Arabía Saudí, una monarquía absoluta y teocrática, no existe un Código Penal propiamente dicho, sino que la justicia se aplica en base a la interpretación que los jueces islámicos hacen de la sharía, que puede variar enormemente (entre otros factores, según la clase social y la nacionalidad del “culpable”: normalmente los castigos son mucho más duros para trabajadores inmigrantes de origen no occidental que para los miembros de las clases altas del país). Por lo que se refiere a la esfera LGTB, las penas más elevadas, incluyendo la muerte —pero también la cárcel o castigos físicos, como los latigazos públicos— corresponden al mantenimiento de relaciones homosexuales. En caso de reincidencia la pena de muerte es aún más probable.

Otro tipo de “ofensas” son castigadas de modo diverso. Nos hemos hecho eco de algunos casos: en noviembre de 2014, por ejemplo, recogíamos cómo un hombre era condenado a tres años de cárcel por publicar en redes sociales fotografías de sí mismo desnudo y su ofrecimiento para mantener relaciones con otros hombres. Meses antes, otro hombre era condenado también a tres años de cárcel y 450 latigazos por buscar contactos con otros hombres a través de Twitter. En enero de 2012, en otro caso parecido, un hombre era arrestado por usar Facebook para establecer contacto. En octubre de 2011 eran detenidos 20 hombres durante una celebración. Un año antes era un ciudadano británico el que resultaba agredido y amenazado por la policía religiosa por su condición de gay. Y en junio de 2013, cinco hombres eran detenidos por participar supuestamente en una boda homosexual. Más allá de las condenas y arrestos, también nos hemos hecho eco de iniciativas que muestran la homofobia de estado en el país saudí: desde la intención de las autoridades de expulsar del sistema educativo a homosexuales y chicas de aspecto masculino hasta la oposición del gobierno al uso del dominio .gay en Internet.

En caso de prosperar las intenciones de la fiscalía saudí, todas estas penas se endurecerían aún más, y el mero hecho de hacer pública tu orientación sexual o dar a conocerla a través de redes sociales, en internet o en medios de comunicación podría llevarte a la muerte. Todo ello, no conviene olvidar, en un país que es considerado aliado de occidente en la región. Sin que haya sanciones ni reproches. Y no precisamente por desconocimiento: las violaciones de los derechos humanos en Arabía Saudí, incluyendo las de sus ciudadanos LGTB, están perfectamente documentadas en el último informe sobre la situación de los derechos humanos en el mundo elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos

Fuente Dosmanzanas

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Daesh decapita a un adolescente de 15 años por escuchar pop, la música que ‘promueve la homosexualidad’

Sábado, 20 de febrero de 2016

noticias_file_foto_1027162_1455896116¿Qué podemos decir ya sobre esta barbarie?

Creíamos que el terror y la vileza personificado en los extremistas islámicos del Daesh había tocado techo con la práctica de arrojar a personas acusadas de ser homosexuales desde las terrazas de edificios para luego ser rematadas en la calle por lapidación ante una turba enfurecida pero nos sorprenden porque aún se puede llegar más lejos. Esta vez se ha cobrado una nueva víctima de 15 años. Se llamaba Ayham Hussein, se encontraba escuchando música en su compact disc en una tienda propiedad de su padre en un mercado al aire libre en el oeste de Mosul, en Irak. Y tuvo la mala suerte de que una patrulla del Daesh le vio. Escuchar pop o cualquier música que no sea aprobada por los tribunales religiosos se considera un acto de “libertinaje y depravación porque promueve la homosexualidad”. Todavía no nos habíamos recuperado de que Daesh ejecutara a otro niño de 15 años acusado de tener ‘sexo gay’ con uno de sus líderes al que le perdonaron la vida.

Ayham fue juzgado por un tribunal de la sharia local, donde fue declarado culpable por el ‘delito’ de escuchar la música pop occidental, previamente había sido apaleado por sus propios captores.

Según una fuente de un medio de información kurdo, el adolescente fue ejecutado por decapitación en una plaza de la ciudad en el centro de la ciudad.

Se cree que la ejecución enfureció a muchos habitantes de Mosul que fueron a acompañar a la familia de la víctima en su vigilia y mostrarle sus condolencias pero, a pesar de este tímido acto de repulsa ante este salvaje crimen, es poco probable que se produjera un acto público de protesta dado el poder que Daesh tiene sobre grandes extensiones de Irak y Siria. Por ahora no se vaticina que vaya a terminar o cambiar su régimen de terror y el número de víctimas sigue creciendo, siempre personas inocentes.

Un infierno para la comunidad LGTB

Siria e Irak, hace años estados de tradición laica (vinculada al baazismo) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní de Irak, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante de Siria. En este último país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) ha confluido en el mismo fenómeno. En este caso, además, el propio régimen de Asad utilizó la persecución de los homosexuales como un instrumento de propaganda contra los rebeldes.

El Estado Islámico o Daesh, finalmente, ha hecho de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. Cada cierto tiempo son difundidas imágenes de ejecuciones. A finales de julio, por ejemplo, era difundido un vídeo en el que se podía ver como dos jóvenes, supuestamente acusados de mantener relaciones homosexuales, eran arrojados desde lo alto de un edificio en Palmira (Siria) y posteriormente lapidados. A finales de junio, otros cuatro hombres eran arrojados también desde lo alto de un edificio en Deir ez-Zor, también en Siria, muertes que activistas islamistas aprovecharon para “celebrar” a su modo en redes sociales la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos a favor del matrimonio igualitario.

Antes ya habíamos recogido la ejecución de dos hombres a los que además se les dijo, pocos segundos antes de ser lapidados hasta la muerte, que habían sido “perdonados”. Tras ser conducidos a una explanada con los ojos vendados y abrazarse a uno de sus verdugos, fueron lapidados hasta la muerte por una horda enfervorecida que continuó lanzándoles piedras incluso cuando era ya evidente que habían fallecido. Ocurrió en un lugar indeterminado de Siria. O el degollamiento de cuatro jóvenes en Mosul, ciudad iraquí en manos de los islamistas en la que semanas antes otros dos hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio. O la muerte de otro joven arrojado al vacío en Raqqa (Siria); la muerte por lapidación de dos hombres, también en la provincia siria de Deir ez-Zor; el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde lo alto de un edificio, o el asesinato de otro hombre de unos cincuenta años arrojado al vacío en Tal Abyad (Siria), luego lapidado al sobrevivir a la caída.

Son solo algunas de las muertes que han trascendido. Por razones obvias, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos y torturas. Como otras veces hemos destacado, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos. En realidad es difícil saber si se trata de personas LGTB o simplemente de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo como pretexto para asesinarlos y utilizar sus muertes como propaganda. Organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, con objeto de no exacerbar el miedo de las personas LGTB que viven en la zona y causar daños mayores. Sin embargo, cada vez resulta más difícil pensar que no asistimos simplemente a un proceso de exterminio, máxime cuando hay testimonios que aseguran que los islamistas se hacen pasar por homosexuales como “gancho” para así atrapar a sus víctimas.

Fuente Ragap/Cristianos Gays

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El ministro de Estudios Superiores de Indonesia apela a “normas morales” para perseguir a los alumnos LGTB en la universidad

Jueves, 28 de enero de 2016

f48812604323f209dc4f2f58e14e121245139ee8En los campus de Indonesia no hay sitio para los estudiantes LGTB. Tampoco es el lugar “adecuado” para que estos se organicen ni para el desarrollo de estudios relacionados con el colectivo. Así de claro se ha manifestado Muhammad Nasir, a la sazón ministro de Investigación, Tecnología y Estudios Superiores de este país asiático. Para el homófobo miembro del Gobierno, la universidad es un “guardian de la moral” y la diversidad de orientación sexual y de identidad de género no deben tener cabida, siempre en su opinión, atendiendo a los “valores estándares” y al mantenimiento de las “normas morales”.

El odio LGTBfóbico es peligroso en cualquiera de sus vertientes, ya que puede desencadenar en todo tipo de actos y sucesos lamentables. Sin embargo, todavía es más preocupante que este tipo de manifestaciones de intolerancia provengan de personas con la trayectoria del ministro indonesio. Muhammad Nasir, antes que miembro del Gobierno, fue decano de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Diponegoro y, posteriormente, llegó a ser elegido rector (un cargo que tuvo que abandonar al ser nombrado ministro). A pesar de su currículo, este hombre de 55 años niega que las universidades sean el marco para la “discusión” o la elaboración de “trabajos científicos” relacionados con la comunidad LGTB, una circunstancia que califica de “grave”, por ser contraria a la “moral”.

El desafortunado discurso del ministro está relacionado con la aparición de un cartel que el Grupo de Apoyo y Centro de Recursos de Estudios de la Sexualidad (SGRC-UI) distribuyó la semana pasada en la Universidad de Indonesia, en el que se anunciaba asesoramiento a estudiantes LGTB. A raíz de las palabras de Muhammad Nasir varios diputados han respaldado la postura de este ministro y señalan que el colectivo LGTB representa “una grave amenaza para la nación”.

Sin embargo, desde el SGRC de la Universidad de Indonesia se explica que la organización “se mueve en el ámbito del estudio de la sexualidad, la reproducción y la orientación sexual”, un objetivo que, de ninguna manera, supone una “amenaza” para nadie. Antes al contrario, según defiende una de las fundadoras del grupo universitario inclusivo, Saya Firmansyah, es el propio colectivo LGTB el que “es susceptible al riesgo de violencia”. Lejos de amedrentarse, el SGRC-IU se ha unido al proyecto Melela.org para crear “una red de apoyo LGTB”. En palabras de Firmansyah, “somos plenamente conscientes del alto riesgo que implica, como es evidente por la atención de los medios en nuestra organización últimamente”.

El empeño y la decidida acción de los activistas indonesios responde al interés de “evitar el riesgo de suicidio, depresión y consumo de drogas” de los jóvenes LGTB que no encuentran apoyos ni información positiva en su entorno, en la cultura o en los canales principales de expresión social. Asimismo, en la plataforma Change.org se ha iniciado una campaña de firmas en la que se recoge que la “prohibición LGBT en el campus es una violación de los derechos constitucionales de los ciudadanos, a saber, el derecho a la educación y beneficiarse de la ciencia y la tecnología con el artículo 31, párrafo 1, y el artículo 28 C del apartado 1”. La creadora de la campaña, Poedjiati Tan, contesta al ministro retrógrado que “más moral es otorgar la dignidad a todo ser humano, incluyendo a las personas LGBT”.

Infierno y persecución homófoba en la provincia de Aceh

La provincia autónoma de Aceh (en la zona norte de Sumatra) aprobó en septiembre de 2014 una penosa ley que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La legislación entraba en vigor el pasado mes de octubre. Ese mismo mes nos hacíamos eco de la detención de dos jóvenes lesbianas (de 18 y 19 años) por abrazarse públicamente y confesar que eran pareja. Según el jefe de la policía islámica las chicas serían “sometidas a rehabilitación con la participación de psicólogos en dependencias sociales”.

Indonesia presenta una realidad diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. Formalmente, la homosexualidad no es delito en el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es Aceh, donde desde 2005 rige la sharia o ley islámica gracias a la autonomía que le fue concedida al firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región. Pero la influencia islamista se deja sentir también en otros lugares de Indonesia. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga, abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso. Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

En marzo de este 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada. Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas

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Las matanzas de ISIS continúan con el objetivo de exterminar a la población gay

Jueves, 21 de enero de 2016

noticias_file_foto_1026861_1453109081El Estado Islámico en Irak y Siria y su brazo armado, ISIS, continúa con su política de terror y exterminio de la población gay. El año comenzó con un asesinato, el de un niño de 15 años, que era ejecutado después de ser violado por uno de sus líderes al que le perdonaron la vida y como castigo le desposeyeron de todos sus cargos y le enviaron al noroeste de Irak para unirse a los frentes de lucha, una de las zonas más peligrosas del planeta. Este domingo prosiguió la matanza ya que militantes islámicos han arrojado a otro hombre, acusado de ser gay, desde la azotea de un edificio en la ciudad iraquí de Rawa, en la provincia de Al-Furat.

Las impactantes fotos muestran la ejecución: Un hombre con las manos atadas es conducido hasta la azotea de un edificio alto después que una corte de la Sharia lo condenó a muerte este 17 de enero presuntamente por practicar la sodomía. Arriba, el hombre, con los ojos vendados y atado de pies y manos, es arrojado al vacío por un militante enmascarado. Y mientras, en la calle, la multitud asiste al terrible espectáculo impasible.

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A principios de este mes, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que el grupo terrorista había matado, al menos, a 25 hombres supuestamente homosexuales. Dieciséis de ellos fueron arrojados desde lo alto de los edificios, seis fueron apedreados hasta la muerte y tres fueron fusilados de un tiro en la cabeza. ISIS ha calificado a las personas LGBTI como a “peor de las criaturas”. ¿Hasta cuando durarán estas matanzas?. A este paso el exterminio está asegurado.

Fuente Ragap

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El Daesh ejecuta a un adolescente de 15 años por mantener relaciones sexuales con uno de sus líderes al que le perdonan la vida

Martes, 5 de enero de 2016

noticias_file_foto_1026664_1451905886Las noticias que habitualmente nos llegan desde el territorio controlado por el Estado Islámico son espantosas, pero esta desde luego produce un especial asco. Terrible noticia la que hemos conocido recién iniciado este 2016. Un adolescente de 15 años ha sido arrojado al vacío desde lo alto de un edificio, acusado de homosexualidad, después de haber sufrido abusos sexuales (no podemos calificarlo de otra manera, dada la edad del muchacho y su posición de subordinación) a manos de Abu Zaid al-Jazrawi, prominente oficial del Estado Islámico. Al-Jazrawi habría sido degradado de su posición y enviado al frente

El Estado Islámico en Irak y Siria y su brazo armado, ISIS, continúa con su política de terror y exterminio de la población gay. Esta vez, nos hemos quedado estupefactos después de saber que han perdonado la vida a uno de los suyos al que supuestamente pillaron ‘in fraganti’ manteniendo relaciones sexuales con un menor. Sucedió en la ciudad oriental de Siria de Deir ez-Zor, en la que militantes de la organización terrorista ejecutaron al adolescente por su macabro método habitual: Arrojándole desde un tejado por ser gay, según informó la agencia de noticias independiente siria, ARA News, citando fuentes locales.  Pero, lo realmente dramático de este último caso es que la víctima, de 15 años de edad, fue arrestado y juzgado por los cargos de homosexualidad después de haber sido capturado ‘en la casa de un líder ISIS’ en la mañana del pasado jueves. Juzgado inmediatamente por un tribunal islámico fue condenado a muerte. ‘El niño fue acusado de estar involucrado en una relación homosexual con el oficial de ISIS, Abu Zaid al-Jazrawi’, según informó el activista Sarai al-Din a ARA News. . Partidarios de ISIS asesinaban a pedradas a dos hombres acusados de ser gays en Siria , sucedía a finales de octubre de 2015.

CX3VG6dWYAAchlTAbu Zaid Al-Jazrawi, oficial de ISIS

Según estas mismas fuentes, Al-Jazrawi también habría sido acusado de actividades homosexuales, pero en su caso habría esquivado la condena a muerte, a cambio de ver degradada su posición y ser enviado a luchar al frente, le han mandado al noroeste de Irak para unirse a los frentes de lucha ante la insistencia de los principales comandantes de la organización terrorista. Citando fuentes pro-ISIS, un Tribunal de la Sharia en Deir ez-Zor había exigido inicialmente la ejecución del líder ISIS por tener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo.  Según diversos medios internacionales recogen, Abu Zaid al-Jazrawi es el dirigente que aparece en uno de los muchos “vídeos promocionales” del Estado Islámico, en este caso entrenando a niños, y que el periodista Zaid Benjamin recoge en su Twitter.

El activista de derechos civiles, Raed Ahmed, explicó a ARA News en una entrevista que, ‘Daesh [ISIS] acusa a la gente de ser gay sólo en base a una información superficial, sin ninguna investigación y sin contrastar los datos. Aunque la ley islámica prohíbe la homosexualidad, el castigo brutal infligido por Daesh del que nunca hasta ahora ha sido testigo la historia’.

El grupo terrorista que controla partes de Siria y de Irak ha ejecutado a decenas de hombres supuestamente homosexuales lanzándolos desde las azoteas de altos edificios y después publicaron las macabras fotos en los medios sociales. ISIS también ejecutó a nueve hombres y un niño acusados de ser gays en Siria en septiembre de 2015 y han reivindicado la autoría de los asesinatos de al menos otros 30 hombres homosexuales en el último año.

Como otras veces que hacemos referencia a las barbaridades cometidas contra las personas LGTB por el autodenominado Estado Islámico, resulta difícil asegurar su total veracidad, pero la noticia parece desde luego verosímil teniendo en cuenta los antecedentes. Ya ha quedado en el olvido el 24 de agosto, cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abordaba de forma expresa la situación. En una reunión informal convocada a petición de Chile y Estados Unidos, representantes de trece de los quince estados que en ese momento formaban parte del Consejo escucharon, entre otras voces, los testimonios de dos jóvenes, uno iraquí y otro sirio, víctimas de persecución por ser homosexuales, y que por fortuna han conseguido escapar del horror. Otra de las voces que pudieron escucharse fue la de Jessica Stern, directora ejecutiva de la International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC), que tras hacer un repaso de la situación de las personas LGTB en la región (aquí su intervención, en inglés) hizo cinco recomendaciones prácticas que deberían implementarse de forma inmediata: que todas las agencias de Naciones Unidas en Irak y Siria elaboren programas adaptados a la realidad LGTB; que Naciones Unidas y los gobiernos actúen con urgencia a la hora de acoger a las personas que lo soliciten; que el gobierno de Irak elimine las barreras en el acceso de las personas LGTB a los servicios y a la justicia; que este mismo gobierno de Irak respete la libertad de expresión y que se fomenten las donaciones a iniciativas en favor de las personas LGTB en Siria e Irak.

Han pasado más de cuatro meses desde aquella reunión, pero la realidad en Siria e Irak sigue siendo igual de espantosa. Ya casi hemos perdido la cuenta de los asesinatos que trascienden a la opinión pública. Los últimos a los que hicimos referencia ocurrieron en octubre y noviembre. Entonces dos hombres, acusados de ser una pareja gay, morían arrojados desde lo alto de un edificio en Mosul (Irak). El mismo día, en la cercana Nínive, otros dos hombres también acusados de ser homosexuales eran asesinados por el mismo método. Dos semanas antes otros diez hombres eran ejecutados en Siria, acusados de haber cometido sodomía. Pero no son ni mucho menos los únicos. En aquella misma entrada hacíamos recuento de varios de los asesinatos cometidos con anterioridad, pero además ha habido otros en este intervalo, casi todos ellos cometidos arrojando a las víctimas desde lo alto de un edificio y lapidándolas si todavía quedaban con vida tras la caída.

Un infierno para la comunidad LGTB

Siria e Irak, hace años estados de tradición laica (vinculada al baazismo) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní de Irak, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante de Siria. En este último país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) ha confluido en el mismo fenómeno. En este caso, además, el propio régimen de Asad utilizó la persecución de los homosexuales como un instrumento de propaganda contra los rebeldes.

El Estado Islámico o Daesh, finalmente, ha hecho de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. Cada cierto tiempo son difundidas imágenes de ejecuciones. A finales de julio, por ejemplo, era difundido un vídeo en el que se podía ver como dos jóvenes, supuestamente acusados de mantener relaciones homosexuales, eran arrojados desde lo alto de un edificio en Palmira (Siria) y posteriormente lapidados. A finales de junio, otros cuatro hombres eran arrojados también desde lo alto de un edificio en Deir ez-Zor, también en Siria, muertes que activistas islamistas aprovecharon para “celebrar” a su modo en redes sociales la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos a favor del matrimonio igualitario.

Antes ya habíamos recogido la ejecución de dos hombres a los que además se les dijo, pocos segundos antes de ser lapidados hasta la muerte, que habían sido “perdonados”. Tras ser conducidos a una explanada con los ojos vendados y abrazarse a uno de sus verdugos, fueron lapidados hasta la muerte por una horda enfervorecida que continuó lanzándoles piedras incluso cuando era ya evidente que habían fallecido. Ocurrió en un lugar indeterminado de Siria. O el degollamiento de cuatro jóvenes en Mosul, ciudad iraquí en manos de los islamistas en la que semanas antes otros dos hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio. O la muerte de otro joven arrojado al vacío en Raqqa (Siria); la muerte por lapidación de dos hombres, también en la provincia siria de Deir ez-Zor; el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde lo alto de un edificio, o el asesinato de otro hombre de unos cincuenta años arrojado al vacío en Tal Abyad (Siria), luego lapidado al sobrevivir a la caída.

Son solo algunas de las muertes que han trascendido. Por razones obvias, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos y torturas. Como otras veces hemos destacado, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos. En realidad es difícil saber si se trata de personas LGTB o simplemente de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo como pretexto para asesinarlos y utilizar sus muertes como propaganda. Organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, con objeto de no exacerbar el miedo de las personas LGTB que viven en la zona y causar daños mayores. Sin embargo, cada vez resulta más difícil pensar que no asistimos simplemente a un proceso de exterminio, máxime cuando hay testimonios que aseguran que los islamistas se hacen pasar por homosexuales como “gancho” para así atrapar a sus víctimas.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Taiwán: 10 parejas del mismo sexo se casan simbólicamente en las tradicionales bodas masivas de la ciudad de Taipéi

Viernes, 30 de octubre de 2015

20151024000105MEl alcalde de Taipéi, Ko Wen-je, ha presidido las bodas multitudinarias que se celebran cada año desde 1973. Esta edición se han celebrado en el estadio deportivo de la Universidad de Taipéi, donde el regidor daba sus bendiciones a las 123 parejas que se casaron allí. Por primera vez en la historia, varias parejas del mismo sexo han participado en este enlace masivo y lo hacían, precisamente, con el apoyo explícito del ayuntamiento. Aunque el matrimonio igualitario todavía no ha llegado a Taiwán, este es otro pequeño paso adelante de la comunidad LGTB, en un contexto de progresiva aceptación social y política.

El consistorio de Taipéi modificaba el reglamento de las bodas masivas el pasado mes de julio, abriendo la puerta a las parejas del mismo sexo a unirse en las siguientes ediciones. Estas bodas se celebran en la capital del país dos veces al año y desde 1973 se han contabilizado más de 16.000 parejas participantes. Las imágenes y noticias de los enlaces multitudinarios de Taipei del pasado sábado 24 de octubre, sin embargo, están dando la vuelta al mundo por la participación de 10 parejas del mismo sexo, por primera vez. El alcalde de Taipéi, Ko Wen-je, ha mostrado su apoyo a la diversidad de manera pública (como podemos ver a la derecha de la imagen que acompaña a esta noticia).

201510240018t0002Para el activista LGTB Nelson Chen “a pesar de que el matrimonio entre personas del mismo sexo aún no está legalizado en Taiwán, si las parejas homosexuales más valientes vienen aquí será un gran ejemplo para el público”. Por ello, Chen ha sido uno de los que ha querido ‘unirse’ a su pareja Kao Chih-wei. Tanto ellos como el resto de parejas del mismo sexo presentes en este evento son conscientes de que su boda solo tiene carácter simbólico y, por lo tanto, carece de cualquier validez legal o jurídica. Con todo, se trata de una importante muestra de apoyo político y de visibilidad internacional.

Chen considera que “la boda pública masiva es una bendición ceremonial de igualdad de trato” y, aunque se manifiesta “agradecido”, apunta que queda mucho camino por recorrer todavía hasta que se consiga la aprobación del matrimonio igualitario. De hecho, este activista insta al Gobierno a que saque adelante, además, una ley contra la discriminación y una ley básica de protección de los derechos humanos, con el fin de salvaguardar los derechos fundamentales de todos.

Dosmanzanas ya ha recogido con anterioridad noticias relacionadas con Nelson Chen (o Chen Ching-Hsueh). Él y su pareja, Kao Chih-wei, estuvieron a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013 sobre su derecho a contraer matrimonio. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”. Casi tres años después, a pesar de todo, Chen y Chih-wei siguen reivindicando sus derechos y los del colectivo LGTB de su país.

Homofobia entre las minorías cristianas frente al aperturismo social

Los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa, frente a un 35,1 % de budistas, un 33 % de taoístas o un 18,7 % que no profesa ninguna religión. No obstante, aún incluso siendo minoritarios, los grupos cristianos se han esforzado en oponerse públicamente a que las personas LGTB vean reconocido cualquier derecho. La Alianza Nueva Generación ha sido uno de los grupúsculos cristianos que han criticado la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”.

También ha dado la nota algún familiar de las propias parejas del mismo sexo. Una madre, por ejemplo, se negó a atender a los medios de comunicación en nombre de su hijo porque ella no quería que su identidad apareciera en las noticias en relación a este tema. Pero este tipo de reacciones penosas quedaron totalmente empequeñecidas, comparadas con el tremendo apoyo que las 10 parejas del mismo sexo recibieron del resto de contrayentes de distinto sexo cuando desfilaron por el pasillo central y despertaron una gran ovación.

Es más, con mayor frecuencia nos llegan noticias positivas desde Taiwán, indicadoras de un progresivo aperturismo social. A finales de agosto,  nos hacíamos eco del vídeo, que lanzaba el principal partido de la oposición, en el que se incluían varias parejas del mismo sexo. El Partido Democrático Progresista (DPP) celebraba de este modo el San Valentín chino. Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población taiwanesa está a favor del matrimonio igualitario.

ILGA se reúne esta semana en Taiwán

TaiwánFrente al conjunto de países asiáticos que padecen la LGTBfobia de estado (como Malasia, Brunéi o la India, entre otros), Taiwán se alinea entre los que se acercan poco a poco hacia la senda de la igualdad en la diversidad (como Vietnam). Es por ello que Taiwán (concretamente, Taipéi) acoge esta semana la reunión de 300 activistas llegados de otras 30 naciones, junto a los locales, para tratar temas tan relevantes como la igualdad civil, el VIH-Sida, y los progresos realizados por las familias LGBT en Taiwán. Se trata de la conferencia regional de la asociación internacional de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales ILGA, para la que la Unión Europea ha realizado una donación de 40.000 euros (según recogen distintos medios de comunicación taiwaneses).

Fuente Dosmanzanas

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Entra en vigor en Aceh (Indonesia) la ley que penaliza las relaciones homosexuales con castigos físicos en público

Jueves, 29 de octubre de 2015

noticias_file_foto_863842_1411568535Un nuevo rincón del mundo se convierte en un lugar aún peor para las personas LGTB, y van… Se trata de la provincia indonesia de Aceh, donde el pasado viernes entró en vigor la ley que su Parlamento aprobó en septiembre de 2014 y que castiga las relaciones homosexuales con la pena de recibir cien azotes en público con una vara de ratán. La ley, además, será de aplicación tanto a musulmanes como a no musulmanes.

Formalmente, la homosexualidad no es delito en Indonesia, el país con mayor número de fieles musulmanes del mundo, que mantiene un código penal heredado de la época colonial neerlandesa. La excepción es la provincia noroccidental de Aceh, en donde rige oficialmente la sharía o ley islámica desde 2005 (gracias a la autonomía que le fue concedida por Indonesia tras firmar la paz con los separatistas, poco después del tsunami que asoló la región) y donde el año pasado su Parlamento aprobó por unanimidad aplicar este degradante castigo físico a los casos, explícitamente descritos, de sexo anal entre hombres y de “frotamiento de partes del cuerpo entre mujeres para la estimulación”. Los azotes en público ya se aplicaban a los condenados por juegos de apuestas, consumo de alcohol y adulterio o muestras de afecto entre personas de distinto sexo fuera del matrimonio. La pena podrá ser conmutada por una multa de mil gramos de oro puro o cien meses (más de ocho años) de prisión y se aplicará tanto a musulmanes como al resto de la población, incluidos extranjeros.

“Los no musulmanes pueden elegir ser juzgados bajo la ‘sharía’ o bajo el código penal normal de Indonesia”, ha asegurado el responsable del departamento legal de la ‘sharía’ del Gobierno provincial, Syahrizal Abbas. La nueva legislación también criminaliza la violación y el acoso sexual. Todos aquellos que sean declarados culpables podrían enfrentarse a penas de al menos 40 latigazos, según una copia del texto a la que la agencia Reuters ha podido acceder.

Durante este tiempo, la esperanza de los activistas en favor derechos humanos de la región era que el Gobierno de Indonesia hiciese uso de su capacidad para bloquear la reforma, pero no ha sido así. Aceh se consolida de esta forma como el rincón más hostil de Indonesia para las personas LGTB. Un peligro adicional, sin embargo, viene dado por la posibilidad de que otras provincias con un perfil social y religioso parecido al de Aceh, como Sumatra Meridional o Java Oriental, sigan su ejemplo.

Grupos de defensa de los Derechos Humanos han advertido de que esta nueva ley podría criminalizar el sexo consensuado y poner obstáculos a la denuncia de violaciones. “Castigar a alguien que ha tenido sexo consentido con hasta 100 latigazos es despreciable”, ha asegurado el director de campañas de Amnistía Internacional en el sureste asiático, Josef Benedict. “Es una violación flagrante de los Derechos Humanos y debe ser derogada de forma inmediata”, ha añadido.

A Aceh se le otorgó en 2005 un estatus especial de autonomía, como parte de un acuerdo firmado con Yakarta para poner fin a décadas de violencia separatista, y fue entonces cuando se le dio la capacidad para introducir la ‘sharía’. A comienzos de año, un distrito de la provincia promulgó una ordenanza municipal que exigía a las escuelas educar a niños y niñas de forma separada, y otra en la que se prohibía a las mujeres sentarse a horcajadas sobre una motocicleta cuando es un conductor el que lleva el vehículo.

Ya antes de la aprobación de esta ley, nos habíamos hecho eco de la situación en Aceh. En el año 2010 relatábamos la indignación de grupos musulmanes ultraconservadores por la celebración de un certamen de belleza para mujeres transexuales, mientras que en 2013 recogíamos una primera iniciativa del ayuntamiento de la capital de la provincia, Banda Aceh, para introducir un castigo físico para quienes mantuviesen relaciones con personas del mismo sexo. Y a principios de este mismo mes de octubre dos mujeres eran detenidas acusadas de mantener relaciones lésbicas. Ellas se habrían librado por poco de recibir los latigazos, pero la policía islámica anunció que serían sometidas a “rehabilitación” en dependencias sociales.

Indonesia: entre lo malo y lo peor

Indonesia presenta una realidad diferente para su comunidad LGTB dependiendo de la región. La de Aceh es desde luego la peor situación, puesto que como decíamos arriba la homosexualidad no es formalmente delito en el resto del país. Ello no significa que en otras partes sea buena. En 2004, las autoridades municipales de Palembang, en Sumatra Meridional, dictaron por ejemplo una regulación en la que aglutinaban la actividad de las personas LGTB como “prostitución”. En virtud de ese reglamento, todas las personas acusadas de cometer cualquiera de esas actividades se enfrentan a la perspectiva de un máximo de seis meses de prisión o 5.000.000 de rupias (360 euros, 380 dólares) de multa.

En otras zonas existe una actitud algo más tolerante, especialmente en zonas urbanas como Yakarta. Con todo, la influencia de los islamistas más radicales se hace sentir cada vez más. En la propia Yakarta las autoridades prohibieron en 2012 un concierto de Lady Gaga, abanderada de los derechos LGTB, por considerarla un personaje diabólico y antirreligioso. Los fundamentalistas también han obligado a cancelar una reunión de la división asiática de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en Surabaya y han amenazado a los organizadores del Q! Film Festival, un festival de cine LGTB, por mencionar otros dos ejemplos.

En marzo de este 2015, el Consejo de Ulemas de Indonesia dictó una fetua en la que se exigía que los actos homosexuales sean castigados con la pena de muerte. Aunque el Consejo de Ulemas no tiene ningún poder legislativo o ejecutivo en Indonesia, su influencia social es elevada. Indonesia también votó el pasado 2014 en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la homofobia y la transfobia y ha sido calificado, por su propia población, como un mal lugar para vivir si eres gay o lesbiana (solo un 2% opina lo contrario) en una encuesta de Gallup.

Fuente Dosmanzanas y Ragap

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